Libertad con cargos para el empresario vinculado a Rato

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Miguel Ángel Montero Quevedo y la secretaria de Rato, Teresa Arellano, han quedado en libertad con cargos tras declarar por el patrimonio del ex vicepresidente de Aznar. Cuatro directivos de empresas de publicidad también han sido imputados.

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El empresario Miguel Ángel Montero Quevedo, estrechamente vinculado a Rodrigo Rato, ha quedado en libertad  con cargos este viernes tras prestar declaración ante el titular del Juzgado de Instrucción número 31 de Madrid, Antonio Serrano-Arnal, que investiga el patrimonio del ex vicepresidente del Gobierno por los indicios de que pudo tener un origen ilícito.

Montero, detenido el pasado miércoles, ha sido conducido a los Juzgados de la Plaza de Castilla después de estar 48 horas en las dependencias de la Guardia Civil en Tres Cantos. No ha sido el único: por la misma situación ha pasado la secretaria de Rato, Teresa Arellano Carpintero, que, además, ha ostentado algunos cargos en sociedades patrimoniales del ex político.  Los dos han quedado en libertad con cargos. Como medida cautelar tendrán que comparecer una vez al mes ante la Justicia.

Fuentes jurídicas han precisado que la causa afecta, por el momento, a nueve imputados. El juez les atribuye los delitos de blanqueo, corrupción entre particulares y delito fiscal.

La investigación que lleva a cabo la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se centra en las empresas familiares de Rodrigo Rato: Arada, Rodanman, Explotaciones Carabaña y Aurosur. Miguel Ángel Montero aparece en todas ellas y desde antiguo: fue consejero de Arada en 1997 y, más recientemente, apoderado de Rodanman y consejero de Carabaña y Aurosur.

Se trata de empresas que están o han estado vinculadas a la ex mujer de Rato, Ángeles Alarcó, a su hija y a otros familares. Arada y Carabaña se dedican a la explotación energética, mientras que Rodanman y Aurosur tienen como objeto social la promoción inmobiliaria. Los investigadores tratan de aclarar los movimientos de dinero que ha habido entre ellas.

Las declaraciones que Montero y Arellana han realizado ante los agentes de la UCO motivaron que el jueves fuera llamado a declarar el propio Rato, que acudió a Tres Cantos en compañía de su abogado. El ex director gerente del Fondo Monetario Internacional contestó a todas las cuestiones, sin acogerse a su derecho a guardar silencio.

Imputados directivos de empresas publicitarias

El caso Rato ha dado un giro inesperado tras el parón sufrido por el problema de la competencia entre la Audiencia Nacional y el titular del Juzgado de Instrucción número 31 de Madrid, aún no resuelto. Éste ha imputado a cuatro directivos de las empresas de publicidad Zenith Media y Publicis por el supuesto pago de comisiones ilegales al ex presidente de Bankia, Rodrigo Rato, a cambio de conseguir contratos con la entidad bancaria.

Según ha sabido EL ESPAÑOL de fuentes de la investigación, el magistrado interrogó el jueves a la directora general de Zenith, Candi Rodríguez, y al consejero delegado de Publicis, Xabier Olazábal, así como a otros dos directivos de ambas sociedades, dentro de las diligencias declaradas secretas relativas al presunto blanqueo de capitales del ex vicepresidente del Gobierno.

El procedimiento está pendiente de una cuestión de competencia después de que Antonio Serrano-Arnal considerase que él no es competente para investigar la fortuna de Rato al entender que debe ser la Audiencia Nacional el órgano judicial encargado. No obstante, el instructor del Juzgado madrileño se sigue ocupando de la causa en tanto la Sala Penal de la Audiencia Nacional resuelve el recurso que el fiscal ha interpuesto contra la negativa del juez central Fernando Andreu a asumir las diligencias.

La semana pasada citó, también como imputado, a Domingo Plazas, abogado encargado de administrar varias sociedades de Rato, y ahora da un salto para averiguar si ambas compañías de publicidad se beneficiaron de contratos por parte de Bankia a cambio de pagar comisiones a una sociedad vinculada al ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Según fuentes del caso, el magistrado y la fiscal anticorrupción Elena Lorente han centrado los interrogatorios en el informe elaborado por la Agencia Tributaria, que asegura que Zenith y Publicis multiplicaron sus contratos con la entidad financiera tras la llegada de Rato en 2012 y después de facturar a una empresa pantalla hasta dos millones de euros. Parte de este dinero acabó invertido en un hotel de Berlín propiedad del ex vicepresidente del Gobierno de Aznar.

Comisiones ‘legales’

Fuentes de Publicis y Zenith consultadas por EL ESPAÑOL sostienen que ambas empresas fueron seleccionadas en los concursos para llevar a cabo campañas de Bankia cumpliendo todos los requisitos exigidos. Otras fuentes del caso señalan que los cuatro directivos han negado ante el juez que pagaran comisiones a cambio de un trato de favor del presidente del banco en ese momento.

Según los directivos de las empresas de publicidad imputados, los pagos a Albisa se justifican por el trabajo de intermediación realizado para que Publicis y Zenith entraran en el concurso. Este tipo de comisiones son consideradas completamente legales en el sector de la publicidad ya que se pagan a cambio de ayudar a entrar en un concurso pero no para lograr la adjudicación.

Sin embargo, la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) sospecha que esas comisiones fueron a parar a Rato y se abonaron a cambio de recibir contratos en Bankia. Según los investigadores, el ex vicepresidente del Gobierno utilizó Albisa como sociedad pantalla y ésta habría desviado parte del dinero a Kradonara -propiedad de Rodrigo Rato- a través de facturas por trabajos ficticios.

Kradonara es clave porque a través de ella Rato controlaba el hotel de Berlín del que es copropietario. Precisamente las transferencias detectadas desde Kradonara al hotel alemán fueron la base argumental que utilizó la Fiscalía Anticorrupción para pedir a Serrano-Arnal que se inhibiera a favor de la Audiencia Nacional. Según su criterio, asumido por el juez de Madrid pero no por el juez central, el delito de blanqueo supuestamente cometido en el extranjero por Rato queda más reforzado tras el último informe de la Agencia Tributaria sobre las comisiones abonadas por las dos empresas de publicidad.

Las 10 claves que explican el duro comunicado de la banca sobre Cataluña

Los seis mayores bancos españoles (con CaixaBank y Sabadell a la cabeza) han alertado de las graves consecuencias financieras que sufriría una Cataluña independiente. A continuación explicamos las claves del comunicado y los detalles del sector. 

Los seis mayores bancos españoles (con CaixaBank y Sabadell a la cabeza) han alertado de las graves consecuencias financieras que sufriría una Cataluña independiente. A continuación explicamos las claves del comunicado y los detalles del sector.

¿Qué entidades catalanas han firmado el comunicado?

Las seis grandes firmas con presencia en todo el territorio nacional. Dos son los grandes bancos catalanes: CaixaBank y Sabadell. Los otros cuatro son Santander, BBVA, Bankia y Popular. Es decir, la alerta llega de las entidades que controlan casi toda la red de oficinas y cajeros en Cataluña y que concentran la mayor parte de los créditos y de los depósitos de la región. Pocas voces tienen una transcendencia mayor sobre la economía real catalana que estas entidades. Las seis han publicado este informe bajo el paraguas de la Asociación Española de la Banca (AEB) y de la CECA, entidad que agrupa a las cajas y que está presidida por Isidro Fainé, que también preside CaixaBank.

¿Qué han dicho y qué quieren decir?

Los seis bancos alertan de los peligros que conllevarían la independencia y la posterior salida de Cataluña del euro. Estas entidades advierten que sufrirían una “inseguridad jurídica” que pondría en grave riesgo su capacidad para proteger a quienes tienen en ellas sus depósitos. De este modo, quedarían en el aire el flujo de préstamos a la economía real y la garantía a los depósitos. Estas dificultades llevarían a las empresas a “reconsiderar su estrategia de implantación, con el consiguiente riesgo de reducción de la oferta bancaria”.

Las entidades pretenden presionar a la sociedad catalana a falta de poco más de una semana para que se celebren las elecciones al Parlament. Lo hacen desde un sector que está muy relacionado con la actividad de las empresas (por la vía del crédito) y de las familias (por los depósitos). Por esa razón su mensaje tiene mayor calado. Las entidades alertan que podrían cerrar muchas oficinas si Cataluña declara la independencia y queda fuera de la Unión Europea.

Si estas entidades deciden cerrar sus sucursales en masa, podrían originar una fuerte contracción del crédito y un notable aumento de los tipos de interés que pesaría con fuerza sobre la economía real. Pero las entidades expresan otro temor: no poder responder de sus depósitos ante sus clientes.

¿Cuál es el tamaño del negocio bancario en Cataluña?

Cataluña es una de las regiones de España más dinámicas desde el punto de vista empresarial. Ese éxito se apoya en un gran sector financiero que genera mucho empleo. Los bancos daban trabajo de forma directa a 17.749 personas a finales de 2014, según los últimos datos oficiales publicados por la AEB. La mayor parte de esa cifra se concentra en Barcelona, donde está la sede de CaixaBank y donde hay una importante representación de entidades internacionales. En total, casi el 83% de los empleados de la banca en Cataluña se centran en la provincia de Barcelona. A finales de 2014 los bancos tenían 2.365 sucursales en la región.

Cataluña es una de las regiones españolas con mayor dependencia de la financiación del mercado porque no pueden cubrir sus necesidades con el dinero de sus clientes. Su ratio de créditos sobre depósitos se sitúa entre las más bajas de España. De hecho, sólo un 53% de los préstamos está respaldado por depósitos, lo que refleja bien la necesidad de captar capital con deuda.

Cataluña es la cuarta región más endeudada sobre sus depósitos. Es decir, su sector financiero es más vulnerable que el de otras comunidades autónomas. En total, los bancos de la región tenían concedidos 148.000 millones de euros en préstamos al final de 2014, lo que supone un 74% del PIB generado por Cataluña en 2014 según los datos del INE. El montante de los depósitos superaba ligeramente los 67.000 millones al final de ese año.

Ratio de créditos sobre depósitos por comunidades autónomas

¿Cuánto tardarían las entidades en cambiar de sede?

El tiempo que tarden en celebrar un consejo de administración. Ésta es una demanda que atendió el Gobierno de Rajoy en julio después de recibir algunas peticiones de grandes compañías catalanas, según se filtró a la prensa. Estas empresas querían tener flexibilidad para cambiar su registro en el caso de que avanzara la amenaza soberanista.

El Ejecutivo aprobó un cambio en la Ley de Sociedades de Capital para permitir cambiar su sede con sólo un consejo de administración y no con una junta de accionistas, como estaba establecido en la legislación. De este modo, las entidades podrían cambiar su sede en una sola mañana.

Sin embargo, en el caso de CaixaBank, sus estatutos imponen que esta decisión debe adoptarla la junta de accionistas. Sin embargo, la dirección de la compañía ya advirtió en 2014 que no garantiza que “en cualquier caso” su sede vaya a estar siempre en Cataluña, en palabras de su presidente, Isidro Fainé.

¿Qué consecuencias tendría el cambio de sedes?

Para las entidades, las consecuencias serían pocas. Precisamente, si deciden cambiar de sede es para que su negocio y su empresa sufran los menores cambios posibles. Las consecuencias serían mayores para una Cataluña independiente. A la posible contracción del crédito, tal y como han alertado las entidades, se suma el problema de tener que devolver sus préstamos en euros.

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¿Cómo se modificarían los impuestos si las entidades con sede en Cataluña cambiasen su sede?

