Netflix llega… tarde

sense8Los Emmy, con ‘Juego de Tronos’, ‘Transparent’, ‘Veep’ y ‘Olive Kitteridge’ como triunfadoras, son la prueba de que el esperado servicio de ‘streaming’ que aterriza en España el 20 de octubre se enfrentará a un mercado dominado por Movistar+. 

En la imagen, fotograma de Sense8, una de la series más seguidas de Netflix.

sense8
Imagen de la serie Sense8 de Netflix.

Por fin. Son las palabras más repetidas cuando se habla del desembarco de Netflix en España, que tendrá lugar el próximo 20 de octubre. El servicio de streaming de contenidos audiovisuales estadounidense, presente ya en países como Canadá, México, Reino Unido y Francia, estará disponible en nuestro país a partir de octubre. Pero ha tardado una década en llegar. “Tuvimos que cerrar los acuerdos sobre derechos y… nos llevó bastante tiempo”, explica a EL ESPAÑOL Neil Hunt, Chief Product Officer de la compañía. Es el responsable de la parte tecnológica de un servicio que será accesible desde televisiones inteligentes, tablets, ordenadores, smartphones, chromecast, portátiles…

La pregunta, sin embargo, no es tanto por qué no ha llegado Netflix antes sino, más bien: ¿ha tardado demasiado?

Mientras se especulaba de forma repetida sobre cuándo aterrizaría el gigante del streaming, otros competidores se han abierto paso en el mercado. O, más bien, uno en concreto: Movistar, que el pasado julio adquirió Digital Plus convirtiéndose en Movistar+, un gigante de la oferta de contenidos. Aunque no es el único jugador de esta partida: está Wuaki, y servicios más especializados como Filmin, Atresplayer, Cineclick, Nubeox, Filmotech… La oferta de Movistar+ es una de las más potentes. Cuenta con 3,6 millones de abonados a un servicio que cuesta 20 euros mensuales en su paquete básico, al que pueden sumársele otros para cine, deportes… Netflix deberá competir en ese mercado tanto en oferta como en precio. “Esperamos hacer a mucha gente muy feliz pero no vamos a hablar de expectativas concretas”, responde Hunt cuando se le pregunta por la competencia, y añade un improbable “no tienes que elegir a uno u otro, puedes suscribirte a Netflix y a otros servicios también”.

Desde la compañía prefieren no abordar su estrategia en esos términos y hablan de accesibilidad. “Basta con tener una pantalla y una conexión a internet para suscribirte a Netflix. Si estamos con Vodafone es porque queremos hacer que sea más fácil hacerlo para los usuarios de esta compañía”, explica Juan Mayne, director de adquisición de contenidos de Netflix.

La cuestión es qué puede ofrecer que no se pueda ver ya en nuestro mercado. Un vistazo a los premiados en la 67 edición de los Emmy, los principales premios de las televisión en EE UU, celebrada el pasado domingo, confirma que los pedazos más sabrosos de la tarta americana ya tienen quien los sirva en España. Olive Kitteridge, la producción de 2014 de HBO, arrasó en su categoría: Mejor Miniserie, Dirección Actor y Actriz protagonista y Actor de reparto (Richard Jenkins, Frances McDormand y Bill Murray, respectivamente), Dirección y Cásting. La fantasía de dragones y dinastías enfrentadas Juego de Tronos, también de HBO, acaparó los premios de mejor Serie dramática, Dirección, Guión, Sonido, Actor de reparto (Peter Dinklage), Efectos especiales y Diseño de producción, una amarga despedida para Mad Men, por más que Jon Hamm viera premiado su trabajo, de una vez por todas, como el publicista mujeriego Don Draper.

Derechos adquiridos

Tanto Olive Kitteridge como Juego de Tronos pueden verse en Movistar+, que cuenta con las series de HBO en exclusiva. Otro triunfador de los Emmy fue Transparent, la serie protagonizada por un transexual, con premio para su protagonista, Jeffrey Tambor, además de Actor invitado y Dirección en categoría de comedia. Y Veep, con las estatuillas de Mejor Comedia, Guión, Actriz protagonista y Actor de reparto en su categoría (Julia Louis-Dreyfus y Tony Hale). Bessie, miniserie sobre la cantante Bessie Smith de HBO, sumó varios premios. Todas pueden verse en España a través de Movistar+.

Entre lo mejor del año que llegará con Netflix, al menos de acuerdo a los Emmy, está Cómo defender a un asesino, de la cadena ABC, cuya protagonista Viola Davis levantó uno de los principales galardones como actriz.

Netflix también ofrece en EE UU la aplaudida serie carcelaria Orange is the new black, con un Emmy a Uzo Aduba como actriz de reparto, pero como ocurre con Juego de Tronos, los derechos en España ya están adquiridos.

Además de estas dos últimas, otras series que puede aportar Netflix al mercado español son Sense8, Daredevil, Bloodline, Marco Polo, Unbreakable Kimmy Schmidt, Grace and Frankie, Chef’s Table… Todas son producciones suyas. “No se trata tanto de la cantidad de las series sino de su calidad. Cuando lanzamos una serie lo hacemos siempre después de haber comprobado que a nuestros suscriptores les encanta. Tratamos de traer lo más posible de ese tipo de contenidos a cada mercado cuando aterrizamos”, explica Mayne. “Después, a partir del primer día, la oferta no hace sino crecer y mejorar”. Y adelanta una línea de trabajo: “La oferta de contenido será mucho más fuerte y mejor dentro de un año que la del lanzamiento”.

Hay mucha información sobre Netflix en internet, aunque buena parte es aún especulación. La propia compañía no confirma más que algunos aspectos. Vodafone confirmó a comienzos de septiembre lo que ya era un rumor, que ofrecerá Netflix incluido en su paquete televisivo, aunque no será la única manera en que el servicio de VOD (video on demand) podrá verse.

El resto de datos son notorios pero no oficiales. Se sabe que Netflix llegará en octubre. Algunas webs han publicado el 7 como fecha. “No tengo ni idea”, responden tanto Hunt como Juan Mayne, director de adquisición de contenidos de la compañía, quienes sólo confirman el mes, pero no el día. Algo parecido ocurre con los detalles de precios y servicio: diferentes páginas webs hablan de 7,99 euros mensuales con una tarifa para HD y opción de dos dispositivos de unos 9 euros. De nuevo, la empresa juega al misterio: “Hoy no vamos a hablar de los precios”, responde Hunt. “Nuestra labor es reunir una selección de contenidos y tener grandes historias procedentes de todo el mundo. Y lograr que estén accesibles de una forma sencilla que te haga querer volver a por más”. Quieren lograr implantar el efecto binge-watching: espectadores tan enganchados a una serie que se someten a sesiones maratonianas de varios capítulos sin levantarse del sofá.

En EE UU Netflix ofrece alrededor de 10.000 títulos, entre series, películas, documentales, stand-up comedies y otros contenidos. En Reino Unido son cerca de 3.400 y en Francia unos 1.260. Por lo que se puede leer en internet, España andaría cerca de esta última cifra. Pero los responsables de la empresa no dan datos al respecto. Según Hunt, “a largo plazo, estamos buscando hacer el menor número posible de contratos, de tal forma que el catálogo de todos los países acabe convergiendo. En cinco o diez años se verá que el contenido importante será accesible desde todo el mundo”. Algo que es beneficioso, asegura el ejecutivo, para “minimizar el riesgo de piratería: no queremos que la gente se sienta obligada a ir a otros sitio para descargar el contenido que quieren ver”.

No más de un año

Mayne habla de oferta personalizada, “a medida” para cada país. “Nunca encontrarás exactamente la misma para dos mercados diferentes. Pero tenemos cierta consistencia: las series que tenemos en diferentes países son las que les gustan nuestros usuarios y haremos el mayor esfuerzo por traerlas a España”. No da títulos concretos, salvo dos que forman parte de la estrategia global de la compañía: How to get away with murder y Gotham. Como parte del tipo de serie que quieren incluir en su oferta -en cuanto a estándar de calidad-, Mayne cita Peaky Blinders.

