La campaña catalana, en cinco despropósitos

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Todo es posible en las campañas electorales. Los candidatos participan en tantos actos, dan tantas entrevistas y son ayudados (o eso creen ellos) por sus respectivos partidos políticos en tantas ocasiones, que cualquier desliz puede darle un vuelco a sus expectativas electorales.

Todo es posible en las campañas electorales. Los candidatos participan en tantos actos, dan tantas entrevistas y son ayudados (o eso creen ellos) por sus respectivos partidos políticos en tantas ocasiones, que cualquier desliz puede darle un vuelco a sus expectativas electorales.

Eso es lo que esperaban y temían Junts pel Sí como el PP cuando acordaron un debate electoral entre Oriol Junqueras, número 5 de la candidatura independentista, y José Manuel García-Margallo, ministro de Exteriores. Y, sin embargo, no hubo daños colaterales y se convirtió en uno de esos debates que faltaban en una campaña llena de exabruptos.

1.- “Pues, eh… ¿y la europea?”

https://www.youtube.com/watch?v=OHebSDdmdW8

El periodista Carlos Alsina se convertía, muy a su pesar, en un icono de parte del independentismo, que celebró la manera en la que descolocó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con un sencillo recordatorio de la legislación vigente.

Al recordarle que el Código Civil (que desarrolla la Constitución) prevé que un ciudadano español de origen pueda conservar su nacionalidad si así lo desea, Rajoy titubeó y dio alas al independentismo. “Han mentido sobre tu nacionalidad. Las otras amenazas también son falsas”, reza un vídeo de Junts pel Sí en el que la candidatura reproduce el vídeo de la entrevista como una pretendida cesión de espacio electoral al PP.

La reacción en las redes sociales fue masiva. Para muestra, este tuit:

2.- “Coleta morada” y los indios reservistas

“Grandes jefes PP, PSOE, Podemos, venir reserva catalana. Decir indígenas qué conviene votar”, dijo Artur Mas en Tortosa. “Indígenes decir jefes Madrid PP, PSOE, Podemos, gran corte de manga, que en el lenguaje de la reserva, se dice gran butifarra”.

Su frase provocó una espiral de imitadores.

https://twitter.com/pnique/status/646072210331959297?ref_src=twsrc%5Etfw

“Yo no hablar comanche, hablar serio. Mas nos ha estafado”, dijo por su parte Miquel Iceta.

3.- Las frases fuera de tono

“Gilipollas”, dijo Meritxell Genao, candidata de Catalunya si que es pot, a una persona que en realidad la animaba en un mitin. Se acabó disculpando.

Pablo Iglesias llamó “tonto” a Mariano Rajoy por decir que “un vaso es un vaso y un plato es un plato”.

Son muchas las voces que han clamado contra el encasillamiento de la campaña catalana. Para empezar, por la dinámica de bloques planteada por Junts pel Sí en la que se convocaban unas elecciones plebiscitarias. Además, varios partidos, como Ciudadanos, Catalunya si que es pot o el PSC, han pedido que Artur Mas diese la cara y respondiese por su gestión. O que se hablase de temas que no fuesen la independencia de Cataluña.

4.- La bandera catalana

Es la última polémica de la camapaña. El portavoz de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Alfred Bosch, desplegó una bandera catalana en el balcón del consistorio durante el acto institucional de las fiestas de la Mercè.

Acto seguido, el portavoz del PP, Alberto Fernández, hizo lo propio con la bandera española, ante los pitos de los asistentes.

https://twitter.com/electrofraude/status/647202487892635648?ref_src=twsrc%5Etfw

Alfred Bosch ha pedido perdón, Ada Colau ha lamentado el uso electoralista de las banderas (en un Ayuntamiento que en sus primeros compases ha retirado un busto del rey Juan Carlos) y la polémica no ha ido a más.

5.- El baile de Iceta

¿Fue espontáneo? ¿Fue preparado? De lo que no cabe duda es de que el baile del primer secretario del PSC, Miquel Iceta, fue una de las gotas de humor de la campaña electoral.

Era la puesta de largo de la campaña. A su lado, Pedro Sánchez sonreía, entre incrédulo y divertido. Y su baile se hizo viral. Después empezaron las teorizaciones. ¿Debe bailar un candidato a presidente de la Generalitat? Desde el PP criticaron que no era serio una demostración de entusiasmo público tan apasionada. “Con lo que está cayendo, sobra”, dijo Xavier García Albiol.

Otros, como Romeva, trataron de emularlo, quizás con más ritmo. O no.

Y finalmente el propio Iceta, considerado en su partido como uno de los cerebros más brillantes, acabó por quitarle hierro al asunto.

La resaca electoral, en directo

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La lista conjunta de Junts pel Sí gana las elecciones con 62 escaños, pero se queda a seis de la mayoría absoluta: el independentismo gana en escaños pero no en votos. Ciudadanos pasa de tener nueve representantes en el Parlamento de Cataluña a 25, mientras sus principales adversarios políticos descienden en escaños: El PSC pierde cuatro y el PP ocho. Cataluña sí que es Pot se estrena con 11 diputados.

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    La lista conjunta de Junts pel Sí gana las elecciones con 62 escaños, pero se queda a seis de la mayoría absoluta: el independentismo gana en escaños pero no en votos. Ciudadanos pasa de tener nueve representantes en el Parlamento de Cataluña a 25, mientras sus principales adversarios políticos descienden en escaños: El PSC pierde cuatro y el PP ocho. Cataluña sí que es Pot se estrena con 11 diputados.


    Las cinco lecciones de la campaña

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    Acaba de terminar la campaña más importante para Cataluña desde 1980. Aquí van cinco lecciones de dos semanas de mítines, debates y momentazos.

    ¿Cómo votarán los catalanes? Una predicción del 27S a partir de las encuestas

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    El próximo domingo se celebran unas elecciones transcendentales en Cataluña y muchas preguntas permanecen abiertas: ¿logrará Junts pel Sí una mayoría absoluta? ¿Quién será la segunda fuerza? Aquí Kiko Llaneras aborda esas preguntas usando un modelo estadístico de predicción. 

    También en EL ESPAÑOL:

    El promedio de las encuestas. El primer paso para la predicción hecha en este artículo.

    Así son los catalanes que votarán el 27S: una radiografía en cinco gráficos. Una radiografía de los votantes del 27S según su edad, su origen, su nivel de estudios o su renta.

    Radiografía de los votantes españoles (I). Donde María Ramos y yo analizamos la edad, profesión, nivel de estudios y la clase social de los votantes del PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos.

    Radiografía de los votantes españoles (II). Una radiografía similar a la anterior pero que responde otra pregunta: ¿cómo es la ideología de los votantes de cada partido?

    Acaba de terminar la campaña más importante para Cataluña desde 1980. Aquí van cinco lecciones de dos semanas de mítines, debates y momentazos.

    1. Los ‘shows’ cuentan.

    El icono de la campaña será Miquel Iceta. Empezó bailando y acabó bailando. Son detalles a veces inocuos pero que han dado un foco a Iceta que, por ejemplo, Ramon Espadaler de Unió no ha logrado. Otros partidos criticaron su banalidad, pero vieron rápido que sonaban gruñones. ¿Hubo un asesor que pidió a Iceta que bailara? Probablemente no. La naturalidad fue su victoria: Iceta baila y cuando baila lo da todo. El mitin de final de campaña del PSC tenía el eslogan de “Ven a bailar con Iceta” y el hashtag #Icetalopeta.

