La derrota le cuesta al PP al menos cinco millones de euros

Es la cifra que podría perder con respecto a las subvenciones que recibió en 2011. Si el partido ha destinado a la campaña menos de lo asignado, recibe ayudas para cubrir esa cifra y las administraciones se ahorran el resto. Podemos y Ciudadanos aparecen, por primera vez, entre los más premiados.

Es la cifra que podría perder con respecto a las subvenciones que recibió en 2011. Si el partido ha destinado a la campaña menos de lo asignado, recibe ayudas para cubrir esa cifra y las administraciones se ahorran el resto. Podemos y Ciudadanos aparecen, por primera vez, entre los más premiados.

El revolcón en autonomías y municipios no sólo ha afectado a la composición de las administraciones públicas sino también al reparto de subvenciones asignadas a cada partido para costear la campaña electoral, vinculadas directamente a los resultados. A más votos y escaños, más euros. Eso sí, siempre se trata de cantidades asignadas. Lo que reciba finalmente cada formación dependerá de cuánto haya gastado en campaña, puesto que el sistema sólo subvenciona los costes reales.

Este sistema provoca que algunos partidos (ocurrió con Podemos en las elecciones europeas) gastan mucho menos de lo que acaban recibiendo y terminan por ahorrarle cientos de miles de euros a las arcas públicas. Otras veces ocurre lo contrario: que el PP gaste 2,5 millones más de lo que recibió en ayudas y el PSOE se pase de la cifra en 1,3 millones y que ambos partidos se endeuden más de la cuenta a la espera de obtener unos resultados que nunca llegan.

Con el escrutinio en una mano y las normas autonómicas y municipal en la otra, he realizado la mejor estimación posible de las cantidades asignadas a los principales partidos políticos. La cifra exacta y final dependerá de distintos aspectos: el gasto que pueda justificar cada uno de ellos, el baile final de cifras con los resultados definitivos (los correspondientes a las municipales han sido extraídos cuando el recuento estaba al 99,48% del escrutinio) y las asignaciones derivadas de algunas coaliciones no asignadas.
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La caída del PP en los resultados se traduce en una caída en su asignación. En concreto, ha pasado de los más de 21 millones asignados en 2011 a poco más de 16 millones este año, lo que supone una pérdida de cinco millones de euros. Estas cifras representan los cálculos totales por escaño y voto, sumando autonómicas y municipales, no el dinero efectivamente recibido. De hecho, en 2011 el límite en concurrencia (que se marca cuando participan en más de un proceso electoral a la vez) impedía al partido superar los 19,2 millones de gasto, por lo que no podría justificar, en ningún caso, más de esa cifra.

A esto hay que sumarle, tanto entonces como ahora, unos 9 millones para sufragar el envío de propaganda electoral. En total, el reparto electoral les asignaría para 2015, si pueden justificar esos gastos, unos 25 millones de euros.

Según un artículo publicado en El País (la página web del partido no muestra su presupuesto de campaña), el partido había asignado a estas elecciones 20,5 millones de euros. Si ése fuera su gasto final, ahorrarían a las arcas públicas varios millones de euros. Al igual que el resto de los partidos, el PP no dice cuál ha sido su gasto final y por tanto no sabremos si ha gastado más o menos de lo que puede recibir hasta que se publique la fiscalización del Tribunal de Cuentas.

El PSOE también pierde en ayudas con respecto a los comicios de 2011 aunque de una forma menos brusca: pasa de 15,8 millones a los 13,8 consignados tras los resultados de ayer. Una merma que roza los dos millones menos. El partido recibiría además otros nueve millones para sufragar sus papeletas, una cifra muy similar a la del PP. En total, 22,8 milllones. ¿Los cobrará? El partido no informa de cuál es su presupuesto de campaña. Según la misma noticia de El País estaría establecido en 7,8 millones. Una cifra mucho menor que la asignada.

Los nuevos partidos

La aparición de Podemos y Ciudadanos les podría reportar cuantiosas ayudas. El partido liderado por Albert Rivera, que en 2011 sumó menos de 6.000 euros gracias a sus 12 concejales en las municipales, pega el salto y supera los 2,8 millones por escaños y votos en los comicios celebrados ayer. A esa cifra se suman otros 4,7 millones para envío de propaganda electoral, que se deben justificar por separado. Si  ha gastado ese dinero, el partido de Rivera puede llegar a cobrar hasta 7,5 millones de euros. Su presupuesto, según la web del partido, era mucho menor: apenas 1,25 millones de euros.

Podemos podría recibir más de tres millones por escaño y votos y casi millón y medio por envío de papeletas. Aunque el presupuesto de campaña no ha sido establecido, el sistema de microcréditos del partido (que supera por poco el millón de euros) no alcanza ni de lejos la suma de más de cuatro millones y medio que le tocaría en el reparto, por lo que será uno de los partidos que ahorre dinero a las arcas públicas.

El batacazo de UPyD también tiene castigo en euros: pasan del medio millón recibido hace cuatro años a sumar unos 800.000 euros para envío de papeletas; a superar por poco los 50.000 euros y 27.000 para propaganda. De 1.300.000 euros a 77.000.
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Así se hace el reparto

Para alcanzar estas cifras se utiliza un complejo sistema de cálculo basado en los resultados. En concreto, en las municipales cada concejal vale 270,90 euros y cada voto, siempre que se haya obtenido representación, 0,45 euros tal y como se publicó en el BOE el pasado tres de abril. Las cantidades asignadas a cada formación no pueden superar el límite de gasto establecido en la misma normativa. A todo esto se le suma la ayuda por envío de propaganda electoral, que en 2015 ha sido de 0,22 euros por elector. Para acceder a estas subvenciones es necesario presentarse y obtener representación en la mitad de los municipios de una provincia.

Ésa es la razón por la que la candidatura de Ahora Madrid, centrada únicamente en la capital, se queda fuera de estas ayudas. Eso sí, le corresponden unos 285.000 en la asignación por concejales y votos. Teniendo en cuenta que, según el presupuesto publicado en su página web, prevén haber gastado menos de 160.000, podrían ahorrar más de 120.000 euros a las arcas públicas.

Barcelona en Comú, la candidatura ganadora en las municipales de Barcelona, sí tiene asignada una ayuda para reparto de papeletas (unos 255.000 euros). El motivo es que sus socios de coalición, Entesa e ICV, sí se representan en otros grandes municipios de la provincia. Esta subvención por papeletas se añade a la que reciben por escaños y votos (98.200 euros), lo que les daría un total superior a 350.000 euros. Según su propia página web, su presupuesto ha sido de 160.000 euros, con lo que su prudencia podría significar un ahorro a las administraciones públicas de casi 200.000 euros.

Por otro lado, cada autonomía tiene su particular sistema de distribución de ayudas y establece las cantidades que van desde los más de 20.000 euros por escaño en Madrid y Canarias a los 10.867 de Cantabria o los 10.205 euros de Castilla y León. Además, cada una de ellas marca los límites de gasto y el reparto de ayudas, si los hay, para sufragar el envío de papeletas.

