El veneno que respiramos

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La contaminación, que descendió en Madrid en lo peor de la crisis, ha vuelto a repuntar en la capital con los primeros signos de recuperación

GRA178 MADRID, 22/09/2015.- Dos mujeres recorren en bicicleta la Gran Vía de Madrid cerrada al tráfico con motivo del Día Sin Coches que, además de Madrid, celebran Valladolid, San Sebastián, y Valencia, entre 330 ciudades, con acciones que van desde limitar el tráfico privado en algunas áreas y franjas horarias a ofrecer transporte público gratuito o reducir la velocidad para "pacificar" el ambiente urbano. EFE/Mariscal
La Gran Vía de Madrid cerrada al tráfico con motivo del Día Sin Coches. EFE/Mariscal

En el mayor escándalo reciente de la industria automovilística, el grupo Volkswagen trucó las emisiones de dióxido de nitrógeno de uno de sus motores diésel para pasar las inspecciones medioambientales. El dióxido de nitrógeno (NO2) es uno de los principales contaminantes emitidos por el tráfico y las ciudades tienen sistemas de medición de la calidad del aire, precisamente para asegurarse de que los niveles de NO2 y otros gases como el dióxido de azufre (SO2) o el ozono no superan niveles perjudiciales para la salud.

Basta una exposición de 30 minutos a un aire con más concentración de NO2 de la cuenta para empezar a notar efectos adversos, como inflamación de las vías respiratorias o un agravamiento del asma en ciudadanos que lo padezcan.

La Directiva 2008/50 de la Comisión Europea impone a las ciudades valores límite de NO2 que no deben superarse. Concretamente, no se debe sobrepasar una media anual de 40 microgramos por metro cúbico de aire. Sin embargo, Europa ha sancionado repetidamente a Madrid y Barcelona por rebasar estas cifras. En concreto, en 2010, primer año de obligado cumplimiento, ambas ciudades registraron 44 y 50 microgramos, respectivamente.

Para comprobar empíricamente el riesgo que sufren los habitantes de la capital, así como la efectividad de las medidas tomadas por los políticos en los últimos años, en EL ESPAÑOL hemos analizado los registros desde 2003 hasta 2015 de estas estaciones de medición. Las cifras fueron obtenidas en el Portal de Datos Abiertos del Ayuntamiento de Madrid.

En el siguiente gráfico podemos comprobar cómo se está produciendo un descenso paulatino de los niveles de NO2 en el aire, aunque aún muchas zonas de la capital siguen superando la media de 40 microgramos por metro cúbico.

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La organización Ecologistas En Acción publica cada año un informe sobre la calidad del aire en España. Paco Segura, uno de sus autores, explica a EL ESPAÑOL este descenso por dos factores: “La crisis que comenzó en 2008 ha tenido un efecto importante; de hecho, se sabe que ha causado una reducción superior al 20% en el uso de combustible de automoción”. “Por otro lado ha habido mejoras tecnológicas”, añade Segura, “los vehículos en general son más eficientes”. “Las emisiones se han controlado un poquito, pero no hasta el punto de cumplir la ley”, apunta.

Los datos muestran también cómo muchas de estas estaciones han repuntado en los últimos dos años hasta registrar niveles de contaminación anteriores a la crisis económica. En particular, los medidores de las Escuelas Aguirre, en la confluencia de las calles Alcalá y O’Donnell, o de la Plaza de España superan por mucho el valor límite.

En algunos casos, la variación anual es significativa aunque, de acuerdo con Segura, “esos cambios no son raros porque dependen mucho de los regímenes de brisas o vientos dominantes”. Es la tendencia lo que importa. “Por ejemplo, hay años en los que el Corredor del Henares registra alertas por ozono cada dos por tres; otros años cambian los vientos dominantes y los picos de contaminación se trasladan hacia Majadahonda o hacia Toledo. También influye la vegetación que haya alrededor, si han talado un árbol o si han ampliado una acera. Son cambios normales”.

El truco de Ana Botella

Entre 2009 y 2010, el Ayuntamiento dio de baja 14 medidores de calidad del aire e instaló otros 11 en diferentes zonas de la ciudad. Sobre la anterior alcaldesa (por entonces concejala de Medio Ambiente) Ana Botella, pesaba la sospecha de que el motivo fuera reducir los registros de contaminación, algo que llegó a denunciar incluso Antonio Vercher, fiscal coordinador de Medio Ambiente.

Los datos analizados no dejan lugar a la especulación. Mientras los anteriores medidores, a la izquierda del siguiente gráfico, ofrecían medias anuales superiores al valor límite de NO2, los introducidos entre 2009 y 2010 por el Ayuntamiento (a la derecha) ayudan a bajar la media de gases contaminantes de Madrid.

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Para el experto de Ecologistas en Acción, “la única forma de luchar contra la contaminación es reducir el tráfico”. Las medidas tomadas por el Ayuntamiento en estos años, como la implantación de un Servicio de Estacionamiento Regulado (SER), “no han ayudado a reducir el tráfico, y el mensaje que se manda es que la medida es simplemente recaudatoria”. “Hay cosas que sí son positivas, como las Áreas de Prioridad Residencial, que han desincentivado que la gente acuda en coche al centro”, dice Segura.

A todos estos factores se une, por supuesto, el de los emisores de contaminación: los coches. “Si fueran ciertas las mejoras tecnológicas que se han ido incluyendo en los vehículos, tendríamos que haber visto una reducción muchísimo más drástica de los óxidos de nitrógeno, que son los que más problemas de salud dan en Madrid”, dice Segura.

¿Por qué no ha ocurrido así? Entre otros factores, “por un fraude de los fabricantes, que llegaban a emitir a veces hasta 40 veces más de lo que prometían”, concluye.

A por la píldora masculina

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Científicos japoneses demuestran en ratones una posible nueva estrategia para encontrar la píldora masculina, un Santo Grial que no se ha conseguido hasta la fecha y para el que hay distintas opciones en desarrollo.

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Imagen: Scott Maxwell (Flickr licencia CC comercial)

En 1960, la FDA, organismo que regula los fármacos en EEUU, aprobó un medicamento que marcó un hito en la historia del feminismo. El nombre comercial era Enovid y su indicación, insólita hasta la fecha: prevenir el embarazo tras una relación sexual.

Pasaron los años y lo que pronto se conoció con el nombre genérico de la píldora -en España no se legalizó hasta 1978- se convirtió en un fármaco habitual en el botiquín de millones de mujeres, que disponían de una opción para evitar la maternidad de forma reversible.

Mientras la fémina que optaba por esta opción tenía que acordarse de tomar el anticonceptivo a diario, el hombre carecía de una opción similar: su alternativa era el preservativo, un método muy eficaz pero del que muchas personas reniegan, al menos a la hora de utilizarlo en todas las relaciones sexuales.

Más de medio siglo después de la aprobación de Enovid, ningún científico ha conseguido desarrollar un fármaco equivalente para el varón. La píldora masculina se resiste hasta ahora a la ciencia.

La revista Science se hace eco de un hallazgo en ratones que podría suponer un avance en este sentido. Científicos de la Universidad de Osaka (Japón) han demostrado que la aplicación de dos inmunosupresores -fármacos que se utilizan en trasplantados para evitar el rechazo a lo órganos recibidos de un donante- consigue que el esperma de los animales sea incapaz de fecundar un óvulo, incluso con fecundación in vitro, es decir, en la probeta de un laboratorio.

