¿Qué moneda adoptaría una Cataluña independiente? Los tres escenarios monetarios de la secesión

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Una de las cuestiones clave para una Cataluña independiente sería elegir cuál sería su moneda para intentar minimizar el impacto negativo de salir de la eurozona. De esta decisión dependerían los ahorros privados, el sistema bancario y los ciclos de crecimiento. Toda la economía dependerá de esta simple elección: ¿qué divisa elegir?

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Una de las cuestiones clave para una Cataluña independiente sería elegir cuál sería su moneda para intentar minimizar el impacto negativo que tendría salir de la eurozona. Aunque no lo parezca, la teoría monetaria pone a su alcance muchas posibilidades. De esta decisión dependerían los ahorros privados, la capacidad para devolver las deudas, la sostenibilidad del sistema bancario… En definitiva, toda la economía a merced de esta elección; ¿qué divisa elegir?

El euro, sea como sea

La opción preferida de los miembros de la lista soberanista es que Cataluña siga en el euro, pero ¿cómo es posible si sale de la Unión Europea? Hay dos opciones: quedarse en la moneda común con el beneplácito de las instituciones de la eurozona o bien adoptar la divisa de forma unilateral sin el respaldo de los socios. En el euro ya hay ejemplos de los dos grupos.

El primero son los estados que tienen firmado un acuerdo monetario con la eurozona por el que emplean el euro como su moneda oficial. Son cuatro países: Mónaco, San Marino, Ciudad del Vaticano y Andorra, que tienen potestad para emitir un pequeño número de monedas y billetes cada año que son de curso legal en toda la región. Todos ellos han estado vinculados históricamente a las divisas de países que entraron en el euro y no tenían una moneda propia. Mónaco empleaba el franco francés, San Marino y el Vaticano utilizaban la lira italiana y en Andorra circulaban de forma paralela la peseta y el franco.

El acuerdo monetario de cada uno de estos cuatro países con la eurozona no implica que sean estados miembros de pleno derecho del euro. En otras palabras, no tienen ni voz ni voto en los órganos de decisión de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), pero sí están amparados por las instituciones comunitarias.

Los expertos coinciden que ésta sería la mejor opción para Cataluña al menos durante los primeros meses, ya que serviría para minimizar el impacto negativo que tendría adoptar una nueva divisa. En este escenario, “sería posible que la independencia tuviera un impacto mínimo sobre el marco monetario y también sobre el bancario, que está íntimamente ligado a aquél”, explica Enrique Díaz-Álvarez, experto en divisas de Ebury. Para conseguirlo, el nuevo estado catalán tendría que contar con el beneplácito de la comunidad europea y la española. Pero, ¿quién puede garantizar este respaldo?

La alternativa para los líderes soberanistas si quieren quedarse en el euro sería adoptar la divisa de forma unilateral, sin el apoyo de las instituciones. Si elige este camino, seguiría los pasos de Kosovo y Montenegro, que también emplean la divisa común sin el visto bueno europeo. Ésta es una fórmula que han utilizado muchos países de Latinoamérica durante el siglo XX con el dólar en un proceso que se conoció como dolarización. De esta forma, Cataluña tendría la potestad para quedarse en el euro si así lo decidiese aunque no tendría el respaldo del resto de socios.

En cualquiera de los dos casos, el país perdería un poder cada vez más importante: el control de la política monetaria. El país tendría que renunciar a adoptar las medidas anticíclicas que tienen a su disposición los bancos centrales. De este modo, no podría aplicar estímulos monetarios para combatir las épocas de recesión o los riesgos de deflación ni medidas para frenar un sobrecalentamiento de la economía y la subida de los precios.

 REUTERS/Yves Herman
REUTERS/Yves Herman

La pérdida de la autoridad monetaria podría llevar a una situación paradójica en la que la región se enfrentase a una recesión económica con los tipos de interés altos y al alza. “El problema de no controlar la política monetaria es que genera desequilibrios internos muy extensos”, explica Manuel Hidalgo, profesor de macroeconomía de la Universidad Pablo de Olavide. “Sería un escenario similar al patrón oro de finales del siglo XIX, que generaba ciclos económicos mucho más pronunciados”.

Este escenario “desestabiliza mucho la economía de un país y el riesgo de sufrir continuas recaídas en recesión es muy elevado”, advierte Juan Ignacio Crespo, economista y escritor. Los bancos centrales modernos han conseguido limitar la profundidad de los ciclos económicos y así lo demuestran numerosos estudios, pero un país sin autoridad monetaria puede enfrentarse a una política que va justo en contra de su ciclo económico. A largo plazo, los problemas de este escenario podrían ser recurrentes.mapa

Los inconvenientes de adoptar el euro de forma unilateral van más lejos del sector público y se extienden al sector financiero, ya que las entidades con sede en Cataluña perderían el acceso a la financiación del BCE. Esto significa que no podrían acceder ni a las operaciones ordinarias (MRO, por sus siglas en inglés) ni a las megasubastas trimestrales de liquidez (TLTRO) ni a la liquidez de emergencia del ELA. Este último programa fue el que se hizo muy famoso durante la primavera, ya que sirvió para mantener con vida a la banca griega durante seis meses: desde la victoria de Syriza en las elecciones del 25 de enero hasta que declaró el referéndum. En ese momento, el BCE decidió congelar el ELA y automáticamente Grecia se vio obligada a imponer el corralito.

Las principales entidades con sede en Cataluña ya han advertido de todos los riesgos que se enfrentaría la comunidad autónoma en el caso que declarase unilateralmente la independencia y saliese del euro. No sólo el flujo de crédito estaría en juego sino también los depósitos. ¿Podría evitar Cataluña un control de capitales?

Imprimir una nueva divisa

El segundo escenario para Cataluña es emitir su propia divisa. ¿Tal vez la peseta catalana? El nombre no sería extraño para la región, ya que la moneda nació en La Seca de Barcelona, la casa de la moneda catalana, durante la Guerra de la Independencia en el siglo XIX. Pero el nombre no es lo importante. Lo verdaderamente relevante es cómo conseguiría el banco central del nuevo estado proteger su divisa. En otras palabras: ¿cómo evitar un desplome histórico de la moneda?

Los expertos no quieren poner cifras porque la situación es inédita e imprevisible. “La depreciación sería masiva, no menos de un 40% para empezar”, indica Díaz-Álvarez. Cataluña tendría que convencer a los mercados de que su divisa tiene un valor para evitar una fuga masiva de capitales y la descapitalización de sus bancos. Al mismo tiempo, el banco central necesitaría conseguir capital que respaldase esa divisa que está emitiendo, ya que Cataluña no tiene reservas internacionales y tampoco oro.

La opción que se planteó en Grecia durante la primavera ante la posibilidad de una salida del euro fue que la autoridad monetaria incautase un 30% de los depósitos para generar capital propio. Pocas alternativas tendría el nuevo banco central catalán.

A partir de aquí, los problemas teóricos se adentran en el terreno de la especulación, por lo que es imposible determinar qué podría ocurrir. Lo que sí está claro es que un fuerte descenso de la nueva divisa provocaría un fuerte avance de la inflación ya que todos los productos importados se apreciarían de forma proporcional.

El problema más grave es el petróleo, ya que la materia prima afecta a toda la economía a través de los precios energéticos y del transporte. El banco central se vería obligado a aplicar una política monetaria restrictiva, con unos tipos de interés altos, para atraer capitales y frenar el avance de la inflación. Pero con ello provocaría un deterioro mayor de la actividad económica. Brasil, por ejemplo, se ha visto obligado a subir el precio del dinero hasta el 14,25% los tipos de interés para frenar la inflación y la depreciación de su divisa.

Todos estos problemas parecen menores ante el gran desafío al que se enfrentaría Cataluña: su deuda en euros. El último dato del Banco de España del cierre del segundo trimestre del año sitúa el pasivo de la comunidad en 66.813 millones de euros. De toda esta deuda directa, el 56% está financiada a través del Fondo de Liquidez Autonómica, ya que los tipos que exige el mercado eran insostenibles para la región. A esta cifra habría que añadir la parte de la deuda de la administración central del Estado que le correspondiese a la región, ya fuese por PIB, población o cualquier otro criterio. ¿Cómo conseguiría refinanciar toda esta deuda que, además, está denominada en euros? Una opción es cambiar la divisa y devolver la duda en la nueva divisa. Pero desde el punto de vista legal no es sencillo, ya que necesitaría un acuerdo mayoritario con sus acreedores. ¿Firmarían recibir sus deudas en pesetas catalanas?

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La ‘tercera vía’: una doble divisa

El hipotético Estado catalán independiente podría optar por una vía intermedia: mantener el euro y emitir una moneda paralela. Para lograr un sistema viable, las autoridades tendrían que superar los problemas que enunció en el siglo XVI el comerciante y financiero Sir Thomas Gresham en una ley que lleva su nombre. Según esta máxima, el mercado siempre trata de atesorar la moneda buena y deshacerse de la mala. En otras palabras, “los euros desaparecerían de la circulación y se generaría un gran problema de liquidez”, explica Hidalgo.

Para evitar este escenario, las autoridades tendrían que restringir mucho el uso de euros y obligar a los ciudadanos a emplear la moneda catalana tanto para sus operaciones cotidianas, como para sus ahorros. “Los sistemas en los que se ha implantado este tipo de sistema prohíben las cuentas corrientes denominadas en la moneda fuerte”, explica Javier Santacruz, profesor del IEB. “De este modo, el euro serviría para atender el servicio de la deuda y la inversión extranjera”.