Para poder recibir todas estas ayudas, las formaciones políticas tienen que presentar su contabilidad electoral al Tribunal de Cuentas entre 100 y 125 días después de las elecciones. Es este organismo el que, en su fiscalización, decide qué gastos han estado justificados, cuáles no y cuál es la cantidad que puede recibir cada partido según la asignación oficial.

Puesto que el reparto no llega hasta mucho después de las elecciones, los partidos deben financiar su campaña electoral adelantando el dinero, con préstamos o con sistemas de microcréditos como el de Podemos. Eso sí, las fuerzas políticas que ya han obtenido estas ayudas pueden pedir un adelanto de una parte para la próxima cita electoral del mismo rango.

PD. Gracias a Miguel Ángel Gavilanes por su ayuda con los diferentes sistemas para las autonómicas.

Este artículo fue publicado en el blog ‘El BOE nuestro de cada día’ que puedes seguir aquí.


Consulta la metodología de estos cálculos aquí

Quién le ha dado la alcaldía de Barcelona a Ada Colau

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Los resultados de las elecciones de ayer dibujan una Barcelona (o mejor dicho: dos Barcelonas) cuyas diferencias socioeconómicas siempre han sido importantes en términos electorales pero que en esta ocasión han sido determinantes.

“Quiero ser la alcaldesa de todos. No la de los unos contra los otros sino la alcaldesa de la gente, de los 73 barrios, para que nunca más haya ciudadanos de primera y de segunda en esta ciudad”. Estas palabras, que decía ayer Ada Colau tras conocerse los resultados, muestran hasta qué punto la candidata de Barcelona en Comú (BeC) es consciente de la importancia de las divisiones que existen en la ciudad. Unas divisiones que nadie como ella ha sabido aprovechar electoralmente.

Los resultados de las elecciones de ayer dibujan una Barcelona (o mejor dicho, dos Barcelonas) cuyas diferencias socioeconómicas siempre han sido importantes en términos electorales, pero que en esta ocasión han sido determinantes.

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Barcelona en Comú ha sido capaz de ganar en los distritos más desfavorecidos o donde más se ha notado el aumento generalizado de la desigualdad en la ciudad. El 70,1% del voto a BeC se concentra en estos distritos mientras sólo representa el 47% para CiU. Nou Barris, Horta-Guinardó, Sant Martí, Sant Andreu y Ciutat Vella han pasado del rojo de los socialistas, que siempre habían sido la primera fuerza, al color de Barcelona en Comú. Además, los de Colau han conseguido la victoria en Sants-Montjuïc, donde CiU quedó primera en 2011, con 7.300 votos más.

En cambio, en los cuatro distritos más acomodados –Eixample, Gràcia, Les Corts y Sarrià-Sant Gervasi–, CiU ha conseguido mantener su liderazgo, si bien es cierto que los de Colau han obtenido buenos resultados en Eixample y Gràcia, y una meritoria segunda posición en Les Corts.

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Plantear el resultado como un descalabro de CiU tampoco sería acertado. La pérdida de 15.000 votos se ha traducido en cuatro concejales menos. Mucho castigo para un partido que ha aguantado decentemente en las zonas donde acostumbra a hacerlo si bien es cierto que ha sido incapaz de competir contra BeC en los barrios periféricos, especialmente en Nou Barris, así como en Sants, barrio que CiU arrebató a los socialistas hace cuatro años.

Respecto al resto de partidos, destacan la caída libre de PSC (que ni siquiera aguanta en sus feudos) y del PP, que ve como Ciutadans se lleva buena parte de su electorado y consigue ser tercera fuerza gracias a su buen papel en l’Eixample, Sarrià-Sant Gervasi y Les Corts. En los tres distritos ha quedado por delante de los populares.

ERC mejora resultados pero sus problemas en Sarrià-Sant Gervasi por un lado y en Nou Barris por otro le impiden ser la tercera fuerza de la ciudad. Por último, está la entrada en el consistorio de la CUP, que consigue tres concejales gracias a su presencia en Gràcia, Eixample y Sants.

El cuadro que resulta de todos estos movimientos es muy parecido a la pauta que vimos en el resto de los comicios de ayer. Aumento del número de partidos con representación y por tanto mayor fragmentación y necesidad de pactos múltiples para poder sumar mayorías.

Lejos quedan aquellas elecciones en las que el PSC era capaz de aglutinar los apoyos suficientes a partir de su base en los barrios periféricos y unos buenos resultados en los graneros de Convergència.

Barcelona ha pasado página. Durante la campaña, sus habitantes recibieron mensajes que pretendían explotar los asuntos que configuran la agenda política catalana y española: desde la nueva política hasta la necesidad de dar un impulso al proceso soberanista en marcha en Cataluña. Al final uno ha tenido más protagonismo que el resto, quizás porque es el que más claramente interpelaba a unos votantes que son conscientes de las distintas realidades que se viven en la ciudad.

Las elecciones se han jugado en el terreno de juego que marcó Barcelona en Comú: desigualdad entre barrios, consecuencias sociales de la crisis e instituciones que no escuchan a los ciudadanos. En CiU vieron inmediatamente la jugada y prepararon una batería de mensajes para combatir la idea de que Trias había sido el alcalde de unos pocos mientras dejaban a Esquerra pista libre para monopolizar todas las referencias al proceso independentista y a su vez alertaban del riesgo de votar a Colau. Parece que solo la tercera parte de la estrategia ha funcionado: la movilización de sus votantes tradicionales.

Artur Mas reconoció este lunes que estaba preocupado por “la gobernabilidad de la capital del país, que ahora debe estar al lado del resto de instituciones catalanas”. No es extraño que fueran sus primeras palabras al conocer los resultados. Las prioridades del Ayuntamiento y la Generalitat quizás dejen de coincidir después de años de cooperación entre gobiernos amigos. A algunos en el Govern les preocupa que esto condicione la agenda política en Cataluña.

Lo que es seguro es que Ada Colau, convencida de la necesidad de convertir su éxito electoral en medidas concretas a través de los pactos, no olvidará cuál ha sido la Barcelona que la ha llevado a convertirse en la primera mujer que gobernará la ciudad.

Los siete mapas que mejor explican la noche electoral

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Las elecciones han dejado un giro a la izquierda, un rosario de ganadores y perdedores y un refuerzo de los nuevos partidos. Estos siete mapas resumen de un vistazo una intensa jornada electoral.

Los comicios de este domingo han arrojado resultados inesperados en muchos lugares de España. Muchas ciudades han girado a la izquierda y nuevas formaciones como Podemos o Ciudadanos han ganado apoyos en distintos puntos de la geografía nacional. Estos siete mapas resumen de un vistazo una intensa jornada electoral.