El experimento ha demostrado que una proteína, la calcineurina, se presenta de forma específica en las células que componen los espermatozoides y que está regulada por dos genes. Al desactivarlos, que fue lo que lograron con estos medicamentos, se consigue la ansiada infertilidad masculina reversible.

Los ratones tardaron entre cuatro o cinco días en producir esperma infértil y, tras dejar de consumir el fármaco, recuperaron su fertilidad en una semana.

Todo un reto científico

Si los resultados se pudieran trasladar a humanos, algo que los autores del trabajo no se atreven a asegurar, la píldora masculina podría llegar a ser una realidad. No es la primera vez que se intenta y, de hecho, existen varios compuestos en estudio. Pero ¿por qué se tarda tanto en encontrar este medicamento?

Para Javier Romero, andrólogo de la Clínica de la Luz, el problema es que hasta ahora la mayoría de los intentos eran tratamientos de acción hormonal. “Aunque algunos han mostrado eficacia a la hora de prevenir embarazos, alteraban también la testosterona, por lo que tenían efecto secundarios sobre el estado de ánimo, cognitivos y otros muchos procesos en los que interviene esta hormona tan importante para el varón”, resume.

El experto señala además que no se trata de un nicho para el que haya una gran necesidad. La razón: existe una alternativa fácil, barata y, al contrario de lo que mucha gente cree, reversible. Se trata de la vasectomía, una operación que, en la actualidad, se realiza “sin bisturí y en media hora”.

El andrólogo reconoce que no es un método apto para los más jóvenes (aunque es reversible, sí se necesita pasar por el quirófano para ello). Pero apunta a que este segmento de la población debería optar más por “métodos de barrera” para evitar también las enfermedades de transmisión sexual.

“Quizás para jóvenes en relaciones estables sí podría tener sentido el desarrollo de una píldora masculina”, reflexiona.

La ciencia, sin embargo, sigue buscando ese Santo Grial. Lo demuestra tanto esta última publicación de Science como la cantidad de compuestos en investigación que tratan de masculinizar la píldora. The Guardian recogió recientemente los principales avances en este sentido:

Vasalgel. Este gel de polímeros empezará sus ensayos en humanos a principios de 2016. Se inyecta en el escroto, en los conductos por los que viaja la eyaculación. Según estudios realizados en animales, su eficacia podría durar cuatro años y la inyección de otra sustancia en el mismo lugar revertiría casi de inmediato su efecto anticonceptivo.

La píldora de las sábanas limpias. También en ensayos con animales (en este caso, ovejas) esta combinación de dos principios activos -fenoxibenzamina y tioridazina- evita la contracción muscular e impide así que el esperma salga del pene, aunque permite experimentar el orgasmo. Provocaría una especie de eyaculación seca, algo similar a lo que se persigue con el sexo tántrico.

Gendarussa. La mayor base de datos de ensayos clínicos, Pubmed, recoge alrededor de 20 realizados con esta planta de Indonesia, pero ninguno enfocado al campo de la infertilidad masculina. Aún así, diversos medios de comunicación la bautizaron en 2014 como la nueva “píldora masculina” tras el anuncio de la compañía indonesia PT Indo Farma de buenos resultados en ensayos clínicos aún no publicados.

Epididymal. Un inhibidor de la proteasa, la misma familia a la que pertenecen varios fármacos para el VIH, ha demostrado en animales un efecto sobre la fertilidad masculina. La acción del fármaco, que podría consumirse de forma oral o implantarse debajo de la piel, consiste en evitar que los espermatozoides se dirijan al óvulo y lo fecunden.

JQ1. La prestigiosa revista Cell recogía en 2012 un estudio sobre el efecto de una terapia génica, inicialmente desarrollada para el cáncer, sobre la capacidad reproductiva masculina. En seis semanas, consiguió que los animales en los que se probó lograran la infertilidad, que regresó tres meses después de su aplicación.

“Un Premio Nacional trasciende a los gobiernos de turno”

José Manuel Sánchez Ron peq El físico recibe el Premio Nacional de Ensayo por su último libro, El mundo después de la revolución: la física de la segunda mitad del siglo XX (Ed. Pasado y presente, 2014). Por primera vez se reconoce la divulgación científica.

Foto. EFE

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José Manuel Sánchez Ron. (EFE)

José Manuel Sánchez Ron (Madrid, 1949) sabía que “habían presentado” su último libro, El mundo después de la revolución: la física de la segunda mitad del siglo XX (Ed. Pasado y presente, 2014) al Premio Nacional de Ensayo, un galardón que, dotado con 20.000 euros, otorga anualmente el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Aún así, el fallo del jurado le ha pillado por sorpresa porque “nunca se había dado a un ensayo completamente dedicado a la ciencia”.

¿Cómo ha reaccionado al saber que era el nuevo Premio Nacional de Ensayo?

Me siento muy satisfecho por que se reconozca el papel de la ciencia. El ensayo es un género para comprender el mundo y la ciencia es esencial para ayudarnos a lograrlo, precisamente porque forma parte de la cultura y de la sociedad. En este libro, concretamente en el último capítulo, explico cómo la física cambió el mundo. ¿Sabía, por ejemplo, que Sillicon Valley fue creado por un físico, uno de los inventores del transistor? [Se refiere al Nobel William Bradford Shockley]. En el volumen hablo de los problemas que han surgido de la relación entre los científicos y la economía, por ejemplo. Y me centro además en la segunda mitad del siglo XX, que va más allá de revoluciones protagonizadas por la física, como la de la relatividad, y que es cuando realmente la Física ha modificado el mundo.

Si se habla de relaciones problemáticas, es imposible no recordar las últimas polémicas protagonizadas por otros galardonados con un Premio Nacional, que lo han rechazado por su desacuerdo con las políticas gubernamentales…

Los Premios Nacionales tienen una larga historia y trascienden a los distintos gobiernos que los otorgan. Yo entiendo éste como el reconocimiento de una sociedad a una obra y, aunque respeto totalmente a las personas que han rechazado el galardón, no comparto esa adjudicación de la responsabilidad al Gobierno de turno.

Pero ¿tiene algún comentario sobre la política científica del actual Gobierno?

Creo que no es el momento de opinar sobre esto.

¿Cómo empezó su interés por la divulgación científica?

Yo no llamaría divulgación a lo que escribo, aunque no me ofende el término. Yo escribo sobre la historia de la ciencia y por lo que sí que me preocupo es por que se entienda. Supongo que por eso se llama divulgación pero, si se fija, supone una diferencia con respecto a otras disciplinas. No se denomina divulgación histórica a la Historia que se entiende o divulgación sociológica a la Sociología que se entiende. Aunque yo empecé como físico teórico, pronto mi interés evolucionó al interés por la historia de la ciencia, hasta el punto de que en 1994 la Universidad Autónoma de Madrid creó una cátedra específica en la que aún trabajo.

Además de catedrático de Historia de la Ciencia usted es académico de la Real Academia de la Lengua (RAE). Hay quien puede pensar que las ciencias y las letras son campos antagónicos ¿cuál es su opinión?

No se trata en absoluto de campos antagónicos. La RAE tiene muy clara la importancia del lenguaje de la ciencia y de cómo éste forma parte del lenguaje en general. Además, debido a la rapidez con la que evoluciona todo en este área, la RAE está especialmente interesada en sus campos léxicos, más dinámicos.

