¿Un Nobel para la Reina Sofía?

GRA364. MÁLAGA, 21/09/2015.- La reina Sofía, acompañada por la secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, Carmen Vela (i), momentos antes de inaugurar en Málaga el Congreso Internacional sobre Investigación e Innovación en Enfermedades Neurodegenerativas (CIIIEN), donde se ha dado a conocer que ha sido propuesta como candidata al Premio Nobel de la Paz por una universidad de Estados Unidos por su compromiso con la investigación del alzhéimer. EFE/Jorge Zapata

La reina Sofía ha sido propuesta como candidata al Premio Nobel de la Paz por una universidad de Estados Unidos por su compromiso con la investigación del alzheimer. Junto a ella hay otros 275 nominados más por lo que parece complicado que pueda ser una de las últimas 5 candidaturas que opten al premio.

Foto: Jorge Zapata / EFE

El director científico de la Fundación Centro de Investigación en Enfermedades Neurológicas (CIEN), Jesús Ávila, aprovechó la inauguración del Congreso Internacional sobre Investigación e Innovación en Enfermedades Neurodegenerativas, para lanzar un titular que ha dado la vuelta al mundo: la reina Sofía ha sido propuesta como candidata al Premio Nobel de la Paz por una universidad de Estados Unidos por su compromiso con la investigación del alzheimer. De acuerdo con los estatutos de la Fundación Nobel, los nombres de los candidatos de cada año permanecen en secreto durante medio siglo así como los nombres de quienes los propusieron. Sin embargo cada año se conocen los nombres de los principales candidatos o bien porque lo filtran los propios nominados o quiénes les propusieron.

La propia Doña Sofía, presente en el acto, agradeció el gesto, consciente de que la nominación tiene pocos visos de prosperar. “Es una propuesta que no tiene pies ni cabeza. Todos los años se presentan muchas candidaturas sin sentido”, declara a EL ESPAÑOL el periodista Jaime Peñafiel. De prosperar la reina emérita sería el primer miembro de una familia real que pugna por esta prestigiosa distinción. Peñafiel, que en su último libro Reinas y princesas sufridoras, relata los episodios más tristes de las reinas y princesas del siglo XX y XXI, se atreve aventurar que la nominación se quedará en eso, ya que “no tiene fundamento porque tampoco ha sido tan importante su labor como para recibir el Nobel”.

“Yo admiro mucho a la reina Sofía porque ha desempeñado con dignidad y profesionalidad su papel primero como princesa, luego como reina y ahora como reina madre. Pero que sea candidata al Nobel de la Paz me parece una pasada. Pienso que es un galardón que engloba muchas más cosas”, explica la periodista Rosa Villacastín. “Se supone que la labor institucional y solidaria que hace doña Sofía va implícita con lo que representa. Si se la hubiera propuesto por su participación en los proyectos internacionales sobre el desarrollo de la mujer rural a través de los microcréditos, quizás tendría otra proyección”, matiza Villacastín, que ha conquistado el mercado iberomaericano con su novela La princesa Paca.

Obama Nobel

La propuesta de doña Sofía ha causado el mismo impacto, salvando las distancias, que en 2009, la concesión del Nobel de la Paz, al recién elegido presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Quien se lo concedió, el ex primer ministro noruego,Thorbjoern Jagland, presidía el comité del reconocimiento internacional desde 2009 hasta que fue destituido hace unos meses. Las razones del cese fueron los escándalos generados al haber otorgado el premio a personas poco comprometidas con la paz en el mundo.

“Si me dieran a elegir entre Obama y la reina Sofía, sin duda, en mi opinión tiene más mérito de Nobel la reina Sofía. Creo que es un orgullo para nosotros que una reina española esté nominada para los Premios Nobel. Dicho esto, también hay que añadir que está en una lista de candidatos con otros 275 nominados más por lo que parece complicado que pueda ser una de las últimas 5 candidaturas que opten al premio. La nominación tiene fundamento, porque su vida se ha dedicado a mejorar la vida de los demás, dentro y fuera de España”, expone Fermín Urbiola, periodista y autor entre otros de La sonrisa que cautivó España, libro dedicado a Doña Sofía.

En pocas semanas en Noruega se hará público el nombre del ganador que recibirá el premio el próximo 10 de diciembre en el ayuntamiento de Oslo en presencia de la familia real noruega. Leyendo los requisitos que el propio Alfred Nobel dejo escrito en su testamento como base para la adjudicación, uno puede hacerse sus propias quinielas. Se otorgará “a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz”.

Otras candidaturas polémicas

Una candidatura es considerada válida si es presentada por el miembro del Parlamento o el gobierno de un país, integrantes de cortes internacionales, rectores de universidades, ganadores del Nobel de la Paz, integrantes de los directorios de organizaciones que han sido distinguidas con el Nobel de la Paz, miembros y ex miembros del Comité Nobel Noruego y ex asesores de ese mismo comité. Deben ser presentadas antes del 1 de febrero de cada año. Para el mes de marzo el comité realiza un resumen del trabajo de cada uno de los candidatos y confecciona una lista de entre 20 y 30 nombres que es revisada entre marzo y agosto por el equipo de asesores del Comité. En octubre el comité, compuesto por cinco personas designadas por el Parlamento noruego, lleva a cabo una votación para elegir al ganador.

En 2010 que el Nobel de la Paz fuera a manos del chino Liu Xiaobo provocó una crisis diplomática internacional. Dos años más tarde, la Unión Europea recibió esta distinción por su contribución a la paz y a la democracia. Muchas fueron las voces críticas que se alzaron contra lo que consideraban un error, ya que se estaba premiando a un organismo cuyos países tomaron parte en la guerra de Irak, en la de Afganistán y en otros conflictos. Pero medio siglo antes, hubo nominaciones mucho más políticamente incorrectas como la de Joseph Stalin, secretario general del Partido Comunista de la URSS, nominado en 1945 y 1948 por sus esfuerzos para poner fin a la Segunda Guerra Mundial.

Hitler estuvo nominado en 1939 al Nobel de la Paz. Le propuso un miembro del parlamento sueco, Brandt, un antifascista declarado que quiso satirizar la situación política del momento. Sin embargo, Mahatma Gandhi, uno de los símbolos más fuertes de la no violencia, fue nominado por primera vez en 1937, hasta en cinco ocasiones, y nunca le fue otorgado. No hay nada escrito, sobre este galardón. ¿Quién sabe si este año irá a parar a manos de doña Sofía?

Los Reyes celebran en la ópera la absolución de la familia Ortiz

 

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El padre, la tía y la abuela paterna de Doña Letizia han sido absueltos de un delito de insolvencia punible: Y en cinco meses, los Urdangarín también se sentaran en el banquillo.

En la imagen, los Reyes, este martes, en el Teatro Real de Madrid. EFE

Los Reyes, este martes, en el Teatro Real de Madrid. EFE

El Juzgado número dos de lo Penal de Oviedo ha absuelto de un delito de insolvencia punible al padre, de la Reina Letizia, Jesús Ortiz, la tía, Henar Ortiz y a la abuela María del Carmen Álvarez del Valle. La acusación pedía para ellos, dos años y seis meses de prisión, y multa de 10 euros diarios durante 16 meses. Además, pedía que Henar y Jesús Ortiz no pudieran volver a desempeñar ningún cargo de administradores o apoderados en ninguna empresa.