En cuanto a la política de ventanas, en España podrán verse los contenidos originales de Netflix al mismo tiempo que en EE UU y otros países. “Cuando lanzamos Narcos, lo hacemos en todos los países en los que operamos”, cuenta Mayne. Pero no será siempre así con todos los demás contenidos. “Dependerá de una multiplicidad de factores”. Con algunas series, como Gotham, habrá que esperar un poco ya que deberán esperar a las ventanas de exhibición de cada territorio con contratos ya cerrados. En algún caso, ofrecerán el contenido en estreno mundial para todos sus abonados a la vez, estén donde estén. “Trataremos de estar lo más cercanos posibles. En algunos casos podremos aproximarnos unos treinta días al lanzamiento de una temporada. En otros serán seis meses… Pero nunca más de un año”, promete Mayne. “No queremos estar nunca más de una temporada por detrás, porque es demasiado”.

En algunos casos, directamente, no tienen los derechos en mercados como España -volvemos al ejemplo de Juego de Tronos-, un motivo por el que “estamos desplazándonos hacia un modelo de contratación global. Es la mejor forma de ofrecer las mejores series de todo el mundo a nuestros suscriptores”, prosigue el responsable de contenidos.

Reed Hastings y Marc Randolph fundaron en 1997 Netflix como una compañía de alquiler de vídeos online. En 2002 salió a bolsa y alcanzó 600.000 abonados en EE UU. En 2005 ya tenía 4,2 millones y en 2007 comenzó su servicio de streaming. Poco después arrancó su expansión internacional, primero en Canadá, luego en América Latina, Caribe, parte de Europa… En nuestro continente está ya presente en Finlandia, Suecia, Noruega, Reino Unido y Francia, y ahora, además de España, ampliará negocio en Italia y Portugal. En total, está disponible en 50 países de todo el mundo, con 62 millones de abonados.

Los Emmy de los nuevos tiempos

tirionJuego de Tronos se convierte en la serie más laureada en una misma edición al obtener 12 galardones. Jon Hamn, que dio vida al controvertido Don Draper en Mad Men,  logra el premio como mejor actor de drama tras ocho nominaciones consecutivas. ‘Veep’ destrona a ‘Modern Family’ como mejor comedia. ‘Olive Kitteridge’ arrasa en las miniseries. Y Viola Davis es la primera mujer negra elegida como mejor actriz dramática…

tirionLa principal batalla de la 67ª edición de los Premios Emmy era entre la fantástica (en todos los sentidos) Juego de Tronos y la cruda (por real y por dura) Mad Men. La Academia de Televisión de Estados Unidos ha optado por la fantasía. La serie de la HBO obtuvo en la noche del domingo cuatro estatuillas: mejor drama, mejor actor de reparto (Peter Dinklage, en la imagen), mejor dirección por el capítulo Misericordia (David Nutter) y mejor guión (David Benioff y D.B. Weiss). Galardones que, sumados a los ocho de las categorías técnicas entregados la pasada semana, suman doce. Récord de premios en una misma edición.

Además, la factoría HBO también venció en comedia, con Veep, y en miniseries, con Olive Kitteridge. Triunfo total para las tres siglas tatuadas a fuego entre todos los amantes de las series gracias a otras ficciones del pasado como The Wire o Los Soprano. La comedia presidencial logró arrebatar a Modern Family el momento de ser por quinto año consecutivo la mejor serie en esa categoría. Volvió a repetir Julia Louis-Dreyfus como mejor actriz y Tony Hale como mejor actor de reparto.

En la categoría de Drama, por fin Jon Hamn logró su ansiado galardón gracias a su papel del inolvidable Don Draper. Acudía por primera vez sin su mujer, de la que se acaba de separar, pero tuvo palabras para ella al recoger el premio así como para sus familiares y para los creadores de la serie. Se arrastró hasta el escenario. Mucho costó llegar hasta ese momento y el público del Teatro Microsoft de Los Ángeles lo sabía. Puestos en pie, los asistentes escucharon el discurso de Jon Hamm donde desató su vena cómica al creer “imposible” que ese premio fuera para él. Con este único galardón para el elenco de Mad Men, la serie pone el broche final al año de su despedida.

Por su parte, Viola Davis se convirtió en la primera mujer negra elegida como mejor actriz dramática por su trabajo en Cómo defender a un asesino. Su discurso tras recibir el galardón fue un alegato en favor de las actrices de color. “La única cosa que separa a las mujeres de color son las oportunidades. Gracias a los guionistas por crear papeles para mujeres sexys y negras”, dijo con la voz entrecortada. Y para terminar tuvo un momento de recuerdo hacia las otras actrices que antes que ella lograron “cruzar esa línea”.

Otra mujer de color, esta vez Uzo Aduba, se alzó con el galardón a mejor actriz secundaria por su papel de Crazy Eyes en Orange is the new black, de Netflix.

Y con las mujeres sigue el cambio. En premios predominantemente masculinos, este año han triunfado las mujeres: Jane Anderson, guionista de Olive Kitteridge, ganó el Emmy a mejor guión en miniserie y Lisa Cholodenko, directora de la misma producción, ganó el Emmy a mejor dirección.

Otra de las series no emitidas en televisión que se llevó estatuillas a casa fue Transparent. Gracias a la soberbia interpretación de un anciano transexual, Jeffrey Tambor ganó el Emmy a mejor actor de comedia imponiéndose a rivales de la categoría de Louis C.K. o William H. Macy. La serie de Amazon fue galardonada también con el Emmy a mejor Dirección en la categoría de comedia.

Por su parte, en la categoría de miniseries, Olive Kitteridge arrasó con seis premios (Mejor miniserie, Mejor dirección, Mejor guión, Mejor actor protagonista, Mejor Actriz protagonista y Mejor actor de reparto) mientras Bessie ha sido reconocida con el Emmy a la Mejor Película para TV, además de otros tres galardones que premian su banda sonora, fotografía y mezcla de sonido. Regina King ha recibido el galardón a la Mejor actriz de reparto en una miniserie o película de televisión por su interpretación en American Crime.

The Daily Show with Jon Stewart se llevó el Emmy a Mejor guión, dirección y programa de variedades. Saturday Night Live, el programa más longevo de la televisión en EEUU, recibió dos Emmys creativos sumando 42 galardones en sus 40 temporadas de historia.

Diccionario satírico burlesco (XIII)

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Salvador Alsius presentando el Telediario de TV3. 

La antepenúltima entrega del diccionario de Anna Grau comienza con Tarradellas, primer presidente catalán de la Democracia, y se cierra con Udef, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal que ha destapado algunas irregularidades en Cataluña para disgusto de Jordi Pujol.

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Tarradellas

“Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí!”. No es el “Sangre, sudor y lágrimas” de Winston Churchill pero, con sólo esta frase, Josep Tarradellas entró en la gloria. En su persona se restauraba mágicamente la Generalitat como si no hubieran existido la Guerra Civil con todos sus trágicos errores (por los dos lados) ni el franquismo. O como si finalmente se le pudiese dar carpetazo. Atención que la frasecita gana enteros con el tiempo. Tarradellas, cuyo mayor mérito hasta la fecha había sido aguardar pacientemente en Francia a que escampara, pudo salir al balcón de la Generalitat y decir otra cosa. Pudo decir “Catalans, ja sóc aquí!”. Eligió la fórmula “Ciudadanos de Cataluña” porque quería que su llamado implicara y conmoviera a todos y cada uno. Vinieran de donde vinieran, hubieran nacido donde hubieran nacido, hablaran catalán o castellano. La verdadera Casa Gran, la Cataluña de todos. A partir de aquí todo fue retirarse de la política y llevarse fatal con Jordi Pujol. Se despreciaban el uno al otro colosalmente, genéticamente. El tiempo va poniendo en su lugar las luces y las sombras de cada uno.

Toros

Prohibidos en Cataluña por joder. Como suena. Por joder a los españoles y a España. Se puede decir más alto pero no más claro. La idea es que la tauromaquia la inventó Cagancho en Almagro (nada que ver con una tradición milenaria grabada en el fondo de la vasija de gigantescas civilizaciones…) y la perpetuó Franco para dar gusto a los bajos instintos de su pueblo primitivo y cerril. Por supuesto Hemingway y Picasso le veían la gracia al tema porque eran dos psicópatas y Ava Gardner porque era una ninfómana y una borracha. Da igual que el torero del que se enamoró fuera catalán. En la misma situación pre-esquizofrénica parecen encontrarse todos los que, condenando los toros, defienden el interés cultural de los correbous. Todo ello mientras los índices de audiencia de las corridas televisadas se disparan en Cataluña. ¡Freud, vuelve!

