¿Un Nobel para la Reina Sofía?

GRA364. MÁLAGA, 21/09/2015.- La reina Sofía, acompañada por la secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, Carmen Vela (i), momentos antes de inaugurar en Málaga el Congreso Internacional sobre Investigación e Innovación en Enfermedades Neurodegenerativas (CIIIEN), donde se ha dado a conocer que ha sido propuesta como candidata al Premio Nobel de la Paz por una universidad de Estados Unidos por su compromiso con la investigación del alzhéimer. EFE/Jorge Zapata

La reina Sofía ha sido propuesta como candidata al Premio Nobel de la Paz por una universidad de Estados Unidos por su compromiso con la investigación del alzheimer. Junto a ella hay otros 275 nominados más por lo que parece complicado que pueda ser una de las últimas 5 candidaturas que opten al premio.

Foto: Jorge Zapata / EFE

El director científico de la Fundación Centro de Investigación en Enfermedades Neurológicas (CIEN), Jesús Ávila, aprovechó la inauguración del Congreso Internacional sobre Investigación e Innovación en Enfermedades Neurodegenerativas, para lanzar un titular que ha dado la vuelta al mundo: la reina Sofía ha sido propuesta como candidata al Premio Nobel de la Paz por una universidad de Estados Unidos por su compromiso con la investigación del alzheimer. De acuerdo con los estatutos de la Fundación Nobel, los nombres de los candidatos de cada año permanecen en secreto durante medio siglo así como los nombres de quienes los propusieron. Sin embargo cada año se conocen los nombres de los principales candidatos o bien porque lo filtran los propios nominados o quiénes les propusieron.

La propia Doña Sofía, presente en el acto, agradeció el gesto, consciente de que la nominación tiene pocos visos de prosperar. “Es una propuesta que no tiene pies ni cabeza. Todos los años se presentan muchas candidaturas sin sentido”, declara a EL ESPAÑOL el periodista Jaime Peñafiel. De prosperar la reina emérita sería el primer miembro de una familia real que pugna por esta prestigiosa distinción. Peñafiel, que en su último libro Reinas y princesas sufridoras, relata los episodios más tristes de las reinas y princesas del siglo XX y XXI, se atreve aventurar que la nominación se quedará en eso, ya que “no tiene fundamento porque tampoco ha sido tan importante su labor como para recibir el Nobel”.

“Yo admiro mucho a la reina Sofía porque ha desempeñado con dignidad y profesionalidad su papel primero como princesa, luego como reina y ahora como reina madre. Pero que sea candidata al Nobel de la Paz me parece una pasada. Pienso que es un galardón que engloba muchas más cosas”, explica la periodista Rosa Villacastín. “Se supone que la labor institucional y solidaria que hace doña Sofía va implícita con lo que representa. Si se la hubiera propuesto por su participación en los proyectos internacionales sobre el desarrollo de la mujer rural a través de los microcréditos, quizás tendría otra proyección”, matiza Villacastín, que ha conquistado el mercado iberomaericano con su novela La princesa Paca.

Obama Nobel

La propuesta de doña Sofía ha causado el mismo impacto, salvando las distancias, que en 2009, la concesión del Nobel de la Paz, al recién elegido presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Quien se lo concedió, el ex primer ministro noruego,Thorbjoern Jagland, presidía el comité del reconocimiento internacional desde 2009 hasta que fue destituido hace unos meses. Las razones del cese fueron los escándalos generados al haber otorgado el premio a personas poco comprometidas con la paz en el mundo.

“Si me dieran a elegir entre Obama y la reina Sofía, sin duda, en mi opinión tiene más mérito de Nobel la reina Sofía. Creo que es un orgullo para nosotros que una reina española esté nominada para los Premios Nobel. Dicho esto, también hay que añadir que está en una lista de candidatos con otros 275 nominados más por lo que parece complicado que pueda ser una de las últimas 5 candidaturas que opten al premio. La nominación tiene fundamento, porque su vida se ha dedicado a mejorar la vida de los demás, dentro y fuera de España”, expone Fermín Urbiola, periodista y autor entre otros de La sonrisa que cautivó España, libro dedicado a Doña Sofía.

En pocas semanas en Noruega se hará público el nombre del ganador que recibirá el premio el próximo 10 de diciembre en el ayuntamiento de Oslo en presencia de la familia real noruega. Leyendo los requisitos que el propio Alfred Nobel dejo escrito en su testamento como base para la adjudicación, uno puede hacerse sus propias quinielas. Se otorgará “a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz”.

Otras candidaturas polémicas

Una candidatura es considerada válida si es presentada por el miembro del Parlamento o el gobierno de un país, integrantes de cortes internacionales, rectores de universidades, ganadores del Nobel de la Paz, integrantes de los directorios de organizaciones que han sido distinguidas con el Nobel de la Paz, miembros y ex miembros del Comité Nobel Noruego y ex asesores de ese mismo comité. Deben ser presentadas antes del 1 de febrero de cada año. Para el mes de marzo el comité realiza un resumen del trabajo de cada uno de los candidatos y confecciona una lista de entre 20 y 30 nombres que es revisada entre marzo y agosto por el equipo de asesores del Comité. En octubre el comité, compuesto por cinco personas designadas por el Parlamento noruego, lleva a cabo una votación para elegir al ganador.

En 2010 que el Nobel de la Paz fuera a manos del chino Liu Xiaobo provocó una crisis diplomática internacional. Dos años más tarde, la Unión Europea recibió esta distinción por su contribución a la paz y a la democracia. Muchas fueron las voces críticas que se alzaron contra lo que consideraban un error, ya que se estaba premiando a un organismo cuyos países tomaron parte en la guerra de Irak, en la de Afganistán y en otros conflictos. Pero medio siglo antes, hubo nominaciones mucho más políticamente incorrectas como la de Joseph Stalin, secretario general del Partido Comunista de la URSS, nominado en 1945 y 1948 por sus esfuerzos para poner fin a la Segunda Guerra Mundial.

Hitler estuvo nominado en 1939 al Nobel de la Paz. Le propuso un miembro del parlamento sueco, Brandt, un antifascista declarado que quiso satirizar la situación política del momento. Sin embargo, Mahatma Gandhi, uno de los símbolos más fuertes de la no violencia, fue nominado por primera vez en 1937, hasta en cinco ocasiones, y nunca le fue otorgado. No hay nada escrito, sobre este galardón. ¿Quién sabe si este año irá a parar a manos de doña Sofía?

El papa puede convertirse en trampolín electoral en EEUU

U.S. President Barack Obama (4th L) and his wife and daughters applaud Pope Francis (2nd R) upon his arrival at Joint Base Andrews outside Washington September 22, 2015. REUTERS/Jonathan Ernst

El papa Francisco llega este martes a EEUU en su primera visita oficial y se espera que su paso deje una huella política visible. Los candidatos a la Casa Blanca se preparan para sacar el máximo provecho a la visita papal de cara a las urnas.

En la imagen, la familia Obama al completo recibe al Papa Francisco. Jonathan Ernst / REUTERS

 

La familia Obama al completo recibe al Papa Francisco. Jonathan Ernst / REUTERS

El pontífice, que llega procedente de Cuba,  fue recibido por el presidente Barack Obama y toda su familia. Este miércoles, iniciará una ronda de actos de cinco días que discurrirá en tres ciudades e incluye un discurso al Congreso -el primero para un papa-, una reunión con líderes mundiales en las Naciones Unidas y la canonización del español Junípero Serra.