La principal consecuencia fiscal de una salida parcial o total de la región de las principales entidades financieras no vendría de la mano del Impuesto de Sociedades, dado que Cataluña se encuentra dentro de las autonomías de régimen común y que el de Sociedades es un impuesto que gestiona el Gobierno central. La principal repercusión llegaría a través del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Este impuesto se paga en función del lugar de residencia del trabajador y la mitad de los ingresos obtenidos con este tributo se queda en la comunidad autónoma donde está dicha residencia. Por eso tanto un cambio de sede de una entidad con su movilización de la plantilla como un cambio de estrategia que lleve a reducir la presencia y el empleo en Cataluña afectará negativamente a los ingresos fiscales de la Generalitat.

¿Hay precedentes de un comunicado similar?

Sí. Dos de las mayores empresas españolas, Iberdrola y BBVA, se pronunciaron públicamente entre 2002 y 2003 contra las pretensiones de crear un estado libre asociado en el País Vasco incluidas en el Plan Ibarretxe. La fórmula que utilizaron tanto el banco como la eléctrica para mostrar su rechazo al proyecto separatista consistió en erigirse en defensores de la legalidad vigente. Es decir, de la Constitución Española y el Estatuto del País Vasco.

El presidente de BBVA, Francisco González, aludió a la lealtad a ambos textos legislativos cada vez que se le preguntó por la posibilidad de un cambio de sede, lo que se interpretó como un nunca desmentido por la entidad. Iñigo de Oriol, presidente de Iberdrola en 2003, utilizó la misma fórmula y llegó a definir a la eléctrica como “una empresa española con domicilio social en Bilbao”.

¿Qué impacto tendría el cambio de sede de las entidades sobre el crédito a las empresas?

Sobre el papel, ninguno. Las entidades que cambiaran su sede a cualquier región de la eurozona seguirían teniendo acceso a todas las líneas de liquidez del Banco Central Europeo (BCE) y beneficiándose de la política de tipos cero. Sin embargo, el riesgo y la incertidumbre en Cataluña golpearían con fuerza al crédito en la comunidad, como ya han alertado las entidades en su comunicado.

¿Cómo se financiarían los bancos catalanes si se quedan fuera del euro?

Los bancos catalanes que no cambiaran su sede y se quedaran fuera del euro tendrían graves problemas para conseguir financiación. En primer lugar, perderían el acceso a la financiación del Banco Central Europeo, lo que eliminaría la principal vía para captar liquidez. La alternativa sería acudir al mercado. Pero si tienen que obtener fondos en una divisa nueva, los tipos de interés que aplicaría el mercado serían prohibitivos. De este modo, sólo quedaría una opción factible: que el nuevo banco central catalán imprimiese su nueva divisa para dotar a las entidades de liquidez.

¿Aumentarían las posibilidades de un ‘corralito’?

No sólo aumentarían las posibilidades: un corralito sería muy probable. Ésta es la opinión mayoritaria de los expertos y no es extraño que piensen así. Por un lado, la incertidumbre derivada de la independencia llevaría a los ahorradores a retirar su dinero de los bancos para intentar salvar su dinero. Por otro lado, las entidades no tendrían acceso a la liquidez del Banco Central Europeo para responder a esta demanda de los clientes. En definitiva, si se une una retirada masiva de efectivo con entidades que no tienen liquidez, el resultado sólo puede ser un corralito.

El montante de los depósitos, que casi alcanza el 75% del PIB catalán, hace imposible que las autoridades puedan responder por todo este dinero ante una huida de los ahorradores. Ante esta situación, las propias entidades han reconocido en su comunicado que no pueden garantizar la situación de los depósitos en el caso de que Cataluña saliera del euro.

La Fiscalía Anticorrupción desvincula la investigación a Rato del ‘caso Bankia’

 

RODRIGO RATO SALIENDO DETENIDO DE SU VIVIENDA DE MADRID 16/04/2015 MADRID

La Fiscalía Anticorrupción informará a favor de desvincular el ‘caso Rato’ del ‘caso Bankia’. Así constará en el informe que debe entregar al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu antes de que decida si asume la investigación al exvicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, como parte de la causa que instruye sobre la fusión y salida a Bolsa de la entidad bancaria.

En la imagen, Rodrigo Rato sale detenido de su vivienda el pasado 16 de abril. / EFE 

Rodrigo Rato sale detenido de su vivienda el pasado 16 de abril. / EFE

La Fiscalía Anticorrupción informará a favor de desvincular el ‘caso Rato’ del ‘caso Bankia’. Así constará en el informe que va a entregar al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu antes de que decida si asume la investigación del patrimonio del exvicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, como parte de la causa que instruye sobre la fusión y salida a Bolsa de la entidad bancaria.

Fuentes fiscales aseguran que la causa que se sigue contra el ex vicepresidente del Ejecutivo de Aznar, ex ministro de Economía y ex director del FMI por supuestos delitos fiscales y blanqueo de capitales por ocultar parte de su patrimonio en el extranjero no tiene ninguna conexión con el ‘caso Bankia’. En estas diligencias Rato también tiene la condición de imputado como máximo responsable del presunto falseamiento de las cuentas de la entidad durante el proceso de salida a Bolsa. Es decir, el único nexo de unión es el propio Rato, pero no los hechos.

Todavía está por ver que Andreu sea el instructor que investigue el ‘caso Rato’ después de que el juez de Madrid Antonio Serrano-Arnal se haya inhibido. Este magistrado considera que su Juzgado no es competente para investigar los hechos al existir indicios de un delito de blanqueo de capitales cometido en el extranjero.

El titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 podría quedarse con el caso si, de acuerdo con las normas de reparto, se entiende que el ‘caso Bankia’ es un antecedente de suficiente entidad como para que el asunto pueda considerarse conexo. Hasta que se resuelva la inhibición, la causa sigue estando en manos de Serrano-Arnal.

Anticorrupción solicitó que la causa se enviara a la Audiencia Nacional después de que la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) enviara un informe en el que aquilataba el delito de blanqueo y, por tanto, la competencia dejaba de ser de los Juzgados de Instrucción de Madrid, situados en la Plaza de Castilla. Serrano-Artal se inhibió ya a favor de la Audiencia Nacional en cuanto el asunto recayó en su Juzgado. Sin embargo, en aquella ocasión la Fiscalía valoró que el delito de blanqueo estaba todavía en un estado demasiado embrionario como para determinar la competencia de la Audiencia Naciona.

Fuentes de la investigación explican que el juez de Madrid estaba poniendo ciertas trabas a las diligencias solicitadas por el Ministerio Público, que ve con temor que, si el caso queda en manos de este magistrado, el asunto no prospere con celeridad.

La Fiscalía tiene el foco centrado en la sociedad Kradonara, cuya matriz es la sociedad británica Vivaway Ltd, propiedad de Rato. La ONIF la considera una “estructura opaca” dirigida por el ex presidente de Bankia.

Rato busca la nulidad

Mientras se decide qué órgano judicial se encarga del proceso y, en última instancia, quién toma la decisión de sentar o no en el banquillo al  ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI), el imputado intenta lograr la nulidad del caso. Su tesis principal es que su detención, así como la entrada y registro en su domicilio y despacho, fue desproporcionada. Si un tribunal le diera la razón, podría acabar diluyéndose el proceso ya que todos los documentos intervenidos quedarían anulados, según fuentes del caso.

Tras la detención de Rato, la causa se rebajó después de que la Audiencia Provincial de Madrid retirara el delito de alzamiento de bienes que inicialmente había sido incorporado por la Fiscalía. La razón fue que no se le podía imputar a Rato ese supuesto delito, basado en que habría ocultado su patrimonio para no hacer frente a las fianzas impuestas en el ‘caso Bankia’, porque esas fianzas ya habían sido depositadas.

Sin embargo, la detención y el envío a prisión del presunto testaferro de Rato, Alberto Portuondo, administrador único de la sociedad Albisa Inversiones, al intentar salir de España, ha dado un espaldarazo a la causa, que podría dar un giro de 180 grados con el cambio de instructor.

La guerra de los 2 euros

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Primero fue La Caixa quien probó suerte y casi nadie dijo nada. Tras la estela del banco catalán acaban de entrar en juego Santander y BBVA, los dos buques insignias del sistema financiero en España. Palabras mayores. En suma, estas tres mayores entidades de ahorro han coincidido en aplicar una comisión de 2 euros a sus ‘no-clientes’ cada vez que saquen en uno de sus 20.000 cajeros automáticos repartidos por toda España, que representan el 42% de toda de la red de estas terminales.

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Primero fue La Caixa quien probó suerte en febrero. Tras la estela del banco catalán acaban de entrar en juego BBVA y Santander, los dos buques insignias del sistema financiero en España. Palabras mayores. En suma, estas tres mayores entidades de ahorro han coincidido en aplicar una comisión de 2 euros a sus ‘no-clientes’ cada vez que saquen en uno de sus 20.000 cajeros automáticos repartidos por toda España, que representan el 42% de toda de la red de estas terminales.

Hay otros bancos que estudian sumarse a la iniciativa como el Sabadell o Popular. Solo uno ya ha manifestado que no lo hará. Es Bankia y su red de 5.600 máquinas expendedoras de billetes se mantendrá como un oasis en esta guerra de las comisiones. “Estamos muy satisfechos de esta red (…) Es muy rentable y hoy por hoy no tenemos previsto cambiar nuestra política de uso de cajeros tanto para clientes como para no clientes”, dijo José Sevilla, su consejero delegado, en la reciente presentación de resultados

La medida ha llegado a oídos del Banco de España, que ha lanzado un aviso a navegantes a las tres patronales financieras (AEB, CECA y cajas cooperativas) ante la posibilidad de que esta nueva comisión de 2 euros por sacar efectivo sea un doble cargo al banco del cliente y al propio usuario. Este doble peaje podría entrar en colisión con normativas de consumo y competencia europeas. Desde La Caixa, los pioneros de la nueva ola comisionista, se han apresurado a aclarar que no lo hacen, sino que cargan solo al banco.

“La retirada de efectivo en un cajero automático constituye un único servicio de pago, con independencia de que se realice en un cajero propiedad de la entidad emisora de la tarjeta bancaria o de otra entidad. En consecuencia, ese servicio solo puede originar el cobro de una comisión, ya sea por la entidad emisora de la tarjeta o por la entidad propietaria del cajero”. Es la palabra del supervisor español, que se estrena dando recomendaciones en público desde su nueva posición como ‘vocero’ del Banco Central Europeo (BCE). Desde finales del pasado año, el español ha traspasado sus competencias al europeo.

 

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Órdago de la gran banca a la pequeña

La guerra de las comisiones en los cajeros tienen un claro objetivo: detener el avance de la holandesa ING, que sigue captando clientes y se aprovecha de las redes de los demás bancos sin tener que soportar los costes de su infraestructura que tienen los cajeros. Estos varían en función de los gastos que supongan los reponedores de billetes (subcontratado a empresas de seguridad y blindados), el mantenimiento del software que los hace funcionar o la inversión en nuevas máquinas.

Para los bancos que tienen cajeros automáticos roza la competencia desleal o la provocación usar como gancho para captar clientes el poder sacar dinero en efectivo sin comisiones. Para entidades como ING, de nuevo en el ojo del huracán, levantar su propia red de cajeros supondría una inversión de cientos de millones de euros y por eso les ha compensado asumir hasta ahora la comisión ‘interbancos’ sin pasársela al cliente final.

El banco naranja se presume como el principal damnificado en los corrillos del sector, aunque fuentes de la entidad apuntan en otra dirección: “La subida de comisiones bancarias es perjudicial para el consumidor”. También lo serán las entidades con presencia regional o menor número de cajeros. Sus clientes también sufrirán el peaje de los 2 euros cada vez que utilicen uno de los 20.000 cajeros de Santander, La Caixa o BBVA, aunque su propia entidad se haya comprometido con ellos a no cobrarles. Entre los beneficiados se sitúa Bankia, que acogerá un aumento del uso de sus cajeros y la consiguiente inyección de comisiones interbancarias.