Una noticia que ha dejado más tranquilos a los Reyes, que esta noche han acudido al Teatro Real a la inauguración de la temporada de ópera, dónde han disfrutado de Roberto Devereux, una tragedia lírica que mezcla intrigas palaciegas y afectos en la corte de la reina Isabel I de Inglaterra. Muy identificada se habrá sentido Doña Letizia cuando la protagonista exclama: “No reino, no vivo”. Termina una pesadilla judicial que atormentaba a la familia paterna de la monarca desde hace tres años,y también a la institución monárquica afectada por cualquier escándalo de alguno de sus miembros, aunque sean parientes lejanos.

Todo empezó en febrero de 2012, cuando la artesana Sandra María Ruiz Vázquez decidió denunciar a Henar Ortiz Decoración S.L y ‘Henarmonía, S.C.’, ambas sociedades respondían por la tienda que la tía Henar abrió en la calle González del Valle en Oviedo en noviembre de 2004, con el apoyo de su madre y su hermano Jesús. El negoció de joyas y bolsos que ella misma diseñaba, no marchó como esperaba y cuatro años más tarde, se vio obligada a echar el cierre con deudas pendientes a la Seguridad Social y sin pagar a algunos proveedores. Este es el caso de Sandra, la denunciante a la que adeuda, con los intereses de demora, más de 30.000 euros, de los que la propia Henar aseguró en el juicio haber abonado ya 15.000 euros. Sin embargo, la demandante aseguró haberse quedado en el paro desde entonces y vivir de ayudas.

Jesús Ortiz se desmarca

Jesús Ortiz y su hermana díscola, Henar no mantienen ninguna relación. Apenas cruzaron la mirada y menos aún palabras durante la vista judicial. A los Ortiz, no les ha gustado el protagonismo mediático que la tía adquirió tras el enlace real y menos aún sus manifestaciones anti monárquicas, que nada benefician a su sobrina. Henar es una defensora pública de un referéndum para que el puebla diga sí o no, a la monarquía.

Pero hubo un tiempo en que la familia estaba unida y efectivamente Jesús ayudó a su hermana a montar el negocio. Tanto es así, que ambos pidieron una hipoteca inversa de la casa de la madre, María del Carmen Álvarez del Valle por importe de 239.000 euros. Un producto bancario para mayores de 65 años, que convierte en dinero el valor patrimonial de la vivienda, sin perder la titularidad. La operación crediticia se realizó con la intención de saldar una deuda de 135.000 euros con Banif. La acusación alegando que la familia de la Reina, lo había hecho para evitar que les fueran embargados los bienes tras la denuncia.

El padre de Doña Letizia declaró que sabía que su hermana tenía problemas económicos pero nunca le detalló las deudas exactas: “la administración la llevaba ella. Me decía: ‘Tranquilo, que lo intento controlar’. A mí me entró el nerviosismo cuando llegó un burofax del Banif recordándome que era avalista de un préstamo a mi hermana”, indicó Jesús Ortiz.

Tal y como lo detalló su bufete de abogados en un comunicado previo al juicio: “la empresa Henar Ortiz Decoradora S.L., de la que Jesús Ortiz fue partícipe con un 10%, “no tiene ninguna deuda” con Sandra Ruiz y añade que “no es ni fue nunca participe o parte” de la compañía Henarmonía S.C. que inicialmente contrajo la deuda. Los abogados admiten que Henar Ortiz Decoradora S.L., propiedad de Jesús Ortiz, “sí contrajo una deuda con Dña. Sandra Ruiz de 5.200,12 euros” pero esta “fue abonada” por el propio padre de la Reina “en calidad de socio de esta sociedad antes de la presentación de la querella que dio origen al juicio”. Versión contradicha por la denunciante que aseguró haber intentado llegar a un acuerdo con ambos antes de ir a juicio, pero no obtuvo respuesta.

Esta resolución judicial le cae como un jarro de agua fría a Sandra, cuyo hermano abogado de profesión ejerce su defensa. Durante el juicio el ministerio fiscal pidió el sobreseimiento de la causa al no encontrar pruebas. Hoy tía Henar, según ella arruinada, aunque con un negocio rural en marcha, celebra la resolución. No sabemos si ha llamado a su hermano Jesús Ortiz, el padre de la Reina, que intenta mantener a ralla a la familia. La pobre abuela Menchu, con bolso de Loewe en el banquillo y la casa hipotecada para salvar a la hija díscola, también cenará más tranquila. Doña Letizia aún no puede respirar tranquila, queda el recurso de apelación, que la acusación tiene diez días para presentar. En el Teatro Real se repite… “No reino, no vivo” .

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Diccionario satírico burlesco (VII)

La séptima entrega del glosario satírico burlesco, dedicado a la letra F, incluye a los tres Felipes más famosos hoy en Cataluña: Felipe V (el monarca que acabó con los fueros), el Rey Felipe VI y Felipe González. También a la monja Teresa Forcades.

Fotografía: Alberto Gamazo

Felipe V

En Cataluña, la Calamidad de la Patria, el Archienemigo del mundo libre, el ISIS de su época. El peor Borbón. En su leyenda negra no se pone el sol. Y eso que era un pobre esquizofrénico, que le costó Dios y ayuda ganar el trono y la guerra y que su ímpetu recentralizador deja mucho que desear. Con Decreto de Nueva Planta y todo, los catalanes siguieron huraños y respondones, mucho más de lo que se habrían podido permitir en Francia, donde al primer verbo irregular francés mal conjugado te cortaban la lengua, fin de la historia. Felipe V además se deprimió, abdicó, se le murió el hijo que había heredado la Corona, tuvo que volver a reinar, dejó de lavarse. Lo pasó fatal. ¿Fue acaso el primer republicano frustrado? ¿Le habría gustado votar a Podemos, como dicen que le gustaría a Froilán?

Felipe VI

Dice mucho del fino espíritu risueño de su señor padre, Juan Carlos, que decidiera bautizarle de forma tan evocadora y tan simpática, sin duda pensando en la futura popularidad de la monarquía en Cataluña. Entre esto y el caso Urdangarin… Otra cosa es que el chaval haya salido menos Borbón y más Grecia, menos campechano y más ligeramente prusiano. Eso en Barcelona gusta. Como gusta, curiosamente, “ir al Rey” (como quien va a la seño…) haciendo en lo posible caso omiso del presidente del Gobierno (de España). La mismísima Pilar Rahola salió en su día arrobada de la Zarzuela porque, según ella, el rey emérito -que entonces, de emérito, nada- le había metido mano al escote con la excusa de ver mejor y más de cerca un pin de Francesc Macià. Artur Mas no aspira a tanto. Pero también se emociona cuando lee en la prensa que ha puesto en “jaque” a la Jefatura del Estado con su visita. Es un… ¿subidón?