“La RAE tiene muy clara la importancia del lenguaje de la ciencia y de cómo éste forma parte del lenguaje en general”

Aunque la Física se puede considerar una ciencia “dura” hay asuntos que parecen interesar de repente a todo el mundo, como ocurrió con el bosón de Higgs. ¿A qué cree que se debe ese protagonismo momentáneo? 

Más reciente que lo del bosón de Higgs es el hallazgo de agua en Marte. Creo que esto se explica porque son cuestiones que responden a intereses atávicos de las personas y porque tienen que ver con temas como la estructura última de la materia. Hay preguntas que nos rondan desde la antigüedad, como dónde estamos o de qué estamos hechos, y estos temas se engloban en dicha categoría. Además, hay que reconocer el papel de las instituciones que comunican, en el caso del bosón de Higgs el CERN y en el del agua en Marte, la NASA.

Como escritor de divulgación científica ¿podría escoger su obra favorita en este campo? ¿Y un libro en general?

Creo que pondría en primer lugar el Origen de las Especies, que publicó Charles Darwin en 1859. Lo elijo no sólo por lo que representó, sino porque se puede leer fácilmente. Respecto a la segunda pregunta, la literatura es un océano tan inmenso que me resulta difícil escoger un único libro.

¿Y qué me dice de su propia obra? ¿Algún favorito?

No nos vamos a engañar [ríe]; ahora mismo, tengo que decir que éste último. Ha venido con un pan debajo del brazo.

Algunos de sus libros los ha escrito en colaboración con otros autores. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Aunque soy bastante solitario, es cierto que ocasionalmente he colaborado con otras personas en algunos libros y muchas veces en artículos. En el caso de Mingote, que ilustró algunos de mis libros, tuvimos una relación especial y fue muy sencillo. Nos entendíamos bien. La colaboración con el historiador Miguel Artola, con quien escribí Los pilares de la ciencia (Espasa, 2012), fue una experiencia muy satisfactoria sobre todo en lo que se refiere a compartir, interaccionar e intercambiar ideas. Para mí, una norma esencial en la colaboración es que haya una sintonía personal, que se pueda hablar casi de una amistad.

Usted ha colaborado con varios medios de comunicación. ¿Cómo ve el nivel de la divulgación científica informativa en España?

Aunque depende del medio y no voy a entrar a juzgar casos particulares, creo que el nivel es mucho mejor que en el pasado. Es importante resaltar que la ciencia es parte de la cultura, de la política y de la economía, y que trasciende por lo tanto a un sólo campo. Eso sí, creo que la ciencia debería ocupar espacio en los medios más allá de cuando haya un descubrimiento prodigioso.

Agua salada fluye por Marte

 

marte1La NASA ha anunciado hoy la presencia de una salmuera compuesta por agua líquida y sales de sodio y magnesio. El hallazgo tiene importantes implicaciones sobre la habitabilidad del planeta rojo

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Imagen coloreada de algunas colinas de Marte. (Foto: NASA/JPL)

La NASA ha confirmado la presencia de agua salada en la superficie de Marte, algo que se sospechaba desde hacía tiempo, gracias a unos surcos lineales detectados por el satélite de reconocimiento orbital (MRO por sus siglas en inglés). La única posibilidad que explicaba esa escorrentía era el agua, pero hasta ahora no ha podido demostrarse con suficiente seguridad. El trabajo publicado hoy en Nature Geosciences muestra que en realidad ese agua se trata de una densa salmuera, que se arrastra por la superficie en pendiente y genera esta erosión.

La anunciada presencia hoy del investigador Lujendra Ojha en la rueda de prensa de la NASA daba muchas pistas sobre el contenido de la exclusiva. Hace cuatro años, como estudiante de grado en la Universidad de Arizona, fue el primero en apuntar a la posibilidad de que en Marte hubiera agua salada corriendo por la superficie durante los meses cálidos, en los que la temperatura en el ecuador del planeta rojo puede alcanzar los 20ºC. En latitudes medias, la temperatura suele promediar los -50ºC y en los polos puede alcanzar los -150ºC.

Junto a Ojha estaba hoy además su mentor en Arizona, Alfred McEwen, investigador principal de la MRO. Estos investigadores detectaron con imágenes de espectrometría en alta resolución una serie de surcos oscuros que aparecen cada verano y desaparecen cada invierno. Los investigadores analizaron imágenes de cuatro sitios diferentes en los que había aparecido este tipo de erosión, zonas muy especiales por su exposición al sol. Estos últimos análisis de bandas de absorción confirmaron que las sales son en realidad perclorato de sodio, perclorato de magnesio y clorato de magnesio.

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Los surcos en las paredes del cráter Garni. Foto: NASA /JPL

Dado que los surcos, de hasta 100 metros de longitud, aparecen en el verano marciano, cuando la superficie es más cálida, una posibilidad era que pudieran ser producidos por hielo que se derrite y drena bajo la superficie de las laderas. Además, al tratarse de una salmuera muy concentrada sería capaz de permanecer en un estado líquido a temperaturas de incluso -23ºC.

“Algunas formas geológicas en las pendientes de cráteres en la superficie de Marte presentan variaciones estacionales sorprendentes en principio, y ahora ya está claro que son debidas a depósitos en el subsuelo, tipo salmueras o aguas saladas, que se evaporan cuando se calientan por el sol”, explica a EL ESPAÑOL Miguel Ángel López Valverde, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía y coordinador del proyecto europeo UPWARDS. “La idea no es nueva, pero es la primera vez que se confirma con medidas directas”, añade.

Julia de León, investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias, está especializada en la búsqueda de minerales en asteroides y otros cuerpos menores del Sistema Solar. “Para que existan sales hidratadas es necesaria la existencia de agua líquida”, apunta De León, y añade: “Parece que al fin existe una evidencia, una detección” de estas sales y su comportamiento. El estudio apunta a la posibilidad de la existencia de agua líquida actual, no antigua, y que ésta se manifiesta en ciclos. “Lo más probable es que se trate de una especie de condensación de la humedad de la atmósfera, las sales atraparían y precipitarían el agua”, aventura.

Implicaciones para la vida en Marte

En mayo de este año, un grupo de investigadores españoles liderados por Jesús Martínez-Frías, investigador del Instituto de Geociencias del CSIC y la Universidad Complutense de Madrid, ya fue portada en Nature Geosciences al sugerir esta misma hipótesis. En conversación con EL ESPAÑOL, Martínez-Frías valora este nuevo estudio como una confirmación de “la presencia de sales hidratadas en los taludes donde se había observado esta actividad”. Además, esta identificación “verifica los resultados obtenidos en nuestro estudio reciente y refuerza nuestra hipótesis científica sobre las salmueras”, dice el geólogo, primer español en aparecer en portada de esta publicación.

Este descubrimiento apoya los planteamientos sobre un Marte activo, es decir, geológicamente vivo y con posible actividad acuosa actual, que generaría una “escorrentía efímera” de estas salmueras. Aún queda por ver si esto puede relacionarse con un posible ciclo hidrológico en el planeta marciano.

“Si el trabajo se confirma con posteriores estudios y aclaraciones”, comenta López Valverde, “entonces esto confirma la existencia de depósitos de agua o hielo en el subsuelo en latitudes medias, lo que indicaría más cantidad de los almacenes de este elemento, hasta ahora mas abundantes en altas latitudes y en las capas polares”.