En este escenario de dos monedas paralelas, las autoridades del nuevo estado tendrían que fijar un tipo de cambio fijo (o con cierta fluctuación) entre las dos divisas, pero no podrían permitir la libre circulación de capitales. En otras palabras, para cambiar la divisa catalana por cualquier otra moneda sería necesario pedir autorización al banco central y cumplir los requisitos que éste imponga.deuda_habitante

El problema para todos los estados que vinculan su tipo de cambio a otra divisa es la dificultad para proteger el nivel marcado ante las fuerzas del mercado. Doblegar sus vaivenes no es sencillo y hay ejemplos de grandes bancos centrales que han sucumbido. El caso más famoso fue el ataque de George Soros a la libra, con el que consiguió doblegar al Banco de Inglaterra en septiembre de 1992.

Argentina también tiene un mal recuerdo de sus luchas contra el mercado con la Ley de Convertibilidad del año 1991 por la que establecía un tipo de cambio de uno a uno entre el peso y el dólar. Buenos Aires luchó por defender esta paridad, lo que provocó una gran fuga de pesos a dólares que tuvo que soportar el Banco Central de la República Argentina, lo que provocó que sus reservas se vaciaran. Esta política cambiaria saltó por los aires 11 años después en 2001 y fue una de las causas del corralito argentino.

Hay ejemplos más recientes de la aplicación de un tipo de cambio controlado. Suiza reconoció en enero que era incapaz de mantener un techo de su divisa contra el euro después de pasarse tres años y medio defendiendo el nivel de los 1,20 francos por euro. Los mercados atacaron también a Dinamarca, pero el país los detuvo en colaboración con el BCE ya que es el único país que no está en el euro pero sí dentro del Mecanismo de Tipos de Cambio.

Estos casos vienen a demostrar la dificultad que tiene un país para defender un tipo de cambio fijo contra una moneda fuerte y los desequilibrios que se generan cuando ese tipo de cambio salta por los aires. “La solución puede ser adoptar un tipo de cambio que esté devaluado para así no tener que luchar por defender el nivel de la divisa, aunque esto implicaría una fuerte depreciación de la divisa”, indica Santacruz.

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El cuento de los 16.000 millones y sus consecuencias

Francisco de la Torre Díaz, inspector de Hacienda y responsable del programa fiscal de Ciudadanos, enumera las falacias de una hipotética independencia de Cataluña. 

Esta campaña catalana ha tenido varios candidatos haciendo literalmente el indio: “coleta morada”, alias Pablo Iglesias diciendo que “Pequeño Pujol” votaba con “gran jefe plasma” “amnistía fiscal”. Ésta era la respuesta al lenguaje “indio” de Àrtur Mas y su petición de “butifarra” al electorado, es decir corte de mangas. Como era previsible, el nivel de las declaraciones fue bajando, y por ejemplo, la “musa estelada” del separatismo, Karmele Marchante pidió que se “quemen los bancos” que ponían en cuestión la soberanía catalana. Nadie en su sano juicio se tomaría esto en serio. Lo peor es que algunos economistas cercanos a la lista de Mas sí han pretendido que se les tome en serio con el resultado fiscal de la secesión, los famosos 16.000 millones, con los que el más conocido de ellos Xavier Sala i Martín, seguía insistiendo en el diario El País hace unos días.

Los 16.000 millones de “expolio fiscal”,”déficit de la balazanza fiscal” o “dividendo fiscal de la Independencia” de Cataluña (llámenlo como prefieran) no son una falacia, sino varias falacias en una. En primer lugar, este importe está calculado para el año 2010, cuando hay datos posteriores. La incapacidad de encontrar datos de algunos está siendo sorprendente. Por ejemplo, los economistas secesionistas sistemáticamente se utilizan datos de la Seguridad Social de los años 1995-2011, como si fuesen los últimos disponibles. Pueden ver un par de ejemplos aquí y aquí.

Sorprendentemente, o no tanto, 2011 fue el último año bueno en las cuentas de la Seguridad Social, con un déficit del 0,1%, y los años 1999-2009 estas cuentas tuvieron, todos los años, superávit. Claro, a partir de aquí llegan afirmaciones “curiosas” como que en una Cataluña independiente se podrían incrementar las pensiones un 10%. Lo que no se incluye en las explicaciones es el plano de Ikea para montar la máquina del tiempo separatista (TM) y volver a 2007.

En segundo lugar, una balanza sirve para orientarnos pero no mide los efectos de las decisiones de ruptura. Por ejemplo, la balanza comercial de España con China es claramente deficitaria, es decir le vendemos a China mucho menos de lo que le compramos. Sin embargo, si prohibiésemos el comercio con China, España no sería más rica sino más pobre. Esto es algo parecido a lo que le ocurriría a Cataluña con la segura salida de la Unión Europea y del Euro; que no es algo que diga yo sino Merkel, Cameron, la Comisión Europea, y cualquiera que se haya leído los Tratados.

Incluso prescindiendo de todo esto, la mayor falacia es que la Generalitat dispondría de 16.000 millones de euros para gastar al día siguiente de la secesión. En primer término, sí que hay un superávit en el sistema de financiación, pero sólo ascendió en 2013 según datos recientes de la propia Generalitat a 1.688 millones de euros. Recordemos que el sistema de financiación absorbe el 54% de la recaudación de impuestos del Estado. Esto quiere decir que el Estado recaudó en Cataluña de esta parte de los impuestos 17.362 millones de euros, de los que 15.674 quedaron para financiar a la Generalitat. Para seguir, la Generalitat cerró el ejercicio 2014 con un déficit de 5.152 millones de euros, el triple de su superávit en el sistema de financiación.

A esto hay que añadirle el problema más grave: las pensiones. En Cataluña, la Seguridad Social recaudó por cotizaciones sociales en 2014 14.495 millones de euros. En cambio, el gasto en pensiones contributivas en Cataluña ascendió a 19.973 millones. Esto supone un déficit de 5.478 millones de euros, que supuestamente una Generalitat independiente debería cubrir con impuestos; por lo menos si quiere garantizar que los pensionistas siguen cobrando su pensión. Naturalmente, hay una solución, bueno dos, una es la ya comentada de la máquina del tiempo para volver a 2007.

La otra solución es más brillante, como corresponde al conseller de Economía de la Generalitat, el profesor Mas-Colell. La solución consiste en que ” los catalanes que han cotizado “durante décadas” tienen “derecho” a cobrar las pensiones, ya que se trata de un “contrato individual” entre ellos y España, una “obligación legal” que se podría reclamar ante los tribunales internacionales”. Si no le ha quedado claro, o si no se lo puede creer, se lo traduzco: La Seguridad Social España tendría que pagar las pensiones de los catalanes, aunque las cotizaciones las cobraría la nueva Seguridad Social catalana.

Si usted tiene nociones básicas de cómo funciona la Seguridad Social verá que algo falla: esencialmente que las pensiones de hoy se pagan con las cotizaciones actuales. Esto significaría que la Seguridad Social Española que ya tiene un importante déficit, estaría simplemente quebrada, y que los pensionistas catalanes no podrían cobrar; salvo que los dirigentes separatistas recapacitasen y decidiesen pagar las pensiones con las cotizaciones de los trabajadores y las empresas catalanas. Pero claro, esto lleva a un déficit abultado.

Estos números, si se pagan las pensiones, que no son un ejercicio de simulación teórico, sino simplemente sumar los datos oficiales de la Generalitat y la Seguridad Social, dejan un déficit de 8.942 millones de euros antes de construir una réplica de la Administración del Estado. Esto habría que hacerlo con el 46% de los impuestos estatales recaudados en Cataluña, los no incluidos en el sistema de financiación, y no serían bastantes.

El principal problema es que estos impuestos, y todos los demás, hay que cobrarlos. Sin embargo, Cataluña no dispone de una Hacienda que pueda hacerlo, dado que “no dispone de bases de datos”, ni de “una organización de medios personales y materiales” que le permita controlar las obligaciones tributarias de los catalanes. Esto no sólo es mi opinión, ni la de cualquiera que conozca la Hacienda Catalana, que también, sino el diagnóstico del Consell Asessor per la Transició Nacional de la Generalitat de Cataluña, en su segundo informe (página 88).

En fin, no sólo no hay 16.000 millones teóricos en caja, sino déficit, es que, además, no hay capacidad práctica para cobrar los impuestos. Esto lleva a un déficit fuera de control.

¿Qué le ocurre a un Estado que tiene un déficit descontrolado? Que si puede recurre a su propio banco central y emite moneda para cubrir el déficit. Si no puede, porque el Banco Central está fuera de su control, tendrá que subir sustancialmente impuestos a los que ya pagan, y efectuar drásticos recortes. La primera es contra la que alertaron las entidades financieras en su comunicado, y que dio lugar, a los pocos días a las declaraciones del Gobernador del Banco de España, señalando que podía haber un “corralito” en Cataluña.

¿Todo esto lleva a un corralito? No, porque nadie se termina de creer que esto acabe pasando. El problema es que el mero hecho de que se plantee origina temor. Esto, como se confirme en las elecciones, será un problema real, porque los mercados financieros lo descontarán. España no quería salir del euro en 2012 ni quería impagar la deuda, como amenaza Àrtur Mas, pero la existencia de esa eventualidad, ínfimamente probable, como se demostró luego, llevó la prima a más de 600 puntos. Esto significó el corte de financiación de muchos proyectos con consecuencias muy graves sobre el consumo, la inversión y el empleo, sobre la economía real.