Pese a la creencia general de que la banca vive de las comisiones, no es del todo cierto. Lo hacen de la intermediación entre el tipo de interés que pagan a los ahorradores por su dinero y lo que cobran a quienes prestan dinero. Es el margen bancario y el corazón de su negocio con un peso del 75% sobre el margen de intereses. En un segundo plano están las comisiones. En el caso de un banco como BBVA suponen unos 4.400 millones de euros anuales en todo el mundo, que suponen alrededor del 25%.

Sin embargo, de ese importe,  los cargos por usos de tarjeta en terminales automáticas tienen escaso impacto en la cuenta de resultados de la banca española. No se desglosan los datos, pero fuentes bancarias aseguran que las comisiones por mantenimiento de cuentas o a las transacciones comerciales (cobro por los pago con tarjeta en comercios) son la parte más importante del total. Pese a que no suponen una gran partida para el banco, el establecimiento de una comisión a la retirada de efectivo tiene un objetivo: atraer nuevos clientes de otros bancos que huyan de las comisiones y, por tanto, atacar a la competencia.

Imagen: Archivo

Así regaló Bancaja 44 millones de euros al constructor Enrique Ortiz

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Enrique Ortiz recibió 44 millones de euros por una empresa valorada en solo 12.000. Un negocio con una rentabilidad fuera de cualquier mercado que corrió por cuenta de Bancaja, la principal caja de ahorros de la Comunidad Valenciana. La operación fue detectada en 2013 por Bankia para analizar las cuentas de la entidad. La caja valenciana estaba presidida en 2008 por José Luis Olivas, detenido hace dos semanas por la Audiencia Nacional.

Enrique Ortiz recibió 44 millones de euros por una empresa valorada en solo 12.000. Un negocio con una rentabilidad fuera de cualquier mercado que corrió por cuenta de Bancaja, la principal caja de ahorros de la Comunidad Valenciana. La operación fue detectada en 2013 por Bankia para analizar las cuentas de la entidad. En el momento en el que tuvo lugar dicha compra la caja valenciana estaba presidida por José Luis Olivas, detenido hace dos semanas por la Audiencia Nacional.

El dinero salió de las cuentas de Bancaja -la caja pública de la Comunidad Valenciana- en octubre de 2008.  Y fue a parar directamente a manos de ODU, una de las sociedades del constructor alicantino Enrique Ortiz, principal imputado en la Operación Brugal. ¿El montante? 44 millones de euros, el presupuesto anual de un ayuntamiento de 50.000 habitantes.

Sobre el papel, la operación sirvió para que Bancaja -dirigida entonces por José Luis Olivas, detenido el pasado 29 de junio por orden de la Audiencia Nacional-  comprara  el 20 por ciento de Visomed, una de las empresas del constructor. Sin embargo y según los auditores que analizan las cuentas de la compañía para Bankia, la operación “carece de lógica comercial” y sirvió en realidad para que Ortíz se embolsara una importante cantidad de dinero sin apenas contrapartida. Un dinero que engrosó las pérdidas de la caja pública.

La operación inmobiliaria, investigada también en el marco de la Operación Brugal, se basa en la obtención por parte Ortiz del permiso municipal para urbanizar el llamado Plan Rabasa, una recalificación con 13.500 viviendas y un gran centro comercial que arrancó en abril de 2005. Ortiz obtuvo con sus empresas el permiso para llenar la zona de ladrillo. Pero en lugar de ejecutarlo, vendió ese derecho a otros socios como Bankia y el grupo inmobiliario Espacio. Entre medias, el ayuntamiento de Sonia Castedo realizó dos modificaciones puntuales del plan urbanístico. Dos cambios que beneficiaban los intereses de los constructores y que desde 2010 también investiga la Justicia.

Ahora, es la propia Bankia quien pone más pruebas sobre la mesa. Según un informe de la entidad, firmado el 1o de mayo de 2013, el precio de las acciones compradas por Bancaja se fijó de forma arbitraria. “Se establece un precio inicial de 44 millones de euros, en base a unos parámetros mencionados en la escritura de compraventa. Pero en ningún momento se detalla el cálculo a partir del cual se determina el precio mencionado anteriomente”, explican los auditores.

Amaño contable

En apariencia, el precio fijado por la constructora de Ortíz  se fundamenta en el llamado Informe Altair, un análisis sobre la operación encargado por Enrique Ortiz a un consultor externo. De hecho y según las escuchas telefónicas grabadas en el marco de la Operación Burgal, el empresario alicantino, investigado por otorgar presuntamente dádivas a distintos cargos locales, encargó un informe jurídico para poder justificar el montante de la operación. Así habla con uno de los responsables de Bancaja sobre el tema:

 

 

 

 

Según la auditoría aportada ahora por Bankia, “la versión final [del informe] de junio de 2008,  establece como valor de la sociedad 231 millones de euros, siendo el precio final acordado de 220 millones [los 44 millones abonados por Bancaja son para adquirir el 20 por ciento de la constructora]”. “Si bien en las conclusiones de dicho estudio se indicaba que el proyecto Lagunas de Rabasa era viable financiera y económicamente, a través del análisis de la evidencia digital, hemos identificado varios correos  electrónicos relacionados con el Informe Altair y la valoración de Visomed, que ponen en duda la objetividad y razonabilidad del valor finalmente determinado a través del informe”. En la siguiente llamada telefónica, incluida  en el sumario del caso Brugal y registrada el 22 de abril de 2008, es el propio José Cortina, directivo de la división inmobiliaria de Bancaja, quien le dice al consultor de Garrigues el valor de la compañía que ellos ya han fijado previamente para que lo tenga en cuenta en su informe:

 

 

Cinco años después de la operación,  los auditores contratados por Bankia constatan que la primera valoración de la compañía de Ortiz -cuyas relaciones políticas investigan desde hace años los juzgados de Alicante- es en realidad de 127 millones de euros. Menos de la mitad de lo que finalmente refleja el informe. “El importe final de 231 millones se alcanza en junio de 2008 tras la introducción de modificaciones en una hipótesis que ya en marzo de 2008 se consideraban optimistas”, explican. En la siguiente llamanda, intervenida en el sumario de la Operación Brugal, el empresario Enrique Ortíz habla de nuevo con José Cortina. En ella, el responsable de Bancaja le traslada su nervosismo por lo irregular de la operación:

 

 

Al final, Bancaja compró las acciones por 44 millones de euros. Pero el pelotazo para Ortiz fue mayor: “En la misma operación, ODU aporta 300 participaciones  [de Visomed] a las cuales se les otorga un valor de 110 millones de euros. Dichas participaciones fueron adquiridas por su valor nominal, de 30.000 euros. Es decir, ODU obtiene con dicha aportación una plusvalía tácita de 110 millones de euros”, mantienen los firmantes de la auditoría forense. Mientras tanto, Ortiz invitó en su yate a Aurelio Izquierdo, principal responsable de la división inmobiliaria de Bancaja. Juntos y tras una mariscada, pusieron rumbo a Ibiza:

 

Segunda fase

Dos años después de la operación, Bankia Habitat, la filial de Bancaja que finalmente se quedó con las acciones, aportó las participaciones como capital social a una nueva compañía. Otra aventura entre Bancaja, Enrique Ortíz y otros conocidos empresarios que se llamó Urbanika. El 30 de julio de 2010, con la crisis del ladrillo en auge y el mercado paralizado, el paquete de acciones de la constructora se valoró de nuevo en 44 millones de euros. Nada de detrimento ni reducción en el valor de la compañía, a pesar de que la empresa no había generado un solo euro en dos años. “En base a nuestro análisis, el valor de dicha aportación carece asimismo de razonabilidad económica”, mantienen los auditores.

Como ejemplo, el informe elaborado en 2008 preveía ventas de suelo por valor de 260 millones de euros en los siguientes dos años. Ventas que nunca se produjeron. Aun así, el valor del 20 por ciento de la compañía en 2010 fue el mismo: 44 millones.

 

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Enrique Ortiz y Sonia Castedo, ex alcaldesa de Alicante.

 

Los auditores identifican en su informe dos operaciones para confirmar que el precio de las acciones estaba fuera de mercado. La primera se produjo en marzo de 2010, cuando ODU adquiere el 5 por ciento de las acciones de Visomed a DUA (perteneciente al empresario Aurelio González Villarejo, también imputado en la Operación Brugal). En este caso, las acciones se vendieron por su valor nominal: solo 3.000 euros.

En el segundo caso, los correos electrónicos aportados por Bankia demuestran -a juicio de los auditores- que la constructora Espacio, otro de los socios de Urbanika, pensaba comprar el 10 por ciento de las acciones de Visomed por solo 11 millones de euros. Es decir, la mitad del precio pagado finalmente por Bancaja. “Finalmente y debido a los problemas que esto podría generar en la aportación de Bankia a Urbanika de su 20 por ciento al doble de precio, Espacio y ODU realizan la transacción por 22 millones de euros”. En otra de las llamadas del sumario, es el propio José Cortina, responsable de Bancaja, quien reconoce que ningún otro de los socios de Urbanika invertiría a ese precio ¿La contestación de Ortiz? “A tí te tengo que convencer y vas a pagar diez veces más”:

 

29 millones perdidos

Al final, la aventura inmobiliaria quedó cerrada por Bankia, Enrique Ortiz y la inmobiliaria Espacio como socios mayoritarios. Y juntos sufrieron el varapalo de los números rojos. Según sus propias cuentas, en solo cinco meses Visomed  perdió más de 29 millones de euros: el 15 por ciento de su valor. “Por último, si tenemos en cuenta los efectos económicos de la Operación Visomed para el serñor Ortiz, Bankia Habitat y Bancaja, observamos que la operación supone claras ventajas económicas para las sociedades del señor Ortiz en perjuicio de Bancaja”, concluyen los auditores. “El señor Ortiz ha obtenido fondos por 44 millones de euros por la venta de un activo que tenía valorado en 12.000 euros […] Como consecuencia, Ortiz incrementa su participación en Urbanika y reduce su deuda en 52,4 millones”.

“Por parte de Bancaja -prosiguen los auditores- esta operación ha supuesto un incremento de riesgo de 44 millones de euros que corresponden al importe total satisfecho por Urbanika al señor Ortiz, cuyos fondos proceden de un préstamo otorgado a Urbanika de 143 millones de euro […] En resumen, la operación supone claras ventajas económicas inmediatas para las sociedades del señor Ortiz. Por su parte Bancaja incrementa su riesgo bancario en relación a Urbanika en 44 millones de euros”.

Así se gestó la mayor condena a Bankia por las preferentes

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La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado al banco a devolver dos millones de euros a un matrimonio de Coslada. La sentencia confirma que Bankia les ocultó información relevante sobre los riesgos de ese producto y dice que la que recibieron fue insuficiente e incompleta. 

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Concentración de los afectados por las preferentes. / FOTOMOVIMIENTO

José Sevilla, número dos de Bankia, anunció el 27 de abril que la entidad financiera había obtenido unos beneficios de 258 millones de euros en el primer trimestre de 2015. Esa misma mañana un matrimonio de Coslada solicitaba a la Audiencia Provincial de Madrid que ejecutara la sentencia que condena al banco a devolverle los dos millones de euros que invirtió mediante engaño en participaciones preferentes.

La batalla judicial ha durado dos años y ha propiciado la mayor condena en los miles de pleitos presentados por inversores que le confiaron su dinero  a la entidad que presidió Rodrigo Rato hasta 2012.

A Bankia se le habían planteado hasta enero 20.480 demandas por valor de 1.523 millones de euros, de las cuales 9.041 se habían resuelto en primera instancia. En un 84% de los casos, a favor de sus clientes, según las cifras de un informe oficial.