Finalmente, estos resultados también son importantes desde el punto de vista de la habitabilidad de Marte. Según Martínez-Frías, “como ya se ha indicado, en la superficie de Marte las condiciones son muy hostiles para la vida, especialmente debido a la radiación UV, pero estos nuevos datos sobre la posible existencia de agua líquida actual sub-superficial respaldan que la habitabilidad es mucho más favorable bajo el regolito marciano”, es decir, bajo la capa de polvo mineral y rocas que cubre la superficie. Allí, dice el investigador, “es donde habrá que concentrar los esfuerzos futuros en la búsqueda de vida”.

“El turismo funerario no tiene ningún sentido”

forenseAntonio Alonso, el jefe del CSI a la española, explica la importancia de descifrar el ADN del autor del Quijote.“Ningún país europeo pondría trabas a la inversión económica para continuar el estudio. Si lo abandonamos ahora sería una temeridad científica”.

En la imagen, el genetista Antonio Alonso. DANI POZO

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El genetista Antonio Alonso. DANI POZO

El mayor logro de la política en su empeño por titular todos los periódicos con los restos de Cervantes fue enfrentar dos mundos hermanados: el de las letras y el de las ciencias. La consecuencia del empeño de Ana Botella, ex alcaldesa de Madrid, por pasar a la historia anunciando un pequeño paso para la humanidad pero decisivo para el turismo, fue la revuelta de escritores y académicos de la lengua reclamando más atención a la obra del padre de Alonso Quijano y menos a las hipótesis de los científicos empujados por el ocaso de una legislatura rocambolesca.

Medio año después, los titulares ya no hablan de Botella, pero el equipo del antropólogo forense Francisco Etxebarría sigue trabajando -por cuenta propia- en el Convento de las Trinitarias, porque no han obtenido el permiso del Arzobispado para llevarse los restos óseos a sus laboratorios y clasificarlos. Lo siguen haciendo como empeño personal, sobre el terreno que durante meses miraron con lupa: 36 nichos, casi 300 cuerpos y -en la última esquina en el último momento- el amasijo de huesos de 17 individuos que buscaban. La conclusión fue determinante y decepcionante para las expectativas políticas: “Es posible que los restos estén ahí. Pero no podemos hablar con certeza absoluta, porque no hay ADN”, explicó en su día Etxebarría.

“Sería una temeridad abandonar”

Antonio Alonso espera en el banquillo para saltar al campo a jugar. Con más de 30 años de experiencia, se enfrenta cada día a casos sin tanto folclore, como la identificación de las víctimas del malogrado vuelo JK 5022 de Spanair hace siete años. Es uno de los tres genetistas del equipo científico sin fondos para continuar la investigación. El interés político es voluble y se resiste a concederle tiempo al rigor. “Ningún país europeo pondría trabas a la inversión económica para continuar el estudio. Si lo abandonamos ahora sería una temeridad científica”, explica a EL ESPAÑOL un día antes de ofrecer una conferencia en el Instituto Cervantes sobre la importancia del rescate del ADN del escritor.

Entre las actividades presentadas por la Comisión Nacional para la conmemoración del IV Centenario de la muerte de Cervantes no aparece -de momento- ninguna que ayude a la ciencia a terminar su trabajo. “Debemos reunir a todas las instituciones interesadas, plantear un proyecto de actuación científico y determinar qué puede aportar cada una de ellas. Habría laboratorios científicos dispuestos a invertir su tecnología para llevarlo a cabo”, cuenta.

La ciencia está preparada, ¿lo están la sociedad y sus gestores? “El desarrollo técnico nos permite hacer cosas que hace tres años no podíamos. La secuenciación masiva ha sido una revolución”. El desarrollo técnico lleva la delantera a la política y al marco jurídico. Si Cervantes es Patrimonio de la Humanidad la ciencia está interesada en resolver las incógnitas que lo rodean, a pesar de los inconvenientes que rodean a la ciencia. Ahí entra el ADN, ahí la política.

Alonso es el mandamás del CSI a la española. El jefe de biología del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, y secretario de la Comisión Nacional para el uso forense del ADN explica que hay que descubrir las referencias que los estudios históricos tienen documentados: el enterramiento del abuelo y la abuela del escritor, cuyos huesos descansan en Córdoba y en Arganda del Rey, respectivamente.

Ésa es la prioridad ahora, la referencia. Si lograran encontrar la tumba, excavar y extraer el ADN, muchas de las incógnitas de Cervantes quedarían resueltas, sin tener en cuenta la reducción de huesos de las Trinitarias. A pesar de que los restos están muy deteriorados, como asegura el experto, “eso no significa que no se pueda extraer el genoma de Cervantes”. Si lo descifrara quedaría resuelto el enigma de su genealogía: o pertenece a una familia judía conversa o nació entre León y Galicia. ¿Entonces no era catalán, no era “Cervant”? “Esa teoría es descabellada”, remata.

“Una inversión rentable para la sociedad”

“La pura identificación es una necesidad de reparación histórica, importantísima cuando hay víctimas. En este caso no es así, pero entiendo que es una inversión rentable para la sociedad, desde el punto de vista económico y cultural. El turismo funerario no tiene ningún sentido, pero la ciencia nos puede aportar más cosas”, explica el científico, que trata de conciliar sus intereses con los de los folletos turísticos.

Descubrir su origen familiar ayudaría a entender si la población judía tenía un genoma diferente. Hay determinados haplotipos de cromosoma que tienen mucha frecuencia en la población judía. “La población española actual es una mezcla de haplotipos musulmanes, judíos e íberos”. Los genes no entienden de creencias. Tampoco de política, a pesar de que dependan de ella para aplicar sus progresos.

En caso de llevar a cabo el estudio de ADN se podría determinar también las enfermedades y causa de la muerte del escritor. Podríamos saber si fue la diabetes, como deja por escrito en uno de sus viajes al referirse a una sed insaciable. Es uno de los síntomas de la enfermedad que la genética podría determinar. También averiguaría Alonso si hubiese muerto por la pandemia de malaria que afectó a la población española. O si fue tartamudo, como deja entrever en el prólogo de sus Novelas ejemplares, cuando hace referencia a su enfrentamiento dialéctico con Lope de Vega. Quizá sólo era una licencia literaria para destacar el ingenio del dramaturgo barroco.

Incluso se podría especular con el rostro de quien no se conserva más que un retrato y quizá ni siquiera sea él. “Podemos determinar el color de ojos, el color de pelo, los antecedentes… Existe un software que reconstruye el rostro del ADN estudiado. Probablemente sea anecdótico, pero los resultados son realmente sorprendentes”, cuenta. El testigo de la historia es el ADN, aunque nunca podrá desvelar la imaginación de los inventos políticos en campaña electoral.

La guerra de Siria obliga a abrir el arca de las semillas

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Científicos sirios exiliados en el Líbano han solicitado el envío de semillas desde la instalación que preserva en el Ártico la biodiversidad de las especies de cultivo. Es la primera vez que este particular “Arca de Noé” envía parte del material que custodia

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Entrada al banco de semillas de Svalbard, en Noruega. (Croptrust.org)

Además de los cientos de miles de muertos y desaparecidos, y millones de seres humanos desplazados, el violento conflicto sirio deja otros dramáticos saldos. A medida que los fundamentalistas del autodenominado Estado Islámico retienen el control de amplias zonas del país, continúa la destrucción sistemática del rico legado arqueológico y de muchas infraestructuras en la zona.

