Vargas Llosa en el acto de Libres e Iguales: “El nacionalismo es la peor de las ficciones”

_DPZ2002

El movimiento cívico liderado por la popular Cayetana Álvarez de Toledo firma un manifiesto en el Ateneo de Madrid para pedir la unidad de España con nombres como Mario Vargas Llosa, Félix de Azúa o Joaquín Leguina.

Reportaje gráfico: Dani Pozo

Mario Vargas Llosa entró en el escenario semicircular del Ateneo de Madrid y se colocó en el centro. Con traje negro y camisa blanca, inauguraba el ciclo de intervenciones de algunos de los miembros más destacados de la plataforma Libres e Iguales. Se reunían, tal y como decía el título del acto, “por la responsabilidad civil”.

La escenografía estuvo muy cuidada. Podía percibirse la mano del dramaturgo Albert Boadella, que más tarde aparecería sobre las tablas. En un escenario oscuro, un foco iluminaba al protagonista que razonaba y explicaba su punto de vista sobre Cataluña a tan sólo cinco días de las elecciones del 27S. El Premio Nobel, en su faceta de novelista, comenzó explicando la existencia de dos tipos de ficciones: las benignas y las malignas. Éstas últimas, arguyó, “se presentan como verdades absolutas y despiertan el fanatismo”. Se refirió al nacionalismo como una de ellas, aquélla que “ha dejado el mundo lleno de cadáveres”.

_DPZ1749

Félix de Azúa, miembro de la Real Academia Española de la Lengua, advirtió de “la gravedad del desafío” independentista: “Retar al Estado nunca sale gratis. Se han dado cuenta, pero es demasiado tarde”. El catalán, que se ha definido en varias ocasiones como un “exiliado” en Madrid, sentenció: “A partir del 27 de septiembre, los catalanes empezarán a sufrir”.

Joaquín Leguina, ex presidente de la Comunidad de Madrid, comenzó diciendo que “aquello que distingue a la democracia de la tiranía es el imperio de la ley”. Como “no se puede hablar con energúmenos” –decía Leguina en referencia a los dirigentes nacionalistas– “he venido vestido con los colores de la bandera francesa: libertad, igualdad y fraternidad”. El azul, el rojo y el blanco se distribuían por sus pantalones y la cazadora, que contrastaban con la sobriedad del traje de Vargas Llosa o la americana de Azúa.

El chiste de Boadella

Después de la broma de Leguina, Carlos Herrera regaló a los asistentes un chiste de aquellos con los que obsequia a sus fósforos en la COPE: “Las elecciones en Cataluña tienen más peligro que un cable en un charco”. Sin embargo, el auditorio enmudecería para después romper a carcajadas con la aparición de un Albert Boadella que, vestido de Mosso d’Esquadra, entraba en el escenario y se excusaba en sus “hechos diferenciales como catalán” para echar al que estaba en el centro presidiendo el acto, Mario Vargas Llosa, que así podía abandonar al escenario para acudir a otro compromiso como si se tratase de parte de la función. El dramaturgo razonaba así el motivo de su disfraz: “Ni ellos mismos sabrían explicar esas diferencias de las que hablan. Admiten la diversidad de todos los españoles, pero dicen que lo suyo es mucho más importante”.

El periodista Federico Jiménez Losantos, conductor de las mañanas de esRadio, eligió un discurso grave, apoyado en diversas referencias históricas, que giró en torno a una idea que ya ha repetido en varias ocasiones: “El problema de Cataluña es consecuencia de la traición de la izquierda a la idea nacional”. El veterano comunicador terminó enardeciendo al auditorio con el grito: “¡Viva España!”, que fue recibido con vítores y contestado con la réplica habitual.

Fernando Savater, uno de los últimos en aparecer, quitó gravedad a esa “mentira que venden los nacionalistas”, “a unas elecciones que no son más que unos comicios en los que votarán todos aquéllos que estén empadronados en Cataluña, nada más que eso”. No obstante, advirtió del peligro que podría suponer una victoria nacionalista el próximo 27 de septiembre en caso de que termine en una declaración unilateral de independencia: “Sería una agresión al conjunto de los ciudadanos españoles. No podemos tolerar que los ciudadanos catalanes puedan llegar a sentirse extranjeros en su propia casa”.

_DPZ1954

El ciclo de intervenciones lo clausuraron los focos, que de repente se apagaron y dejaron paso a la voz de la promotora de Libres e Iguales, la diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo, que sin luz en el escenario comenzó a recitar un discurso que iba escribiéndose al mismo tiempo en una pantalla cinematográfica: “En un Estado democrático, son los ciudadanos quienes toman las decisiones políticas (…) Existe el peligro de que los no independentistas por activa terminen siéndolo por pasiva. Tras las elecciones, usted no podrá decir aquello de ‘yo no sabía’. El abstencionismo es la peor versión de la irresponsabilidad”. Al terminar su intervención, las luces se encendieron. Los miembros de la plataforma despidieron al público desde el escenario, recibiendo una gran ovación entre silbidos y algún que otro ‘viva España’, pronunciados con el mismo ímpetu con el que lo había hecho Jimenez Losantos minutos atrás.