La visita papal se produce poco después de que Francisco adjudicara una victoria política a Obama con el restablecimiento de las relaciones entre Washington y La Habana, a cuya consecución contribuyó el propio pontífice. De hecho, las agendas políticas del papa y el líder estadounidense se solapan en aspectos como el cambio climático o la inmigración, por lo que el viaje ayudará a legitimar el legado de Obama.

“Lo que pasa es que Obama no se presenta a la reelección, por lo que [la sintonía entre el papa y el presidente] va a contribuir más al legado de Obama que al posicionamiento de futuros líderes demócratas”, opina para EL ESPAÑOL Rafael Rubio, profesor de comunicación política español que trabajó en la campaña presidencial de John McCain en 2008 y las visitas del papa a Madrid y Río de Janeiro.

Pero los candidatos del Partido Demócrata podrían utilizar la visita de Francisco para rescatar el voto católico blanco de cara a las urnas. “Es más importante lo que pueda hacer el resto [que Obama]”, afirma Rubio. “Al Partido Demócrata le interesa mucho recuperar el voto católico”.

El catolicismo es la segunda confesión más común en EEUU después del protestantismo evangélico y la más representada en el Congreso, con 164 congresistas católicos. En las cuatro últimas elecciones presidenciales, los católicos votaron de manera muy igualada a demócratas y republicanos, si bien el Partido Demócrata logró más apoyo entre esta confesión en tres ocasiones, según datos del Pew Research Center (PRC), con sede en Washington. Los católicos blancos, sin embargo, escogieron en las cuatro ocasiones al candidato conservador, frente a la comunidad hispana -que representa al 31% de los católicos-, que apoyó mayoritariamente al candidato demócrata.

Un papa muy popular

Para ganar votantes, el Partido Demócrata quiere reorientar la agenda católica de luchas morales -como el aborto- a cuestiones más complejas como el cambio climático, opina Rubio, y puede afianzar su posición entre la comunidad religiosa con la visita de un papa concentrado en la cuestión social. El Partido Republicano también buscará mostrarse próximo al papa, dejando divergencias ideológicas a un lado. “Yo creo que está habiendo un esfuerzo, que se verá en la parte de la visita de Washington, de los republicanos por de repente no aparecer como una fuerza política contraria al papa”.

Este martes, tres antiguos embajadores de EEUU en el Vaticano durante el Gobierno de George W. Bush han mostrado su apoyo oficial al hermano del expresidente, el candidato conservador Jeb Bush, informa Crux.

Y es que el pontífice es una celebridad en EEUU. Siete de cada diez estadounidenses tienen una opinión positiva sobre él y sólo uno de cada diez católicos tiene una visión negativa sobre su figura, según el PRC. “Las puntuaciones de Francisco han tendido a ser un poco mayores que las de Benedicto [XVI] y se están acercando a las de Juan Pablo II, quien era un papa muy popular también”, explica Jessica Martinez, investigadora sénior en el Pew Research Center y coautora de recientes estudios sobre la población católica estadounidense.

Aunque hay diferencias dentro de la comunidad católica, muchos creyentes están de acuerdo con las ideas de Francisco y tienen una visión progresista. Por ejemplo, el 71% de los católicos considera que el cambio climático existe y el 48% piensa que es grave. Seis de cada diez católicos piensa que una pareja divorciada que no ha recibido la anulación puede recibir la comunión. Y casi el 70% piensa que es aceptable que una pareja homosexual críe un niño. “Los católicos estadounidenses no están de acuerdo con muchos aspectos de [la doctrina de] la Iglesia”, dice Martinez. “Aun así, tienen una visión positiva de Francisco y una fuerte lealtad a la Iglesia”.

Michelle y Letizia: té y tarta de calabaza

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aaaobamareina04_galeria_landscapeEste martes en uno de los salones privados de la Casa Blanca, la Reina Doña Letizia será sorprendida por la familia Obama con una fiesta sorpresa para celebrar su 43 cumpleaños. Este cariñoso gesto se ha ocultado hasta el momento en la agenda oficial, que habla sólo de que la primera dama estadounidense y la monarca tomarán el té y esta le enseñará el huerto ecológico que comenzó a cultivar en 2009 recién llegada a la Casa Blanca. Una iniciativa saludable que a buen seguro podría copiar doña Letizia para Zarzuela. A ella también le obsesiona la vida sana. Mientras tanto, el Rey será recibido por Obama en el Despacho Oval.

Según ha podido saber EL ESPAÑOL, Michelle ha supervisado hasta el último detalle de esta sorpresa, tanto es así que habría contado con la complicidad de la Embajada de EEUU en Madrid, en cuanto a gustos de la monarca. Entre ambas hubo mucha química en anteriores encuentros. En septiembre del año pasado compartieron recepción con motivo de la 69ª Asamblea de Naciones Unidas en el lujoso hotel Waldorf Astoria de Nueva York.

El huerto ecológico de la Casa Blanca.

Pero el primer encuentro más distendido tuvo lugar en agosto de 2010, cuando los Reyes ‘salientes’ Juan Carlos y Sofía recibieron a la esposa de Obama y a su hija pequeña, Sasha, en el Palacio de Marivent de Mallorca. A esa pequeña reunión también asistió la entonces Princesa de Asturias, quien tuvo la oportunidad de conocer más de cerca a Michelle. Ésta a diferencia de la Reina exhibe sin pudor su día a día,  a través de su cuenta oficial de Twitter. Casa Real estrenó la cuenta hace un año y de momento sólo se usa para asuntos de carácter oficial. Aunque como gesto de cercanía, algunas veces se han hecho selfies con el pueblo.

Antes de la celebración de cumpleaños, los Reyes de España llevarán a cabo una ofrenda floral en el panteón del presidente George Washington en el cementerio Mount Vernon. El miércoles, desayunarán con empresarios estadounidenses con intereses comerciales en España. Y el jueves, viajarán a Miami, para asistir a un acto en la Universidad de Miami-Dade, mientras que el viernes estarán en San Agustín, ciudad de Florida en la que tiene lugar el Foro España-Estados Unidos con motivo del 450 aniversario de su fundación.

Sin concierto indie

Este fin de semana en la Ciudad Universitaria de Madrid, la Reina Doña Letizia faltó a su cita anual con el festival musical Dcode, dónde ha acudido los tres últimos años para celebrar por anticipado con sus amigas su cumpleaños.

Sin embargo, en esta ocasión, ni cumpleaños, ni festival, ni amigas. Nada ha tenido que ver en esta decisión que Sam Smith, cabeza de cartel de esta edición, cancelara su actuación a primera hora del sábado por enfermedad.

Su Majestad ha preferido pasar a segundo plano tal vez por la vista judicial de su padre y su abuela, por un lado, y por estar preparando su viaje al otro lado del charco. Casualidad o premeditación, lo que es cierto es que el de este año promete ser inolvidable, con Michelle Obama como anfitriona, todo es posible.

Barack Obama, un ‘hijo pródigo’ contra la yihad

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El presidente de Estados Unidos regresa a Kenia, la tierra de sus ancestros, en un viaje en el que, más allá de la carga simbólica, se abordará el futuro inmediato en la lucha contra el terror impuesto por Al Shabab. Impera el orden militar en Nairobi en previsión de posibles atentados. Los ciudadanos, divididos sobre la visita del líder estadounidense.

Reportaje fotográfico: Gonzalo Araluce

El presidente de Estados Unidos regresa a Kenia, la tierra de sus ancestros, en un viaje en el que, más allá de la carga simbólica, se abordará el futuro inmediato en la lucha contra el terror impuesto por Al Shabab. Impera el orden militar en Nairobi en previsión de posibles atentados. Los ciudadanos están divididos sobre la visita del líder estadounidense.


