#PigGate, la vendetta del extesorero ‘tory’ contra Cameron

Le ha llevado cinco años, pero Lord Ashcroft ha logrado su venganza por quedar excluido del Gobierno británico. Una biografía no oficial del primer ministro, David Cameron, escrita por el extesorero de su partido Lord Michael Ashcroft ha sacudido Reino Unido este lunes con alegaciones escandalosas sobre la etapa universitaria del líder conservador.

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El primer ministro británico David Cameron. Toby Melville / REUTERS

Una biografía no oficial del primer ministro británico, David Cameron, escrita por el extesorero de su partido Lord Michael Ashcroft ha sacudido Reino Unido este lunes con alegaciones escandalosas sobre la etapa universitaria del líder conservador.

En la noche del domingo, el tabloide Daily Mail publicó extractos del libro de Lord Ashcroft que revelan un supuesto pasado oscuro del premier que incluye consumo de drogas y hasta sexo con un animal muerto. El libro titulado Llámame Dave verá la luz el mes que viene y es obra del que fuera “el más famoso empresario de Reino Unido y mayor donante del Partido Conservador”, tal y como lo definió The Guardian.

El libro acusa a Cameron de haber pertenecido a un club de consumo de drogas en la Universidad de Oxford y haber introducido “una parte privada de su anatomía” en la boca de un cerdo muerto como ritual de iniciación en una sociedad universitaria. Asegura también que el líder tory sabía antes de llegar al poder que Ashcroft tenía su domicilio fiscal en el extranjero y no pagaba impuestos en Reino Unido por sus ganancias exteriores, escándalo que saltó a la luz poco antes de que Cameron saliera elegido en las urnas en 2010.

“Parte de esto, probablemente, es venganza, es personal”, explica Charlie Beckett, director del think tank Polis de la London School of Economics, en entrevista telefónica con EL ESPAÑOL. Pero la biografía, opina Beckett, persigue además un objetivo político.

La polémica ha estallado a dos semanas del congreso de otoño del Partido Conservador y pone de manifiesto una ruptura entre el primer ministro y su extesorero tras la victoria tory en 2010. La ruptura, indica el libro, se produjo cuando Cameron incumplió una promesa de otorgar a Ashcroft un puesto “significativo” en el Gobierno.

Más tarde, el primer ministro cambió de parecer y ofreció a Ashcroft un cargo menor en el Ministerio de Exteriores. “Tras darlo todo durante casi diez años -tanto como tesorero con William Hague como vicepresidente del partido- e invertir unos 8 millones de libras en la formación, entendí esto como una oferta declinable”, escribe Ashcroft en su libro. “Habría sido mejor que Cameron no me ofreciera nada”.

Pero aparte de escarmentar a Cameron, el extesorero busca desplazar la política del primer ministro hacia posiciones más conservadoras, dice Beckett. “Estoy seguro de que Ashcroft espera que esto debilite la reputación de David Cameron entre sus parlamentarios y que tenga que ser un poco más euroescéptico y derechista”, afirma.

Ashcroft ha hecho público en su página web el prefacio de su libro, donde expone sus motivos para escribir la biografía tras explayarse sobre sus problemas personales con Cameron. “A pesar de las decepciones que he descrito, quiero ser claro acerca de mi motivación para escribir este libro, el cual -aunque lamento lo que ocurrió- no tiene que ver con ajustar cuentas”, escribe el extesorero. “Quería contar la historia de Cameron, no la mía (…) Como la existente biografía del primer ministro por Francis Elliott y James Hanning fue escrita principalmente en 2007, parecía el momento oportuno para producir una”.

Ashcroft, una fortuna de 1.500 millones de dólares

Ashcroft es oficialmente caballero británico y miembro de la Cámara de los Lores desde el año 2000 y tiene en su bolsillo casi 1.500 millones de dólares, según Forbes. Construyó su fortuna a base de dirigir y vender empresas, como la compañía de seguridad en el hogar ADT, que vendió a Tyco International por más de 6.700 millones de dólares en 1997. Se describe como un “emprendedor” y un “simpatizante para toda la vida del Partido Conservador”. Ha donado unos 8 millones de libras (unos 11 millones de euros) de su fortuna a la formación.

Su relación con Cameron comenzó en 2005, cuando el primer ministro acudió a verle antes de pasar a dirigir a los tories, dice Ashcroft en el libro. Poco después, tras su elección como líder conservador, Cameron ofreció a Ashcroft ser vicepresidente del partido, cargo que ejerció hasta 2010. Antes había servido como tesorero entre 1998 y 2001. En marzo, renunció a su asiento en la Cámara de los Lores porque “mis otras actividades no me permitían dedicar el tiempo que la pertenencia a los Lores requiere”.