 A Alberto e Inés (nombres ficticios porque los protagonistas no quieren ser identificados) les tocó la lotería dos veces. La primera, el 16 de febrero de 2008 cuando su boleto de la Primitiva fue premiado con 4,2 millones de euros. La segunda, el pasado mes de marzo, cuando la Audiencia Provincial condenó a Bankia a devolverles los dos millones de euros que invirtieron en 2009 en participaciones preferentes, aconsejados por el director de la sucursal de Caja Madrid en la que tenían abierta una cuenta.

“Pasé de ser un trabajador normal que no llegaba a fin de mes a ser millonario”, dijo Alberto en la vista oral. “El boleto premiado era del sorteo del sábado 16 de febrero de 2008, pero no me enteré de que me había tocado hasta el lunes. El boleto me quemaba en las manos y bajé al banco que había justo al lado del portal de casa: una sucursal del BBVA. Pero eran las tres menos cuarto de la tarde y ya habían cerrado. Así que me fui a la oficina de Caja Madrid en la que tenía la cuenta, que está a unos 300 metros. Me abrieron y lo ingresé. El director me llamó al día siguiente para que nos viéramos y me propuso abrir ocho depósitos a 18 meses de plazo de 500.000 euros y al 5% de interés. Me pareció bien y así lo hicimos”.

“De tener la cuenta en números rojos pasamos a vivir muy bien”, dijo Inés al juez. “Tardé un tiempo en asumir que teníamos ese dinero y que podíamos vivir de él. Como no sabíamos nada de intereses ni de cuestiones financieras confiamos plenamente en el director de la sucursal. Pensamos que no le movía otro interés que tenernos contentos”.

Los detalles del engaño

Los problemas surgieron al vencimiento de los ahorros, que coincidió con el lanzamiento por Caja Madrid de una emisión de preferentes por 1.500 millones de euros a un 7% de interés. Un producto de alto riesgo que las cajas de ahorro (pero también bancos y empresas) colocaron sobre todo a pequeños ahorradores a los que no se informó adecuadamente.

No se le les advirtió de que adquirían un producto perpetuo (sin vencimiento), que sólo pagaba intereses (cupones) si la entidad emisora tenía beneficios, del que no podían desprenderse salvo que otros clientes de la caja estuvieran interesados en adquirirlo (mercado secundario) y que no estaba garantizado por el Fondo de Garantía de Depósitos en caso de quiebra de la entidad.

“Yo no quería contratar nada en concreto porque no tengo conocimientos financieros”, manifestó Alberto al juez instructor. “Me fié de lo que me dijo el director de la sucursal, que los depósitos a plazo iban a pagar muchos menos intereses pero que había un producto nuevo que se llamaban participaciones preferentes que era idéntico al depósito, mejor remunerado y con la misma seguridad. Me dijo que era una oferta para clientes importantes, que había gente haciendo cola para comprar preferentes y que la mejor garantía era que cuando las siete cajas se fusionasen en Bankia iba ser el mejor banco de España y uno de los mejores del mundo. Intentó que metiera todo el dinero. Pero mi mujer dijo que no y suscribimos dos millones”.

Alberto e Inés empezaron a preocuparse por su dinero cuando Bankia dejó de pagarles los intereses trimestrales por su inversión en julio de 2012. Supieron entonces por los periódicos los problemas que atravesaba el sector bancario y sobre todo Bankia, que fue intervenida en mayo de 2012. Poco a poco comprendieron que iba a ser imposible recuperar sus ahorros.

“Hubo un momento en que quisimos disponer de 400.000 euros para pagar las hipotecas de los dos pisos que teníamos y nos dijeron que el dinero estaba bloqueado”, continúa Alberto su relato. En el banco me dijeron que era cuestión de unos días, que no me preocupara. Cuando les dije que íbamos a poner una demanda, me dijeron que esperáramos, que a los clientes importantes no nos iban a dejar colgados, que nos iban a resarcir. Les hice caso. Luego ya me enteré de que nos hacían una quita [después de la intervención, el FROB acordó un canje obligatorio por acciones] y decidimos llevarlos a los tribunales”.

Información oculta

La demanda corrió a cargo de Santiago Viciano, de V Abogados, que en febrero de 2013 reclamó a Bankia el reintegro del dinero al matrimonio por “vicio de consentimiento” al haber suscrito los perjudicados un contrato mediante engaño. El juzgado de Coslada le dio la razón en diciembre de ese mismo año. Pero Bankia recurrió la resolución ante la Audiencia Provincial de Madrid, que la confirmó el pasado 4 de marzo. La condena es firme al haber renunciado el banco a recurrirla ante el Tribunal Supremo.

El fallo es el más importante por cuantía de los dictados por las preferentes y contiene una dura crítica al modo de actuar de la entidad. La información que se dio al matrimonio, dice la resolución, “fue insuficiente, incompleta y por ello inadecuada. (…) Se asesoró a los demandantes sobre la suscripción de un producto que les ofrecería una alta rentabilidad pero se ocultó información relevante sobre la naturaleza y riesgos de este producto (…). En el momento en que suscribieron el producto, los demandantes no eran conocedores de la verdadera naturaleza de lo que estaban contratando”.

Bankia tampoco cumplió con la obligación de hacer un test al matrimonio para saber si tenían conocimientos financieros suficientes para adquirir un producto complejo con un alto nivel de riesgo. Alberto tenía bachillerato por toda formación académica y su mujer, el graduado escolar. “Hay datos que permiten intuir”, dice la sentencia, “que el test (…) no se hizo con rigor”.

El banco se enfrenta ahora a muchas demandas civiles por su salida a Bolsa. Aunque por ahora son menos que las presentadas por la comercialización de preferentes. Apenas 2.424 por un importe cercano a los 70 millones de euros.

Hasta ahora la mayoría se han resuelto a favor de los clientes. Sobre todo después de que los peritos del Banco de España afirmaran en diciembre que las cuentas de la entidad no ofrecían una imagen fidedigna de la compañía cuando arrancó su cotización. José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, anunció en febrero que se han provisionado 780 millones de euros para hacer frente a las sentencias que quedan por llegar.

La maza de Mariano en la nuca de Rodrigo

Rato

Lo recuerdo como si fuera hoy. Era 2001 y acababa de estallar el caso Gescartera. La sospecha del favoritismo, el tráfico de influencias, y tal vez el de maletines, planeaba por primera vez sobre Rodrigo Rato. Era un domingo por la mañana y había acudido, acompañado de mi en aquel tiempo fiel escudero, a la modesta vivienda que el vicepresidente económico compartía aún con Gela Alarco y sus tres hijos pequeños. “Tú tienes dos problemas, Rodrigo”, le dije. “El primero es que todo el mundo cree que eres rico; el segundo, que no lo eres”. Pensé que mi diagnóstico tal vez le ayudaría a desmochar su imagen pública de la soberbia, el oropel y la prepotencia que le caracterizaban, pero no imaginé que en lugar de afrontar ese primer problema se centraría desde entonces con ahínco en resolver el segundo.

Lo recuerdo como si fuera hoy. Era 2001 y acababa de estallar el caso Gescartera. La sospecha del favoritismo, el tráfico de influencias, y tal vez el de maletines, planeaba por primera vez sobre Rodrigo Rato. Era un domingo por la mañana y había acudido, acompañado de mi en aquel tiempo fiel escudero, a la modesta vivienda que el vicepresidente económico compartía aún con Gela Alarco y sus tres hijos pequeños. “Tú tienes dos problemas, Rodrigo”, le dije. “El primero es que todo el mundo cree que eres rico; el segundo, que no lo eres”. Pensé que mi diagnóstico tal vez le ayudaría a desmochar su imagen pública de la soberbia, el oropel y la prepotencia que le caracterizaban, pero no imaginé que en lugar de afrontar ese primer problema se centraría desde entonces con ahínco en resolver el segundo.

Sin embargo, en las notas que tomé tras la cena, mano a mano, de esa misma primavera, en la que me explicó que renunciaba a suceder a Aznar, dando pie a mi desestabilizadora Carta “Rodrigo no quiere”, estaba ya clara cuál era su obsesión dominante: “Después de haber arreglado las finanzas de los españoles, quiero arreglar las de mi familia”.

En su último libro de memorias Aznar sostiene que fue el hecho de que Rato le mandara un recado de tal entidad a través de un periodista lo que abrió una brecha en la relación de confianza e íntima amistad que les había unido durante su larga marcha hacia el poder. Pero también me acuerdo de que, hablando del que todos consideraban su delfín, el Faraón de la Moncloa soltó una tarde una de sus frases lapidarias a través de una infrecuente fisura en su muralla de hermetismo: “Lo malo de Rodrigo es que es él y sus circunstancias”.

Se refería tanto a la turbia gestión de su hermano Ramón Rato Figueredo al frente de un conglomerado empresarial que incluía constructoras -Padilla, Riesgo-, una importante empresa alimentaria -Aguas de Fonsanta-, hoteles y emisoras de radio, fruto de concesiones públicas, como sobre todo a la sombra de lo ocurrido con su padre Ramón Rato Rodríguez-San Pedro, detenido y encarcelado en los años 60 tras la quiebra del Banco de Siero, en medio de un gran escándalo social. Esa especie de maldición familiar debió estar en la mente del ídolo caído durante las horas de su tan efímera como aireada detención del jueves.

Ilustración: Javier Muñoz
Ilustración: Javier Muñoz

A medida que los hechos conocidos van perfilando un itinerario cada vez más escandaloso de huida hacia adelante en pos de una fortuna que sustituyera a la dilapidada por su familia, adquieren más significado las actitudes de Rato en aquellos primeros episodios que hace quince años pusieron a prueba la consistencia ética del primer Gobierno del PP. Mientras Aznar consideró intolerable que su amigo Juan Villalonga se enriqueciera con las stock options de una compañía recién privatizada, Rato lo defendió hasta el último momento alegando que había creado valor para la compañía y que esas eran las reglas del mercado. Cuando estalló el caso Alierta, que desembocaría en la absolución por prescripción de un delito de información privilegiada que, con otro cómputo, habría llevado a la cárcel a quien hoy sigue siendo el hombre más poderoso de España, Rato se puso decididamente de su lado, blindándole frente a cualquier consecuencia política. Luego resultaría que el propio Alierta y Emilio Botín le devolverían con creces los favores de su etapa en el Gobierno, ayudándole a remendar los rotos familiares y colocándole dadivosamente en sus consejos. ¿Quién dijo clientelismo de alto standing?

Pese a esos lances en los que ya iba exhibiendo una conciencia más bien laxa respecto a la ética del capitalismo, Rato salió del Gobierno en 2004 con la gran aureola de haber sido el artífice de la entrada de España en el euro que había traído la recuperación económica primero y la prosperidad después. Su distanciamiento final de Aznar y sus discretas objeciones al apoyo de la invasión de Irak hacían incluso de él una clara alternativa de futuro al ortopédico liderazgo de Rajoy. Cada vez que acudía a un acto del partido, temblaba el misterio.

Su irresponsable espantada, al abandonar tres años después por “motivos personales” la dirección del Fondo Monetario Internacional que Aznar y Zapatero le habían conseguido en comandita por razones de Estado, reveló ya sin embargo una inquietante pérdida del sentido de las obligaciones de la vida pública. Así fue emergiendo poco a poco el perfil hasta entonces oculto de un Rato egoísta y poco escrupuloso, ávido de remuneraciones y haberes, obsesionado por ejemplificar la máxima de su predecesor Carlos Solchaga y ganar el mayor dinero posible en el menor tiempo imaginable.

“Su distanciamiento final de Aznar y sus discretas objeciones al apoyo de la invasión de Irak hacían incluso de él una clara alternativa de futuro al ortopédico liderazgo de Rajoy. Cada vez que acudía a un acto del partido, temblaba el misterio”.

