El Gobierno y los empresarios sacan la artillería para conquistar el mercado iraní

635767890971031632wTres ministros, casi 50 empresas y un viaje de tres días por Irán para hacer negocios. España buscará la semana que viene el cierre de contratos con sus empresas punteras en tecnología, turismo e infraestructuras.

Foto: EFE/Abedin Taherkenareh

EFE/Abedin Taherkenareh

Tres ministros, casi 50 empresas y un viaje de tres días. España quiere aprovechar las oportunidades que pueda ofrecer el mercado iraní tras el deshielo nuclear con una misión comercial, entre el 6 y el 8 de septiembre, en la que estarán algunos de los grandes nombres de las compañías del Ibex 35 y pesos pesados del Ejecutivo de Mariano Rajoy.

La delegación estará liderada por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, junto con sus homólogos de Industria, José Manuel Soria, y Fomento, Ana Pastor, según han confirmado los departamentos de Exteriores y Economía. Con ellos, acudirán entre 40 y 50 empresas españolas, tal y como han confirmado a EL ESPAÑOL fuentes empresariales y del Ministerio de Economía que han pedido permanecer en el anonimato. Se espera que durante la semana se sume alguna compañía más.

En la lista de invitados están firmas como ACS, OHL, Sacyr, Cepsa (propiedad de Ipic, el fondo petrolero del emirato de Abu Dabi), Repsol, Seat (filial de la alemana Volkswagen); Grupo Antolin, Hotusa, Isolux, Indra, CAF, Talgo o las empresas públicas Paradores e Ineco, según confirman dichas fuentes empresariales. Constructoras, compañías de automoción, petroleras, empresas turísticas y de infraestructuras quieren posicionarse y, al mismo tiempo, adelantarse a competidores en un país que supera los 80 millones de habitantes.

Ya hay quien ha mostrado sus cartas. Sólo unos días después de que las principales potencias mundiales e Irán alcanzasen el acuerdo sobre su programa nuclear, la agencia española de viajes online Destinia anunciaba su salto al país de los ayatolás, autoproclamándose como la primera empresa occidental del sector en penetrar el mercado iraní. “Para nosotros es, sin duda, de todos los países [de la región] el menos explotado y es una gran oportunidad, demográficamente también”, afirma Ricardo Fernández, responsable de expansión internacional de la compañía puntocom, que visitará Irán en los próximos días por el convite del Gobierno.

Una intensa agenda

Con este viaje, España se embarca en una carrera a contrarreloj por el mercado local con sus socios europeos, como Francia, Alemania e Italia, que ya han enviado representantes. Exteriores, sin embargo, se ha negado en dos ocasiones a conceder una entrevista formal a EL ESPAÑOL antes del viaje. Asimismo, el saliente embajador español en Teherán, Pedro Villena, -el día 16 será sustituido por Eduardo López Busquets, actual director de la Casa Árabe en Madrid- declinó dos peticiones de entrevista respecto a los intereses de España en suelo iraní.

José Manuel García-Margallo junto a su homólogo iraní, Mohammad Javad Zarif.

Los ministros llegarán el domingo por la noche para iniciar una rueda de reuniones con diversos cargos iraníes, según la mencionada fuente de Economía. La agenda será intensa: Soria se reunirá con los titulares iraníes de Petróleo, Energía e Industria y con el vicepresidente de Asuntos Turísticos. Pastor hablará con el titular de Desarrollo Urbano y Vivienda y la Alcaldía de Teherán. Y Margallo, que ya visitó Irán en marzo del año pasado, se reunirá con su equivalente iraní, así como con los presidentes del Consejo de Discernimiento y el Centro de Investigación Estratégica. Los tres representantes españoles se verán además con el presidente de la República de Irán, Hasán Ruhaní, y el presidente del Parlamento, Alí Lariyaní.

Que llegue una misión comercial con más de 40 grandes compañías no significa que las empresas españolas empiecen en Irán desde cero. Firmas textiles como Mango, Adolfo Domínguez o la tienda de trajes de novia Rosa Clará cuentan con establecimientos en el país. La ingeniería Ineco también dispone de una oficina comercial e Indra -participada en un 20,1% por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI)- se adjudicó en julio un contrato para implantar su tecnología de control en el túnel de la línea 2 del Metro de Mashad, la segunda mayor ciudad del país.