La Oficina del Primer Ministro se ha negado a hacer declaraciones sobre las alegaciones de Ashcroft, informa The Guardian. El diario cita, sin embargo, a fuentes del Partido Conservador que desmienten las alegaciones, especialmente las más controvertidas. En 2010, cuando prendió la polémica sobre las prácticas fiscales de Ashcroft, Cameron afirmó que la situación había llegado a sus oídos apenas unas semanas antes.

El terremoto mediático desencadenado por los extractos de la biografía ha alcanzado también las redes sociales, donde etiquetas como #PigGate (un juego de palabras con “cerdo” y “Watergate”) o #Hameron (Jamón Cameron) dirigen el debate. Muchos comentarios hacen referencia a la serie de televisión Black Mirror, que en un capítulo cuenta precisamente el chantaje a un primer ministro para que tenga relaciones sexuales con un cerdo.

El ataque a la imagen del primer ministro responde a la existencia de una corriente entre los tories que no ve en Cameron a un buen líder conservador, afirma el analista jefe de la London School of Economics. “Es síntoma de un sentimiento dentro del Partido Conservador de que David Cameron no es una persona seria, ideológica o lo suficientemente conservadora”, opina Beckett, que no cree que las alegaciones vayan a tener un gran impacto político en Cameron. “Su dignidad está siendo dañada, pero no pienso que su poder político haya sido minado, porque el contexto de esto es que el ya dicho de que no va a ser primer ministro al final de la legislatura”.

Destrucción Mutua Asegurada

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El zigzagueo de Tsipras y Varoufakis parece un remedo de lo que en la teoría de juegos se conoce como el Equilibrio de Nash. Y de ahí, la doctrina militar de la Destrucción Mutua Asegurada, por la que si un país -con capacidad nuclear- ataca a otro con armas nucleares, el resultado final para ambos será la aniquilación.

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El zigzagueo de Tsipras y Varoufakis parece un remedo de lo que en la teoría de juegos se conoce como el Equilibrio de Nash. Y de ahí, la doctrina militar de la Destrucción Mutua Asegurada, por la que si un país -con capacidad nuclear- ataca a otro con armas nucleares, el resultado final para ambos será la aniquilación. Se trata, por ello, de evitarlo pero, al saber las partes involucradas lo que el otro es capaz de hacer, tampoco hay razón para cambiar de estrategia.

Así se puede llegar a explicar la amenaza de referéndum de ayer, el ofrecimiento de prórroga de hoy ¿Y mañana, qué?

Sucede con frecuencia que algunos políticos ganan las elecciones con promesas que no pueden cumplir, o incluso que son abiertamente disparatadas. Pero ellos son los primeros en saberlo, aunque lo oculte el frufrú de ruido y furia de campañas electorales en velódromos y plazas de toros. Y es que, amigo lector,  lo que cuenta es ganar y ocupar el poder. Otra vez, el ‘primum vivere, deinde philosophari’, aun cuando en este caso debería ser justamente al revés.

Pero eso equivaldría a tratar al ciudadano como a un adulto con capacidad de discernir, cuando algunos genios tienen la íntima convicción de que los únicos con ese fuste son ellos. ¿Recuerdan las octavillas desde aviones con el ‘Andaluz, este no es tu referéndum’? El autor intelectual del mensaje -aunque gaditano- creyó que los sumisos andaluces no tenían juicio. Y claro, le salió rana; tanto que casi cuatro décadas después, los convocados siguen votando a quienes alertaron de la trampa.

El referéndum como tentación

Cuando –cada vez más pronto que tarde- llega el momento crítico de enfrentarse a la realidad -a veces indomable pero siempre ineludible- la pregunta forzosa del gobernante, en la soledad del cuarto a media luz, es ¿cómo salir del lío en el que nos hemos metido?

Una tentación muy socorrida consiste en endosar el problema al propio pueblo, convocando un referéndum para que sean los electores quienes den su aval a una rectificación que -si acaso resulta necesaria- es sólo porque el petit líder habló de más en la campaña electoral y embaucó a demasiada gente.

No olvidemos, llegados a este punto, que don Valery Giscard d’Estaing -auténtico padre del capricho de la entrada helena en el Mercado Común- en la multitudinaria recepción de acción de gracias que le organizaron  en Atenas, llegó a soltar una parrafada en griego. Este es el punto G de algunos estadistas.

