El suscriptor 9.000: “Hay que apostar por los que apuestan por la calidad”

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Unos minutos después de las cinco de la tarde, Marco Nurra adquirió la suscripción en su ordenador. Ese gesto convirtió a este periodista italiano en el suscriptor número 9.000 de EL ESPAÑOL. La fotografía del equipo da fe de la celebración, que llegó 20 días después de que el periódico alcanzara 8.000 suscriptores y unas semanas antes de su lanzamiento oficial. 

Unos minutos después de las cinco de la tarde, Marco Nurra adquirió la suscripción en su ordenador. Ese gesto convirtió a este periodista italiano en el suscriptor número 9.000 de EL ESPAÑOL. La fotografía del equipo da fe de la celebración, que llegó 20 días después de que el periódico alcanzara 8.000 suscriptores y unas semanas antes de su lanzamiento oficial.

Este hito llega ocho meses después del lanzamiento del proyecto, que batió el récord mundial de crowdfunding para periodismo en los primeros dos meses del año al recaudar tres millones de euros de 5.624 personas que desde entonces son accionistas de EL ESPAÑOL.

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Marco Nurra vive en Madrid desde hace siete años y es periodista y consultor digital. Hizo prácticas en El Mundo y colaboró con diversos medios de comunicación. “Llegué justo unos días después de la caída de Lehman Brothers: la España que he conocido y amado es la de la crisis”, explica Nurra. “A pesar de haber comprado pocas veces un periódico impreso, me informo todos los días en internet. ¿Por qué he decidido suscribirme a EL ESPAÑOL? Porque creo y admiro su apuesta. Porque conozco muchas de las firmas de este proyecto. Porque lo que han publicado hasta ahora en su blog me inspira confianza: análisis políticos independientes, periodismo de datos, una gestión dinámica de las redes sociales y mucho más. Hay que apostar por los que apuestan por la calidad”.

Los 9.000 suscriptores coincidieron con el eco del proyecto en los grandes diarios de la prensa internacional. El Financial Times reflejó este martes el espíritu del periódico en este artículo de su corresponsal Tobias Buck. “Aún quedan unas semanas para el lanzamiento pero el ruido que lo rodea es difícil de ignorar”, dice el artículo. “Los fundadores de El Español, que han contratado a los mejores periodistas de investigación de medios rivales, aspiran a enviar una señal desafiante en un momento en el que gran parte de la prensa española sigue maniatada por la crisis”.

Abordaron también el influyente blog sobre medios del periodista británico Roy Greenslade y el diario portugués Jornal de Negocios, que resaltó en este artículo esta frase de Pedro J. Ramírez: “Al perder dinero, todos los medios dependen cada vez más de las grandes empresas, que a su vez están vinculadas al Gobierno. El resultado es censura y, lo que es peor, autocensura”. Antes escribieron sobre el lanzamiento de EL ESPAÑOL la agencia Bloomberg y la Columbia Journalism Review

 

Nikkei compra el FT

Nuevo orden en la información financiera. Pearson, el grupo de educación y medios británicos, se desprende del diario Financial Times (FT), el mítico periódico que dio nombre a la prensa salmón a comienzos del siglo XX. Ha sido su dueño durante el último medio siglo, pero llevaba tiempo intentando venderlo. La sorpresa ha llegado por el lado comprador después de que el grupo nipón Nikkei se haya impuesto con su oferta a las propuestas del alemán Axel Springer, los británicos de Thomson Reuters y la estadounidense Bloomberg.

En la imagen, Naotoshi Okada, consejero delegado de Nikkei. 

Nuevo orden en la información financiera. Pearson, el grupo de educación y medios británicos, se desprende del diario Financial Times (FT), el mítico periódico que dio nombre a la prensa salmón a comienzos del siglo XX. Ha sido su dueño durante el último medio siglo, pero llevaba tiempo intentando venderlo. La sorpresa ha llegado por el lado comprador después de que el grupo nipón Nikkei se haya impuesto con su oferta a las propuestas del alemán Axel Springer, los británicos de Thomson Reuters y la estadounidense Bloomberg.

La operación se ha cerrado en 844 millones de libras (1.200 millones de euros al cambio actual) y excluye el 50% de las acciones que FT Group, filial de Pearson, tiene en la prestigiosa publicación The Economist. Este parece haber sido el factor determinante para que los nipones de hayan llevado el gato al agua. La revista británica cuenta además con otros accionistas de prestigio (John Elkann, Rotschild…)  y unos estatutos blindados ante un  cambio de control que hubiesen complicado la venta.