Tres per cent

Hablando de Freud, famosísimo lapsus del entonces president Pasqual Maragall en sede parlamentaria. En pleno rifirrafe con el entonces líder de la oposición Artur Mas, va y le espeta: “Ustedes tienen un problema, el tres per cent“. Al principio nadie entendía nada…o no lo quería entender. Al ponerse Mas colorado y hecho una hidra, ni con la mejor voluntad de papar moscas podía ignorarse que el famoso tres per cent era lo habitual en comisiones para hacer negocios con la Generalitat. Maragall en su día reculó alegando que se había equivocado y, en off the record, que no tenía pruebas. Pues ya eran ganas de no tenerlas. Con el tiempo se ha sabido con doloroso recochineo que si Maragall pecó de algo, fue de optimista: el tres per cent era sólo la punta de un iceberg que podía llegar fácilmente al cinco y al diez. Seguimos para bingo y no paramos.

TV3

Televisión catalana pagada con los impuestos de todos pero puesta exclusivamente al servicio de las ideas y los intereses de algunos. Esto, que en realidad no es nada nuevo en una tele pública y menos autonómica, alcanza cierto paroxismo en Cataluña, donde la reyerta no es meramente partidaria o política sino identitaria. No es una tele de derechas contra los de izquierdas o viceversa. Es un enjuague étnico. Es un simulacro de Cataluñita la Fantástica que se superpone cuidadosamente a la Cataluña real. Y con un poco de suerte la borra del mapa. Ah, TV3 también sirve para pagar a precio de oro producciones externas de gentes MUY adictas a la causa que con el dinero público así acumulado luego financian medios privados de comunicación que siguen engordando y engordando la bola de nieve… siempre la misma, ya es casualidad, y siempre rodando por el mismo lado… Es la forma más sutil y a la vez más definitiva de corrupción: financiar con el dinero de todos el país sólo de algunos. Errequeerrelandia.

Udef

“¿Qué coño es eso de la Udef?”, dijo Jordi Pujol cuando se enteró de que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal estaba investigando las cuentas de su familia. La Udef, creada en pleno gobierno Zapatero -al césar lo que es del césar- es algo así como el FBI en el cogote de los delincuentes de guante blanco. Son los federales con licencia para actuar en todos los ámbitos y territorios. Antes de esta centralización, todas las brigadas de investigación de estos delitos estaban desperdigadas por distintos cuerpos, colaboraban entre sí lo mínimo, se pasaban información la justa, se ponían la zancadilla a tope… y entretanto, maletines y maletones multimillonarios se evaporaban allende nuestras fronteras. Lástima que esto no sea de verdad una peli americana sino la crónica negra de España de toda la vida y que a la hora de la verdad, una investigación económica tenga que pasar ciertas cribas políticas. Tienen razón Pujol y Mas cuando se quejan de que ahora les miran las cuentas con lupa porque han sido malos chicos. La misma que tenían todos los que durante décadas se desgañitaron en vano denunciando que por mor de sus pactos y pactufos se les permitía llevárselo muerto mientras el Estado miraba para otro lado. ¿Qué es peor, lo de ahora o lo de antes?

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El libro negro del periodismo en Cataluña (V): La tele de la mitad

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La pregunta eterna sobre TV3 es su papel en la creación de la Cataluña actual. ¿La cadena ha manipulado o censurado informaciones? Sí. ¿Esa censura es siempre política? Lo parece. En la historia de TV3 hay hitos sueltos donde esa presión se ha hecho evidente. Pero en el día a día ha sucedido algo más sutil, constante y eficaz. Es lo que un redactor jefe de informativos en distintas etapas llama “la lluvia fina”.

Este domingo, el sexto capítulo: ‘La opinión dependiente’ 

Lee aquí los cuatro primeros:

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’ / 4. ‘El pozo’

La pregunta eterna sobre TV3 es su papel en la creación de la Cataluña actual. ¿La cadena ha manipulado o censurado informaciones? Sí. ¿Esa censura es siempre política? Lo parece. En la historia de TV3 hay hitos sueltos donde esa presión se ha hecho evidente. Pero en el día a día ha sucedido algo más sutil, constante y eficaz. Es lo que un redactor jefe de informativos en distintas etapas llama “la lluvia fina”.

El 30 de junio de 1998 ocurrió algo poco habitual en Cataluña. El director del recién creado Teatre Nacional de Catalunya (TNC), Josep Maria Flotats, convocó una rueda de prensa para insultar al conseller de Cultura, Joan Maria Pujals. Le llamó “jovencito con estilo de terrateniente tarraconense que se ha querido comer el mundo”. El motivo era su destitución durante su primera temporada al frente de la institución. Flotats daba sus motivos: “Se me amputaba el proyecto del TNC a causa del chantaje de tres empresarios y dos directores que amenazaron con hacer ruido, y yo mostré mi desacuerdo”.

Al mediodía TV3 dio la noticia sin declaraciones del director. Por la noche, el editor del Telediario, Carles Francino, tenía preparado un vídeo con cortes de voz de Flotats. Poco antes de empezar, el director de la Corporación, Lluís Oliva, pidió a Francino que diera la noticia sin declaraciones. Faltaban minutos para empezar la emisión. Francino se negó y no presentó aquella noche el telediario. Estuvo sola su compañera, Helena García Melero. Después de insistir con varios correos electrónicos, Francino no ha hablado para este reportaje.

Dentro de TV3, aquello se vivió como un momento emocionante. La redacción tenía un Estatuto desde aquel año. Como en todas las televisiones públicas españolas, el nombramiento de los directores de TV3 depende del Gobierno de turno.

Era al menos la segunda vez que un editor no presentaba el Telediario por desacuerdos. La primera fue en febrero de 1987, pero no hubo revuelo. Salvador Alsius dirigía el informativo. Barcelona ya era sede olímpica y el alcalde, Pasqual Maragall, hacía cada semana un acto deportivo con escolares. Alsius había acordado con el jefe de informativos que cubrirían sólo el primero de los actos de Maragall. Pero cuando Alsius supo que el tercero iba a consistir en cinco penaltis del alcalde al portero del Español, Tommy N’Kono, decidió darlo. El jefe de informativos se negó. Discutieron en el camerino, corbata en mano, según Alsius. Se hizo la hora y Àngels Barceló empezó a presentar sola.

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Angels Barceló durante sus años en TV3.

Dos semanas negras

La primera emisión de TV3 fue el 10 de septiembre de 1983. La redacción inicial era de izquierdas. Alsius fue el primer director del Telediario de mediodía. Recuerda una libertad razonable para elegir, excepto en dos semanas negras llenas de imposiciones.

La primera fue la de la querella contra Pujol por Banca Catalana. El director de la tele, Alfons Quintà, que había levantado el caso en El País tres años antes, ahora escribía los audios de alguna de las piezas sobre el caso en TV3 que iban a tener el efecto contrario.

La segunda semana fue la de las elecciones de 1986 donde se presentaron Miquel Roca y el Partido Reformista. TVE usó por primera vez imágenes de alguien que hablaba en catalán y le puso subtítulos. Era Roca. Pudieron pensar que si un político que aspiraba a presidente hablaba en catalán perdería puntos. En la Generalitat lo vieron así y decidieron responder. Alsius tuvo que sacar más a Roca. Recuerda un mitin de Felipe González con 40.000 personas en Bilbao y un encuentro de Roca en Yecla con 35, sin el mil detrás. El jefe de informativos creía que Roca debía salir primero.

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Salvador Alsius durante sus años en TV3.

El cargo más poderoso en los años 80 era el jefe de asignaciones, que decidía dónde enviar cámaras a cubrir actos. El jefe más célebre fue Josep Lluís Suelves. Alsius recuerda una gestión opaca. Le era fácil decir que para tal sitio no había cámaras o que no podía acudirse a otra cobertura. Era por tanto un puesto fácil para filtrar información.

