El desplome del bipartidismo en cuatro gráficos que deberían preocupar (sobre todo) a Pedro Sánchez

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PP y PSC viven sus horas más bajas en Cataluña, pero es Pedro Sánchez quien más debe preocuparse por el auge de Ciudadanos. Su carrera a La Moncloa podría verse más afectada.

“No se puede gobernar España sin Cataluña”. La frase la pronunció este lunes Pedro Sánchez, secretario general y candidato a La Moncloa del PSOE. Estaba dirigida a un Mariano Rajoy que “ha convertido a su partido en marginal”. En el PSOE creen haber salvado los muebles al superar el resultado que pronosticaban las encuestas y de paso a la marca que abanderaba Podemos, su principal rival en la izquierda.

El PSC, la marca socialista en Cataluña, ha perdido cuatro escaños con respecto a las últimas elecciones con un número de votos ligeramente inferior al cosechado en 2012. El PP, que también buscaba contener el desgaste, ha perdido ocho y, a diferencia del PSC, un número de votos muy significativo: más de 120.000. Los dos partidos que han gobernado España viven sus horas más bajas en Cataluña.

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Si se echa la vista atrás, el retroceso del PSC es mucho más significativo. Una comparación de resultados a corto plazo permite hacer un análisis compasivo con la campaña de Miquel Iceta. Contra pronóstico, llegó vivo al final del baile y su formación es la tercera en el Parlament. Pero el resultado del PSC es el peor de su historia.

La diferencia entre PP y PSOE

El PP nunca ha superado la barrera de los 20 escaños en un Parlament de 135 sillas. Nunca ha sido alternativa de Gobierno a Convergencia i Unió, que ha gobernado Cataluña más de 28 años con Jordi Pujol y Artur Mas. El PSC sí. Gobernó durante siete años (2003-2010).

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Los socialistas catalanes llegaron a conquistar 52 escaños en las elecciones de 1999, las primeras a las que se presentó Pasqual Maragall. Faltaban cuatro años para que el exalcalde de Barcelona se convirtiese en president de la Generalitat. Después le sucedió José Montilla al frente de otro tripartito hasta 2010. Hoy, cinco años después, los 37 escaños que gestionó Montilla parecen un sueño inalcanzable para el socialismo catalán.

Un par de mapas sirven para explicar otras preocupantes derivadas del resultado socialista. El PSC pierde en áreas de tradicional influencia. La ciudad de Barcelona, un feudo de la izquierda y del socialismo durante prácticamente toda la democracia, dejó de estar gobernada por el PSC en 2011, cuando Xavier Trias (CiU) se convirtió en alcalde. Hace unos meses, la izquierda recuperó el bastón de mando de la mano de Ada Colau, ausente de la campaña que han hecho sus compañeros de Catalunya Sí que es Pot (CSP).

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En estas elecciones, Junts pel Sí ha teñido de verde aguamarina todos los distritos menos uno: Nou Barris, un barrio obrero en el que solía imponerse el PSC. Pero Nou Barris no es socialista sino de Ciudadanos, según se puede ver en el mapa de la derecha.

En el área metropolitana de Barcelona, el naranja Ciudadanos se disputa con Junts pel Sí la predilección del electorado, desplazando de su tradicional feudo al PSC. En L’Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad más poblada de Cataluña con más de 250.000 habitantes, más electores votaron a Ciudadanos que al PSC. En las elecciones municipales de mayo, los socialistas tuvieron más del doble de votos que el partido que lidera Albert Rivera.

La comparación del porcentaje de voto socialista de las autonómicas de 1999, cuando el PSC logró su máximo histórico, y del de este domingo, muestra a una Cataluña que poco a poco ha ido perdiendo un color rojo que le era propio.

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Los socialistas recuerdan que pese a todo en las elecciones municipales el PSC fue el segundo partido con más votos en Cataluña, superando ligeramente a ERC y por detrás de CiU.

Unas elecciones generales inciertas

El resultado del PSC no dejaría de ser sencillamente un mal resultado en otra coyuntura política. Pero sus implicaciones para la política nacional pueden ser un serio problema en la carrera de Pedro Sánchez a La Moncloa.

Fuentes socialistas recuerdan que “todas las victorias del PSOE en España han contado con dos graneros de votos, Andalucía y Cataluña”. Los resultados de las últimas elecciones autonómicas no son halagüeños. Según un influyente diputado socialista, con unos resultados así, Cataluña sólo aportaría nueve diputados al grupo parlamentario del PSOE en el Congreso. Ahora tiene 14. La última vez que el PSOE ganó unas elecciones, con José Luis Rodríguez Zapatero en 2008, de Cataluña salieron 25 socialistas rumbo a la Carrera de San Jerónimo.

El desplome del PP tampoco permite aventurar un rebote en diciembre. En 2011, cuando Rajoy llegó a La Moncloa con una cómoda mayoría absoluta, Cataluña aportó 11 diputados. Entonces, un 20% del electorado se decantó por el PP. Este domingo, el porcentaje era del 8,5%.

La pronunciada caída del bipartidismo y la aparición de partidos emergentes como Ciudadanos auguran un Congreso de los Diputados muy fragmentado, al menos en cuanto a los diputados que se eligen en la comunidad. Queda por ver cómo se presentan ERC y CDC, espina dorsal de Junts pel Sí, y si votantes que han optado por CUP se decantan por Podemos en diciembre. Las elecciones autonómicas de este domingo muestran que el espacio de la izquierda sigue existiendo en Cataluña, pero que ya no lo capitaliza sin discusión el PSC.

También en EL ESPAÑOL:

Así fue la guerra de banderas en el Ayuntamiento de Barcelona

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Alberto Estévez / Efe

Durante el día grande de Barcelona y a tan sólo tres jornadas para las elecciones autonómicas del 27S, en el Ayuntamiento de la ciudad Condal se han vivido momentos de máxima tensión después de que el Partido Popular intentase desplegar una bandera española como respuesta al insólito gesto de ERC al colgar una estelada desde el balcón del edificio. EL ESPAÑOL reconstruye el tenso momento e identifica a los políticos implicados.

Durante el día grande de Barcelona y a tan sólo tres jornadas para las elecciones autonómicas del 27S, en el Ayuntamiento de la ciudad Condal se han vivido momentos de máxima tensión después de que el Partido Popular intentase desplegar una bandera española como respuesta al insólito gesto de ERC al colgar una estelada desde el balcón del edificio. EL ESPAÑOL reconstruye el tenso momento e identifica a los políticos implicados.

1. Alfred Bosch (ERC) despliega una ‘estelada’.uno

Durante la celebración de la Fiesta de la Mercè, el pleno del Ayuntamiento de Barcelona observa una plaza de Sant Jaume repleta de ciudadanos, cuando el portavoz de ERC, Alfred Bosch despliega una estelada ante la mirada del Gobierno local. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y su número dos, Gerardo Pisarello, animan al concejal de esquerra republicana. Todo ello ante la atenta mirada del presidente de la Generalitat, Artur Mas, -a la izquierda de la imagen-. 

2. El PP intenta colgar la bandera española.

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Minutos después aparece en escena el concejal del Partido Popular Alberto Fernández con una bandera española en sus manos y con la intención de desplegarla ayudado de su compañera de corporación Ángeles Esteller. Es entonces cuando Pisarello intenta impedírselo a Fernández mientras que Colau decide quitarse del primer plano y colocarse detrás del foco del conflicto. Bosch y Juan Puigcorbé, también concejal por ERC, sonríen ante los momentos de tensión. 

3. Bandera española desplegada…unos segundos.

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Los dos concejales ‘populares’ consiguen finalmente desplegarla a la vez que Bosch comienza a pedir calma ante la pitada de una parte de los congregados en la plaza del Ayuntamiento. En esos momentos, el número dos de Colau pasa de evitar el despliegue a observar (y escuchar) cómo reaccionan los catalanes reunidos. 

4. Artur Mas sonríe ante la tensión generada.

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No más de cinco segundos es el tiempo que está colgada la bandera del Ayuntamiento -mientras que la estelada sí sigue desplegada en todo momento-. Pisarello tira de ella y Fernández desiste en el intento. Es ahí cuando el presidente de la Generalitat pide calma con sus manos pero de su cara no se borra una media sonrisa. 

5. Los partidos reaccionan ante “la situación lamentable”.

  • Ada Colau (Barcelona en Comú): “Sabe mal que se intente utilizar electoralmente, porque a nadie se le escapa que estamos en los últimos momentos de campaña” de las elecciones catalanas.
  • Gerardo Pisarello (Barcelona en Comú): “No me esperaba esta escena en el balcón del Ayuntamiento en mitad de las fiestas de la Mercè. Me ha salido mi alma republicana”.
  • Xavier Trías (CiU): “No tiene sentido hacer según qué espectáculos y según qué números”.
  • Alberto Fernández (PPC): “Un día se promueve un escarnio a la Corona, otro se exhiben banderas independentistas, y mientras los demás a callar. Pues se ha acabado la broma”.
  • Alfred Bosch (ERC): “Esperamos que, a partir de los resultados sin duda espectaculares del 27S, estas muestras de reivindicación ya no sean necesarias”.
  • Carina Mejías (Ciutadans): “Es una situación lamentable. Los actos oficiales deben ser actos festivos y en los que todos los ciudadanos se sientan representados”. 
  • Jaume Collboni (PSC): Lamenta la “guerra de banderas”, el balcón del Ayuntamiento es para “compartir independientemente de la ideología política”.

6.Los protagonistas de la tensión al detalle.

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7. Las reacciones fuera del balcón.

 

¿Cómo votarán los catalanes? Una predicción del 27S a partir de las encuestas

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El próximo domingo se celebran unas elecciones transcendentales en Cataluña y muchas preguntas permanecen abiertas: ¿logrará Junts pel Sí una mayoría absoluta? ¿Quién será la segunda fuerza? A continuación abordo esas preguntas usando un modelo estadístico de predicción. 

También en EL ESPAÑOL:

El promedio de las encuestas. El primer paso para la predicción hecha en este artículo.

Así son los catalanes que votarán el 27S: una radiografía en cinco gráficos. Una radiografía de los votantes del 27S según su edad, su origen, su nivel de estudios o su renta.

Radiografía de los votantes españoles (I). Donde María Ramos y yo analizamos la edad, profesión, nivel de estudios y la clase social de los votantes del PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos.

Radiografía de los votantes españoles (II). Una radiografía similar a la anterior pero que responde otra pregunta: ¿cómo es la ideología de los votantes de cada partido?

El próximo domingo se celebran unas elecciones transcendentales en Cataluña y muchas preguntas permanecen abiertas: ¿logrará Junts pel Sí una mayoría absoluta? ¿Quién será la segunda fuerza? ¿Qué porcentaje de votos lograrán los independentistas?

A continuación abordo esas preguntas usando un modelo estadístico de predicción. Básicamente utilizo los datos de las encuestas para estimar cúantos diputados logrará cada partido y con qué probabilidad.