    Hubo también lenguaje de indios: “Grandes jefes venir reserva catalana para decir a indígenas lo que conviene votar”, dijo Artur Mas. Se refería a los líderes de PP, PSOE y Podemos y pedía para ellos “un corte de mangas”. Pablo Iglesias le respondió con una parrafada en indio. Sus mejores metáforas fueron “coleta morada”, “gran jefe plasma” y “pájaro naranja”. Las bromas llegaron a twitter.

    Puede ser que algún mote quede. Pablo Iglesias no se conformó con este lenguaje. También se lanzó a versionar a Krahe. El baile de Iceta tuvo más éxito.

    El tercer show fue el más serio. En la fiesta de la Mercè en el Ayuntamiento de Barcelona hubo una pelea de banderas. Aquí se cuenta bien qué pasó. Todos acabaron por pedir disculpas. Hay shows tan ridículos que pueden ser arriesgados. Pero la lección no es ésa sino esta otra: los votos se ganan de maneras muy distintas.

    GRA487. BARCELONA, 23/09/2015.-El candidato a la presidencia de la Generalitat por la CUP, Antonio Baños, interviene en el acto político que se celebra esta noche en Cornellà de Llobregat (Barcelona), de cara a las elecciones del 27S. EFFE/Toni Albir
    EFE/Toni Albir

    2. Algunos líderes mueven (aún) pasiones.

    Miquel Iceta destacó por su baile. Luego en los debates fue serio, pero era uno más. Si hubo alguien que destacó en la dialéctica fue Antoni Baños, de la CUP. Baños tiene ese aspecto de yo pasaba por ahí. Como si estar en la tele rodeado de famosos no fuera con él. Excepto los equilibrios sobre la investidura, ha hablado con poco control. Baños bromea con los periodistas (recuerda que lo fue) y coleguea con todos. Es difícil que Baños caiga fatal y que (más allá de ideologías) no se piense que es el tipo más normal. Si la CUP mejora aún más sus perspectivas, su candidato habrá tenido un peso.

    Los otros líderes fueron resultones pero ninguno logró destacar con consistencia.

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    3. Los líderes no autonómicos también mueven votos.

    Ciudadanos y Catalunya Sí que es Pot han jugado con dos equipos. Los titulares (Inés Arrimadas y Lluís Rabell) han tenido unos sustitutos que han jugado casi más: Albert Rivera y Pablo Iglesias. El objetivo obvio de ambos es que sus votantes identifiquen a sus partidos con ellos.

    Todos los candidatos de estas elecciones eran nuevos. Pero la marca previa de Ciudadanos y Podemos luce de momento más que la otras siglas tradicionales. El mejor modo de recordarlo a los votantes es que sus lideres estuvieran en todas partes. Eso explica su ubicuidad.

    4. Las preguntas importantes siguen sin respuesta.

    La lista que logrará más votos (Junts pel Sí) dio a estas elecciones un tono épico: “El voto de tu vida”. Veníamos de lemas como “ahora o nunca” o “ha llegado la hora”. Si Cataluña puede independizarse el día 28 de septiembre de repente, los ciudadanos que dudan debían tener más respuestas: ¿seguirían siendo españoles y europeos? ¿El euro sería aún la moneda y los bancos no tendrían problemas? ¿Las pensiones estarían garantizadas? ¿La liga sería solo catalana? Las preguntas no son aún sobre la calidad del “país nuevo” sino sobre la viabilidad de una transición.

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    El problema catalán en 21 fichas 

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    Las preguntas, al menos, han empezado a debatirse. Las disputas han sido cada vez más concretas y serias y culminaron en el debate entre Oriol Junqueras y el ministro García Margallo. Pero sigue sin saberse nada con certeza total. Unos insisten en que es obvio que irá bien porque no puede ir de otro modo y que sería absurdo poner trabas en el siglo XXI. Otros insisten que todo irá mal porque a quién se le ocurre levantar fronteras en el siglo XXI. Pero no hay nada pactado. La comunidad internacional no asumirá un cambio inmediato, definitivo pero con alfileres el 28 de septiembre.

    A pesar de la épica y con una metáfora que usó Maiol Roger, de El País, en una charla en la radio, ahora “estamos en cuartos de final”. Quien gane pasará a semifinales. Las preguntas aún abiertas necesitan respuestas. Las respuestas necesitan que los votantes las reflexionen. La campaña electoral de las generales no será un momento de pausa para hablar, pero quizá luego sí. Sólo quizá. El año 2015 prometía sacudidas. Pronto todos tendremos ganas de que termine.

    GRA444. OLOT (GIRONA), 14/09/2015.- El presidente de la Generalitat, Artur Mas, asiste a un acto de campaña de Junts pel Sí en Olot. EFE/Robin Townsend
    Robin Townsend / EFE

    5. El ‘president’ más probable no ha bajado del bus.

    Estas elecciones tenían un tema principal y no era la gestión del último Gobierno. Se ha comentado mucho la jugada maestra de Mas para seguir si las encuestas aciertan como president sin tener que hablar mucho de recortes, corrupción o deuda. La lista de Junts pel Sí se mueve con otros códigos, llenos de deseos y emoción, pero lejos de políticas públicas específicas. No les que tocaba ahora, ha sido el argumento.

    En junio el partido de Mas caía en las encuestas. La gestación de esta lista fue difícil. Hubo unos días en julio en los que la “lista sin políticos” ganó peso y Mas dudó si dejar que hicieran la lista sin él, como cuenta este magnífico reportaje de Crític. Al final se impuso y es probable que le salga bien su jugada: seguir de presidente. Si sólo le hubiera interesado la presidencia, la lista de la sociedad civil tenía mejores perspectivas electorales.

    Si optó por este camino es porque no quería sacrificarse aún. Como dijo en una entrevista a Mónica Terribas, “después de todo lo que he hecho puedo pedir una reflexión” y tengo “el pequeño derecho de hacer propuestas”. Su propuesta fue usar a ERC, la Assemblea Nacional de Catalunya y Òmnium. Si no aceptaban, no había elecciones el 27 de septiembre.

    También en EL ESPAÑOL:

    Lee la serie ‘Espejos de Cataluña’:

    El rey de los ‘castells’ / El decano de la Boqueria / La sobretituladora del Liceu / El retratista de la Rambla / El exportador de cava

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    Así se hizo el vídeo del PP: “A mí me dijeron que me aprendiera unas palabras en catalán”

    autonomicos

    El PP cierra la campaña en Cataluña con un vídeo improvisado en el que varios altos cargos del partido piden a los catalanes en catalán que voten por la unidad de España. Uno de sus protagonistas confiesa a EL ESPAÑOL que cinco minutos antes le enseñaron las pocas palabras que pronuncia en la filmación. 

    El PP lanzó el vídeo en catalán el último día de campaña. Pero sus líderes lo improvisaron sobre la marcha durante un acto electoral celebrado el 12 de septiembre en Lloret de Mar. “A mí me dijeron que me aprendiera unas palabras en catalán para improvisar un vídeo”, dice uno de los catorce protagonistas de esta filmación, que en pocos minutos se convirtió en viral. “Aparecen unas personas sí y otras no [porque] surgió sobre la marcha”.

    Con esta improvisación justifican la ausencia de la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, que este viernes respaldó en el mitin de cierre de campaña al candidato Xavier García Albiol. Fuentes cercanas a la ex presidenta de Castilla-la Mancha quitan hierro al asunto asegurando que tampoco aparecen otros miembros del Comité de Dirección como Esteban González Pons o José Manuel Barreiro. La presencia de Cristina Cifuentes también encendió las alarmas por si Esperanza Aguirre, gran defensora de la unidad en España, no había sido invitada a participar en esta grabación. Fuentes cercanas a la presidenta del PP de Madrid se escudan en que no aparece ningún presidente de partido: “Ni siquiera Alicia Sánchez Camacho, que preside el PP catalán”.