Las leyendas que corren por la redacción de TV3 sobre Suelves, su influencia política, su línea directa con la Generalitat y su fidelidad al pujolismo son asombrosas. Si el president Pujol iba a un pueblo remoto, allí estaba TV3; si viajaba a un país menor, allí estaba TV3. La cobertura era amable, humana. El líder de la oposición socialista, Raimon Obiols, dijo en una entrevista a eldiario.es: “Cuando fui invitado por única vez a los estudios de TV3, después de años de ausencia, dije a los que me recibían que me sentía tentado de besar el suelo, como si fuera la tierra prometida”.

Obiols cita una investigación donde se decía que el porcentaje de pantalla de Pujol en TV3 era 22 veces superior al suyo mientras fue jefe de la oposición.

Paz por territorios

La etapa de los 80 en la redacción de la tele se conoce popularmente como “paz por territorios”: la redacción cumplía con lo que le pedían sin rechistar (paz) a cambio de convenios laborables favorables (territorios).

En aquellos años las noticias que se hacían a petición directa de la Generalitat se llamaban “discos solicitados”. Albert Sáez dirigió la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales entre 2008 y 2010. Como presidente le tocó lidiar con los beneficios excesivos de aquellos convenios que él mismo había disfrutado: “Cuando yo trabajaba en TV3 entre 1984 y 1988, en una huelga a los de mi categoría nos multiplicaron el sueldo por cuatro para equipararlo a otra categoría”. La estrategia sindical era obvia: “Los sindicatos de TVE y TV3 sincronizaban las negociaciones de los convenios para que fueran justo antes de las campañas electorales”, dice Sáez. Así llegaban las concesiones: los “territorios”. Aquellas concesiones del presidente dejaban a los directivos de la cadena “en una situación de extrema debilidad”, según Sáez.

La lluvia fina

En la historia de TV3 hay hitos sueltos donde la presión política se ha hecho evidente, pública y que han podido luego criticarse. Pero en el día a día ha sucedido algo más sutil, constante y eficaz. Es lo que un redactor jefe de informativos en distintas etapas llama “lluvia fina”.

La lluvia fina es la jerarquización de un contenido sobre otro, la extensión de un vídeo, las noticias amables por encima de las polémicas. Ese día en que el director de la tele llama a un director de informativos en fin de semana para que “dé bien las encuestas electorales” y el presentador le dice que no se preocupe y el director insiste en que “no olvide la del Avui”.

Es un goteo cualitativo, no cuantitativo: se puede analizar un día pero no sus efectos. El minutaje de los partidos y los políticos en pantalla, que es el único modo oficial de medir, no refleja estos matices.

El pasado 28 de agosto la Guardia Civil registró la sede de Convergència y de su fundación, CatDem, además de cuatro ayuntamientos convergentes. TV3 dedicó 14 minutos a la información. Los ocho minutos iniciales fueron para dos periodistas en las sedes y para un vídeo de resumen.

Era una información aceptable, aunque con poco contexto, con un inicio centrado en la visibilidad de la operación (no en la presunta corrupción) y con la alcaldesa de Sant Cugat, Mercè Conesa, que insinuaba que era una operación política. Los 2.30 minutos siguientes eran para dirigentes de Convergència, CatDem y el Govern. Los tres decían que era una operación política preelectoral.

El minuto siguiente estaba dedicado al Gobierno central. Los demás partidos catalanes tuvieron entre todos 1.45 minutos. La frase de Ramon Espadaler, de Unió, era sólo: “Respeto por la presunción de inocencia y por la actuación judicial”. A Xavier García Albiol, del PP, sólo se le oía esto: “Artur Mas en base a la responsabilidad como presidente de Convergència y a Romeva y Junqueras como socios de coalición electoral”. No tenía ni siquiera verbo.

No es el único ejemplo.

El 14 de octubre de 2012 el Telediario abrió con una previa de las elecciones venezolanas y con una concentración de castellers en Tarragona. La tercera noticia fue un vídeo de resumen de protestas contra los recortes en 57 ciudades. TVE abrió ese día con las manifestaciones. En el fragmento sobre los castells salía Artur Mas para pedir que los catalanes imitaran a los castellers e hicieran piña. Es poco probable -o imposible de descubrir sin confesiones- que estas cosas sean así debido a consignas políticas. Como en todos los medios, los periodistas saben en el fondo dónde trabajan.

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Este domingo, el sexto capítulo: ‘La opinión dependiente’ 

Lee aquí los cuatro primeros:

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’ / 4. ‘El pozo’

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El comportamiento de la sección de Política de TV3 se controla al minuto. Cuando hay una información política importante, ofrecen opiniones de todos los partidos: los siete enanitos, les llaman algunos en la redacción. Pero el Gobierno tiene el doble porque su partido es también uno de los enanitos. Una de las batallas importantes de TV3 ha sido decidir qué es más importante: el Consejo de Ministros o el Consell de Govern, la información local o la información que ese día pueda ser más importante fuera de Cataluña. Un análisis cuantitativo no percibe estos matices.

Ramon Espuny, presidente del Sindicat de Periodistes de Catalunya, cree que no es necesario dar órdenes: “Los mecanismos del micropoder van así. No hay que tener carné para obedecer a un partido o un gobierno; la mejor manera es no tenerlo y disfrazarlo de criterios profesionales”.

También es lluvia fina que las menciones de la palabra “nacional” sean sobre todo para “Cataluña” y que la información vinculada a España lleve el adjetivo “estatal”. A veces se ha hablado de “policía estatal” o “selección estatal”.

Esta lluvia fina no se da sólo en los informativos. Miquel Calçada presenta Afers exteriors, que busca catalanes por el mundo. En ninguna de sus ediciones ha sacado a un catalán que diera clases de castellano en el extranjero ni que hubiera aparecido en programas similares en otras cadenas.

El Che Guevara en Política

Los casos de manipulación burda son fáciles de detectar: un documental sobre el futuro de una Cataluña independiente sin que haya un documental alternativo sobre una Cataluña federal u otra gobernada por Ciudadanos; un debate después de las municipales para hablar sólo de la independencia; un espacio durante el Telediario para que el presidente convoque elecciones y una entrevista luego al “jefe de la oposición”, Oriol Junqueras, que ha sido aliado del Gobierno y va en su lista.

Pero es imposible generalizar la responsabilidad. Entre los 400 periodistas de la redacción de TV3 hay de todo. El apoyo a la independencia puede haberse colado para unos cuantos como un valor mayor que la profesionalidad, dice Espuny: “Hay gente independentista que aún dice que hay que defender la profesionalidad, gente que lo matiza y gente que quiere defender la profesionalidad en todo lo demás pero que piensa que éste es un tema de ‘vida o muerte’, de ‘ahora o nunca’, de ‘todo o nada’”.

Un redactor de una sección que no es Política y que defendió en una larga conversación off the record el papel de TV3 en el debate soberanista me dijo esta frase sobre la sección de Política en un correo electrónico posterior a nuestra charla: “Es una sección domesticada y poco conflictiva, atada de manos y pies: podría trabajar el Che Guevara de redactor y no se notaría”. Es una manera de reflejar las pocas intenciones de desligarse de la línea de quien mande en el Parlament.

En 2001 Europraxis, una empresa de Josep Pujol Ferrusola, asesoró a la multinacional Lear en el cierre de su planta en Cervera (Lleida). El secretario de Industria era su hermano, Oriol Pujol, y el conseller de Industria era Antoni Subirà, primo de Jordi Pujol, president de la Generalitat.

Fue un escándalo que llegó al Parlament. En 2002 Indra, que había comprado Europraxis en 2001, se llevó varios contratos millonarios de la Generalitat después de años intentándolo sin éxito. TV3 sólo ha hecho cinco menciones a Europraxis a lo largo de su historia. Fueron todas en 2006, cuando se publicó un informe de la Sindicatura de Cuentas sobre las concesiones “irregulares” a Indra. Había una diferencia con 2002: ya no gobernaba Convergència.

PACO JUNQUERA / GETTY
PACO JUNQUERA / GETTY

La primavera de Praga

En 1999 Pujol se quedó en minoría y una de las primeras leyes que se debatió en el Parlament fue la que regulaba el sector audiovisual. La oposición logró nombrar a un director de la Corporación por consenso, Miquel Puig, y se creó el Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC). La labor del CAC era fiscalizar a las teles y conceder licencias.