Un vistazo al modelo de predicción

Mi modelo basa sus predicciones en una veintena de sondeos electorales que se han publicado en las últimas semanas.

El modelo trabaja en cuatro pasos. El primer paso es calcular los votos de cada partido según una media de sondeos. Así, en lugar de fiarnos de una única encuesta, busco el consenso entre todas. Después aproximo el porcentaje de voto de cada partido en cada provincia, usando la distribución que observaron el CIS y otras encuestas. El tercer paso consiste en incorporar incertidumbre al modelo para que sea cauto cuando calcula probabilidades. ¿Pero cúal es la imprecisión típica de las encuestas? Para averiguarlo he estudiado siete elecciones distintas de los últimos años.

El cuarto y último paso consiste en ejecutar el modelo y hacer 15.000 simulaciones de las elecciones del domingo. En cada simulación genero los votos de cada partido y provincia a partir del azar, la media de encuestas y la incertidumbre esperada. A partir de esos votos, y aplicando la ley D’Hondt, asigno los escaños de Barcelona, Tarragona, Girona y Lleida.

A continuación tenéis los resultados de ese proceso.

La predicción de escaños tras 15.000 simulaciones

El primer gráfico muestra los escaños que logrará cada partido y con qué probabilidad.

seats (Cada gráfico es un histograma. El eje x representa el número de diputados del partido y la altura de las barras indica la probabilidad de que un partido logre ese número de escaños.)

Según el modelo, el resultado más probable es que Junts pel Sí (JxSí), la coalición formada por CDC y ERC, logre 63 escaños. Pero no sería raro que el partido se quedase en 59 diputados o se fuese hasta 67 (ése es el intervalo donde estarán sus resultados con un 50% de probabilidad).

El segundo partido será Ciutadans con 20 diputados y detrás vendrían Catalunya Sí que es Pot (CSP) (15), PSC (14), PP (12) y la CUP (9).

Sin embargo, podéis observar que distintos resultados son altamente probables. Ciutadans podría caer hasta los 17 escaños o irse hasta los 23. CSP tiene un 25% de probabilidades de lograr más de 18 diputados y si fuese segundo no sería una enorme sorpresa. El PSC tiene su horquilla probable en un amplísimo 11-17, el PP en 11-15 y la CUP en 6-10.

Destaca, además, el caso de Unió porque es dificilísimo de predecir. Según el modelo, el partido de Durán i Lleida tiene un 55% de probabilidades de quedarse fuera del parlamento. Casi como echar una moneda al aire. Si logra entrar, lo más probable es que se lleve 3 o 4 diputados (22% probabilidad), pero podría lograr 6 o más con un 12% de probabilidad, que es pequeña pero no nula.

(Nota. Estos datos de escaños se calculan a partir de los datos de votos. Si queréis ver la incertidumbre de los porcentajes de voto, los tenéis representados aquí.)

JxSí y la CUP: ¿mayoría de escaños o de votos?

Las encuestas sugieren que Junts pel Sí no logrará los 68 diputados que dan la mayoría absoluta aunque se quedará cerca. ¿Pero qué probabilidad tiene exáctamente? ¿Y si formase una alianza con la CUP? Una ventaja de tener un modelo de simulación es que podemos calcular estas probabilidades. En el siguiente gráfico tenéis la distribución de escaños de JxSí y su suma con la CUP.

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La probabilidad de que Junts pel Sí logre 68 escaños o más es del 21%. Lo más probable es que no lo logre, pero si lo consigue no sería una tremenda sorpresa. Más probable es que la suma de JxSí y la CUP alcance la mayoría: según el modelo, eso ocurre en el 72% de las simulaciones.

También podemos usar el modelo para responder otra de las preguntas que se discuten estos días: el porcentaje de votos que sumarán los partidos independentistas. Como podéis ver en el siguiente gráfico, la probabilidad de que JxSí y la CUP logren la mayoría de votos es del 21%.

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Los diputados en cada provincia

Aunque he presentado primero los resultados de toda Cataluña, en realidad el modelo simula cada una de las cuatro provincias por separado. Muestro esos resultados a continuación. El primer gráfico representa los 85 escaños que se reparten en la provincia de Barcelona.

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Barcelona es con diferencia la provincia más poblada en Cataluña (el 75% del censo vive allí) y también la que más diputados tiene asignados (85, un 63% del total). Allí los partidos logran diputados de forma casi proporcional a sus votos y por eso las distribuciones son suaves.

Podéis observar que es en Barcelona donde Unió tiene más opciones de lograr sus diputados. Conseguirá dos o más diputados por Barcelona en el 45% de las veces.

Veamos ahora los 18 diputados de Tarragona:

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En Tarragona hay menos escaños y por tanto menos dudas. JxSí obtendrá 8 o 9 diputados con un 70% de probabilidad. Ciutadans obtendrá problemente 3 (aunque podrían ser uno más o uno menos), CSP uno o dos escaños, los mismos que el PSC. El PP obtendrá probablemente dos y la CUP uno. Unió tiene un 80% de probabilidades de quedarse sin diputado por Tarragona.

A continuación los escaños en Girona.

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En Girona se reparten 17 escaños, de los cuales 11 irían para JxSí (que podrían ser 10-12). Ciutadans obtendrá uno o dos. CSP probablemente uno, aunque podría quedarse sin ninguno (21%) o lograr dos (18%). El PSC y el PP lograrán probablemente uno cada uno y quizás dos. La CUP seguramente uno (60%), aunque podría quedarse sin él (30%).

Por ultimo, la provincia menos poblada es Lleida, aunque está sobrerepresentada y reparte 15 diputados. Allí las dudas más grandes son si Ciutadans logrará uno o dos diputados y si CSP se quedará fuera o logrará un diputado. En función de ambas cosas, JxSí logrará 9, 10 u 11 diputados. Por su parte, PSC, PP y la CUP parece que obtendrán uno cada uno.

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Conclusión

Para acabar me gustaría reconocer una derrota: es imposible predecir las elecciones con total precisión. Podemos usar encuestas para asignar probabilidades a ciertos sucesos (que un partido logra cierto número de escaños o que sea el más votado) pero no hacer predicciones exactas porque por lo general múltiples resultados son posibles. La incertidumbre tiene tres fuentes principales: los indecisos, los que no responden y quienes cambian su voto durante la última semana.

El problema es similar al de las predicciones meteorológicas: el lunes podemos estimar la probabilidad de que llueva el sábado e incluso acertar, pero no sabremos con certeza si va a llover. Por eso los modelos como el mío hacen predicciones probabilísticas. (Eso significa, por cierto, que este domingo no sabremos si mi modelo funciona o fracasa porque para saberlo tendría que ponerlo a prueba varias veces.)

Y sin embargo las encuestas son el mejor instrumento disponible para entender la realidad electoral. Ocurre que a veces tenemos unas expectativas irreales sobre su precisión y olvidamos que las encuestas intentan algo complejísimo: anticipar cómo votarán millones de personas cuando ni siquiera esas personas lo saben con seguridad.

Metodología.

El modelo de predicción consiste en una secuencia de cuatro paso.

1. Obtener un promedio de sondeos. Al agregar muchas encuestas conseguimos dos cosas: eliminamos el error de muestreo y en lugar de confiar en la cocina de un encuestador hacemos entre todas una cocina de consenso. La media de encuestas la calculo ponderada por fecha y tamaño de muestra. Podéis leer los detalles de este paso aquí. Las encuestas que he usado provienen de trece encuestadoras: Sigma Dos, GAPS, GESOP, NC Report, Invymark, IBES, Feedback, CIS, Metroscopia, DYM, GAD3, My Word, Celeste Tel.

2. Aproximar el porcentaje de votos en cada provincia. Para eso he usado la distribución de votos por provincias según CIS y las encuestas de NC-Report y Sigma Dos.

3. Incorporar incertidumbre al modelo. Este paso es fundamental para calcular probabilidades. Consiste, en esencia, en averiguar cuál es la imprecisión típica o esperable de un promedio de encuestas. Para calcular eso he analizado siete elecciones de los últimos años, calculando un promedio de sus encuestas y observando los errores que esos promedios cometieron. La incertidumbre la incorporo como un error de distribución normal con una desviación típica que varía entre 1,5 y 4 en función del porcentaje de votos del partido (los errores son generalmente mayores para partidos con más votos). Una parte de la incertidumbre la asumo propia de la provincia y otra parte (la mayor) común a las cuatro.

4. Simular. El último paso consiste en ejecutar el modelo y hacer 15.000 simulaciones de las elecciones. En cada simulación genero los votos de cada partido y provincia a partir del azar, la media de encuestas y la incertidumbre que he asumido. A partir de esos votos, y aplicando la ley D’Hondt y la barrera mínima del 3% de votos, asigno los escaños de Barcelona, Tarragona, Girona y Lleida.


También en EL ESPAÑOL:

El retratista sirio de la Rambla recuerda que “la fuerza está en la unión”

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El sirio Fouad Aboussada es uno de los pintores más serios de la Rambla. Desde hace tres décadas se sienta en su taburete para dibujar a vecinos y turistas. Tiene dos hijas catalanas y desconfía del proceso independentista: “Me importa Cataluña y me importa España. La fuerza está en la unión”. 

Reportaje grafico: David López Frías

Más en la serie ‘Espejos de Cataluña’:

El rey de los ‘castells’El decano de la Boqueria / La sobretituladora del Liceu 

El sirio Fouad Aboussada es uno de los pintores más serios de la Rambla. Desde hace tres décadas se sienta en su taburete para dibujar a vecinos y turistas. Tiene dos hijas catalanas y desconfía del proceso independentista: “Me importa Cataluña y me importa España. La fuerza está en la unión”. 

El Ayuntamiento de Barcelona limitó en 2013 el número de pintores y dibujantes que trabajaban en la Rambla. Tres años antes, había hecho algo similar con las estatuas humanas. Se trataba de premiar a los mejores artistas y todas las medidas fueron en la misma dirección: reducir el número de plazas reservadas a los pintores (de un centenar a 62), limitar los días de trabajo y ubicar a los artistas en un solo lado de la Rambla.

“Decían que lo hacían para mejorar la calidad de los cuadros, pero lo que hicieron fue robarle espacio al arte para entregárselo a los bares y a las terrazas, que dan más dinero”, dice Fouad Aboussada (Sweida, 1946), un pintor sirio que lleva casi 30 años trabajando en este rincón de Barcelona. “Llegué en 1987 y en esta parte de la ciudad se respiraba más arte que ahora. No nos pedían permisos ni hacía falta tanto control”, rememora con nostalgia. 

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Aboussada es ilustrador, dibujante y pintor. Estudió Bellas Artes en la Universidad de Damasco. Al terminar la carrera, inició un viaje por el norte de África que le llevó a exponer sus obras en países como Túnez, Líbano o Argelia. Allí permaneció 10 años trabajando como profesor de dibujo. Organizó tres exposiciones en el Instituto Cervantes de Argel, donde conoció a varias personas que le sirvieron de contacto en España: “Decidí venir a Barcelona a hacer un doctorado y preparar una tesis sobre la influencia del arte árabe en la pintura moderna”.