Tyler Hicks, fotógrafo de The New York Times, recibió el aviso de que algo extraño estaba ocurriendo en el centro comercial Westgate, refugio de turistas y de la clase alta de Nairobi, capital de Kenia. Eran las 13.00 horas del 21 de septiembre de 2013. El periodista, en un primer momento, pensó que se trataba de un robo. Su intuición, no obstante, le empujó hasta el escenario de la noticia. “Cuando llegué allí me encontré a cientos de personas corriendo horrorizadas”, contaría Hicks en una entrevista divulgada por NPR, productora radiofónica de EEUU. “Enseguida comprendí que se trataba de algo importante y me lancé al interior del centro comercial”.

Sin saberlo, Hicks se adentraba en el infierno que el grupo yihadista Al Shabab había planeado para aquel día. Cámara en mano, el periodista reflejó el dolor y la angustia de las víctimas en un atentado que se llevó la vida de 72 personas, incluyendo las de los cinco terroristas. Entre aquellas imágenes, hubo una que dio la vuelta al mundo: la lucha silenciosa de una madre y de sus dos hijos, tumbados en el suelo durante cinco horas tratando de confundir a los asaltantes. Los tres sobrevivieron al ataque y aquella escena fue galardonada, meses después, con el Premio Pulitzer.

El atentado que Al Shabab perpetró contra el centro comercial Westgate alteró el transcurso de la historia reciente de Kenia; un país que, en el contexto africano, se había erigido como ejemplo de seguridad y estabilidad política. Desde entonces, el grupo yihadista ha extendido su campaña de hostigamiento a otras regiones del país. El ataque contra la Universidad de Garissa, en el que murieron 148 personas, es un ejemplo de ello.

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Según Obama, su padre se crió ‘escuchando a las cabras pastar’, en una pequeña aldea al oeste de Kenia. Imagen de un paraje de Mara.

“Muchos creen que con la llegada de Obama todo eso va a cambiar, que vamos a lavarnos la cara y que volverán los turistas y los inversores”, comenta Joseph Mbue, quien, con ojo clínico, trata de esquivar con su taxi los atascos que estos días registra la capital de Kenia. Las obras para adecentar Nairobi se han precipitado ante la inminente visita del presidente estadounidense, que llega el viernes en el país africano; en la tierra en la que nació su padre y en la que todavía vive parte de su familia.

“Mi padre se crió en una aldea pequeña al oeste de Kenia. Fue a una escuela humilde y creció escuchando a las cabras pastar”, recuerda el presidente de Estados Unidos cada vez que le preguntan sobre su sangre africana. Un relato con el que buena parte de los ciudadanos de Kenia se siente identificado.

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Joseph Mbue, taxista de 27 años, se muestra escéptico sobre la visita de Obama.

“Saludamos al líder de Estados Unidos”, prosigue Joseph, a los mandos de su taxi, “pero hay que ser realistas: este viaje no va a solucionar todos nuestros problemas”. A lo largo de la jornada, este joven de 27 años se topa una y otra vez con Obama. Su cara adorna los carteles de las principales avenidas y de camisetas diseñadas para la ocasión, de anuncios publicitarios y de pinturas garabateadas por artistas callejeros. “Es el hijo del estudiante keniano que cambió el mundo”, anuncia en su portada el Daily Nation, principal cabecera del país.

La proliferación de los mensajes de bienvenida a Barack Obama tan solo es comparable con el aumento de la presencia policial y militar. El Gobierno de Uhuru Kenyatta confía en que esta visita sirva para relanzar la imagen del país. Por otro lado, la alerta por posible atentado terrorista ha alcanzado su máximo nivel. Nairobi se ha convertido en una ciudad fortificada, con controles de seguridad en los principales accesos y cortes en las comunicaciones, incluidas las telefónicas. La prensa local denuncia, además, la expulsión forzosa de 3.000 vagabundos de la ciudad; la mitad de ellos, niños.

El futuro del cuerno de África, en juego

Barack Obama visita la tierra de sus ancestros en un viaje en el que, más allá del trasfondo simbólico, se abordará la hoja de ruta que la región seguirá durante los próximos años, especialmente en materia de seguridad. El terrorismo yihadista amenaza con desestabilizar el escenario geopolítico de la región y los asesores de Obama temen un efecto dominó sobre otros países vecinos.

Aunque Al Shabab nació en Somalia y éste es su principal escenario de actuación, en los últimos años ha extendido sus tentáculos más allá de sus fronteras, perpetrando sus ataques en Kenia o Uganda. “Atacaremos a todo aquel país que mate a nuestros familiares”, apunta la organización terrorista en referencia a las fuerzas que componen la misión de paz con la que la Unión Africana opera en Somalia.

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Un vendedor de periódicos ambulante muestra la portada del Daily Nation.

Durante los próximos días, Obama y Kenyatta pretenden estrechar lazos en la lucha contra el terrorismo yihadista. La frontera entre ambos países, trazada con escuadra y cartabón, es irreconocible salvo sobre un mapa. El terror infundido por Al Shabab y otras milicias ha empujado a cientos de miles de somalíes fuera de su país. Hasta el momento, 400.000 de ellos han ido a parar a Dadaab, al este de Kenia, donde se levanta el campo de refugiados más grande del mundo.

“Estados Unidos es un gran aliado. Nos apoya y forma a nuestros hombres para combatir a los terroristas”, apunta Joseph Ole Lenku, ministro del Interior, en una entrevista emitida recientemente en la CNN.  Además, el Pentágono ha proyectado algunas de las operaciones que han causado mayores estragos entre las filas de Al Shabab: entre ellos, un ataque con dron que acabó con la vida de Adan Garar, líder destacado de la milicia que planeó el atentado contra la Universidad de Garissa.

Bajo este escenario de terror, Barack Obama pisa Kenia por tercera vez, la primera desde que es presidente de Estados Unidos. Un país en el que todavía escuecen las heridas de los atentados, que late bajo la amenaza yihadista y que tratará de empapelar sus miedos en carteles callejeros para ofrecer, estos días, su mejor cara.

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Comercios en uno de los arrabales de las afueras de Nairobi.

El acuerdo Washington-Teheran: un triunfo para Obama

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Irán y Estados Unidos acaban de firmar el llamado “Acuerdo Nuclear”. ¿Por qué se ha firmado un acuerdo ahora? El principal giro hay que buscarlo no en Teherán, sino en Washington. Teniendo en cuenta los inmensos cambios que están desarrollándose más allá de Oriente Próximo es difícil que Estados Unidos pueda defender sus intereses en el mundo musulmán al mismo tiempo que se centra en el enfrentamiento con China, algo que inevitablemente hará si quiere defender su posición hegemónica.

Irán y Estados Unidos acaban de firmar el llamado “Acuerdo Nuclear”. La República Islámica no sólo tendrá más facilidad para continuar con su programa nuclear, sino que dejará de ser un Estado paria para reintegrarse, pese a todas las sospechas, en la sociedad internacional. Lo que queda por ver es cómo será el aterrizaje de Irán en ese mundo del que fue expulsado en 1979, y qué se puede esperar del país persa y de sus vecinos en este nuevo escenario.

¿Por qué se ha firmado un acuerdo ahora? El nombramiento de Rouhani como presidente de la República en verano de 2013 y su política de acercamiento a Occidente parece ser el detonante de la negociación. Sin embargo, en Irán el Presidente de la República es un cargo con un poder muy limitado (es el único líder del Poder Ejecutivo del mundo que no tiene mando sobre las Fuerzas Armadas, por ejemplo), y por lo tanto corresponde al Ayatolá Supremo definir la política del país, tanto a nivel interno como con el resto del mundo.