La desinversión en el FT -adelantada el miércoles por la agencia Bloomberg- se había situado en torno a los 1.500 millones de euros, una inyección de capital que cae como agua de mayo en Pearson para expandir su negocio digital de venta de libros y educación. Entre ellos se encuentran los activos de la empresa española Santillana (como las editoriales Alfaguara, Taurus, Aguilar), que adquirió en 2014 junto a su socio alemán Berstelmann.

Desconocido ante los ojos occidentales, Nikkei edita el Nihon Keizai Shimbun, considerado el mayor diario económico con 3 millones de ejemplares diarios en la calle. Es incluso más antiguo que el FT (fue fundado en 1876 frente a 1888 del británico). Ambos periódicos centenarios han dado nombre a dos de los índices de bolsa más reconocidos del mundo: el Ftse 100 británico y el Nikkei 225 japonés. FT Group cerró 2014 con unas ventas de 344 millones de libras (cerca de 500 millones de euros), apenas el 10% del total del negocio de Pearson.

Por su parte, Nikkei superó los 1.000 millones de euros el pasado año. Más a allá del buque insignia de la prensa japonesa, sus actividades incluyen la publicación de libros y revistas especializadas en finanzas o asuntos jurídicos. Junto a Financial Times y FT.com (que suman unos 700.000 suscriptores de pago), el grupo japonés se quedará con cabeceras como The Banker, otra de las lecturas habituales para los financieros de la ‘City’ londinense.  Nikkei, que celebrará su 140 aniversario en 2016, comenzó hace dos años un plan de expansión fuera de su país con el lanzamiento de ediciones en chino e inglés en el sureste asiático. Con la adquisición del FT, el grupo japonés da la vuelta al globo terráqueo y amplía su presencia en EEUU, Reino Unido y Europa.

Más operaciones a la vista

De forma comparativa, su competidor directo The Wall Street Journal -el segundo en papel con una tirada diaria de 2,1 millones de ejemplares y una de las webs más visitadas del mundo- fue adquirido en 2007 por News Corp junto a la agencia de noticias Dow Jones, Barron’s y Marketwatch. El precio pagado se situó en los 5.600 millones de dólares (unos 4.600 millones de euros). Pero fue antes de la crisis financiera y de la doble crisis de la prensa: financiera -aparejada al exceso de endeudamiento durante los años de bonanza- y de producto, con el inicio de la transición del papel al formato digital en el consumo y distribución de la prensa.  Durante el periodo de crisis, las operaciones más destacadas en el sector han arrojado valoraciones muy inferiores a las que se registraban hasta 2007. Para muestra, la venta de The Washintong Post a Jeff Bezos en 2013 por apenas 250 millones de dólares o de la revista Business Week a Bloomberg en 2009 por un importe que apenas llegó a 5 millones.

En España los económicos Cinco Días (Grupo Prisa) y Expansión (RCS Mediagroup) también se encuentran entre la partida de activos disponibles para la venta. El regional Heraldo de Aragón compró en julio el gratuito 20minutos, de ámbito nacional, por una cantidad simbólica que supone la asunción de la deuda del grupo. Sin embargo, algo está cambiando de nuevo en el sector. No solo por la venta de Financial Times, sino también de por el gran hito reciente de la prensa digital: los 4.400 millones de dólares que pagó en mayo la operadora Verizon por AOL, editora de las cabeceras digitales The Huffington Post, Engadget o Techcrunch.

Por qué Hillary Clinton no lo tiene tan fácil para ganar la Casa Blanca

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El triunfo de Hillary dependerá de la destreza de los republicanos a la hora de escoger a su adversario. Pero sobre todo de su capacidad para sobreponerse a sus contradicciones y a su propia historia personal.

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Ready for Hillary nació en un hotel neoyorquino en otoño de 2013. Entre sus fundadores había académicos, activistas y personas próximas a los Clinton y su intención era potenciar la candidatura de su inspiradora y crear una red de activistas como la que impulsó a Barack Obama en las primarias demócratas de 2008.

Un año y medio después de aquella cita y unas horas antes del anuncio de la candidatura presidencial, Ready for Hillary se despidió este sábado con un almuerzo en un restaurante sureño junto al World Trade Center. Hubo jolgorio, pancartas y hasta un cóctel llamado #45 en honor al número que ocuparía la líder demócrata entre los inquilinos de la Casa Blanca. George W. Bush fue #43 y Barack Obama, #44.