Felipe ‘el One’

Felipe González Márquez es sin duda el gobernante español que más y mejor ha entendido a Cataluña… en el sentido de tomarle la medida y hasta el pelo de la dehesa. Ciertamente esto pasaba en los tiempos en que el socialismo catalán parecía algo. Alfonso Guerra iba a la Feria de Abril catalana y le aclamaban multitudes. Hasta Pepe Borrell llegó a caer simpático y Narcís Serra a parecer normal. Nadie como Felipe, pero, para llenar el Palau Sant Jordi. O para torear al otro Jordi un poco menos santo -lo cual se ha ido sabiendo con el tiempo-, transfiriéndole esta competencia y aquella otra pero sin un duro (esta es sólo una de las claves del harakiri financiero de la Generalitat) o haciendo como que le daba la luna cuando en realidad… tururú. Andado el tiempo, el mismo Pujol admitiría que Aznar era áspero, pero hombre de palabra, mientras que negociar con Felipe implicaba un constante y extenuante ir a por lana para volver sedosamente trasquilado. Cepillado de arriba abajo y sin cobrar. Ahora que Felipe ya no es presidente de España ni de nada, se dedica a escribir cartas a Cataluña cargadas de razón, advirtiendo de que la ruptura de España es imposible pero la de la convivencia, no. Lástima que no pusiera más empeño en evitarla tomando menos el pelo a los nacionalistas con los que pactaba. Lástima que no se los tomara más en serio, a ellos y al cataclismo que ahora melancólicamente vaticina.

Fondo de Liquidez Autonómica (FLA)

El secreto a voces mejor guardado del moderno Estado de las Autonomías. Visto desde Cataluña: no llegamos a final de mes (en la Generalitat) porque España nos roba, y por eso mismo vamos a Madrid a pedir dinero para llegar a final de mes. ¡Y Madrid sin rechistar nos lo da! Lógica aristotélica pura, ¿a que sí? Nunca lo que va del dicho al hecho en el discurso nacionalista había sido tan quilométricamente desfachatado. Tan niqueladamente cínico. Pero la verdad es que lo del otro lado no se entiende mucho tampoco. Montoro no tiene piedad fiscal ni de su madre y en cambio venga a meter moneditas en el chancho catalán, venga a aguantar sus gruñidos y hasta sus insultos estoicamente y con esa sonrisilla de Jaimito que le sale… Mira que si al señor ministro de Hacienda lo que de verdad le va es la caña, en plan Cincuenta Sombras de Grey

Forcades, Teresa

Prominente religiosa catalana conocida por sus controvertidas opiniones mediáticas sobre muchas cosas y por su encendido apoyo a la independencia. Esto no es nuevo. La Abadía de Montserrat es y ha sido un formidable referente del nacionalismo catalán y al muy católico, apostólico y romano Jordi Pujol poco le faltó para subir la Scala Sancta para tratar de atraerse a la causa al Vaticano, que siempre se ha mostrado entre desdeñoso y reservón. Hay mucho exseminarista en el panteón hipernacionalista o incluso independentista: lo fueron Joan Rigol, Àngel Colom, Josep-Lluís Carod-Rovira… La versión más romántica de todo este asunto es que la Iglesia catalana siempre se significó históricamente frente al franquismo, amparando -de ser menester- a cuantos fugitivos lo fuesen bajo sus sotanas. En esto había a menudo más leyenda que verdad. Pero efectivamente algún que otro ateazo como el Guti, mítico dirigente comunista catalán, fue visto huyendo de la brigada político-social por las azoteas de la calle Entença de Barcelona tras una reunión clandestina en una parroquia, al amparo de un cura encarcelado al principio de la guerra por los rojos. Últimamente la cosa ha perdido narices y matices. La Iglesia catalana, como tantas cosas en Cataluña, se está fracturando en curas “buenos” o “malos” en función de si ven o no ven la estelada en los pucheros. Un cristiano que no se quiera meter en el tema puede llegar a sentirse un tanto… ¿incómodo?

Michelle y Letizia: té y tarta de calabaza

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aaaobamareina04_galeria_landscapeEste martes en uno de los salones privados de la Casa Blanca, la Reina Doña Letizia será sorprendida por la familia Obama con una fiesta sorpresa para celebrar su 43 cumpleaños. Este cariñoso gesto se ha ocultado hasta el momento en la agenda oficial, que habla sólo de que la primera dama estadounidense y la monarca tomarán el té y esta le enseñará el huerto ecológico que comenzó a cultivar en 2009 recién llegada a la Casa Blanca. Una iniciativa saludable que a buen seguro podría copiar doña Letizia para Zarzuela. A ella también le obsesiona la vida sana. Mientras tanto, el Rey será recibido por Obama en el Despacho Oval.

Según ha podido saber EL ESPAÑOL, Michelle ha supervisado hasta el último detalle de esta sorpresa, tanto es así que habría contado con la complicidad de la Embajada de EEUU en Madrid, en cuanto a gustos de la monarca. Entre ambas hubo mucha química en anteriores encuentros. En septiembre del año pasado compartieron recepción con motivo de la 69ª Asamblea de Naciones Unidas en el lujoso hotel Waldorf Astoria de Nueva York.

El huerto ecológico de la Casa Blanca.

Pero el primer encuentro más distendido tuvo lugar en agosto de 2010, cuando los Reyes ‘salientes’ Juan Carlos y Sofía recibieron a la esposa de Obama y a su hija pequeña, Sasha, en el Palacio de Marivent de Mallorca. A esa pequeña reunión también asistió la entonces Princesa de Asturias, quien tuvo la oportunidad de conocer más de cerca a Michelle. Ésta a diferencia de la Reina exhibe sin pudor su día a día,  a través de su cuenta oficial de Twitter. Casa Real estrenó la cuenta hace un año y de momento sólo se usa para asuntos de carácter oficial. Aunque como gesto de cercanía, algunas veces se han hecho selfies con el pueblo.

Antes de la celebración de cumpleaños, los Reyes de España llevarán a cabo una ofrenda floral en el panteón del presidente George Washington en el cementerio Mount Vernon. El miércoles, desayunarán con empresarios estadounidenses con intereses comerciales en España. Y el jueves, viajarán a Miami, para asistir a un acto en la Universidad de Miami-Dade, mientras que el viernes estarán en San Agustín, ciudad de Florida en la que tiene lugar el Foro España-Estados Unidos con motivo del 450 aniversario de su fundación.

Sin concierto indie

Este fin de semana en la Ciudad Universitaria de Madrid, la Reina Doña Letizia faltó a su cita anual con el festival musical Dcode, dónde ha acudido los tres últimos años para celebrar por anticipado con sus amigas su cumpleaños.

Sin embargo, en esta ocasión, ni cumpleaños, ni festival, ni amigas. Nada ha tenido que ver en esta decisión que Sam Smith, cabeza de cartel de esta edición, cancelara su actuación a primera hora del sábado por enfermedad.

Su Majestad ha preferido pasar a segundo plano tal vez por la vista judicial de su padre y su abuela, por un lado, y por estar preparando su viaje al otro lado del charco. Casualidad o premeditación, lo que es cierto es que el de este año promete ser inolvidable, con Michelle Obama como anfitriona, todo es posible.