Miquel Puig fue un director con buena relación con la redacción. Un redactor jefe llama su época “la primavera de Praga”. Puig creía que uno de los pilares de TV3 debían ser los informativos y la credibilidad. Creó una serie de especiales sobre “los problemas de Cataluña”. El primero fue sobre las comarcas a las que afectaría el trasvase del Ebro. “Recibió muchas críticas desde las alturas”, dice Puig.

Otro episodio recordado es la noche del asesinato de Ernest Lluch. La muerte fue a última hora de la noche y TV3 emitía un programa de Buenafuente ya grabado. El director de Informativos, Josep Maria Torrent, tomó la decisión de no interrumpir la emisión después de dar un flash. Varios redactores llamaron y se ofrecieron a ir a la tele a improvisar un programa. Pero les dijeron que no hacía falta y no se mandó una unidad móvil al lugar de los hechos. Al día siguiente, el comité profesional pidió la destitución de Torrent en una reunión con Puig y el propio Torrent.

“[Hablamos después] en una conversación que no voy a revelar”, dice Puig. Torrent dimitió 24 horas después. Puig cree que “TV3 falló aquella noche”. Tres personas me han dicho que la sospecha principal que corría por la tele acerca de Torrent era que Lluch era socialista y no merecía tanta atención.

En 2002 llegó el final de Puig. Aunque él se resiste a reconocerlo, el Gobierno de Jordi Pujol le forzó a dimitir días después de que destituyera al director de Catalunya Ràdio, Josep Maria Clavaguera, por desacuerdos en la gestión. Puig lo recuerda así: “Habíamos perdido la confianza de CiU. El consenso se había roto”.

Hasta tal punto se había roto el consenso que Pujol nombró como nuevo director de la Corporación a Vicenç Villatoro, diputado de CiU y ex director del diario Avui. Torrent había trabajado también en Avui. Se acercaban las primeras elecciones de Artur Mas como cabeza de lista. Los políticos creen que en esos momentos es mejor tener a gente afín.

El CAC controlaba ya el pluralismo político en las teles pero no se quejó por la salida de Puig: “Era una cuestión interna del operador”, dijo su presidente, Francesc Codina, ex diputado de Convergència. El CAC tiene seis miembros; tres estaban entonces propuestos por CiU. Además de Codina, los otros dos eran un ex director de Avui y ex director general de Promoción Cultural de la Generalitat, Jaume Serrats, y un antiguo miembro del comité de gobierno de Unió y hoy recién cesado director de Catalunya Ràdio, Félix Riera. Los votos importantes iban a estar claros.

Un organismo débil

El CAC funciona con actuaciones acordadas por sus seis miembros. Cuando hay empate, decide el voto de calidad del presidente. Quien tiene el presidente y dos consejeros tiene, por tanto, el poder.

El CAC reparte licencias audiovisuales y vigila el pluralismo, la publicidad, las emisiones infantiles y en general la labor de las empresas que han recibido una licencia audiovisual para emitir. Los consejeros son propuestos por los partidos según su peso en el Parlament.

Es razonable dudar de partidismo en sus decisiones. Un modo para atenuar esas dudas entre la ideología y la profesionalidad es dar los cargos a personalidades sólidas y con una formación específica. En Cataluña el CAC se inspiró en el CSA de Francia. Allí los presidentes son jueces del Consejo de Estado, la alta función pública. La categoría de altos funcionarios, que no existe en Cataluña, ayuda a la independencia de los miembros: “Todo el mundo tiene su orientación pero no tiene que ser alguien sometido”, dice Elisenda Malaret, consejera del CAC entre 2008 y 2014, catedrática de Derecho administrativo en la Universidad de Barcelona y diputada socialista en el Congreso entre 2004 y 2008.

El Parlament aprueba los miembros del CAC. Malaret había visto los exámenes orales que se hacen en el Senado de Estados Unidos a quienes aspiran a cargos públicos importantes y se había preparado respuestas a presuntas incompatibilidades y propuestas sobre cómo mejorar el CAC. Pero la comisión sólo le preguntó vaguedades sobre si era miembro del PSC. Apenas habían hojeado su currículum.

La falta de respeto por la labor parlamentaria de control hace que el Consejo sea fácilmente manipulable. Rafael Jorba, periodista de La Vanguardia y consejero del CAC entre 2006 y 2010, vio que para que funcione bien un organismo de regulación se necesitan dos condiciones: “Una democracia de calidad y un subsistema de medios de calidad”. Jorba se llevó una decepción: “Me di cuenta de que no existe ninguno de los dos”. Jorba ha sido periodista desde 1978 en El Periódico, El País, TVE y La Vanguardia. Conoce por tanto el “subsistema de medios” catalán.

El CAC ha pasado por distintas etapas.

En 2011 sancionó al Grupo Godó con 12.000 euros porque su cadena, 8tv, había emitido en 2009 microespacios de publicidad encubierta del Ayuntamiento de Barcelona, entonces en manos del socialista Jordi Hereu.

En 2015, en cambio, ha creído que la campaña Preparats de la Generalitat es legítima publicidad institucional. En el anuncio sale gente alegre que se dice preparada para mejorar Cataluña. Esta decisión conllevó votos particulares de dos consejeros que explicaban sus diferencias. Sus motivos eran sobre todo dos. El primero, que según la ley la publicidad institucional “sólo” puede informar de servicios públicos. El segundo, que los lemas principales –Preparats y Fem-ho– eran los mismos que el de una campaña de Assemblea Nacional de Catalunya (ANC) en 2014 –Estem preparats– y el de CiU en las elecciones de 2012: La voluntat d’un poble. Fem-ho junts.

En su decisión, el CAC decía que eran eslóganes comunes: los habían usado de modo similar el PSC-PSOE en el año 2000, ERC en las municipales de Torelló en 2011, la Universitat de Vic en 2012, un encuentro empresarial en el Pirineu en 2015 o una campaña benéfica de la AMPA de Mallorca. Todas son campañas de una repercusión ridícula.

Con motivo de un anuncio por el Tricentenario del 1714, el CAC estuvo a punto de emitir un informe sobre la legalidad de esa publicidad institucional. La entonces consejera Elisenda Malaret se negó para que no hubiera un precedente sobre campañas institucionales que no lo son. Prefirió entonces que no saliera nada. Un año después, con la decisión sobre la campaña Preparats, ese precedente ya existe: a partir de ahora la publicidad institucional puede rozar la propaganda y ya hay una actuación del CAC que lo justifica.

Otro expediente polémico del CAC es el que permite que El Punt Avui TV alquilara siete licencias locales de Canal Català. La ley permite emitir sólo un 25% de contenido general en cadenas locales. El Punt Avui TV emite el mismo contenido sin apenas desconexiones. Es decir, se está saltando la ley.

Planeta y otras emisoras estatales -Localia de Prisa o urBeTV de Vocento- intentaron un modelo parecido para toda España pero fracasó por motivos económicos y porque en lugares como Cataluña el CAC lo iba a impedir de acuerdo con la ley. Aunque “tanto en Madrid como en el País Valenciano, Ver-T [de Planeta] emite en cadena por encima del 25% sin problemas porque, aparentemente, ningún organismo los controla”, según los profesores de la Universidad Autónoma de Bellaterra Montse Bonet y Josep Àngel Guimerà.

En Cataluña, para evitar el control del CAC y salvar El Punt Avui TV, la Generalitat cambió la definición de qué es “contenido en cadena de contenidos audiovisuales”.

“ERC e ICV nos pusimos tozudos y cambiaron la ley a través de la Ley de acompañamiento de Presupuestos”, dice la diputada de ICV Marta Ribas. Fue un cambio que se hizo sólo para salvar la tele de El Punt Avui. Mientras, en el CAC, dejaron el expediente en contra de El Punt Avui TV abierto hasta el cambio de ley. Así pudo seguir emitiendo. Nadie ha terminado por controlarles, como ocurrió con otras teles en Valencia o en Madrid.

Para qué ha servido TV3

La pregunta eterna sobre TV3 es su papel en la creación de la Cataluña actual. ¿La cadena ha manipulado o censurado informaciones? Sí. ¿Esa censura es siempre política? Lo parece. ¿Qué peso ha tenido? Quién sabe.