1. Evolución del poder autonómico desde 2003.

Así ha ido cambiando el mapa político de las autonomías en los últimos 12 años. Esta imagen animada refleja el partido más votado en cada región en las elecciones de 2003, 2007, 2011 y 2015.

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2. El ganador en cada distrito de Madrid.

Este mapa refleja qué candidatura ganó en cada uno de los distritos de la capital. El norte sigue siendo el feudo del PP y el sur es de Ahora Madrid. Lo que más llama la atención el vuelco en el distrito Centro, donde no ganaba la izquierda desde hace mucho tiempo.

3. Más votos en Madrid… pero no en todas partes.

Este mapa refleja los distritos donde la participación subió en la ciudad de Madrid con respecto a 2011. Son cifras provisionales tomadas del avance de participación de las seis de la tarde. Pero ofrecen una idea aproximada de las claves del triunfo de Manuela Carmena: muchos más madrileños fueron a votar en los distritos sureños de Vicálvaro, Vallecas y San Blas.

4. Más votos en Barcelona, Lugo y Valencia.

Este mapa refleja el aumento de la participación en algunos puntos de España con respecto a 2011. Son cifras provisionales tomadas del avance de participación de las seis de la tarde. Pero llama la atención el crecimiento en plazas clave como Barcelona, Madrid o Valencia, frente a descensos en lugares como Sevilla o Navarra.

5. El ganador en cada distrito en Barcelona.

Barcelona vivió un vuelco electoral histórico y tendrá una alcaldesa por primera vez en su historia. Aquí se puede comprobar la división del voto por distritos. El centro y los barrios obreros de la periferia están en manos de Barcelona en Comú mientras la zona alta de la ciudad sigue fuel a CiU.

6. Dónde estaban los nuevos votantes.

El censo incluyó este domingo a más de 386.000 nuevos votantes. En el mapa superior se muestra su distribución geográfica por provincias.

7. Demasiado jóvenes para votar en 2011.

Este mapa muestra la distribución por provincias de los nuevos votantes con respecto a las municipales de 2011. Atención a plazas como Sevilla, Cádiz, Navarra, Badajoz y Baleares, lugares que han experimentado importantes cambios y donde podría haber sido decisivo el voto juvenil.

Así te contamos la noche electoral

Todos los detalles de la jornada con la opinión de Pedro J. Ramírez, la información de nuestros reporteros y los gráficos de Antonio Delgado, Patricia López y David Domínguez. 

Todos los detalles de la jornada con la opinión de Pedro J. Ramírez, la información de nuestros reporteros y los gráficos de Antonio Delgado, Patricia López y David Domínguez.

El PP se hunde, la izquierda revive

"Ha sido David contra Goliat", ha dicho Colau (Barcelona en comú)

Cuatro años. Eso es lo que ha durado la histórica mayoría del Partido Popular, conseguida en la víspera política de las elecciones generales y aniquilando en las urnas a barones socialistas en comunidades como Extremadura, Aragón y Castilla-La Mancha o alcaldías como Sevilla. La noche fue para la izquierda… y para Ciudadanos. Estos son los ganadores y perdedores de estas elecciones. 

Cuatro años. Eso es lo que ha durado la histórica mayoría del Partido Popular. Sus líderes la lograron en la víspera de las elecciones generales de 2011 y aniquilando en las urnas a barones socialistas en ciudades como Sevilla y en comunidades como Extremadura, Castilla-La Mancha o Aragón. Esta vez el PP no sólo ha perdido activos coyunturales. Cambiarán de manos feudos históricos como la ciudad de Valencia, la Comunidad Valenciana o el Ayuntamiento de Madrid.

Fue la noche de una izquierda fragmentada, cabreada y expresada en diversas formas y volúmenes según el lugar. Una izquierda condenada a entenderse para desalojar al PP. Al partido de Mariano Rajoy le queda el consuelo de poder cortejar a Ciudadanos para mantenerse en bastiones clave como Madrid. Pero el partido de Albert Rivera venderá caro su apoyo al tiempo que se consolida como una alternativa clara al PP. En el PSOE, Pedro Sánchez gozará de una cierta paz interna y Susana Díaz cosecha otro triunfo mientras trata de desbloquear su investidura. Pablo Iglesias y Albert Rivera confirman que sus partidos han cambiado el mapa de España. Próximo asalto, las generales.

Los ganadores

Ada Colau. “Esta ha sido la victoria de David contra Goliat”, afirmaba la candidata de Barcelona en Comú, que se hizo famosa por su oposición a los desahucios. Ha ganado por un escaño y casi 20.000 votos a Xavier Trias, hasta ahora alcalde y candidato de CiU. Liderará a un equipo de 11 concejales y será la próxima alcaldesa si logra llegar a pactos con las demás fuerzas de izquierda. La mayoría absoluta está en 21 concejales. ERC ha logrado cinco, el PSC cuatro y la CUP tres. Ciudadanos ha logrado cinco y el PP, tres.

Manuela Carmena. Por primera vez en 26 años, la capital no estará gobernada por la derecha. El tirón de la candidata y la unión en su lista de Podemos, Equo y desafectos de IU dará el bastón de mano a la ex jueza, de 71 años. “Tenemos el gran reto de conseguir que Madrid sea una ciudad decente”, dijo ante unos seguidores en éxtasis. En su victoria ha pesado el hundimiento del PSOE con Antonio Miguel Carmona, que tendrá que apoyar a Ahora Madrid para evitar que gobierne Esperanza Aguirre.

Guillermo Fernández Vara. Después de cuatro años en la oposición por la negativa de IU a apoyarle, el barón socialista regresa a la presidencia de la Junta de Extremadura al imponerse al popular José Antonio Monago.

Emiliano García-Page. Es una de las victorias más dulces del PSOE. Aunque María Dolores de Cospedal se ha impuesto en votos y escaños (16), ha perdido la histórica mayoría absoluta lograda en 2011. Con 14 diputados en las Cortes, necesitará los tres logrados por Podemos, que exigirá contrapartidas, pero odia a Cospedal.

Cifuentes, preparada para gobernar (PP)
Cifuentes, preparada para gobernar (PP)

Cristina Cifuentes. La candidata popular fue la delegada del Gobierno en Madrid con más proyección pública de los últimos años. Ahora ha logrado una victoria notable en su campaña a la Comunidad de Madrid. Necesitará los votos de Ciudadanos para su investidura. Pero su victoria, con 11 escaños de ventaja sobre el socialista Ángel Gabilondo, es incontestable. Entre otras cosas por un dato que tendrá lecturas internas: Cifuentes sacó más votos que su colega Aguirre en el municipio de Madrid.

Ximo Puig. El PSOE ha perdido casi 200.000 votos y 10 escaños en la Comunidad Valenciana. Pero el desplome del PP permitirá a Puig ser el próximo presidente dos décadas después de la llegada de Eduardo Zaplana al poder. El líder socialista necesitará llegar a acuerdos con Compromís y Podemos, cuyo apoyo le asegurarían una holgada mayoría.