Doña Letizia hecha muñeca

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La tercera edición de Madrid Fashion Doll Show Convention -que se celebra estos días- tendrá una protagonista: una réplica de la Reina Letizia. La muñeca Real es la estrella de la convención que tiene lugar en el Hotel Ayre Gran Colón. “A estas alturas seguro que la Reina ya la ha visto porque ha salido en todos los telediarios. Espero que le haya gustado porque es muy auténtica”, relata ilusionada una de las organizadoras.

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La tercera edición de Madrid Fashion Doll Show Convention -que se celebra estos días- tendrá una protagonista: una réplica de la Reina Letizia. La muñeca Real es la estrella de la convención que tiene lugar en el Hotel Ayre Gran Colón. “A estas alturas seguro que la Reina ya la ha visto porque ha salido en todos los telediarios. Espero que le haya gustado porque es muy auténtica”, relata ilusionada una de las organizadoras.

No se esperaban tanta repercusión y es que todo lo que lleve asociado el nombre de la Reina Letizia es sinónimo de éxito y polémica, a partes iguales. EL ESPAÑOL pregunta en prensa de Zarzuela cuál ha sido la cara de la Reina al verse convertida en la muñeca con la que seguramente ella jugó de pequeña. “Nada que decir al respecto”, apuntan desde prensa de Casa Real.

Los creadores de la Barbie Letizia son Vasili Barbier (ningún parentesco con la célebre muñeca) y Sergei Amelko, dos rusos treintañeros coleccionistas que decidieron hace cuatro años dedicarse a “make a dolls” (hacer muñecas), como ellos mismos aclararon este jueves en la presentación a la prensa en Madrid. No debe ser su único negocio, ya que sólo se dedican a transformar Barbies para que se parezcan a celebridades famosas, como la de la Reina Letizia, y sólo fabrican una unidad de cada creación.

La inspiración les vino durante un viaje a Madrid que coincidió en el tiempo con la proclamación del rey Felipe VI. De Doña Letizia les impresionó “su belleza, elegancia y saber estar”. Al llegar a Rusia se documentaron sobre su actividad como monarca y les cautivó definitivamente su dedicación e interés por los temas sociales y por los más desfavorecidos.

Tal es la fascinación de estos jóvenes creadores rusos que, de manera excepcional, la muñeca de Doña Letizia no se subastará este domingo sino que esperan podérsela entregar en persona o hacérsela llegar a Zarzuela. La filosofía de la creadora de Barbie tiene muchos paralelismos con la vida de la monarca: a través de la muñeca cualquier niña puede ser lo que desee. Aunque muchas feministas reprocharon que representaba un modelo estético inalcanzable. A la Reina le preocupa y mucho su estética.

La réplica de Letizia es casi exacta. Los jóvenes rusos han sabido recrear con precisión los pómulos, la barbilla y la nariz que tanto se ha retocado la Reina. La han vestido con el diseño que lució en la cena previa a la boda de los Duques de Cambridge. Un modelo de su modisto de cámara, Felipe Varela, de tul gris con bordados florales y escote palabra de honor.

Coleccionistas y curiosos se darán cita este domingo en la capital para contemplar no sólo la Barbie Real, sino un centenar de muñecas que bien podrían conformar toda la corte. Se podrá pujar por ellas y los beneficios irán destinados a la ONG “Un Juguete, una Ilusión”. Además, y a través de Ebay, se podrá acceder a una subasta durante todo el mes de septiembre, cuyos beneficios también se destinarán a hacer llegar juguetes a los niños desfavorecidos.

Quizás la Reina tenga un gesto solidario y, como ha hecho en alguna ocasión, se presente sin previo aviso acompañada de sus dos hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, a contemplar su versión más plástico fino, que decía Radio Futura.

La Barbie Letizia llega tarde, otras royals europeas, hace tiempo que tienen su réplica en palacio.

 

La verdad de la ópera no está en las tumbas

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El Don Carlos español es más bien una revancha que una reinterpretación. Su origen es la necesidad, así sentida por Boadella, de reivindicar la verdadera historia de España frente a los tópicos esparcidos por autores extranjeros. Pero la ópera es ficción; más una ópera sobre la libertad, sobre los límites y complejidad del poder y sobre la influencia de poderes fácticos. 

Además: Marcos Ríos, el accionista de EL ESPAÑOL que disfrutó de la ópera

Un sobrio tablero apizarrado sirve como suelo común a Felipe II, el rey en cuyos dominios nunca se ponía el sol, y a su hijo Carlos, un príncipe de Asturias infeliz y trastornado con el que antagoniza. Sobre esa enorme lápida se representa Don Carlos, el clásico de Giuseppe Verdi donde sólo hay espacio para el honor, los celos y la muerte.

Albert Boadella, responsable de la producción, pretende en su primera incursión en la ópera corregir la interpretación histórica con la que Friedrich Schiller, en quien se basó Verdi, dibujó a un Felipe II tiránico y dogmático y a un Carlos heroico y libertario.

El propio dramaturgo ha presentado su apuesta como un ajuste de cuentas con la historia, como una cita con la verdad frente a una lectura interesada del siglo XVI español. Así, Felipe II es más humano que rey por la gracia de dios y su hijo es más un loco (de niño le gustaba asar liebres vivas, cuenta la leyenda), que un romántico defensor de los derechos de Flandes, que entonces se rebelaban contra la corona española.

Hay varias versiones de Don Carlos, de cinco actos, encargada por la Ópera de París y estrenada en francés en 1867. Ha sufrido numerosas modificaciones (la primera versión se alargaba hasta la medianoche) y después fue presentada en italiano. Según Boadella, hay una versión francesa, otra italiana y por fin una española, que es la que lleva su firma.

El morbo de El Escorial

La propuesta de Boadella es atractiva, para empezar, por el mero morbo de ser representada en El Escorial, emblema de los mejores momentos de la monarquía española. Hasta allí se desplazaron, para el ensayo general y la segunda función, Felipe VI y Juan Carlos I, respectivamente. Padre e hijo no sólo en el escenario sino en el patio de butacas.

Pero lo importante de la producción es que se atreve a repensar, pese a medios limitados y lejos del calor de los grandes teatros, una de las grandes óperas que tratan asuntos españoles.

Hacer ópera hoy no puede ser ser un ejercicio arqueológico o de época. El autor de una ópera nunca deja el destino de su obra atado y bien atado. “¡Horrenda paz! ¡La paz de los sepulcros!”, reprocha Rodrigo, marqués de Posa, ante un Felipe II que pretende imponerse por la fuerza. La ópera necesita ser flexible y atractiva para el público actual desde el respeto al espíritu del compositor. La pregunta es sencillamente cuál es la mejor manera de lograrlo.

El Don Carlos español es más bien una revancha que una reinterpretación. Su origen es la necesidad, así sentida por Boadella, de reivindicar la verdadera historia de España frente a los tópicos esparcidos por autores extranjeros: el verdadero papel de Felipe II y la verdadera cara de su hijo, ausente en otras producciones. Sin embargo, la ópera de Verdi es ficción.

