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Nuestro blog arrancó el sábado 10 de enero en torno a las 11 de la noche con el primer artículo de Pedro J. Ramírez en EL ESPAÑOL. Unas horas antes del inicio de nuestro lanzamiento, recuperamos aquí algunas de las mejores historias que hemos publicado durante estos 10 meses. 

Nuestro blog arrancó el sábado 10 de enero en torno a las 11 de la noche con el primer artículo de Pedro J. Ramírez en EL ESPAÑOL. Unas horas antes del inicio de nuestro lanzamiento, recuperamos aquí 10 textos representativos de los que hemos publicado durante estos 10 meses.

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1.- Demos vida a EL ESPAÑOL, cambiemos España

Por PEDRO J. RAMÍREZ

EL ESPAÑOL proporcionará a los ciudadanos todas las informaciones que los poderosos esconden bajo siete llaves y todas las interpretaciones, explicaciones y opiniones que les ayuden a decidir su destino dentro de la ley. Queremos publicar un periódico útil en todos los sentidos del término y para ello emplearemos los formatos más innovadores en los dispositivos móviles que acompañan a cada español en su vida cotidiana.

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2.-  El ‘gigapan’ de la marcha de Podemos

Por 93METROS

Más de 100.000 personas vieron la panorámica gigante de la concentración organizada por Podemos que la productora 93 Metros elaboró para ‘El Español’ en la Puerta del Sol.

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3.- Anticorrupción no vio motivos para actuar contra Rato

Por MARÍA PERAL

La Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) llevó a los fiscales de Madrid su investigación contra Rodrigo Rato después de que la Fiscalía Especial Anticorrupción considerara que esas indagaciones estaban “muy verdes” y era necesario profundizar en las sospechas delictivas antes de actuar.

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4.- El espontáneo

Por JORDI PÉREZ COLOMÉ

Hasta hace 15 meses Pablo Echenique era un físico con un cuerpo frágil y una mente de superdotado. Hoy es también el candidato de Podemos a la presidencia de Aragón. Este perfil es el fruto de la conversación con él y con dos docenas de personas de su entorno, que desvelan su éxito con las chicas, su humor gamberro y sus días como ‘heavy’ y entrenador.

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5.- El guardián de los mapas

Por MARÍA RAMÍREZ

Sergio Álvarez Leiva tiene 29 años y lleva una compañía estadounidense desde Chamberí. No acabó Informática. Pero con 23 años le diseñaba mapas a Google, a la ONU o a la NASA. Ahora, 100.000 usuarios hacen mapas con su empresa CartoDB, que el año pasado recaudó siete millones de dólares. El mayor atractivo de su aventura es su mayor riesgo: compite en el mercado global.

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6.- “Voy a morir, pero espero que sea rápido”

Por DAVID LÓPEZ FRÍAS

El terremoto del 25 de abril en Nepal dejó más de 8.000 muertos. Fue una de las peores catástrofes naturales de los últimos años. El español Pol Ferrús hacía una travesía a pie por las montañas del norte del país, cerca del Tíbet. Salvó varias veces la vida de milagro.

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7.- Las bolas del estafermo 

Por PEDRO J. RAMÍREZ

Sólo el baldón que supondría convertirse en el primer presidente de la democracia incapaz de repetir mandato, el horizonte de pasar a la historia no como un malvado o un inepto sino simplemente como un piernas, como un babieca o como un gil, sólo ese prurito de casino provinciano frente al qué dirán a la hora del chamelo le ancla en el empecinamiento de imponer su candidatura. 

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8.- Los cinco gráficos que Rajoy no quiere que veas

Por KIKO LLANERAS, PATRICIA LÓPEZ, EDUARDO SUÁREZ, JULIA TENA Y MARTÍN GONZÁLEZ

Mariano Rajoy presentó el 31 de julio ocho gráficos para demostrar hasta qué punto la economía había mejorado durante su mandato. La mayoría estaban mal dibujados, omitían detalles relevantes o destacaban datos erróneos. A continuación presentamos los datos del presidente bien presentados, acompañados de contexto y despojados de la propaganda oficial.

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9.- Anticorrupción descubre al ex tesorero de CiU destruyendo pruebas con una trituradora

Por ESTEBAN URREIZTIETA

La Fiscalía Anticorrupción y la Guardia Civil sorprendieron este viernes al ex tesorero de Convergéncia Democrática de Cataluña (CDC) destruyendo pruebas. Los investigadores descubrieron en el despacho de Daniel Osácar una trituradora repleta de documentos vinculados con Teyco, la empresa de la familia Sumarroca que pagó comisiones del 3% a la formación nacionalista.

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10.- El libro negro del periodismo en Cataluña

Por JORDI PÉREZ COLOMÉ

Ante casos flagrantes, la prensa catalana no ha clamado; ante casos dudosos, no ha insistido; ante casos ignorados, no ha rebuscado. Esta serie aborda la historia del periodismo en Cataluña desde la llegada al poder de Jordi Pujol a través de 80 entrevistas con directores, redactores, presentadores y jefes de comunicación.

No caerá esa breva

 

BuenaVengo explicando desde hace meses -escribe Ramírez- el In Fear We Trust del presidente, esa ramplona estrategia electoral consistente en aguardar repantingado, bajo la espectral higuera de la España batida por todo tipo de tempestades, a que madure el miedo a la revolución podemita y su potencial Frente Popular con el PSOE. Nada le importaba lo que ocurriera entre tanto con su partido en las andaluzas, municipales, autonómicas o catalanas. Cuanto peor, mejor. La única elección que para él cuenta es la suya.

Ilustración: Javier Muñoz

Seguimos con la antología del humor en la prensa catalana. Hace tres domingos homenajeé al ¡Cu-Cut!, hace dos me ocupé de L’Esquella de la Torratxa y el pasado de El Be Negre. Hoy toca entrar por La Vanguardia. Escribía el miércoles Enric Juliana con su perspicacia habitual: “Artur Mas ha sido llamado a declarar el próximo día 15 de octubre, fecha del 75 aniversario del fusilamiento de Lluis Companys en el castillo de Montjuic. Quien fijó la fecha lo ha investido”.

Puesto que en el párrafo anterior hablaba Juliana de que “la estrategia de la Moncloa” es presentar al “independentismo, vencido por la flema, la templanza y la firmeza de Mariano Rajoy … camino de los tribunales”, era evidente que trataba de sugerir que el Gobierno funciona como la carabina de Ambrosio: al tratar de perseguir a Mas de un modo tan tosco, lo está resucitando tras una cosecha electoral tan magra que en definitiva le obliga a compartir los 62 escaños de 2010 con muchos de sus rivales de entonces.

Esa interpretación había sido esbozada ya en el apunte del director de ese mismo día pues Màrius Carol subrayaba con razón que las “explicaciones” del ministro de Justicia Rafael Catalá sobre el retraso de la citación para “no interferir” en las elecciones “son de las que chirrían en el oído”. Y todo quedaba luego apuntalado cuando el propio editorial del diario advertía que las palabras del ministro habían supuesto “una manera, acaso involuntaria, de admitir que los ritmos de la justicia son influenciables”.

O sea que, en definitiva, la perfidia política del gobierno central al perseguir en los tribunales la desobediencia del presidente de la Generalitat cuando llevó a cabo la consulta prohibida por el TC, quedaba compensada por la chapuza de la elección de la fecha perfecta para alimentar su victimismo. Justicia poética, podría decirse, que restaura la posición de superioridad moral del paladín de la patria catalana de modo que hasta los iconoclastas de la CUP se vean obligados a respaldar su investidura.