Las opciones separatistas, bien apostando directamente por la salida del euro, como las CUP, bien proponiendo políticas que necesariamente lo implican como la lista de Mas, están comprando boletos en la rifa de una crisis financiera.

En fin, el domingo los catalanes tienen la palabra; tienen que elegir entre los que hacen el indio, los que proponen viajes a Ítaca, viajes a ninguna parte, y los que creen que las ventajas de estar juntos son muy superiores a las falacias y a la fantasía, aunque sólo sea porque son reales. En cualquier caso, su voto importa más que nunca, por razones sociales y económicas, aunque muchos no se lo terminen de creer. Las consecuencias nos acabarán afectando a todos, a ellos los primeros.

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Francisco de la Torre Díaz es Inspector de Hacienda, autor de “¿Hacienda somos todos? y responsable del programa fiscal de Ciudadanos.

Diccionario satírico burlesco (y XV)

 

Anna Grau concluye su particular diccionario satírico burlesco catalán con un apéndice en el que incluye algunas de las palabras que más repercusión han tenido en la campaña electoral, como es el caso de Botifarra o Corralet.

Borrell

Cuando era ministro y secretario de Estado de Hacienda, el catalán José/Pepe Borrell, según la confianza y los gustos, salía abundantemente en TVC. No siempre por el lado bueno, pero salía. Ha bastado que se siente a escribir un libro (Las cuentas y los cuentos de la independencia, Catarata) haciendo números de lo que costaría de verdad la secesión de Cataluña de España para que pase a ser inentrevistable, innombrable y hasta impensable. Vamos, es que ni en Blanquerna, la librería de la Generalitat en Madrid, le han dejado presentar el libro. (En confianza, yo también quería presentar uno ahí y me pusieron tantas pegas que desistí… ¿será la agenda el moderno índice de lecturas prohibidas?). En su estudio, Borrell tritura la fantasía de que una Cataluña que se va de casa se iría con 16.000 millones de euros extra. Qué va. Como mucho sacaría 3.000 millones y se tendría que gastar el triple para empezar a hablar de dotarse de los servicios normales que normalmente paga el Estado, desde el Ejército hasta Correos pasando por embajadas de las de verdad, con embajadores que presentan credenciales y todo… Eso sin contar el delicado tema de qué pasa con los pensionistas que han cotizado toda su vida en Cataluña pero al jubilarse e irse a su pueblo de origen han empezado a cobrar la pensión fuera… O con la deuda pública acumulada… ¿No les parece extraordinario que TVC considere que todos estos no son temas de interés durante la campaña electoral que nos ocupa? ¿Cuándo habría que hablar de ellos, entonces, y dónde? ¿El verano que viene en las fiestas de Sigüenza?

Botifarra

Embutido muy popular en Cataluña, sobre todo en los restaurantes de cocina étnica después de que Artur Mas desvelara sorpresivamente su ascendencia india. Para que luego digan que el mestizaje es un obstáculo que impide acceder a la presidencia de la Generalitat: pues los catalanes hemos tenido presidentes nacidos en Córdoba, y ahora uno que resulta que es medio Pocahontas. No se le notaba nada: la inmersión lingüística hace milagros. Uno de los más interesantes es explicar por qué la expresión castellana “corte de mangas” se traduce por “botifarra” en indio algonquín y en catalán. Sin duda la etimología catalana prefiere poner el énfasis en la mitad de la manga que, al cortarse, queda desafiantemente erecta. ¿Ven? Basta con una cucharadita de bilingüismo para hacer mucho más divertido cualquier tipo de órdago.

Corralet

Salen las entidades bancarias y de ahorro más serias de Cataluña y de España a decir que poca coña con esto de la secesión, que hay experimentos que ni con gaseosa (refresco barato, pero que tampoco se vende exacta ni completamente gratis…); sale el Banco de España a avisar del peligro de corralito a la catalana, de corralet, si alguien confunde la zona euro con un cajero automático en Bangladesh; y salen los que llevan tiempo viviendo de la mamandurria de la subvención o del tres per cent a decir que imposible y a poner el grito en el cielo. ¿A quién creería usted? Por cierto, ¿saben que ya ha habido corralet en Andorra? ¿Adivinan por culpa de quién? Fue poco después de que la Banca Privada d’Andorra resultase intervenida por orden del Tesoro de Estados Unidos a raíz de su entusiasmo blanqueador de capitales…

DUI

No es dispositivo intrauterino (DIU) mal escrito, pretende ser una manera compacta, informal y guay de referirse a la Declaración Unilateral de Independencia. Esa que todo el mundo coincide en que no tendría otro efecto jurídico que el de marear la perdiz, ni otro efecto político que el de marear la perdiz. Pues sí, por partida doble. Ganen o pierdan las elecciones los partidarios de declarar eso, no se va a notar mucho la diferencia, porque en cualquier caso podrán ampararse en el recurso de que no les dejan hacer lo que les da la gana como a ellos les da la gana, para ni hacerlo de una p… vez (y a ver qué pasa de verdad, qué pasa en serio) ni para admitir de una p… vez que no puede hacerse. Amagar y no dar… siempre unilateralmente, claro. Faltaría.

Margallo vs Junqueras

Combate, más que debate, del año. Vuelven los pesos pesados a bailar en la lona. En el PP catalán están de los nervios (pero allí siempre han sido carne de Prozac, para qué nos vamos a engañar) y hasta en Madrid cunden los despistados que creen que el ministro Margallo se metería en un jardín así (como aquel otro ministro que se reunió en su ministerio con Rodrigo Rato…) sin que Mariano Rajoy como mínimo diga: venga. Que igual no significa lo mismo que vale, pero incluso para un gallego se le parece mucho. Lástima que este tipo de debates sólo suelen calar en los ya convencidos. Todos los demás ven la tele, piensan y votan a balón parado. Pero sólo con que algún indeciso se quitara aquel día de la peli o del fútbol, podría quedar agradablemente sorprendido al ver dos de las mentes menos trilladas que se interesan por este conflicto frente a frente, moderadas por el periodista Josep Cuní en la televisión del conde de Godó, que a este paso se va a zampar con patatas lo que queda de TVC…

El ‘corralet’ de Linde: 10 claves para saber si debes temer al corralito… o al gobernador

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ha encendido una peligrosa mecha, la del temor a un corralito en Cataluña. El máximo responsable de mantener la confianza en el sistema financiero despierta dudas que pueden convertirse en una profecía autocumplida. EL ESPAÑOL despeja las principales incógnitas que rodean a un control de capitales.

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ha encendido una peligrosa mecha: la del temor a un corralito en Cataluña. El máximo responsable de mantener la confianza en el sistema financiero despierta dudas que pueden convertirse en una profecía autocumplida. EL ESPAÑOL despeja las principales incógnitas que rodean a cualquier control de capitales.

¿Qué es un corralito?

Un ciudadano ingresa 100 euros en un banco. Según la normativa, la entidad sólo tiene que conservar el 1% de esa suma y puede invertir el resto (prestándolo, por ejemplo). Imaginemos que alguien acude a ese banco a pedir un préstamo de 99 euros y los usa para comprarse una cámara de fotos. El vendedor de la cámara ingresa en el mismo banco los 99 euros que recibe. En ese momento, el total de depósitos del banco son 199 euros. Se ha creado dinero bancario a través del crédito. Si el primer ciudadano y el vendedor de cámaras intentan retirar su dinero al mismo tiempo, el banco no tiene dinero suficiente para devolvérselo y no lo tendrá hasta que recupere lo prestado. Hasta entonces tendrá que establecer un límite a la retirada de dinero. Es decir, un corralito.

Este escenario surge cuando se pone límite a la retirada de depósitos de una entidad financiera. Un corralito no significa que el banco no sea solvente ni mucho menos que esté quebrado. La decisión de establecer esa restricción se toma cuando la entidad no tiene liquidez por el intento de retirada masiva de depósitos (lo que en inglés se conoce como bank run). Sin corralito, la falta de liquidez derivaría rápidamente en un problema de solvencia e incluso en la quiebra de la entidad (eso es lo que ocurrió con Banco Madrid). Si un corralito se prolonga en el tiempo, tampoco logra su fin.

¿Quién inventó la palabra corralito y dónde?

El término corralito referido a la banca lo usó por primera vez en 2001 el periodista argentino experto en finanzas Antonio Laje. En su análisis en el programa Después de hora, Laje usó la palabra corralito como símil de lo que estaba ocurriendo con la restricción de retirada de depósitos de los bancos argentinos. Hasta ese momento la palabra corralito sólo servía en Argentina para referirse al sitio con suelo acolchado y protegido por una malla en el que juegan los niños. Un lugar que los mantiene protegidos de los riesgos del exterior.

¿Qué causas originan un corralito?

Los desencadenantes pueden ser múltiples, incluido por ejemplo que un gobernador de un banco central advierta del riesgo de un corralito, pero la causa sólo es una: la pérdida de confianza de los depositantes. Esa falta de confianza puede ser en un banco en concreto o en el peor de los casos en todo el sistema financiero. Para reforzar ese componente psicológico se han creado colchones frente a problemas puntuales de liquidez. El principal es el Fondo de Garantía de Depósitos.

¿Qué es el Fondo de Garantía de Depósitos?

El Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) es una entidad jurídica independiente cuyo capital se crea mediante las aportaciones de las entidades financieras. Su principal objeto es garantizar los depósitos de los clientes (en dinero, valores y otros instrumentos financieros) hasta un límite de 100.000 euros por persona y entidad bancaria. No es su única función. El FGD también tiene entre sus finalidades rescatar a las entidades en dificultades.

La principal limitación del FGD es que nunca podría responder a una fuga masiva de depósitos. Ni siquiera cuando estuvo en sus mejores tiempos.

Ahora la situación es peor. A raíz de la crisis financiera, el FGD se encuentra infradotado y en reconstrucción. Después de intervenir Caja Castilla-La Mancha, Caja de Ahorros del Mediterráneo y Unnim, el Estado ofreció a los compradores (Liberbank, Sabadell y BBVA, respectivamente) una serie de garantías en caso de que determinados activos acabaran dando pérdidas y las cargó a cuenta del FGD.

Esas garantías suman unos 8.500 millones de euros que deberán abonarse a estas entidades. Para restaurar la suficiencia patrimonial del Fondo, además de la dotación anual ordinaria de las entidades, en julio de 2012 se aprobó un pago extra de 2.346 millones de euros. Los bancos pagarán la cifra en 10 cuotas anuales de las que por ahora se han abonado tres.

La otra limitación del FGD español es que, aunque su normativa está homogeneizada a nivel europeo, responde de los depósitos de las entidades con licencia bancaria española. Es decir, cubre por ejemplo los depósitos de Deutsche Bank porque la filial en España del grupo alemán tiene ficha española, pero no los de ING, que tiene ficha holandesa y que están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos holandés. Si una entidad pierde su ficha española, pierde el respaldo del FGD.

¿Qué efectos pueden tener las palabras de Linde?

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, alertó este lunes de que existe “riesgo” de corralito en Cataluña si la comunidad autónoma declara su independencia. Aunque matizó que este escenario “es un futurible altamente improbable”, dejó claro que el control de capitales sería una posibilidad real. Por el momento, estas palabras sólo han servido para calentar más el debate soberanista, pero su impacto podría ser mucho mayor si afectan a la confianza de los ahorradores.

Lejos de tranquilizar a los depositantes, Linde contribuye a generar más nerviosismo. En un escenario de incertidumbre como el actual, cualquier noticia puede ser el detonante de la pérdida de confianza y puede precipitar una retirada masiva de depósitos. Esto es importante porque el desencadenante no tiene que ser necesariamente la declaración de secesión. El sistema financiero español podría sufrir una fuga de capitales incluso sin independencia.

¿Dijo algo similar el gobernador del Banco de Inglaterra antes del referéndum de Escocia?

El presidente del Banco de Inglaterra, Mark Carney, vivió una situación más estresante que la de su homólogo Linde durante la campaña del referéndum escocés, pero en ningún momento llegó a alertar del riesgo de un corralito en la región. De hecho, su discurso se dirigió en todo momento a tranquilizar a los ahorradores y a las empresas a medida que se aproximaba la consulta.

En aquellos días, muchas compañías anunciaron que moverían su sede al Reino Unido si los independentistas ganaban el referéndum. Carney anunció que el Banco de Inglaterra estaba elaborando un “plan de contingencia” para evitar una posible fuga masiva de capitales. Además subrayó que la entidad monetaria también cumpliría con su responsabilidad de mantener la estabilidad financiera en todo el Reino Unido: “Seguiremos cumpliendo con esas responsabilidades decididas democráticamente por el Parlamento hasta que cambien”, sentenció.

¿Qué puede hacer el BCE?

Los bancos centrales tienen en su mano el poder del control de la base monetaria para frenar un corralito. Cuando una entidad necesita liquidez y no puede captarla en el mercado, puede acudir al BCE para conseguir efectivo. El proceso es sencillo: la institución monetaria habilita liquidez (ordinaria o de emergencia) a los bancos para que puedan atender a la salida de depósitos y transmitir confianza a los ahorradores. Esta herramienta de emergencia es el famoso ELA (Emergency Liquidity Assistance) con el que el BCE mantuvo con vida a los bancos griegos durante la primavera y con el que precipitó el corralito cuando decidió congelarla unos meses después.

Un banco central puede luchar contra un corralito, pero no puede evitarlo. Ante una fuga masiva de depósitos, la entidad central no podrá conceder liquidez ilimitada y eso derivará al final en controles de capital.

La experiencia de Grecia deja otra enseñanza importante: sin el apoyo del Banco Central Europeo, cualquier sistema financiero y cualquier entidad están abocados al corralito. ¿Qué significa esto? Que si el BCE cierra el grifo de la liquidez, las entidades no pueden responder a todas sus obligaciones y tienen que imponer restricciones de capital.

Esto fue lo que ocurrió en Grecia en febrero. Ni siquiera habían pasado dos semanas desde la primera victoria de Syriza y el BCE decidió dejar de aceptar los colaterales de deuda griega en sus operaciones de financiación. En otras palabras: decidió cortar los canales ordinarios por los que las entidades consiguen liquidez y de la noche a la mañana la banca helena se quedó sin efectivo. Por si fuera poco, la noticia acabó con toda la confianza de los ahorradores griegos, que cudieron a retirar su dinero, lo que complicó más la situación.

Este escenario podría ocurrir en cualquier país de Europa y en cualquier entidad. Si el BCE corta la financiación, ese sector financiero queda estigmatizado. Esto provoca dos situaciones paralelas que se retroalimentan. Por un lado, una fuga de depósitos. Por otro, una expulsión de estos bancos de los mercados para captar liquidez.

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¿Habría un corralito en una Cataluña independiente?

En una Cataluña independiente fuera del euro sería probable que ocurriese un corralito. De hecho, sería el escenario base porque las entidades que mantuvieran su sede en el nuevo Estado catalán perderían el acceso a la financiación del BCE y todo el escenario del corralito se precipitaría.

Pero éste no es el peor escenario posible para los ahorradores catalanes. Aquí es donde entra otro concepto acuñado también en Argentina: el corralón. Esta situación ocurre cuando las autoridades de un país cambian los depósitos en una divisa por otra distinta y lo hacen de forma unilateral, lo que deja estos ahorros a merced de la depreciación de la nueva divisa. En este caso los depósitos en euros se cambiarían a la nueva moneda catalana y sufrirían por el camino el impacto de la caída.

Es importante recordar que el temido escenario de corralito no es exclusivo de una Cataluña independiente sino que podría ocurrir en cualquier momento. Los ahorradores pueden perder la confianza en la seguridad de su dinero ante cualquier noticia y acudir en masa a retirar sus depósitos. En un contexto de incertidumbre, cualquier noticia desafortunada puede prender la mecha.

¿Qué podrían hacer los líderes de una Cataluña independiente para evitarlo?

Si Cataluña declarara la independencia, la mejor forma para evitar un corralito sería negociar con sus socios europeos y acordar todos sus pasos, sin tomar decisiones unilaterales. De esta forma conseguiría evitar el pánico de los ahorradores y los mercados.

Una Cataluña independiente y fuera del euro y de la Unión Europea podría conservar el euro como moneda oficial y seguir bajo la tutela del BCE. ¿Esto es posible? Sí. Andorra, San Marino, El Vaticano y Mónaco tienen un acuerdo por el cual emplean el euro como su moneda oficial y pueden emitir un número reducido de monedas al año. Alguno (por ejemplo Mónaco) se encuentra bajo el paraguas regulatorio y de supervisión del BCE. Sin duda alguna, este escenario sería el mejor para evitar un corralito en una Cataluña independiente.

¿Qué corralitos se han producido en la Historia?

Argentina guarda un lugar especial en la memoria de los corralitos de la historia reciente. No sólo por haber rebautizado el fenómeno sino por la pobreza que generó y la violencia que se desató en el país el sábado 1 de diciembre de 2001, cuando el ministro de Economía argentino Domingo Cavallo anunció el establecimiento de restricciones a la retirada de depósitos desde el lunes siguiente.

¿Qué ocurre cuando los depósitos pasan a estar denominados en una moneda diferente a aquélla en que se ingresó el dinero? Es decir, ¿qué ocurre cuando se desencadena un corralón? Después de casi 11 años de paridad del peso con el dólar, Argentina decretó la pesificación asimétrica de los depósitos. Es decir, los saldos de las cuentas bancarias pasaron a estar denominados en pesos al cambio establecido por el Gobierno y ligado a la fluctuación. Las deudas contraídas en dólares, sin embargo, se siguieron debiendo en dólares.

El caso del corralito de Chipre es relevante porque Europa no pudo ser más torpe. La banca chipriota tenía un gravísimo problema de depósitos altamente remunerados para alimentar el crédito. Muchos procedían de dudosas fuentes foráneas. Europa aprobó una quita que afectaba a los ahorradores más modestos. De esta forma habría desprotegido a aquellos ahorradores con saldos por debajo de 100.000 euros. Una medida que no sólo iba en contra de la normativa bancaria comunitaria sino que provocó un pánico que derivó en corralito.

El experimento nunca se aplicó pero de no ser por el BCE y su línea de liquidez de emergencia el asunto podría haber pasado a mayores. La crisis dejó una curiosidad: el bitcoin, la criptomoneda nacida en Internet al margen de las autoridades monetarias, marcó un récord histórico de revalorización en aquellos días por la fuga de dinero de Chipre.