Verdi, considerado un “dramaturgo musical del liberalismo”, según la definición del filósofo Bernard Williams, acomodó en buenas parte de sus obras su simpatía por el nacionalismo italiano en el momento mismo de la construcción del Estado. Sus obras están impregnadas de una gran vitalidad y su utilización de los coros en varias óperas ha legado, un siglo y medio después, numerosos himnos al pueblo italiano.

Ficción, no historia

Don Carlos es, por tanto, más una ópera sobre la libertad, sobre los límites y complejidad del poder y sobre la influencia de poderes fácticos (como la Iglesia). Si se quiere, históricamente es más una ópera sobre Italia que sobre España. Por ese motivo, convertirla en una obra sobre un antagonismo español puede ser poco fiel a la verdad de su proceso de composición.

Por si fuera poco, en la ópera canta un muerto, el fantasma del emperador Carlos V, padre de Felipe II. En otras palabras: la ópera de Verdi es una ópera muy seria, pero no merece la pena tomarla muy en serio desde el punto de vista del rigor histórico. Entre otras cosas, porque reconducirla como hace Boadella acaba colocando el peso de la apuesta en tics y cojeras. La sentencia que dicta la música y el texto muy difícilmente puede ser revertida por la escena o la dirección de actores.

Puestos a reinterpretar y actualizar la ópera, Boadella podría haber colocado a Felipe II en el papel de Estado o presidente del Gobierno, a Don Carlos en un Artur Mas que pide la independencia de Cataluña (en vez de la de Flandes), y al marqués de Posa en el papel de un nacionalista moderado, no independentista, que tiende puentes entre unos y otros.

En lo musical, la esforzada solidez del bajo-barítono John Relyea en el papel de Felipe II sobresale sobre el resto del reparto y da empaque a una producción en la que también destaca Ángel Ódena como un robusto Rodrigo, marqués de Posa, enamorado de su amigo Don Carlos.

El personaje que da nombre a la ópera responde sin estridencias al desafío, aunque con algunas dificultades vocales. Las dos mujeres de la obra, Virginia Tola (Isabel de Valois, esposa de Felipe II) y Ketevan Kemoklidze (princesa de Éboli), van ganando cuerpo a medida que avanzan los actos, como lo hace la orquesta de la Comunidad de Madrid (ORCAM), dirigida por Maximiliano Valdés.

El tirón de Boadella entre un público con muchos nombres propios (nadie quería perdérselo, pero eran sólo tres funciones sin entradas baratas) brindó a la producción una gran ovación cimentada por la vigencia de la música y tramas de la obra que de momento seguirá buscando su verdad fuera del sepulcro.

Además: Marcos Ríos, el accionista de EL ESPAÑOL que disfrutó de la ópera

El último tren a Katanga

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Cuando el pasado fin de semana Artur Mas alegó, con esa mezcla de fatalismo y rebeldía que siempre termina dando empleo y sueldo a los nacionalistas, que si el 27-S no triunfa la independencia “Cataluña caerá en una vía muerta” y añadió que entonces “en Madrid nos pasarán por encima sin misericordia”, no estaba eligiendo una metáfora cualquiera.

Ilustración: Javier Muñoz

Cuando el pasado fin de semana Artur Mas alegó, con esa mezcla de fatalismo y rebeldía que siempre termina dando empleo y sueldo a los nacionalistas, que si el 27-S no triunfa la independencia “Cataluña caerá en una vía muerta” y añadió que entonces “en Madrid nos pasarán por encima sin misericordia”, no estaba eligiendo una metáfora cualquiera.

Cataluña, la patria irredenta, es para él un tren formado por tantos vagones como partidos, organizaciones sociales, clubes deportivos o entidades diversas se sumen al empeño de la “desconexión” del convoy español que lastra y ralentiza su marcha hacia un destino próspero y glorioso. Mas se siente como el Maquinista de la General que ha plantado la bandera estelada en el morro de la añeja locomotora remozada, que es la lista unitaria, y lanza sus últimos pitidos convocando a los viajeros rezagados, mientras la caldera exhala sus vapores identitarios y el sistema hidráulico del periodismo subvencionado pone trabajosamente en marcha las ruedas.

Es una apuesta en la que sólo la evasión es sinónimo de victoria. Un trayecto sin marcha atrás en el que la alternativa a alcanzar la estación término es la tragedia de quedar atorados en esa “vía muerta” madrileña en la que lo que aguardaría a Cataluña no sería tan sólo el moho, la herrumbre, la parálisis, sino un implacable aplastamiento. Imaginad, queridos patufets, la escena: los patriotas catalanes invocando a la Mare de Deu, apiñados en los vagones con sus vituallas tradicionales y los libros de sus poetas, trémulos de miedo bajo sus barretinas, mientras la inexorable apisonadora española avanza entre la bruma del amanecer como los tanques soviéticos lo hicieron en Budapest y Praga.

Algo sólo comparable al Campo de los Mirlos o las fosas de Katyn. “¡Nos pasarán por encima sin misericordia”! Así apela Mas a la movilización. Así justifica el tal Romeva que le sirve de ariete -o ya veremos si de bumerán- su “¡vamos a por todas!” Lo que piden es un voto de confianza para vulnerar la ley por mor de un insoportable estado de necesidad. O la conquista del paraíso de la independencia o la laminación del ser de Cataluña por la barbarie centralista. Como en 1714 o en 1934.

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Ilustración: Javier Muñoz

Sus argumentos y consignas ya sonaron entonces: “Catalanes: los partidos y los hombres que han hecho públicas manifestaciones contra las menguadas libertades de nuestra tierra, los núcleos políticos que predican constantemente el odio y la guerra a Cataluña, constituyen hoy el soporte de las actuales instituciones… Cataluña enarbola su bandera, llama a todos al cumplimiento del deber y a la obediencia debida al gobierno de la Generalidad… Nos sentimos fuertes e invencibles… La hora es grave y gloriosa… ¡Viva la libertad!”.

Por actuar de forma acorde con esta proclama el Tribunal de Garantías Constitucionales de la Segunda República condenó a Lluis Companys y varios miembros de su gobierno a 30 años de cárcel. Luego fueron indultados. Otro régimen menos humanitario los habría fusilado. De hecho es lo que hizo después el franquismo, como santo y seña de su barbarie. No apelo por supuesto a esa alternativa pero debería existir un término medio entre la represión de una sublevación y la audiencia oficial del Jefe del Estado a quien anuncia su intención de emprenderla.

A medida que pasan los días resulta más incomprensible que el Rey Felipe se prestara a escenificar una normalidad institucional que si de verdad existiera le convertiría en cómplice inconsciente de una conspiración contra el orden constitucional. ¿Tan contagiosa es la estulticia del Estafermo como para que el Jefe del Estado se preste a blanquear con el detergente de la rutina protocolaria los cacareados propósitos de Mas de promover el incumplimiento de la legalidad y tomar a varios millones de españoles como rehenes de sus delirios? Y que no apelen los medios dinásticos a su semblante severo ni traten de amortizar ese error con su posterior advertencia de que los jueces han de aplicar la ley. Sólo faltaba que después del oprobio del Camp Nou le sonriera a Mas como en la foto del cochecito aquel o que no resaltara lo obvio ante los magistrados.