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Ilustración: Javier Muñoz

Todo muy bien trabado pero, como digo, para la antología del humor. Y una vez más fue María Peral quien con precisión quirúrgica aportó en el Blog de EL ESPAÑOL el dato clave que da rienda suelta a las carcajadas y a alguna que otra salpicadura de saliva irreverente a modo de condecoración sobre la farsa: resulta que “quien fijó la fecha” y por lo tanto “ha investido” a Mas -o al menos pretende hacerlo activando la profecía autocumplida- no fue otro que el juez instructor Joan Manel Abril, elegido miembro del Tribunal Superior de Justicia por el llamado “turno autonómico”, en fecha tan reciente como 2012. “Fuentes del CGPJ -advierte Peral- recuerdan con nitidez que el apoyo para el nombramiento de Abril venía inequívocamente de CiU”. O sea que al final ha sido el propio Mas quien ha escogido la fecha que rescatará a Mas de su nuevo fiasco electoral, desatando el paralelismo entre las variedades de pelotón de fusilamiento que aguardan inexorablemente a los defensores de la patria catalana.

Ojo, que este levantamiento del velo de la impostura no implica absolución alguna para el estólido Estafermo que se cree un valiente don Tancredo haciendo garbosos estatuarios ante los más aviesos astados. Porque Rajoy y sólo Rajoy es el culpable de que al cabo de cuatro años de mayoría absoluta del PP siga en vigor el ignominioso artículo 330.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial que permite a los parlamentos autonómicos designar entre “juristas de reconocido prestigio” a la mitad de los integrantes de la Sala Penal y Civil del correspondiente Tribunal Superior de Justicia. O sea el culpable de la perpetuación del inicuo onanismo jurisdiccional por la cual los aforados de cada comunidad autónoma eligen entre sus amiguetes a los jueces que tendrán que juzgarles cuando hagan de las suyas.

Esa era una de las nefandas artimañas con las que Guerra trató de enterrar a Montesquieu que iban a quedar desmanteladas por la reforma del Poder Judicial prometida por el programa electoral del PP. Así lo disponía el proyecto de ley de Gallardón, zancadilleado por Rajoy en persona en el mismo umbral del índice rojo que incluye los asuntos a aprobar por el Consejo de Ministros. Aquel proyecto de ley, anhelado vademécum de la despolitización de la Justicia, fue bloqueado por el presidente cuando vio el sesgo que empezaban a tomar los casos de corrupción que afectaban al PP. Si Gallardón hubiera dimitido entonces, y no cuando lo hizo, sería hoy el hombre providencial hacia el que se dirigirían todas las miradas de la derecha española.

O sea que al final ha sido el propio Mas quien ha escogido la fecha que rescatará a Mas de su nuevo fiasco electoral, desatando el paralelismo entre las variedades de pelotón de fusilamiento que aguardan inexorablemente a los defensores de la patria catalana

A diferencia de lo que puede alegar con la bajada de impuestos que por arte de birlibirloque se trastocó en subida, ningún requerimiento presupuestario le impedía cumplir esa promesa ancilar, pero Rajoy prefirió engañar a sus electores con tal de blindar a sus dependientes, consciente de que sólo de ellos dependería a su vez él, en la eventualidad de que se destapara la fosa séptica de sus sobresueldos, mensajes de móvil y simulaciones de indemnizaciones en diferido.

“David habría durado dos horas en el 10 de Downing Street si se hubiera descubierto algo parecido”, me contaba no hace mucho un antiguo colaborador de Cameron. Pero en España los aforados cerraron filas, el ministro del Interior se rebozó en el fango que para eso lo puso el jefe, Pablo Ruz se volvió a Móstoles y serán los afines Enrique López -que nada desearía tanto como ver pasar delante de él este cáliz- y Concha Espejel quienes juzguen el caso, si el pleno de la Sala no lo impide. Todo sigue tan del revés como con Filesa, los GAL, los Pujol o los ERE. Son los políticos quienes controlan a los jueces a través del CGPJ y no a la inversa.

Y ahí yace por lo tanto el PP, hundido en el descrédito del público, emparedado entre la basura y el inmovilismo, viendo como se amplía inexorablemente su cuerda de presos -¿será nada menos que Rodrigo Rato el siguiente?-, perdiendo elección tras elección, recibiendo aviso de Aznar tras aviso de Aznar, a la espera de que llegue el milagro de la Navidad.

Ni siquiera la extravagancia de llamarnos a votar entre la paga extra y la lotería es fruto de un plan premeditado o de una evaluación táctica. Sólo el resultado de la inercia de la inacción, del dejarse llevar hasta el final, estirando la legislatura hasta la última fecha posible con el pretexto de los presupuestos y la tramitación del aguinaldo que evita un coste fiscal de 40.000 millones a la banca.

“Ahora está claro que lo que le hubiera convenido a Rajoy, habría sido convocar las generales a la vez que las catalanas”, me decía esta semana un alto dirigente de un partido nacional. “Pero para dar un paso así se requería audacia política”. Y, claro, esperar algo parecido a la audacia de este fósil del paleolítico inferior era como buscar mariposas azules en el mar. (Papallones blaves damunt la mar, que cantaba Pau Riba).

Ahí yace el PP, hundido en el descrédito del público, emparedado entre la basura y el inmovilismo, viendo como se amplía inexorablemente su cuerda de presos -¿será nada menos que Rodrigo Rato el siguiente?-, perdiendo elección tras elección

Vengo explicando desde hace meses el In Fear We Trust del presidente, esa ramplona estrategia electoral consistente en aguardar repantingado, bajo la espectral higuera de la España batida por todo tipo de tempestades, a que madure el miedo a la revolución podemita y su potencial Frente Popular con el PSOE. Nada le importaba lo que ocurriera entre tanto con su partido en las andaluzas, municipales, autonómicas o catalanas. Cuanto peor, mejor. La única elección que para él cuenta es la suya. Esperaba incluso que el triunfo de los independentistas catalanes en su plebiscito, avalado mediáticamente por el ministro de Asuntos Exteriores, precipitara los acontecimientos y diera lugar a un acto de autoridad -tan meramente reactivo como los remolinos del estafermo- que le presentara como garante y depositario de la estabilidad constitucional.

Pero ya sabemos que no caerá esa breva porque como ocurre en el Evangelio de San Lucas cuando entra Jesús en Jericó, ha habido un hombre valiente que como Zaqueo ha tomado la iniciativa y se ha encaramado resuelto a la higuera para ir al encuentro del destino. O mucho me equivoco o esa noche electoral en la que Rivera, Arrimadas y su pléyade de jóvenes sin tacha ni pasado, hijos todos de la libertad, coreaban “Ca-ta-lu-ña es Es-pa-ña” mientras afeaban la corrupción del “tres per cent” a Mas y sus compañeros de viaje, ha calado tan hondamente en el corazón de tantos a los que les gustaría ser como ellos, que la suerte del 20-D ya está echada.

“No me gustaría estar en el pellejo de Mariano”, explicaba el martes por la noche a un grupo de amigos uno de los dirigentes históricos que llegaron al PP procedentes de UCD. “Él ya sabe que está perdido porque por primera vez en la historia nos ha ganado una fuerza no nacionalista de centro derecha. Y nos ha ganado por goleada. En cuanto eso empiecen a reflejarlo los sondeos, la dinámica será imparable. Teniendo en cuenta sobre todo que el PP está ya destruido como partido. No veo la más mínima posibilidad de que sigamos gobernando. Por eso digo que no me gustaría estar en su piel. Debe ser muy duro tener la sensación de que no vas a ser capaz de cumplir la misión que te encomendaron”.