Mónica Oltra. La coalición Compromís la logrado un resultado muy superior al previsto. En la Comunidad Valenciana, Oltra liderará a un equipo de 19 diputados, sólo cuatro menos que el PSOE. “Es el triunfo de la gente sencilla y honrada”, dijo la candidata, muy popular. El cabeza de cartel de Compromís en Valencia, Joan Ribó, será probablemente alcalde. 

Miguel Ángel Revilla. Vuelven los taxis y las anchoas a La Moncloa (con permiso de Rajoy o su sucesor). El más carismático de los presidentes cántabros volverá al poder. El PP superó por un escaño al Partido regionalista (PRC) de Revilla. Pero su líder Ignacio Diego ha anunciado que no explorará pactos con las demás fuerzas políticas, ya que la mayoría de la izquierda es muy clara en la región.

Javier Fernández. El presidente del Principado se ha impuesto en Asturias. En el fragmentado espacio político asturiano, el socialista podrá gobernar si llega a pactos con Podemos (sumando a este partido llega a la mayoría absoluta) o con Izquierda Unida.

Javier Lambán. Ex consejero del socialista Marcelino Iglesias, se convertirá con toda probabilidad en nuevo presidente de Aragón siempre que Pablo Echenique le dé su apoyo como se espera. Los dos desbancan a la popular Luisa Fernanda Rudi.

Pedro Antonio Sánchez. El candidato del PP en la Región de Murcia es uno de los pocos presidentes autonómicos que no ha perdido el partido de Mariano Rajoy. Aunque deberá pactar su investidura si quiere gobernar.

Juan Vicente Herrera. El presidente de Castilla León se queda a las puertas de la mayoría absoluta. Pero sus apoyos serán suficientes para gobernar.

Los perdedores

María Dolores de Cospedal. El primer paso es reconocer que tienes un problema. La presidenta de Castilla-La Mancha no lo hizo en la noche electoral. “El PP ha sido la fuerza más votada”, reivindicó. “Queda claro que los ciudadanos nos han dado su confianza mayoritaria”, añadió antes de decir que estaba “muy satisfecha de la campaña” que ha dilapidado la histórica victoria de 2011. Por primera vez en democracia, el PP logró entonces la mayoría absoluta y el Gobierno regional. Esta vez se quedó a un escaño (16) abriendo la puerta a un Gobierno del PSOE (14) con la ayuda de Podemos (3).

Rita Barberá. Un simpatizante la llamó hace unos días “la alcaldesa de España”. El resultado anticipa su adiós después de 24 años con el bastón de mando. En una turbada intervención ante la prensa, reivindicó su orgullo por haber servido “a todos los valencianos”, a quienes dijo que tendrán “el gobierno que han elegido”. En esta ocasión, no la apoyaron en El Cabanyal, el castigado barrio donde siempre ganaba.

Bipartidismo Madrileño

Antonio Miguel Carmona. La debacle del candidato socialista a la alcaldía de Madrid se explica con estos datos. Trinidad Jiménez (2003) cosechó 625.148 votos; Miguel Sebastián (2007), 487.893; Jaime Lissavetzky (2011), 364.600; Carmona, 249.152. Otra comparación letal: en el municipio de Madrid, el candidato socialista a la comunidad, Ángel Gabilondo, cosechó 415.715 votos. Es decir, 166.563 votos más que su colega Carmona.

Luisa Fernanda Rudi. La poderosa presidenta de Aragón ha ganado las elecciones. Pero ni con Ciudadanos ni con el PAR suma más escaños que una coalición de PSOE y Podemos, que se han revelado muy fuertes.

José Ramón Bauzá. “Algo hemos hecho mal para que los ciudadanos nos hayan retirado su apoyo”, ha reconocido el presidente de Baleares después de reconocer el peor resultado para su partido en 35 años de historia. Aunque se mostró abierto a pactos, la pujanza de la izquierda en un parlamento muy fragmentado le hará muy difícil quedarse en el Gobierno.

Esperanza Aguirre. Era la candidata popular con a priori más posibilidades en Madrid, y su victoria por un escaño ante Ahora Madrid sabe a derrota, porque no le garantiza la alcaldía. Aguirre necesitaba ser alcaldesa para sobrevivir políticamente en el PP, donde genera más odios que simpatías, especialmente en el despacho de Mariano Rajoy.

Alberto Fabra. Ha llevado a su partido a una debacle histórica que quizás haga añorar a Francisco Camps, el presidente que logró 55 diputados en 2011. Fabra, que no era querido en su partido y sobre el que Rajoy dudó hasta el último momento, ha hecho retroceder al PP 24 diputados. Valencia tendrá un nuevo presidente, del PSPV.

José Antonio Monago.
José Antonio Monago.

José Antonio Monago. Después de una campaña personalísima y huyendo de las siglas del PP, con raps e himnos pop, Monago ha reconocido su derrota. La coalición liderada por el PSOE ha ganado las elecciones, sacando dos diputados de ventaja al ‘barón rojo’ del PP, que no ha sabido apagar sus propios incendios.

José Ignacio Zoido. El PP ha perdido la mayoría absoluta de manera agridulce. Ha ganado las elecciones, pero una coalición de PSOE (con un escaño menos), Podemos e Izquierda Unida lo desalojarán de la alcaldía, ya que sus escaños no son suficientes ni con Ciudadanos. En un discurso a los militantes, Zoido pidió que le dejaran gobernar por ser la lista más votada. No parece que suceda.

Rosa Díez. Muy “orgullosa”, como repitió varias veces, la líder de UPyD ha presentado su renuncia en diferido, anunciando que no se presentará a la reelección como líder de la formación en el congreso extraordinario de junio. Su negativa a pactar con Ciudadanos y la ausencia de cambios tras la debacle andaluza han sellado el futuro de la que hace más de un lustro pusiera la primera pica en el bipartidismo.

Una política más

Fue delegada de su clase, ‘okupa’ y símbolo del enfado ciudadano contra la burbuja inmobiliaria. Ahora se perfila como la gran rival de Xavier Trias en la pugna por la alcaldía de Barcelona. Así es Ada Colau según una veintena de personas que la conocen. 

Reportaje gráfico: Alberto Gamazo

Fue delegada de su clase, ‘okupa’ y símbolo del enfado ciudadano contra la burbuja inmobiliaria. Ahora se perfila como la gran rival de Xavier Trias en la pugna por la alcaldía de Barcelona. Así es Ada Colau según una veintena de personas que la conocen. 


El New York Times publicó el 24 de junio de 2001 una breve nota sobre Barcelona. Ese día hubo una manifestación antiglobalización que acabó con 32 heridos y 19 detenidos y escaparates rotos del Burger King o Swatch. El periódico citaba la opinión de una portavoz de la Campaña contra el Banco Mundial: “La policía provocó la pelea; eran parte de ella”, dijo. Esa portavoz era una joven de 27 años llamada Ada Colau.