Ahora, la guerra amenaza el Centro Internacional de Investigación sobre Agricultura en Zonas Secas (ICARDA), que se trasladó a Beirut nada más comenzar la guerra de Siria desde la castigada ciudad de Alepo, pero que mantenía ahí un importante depósito de semillas.

“El depósito en Alepo no está dañado y aún permanece intacto”, informa a EL ESPAÑOL Rajita Majumdar, portavoz del centro. “Todos nuestros esfuerzos han sido por cautela, somos proactivos para garantizar la seguridad de nuestra colección única de semillas”.

Los científicos sirios que continúan sus investigaciones en El Líbano han pedido esta misma semana al Banco Mundial de Semillas de Svalbard, en una isla noruega situada en el Ártico, la devolución de algunas de sus semillas para reiniciar su colección, tal y como adelantó la edición estadounidense del sitio Huffington Post.

La instalación de ICARDA, fundada en 1977, mantenía en Alepo una colección de 150.000 poblaciones diferentes de trigo, cebada, garbanzos, lentejas, judías y leguminosas de pasto, procedentes de 128 países. Las instalaciones noruegas, una especie de “Arca de Noé” de semillas, conservan copia del 80% de esta colección.

A man rides a motorcycle near a damaged building after what activists said was an airstrike by forces loyal to Syria's President Bashar al-Assad in al-Ansari neighbourhood of Aleppo, Syria September 18, 2015. REUTERS/Abdalrhman Ismail
Imagen reciente de la ciudad de Alepo, fuertemente bombardeada durante la guerra. (Reuters)

ICARDA ha solicitado al banco de semillas 130 cajas de las 325 que tenía depositadas. En total son 116.000 muestras, según comentó a Reuters Grethe Evjen, una experta del Ministerio de Agricultura de Noruega. Esas muestras “no volverán a Siria sino a un lugar seguro fuera del país”, aseguran los responsable del banco de semillas noruego en una nota.

Este material es necesario para continuar las investigaciones sobre cultivos en Oriente Medio con el fin de prevenir los efectos de plagas y sequías, y aumentar los rendimientos de los cultivos para alimentar a una población creciente.

“Conservar las variedades autóctonas de cultivos es, por encima de todo, la mejor garantía para la seguridad alimentaria”, apunta a EL ESPAÑOL Celsa Peiteado, coordinadora de agricultura y desarrollo rural en WWF España. “Además del riesgo para la seguridad alimentaria”, añade, “con la pérdida de variedades locales de cultivos se está perdiendo un patrimonio cultural y gastronómico muy valioso”. Esta ONG considera que, de momento, los esfuerzos para conservar y recuperar estos recursos genéticos en la agricultura son claramente insuficientes.

Una póliza de seguros alimentaria

El banco de semillas de Svalbard abrió en la isla de Longyearbyen, cercana al Polo Norte, en 2008 y contiene alrededor de 860.000 muestras procedentes de países de todo el mundo. Se trata de semillas de cultivo como legumbres y cereales.

La instalación, un sólido búnker enterrado en una montaña helada, tiene capacidad para proteger hasta 4,5 millones de variedades de cultivo. Como cada variedad contiene un promedio de 500 semillas, la capacidad total de la instalación es de unas 2.500 millones de semillas.

Fue diseñado para servir como el último recurso para preservar la diversidad de las plantas cultivables en caso de guerra nuclear, impacto de un asteroide, o cualquier otro supuesto apocalíptico. Es, en definitiva, una copia de seguridad de la base alimenticia mundial.

En todo el mundo existen cerca de 1.700 bancos de genes en donde se custodian y preservan semillas de cultivos alimentarios. El de Alepo era uno de ellos. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que tres cuartas partes de las especies cultivables ya no se cultivan: el 75% de la diversidad agrícola se perdió durante el siglo XX.

El depósito de Svalbard es, en definitiva, una especie de póliza de seguros alimentaria para la Humanidad. Funciona como un banco: sólo el depositante de las semillas tiene acceso a las mismas. “Cada país o institución tendrá la posesión y controlará el acceso a las semillas que haya depositado”, de modo que “el depositante es el único que puede retirar las semillas y abrir las cajas”, explica en su sitio web.

La gestión del centro corresponde a Global Crop Diversity Fund con sede en Bonn (Alemania), un fondo internacional que recibe dinero de países donantes (EEUU, Australia, Reino Unido, etc.) y organizaciones como la Fundación Bill y Melinda Gates.

Pizza Rat es sólo una cotilla

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El viral del momento no lo protagoniza un gato ni un bebé sino una rata del metro de Nueva York. Su hazaña, arrastrar una porción de pizza casi de su tamaño. Pero lo más extraordinario no es eso, sino el tiempo que aguanta frente a la cámara

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El nombre científico Rattus norvegicus no esconde otra cosa que la denominación del tipo de rata más común, la de alcantarilla o rata parda. Pero un ejemplar concreto de esta especie ha saltado a la fama en las redes sociales gracias a un internauta que la grabó mientras arrastraba una pizza por las escaleras mecánicas. De ahí su apodo, Pizza Rat y su repentina fama.

Pero ¿es común el comportamiento de la nueva estrella de internet? ¿Podría darse una situación así en España? ¿Supondría eso un peligro para la salud pública?

Raquel López-Antoñanzas, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), no ve “nada extraordinario” en la hazaña de Pizza Rat. “Si una porción de pizza pesa aproximadamente 100 gramos y el peso de una rata parda es aproximadamente de 450 gramos, no creo que lo sea”, comenta a EL ESPAÑOL.

De la misma opinión es el profesor de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Ignacio Álvárez Gómez de Segura. Tras ver el vídeo, el experto destaca lo único realmente llamativo de la secuencia: el tiempo que tarda en esconderse a pesar de tenerse que haber dado cuenta de que le estaban grabando con un móvil. “Además, es curioso que, una vez escondida, vuelva a asomar la cabeza”, señala.

Para este especialista, que apunta a que seguramente “también habría ruido”, la tendencia normal de las ratas es meterse en sus madrigueras. “Debía de estar muy despistada”, especula. Y López-Antoñanzas añade un detalle esclarecedor: “Las ratas son verdaderas fans de la pizza”.

El veterinario cree que se podría ver una situación similar en España. La especie que habita en el suburbano de Nueva York es la misma que vive en el metro de Madrid. Si alguien tirara una pizza al suelo por la noche, la rata podría ir a por ella. Lo raro, insiste, es que no se escondiera rápidamente tras notar la presencia de un humano que la grabara.

Ambos expertos tienen claro que una hipotética Pizza Rat versión patria no supondría ningún peligro para la salud pública. De hecho, rechazan categóricamente la mala fama de estos animales, del mismo tipo que algunas de las ratas usadas en experimentos en laboratorio, más de 250.000 solo en 2013. “Aunque sean una molestia, contribuyen enormemente a nuestro bienestar, ya que se han usado en incontables estudios que no solo han mejorado nuestro entendimiento de la evolución de los mamíferos, sino también en numerosos aspectos de la genética, enfermedades, etc.”, comenta López-Antoñanzas.