“¿Y tú cuánto hace que no hablas con Rajoy?”, le preguntó uno de los presentes. La respuesta fue la misma que daría cualquier otro.

 

 

 

 

El Banco de España aflora 1.000 millones de deuda oculta en Cataluña

Artur Mas, the acting head of Catalonia's regional government, speaks during a meeting at the regional government headquarters in Barcelona, Spain, September 29, 2015. Catalonia's Supreme Court has indicted Mas for carrying out a non-binding referendum on independence last November, facing preliminary charges for disobedience, abuse of authority, and usurping authority, according to court documents released on Tuesday. REUTERS/Stringer

Las ‘facturas ocultas’ elevan la deuda pública de Cataluña casi un 2%, por encima de 67.800 millones de euros e imposibilitan al Gobierno cumplir el Programa de Estabilidad.

Foto: REUTERS/Stringer

Artur Mas, the acting head of Catalonia's regional government, speaks during a meeting at the regional government headquarters in Barcelona, Spain, September 29, 2015. Catalonia's Supreme Court has indicted Mas for carrying out a non-binding referendum on independence last November, facing preliminary charges for disobedience, abuse of authority, and usurping authority, according to court documents released on Tuesday. REUTERS/Stringer
Arturo Mas, presidente en funciones de la Generalitat./ REUTERS/Stringer

La pesadilla de las deudas sin contabilizar vuelve a revivirse este año. El Banco de España saca a la luz facturas ocultas del último año en Cataluña por valor de 1.042 millones de euros. Este pasivo no contabilizado hasta ahora procede de deudas de asociaciones público-privadas. En concreto, se refieren a dos grandes bloques de deuda: uno con fecha en diciembre de 2014 y un segundo, de junio de este año, que superan los 1.000 millones de euros. Estas facturas contra el erario público afloran justo cuatro días después de la celebración de las elecciones catalanas, por lo que no han influido en el voto de los ciudadanos.

Dos picos que elevan el pasivo de Cataluña hasta los 67.855 millones de euros, un nivel nunca antes visto, y que llevan la ratio de deuda sobre el PIB de la comunidad hasta el 33,9%. En total, un avance de 1,1 puntos del PIB que deja a Cataluña en el tercer puesto de autonomías más endeudadas, por detrás de la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha.

Ratio deuda/PIB de las comunidades autónomas (%)

Fuente: Banco de España. Datos hasta junio.

Cataluña, que ya era una de las comunidades que tenía más problemas por el volumen de su deuda, empeora su situación de un plumazo. La Comunidad tiene ya el 27% del pasivo de todas las autonomías. En el extremo opuesto se sitúa la Comunidad de Madrid, para la que el Banco de España ha revisado a la baja su volumen total de deuda. En concreto, ha ajustado su pasivo en 29 millones el pasivo de la región, hasta dejarlo en 26.312 millones, lo que supone un 13,3% de su PIB.

Rompe la promesa del Gobierno

Esta desviación de las cuentas de Cataluña, unido a la revisión a la baja del PIB realizada por el INE, hará imposible que España cumpla este año las previsiones de déficit y deuda comprometidas con Europa. Hacienda remitió a Bruselas en abril su Programa de Estabilidad para los años 2015-2018 en el que prometía que el endeudamiento público se quedaría en el 98,9% del PIB y que en ningún caso superaría el 100%.

Estas promesas son ya papel mojado con las nuevas cifras del Banco de España. La actualización de las cuentas financieras ha elevado el endeudamiento público en 1,8 puntos de PIB, hasta el 99,5%. De un plumazo el pasivo de España se ha colocado seis décimas por encima de lo comprometido por el Ejecutivo. En total, en torno a 6.000 millones de euros de desviación sólo hasta el mes de junio que tendrán una solución muy complicada en la segunda mitad del año.

España también tenía muy complicado cumplir el objetivo de déficit para este año marcado por Bruselas, pero con este nuevo pasivo carga sobre sus espaldas, ahora es prácticamente imposible que lo logre. El mandato europeo es cerrar el año con un déficit del 4,2% sobre el PIB y al cierre de julio ya contabiliza un desvío superior al 3%.

Las comunidades autónomas están siendo las más incumplidoras de todas las administraciones públicas. Si antes de esta revisión ya habían superado el límite de déficit para todo el año, ahora el escenario es mucho peor. El Ejecutivo central había marcado un objetivo de desviación máximo del 0,7% sobre el PIB, cifra que ya habían sobrepasado en julio. Con esta actualización del Banco de España, la desviación de las autonomías ya será superior al 0,8% del PIB.

Actualización del PIB

Una buena parte de la revisión al alza de la ratio de endeudamiento se debe a que el Banco de España ha incorporado la revisión a la baja del PIB español realizado por el INE. Esto significa que, como baja el tamaño de la producción española anual, el porcentaje que representa la deuda sobre ésta es mayor.deuda_nueva

El endeudamiento de todas las autonomías ha aumentado tras esta revisión, liderado por el avance de Cataluña, que aumenta 1,1 puntos de PIB. La Comunidad Valenciana ocupa esta dudosa segunda posición, ya que su ratio de endeudamiento aumenta en 0,7 puntos de su PIB y Castilla-La Mancha ocupa el tercer puesto, con un avance de 0,6 puntos.

¿Acertaron las encuestas del 27S? Un repaso a sus cifras y a nuestra predicción

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Las elecciones catalanas se presentaban complicadas para los encuestadores. Eran unos comicios excepcionales y es difícil hacer estádistica de lo excepcional. Concurrían nuevos partidos, la participación se presumía histórica y el sentido del voto era para muchos inédito: un plebiscito. Pero las encuestas hicieron un buen trabajo. Aquí explico por qué.

También en EL ESPAÑOL:

Nota. Que un modelo probabilístico se demuestre bien calibrado es en esencia otra forma de precisión. Pero para los propósitos de este artículo he creído que la distinción entre precisión y calibración era útil.

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Artur Mas convocó las elecciones del 27S con la intención de impulsar el proceso soberanista. Pero menos de la mitad de los votantes ha respaldado a las dos listas que defendían abiertamente la independencia: Junts pel Sí y la CUP. Aquí la mejor radiografía de la cita electoral: datos, análisis y contexto. 

Las elecciones catalanas se presentaban complicadas para los encuestadores. Eran unos comicios excepcionales y es difícil hacer estadística de lo excepcional. Concurrían nuevos partidos, la participación se presumía histórica y el sentido del voto era para muchos inédito: un plebiscito. Pero las encuestas hicieron un buen trabajo. Aquí explico por qué.

1. El promedio de sondeos funcionó.

El gráfico compara 20 sondeos con los resultados de las elecciones del domingo. Los sondeos son los de Sigma Dos, GAPS, GESOP, NC Report, Invymark, IBES, Feedback, CIS, Metroscopia, DYM, GAD3, Celeste Tel y My Word.

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El promedio de encuestas anticipó la imagen general que dejaron las urnas. JxSí, el PP y CUP fueron bien estimados. Tambien el PSC. La mayor desviación se dió con Ciudadanos y Catalunya Sí que es Pot (CSP). El primero había sido infraestimado y el segundo sobreestimado, justo al revés de lo que pasó en las municipales de mayo.