Mucha gente fuera

El acto comenzó con más de media hora de retraso debido a la aglomeración de personas que esperaban a las puertas del Ateneo de Madrid. Decenas de espectadores tuvieron que darse media vuelta porque las filas del teatro y sus salas contiguas estaban repletas.

“Qué desastre de organización, la próxima vez que lo hagan en una plaza de toros”, pedía una asistente. “O en un estadio”, respondía otra más optimista pero con el mismo nivel de enfado.

“Estamos desbordados, no nos esperábamos esta afluencia” reconocían fuentes de la organización del acto, que explicaban que si bien el aforo del teatro principal es de 350 personas con las demás zonas habilitadas el público superaría el medio millar.

No fueron suficiente. Ante el caos, la “indignación” volvió a la calle. Esta vez no a la Puerta del Sol  sino a unas calles contiguas. Conchita y Armando, un matrimonio catalán que aprovechaba un viaje de trabajo para intentar escuchar “a gente inteligente, y no lo que escuchamos en TV3”, esperó más de una hora para oír el manifiesto.

 

Al no poder estar presentes al menos desde la platea, ellos improvisaron un discurso ante los demás indignados.

En clave económica: “Madrid no nos roba, es un discurso absurdo”. En clave política: “El PP ha alimentado todo el independentismo”. También en clave electoral: “Todo lo que huele a España les asusta. El único que no tiene miedo es Albert Rivera”.

Cómo funcionan aquí las cosas

En Singularity University sí que hay un poco esa sensación de campamento de verano: dormimos todos en instalaciones junto a las clases, hay una hora al día donde hacemos deporte juntos, el sol de California nos baña muchas horas al día y, bueno, es verano. Hasta ahí las similitudes.

También en EL ESPAÑOL: Una ventana al mundo que viene

CDN15_05109
Foto: Chris Natt

¿Recuerdas aquella sensación el primer día del campamento de verano? Las primeras semanas de junio, un calor bochornoso,  la ropa pegada a tu piel… y la sensación de que quedaban meses hasta volver al colegio. La sensación de libertad. De triunfo. De no tener nada que hacer.

Bueno, en Singularity University sí que hay un poco esa sensación de campamento de verano: dormimos todos en instalaciones junto a las clases, hay una hora al día donde hacemos deporte juntos, el sol de California nos baña muchas horas al día y, bueno, es verano. Hasta ahí las similitudes.

Nada más llegar nos muestran el horario. Nueve horas de clase al día y actividades extra tras la cena casi todos los días de la semana. Los domingos son libres. Con suerte, algún sábado también.

Durante las próximas semanas -nos dicen- vamos a recibir una descarga de información tal que nos va a llevar meses, incluso años, procesar. Vamos a aprender sobre nanorobótica, biología molecular, seguridad electrónica, inteligencia artificial, drones, satélites, big data, criptografía… y también sobre las cosas que no están bien en el mundo: salud global, agua potable, pobreza, alimentación, energía, seguridad, gobernanza.

Esto es SingularityU. 80 personas. 11 retos globales que, de resolverse, pueden cambiar la faz de la Tierra como la conocemos. Y de no resolverse, también.

CDN15_04960
Foto: Chris Natt

Son seis semanas de clases intensivas y otras cuatro trabajando en equipo para crear proyectos que puedan transformar la vida de 1.000 millones de personas en la próxima década.

La primera pista que me sube en una ola de emoción llega con la primera clase. Los responsables del programa han creado un Google Doc abierto para cada una de las clases. Pronto se van sumando cuadraditos de colores y treinta o cuarenta personas nos metemos en el documento compartido.

Espíritu colaborativo

Comenzamos a tomar apuntes, a toda velocidad, en el mismo documento. El ritmo es salvaje. Uno va transcribiendo lo que dice el ponente. Otros van maquetando y tabulando. Otros corrigen las faltas de ortografía que van quedando en el camino. Otros añaden colores y títulos para hacer el esquema más claro. Yo voy buscando imágenes en google para ir ilustrando lo que dicen. Muchas de ellas son graciosas y nos reímos juntos en el chat lateral.

En poco menos de una hora hemos hecho unos apuntes increíblemente precisos, llenos de comentarios, opiniones personales, discusiones que hemos ido teniendo durante la clase.

Lo que me viene a la cabeza es: -¿Por que esto no es obligatorio hacerlo en los colegios y universidades?-. Creo que nunca había prestado tanta atención a una clase en mi vida.