Muy probablemente aquí radica la explicación de lo que está sucediendo en Grecia. El gobierno resultante de las elecciones del pasado 24 de enero, es el primero en saber que tiene que terminar “tragando” -por un camino u otro- y “desengañando” a sus partidarios. Sin embargo, en lugar de afrontar de una vez por todas la realidad, busca desesperadamente una reválida –en teoría, promoviendo el no- sin importarle el precio que el país va a pagar -en términos de inestabilidad- durante el tiempo intermedio.

¿A que la historia les recuerda mucho a Cameron con su plebiscito escocés o su infeliz iniciativa de referéndum sobre si quedarse o no en la Unión Europea? ¿Por qué no tener la honradez de reconocer que las posiciones previas “UK fuera de Europa” eran disparatadas y se usaron sólo como un señuelo para incautos? No resulta sencillo, pero la alternativa –la consulta popular- acaba teniendo un precio mucho mayor. Aunque la aventura escocesa le salió bien -por los pelos- el desenlace, forzando la polarización de los ciudadanos, evidenció un fracaso sin paliativos.

Lo mismo podríamos decir del simulacro de Artur Mas, que se había metido debajo de las faldas escocesas a la espera de unos resultados que legitimaran su consulta, que venía después. Porque al final su remedo de referéndum -sin cobertura legal e invalidado por el tribunal constitucional- arrojó unos números bastante alejados de las expectativas y los sondeos.

Viaje a ninguna parte

Así que, otra descarga añadida, con el estrambote de más fractura entre los que quieren seguir y los que ya se han ido y se dedican –con sus pitos- a vejar al jefe del Estado, el himno y todo lo que tenga que ver con la odiada madrastra. Mas no sólo le ha creado un grave problema a la nación dividiendo a los que se sienten españoles y a los que no; está logrando fraccionar, cabrear y confundir a estos últimos como nadie lo había hecho antes.

Es un viaje a ninguna parte, de desenlace incierto y consecuencias imprevisibles, pero entretanto, él se ha vuelto a arropar con la capa de la secesión para soslayar lo que sería más honesto: echarle ‘guts’ para evitar lo que pueda pasar.

Algo parecido les habría sucedido a Tsipras, el sonriente dirigente de Syriza, y a su escudero Varoufakis quienes, después de naufragar en la negociación para reestructurar la gigantesca deuda helena -y tras haber prometido a los griegos que lo iban a solucionar- pensaron que sacando pecho aquí y allí, envolviéndose en la bandera azul y blanca y echando un órdago, iban a doblar el espinazo de la antipática Troika -FMI, Banco Central Europeo, Comisión Europea- del Eurogrupo y del resto de los países de la zona euro.

Una vez más, el referéndum como recurso para solucionar la batahola que ya ha llevado a los griegos a tenerse que conformar con los 60 euros que suministra el cajero automático. Resultado de derivar la responsabilidad de una incómoda y casi imposible decisión.

Haberlo pensado antes porque esto de la ‘destrucción mutua asegurada’ -aparte de arriesgado e inquietante- es un juego de suma cero. Solo así se entiende que Obama haya descolgado el teléfono urgiendo un acuerdo que evite la salida de Grecia de la zona euro.

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Luis Sánchez-Merlo formó parte del equipo negociador, como Secretario General Adjunto al Ministro para las Relaciones con las Comunidades Europeas (1977-79)

 

 

Google acertó más que las encuestas en Reino Unido

Google acertó. En un estudio con un profesor de Universidad de Sheffield, Google Trends siguió la evolución de los líderes más buscados en Reino Unido cruzados con información de 5.000 ciudades y pueblos. Éste es el mapa cuyos indicadores apuntaban a la victoria de David Cameron.

Google acertó. En un estudio con un profesor de Universidad de Sheffield, Google Trends siguió la evolución de los líderes más buscados en Reino Unido cruzados con información de 5.000 ciudades y pueblos. Éste es el mapa cuyos indicadores apuntaban a la victoria de David Cameron.

La idea nació de Simon Rogers, periodista especializado en datos que ahora trabaja para Google Trends. Cuando estaba en el Guardian, Rogers que fue uno de los grandes promotores de CartoDB, la herramienta utilizada para visualizar las búsquedas.

Una campaña con un bufón

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El Reino Unido vive un momento político insólito. La campaña electoral la han dominado dos personajes cuyo nombre no estará en ninguna papeleta: la nacionalista Nicola Sturgeon y el cómico Russell Brand.