Tampoco es la primera vez que un clérigo aperturista llega a la Presidencia de Irán: Mohammed Khatami, Presidente de la República entre 1997 y 2005, fue un reformista que permitió inspecciones de la Agencia Internacional de la Energía Atómica y firmó un acuerdo con Francia, Alemania y el Reino Unido, el Acuerdo de París, en el que se comprometía a suspender el enriquecimiento de uranio. Pero no se llegó a más, ni se profundizó tanto como se ha profundizado ahora, pese a darse unas condiciones similares.

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Presidente Rouhani de Irán

¿Por qué ahora?

El principal giro hay que buscarlo no en Teherán, sino en Washington. Al margen de las diferencias entre Obama y Bush, los intereses geoestratégicos de Estados Unidos han cambiado enormemente en los últimos diez años, coincidiendo con dos fenómenos que no tienen nada que ver con Irán: el ascenso de China en el Pacífico, con el consecuente incremento de su agresividad, y el desmesurado crecimiento de la producción de petróleo estadounidense, que desde 2008 ha crecido un 70%. El primer fenómeno supone un desafío a la hegemonía estadounidense, el segundo acerca a Estados Unidos a la independencia energética y a una menor dependencia de Oriente Próximo.

¿Qué relación tiene esto con el Acuerdo Nuclear? Una nación como Estados Unidos tiene intereses en todas las partes del globo, y no puede permitir desentenderse de ninguna de ellas. Si los estadounidenses reducen el nivel de implicación en Oriente Próximo, deben dejar tras de sí un escenario en el cual se minimicen los eventuales riesgos asociados a un menor control directo.

La razón por la que Washington no puede dejar desatendida ninguna zona del mundo está incrustada en la lógica del poder geopolítico, y la expresa perfectamente Mearsheimer, uno de los pensadores más relevantes del ámbito de las Relaciones Internacionales y creador de la teoría del realismo ofensivo. Según Mearsheimer, ninguna nación puede gobernar el mundo por completo, dado que es imposible obtener tal grado de poder que permita la dominación mundial. No obstante, las naciones pueden ser los poderes hegemónicos en sus zonas de influencia geográficas o culturales, y por lo tanto pueden (y deben) intentar evitar que ninguna otra nación del globo adquiera en su propia zona de influencia un poder similar.

Aplicado a la realidad geopolítica de nuestro tiempo, Estados Unidos no domina, ni puede dominar, el planeta. Pero sí domina el continente americano y seguirá siendo la primera potencia mundial mientras impida que otra nación gobierne en su propia zona de influencia. La lógica para enfrentarse a la Alemania nazi y a la Unión Soviética era evitar que ningún poder gobernara Europa en solitario, y esta misma lógica es lo que le impulsa a enfrentarse a China: para limitar su eventual dominio de Asia.

Ahora que el suministro de petróleo empieza a ser un tema secundario, la presencia militar en el Oriente Próximo lo será también, por lo que Estados Unidos puede recurrir a una situación menos conflictiva, menos costosa y más segura para los intereses estadunidenses. El propio Mearsheimer defendió esta teoría en 2008 en relación precisamente con Oriente Próximo. Esta estratagema consiste en enfrentar a dos naciones de una misma zona geográfica de forma que el conflicto les desgaste y les impida convertirse en potencias hegemónicas.

La realidad geopolítica

Oriente Próximo y el mundo musulmán en general está dividido en dos bloques antagónicos: por un lado, el mundo suní liderado por Arabia Saudí y las Monarquías del Consejo de Cooperación del Golfo. Por otro lado, el mundo chií liderado por la República Islámica de Irán. Cualquiera que conozca de cerca el mundo islámico sabe, y Estados Unidos lo sabe bien, que se odian entre sí más de lo que odian a los estadounidenses o incluso a Israel.

Estados Unidos sabe que si el acuerdo nuclear no se hubiese firmado es probable que a la larga el bloque suní hubiera acabado desbancando al chií. Las sanciones a Irán limitarían su capacidad, por lo que el bloque suní tendría las manos libres para incrementar su influencia de manera contraria a los intereses estadounidenses (como ya sucedió en 1973). Para forzar al bloque suní a centrarse en su amenaza más próxima, es inevitable dotar de mecanismos a su enemigo. El levantamiento de las sanciones fortalecerá la capacidad económica de Irán y con ello, su capacidad para sostener movimientos anti-suníes en Iraq, Yemen, Líbano o Siria, que puedan hacer frente a los movimientos anti-chiíes financiados directa o indirectamente por Arabia Saudí y el Golfo, como el Estado Islámico, Al Qaeda o el Frente Al-Nusra.

También es muy importante tener en cuenta que a los ojos de Arabia Saudí (e Israel), este acuerdo deja las manos libres a Irán para conseguir la bomba atómica, un escenario insoportable para los saudíes. Esto obligará a Arabia Saudí a elevar el gasto militar (previsiblemente cerrando acuerdos con empresas de armamento estadounidenses) y a entrar en una carrera armamentística que Irán se verá obligada a seguir, lo que creará un agujero negro económico en ambas naciones que limitará su capacidad de amenazar a Estados Unidos y que probablemente intentaría ser saneado de la forma más eficaz que tienen ambas naciones, que es con la venta de hidrocarburos… posiblemente a Estados Unidos.

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Negociación del pacto nuclear

Pero, ¿y si realmente Irán consiguiera la bomba atómica? Esto no es en absoluto un escenario indeseable para la Casa Blanca, ya que entonces Arabia Saudí también la obtendría (de hecho lleva tiempo buscando adquirirla a través de Pakistán). Y cuando dos enemigos acérrimos obtienen la bomba atómica, se produce lo que en Relaciones Internacionales se conoce como la “paradoja estabilidad-inestabilidad”. Esto significa que los conflictos directos se reducen drásticamente, mientras que los conflictos indirectos aumentan en la misma medida.

Por lo tanto si esta situación de estabilidad-inestabilidad se reprodujera en Oriente Medio entre el bloque suní y el chií esto sería una bendición para Estados Unidos, ya que el país norteamericano  podría olvidarse definitivamente de que ninguno de los dos bloques obtuviera suficiente poder como para dominar esta zona geográfica.

El estatus de Israel

El único cabo suelto que quedaría en este nuevo escenario es el estatus de Israel. Muchos medios y políticos israelíes han presentado este acuerdo como un paso que pone en grave riesgo la supervivencia de Israel. Sin embargo es poco probable que esto suceda, ni siquiera aunque Irán consiguiera la bomba atómica. Si Corea del Norte, un Estado regido por un Gobierno demencial y con una sociedad civil masacrada, no ha lanzado la bomba atómica, no hay motivos para pensar peor de Irán, un Estado con un Gobierno suficientemente sensato como para sentarse a negociar con Occidente y con una sociedad civil enérgica y vibrante.

En segundo lugar, el lanzamiento de una bomba atómica requiere de muchas negociaciones y muchos preparativos, por lo que es improbable que pasara inadvertido por el Mossad, la CIA y las demás agencias de inteligencia, que seguramente podrían neutralizar eficazmente el lanzamiento. Esto se aplicaría a cualquier nación que pretendiera usar armamento nuclear, llámese Irán, Pakistán, Francia… o el propio Israel.