Nivel

La semana sigue. Los conferenciantes son de un nivel alucinante. Hoy por la mañana, Mohammad Yunus, Premio Nobel de la paz e inventor de los microcréditos para pobres entre otras muchas cosas. Luego el ex CTO de AMD que nos explica de primera mano cómo se hace un procesador.

Más tarde nos sacan al patio y nos preguntan nuestra opinión sobre distintos temas futuristas, colocándonos en un cuadrante gigante según nuestra opinión. Un dron nos saca una foto desde arriba. Al llegar a clase dos minutos más tarde ya la tenemos en las pantallas y podemos ver el “gráfico” formado por los alumnos desde arriba. “Acabáis de hacer un estudio con gráfica sobre una predicción. Esto es el forecasting“, nos dice el profesor.

Captura de pantalla 2015-06-22 a las 12.27.19

Pienso que esto es algo alucinante y que, si puede hacerse así, no entiendo que no se haga en todos los centros educativos del país. Del mundo. Luego mi lado más rebelde piensa que, en realidad, todavía se puede hacer mejor. Que la educación debe reinventarse y dejar de ser en una dirección, con un ponente soltando información durante una hora y media, pero ese es un tema que tocaré otro día.

Lo que me guardo como idea es que el cerebro es tremendamente plástico y que SingularityU es un lugar donde se encargan de estirártelo hasta sus límites. Me doy cuenta de que soy capaz de realizar múltiples tareas simultáneas mucho más de lo que pensaba. Y que ni siquiera duele.

CDN15_05139
Foto: Chris Natt

El ambiente de calma, la sensación de todo bajo control, la excelente comida, la calidad de los contenidos, los pocos tiempos de relax, las actividades comunes para conocernos, las reuniones informales… todo empuja para que tu cerebro cambie su paradigma y comience a pensar de una manera más abierta, más densa, más holística. “No es perfecto, pero es la mejor experiencia educativa que he tenido hasta ahora”, pienso.

Sólo llevamos una semana. Una semana que se diferencia del resto de semanas de casi todo el mundo en una cosa: Es domingo mientras escribo esto… y estoy deseando con todas mis ganas que llegue el lunes.

Stay hungry. Stay foolish.

También en EL ESPAÑOL: Un verano en la Singularity University


Nicolás Alcalá fue el director de El Cosmonauta, caso de estudio internacional sobre crowdfunding, transmedia y distribución. Ahora es Storyhacker Extraordinaire en Future Lighthouse, un estudio de realidad virtual que pretende reinventar la manera en que se cuentan las historias.

Cómo debatir sobre la ‘piratería’ en internet sin perder los nervios

Un escritor, un abogado y un empresario se juntan para hablar de ‘piratería’ digital. No hay insultos, ni guerras de cifras ni salidas de tono. Los protagonistas coinciden en proponer diálogo para mitigar las descargas ilícitas. Diálogo y concienciación.

Debate ‘Piratería en internet’.

Un autor, un abogado y un empresario se encuentran en un hotel de Madrid para hablar de piratería digital. Se sumergen en un debate  sereno. No hay insultos, ni faltas de respeto, ni guerras de cifras de origen incierto ni salidas de tono. Los protagonistas coinciden en proponer diálogo para mitigar las descargas ilícitas. Diálogo y concienciación.

El Confidencial ha abordado la espinosa cuestión de la propiedad intelectual en la Red con un debate moderado por el periodista Peio H. Riaño. En esta ocasión el triángulo ha sido de lujo: el escritor Lorenzo Silva, muy activo en internet; Carlos Sánchez Almeida, abogado especialista en nuevas tecnologías; y Juan Carlos Tous, fundador de la plataforma Filmin, pionera en oferta de contenidos de pago por internet en España.

El título del debate era toda una declaración de intenciones: ‘Piratería en Internet, ¿Cómo poner puertas al campo?’. Sobre todo en un año especialmente prolífico en reformas legales, como las que afectan a la Ley de la Propiedad Intelectual -con un refuerzo de la llamada Ley Sinde contra los sitios de enlaces a descargas ilegales- y el endurecimiento de los castigos que prevé la del Código Penal (hasta seis años de prisión en los casos más graves y extremos). Unas reformas que, en palabras del propio moderador, dejan “poco margen”. ¿Unas auténticas puertas al campo?

Las reformas son “un paso adelante más” para el fundador de Filmin. “Hemos visto cómo plataformas que operaban en una impunidad total han cerrado o han cambiado su orientación hacia la información de series o películas sin apuntar a la descarga libre de contenido”, añadió Juan Carlos Tous nada más empezar su intervención, y apuntó: “Las reformas han suscitado concienciación y debate”.