¿Tan contagiosa es la estulticia del Estafermo como para que el Jefe del Estado se preste a blanquear con el detergente de la rutina protocolaria los cacareados propósitos de Mas de promover el incumplimiento de la legalidad y tomar a varios millones de españoles como rehenes de sus delirios?

No se trata de que la Casa Real rompa los puentes institucionales con el Gobierno catalán -si hay que coincidir en un acto público se coincide- pero la audiencia podía y debía haberse aplazado al menos hasta después del 27-S. Faltaron reflejos para responder al condescendiente y perdonavidas “vengo en son de paz” de Mas y no hay mejor síntoma de la mala conciencia que debió quedar en la Zarzuela que la aparición del presidente de Cantabria ejerciendo de portavoz oficioso de la frustración del Rey una semana después.

Si en cuanto al fondo del asunto tuviéramos que basarnos en la aparente firmeza con que Rajoy insiste una y otra vez en que Cataluña no se separará de España, sus antecedentes en materia de bajada de impuestos, independencia judicial, modificación de la ley del aborto o respaldo a las víctimas del terrorismo deberían desatar todas las alarmas. La impresión general es que, en su redomada vagancia, en su olímpica abulia, en su aquietamiento existencial, volverá a irse de vacaciones un cuarto verano en el poder sin haber desarrollado plan de contingencia alguno para abortar la secesión.

Toda vez que Pedro Sánchez sigue sin enterarse de los argumentos que esgrimía Jiménez de Asúa para proclamar en nombre del PSOE la superioridad del “Estado integral” sobre el federalismo, sólo nos queda confiar en que, al cabo de tanta prosopopeya ferroviaria, sea el propio Mas quien haga descarrilar su expreso independentista. Dentro de ese género cinematográfico evocado por él mismo, la película a la que más tiende a parecerse la que se ha montado es de hecho El último tren a Katanga, ungida por Quentin Tarantino como antecedente de su manera de emplear la violencia como pathos narrativo. Y no porque su protagonista, Rod Taylor, sea el actor con el mentón achichonado más parecido al del líder de Convergencia, ni porque emprenda la misión bajo los auspicios de un ficticio presidente Ubi cuya rapacidad nos lleva al Ubu president de Boadella.

El paralelismo surge de la heterogénea recluta de los más audaces para ejecutar su golpe de mano y sobre todo de la mitificación del destino de su peligroso viaje. Como se recordará Katanga -con un peso relativo en demografía y riqueza similar al de Cataluña- trató de separarse de la República del Congo en 1960 cuando Bélgica le concedió la independencia. El presidente electo de la provincia, Moisés Tshombé, rompió unilateralmente con el gobierno de Lumumba -y contribuyó a su asesinato- alegando que su deriva marxista había arrastrado al país al caos.

Toda vez que Pedro Sánchez sigue sin enterarse de los argumentos que esgrimía Jiménez de Asúa para proclamar en nombre del PSOE la superioridad del “Estado integral” sobre el federalismo, sólo nos queda confiar en que, al cabo de tanta prosopopeya ferroviaria, sea el propio Mas quien haga descarrilar su expreso independentista

Era un buen argumento en el apogeo de la Guerra Fría y las minas de diamantes de Katanga constituían un señuelo de primer orden para todo tipo de intereses. Sin embargo, la comunidad internacional no picó en el anzuelo y ninguna potencia respaldó a los separatistas. Por el contrario la ONU envió a sus cascos azules a combatirlos y sofocó, al cabo de dos años de combates, la insurrección. Como telón de fondo legal quedó acuñada su doctrina de que el derecho de autodeterminación de los pueblos debe entenderse como protección de las minorías en el seno de los Estados constituidos y no como aval para romperlos.

No parece que exista ningún Gobierno de ningún país relevante que conceda hoy menos importancia a la integridad territorial de España que la que tenía hace medio siglo la de la República del Congo. Que no se siga engañando pues a los catalanes más incautos con el ejemplo de los nuevos Estados creados en Europa tras el desmoronamiento del imperio soviético. En primer lugar tendría que producirse un colapso equivalente de la Unión Europea. Y en segundo lugar hay que subrayar que incluso en ese contexto sólo hay dos modelos: la separación por mutuo acuerdo o la vía balcánica con su interminable reguero de destrucción y muerte.

Como ningún gobierno español aceptará nunca, bajo ninguna circunstancia, la secesión ilegal de Cataluña y cualquier acto de fuerza de la Generalitat sería contestado en el mismo plano -además del artículo 155, la Constitución también incluye el 116 que regula los estados de Alarma, Excepción y Sitio- con el respaldo sin fisuras de las instituciones europeas, el último tren a Katanga del comando de Artur Mas, con el chico de la colonia como adorno, sólo puede terminar en el fondo del barranco.

A esos efectos da igual que obtengan 60 o 120 escaños. Nadie puede disponer unilateralmente de lo que comparte con otro. Los diamantes de Katanga eran de todos los congoleños y la soberanía de Cataluña concierne a todos los españoles. Sólo una modificación de la Constitución que incluyera una Ley de Claridad como la de Quebec daría paso a hablar de procedimientos y porcentajes y es obvio que si para reformar un Estatuto de Autonomía se requieren los dos tercios de la cámara catalana, una decisión de alcance superior también exigiría una mayoría aún más cualificada.

¿No son conscientes de todo esto Mas, Junqueras y el chico de la colonia? Hay quien sostiene que lo que buscan es perder con dignidad -de ahí el artefacto de una candidatura apolítica liderada por un político distinto del que, emboscado en el cuarto puesto, seguiría en el poder en caso de victoria- pero corriendo el riesgo de pasarse de frenada como le ocurrió a Tsipras con el referéndum griego.

No tienen salida. La derrota les arrojaría al abismo por el lado de la vía del ridículo, la victoria los precipitaría por el flanco del suicidio. Su problema no es España sino el orden mundial. Por eso el epitafio que les recordará en el fondo del barranco dirá algo parecido al dedicado a una de las primeras víctimas del último tren de Katanga: “Le mató un arma china, pagada con rublos rusos, fabricada con el acero de una factoría alemana que construyeron los franceses, y transportada hasta aquí por una aerolínea sudafricana, subvencionada por los Estados Unidos”. Con la homologación de Bruselas, faltó añadir.

El busto retirado

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En el mes de abril de 1904, un entonces joven don Alfonso XIII visitaba por primera vez en su reinado la ciudad de Barcelona. A ella le llevaba su primer ministro, don Antonio Maura, que sufriría -recuerda su bisnieto en este artículo-  a continuación el primero de sus atentados, obra del anarquista Artal…  Han tenido que pasar más de 110 años desde entonces, para que un alcalde de esa ciudad retire el busto de su nieto y diga que considerará la posibilidad de colocar el de su biznieto don Felipe.

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Momento de la retirada del busto de Juan Carlos I

En el mes de abril de 1904, un entonces joven don Alfonso XIII visitaba por primera vez en su reinado la ciudad de Barcelona. A ella le llevaba su primer ministro, don Antonio Maura, que sufriría a continuación el primero de sus atentados, obra del anarquista Artal.