Entonces era portavoz porque sabía hablar en público y porque había trabajado en comunicación. Pero no era su formación. En 1992 había empezado a estudiar Filosofía en la Universidad de Barcelona. Fue una estudiante lenta. Según su expediente académico, que ha colgado en su web, Colau se fue matriculando de algo cada año hasta el curso 1998-99. Sigue sin ser licenciada; le quedan cinco asignaturas. Pero mientras estudió, fue aplicada: seis matrículas de honor -cuatro de ellas en asignaturas de ética y filosofía social- y 16 sobresalientes en 44 materias.

La lentitud de sus estudios tiene al menos dos explicaciones: que se desanimó porque la Facultad le acabó “cansando” y que era delegada de curso y tenía asambleas y obligaciones fuera de sus horas de clase. Ya había sido delegada durante BUP en la Acadèmia Febrer, en el barrio de Sant Gervasi. La temprana representación de los intereses de los estudiantes en clase es un indicio claro de futuros políticos. Colau lo cumple.

Hay otros rasgos de su personalidad que Colau mantiene desde entonces. Su profesor de Historia aquellos años, Vicenç Molina, que es amigo hoy de Colau, hace este retrato de su antigua alumna: “Tenía una actitud de inquietud curiosa, insistente y constante, de deseo de comprometerse en todo aquello que pensara que podía ser útil para las causas de la libertad y la justicia, un sentido existencial vinculado a ciertos tics de antes de su generación, la post 68. Era muy lectora de Sartre, Camus, Simone de Beauvoir. Tenía una cierta tozudez con todo lo que era su centro de interés: sucesivamente, la lectura, el teatro, el voluntariado, la lucha política. Y sí, claramente, cierto afán de protagonismo, bastante autoaceptado”.

Las charlas con gente que se ha cruzado con Ada Colau durante años sucesivos confirman estos rasgos: entregada, concienciada, persistente, protagonista.

Ada Colau aspira ahora a ser alcaldesa de Barcelona con una coalición de grupos llamada Barcelona en Comú. Los sondeos dicen que si no lo logra, será la primera fuerza de la oposición. Su recorrido no es el habitual en un político de partido, pero parece más normal en la España de 2015 donde los activistas ven una oportunidad evidente de entrar en las instituciones.

Reportaje gráfico: Alberto Gamazo

A pesar de múltiples peticiones durante la campaña, Ada Colau no ha hablado conmigo para este perfil. Cuando le dije a su equipo de prensa que tenía detalles que quería contrastar, me pidieron que mandara la entrevista por escrito. Envié 11 preguntas. Dos días después, su coordinadora de prensa, Yolanda Viñals, me llamó para decir que Colau no quería entrar en temas tan personales. Se refirió por teléfono a dos de las preguntas. La primera era si había cenado en enero o febrero de 2014 en casa de Gemma Ubasart, de Podem, con Ricard Gomà, de Iniciativa, para cerrar el acuerdo de candidatura conjunta entre Guanyem, Iniciativa y Podem. Colau era entonces portavoz de la PAH.

Meses después, en su carta de despedida como portavoz de la PAH, Colau decía: “Como ciudadana, estaré encantada de apoyar y participar en procesos amplios que planteen un cambio real en las formas de hacer política”. Es muy probable que estuviera ya todo cerrado. En su mitin de campaña en el barrio de Gràcia, Colau pidió a CiU, PSC y ERC que anunciaran si habían pactado ya para repartirse el poder. No es algo que ella haya cumplido en su corta de vida de política: presuntamente ya había pactado y lo anunció cuando le vino bien.

La otra pregunta que su equipo destacó para no responder al cuestionario es si la televisión pública catalana había puesto condiciones a su aparición en el programa El convidat en octubre de 2014. El presentador, Albert Om, pasa dos días en casa de un personaje famoso. Es un formato amable para lucirse y dar la vuelta al ruedo.

Ningún político en activo ha salido, aunque sí han aparecido otros ya retirados: Josep Lluís Carod-Rovira o Jordi Pujol antes del escándalo. El programa revivía en parte la labor en la PAH de Colau cuando ya no era portavoz. La campaña de Colau considera que esta pregunta era meterme en los acuerdos a los que habían llegado con otro periodista, Albert Om. Pero ese programa de la tele pública lo vio más de medio millón de catalanes. En Barcelona, en las últimas elecciones, Convergència i Unió sacó 15 concejales con 174.000 votos.

Tampoco ha sido fácil hablar con gente vinculada a Ada Colau. He entrevistado a 19 personas que han compartido etapas de su vida con la candidata. En cuatro casos quisieron pedirle permiso a la campaña o a Colau antes de hablar conmigo. En otros tres optaron directamente por no hablar.

Es una cautela curiosa en un grupo de activistas que ha emergido en parte gracias a los medios de comunicación. Mis colegas Daniel Basteiro, Adriano Morán y Javier Álvarez han acompañado en jornadas de campaña a los cuatro candidatos principales en Madrid. La única que puso reparos fue Esperanza Aguirre, del Partido Popular.

La ambigüedad del liderazgo

La excusa más común para evitar preguntas sobre Ada Colau es una variante de esta frase: no somos una persona, somos un movimiento. Marina Garcés, profesora de Filosofía en la Universidad de Zaragoza y compañera de estudios de Colau, me dijo que un perfil así “no responde a mi manera de entender la política, el papel de los políticos y su personalización”. El trasfondo es que Colau no importa porque es una más y tiene ese papel.

He oído otro motivo: Colau recibe más palos por ser la cabeza visible de un movimiento que une a mucha gente. El silencio de sus allegados es por tanto un modo de protección. Pero la política es más ruidosa y es difícil acceder a un cargo público sólo con música celestial.

Colau prefiere que la llamen “referente” y no líder. “Mi carácter de referente tiene más valor que otro porque está avalado no por lo que yo diga sino por lo que hacemos colectivamente”. El colectivo quería evitar los personalismos. Por eso, me dice Marcelo Expósito, miembro de Barcelona en Comú, el movimiento Guanyem nació con una triple portavocía: además de Ada Colau, el abogado Jaume Asens (hoy número cuatro de la lista) y el catedrático Joan Subirats. Pero había pocas dudas sobre el fin. “Es bastante obvio que ella debía liderarlo, simbolizaba muy bien lo que se quería hacer”, dice Subirats.

La confluencia de Barcelona en Comú la forman Guanyem, Iniciativa-Esquerra Unida, Podem, Procés Constituent y Equo. La monja independentista Teresa Forcades, que aparece en alguna de las fotos que acompañan a este artículo y  que participó en el mitin de Gràcia, es miembro de Procés Constituent. Estaba tan claro quién debía liderar el movimiento y qué peso tenía cada formación que la lista se cerró a puerta cerrada y no tuvo rival en las primarias.