“Nos han quitado derechos políticos y ciudadanos, se ha bajado la calidad de esos derechos en toda la legislatura”

Sin embargo, Almeida consideró que “el debate no se puede aislar de la evolución del país en los últimos cuatro años”. “Nos han quitado derechos políticos y ciudadanos, se ha bajado la calidad de esos derechos en toda la legislatura”, aseguró el abogado.

Mientras, Lorenzo Silva pidió a Almeida que no mezclara “actuaciones en las que el Estado realiza restricciones a las libertades publicas con un asunto privado y una vulneración de derechos”. “El campo es Cervantes, Calderón, dentro de poco Lorca… pero no Javier Marías, no hay un derecho a pisotear la obra de los autores”, afirmó el escritor.

Silva razonó que no es partidario de la Ley Sinde o Sinde Wert, pero recordó que la propiedad intelectual merece protección “como cualquier derecho legítimo”. “La respuesta civil no es efectiva, por lo que para eso está la protección penal, como último recurso; para ello tiene que haber una norma que advierta de la gravedad de la misma”, añadió.

“En el mundo del libro, la sensación que hay es que puedes crear un sitio web y poner 4.000 enlaces con libros”

“En el mundo del libro, la sensación que hay es que puedes crear un sitio web y poner 4.000 enlaces con libros”, comentó Silva. En ese momento, el escritor sacó su móvil y enseguida encuentró una página “de un tal Jordi” en el que aparece un libro suyo (Y al final, la guerra) que implicó dos años de trabajo. “En multiformato, o sea, esto está mangado, y Jordi que queda tan ancho”, lamentó el autor.

¿Los responsables?

Almeida puso el acento en lo que a su juicio es el verdadero problema de la piratería: “Se va contra pequeños piratas, pero contra los grandes, que tributan en Irlanda, no se va”, comentó el abogado. “Quienes más ganan en internet son las telefónicas, pero no revierten nada en la creación cultural suficiente”.

“Los hábitos sociales son los que son, porque hay agentes económicos que quieren que esto sea así”, afirmó Almeida, que concluyó: “Cuando todo es gratis, quizá el producto eres tú”.

Sin embargo, Silva contraatacó y argumentó: “Para mí es más transparente que la gente se retrate, que pague por cada producto y que sea el mercado que decida, se necesita una ley”. “Mira el carnet por puntos o la prohibición de fumar en los bares, la gente reacciona de esta manera”, afirmó el escritor. “No veo a la gente reaccionar de otro modo”.

Diálogo y concienciación

El debate, por su título, giró sobre todo en torno a las reformas legislativas de este año. No obstante, Almeida fue tajante: “Una vez que la ley está en el BOE, poco debate hay, y el combate tendrá lugar en los juzgados”, comentó, al referirse a los casos que se abrirán sobre todo a partir del 1 de julio, fecha en la que entra en vigor la reforma penal.

“Es muy importante que se recupere el diálogo entre autores y público”, apuntó el abogado como una solución, y recordó que en los últimos años “las industrias culturales han usado a los autores como carne de cañón, como escudos humanos”.

“La cultura y la Red están llamados a ser cómplices, pero es necesaria la concienciación”

“La cultura y la Red están llamados a ser cómplices”, coincidió Lorenzo Silva, “pero es necesaria la concienciación”. El autor afirmó, por ejemplo, que a veces “es que el profe en el colegio quien pone películas pirateadas a sus alumnos, y si es muy enrollado se las graba”.

“Si miramos la sociología del pirata español tiene una tableta de 500 euros, tiene dinero, lo hace porque no pasa nada”, aseguró Silva, y dijo: “Por eso es importante la legislación, para actuar contra las contadísimas personas que se saltan la norma y, sobre todo, para concienciar al resto”.

¿Y la industria?

Ya se han endurecido las leyes ‘antipiratería’, está claro que hay que incidir en la educación en le respeto a la propiedad intelectual… ¿Qué puede hacer la industria de contenidos?

“Filmin no ha tenido respaldo de las entidades que tenían que haberlo hecho”, desveló Tous, pese a que su plataforma lleva funcionando nueve años, una eternidad comparada con otras que sucumbieron por falta de negocio.

Por su parte, Lorenzo Silva criticó el papel de la industria de contenidos frente a las nuevas tecnologías: “Arrastraron los pies todo lo que pudieron, eso fue un error letal; yo digitalicé en su momento 20 libros míos de golpe -sin DRM, para mí los libros no son un producto sino un servicio-, mientras los editores pensaban que el margen de beneficio estaba en el papel”. “Hay que ofrecer los libros en condiciones ventajosas: si alguien se lo quiere prestar a alguien, es legítimo y tolerable”, apuntó el escritor, que afirma que la industria sí que se ha movido.