Para el profesor de veterinaria, sin embargo, sí pueden ser un problema “por el ambiente insalubre en el que habitan”, plagado de bacterias y que les permite, en caso de sentirse atacadas y arañar o morder, transmitir enfermedades como la leptospirosis, que puede ser grave en humanos.

Así,  Álvárez Gómez de Segura sí cree que hay que tomar medidas para evitar su proliferación en ciudades, algo que dificulta otra característica biológica del animal, su facilidad para reproducirse que le permite tener más de 100 crías al año desde los tres meses de edad.

De Asia a Nueva York

Pizza Rat pertenece a una especie originaria de una zona de Asia que abarca el norte de China y Mongolia y donde aún se pueden encontrar ejemplares en el campo.

Su prima, la rata negra o Rattus rattus, predominó en Europa antes de la llegada de la rata parda, más grande, voraz y agresiva. Existen evidencias de la presencia de la rata negra, que procede del sur de Asia, en restos fechados en Pompeya entre los siglos II y IV aC.

La rata noruega llegó más tarde a Europa, en algún momento entre los siglos IX y XIII. Poco a poco amplió sus dominios y ya desde el s. XVIII era predominante en el Viejo Continente, mientras que la rata negra comenzó su lento pero inevitable retroceso.

El salto a América de la rata parda está documentado en el año 1755, mientras que el primer ejemplar hallado en la costa este de lo que hoy es EEUU aparece documentado en 1775.

[su_box title=”Un bulo de hace un siglo”]No hay más ratas que personas en la ciudad de Nueva York. El origen de este bulo hay que encontrarlo a principios del siglo XX, cuando el autor y ‘especialista’ en ratas W. R. Boelter planteó la hipótesis de que en el Reino Unido convivía una rata por cada habitante. A pesar de que la ciencia desmintió esta proporción en varias ocasiones, durante los años cincuenta del siglo pasado el Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York volvió a creerse la proporción “un hombre, una rata”.

El pasado año, un estudio (PDF) firmado por Jonathan Auerbach y ganador del YSS / Significance Young Statisticians Writing Competition volvió a demostrar que ese dato es falso: llegó a la conclusión de que los más de ocho millones de habitantes de Nueva York conviven con unas dos millones de ratas, con un margen de error de 150.000.[/su_box]

Científicos por la independencia

 

Un nutrido grupo de científicos se ha manifestado a favor de la secesión. Entre ellos están algunos de los investigadores catalanes más destacados.  EL ESPAÑOL ha localizado a algunos de ellos y les ha preguntado por los motivos de su posición.

Un nutrido grupo de científicos se ha manifestado a favor de la secesión. Entre ellos están algunos de los investigadores catalanes más destacados.  EL ESPAÑOL ha localizado a algunos de ellos y les ha preguntado por los motivos de su posición.

Todos son brillantes en sus respectivos campos, trabajan en entidades de prestigio reconocido y han apoyado públicamente la opción independentista. ¿Cuáles son las razones de este apoyo? ¿Sufrirá la ciencia catalana ante una hipotética separación? ¿Se puede defender la independencia desde la razón y no desde el corazón? He aquí sus respuestas.

El físico 

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David Jou afirma que se adhirió al manifiesto por la independencia como ciudadano “más que como científico especializado”. Quizás por eso señala esta parte como la menos “conflictiva” del asunto. “Para mí los factores científicos se hallan entre los desacuerdos menos graves y aquí el encuentro puede ser más fácil, fructífero y cordial”, afirma. “Los efectos de las insuficientes inversiones gubernamentales en ciencia son sentidos en toda España y la importancia de la ciencia para la colectividad es ampliamente compartida por todos los científicos del mundo”. Aun así, destaca que los catalanes se sienten “un poco desasistidos, sobre todo por la política de recortes”.

La razón que más pesa en el respaldo de Jou es un desencanto personal con la realidad política. “Los factores de fondo relacionados con la aspiración a la independencia son más generales y graves”, explica. “Votamos con esperanza la Constitución en 1978, pero hemos ido viendo cómo las competencias prometidas llegaban con mucho retraso y con fondos insuficientes y cómo eran laminadas sucesivamente. [También hemos visto] cómo el Gobierno de España se oponía a la oficialidad de la lengua catalana en Europa y cómo las inversiones en infraestructuras eran un año tras otro injustamente insuficientes”.

Jou ha perdido la esperanza de ver una “España auténticamente plural, acogedora y amable en lo político” y destaca la falta de reconocimiento de la diversidad. “Ni tan siquiera en las matrículas de los automóviles, donde nada costaba. No digo que tal España sea imposible, pero me parece más complicado conseguirla que lograr la independencia, por difícil que esto sea”, apunta el físico.

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Jou cree que la relación entre Cataluña y España no ha sido siempre igual. De hecho, considera que se ha visto afectada sobre todo por “determinadas respuestas” a la postura independentista. Jou cree que desde Madrid se acude siempre “a la letra de la ley para amenazar y no tener que escuchar”. Pone el ejemplo de la sentencia del Constitucional del 27 de junio de 2010 sobre el Estatuto de 2006 como una “muestra definitiva del fracaso político, jurídico y cultural del espíritu que había inspirado la Constitución”.

De vuelta a la ciencia, Jou supone que “durante un periodo de transición se generará una cierta incertidumbre”. Con respecto al futuro, reconoce que permanecer fuera de la Unión Europea “no sería positivo”. Pero piensa que “existiría la posibilidad de cerrar acuerdos bilaterales”.

En cualquier caso, el investigador cree que una posible independencia de Cataluña tendría repercusión en la investigación científica: “Una mayor flexibilidad a la hora de establecer las prioridades de investigación puede repercutir en una mayor eficiencia y en más interés por parte de los ciudadanos por una ciencia que les toca más de cerca en algunos aspectos”, concluye.

El biólogo

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Ricard Solé explica el porqué de la red de científicos independentistas: dice que los científicos son parte de la sociedad y que si quieren cambiarla han de participar: “No podemos hacer nada sólo desde nuestro laboratorio”.

Solé cree que la ciencia catalana es superior a la española y lo es porque, a su juicio, el sentido común ha imperado en el desarrollo del modelo de ciencia en Cataluña. “Esto no lo ha conseguido un partido o una persona concreta”, señala.

Solé dice que en Cataluña hay un consenso sobre la necesidad de invertir en ciencia “a largo plazo”. Cada vez que se cambia de partido o de Gobierno no hay que desmontarlo todo. “Hay que seguir tomándose en serio esa inversión, hacerla al estilo americano y que la palabra excelencia, que tan mal se emplea, sea real”.

“Si fuéramos un país, que no lo somos, estaríamos en tercer lugar en Europa en cuanto a producción científica por habitante”, dice Solé, que ejerce como biólogo en la Universidad Pompeu Fabra.

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La clave del éxito catalán en ciencia según Solé se debe a que los grandes centros de investigación se han construido con un criterio que no apuesta por la contratación de “científicos catalanes” sino de “gente que de verdad vale la pena, la mayoría extranjeros”.

Se podría haber cometido el “habitual error de contratar a alguien con nombre y a punto de jubilarse en lugar de seguir el modelo de traer a gente al principio de su carrera”, dice el biólogo. “Se trata de traer a gente que sabes que va a dar el máximo y darle las mayores facilidades: un buen espacio de laboratorio, recursos para tener investigadores y herramientas para tejer su red internacional. Ésa es la clave de todo y lo que siempre ha fallado en España”.