El Comité de Redacción se ha quejado de que la tele ha prestado poca atención al caso Pujol. Uno de los principales señalados ha sido 30 minuts, el Informe semanal catalán. Su director, Eduard Sanjuán, dice que la opción de grabar un documental sobre Pujol lleva tiempo sobre la mesa. No lo han hecho por la falta de concreción del caso y porque Pujol no quiere hablar. (Otro periodista de TV3 hace tiempo que persigue al ex president para un programa especial y no ha conseguido la entrevista. Para este reportaje, a sabiendas de este silencio, he intentado hablar con Lluís Prenafeta, secretario de Presidencia en los 80, que se ha negado con la excusa de que no tenía nada que decir.)

Sanjuán admite que si no ha habido documental sobre Pujol es sólo decisión suya. Dice que no ha recibido presiones.

30 minuts ha recibido otras presiones. En 1990 la Generalitat propuso a 30 minuts un viaje a Alemania para preparar un documental sobre el plan de residuos de Cataluña. En Alemania había un modelo en que se podía fijar el Gobierno catalán. El equipo de 30 minuts se quedó unos días más para ir a ver una planta de tratamiento de residuos en Schwabach. La periodista del equipo era una becaria. Hizo su trabajo y vio que en Schwabach estaban preocupados por los efectos perjudiciales de la planta. El programa se emitió y no gustó. El jefe de Informativos, Josep Maria Ràfols, no lo vio antes de la emisión y al cabo de unos días fue destituido. Y eso que en una pregunta parlamentaria de la época se llegó a decir que el programa se había manipulado para quitar secuencias negativas. Aparentemente no había sido suficiente. En el archivo de 30 minuts de TV3 no puede encontrarse por ahora este reportaje. “Los temas políticos siempre eran más difíciles”, dice Joan Salvat, director del programa durante 25 años hasta 2008.

¿Esto es lluvia fina? Y si lo es, ¿qué papel desempeña en la percepción de los catalanes? Es imposible de cuantificar.

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Mònica Terribas durante sus años en TV3.

Mónica Terribas fue periodista estrella en TV3 en un programa diario nocturno de actualidad y entrevistas. Luego dirigió la tele hasta 2012. Hoy presenta el programa matinal de Catalunya Ràdio, segundo en audiencia.

Pregunto a Terribas si en Cataluña se ha insistido poco con el caso Pujol. Se sorprende. Ha invitado al ex president al menos tres veces en antena a que vaya a explicarse. Pujol no ha ido. ¿Qué importancia tiene que Pujol no se haya explicado ni en TV3 ni en Catalunya Ràdio? Pujol podría hacer esas entrevistas sin problema: se reúne a menudo en privado con periodistas afines. Pero no quiere salir en público. El escaso martilleo de los medios para que hable no le afecta.

Es verdad que otros políticos fuera de Cataluña tampoco hablan. La excusa más habitual entre periodistas catalanes es ésa: en otros lugares -sobre todo en el resto de España- es igual o peor. Es un motivo razonable, pero si en otro lugar es peor, es una manera discreta de admitir que aquí se hace mal.

Así por ejemplo explica Terribas el papel de TV3 y otras cadenas en la situación política actual:

Los medios públicos de todo el mundo contribuyen a crear un imaginario. El trabajo de los informativos es menos importante que el de los programas. Puede construirse ese discurso de que TV3 es un desastre y está en manos del Gobierno. Es fácil. Quizá se acaba consiguiendo, más ahora. Pero la redacción de la tele tiene un amor propio importante y tiene mecanismos de autocorrección también importantes. Si esta imagen se extiende, será muy injusta para el colectivo profesional interno. Políticamente, los grupos mediáticos de España jugarán esta carta de una manera severa y dura, y pasará por desprestigiar las productoras privadas de aquí. Hay una parte que será muy injusta porque los periodistas están intentando hacer las cosas bien.

En esta declaración hay cuatro elementos importantes.

El primero es que las teles han sido cruciales.

El segundo es que es posible construir un relato de TV3 como un pilar de la Cataluña de hoy. Terribas no cree que sea cierto, al menos en el estricto sentido político. “Nosotros no hemos construido ninguna Cataluña. Hemos reflejado lo que está pasando y lo que pasa desde 2003 es la agonía de la construcción del Estatut. La raíz del crecimiento del movimiento independentista está en los movimientos de la política, no en los medios”, aclara.

El tercer elemento es que TV3 es la cadena líder en Cataluña. Si no existiera, la publicidad se repartiría entre el resto de cadenas y las productoras catalanas recibirían menos encargos y serían más débiles.

El cuarto detalle es que los periodistas de TV3 “intentan” hacer las cosas bien pero a veces se equivocan. Terribas lamenta la excesiva juventud de algunos mandos intermedios de informativos. “Les cuelan goles”, dice.

Hay algo que sí se puede medir: qué votantes de cada partido miran los informativos en TV3. Sigue sin quedar claro si influyó primero la tele o la ideología, pero se ve una Cataluña partida según la tele que usa para informarse:

tvEn los lugares de Cataluña menos interesados en la política local, TV3 no es líder. Es difícil encontrar datos geográficos de audiencia. Pero en esta nota de prensa de 2009 la cadena dice que es líder en Lleida, Girona y Tarragona. En Girona y Lleida es líder en todas las comarcas menos en el Valle de Arán. En Tarragona no es líder en cuatro comarcas y en Barcelona no es líder en tres, entre ellas la capital. En esas siete comarcas viven más de cuatro millones de catalanes.

Las teles líderes en esas comarcas ofrecen un contenido poco centrado en la política catalana. Pregunté a Albert Sáez, presidente de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales entre 2008 y 2010, por el resultado discreto de TV3 en esos lugares: “TVE también olvida geográficamente a una parte del país: en Cataluña es la sexta televisión”, dice. El fútbol y otros deportes eran importantes para lograr esas audiencias. Su falta y el momento político han propiciado el desinterés por la cadena, que en algunas zonas puede haber aumentado.

La presión a los directores

Es difícil desgranar los motivos de una redacción como la de TV3. Ha habido presiones políticas desde el inicio. Todos los directores me han dicho que las han vivido continuamente y que todo dependía de su reacción. Así, por ejemplo, Miquel Puig:

Me llamaba mucha gente para sugerirme que hiciera o dejara de hacer algo; sobre todo políticos aunque también empresarios. En una comparecencia en el Parlament, y como ejemplo, relaté que en un mismo día, en el cortísimo trayecto en coche de casa al despacho, había recibido dos llamadas: una para decirme lo importante que era lo que un ‘conseller’ estaba haciendo en Nueva York y la otra de un empresario cuyos problemas habían aparecido en un informativo, para decirme que no veía necesario volver a aparecer. Por cierto, el empresario era Félix Millet [que dimitió después de confesar que se había apropiado de tres millones de euros del Palau de la Música]. Siempre consideré, y así lo declaré a los diputados, que la responsabilidad de qué hacía tras las llamadas sólo era mía.

Puig acabó fuera antes del fin de su mandato.

Terribas describe así el papel de David Madí, secretario de Comunicación de Artur Mas en el último Gobierno de Jordi Pujol:

David Madí siempre ha tenido en la cabeza dos errores. Uno, la teoría de la aguja hipodérmica: aquello de que lo que dices por la tele acaba entrando en el cerebro de la gente y vota. Y dos, cree que al cambiar cargos cambia medios. No es verdad. Las redacciones tienen una identidad de cultura laboral. La cultura laboral de TV3 o Catalunya Ràdio es de servicio público y es muy orgullosa.

Madí cree que estos dos errores son “una solemne estupidez” y apunta que el origen de su conflicto con Terribas es que él quería una TV3 más pequeña en plantilla y por tanto más viable económicamente.

A pesar de esta definición de la labor de Madí, Terribas ha tenido sus mayores problemas, dice, con los socialistas. Después de la entrevista con ETA en Perpiñán del conseller en cap Josep Lluís Carod Rovira, Terribas dejó de hacer las entrevistas institucionales durante unos años. Los encargados de comunicación socialistas decidieron que sus preguntas eran demasiado incisivas, según Terribas. Pero Jordi Mercader, jefe de prensa del president Pasqual Maragall, dice que movieron a Terribas porque ya hacía un programa diario de entrevistas y hacer que el president pasara por ese mismo plató en entrevistas institucionales era quitarle peso.