Sólo esa pérdida del sentido de los límites explica episodios tan poco edificantes -tengan o no consecuencias penales- como los lucrativos contratos de ida y vuelta con el banco de negocios Lazard o la desaforada escalada de gastos lúdico-suntuarios con la tarjeta black en sus días finales de Bankia. Este hombre se había vuelto loco, diría la sabiduría popular. Loco de avaricia, loco de afán de acaparar patrimonio, loco de fiebre por consumir lo mejor y lo más caro.

Su error garrafal fue pretender aunar ese delirio lucrativo con una base de poder que le mantuviera en el candelero político como era la presidencia de Cajamadrid. También ahí jugó temerariamente a las siete y media y se pasó con creces de frenada. Si en lugar de buscar tamaño para crear un megabanco a su mayor gloria, sin importarle apenas la calidad de los activos que, con la complicidad del Banco de España, engullía, se hubiera conformado con ser el segundo violín de la fusión con la Caixa que promovían Rajoy y Guindos, ahora presidiría un gran grupo industrial y seguiría forrándose de forma menos turbulenta.

No se dio cuenta de que todo, su brillantez, su leyenda, su temperamento, su chulería, su alta exposición al riesgo, hacían de él un chivo expiatorio perfecto, de sus propias culpas y de las ajenas, para el supuesto de que las cosas vinieran mal dadas y fuera necesario escenificar un escarmiento. No en vano comparé hace tres años la forma en que Rato fue descabalgado de Bankia con el modo implacable que César Borgia -el duque Valentino que tanto impresionaba a Maquiavelo- tenía de desembarazarse de quienes le incomodaban. Con lo que Rato sin duda no contaba es con que, después de tal apuñalamiento, el Gobierno de Rajoy -qué tiempos aquellos en los que Mariano veía en Rodrigo todo lo que le hubiera gustado ser- desenterraría su cadáver para matarle de nuevo con estrépito.

En el relato de esta saga/fuga nadie encontrará simpatía, comprensión ni menos aún condescendencia, fruto de nuestra larga relación. Rato no es el primero ni será el último al que veo de cerca perder la cabeza y la mera hipótesis de que quien durante tanto tiempo exigía con tanto celo que los demás pagáramos impuestos, haya podido incurrir en el delito de evadirlos, produce una especial repulsión. Pero tampoco es posible callarse ante la obscena carrera en pelo que ministros y altos cargos del PP protagonizaron el jueves por la noche para alancear al moro muerto. Máxime cuando su mortaja tuvo todas las características de las producciones teatrales de un poder capaz de lo que sea para perpetuarse.

Es imposible separar lo sucedido de los malos augurios que para el PP arrojan los sondeos de este año electoral por quintuplicado. De igual manera que hace dos primaveras convenía encarcelar preventivamente a Bárcenas y tirar la llave al mar para paliar el impacto de los sobresueldos en Génova y los SMS de Rajoy, ahora convenía tratar con la máxima dureza posible a Rato para acallar el creciente escándalo de la amnistía fiscal -40.000 millones blanqueados para recaudar apenas un 3%- en el marco de la impunidad de la corrupción. Era inevitable que viniera a la memoria el precedente de lo ocurrido cuando el entonces fiscal de Madrid Mariano Fernández Bermejo encarceló a Mariano Rubio, también por presunta evasión tributaria, para que Felipe González pudiera alardear en una programada rueda de prensa de rigor ante los afines que se apartaban del buen camino.

Pocas cosas hay tan desmoralizadoras como que un ex-gobernador del Banco de España o no digamos un ex-vicepresidente económico puedan defraudar a Hacienda. Pero aun más dañino para los valores democráticos resulta presenciar el linchamiento público de un Ecce Homo arrojado por el Gobierno a los pies de los caballos de la opinión televisada. Ya vivimos algo similar hace unas semanas con Juan Carlos Monedero cuando sus sospechosos chanchullos venezolanos permitieron a Montoro utilizar sus datos como contribuyente para dictar sentencia pública por anticipado.

“La imagen del agente de la policía aduanera agarrando con saña por la nuca a Rato ante las cámaras, como si se tratara del más peligroso de los criminales, una piltrafa humana, la peor escoria de la sociedad, de violador para arriba, nunca se habría producido si ese funcionario no hubiera creído estar agradando a sus superiores”.

María Peral acaba de aportar en este blog detalles clave de cómo la Agencia Tributaria decidió remitir el expediente de Rato -y sólo el de Rato, de los otros 705 investigados nadie sabe nada- a la Fiscalía de Madrid cuando Anticorrupción le dijo que la investigación estaba “verde”; de cómo se decidió presentar una denuncia por tres graves delitos en el turno de guardia tras la filtración a Vozpópuli -de nuevo un medio digital les moja la oreja a los tradicionales-; y de  cómo un fiscal sugirió al juez que procedía dictar orden de detención durante el registro. La conclusión de sus fuentes judiciales es rotunda: “Detrás de esto hay una mano política”. O sea, la típica operación de control de daños a través de un auto de fe ante “el tribunal de la plebe, al que se entrega al individuo para ser descuartizado”, como denuncia aquí mismo Liaño.

La imagen del agente de la policía aduanera agarrando con saña por la nuca a Rato ante las cámaras, como si se tratara del más peligroso de los criminales, una piltrafa humana, la peor escoria de la sociedad, de violador para arriba, nunca se habría producido si ese funcionario no hubiera creído estar agradando a sus superiores. Tampoco las declaraciones concertadas de los ministros Montoro, Catalá, el vicesorayo Ayllón y el viceportavoz Gallego, compitiendo por hacer leña del venerado roble, tumbado por el rayo. Sólo falta encontrar al aprendiz de Bruto que cual nuevo Hernández Moltó pronuncie la definitiva sentencia fisionómica: “Míreme a los ojos, señor Rubio… Míreme a los ojos, señor Rato” .

El pasado fin de semana, sin que viniera a cuento de nada, Rajoy dijo en su discurso ante los candidatos del PP a las autonómica que en su entorno “hay manzanas podridas como en todas partes”. Sabía de lo que hablaba y sabía lo que iba a ocurrir porque cuando la lanza de la opinión pública impacta en el pecho del Estafermo y le hace girar en derredor, sólo él puede darse cuenta de contra qué espalda va a impactar por pura inercia la maza del brazo tonto de la ley.

El del sábado 11 de abril fue también el discurso en el que Rajoy metió la morcilla que le salió del alma, identificando a los votantes del PP como “seres humanos normales”. Quizá convenga saber que cuando un periódico norteamericano le pidió que definiera al hombre “normal”, el criminólogo Cesare Lombroso contestó: “Buen apetito, trabajador, aferrado a sus costumbres, misoneísta -o sea, refractario a las novedades-, paciente, respetuoso de toda autoridad, animal doméstico”. Y quizá convenga saber que eso dio pie al psicólogo argentino José Ingenieros a desarrollar su teoría del “hombre mediocre”. Volveremos sobre ella pero quede aquí este apunte: “El hombre mediocre juzga a los hombres como los oye juzgar. Reverenciará a su más cruel adversario si este se encumbra; desdeñará a su mejor amigo si nadie le elogia… No viven su vida para sí mismos sino para el fantasma que proyectan en la opinión de sus similares… Pueden practicar el mal por inercia y el bien por equivocación… Cuando se arrebañan son peligrosos”.

La fermentada letrina

En abril de 1847 el político conservador Juan Donoso Cortés, uno de los hombres más respetados e influyentes de su tiempo, tomó la pluma para denunciar en carta dirigida a Agustín Muñoz, duque de Riansares y esposo de la reina madre María Cristina, que la corte de su hija, Isabel II, se había convertido en “una letrina en fermentación”.

En abril de 1847 el político conservador Juan Donoso Cortés, uno de los hombres más respetados e influyentes de su tiempo, tomó la pluma para denunciar en carta dirigida a Agustín Muñoz, duque de Riansares y esposo de la reina madre María Cristina, que la corte de su hija, Isabel II, se había convertido en “una letrina en fermentación”.

Se refería a la mezcla de escándalos políticos, económicos y sexuales que desde los primeros compases del nuevo reinado dominaban la vida pública española. Era el momento en que el banquero reconvertido en ministro de Hacienda para tapar sus propios agujeros, José de Salamanca, ayudaba a la soberana recién casada con su primo Francisco de Asís, a quien el vulgo llamaría Paquita Natillas, a dar celos a su primer amante oficial, el general bonito Francisco Serrano, con un malabarista que trabajaba en el circo de su propiedad. Y eso que Isabel II aun no había cumplido los 17.

La crónica del cuarto de siglo que duró aquel reinado no fue sino la de la “fermentación” de esa “letrina”. A Serrano y el malabarista les sucedieron Julián Romea, Tenorio, Marfori, el pollo Arana y por supuesto el teniente de ingenieros Enrique Puigmoltó, padre biológico de Alfonso XII y por lo tanto ancestro de todos sus sucesores. Cada uno de ellos condicionaba las decisiones de los sucesivos gobiernos mientras los escándalos de los bancos se transformaban en los de los ferrocarriles.

Pese a la seria advertencia que supuso la Revolución de 1854, saldada con la caída del conde de San Luis y su clan de los polacos, los usos y abusos de la Corte permanecieron inalterables con la peculiaridad de que, para compensar su incapacidad de ceñirse a los moldes morales vigentes, Isabel II terminó rodeándose de una omnipotente “camarilla religiosa”, encabezada por Sor Patrocinio “la monja de las llagas” y su confesor el padre Claret. Ésa era la Corte de los Milagros y ése fue el régimen que cayó estruendosamente en medio de la Gloriosa Revolución de 1868. El proceso de “fermentación” había llegado hasta un extremo tal que el hedor de la “letrina” se había hecho insoportable para los españoles.

¿En qué fase de un proceso equivalente nos hallamos ahora? ¿Es aún posible detener la purulenta reacción patógena de los miasmas estancados en las aguas fecales de nuestra vida pública? Podría pensarse que algo hemos ganado cuando ya no hay hábitos y sotanas que, arremangados o no, dicten los designios de las alcobas del poder. Pero tampoco resulta nada tranquilizador descubrir que el punto por el que parecen pasar ahora todos los itinerarios es un comisario de policía en situación de Servicios Especiales.

Me refiero a José Villarejo que, tras los embrollos de la mafia china y las pifias urdidas contra él por Asuntos Internos, ha sido presentado esta semana como remedo de Bertrand Duguesclin en la pugna interna del PP y como trasunto de Sparafucile al servicio del íntimo amigo del Rey Javier López Madrid en el turbio asunto de su presunto acoso a la doctora Elisa Pinto. Si fueran ciertas esas insinuaciones aviesas, los importantes servicios que me consta que ha rendido al Estado este “007 a la española” podrían ser un atenuante en lo personal pero constituirían un agravante en lo institucional.

Ilustración: Jaime Pandelet
Ilustración: Jaime Pandelet

¿Tan escaso está el Reino de España de recursos como para que sus mejores agentes puedan estar en el mercado de las luchas partidistas y los intereses privados más sórdidos? Y hago esta pregunta dando por hecho que la condición de amigo del Rey y de la Reina del señor López Madrid no le hace merecedor de una protección especial por parte de los aparatos del Estado y que por lo tanto cuando ha buscado el asesoramiento del comisario Villarejo -como él mismo ha reconocido en sede judicial- lo ha hecho a título particular.

Cualquiera que lea con detenimiento y cierta perspicacia el prolijo testimonio de la doctora Elisa Pinto en el blog de EL ESPAÑOL tendrá la sensación de que se trata de un relato fragmentario de lo que se intuye como una relación mucho más compleja y bilateral de lo que ella reconoce. Vamos, que dice la verdad, pero ni dice solo la verdad, ni menos aún dice toda la verdad.