A la UE le da igual quién gane las elecciones en Grecia

sipaSea quien sea el vencedor, la política económica no podrá cambiar. Cualquier nuevo gobierno en Grecia tendrá que aplicar sí o sí los ajustes y reformas comprometidos a cambio del tercer rescate “No habrá una gran renegociación política del rescate”, avisa el Eurogrupo, aunque unos resultados muy fracturados retrasarían y aumentarían su coste.

sipaEsta vez, a la Unión Europea le resulta indiferente quién gane las elecciones del domingo en Grecia. Sea quien sea el vencedor, la política económica no podrá cambiar. Cualquier nuevo gobierno tendrá que aplicar sí o sí los ajustes y reformas comprometidos a cambio del tercer rescate de 86.000 millones de euros que se aprobó en agosto, según la consigna que se repite en Bruselas.

A diferencia del nerviosismo y los sobresaltos de las últimas dos elecciones griegas y del referéndum de julio, los líderes europeos afrontan con tranquilidad esta nueva convocatoria electoral. Los principales partidos con opciones de entrar en el Gobierno apoyaron en el Parlamento heleno el tercer rescate. Un rescate que negoció y firmó el ex primer ministro y líder de Syriza Alexis Tsipras, que acabó capitulando a las exigencias de la UE pese a haber ganado las elecciones de enero con un programa antiausteridad y que exigía el fin de la troika.

“Querría que el programa [de rescate] que hemos acordado sea respetado por cualquier gobierno griego. El de antes, el de ahora y el próximo”, dijo el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, en su reciente discurso sobre el estado de la Unión ante la Eurocámara. El luxemburgués lanzó un aviso contra cualquier tentación de cuestionar los recortes. “Si esta vez las reglas acordadas en común no se respetan, la reacción de la UE y de la eurozona será diferente”, apuntó en una velada referencia a una posible salida de Grecia del euro, que Alemania ya puso sobre la mesa en las negociaciones de julio.

Por su parte, el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, ha admitido que “la situación política en Grecia no está clara porque hay unas elecciones y hay que esperar al resultado”. “La única garantía que tenemos, y creo que es muy importante, es que el programa fue acordado por una vasta mayoría en Parlamento griego. Eso nos da confianza, sea cual sea el resultado”, dijo Dijsselbloem tras la última reunión de ministros de Economía de la eurozona celebrada el pasado fin de semana en Luxemburgo, en la que se abordó la situación griega.

“No habrá una gran renegociación política del programa. No creo que sea posible ni necesario”, aseguró el presidente del Eurogrupo. Sí que hay margen para ajustar el contenido de reformas concretas que no están detalladas en el rescate, por ejemplo la laboral, según el ejemplo que puso Dijssebloem. También el ministro de Economía español, Luis de Guindos, ha resaltado que la UE no aceptará “ningún tipo de modificación” en las condiciones exigidas a cambio del tercer rescate.  “El programa es el programa, independientemente del color político del Gobierno”, afirma.

Temor a resultados muy fracturados

Lo que más preocupa en Bruselas es un resultado poco claro que dificulte la formación de gobierno o incluso obligue a repetir los comicios, como ya ocurrió en 2012, y vuelva a retrasar las reformas y aumentar el coste del rescate. La Comisión Europea ha seguido trabajando con el Gobierno en funciones en la puesta en marcha de las medidas que ya aprobó el Parlamento heleno y ya ha elaborado una lista de deberes urgentes para septiembre y octubre, que incluye:

●      aprobar el presupuesto de 2016

●      completar la reforma de las pensiones

●      poner en marcha una administración tributaria independiente

●      recapitalizar la banca, muy dañada por la fuga de depósitos y el corralito.

El Banco Central Europeo (BCE) está realizando tests de estrés a los cuatro principales bancos helenos y publicará las necesidades de capital a finales de octubre. El fondo de rescate (MEDE) ha reservado ya 10.000 millones de euros para los bancos y el programa contempla otros 15.000 millones si fueran necesarios. La recapitalización “se hará lo antes posible por la simple razón de que la recuperación económica empieza a menudo, también en el caso de Grecia, con la recuperación de los bancos”, ha dicho Dijsselbloem.

También está en juego un posible alivio de la deuda griega, que podría negociarse a partir de octubre, y que sigue chocando con la resistencia de Alemania. Pero ahora es más probable que nunca que haya un acuerdo porque el Fondo Monetario Internacional pide una reestructuración de la deuda como condición previa para participar en el tercer rescate.

“Creo que la implicación del FMI es una necesidad para los Estados miembros y para Grecia. Soy bastante optimista”, ha dicho el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. El Eurogrupo ha acordado que no aceptará una quita en el valor nominal de la deuda helena, es decir, que no se perdonará a Atenas parte de lo que debe. Así que las alternativas son ampliar el periodo en el que Grecia no tenga que pagar nada, alargar los plazos de devolución y reducir los tipos de interés.

Las 10 claves que explican el duro comunicado de la banca sobre Cataluña

Los seis mayores bancos españoles (con CaixaBank y Sabadell a la cabeza) han alertado de las graves consecuencias financieras que sufriría una Cataluña independiente. A continuación explicamos las claves del comunicado y los detalles del sector. 

Los seis mayores bancos españoles (con CaixaBank y Sabadell a la cabeza) han alertado de las graves consecuencias financieras que sufriría una Cataluña independiente. A continuación explicamos las claves del comunicado y los detalles del sector.

¿Qué entidades catalanas han firmado el comunicado?

Las seis grandes firmas con presencia en todo el territorio nacional. Dos son los grandes bancos catalanes: CaixaBank y Sabadell. Los otros cuatro son Santander, BBVA, Bankia y Popular. Es decir, la alerta llega de las entidades que controlan casi toda la red de oficinas y cajeros en Cataluña y que concentran la mayor parte de los créditos y de los depósitos de la región. Pocas voces tienen una transcendencia mayor sobre la economía real catalana que estas entidades. Las seis han publicado este informe bajo el paraguas de la Asociación Española de la Banca (AEB) y de la CECA, entidad que agrupa a las cajas y que está presidida por Isidro Fainé, que también preside CaixaBank.

¿Qué han dicho y qué quieren decir?

Los seis bancos alertan de los peligros que conllevarían la independencia y la posterior salida de Cataluña del euro. Estas entidades advierten que sufrirían una “inseguridad jurídica” que pondría en grave riesgo su capacidad para proteger a quienes tienen en ellas sus depósitos. De este modo, quedarían en el aire el flujo de préstamos a la economía real y la garantía a los depósitos. Estas dificultades llevarían a las empresas a “reconsiderar su estrategia de implantación, con el consiguiente riesgo de reducción de la oferta bancaria”.

Las entidades pretenden presionar a la sociedad catalana a falta de poco más de una semana para que se celebren las elecciones al Parlament. Lo hacen desde un sector que está muy relacionado con la actividad de las empresas (por la vía del crédito) y de las familias (por los depósitos). Por esa razón su mensaje tiene mayor calado. Las entidades alertan que podrían cerrar muchas oficinas si Cataluña declara la independencia y queda fuera de la Unión Europea.

Si estas entidades deciden cerrar sus sucursales en masa, podrían originar una fuerte contracción del crédito y un notable aumento de los tipos de interés que pesaría con fuerza sobre la economía real. Pero las entidades expresan otro temor: no poder responder de sus depósitos ante sus clientes.

¿Cuál es el tamaño del negocio bancario en Cataluña?

Cataluña es una de las regiones de España más dinámicas desde el punto de vista empresarial. Ese éxito se apoya en un gran sector financiero que genera mucho empleo. Los bancos daban trabajo de forma directa a 17.749 personas a finales de 2014, según los últimos datos oficiales publicados por la AEB. La mayor parte de esa cifra se concentra en Barcelona, donde está la sede de CaixaBank y donde hay una importante representación de entidades internacionales. En total, casi el 83% de los empleados de la banca en Cataluña se centran en la provincia de Barcelona. A finales de 2014 los bancos tenían 2.365 sucursales en la región.

Cataluña es una de las regiones españolas con mayor dependencia de la financiación del mercado porque no pueden cubrir sus necesidades con el dinero de sus clientes. Su ratio de créditos sobre depósitos se sitúa entre las más bajas de España. De hecho, sólo un 53% de los préstamos está respaldado por depósitos, lo que refleja bien la necesidad de captar capital con deuda.

Cataluña es la cuarta región más endeudada sobre sus depósitos. Es decir, su sector financiero es más vulnerable que el de otras comunidades autónomas. En total, los bancos de la región tenían concedidos 148.000 millones de euros en préstamos al final de 2014, lo que supone un 74% del PIB generado por Cataluña en 2014 según los datos del INE. El montante de los depósitos superaba ligeramente los 67.000 millones al final de ese año.

Ratio de créditos sobre depósitos por comunidades autónomas

¿Cuánto tardarían las entidades en cambiar de sede?

El tiempo que tarden en celebrar un consejo de administración. Ésta es una demanda que atendió el Gobierno de Rajoy en julio después de recibir algunas peticiones de grandes compañías catalanas, según se filtró a la prensa. Estas empresas querían tener flexibilidad para cambiar su registro en el caso de que avanzara la amenaza soberanista.

El Ejecutivo aprobó un cambio en la Ley de Sociedades de Capital para permitir cambiar su sede con sólo un consejo de administración y no con una junta de accionistas, como estaba establecido en la legislación. De este modo, las entidades podrían cambiar su sede en una sola mañana.

Sin embargo, en el caso de CaixaBank, sus estatutos imponen que esta decisión debe adoptarla la junta de accionistas. Sin embargo, la dirección de la compañía ya advirtió en 2014 que no garantiza que “en cualquier caso” su sede vaya a estar siempre en Cataluña, en palabras de su presidente, Isidro Fainé.