Un freno para cualquiera

Los fundadores del grupo han logrado lo que se proponían. Lo de menos es haber recaudado 15 millones de dólares: una cifra insignificante en una campaña que promete batir los récords de cualquier carrera presidencial. Mucho más importante es haber movilizado a 215.000 donantes, haber creado 200 filiales universitarias y haber desplegado una red sobre el terreno que complica la irrupción de un aspirante capaz de competir.

Hillary Clinton se antoja una aspirante imbatible en unas primarias descafeinadas por la ausencia de personajes de fuste y por la renuncia de la senadora Elizabeth Warren, que se resiste a abanderar al ala izquierda del partido en una carrera presidencial. Pero su candidatura es más vulnerable de lo que parece a primera vista. Sobre todo a la luz del precedente de la derrota de 2008, cuyos detalles están marcando los primeros balbuceos de la campaña de 2016.

Es difícil encontrar una aspirante con un currículum más apropiado para el cargo. Sus adversarios serán senadores sin experiencia ejecutiva o gobernadores sin experiencia federal. Ella puede presumir de las dos cosas: ejerció como senadora durante ocho años y fue secretaria de Estado entre 2009 y 2013. También puede decir que conoce los entresijos de la Casa Blanca, donde vivió durante los dos mandatos de su esposo y donde se propone ahora regresar.

Y sin embargo hay varias señales que arrojan dudas sobre la carrera presidencial de Hillary Clinton. Sus insulsas memorias no se vendieron bien. El coágulo que se le detectó en el cerebro alimentó las dudas sobre su edad y sobre su salud. El escándalo en torno al uso de su correo electrónico personal sembró dudas sobre su integridad y dio alas a quienes critican su gestión del ataque contra la misión de EEUU en la ciudad libia de Bengasi.

La inmensa mayoría de los demócratas quieren ver a Hillary Clinton en la Casa Blanca. Pero esta encuesta de Bloomberg deja claro que su popularidad no es tan grande como parece y que los ciudadanos quieren una elección y no una coronación.

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Ningún demócrata ha formalizado por ahora su candidatura a la Casa Blanca. Este artículo de Ryan Lizza en el ‘New Yorker’ repasa la trayectoria de los aspirantes que se lo están pensando: el gobernador Martin O’Malley y los senadores Bernie Sanders y Jim Webb. Ninguno tiene talla suficiente para inquietar a Hillary Clinton. Pero los jóvenes idealistas que apartaron a Hillary en 2008 de la candidatura se resisten a aceptar su triunfo siete años después. El pragmatismo y la incapacidad de Obama para sacar adelante sus propuestas defraudaron sus expectativas. Muchos querrían ahora un aspirante menos convencional.

Sangre sobre las sábanas

La campaña regurgitará el debate en torno a los puntos fuertes y débiles del matrimonio Clinton. Volverán a los titulares sus negocios turbios y los trapos sucios de su vida conyugal. Muchos ven en la presencia de Bill un arma de doble filo para la candidata, que podrá presentar como propios sus logros económicos pero deberá salir al paso de revelaciones como las de este libro de la periodista Kate Andersen Brower, que cuenta que Hillary le arrojó una lámpara a Bill al enterarse del escándalo de Monica Lewinsky y le abrió una brecha en la cabeza que llenó de sangre las sábanas del dormitorio presidencial.

Estas cifras de Pew Research Center ofrecen una idea sobre la solidez de Hillary Clinton como aspirante a la Casa Blanca. Pero nadie duda de que su popularidad se irá reduciendo a medida que avance la campaña. Lo apuntaba Nate Silver en este artículo y en este gráfico que reproduzco aquí debajo: la aprobación de la líder demócrata se ha desplomado cada vez que ha bajado a la arena política. Ya está volviendo a ocurrir.

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En cualquier caso, será una campaña cara, sucia y muy ajustada. Hillary deberá decidir hasta qué punto se presenta como la sucesora de Obama y hasta qué punto critica su gestión. Su victoria sería histórica por muchos motivos. Sería la primera mujer en el cargo y la persona de más edad con la excepción del republicano Ronald Reagan. También la primera demócrata en relevar a un presidente demócrata que agota su mandato desde que Martin van Buren sucediera a Andrew Jackson en 1837.

El triunfo de Hillary dependerá de la destreza de los republicanos a la hora de escoger a su adversario. Pero sobre todo de su capacidad para encontrar un discurso nítido, capaz de llegar a una nueva generación. A su favor tiene la demografía del país: más joven, más diverso, menos rural y más formado que cuando emprendió su primera carrera presidencial. En contra, sus contradicciones, su dificultad para conectar con los ciudadanos y su propia historia personal.