La razón por la que el Estado Judío ha batallado tan ardientemente contra el Acuerdo Nuclear no es por una cuestión de supervivencia, sino de influencia. Israel es un Estado cuya supervivencia se fundamenta en tres pilares: una política de contención agresiva con sus vecinos, un Ejército y unos servicios de inteligencia extraordinariamente profesionales, y la existencia de un lobby capaz de ejercer una presión sustancial sobre las naciones occidentales y particularmente sobre Estados Unidos. La diferencia entre ambas naciones es que Estados Unidos puede permitirse olvidarse de Israel, pero Israel no puede permitirse que Estados Unidos le olvide. Apoyar a Israel era conveniente para los estadounidenses cuando tenían grandes intereses en Oriente Próximo, pero ahora que esos intereses empiezan a cuestionarse, es poco probable que Israel disponga de la misma influencia que ha tenido hasta ahora en la política exterior de la Casa Blanca.

Israel todavía está a tiempo de revertir esta situación si los políticos estadounidenses patrocinados por el lobby judío consiguen crear una oposición suficientemente fuerte al acuerdo nuclear. No sería la primera vez que Israel interviene decisivamente en la política exterior de Estados Unidos. Pero, si no lo lograra, quizá sí sería la última vez.

Teniendo en cuenta los inmensos cambios que están desarrollándose más allá de Oriente Próximo es difícil que Estados Unidos pueda defender sus intereses en el mundo musulmán al mismo tiempo que se centra en el enfrentamiento con China, algo que inevitablemente hará si quiere defender su posición hegemónica. Previsiblemente, el mundo experimentará una gran transformación en los próximos veinte años, pero quien más capacidad tendrá para determinar el impacto y el ritmo de estos cambios será Washington. En el modelo que han diseñado para Oriente Próximo, el gran perdedor será Arabia Saudí, que nunca debió haber provocado a la superpotencia en 1973. Irán será un vencedor relativo, mejorando su estatus aunque sea a costa de una mayor tensión, pero el vencedor indiscutible será la Casa Blanca que ahora habita Barack Obama.

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Francisco Rivas es abogado, experto en Relaciones Internacionales en Oriente Próximo y ha trabajado en la Embajada de España en Omán. También es escritor; su último libro es 1212: Las Navas.

La raza (todavía) importa en Estados Unidos

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La raza (todavía) importa en Estados Unidos. Junio ha sido un mes trágico y difícil para la convivencia racial en el país norteamericano. En el espacio de 15 días, el asesinato de nueve personas afroamericanas en una iglesia de Charleston, la brutalidad policial en una piscina de Texas y la polémica desatada por la activista blanca que se hacía pasar por negra en Spokane han reabierto viejas heridas.

Vea el vídeo completo de la piscina de Texas.

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Barak Obama durante su alocución tras la matanza de Charleston.

Junio ha sido un mes trágico y complicado para la convivencia racial en Estados Unidos. En el espacio de 15 días, el asesinato de nueve personas afroamericanas en una iglesia de Charleston, la brutalidad policial en una piscina de Texas y la polémica desatada por la activista blanca que se hacía pasar por negra en Spokane han reabierto viejas heridas sobre la realidad racial en el país norteamericano. Allí, la raza (todavía) importa.

Activistas, escritores, medios estadounidenses y anglosajones y hasta el propio Barak Obama han participado en un debate que parece no tener fin: la realidad en la que viven los ciudadanos negros en Estados Unidos.

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Frente y perfil del presunto asesino de Charleston, Dylann Roof.

La matanza de Charleston

El 17 de junio de 2015 Dylann Roof, un chico blanco de 21 años, entró en una iglesia negra en Charleston y asesinó a nueve afroamericanos. Según un testigo que presenció los disparos, antes de abrir fuego el atacante exclamó: “Necesito hacer esto porque estáis violando a nuestras mujeres y estáis tomando el control de nuestro país”. Jamelle Boie explica en Slate cómo el miedo a que los negros violen a las mujeres blancas es utilizado desde el siglo XIX para justificar la violencia contra los afroamericanos. La bandera confederada, con la que el asesino tiene varias fotografías y que continúa izada en la capital de Carolina del Sur, ha sido objeto de controversia tras la matanza por ser un “símbolo de odio racial”. Este sábado una mujer negra trepó el mástil de 10 metros para remover esta bandera, un acto aplaudido por muchos aunque la bandera volvió a ser izada pocas horas después.

El ataque contra la iglesia afroamericana también ha reabierto el debate sobre cómo los medios cubren este tipo de tragedias cuando el asesino es un hombre blanco. La profesora de religión y estudios africanos de la Universidad de Pennsylvania Anthea Butler escribe en  The Washington Post que los medios americanos prefieren utilizar el término “lobo solitario” en vez de “terrorista” cuando se refieren a un asesino de raza blanca.

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Roof y la polémica bandera confederada.

“Si escuchas a los medios hablar sobre Dylann Roof puedes ver que no le llaman terrorista”, dice Butler en su artículo. “Cuando el crimen lo cometen negros o musulmanes, los medios rápidamente los caracterizan cómo terroristas o matones, y en seguida se pide algún tipo de respuesta o acción por parte de las personas que comparten su raza o religión. En cambio, cuando el asesino era blanco, los medios le caracterizan como “lobo solitario” y atribuyen sus acciones a algún tipo de enfermedad mental”. En un artículo para The New York Times, la escritora Brit Bennett afirma que cuando un terrorista es blanco la violencia de sus acciones nunca se achaca a su color de piel.

La cobertura de los medios ha sido abordada en un artículo en The Guardian. Según escribe el periodista freelance Roy Greenslade, varios periódicos británicos relegaron la noticia sobre los asesinatos de Charleston a un segundo lugar el día de la matanza. “¿Hubiesen tratado la historia de la misma manera si un hombre negro hubiese matado a nueva personas blancas en una iglesia?”, pregunta el periodista. Greenslade señala que el día de la masacre de Sandy Hook, el colegio donde 20 niños y 6 adultos fueron asesinados en 2012, la noticia salió en todas las portadas de todos los periódicos británicos.

El otro debate que esta tragedia ha reavivado es el derecho a las armas. En su alocución televisada después de la tragedia, Obama pidió nuevamente el control de armas: “En algún momento tendremos que darnos cuenta de que este tipo de violencia no ocurre en otros países”. En el servicio religioso por una de las víctimas del ataque que tuvo lugar este pasado viernes, el presidente de Estados Unidos emocionó a los asistentes con un discurso sobre el racismo y la violencia armada, que terminó con el presidente entonando el himno góspel Amazing Grace.

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Rachel Dolezal.

Rachel Dolezal quiere ser negra

Rachel Dolezal es de ascendencia alemana y checa, pero ella se considera negra. La activista y ex líder de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color en Spokane (Washington) saltó a la fama tras la revelación de sus padres de que su hija estaba fingiendo ser de una raza que no era. Según cuenta la familia Dolezal, Rachel se había hecho pasar por negra durante los últimos 10 años.

Algunas personas han defendido el derecho de la activista “a ser negra si ella quiere”. Otros, principalmente afroamericanos, han acusado a Dolezal de estar apropiándose de experiencias que no son suyas. Alicia Walters, una mujer negra que también vive en Spokane, escribe en un artículo para The Guardian que “la identidad negra no se puede poner como un par de zapatos”. “Ser una niña negra en Spokane significa estar aislada y ser rechazada. Mi proceso de convertirme en una mujer negra no tuvo que ver con ropa o con la textura de mi pelo sino con el trauma del rechazo y aislamiento de mi infancia”, afirma. “En cambio, Rachel solo tuvo que cambiarse el pelo para ser negra”.

Otro motivo de controversia que ha surgido a raíz de las declaraciones de los padres de Dolezal es el uso de la palabra “transracial”. Este término empezó a ser popular entre usuarios de Twitter para defender el derecho de la activista a ser de la raza que ella quiera. Según los defensores de este término, ¿si una mujer puede ser un hombre y viceversa por qué una persona blanca no puede ser negra?