Nunca lo acabó. Pero la ciudad le sedujo y se quedó a vivir. “Antes estuve viajando por Europa. Expuse en Viena, Berlín y Berna. Pero me afinqué en España, en Barcelona, porque este lugar es lo parecido a mi país. Es como mi tierra pero con menos líos. El clima, la gente… ¡Hasta la forma de mirarnos a los ojos! Salir a la calle y hablar con todo el mundo fue lo que me enganchó”.

Aboussada ha echado raíces en Barcelona. Se casó y ahora tiene dos hijas catalanas. “Ellas también son artistas”, explica con orgullo. “Una de ellas ya ha acabado Bellas Artes”.

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¿Qué queda de aquella Rambla que Aboussada conoció en 1987? “Bastante menos cultura. Pero eso no es culpa de los artistas sino de las instituciones que se la han ido cargando. Antes era diferente. No había tanto control y podíamos venir a pintar a diario. Ahora sólo nos dejan trabajar un día sí y un día no. Recuerdo que en aquellos tiempos se respiraba arte: teníamos que llegar a las siete de la mañana para coger el mejor sitio posible. Había personas de todas las nacionalidades y nos entendíamos bien. El idioma universal de la cultura tiene estas cosas: que puedes ver conviviendo en paz y armonía a un sirio, un iraquí y un israelí”, recuerda citando a dos compañeros ya fallecidos.

Las ordenanzas municipales han ido acorralando a los artistas. En 2000 se redactó la penúltima regulación, que impuso hasta el tipo de parasoles o taburetes que debían usar los pintores.

Luego se organizó un concurso para otorgar las licencias a los artistas. O mejor dicho para retirarlas porque el número de autorizaciones disminuyó.

Los polémicos castings de pintores tuvieron lugar en 2007 y apartaron de la Rambla a algunos dibujantes históricos. “Cuando yo llegué había una asociación de artistas. Ahora somos tres pero no hay entendimiento. Ni se preocupan por nosotros ni establecen relaciones con el ayuntamiento ni fomentan las exposiciones”, se queja Fouad, que reivindica que las instituciones “cuiden el arte para que la Rambla tenga vida”.

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Una gran alcantarilla

Esa vida de la que habla Aboussada no acompaña a la Rambla desde su origen. En sus inicios, el paseo más célebre de Barcelona no era más que un torrente por el que discurrían las aguas fecales que desembocaban en el mar. Sólo dejó de ser una gran alcantarilla en torno a 1440 cuando se desvió su caudal.

Cuentan los historiadores que la Rambla enseguida se convirtió en la zona de paseo favorita de la población pese al perfil macabro de la zona de la Boqueria, que debe su nombre a los boc o cabritos que allí vendían los judíos y donde había instaladas varias horcas para ejecutar a los condenados a muerte.

El día de Santiago de 1835 acontecieron unos hechos que cambiaron para siempre la fisonomía de la Rambla. El detonante fue una corrida de toros celebrada en el desaparecido Torín de la Barceloneta: la primera plaza de toros de España. Los animales seleccionados aquel día salieron especialmente mansos. Aquello caldeó los ánimos de un público ya exasperado a causa de la guerra civil entre liberales y absolutistas y la indignación se tradujo en una manifestación espontánea.

El sentimiento anticlerical de las clases obreras de Barcelona hizo que toda aquella ira se descargase contra los frailes. Les acusaban de quedarse con casi todo el trigo de la ciudad, de haber envenenado el agua y de tener inmovilizado gran parte del suelo urbano con conventos mientras la gente se amontonaba en casas precarias de varias alturas por falta de espacio.

El balance de aquella jornada fueron 12 conventos atacados y cinco destruidos por completo. Aquella revuelta hizo avanzar la desamortización de bienes eclesiásticos, regulada al año siguiente mediante el decreto del ministro Mendizábal, que liberó algunas propiedades del paseo y transformó la Rambla de forma radical.

Desde entonces la Rambla se ha convertido en el espacio de paseo por antonomasia de los vecinos y de los turistas. Cada tramo cuenta con su propia fisonomía e historia. Si se camina siguiendo el curso del agua (de la plaza de Cataluña a Colón), el paseo arranca en la Rambla de Canaletes, que recibe su nombre de su fuente más emblemática. La misma que con el tiempo se ha convertido en el punto de celebración de los títulos del Barça. Por debajo queda la Rambla dels Estudis, que debe su denominación a una antigua universidad, clausurada y convertida en cuartel por Felipe V en 1720. La siguiente zona es la Rambla de les Flors, donde aún se concentra el mayor número de floristerías por metro cuadrado de Cataluña. La parte central es la Rambla dels Caputxins, llamada así porque albergaba un convento de frailes (aquéllos que ardieron después de la fatídica corrida de toros). Esta parte también es conocida como Rambla del Centro y fue la primera zona de paseo de la sociedad barcelonesa.

La última zona es la de Santa Mónica y es la que acoge ahora a los artistas. Pero esto no fue siempre así. Además de los pintores, allí se ubican las estatuas humanas que hasta hace tres años se encontraban en mitad del paseo. La polémica ordenanza municipal las sacó del corazón de la Rambla del centro en 2012. Los artistas, tal y como asegura Aboussada, “cada vez lo tenemos más difícil, somos menos y estamos más controlados”. El sirio tiene la esperanza de que “el nuevo Gobierno municipal que acaba de entrar mejore algunos aspectos. Si no, veremos pronto más vendedores y más terrazas ocupando nuestro espacio y ahí se habrá acabado el arte en la Rambla”.

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A favor de la unión

Fouad Aboussada vive con expectación el proceso independentista en el que se halla sumida Cataluña. Asegura que prefiere que la comunidad autónoma no se separe del resto del país: “Me importa Cataluña y me importa España. No quiero una separación porque todos buscamos ser más fuertes. La fuerza está en la unión”. No obstante, el sirio se define como un demócrata convencido: “Estaré del lado de la decisión que tome la mayoría, porque esa será la visión correcta de lo que queremos”.

Aboussada tiene la percepción de que entre sus conciudadanos independentistas está primando demasiado el factor económico: “Nos dicen que teniendo nuestro propio estado seríamos más ricos y tal vez sea cierto. Pero el dinero no es lo único importante. Ni siquiera es lo más importante. Hay otros factores que conviene tener en cuenta. Yo creo que somos hermanos. Quizás algún día necesitemos la ayuda de Madrid o ellos la nuestra. Soy partidario de la unidad para ser más fuertes”.

Aboussada basa su argumentación en el conflicto que está azotando su país. Le cambia el tono de voz cuando lo aborda y su gesto se vuelve grave: “Siria es ahora un país más dividido que nunca. El Gobierno por un lado, los rebeldes por el otro, el grupo Estado Islámico por otro y los kurdos por ahí. ¿Cuál es el resultado? Millones de personas huyendo del país y muriendo en el intento de marcharse. Al final el pueblo es lo que menos importa. La gente mala tiende a organizarse para evitar que el pueblo decida e imponga la democracia. No comparo nuestra situación con la de Siria, obviamente, pero es un ejemplo de que la unión hace la fuerza”.

Los diarios de la Rambla

Fouad Aboussada tiene a casi toda su familia en Siria y lamenta que no va a poder regresar en mucho tiempo: “Allí tengo todavía muchas obras en algunas galerías y me encantaría volver”.

Por ahora debe quedarse sentado en su taburete de la Rambla de Barcelona, donde se siente a gusto: “Hay gente que no me cree, pero no hago esto sólo por dinero. Me encanta estar en la calle porque me relaciono con las personas, observo las cosas que pasan y las apunto en unas libretas a las que llamo Diarios de La Rambla. Debo de tener como seis blocs llenos de anécdotas y experiencias”.

La última que le ha emocionado tuvo lugar esta misma semana. Enciende su cámara de fotos Panasonic, enseña la imagen de una mujer llorando y explica su historia: “Hace 13 años vino un señor de Carolina del Norte con la foto de su nieto para que yo le hiciera un retrato. Se lo llevó a Estados Unidos y le gustó a toda la familia. Al poco tiempo, ese señor se murió. Su hija tuvo otra niña y quiso que tuviese un retrato como el que yo le hice a su hermanito. Lo intentó con varios pintores estadounidenses pero no le convenció el resultado. Este año ha venido a Barcelona de vacaciones sin saber donde me podía encontrar. Apareció aquí por casualidad. Reconoció la firma en uno de mis cuadros y empezó a gritar y a llorar de alegría. Ha sido una de las experiencias más gratificantes de los últimos tiempos. Como te digo, no es sólo el dinero. Estas cosas te las da el arte y te las da la Rambla”.

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Un afrancesado a la sombra de Pablo Iglesias

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Lluís Rabell encabeza la lista de izquierdas de Catalunya Sí Que u Pot, que incluye a Podemos, ICV, EUiA y Equo. Amante de la ‘chanson’ francesa y ligado desde siempre a los movimientos de extrema izquierda, lucha por hacer oír su voz en una campaña polarizada por el proceso soberanista.

Reportaje gráfico: Alberto Gamazo

Lluís Rabell encabeza la lista de izquierdas de Catalunya Sí Que es Pot, que incluye a Podemos, ICV, EUiA y Equo. Amante de la ‘chanson’ francesa y ligado desde siempre a los movimientos de extrema izquierda, lucha por hacer oír su voz en una campaña polarizada por el proceso soberanista.

En julio de 2015 Josep Lluís Franco Rabell (Barcelona, 1954) recibió un ultimátum telefónico. Entonces presidía  la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) y se encontraba reunido en una junta de ese organismo. Desde la candidatura de Catalunya Sí Que es Pot (CSP) le dijeron que no tenía más tiempo para pensar. Debía decirles urgentemente si aceptaba ser el número uno de la lista de su formación.

Rabell era consciente de que no era ni el primero ni el segundo plato. Era la tercera o cuarta opción de los responsables de la lista y ya había rechazado la oferta en una ocasión. Su intención era seguir donde estaba y terminar su mandato al frente de la FAVB. Según explica, se decidió a presentarse por unas palabras de Artur Mas que hicieron que le hirviera la sangre.

Todo el movimiento que ha habido en la política catalana de los últimos 4 o 5 años ha venido por la enorme movilización del movimiento soberanista. ¿Y quién se está agrupando para el 27-S? El mundo del ‘Sí se puede’. (minuto 59 de este vídeo)

“Ese posado arrogante, de niño de casa buena, presentándose como el adalid de Cataluña y hablando con tono de menosprecio me hizo sentir realmente irritado”, rememora Rabell. Al colgar el teléfono consultó con los miembros de la junta de la FAVB. Algunos le dijeron que tirara hacia adelante. Otros, pensando en la pérdida que significaba para la entidad, optaron por no opinar.