 

Fue recibido don Alfonso en aquella ocasión por la Corporación municipal en pleno. Y aun los historiadores de la época siguen haciéndose eco de las palabras que entonces pronunciara otro joven, un concejal catalanista, cuyo nombre era Francesc Cambó. Una intervención reivindicativa, aunque mesurada, en el más puro estilo del seny catalán; por la que, pese a la inicial abstención de los solidarios respecto del viaje real, confirmaba el éxito final del mismo.

 

Han tenido que pasar más de 110 años desde entonces, para que un alcalde de esa ciudad retire el busto de su nieto y diga que considerará la posibilidad de colocar el de su biznieto  don Felipe.

 

Quien fuera uno de los fundadores de la idea democristiana en España, Ossorio y Gallardo, gobernador civil del Gobierno Largo de Maura (1907-9) en Barcelona, tenía la costumbre de despachar personalmente con su Primer Ministro. En sus cartas le decía que el problema en Cataluña era en un 20% de doctrina y en un 80% de política.

 

100 años después nadie puede poner en duda que haya existido política española en Cataluña; buena y mala, desde luego, pero política al cabo. Todavía en régimen monárquico, un gobierno Dato puso en marcha la Mancomunidad; en la República el primer estatuto de autonomía; la Constitución de 1978, en una nueva restauración monárquica, esta vez parlamentaria y plenamente democrática, el segundo y en el más reciente año 2006, el tercero de los estatutos de su historia.

 

Se ha hecho, sí, política. Quizás haya fallado más la doctrina: defender por ejemplo que España y los españoles no somos unos intrusos en esas tierras; que Cataluña -como todas las regiones de España son producto del mestizaje de los siglos; que el afecto, además de los intereses, cuenta en nuestra relación común; que Cataluña no se entiende sin España, lo mismo que esta sin aquella; que no hay robos ni atropellos, sino solo ciudadanos más ricos que pagan mayores impuestos; que no se produce en este caso ninguno de los supuestos que el Derecho Internacional exige para la autodeterminación,aunque la bauticen con la edulcorada mención de derecho a decidir.

 

Una carencia de doctrina que ha agravado el particular protagonismo que la vigente Ley Electoral ha proporcionado a los partidos nacionalistas, en particular a Convergencia I Unió, que obtenían de forma progresiva compensaciones territoriales a cambio de votos para la mayoría en el Congreso. Ninguno de los dos partidos establecía como línea roja infranqueable la unidad de España y la igualdad de los españoles en cuanto a la prestación de los servicios públicos se refiere, residan en la parte de nuestro territorio que deseen.

 

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Ada Colau, alcaldesa de Barcelona.

Y ahora, don Juan Carlos en efigie abandona el salón de plenos de la Ciudad Condal, en tanto que el President Mas nos anuncia su muy cercano propósito del abandono de España. De esa manera, la imagen de la institución que simboliza como ninguna otra la unidad de nuestro país, anuncia un episodio de difícil solución desde la política, entendida esta como el diálogo y la negociación.

 

Urge entonces aceptar el desafío que los cantos de sirena de la independencia nos anuncian desde aquellas tierras, escoger la firmeza de nuestras convicciones democráticas -la principal, el imperio de la ley-, asumir el próximo proceso electoral en Cataluña como lo que es -unas elecciones autonómicas y no un plebiscito-, explicar a catalanes y resto de los españoles que no vamos a ceder al chantaje y a nuestros socios europeos que una Constitución no es una aproximación al Derecho, sino que es el Derecho mismo. Y, cuando llegue el momento, actuar, sin dudas ni temores.

 

Un largo ciclo parece concluir con esa imagen de unas manos que recogen el busto de don Juan Carlos para alojarlo en una caja de cartón que luego depositarán en alguna dependencia municipal.  ¿La oficina en que se guardan los objetos perdidos, una suerte de baúl de los recuerdos? ¡Quién sabe! En todo caso, habrá que volver a empezar.

El fiscal Horrach pide que la fianza de la infanta Cristina sirva como atenuante si es condenada

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Si la infanta Cristina es condenada, merecerá una rebaja en la posible pena ya que ingresó “de forma voluntaria”  el dinero de la venta de su casa. Una vivienda que el juzgado embargó tras cuatro meses de espera y un ultimátum por parte del Juez Castro. Ahora, la petición no llega de los abogados de la infanta -que impulsaron desde el primer momento una rebaja de 1,5 millones de euros en la fianza- sino del fiscal del caso, Pedro Horrach, que acusa al juez en su escrito de actuar de espaldas a la legalidad.

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La infanta Cristina ha colaborado siempre con la Justicia. Y por eso, los 2,3  millones de euros depositados  voluntariamente en el juzgado como fianza de responsabilidad civil por la venta de su casa, deberían servir como atenuante si la hija menos del rey Juan Carlos, y hermana del actual monarca, es condenada. Si la infanta termina en prisión, al menos, que pase el menor tiempo posible.

La petición, registrada en el juzgado el pasado 11 de junio, no llega de los abogados de la infanta – el bufete catalán Roca Junyent- sino del fiscal del caso, Pedro Horrach. El representante del ministerio público considera en su recurso de apelación, firmado hace ahora un mes, que la infanta Cristina debería tener una condena reducida si -finalmente y tras sentarse en el banquillo- es sentenciada por dos presuntos delitos de fraude fiscal. Sobre la mesa, Cristina de Borbón tiene ahora una petición de ocho años de cárcel.

La postura del fiscal es diametralmente opuesta -una vez más- a la mantenida por el juez instructor del caso, el magistrado José Castro, que el pasado 22 de diciembre dio por buenos los argumentos de la acusación popular -ejercida por el sindicato Manos Limpias- y fijó una responsabilidad civil para la infanta de 2,6 millones de euros. Desde entonces, sus abogados han pedido de forma reiterada una rebaja en la cuantía de la fianza. De 2,6 millones a 449.000 euros. Y cuentan en la batalla con un nuevo aliado: el fiscal del caso, que se adhirió a sus peticiones desde su primer recurso por este tema.

Sin colaboración

El pasado 2 de junio, el juez Castro rechazó de forma oficial reducir la cuantía de la fianza. Y lo hizo, -según su propio escrito- porque  Cristina de Borbón “nunca se ofreció de forma voluntaria a dar su versión sobre los hechos. Incluso ante su inicial convocatoria judicial se negó a hacerlo […] y en su declaración, a la que llegó con gran esfuerzo, no se advirtió el más mínimo reconocimiento de los hechos, ni siquiera a título de error o imprevisión”.  A juicio del instructor, “la intención real de la consignante no era la de reparar ningún daño […] sino de afianzar, no reparar, las responsabilidades que pudieran depararse”.

Frente a estos argumentos, el fiscal Horrach esgrime en su último recurso el artículo 21.5 del Código Penal, que contempla como circunstancia atenuante para reducir una condena “La de haber procedido el culpable a reparar el daño ocasionado a la víctima, o disminuir sus efectos en cualquier momento del procedimiento y con anterioridad a la celebración de juicio oral”. A juicio del fiscal, la normativa aprobada en 1995 no exige “una necesidad de contricción”. En otras palabras: no hace falta que la infanta se arrepienta o se reconozca culpable para recibir beneficios en su condena. Basta con poner el dinero encima de la mesa.