“Se trabajó mucho en cómo queríamos que fuera el equipo encabezado por Ada”, dice Eloi Badia, uno de los impulsores de Guanyem. “Se hizo pensando cómo formar un equipo de gobierno cohesionado y hasta qué punto podía ser un grupo abierto”. Está claro que no podía serlo. En 2019, todo será diferente, promete Badia. La nueva política de verdad deberá esperar otros cuatro años.

Es un debate que los activistas de Guanyem han tenido: ahora toca cerrar filas. Marcelo Expósito me cuenta cómo criticó hace un año que la cara de Pablo Iglesias fuera el logo de Podemos en las europeas. “Pero ahora entiendo por qué hay que poner la cara de Ada”, dice. “Es un liderazgo político nuevo en una fase de ruptura. Hay que experimentar”.

Es innegable que Ada Colau es un valor político que debe aprovecharse. Colau da tres razones para haber llegado a estar a un paso de la alcaldía de Barcelona: la veteranía, la experiencia y saber hablar en público. Las tres son ciertas: sabe de activismo, sabe de vivienda y urbanismo y habla bien.

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De un guión a la vivienda

Después de las asambleas universitarias, Colau estuvo en 1998 en la productora Classic and New para producir un programa de anuncios en el Canal 33 de la tele catalana: SpotTV. Su compañera allí era Cinta Escorsa: “Recuerdo cuando coincidíamos algún día para desayunar en el bar: leía cinco periódicos y comparaba las noticias mientras charlaba”, dice Escorsa. Su recuerdo de Colau es similar al de otros: “Era muy trabajadora, hiperactiva, tenía mucha empatía con el sufrimiento ajeno y mucha fluidez verbal”.

Eran años donde Colau combinaba trabajos sueltos con la Filosofía en la universidad. Su segundo trabajo en la tele fue el rodaje en 2000 de la serie juvenil Dos + una, que emitió Antena 3.

Colau fue sobre todo guionista de la serie, pero hizo un papel pequeño de actriz: “Ada estaba vinculada al proyecto porque su familia intervenía en él [el marido de su madre fue el autor de la idea]. Sus méritos son los de saber narrar en un papel historias que ocurrieron en el entorno de los adolescentes”, dice el director, Ricardo Giménez Roig. Su recuerdo de Colau es parecido al de otros: “La Ada que recuerdo es una mujer muy trabajadora y directa con los objetivos marcados, lo que hacía que las reuniones de trabajo fueran muy concisas y rentables. No se le escapaba ni una”.

Pero en 2000 Colau estaba a punto de meterse de lleno en su verdadero interés: el activismo. En diciembre de 1999 las protestas en una reunión de la Organización Mundial del Comercio en Seattle acabaron con más de 150 detenidos. La globalización, creían los manifestantes, no iba a traer el desarrollo prometido. Aquel movimiento llegó a Europa con protestas similares en Praga en septiembre de 2000. En Barcelona había un grupo pendiente del movimiento global: en junio el Banco Mundial iba a reunirse en la ciudad. Querían boicotearlo. Varias organizaciones formaron la Plataforma contra el Banco Mundial. Una era el Movimiento de Resistencia Global, donde militaba Colau.

Los preparativos y protestas fueron un germen donde coincidieron activistas que luego han destacado en política o en otros ámbitos: David Fernández, diputado con la CUP; Enric Duran, militante contra los bancos; Gemma Ubasart, hoy en Podem; Toni Baños, periodista con un papel creciente en la CUP.

El altavoz mediático

Aquellos meses fueron el germen de otro detalle vital para el futuro del activismo: la relación con los medios de comunicación. Un proyecto financiado por el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) llamado Las Agencias reunió a un grupo que quería salir del gueto de los fanzines y las primeras webs independientes, entonces sobre todo Indymedia.

Marcelo Expósito fue miembro de Las Agencias. Allí dice que entendieron tres cosas: “Uno, puede no gustarnos, pero la sociedad se informa con los medios de comunicación. Dos, el mensaje del activismo no era para el gobierno o para nosotros mismos, era para la sociedad civil. Y tres, a pesar de que las estructuras de la prensa son las que son (y más en aquella época) hay periodistas afines que pueden colar historias”. Las ruedas de prensa pasaron a ser en lugares emblemáticos para que las teles tuvieran mejores imágenes. Hacían acciones de guerrilla informativa capaces de convertirse en noticias eficaces.

“Empezaba una lucha por la hegemonía cultural y había que ganar por alguna vía la batalla ideológica en los medios”, dice Toni Comín, profesor de Esade, ex diputado de Ciutadans pel Canvi/PSC y participante también en aquel movimiento antiglobalización: “Emerge entonces una constatación: si los medios no están hechos para informar sino para entretener, debes dar a tus acciones una dimensión de espectáculo. Debes montar shows y olvidarte de las oscuras manis sindicales de los 60 y 70″.

La herencia de aquel uso inteligente de los medios aparece en toda la carrera pública de Ada Colau: el héroe Súpervivienda, el lema “No tendrás casa en tu puta vida”, los escraches o las apariciones en El gran debate en Telecinco. En su carta de despedida de la PAH, Colau escribe: “Es un canal que hay que utilizar con prudencia, pero vivimos en una sociedad mediática y hay que usar también esos canales”.

Ese bautismo activista se diluye después de la muerte de un manifestante en las protestas de Génova pero sobre todo después del 11-S. Aunque se reactiva en un movimiento de masas más general contra la Guerra de Irak. Pero aquella globalización iba a empezar a tener un reflejo en la crisis española. Colau empezaría enseguida a interesarse en serio por el gran tema de su vida: la vivienda.

Son los años en los que Colau está más cerca del movimiento okupa. Es obvio que sus rivales usan el nombre para criminalizar su pasado, pero la participación de Colau es aparentemente distinta: “Éramos okupas sin cresta”, dice Albert Sancho, amigo de Ada Colau desde la universidad. Su participación se centra en el colectivo Miles de Viviendas, que pasó por varios edificios barceloneses. Stephen Luis Vilaseca, profesor de la Northern Illinois University y autor de este libro sobre ocupas, lo ve igual: “Los okupas de Miles de Viviendas evitaron conscientemente la estética okupa de los punkis para cambiar el foco del aspecto de un okupa a lo que un okupa hace”.

Una crónica de Jesús García publicada en El País en 2006 con el título Barcelona, capital okupa describe sin querer y con grandes trazos la trayectoria de Ada Colau en aquellos años: “El colectivo okupa es heterogéneo y, como un camaleón, ha ido mutando al son de los tiempos. En 2000 y 2001, apareció ligado a las protestas contra la globalización. En 2003, se apiñó en torno a las manifestaciones contra la guerra de Irak. Y hoy está vinculado más que nunca a la denuncia de la especulación inmobiliaria”.