2. Nuestro modelo fue razonablemente preciso.

Basándome en los sondeos, publiqué dos días antes del 27S un modelo de predicción para las elecciones. El modelo estimaba cuántos diputados lograría cada partido y con qué probabilidad.

A continuación evalúo que tal lo hizo ese modelo. El gráfico compara los diputados de cada partido con las predicciones probabilísticas del modelo.

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(Las áreas de color son histogramas y representan la probabilidad que tiene cada partido de lograr cierto número de escaños.)

La precisión del modelo fue notable. Acertó el partido ganador, acertó quién sería segundo y el orden de todos los partidos excepto el PSC y CSP, que se intercambiaron. La predicción más probable se desvió menos de dos escaños para JxSí, PSC, PP, CUP y Unió. Las mayores desviaciones se dieron con Cs y CSP. Pero desde el principio sus resultados eran los más inciertos: sus distribuciones de probabilidad eran las más anchas.

El modelo predijo también los resultados del independentismo. Anticipó que JxSí no tendría mayoría absoluta y que la suma con CUP lograría mayoría de escaños pero no de votos. Sus predicciones mediana para los escaños de JxSí y la CUP casi coinciden con los resultados reales.

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También las predicciones de votos:

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Estoy también satisfecho con las predicciones en cada provincia. En Barcelona la precisión fue similar a la general. En Tarragona la predicción de más probabilidad acertó para JxSí, PSC, CUP y Unió. En Lleida, para PSC, PP, CUP, Unió y JxSí. En Girona, para todos los partidos. (Gráficos de Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona.)

3. Un reloj parado.

Mi primer objetivo con el modelo es que fuese fiable. Sus predicciones no son audaces ni finísimas: son cautas. Por eso había muchos resultados posibles en el segundo gráfico. No es así por capricho. Es así porque observar las encuestas de los últimos años me sugiere que ésa es la precisión que podemos esperar.

Estos eran los intervalos del 50% de probabilidad que el modelo asignaba a cada partido:

  • JxSí: [59, 67]
  • Cs: [17, 23]
  • CSP: [12, 18]
  • PSC: [11, 17]
  • PP: [11, 15]
  • CUP: [ 6, 10]
  • Unió: [ 0, 3]

Son intervalos amplios e incluso así la mitad de las veces la realidad debía acabar fuera de ellos. Por eso las desviaciones con Ciutadans o CSP no son una sorpresa. Al final, de los siete partidos cinco cayeron dentro de los intervalos. Y aunque no puedo saberlo todavía, creo que la incertidumbre del modelo está bien calibrada.

¿Pero qué significa «bien calibrada»?

Mi modelo respeta el primer principio que enuncia Nate Silver para hacer estimaciones electorales: «Un buen modelo debe ser probabilístico, no determinista». La mayoría de modelos de predicción tienden al exceso de confianza y mi propósito es no caer en ese error. Por eso mi modelo no da predicciones muy concretas si no puede —y generalmente no puede— sino predicciones con distintas probabilidades.

Para calibrar un modelo probabilístico hay que comprobar que sus predicciones aciertan con la probabilidad prevista. Por ejemplo, si mi modelo dice que el partido X tiene un 60% de probabilidades de lograr escaños, quiero que eso suceda un 60% de las veces. Si sucede solo el 10% de las veces el modelo está mal. Pero también está mal si sucede el 95% del tiempo. Ese modelo está mal calibrado.

Podéis pensar en las predicciones meteorológicas. No espero que el hombre del tiempo me diga con certeza si lloverá el sábado. Pero si me dice que la probabilidad de lluvia es del 20%, lo que espero es que acierte cuatro de cada cinco veces.

En resumen, al evaluar la bondad de un modelo probabilístico podemos hablar de dos cosas: de su precisión y de su calibración. Un modelo es muy preciso si dice exactamente qué va a ocurrir. Esos modelos son geniales, pero difíciles de encontrar para fenómenos complejos. Por eso las elecciones se predicen con modelos probabilísticos. Y esos modelos quiero que estén bien calibrados: si me dicen que un suceso tiene una probabilidad del 66%, deberán acertar dos de cada tres veces.

4. Conclusión.

Tras las elecciones el modelo de predicción sale reforzado. Sus limitaciones siguen ahí —y de ellas hablaré otro día— pero sus predicciones para el 27S fueron bastante precisas.

Si el modelo falló fue más bien por acertar demasiado. Quizás el modelo está ligeramente mal calibrado y fue demasiado conservador. O lo que es más probable: quizás tuvo algo de suerte. Si la razón es una u otra sólo lo sabremos dentro de muchas tiradas, cuando podamos distinguir la estructura del azar.

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También en EL ESPAÑOL:

Nota. Que un modelo probabilístico se demuestre bien calibrado es en esencia otra forma de precisión. Pero para los propósitos de este artículo he creído que la distinción entre precisión y calibración era útil.

Un sistema proporcional habría dejado al independentismo catalán sin mayoría absoluta

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Ciudadanos propuso este martes un sistema electoral más proporcional para Cataluña. Aquí calculamos qué habría ocurrido en las elecciones del domingo con tres sistemas alternativos. 

Artur Mas convocó las últimas elecciones el 3 de agosto. En la disposición que publicó el Diari Oficial invocaba “la disposición transitoria cuarta del Estatut d’autonomia de Catalunya de 1979”. El texto jurídico que regula la conversión de votos en escaños en las elecciones catalanas en 2015 fue aprobado durante la Transición.

La aprobación de una ley electoral que derogue esa disposición necesita el voto de dos tercios del Parlament: 90 diputados. Nunca ha habido un consenso suficiente. Los diputados más necesarios (los del partido tradicionalmente mayoritario en Cataluña, Convergència) nunca lo han visto claro.

El Estatut vigente dice que el sistema electoral “debe asegurar la representación adecuada de todas las zonas del territorio de Cataluña”. En términos demográficos, Cataluña es lo que se conoce como una macrocefalia: está dominada por Barcelona y su área metropolitana, donde vive el 75% de los catalanes.

El sistema electoral actual cumple una parte de ese mandato del Estatut: “Asegura la representación de todas las zonas del territorio”. La pregunta es si es la “adecuada”.

Escaños caros, escaños baratos

En las elecciones del domingo, un escaño en Lleida costó 13.816 votos y en Barcelona, 34.658. Son los dos extremos: un voto en Lleida vale 2,5 veces más que en Barcelona. Los escaños en Girona y Tarragona costaron cerca de 22.000 votos.

Los partidos nacionalistas suelen tener mejores resultados fuera de Barcelona. De ahí que Convergència esté cómoda con este sistema. Los partidos de izquierdas o nacionales preferirían ir hacia un sistema más proporcional. Es decir, un sistema en el que el voto de cualquier persona valga lo mismo (o casi) en todo el territorio, incluida Barcelona. Esto tendría una desventaja: la atención durante la legislatura a zonas menos pobladas podría ser menor porque luego el castigo electoral sería imperceptible.

Durante el Gobierno tripartito de PSC, ERC e Iniciativa per Catalunya, el Parlament creó una comisión de expertos apadrinados por los distintos partidos para preparar una nueva ley electoral. En 2007 publicaron su informe. Hemos contactado con cinco de los seis miembros de aquella comisión. Sólo han accedido a hablar dos: el presidente Josep M. Colomer y el vocal Josep Maria Reniu. Agustí Bosch y Jaume Magre han preferido no comentar nada. Joan Botella estaba ocupado. Proponían un sistema basado en las veguerías: unas divisiones geográficas catalanas de origen medieval. En Cataluña hay siete veguerías que sustituirían como circunscripciones electorales a las cuatro provincias actuales. En 2009, Colomer convirtió aquel proyecto en un borrador de ley electoral; la única vez en 35 años que se ha estado tan cerca. Pero no se aprobó.