Este argumento ha sido criticado por varios motivos. Kat Blaque, una popular vlogger transexual, ha dicho públicamente “que yo no estoy mintiendo sobre quien soy ahora. Llevé a cabo mi transición para ser quien realmente ahora y dejar de pretender ser alguien quien no soy. Rachel está viviendo una mentira.” Vanessa Urquhart afirma en un artículo de Slate que la gran diferencia entre una persona transexual y Dolezal es que “parece ser que las personas nacen con una determinada identidad de género mientras que la identidad racial no tiene ninguna base genética”.

Por último, la escritora Lisa Marie Rollins explica en el Huffington Post que el término “transracial” se utiliza en investigaciones académicas y trabajos culturales para definir a personas que han sido adoptadas por otra raza. Muchas de estas personas se han sentido ofendidas al ser comparadas con Dolezal.

Violencia policial en una piscina de Texas

El video de una joven afroamericana de 15 años siendo brutalmente arrestada por un policía blanco en una piscina de Texas ha recorrido el mundo entero. El policía arrestó a la adolescente Dajerria Becton y a sus amigos afroamericanos tras recibir una llamada de unos residentes blancos que se quejaban del comportamiento de los adolescentes. A pesar de que existen distintas versiones de cómo empezó la disputa entre los bañistas blancos y el grupo de jóvenes mayoritariamente negros, la brutalidad exhibida por el policía ha sido condenada por la mayor parte de la sociedad estadunidense.

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The New York Times describe la ciudad de McKinney como “una ciudad con grandes divisiones económicas y raciales”. En un artículo en The Atlantic, el periodista Yoni Appelbaum equipara lo sucedido en la piscina de de esta ciudad con la historia de segregación de las piscinas americanas. “Formalmente, la segregación legal es cosa del pasado. Sin embargo todavía existen divisiones marcadas”, escribe. El periodista explica que las piscinas han sido mayoritariamente privatizadas en las últimas décadas y normalmente se encuentran tras puertas cerradas en barrios lujosos. Lo que pasó en McKinney ocurrió en este contexto de privatización “donde los residentes esperaban poder controlar quien toma el sol o chapotea en la piscina con ellos”, dice Appelbaum.

La brutalidad del policía que agarró y empujó al suelo a la chica negra también ha sido criticada por Brittney Cooper en Salon: “Esto jamás habría ocurrido si la chica hubiese sido blanca. No existe un lugar donde la policía pueda arrastrar del pelo a una adolescente blanca en bikini, la tire al suelo y se arrodille encima de su cuerpo sin suscitar una indignación moral masiva”, dice Cooper. “Sin embargo, a las chicas negras no se las considera lo suficientemente femeninas para que su vulnerabilidad sea evidente. Frecuentemente son vistas como agresoras por la policía y por los ciudadanos simplemente por hacer cosas de adolescente”.

Arthur Chu escribe en The Daily Beast que la parte más reveladora del video es la
que no vemos: la raza de la persona que sujeta el móvil. “Brandon Brooks, el chico blanco que hizo el vídeo, va de un lado para otro con su móvil grabándolo todo sin que le pase nada. Brooks afirmó de hecho que durante el altercado se sintió invisible”.

La ciberguerra de Obama

El Secretario de Defensa estadounidense, Ashton Carter, presentó hace pocos días la nueva Estrategia de Ciberseguridad del Pentágono. Titulado ‘The DoD Cyber strategy’, este documento de 33 páginas reemplaza a la estrategia de 2011 pretende trazar el camino y los objetivos en materia cibernética por el Departamento de Defensa.

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Equipo de ciberdefensa de la Ohio National Guard. (Foto: Sgt. George B. Davis)

El pasado jueves día 23 de Abril, el secretario de Defensa estadounidense, Ashton Carter, presentó la nueva Estrategia de Ciberseguridad del Pentágono. Titulado ‘The DoD Cyber strategy’, este breve documento de 33 páginas que reemplaza a la estrategia de 2011 pretende trazar el camino y los objetivos en materia cibernética del Departamento de Defensa.

Se trata del primer trabajo de estas características en plantear que Washington podrá llevar a cabo actos de ciberguerra en los conflictos futuros, al afirmar que Estados Unidos “…debe ser capaz de recurrir a las ciberoperaciones con el objetivo de disrumpir las redes de mando y control, infraestructuras críticas o sistemas de armas de los potenciales adversarios del país”.

Igualmente, también recuerda que las ciberoperaciones se integrarán plenamente en el planeamiento y conducción de las operaciones militares conjuntas, tanto para apoyar a las actuaciones del Ejército de Tierra, la Armada y la Fuerza Aérea como de manera independiente.

Además, esta estrategia pretende guiar el desarrollo, articulación y despliegue del ejército cibernético estadounidense que, compuesto por 6.200 efectivos divididos en 133 equipos, se encargará de las siguientes tres misiones: defender las redes, sistemas e información del Pentágono; defender a Estados Unidos y sus intereses frente a cualquier ciberataque; y proporcionar –siempre bajo la autoridad presidencial– las capacidades cibernéticas necesarias para apoyar tanto los planes de contingencia en respuesta a crisis como a la conducción de operaciones militares conjuntas.

Paradójicamente, aunque esta estrategia proporciona algunas ideas acerca de cómo se podría utilizar el elemento cibernético en las operaciones militares y comienza a codificar cómo podría llevarse a cabo la disuasión en esta materia, el concepto de “capacidades ofensivas” solamente se explicita en dos ocasiones en todo el documento.

Además, también establece cinco objetivos estratégicos para la fuerza cibernética estadounidense:

  1. Desarrollar y disponer de una fuerza capaz de conducir todas las misiones en el ciberespacio que sean necesarias (desde defensa a explotación y ataque, pasando por inteligencia o disuasión.
  2. Defender las redes de información y comunicaciones del Pentágono, a la vez que se garantiza su seguridad de la información.
  3. Defender el territorio estadounidense y los intereses vitales del país de cualquier ciberataque que, procedente de un estado o de un actor no estatal con capacidades cibernéticas avanzadas, pueda alterar el normal funcionamiento del país o degradar las capacidades de sus fuerzas armadas.
  4. Desarrollar y mantener opciones militares en el ámbito cibernético que permitan controlar la escalada del conflicto, así como forzar una resolución del mismo según los intereses del país.
  5. Desarrollar tanto alianzas como compromisos internacionales que permitan controlar las amenazas compartidas e incrementar la seguridad y estabilidad mundiales.

Es interesante destacar que esta estrategia pone un gran énfasis en el desarrollo de la industria cibernética nacional, considerada como un pilar fundamental para seguir manteniendo la supremacía militar y la hegemonía política en este campo, en la disuasión y en la capacidad de respuesta frente a ciberataques.

La industria cibernética nacional es considerada como un pilar fundamental para seguir manteniendo la supremacía militar y la hegemonía política

Para ello, los esfuerzos del Pentágono se dirigirán hacia el desarrollo de capacidades de atribución para descubrir quién es el actor que se esconde tras un ciberataque con el fin de dirigir la respuesta hacia él; y hacia el incremento de la resiliencia de las redes militares del país para garantizar que ningún ciberataque puede dejar completamente inoperativos los sistemas de mando del país o sus sistemas de armas.

Además, también hace especial referencia a la colaboración público-privada en materia de compartición de inteligencia e información de los ciberataques, con el fin de facilitar su conocimiento y apoyar a la atribución.

La OTAN y la UE, a un lado

Igualmente, es muy destacable comentar que Estados Unidos, en consonancia con su compromiso de un Internet más seguro, democrático y abierto, incrementará la colaboración internacional con los actores clave, tanto al reforzar la ya existente en el marco de los Five Eyes – Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda – como especialmente con los aliados de Washington en Oriente Medio, Asia Pacífico o actores clave de la Alianza Atlántica.