    Fue el PP catalán que preside Camacho el que improvisó la frase que diría cada dirigente dependiendo de su nivel de conocimiento del idioma y del cargo que ocupaba. Así, Mariano Rajoy cierra el vídeo diciendo sólo dos palabras: “Unidos ganamos”. Soraya Sáenz de Santamaría se atrevió con un “yo quiero a Cataluña y a los catalanes”. Cristina Cifuentes defendió en un catalán muy mejorable ese “no me imagino España sin Cataluña” y Alberto Núñez Feijóo (Galicia) insistió en que unidos se llegará “más lejos”.

    En la filmación se incluyen también unas palabras del portavoz parlamentario Rafael Hernando, los vicesecretarios Pablo Casado, Javier Maroto, Javier Arenas, Andrea Levy y Fernando Martínez Maíllo y los ministros Alfonso Alonso (Sanidad) y Jorge Fernández Díaz (Interior). La penúltima intervención se reserva para el candidato catalán, Xavier García Albiol, que pide a los ciudadanos que no permitan que se “juegue” con su futuro porque, recalca, “es de todos”. En el vídeo también se echó en falta la presencia del ministro que más ha participado durante estos meses en el debate catalán: José Manuel García-Margallo.

    Cinco razones por las que el nuevo vídeo del PP no ganará un solo voto en Cataluña

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    El Partido Popular ha publicado un nuevo anuncio donde varios líderes dicen frases en catalán: Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, Javier Maroto o Rafael Hernando. Es un modo nuevo de apoyar el PP catalán en las elecciones del domingo. Aquí van cinco motivos por los que es razonable dudar de su eficacia.


    El Partido Popular ha publicado un nuevo anuncio donde varios líderes dicen frases en catalán: Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, Javier Maroto o Rafael Hernando. Es un modo nuevo de apoyar el PP catalán en las elecciones del domingo. Aquí van cinco motivos por los que es razonable dudar de su eficacia.

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    1. Porque hacerse los colegas a 48 horas de las elecciones son más nervios que estrategia.

    El Partido Popular no se ha distinguido por su apoyo inquebrantable al catalán. El ex ministro de Educación, José Ignacio Wert, propuso una reforma educativa para “españolizar a los alumnos catalanes”. Rafael Hernando llamó “enfermos” y “energúmenos” a los aficionados del Barça que pitaron el himno nacional en la final de la Copa del Rey.

    Las pocas ganas de negociación del presidente Mariano Rajoy han sido una de las excusas básicas del independentismo. Son frases y decisiones políticas obviamente legítimas, pero sitúan al PP en un ángulo del espectro. “Arenas hablando en catalán está en la lista de cosas que nunca hubiera pensado ver antes de morir”, dice Jorge Galindo, sociólogo en la Universidad de Ginebra. La simpatía con el catalán a 48 horas de las elecciones suena a electoralista.

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    2. Porque la pronunciación no lo es todo.

    Las caras de concentración al decir palabras difíciles en catalán de algunos dirigentes son maravillosas. Quizá por ese motivo han dejado esos “i jo” o “ni jo” a solas. Esa “j” requiere dedicación. “Ver a algunos líderes nacionales de otras comunidades de España hablando por primera vez en catalán puede resultar chocante”, dice el consultor político Daniel Ureña, socio fundador de Mas Consulting.

    El final de Rajoy asustado con otro tipo de plano y sólo tres palabras -“perquè units guanyem”- es antológico. El acento impostado de la vicepresidenta en la última sílaba de “catalans” es aún mejor.

    Captura de pantalla 2015-09-25 a las 14.27.043. Porque el castellano también es una lengua catalana.

    En Cataluña se habla mucho en castellano y no pasa nada. Si los dirigentes del PP querían decir que aman a Cataluña, podían haber combinado ambas lenguas con naturalidad. En algún caso hubiera sonado más sincero. Nunca antes se les había escuchado hablar en catalán. Es, si cabe, más electoralista.

    “El PP quiere subrayar que las identidades mixtas son parte de España, pero lo hace desde su posición más extrema en el eje centralista”, dice Galindo. Por eso es difícilmente creíble: “El PP lleva ya tiempo cayendo en Cataluña por ese motivo y no lo va a recuperar ahora”, añade Galindo.

    “Sería mucho más natural si se combinara el castellano y el catalán, ya que eso refleja mucho mejor la realidad actual de Cataluña”, dice el consultor Ureña. “En Estados Unidos muchos candidatos, al intentar llegar al votante hispano, chapurrean algunas palabras en español y suele percibirse como artificial”.

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    4. Porque no es coherente.

    En Cataluña puede haber muchos problemas vinculados al nacionalismo, pero la lengua no es el principal. Si el PP no tiene complejos y es natural, no hubiera sido necesario usar el catalán de este modo ahora. A estas alturas de campaña, el recurso es más ridículo que útil.

    “Si el partido hubiera mantenido este tono, un vídeo que lo condensara al final serviría para apuntalar la estrategia. Pero esto es nuevo y llega tarde”, dice Luis Marañón, consultor político. Esta novedad implica una incoherencia estratégica. Xavier García Albiol era un candidato perfecto para polarizar el panorama. Pero al final llega este vídeo con su toque de amabilidad. “Combina mensajes duros -’están muy equivocados’- con otros buenos”, dice Marañón. “Son mensajes bipolares. Las emociones deben ser coherentes: esperanza y miedo no encajan”. La suavización al final de la campaña hace que toda pierda constancia y naturalidad.

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    5. Porque en el eslogan final se ve el plumero.

    El eslogan final es un ejemplo del cambio de estrategia. El lema de toda la campaña ha sido “Plantemos cara”. Pero este vídeo tiene como frase clave “Unidos ganamos”. No parecen frases del mismo estilo. El nuevo reclamo se parece mucho además a un eslogan habitual de Ciudadanos -“Mejor unidos”- y al “Better together” escocés.

    En el mismo Partido Popular reconocen que su estrategia en algún caso ha sido errónea. Un vídeo en catalán difícilmente va a cambiarla.

     

     

    El largo

    GRA168. MATARÓ (BARCELONA), 19/09/2015.- El candidato del PPC a la presidencia de la Generalitat, Xavier García Albiol, come un trozo de sandía durante el paseo que ha realizado hoy por el mercado del barrio de Cerdanyola de Mataró (Barcelona). EFE/Quique García

    Fotografía: Quique García / EFE

    Xavier García Albiol es el elegido por el PP para contener el ascenso de Ciudadanos y luchar contra el soberanismo en Cataluña. Exjugador de baloncesto, aficionado a la vela y socio del Espanyol, sus años en Badalona lo convirtieron en un político conocido en todo el país.

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    Xavier García Albiol es el elegido por el PP para contener el ascenso de Ciudadanos y luchar contra el soberanismo en Cataluña. Exjugador de baloncesto, aficionado a la vela y socio del Espanyol, sus años en Badalona lo convirtieron en un político conocido en todo el país.

    Una mañana de septiembre de 1983, Miquel Nolis subía por la calle Prim de Badalona. Por la otra acera vio bajando a un chaval espigado de casi dos metros. Nolis iba mal de tiempo pero no se lo pensó. Cruzó la acera y le preguntó a ese joven si jugaba al baloncesto. “No, sólo a veces en el colegio”, le contestó un adolescente con una dicción peculiar. “Pues vente un día a probar al Joventut”, le contestó Nolis.