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Reportaje gráfico: Alberto Gamazo

Una lista a contrarreloj

Quienes estuvieron en la mesa de negociaciones entre los partidos para elegir quién encabezaba la lista de CSP describen el proceso como “muy duro”. Agosto se echaba encima y todavía no tenían candidato. Las prisas hicieron que lo que tenía que ser una candidatura de base se acabara pareciendo más a un mero acuerdo entre partidos.

Podemos quería que el candidato fuera Albano Dante, el periodista que había ganado las primarias del partido. ICV apostaba por Joan Coscubiela, hasta entonces diputado en el Congreso. El partido Procés Constituent, que finalmente se cayó de las negociaciones, optaba por la monja progresista Teresa Forcades, pero su figura generaba muchos recelos. Al final se llegó a la conclusión de que lo mejor era designar un candidato independiente.

Se barajaron varios nombres. La principal apuesta era el economista Arcadi Oliveres. También se contempló la posibilidad de escoger a la periodista de El País Milagros Pérez-Oliva e incluso al televisivo Jordi Évole. Pérez-Oliva y Évole no se subieron al barco. Oliveres aceptó en un primer momento, pero después de consultarlo con Procés Constituent reculó alegando motivos de salud.

Sólo entonces se le ofreció el puesto a Rabell.

Marc Bertomeu, secretario general de Podemos en Barcelona, cuenta que Rabell se había ofrecido antes “para lo que hiciera falta”. Pero recuerda que les advirtió que no era ni Ada Colau ni Pablo Iglesias. “Voy a necesitar mucha ayuda”, les dijo.

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Un vecino más

“Presentarse a una lista a este nivel no estaba en el esquema mental de Rabell”, explica Joan Maria Solé, actual vicepresidente de su federación de asociaciones de vecinos. Solé cree que accedió a liderar la formación porque consideró que en ese momento se le necesitaba. He hablado con una docena de personas en el entorno de Rabell y todas coinciden en señalar que si le llegan a contar hace un año dónde estaría ahora no se lo habría creído.

Toda la gente que ha trabajado con él resalta su capacidad de diálogo y de generar consensos, fruto de trabajar en un movimiento como el vecinal, en el que se deben aunar distintas sensibilidades. “Es experto en acercar posiciones y buscar compromisos”, cuenta Joan Subirats, catedrático de Ciencia Política y uno de los impulsores de la candidatura de Ada Colau a la Alcaldía de Barcelona. 

En la federación de asociaciones de vecinos todos hablan muy bien de Rabell y resaltan la pérdida para la entidad que supuso su marcha. “Ha sido de los presidentes más carismáticos que hemos tenido”, dice Solé.

Como nota negativa, algunos cuentan en privado que peca de vehemencia y mal carácter cuando hay algo que no le gusta. También mencionan cierta seguridad que a veces parece impostada. “Es imposible que una persona delante de un reto como éste no presente dudas e inquietudes”, cuenta Bertomeu. “Rabell se lo queda todo para él”.

A Rabell se le ve muy cómodo en los mítines y actos de calle. Habla bien en público y tiene cierto carisma a la hora de articular sus discursos y relacionarse con la gente. En algunos mítines incluso se ha soltado y se le ha visto cantar.

 

Los allegados de Rabell explican que su pasión por cantar es compartida. Rabell toca la guitarra y forma un dueto de chanson francesa junto a su pareja, Sylviane. Cuentan que el candidato incluso compone algunas canciones y que ha actuado junto a su mujer en alguna ocasión.

Donde no se le ve tan cómodo a Rabell es en las entrevistas y en los debates televisados. No acostumbra a mirar a los ojos cuando responde y en algunos de los debates se le ha visto un poco ausente. “Es una persona que viene del mundo reivindicativo. No está acostumbrado a tener oposición a su discurso porque él siempre ha sido el opositor”, explica una persona de su entorno que prefiere no desvelar su nombre.

Años clandestino

En 1974 Rabell era un estudiante de Filosofía y Letras y de Ciencias Económicas en la Universidad de Barcelona. Militaba activamente en su universidad a través de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), de carácter trotskista, bajo el pseudónimo de Gerard. Un encargo de la organización le obligó a dejar los estudios y trasladarse a París.

Rabell no quiere explicar qué fue a hacer a la capital francesa durante tres años. “Como fue una petición clandestina de un grupo ilegal, entenderás que no lo quiera revelar”, contesta. “La vida del revolucionario, sobre todo durante la juventud, está llena de episodios interesantes cuyos detalles no tienen por qué explicarse”.

He hablado con varias personas que durante el tardofranquismo y durante la Transición militaron en la LCR y en la Liga Comunista (LC), una organización también trotskista que se escindió de la primera. Muchos de ellos hoy ocupan cargos de responsabilidad en grandes compañías, organizaciones empresariales o partidos y la mayoría de ellos no han querido que les cite en este perfil.

Todos coinciden en que el papel de Rabell en esos años era ejercer como enlace entre organizaciones, confeccionar y distribuir propaganda y tal vez infiltrarse en otras formaciones de izquierda de la época.

Los consultados describen a los miembros de la LCR y la LC como el sector más duro de la disidencia franquista en la universidad. “Nosotros éramos los de los cócteles molotov”, explica Josep Maria Rañé, exconsejero de Trabajo e Industria en el Gobierno del tripartito y exmilitante de la LC. “Abogábamos por el estilo de guerrillas mientras que los del PSUC eran más moderados en este aspecto”. Un exmiembro de la LCR que ahora tiene un cargo en el PSC también cuenta que en la LCR había cierta ambigüedad respecto al terrorismo de ETA. “Eran otras épocas”, añade.

A Rañé no le sorprende que a Rabell le mandaran dejar los estudios e irse al extranjero. “El concepto de militancia era duro. Te podían pedir cualquier cosa una vez estabas dentro”, explica. “Vi a mucha gente dejar los estudios e irse a trabajar a la obra sólo para organizar allí el frente obrero”.

En Francia Rabell hizo primero trabajos de traductor. Luego se licenció en Traducción e Interpretación en Montpellier. Su mujer es francesa y sus dos hijos nacieron en Francia. Al volver a Barcelona en 1987, Rabell se dedicó a Talleres Franco, su empresa familiar dedicada al mármol. La empresa cerró víctima de la crisis inmobiliaria durante el año 2010.

Desde su vuelta a Barcelona, Rabell formó parte de la Asociación de Vecinos de la Esquerra de l’Eixample y militó en partidos de extrema izquierda como el Partido Obrero Revolucionario (POR) y Revolta Global. Entre 2012 y 2015 presidió la FAVB.

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El azote de Trias

Durante los años al frente de la FAVB, Rabell se convirtió en uno de los grandes opositores a las políticas del alcalde de Barcelona, Xavier Trias (CiU).

Su mandato al frente de la entidad se caracterizó por un control férreo de la gestión municipal y por las críticas de muchos vecinos al modelo turístico de la ciudad. Rabell apoyó la movilizaciones vecinales en los barrios de la Barceloneta y la Sagrada Familia en contra del turismo y colaboró con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y con varias ONG. La entidad también impulsó una querella colectiva contra la familia Pujol después de que el expresidente de la Generalitat reconociera que había defraudado al fisco.

Después de unos meses de fuerte movilización vecinal en contra del alcalde, Trias insinuó en una entrevista en El Periódico que Rabell creaba agitación entre los ciudadanos para desgastar a su Gobierno ante un inminente salto a la política.

Los estatutos de la FAVB establecen que ningún miembro de la junta puede ir en una lista electoral. Rabell no estaba en ninguna candidatura pero participó activamente en la creación de Guanyem, el germen de la plataforma que al cabo de unos meses arrebataría la alcaldía a Trias. “Entre bastidores hacía lo que podía”, reconoce Rabell, que desliga esta actividad de su cargo al frente de la federación.

Las acusaciones de Trias y la actividad de Rabell generaron cierto recelo en la FAVB, que vio cómo su independencia se ponía en entredicho. La junta obligó a Rabell a enviar una carta a El Periódico dirigida a Trias. En el escrito Rabell aseguraba que “no formaría parte de ninguna lista en las siguientes elecciones [municipales] ni en cualquier otro tipo de comicios”.

Al cabo de un año Rabell fue presentado como candidato a la presidencia de la Generalitat.

El entorno de Trias no ha querido hacer ningún comentario sobre la disputa entre Rabell y el exalcalde para este reportaje.

La ausencia de Colau

Rabell no esconde que participó en la gestación del germen de la candidatura de Ada Colau mientras presidía la FAVB. Describe reuniones con Joan Subirats, con Ada Colau y con su segundo Gerardo Pisarello. “Cualquier proyecto político necesita lo que se llama cocina y yo estuve en la cocina”, explica.

“No se implicó personalmente pero sí que aportó muchas ideas”, recuerda Subirats.

Colau, sin embargo, no se ha significado a favor de Rabell, con quien le une una estrecha relación personal.  Las distintas sensibilidades respecto al soberanismo han impedido que le apoyara públicamente. “Guanyem es plural”, dice Subirats. “Dentro hay independentistas que pueden ser más próximos a la CUP”.

Los miembros de CSP consultados coinciden en que el apoyo de una figura como Colau habría sido determinante para una candidatura que no acaba de despegar en las encuestas. Rabell no esconde su decepción pero pide comprensión. “Hay que comprenderla y respetarla”, se lamenta. “Tenemos una buena alcaldesa, no la quememos antes de hora”.

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El problema de la independencia

La postura sobre el debate soberanista de CSP ha situado el partido en tierra de nadie. No están en el bloque soberanista pero tampoco se sienten cómodos en el bando unionista. Su postura es fiarlo todo a que Podemos gane en las generales de diciembre y permita un referéndum pactado.

Cuando entré a la entrevista con Rabell en la sede de ICV, me crucé con los presidentes de las dos grandes organizaciones independentistas: la ANC y de Òmnium. El calendario marcaba el 3 de septiembre y todavía se especulaba con la presencia de CSP en los actos de la Diada. En la mesa de la sala de reuniones quedaban bocetos con diferentes propuestas para situar a Rabell y a los suyos en el acto sin que se sintieran incómodos. En esa reunión, sin embargo, se decidió que el partido no estaría representado en la Meridiana.

“Se nos usa por un lado y por el otro. No puedo ceder a este chantaje de Mas”, se quejaba entonces Rabell. “Aun así hemos quedado que el 28 de septiembre nos sentaremos otra vez [con Òmnium y la ANC] porque habrá que hablar muchas cosas”.

El candidato de CSP, que votó Sí-Sí en la consulta del 9N, asegura que 2015 es el primer año que no participa en la Diada. “Yo ya iba antes de que las manifestaciones fueran masivas, cuando nos reuníamos cuatro gatos por la tarde”. La gente que acudía a esas manifestaciones recuerda cómo ahí sólo se juntaba la izquierda independentista más radical. A las juventudes de ERC se las había llegado a expulsar de la movilización en alguna ocasión porque se consideraba que sus miembros estaban demasiado cerca del establishment nacionalista.