Detrás de la aún reducida presencia de capital español en Irán está, sobre todo, el veto a cualquier tipo de tecnología que tuviera doble uso nuclear y, además, otras dificultades añadidas que, hasta ahora, han restringido las relaciones comerciales. Por ejemplo, 15 bancos iraníes fueron expulsados en 2012 del sistema SWIFT -la red de información interbancaria que utilizan las entidades financieras- por presión de Occidente, lo que ha obstaculizado las transacciones económicas.

Repsol y Cepsa

En la delegación estarán también presentes dos empresas petroleras: Repsol y Cepsa. En su caso, se trata de un regreso, ya que importaban crudo iraní hasta 2012, cuando se bloquearon las exportaciones de petróleo y ambas compañías tuvieron que buscar alternativas en otros países. En 2011, sólo las importaciones de crudo iraní de Repsol alcanzaban los 65.000 barriles diarios, según datos de la agencia Reuters.

Más allá del petróleo, Irán necesita mejorar sus infraestructuras, sus telecomunicaciones y su industria automovilística. En este último sector, allí ya están presentes corporaciones europeas como Renault, PSA Peugeot-Citroën o Fiat. Se trata de una industria anquilosada en modelos que acumulan muchos años a sus espaldas, dados los problemas para importar componentes de automoción (que podrían haberse usado con fines militares) con los que producir los modelos más innovadores.

Antes de las sanciones, e incluyendo los productos petrolíferos, Italia y España eran los países europeos con mayores volúmenes de importación, 5.000 y 4.000 millones de euros respectivamente, según datos del Icex. En 2013, las importaciones españolas se situaron en 68 millones de euros y las exportaciones al país de los ayatolás alcanzaron los 314 millones, según el organismo público. Sin embargo, la situación actual de Irán no permite lanzar rápidamente las campanas al vuelo. El 45,3% de la población iraní tiene entre 25 y 54 años y su renta per cápita en 2014 fue de sólo 5.940 dólares.

El acuerdo para limitar el desarrollo nuclear iraní llegó el pasado junio tras un largo tira y afloja entre Occidente y la República persa alrededor del secretismo de su programa de enriquecimiento de uranio. Entre las principales sanciones destaca un embargo de petróleo por parte de la Unión Europea en 2012 que propulsó la salida de compañías como Repsol y Cepsa. Ahora las sanciones internacionales se levantarán progresivamente si Irán cumple los compromisos acordados en Ginebra. “Si bien no forma parte del Grupo 5+1, el papel de España para llegar a ese acuerdo ha sido significativo, en relación a su peso dentro de la Unión Europea”, dice Kristina Kausch, responsable del programa de Norte de África y Oriente Medio del think tank patrio FRIDE. “Mi sospecha sería que lo que esperan es que la caída de precios del petróleo también ayude a reanimar la economía y a acelerar la recuperación”.

Un año después, ni rastro de los cabeza de lista en la Eurocámara

Pleno del Parlamento Europeo

Un año después de las elecciones europeas es prácticamente imposible encontrar en sus puestos a los candidatos que encabezaron las listas en España. La Eurocámara ha servido como primer eco de la convulsión del sistema político español. Sólo uno de los líderes de partidos que lograron más de dos diputados continúa al frente de su formación, y por poco tiempo. Se llama Pablo Iglesias.

Un año después de las elecciones europeas es prácticamente imposible encontrar en sus puestos a los candidatos que encabezaron las listas en España. La Eurocámara ha servido como primer eco de la convulsión del sistema político español. Sólo uno de los líderes de partidos que lograron más de dos diputados continúa al frente de su formación, y por poco tiempo. Se llama Pablo Iglesias.

Los cambios se asumen con naturalidad en los pasillos de Estrasburgo, donde conviven políticos en el inicio o el ocaso de su carrera junto a pesos pesados en horas bajas. La Eurocámara diluye en los trabajos del día a día las intrigas nacionales. Los pactos de toda naturaleza son habituales en el pleno de la institución, que esta semana celebra los 30 años de la firma del tratado por el que España selló su entrada en la Unión Europea.

Esta es la lista de cambios menos de 12 meses después de que comenzara la legislatura, que dura cinco años:

PP: Cañete a la Comisión. No sin intrigas (y cuñados atragantados), el cabeza de lista del PP se convirtió en comisario de Energía y Acción Climática, abandonando el liderazgo de los 16 diputados del partido. Le sucedió su número dos, Esteban González Pons, que asegura estar encantado con su desembarco europeo. Aunque suena para volver y ayudar a un PP en horas bajas, él se autodescarta. Por el momento.