    Miquel Nolis es uno de los entrenadores de baloncesto de base más prestigiosos de España. Fue seleccionador de las categorías juveniles y hasta Ricky Rubio le contrató para mejorar algunos aspectos técnicos antes de ir a la NBA. Esa mañana de 1983 acababa de fichar para el equipo a Xavier García Albiol, el futuro alcalde de la ciudad. “Nunca nadie imaginó que ese tío acabaría metido en política”, recuerda hoy el entrenador.

    Tres décadas después, Xavier García Albiol (Badalona, 1967) es la apuesta del Partido Popular para presidir la Generalitat, frenar el ascenso de Ciutadans y mitigar la caída que vaticinan las encuestas.

    Albiol, haciendo campaña en las calles de Badalona.
    Albiol, haciendo campaña en las calles de Badalona. / ALBERTO GAMAZO

    Rodeado de socialistas

    El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, recordaba hace poco en una comida con Albiol y sus allegados su primer encuentro con el candidato popular.

    “¿Recuerdas cuando nos conocimos? Eras un mocoso que me vino a decir que Badalona estaba fatal y que querías ser el presidente local para arreglarlo” le recordó, según cuenta uno de los comensales. “No sé cómo te aguanté, pero con el tiempo vi que estabas destinado a hacer grandes cosas”, remachó el ministro, orgulloso de su discípulo.

    Albiol sólo tenía 24 años y ninguna experiencia cuando llegó al pleno del Ayuntamiento de Badalona. Ocurrió en 1991 cuando el socialista Joan Blanch acababa de ganar las elecciones por mayoría absoluta y Albiol irrumpía como único concejal del PP en una de las ciudades más de izquierdas de Cataluña.

    Badalona era entonces uno de los principales feudos del cinturón rojo, el área metropolitana de Barcelona en el que ganaban siempre los socialistas. Un municipio en el que todavía se respiraba la estela de Màrius Díaz, primer alcalde en democracia y miembro del PSUC.

    Quienes recuerdan a aquel Albiol lo hacen con cierta condescendencia. Era el concejal inexperto, el conservador en un pleno progresista. Su altura además hacía que no pasara inadvertido. “Era el tonto. El blanco de todos los golpes”, recuerda un veterano del PSC.

    Este socialista cree que fue precisamente el desprecio con el que se recibió a Albiol lo que le empujó a no tirar la toalla. El concejal popular encajó todos los puñetazos dialécticos y aguantó.

    Arropado por pesos pesados del PP como Enric Lacalle, Jorge Fernández Díaz y Josep Piqué, el concejal de Badalona estaba decidido a convertirse en el alcalde de su ciudad.

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    ALBERTO GAMAZO

    Uno de los nuestros

    Badalona (217.210 habitantes) es una ciudad de contrastes. Los barrios del centro tienen vecinos con buen poder adquisitivo, profesionales liberales y gente cosmopolita que vive a pocos minutos de la playa.

    Fuera de esos barrios, sin embargo, existe otra Badalona más degradada y abandonada a su suerte. Barrios como Llefià, La Salut o Sant Roc, más alejados del centro, en los que el paro y la oleada migratoria de principios de siglo han generado algunos problemas de convivencia e integración.

    Después de pasear durante días por los barrios de la periferia uno percibe una importante brecha social entre ambas realidades. La mayoría de gente del centro vive de espaldas a la degradación de esos distritos mientras los habitantes del extrarradio sienten que sus problemas no importan a los vecinos con más recursos de la ciudad.

    Albiol irrumpió en la política local asegurando a la gente de los barrios que era uno de los suyos. Un hijo de un andaluz que se había criado en el barrio de La Morera, que no tenía estudios (dejó la carrera de Derecho a medias) y que llamaba a las cosas por su nombre. “Yo no hablo para catedráticos”, explica. “La gente no está para frases bonitas, quieren hechos”.

    Albiol reforzó esta sensación de proximidad con una presencia continua en la calle y en los bares, donde se reunía con los vecinos para escuchar sus problemas. Poco a poco la gente empezó a ponerle nombre a un político al que conocían como “el largo del PP”.

    Albiol fue pescando votos en los feudos socialistas. De ser el único concejal popular en 1991 pasó a tener tres colegas en 1995, cuatro en los comicios de 1999 y 2003, seis en 2007 y 10 en las elecciones de 2011, cuando obtuvo el bastón de mando de la ciudad.

    “Albiol no es precisamente un lumbreras, pero es obsesivo con su trabajo”, cuenta un exdirigente del Partido Popular catalán que lo ha visto crecer políticamente. “Es como una esponja. Escucha mucho e interioriza todo lo que ve”.

    Alicia Sánchez Camacho juega al futbolín delante de Albiol  EFE/Marta Pérez
    Alicia Sánchez Camacho juega al futbolín delante de Albiol / EFE / Marta Pérez

    El chaval de La Morera

    Hijo de una peluquera catalana y de un trabajador municipal nacido en Vélez Rubio (Almería), Albiol creció en el barrio de La Morera, situado en el norte de la ciudad.

    La Morera es un barrio de gente trabajadora, tranquilo y en el que se respira normalidad. A diferencia de otros distritos obreros de Badalona, no ha sido azotado por la inmigración y en sus calles se oye sobre todo el castellano. A pocas semanas de las elecciones apenas se ven esteladas en los balcones y cuesta encontrar gente que hable mal de Albiol.

    Juan Gómez tiene 61 años y conoce a la familia del candidato. Recuerda a Albiol como “un golfillo sin maldad” que ocupaba las horas dando vueltas por el barrio. Joan Escalada, actual presidente de la Asociación de Voluntarios de la ciudad, recuerda cómo Albiol era un asiduo de las sesiones de tarde en la discoteca Titus. “Nunca creaba problemas”, recuerda.

    Algunos compañeros del colegio público Àngelus donde estudió recuerdan que era el más alto del colegio y que era muy malo para los estudios. El contraste de su altura con la de los demás alumnos se acrecentó cuando repitió curso y empezó a ir a clase con alumnos más jóvenes que él.

    En La Morera circula una anécdota que niega Albiol. Hasta tres vecinos me contaron que su madre le obligaba a quedarse en su peluquería para que no hiciera gamberradas. Lo que no rechaza Albiol es el calificativo de golfo. “¡Claro que lo era! Y a mucha honra”, exclama Albiol con su sonrisa de anuncio de dentífrico.

    Llega la gomina

    Socio del Espanyol y padre de dos mellizos (Sandro y Nadia), asegura que vive a caballo entre un piso de la familia de su mujer en el barrio de Les Corts de Barcelona y su piso en Badalona. “En función de lo que tenga que hacer duermo en un sitio o en otro”, cuenta. Los demás partidos de Badalona afirman que toda la familia de Albiol vive en Barcelona y que Albiol lleva años sin residir en la ciudad.

    Albiol se ha refinado con los años. El pelo perfectamente engominado, la camisa arremangada, los pantalones chinos y los mocasines impolutos le hacen parecerse más a un vecino de la zona alta de Barcelona que al chico de barrio que un día fue. Desde hace 15 años es aficionado a la vela y le gusta surcar los mares con su velero de 10 metros.

    Albiol cuenta que empezó a ordenar su vida cuando fichó por el Joventut de Badalona a los 16 años después de su encuentro con Nolis. “Ahí aprendí lo que eran la disciplina y cumplir unos horarios”, recuerda.

    Un ala-pivot prometedor

    Albiol suele contar que jugó durante cuatro años en el Joventut de Badalona. Sus antiguos compañeros y entrenadores, sin embargo, aseguran que sólo fueron dos: uno en juvenil y el otro en la categoría junior.