Rabell asegura que no es independentista. Algo que desde el PP y C’s se le ha reprochado continuamente durante la campaña. “Soy soberanista, que es distinto. Creo en la autodeterminación de los pueblos”, matiza.

Otro aspecto que le reprochan es que cambiara su nombre de Josep Lluís Franco Rabell a Lluís Rabell escondiendo su primer apellido: Franco. “No me avergüenzo de mi apellido”, replica, “llevo muchos años firmando mis traducciones con el segundo en honor a mi abuelo materno, que fue quien me crió”.

Rabell se enmarca en el federalismo pero asegura que CSP también es una lista soberanista. En un artículo publicado en 2009 en la revista Viento Sur Rabell escribía esto:

Defendemos sin ambigüedad la perspectiva de una República Catalana: la realidad nacional del país y lo prolongado de la injusticia a que se ha visto sometido hacen insoslayable una salida basada en el pleno ejercicio de la soberanía democrática. A partir de ahí, cabe decir que ni somos independentistas ni estigmatizamos la soberanía democrática

En ese texto Rabell se desmarcaba del discurso que liga el nacionalismo con la burguesía catalana.

Conviene huir de cierto “jacobinismo” -muy extendido incluso en la extrema izquierda- que, cuando no puede negar la problemática nacional, la aborda como un engorroso vestigio del pasado o como una inevitable concesión de veleidades culturales de la “pequeña burguesía”.

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El gran desconocido

A Rabell se le considera un clásico del movimiento reivindicativo barcelonés. Fuera de este ámbito, no obstante, es un gran desconocido. Lo avala una larga trayectoria ligada a las luchas sociales, pero muchos ciudadanos no lo conocen a falta de menos de una semana para las elecciones.

“La poca trayectoria desde que se convierte en dirigente vecinal [en 2012] hasta que es candidato es uno de sus principales defectos”, explica Subirats.

“Es un hecho objetivo: soy desconocido”, reconocía Rabell al principio de la campaña. “Me tocará picar mucha piedra”.

En una era en que las campañas también se juegan en las redes sociales, Rabell pierde la partida en Internet. En el momento en el que escribo este perfil apenas tiene 7.300 seguidores en Twitter. Sólo Ramon Espadaler (Unió), tiene menos seguidores. Colau tenía unos 220.000 cuando lanzó su candidatura a la alcaldía de Barcelona.

Este desconocimiento también se aprecia en los mítines y actos de campaña, donde Rabell se ve eclipsado por Pablo Iglesias. En todos los actos a los que he asistido he podido apreciar cómo los corrillos y las peticiones de selfies y besos se dirigen a Iglesias o incluso a Íñigo Errejón.

Todos los consultados reconocen que la falta de tiempo y una precampaña en pleno agosto han jugado en contra de CSP. La gente no conoce a su candidato y en ocasiones ni siquiera la marca con la que se presenta. “El mayor problema que tendremos el 27-S es que la gente sepa cuál es la papeleta de Podemos”, ironiza en privado un miembro de ICV.

La medio tímida

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Inés Arrimadas es la gran triunfadora de la noche electoral. El presidente del partido, Albert Rivera, optó por ir a las generales y hubo que cubrir el hueco catalán. La elegida fue esta joven nacida en Jerez hace 34 años y con una biografía vinculada a Cataluña: es culé, su familia vivió en Barcelona y es una enamorada del catalán. 

Reportaje gráfico: Alberto Gamazo

El libro negro del periodismo en Cataluña

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’ / 4. ‘El pozo’ / 5. ‘La tele de la mitad’ / 6. ‘La opinión dependiente’

Inés Arrimadas es la candidata de Ciudadanos a la Generalitat. El presidente del partido, Albert Rivera, optó por ir a las generales y hubo que cubrir el hueco. La elegida fue esta joven nacida en Jerez hace 34 años y con una biografía vinculada a Cataluña: es culé, su familia vivió en Barcelona y es una enamorada del catalán. 

El portavoz de Ciudadanos en el Parlamento andaluz, Juan Marín, estuvo en Cataluña para unos mítines de campaña. En Santa Coloma lanzó varios adjetivos elogiosos a la candidata de su partido, Inés Arrimadas: “Valiente, arrojada, inteligente”. Dejó para el final, “por qué no decirlo”, el de “¡guapa!”. Arrimadas escucha el elogio con finura, con uno o dos dedos en el mentón.

En una entrevista con Arrimadas en el matinal de radio más escuchado en Cataluña, un locutor dijo que Lluís Llach, cantante y miembro de la lista Junts pel Sí, había dicho que su líder, Raül Romeva, estaba “como un tren”. Surgió un debate en el estudio: ¿por qué se podía decir eso de un hombre sin escándalo y no de Arrimadas? La candidata quiso apuntar algo: “Nunca me he tenido por guapa”, dijo. Los entrevistadores no la creyeron.

Pero Arrimadas decía la verdad. Patricia Álvarez estudió con ella en el Colegio del Pilar de Jerez de la Frontera, donde Arrimadas nació en 1981. Álvarez recuerda que oyó su nombre hace poco en la tele y pensó que una “Inés Arrimadas” estudió con ella: “Al verla no la reconocí hasta que oí su voz”.

Arrimadas ha cambiado. Además de las fotos que publicamos, EL ESPAÑOL disponía de otra foto de una Inés algo más joven, de la etapa previa al instituto. La campaña no nos ha permitido utilizarla porque la persona que nos la envió puso la condición del permiso expreso de Arrimadas. El entorno de la candidata lo ha denegado diciendo que la privacidad es muy importante para Inés.

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Inés Arrimadas durante su adolescencia en Jerez.

Sus amigos recuerdan (ella misma lo reconoce) a una chica masculina: sin maquillaje ni tacones. Hoy ha cambiado y tiene gestos femeninos como mirar el móvil con la yema del dedo para no dar con las uñas en la pantalla.

Arrimadas tiene tres hermanos y una hermana, Marina, que recuerda: “Con tanto chico, jugábamos a Mazinger Z. No hemos sido nunca de muñecas o cosas ñoñas”.

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Inés Arrimadas, a la izquierda con vaqueros y camiseta roja.

El catalán de Guardiola

Hay un detalle tradicionalmente masculino que marcó la juventud de Arrimadas: el fútbol. Ahora dice que la pasión se le ha pasado, pero entonces seguía la Liga Fantástica de Marca. El juego consistía en fichar a 11 jugadores con un presupuesto fijo y ver qué tal lo hacían en el campeonato. Entonces se hacía por carta y por teléfono, sin Internet. “Escuchaba a José Ramón de la Morena y a José María García”, añade.

En el curso 1997-98 las niñas de la clase de Arrimadas en el Pilar protestaron porque en el partido anual de alumnos contra profesores sólo jugaban chicos. Ese año les dejaron participar. Aunque sus amigas no lo confirman, Inés pudo ser una de ellas. Pero el día del partido todas se rajaron menos una, Auxi. Los profesores se apiadaron y la dejaron jugar con ellos. Auxi recuerda que fue el centro de los pases de los profes. Aquel día nació un mote: “Ronaldinha”. En 1998 “Ronaldinha” se refería a Milene Domingues, futbolista y por entonces novia de Ronaldo, que acababa de salir del Barça.

Inés Arrimadas es la tercera por la izquierda en la fila de abajo.
Inés Arrimadas es la tercera por la izquierda en la fila de abajo.

Poco después fue la fiesta de disfraces del colegio. Las niñas solían vestirse, según Nico Gutiérrez, otro compañero de clase, de “bruja guapa” o “diablilla guapa”. Auxi e Inés tenían otro plan. Fueron de Ronaldo y Ronaldinha. Inés llevaba una equipación del Barça, una calva y una dentadura. Le importaba poco la reacción de sus compañeros. Nadie ha encontrado fotos de aquel momento.

Arrimadas era muy del Barça. Su hermana recuerda cómo su padre la llevó un día al hotel de concentración del equipo en algún partido por la provincia y saludó a Ronald Koeman. Aunque Arrimadas hoy destaca a otro jugador de aquella plantilla: ”Me tragaba todas las ruedas de prensa de Guardiola y cuando decía algo en catalán es que me encantaba”. A Arrimadas le gustaba “la sonoridad” del catalán cuando oía al capitán del Barça. Se sabía el himno en catalán y se lo enseñaba por ejemplo a Auxi.

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Don de lenguas

Aquellos pinitos le pudieron servir para hablar hoy un catalán excelente, sin apenas acento, errores o barbarismos. Arrimadas se mudó a Barcelona hacia el año 2008. Había estado estudiando inglés poco antes en un curso intensivo en Jerez. El francés lo aprendió con una profesora particular y lo perfeccionó durante una Erasmus en Niza.

Una vez instalada en Barcelona, los cursos gratuitos del Consorci per a la Normalització Lingüística no le convencieron y pidió a su empresa (Daleph) que le pagara clases en una academia. “Mi jefe me preguntó si de verdad quería apuntarme a clases de catalán”, dice. Su jefe, Gregori Cascante, dice que lo hizo encantado. Arrimadas estudió dos años y tuvo suerte: “Tuve la mejor profesora de lengua extranjera, y mira que he dado clases de lenguas”.

En la calle le costaba practicar. En Cataluña cuando alguien establece una relación con otro en una lengua es muy difícil cambiar a la otra aunque sea por un rato. Le costaba por tanto encontrar a amigos con quienes hablar en catalán; iba por ahí pidiendo “háblame en catalán que así practico”. Arrimadas concluye: “Soy un poco friki de los idiomas”. Habla cuatro lenguas.

Los padres de Arrimadas proceden de Salmoral, un pequeño pueblo a 50 kilómetros de Salamanca que hoy tiene 151 personas empadronadas, según dicen en su ayuntamiento. Hay allí una calle Rufino Arrimadas en memoria de un vecino que fue secretario del ayuntamiento durante los años 30 y que es antepasado de Inés.

El padre de la candidata era licenciado en Derecho y durante unos años fue policía en Barcelona. Cuando he pedido más detalles a la familia sobre esta etapa, no he pasado de vaguedades. En la capital catalana nació en 1969 el hermano mayor de Inés. Poco después se mudaron todos a Jerez, donde el padre de la candidata ha sido procurador.

Cuatro de los cinco hijos del matrimonio Arrimadas García han estudiado Derecho. La quinta, Marina, es aparejadora. Pero en la familia ha habido al menos otro cargo público además de aquel Rufino Arrimadas de los años 30: Moisés Arrimadas Esteban, primo del padre de Inés, fue delegado provincial del Ministerio de la Vivienda en Cádiz en los años 60 (aquí está su nombramiento en el BOE de la época). En los años 70 fue gobernador civil de Cuenca y Albacete y jefe provincial del Movimiento en ambas provincias.

Rufino Arrimadas, el padre de Inés, fue concejal por UCD en el primer Ayuntamiento democrático de Jerez, elegido en 1979.