No obstante, el autor insistió en que “ha habido una regulación deficiente de la propiedad intelectual que dura hasta hoy”. “¿Qué haces cuando vendes libros a un euro sin DRM y te los piratean? ¿O a dos euros? ¿Qué más se puede hacer?”, se preguntaba.

La fórmula Filmin

Para Juan Carlos Tous, “hay puertas al campo”, y para él la cuestión clave es “cómo satisfacer esas ansias de consumir contenidos donde y cuando quiera”. Y parte de una premisa: ve la piratería como un competidor, no como amenaza.

Tous dijo que ha de haber una parte normativa y judicial. “Aquí cualquiera puede montar un chiringuito, y tiene que haber unas sanciones, como en cualquier negocio físico”, comentó Tous. También ha de existir conciencia. “La gente tiene que decidir si quiere apoyar a los creadores o el todo gratis”, afirmó el empresario

Por último, la industria debe adaptarse. “El modelo hasta ahora ha sido útil y válido hasta ahora pero ya no funciona, no puedes hacer al público esperar seis meses para ver una película: tiene que adaptarse”, concluyó Tous.

Lorenzo Silva propuso en el debate una solución para garantizar el acceso de la gente a la lectura, que pasa por que “el Gobierno español lance un programa para editar digitalmente el dominio público español, y eso se puede hacer mañana y por muy poco dinero”. “Lo que no es dominio público que vaya a la biblioteca pública digital, que debe cubrir las necesidades de gente que no tiene recursos, naturalmente con una remuneración”, sugirió.

Los partidos, perdidos en la Red

Pocos partidos políticos ofrecen novedades sustanciales en internet y casi todos reconocen que reproducen estrategias tradicionales, a pesar de las inmensas posibilidades que ofrece la red.

imagen_ateneo
Imagen del acto en el Ateneo de Madrid

En plena campaña electoral, el Ateneo de Madrid convocó este lunes a varios responsables de comunicación de los principales partidos para analizar sus estrategias digitales. El resultado fue revelador: pocos partidos políticos ofrecen novedades sustanciales en internet y casi todos reconocen que reproducen estrategias tradicionales, a pesar de las inmensas posibilidades que ofrece la red.

El acto fue presentado por Enrique Mut, presidente del Foro Digital del Ateneo, quien remarcó que el asunto, las campañas electorales en la Red, “encaja plenamente con la actualidad”. No obstante, en un debate con intervenciones demasiado largas y sin apenas ideas nuevas, quedó claro que los partidos tienden a reproducir en Internet lo que llevan años haciendo en el mundo analógico: lo que sea para reproducir consignas y que el mensaje llegue.

Mientras los partidos tradicionales parecen adaptar sus viejas estrategias al nuevo panorama, los nuevos presumen de ser “nativos digitales”, aunque el resultado no difiere demasiado de sus contrincantes. Algo destacable y común a todos los partidos convocados al acto es el uso de WhatsApp como una herramienta más de comunicación tanto entre los militantes como con los ciudadanos. UPyD, por ejemplo, lo usa para mantener un diálogo “sincero” con algunos votantes, que se muestran menos intimidados que en Twitter o en Facebook.

César Ramos, coordinador del Gobierno Abierto del PSOE, entonaba un tímido mea culpa en nombre de su formación. “Los partidos usan la tecnología de forma inadecuadas, tratan a los ciudadanos como si actuaran como clones”, afirmó, y añadió: “Antes llenábamos los muros de la calle de carteles, y ahora llenamos con ellos los muros de Facebook.

“Creemos que la red es conversación, no sólo mensajes unidireccionales”, dijo Ramos, que reconoció que “se desaprovechan muchas herramientas de lo que hay. Internet se usa para todo, no sólo para comunicación: para dialogar, debatir, compartir, comprar…”.

Ramos lanzó quizá la idea más interesante del debate: “La gente usa internet para co-crear y compartir, y eso tenemos que hacer: lanzar ideas para que los ciudadanos las mejoren”. Sin embargo, reconocía la ausencia de innovación en las campañas: “No he visto ninguna técnica nueva, ni siquiera en los partidos nuevos”, concluyó. Una reflexión que bien podría aplicarse a su propio partido.

Isabel Díaz Ayuso (PP), miembro del equipo de Pablo Casado y  responsable de la campaña online de Cristina Cifuentes, afirmó que toda la campaña de la candidata madrileña está orientada a internet y a fomentar el diálogo. Para ilustrarlo destacó que en la cartelería tradicional, en los spots de campaña, siempre aparece el sitio web de Cifuentes o su cuenta en Twitter. Frente a los ataques en la Red -los políticos están muy expuestos, dado que la comunicación es bidireccional- Díaz Ayuso reconocía que su equipo se arma de “mucha paciencia” y trata de contestar “uno a uno, mensaje a mensaje”.