¿Qué consecuencias tendría el cambio de sedes?

Para las entidades, las consecuencias serían pocas. Precisamente, si deciden cambiar de sede es para que su negocio y su empresa sufran los menores cambios posibles. Las consecuencias serían mayores para una Cataluña independiente. A la posible contracción del crédito, tal y como han alertado las entidades, se suma el problema de tener que devolver sus préstamos en euros.

finanzascat

¿Cómo se modificarían los impuestos si las entidades con sede en Cataluña cambiasen su sede?

La principal consecuencia fiscal de una salida parcial o total de la región de las principales entidades financieras no vendría de la mano del Impuesto de Sociedades, dado que Cataluña se encuentra dentro de las autonomías de régimen común y que el de Sociedades es un impuesto que gestiona el Gobierno central. La principal repercusión llegaría a través del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Este impuesto se paga en función del lugar de residencia del trabajador y la mitad de los ingresos obtenidos con este tributo se queda en la comunidad autónoma donde está dicha residencia. Por eso tanto un cambio de sede de una entidad con su movilización de la plantilla como un cambio de estrategia que lleve a reducir la presencia y el empleo en Cataluña afectará negativamente a los ingresos fiscales de la Generalitat.

¿Hay precedentes de un comunicado similar?

Sí. Dos de las mayores empresas españolas, Iberdrola y BBVA, se pronunciaron públicamente entre 2002 y 2003 contra las pretensiones de crear un estado libre asociado en el País Vasco incluidas en el Plan Ibarretxe. La fórmula que utilizaron tanto el banco como la eléctrica para mostrar su rechazo al proyecto separatista consistió en erigirse en defensores de la legalidad vigente. Es decir, de la Constitución Española y el Estatuto del País Vasco.

El presidente de BBVA, Francisco González, aludió a la lealtad a ambos textos legislativos cada vez que se le preguntó por la posibilidad de un cambio de sede, lo que se interpretó como un nunca desmentido por la entidad. Iñigo de Oriol, presidente de Iberdrola en 2003, utilizó la misma fórmula y llegó a definir a la eléctrica como “una empresa española con domicilio social en Bilbao”.

¿Qué impacto tendría el cambio de sede de las entidades sobre el crédito a las empresas?

Sobre el papel, ninguno. Las entidades que cambiaran su sede a cualquier región de la eurozona seguirían teniendo acceso a todas las líneas de liquidez del Banco Central Europeo (BCE) y beneficiándose de la política de tipos cero. Sin embargo, el riesgo y la incertidumbre en Cataluña golpearían con fuerza al crédito en la comunidad, como ya han alertado las entidades en su comunicado.

¿Cómo se financiarían los bancos catalanes si se quedan fuera del euro?

Los bancos catalanes que no cambiaran su sede y se quedaran fuera del euro tendrían graves problemas para conseguir financiación. En primer lugar, perderían el acceso a la financiación del Banco Central Europeo, lo que eliminaría la principal vía para captar liquidez. La alternativa sería acudir al mercado. Pero si tienen que obtener fondos en una divisa nueva, los tipos de interés que aplicaría el mercado serían prohibitivos. De este modo, sólo quedaría una opción factible: que el nuevo banco central catalán imprimiese su nueva divisa para dotar a las entidades de liquidez.

¿Aumentarían las posibilidades de un ‘corralito’?

No sólo aumentarían las posibilidades: un corralito sería muy probable. Ésta es la opinión mayoritaria de los expertos y no es extraño que piensen así. Por un lado, la incertidumbre derivada de la independencia llevaría a los ahorradores a retirar su dinero de los bancos para intentar salvar su dinero. Por otro lado, las entidades no tendrían acceso a la liquidez del Banco Central Europeo para responder a esta demanda de los clientes. En definitiva, si se une una retirada masiva de efectivo con entidades que no tienen liquidez, el resultado sólo puede ser un corralito.

El montante de los depósitos, que casi alcanza el 75% del PIB catalán, hace imposible que las autoridades puedan responder por todo este dinero ante una huida de los ahorradores. Ante esta situación, las propias entidades han reconocido en su comunicado que no pueden garantizar la situación de los depósitos en el caso de que Cataluña saliera del euro.

Un crash bursátil programado desde junio

parthenon_crashNo estaba descontado, no dio tiempo a hacerlo. Cuando el viernes 26 de junio, al filo de la medianoche, el primer ministro Alexis Tsipras convocó un inesperado referéndum para votar las medidas del rescate financiero negociado con la Unión Europea, los mercados se encogieron de miedo ante lo que se venía encima.

No estaba descontado, no dio tiempo a hacerlo. Cuando el viernes 26 de junio, al filo de la medianoche, el primer ministro Alexis Tsipras convocó un inesperado referéndum para votar las medidas del rescate financiero negociado con la Unión Europea, los mercados se encogieron de miedo ante lo que se venía encima. En pocas horas, Grecia decretó el cierre de las bolsas, de sus bancos e instauró un corralito financiero que todavía está vigente.

Cinco semanas después, el crash bursátil registrado este lunes en Grecia es el resultado de aquella decisión planteada desde el Gobierno de Atenas como parte de su pulso con Europa. El ASE, índice general de la bolsa ateniense, se ha derrumbado este lunes al cierre un 16,2%, hasta 668 puntos. Es la mayor caída de la historia del índice, desde que en 1986 se tienen registros. El récord negativo pudo ser mayor: llegó a caer cerca del 30% en la apertura y la suspensión de la cotización de los bancos evitó males mayores.

El ASE, índice general de la bolsa ateniense, se ha derrumbado este lunes al cierre un 16,2%, hasta 668 puntos. Es la mayor caída de la historia del índice, desde que en 1986 se tienen registros.

Piraeus, Alpha y Eurobank, tres de las principales entidades del país, fueron suspendidas tras alcanzar el límite del 30% de caída. Como consecuencia de las medidas de control de capitales, los propios griegos tienen vetado retirar dinero de los depósitos y comprar acciones. Para un mercado de apenas 40.000 millones de euros de capitalización bursátil el golpe es demoledor, aunque para los mercados globales es menor. Estaba prevista la debacle y el resto de bolsas europeas apenas reaccionaron al regreso de su par griega.

Regreso a la gran recesión

La reapertura bursátil supone un paso hacia la normalización de la actividad económica y financiera en Grecia, pero las consecuencias del cerrojo financiero de finales de junio siguen más que visibles: continúan las restricciones a las retiradas de efectivo, la actividad económica en el país se ha desplomado, especialmente, en aquellas áreas que tienen que ver con el comercio internacional.

La Comisión Europea prevé que Grecia vuelva a la recesión en 2015 con una caída del 2% al 4% en su Producto Interior Bruto (PIB). Es el precio a pagar por tres semanas con los bancos cerrados y cinco semanas con los mercados financieros apagados. Hoy se conoció el índice de actividad manufacturera de julio que elabora la consultora económica Markit.

Su resultado es terrible: el barómetro adelantado se desplomó hasta 30 puntos, su cota más baja desde que se creó y muy lejos del nivel 50 a partir del cual se indica expansión en el sector. La lectura anterior fue de más de 45 puntos. El informe mensual se realiza a partir de 300 encuestas a empresas representativas de la economía industria griega y el tono coral de los empresarios fue el mismo: el corralito y cierre bancario ha golpeado con violencia la vida industrial helena.

Evolución del PIB (verde) y del PMI (azul) en Grecia.
Evolución del PIB (verde) y del PMI (azul) en Grecia.

“Los productores de bienes tuvieron apuros en la obtención de suministros y destacó el marcado aumento en los tiempos de entrega del proveedor. El grado de deterioro de la actuación de los proveedores fue de lejos el más pronunciada en la historia de la serie. Los panelistas mencionaron la dificultad para recibir artículos desde extranjero”, señala Phil Smith, economista de Markit y autor del informe. Ni las ayudas desde Europa parecen evitar lo que ya es un secreto a voces: la recesión ha vuelto a Grecia y con más fuerza que nunca.

Imagen: archivo

Rescate Griego III: medio billón de euros desde el año 2010

No es el primero, ni el segundo. Llega el tercer rescate financiero para Grecia, que ha recibido más ayuda financiera en cinco años que la suma de España, Irlanda y Portugal, los otros tres grandes países asistidos desde la Eurozona.

 

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No es el primero, ni el segundo. Llega el tercer rescate financiero para Grecia, que ha recibido más ayuda financiera en cinco años que la suma de España, Irlanda y Portugal, los otros tres grandes países asistidos desde la Eurozona.

Más dinero para Grecia, más pérdidas para Europa. La maratoniana negociación de 17 horas en Bruselas ha dado a luz un complejísimo acuerdo de último minuto para rescatar a la república helena. No será fácil de ejecutar, rezuma provisionalidad, pero hay acuerdo y Grecia seguirá bajo la protección del euro. El Gobierno de Alexis Tsipras solicitó el pasado viernes un tercer programa de ayuda financiera desde Europa por valor de 53.000 millones de euros hasta 2018 y pidió una quita (descuento) sobre su deuda.