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Una niña precoz

A pesar de esta tradición, el ascenso político de Inés Arrimadas no era evidente para la gente que la conoció de niña y adolescente. Los compañeros en el colegio, en el instituto y en la universidad con los que he hablado coinciden en dos rasgos: era siempre una de las mejores de clase y le gustaba participar y debatir en público. Inés lo confirma: “La conversación, la opinión siempre me han gustado”.

Era especialmente habladora en clases dadas al debate: Filosofía y Religión. Le gustaba tanto sermonear que parecía incluso precoz: “Hablaba tan bien que a veces aparentaba más edad que su físico”, dice su hermana Marina. María Jesús Moreno, del Colegio Compañía de María, recuerda cómo les hablaba a las demás niñas de cosas íntimas que no habían oído nunca a esa edad.

Pero Arrimadas tiene también un rasgo poco político: es tímida. “Esta gente que va a una fiesta y empieza a hablar con todo el mundo. Yo no”, dice: “Hablo cuando ya hay un escenario cómodo, como una clase. Al principio no me abro mucho, soy callada. Luego ya soy dicharachera”, dice. En clases o grupos de amigos, Arrimadas es alegre y parlanchina.

Serafín Mariscal era el delegado en su clase de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, donde Inés Arrimadas cursó Derecho y Administración y Dirección de Empresas. “Inés era muy de preguntar, de saber qué se cocía”, dice. Tampoco a él le sorprende que haya sido política: “Era muy buena al argumentar y al definir”. Mariscal dice que solían hacer trabajos juntos.

Inés está de acuerdo con esa impresión: “El Derecho siempre me ha gustado: la dialéctica, rebatir argumentos”. Los tres debates televisados han mostrado una política cómoda con los lances a pesar de su bisoñez.

Después de salir de la universidad, Arrimadas pasó por dos empresas: hizo unas prácticas en el Grupo Mat en el Campo de Gibraltar y la acabaron contratando. En 2006 fichó por Daleph, una consultora especializada en políticas públicas. La empresa se fundó en 1993 y tiene una sede central en Barcelona y una delegación andaluza en Jerez. Daleph se dedica a ayudar a instituciones como la Diputación de Cádiz a preparar programas para mejorar su gestión, incrementar el número de empresas o ayudar con el papeleo para lograr subvenciones europeas. Aquí hay ejemplos de su labor.

Entre 2006 y 2008 Arrimadas vivía en Jerez y viajaba a menudo. Hasta que decidió mudarse a Barcelona con el acuerdo de la empresa.

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Pudo ir al zoo

El siguiente gran cambio en su vida empezó, aparentemente, por casualidad. El 16 de octubre de 2010 Ciudadanos presentaba en el barcelonés Teatre Romea su campaña para las elecciones del 28 de noviembre. “Una compañera me dijo que iba a un acto de Ciudadanos”, cuenta Arrimadas. “Iba a ir con su marido y sus hijos y [me dijo] si quería ir. Igual me dice de ir al zoo y también voy”.

Arrimadas estaba poco metida en la política profesional. “Jamás había militado en un partido”, dice. Esperaba también poco: “Yo esperaba un acto político rollo y no me lo pareció. Me pareció súpersensato”, cree ahora.

Ciudadanos tenía entonces tres diputados en el Parlament y en junio de 2009 había vivido su peor momento en las elecciones europeas con su coalición con Libertas, un partido de origen irlandés con toques estrambóticos y xenófobos. Si en 2010 no se mantenían, podía ser el fin de la formación.

Arrimadas iba sin embargo mejor dispuesta con Ciudadanos que con cualquier otro partido: “El partido me gustaba. Me gustaba mucho cómo hablaba Albert Rivera, me sentía identificada con él”. Aquel día de octubre la mujer que la llevó le presentó a otros miembros de las juventudes. Fue a alguna reunión y se sentía bien: “No era unos de esos partidos que votas por descarte”, dice.

En 2011 Arrimadas empezó a militar y pronto se convirtió en la portavoz de las Juventudes. “Preséntate porque hablas bien en público y no te da vergüenza”, dice Arrimadas que le dijeron.

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“Tertulias de quinta”

Como otros políticos de su generación, empezó el recorrido por tertulias para foguearse: “Empiezo a ir a tertulias de radio de quinta categoría donde invitaban a gente joven”, dice Arrimadas. El presidente del partido, Albert Rivera, escuchó una de esas tertulias: “Supongo que le gustó cómo lo hacía y a mediados de 2011 me dijo que fuera al Parlament a la Comisión de Juventud donde se puede hablar sin ser diputado”, recuerda.

Todo fue rápido. A finales de 2011 el partido renovaba la ejecutiva y Rivera pidió a Arrimadas que entrara: su perfil de consultora y licenciada en Derecho le interesaba.

Menos de un año después, el president Artur Mas convocó elecciones anticipadas. Arrimadas era la número cuatro de la lista por Barcelona. Le costó tomar la decisión. Significaba pedir la excedencia en Daleph para ser un cargo público. Pero ya no iba a frenar: “Decidí ser valiente en lugar de ser una cagada”.

Ciudadanos sacó nueve diputados y ella entró en el Parlament.

Menos de tres años después, se volvieron a convocar elecciones anticipadas y en primavera el partido habló con Arrimadas para ver si era la mejor opción.  

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A la sombra del guaperas

Es difícil asistir a un mitin en Cataluña sin comentarios de hombres y mujeres a la guapa pareja de líderes: Albert Rivera e Inés Arrimadas. Rivera sigue siendo el famoso. A la salida del mitin de Santa Coloma, dos docenas de personas rodean al presidente del partido, pero sólo dos o tres quieren una foto con la candidata. Según las cifras del CIS, sólo un 29% de los catalanes sabía quién era Arrimadas justo antes del inicio de la campaña electoral.

Arrimadas no se considera aún un personaje público pero lo es. “Me cuesta no poder ir en metro sola”, se queja. Los personajes públicos generan interés y sus movimientos y decisiones (no sólo sus opiniones) crean noticias. Hace unos meses Versió RAC1 dio una de esas noticias.

El periodista, profesor de comunicación política y célebre tertuliano Toni Aira escribió un mensaje a Montse Llussà, colaboradora del programa de radio Versió RAC1 donde le decía que Arrimadas salía con un diputado convergente. Llussà lo soltó en antena. El diputado es Xavier Cima y es independentista. Es noticia que la candidata de Ciudadanos conviva -Arrimadas dijo en una entrevista reciente que vivía en pareja- con un diputado independentista.

Desde entonces lo han publicado otros periódicos. Arrimadas dijo en la misma entrevista que si no tenía hijos pronto se le iba a pasar el arroz (tiene 34 años). Pero evita hablar de todos estos temas en detalle: “No voy a hablar de mi vida privada. Ha habido muchas noticias falsas”, dice para que el rumor perviva. Una persona que me ha pedido no aparecer en este perfil para no perder su amistad cenó hace unos meses con Cima y Arrimadas.

La candidata de Ciudadanos aspira a ser presidenta de la Generalitat si la lista de Junts pel Sí no triunfa. Será difícil disimular durante cuatro años sus relaciones personales, más cuando son noticia. La medio timidez es una virtud a medias.

El libro negro del periodismo en Cataluña

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Espejos de Cataluña

La sobretituladora del Liceu / El decano de la Boqueria

Al decano de la Boqueria no le tiembla el pulso

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Joan Bayén lleva 70 años detrás de la barra del bar Pinotxo, el local más ilustre del Mercado de la Boqueria. El camarero del bar al que acuden los mejores chefs catalanes cuenta cómo ha cambiado el mercado y explica su actitud ante el proceso de independencia.

Reportaje gráfico: Alberto Gamazo

Joan Bayén lleva 70 años detrás de la barra del bar Pinotxo, el local más ilustre del Mercado de la Boqueria. El camarero del bar al que acuden los mejores chefs catalanes cuenta cómo ha cambiado el mercado y explica su actitud ante el proceso de independencia.

El 31 de marzo de 1987 el célebre restaurador Ramón Cabau dio su último paseo por el Mercado de la Boqueria. Saludó a los comerciantes de todos los puestos y se sentó en la barra del bar Pinotxo. El camarero Joan Bayén le preguntó a su amigo si quería tomar lo de siempre. “No, hoy no me prepares nada”, respondió antes de pedir un vaso de agua. Al cabo de unos minutos Cabau ingirió una pastilla de cianuro y murió en el mercado más ilustre de Barcelona.

Cabau era también abogado, farmacéutico y uno de los iconos de la Barcelona de los años 80. Al día siguiente, la Boqueria quedó vacía a las 11.30 de la mañana. Cientos de clientes y comerciantes del mercado salieron a la Rambla para despedir al restaurador más famoso, convertido ya en mito por haber muerto en la plaza que le vio crecer.

A Cabau le sucedió como icono del mercado aquel camarero que le sirvió por última vez.  A sus 81 años y después de 70 sirviendo desayunos y comidas detrás de la barra del bar Pinotxo, Joan Bayén es hoy el personaje más ilustre del mercado. “Yo no soy famoso ni soy nada”, replica con modestia. “Nunca me compararé con Cabau”.

La realidad, sin embargo, le lleva la contraria. Durante la entrevista le interrumpen tres veces para pedirle una foto. Bayén reconoce que sale a 40-50 ‘selfies’ diarias y la búsqueda ‘pinotxo boqueria’ ofrece 28.000 resultados en Google. Le guste o no, Bayén representa la imagen de esa Barcelona que está a punto de desaparecer y que todos quieren inmortalizar.

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ALBERTO GAMAZO

El dilema del turismo

La Boqueria es uno de esos sitios de Barcelona que se resisten a entregarse por completo a los turistas. A diferencia de la Sagrada Familia o del parque Güell, lugares que cualquier barcelonés evita a toda costa, el mercado lucha por mantener cierto espíritu familiar y seguir ofreciendo productos de calidad a los clientes de toda la vida. Muchos creen, no obstante, que el mercado pierde cada día un cliente y la esencia que lo convirtió en un lugar mítico se va desvaneciendo.

“Lo mejor que tenía la Boqueria era el ambiente y sus vendedores”, explica Bayén. “Todo esto se está perdiendo”.

El restaurador explica con cierta tristeza que la clásica mujer con la cesta cada vez acude menos al mercado. Las paradas en las que se encontraba la mejor fruta de la ciudad ahora ofrecen zumos y vasitos de plástico con fruta cortada. Los comerciantes que vendían el pescado y marisco más fresco ahora ofrecen ostras abiertas listas para consumir en el acto. La lista de paradas que se han enfocado al turista es eterna y llena de tristeza a los asiduos.

Este oasis de colores y aromas en medio de Barcelona muta durante el día. Entre las ocho y las 10 de la mañana todavía se ven señoras “de toda la vida” con el carrito haciendo la compra. En la barra del bar Pinotxo desayunan clientes habituales que charlan de política y fútbol.