    En España hay cuatro equipos de elite en las categorías inferiores del baloncesto: el Barcelona, el Madrid, el Estudiantes y el Joventut. Albiol empezó jugando de ala-pívot pero sus entrenadores aspiraban a convertirlo en alero. En el equipo de su ciudad compartió entrenamientos con jugadores que después darían el salto al baloncesto profesional. Entre ellos Juan Antonio Morales o Rafael Jofresa. Aunque ellos jugaban en el equipo A y Albiol nunca salió del B.

    Miquel Nolis, el entrenador que lo fichó al verlo por la calle, recuerda a un chico “muy simple, nada sofisticado” al que le gustaba hacer bromas en el vestuario. “Tenía esperanzas en él pero no acabó de cuajar”.

    Un compañero de vestuario que prefiere no ser citado asegura que le sorprendió ver la soltura de Albiol cuando entró en política: “Se ha preparado y se ha cultivado mucho durante los años. Era muy mal estudiante y no tenía precisamente el don de la palabra”.

    “No parecía que le diera muchas vueltas a las cosas. Por eso nos sorprendió verlo en política intentando convencer a la gente”, recuerda Nolis. “Tampoco se le vio ninguna tendencia españolista ni xenófoba”.

    Los miembros del Joventut con los que he hablado describen un vestuario en el que reinaba el compañerismo. Se hablaba poco de política. Pero se podría decir que la tendencia mayoritaria en el equipo era el catalanismo.

    Jugar en las categorías inferiores del Joventut era una tarea exigente. Los jugadores entrenaban cuatro días a la semana durante casi tres horas. Algunos jugadores se acercaban además una hora al mediodía para trabajar algunos aspectos técnicos.

    Después de jugar un año en el juvenil y otro en el equipo junior, el entrenador le dijo a Albiol que no contaba con él.

    El asesor listo

    Después de haberse pateado de arriba a abajo las calles de Badalona durante años, Albiol tenía detectado el caldo de cultivo que le podía hacer ganar unas elecciones.

    Fue entonces cuando se dirigió a Iván Redondo, un experto en comunicación política que entonces sólo tenía 26 años. Era 2007. Entre Redondo y el entorno de Albiol armaron un vídeo que ligaba la inseguridad en Badalona con la inmigración. El vídeo, tildado de xenófobo por varios partidos y entidades, proyectó a Albiol a todos los telediarios nacionales.

    Albiol y Redondo supieron ver que el granero de votos del PP estaba en los barrios desfavorecidos que hasta entonces votaban al PSC y no entre los votantes conservadores del centro de la ciudad. “Identificamos problemas de inseguridad e inmigración ilegal en los distritos clave”, recuerda Redondo.

    “Lo que queríamos era introducir nuestros temas en campaña”, explica este asesor, que reconoce que se inspiraron en la línea que por entonces esgrimía Sarkozy en Francia en contra de la inmigración ilegal. “No se buscaba la polémica por la polémica, pero era el único tema que podía hacer subir al PP”.

    Redondo cree que ese vídeo y las horas “pateando la calle” de Albiol fueron la primera piedra para alcanzar la alcaldía en 2011. “Hablaba de un problema real. Si su mensaje no hubiera conectado con la ciudadanía, no habría subido en votos”.

    Albiol vio que la inmigración era un filón y convirtió los mensajes xenófobos en su marca personal. En 2010 repartió un tríptico que vinculaba a los gitanos rumanos con la delincuencia y que le valió una imputación por incitar al odio y a la discriminación. Antes había calificado a ese colectivo como “una plaga que sólo ha venido a delinquir”.

    El asesor Redondo es experto en forjar versos sueltos que se cuelan en bastiones progresistas. Asesoró a Monago en su campaña para presidir la junta de Extremadura, trabajó con Antonio Basagoiti y diseñó la última campaña de Alícia Sánchez-Camacho. Desde que empezó a trabajar con Albiol lo ha asesorado en todas las campañas electorales menos en la actual. Hoy ambos aseguran que mantienen una amistad que va más allá de la relación profesional.

     EFE/Toni Albir
    Albiol en el Ritz. / EFE / Toni Albir

    El ‘sheriff’ en la alcaldía

    Dos décadas después de haber llegado a aquel pleno en el que todos le menospreciaban, Albiol cumplió su sueño de ser elegido alcalde de Badalona. Lo hizo con 11 concejales después de imponerse en 28 de los 32 barrios de la ciudad y gracias a la abstención de CiU en la votación.

    Lejos de acomodarse, Albiol continuó con su lucha contra los de fuera y siguió recorriendo las calles de la ciudad, preocupándose por lo que le contaban los vecinos. Después de dejarse la suela de los zapatos durante dos décadas, se había convertido en una celebridad en Badalona.

    Durante la campaña de las municipales de mayo lo acompañé durante una jornada en un mercadillo y vi el enorme tirón que tenía en la ciudad. Las abuelas se arremolinaban a su alrededor pidiéndole autógrafos y fotos. Albiol transmitía la sensación de conocerlas a todas. Vecinos de todas las edades le contaban sus problemas y él prometía soluciones. Albiol mantenía además un contacto físico constante con sus votantes. Con sus robustas manos agarraba los brazos de las señoras, se abrazaba continuamente a cualquiera que le venía a saludar y no escatimaba en besos.

    A los señores les ponía la mano en el hombro y se agachaba para escucharlos.

    El candidato popular no reniega del término populista. “Entiendo el populismo como la proximidad con los vecinos”, explica. “Si populismo es estar constantemente en la calle con ellos, soy un populista”.

    A Albiol empezaron a llamarle el sheriff en Badalona por su estilo cuando asumió la Alcaldía. Se jactaba en Twitter de las redadas policiales e intentó promover un reglamento que restringía ayudas “no imprescindibles” a los inmigrantes. Actualizó el padrón para reducir el número de foráneos e hizo campaña en contra de una mezquita.

    Albiol mudó su despacho del viejo consistorio a un edificio nuevo y lo decoró con dos camisetas de baloncesto firmadas por jugadores: la del Joventut y la de la selección española. Según cuentan en el pueblo, le puso el azul PP a todo lo que pudo. Se tiñeron de azul el árbol de Navidad de la ciudad, los globos de la empresa municipal Gestur y los pañuelos que se vendían en la fiesta mayor.

    Los trabajadores de Badalona Comunicació, que engloba la televisión y la radio local que son propiedad del ayuntamiento, denunciaron el uso partidista que se hacía del canal. “En cuatro años no me han pedido ni siquiera una entrevista”, se lamentaba en las municipales Jordi Serra, exalcalde y líder de la oposición.

    Hasta los rivales políticos de Albiol reconocen en privado que es buena persona. También un político que logró resistir una legislatura durísima sin mayoría absoluta. Aguantó un conato de moción de censura, la presión de las organizaciones sociales y varios casos de corrupción. En las siguientes elecciones mejoró los resultados de 2011. Pero una coalición de seis partidos se puso de acuerdo para desbancarle.

    El dia de la investidura de la nueva alcaldesa, Dolors Sabater, las dos Badalonas se citaron en la plaza del Ayuntamiento. A un lado estaban los partidarios de Albiol y al otro los que celebraban haberlo echado del consistorio. Hubo tensión, gritos y banderas distintas. No era su día pero Albiol no lo dudó. Subió al ayuntamiento y salió al balcón a saludar.

    El candidato explica que después de 20 años en la política municipal está preparado para lo que venga. En Badalona no descartan que vuelva a intentar hacerse con la alcaldía en un futuro. En el Partido Popular de Cataluña condicionan ese retorno a la posibilidad de que asuma la presidencia del partido.