La respuesta desde Bruselas ha sido otra: Grecia necesita 86.000 millones de euros para salir a flote, pero las nuevas condiciones serán mucho más duras para el país. Además no habrá ninguna quita de la deuda griega a corto plazo, aunque no se descarta antes de que concluya el plan en 2018. La mayoría de los detalles del acuerdo están todavía por definir. No obstante, si se conoce que el Eurogrupo armará a través del MEDE (Fondo de Rescate Permanente) esa inyección de 86.000 millones de euros a Grecia hasta 2018. De partida, hasta 8.000 millones serán inversiones a fondo perdido.

El fondo griego de privatizaciones

A cambio, los países europeos han exigido la creación de una sociedad de activos públicos griegos (empresas, infraestructuras, terrenos…) que funcionará como un fondo de inversión. Será un aval y una garantía para Bruselas. Estará valorado en 50.000 millones de euros y será tutelado por la ‘troika’ europea. Con los ingresos que se obtengan de este fondo gestionado por Europa se recapitalizará a la banca griega, se reducirá la deuda del país y participará en un plan de inversiones de 35.000 millones para dinamizar su economía y que será supervisado por la Comisión que dirige Juncker.

El Eurogrupo estima que las entidades financieras del país (Piraeus, Alpha, NCG y Eurobank, entre otras) necesitan de forma urgente, al menos, 25.000 millones para volver a operar, levantar el corralito y no colapsar en los próximos días. Según esas mismas estimaciones, el Estado necesita otros 7.000 millones para afrontar pagos al Banco Central Europeo (BCE) el próximo 20 de julio y ponerse al día con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con quien debe ponerse al día tras su impago el pasado 30 de junio. El FMI, frente a lo reclamado desde Grecia, volverá a participar en la ayuda.

En perspectiva, este será el tercer rescate de Grecia en cinco años.  Se eleva así la factura griega a cerca de 323.000 millones desde 2010, amén de las citadas reestructuraciones de la deuda que ya habían superado los 200.000 millones (hasta febrero de 2012). En total, el conjunto de programas de asistencia financiera para Grecia desde la Eurozona ha movido en el último lustro supera el medio billón de euros entre préstamos nuevos, condonaciones y reestructuración de su deuda.

Cronología de la tragedia griega

La sucesión de acontecimientos desde hace tres semanas han dejado a Grecia al borde salir del euro. Los tiras y aflojas inacabables entre Grecia y el Eurogrupo han vivido de por medio un impago al Fondo Monetario Internacional (FMI) por 1.600 millones de euros el pasado 30 de junio y un referéndum en Grecia en el que se votaba ‘sí’ o ‘no’ a las medidas de rescate planteadas por Europa.

Los griegos dijeron ‘no’ y pese a ese rechazo, Tsipras ha presentado una propuesta de rescate y reforma similar a la rechazada en las urnas. No solo contempla subidas de impuestos, también congela las pensiones actuales, eleva la edad de jubilación a 67 años (como en otros países europeos) y supondrá la creación de una autoridad de vigilancia fiscal independiente al Gobierno de turno en Grecia.

El plan acordado (subidas de impuestos, privatizaciones y reformas de la pensiones) se ha convertido en un revés para Tsipras, su Gobierno y el actual Parlamento griego -mayoritariamente poblado por Syriza-, que deberá aprobar las medidas. También deberán votar otros seis parlamentos en seis países europeos, sin cuya participación puede encallar la ayuda.

  • El origen del drama. En octubre de 2009, poco después de llegar al poder, el Gobierno del PSOK revela que el Estado tiene un déficit en sus cuentas más alto de lo publicado. Sus efectos son inmediatos e implacables: se destapa la desconfianza de los inversores y socios de la Eurozona sobre Grecia. Comienza una crisis que deja fuera de control a las finanzas públicas, debido a que se dispara la prima de riesgo y el coste de financiarse en los mercados es prohibitivo.
  • Primer rescate. En mayo de 2010, el país que entonces gobierna Papandreu recibe el primer ‘pack’ del rescate (110.000 millones de euros) hasta mayo de 2013. En noviembre de 2010, el Parlamento griego aprueba una serie de recortes y medidas de austeridad. En noviembre de 2011, Papandreu dimite y se convocan nuevas elecciones.
  • Primera reestructuración de la deuda. En febrero de 2012 se aprueba la reestructuración de la deuda con descuentos y quitas al valor de los bonos emitidos por el Estado griego. Esos descuentos alcanzan los 206.000 millones de euros y los principales perjudicados son los inversores privados como bancos, fondos de inversión y de pensiones.
  • Segundo rescate. También en febrero de 2012 se pone en marcha el segundo rescate desde la Eurozona para ayudar a los griegos. Se valora en 165.000 millones de euros y se extenderá hasta junio de 2015.
  • ¿Capítulo final? Es en la entrega del último tramo de este segundo rescate cuando comenzaron a chocar las posiciones de Europa y Grecia. El nuevo Gobierno de Tsipras -que ganó las elecciones en diciembre de 2014- considera impagable la deuda del país y se opone a seguir adoptando medidas de austeridad. El resto de la historia se está escribiendo ahora.

Cinco claves de por qué Tsipras se rinde ante los acreedores… y quizá no sea suficiente

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Los ministros de Economía de la eurozona evalúan este sábado el nuevo plan de Tsipras, que asciende a 13.000 millones de euros en tres años. Decidirán si es suficiente para empezar a negociar un tercer rescate que frene la salida de Grecia del euro (‘Grexit’). En realidad, el documento está prácticamente calcado de la última oferta que los acreedores hicieron a Tsipras el 26 de junio, que este rechazo y que provocó el referéndum del pasado fin de semana

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Los ministros de Economía de la eurozona celebran este sábado una nueva reunión de emergencia con el fin de evaluar el nuevo plan de ajustes presentado por el primer ministro griego, Alexis Tsipras, que asciende a alrededor de 13.000 millones de euros en tres años, según las primeras estimaciones. Deben decidir si es suficiente para empezar a negociar un tercer rescate para Atenas y frenar así su salida del euro (‘Grexit’).

En realidad, el documento remitido por el Gobierno de izquierda radical de Syriza está prácticamente calcado de la última oferta que los acreedores hicieron a Tsipras el 26 de junio. Una oferta que el primer ministro tachó de humillante y sometió a referéndum pidiendo el ‘no’, que ganó con un 61% de los votos. Ahora Tsipras ignora el resultado de la consulta, capitula y acepta las medidas de austeridad que antes rechazaba.

 

La marcha atrás de Atenas ha aumentado el optimismo sobre las posibilidades de acuerdo en las próximas horas. Pero el Eurogrupo, en particular los países más duros, podría pedir todavía más recortes por el fuerte deterioro económico causado por el cierre de bancos y el corralito y porque Grecia pide ahora 53.500 millones de dinero nuevo.

 

1. En el IVA, Grecia acepta subidas para restaurantes y acabar con el descuento para las islas.

 

En su plan, Atenas se compromete a aumentar sus ingresos por IVA en un 1% del PIB al año, tal y como le pedía la troika. Las nuevas propuestas aceptan que el tipo normal del IVA se fije en el 23%, lo que supone una subida para los restaurantes, que ahora pagan un 13%, o para los alimentos procesados. Habrá un tipo reducido del 13% que se aplicará a alimentos básicos, agua, energía y hoteles (una demanda griega que la troika ya había aceptado) y otro superreducido para medicamentos, libros y teatro.

 

Grecia ha hecho también concesiones en el descuento del 30% que se aplica al IVA en las islas, que se resistía a eliminar por su posible impacto en el turismo. Ahora acepta suprimir progresivamente esta rebaja para finales de 2016, aunque todavía pide que se mantenga para “las islas más remotas”, una excepción que podrían cuestionar los acreedores.

 

2. En pensiones, Atenas sube la edad de jubilación y suprime los complementos para las más bajas

 

También en las pensiones, otra de las líneas rojas para el Gobierno de Syriza, Tsipras realizará finalmente un recorte del gasto de hasta el 0,5% del PIB este año y del 1% a partir de 2016. Atenas se pliega a todas las demandas de los acreedores, aunque pide algo más tiempo para ponerlas en marcha. La edad de jubilación se aumentará progresivamente de 65 a 67 años de aquí a 2022 o a los 62 años para los que hayan cotizado 40 años. Aunque hasta ahora se había resistido ferozmente a suprimir el complemento para las pensiones más bajas (conocido como EKAS), el Gobierno acepta ahora eliminarlo gradualmente de aquí a 2019.

 

El impuesto de sociedades aumentará del 26% al 28%, como querían los acreedores, en lugar de al 29% como había propuesto Tsipras. El Gobierno griego renuncia además a subir las cotizaciones sociales o a aplicar un impuesto extraordinario a los beneficios empresariales superiores a medio millón de euros, medidas que habían disgustado a la troika. No obstante, Atenas sigue resistiéndose a recortar el gasto en defensa. Defiende una reducción de 100 millones de euros este año y 200 millones en 2016, frente a los 400 millones que reclaman los acreedores.

 

3. El Gobierno griego acepta además pedir el tercer rescate

 

A cambio de estos ajustes, el Gobierno de Atenas pide a sus socios de la UE un nuevo rescate por valor de 53.500 millones de euros, a sumar a los dos anteriores que ya totalizan 240.000 millones, para cubrir sus vencimientos de deuda de aquí a 2018. El Gobierno de Syriza -y en particular el ex ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis- sostenía que nunca aceptaría un nuevo rescate para pagar la deuda que implicara un nuevo memorándum con condiciones y con la tutela de la troika.