El modelo mejora la relación entre el número de habitantes de una región y el número de diputados que tiene asociados. Lo hace asignando más escaños a las veguerías de Barcelona pero conservando cierto sobrepeso en el resto de regiones menos pobladas. De nuevo el objetivo es asegurar esa “representación adecuada” del territorio. Ese sobrepeso es particularmente fuerte en dos veguerías: Aran (Lleida) y las tierras del Ebro (Tarragona).

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Y sin embargo con los resultados de 2015 este modelo alternativo no mejora la proporcionalidad. Es decir, la relación entre los votos a un partido y los escaños que obtiene. Lo que hace es introducir un sesgo mayoritario que beneficia a los partidos más votados, especialmente en las regiones menos pobladas.

Un miembro de esa comisión, Josep Maria Reniu, dice que es inútil valorar un sistema electoral nuevo “con la calculadora en la mano” porque el comportamiento del votante sería distinto.

A continuación hemos tomado los resultados de las elecciones del 27 de septiembre y hemos asignado los escaños con tres repartos alternativos: el de las veguerías, un reparto por provincias pero más proporcional que el actual y un distrito único. Las veguerías, según Reniu, son “el mejor sistema teórico para una realidad política concreta”. Pero quienes prefieran un sistema más proporcional no lo verán tan claro.

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La segunda alternativa es parecida a la propuesta que hizo el PSC en el último debate para reformar la ley en mayo de 2015: usar las cuatro provincias actuales pero asignando a cada una un número de escaños proporcional a su población. Ahora mismo Barcelona tiene 85 escaños. Esta alternativa le asignaría 101.

La tercera propuesta es la proporción pura: un voto vale lo mismo en cualquier rincón del territorio. Madrid o La Rioja tienen sistemas de circunscripción única. En esta simulación hemos eliminado también la barrera del 3% de votos para entrar. Sin esa barrera, además de Unió, habría entrado en el Parlament el partido animalista PACMA.

El distrito único evidencia el dilema entre personas y territorios. Da todo el peso a las personas (por eso es proporcional) y ninguno a los territorios. Pero si queremos que un sistema electoral represente también la singularidad de cada región, la única forma de hacerlo es restar proporcionalidad al reparto porque las regiones no tienen la misma población. Es decir, los votos de algunas personas contarán menos para que los votos de los otras regiones valgan más.

La tabla siguiente muestra la desproporción entre los votos que recibe un partido y el número de diputados que habría obtenido con cada propuesta de reparto. De nuevo es una simulación con los votos de las elecciones del domingo pasado.

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Con el sistema actual, los partidos más votados tienen una ligera sobrerrepresentación: Junts pel Sí ha obtenido el 39,5% de los votos y con eso logra el 46% de los diputados. El efecto no es demasiado acusado. El reparto con el sistema de las veguerías exagera ese efecto: JxSí hubiese logrado un 48% de los diputados con los mismos votos. Ocurre así porque dos veguerías son muy pequeñas —Arán reparte sólo tres escaños y Tierras del Ebro sólo cinco—, lo que provoca a menudo un efecto que favorece a los partidos con más apoyo en esos lugares. Con los votos de 2015 habría sido exactamente así y Junts pel Sí habría logrado los ocho diputados de esas dos regiones. Como era previsible, la segunda alternativa mejora la proporcionalidad. Lo mismo que el reparto por distrito único, que ajusta las proporciones de votos a las de escaños.

Una ley basada en el informe de aquella comisión no sólo cambiaría el reparto de escaños. También propiciaría otros cambios. Por ejemplo, que los votantes pudiesen reordenar los miembros de una lista con el sistema de listas cerradas pero no bloqueadas. El fracaso del borrador de la ley en 2009 se debió sobre todo a esta cuestión: “En realidad ni CiU ni PSC la querían porque los dos querían mantener las listas cerradas”, dice Colomer. Otras novedades de aquella propuesta eran reducir el coste de votar o regular los gastos de campañas.

Es un debate complejo. No hay una solución para dilemas como el que afronta la proporcionalidad con la representación territorial. Además Convergència tiene pocos incentivos para variar una ley que le beneficia y que está basada en el sistema que rige el resto de España. En general, un partido en el poder tiene pocos incentivos a cambiar las reglas si esas reglas son precisamente las que le llevaron al poder. Es más fácil que una ley electoral se reforme si un partido pequeño lo pone como condición para entrar en una coalición de gobierno.

El juez que ha citado al ‘president’ a declarar fue elegido a propuesta de CiU

El juez que ha citado como imputado a Artur Mas se llama Joan Manel Abril y fue elegido magistrado del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Cataluña en junio de 2012 por el Consejo General del Poder Judicial.

El juez que ha citado como imputado a Artur Mas se llama Joan Manel Abril y fue elegido magistrado del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Cataluña en junio de 2012 por el Consejo General del Poder Judicial.

Pertenece al llamado “turno autonómico”: los Parlamentos de las comunidades autónomas tienen la potestad legal de proponer a la mitad de los jueces integrados en las Salas de lo Civil y Penal de los TSJ. Son juristas que sin pertenecer a la carrera judicial ni superar la oposición de ingreso, acceden directamente y gracias al favor político a esas relevantes Salas, que son las encargadas de investigar y juzgar los delitos de los aforados en cada comunidad autónoma.

El magistrado que ahora instruye la causa contra Artur Mas encabezó la terna de juristas que el Parlamento de Cataluña propuso al CGPJ en abril de 2012. Los otros dos fueron Antoni Vaquer y María Rosa LLácer, pero en el acta de la sesión parlamentaria no se refleja que hubiera debate alguno sobre los méritos de cada uno. La terna prosperó por asentimiento y con el apoyo de CiU, PSC, ICV y ERC.

La designación de Abril por el órgano de gobierno de los jueces fue igual de pacífica. Era el candidato apoyado por Ramón Camps, vocal del CGPJ a propuesta de CiU, y los demás consejeros respetaron su preferencia por Abril, que hasta entonces era profesor titular de Derecho Civil de la Universidad Autónoma de Barcelona y desde octubre de 2007 ejercía como director de los servicios jurídicos del Ayuntamiento de Barcelona, entonces en manos del PSC.

Fuentes del CGPJ –inmerso en aquellas fechas en la intensa polémica que generaron los viajes con cargo a fondos públicos de su presidente, Carlos Dívar–, recuerdan con nitidez que el apoyo para el nombramiento de Joan Manel Abril provenía inequívocamente de CiU y no del PSC.

El independentismo presiona a la CUP para investir a Mas

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Medios y periodistas afines al president tratan de convencer a la formación anticapitalista para que permita la investidura del líder de CDC. La CUP mantiene el pulso e insiste en encontrar un candidato de consenso.

Medios y periodistas afines al president tratan de convencer a la formación anticapitalista para que permita la investidura del líder de CDC. La CUP mantiene el pulso e insiste en encontrar un candidato de consenso.

Un miembro de la CUP acuñó hace unos años un término que en Cataluña ha hecho fortuna. Habló del Camamilla Party. El término en catalán significa manzanilla, hace referencia al Tea Party estadounidense y describe a un sector de la sociedad catalana. Ese grupo lo forman contertulios, columnistas, directores de medios y un ejército de miles de tuiteros.