Hoy la ciencia es internacional y multidisciplinar. ¿Encaja eso con el proceso soberanista? “No tiene sentido pensar en mi trabajo sin la idea de que voy a seguir colaborando con gente de todas partes”, dice Solé, que enumera a parte de su equipo: dos investigadores postdoctorales de Málaga y un doctorando de Galicia. “Los he tenido de Madrid y de otras parte. Es gente brillante y ahí se acaba la historia, no puede haber otro baremo más que este”.

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Como receptor en 2012 de una beca del Consejo de Investigación Europeo (ERC), Solé es muy consciente de la importancia de la financiación europea en la ciencia catalana y de todo a lo que podrían tener que renunciar si Cataluña se independiza y no sigue dentro de la UE. “Un error que Cataluña ha cometido muchas veces es pensar que nos harán caso porque tenemos buenos argumentos y eso es mucho pedir”, dice. “Por el peso que tiene nuestra ciencia y la gran red de interacciones y proyectos europeos, dudo mucho que la Unión Europea decida de la noche a la mañana que eso se va al traste. No sólo por la ciencia sino por el peso económico que tenemos”.

“No podemos evitar intentar ser optimistas”, dice el investigador. “Muchas cosas que se hacen en Cataluña están conectadas, por ejemplo, con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Eso tendríamos que resolverlo también. No vamos a dejar a todos esos científicos en la calle. Reconozco que no será nada fácil de gestionar, pero no veo visión en los políticos españoles, y lo digo con tristeza. No veo que esto vaya a cambiar y el cortoplacismo en ciencia no tiene ningún sentido”.

El bioinformático

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Para Rodéric Guigó el apoyo a la opción independentista en Cataluña se explica por muchos factores: “Por supuesto, los hay sentimentales. Te sientes de un país. No es mejor ni peor. Pero lo sientes otro país. No es algo racional. Es como el enamoramiento, que no se puede discutir. Influye cómo has sido educado”.

“Yo no me siento español aunque comparto referentes culturales y hablo su lengua. La mitad de mi familia es española. Yo entiendo que se molesten y que esto produzca malestar, pero deberíamos relativizar esta parte irracional”, añade.

Este bioinformático apunta también a un componente racional: “He llegado a la conclusión de que lo mejor para todos es que Cataluña sea independiente del resto de España”. Utilizando un símil científico, Guigó señala a la teoría de juegos: “En principio, estar unidos es mejor que estar separados. Pero siempre que el esfuerzo que hace falta para estar unidos no sea mayor que el beneficio que se obtiene. Es la suma positiva frente a la suma negativa. En mi opinión, lo que ocurre por desgracia es que la unión entre España y Cataluña hasta ahora ha sido de suma negativa. Por ejemplo, se han hecho gastos en infraestructuras no racionales sólo con la idea de coser un país. Sería mejor que fuéramos independientes. Si nos mantuviéramos en Europa, la independencia haría que las relaciones entre España y Cataluña fueran mejores”.

Guigó huye de los estereotipos: “El argumento de que España nos roba me parece desafortunado. Pero me hace gracia cuando dicen que el nacionalismo se cura viajando. Precisamente yo no me hice nacionalista hasta que viví fuera de España, cuando me di cuenta de que ni mi país ni mi lengua eran inferiores porque personas de países más pequeños que Cataluña se sentían orgullosos. No tiene ninguna justificación que Andorra sea un país y Cataluña no lo sea”.

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“Hace 20 años, al menos en mi campo [biología molecular] la ciencia era muy superior en Madrid”, recuerda Guigó, que cita al filósofo español José Ortega y Gasset para explicar el cambio: “Como él decía, ‘Yo soy yo y mis circunstancias’  y lo que ha ocurrido aquí en Cataluña es que se han implantado medidas modestas y poco costosas que han permitido un mejor desarrollo de la ciencia”.

Esas medidas se resumen en el establecimiento de un sistema de funcionamiento “más dinámico al margen del CSIC y de las universidades y se ha conseguido atraer a muchos científicos de fuera”, según dice Guigó, que señala que eso se debe las ideas del conseller Andreu Mas-Colell.

¿Qué ocurriría si gana el independentismo en el 27S? “Va a ser un camino difícil por los poderes fácticos”, dice Guigó. “Está claro que unidos se pueden hacer mejor las cosas, pero también supondrá la posibilidad de empezar de nuevo. A mí no me parecería mal que se pudiera llegar a un acuerdo y que determinadas cosas se pudieran hacer de forma común con España”, puntualiza el investigador, que pone como ejemplo a los países nórdicos. 

 

 

 

¿A dónde vas, exoplaneta?

Un equipo de astrónomos ha conseguido realizar el mejor seguimiento realizado hasta la fecha a un exoplaneta -un planeta que no pertenece a nuestro Sistema Solar- en su órbita alrededor de un sol lejano, lo que puede ayudar a comprender mejor la formación de estos cuerpos celestes. 

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Imagen del telescopio Gemini Sur, de Chile. (Gemini Observatory)

Un equipo de astrónomos ha conseguido realizar el mejor seguimiento realizado hasta la fecha a un exoplaneta -un planeta que no pertenece a nuestro Sistema Solar- en su órbita alrededor de un sol lejano. Mediante una serie de imágenes tomadas entre noviembre de 2013 y abril de 2015, un grupo de investigadores han logrado registrar el movimiento del exoplaneta “Beta Pico b” a lo largo de un año y medio, un fragmento de los 22 años terrestres que dura el viaje alrededor de su estrella, “Beta Pictoris”.

Descubierto en 2008, “Beta Pico b” es un planeta gigante de gas de 10 a 12 veces la masa de Júpiter que forma parte del sistema complejo de la mencionada estrella, situada a más de 60 años luz de la Tierra.

El estudio publicado en la revista Astrophysical Journal muestra hasta qué punto se han perfeccionado las mediciones de la órbita del exoplaneta y del anillo de material que rodea a la estrella, así como la relación dinámica entre los dos. También incluye la medición más precisa de la masa de la estrella “Beta Pictoris” y muestra que es muy poco probable que la trayectoria de “Beta Pico b” pase directamente entre nosotros y su estrella madre.

El informe describe las observaciones del sistema “Beta Pictoris” dirigidas por el doctorando Maxwell Millar-Blanchaer del Instituto Dunlap de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Toronto. Se han realizado con el instrumento Gemini Planet Imager (GPI) en el telescopio Gemini Sur, en Chile.

¿Por qué es importante saber la trayectoria de un exoplaneta? Millar-Blanchaer comenta a EL ESPAÑOL que “conocer los parámetros orbitales de un exoplaneta, los que que predicen su trayectoria, nos puede decir muchas cosas sobre el sistema al que pertenece”. En este caso, por ejemplo, se pueden “utilizar los datos recogidos sobre el movimiento del planeta para calcular la masa de la estrella anfitriona”.

Asimismo, Millar-Blanchaer destaca que “en este sistema hay un gran disco de polvo (o disco de escombros) y mediante el estudio de la órbita del exoplaneta podemos ampliar nuestro conocimiento sobre la interacción entre el disco y el citado cuerpo celeste”. “Tener un conocimiento detallado de esta interacción”, añade, “nos puede ayudar a comprender la historia de la formación del planeta en el sistema”.