Esta afirmación es especialmente relevante, ya que el Pentágono considera que muchos países de la OTAN no sólo no son considerados clave debido a su continuada carencia de capacidades cibernéticas y limitada voluntad para dotarse de ellas; sino que también entiende que la Alianza Atlántica –o la Unión Europea, irrelevante en materia cibernética– no es el marco escogido por Washington para tratar estos asuntos estratégicos con sus socios europeos.

El Pentágono debe ser el actor encargado de coordinar la construcción de las cibercapacidades a nivel conjunto

Otro elemento relevante de la estrategia es que el Pentágono debe ser el actor encargado de coordinar la construcción de las cibercapacidades de forma conjunta, puesto que todavía muchos de los sistemas, plataformas y herramientas cibernéticas ya obsoletas y que no están lo suficientemente integradas al depender del Ejército de Tierra, la Armada y la Fuerza Aérea. Ello hace necesario invertir en arquitecturas plenamente interoperables y escalables que permitan ser desplegadas y empleadas en una amplia gama de operaciones, y en apoyo también a los mandos combatientes.

La integración de las capacidades cibernéticas en el planeamiento militar también requerirá realizar importantes mejoras en las tecnologías de mando y control para las ciberoperaciones, a la vez que se priorizará el modelado, la simulación y el desarrollo de tecnologías para mejorar la rápida detección de ciberamenazas, la resiliencia de las redes y la de los sistemas de armas o recuperación de datos.

Por último, la integración y desarrollo de esta estrategia cibernética del Departamento de Defensa se realizará en el marco de la iniciativa de innovación en defensa. Ésta es el pilar de la denominada tercera estrategia de compensación, que pretende potenciar la investigación básica y aplicada, la cooperación de la industria y la atracción de expertos para mantener la supremacía militar y cibernética frente a cualquier potencial adversario, presente y futuro.

Consulte el documento completo

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Enrique Fojón y Guillem Colom son miembros de THIBER.

Por qué Hillary Clinton no lo tiene tan fácil para ganar la Casa Blanca

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El triunfo de Hillary dependerá de la destreza de los republicanos a la hora de escoger a su adversario. Pero sobre todo de su capacidad para sobreponerse a sus contradicciones y a su propia historia personal.

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Ready for Hillary nació en un hotel neoyorquino en otoño de 2013. Entre sus fundadores había académicos, activistas y personas próximas a los Clinton y su intención era potenciar la candidatura de su inspiradora y crear una red de activistas como la que impulsó a Barack Obama en las primarias demócratas de 2008.

Un año y medio después de aquella cita y unas horas antes del anuncio de la candidatura presidencial, Ready for Hillary se despidió este sábado con un almuerzo en un restaurante sureño junto al World Trade Center. Hubo jolgorio, pancartas y hasta un cóctel llamado #45 en honor al número que ocuparía la líder demócrata entre los inquilinos de la Casa Blanca. George W. Bush fue #43 y Barack Obama, #44.

Un freno para cualquiera

Los fundadores del grupo han logrado lo que se proponían. Lo de menos es haber recaudado 15 millones de dólares: una cifra insignificante en una campaña que promete batir los récords de cualquier carrera presidencial. Mucho más importante es haber movilizado a 215.000 donantes, haber creado 200 filiales universitarias y haber desplegado una red sobre el terreno que complica la irrupción de un aspirante capaz de competir.

Hillary Clinton se antoja una aspirante imbatible en unas primarias descafeinadas por la ausencia de personajes de fuste y por la renuncia de la senadora Elizabeth Warren, que se resiste a abanderar al ala izquierda del partido en una carrera presidencial. Pero su candidatura es más vulnerable de lo que parece a primera vista. Sobre todo a la luz del precedente de la derrota de 2008, cuyos detalles están marcando los primeros balbuceos de la campaña de 2016.

Es difícil encontrar una aspirante con un currículum más apropiado para el cargo. Sus adversarios serán senadores sin experiencia ejecutiva o gobernadores sin experiencia federal. Ella puede presumir de las dos cosas: ejerció como senadora durante ocho años y fue secretaria de Estado entre 2009 y 2013. También puede decir que conoce los entresijos de la Casa Blanca, donde vivió durante los dos mandatos de su esposo y donde se propone ahora regresar.

Y sin embargo hay varias señales que arrojan dudas sobre la carrera presidencial de Hillary Clinton. Sus insulsas memorias no se vendieron bien. El coágulo que se le detectó en el cerebro alimentó las dudas sobre su edad y sobre su salud. El escándalo en torno al uso de su correo electrónico personal sembró dudas sobre su integridad y dio alas a quienes critican su gestión del ataque contra la misión de EEUU en la ciudad libia de Bengasi.

La inmensa mayoría de los demócratas quieren ver a Hillary Clinton en la Casa Blanca. Pero esta encuesta de Bloomberg deja claro que su popularidad no es tan grande como parece y que los ciudadanos quieren una elección y no una coronación.

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Ningún demócrata ha formalizado por ahora su candidatura a la Casa Blanca. Este artículo de Ryan Lizza en el ‘New Yorker’ repasa la trayectoria de los aspirantes que se lo están pensando: el gobernador Martin O’Malley y los senadores Bernie Sanders y Jim Webb. Ninguno tiene talla suficiente para inquietar a Hillary Clinton. Pero los jóvenes idealistas que apartaron a Hillary en 2008 de la candidatura se resisten a aceptar su triunfo siete años después. El pragmatismo y la incapacidad de Obama para sacar adelante sus propuestas defraudaron sus expectativas. Muchos querrían ahora un aspirante menos convencional.

Sangre sobre las sábanas

La campaña regurgitará el debate en torno a los puntos fuertes y débiles del matrimonio Clinton. Volverán a los titulares sus negocios turbios y los trapos sucios de su vida conyugal. Muchos ven en la presencia de Bill un arma de doble filo para la candidata, que podrá presentar como propios sus logros económicos pero deberá salir al paso de revelaciones como las de este libro de la periodista Kate Andersen Brower, que cuenta que Hillary le arrojó una lámpara a Bill al enterarse del escándalo de Monica Lewinsky y le abrió una brecha en la cabeza que llenó de sangre las sábanas del dormitorio presidencial.

Estas cifras de Pew Research Center ofrecen una idea sobre la solidez de Hillary Clinton como aspirante a la Casa Blanca. Pero nadie duda de que su popularidad se irá reduciendo a medida que avance la campaña. Lo apuntaba Nate Silver en este artículo y en este gráfico que reproduzco aquí debajo: la aprobación de la líder demócrata se ha desplomado cada vez que ha bajado a la arena política. Ya está volviendo a ocurrir.

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En cualquier caso, será una campaña cara, sucia y muy ajustada. Hillary deberá decidir hasta qué punto se presenta como la sucesora de Obama y hasta qué punto critica su gestión. Su victoria sería histórica por muchos motivos. Sería la primera mujer en el cargo y la persona de más edad con la excepción del republicano Ronald Reagan. También la primera demócrata en relevar a un presidente demócrata que agota su mandato desde que Martin van Buren sucediera a Andrew Jackson en 1837.

El triunfo de Hillary dependerá de la destreza de los republicanos a la hora de escoger a su adversario. Pero sobre todo de su capacidad para encontrar un discurso nítido, capaz de llegar a una nueva generación. A su favor tiene la demografía del país: más joven, más diverso, menos rural y más formado que cuando emprendió su primera carrera presidencial. En contra, sus contradicciones, su dificultad para conectar con los ciudadanos y su propia historia personal.