Equipos reducidos apoyados por una multitud de voluntarios y simpatizantes trabajan a destajo para rellenar de contenidos sus cuentas en redes sociales, reconocen todas las formaciones.

Desde Izquierda Unida, su responsable de comunicación, Clara Alonso, contó cómo en la formación la estrategia de la comunicación digital se encuadra dentro de la comunicación en general. “Entendemos que son inseparables”, afirmó. No obstante, Alonso cree que su partido se ha adaptado bien a los cambios que supone la existencia de Internet. “Nuestros programas, por ejemplo, se han elaborado siempre mediante debate y participación incluso antes de la Web 2.0”, comentó.

Los nuevos partidos

Ricardo Megías, responsable de comunicación de Ciudadanos para la Comunidad de Madrid, afirmaba que su formación se mueve “como pez en el agua” por las redes sociales. “Ahí mostramos programa y agenda diaria, damos relevancia a las noticias importantes para el partido, tenemos webs, blogs, incluso una aplicación que incluye realidad aumentada”, comentaba. Y subrayó que, “como partido nuevo y pobre”, cuentan con las redes “sí o sí”. “Twitter es un campo de batalla inmenso, las batallas se convierten en trending topic“, opinó, y recordó el ejemplo de Naranjito como una forma de dar la vuelta a una crítica en beneficio propio.

Por parte de UPyD, Íñigo Ybarra presumía de que su partido nació en la red a finales de 2007. “Gracias a las redes sociales empezamos a existir, hasta entonces nadie nos tenía en cuenta, los medios de comunicación no nos hacían caso al principio, por eso lo debemos todo a las redes sociales”, añadió. Reveló algunos trucos de la formación para hacerse oír, como el uso de ingenio y el humor o engancharse a los hashtag de ciertos programas de televisión en Twitter para participar de la conversación. “Nosotros en redes planteamos soluciones de programa, pero ahí rehuimos de la agresividad política que impera actualmente. Nuestra gente intenta no sobrepasarse, y a veces es muy difícil: hay que mantener la compostura, Keep Calm and Tweet on”, comentó.

La ausencia de Eduardo Fernández Rubiño, responsable del área de redes sociales de Podemos (quizá la formación con la estrategia más interesante y activa en redes sociales), restó interés al debate. Rubiño, que fue miembro del movimiento Juventud sin Futuro y vivió en primera fila las movilizaciones del 15M, no pudo asistir por un problema familiar de última hora.

El Foro Digital del Ateneo, que nace con este acto, quiere ser un centro o foro de opinión en torno al mundo digital que está cambiando la sociedad. Carlos García, secretario primero de este foro y moderador, recordó la función primordial del Ateneo: la difusión de las ciencias y las artes. “Tenemos interés en potenciar las posibilidades y disminuir los posibles riesgos de la vida digital”, afirmó.

Los GAL y la desmemoria histórica

recrote gabilondo

La obra ‘Las guerras correctas’ es un relato de la entrevista de Iñaki Gabilondo a Felipe González el 9 de enero de 1995 pero no indaga en la trama política de los GAL. 

Gonzalez-Callejo-Gabilondo-Armando-Velasco_EDIIMA20150125_0157_14
Manolo Solo y Luis Callejo interpretando a Felipe González e Iñaki Gabilondo en la obra ‘Las guerras correctas’, que se representa en el Teatro del Barrio hasta el 1 de marzo . / ARMANDO VELASCO

 

Jerónimo Zurita (1512-1580) ejerció como funcionario en la corte de Felipe II y se retiró luego en un convento a escribir los Anales de la Corona de Aragón. Una obra que le otorgó un lugar de honor entre los pioneros de la historiografía española y un nombre en el callejero de Madrid.

La calle Zurita es una cuesta estrecha y sin apenas aceras en el barrio de Lavapiés. Aquí se encuentra la sede de Podemos y casi enfrente el Teatro del Barrio, donde un senador de Bildu, una jueza progresista y el periodista Pedro J. Ramírez se sientan este martes a conversar sobre los crímenes de los GAL.

El motivo es el estreno de la obra Las guerras correctas, que recrea la entrevista de Iñaki Gabilondo a Felipe González el 9 de enero de 1995 y aspira a presentar los dilemas morales de aquella época a una generación que no la vivió. El autor del texto es Gabriel Ochoa, que mantuvo una larga conversación con el periodista pero no con el político sevillano, que según explica en el programa no le quiso recibir.