Hecha esta salvedad, lo que de ninguna manera se sostiene como hipótesis cabal es esa gabardina vuelta del revés que las agencias de comunicación e imagen contratadas por el multimillonario afectado pretenden enjaretar a la opinión, alegando que la acosadora era ella y que todas sus acusaciones son pérfidas fabricaciones del despecho.

¿Por qué una profesional asentada en una consulta abierta al público, dependiente de una clientela en la que la reputación es la confianza, iba a embarcarse en una pelea tan desigual? ¿En qué cabeza humana cabe que una madre vaya a implicar a un niño de 10 años en un truculento montaje que supondría hacerle víctima de amenazas inducidas por ella misma y convertirle en testigo presencial de un apuñalamiento fingido, con la sangre manando de su vientre, la UVI móvil presentándose para estabilizar la herida y la ambulancia trasladándola ululando al hospital en estado incierto?

Es posible que los móviles de la denunciante agredida sean espurios y que, como ocurre casi siempre, el muestrario de la condición humana no salga ennoblecido de este lance. Pero lo que más debe preocuparnos no es eso sino el nivel de probabilidad de que una de las partes de lo que primero fue una historia privada y luego un pleito público haya tenido a su favor a funcionarios u organismos del Estado por su condición de amigo íntimo de los monarcas. Una vez reconocida por López Madrid su conexión con el supercomisario, la pasividad primero de la Policía y la aparente parcialidad después de la Guardia Civil producen una enorme zozobra en este Madrid huelebraguetas en el que cientos de funcionarios y detectives practican seguimientos a diario y se pinchan impunemente los teléfonos con un mero clic de ordenador.

Que no quede la menor duda de que mi opinión sobre el escándalo del ático de Ignacio González sigue coincidiendo con la del penúltimo periódico que fundé. Por muy farruco que se ponga el ya pronto ex-presidente de la Comunidad, de lo que no cabe duda es de que utilizó a una empresa de Delaware, especializada en ejercer labores de testaferro, para hacerse con el inmueble, mediante un contrato de alquiler indiciariamente destinado a enmascarar una compra de muy difícil justificación. Esto no era suficiente para sentarle en un banquillo pero debía haberle apartado hace tiempo de la vida pública. La sombra de la sospecha le acompañaba allá donde iba como si llevara encasquetada una nube mefítica y poco se habría perdido si su partido le hubiera obligado en su día a dar un paso atrás.

Siendo notoria además la antipatía activa que me profesa -ahí está el audio de su diatriba radiofónica- entraría dentro de la lógica que zapateara hoy sobre su tumba. Sin embargo, puede más en mí el desasosiego de comprobar cómo la misma cúpula del PP que durante años ha fingido ignorar el escándalo -en el despacho de Rajoy se habló, en presencia de Bárcenas, de la conexión del ático con el pelotazo urbanístico de Arganda- lo haya utilizado ahora arteramente para tratar de dejarle fuera de la contienda electoral.

No es casualidad que en el PP de Madrid se haya reproducido casi milimétricamente la operación de acoso y derribo de la que ha sido víctima Tomás Gómez en el bando socialista. Ahora resulta que el tranvía de Parla pasaba por la lujosa buhardilla de Estepona. A lo que estamos asistiendo es en el fondo a un intercambio de cromos, o para ser exactos de rehenes, al modo que se hacía con los espías capturados in fraganti durante la Guerra Fría, destinado a facilitar los grandes acuerdos que las fuerzas hegemónicas de la Vieja Política tienen en mente para bloquear el acceso de los agentes de la Nueva Política a la mesa del poder. En San Telmo y la Puerta del Sol se pondrán las primeras barricadas del cordón sanitario que pretende proteger la Moncloa tanto de la revolución como de la regeneración.

Las primarias arrumbadas por el PSOE y abominadas por el PP han sido así sustituidas por sendas purgas políticas en las alcantarillas de la ciudad a las que, tapándonos la nariz, acudimos a diario los periodistas en cumplimiento del deber, conscientes de que es en ese nauseabundo entorno donde circula la información que concierne a los ciudadanos. ¿Qué hacen en definitiva Génova y Ferraz respecto a sus fraternales compañeros de partido sino gestionar una acumuladora de mierda, digna de ser patentada por el profesor Franz de Copenhague, que abre las compuertas de sus sentinas sobre una expendedora de bocadillos de detritos cuando a la dirección le complace?

Ésta es la España de los 40 embanquillados por la primera fase de la Gürtel con los tesoreros del partido a la cabeza y la niña de Rajoy como comparsa. Ésta es la España que aguarda las resoluciones sobre los papeles de Bárcenas, el recibí de los 200.000 dineros de la Cospedal y la financiación ilegal en Valencia, en Baleares o en Madrid. Ésta es la España que lleva camino de tener que habilitar el Villamarín o el Sánchez Pizjuan para albergar a tantos chorizos como los que habrá que juzgar por los ERE, los cursos de formación y demás subvenciones ilegales de la Junta. Ésta es la España en la que cinco Pujoles se balanceaban sobre la tela marinera de una araña y como veían que se resistía fueron a buscar a un camarada. Ésta es la España de las tarjetas black en la que si un presidente de una caja prolongaba su jornada laboral para corromperse de sol a sol siempre tenía un jet privado que le trasladara a reponer fuerzas en Cuba.

El dinero no huele pero los que lo saquean apestan. Tantas capas freáticas de heces represadas, durante casi otro cuarto de siglo, desde los roldanes hasta nuestros días han atascado los desagües y desbordado el sumidero haciendo inevitable la fermentación de la letrina. Ahora ni tenemos a Isabel II sentada sobre ese trono ni los “obstáculos tradicionales” están esencialmente asociados a la Corona, pero necesitaremos al menos cuatro campañas electorales para desmantelar el estercolero en el que acumulan sus deposiciones las clases extractivas de la partitocracia. ¿Qué sería de nosotros si los botarates de Hernández y Floriández no nos alegraran de cuando en cuando el día, remitiéndonos -“Those were the days, my friend”– a nuestra edad de la inocencia? ¿Te acuerdas, querido accionista, amigo lector, de cuando bebíamos agua, dormíamos con la puerta abierta y creíamos en el Naranjito?

Quién es quién en el testimonio de la dermatóloga Elisa Pinto

Javier López Madrid, José Villarejo, Juan-Miguel Villar Mir, Francisco Granados, José Miguel Maté… La denuncia de la dermatóloga Elisa Pinto tiene muchos nombres propios. Aquí te explicamos cuáles son y por qué están en su historia.

Javier López Madrid, José Villarejo, Juan-Miguel Villar Mir, Francisco Granados, José Miguel Maté… La denuncia de la dermatóloga Elisa Pinto tiene muchos nombres propios. Aquí te explicamos cuáles son y por qué están en su historia:

Elisa Pinto

En la redacción

Dermatóloga. Pasa consulta en el Hospital Quirón San Camilo. Ha presentado una denuncia contra Javier López Madrid, consejero delegado del Grupo Villar Mir y yerno de su presidente, Juan-Miguel Villar Mir. Asegura haber recibido mensajes de contenido sexual y otros con amenazas directas. Además, según dice, ha recibido dos puñaladas y su hijo ha sido interceptado en varias ocasiones por el entorno de López Madrid. La primera vez que lo vio fue en su consulta, en la primavera de 2012. Desde entonces asegura haber sufrido un calvario, que relata por primera vez en público en esta entrevista con EL ESPAÑOL.

Javier López Madrid

Conexiones empresariales de Javier López Madrid | Quién Manda - CIVIO
Conexiones empresariales de Javier López Madrid | Quién Manda – CIVIO

Consejero delegado del Grupo Villar-Mir y yerno del presidente, Juan-Miguel Villar Mir. Hijo del empresario Germán López, de quien heredó una posición acomodada. Ha sido consejero de Caja Madrid y Bankia y utilizó las conocidas como tarjetas black para gastos personales, por lo que ha sido imputado. Él y su mujer tienen vínculos con la Casa Real. La doctora Pinto acusa al empresario de haberla sometido a un acoso sexual durante dos años. Él niega los hechos.

José Villarejo

Comisario de policía aunque sin comisaría ni cargo concreto en el cuerpo. Según Pinto, López Madrid le dice que es uno de los policías a los que piensa recurrir. “Para ponerme en mi sitio”, asegura la dermatóloga. Desde que oye su nombre por primera vez, comienzan los mensajes anónimos con amenazas y los detalles sobre sus movimientos. Villarejo está implicado en otros casos polémicos, como el del ático de Marbella del presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. Esta misma semana denunció a González por acusarlo de chantaje.

Pero también ha denunciado al comisario de Asuntos Internos, al que acusa de fabricar pruebas falsas contra él en el caso del pequeño Nicolás, según informa Fernando Lázaro en este perfil publicado en El Mundo. Para unos, un héroe con técnicas poco ortodoxas. Para otros, un personaje peligroso.

Juan-Miguel Villar Mir

Suegro de López Madrid y uno de los empresarios más destacados del país. Presidente de Altos Hornos de Vizcaya en los años 60 y brevemente ministro de Economía justo después de la muerte de Franco (1975-1976). Patrón de la constructora OHL y del Grupo Villar Mir, un imperio empresarial con intereses en sectores como el energético o el inmobiliario.

En el marco del caso Gürtel, fue imputado por el juez Pablo Ruz por sus supuestas donaciones ilegales al Partido Popular.

Los reyes Felipe VI y Letizia

Ambos son amigos de Javier López Madrid. El actual monarca compartió aulas con el empresario en el colegio Los Rosales de Madrid y son amigos cercanos, según han publicado varios medios. También mantiene una buena relación con reina Letizia Ortiz.

Los detalles de esta cercanía han salido a relucir tras la imputación de López Madrid por el escándalo de las tarjetas black. Según Pinto, el presunto acosador exhibió su sintonía con la Casa Real para impresionar y atemorizar a la dermatóloga.

Francisco Granados

Ex secretario general del PP madrileño desde 2004 hasta 2011 y consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid, ambos cargos con el apoyo directo de Esperanza Aguirre. Considerado el cerebro de la operación Púnica, está en prisión por varios escándalos de corrupción. Dimitió como senador y diputado el año pasado, cuando se le descubrió una cuenta en Suiza donde guardaba 1,5 millones de euros. Está en el centro de un escándalo de espionaje que estalló mientras era consejero de Interior y también ha sido salpicado por el caso Gürtel. Su nombre aparece en la historia ya que López Madrid lo cita como puente con el policía Villarejo, según la doctora Pinto.

José Miguel Maté

Consejero delegado de Tressisuna empresa de servicios de inversión en la que entra la dermatóloga. Pinto asegura que quería invertir en algún producto con rentabilidad tras el desplome de los intereses de los depósitos fruto de la crisis. Cuando acude a formalizar el trato, se encuentra inesperadamente con López Madrid, que es presidente de la compañía, algo que Pinto asegura desconocer antes de entrar a la reunión.

La empresa de gestión de patrimonio ha sido vendida. En enero se anunció que el grupo andorrano MoraBanc se quedaba con el 85% de la firma tras desembolsar 40 millones.

Además, en El Español: 

“Lo que me han hecho es abominable”

Elisa Pinto

En una larga entrevista con EL ESPAÑOL, la doctora Elisa Pinto denuncia el acoso y las agresiones de Javier López Madrid, yerno del empresario Juan-Miguel Villar Mir, con la complicidad de miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

En una larga entrevista con EL ESPAÑOL, la doctora Elisa Pinto denuncia el acoso y las agresiones de Javier López Madrid, yerno del empresario Juan-Miguel Villar Mir, con la complicidad de miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Meterme en una batalla judicial por acoso sexual en este país contra el yerno de Villar Mir, amigo del Príncipe, era una osadía”.