La tele de Godó

En Cataluña hay una segunda televisión que ha tenido hasta ahora un papel menor: 8tv, del Grupo Godó, editor de La Vanguardia. Cuando llegó la TDT, la Generalitat dio los cuatro canales autonómicos a Godó, un caso sin precedentes en España. David Madí fue quien tomó la decisión. Fue el único grupo, dice, que se ajustó a los criterios del concurso. Hay concursos, claro, que se crean pensando en uno de los que se presenta.

El Grupo Godó tiene dos de esos canales alquilados a Barça TV y a TV3 en alta definición. La Generalitat concedió por tanto un canal a un grupo privado en 2003 y ahora le paga un alquiler a través de su televisión pública.

En 2012 el Gobierno de Artur Mas estuvo a punto de conceder al Grupo Godó a través de un concurso la gestión de la publicidad de TV3. Era un movimiento que podía privatizar uno de los ingresos principales de la tele pública. La Generalitat creía que se hacía de manera poco eficaz, según Martí Blanch, secretario de Comunicación. Terribas era aún directora de la tele e hizo lo posible para que no ocurriera junto a los trabajadores de la casa. Aquello prosperó. Tres años después, Telecinco se ha quedado con el 40% de 8tv.

El secretario de Comunicación de la Generalitat, Josep Martí Blanch, cree que la inversión de Telecinco en 8tv puede ser un problema para TV3 a largo plazo: “Ahora TV3 tiene un competidor que gestiona publicidad en toda España y que por tanto mandará más publicidad a 8tv. Tienes además una cadena con una alianza estratégica y accionarial, con talento y recursos para hacer televisión y con personas que conocen bien el mercado. Es posible que la programación de la tele del Grupo Godó mejore en un periodo razonable”. La audiencia de TV3 puede sufrir y perder su liderazgo histórico. ¿Hubiera sido mejor dejar que Godó vendiera la publicidad de TV3?

Terribas no sabe por qué la echaron de TV3 -“me llamaban la directora sindicalera y me decían que no podía hacer la reestructuración laboral que necesita la casa”- pero cree que la oposición a la gestión de la publicidad de Godó fue clave: “Con la gestión comercial de la publicidad me pusieron la cruz. Se te metían en casa por detrás”.

Su salida causó cierta polémica. Terribas volvió a la universidad. Al ser también una institución pública, la Sindicatura de Cuentas sugirió que no podía quedarse con el finiquito que había recibido. Terribas pidió a su hermana abogada que mirara el asunto y le dijo que no tenía de qué preocuparse. Brauli Duart, el director de la Corporación que la despidió de TV3 (Duart entró en marzo y Terribas salió en abril), la ha contratado ahora para hacer el matinal de Catalunya Ràdio.

Terribas se reunió con Mas cuando dejaba TV3. “Le conté los problemas estructurales que veía”, dice. Alguien en Convergència puede haber llegado a la conclusión de que es más fácil controlar la televisión privada que la pública: una depende de elecciones e incluso un día puede tener un consejo de administración independiente por ley. La otra siempre dependerá de su propietario, en quien es más fácil influir.

De todos modos, este debate pierde cada vez más sentido: en 2009 TV3 era líder con más del 20% de share. Hoy es líder con el 12%.

La época de la influencia crucial de las televisiones ha pasado. Es cierto que Cataluña no sería igual sin TV3. Es la tele autonómica española con más presupuesto y con más audiencia. Pero al final cada catalán ha escogido qué televisión veía. El menú además ha ido creciendo con los años. Si TV3 hubiera sido la BBC, Cataluña sería probablemente distinta. Pero si TVE hubiera sido la BBC, hoy España (y Cataluña) también serían distintas.

Este domingo, el sexto capítulo: ‘La opinión dependiente’ 

Lee aquí los cuatro primeros:

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’ / 4. ‘El pozo’

Las series que debes ver este otoño

carrieLos cinco regresos que no debes olvidar: Homeland (en la imagen, Claire Danes en el papel de Carrie Mathison), The Affair, The Walking Dead, Transparent y Empire. Y las cinco nuevas series que obligatoriamente debes añadir a tu agenda: Blindspot, Quantico, Supergirl, Hand of Good y Flesh and Bone.

 ‘Hannibal’ o la dictadura de la audiencia, por Alberto Lardiés

 

Acaba el verano, vuelven las series. Es un mantra que tienen tatuado a fuego los más acérrimos seguidores de la pequeña pantalla; ya no tan diminuta debido a la incorporación de numerosos actores y actrices que hace apenas unos años solamente se dejaban caer por las grandes súper producciones de Hollywood. El mundo cambia y con él la forma de contar historias a través de un guión para televisión. Incluso la manera de hacer llegar ese producto a los consumidores ha tornado en una suerte de experimento en el que la televisión, como aparato, se va quedando cada vez más tiempo apagada.

Hace diez años era impensable que un videoclub como Netflix tuviera la capacidad de producir sus propias series, hacerlas llegar a un público internacional e, incluso, ganar un Emmy o un Globo de Oro con ellas. También llama la atención el caso de Amazon, el gigante de la distribución que ha llegado a codearse con las grandes cadenas y busca su hueco en los altares mayores de esas catedrales televisivas. Allí, donde HBO reinaba en plácida tranquilidad hasta hace muy poco, van ganando terreno las nuevas y emergentes maneras de producir bombazos televisivos.

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Interactivo: Luis Sevillano y Martín González

En ese panorama, en el que se conjugan televisión en abierto, cable e internet, el seriéfilo se encuentra con una batería de producciones que ha crecido exponencialmente a lo largo de esta última década y que ha multiplicado las opciones de entretenimiento. En la temporada 2004/2005, por ejemplo, hubo cerca de 140 producciones, entre renovaciones de la temporada anterior y estrenos. Hoy ese número ha crecido, en parte, por algo tan clarificante como lo que expone Vulture. ¿Por qué ahora las temporadas son más cortas?, se pregunta.

La respuesta es fácil: las cadenas gastan millones en producir más series para llegar a mayor cantidad de público y necesitan más productos de diferentes ópticas. Narcos de Netflix, es un buen ejemplo de ello. A diferencia de Donald Trump, la empresa norteamericana que aterrizará en España en octubre sabe que no debe dejar de lado a su audiencia latina. Y entiende que la mejor manera de evitarlo es haciendo una disección de la vida del mayor narcotraficante del continente: Pablo Escobar. De esta forma, no sólo muestra una historia interesante desde el punto de vista de la investigación, sino que esa audiencia se siente parte de una estrategia que está llevando al otrora videoclub a una dimensión mucho más internacional.

En la temporada 2015-2016, por contra, el número cambia: únicamente para el otoño se han producido cerca de 90 renovaciones de temporadas anteriores y se ha dado luz verde a 48 nuevas series. Queda un año largo en el que la primavera y el verano ampliarán de forma estratosférica este gran número de ficciones. Y es ahí donde encontramos la selección de estrenos y regresos para este otoño que desgranamos a continuación.

Algunos regresos “fuertes”

Destacan los regresos de series como Doctor Who, The Knick, Last Man Standing, Mom, How to get away with murder, Scandal, Greys Anatomy, American Horror Story, Jane the virgin, The Big Bang Theory, The Leftovers, Brooklyn Nine-Nine, Doll&Em o The Blacklist. Pero son quizá en Homeland, Transparent, Les Revenants, The Walking Dead, The Affair o Fargo donde más esperanzas tienen puestas sus seguidores. Homeland (Showtime, 4 de octubre) logró sobreponerse a una temporada sin Damian Lewis pero con una Claire Danes igualmente apoteósica que en entregas anteriores. En esta quinta temporada, cuyo adelanto ya publicó la cadena, la historia vuelve a centrarse en Carrie Mathison y su nueva vida Berlín como jefa de seguridad de un filántropo alemán aunque sin dejar de lado su pasado en la CIA.