PSOE: Valenciano, una diputada más. De ser la todopoderosa número dos del PSOE, Elena Valenciano pasó en poco tiempo a ser una diputada más. La derrota del PSOE (muy relativizada con el paso del tiempo) aceleró la marcha de Alfredo Pérez Rubalcaba. Pedro Sánchez escogió para liderar el PSOE en Bruselas a Iratxe García, otra veterana eurodiputada. Valenciano tardó en asumirlo, pero ahora disfruta dedicándose a la política exterior y a la presidencia de la comisión de derechos humanos.

IU: Willy Meyer no llegó ni a tomar posesión. En junio se descubrió que Willy Meyer, eurodiputado durante una década, había participado en un plan de pensiones privado gestionado por una SICAV en Luxemburgo. Se fue y lo sucedió Marina Albiol como jefa de unas filas donde también están Javier Couso, Paloma López y Ángela Vallina. En el grupo se vive la división del partido: Couso y Albiol tienen simpatías por Alberto Garzón, Vallina y López por la IU más tradicional.

Podemos: Tic-tac para la marcha de Pablo Iglesias. El líder de Podemos asiste regularmente a los plenos pero por poco tiempo, ya que con toda probabilidad será el cabeza de lista a las generales. Podemos tuvo cinco diputados: Carlos Jiménez Villarejo no volvió tras el verano. Teresa Rodríguez y Pablo Echenique se fueron para presentarse en Andalucía y Aragón. Sólo una de las iniciales resiste junto a Iglesias: Lola Sánchez.

UPyD: La marcha de Sosa Wagner y la implosión del partido. UPyD tuvo en Europa su primer foco de rebelión. El candidato, Francisco Sosa Wagner, abandonó su escaño criticando amargamente a Rosa Díez y la dirección. Después dejarían el grupo (no el escaño) dos de los cuatro miembros de la delegación, más próximos a Ciudadanos: Fernando Maura y el recién llegado Enrique Calvet. Resisten Beatriz Becerra y Maite Pagazaurtundua.

Ciudadanos y Esquerra Republicana mantiene a sus dos diputados. Los demás (PNV, Convergencia, Unió, Compromis-Equo, Bildu) vuelan por libre en diversas familias políticas europeas.

TTIP, nuevo tema estrella

Pleno del Parlamento Europeo

Esta semana, en el Parlamento Europeo, se celebraron los 30 años de la firma del tratado de adhesión que España firmó el 12 de junio de 1985 (entró el 1 de enero del 1986). Pero los eurodiputados tuvieron poco tiempo para celebrarlo, enfangados en una compleja refriega sobre el tratado de libre comercio entre EEUU y la UE conocido como TTIP.

No hay unanimidad entre los parlamentarios con los que EL ESPAÑOL ha podido hablar en Estrasburgo como parte de un grupo de periodistas invitados por la institución a seguir la sesión plenaria.

El texto, que se negocia en secreto, puede crear millones de empleos o destruirlos, relanzar la economía europea o convertirla en una colonia de Washington. Depende de a quién se pregunte. Otros diputados, según es posible constatar en la Eurocámara, no tienen claro que haya un informe realmente indicativo del impacto, que Bruselas cifra en el 0,5% del PIB europeo y en 400.000 empleos.

Por un lado está el Partido Popular Europeo, ardiente defensor de la alianza. Por otra, los partidos más a la izquierda de la cámara y la extrema derecha, que lo rechazan de plano. En medio, socialdemócratas y liberales pugnan por lograr un acuerdo sin ceder soberanía ni derechos. Los puntos más comprometidos son los derechos laborales, el respeto a las exigentes normas medioambientales europeas o el veto a los alimentos transgénicos vigente en varios países.

Por encima de todos esos escollos está la resolución de conflictos, especialmente cuando sea una empresa la que litigue contra un Estado. Las negociaciones, que transcurren a espaldas del Parlamento, entre EEUU y la Comisión Europea, plantean un tribunal de naturaleza privada que podría pisar a la Justicia y leyes de países europeos, algo considerado por la izquierda como un atentado a la democracia.

Aunque una mayoría de parlamentarios se oponen a este tribunal de conflictos, el conjunto del acuerdo genera múltiples controversias, por lo que la Eurocámara ha pospuesto la votación de su posición al menos hasta el mes que viene.

El Parlamento Europeo no es parte negociadora pero, una vez concluida la negociación, tiene el poder de tumbarlo en bloque. Por esa razón quiere fijar antes sus propias líneas rojas.