La puñalada en el abdomen me provocó un dolor muy fuerte. Yo pensé que me habían matado. Fue dolorosísimo”.

Javier me dice que el policía Pepe Villarejo es experto en poner en su sitio a las putas locas como yo”.

Elisa Pinto Romero (Madrid, 1967) tiene tres hijos y es una de las dermatólogas con más clientes de Madrid. Desde hace años pasa consulta en la clínica San Camilo: un centro que se encuentra en el corazón del barrio de Salamanca y donde trata a ministros, empresarios y miembros de la alta burguesía de la capital.

Pinto ha aparecido como dermatóloga en alguna publicación de moda. Pero no habría concedido una entrevista como ésta si no fuera por su denuncia por acoso sexual contra Javier López Madrid (Madrid, 1964), imputado como consejero de Bankia, amigo de Felipe VI y yerno del empresario Juan-Miguel Villar Mir.

López Madrid llegó con su esposa Silvia a la consulta de la doctora Pinto en la primavera de 2012. Unos meses después, operó al empresario y le dio su número de móvil. Este detalle propició un cruce de mensajes que, según dice, fue degenerando en un rosario de llamadas sexuales, dos puñaladas y cuatro amenazas a su hijo mayor.

Una orden de alejamiento impide a López Madrid acercarse a menos de 500 metros de la doctora Pinto. El empresario niega las acusaciones. El escándalo lo desveló el periodista Eduardo Inda en su blog.

La dermatóloga ofrece su versión de los hechos durante una larga entrevista en uno de los despachos de la sede de EL ESPAÑOL. Gesticula y habla con voz clara. Se le quiebra la voz al mencionar a sus hijos y pone la mano izquierda sobre el pecho para enfatizar algún detalle de la conversación.

Llega con unos vaqueros azules y una chaqueta de tweed y coloca sobre la mesa dos iPhones blancos de distinto tamaño. En sus manos luce varios anillos y en el pecho, un colgante de una salamandra y otro de un trébol de cuatro hojas. “Lo que me han hecho es abominable”, dice cuando se le pregunta qué le diría a quienes no creen su versión.

A continuación se pueden leer sus palabras durante la entrevista sin interrupciones. Lo que sigue es un relato en primera persona de su denuncia. El primero que publica un medio de comunicación.


Así se conocen

“Yo conozco a Javier López Madrid desde la primavera de 2012, cuando acude a mi consulta acompañado por su mujer Silvia Villar Mir. Vienen juntos a la consulta varias veces y luego viene él solo. Le tengo que operar y luego acude a hacerse una revisión.

Es entonces cuando empieza a escribirme mensajes por WhatsApp y poco a poco empieza una especie de flirteo telefónico. Al principio intento eludirlo. Pero durante el verano empieza a enviarme mensajes subidos de tono con contenidos e imágenes de índole sexual. Eran mensajes de texto y mensajes de voz.

El momento clave llega en septiembre de 2012 cuando me pasa algo increíble al llegar al hotel Bristol de París [muy cerca de los Campos Elíseos]. Estoy allí para participar en un congreso y recibo una llamada de Javier. No respondo y unos minutos después llaman a la puerta de mi habitación.

Al abrir, me lo encuentro a él y me dice que ha venido a mantener relaciones sexuales conmigo. Que está libre toda la noche y que si quiero me paga la habitación y se marcha a la mañana siguiente. Inmediatamente le digo que se vaya. Le explico que si no se va le voy a denunciar. Que aquello es Francia y que allí sí que lo meten en la cárcel. La discusión se produce dentro de la habitación y puede durar cinco, 10 o 20 minutos. No lo sé. Justo entonces llama el mozo de maletas y con la excusa se marcha. Yo entro un poco en pánico, cambio la fecha de mi billete y regreso a Madrid esa misma noche.

Según me dice antes de irse, ha volado en un avión privado al aeropuerto de Le Bourget y lo acompañaba una persona que lo ha dejado en la terraza del hotel.

Yo no le había dicho a Javier que fuera a ir a París. Pero él siempre me decía que estaba controlada y que sabía mis movimientos”.

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Cómo comienza la relación
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“Medios policiales”

“Algunas veces me decía que tenía a su servicio medios policiales y que le ayudaba su amistad con la Casa Real. Que si en algún momento le denunciaba iban a enterrar las denuncias porque él tenía acceso a la policía y yo no iba a tener nada que hacer. Otras veces su actitud era muy distinta y me decía que le perdonara y que sentía mucho lo que había hecho.

Entonces mi actitud es intentar evitar la denuncia por acoso y resolver la situación de una manera pacífica. La actitud de mi marido es muy distinta. Se lo cuento por primera vez en el verano de 2012 y enseguida me dice que debo denunciar a Javier y cortar de cuajo la relación con la familia Villar Mir. Un día me llama la mujer de Javier y mi marido me dice: ‘¿Por qué no le cuentas lo que te está haciendo él?'”.

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“Si le denunciaba me decía que su amistad con la Casa Real le ayudaba”
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El anillo de Cartier

“En la Navidad de 2012 yo quiero un anillo de Cartier y voy a la tienda de Madrid pero no tienen mi talla. Me dicen que está agotado en todo el mundo y uno de los vendedores, Hugo Coriat, se ofrece a llamarme en cuanto lo traigan. Me llama a mediados de marzo y me dice que el anillo ya está en la tienda. No puedo ir hasta el sábado. Pero el viernes, mientras estoy operando, me dicen que hay un paciente en mi despacho.

Al llegar, me doy cuenta de que quien me espera es Javier y que está allí para pedirme disculpas. Le digo que se vaya y sólo entonces me doy cuenta de que ha dejado un paquete sobre la mesa. Lo abro y me doy cuenta de que es el anillo que yo había encargado. Yo nunca le hablé del anillo. Pero él me decía que yo tenía los teléfonos pinchados. Siempre decía que había policías y amigos suyos que me podían pinchar el teléfono.

Aquello me deja muy extrañada y me dirijo a Cartier y en Cartier me dicen que se ha llevado el anillo y que ha pagado la mitad en efectivo y la otra mitad con su tarjeta de crédito. La factura está a mi nombre porque yo había encargado el anillo. Pero la tarjeta con la que se paga es suya.

El anillo costaba 4.700 euros y lo tengo guardado en casa. ¿Que por qué no lo devuelvo? Intento devolverlo. ¿Pero adónde mando un anillo de ese valor sin estar segura? No me planteo dejarlo en Cartier porque es un asunto delicado. No quiero explicar en la tienda que lo había comprado otro señor. Me siento tan avergonzada que no he vuelto a Cartier. Hasta el punto de que se me para el reloj [de Cartier] y voy a arreglarlo a El Corte Inglés de la Castellana. Al principio intento enviar el anillo a Javier. Pero luego prefiero reservarlo como prueba porque tiene un número de serie”.

Un grupo llamado ‘J’

“Al principio esta historia sólo la conocían mi marido y dos amigas con las que teníamos un chat que se llamaba ‘J’. Allí les iba contando cada uno de estos episodios. Una vive en Madrid y otra se ha mudado fuera de España.

A mi secretaria se lo digo por primera vez justo cuando ocurre el incidente del anillo, en marzo de 2013. Lo hago porque Javier me dice que me reúna con él en su despacho para hablar. Llego allí a las ocho de la tarde y aquello no es un despacho: es una especie de piso franco en la calle Castelló. Javier intenta empujarme dentro de aquella casa y yo le digo: ‘¡Hijo de puta! Como no me dejes en paz, llamo a tu suegro’. Sólo entonces me deja marcharme.

Al día siguiente, se presenta aterrado y sin cita en mi consulta pensando que le voy a denunciar. Se tira allí una hora llorando y diciendo que le perdone.

Mi secretaria le conoce muy bien de los años en los que ella trabajaba con mi maestro, el doctor Joaquín Soto Melo. Al explicarle la historia, me dice que Javier tiene un carácter peculiar y que no le extraña nada de lo que le cuento. A ella le doy instrucciones de que no le deje entrar en mi consulta y a Javier le digo que como venga llamo a su mujer”.

En la redacción

Amenazas telefónicas

“Javier se vuelve cada vez más histriónico. Me dice que está pasando por una mala racha porque una persona de su entorno ha intentado suicidarse y que está atravesando una especie de iluminación religiosa después de viajar al santuario bosnio de Medjugorje.

Todo era una locura y yo sólo quería llegar a un acuerdo. Es cierto que yo podía haber bloqueado mis teléfonos. Pero Javier me decía que podía hablar con policías y que tenía contactos en los ámbitos médicos que profesionalmente me podían perjudicar. Todo lo que me dijo entonces se ha ido cumpliendo.

A partir de septiembre de 2013, yo adopto una actitud mucho más agresiva. Me llama y me dice que baje un momento a la puerta de mi casa. Primero empieza llorando y diciendo que lo siente, y acaba agarrándome del cuello en la calle que hay detrás de mi casa.

Sé que es absurdo bajar. Pero en ese momento creo que el diálogo es posible. Quizá uno tiene que conocer su personalidad para entender mi conducta. El acoso se establece entre dos personas que no son iguales. Si cualquiera aparece en mi consulta y me hace una mínima parte de lo que me hace él, lo habría denunciado. Si no lo denuncio, es por su poder y por sus relaciones.

Yo tengo una consulta y no vivo de un sueldo fijo. Mis pacientes son personas que pueden irse a la clínica Mayo y sin embargo vienen a mí. Hablamos de abogados o ministros.

Meterme en una batalla judicial por acoso sexual en este país contra el yerno de Villar Mir, que era el hombre ideal, el padre perfecto, el prócer de la patria y el amigo del Príncipe [hoy Felipe VI], era casi una osadía. Yo no podía hacer eso porque la respuesta que iba a tener en los juzgados es que era una loca o una puta. Si yo viviera en Estados Unidos, todo habría sido distinto. Pero no aquí.

Mis amigos son amigos suyos. Mis vecinos de abajo son sus amigos. Mi comportamiento puede parecer ridículo, pero yo intento resolver este asunto de una forma pacífica”.

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“La respuesta que iba a tener en los juzgados sería que era una loca o una puta”
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“Sus amigos policías”

“En junio de 2013, Javier me dice que ha contactado con unos amigos policías que le van a ayudar a ponerme en mi sitio. Uno de ellos, según me dice, es [el comisario] Pepe Villarejo, con el que ha contactado a través de su relación con Francisco Granados [consejero de la Comunidad de Madrid con Esperanza Aguirre y hoy en la cárcel por la Operación Púnica].

En septiembre empiezo a recibir mensajes anónimos desde móviles y desde cabinas telefónicas. Era una voz de mujer que me llamaba puta y que me decía que me alejara de López Madrid. Anulo el teléfono al que me llegan esas llamadas y recibo una similar en el teléfono de mi casa el 3 de noviembre de 2013. Lo recuerdo porque ocurre en el puente de Todos los Santos. Ese día estoy al teléfono con Javier hasta cinco horas en tres ocasiones y acepto mantener conversaciones amistosas con él a lo largo del mes de noviembre.

¿Que por qué me creo lo que dice? Porque al principio cumple los términos. Durante ese mes Javier no me amenaza, no me envía mensajes sexuales y sólo me dice, por ejemplo, que le recomiende una película en francés para ver en versión original. Pero de pronto se corta la comunicación y se presenta con un matón en mi despacho el 10 de diciembre de 2013.

Mi secretaria, aterrada, me dice que el señor López Madrid está fuera. Al entrar por la puerta, veo que viene con un hombre al que no me presenta. Es un hombre con abrigo oscuro y un jersey de pico de color granate. Un tipo corpulento, de nariz chata y tez morena. Tiene el pelo corto y canoso y camina muy despacio. Al salir, mi secretaria me dice que tiene pinta de matón.