Una vuelta especial es la de Les Revenants tres años después de finalizar su primera temporada. La serie francesa donde los muertos vuelven a la vida sin saber qué les ha pasado se podrá ver en España en Canal+ a partir del 29 de septiembre. También con muertos, pero esta vez con los zombies de AMC, tienen una cita desde el 11 de octubre los fanáticos de The Walking Dead. Un solo día después, FOX la emitirá en España. Y como en ocasiones anteriores, esta nueva temporada tendrá 16 episodios que se emitirán en dos partes: la primera entrega de 8 capítulos, a partir del 12 de octubre. La segunda, compuesta por los 8 restantes, se estrenarán en febrero de 2016.


El año pasado fueron especialmente importantes los estrenos de Fargo y The Affair. La primera, basada en la obra de los hermanos Coen, vendió un grandísimo producto para televisión superando incluso a la película en la que se basaba. En esta segunda temporada, que se verá en Canal Plus Series desde el 13 de octubre, no estarán ni Billy Bob Thornton ni Martin Freeman. Un cambio radical de actores y guión para continuar en la misma localización (Minnesota) de una serie que seguirá la estela trazada por los Coen y que irradia el mismo magnetismo que su anterior entrega. Destaca la presencia de Kirsten Dunst, Ted Danson o Patrick Wilson.

En The Affair, ganadora del Globo de Oro a mejor serie del año y mejor actriz a Ruth Wilson, ya no estarán solamente los puntos de vista de Alison y Noah. A la historia de infidelidad contada desde esos dos prismas diferentes se unen las versiones también contradictorias de sus respectivas parejas, Maura Tierney y Joshua Jackson. La serie de Showtime regresa el 4 de octubre en Estados Unidos.

Otra de las producciones que levantó al seriéfilo de su sillón fue Empire. Y no sólo a uno, sino que el último episodio fue visto por 16,7 millones de personas en Estados Unidos y rompió récords en impresiones en redes sociales. Criticada por muchos y alabada por otros tantos, fue una revolución en la parrilla estadounidense. La serie narra la historia del creador de un imperio musical donde sus hijos y exmujer intentan comerle el terreno que tanto le costó abonar. La nueva temporada tendrá 18 episodios y se estrenará en Estados Unidos el 23 de septiembre. Fox Life la estrenará en España el 1 de octubre.

Estrenos esperados

En cuanto a los estrenos, muchas cadenas han dado pistas sobre sus apuestas y algún piloto incluso ha visto la luz. Destacan los remakes y las adaptaciones cinematográficas pero también suenan con fuerza nuevas creaciones como The Bastard Executioner, Blindspot, Screem Queens, Quantico o Flesh and bone, de la productora de Breaking Bad, Moira Walley-Beckett.


En el lado de las adaptaciones, los pilotos de Supergirl y Minority Report dejan con buen gusto a los fans del cómic y la ciencia ficción. La nueva versión de Marvel es la enésima reinvención del clásico pero con un guión adaptado a las nuevas generaciones de espectadores. Una serie fresca y entretenida dirigida claramente al público más joven de la CBS. Otro de los estrenos más esperados es el de Heroes: Reborn. A pesar de que su fallida predecesora no consiguiera el éxito que se esperaba de ella, muchas son las voces que llegan desde el otro lado del charco avisando de la potencia de su regreso.

Y como broche final, fijamos la mirada en Blood and Oil, Quantico, Hand of god, Into the Badlans y Crazy Exgirlfriend, cuyas primeras imágenes invitan al espectador a introducirlas en su tan apretada agenda seriéfila.

Mariano Rajoy busca el ‘gordo’ de la reelección el 20-D

Rajoy“Saque usted ese titular: lo más probable es que el 20 de diciembre haya elecciones en España”. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reveló durante una entrevista este jueves con el periodista Carlos Herrera la fecha que maneja el Ejecutivo para celebrar las próximas elecciones generales, la fecha tope que marca la ley electoral. Es el penúltimo domingo del año. Dos días antes del sorteo del Gordo de la Navidad./ Foto: EFE

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Foto: EFE

“Saque usted ese titular: lo más probable es que el 20 de diciembre haya elecciones en España”. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reveló durante una entrevista este jueves con el periodista Carlos Herrera la fecha que maneja el Ejecutivo para celebrar las próximas elecciones generales, la fecha tope que marca la ley electoral. Es el penúltimo domingo del año. Dos días antes del sorteo del Gordo de la Navidad. Tradicionalmente, siempre se han convocado a los españoles para acudir a las urnas en otoño o en primavera, pero jamás se ha retrasado hasta el 20 de diciembre una cita electoral. ¿Cuánto se beneficia el Partido Popular de convocar unas elecciones generales en unas fechas tan próximas a Navidad?

En Génova, el cuartel general de los populares, han planeado exprimir la legislatura hasta la última gota para consolidar la recuperación económica y tener más margen para poder subir algún punto en intención de voto. Las encuestas vaticinan que el votante popular va reconciliándose cada mes un poco más con sus gobernantes, por lo que atrasar las elecciones supone depositar más confianza en el electorado. El politólogo Pablo Simón considera que poner esta fecha para abrir las urnas es una cuestión de estrategia básica, que poco o nada tiene que ver con la fiebre de las compras navideñas que atrapa a todos los españoles durante el mes de diciembre.

Rajoy quiere resurgir

“Cuando el ciclo económico está favor, hay que retrasar las elecciones todo lo posible. Si Rajoy pudiera celebrar las elecciones en marzo del año que viene, las retrasaría hasta entonces”, matiza. En la misma línea se muestra el consultor Emilio Serrano, que cree que el PP retrasa la cita electoral para dejar “atados los Presupuestos Generales del Estado. Si los populares no consiguen la llave de la gobernabilidad durante la próxima legislatura, los nuevos gobernantes no tendrán más remedio que gobernar durante un año con esos presupuestos aprobados ahora”.

Rajoy quiere resurgir de sus cenizas tras el descalabro del 24-M y aprovechará la recta final de la legislatura para vender su proyecto de estabilidad económica con la aprobación de los primeros Presupuestos de la recuperación económica. Es el as que se guarda bajo la manga para meter el miedo al electorado de que, si vienen los otros, la estabilidad económica volverá a tambalearse y España podría correr la misma suerte que Grecia.

El PP se ha guardado otra jugada maestra para dinamitar la campaña electoral catalana: la proposición de ley de reforma urgente del Tribunal Constitucional que el PP ha presentado esta semana y que permitirá multar a gobernantes y funcionarios que no cumplan sus sentencias y resoluciones. Una medida pensada para abortar una hipotética independencia de Cataluña tras los comicios del 27-S.

El consultor de comunicación Emilio Serrano apunta hacia estas dos claves para justificar la decisión del presidente del Gobierno de apurar al máximo el fin de la legislatura. “Que en Navidad se crea más empleo estacional y que el gasto se dispara por las compras navideñas es un hecho, pero es un dato irrelevante para conseguir votos”, añade. “Aprobar los PGE, reformar el TC y presumir de buenos datos económicos” son hechos que, a su juicio, beneficiarían al Partido Popular de cara a las elecciones.

El reparto de canales de televisión

Rajoy juega a su favor con otra baza: repartir los cuatro canales de televisión que ahora mismo mantiene en vilo al sector audiovisual. Una Comisión dependiente del Ministerio de Industria evalúa en estos momentos las nueve ofertas que hay encima de la mesa y, a partir del 9 de octubre, podrá tomar una decisión. Con esta herramienta, el presidente se asegura que los medios de comunicación pendientes de la resolución mantengan una posición menos combativa durante la campaña electoral con la esperanza de ser los elegidos.

A la espera de que Mariano Rajoy convoque definitivamente las elecciones, los expertos de comunicación consultados por este diario restan importancia a los que vaticinan que el PP retrasa las elecciones para beneficiarse del espíritu navideño. “Que los funcionarios cobren en diciembre la paga extra se notará en el consumo, y el PP intentará jugar esa baza. Pero no tendrá efecto sobre el voto”, comenta Simón, que sí encuentra otra diferencia en que las elecciones generales coincidan con la Navidad.

“Tradicionalmente, el PP desconfía de las campañas electorales. Los partidos de izquierdas siempre se han movido mejor durante los quince días que dura la campaña, así que si coincide con la precampaña navideña el PP puede jugar a la distorsión con sus votantes. ¿Tendría un efecto sobre el voto? No podría decir si positivo o negativo”, añade.