El Reino Unido vive un momento político insólito. La campaña electoral la han dominado dos personajes cuyo nombre no estará en ninguna papeleta: la nacionalista Nicola Sturgeon y el cómico Russell Brand.

Sturgeon ejerce como primera ministra desde noviembre y es la líder del Partido Nacional Escocés (SNP). No aspira a tener un escaño en el Parlamento de Westminster e incluso niega haberlo visitado nunca. Aun así y a menos de un año de la derrota del sí en el referéndum, los sondeos indican que su partido podría ganar todos los escaños parlamentarios en Escocia.

Sería una victoria historica para el SNP y podría infligirle una herida mortífera al laborista Ed Miliband, que aspira a suceder a David Cameron como primer ministro británico. Durante décadas el laborismo fue el partido dominante en Escocia. Entre otras cosas porque supo sacar provecho de la antipatía que suscitan los tories en Escocia desde los años de Margaret Thatcher. Ahora el fervor por la independencia y el populismo de la carismática Sturgeon amenazan con humillar al laborismo y a apartar a Miliband de Downing Street.

En un mundo muy distinto encontramos a Russell Brand, cómico, ex marido de Katy Perry e ídolo de los jóvenes ingleses (que no de los escoceses). Brand es millonario. Según la clase política británica, es también un charlatán.

Unos meses antes de las elecciones, Brand se presentó como el defensor de los más pobres y lanzó sendas campañas sobre el problema de la vivienda y sobre el salario mínimo. Dos asuntos que se antojan familiares en un país como España. El cómico echó mano de su estilo atrabiliario para decir a sus miles de fans que no fueran a votar en protesta contra un sistema político corrupto.

El llamamiento convirtió al cómico en un personaje ubicuo durante la campaña. Lo que nadie esperaba es que Miliband se sometiera a una entrevista con él en su propia casa. Brand colgó la entrevista en este canal de YouTube excluyendo de la ecuación a la prensa tradicional e incluso a la BBC.

Es pronto para saber si el líder laborista acertó al someterse a la entrevista. Pero mientras escribo este artículo, el vídeo lo ha visto más de un millón de personas. Brand parece haber mejorado su opinión sobre Miliband. Quizá parte de la audiencia también.

Los sondeos apenas separan a Miliband y Cameron y es Miliband quien demuestra estar dispuesto a asumir riesgos durante la campaña. Su imagen pública se ha ido transformando. Son pocos los que ahora lo describen como una persona absurda e incoherente. Ya no se publican fotos suyas en poses ridículas. Hace apenas unos meses todos aquí le veían como un empollón.

No es la economía

Los partidarios de Cameron se muestran cada vez más impacientes. Daban por hecho que ganaría con holgura las elecciones espoleado por su gestión económica: el Reino Unido ha vuelto a crecer, los tipos de interés aún son muy bajos y el paro roza el 5,7%. Muchos observadores creían que esas cifras serían suficientes para apabullar al laborismo, a cuyos líderes muchos siguen culpando de haber llevado al país al borde de la quiebra.

Apenas quedan unos días de las urnas y los sondeos no definen quién formará el próximo Gobierno. A Cameron se le critica por hacer una campaña mediocre y deslucida, sin energía ni vitalidad. El debate no gira en torno a los logros de los últimos años sino en torno a los ajustes que están por venir.

David Cameron visita una feria científica dos meses antes de las elecciones.
David Cameron visita una feria científica dos meses antes de las elecciones.

El premier conservador ha respondido al fenómeno de Sturgeon buscando bronca con los escoceses y aparentando que sólo le preocupan los intereses de los ingleses ricos que residen en Londres o en los condados cercanos a la capital. A medida que se acerca la cita con las urnas, se le percibe cada vez más centrado.

Y sin embargo todos dan por hecho que ni laboristas ni conservadores podrán gobernar en solitario. La matemática electoral perjudica a Cameron y favorece a Miliband, y es muy posible que el primero abandone el poder pese a ganar más votos y más escaños. A pesar de la animosidad que existe entre los laboristas y el SNP, se perfila una alianza informal entre dos partidos cuyo programa tiene elementos progresistas muy similares.

Los tories aspiran a repetir la coalición con los liberal-demócratas. Pero el partido de Nick Clegg se ha desplomado por apoyar a Cameron y se prepara para un derrumbe de su representación. El propio Clegg podría llegar a perder su escaño.