    En cualquier caso, Albiol seguirá nadando contracorriente: “Cuando creo en un planteamiento, lo defiendo sin tener en cuenta las consecuencias”.

    Nuestros perfiles: 

    Raül Romeva / Inés Arrimadas Lluís Rabell

    El libro negro del periodismo en Cataluña

     1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’ / 4. ‘El pozo’ / 5. ‘La tele de la mitad’ / 6. ‘La opinión dependiente’

    El cuento de los 16.000 millones y sus consecuencias

    Francisco de la Torre Díaz, inspector de Hacienda y responsable del programa fiscal de Ciudadanos, enumera las falacias de una hipotética independencia de Cataluña. 

    Esta campaña catalana ha tenido varios candidatos haciendo literalmente el indio: “coleta morada”, alias Pablo Iglesias diciendo que “Pequeño Pujol” votaba con “gran jefe plasma” “amnistía fiscal”. Ésta era la respuesta al lenguaje “indio” de Àrtur Mas y su petición de “butifarra” al electorado, es decir corte de mangas. Como era previsible, el nivel de las declaraciones fue bajando, y por ejemplo, la “musa estelada” del separatismo, Karmele Marchante pidió que se “quemen los bancos” que ponían en cuestión la soberanía catalana. Nadie en su sano juicio se tomaría esto en serio. Lo peor es que algunos economistas cercanos a la lista de Mas sí han pretendido que se les tome en serio con el resultado fiscal de la secesión, los famosos 16.000 millones, con los que el más conocido de ellos Xavier Sala i Martín, seguía insistiendo en el diario El País hace unos días.

    Los 16.000 millones de “expolio fiscal”,”déficit de la balazanza fiscal” o “dividendo fiscal de la Independencia” de Cataluña (llámenlo como prefieran) no son una falacia, sino varias falacias en una. En primer lugar, este importe está calculado para el año 2010, cuando hay datos posteriores. La incapacidad de encontrar datos de algunos está siendo sorprendente. Por ejemplo, los economistas secesionistas sistemáticamente se utilizan datos de la Seguridad Social de los años 1995-2011, como si fuesen los últimos disponibles. Pueden ver un par de ejemplos aquí y aquí.

    Sorprendentemente, o no tanto, 2011 fue el último año bueno en las cuentas de la Seguridad Social, con un déficit del 0,1%, y los años 1999-2009 estas cuentas tuvieron, todos los años, superávit. Claro, a partir de aquí llegan afirmaciones “curiosas” como que en una Cataluña independiente se podrían incrementar las pensiones un 10%. Lo que no se incluye en las explicaciones es el plano de Ikea para montar la máquina del tiempo separatista (TM) y volver a 2007.

    En segundo lugar, una balanza sirve para orientarnos pero no mide los efectos de las decisiones de ruptura. Por ejemplo, la balanza comercial de España con China es claramente deficitaria, es decir le vendemos a China mucho menos de lo que le compramos. Sin embargo, si prohibiésemos el comercio con China, España no sería más rica sino más pobre. Esto es algo parecido a lo que le ocurriría a Cataluña con la segura salida de la Unión Europea y del Euro; que no es algo que diga yo sino Merkel, Cameron, la Comisión Europea, y cualquiera que se haya leído los Tratados.

    Incluso prescindiendo de todo esto, la mayor falacia es que la Generalitat dispondría de 16.000 millones de euros para gastar al día siguiente de la secesión. En primer término, sí que hay un superávit en el sistema de financiación, pero sólo ascendió en 2013 según datos recientes de la propia Generalitat a 1.688 millones de euros. Recordemos que el sistema de financiación absorbe el 54% de la recaudación de impuestos del Estado. Esto quiere decir que el Estado recaudó en Cataluña de esta parte de los impuestos 17.362 millones de euros, de los que 15.674 quedaron para financiar a la Generalitat. Para seguir, la Generalitat cerró el ejercicio 2014 con un déficit de 5.152 millones de euros, el triple de su superávit en el sistema de financiación.

    A esto hay que añadirle el problema más grave: las pensiones. En Cataluña, la Seguridad Social recaudó por cotizaciones sociales en 2014 14.495 millones de euros. En cambio, el gasto en pensiones contributivas en Cataluña ascendió a 19.973 millones. Esto supone un déficit de 5.478 millones de euros, que supuestamente una Generalitat independiente debería cubrir con impuestos; por lo menos si quiere garantizar que los pensionistas siguen cobrando su pensión. Naturalmente, hay una solución, bueno dos, una es la ya comentada de la máquina del tiempo para volver a 2007.

    La otra solución es más brillante, como corresponde al conseller de Economía de la Generalitat, el profesor Mas-Colell. La solución consiste en que ” los catalanes que han cotizado “durante décadas” tienen “derecho” a cobrar las pensiones, ya que se trata de un “contrato individual” entre ellos y España, una “obligación legal” que se podría reclamar ante los tribunales internacionales”. Si no le ha quedado claro, o si no se lo puede creer, se lo traduzco: La Seguridad Social España tendría que pagar las pensiones de los catalanes, aunque las cotizaciones las cobraría la nueva Seguridad Social catalana.

    Si usted tiene nociones básicas de cómo funciona la Seguridad Social verá que algo falla: esencialmente que las pensiones de hoy se pagan con las cotizaciones actuales. Esto significaría que la Seguridad Social Española que ya tiene un importante déficit, estaría simplemente quebrada, y que los pensionistas catalanes no podrían cobrar; salvo que los dirigentes separatistas recapacitasen y decidiesen pagar las pensiones con las cotizaciones de los trabajadores y las empresas catalanas. Pero claro, esto lleva a un déficit abultado.

    Estos números, si se pagan las pensiones, que no son un ejercicio de simulación teórico, sino simplemente sumar los datos oficiales de la Generalitat y la Seguridad Social, dejan un déficit de 8.942 millones de euros antes de construir una réplica de la Administración del Estado. Esto habría que hacerlo con el 46% de los impuestos estatales recaudados en Cataluña, los no incluidos en el sistema de financiación, y no serían bastantes.

    El principal problema es que estos impuestos, y todos los demás, hay que cobrarlos. Sin embargo, Cataluña no dispone de una Hacienda que pueda hacerlo, dado que “no dispone de bases de datos”, ni de “una organización de medios personales y materiales” que le permita controlar las obligaciones tributarias de los catalanes. Esto no sólo es mi opinión, ni la de cualquiera que conozca la Hacienda Catalana, que también, sino el diagnóstico del Consell Asessor per la Transició Nacional de la Generalitat de Cataluña, en su segundo informe (página 88).

    En fin, no sólo no hay 16.000 millones teóricos en caja, sino déficit, es que, además, no hay capacidad práctica para cobrar los impuestos. Esto lleva a un déficit fuera de control.

    ¿Qué le ocurre a un Estado que tiene un déficit descontrolado? Que si puede recurre a su propio banco central y emite moneda para cubrir el déficit. Si no puede, porque el Banco Central está fuera de su control, tendrá que subir sustancialmente impuestos a los que ya pagan, y efectuar drásticos recortes. La primera es contra la que alertaron las entidades financieras en su comunicado, y que dio lugar, a los pocos días a las declaraciones del Gobernador del Banco de España, señalando que podía haber un “corralito” en Cataluña.