Las diferencias que existían entre la lucha okupa y unos objetivos más generales eran cada vez más evidentes: “Los okupas han perdido la exclusiva -o al menos, el exceso de protagonismo- que hasta ahora habían ostentado sobre el problema de la vivienda. La Asamblea Popular por una Vivienda Digna ha conseguido canalizar la movilización de numerosos sectores sociales”.

Una de las portavoces de esa Asamblea es Ada Colau: “No somos violentos. Se inventan incidentes fantasma para suspender la cumbre [de ministros de Vivienda en Barcelona] y no abordar los problemas”. En esas declaraciones Colau ya usaba una frase que no ha parado de repetir durante la campaña electoral para el Ayuntamiento: “Pero lo que falta es voluntad política”. En otras palabras, faltan narices para enfrentarse a aquéllos a quienes no les convienen estos cambios.

En aquellos años, el problema principal de la vivienda era el mobbing inmobiliario. En los años de la burbuja, las empresas propietarias de edificios presionaban con artimañas dudosas a inquilinos que pagaban renta antigua para que se fueran de su casa. Un hito del movimiento okupa fue salvar a una pareja de ancianos y a otro que vivía solo en un edificio histórico de la calle Magdalenes de Barcelona donde una inmobiliaria quería construir un hotel. Aquel edificio pasó a ser el Espai Social Magdalenes. En 2010 fue desalojado y el hotel debería estar listo para este año. Allí Ada Colau participó en charlas sobre viviendas como representante de Miles de Viviendas o del Taller contra la Violencia Inmobiliaria y Urbanística. También en otros espacios afines.

Llega el momento de la verdad

El Observatorio DESC (Derechos Económicos, Sociales y Culturales) fichó en 2007 a Ada Colau para que abriera un eje de trabajo sobre la vivienda. El observatorio es una ONG que había nacido unos años antes para defender los derechos sociales, no sólo en Cataluña. Su financiación procede en parte del Ayuntamiento de Barcelona. El presupuesto de la PAH, por ejemplo, lo gestiona el DESC: en el último año recibió 120.000 euros de subvención municipal. De ahí salía el salario de Colau como portavoz. Su sueldo lo pagaba el equipo del alcalde Xavier Trias, al que ella aspira ahora a suceder.

Vanesa Valiño, directora del DESC, recuerda la llegada de Colau: “Nos dijo que era la primera vez que iba a tener un contrato fijo”. Poco después se implicaría en V de Vivienda, donde apareció el personaje de Súpervivienda, cuyo vídeo sacó en exclusiva El Punt Avui en plena campaña. Colau ha dicho que está orgullosa de su aparición espontánea en un mitin de Iniciativa, partido que hoy es su socio en la coalición Barcelona en Comú. Los actores que interpretaban a Súpervivienda iban variando. Uno era Adrià Alemany, que se convirtió luego en pareja de Colau. Juntos tienen un hijo, Luca. Colau ha publicado su declaración de renta de 2013: ingresó algo más de 30.000 euros.

La crisis iba a peor y el conocimiento de Ada Colau del mercado inmobiliario le llevaría a entender mejor cuál era la lucha básica, específica para España: la dación en pago. En febrero de 2009 nació la Plataforma de Afectados por la Hipóteca (PAH). Cuando Ada Colau salió por segunda vez en el New York Times en 2010, el titular reflejaba esa novedad: “En España, te quitan la casa pero te dejan la deuda”. En el resto de países occidentales había fórmulas para irse de la casa hipotecada y quedar libre. En España, no. La causa era de una justicia evidente y el drama humano tan obvio que los medios se entregaron a la causa.

La opción de la PAH es mostrar el problema y llevarlo al debate público. Con la entrada de su ex portavoz en política, la organización ha hecho un comunicado para decir que no son partidistas. Pero en una nota de prensa anterior dicen: “Estos 500.000 desahucios producidos hasta hoy tienen unos responsables políticos directos: los sucesivos gobiernos del PPSOE”.

Hay otras organizaciones que son más discretas en su lucha política y se centran en resolver problemas específicos. Algo que la PAH también hace pero no como objetivo principal: “En la PAH teníamos claro que no queríamos hacer políticas asistenciales -que es lo contrario del empoderamiento-, ¡sino todo lo contrario! El asistencialismo te confirma que eres un inútil y que necesitas alguien que lo haga por ti”, dice Colau. Desde el Ayuntamiento han planteado incluso dudas sobre el uso esporádico pero a veces excesivo de residentes en el momento del desahucio. La imagen cuenta mucho.

La PAH tenía un objetivo político: reformar la ley. El discurso de Ada Colau en el Congreso de los Diputados fue el día cumbre de esa campaña: “Allí nos dimos cuenta de que teníamos algo”, dice Marcelo Expósito.

El momento más recordado fue cuando llamó “criminal” a un representante de la banca, Javier Rodríguez Pellitero, que había intervenido antes: “Decir que la legislación española es estupenda cuando hay personas que se están quitando la vida por una ley injusta es absolutamente criminal. Les aseguro que no le he tirado un zapato porque quería explicar mi punto de vista. Es un criminal y deberían tratarle así, no es un experto”. Colau se negó a retirar esas palabras.

En política también se puede

El trabajo en la PAH estaba hecho: todos los españoles sabían ya que el pago de una hipoteca no acababa con salir de casa. Ahora hacía falta legislar. Pero después de cinco años, Ada Colau abandonaba la PAH para entrar en política. Una búsqueda de “portavoz PAH” en Google sigue sacando a Colau en nueve de los 10 enlaces de portada. Sólo en un programa de La Sexta aparece Carlos Macías, el portavoz vigente.

A Colau le hicieron ofertas, pero no iba a ceder su voluntad para ir en la lista de otro partido. Pretendía participar en un movimiento que lograra hacer confluir a varias siglas. Iniciativa per Catalunya obtuvo en 2011 cinco concejales. Si no accedía a las condiciones de Colau, podía quedarse sin nada, como puede pasarle en Madrid a Izquierda Unida. Se dio entonces el acuerdo: Iniciativa ponía dinero (la campaña cuesta 160.000 euros), acceso a las instituciones en periodo electoral, experiencia política. Guanyem ponía a Ada Colau.

El País publicó en enero los contenidos básicos del pacto. En los siete primeros puestos de la lista van Colau y tres compañeros de siempre (Gerardo Pisarello, Jaume Asens y Gala Pin), dos personas de Iniciativa (Laia Ortiz y Janet Sanz) y uno de Podemos (Raimundo Viejo). Los sondeos les dan entre ocho y 10 concejales. Durante sus cuatro años de mandato, el alcalde Trias ha gobernado con apoyos tácitos y puntuales de PSC, PP y ERC. Como candidata a la alcaldía, Ada Colau ha debido explicar su visión del proceso soberanista: no es independentista pero está a favor de hacer un referéndum y de más democracia. En la consulta del 9 de noviembre, votó por la independencia y escribió un post en Facebook para explicar sus motivos.