Otros mundos

Víctor Sánchez Béjar, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), comenta, en conversación telefónica, que determinar una órbita es una forma de confirmar que este tipo de cuerpos están asociados a una estrella. “La determinación de la órbita de un exoplaneta tiene especial interés porque nos permite estudiar por primera vez la dinámica planetaria fuera de nuestro sistema solar”, comenta este investigador.

“En un sentido más general”, afirma Millar-Blanchaer, “conocer la ubicación exacta de los planetas en otro sistema estelar puede decirnos acerca de la historia de la formación del planeta de ese sistema en particular”. “Nos gustaría saber dónde se forman esos planetas, lo grandes que son y cuántos de ellos hay”, concluye.

“Conocer la ubicación exacta de los planetas en otro sistema estelar puede decirnos acerca de la historia de la formación del planeta”

Sánchez Béjar recuerda a EL ESPAÑOL que si bien hay muchos exoplanetas descubiertos – cerca de 2.000, de hecho- “hay muy pocos cuerpos de este tipo con imagen directa”. “Resulta asombroso que seamos capaces de medir la trayectoria de un cuerpo tan lejano con precisión desde la Tierra”, comenta.

Una nueva técnica

La mayoría de los exoplanetas investigados hasta ahora han sido detectados gracias a técnicas como el registro de la velocidad radial, con la que puede medirse la masa de un planeta y su órbita por el tirón gravitacional que ejerce sobre su estrella anfitriona; o bien con instrumentos que utilizan el método de tránsito. Con esta última técnica, los astrónomos observan una caída leve en el brillo de una estrella que indica el paso de un exoplaneta entre nosotros y la estrella, y mediante trigonometría puede calcularse el tamaño del planeta, la distancia con la que órbita a su estrella y la inclinación con que lo hace respecto a nuestra posición. Esta técnica no podría ser usada con “Beta Pico b” precisamente porque su trayectoria, ahora conocida con más precisión, no pasa por delante de su estrella.

Con el Gemini Planet Imager (GPI) los astrónomos pueden tomar imágenes reales del planeta, algo realmente útil si se tiene en cuenta que el registro de estos cuerpos suele ser un millón de veces más débil que su estrella madre. Según Astrophysical Journal, la óptica del GPI brinda una mejor imagen de la estrella objetivo mediante la cancelación de la distorsión causada por la atmósfera de la Tierra. A continuación, bloquea la imagen brillante de la estrella con un coronógrafo, que permite  observar objetos débilmente iluminados, lo que revela el exoplaneta.

El instrumento GPI fue desarrollado por el profesor de la Universidad de Stanford Bruce Macintosh y el profesor de la Universidad de Berkeley James Graham, antiguo director del Instituto Dunlap de astronomía y astrofísica. En agosto de este año, el equipo internacional que trabaja con dicho instrumento anunció su primer descubrimiento: un joven exoplaneta similar a Júpiter que llamaron “51 Eri b” y que gira alrededor de la estrella 51 Eridani, situada a 100 años luz de la Tierra. Es el primer exoplaneta hallado como parte del proyecto de investigación de exoplanetas GPIES, que rastreará alrededor de 600 estrellas durante los próximos tres años.

El Antártico nos concede una tregua trampa

El océano Austral absorbe cada vez más CO2 de la atmósfera, lo que mitiga las consecuencias del cambio climático, pero al mismo tiempo acelera efectos secundarios como la acidificación del océano

El buque de investigación Marion Dufresne en aguas del Antártico. / Nicholas Metzl

El buque de investigación Marion Dufresne, en el Antártico. / Nicholas Metzl

El océano Antártico fascina hoy a los investigadores climáticos tanto como fascinaba hace siglos a James Cook o Fernão de Magalhães, empeñados en demostrar hasta dónde llegaba el mar más allá del Cabo de Buena Esperanza. Tanto entonces como ahora, el cuerpo de agua que rodea la Antártida sigue guardando muchos secretos, uno de los cuales es su capacidad de ‘secuestrar’ CO2 atmosférico mitigando así los efectos del cambio climático.

Hace unos meses, la Royal Society británica evaluó las últimas perspectivas sobre el rol del Antártico en el ciclo del carbono en la Tierra, así como su conexión con el calentamiento global. “Debido a que el principal reservorio de dióxido de carbono en la Tierra es el océano profundo, y que éste conecta con superficie y atmósfera principalmente en el océano Antártico, tanto la física como la química y biología de esta región tienen una influencia de primer orden en la concentración de CO2 atmosférico”, decía Andrew Watson, de la Universidad de Exeter, en aquel número de Philosophical Transactions, la histórica revista de la institución que publicó el primer trabajo de Newton.

El Antártico ha sido comparado a una esponja, capaz de absorber una gran cantidad de gas y luego irlo liberando -poco a poco y a través del resto del planeta- con ayuda de las corrientes marinas. Sin embargo, en la última década, diversos estudios han apuntado a una reducción en la capacidad del Antártico de absorber CO2, algo que los científicos han relacionado con el cambio climático reciente, el debido a la actividad humana; en resumen, estamos produciendo tanto gas que el océano no puede absorberlo tan eficientemente.

Pero un trabajo publicado en la última edición de Science rebate el conocimiento acumulado recientemente: desde 2002, el Antártico ha estado aumentando su capacidad de absorber este gas de efecto invernadero. Además, otro estudio, que apareció esta semana en Geophysical Research Letters, refuta estos mismos resultados.

La primera reacción es de alivio: si el Antártico es potencialmente capaz de secuestrar más CO2, quedará menos en la atmósfera y más se atenuarán los efectos del cambio climático. Generalmente, un 50% del dióxido de carbono emitido se queda en el aire, la otra mitad es atrapada por los árboles y por los océanos. Pero a medio y largo plazo, es un arma de doble filo.

En declaraciones a EL ESPAÑOL, Nicholas Gruber, investigador en la ETH Zürich y uno de los autores del trabajo de Science confirma que “es cierto que hay otra cara de la moneda”. “A medida que el océano absorbe más CO2 de la atmósfera, la acidificación [una bajada del PH provocada por el exceso de gases de efecto invernadero que afecta, por ejemplo, al metabolismo de muchas especies o al blanqueamiento de los arrecifes de coral] se acelerará, lo que puede acelerar el impacto en los organismos marinos y los ecosistemas”. De hecho, la acidificación de los océanos a causa de albergar más CO2 -precisamente, el que produce la actividad humana- se considera una de las consecuencias más preocupantes del cambio climático.

En cuanto a otros efectos secundarios, Gruber se muestra prudente: “Fenómenos como El Niño afectan también al océano Antártico pero prefiero no hacer una predicción de cómo afectará a su sumidero de carbono. Sí que estoy seguro de que no influirá en el evento que estamos sufriendo actualmente, igual que tampoco creo que afecte a la ocurrencia de fenómenos extremos”, como huracanes o sequías.

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Mar gruesa en una de las campañas científicas realizadas por los investigadores en el Antártico. / Nicholas Metzl

Curiosamente, aquel estudio de 2007 en Science que afirmaba que el Antártico estaba perdiendo eficacia al absorber CO2 estaba escrito por algunos de los autores de los artículos con conclusiones opuestas publicados esta semana. ¿Cómo es esto posible? Principalmente, por la dificultad de medir el carbón oceánico durante varios años en las aguas más hoscas del mundo. Gracias a nuevos instrumentos de medición y al cruce de bases de datos entre investigadores de 11 instituciones de todo el mundo, el Antártico guarda un secreto menos.