    ¿Todo esto lleva a un corralito? No, porque nadie se termina de creer que esto acabe pasando. El problema es que el mero hecho de que se plantee origina temor. Esto, como se confirme en las elecciones, será un problema real, porque los mercados financieros lo descontarán. España no quería salir del euro en 2012 ni quería impagar la deuda, como amenaza Àrtur Mas, pero la existencia de esa eventualidad, ínfimamente probable, como se demostró luego, llevó la prima a más de 600 puntos. Esto significó el corte de financiación de muchos proyectos con consecuencias muy graves sobre el consumo, la inversión y el empleo, sobre la economía real.

    Las opciones separatistas, bien apostando directamente por la salida del euro, como las CUP, bien proponiendo políticas que necesariamente lo implican como la lista de Mas, están comprando boletos en la rifa de una crisis financiera.

    En fin, el domingo los catalanes tienen la palabra; tienen que elegir entre los que hacen el indio, los que proponen viajes a Ítaca, viajes a ninguna parte, y los que creen que las ventajas de estar juntos son muy superiores a las falacias y a la fantasía, aunque sólo sea porque son reales. En cualquier caso, su voto importa más que nunca, por razones sociales y económicas, aunque muchos no se lo terminen de creer. Las consecuencias nos acabarán afectando a todos, a ellos los primeros.

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    Francisco de la Torre Díaz es Inspector de Hacienda, autor de “¿Hacienda somos todos? y responsable del programa fiscal de Ciudadanos.

    Por qué Zapatero no ha participado en la campaña catalana

    Zapatero

    Está apagado o fuera de cobertura o, lo que es lo mismo, “dolido” y viajando con la nueva ONG que preside, lejos de la trascendental campaña electoral catalana. Pero los problemas de agenda no son el único motivo de su ausencia.

    Fue ante una muchedumbre y en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Acompañando sus palabras de versos en catalán de Miquel Martí i Pol y al lado de Pasquall Maragall, José Luis Rodríguez Zapatero pronunció la frase:

    “Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán”.

    Era noviembre de 2003, a tres días de las elecciones que alumbrarían el tripartito de PSC, ERC e ICV. Zapatero proponía, como hoy Pablo Iglesias, echar a Artur Mas, que se presentaba por primera vez como cabeza de lista, y a CiU de la Generalitat que la hoy extinta coalición ocupó durante más de dos décadas. Era, según él, el paso previo a desalojar del Gobierno meses después al PP y a Mariano Rajoy, que sería el candidato a La Moncloa.

    Hoy, Zapatero está apagado o fuera de cobertura o, más bien, decepcionado y viajando con la ONG internacional Instituto de Diplomacia Cultural, con sede en Berlín. A diferencia de Felipe González, el último jefe del Ejecutivo socialista no ha participado en la campaña electoral catalana. Fuentes de su entorno explican que fue invitado por Miquel Iceta, el líder del PSC, pero no aceptó la oferta argumentando problemas de agenda. Sin embargo, en la decisión ha pesado mucho la imagen actual del expresidente, que se siente “dolido” y decepcionado por lo que considera una manipulación de su gestión.

    “Zapatero puso de acuerdo a todos, también los nacionalistas de CiU y a ERC, para un nuevo estatuto que podría haber resuelto el problema para los próximos 20 o 30 años”, razonan estas fuentes. El recurso ante el Constitucional y su fallo, envuelto en la polémica, frustraron esa esperanza que tanto aplaudía Maragall en el Palau Sant Jordi. La sentencia de 2010 es considerada a menudo como el punto de inflexión tras el que el independentismo dejó de ser residual para convertirse en relevante en la sociedad catalana. Y Zapatero, al que le incomoda que le reproduzcan su frase, es considerado “como parte del problema, cuando en realidad lo fue de la solución”, agumentan sus próximos. Por si fuera poco, la inversión en Cataluña de los Gobiernos de Zapatero “fue altísima, al contrario que la del PP”, señalan, algo que no se está teniendo en cuenta.

    Una mala relación con Ferraz

    La relación del expresidente con Pedro Sánchez es un factor adicional que explica su insólito silencio. El actual líder del PSOE está desplegando una intensa actividad en Cataluña, en la que muchos ven un intento por fabricar una imagen de presidenciable que se vería contaminada por la presencia de sus antecesores en las riendas del partido.

    Sánchez se ha desmarcado de la reforma de la Constitución que abanderó Zapatero en el verano de 2010, a pesar de que entonces votó a favor. Desde Ferraz, se reprocha al expresidente su cercanía a rivales internos como Eduardo Madina o recientemente Juan Segovia, el candidato a liderar el PSOE en Madrid que perdió en primarias frente a Sara Hernández, preferida por Sánchez.

    Alfredo Pérez Rubalcaba tampoco ha estado en la campaña al serle imposible participar en la fecha que le propusieron, según confirman desde el PSC. En cualquier caso, fuentes cercanas a Rubalcaba y Zapatero destacan que, en caso de haber existido un gran interés por la presencia de ambos, no habrían faltado a la cita. “Cuando se quiere, se puede”, resumen. Desde la Ejecutiva de Ferraz, en cambio, se descarga en el PSC la responsabilidad de invitar a los que han sido primeros espadas del socialismo español, a pesar de que estaban llamados a compartir escenario con el actual líder del partido.

    Estas ausencias contrastan con la gran presencia que ha tenido González en la campaña, compartiendo mitin este miércoles con Sánchez e Iceta y manteniendo una intensa presencia en medios de comunicación, incluyendo una polémica entrevista en la que consideró a Cataluña como nación y un artículo en el que pedía a los votantes que no se entregasen al independentismo.

    Zapatero propone un “esfuerzo común y conjunto” para “hacer que las banderas no separen”, “que la diversidad nos una y que caminemos en el convencimiento del progreso”. Se refiere, en un vídeo que aparece en la web de la ONG que preside desde este verano, a los caminos de la diplomacia internacional.

    Así fue la guerra de banderas en el Ayuntamiento de Barcelona

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    Alberto Estévez / Efe

    Durante el día grande de Barcelona y a tan sólo tres jornadas para las elecciones autonómicas del 27S, en el Ayuntamiento de la ciudad Condal se han vivido momentos de máxima tensión después de que el Partido Popular intentase desplegar una bandera española como respuesta al insólito gesto de ERC al colgar una estelada desde el balcón del edificio. EL ESPAÑOL reconstruye el tenso momento e identifica a los políticos implicados.

    Durante el día grande de Barcelona y a tan sólo tres jornadas para las elecciones autonómicas del 27S, en el Ayuntamiento de la ciudad Condal se han vivido momentos de máxima tensión después de que el Partido Popular intentase desplegar una bandera española como respuesta al insólito gesto de ERC al colgar una estelada desde el balcón del edificio. EL ESPAÑOL reconstruye el tenso momento e identifica a los políticos implicados.

    1. Alfred Bosch (ERC) despliega una ‘estelada’.uno

    Durante la celebración de la Fiesta de la Mercè, el pleno del Ayuntamiento de Barcelona observa una plaza de Sant Jaume repleta de ciudadanos, cuando el portavoz de ERC, Alfred Bosch despliega una estelada ante la mirada del Gobierno local. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y su número dos, Gerardo Pisarello, animan al concejal de esquerra republicana. Todo ello ante la atenta mirada del presidente de la Generalitat, Artur Mas, -a la izquierda de la imagen-. 

    2. El PP intenta colgar la bandera española.

    dos

    Minutos después aparece en escena el concejal del Partido Popular Alberto Fernández con una bandera española en sus manos y con la intención de desplegarla ayudado de su compañera de corporación Ángeles Esteller. Es entonces cuando Pisarello intenta impedírselo a Fernández mientras que Colau decide quitarse del primer plano y colocarse detrás del foco del conflicto. Bosch y Juan Puigcorbé, también concejal por ERC, sonríen ante los momentos de tensión. 