 

Todos los datos sobre Barcelona


 

Una de las preguntas que Colau no ha querido responder era por qué en una candidatura que presumía de abrirse a la ciudadanía los puestos principales estaban en manos de viejos conocidos. Es por supuesto legítimo, pero no es nueva política con primarias abiertas o candidatos independientes. En Madrid lamentaban no tener su Ada Colau y en unas primarias encontraron a quien podía interpretar su papel: la jueza Manuela Carmena.

Aquí están las primeras propuestas de choque de Barcelona en Comú si ganan las elecciones. “Es posible hacer las cosas de otra manera”, dice el profesor de Derecho Gerardo Pisarello en un mitin en el barrio de Sarrià. “Participo de un proceso amplio, donde miles de personas se han dejado la piel”, dice Ada Colau durante su mitin en el barrio de Gràcia. Es cierto que es una gran novedad, aunque menos en la España de hoy con Podemos y Ciudadanos. Las novedades definitivas deberán empezar a verse dentro del Ayuntamiento.

Los otros perfiles de Jordi Pérez Colomé:

¿Trias o Colau? Una predicción de sus votos y sus alianzas

concejales bcn

Los resultados anteriores prevén que ni CIU ni Barcelona en Comú lograrán la mayoría. Eso abre la puerta a pactos para nombrar al próximo alcalde de la ciudad. Sin embargo, la simulación apunta a que las coaliciones naturales no serán suficientes para sumar los 21 ediles necesarios.

También en EL ESPAÑOL:

En Barcelona votarán este domingo para elegir a su alcalde. Según las encuestas, el primer puesto se lo disputan CIU y Barcelona en Comú, la plataforma izquierdista que lleva a Ada Colau como candidata. Los dos partidos están muy lejos de lograr una mayoría que les garantice la alcaldía.

Como en el caso de Madrid, eso deja dos posibilidades. Varios partidos que sumen 21 concejales -la mayoría más uno- pueden acordar el alcalde entre sus candidatos. Si no hay un acuerdo de ese tipo, la alcaldía será para la fuerza más votada, previsiblemente Xavier Trias o Ada Colau.

A continuación describo una simulación de las elecciones al ayuntamiento de Barcelona. Los resultados nos servirán para analizar las posibilidades de cada candidato.

Los votos según las encuestas

Empiezo revisando las estimaciones de voto. El primer gráfico muestra un promedio de los sondeos del último mes que han publicado los institutos Metroscopia, Sigma dos, GESOP, GAD3 y Feedback.

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El gráfico refleja la dispersión de las encuestas. Esa dispersión se debe al menos a tres factores: los errores de muestreo, los cambios temporales y las diferencias en los ajustes que hace cada encuestador: lo que conocemos como la cocina.

Al agregar los sondeos, esta dispersión disminuye pero la incertidumbre no desaparece. Como ya expliqué al hablar del caso de Madrid, los sondeos y los resultados pueden desviarse por muchas otras razones. Es posible, por ejemplo, que todas las encuestas se equivoquen en la misma dirección o que durante esta semana los electores tomen decisiones imprevistas. Por estas razones, antes de hacer una predicción debemos asumir que no sabemos lo suficiente como para ser precisos.

Añadiendo incertidumbre

A continuación utilizo la media de las encuestas para predecir cuántos concejales logrará cada partido. Pero antes añadiremos una incertidumbre hipotética. Partiendo del promedio de votos, hago 10.000 simulaciones añadiendo varianza según los márgenes de error y cierta incertidumbre. La distribución de votos que resulta puede verse en este gráfico.

Los resultados de la simulación se muestran a continuación. El gráfico representa el número de concejales que lograría cada uno de los partidos.

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El primer partido sería CIU con alrededor de 10 concejales. Apenas uno más de los que obtendría Barcelona en Comú. Sin embargo, ambos partidos pueden ganar y perder otro concejal con mucha facilidad e incluso alejarse bastante de esa horquilla. Lo que se antoja muy difícil a la luz de las encuestas es que uno u otro logre la mayoría absoluta, que está fijada en 21 concejales.

Hasta cinco partidos más podrian obtener representantes en el ayuntamiento. Ciutadans lograría alrededor de cinco y siete, el PSC cinco o seis, ERC y el PP sobre cuatro o cinco. Además, la CUP tendrían alrededor de un 70% de posibilidades de lograr algún concejal.

Posibles mayorías 

Los resultados anteriores prevén que ni CIU ni Barcelona en Comú lograrán la mayoría. Eso abre la puerta a pactos para nombrar al próximo alcalde de la ciudad. Sin embargo, la simulación apunta a que las coaliciones naturales no serán suficientes para sumar los 21 ediles necesarios.

mayorias bcn

Un pacto entre CIU, ERC y la CUP no sería suficiente para conseguir los 21 concejales. Tampoco un hipotético acuerdo entre Barcelona en Comú y el PSC.

Con tanta fragmentación, las únicas alianzas posibles serían entre socios a priori sorprendentes. Un acuerdo a cuatro bandas entre CIU, ERC, la CUP y el PSC tendría un 42% de lograr la mayoría. Las mismas que  un acuerdo entre Barcelona en Comú, PSC y Ciutadans.

Lo extraño de estos acuerdos hace que quedar primero sea fundamental. Porque si ninguna alianza sale adelante, el alcalde será el candidato más votado. Previsiblemente Trias o Colau. ¿Pero cuál de los dos tiene más probabilidades? Las encuestas no se ponen de acuerdo. Pero si hacemos caso de ellas, nuestro modelo dice que el más votado será Trias con una probabilidad del 71%.

También en EL ESPAÑOL:


Nota. Para acabar, permitidme repetir la nota de precaución. Es importante recordar que las probabilidades que he calculado se basan en asumir una incertidumbre hipotética. Si las encuestas fallasen por un margen aún más amplio, los resultados del próximo domingo pueden ser distintos. Creo que eso es improbable pero lo único seguro es que es posible: en las urnas no hay ningún voto todavía.

Algunos detalles técnicos. En las 10.000 simulaciones parto de una media de las seis encuestas del último mes. Para generar la variabilidad por muestreo uso una distribución normal de desviación estándar tal que replico los márgenes de error considerando la muestra total (truncada para evitar negativos). Los márgenes de error los estimo a partir del porcentaje de voto promedio de cada partido (no uso el peor caso). A esa variabilidad añado otra que representa la incertidumbre asumida. Esa incertidumbre corresponde con una distribución normal de media cero y desviación estándar 0,25 + 0,15 votos. Eso implica asumir que el intervalo del 95% para los votos de cada partido es: ±(0,5+0,15 votos). La distribución de votos que resulta de añadir esta variabilidad por muestre e incertidumbre puede verse en este gráfico. En cada una de las 10.000 iteraciones, a partir de los votos calculo el reparto de concejales aplicando la regla D’Hondt y la barrera mínima del 5%.