A grandes rasgos y con matices, los miembros del Camamilla Party defienden a Artur Mas como la única persona capaz de liderar el proceso soberanista. Consideran que no toca hablar de los recortes hasta que Cataluña sea independiente y atribuyen cualquier indicio de corrupción a una guerra del Estado contra Cataluña. Ese mismo sector no le ahorró reproches a la CUP cuando decidió no ir en la lista unitaria soberanista. Odian tanto a Mariano Rajoy como a Pablo Iglesias o Duran Lleida y les dolió sobremanera que la alcaldía de Barcelona quedara en manos de Ada Colau.

En las últimas horas, el Camamilla Party se ha volcado en presionar a la CUP para que ceda y haga presidente a Artur Mas.

El diario Ara ha publicado en su versión impresa de este martes un editorial llamado Mas no puede ser el problema. El editorial iba destacado en portada con el titular Peligra la investidura. Uno de sus más destacados columnistas, Antoni Bassas, también publica en el mismo periódico un artículo a favor de la investidura del president en funciones. “Sería un error que lo que no ha conseguido la persecución mediática con base en Madrid se decidiera ahora en Barcelona”, asegura.

El exdirector de La Vanguardia, José Antich, también afirma en un artículo que los intentos de desplazar a Mas de la presidencia son de una “gran miopía”. Pilar Rahola aseguró este lunes en 8TV que no le parecería justo que se apartara ahora al president. Otros periodistas y opinadores invitaban a la CUP a reflexionar sobre por qué se alinea con los poderes unionistas en el rechazo a Artur Mas.

https://twitter.com/jordibarbeta/status/648721503140364288

El ‘president’ mártir

La imputación de Artur Mas por la consulta del 9N, conocida durante la mañana de este martes, ha aumentado aún más la presión sobre la CUP. Todo el soberanismo ha cerrado filas en torno a Mas y esto ha dejado a la CUP aún más expuesta a pesar de que el líder del partido, Antonio Baños, ha mostrado su solidaridad con Mas y las demás imputadas.

Para más inri, el juez ha citado a Mas a declarar en el 75º aniversario del fusilamiento del antiguo president de la Generalitat Lluís Companys.

Muchos han interpretado la imputación de Mas como el estímulo necesario para que la CUP cediera en su postura de negar la investidura. Mas adquiría una posición más transgresora y se convertía en representante de la desobediencia que prodiga la CUP. Baños, sin embargo, ha mantenido el discurso del partido y ha dejado claro que no cederán a las presiones. “Después de décadas de represión policial y judicial, no nos asusta demasiado una campaña de Twitter”, ha afirmado el líder de la CUP.

Quiénes han evitado pronunciarse a favor de la investidura de Mas han sido los presidentes de la ANC y Òmnium Cultural. En una rueda de prensa conjunta, han criticado la imputación y han confiado en que las formaciones llegarán a un acuerdo, pero no han querido valorar si es importante que Mas sea president.

Un poder inesperado

Todas las encuestas indicaban que la CUP tendría la sartén por el mango a la hora de articular una mayoría soberanista en el Parlament. Lo que no se esperaba la formación era que la investidura de Mas como president dependería de sus votos. El partido anticapitalista se sentía mucho más cómodo con la posibilidad de una abstención en segunda vuelta. Pero ahora este escenario no es posible y la CUP tiene la carga de ser quién puede dinamitar el proceso si JPS tampoco cede.

La situación no ha avanzado durante este martes. Ambas formaciones han reafirmado sus posiciones ante los medios durante la mañana y por ahora nadie quiere aparentar que está dispuesto a ceder. El entorno de Mas ha filtrado a TV3 que el proceso no se va a parar y que la CUP ha de decidir si lo va a apoyar. Baños ha vuelto a repetir que no investirán a Mas y ha insistido en una figura de consenso con la que “todos nos podamos sentir cómodos”. Si Mas representa un extremo y la CUP otro, lo que buscan es un candidato intermedio. Con esas palabras lo ha explicado Baños durante una entrevista en TV3.

CDC, sin embargo, no está dispuesta a dejar de liderar el proceso y considera “irrenunciable” la presidencia de Mas. Después de todos los costes de la aventura independentista para el partido –de la ruptura con Unió a las imputaciones–, no quieren que la presidencia quede en manos de una persona de ERC o de un candidato independiente como Romeva. ERC sigue defendiendo que el candidato de Junts pel Sí es Mas pero de manera menos apasionada. “Concentrémonos en el qué y no en el quién”, ha afirmado este martes Oriol Junqueras.

Junts compareció este martes para valorar los resultados y proyectó una imagen de unidad en torno a Mas. Las declaraciones de Romeva y del propio Mas, no obstante, dejaban la puerta abierta a negociar otro presidente. “El candidato es Mas, y a partir de aquí negociaremos”, explicó Romeva. “Lo importante es saber si los 72 diputados están dispuestos a sacar adelante la hoja de ruta (…) y el resto son cosas añadidas”, zanjó Mas.

Las negociaciones, en marcha

Ambos partidos ya han empezado con algunas llamadas los primeros contactos de lo que se prevé como una dura negociación.

El núcleo duro de Junts se ha reunido en el Parlament para empezar a confeccionar el nuevo Gobierno y la organización del grupo parlamentario y a barajar nombres de futuros consellers. A la reunión han acudido Romeva, hombres de confianza de Mas como Josep Rull o Jordi Turull, dirigentes de ERC como Marta Rovira y Lluís Salvadó y las expresidentas de las organizaciones sociales ANC y Òmnium, que iban en la lista en los puestos dos y tres.

A la vez se ha designado una comisión negociadora formada por miembros de todos los partidos y entidades de la candidatura con el objetivo de iniciar los contactos con la CUP. Junts busca contactos discretos y sin aspavientos y evita críticas contra la postura de los anticapitalistas.

La CUP, por su parte, ha iniciado conversaciones con todos los partidos que puedan sumarse al llamado proceso constituyente. También con la coalición izquierdista Catalunya Sí que es Pot (CSP), que incluye a Podemos y a Iniciativa. 

Lo que sí que se prevé es una de las negociaciones más herméticas de los últimos tiempos. La CUP ya ha advertido que sus miembros se levantarán de la mesa de negociaciones en cuanto se produzca la primera filtración. El partido ya abandonó la negociación de la lista única en julio después de que se filtrara información a los medios de comunicación.

El desplome del bipartidismo en cuatro gráficos que deberían preocupar (sobre todo) a Pedro Sánchez

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PP y PSC viven sus horas más bajas en Cataluña, pero es Pedro Sánchez quien más debe preocuparse por el auge de Ciudadanos. Su carrera a La Moncloa podría verse más afectada.

“No se puede gobernar España sin Cataluña”. La frase la pronunció este lunes Pedro Sánchez, secretario general y candidato a La Moncloa del PSOE. Estaba dirigida a un Mariano Rajoy que “ha convertido a su partido en marginal”. En el PSOE creen haber salvado los muebles al superar el resultado que pronosticaban las encuestas y de paso a la marca que abanderaba Podemos, su principal rival en la izquierda.

El PSC, la marca socialista en Cataluña, ha perdido cuatro escaños con respecto a las últimas elecciones con un número de votos ligeramente inferior al cosechado en 2012. El PP, que también buscaba contener el desgaste, ha perdido ocho y, a diferencia del PSC, un número de votos muy significativo: más de 120.000. Los dos partidos que han gobernado España viven sus horas más bajas en Cataluña.