Farage y los Verdes

Al igual que en España, los partidos tradicionales se enfrentan a un gran desafío, impulsado por la insatisfacción que suscita la clase política. La gran diferencia es que en el Reino Unido el sistema uninominal es un estorbo insuperable para los partidos minoritarios.

Quedar segundo o tercero en un distrito no tiene valor alguno porque esos votos se descartan. El mejor ejemplo es el eurófobo UKIP, al que los sondeos le auguran el respaldo del 15% del electorado pero sólo tres o cuatro escaños de un total de 650. Su líder, Nigel Farage, podría ser derrotado en la circunscripción de South Thanet, donde los sondeos apuestan por su rival conservador.

Eso no quiere decir que la intervención de Farage y el fenómeno del UKIP no cuenten para nada. Su influencia ha impregnado toda la campaña.

En su afán de superar al UKIP, los conservadores han girado más a la derecha en las políticas claves como la inmigración, el Estado de Bienestar o el déficit público  y Miliband ha sentido la necesidad de girar al centro. Parte del éxito del SNP en Escocia cabe atribuirla a la frustración por la timidez del laborismo al abordar problemas sociales como la desigualdad, la vivienda o el salario mínimo.

Las elecciones de este jueves serán sólo el primer capítulo de una batalla que se extenderá durante varias semanas. En juego están las carreras políticas de Cameron,  Miliband y Clegg y no se descarta que los tres puedan perder el liderazgo de sus partidos. El futuro de Escocia dentro del Reino Unido está por resolver y asoma un referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea. Momentos insólitos, sin duda, y de mucha incertidumbre.


Martin Barrow es periodista y fue jefe de Nacional del diario ‘The Times’.

 

Cinco razones por las que Nicola Sturgeon será la gran triunfadora de las elecciones británicas

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La incertidumbre en torno al resultado de las elecciones británicas del jueves contrasta con la previsible victoria del Partido Nacional Escocés (SNP), cuya líder Nicola Sturgeon podría decidir el nombre del primer ministro del Reino Unido.

Gráfico: David Domínguez

Los británicos están llamados a elegir este jueves a sus representantes en el Parlamento de Westminster. Los sondeos apuntan que ningún partido tendrá mayoría absoluta: el conservador David Cameron y su adversario laborista Ed Miliband deberán llegar a acuerdos para gobernar.

Esta incertidumbre contrasta con la previsible victoria arrolladora en Escocia del Partido Nacional Escocés (SNP en sus siglas en inglés). A continuación explico las cinco razones por las que su líder Nicola Sturgeon será la vencedora en las urnas.

1. Más votos que nunca.

En los cinco años que ha durado la legislatura, el SNP se ha disparado en las urnas. Del 19,9% de los votos que consiguió en 2010 a más del 50% de los votos: 54% según el último barómetro de Ipsos Mori. Ha ayudado la buena gestión de los nacionalistas en el Gobierno escocés. Pero los motivos de esta subida se encuentran sobre todo en el referéndum de independencia que se celebró en septiembre de 2014.

El  perdió el referéndum. Pero el margen de la derrota fue muy inferior al esperado. La campaña del , liderada por el SNP, llevó el apoyo a la independencia hasta el 44,7%. Un hito si tenemos en cuenta que hasta entonces nunca había subido del 30%.

Ese logro se magnificó por la reacción del Parlamento de Westminster después del referéndum. Los grandes partidos británicos, que la semana anterior a la votación habían prometido una importante transferencia de poderes si el no ganaba el referéndum, enfriaron su discurso al día siguiente y no han iniciado ninguna iniciativa para dar más poderes al Parlamento de Edimburgo.

Especialmente visible fue el cambio de discurso del primer ministro, David Cameron, que condicionó cualquier transferencia de poderes a encontrar un buen encaje para Inglaterra, que es el único de los cuatro territorios que componen el Reino Unido que no tiene un Gobierno propio. Un detalle que lleva al Parlamento de Westminster a adoptar decisiones que sólo afectan a los ingleses con los votos de diputados de Gales, Escocia e Irlanda del Norte.

La movilización del nacionalismo escocés y la percepción de que Westminster no cumplía con su palabra han creado el escenario perfecto para que el partido se extienda a nuevos sectores del electorado. El partido ha aumentado su base de votantes y Nicola Sturgeon ha logrado captar bajo sus siglas a casi todo el movimiento que votó a favor de la independencia.