Reparación voluntaria

Según el escrito del fiscal, uno de los principales requisitos para aplicar atenuante es “que el acto de reparación sea a iniciativa voluntaria del imputado, y sea él quien lo configure, con independencia de que sea un tercero quien, en su caso, le facilite los medios económicos”. Horrach recuerda en su recurso que el 17 de diciembre de 2014, la defensa de la infanta consignó de forma voluntaria en el juzgado 587.413 euros en concepto de responsabilidad civil. Un dinero que debía servir para para saldar su posible responsabilidad lucrativa ante los 168.571 euros que su marido defraudó presuntamente a Hacienda entre 2007 y 2008.

Sin embargo, olvida el fiscal que el caso no terminó ahí. Ni tampoco la posible responsabilidad civil de la infanta. Con la imputación por parte de Manos Limpias de dos presuntos delitos de fraude fiscal, la fianza de la infanta subió a los 2,6 millones de euros. Y cambió también la voluntariedad de la infanta de cara a la Justicia. El juez Castro impuso un plazo de veinte días para que la hija menor del rey emérito saldara la nueva fianza y cuatro meses después, rebasado con creces ese plazo, tuvo que fijar un ultimátum de tres días para que Cristina de Borbón pusiera a disposición sus bienes.

Fue entonces cuando los abogados de la infanta registraron en el juzgado un listado de su patrimonio: los pisos escriturados a nombre de Aizoon, su nómina como directiva de La Caixa y la vivienda vendida hace dos semanas a una sociedad en Liechtenstein.

El escrito del fiscal remarca de nuevo la tesis de que la acusación popular -que en este caso es la única que ha pedido prisión para la infanta- es insuficiente para sentarla en el banquillo. En este caso, el argumento se traslada también a la responsabilidad civil: “El acusador popular carece de legitimación para solicitar la reparación civil que queda reservada para el perjudicado […] Ni el juez ni la Acusación Popular pueden sustituir legalmente la voluntad del prejudicado a estos efectos”. Ahora, la pelota está de nuevo en el tejado de la Audiencia Provincial de Baleares.

El comprador del palacete de la infanta se esconde tras una fundación en Liechtenstein

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La firma recibe el nombre de Matsoto Foundation, y es una de las formas jurídicas más opacas del planeta; una fundación abierta en Vaduz, capital de Liechtenstein. Desde allí se controla una empresa en Luxemburgo, Southbury Holding, que ha puesto 6,9 millones de euros para comprar de la casa de Iñaki y Cristina.

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La firma recibe el nombre de Matsoto Foundation. Y es una de las formas jurídicas más opacas del planeta; una fundación abierta en Vaduz, capital del principado de Liechtenstein. Allí, este tipo de empresas son prácticamente un agujero negro. Matsoto Foundation no presenta cuentas públicas, no declara abiertamente sus socios. Y sobre todo, no tiene obligación legal de anunciar quién está detrás de la compra -por medio de varias empresas pantalla- del palacete que hasta hace escasos días estaba a nombre de Iñaki Urdangarín y la infanta Cristina  en el barrio barcelonés de Pedralbes. Un palacete embargado por la Justicia y por el que la pareja ha recibido 6,9 millones de euros.

El pasado 8 de junio el juez José Castro, encargado de la investigación del Caso Noos, levantó la anotación judicial que pesaba sobre el inmueble. Los ex duques de Palma, ambos imputados, aseguraron al juez que tenían un comprador para la casa. De hecho, el contrato de arras llevaba firmado desde diciembre del año pasado. Según el documento, el comprador anónimo estaba representado por el abogado barcelonés Miquel Terrasa, un viejo conocido de Iñaki Urdangarín. Terrasa ya asesoró al Instituto Noos en su proyecto para hacer  de Valencia la sede de los Juegos Europeos.

Hace tan solo dos días, Urdangarín y la infanta anunciaban al juez Castro que la compra se había materializado: del dinero entregado por el comprador anónimo 4,4 millones han servido para saldar la hipoteca del inmueble. El resto, 2,3 millones según el escrito de sus abogados, ha sido consignado por un notario en la cuenta del juzgado para hacer frente a la fianza civil impuesta a ambos, que supera los 13 millones en el caso de Urdangarín y fue fijada en 2,6 en el caso de la infanta.

Según el Registro Mercantil español, el nuevo comprador de la vivienda no es una persona física, sino una empresa abierta en Luxemburgo, de nombre Southbury Holdings. La sociedad fue creada en el principado centroeuropeo el 28 de mayo de 2008 por los representantes de un conocido bufete financiero de la zona, International Pyramide Holdings. El director de la compañía es, por ejemplo, uno de los máximos directivos de gigantes como Pepsi en Europa. Según su acta fundacional, las 1.250.000 acciones de Southbury Holdings están en manos de este conglomerado. Pero un año después de su creación, eso cambió. El 18 de febrero de 2009 las acciones de Southbury Holdings pasaron de golpe a la firma Matsoto Foundation.  La sociedad en Liechtenstein se hizo así con el control de la firma en Luxemburgo. Y, por tanto, es ahora la propietaria real del palacete de la infanta.

Coincidencias

Pese al cambio de acciones y su titularidad real en Liechtenstein, Southbury Holdings está administrada desde el momento de su creación por otra empresa del mismo país: una firma llamada Manacor (luxembourg) SA, un nombre mucho más recurrente si tenemos en cuenta que Urdangarín y la infanta Cristina ostentaban hasta hace una semana el título de duques de Palma y que Manacor es uno de los principales municipios de la isla.

La gestión de esta compañía -abierta ya antes de la creación de Southbury Holdings- ha pasado por varias manos desde entonces y en la actualidad está encargada  a cinco financieros locales. Cinco personas que trabajan en el número 46A de la Avenida J.F. Kennedy de Vaduz: Gérald Olivier David Welvaert, Jean-Jacques Josset, Martin Paul Galliver, Fabrice Michel Gilles Mas y Fabrice Stéphane Rota.

El 18 de junio de 2010, Southbury Holdings, compradora oficial del palacete de Pedralbes, celebró una junta extraordinaria de accionistas. La única que tiene anotada. Y allí, un financiero luxemburgués llamado Thomas O’Doherty, con un poder de Matsoto Foundation -la dueña en Liechtenstein-  realizó una serie de modificaciones de los estatutos ante notario. Cambios como una reducción de los gastos fijos anuales estimados de la empresa hasta los 1.000 euros. En resumen, un ahorro de dinero. Un mes después -exactamente el 22 de julio de 2010- el juez Castro abre la pieza separada que ha servido para investigar las presuntas corruptelas de Urdangarín y la infanta Cristina y que ha terminado por sentar a la pareja en el banquillo. 

Un año antes de estos hechos y según reveló ayer el portal Vanitatis, la misma empresa luxemburguesa compró otro piso en Barcelona. Una vivienda de 450 metros cuadrados en el Paseo de la Bonanova de Barcelona. Esta vez, la compra se realizó el 21 de mayo de 2009; dos días después de la primera comunión de Juan Valentín y Pablo Nicolás, los hijos mayores de los ex duques de Palma.