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Si se echa la vista atrás, el retroceso del PSC es mucho más significativo. Una comparación de resultados a corto plazo permite hacer un análisis compasivo con la campaña de Miquel Iceta. Contra pronóstico, llegó vivo al final del baile y su formación es la tercera en el Parlament. Pero el resultado del PSC es el peor de su historia.

La diferencia entre PP y PSOE

El PP nunca ha superado la barrera de los 20 escaños en un Parlament de 135 sillas. Nunca ha sido alternativa de Gobierno a Convergencia i Unió, que ha gobernado Cataluña más de 28 años con Jordi Pujol y Artur Mas. El PSC sí. Gobernó durante siete años (2003-2010).

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Los socialistas catalanes llegaron a conquistar 52 escaños en las elecciones de 1999, las primeras a las que se presentó Pasqual Maragall. Faltaban cuatro años para que el exalcalde de Barcelona se convirtiese en president de la Generalitat. Después le sucedió José Montilla al frente de otro tripartito hasta 2010. Hoy, cinco años después, los 37 escaños que gestionó Montilla parecen un sueño inalcanzable para el socialismo catalán.

Un par de mapas sirven para explicar otras preocupantes derivadas del resultado socialista. El PSC pierde en áreas de tradicional influencia. La ciudad de Barcelona, un feudo de la izquierda y del socialismo durante prácticamente toda la democracia, dejó de estar gobernada por el PSC en 2011, cuando Xavier Trias (CiU) se convirtió en alcalde. Hace unos meses, la izquierda recuperó el bastón de mando de la mano de Ada Colau, ausente de la campaña que han hecho sus compañeros de Catalunya Sí que es Pot (CSP).

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En estas elecciones, Junts pel Sí ha teñido de verde aguamarina todos los distritos menos uno: Nou Barris, un barrio obrero en el que solía imponerse el PSC. Pero Nou Barris no es socialista sino de Ciudadanos, según se puede ver en el mapa de la derecha.

En el área metropolitana de Barcelona, el naranja Ciudadanos se disputa con Junts pel Sí la predilección del electorado, desplazando de su tradicional feudo al PSC. En L’Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad más poblada de Cataluña con más de 250.000 habitantes, más electores votaron a Ciudadanos que al PSC. En las elecciones municipales de mayo, los socialistas tuvieron más del doble de votos que el partido que lidera Albert Rivera.

La comparación del porcentaje de voto socialista de las autonómicas de 1999, cuando el PSC logró su máximo histórico, y del de este domingo, muestra a una Cataluña que poco a poco ha ido perdiendo un color rojo que le era propio.

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Los socialistas recuerdan que pese a todo en las elecciones municipales el PSC fue el segundo partido con más votos en Cataluña, superando ligeramente a ERC y por detrás de CiU.

Unas elecciones generales inciertas

El resultado del PSC no dejaría de ser sencillamente un mal resultado en otra coyuntura política. Pero sus implicaciones para la política nacional pueden ser un serio problema en la carrera de Pedro Sánchez a La Moncloa.

Fuentes socialistas recuerdan que “todas las victorias del PSOE en España han contado con dos graneros de votos, Andalucía y Cataluña”. Los resultados de las últimas elecciones autonómicas no son halagüeños. Según un influyente diputado socialista, con unos resultados así, Cataluña sólo aportaría nueve diputados al grupo parlamentario del PSOE en el Congreso. Ahora tiene 14. La última vez que el PSOE ganó unas elecciones, con José Luis Rodríguez Zapatero en 2008, de Cataluña salieron 25 socialistas rumbo a la Carrera de San Jerónimo.

El desplome del PP tampoco permite aventurar un rebote en diciembre. En 2011, cuando Rajoy llegó a La Moncloa con una cómoda mayoría absoluta, Cataluña aportó 11 diputados. Entonces, un 20% del electorado se decantó por el PP. Este domingo, el porcentaje era del 8,5%.

La pronunciada caída del bipartidismo y la aparición de partidos emergentes como Ciudadanos auguran un Congreso de los Diputados muy fragmentado, al menos en cuanto a los diputados que se eligen en la comunidad. Queda por ver cómo se presentan ERC y CDC, espina dorsal de Junts pel Sí, y si votantes que han optado por CUP se decantan por Podemos en diciembre. Las elecciones autonómicas de este domingo muestran que el espacio de la izquierda sigue existiendo en Cataluña, pero que ya no lo capitaliza sin discusión el PSC.

También en EL ESPAÑOL:

Sólo un 31,5% de los catalanes vive en municipios donde sí logró la mayoría absoluta el independentismo

mapa_indepEl número de ayuntamientos catalanes que tiene más del 50% del porcentaje de votos a favor de la independencia -teniendo en cuenta la suma de los porcentajes de votos de Junts pel Sí y la CUP es 809. A pesar de que esta cifra significa el 85,4% del total, sólo representa al 31,5% de la población catalana. Entre ellos destaca Girona con el 62,78%.

El número de ayuntamientos catalanes que tiene más del 50% del porcentaje de votos a favor de la independencia -teniendo en cuenta la suma de los porcentajes de votos de Junts pel Sí y la CUP es 809. A pesar de que esta cifra significa el 85,4% del total, sólo representa al 31,5% de la población catalana.

Entre ellos destaca Girona con el 62,78%. En 2012, el porcentaje de voto independentista en esta capital de provincia alcanzó el 64,02% gracias a la suma de votos de ERC, CiU, SI y la CUP.

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La lista de municipios con más de 1.000 habitantes donde los independentistas han arrasado está liderada por L’Esquirol, donde Junts pel Sí se alzó con un 78,5% y la CUP con el 13,2%. Le siguen otros nueve ayuntamientos en los que el desafio soberanista logró más del 86% de los votos. 10munis_mas-independentistas

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Nueve claves que explican por qué Mas lo tiene cada vez más difícil para repetir

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Jesús Diges / Efe

Lejos de aclarar dudas, las elecciones del domingo en Cataluña han sembrado más incógnitas de las que había antes de la jornada electoral. ¿Cuántos votos hacen falta para ser president? ¿Se pueden entender la CUP y Convergència? ¿Quién será el elegido para conducir todo el proceso? A continuación intento responder a las preguntas más destacadas que han aparecido después de los comicios.

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Artur Mas convocó estas elecciones con la intención de impulsar el proceso soberanista. Pero menos de la mitad de los votantes ha respaldado a las dos listas que defendían abiertamente la independencia: Junts pel Sí y la CUP. Aquí una radiografía de la noche electoral: datos, análisis y contexto. 

Lejos de aclarar dudas, las elecciones del domingo en Cataluña han sembrado más incógnitas de las que había antes de la jornada electoral. El sector soberanista celebra la victoria y se siente avalado por la ciudadanía para continuar con el proceso de independencia. Las formaciones constitucionalistas consideran fracasado el plebiscito porque los independentistas no han alcanzado más del 50 % de los votos.

En el aire quedan cuestiones de vital importancia. ¿Cuántos votos hacen falta para ser president? ¿Se pueden entender la CUP y Convergència? ¿Quién será el elegido para conducir todo el proceso? A continuación intento responder a las preguntas más destacadas que han aparecido después de los comicios.

1. ¿Cuántos votos necesita Mas para ser investido?