    3. Bandera española desplegada…unos segundos.

    tres

    Los dos concejales ‘populares’ consiguen finalmente desplegarla a la vez que Bosch comienza a pedir calma ante la pitada de una parte de los congregados en la plaza del Ayuntamiento. En esos momentos, el número dos de Colau pasa de evitar el despliegue a observar (y escuchar) cómo reaccionan los catalanes reunidos. 

    4. Artur Mas sonríe ante la tensión generada.

    cuatro

    No más de cinco segundos es el tiempo que está colgada la bandera del Ayuntamiento -mientras que la estelada sí sigue desplegada en todo momento-. Pisarello tira de ella y Fernández desiste en el intento. Es ahí cuando el presidente de la Generalitat pide calma con sus manos pero de su cara no se borra una media sonrisa. 

    5. Los partidos reaccionan ante “la situación lamentable”.

    • Ada Colau (Barcelona en Comú): “Sabe mal que se intente utilizar electoralmente, porque a nadie se le escapa que estamos en los últimos momentos de campaña” de las elecciones catalanas.
    • Gerardo Pisarello (Barcelona en Comú): “No me esperaba esta escena en el balcón del Ayuntamiento en mitad de las fiestas de la Mercè. Me ha salido mi alma republicana”.
    • Xavier Trías (CiU): “No tiene sentido hacer según qué espectáculos y según qué números”.
    • Alberto Fernández (PPC): “Un día se promueve un escarnio a la Corona, otro se exhiben banderas independentistas, y mientras los demás a callar. Pues se ha acabado la broma”.
    • Alfred Bosch (ERC): “Esperamos que, a partir de los resultados sin duda espectaculares del 27S, estas muestras de reivindicación ya no sean necesarias”.
    • Carina Mejías (Ciutadans): “Es una situación lamentable. Los actos oficiales deben ser actos festivos y en los que todos los ciudadanos se sientan representados”. 
    • Jaume Collboni (PSC): Lamenta la “guerra de banderas”, el balcón del Ayuntamiento es para “compartir independientemente de la ideología política”.

    6.Los protagonistas de la tensión al detalle.

    caras

    7. Las reacciones fuera del balcón.

     

    Diccionario satírico burlesco (y XV)

     

    Anna Grau concluye su particular diccionario satírico burlesco catalán con un apéndice en el que incluye algunas de las palabras que más repercusión han tenido en la campaña electoral, como es el caso de Botifarra o Corralet.

    Borrell

    Cuando era ministro y secretario de Estado de Hacienda, el catalán José/Pepe Borrell, según la confianza y los gustos, salía abundantemente en TVC. No siempre por el lado bueno, pero salía. Ha bastado que se siente a escribir un libro (Las cuentas y los cuentos de la independencia, Catarata) haciendo números de lo que costaría de verdad la secesión de Cataluña de España para que pase a ser inentrevistable, innombrable y hasta impensable. Vamos, es que ni en Blanquerna, la librería de la Generalitat en Madrid, le han dejado presentar el libro. (En confianza, yo también quería presentar uno ahí y me pusieron tantas pegas que desistí… ¿será la agenda el moderno índice de lecturas prohibidas?). En su estudio, Borrell tritura la fantasía de que una Cataluña que se va de casa se iría con 16.000 millones de euros extra. Qué va. Como mucho sacaría 3.000 millones y se tendría que gastar el triple para empezar a hablar de dotarse de los servicios normales que normalmente paga el Estado, desde el Ejército hasta Correos pasando por embajadas de las de verdad, con embajadores que presentan credenciales y todo… Eso sin contar el delicado tema de qué pasa con los pensionistas que han cotizado toda su vida en Cataluña pero al jubilarse e irse a su pueblo de origen han empezado a cobrar la pensión fuera… O con la deuda pública acumulada… ¿No les parece extraordinario que TVC considere que todos estos no son temas de interés durante la campaña electoral que nos ocupa? ¿Cuándo habría que hablar de ellos, entonces, y dónde? ¿El verano que viene en las fiestas de Sigüenza?

    Botifarra

    Embutido muy popular en Cataluña, sobre todo en los restaurantes de cocina étnica después de que Artur Mas desvelara sorpresivamente su ascendencia india. Para que luego digan que el mestizaje es un obstáculo que impide acceder a la presidencia de la Generalitat: pues los catalanes hemos tenido presidentes nacidos en Córdoba, y ahora uno que resulta que es medio Pocahontas. No se le notaba nada: la inmersión lingüística hace milagros. Uno de los más interesantes es explicar por qué la expresión castellana “corte de mangas” se traduce por “botifarra” en indio algonquín y en catalán. Sin duda la etimología catalana prefiere poner el énfasis en la mitad de la manga que, al cortarse, queda desafiantemente erecta. ¿Ven? Basta con una cucharadita de bilingüismo para hacer mucho más divertido cualquier tipo de órdago.

    Corralet

    Salen las entidades bancarias y de ahorro más serias de Cataluña y de España a decir que poca coña con esto de la secesión, que hay experimentos que ni con gaseosa (refresco barato, pero que tampoco se vende exacta ni completamente gratis…); sale el Banco de España a avisar del peligro de corralito a la catalana, de corralet, si alguien confunde la zona euro con un cajero automático en Bangladesh; y salen los que llevan tiempo viviendo de la mamandurria de la subvención o del tres per cent a decir que imposible y a poner el grito en el cielo. ¿A quién creería usted? Por cierto, ¿saben que ya ha habido corralet en Andorra? ¿Adivinan por culpa de quién? Fue poco después de que la Banca Privada d’Andorra resultase intervenida por orden del Tesoro de Estados Unidos a raíz de su entusiasmo blanqueador de capitales…

    DUI

    No es dispositivo intrauterino (DIU) mal escrito, pretende ser una manera compacta, informal y guay de referirse a la Declaración Unilateral de Independencia. Esa que todo el mundo coincide en que no tendría otro efecto jurídico que el de marear la perdiz, ni otro efecto político que el de marear la perdiz. Pues sí, por partida doble. Ganen o pierdan las elecciones los partidarios de declarar eso, no se va a notar mucho la diferencia, porque en cualquier caso podrán ampararse en el recurso de que no les dejan hacer lo que les da la gana como a ellos les da la gana, para ni hacerlo de una p… vez (y a ver qué pasa de verdad, qué pasa en serio) ni para admitir de una p… vez que no puede hacerse. Amagar y no dar… siempre unilateralmente, claro. Faltaría.

    Margallo vs Junqueras

    Combate, más que debate, del año. Vuelven los pesos pesados a bailar en la lona. En el PP catalán están de los nervios (pero allí siempre han sido carne de Prozac, para qué nos vamos a engañar) y hasta en Madrid cunden los despistados que creen que el ministro Margallo se metería en un jardín así (como aquel otro ministro que se reunió en su ministerio con Rodrigo Rato…) sin que Mariano Rajoy como mínimo diga: venga. Que igual no significa lo mismo que vale, pero incluso para un gallego se le parece mucho. Lástima que este tipo de debates sólo suelen calar en los ya convencidos. Todos los demás ven la tele, piensan y votan a balón parado. Pero sólo con que algún indeciso se quitara aquel día de la peli o del fútbol, podría quedar agradablemente sorprendido al ver dos de las mentes menos trilladas que se interesan por este conflicto frente a frente, moderadas por el periodista Josep Cuní en la televisión del conde de Godó, que a este paso se va a zampar con patatas lo que queda de TVC…