A partir de las 11 el espacio se vuelve impracticable. Cientos de personas circulan por los estrechos pasillos del mercado haciendo fotos y mirando los productos. Muchos no compran nada. En algunos momentos la muchedumbre no avanza y la gente se queda quieta, haciendo más fotos. A partir de las seis de la tarde, el espacio recupera cierta normalidad y los autóctonos vuelven a asomar.

El ayuntamiento prohibió en abril la entrada de grupos de más de 15 personas los viernes y sábados por la mañana pero la medida apenas se ha notado. “Entran 10 por una puerta, 10 por la otra y se juntan todos en el medio”, se queja Bayén.

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La antorcha olímpica

Bayén tenía solo 11 años cuando empezó a echar una mano en el negocio familiar. Al principio sólo servían escudella (una especie de cocido) para el resto de trabajadores del mercado. Después se dedicaron a cocinar la materia prima que traían los clientes, recién comprada en los puestos contiguos.

Durante siete décadas, Bayén ha oído y presenciado anécdotas de personajes de toda calaña desde el otro lado de la barra. Recuerda cómo en los 80 venían los periodistas a cenar cuando abría a las cuatro de la madrugada. También rememora orgulloso que le propusieron llevar la antorcha olímpica durante los Juegos de 1992. Se lo propusieron los organizadores, a los que alimentó durante meses mientras trabajaban en un edificio cercano.
Sus arrugas llevan escritas encuentros con personajes de todo tipo. Desde prostitutas anónimas del Raval hasta el magnate Bernie Ecclestone pasando por Jean Paul Gaultier, chefs con estrellas michelin y todos los alcaldes de Barcelona. “Colau aún no ha venido”, dice Bayén entre risas. “Estoy muy enfadado”.

El señor Pinotxo tiene tanta experiencia que es él quien escoge lo que vas a comer. “En función de qué cara traen les ofrezco una cosa u otra”. No hay carta en el bar ni lista de precios. Lo mejor es dejarse llevar por el anfitrión, que trata a los clientes como amigos y a las clientas como pretendientas. Su chaleco, pajarita y aspecto de personaje de cabaret hacen que sea imposible llevarle la contraria.

Bayén se levanta cada día a las cuatro y media y al cabo de una hora abre el bar en el que trabaja sin parar hasta las cinco de la tarde. “Después me voy a casa, me pongo un chandal y me voy a correr un par de horas”, dice Bayén, que ha corrido varios maratones. Según dice, el secreto para llegar tan bien a esa edad es no tener hijos y disfrutar del trabajo. “Lo que me mantiene en pie es mi clientela. ¡Y las mujeres que me piden fotos!” exclama antes de soltar una carcajada.

A principios de los 90 empezaron a frecuentar la barra del Pinotxo dos hermanos cocineros. Se llamaban Ferran y Albert Adrià. Acudían con otros chefs a degustar los platillos que servía Bayén: garbanzos con morcilla, alubias con chipirones, huevos revueltos con almejas… Bayén fraguó una gran amistad con todos ellos pero no sabía quiénes eran.

“Me enteré de que Ferran Adrià era famoso cuando lo vi en la portada de El País Semanal”, afirma. Hoy no es extraño ver en su barra a maestros de los fogones como Juan Mari Arzak, Carles Gaig o Carme Ruscalleda. Cuando vienen grandes chefs siempre les hace la misma broma: “¡Qué! ¿ya venís a copiarme?”.

Bayén se ruboriza cuando se le pregunta por el proceso soberanista. “Yo no entiendo de política”, dice con humildad. “Si nos dan la independencia, bienvenida sea. Creo que podríamos hacer muchas cosas. Y si no, pues seguiremos trabajando y viviendo”.

Bayén cree, no obstante, que al final Cataluña será independiente. “Los molestaremos tanto que al final nos dirán: ¡tened la independencia! ¡Apañaos!”, bromea.

Respecto a este asunto sólo tiene clara una cosa. “De fractura, nada”, añade. “Aquí viene gente de todos los tipos y siempre se habla civilizadamente”.

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Entre dos mundos

Nadie sabe a ciencia cierta cuándo empezaron los comerciantes a asentarse en la Boqueria, antes conocida como Mercado de Sant Josep. Los historiadores aseguran que acudían los payeses a vender sus productos desde tiempos muy remotos porque esta zona quedaba fuera de los límites de la ciudad. Hasta 1842 no se construyó una estructura que protegía una buena parte de los puestos. La carne y el pescado quedaron cubiertos. La fruta y las verduras permanecieron en la intemperie.

La expansión de la ciudad quiso que la Boqueria quedara al final situada entre dos mundos.

Delante estaba la Rambla de les Flors, el paseo más famoso de la ciudad. Por aquí transitaban los marines americanos de servicio en la ciudad y la burguesía de la zona alta que acudía al Liceo. Sus cafés siempre estaban llenos y en sus mesas se debatía con intensidad.

Detrás quedaba el barrio chino, conocido hoy como el Raval. Sin duda alguna el más canalla de la ciudad por el cóctel que formaban la vida nocturna, la droga y la prostitución. Bayén recuerda todavía el bullicio de ese barrio en el que se vendía de todo a pie de calle. Desde pescado hasta artículos de dudosa procedencia. “Si te robaban algo y querías recuperarlo, tenías que ir al barrio chino”, recuerda.

El boom del turismo en Barcelona convirtió a la Rambla en una visita obligada para cualquier foráneo y al mercado en un lugar de fama global. “Si no estuviera la Rambla delante, el mercado no se habría hecho tan famoso”, dice Bayén.

Tanto Joan Bayén como la Boqueria representan esa Barcelona preolímpica que muchos añoran y que lucha por no ser sustituida por franquicias uniformes. Algunos de los comerciantes del mercado consideran al camarero del Pinotxo el último resquicio de autenticidad que le queda al mercado. “Cuando falte Joan, aquí ya no valdrá la pena venir”, me dice un parroquiano en la barra.

A sus 81 años, Bayén no sabe cuánto más le queda al pie del cañón. “El día que a mí me tiemble la mano al servir un café, ese día se acabó”.

Diccionario satírico burlesco (XI)

Fascículo undécimo del glosario. Anna Grau afronta la recta final. Las letras N, O y P nos aportan términos como Núria, Olimpiada o Peajes, pero también Pactos, y ahí quedan para la Historia los del Majestic (PP-CiU) y el del Tinell (todos contra el PP).

Núria

Nombre de una virgen catalana particularmente venerada, de alguna que otra heroína de Marsé y del Estatuto de Autonomía de Cataluña de 1932. Fue este Estatuto, el primer instrumento de autogobierno catalán de la Edad Moderna, una ley ESPAÑOLA aprobada durante la Segunda República. Obviamente con Alfonso XIII no había colado. Se estará a favor o en contra. Pero queda en pie el hecho de que España no siempre dice que no. Y eso que el Estatut de Núria introducía hechuras federales en un Estado que se soñaba unitario, creaba una ciudadanía catalana, entronizaba el catalán como lengua oficial única, daba el derecho de autodeterminación por reconocido, etc. Unamuno y Ortega y Gasset se tiraban de los pelos. Hubo tsunamis en las Cortes. Hizo falta el golpe de Sanjurjo para cerrar filas y votarlo de una vez (algo así como los pactos de la Moncloa después de lo de Tejero) y Azaña lo rubricó jugándose el tipo como español. Pensando que así ganaba tierra y corazón a la patria en lugar de perderlos. ¿De verdad España es y ha sido siempre tan intratable?

Olimpiada

La de Barcelona en 1992 tuvo la suerte de empezar y de acabar bastante mejor que la Olimpiada Popular celebrada en la misma ciudad en el año 1936, para contraprogramar los Juegos Olímpicos nazis de Hitler, y que finalizaron con atletas de muchos países saliendo por patas al oír por las Ramblas los primeros tiros de nuestra guerra. Con un Pasqual Maragall entonces pletórico al frente, el sueño olímpico de los 90 marca el punto más alto de compromiso (sentimental y financiero) de toda España con Cataluña, aunque parte de ésta saliera hosca y reservona y soñando grandes pitadas en los estadios donde algún cachorro de las primeras familias catalanas, empezando por la Pujol-Ferrusola, llegó a valerse de su condición patricia para introducir de matute los pitos y las estelades. Al final hubo que abortar todo porque no estaba el horno para bollos. Baltasar Garzón detuvo hasta al apuntador tratando de hacer una limpia previa de independentistas, les dio trato de etarras, como a tales los mandó a Madrid en sombrías furgonas de la Guardia Civil, acabó acusado por el Tribunal de Estrasburgo de indiferencia a la tortura y Pujol le advirtió, seguramente con razón, de que estaba dando alas a lo que hasta entonces nunca las había tenido en serio. Lo mejor, la marca Barcelona que desde entonces goza en todo el mundo de un prestigio incluso exagerado. Lo peor…pues eso, no haber sabido estar a la altura desde entonces de nuestra propia exageración.

Pactos del Majestic

¿Por qué lo llaman hacer Historia cuando quieren decir bajarse los pantalones? Hasta la dimisión de Alexis Tsipras encierra algo más de coherencia política de la que acreditaron José María Aznar, Jordi Pujol y sus respectivas huestes cuando una noche de primavera de 1996 se sentaron en el hotel Majestic de Barcelona a cenar y a negociar cómo dejar de sacarse los ojos con los dedos sucios, cómo redescubrirse repentina y mutuamente tal que grandiosísimos hombres de Estado. ¿Todo ello sin ingesta de marihuana o, por lo menos, de LSD? Se nos vendió entonces que PP y CiU habían visto la luz. Que estaban refundando España. A la vista de la evolución posterior de todo, la cena en cuestión se nos queda en yantar de trepas y mafiosos. Atención, pregunta: ¿cuántos de los comensales están pendientes de investigación y quién sabe si de ir a la cárcel? ¿Con un beso de la Udef me traicionas?

Pacto del Tinell

Pacto no para comprometerse a hacer nada bueno ni constructivo, sino sólo para NO hacer algo que todos los firmantes consideran malísimo: les nenes no es toquen y el PP tampoco. Peperos go home, fuera de la política, de las instituciones, de la galaxia. No hace falta ser del PP (aunque ayuda) para notar que algo huele a podrido, que hay cierto tufillo antidemocrático. Sí hace falta ser del PP para quedarse mirando como un pasmarote, sin ni idea de cómo reaccionar… ¿Pero a estos tíos no les habíamos dado el 30 por ciento del IRPF?

Peajes

La soga en casa del ahorcado. El pañuelo sin sangre en la boda gitana. Brilla el cuchillo de Norman Bates en la oscuridad. Grita la rubia desnuda en la bañera. Sin duda el karma de los catalanes existe, y tiene que ser muy malo: un pueblo que tanto miedo patológico tiene de pagar, sobre todo de pagar por lo que a otra gente le sale gratis, y prácticamente no hace otra cosa desde el principio de los tiempos. Bien cara ha salido la impaciencia por tener autopistas cuando otros iban en burro y tartana por el polvo de los caminos. La impaciencia de unos y la ya anteriormente mencionada genialidad gestora de otros. Qué cruz. Y qué atraco.