 

Sin embargo, la decisión de convocar el referéndum y el cierre de los bancos y el corralito vigentes desde el 29 de junio han provocado tal daño en la economía (que podría contraerse un 3% este año, en lugar del crecimiento del 0,5% previsto hasta ahora), que Grecia necesitará más ajustes y más dinero. De hecho, ya circulan cálculos que elevan el precio del tercer rescate a entre 70.000 y 80.000 millones de euros. Una elevada factura que costará asumir en los países del euro por la total desconfianza que existe además hacia el Gobierno de Syriza.

 

4. Atenas no ha obtenido todavía ningún compromiso adicional de alivio de deuda

 

En el texto de sus propuestas remitido al Parlamento griego, el Gobierno pide de nuevo una solución para el problema de su elevada deuda pública, que se sitúa ya en alrededor del 177% del PIB. El alivio de la deuda ha sido la principal reivindicación del Gobierno de Syriza desde su llegada al poder en enero, y cuenta ya con el apoyo expreso de Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Gobierno de Estados Unidos. Incluso el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha dicho que si Atenas presenta un plan creíble, los acreedores deben responder con “medidas relativas a la sostenibilidad de la deuda”.

 

Gracias a ello, la deuda griega ha vuelto al centro de debate, lo que podría facilitar al Gobierno de Syriza la venta de sus recortes a la opinión pública griega pese al ‘no’ en el referéndum. Sin embargo, parece improbable que los acreedores vayan a ofrecer otra cosa que no sea el alargamiento de los plazos para pagar o la reducción de los tipos de interés. Tanto la canciller alemana, Angela Merkel, como su ministro de Economía, Wolfgang Schäuble, han repetido en las últimas horas que no habrá una quita a la deuda helena –es decir, una reducción en su valor nominal, que obligaría a los acreedores a asumir pérdidas- y que el margen para extender los vencimientos es ya muy limitado.

 

De hecho, el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y el del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, ya ofrecieron hace unas semanas a Tsipras “medidas en materia de deuda” que empezarían a discutirse durante el mes de octubre. Se trataba de reeditar la promesa que ya hizo el Eurogrupo en noviembre de 2012 de aliviar la deuda griega si Atenas cumplía las reformas. Pero el primer ministro griego lo consideró insuficiente, rompió las negociaciones y convocó el referéndum.

 

5. Y aún así la desconfianza persiste y los países más duros podrían pedir más recortes

La capitulación del Gobierno griego ha vuelto a desconcertar a los líderes de la UE y no ha convencido a los países más duros –como Alemania o los bálticos-, que no se creen a Tsipras después de todos los volantazos en los últimos cinco meses de negociaciones. “Uno se pregunta lo rápido que una oruga puede convertirse en mariposa”, ha ironizado el ministro de Finanzas de Eslovaquia, Peter Kazimir. “Parece que tenemos avances con Grecia. Pero no está claro si será suficiente”, ha agregado.

 

 

También la presidenta lituana, Dalia Grybauskaité, ha sugerido que las antiguas propuestas de la troika que Grecia acepta ahora podrían “no ser suficientes” en el actual contexto. Y la primera ministra de Letonia, Laimdota Straujuma, ha avisado de que será difícil que su parlamento apruebe un tercer rescate para Grecia. Desde Alemania se asegura que el resultado del Eurogrupo sobre Grecia está “totalmente abierto”. Aparte del empeoramiento de la situación económica, el otro argumento utilizado para exigir más ajustes a Grecia es que el plan de la troika era para una prórroga de cinco meses del segundo rescate, mientras que ahora Atenas pide dinero nuevo para tres años.

 

En el extremo contrario se sitúa Francia, que ha ayudado al Gobierno de Syriza a redactar su plan de reformas y que ha asumido el liderazgo casi en solitario para evitar el ‘Grexit’ después de que Juncker abandonara al sentirse traicionado por Tsipras. El presidente francés, François Hollande, sostiene que el plan griego es “serio y creíble y muestra una determinación a mantenerse en la eurozona”. También el primer ministro maltés, Joseph Muscat, cree que “sirve de base” para negociar el tercer rescate. Y Dijsselbloem dice que lo que da credibilidad a las propuestas griegas es su amplio apoyo parlamentario, ya que los principales partidos de oposición firmaron el lunes un acuerdo de apoyo a Tsipras para lograr un acuerdo.

 

 

 

Un gran apagón bursátil

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La  Bolsa de Nueva York suspendió todas las cotizaciones por un fallo informático. Shangai ha suspendido a la mitad de sus valores para detener un crash bursátil que dura semanas y ha sembrado el pánico. Grecia decretó un corralito bancario y a la vez cerró su Bolsa

La  Bolsa de Nueva York suspendió todas las cotizaciones por un fallo informático. Shangai ha suspendido a la mitad de sus valores para detener un crash bursátil que dura semanas y ha sembrado el pánico. Grecia decretó un corralito bancario y a la vez cerró su Bolsa

Hay precedentes, pero ninguno tan masivo. Las acciones de varios miles de empresas a la vez han sufrido un accidente bursátil extraordinario: estar suspendidas de negociación durante horas o días. Ha ocurrido durante la última semana en las Bolsas de Atenas (Europa), Nueva York (EEUU) y Shangai (China). Con causas distintas y sin aparente nexo de unión entre ellas, pero el escalofrío para los socios de empresas griegas, chinas y estadounidenses ha sido el mismo al ver ‘congelada’ su inversión.

Los efectos secundarios suelen ser negativos debido a que suponen un golpe de confianza en la bolsa y en su gran virtud: su liquidez. También sobre los derivados financieros que se mueven en función de las acciones e índices. Una suspensión de cotización supone la imposibilidad de comprar, pero también de vender una acción o bono porque no hay nadie al otro lado para actuar de contrapartida. Son cotidianas las interrupciones temporales de una cotización en bolsa cuando un valor tiene exceso de compradores o vendedores y hay que realizar una rápida subasta para ajustar las posiciones. También es común cuando una empresa debe dar a conocer al mercado una información relevante que puede afectar al rumbo de sus acciones.

No es normal cuando hay un evento que obliga a suspender decenas, cientos o miles de valores a la vez. El caso más extremo se produjo el 28 de junio en Grecia. Además de un ‘corralito’ bancario y restricciones a la circulación de capitales, el Gobierno de Alexis Tspiras suspendió la actividad en la Bolsa de Atenas, la principal del país, al mismo tiempo que convocaba un referéndum para el 5 de julio y decretaba una restricción de 60 euros para retiradas en efectivo. Desde entonces, los accionistas de empresas griegas están sin liquidez -al igual que el resto del país- y no pueden vender sus acciones.

El inquietante fallo en Wall Street

Este pasado miércoles 8 de julio ha pasado a la historia del sector bursátil. A las 17,32 horas, el ‘corazón’ de Wall Street dejó de funcionar. La Bolsa de Nueva York (NYSE, por sus siglas en inglés) paró en seco su actividad apenas dos horas después de iniciarse la sesión. No había más cotizaciones brotando en sus pantallas. Enseguida se sucedieron las especulaciones sobre un potencial ataque informático y, de hecho, las acciones de empresas vinculadas a la ciberseguridad comenzaron a subir en otros mercados como el Nasdaq, la otra gran bolsa estadounidense, que permaneció abierta en todo momento y permitió redirigir la actividad bursátil allí.

Según el NYSE, propiedad del Intercontinental Exchange (ICE), el suceso se debió a un fallo interno de su plataforma tras una actualización de software el día anterior. Tanto la SEC (el supervisor bursátil equivalente a la CNMV española) como el FBI y la Casa Blanca se fueron interesando por la incidencia conforme pasaba el tiempo y las cotizaciones seguían sin reanudarse.

La posibilidad de un ataque informático sobre la mayor bolsa del mundo fue desmentida desde todas las instancias oficiales. El ‘sistema’ tardó cerca de 4 horas en volver en los que tuvo en jaque que valen más de 16 Billones de dólares y sobre las que negocia diariamente más de 150.000 millones en compraventas de acciones. La buena noticia es que el error no ha tenido mayor trascendencia y ha puesto de relieve la diversificación de las bolsas estadounidenses. Mientras el NYSE permanecía cerrado, Nasdaq y las plataformas alternativas Chi-X y BATS absorbieron su negociación.

El crash chino, prohibido vender

Pero con lo ocurrido justo ayer en Wall Street llueve sobre mojado. Al otro lado del Pacífico, la Bolsa de Shangai sufre un crash bursátil que le ha llevado a perder el 35% de su valor (3 Billones de dólares) desde el pasado 12 de junio, aunque este jueves recuperó un 5%. Eso sí, el mercado viene de subir más del 150% en apenas 12 meses.

El Gobierno chino ha tomado cartas en el asunto para estabilizar su principal bolsa y ha optado por ordenar al regulador bursátil del país que suspenda cotizaciones a voluntad, mientras implementa una serie de medidas encaminadas a calmar los ánimos vendedores. Entre ellas, un fondo de estabilidad bursátil de 19.000 millones de dólares orquestado por un grupo de brókers y el permiso a los fondos de aseguradoras para que inviertan hasta un 10% de sus activos en bolsa.

La prohibición de venta no ha hecho sino retroalimentar el pánico entre los ahorradores chinos y las ventas forzadas entre aquellos que habían invertido a crédito, una práctica extendida en el mercado de aquel país. De nuevo, el golpe sobre la confianza en la liquidez bursátil ha sido peor que la enfermedad. Desde el lunes, más de 1.300 empresas han sido ‘congeladas’ en bolsa con un valor conjunto de 3,5 Billones de dólares.