El espejo en el que se mira Las guerras correctas son las entrevistas de Richard Nixon con el periodista británico David Frost. Es una analogía imperfecta por el perfil de sus protagonistas. El Nixon que recibió a Frost era un jubilado y percibió la entrevista como una oportunidad para redimirse. El hombre que respondió a Gabilondo era el líder de un Gobierno asediado por las revelaciones sobre el terrorismo de Estado y sobre la corrupción. Al contrario que Nixon, Felipe González no confesó. Aprovechó la ocasión para blanquear su imagen con la ayuda de Jordi García Candau, que dirigía RTVE desde 1990 y reclutó a Gabilondo como entrevistador.

Se podría decir que Las guerras correctas es una obra sobre la relación personal entre González y Gabilondo y no un tratado sobre los entresijos de los crímenes de los GAL. Por eso es aún más interesante este debate que se celebra el martes al final de la función. Sus protagonistas son la jueza Manuela Carmena, el senador ‘abertzale’ Iñaki Goioaga y el periodista Pedro J. Ramírez y el moderador es Emilio Silva, periodista y fundador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. A Goioaga y Carmena les ha gustado la obra. A Ramírez le ha parecido un retrato poco fidedigno y salpicado de errores documentales que corrige al inicio de su intervención.

“Yo siento mucho decir que lo que se cuenta aquí no es lo que ocurrió”, dice el fundador de EL ESPAÑOL. “Iñaki actuó dignamente pero aquella entrevista fue una operación de control de daños. García Candau no era el gilipollas que se presenta aquí sino un alto cargo felipista que programó aquella entrevista como respuesta a algo que aquí sale de pasada y que fue el detonante de todo: las detenciones de los altos cargos del Ministerio del Interior”.

El origen de los arrestos de Rafael Vera y Julián Sancristóbal no fue la entrevista de Gabilondo sino la que mantuvo el policía José Amedo con el periodista Melchor Miralles en una habitación del hotel Eurobuilding en diciembre de 1994. “Amedo le entregó a Melchor el manuscrito que le había dado Sancristóbal para reivindicar el secuestro de Segundo Marey”, explica Ramírez. “Es eso lo que desata el pánico en el Gobierno. Había una prueba material y aquello lo precipitaba todo”.

Son detalles que no se cuentan en la obra, que tampoco indaga en los orígenes de los GAL. Iñaki Goioaga, que defendió en los tribunales a un sinfín de presos de ETA, recuerda que el terrorismo de Estado nació mucho antes de 1983 y Manuela Carmena explica que los GAL no hubieran salido a la luz sin una cierta presión social. “Al ver la obra he sentido cierta envidia del pulso democrático de entonces”, dice Carmena, que ejerció como jueza durante décadas y ayudó a destapar los abusos de la mafia policial. “Pienso en lo que acaba de ocurrir en Francia después del atentado contra Charlie Hebdo. A nadie le extraña que se hable de abatir a un terrorista como si fuera una pieza de caza. El terrorismo de Estado ha dejado de interesar”.

Las-guerras-correctas-1-peq

La impunidad es uno de los asuntos clave del coloquio, que se puede ver entero aquí. La de los GAL y la de muchos crímenes de ETA que quedaron por esclarecer. Los tres invitados critican el enjuague que propició los indultos de Rafael Vera y José Barrionuevo. Pero Goioaga se desmarca al hablar del atentado de Hipercor, en el que fueron asesinadas 21 personas el 19 de junio de 1987. “Fue un resultado terrible y no deseado”, explica el senador de Bildu. “Se fue a hacer un desalojo y el comisario Francisco Álvarez dijo que era una falsa alarma. Por eso siempre digo que se podría haber evitado y que la verdad tiene muchos parámetros. Ha habido sufrimiento pero por todas partes. Cualquier daño es inadmisible pero quien hace daño quizá es porque no ve otras salidas”.

Las palabras del senador suscitan estupor entre los presentes. “¡No, si será culpa de las víctimas!”, grita desde la quinta fila David Moreno, que se define como una persona que “cree en la democracia” en su presentación. “La verdad no tiene muchos parámetros sino muchas excusas”, prosigue. “Excusas para matar a niños y a embarazadas como hizo ETA”.

Sobre el escenario retoma el asunto Pedro J. Ramírez, que matiza las palabras de otro espectador: “Aquel día ETA no envió el coche bomba para matar a la gente de Hipercor. Pero expresó tal desprecio por las personas estaban en Hipercor que arriesgó sus vidas dejándolas al albur de una situación límite que ellos mismos habían creado. Responsabilizar luego al mal funcionamiento de las autoridades es una vileza. La responsabilidad es de ETA y de nadie más”.

¿Debería pedir perdón el Estado por los crímenes y las torturas de los GAL? Goioaga y Carmena piensan que sí por la impunidad que han sufrido sus víctimas. Pedro J. Ramírez no está de acuerdo: “Quien tiene que pedir perdón es Felipe González. Tan Estado era él como los fiscales que nos facilitaron las pruebas que su Gobierno intentaba encubrir”.