Así son los catalanes que votarán el 27S: una radiografía en cinco gráficos

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En Cataluña la disputa electoral tiene tres ejes: la ideología, el soberanismo y el contraste entre nueva y vieja política. Quizás por eso su sistema de partidos está más fragmentado: hasta ocho partidos pueden lograr escaños el 27S. ¿Pero cómo son los simpatizantes de cada formación? Hoy nos preguntamos a qué votantes está atrayendo cada partido, según su edad, su origen, su nivel de estudios o su renta.

También en EL ESPAÑOL:

En Cataluña la disputa electoral tiene tres ejes: la ideología, el soberanismo y el contraste entre nueva y vieja política. Quizás por eso su sistema de partidos está más fragmentado: ocho partidos pueden lograr escaños en las próximas elecciones y cinco de ellos superarán el 10% de votos según las encuestas.

¿Pero cómo son los simpatizantes de cada formación? Hoy nos preguntamos a qué votantes está atrayendo cada partido, según su edad, su origen, su nivel de estudios o su renta.

1. Los votantes catalanes: edad, sexo y población

El primer gráfico muestra el porcentaje de simpatizantes que logra cada partido entre diferentes grupos. Los datos provienen del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) y en concreto de su barómetro de junio. He decidido usar una encuesta previa a que se formasen las coaliciones coyunturales del 27S —Junts pel Sí y Catalunya Sí que es Pot— porque creo que eso hace que la radiografía sea más informativa.uno

En el gráfico vemos que CiU tiene un electorado envejecido: consigue tres veces más simpatizantes entre mayores de 50 años que entre menores de 34. Al PSC y el PP les ocurre algo parecido. Los jóvenes, en cambio, prefieren a Podem, ERC y la CUP. Desde una perspectiva generacional, de hecho, la CUP y CiU son perfectos opuestos.

También hay diferencias llamativas entre hombres y mujeres. Tres partidos tienen más simpatizantes mujeres, precisamente los tres tradicionales: CIU, PSC y PP. En ERC y los partidos nuevos dominan los hombres: con Ciutadans simpatizan siete mujeres por cada diez hombres, con las CUP entre seis y siete, y con Podem apenas seis.

CiU y ERC tienen también una gran ventaja en los pueblos mientras que en las grandes ciudades —entre las que dominan Barcelona y su cinturón— los partidos que despiertan más simpatía son Podem y PSC.

2. Los votantes catalanes: educación y renta

El siguiente gráfico muestra el porcentaje de simpatizantes que logra cada partido entre grupos de distinto nivel educativo y de renta familiar.tres

ERC, Podem y las CUP tienen más simpatizantes entre las personas con estudios superiores. En cambio el PSC se distingue por ser exitoso entre personas sin estudios o con estudios básicos. Estos datos se explican en parte por diferencias de edad: los jóvenes tienen más estudios y por tanto los partidos con simpatizantes más jóvenes tienen simpatizantes más educados.

También son claras las diferencias por renta.

ERC y CiU logran las simpatías del 18% y el 16% de las personas que declaran unos ingresos familiares de más de 1.800 euros. Pero sus apoyos entre familias de rentas inferiores a los mil euros caen al 8% y el 9% respectivamente.

El caso del PSC es opuesto y aún más acusado. Los socialistas catalanes son el partido preferido por las rentas bajas (17%), pero sólo el quinto para las rentas más altas (7%). También el PPC tiene un éxito escaso entre las familias de mayores ingresos.

3. Los votantes catalanes: origen y lengua

El siguiente gráfico muestra la distribución de simpatizantes según el origen de los encuestados y su lengua habitual.dos

A la izquierda muestro las simpatías políticas de los encuestados cuyos padres nacieron en Cataluña o fuera de ella.

Las diferencias son muy marcadas.

Entre los votantes cuyos padres nacieron en Cataluña hay sobre todo simpatizantes de CiU y ERC. También de la CUP. En cambio, el PP, Podem y el PSC consiguen más apoyo de los hijos cuyos padres no nacieron en Cataluña. El único partido que tiene el mismo éxito entre uno y otro grupo es Ciutadans.

La lengua habitual de los encuestados también puede relacionarse con su voto. Quienes tienen el catalán como lengua habitual simpatizan más con CiU, ERC y la CUP mientras que los castellanohablantes prefieren al PSC, Podem y Ciutadans. Podem es también el preferido de los catalanes que dicen usar el castellano y el catalán por igual.

4. Los votantes catalanes: radiografía laboral

El cuarto gráfico representa el porcentaje de simpatizantes que logra cada partido según la situación laboral de los encuestados.cuatro

Aunque ERC y CiU tiene muchos simpatizantes en todas las circunstancias, su éxito es menor entre parados y trabajadores temporales. Las personas desempleadas simpatizan más con Podem y los trabajadores temporales con la CUP.

El PSC, Podem y Ciutadans comparten una característica: los tres partidos despiertan más simpatías entre los trabajadores ‘precarios’ —parados y temporales— que entre autónomos o trabajadores fijos.

5. Los votantes catalanes: por provincias

El último gráfico muestra la distribución de los votantes en cada una de las provincias catalanas, Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona.cinco

Girona y Lleida son las provincias con más simpatizantes independentistas (incluyendo ahí a todos los simpatizantes de CiU antes de la escisión de Unió). En las dos provincias los partidos con más apoyo son ERC, CiU y la CUP. En el otro extremo queda Barcelona, donde los partidos con más simpatizantes son Podem y el PSC.

 

Nota. En este texto he usado datos de simpatía por un partido. Esta variable es útil para los propósitos de este artículo, pero no es una buena predicción del voto. Entre cosas porque un 25% de encuestados no declara simpatía por ningún partido.


También en EL ESPAÑOL:

Cuatro lecciones de la Diada más electoral

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Los comicios del próximo 27 de septiembre han sobrevolado este viernes la celebración de la Diada catalana. Repasamos los aspectos más relevantes que nos ha dejado el primer 11 de septiembre en el que las esteladas han convivido con los carteles de la campaña electoral.

Gráfico: Joaquín Vera

A diferencia de las últimas Diadas, Barcelona no se levantó este viernes sólo con señeras y esteladas en la calle. Al habitual océano de banderas que impregna la ciudad cada 11 de septiembre se le sumó la cartelería electoral, que inunda las marquesinas, las farolas, los autobuses y las paradas de metro de la ciudad.

A primera hora de la mañana convivían en la calle los primeros catalanes llegados de provincias para asistir a la manifestación con los trabajadores de empresas de cartelería que terminaban una noche de infarto en la que no han parado ni un segundo. “Me voy a dormir un rato y luego supongo que a la mani”, explicaba a las nueve de la mañana Roldán Cortés, catalán de origen suramericano mientras esparcía pegamento encima de un cartel de Xavier García Albiol en el barrio de Gracia.

Es innegable que las próximas elecciones del 27 de septiembre han planeado sobre esta Diada. A pesar de que ni la ANC ni Òmnium han querido dar a la manifestación ningún carácter electoral, entre los manifestantes se percibían muchas ganas de ir a votar en los próximos comicios. Las declaraciones al final del acto también han incluido referencias veladas a las elecciones. A continuación repasamos cuatro lecciones que nos ha dejado la Diada más electoral.

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1. El suflé apenas se desinfla

En los últimos meses se percibía en Cataluña cierto desasosiego con respecto al proceso soberanista. Después de tres años de movilizaciones masivas y de ver que casi no se apreciaban avances, un sector del soberanismo temía que la movilización de esta Diada no llegara al nivel de la de los años anteriores. La negativa a asistir a la Vía Lliure de una parte de la izquierda que hasta ahora había participado en actos como éste tampoco hacía esperar un lleno total.

El soberanismo, sin embargo, ha hecho otra demostración de fuerza llenando la Meridiana. Según la Guardia Urbana, asistieron 1,4 millones de personas. Según la Delegación del Gobierno, apenas medio millón.

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Gráfico: Joaquín Vera

A pesar del descenso y del baile de cifras al que asistiremos durante los próximos días, muchísima gente se ha agolpado en los más de 5 kilómetros de esta gran calle barcelonesa e incluso muchos no han podido asistir porque han quedado bloqueados en el metro. La celebración, un año más, se ha dado en un clima totalmente festivo, pacífico y sin incidentes.

2. El recado de la ANC a los corruptos

Al terminar el acto intervino Quim Torra, presidente de la asociación Òmnium Cultural. También Gabriel Rufián (miembro de Súmate) y Jordi Sànchez, presidente de la ANC.

La intervención de Sànchez ha sido la más jaleada y celebrada por los asistentes. Ante los diversos casos de corrupción que han aparecido durante los últimos días, Sànchez ha lanzado un dardo tanto a Artur Mas y Convergència y a los que consideran que los soberanistas tienen una venda en los ojos con respecto a la corrupción. “Quienes estamos aquí en la Meridiana no somos ni corruptos ni corruptores”, ha dicho. “Queremos un país libre de corrupción, limpio y transparente”.

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3. La ausencia de Mas y de Colau

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha mantenido la incógnita sobre su asistencia a la movilización hasta el último momento. A diferencia de las manifestaciones de los últimos años, a las que no asistió debido a su papel como president de la Generalitat, Mas barajó la posibilidad de asistir este año justificando que es también candidato electoral.

Unas horas antes del inicio, Mas anunció que no estaría en la movilización. Sí recibió, sin embargo, a los organizadores del acto -ANC y Òmnium Cultural- en el Palau de la Generalitat para expresarles su apoyo.

Tampoco ha asistido a la movilización la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que anunció hace 10 días que no participaría en la manifestación debido a la identificación de la movilización con la opción electoral de Junts Pel Sí. Colau, no obstante, ha pedido hoy al Gobierno español que ponga “voluntad política” para permitir un referéndum.

4. Guiños en castellano

Desde el principio del proceso soberanista, los promotores y partidarios de la independencia han hecho un esfuerzo considerable para proyectar un mensaje inclusivo que seduzca a los ciudadanos de origen español, a los extranjeros y a los catalanes castellanohablantes.

Más allá de la intervención en castellano del miembro de Súmate Gabriel Rufián (ha recordado ser “hijo y nieto de andaluces”), los demás oradores también han lanzado guiños a este colectivo. “Este país lo construiremos con toda la gente que vive aquí y con toda la gente que quiera venir aquí. Nunca hemos preguntado donde hemos nacido ni cómo nos llamamos ni qué lengua hablamos. Somos un solo pueblo y nadie nos fracturará”, ha dicho el líder de la ANC, Jordi Sànchez, a una multitud entusiasmada.

Para acabar, antes de que sonara el himno catalán de Els Segadors, un grupo ha interpretado una versión del tema Gitana Hechicera de Peret en la que se decía “Cataluña tiene el poder”.