La importancia del acuerdo nuclear con Irán en seis puntos

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Hace ya una semana que seis potencias con Estados Unidos al frente llegaron a un acuerdo con Irán sobre su programa nuclear. Desde entonces se analiza, discute, critica y elogia una y otra vez. El acuerdo tiene el potencial de cambiar la región; crear un conflicto grave con el gran aliado americano, Israel, o definir quién será el próximo presidente de Estados Unidos. Estos son los porqués:

1. Es muy importante, pero aún no es nada. El acuerdo del 2 de abril es solo un marco para seguir negociando. Los detalles no están cerrados. Es una declaración provisional, que no compromete a nadie. Pero a pesar de no ser nada concreto, ha generado miles de noticias y comentarios. Es una pequeña primera prueba de su importancia.

Los documentos han servido para avanzar y comprobar el ambiente. En un despliegue de sinceridad, el embajador francés en Estados Unidos ha dicho este viernes: “Mantengámonos frios. Cualquier negociación difícil va precedida de preparación de músculos y demandas. Esperemos las discusiones reales”.

Hace años que se negocia algún tipo de acuerdo. El embajador Araud llama calentamiento a lo que ha ocurrido hasta ahora. Es un consuelo que llegue la hora de la verdad. El plazo ahora para el acuerdo definitivo es el 30 de junio, pero podría retrasarse de nuevo.

2. Quién va ganando. Estados Unidos y sus aliados llevan ventaja. Irán defiende su derecho a tener un programa nuclear civil. Estados Unidos le acusa de camuflar un programa nuclear militar para lograr una bomba. Los países con armas nucleares son un club reducido: Rusia, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, China, Israel y Corea del Norte.

Para los países pequeños es sobre todo un arma defensiva, disuasoria. Si Corea del Norte es capaz de matar con un solo proyectil a cientos de miles de surcoreanos o japoneses, sus enemigos pensarán bien si quieren atacar o invadirles.

Irán aspira a la misma seguridad. Pero esa seguridad comprometería la de sus vecinos. En un momento de nervios y descontrol, una bomba nuclear puede ser el origen de una terrible reacción en cadena.

¿Cómo el mundo ha logrado por ahora detener el presunto avance iraní hacia una bomba? Con sanciones económicas. Estas medidas impulsadas por países concretos, por la Unión Europea y por Naciones Unidas hacen que las relaciones comerciales de Irán estén capadas.

Con menos ingresos por petróleo y con menos capacidad de participar en mercados internacionales, el país sufre. Tras años de economía de resistencia y con la elección de un presidente moderado, Hasan Rohani, Irán ha cambiado de rumbo. La CIA está segura de que el temor de un derrumbe económico -y por tanto del régimen- ha hecho que Irán se siente a negociar por su programa nuclear.

Las negociaciones serían un modo más seguro de salvar el régimen que una bomba. Al menos por ahora. Un analista iraní dice que Rohani quiere ser “el Deng Xiaoping iraní”, no el Gorbachev. Deng inició el cambio chino hacia el capitalismo para mantener el régimen. El problema de Rohani es que no tiene la última palabra. Las decisiones últimas en Irán son del ayatolá Jamenei.

Irán empezaba a negociar con desventaja y ha tenido que ceder. Todo esto es provisional, pero estas son las cuatro medidas más importantes que ha concedido: permitir inspecciones exhaustivas, enviar al extranjero casi todo su uranio enriquecido, detener y precintar dos tercios de centrifugadores que enriquecen uranio y transformar las centrales de Arak y Fordo.

3. Por qué Irán tiene suficiente. En una partida, si el pequeño logra salvar el tipo ya basta. Con no perder, Irán tiene suficiente. Los ayatolás se guardan al menos tres recursos: el acuerdo es para diez años, con lo que pueden esperar y ver; podrán seguir investigando sobre energía nuclear, y nada va a destruirse.

En una entrevista a la radio NPR, Obama dijo: “Lo que es un temor más relevante es que en los años 13, 14, 15 [después del inicio del acuerdo], ellos tienen centrifugadores avanzados que pueden enriquecer uranio bastante rápido, y en ese punto los tiempos para lograr uranio suficiente para una bomba pueden disminuir hasta cero”.

Obama está admitiendo que una vez caduque su acuerdo, la bomba podría ser cuestión de semanas. Es poco esperanzador para la comunidad internacional.

4. Los flecos son largos. Si hubiera que resumir el acuerdo en los dos puntos esenciales serían estos: inspecciones y sanciones. Estados Unidos y sus aliados quieren que Irán permita todo tipo de inspección intrusiva, tanto en bases militares como en centros de producción de armas de largo alcance.

Irán quiere que las sanciones desaparezcan el primer día tras la firma del acuerdo. Estados Unidos quiere que su retirada sea progresiva según Irán vaya cumpliendo sus obligaciones. Una vez anuladas, sería muy difícil volver a activar las sanciones. Las sanciones más eficaces son las multilaterales -Naciones Unidas y Unión Europea- porque afectan a más países. Si se derogan, Rusia o China pueden vetar su nueva puesta en marcha.

5. Por qué Israel se sigue quejando. Hay dos motivos sencillos por los que Israel tiene más interés en este acuerdo: la amenaza persistente iraní de destruirlo y la geografía. Israel tiene a norte y sur el Líbano y Gaza. Las bandas Hezbolá y Hamás viven de financiación iraní. Si llegaran a tener material radioactivo, su capacidad se multiplicaría de modo inimaginable.

El presidente Obama sólo promete a Israel que le ayudará en caso de conflicto contra Irán, pero los israelíes serían los primeros en sufrir la amenaza. Es lógico que el primer ministro Netanyahu vea el acuerdo como insuficiente. El problema son las alternativas escasas.

6. Qué alternativas hay si Irán hace trampas. La diplomacia está para hacer trampa. Nada es sencillo. El régimen norcoreano es la prueba de que detener con medios pacíficos a un país que quiere la bomba es difícil. También llegaron a un acuerdo con la administración Clinton y ahora Kim Jong-un vive tranquilo con sus armas nucleares.

El director de la CIA, John Brennan, dice que han aprendido la lección y que serán capaces de detectar posibles trucos iraníes. Pero nada será automático. Como dice aquí el eterno Henry Kissinger, “idear modelos teóricos de inspección es una cosa. Obligar a su cumplimiento, semana a semana, a pesar de crisis internacionales en paralelo y distracciones internas, es otra”.

Si se firma un acuerdo definitivo y aceptable e Irán engaña, el reto de Estados Unidos será demostrar que la trampa es real, constante y malintencionada. La tarea de convencer a chinos y rusos sobre todo sería difícil.

El camino hasta una guerra sería por tanto largo. La garantía que el presidente Obama ofrece con el posible acuerdo en vigor a los detractores del acuerdo -republicanos e israelíes, sobre todo- es que si Irán no cumple habrá un año para actuar antes de que logren una bomba.

Obama ha prometido que Irán no lograría un arma nuclear “en mi mandato”. Está a punto de conseguirlo. Pero la patata caliente pasará al siguiente. Si además de evitar el arma, logra algún tipo de acercamiento con Teherán gracias a la confianza generada, sería con más motivo el mayor legado de su presidencia.

Las consecuencias de un deshielo son imprevisibles. Aún así, ¿aseguraría eso que Irán deja de tener pretensiones nucleares? Probablemente no. El único modo seguro de frenar la amenazas iraní es un cambio de régimen. No es un método sencillo: ya se ha visto cómo han terminado la guerra de Irak y la primavera árabe.

Se mire como se mire, las consecuencias de las negociaciones con Irán son extraordinarias.