Según el reglamento del Parlament, la sesión constitutiva del nuevo pleno deberá celebrarse antes del 26 de octubre. La sesión de investidura deberá celebrarse como muy tarde el 9 de noviembre.

Después del debate de investidura en el que intervienen los candidatos, se procede a una primera votación. Para ser investido presidente en esta primera ronda se necesitan 68 votos a favor. La lista de Mas tiene 62 diputados. La CUP ya ha anunciado que no votará a favor de Mas. Es decir, esta opción tiene pocas posibilidades de prosperar.

El propio Artur Mas especuló durante la campaña con la opción de ser investido en segunda vuelta gracias a una abstención de la CUP. Esta votación se celebra al cabo de dos días y al president le bastaría con una mayoría simple (más votos a favor que en contra) para ser elegido.

Tampoco esta fórmula parece que le pueda servir a Mas, por mucho que la CUP se abstenga. Los diputados de C’s, PP, PSC y Catalunya Sí que es Pot (CSP) suman 63 escaños, uno más que Junts pel Sí. Ninguno de estos partidos se abstendrá en una segunda votación. El líder de CSP, Lluís Rabell, ha afirmado esta mañana en la emisora RAC1 que sus diputados votarán en contra de la investidura de Mas.

Mas lo tiene muy complicado para ser presidente a no ser que la CUP cambie de criterio, cosa muy poco probable. El otro escenario es que Junts pel Sí se enroque en la defensa de Mas como candidato a la presidencia. En este caso cobraría fuerza la opción de unas nuevas elecciones.

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2. ¿Cuáles son las alternativas a Mas?

Cualquier candidato alternativo debe ser refrendado por un acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP. La formación anticapitalista ha deslizado en más de una ocasión que no le desagradan ni Raül Romeva ni Oriol Junqueras, si bien habría que ver cómo sentaría en CDC la designación de un presidente escorado a la izquierda. En este sentido la figura de Romeva tiene más posibilidades que la de Junqueras: está más cerca de representar lo que sería un candidato independiente mientras Junqueras es el líder de ERC.

La opción de escoger un candidato independiente que no fuera en las listas tampoco es posible ya que el presidente debe figurar en alguna lista electoral. En todo caso dentro de la lista de Junts Pel Sí hay muchos candidatos progresistas que podrían ser del agrado de la CUP.

Las fuerzas constitucionalistas no tienen suficientes escaños para pactar un presidente así que la opción de una candidatura alternativa tampoco es viable.

Durante la campaña, sobre todo desde CSP, se ha planteado la posibilidad de un eje de izquierdas que incluya CSP, la CUP y ERC. Los pobres resultados de la lista de Lluís Rabell, sin embargo, hacen imposible esta opción

3. ¿Ralentizará la CUP el proceso de independencia?

Se ha hablado mucho sobre el compromiso de la CUP de requerir más del 50% de los votos para seguir adelante con el proceso soberanista. Esa afirmación tiene un matiz importante. La CUP consideraba necesario ese porcentaje para hacer una declaración unilateral de independencia el 28 de septiembre. Pero no para seguir adelante con el proceso.

“Tenemos el mandato democrático que nos permite tirar hacia la república catalana”, ha afirmado esta mañana el líder de la CUP, Antonio Baños. Si Junts pel Sí y la CUP salvan el escollo del nombre del president y acuerdan algunas de las reclamaciones sociales de la formación anticapitalista, la CUP estará ahí.

4. ¿Abandona la CUP el proceso soberanista?

No. El partido liderado por Baños tiene una larga tradición de desobediencia y no será esta formación quién le ponga el freno al proceso. Al contrario. “La CUP es el acelerador del proceso de ruptura con España”, afirmó Baños ayer por la noche.

Queda por ver cómo llegarán ambas formaciones a un acuerdo sobre la cuestión europea. Junts pel Sí defiende la pertenencia a la UE como pilar básico del nuevo estado. La CUP, en cambio, aboga por salir de la organización.

5. ¿Cómo decidirá la CUP si apoyar o no a Mas?

La decisión ya está tomada. La CUP no votará a favor de la investidura de Artur Mas, aseguran en el partido. La candidatura anticapitalista ha anunciado esta mañana que comenzará una ronda de encuentros para articular un nuevo Gobierno. Estas conversaciones incluyen asambleas internas y contactos con distintos agentes políticos y sociales que no militan en la formación.

En el partido afirman que las reuniones anunciadas este lunes por la CUP están dirigidas a pensar quién puede sustituir a Mas y no si se apoya al líder de CDC como president de la Generalitat.

6. ¿Estaría dispuesta CSP a facilitar la investidura de Mas?

El líder de la coalición izquierdista CSP, Lluís Rabell, ha afirmado esta misma mañana en una entrevista en RAC1 que su formación votará en contra de la investidura de Artur Mas. “Para trabajar a favor de un referéndum nos encontrarán, para apoyar a CDC no”, ha dicho Rabell.

7. ¿Sería viable una candidatura de Arrimadas?

Las fuerzas constitucionalistas (C’s, PSC y PP) suman 52 diputados. Para que Inés Arrimadas fuera presidenta de la Generalitat, necesitaría el apoyo expreso de los 11 diputados de CSP en la votación. Lluís Rabell ha dejado claro esta mañana que tampoco apoyarán a la líder de C’s: “No investiremos a Artur Mas, y aún menos a Inés Arrimadas”.

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8. ¿Pueden llegar a un acuerdo la CUP y Junts pel Sí?

El acuerdo Junts-CUP dependerá de la voluntad de consenso de ambas formaciones. Está por ver hasta dónde está dispuesto a ceder cada formación. Existen algunas reclamaciones de la CUP que pueden despertar simpatías dentro de la lista de JPS, dónde hay muchos diputados de tradición socialdemócrata. Otras, sin embargo, son inaceptables para una lista que en el fondo representa una buena parte del establishment catalán.

La CUP ha insistido en tres cuestiones: el final de los desahucios, el frenazo a las privatizaciones y la negativa a la figura de artur Mas o a cualquier otro miembro de CDC “que represente la corrupción o los recortes” como president de la Generalitat. Estas tres reclamaciones parecen escollos superables. Otros requisitos como la salida de la UE, la OTAN y el euro son inaceptables para Junts pel Sí.

A ninguna de las dos partes le interesan unas nuevas elecciones (Cataluña lleva tres en cinco años). Pero Junts pel Sí, con 62 diputados, tampoco está dispuesta a aceptar todo lo que le pida una formación que sólo ostenta 10 escaños.

9. ¿Anula el resultado el plan de los independentistas?

No. La candidatura de Junts pel Sí nunca pretendió tener más del 50% de los votos para iniciar el proceso hacia la independencia. En el primer párrafo de la llamada Hoja de Ruta ya habla de una mayoría de diputados y en ningún momento se refiere a los votos.

Evidentemente, obtener más de la mitad de los votos habría otorgado más legitimidad a la propuesta. Los soberanistas, no obstante, se sienten suficientemente legitimados con 72 diputados para iniciar este proceso de 18 meses en los que se prevé la desconexión de España y la celebración de unas elecciones constituyentes. La lista de Junts pel Sí también se apoya en la alta participación en los comicios (casi un 78%) para legitimar el Parlamento escogido en estos comicios.

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Artur Mas convocó estas elecciones con la intención de impulsar el proceso soberanista. Pero menos de la mitad de los votantes ha respaldado a las dos listas que defendían abiertamente la independencia: Junts pel Sí y la CUP. Aquí una radiografía de la noche electoral: datos, análisis y contexto.