Habla Gabilondo

Unos días antes, se celebra este otro coloquio al final de la primera función de ‘Las guerras correctas’. Sus protagonistas son Ignacio Escolar e Iñaki Gabilondo, que reflexionan sobre el parecido entre la obra y lo que ocurrió en aquel plató de TVE. Entre el público periodistas como Juan José Millás, Jon Sistiaga o Fran Lorente, cuya gestión como director de Informativos propició unos años mucho más libres que los de Jordi García Candau.

Gabilondo habla sobre su relación con el presidente y explica por qué siempre ha guardado cierta distancia con los políticos: “Digamos que casi todos los hombres tienen su parte de razón y encuentran en mí un receptor bastante bueno. Por eso siempre he preferido guardar las distancias. Para juzgar mejor la realidad”.

La obra cuenta cómo González invitó al periodista a su casa unos años después de la entrevista y le mostró el diario que había escrito en sus días más difíciles en el poder. “Mi impresión es que aquella noche en antena Felipe perdió una oportunidad”, dice el periodista, que durante décadas dirigió el programa matutino ‘Hoy por hoy’. “Debería haber dicho: ‘Yo soy inocente pero soy responsable. Me espanta todo esto y me marcho a mi casa’. Entonces habría cambiado la Historia de España”.

Gabilondo explica que un presidente siempre tiene una majestad que “impone un poco” y elogia la sana “impertinencia” de las entrevistas de su discípula Ana Pastor.

colquio
Iñaki Goioaga, Emilio Silva, Manuela Carmena y Pedro J. Ramírez en el Teatro del Barrio. / EDUARDO SUÁREZ

 

Aquella entrevista con Felipe González la vieron casi ocho millones de personas pero su intensidad fue mucho menor que la conversación que el presidente y Pedro J. Ramírez mantuvieron en un pasillo del Congreso de los Diputados el día de la Constitución de 1987. Melchor Miralles y Ricardo Arqués acababan de publicar los detalles sobre el zulo de los GAL en Diario 16 y González le espetó a su director: “Parecéis el Egin. Lo que estáis publicando es terrible”.

El momento quedó reflejado en esta fotografía en la que Ramírez aparece con un sombrero en la mano y el rostro demudado por lo que el presidente le dijo justo después: “Lo único que tenemos que negociar con ETA es que si ellos nos dejan de matar a nosotros, nosotros les dejaremos de matar a ellos”.

Escenas como ésta no aparecen en Las guerras correctas y pueden generar una cierta confusión entre los espectadores jóvenes que no hayan vivido los años que se retratan aquí. Es difícil fijar la memoria histórica de unos hechos que apenas investigó la Justicia española y sobre los que se ha tendido un manto de silencio propiciado por los indultos y la negativa a desclasificar documentos del CNI. Pero merece la pena recordar qué periodistas ayudaron a destapar los hechos y cuáles miraron para otro lado o calumniaron a quienes se atrevieron a denunciar los crímenes de los GAL.

Queda mucho por escribir sobre el terrorismo de Estado en los primeros años de la democracia. Es imposible condensar lo que se sabe en una película o en un texto tan breve como el que se presenta en el Teatro del Barrio y no se han contado cosas que quedan por saber. Los GAL no han encontrado por ahora un Peter Weiss que lleve al escenario su rastro de crueldad pero nunca es demasiado tarde. A Jerónimo Zurita le llevó tres décadas terminar sus Anales de la Corona del Aragón en el siglo XVI y hoy los expertos los consideran uno de los primeros ejemplos de la historiografía moderna por su diversidad de fuentes y por su rigor.

_____________

La obra Las guerras correctas de Gabriel Ochoa estará en cartel en el Teatro del Barrio hasta el 1 de marzo. Las entradas se pueden comprar aquí.

Siete piezas sobre Jill Abramson antes de su charla en Madrid

por MARÍA RAMÍREZ

La periodista Jill Abramson (Nueva York, 1954) fue despedida como directora del ‘New York Times’ en mayo de 2014. Ahora está preparando un medio cuyo objetivo es hacer unos pocos reportajes al año de gran calidad. Su conferencia dentro del ciclo ‘Conversaciones’ es la primera oportunidad para que Abramson explique su nuevo proyecto en Madrid. Aquí algunas piezas que ayudan a conocerla mejor.

por MARÍA RAMÍREZ

La periodista Jill Abramson (Nueva York, 1954) fue despedida como directora del ‘New York Times’ en mayo de 2014. Ahora está preparando un medio cuyo objetivo es hacer unos pocos reportajes al año de gran calidad. Su conferencia dentro del ciclo ‘Conversaciones’ es la primera oportunidad para que Abramson explique su nuevo proyecto en Madrid. Aquí algunas piezas que ayudan a conocerla mejor.