Según los datos del estudio electoral británico, el 78,7% de los partidarios del  votarán por el SNP. Eso quiere decir que el laborismo, hasta ahora muy fuerte en Escocia, no ha conseguido posicionarse como el partido del voto útil para evitar un nuevo Gobierno conservador. Los nacionalistas han conseguido ocupar gran parte del espacio electoral que ocupaban hasta ahora los laboristas y los liberal-demócratas escoceses, que han sufrido por su alianza con los conservadores desde 2010.

2. Casi todos los escaños.

El crecimiento del SNP en porcentaje de votos se ve magnificado por el sistema electoral del Parlamento de Westminster. Los británicos lo conocen como first-past-the-post y otorga un escaño al candidato que más votos haya conseguido en cada circunscripción sin importar cuántos votos hayan logrado sus rivales.

Con apenas la mitad de los votos, el partido logrará más del 90% de los 59 escaños que se dirimen en Escocia. Algunas predicciones auguran que los lograrán todos.

Hasta ahora el SNP tenía seis escaños en Westminster. Desde el jueves tendrá más de 50 y dejará casi sin representación a los laboristas, que solían vencer en la mayoría de las circunscripciones escocesas.

3. Más poder en Westminster. 

Ese aumento de escaños es importante porque ni laboristas ni conservadores lograrán la mayoría absoluta. Hoy por hoy los sondeos reflejan un empate técnico y Miliband y Cameron necesitarán llegar a acuerdos para gobernar.

El SNP conseguirá sus mejores resultados justo cuando los partidos pequeños tendrán más influencia que nunca. Hasta ahora los liberal-demócratas eran el tercer partido en número de escaños. Un puesto que a partir de ahora ocuparán los nacionalistas escoceses, que tendrán un gran poder para decidir quién será elegido primer ministro. Si los nacionalistas fueran decisivos, podrían arrancar concesiones en ciertas políticas públicas. Sobre todo más poderes para el Parlamento escocés.

4. Un laborismo acorralado. 

Es posible que ninguno de los dos grandes partidos quiera pactar con el partido que lidera Nicola Sturgeon.

Los conservadores han hecho una campaña muy dura contra los nacionalistas escoceses y no parece probable que ni ellos ni el propio SNP estén dispuestos a firmar ningún tipo de pacto. En cuanto a los laboristas, un pacto con el SNP podría generar rechazo entre algunos de sus votantes ingleses. Un extremo que ha llevado a la mayoría de los líderes laboristas (el último el propio Miliband) a descartar cualquier pacto postelectoral, al menos hasta el momento. Pero incluso si esto ocurre y el laborismo se niega a pactar, el SNP podría también beneficiarse de la situación.

Sturgeon ha dejado claro durante la campaña que para ella la prioridad es que los conservadores no vuelvan a mandar. Si el laborismo decide no pactar y permite que Cameron vuelva a ser primer ministro, los nacionalistas escoceses se lo podrán reprochar en el futuro y se presentarán ante el electorado como la principal oposición al conservadurismo en Escocia.

5. Una líder consolidada. 

La última gran victoria del SNP en estas elecciones es la consolidación de su nueva líder, Nicola Sturgeon. Cuando Alex Salmond dimitió como primer ministro después del referéndum, algunos ya alertaron del potencial de su sustituta.

Sturgeon no sólo ha conseguido agrupar al independentismo escocés en torno a ella. Sus actuaciones en los dos grandes debates televisivos la han catapultado como líder política también fuera de Escocia. Ella fue elegida ganadora del primero según una encuesta de YouGov y su valoración no deja de crecer. Nicola es mujer, es relativamente joven y sobre todo habla y comunica muy bien.

Alex Salmond junto a Nicola Sturgeon. / SNP
Alex Salmond junto a Nicola Sturgeon. / SNP

Se ha dado a conocer muy deprisa y ha aportado cierta frescura en su forma de comunicarse con los votantes. Responde a muchos mensajes por twitter y se pasea a menudo entre sus votantes. Se ha situado muy bien políticamente, captando la simpatía de muchos votantes de centro izquierda.

Sturgeon se opone a la austeridad y a los conservadores con menos complejos que sus rivales laboristas y no tiene un pasado en el Gobierno del que responder. Al mismo tiempo, sin embargo, su discurso sobre inmigración es más moderado que los de los verdes y los nacionalistas galeses.

Hace un año Sturgeon era una desconocida y hoy es una de las políticas mejor valoradas del país con un 62% de popularidad según YouGov. También la cara visible de un movimiento que hoy por hoy parece imparable.


Berta Barbet es politóloga. Cursa estudios de doctorado en la Universidad de Leicester y es editora del Cercle Gerrymandering.