Javier me dice que viene a verme en contra de la opinión de su abogado porque recibe llamadas anónimas cuya autora soy yo con una tarjeta de prepago falsificada a nombre de una señora de Toledo. Me cuenta que hay un montón de denuncias, que va a tener el detalle de pararlas y que van a venir a verme sus amigos policías.

Aquel encuentro me lleva a acudir al abogado Luis Rodríguez Ramos, al que llego a través de una amiga común. Sigo recibiendo mensajes desde números anónimos y lo dejo todo en manos de mi letrado, al que le digo que transmita a Javier que estoy dispuesta a no denunciar nada si me deja en paz. Pero Javier dice que no hay nada que acordar”.

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Amenazan al hijo

“Ocurrió el último día del colegio antes de las Navidades de 2013. Al salir de clase, un nombre se acerca a mi hijo mayor y le suelta: ‘Dile a tu madre que estamos pendientes de vosotros’. La descripción que mi hijo hace de esa persona casa con la del hombre canoso que había estado en mi despacho con Javier.

Se lo cuento a mi abogado de entonces y me dice en un correo electrónico que efectivamente López Madrid ha generado un dispositivo que incluye escuchas y seguimientos a mi persona. Luego me dice que es posible que esas personas se hayan extralimitado en sus funciones y hayan ido a ver a mis hijos sin decírselo a Javier.

Unos días después me voy a República Dominicana. Vuelo al día siguiente de Navidad y vuelvo el 5 de enero de 2014. Al llegar a casa, recibo la enésima llamada amenazante y decido que ya no aguanto más. Mis hijos y mi marido se van a la Cabalgata de Reyes y yo me voy a denunciar los hechos a la comisaría de Chamartín.

Al volver a casa después de poner la denuncia, recibo una llamada desde el mismo teléfono (un Motorola de color rojo) pero no es la misma persona. Es una mujer que se lo ha encontrado en la calle y que no sabe qué hacer con él. Le digo que lo lleve a la comisaría de Chamartín y lo hace pero nadie sabe quién hace la entrega. En los aledaños de la comisaría hay cámaras por todas partes pero nadie toma nota de su identidad.

Desde entonces, todo se recrudece. Mi hijo ha recibido hasta cuatro amenazas a la puerta del colegio. Siempre es la misma persona. La misma que le amenazó en diciembre de 2013. Supongo que ya no se atreve a acercarse. Pero coloca el coche en doble fila y espera a que el niño le vea. Le saluda con la mano y se va. El niño nunca lo dice en el momento porque a veces se va al parque o a casa de unos amigos después del colegio y no quiere que la persona que lo cuida se lo lleve a casa en ese momento. ‘Mamá es una preocupona’, suele decir”.

La primera agresión

“A mí me operan el 7 de enero de 2014 en la clínica Ruber y estoy de baja esos días. El 13 de enero salgo de casa en mi coche para ir a una farmacia en el paseo de La Habana. Al llegar, me doy cuenta de que no llevo el monedero y pienso en volver a casa, pero me detengo un momento en doble fila por si tengo 50 euros en un bolsillo lateral del bolso.

Al agacharme, oigo un golpe y pienso que algún coche se ha llevado por delante el retrovisor. Pero al levantarme alguien en el asiento trasero me agarra con mucha fuerza el brazo derecho, me clava un objeto punzante en el antebrazo izquierdo y me dice: ‘Estás indefensa’.

Se oyen unos pitidos fuera y el agresor dice ‘coño’ y sale del coche. Sólo le veo por el retrovisor. Es un hombre enjuto vestido con un plumas oscuro que tiene un tatuaje redondo en la mano derecha. Yo lo denuncio y la policía ni siquiera toma huellas en mi coche.

Entre enero y marzo de 2014, se suceden las llamadas amenazantes que yo sigo denunciando. Esta vez las hace una voz aflautada. No podría decir si masculina o femenina pero imitando la voz de los dibujos animados. Me dice que van a matar a mis hijos y que soy ‘una puta lista’.

A partir de marzo, recibo también mensajes de texto amenazantes. ‘Hija de puta desquiciada, acabará contigo. Te la tiene jurada. Nadie hace lo que tú estás haciendo sin pagarlo caro’, dice uno de ellos. ‘Dices que tus hijos son tu vida’, dice otro. ‘Prepárate a vivir sin ellos. Esta vez será tu hijo el que sangre como un cerdo. Debimos mataros la última vez. Sin testigos no hay caso’.

Nadie investiga esos mensajes amenazantes que yo recibía desde distintos números. Pero unos meses después se redacta un oficio policial en el que el Motorola rojo que se encontró en la calle figura a nombre de Javier López Madrid con una tarjeta de prepago de la compañía Lebara”.

Cruce de denuncias

“A finales de marzo de 2014, Javier pone una denuncia ante la brigada de homicidios por unas llamadas agresivas que dice recibir. El 7 de abril soy yo quien pongo una denuncia contra él por acoso sexual en la sede de la unidad de la mujer de la Guardia Civil de Tres Cantos.

Dos días después de esa fecha viene a verme la hija de Javier, que tiene veintipocos años y que según él también ha recibido mensajes amenazantes. Ella viene sola a la consulta y mantenemos una conversación meramente profesional. Si creía que yo lo estaba amenazando, ¿por qué dejó que su hija viniera a verme?”

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La segunda puñalada

“La segunda agresión la sufro el jueves 10 de abril de 2014. Era el último día de clase antes de las vacaciones de Semana Santa y les había prometido a los niños unas hamburguesas porque nunca las comemos en casa. Eran más o menos las ocho de la tarde y era de día porque ya había cambiado la hora. Giro por la calle Triana, oigo un golpe y me doy cuenta de que mi hijo no lleva puesto el alzador. Me bajo del coche para cogerlo del maletero y veo al hombre canoso que había estado con Javier en mi consulta. Me clava un objeto punzante en el estómago y me dice: ‘López Madrid quiere que cierres la boca’.

Mi hijo lo oye y se pone a gritar. Yo me vuelvo para decirle que no salga del coche porque no sé si hay alguien más y si le pueden hacer algo a él. Al darme la vuelta, me doy cuenta de que el agresor se va caminando. Cierro corriendo el maletero y me meto en el coche. No grito porque me da miedo que nos vayan a hacer algo. Entonces me tapo la herida, arranco el coche y es mi hijo quien llama al 112.

Apenas sentí nada con la puñalada en el brazo pero la puñalada en el abdomen me provocó un dolor muy fuerte.

Yo pensé que me habían matado. Fue dolorosísimo. Llevaba puesto un pantalón vaquero, una parka militar verde y una camiseta blanca. Eso fue lo que asustó a mi hijo: ver la sangre sobre la camiseta blanca. Hace unos días hablaron de sangre en clase y se desmayó porque aún lo recuerda. Sufre un síndrome de estrés postraumático y revive la experiencia.

Al hablar con el 112, mi hijo no sabe decir dónde estamos exactamente. Pero la calle Triana está justo al lado de mi casa y le digo que les dé esa dirección. Allí llega primero la policía y se lleva a casa a mi hijo, que está rojo y sufre una crisis de ansiedad. Yo espero a que llegue una UVI móvil que me lleva al hospital Gregorio Marañón”.

La doctora declara

“Yo declaro y esa misma mañana, curiosamente, la UDEF presenta un documento provisional sobre la localización de los móviles. En él se empieza a decir que todos esos mensajes se envían desde el entorno de mi casa y de mi consulta. Luego llega el documento definitivo, que creo que está fechado a finales de julio. En esas fechas yo recibo hasta tres mensajes diarios de diferente índole.

A veces me dan un detalle pormenorizado de lo que hago. Algo así como ‘hoy no has salido en todo el día’, ‘llevamos toda la mañana aquí esperando a que salgas a misa’, ‘debes de tener unas enormes habilidades sexuales para que estemos desplegando este tipo de dispositivo por tu culpa’… ¡Ese tipo de cosas! También me llaman ‘puta judía’ porque mi padre era judío. Las referencias antisemitas no son constantes pero aparecen de vez en cuando.

Al leer el informe definitivo, comprobamos que las comunicaciones se hacen desde el entorno de mi casa y de mi consulta. Pero se hacen con un teléfono a nombre de Javier. También durante las Navidades, mientras yo estaba en la República Dominicana. En marzo y abril llaman desde cerca de mi casa cuando yo estoy en mi despacho. Lo sé porque todo está digitalizado y queda registrado en mi consulta.

Entonces pedimos los datos que demuestren el lugar donde está mi teléfono en cada momento. Ellos dan los datos de geolocalización de los otros teléfonos para acusarme, pero no los datos de los míos. Yo misma pido que intervengan mis teléfonos. Todos.

En torno a las diez y cuarto del 14 de junio de 2014, recibo una llamada muy extraña como con ruido y gemidos. Yo estoy con mi entrenador dando clases en casa. Cuelgo, vuelve a sonar el teléfono y es la voz de Javier López Madrid que me dice algo así como: ‘Llevo tocándome para ti desde hace dos horas’.

Esa llamada está grabada. Pero no se solicita ni cotejo de voz ni localización. Yo siempre he dicho que esa llamada Javier la hace desde su casa y vamos a solicitar tanto la localización de mi móvil como la del suyo cuando hace esa llamada el 14 de junio. Todo esto es increíble para mí.

No he dejado de recibir mensajes. El 9 de diciembre recibo éste: ‘Qué pérdida de tiempo, puta imbécil, tanto esfuerzo para acabar muerta’. En este otro me dicen: ‘Hemos ofrecido a López Madrid unas grabaciones de unas llamadas y no quiere comprarlas. A ti te interesarían’. Y en otro: ‘¿No quieres las grabaciones? Lástima. El día que te relajes te mataremos’.

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Mi marido va por días. Hay días que está enfadado y otros preocupado. Estos días con todo el lío de la prensa está muy tranquilo. Me dice que no lea nada y que no vea la televisión. Me dice que no le dé importancia porque sabe que yo estoy fuera de mí. Él nunca ha recibido llamadas ni mensajes”.

Invierte en su firma

“Al invertir mis ahorros, yo no sé que Javier es el fundador en [la firma de inversión] Tressis. Es como si mañana invierto en Bankia y luego me entero de que él está en el consejo de administración. Yo tenía una cantidad de dinero que estaba en unos depósitos y al llegar la crisis ya no rentan nada. Por eso decido entrar en la banca de inversión y llego a Tressis a través de uno de mis pacientes. Él me dice en la consulta que es buena inversión. Llamo, pido cita con el consejero delegado y le digo que llamo de parte de este señor. Firmo la cesión y me dice: ‘Javier se retrasa porque ya sabes como es’. Y de repente aparece Javier López Madrid.

Esto ocurre antes de mi denuncia, en junio de 2013. Están Javier y el consejero delegado, José Miguel Maté. Yo estaba out y de repente dice López Madrid: ‘Qué raro, que callada estás, doctora, con lo habladora que eres’. Y yo es que no podía decir nada, estaba paralizada. No me esperaba que fuera a estar allí.

Javier alardeaba de grandes operaciones como la de Abertis pero nunca habló de Tressis. De Bankia hablaba en plan muy farrullero (sic). Decía que estaba imputado y de hecho me mandó un mensaje en el que me preguntaba si me ponían los imputados, que si me excitaban.

Al final de la reunión en Tressis, me quedé para que me explicara. Entonces me dijo que lo sentía y que estaba pasando por un mal momento y me pidió que no retirara mi dinero porque le iba a dejar en mal lugar delante de su socio. En ese momento me promete que Tressis nunca va a mantener una comunicación conmigo a través de él”.

La “cuadra” de Javier

“¿Por qué doy una serie de nombres que aparecen en el sumario? Porque siempre pienso que los nombres que él da junto con las personas de su cuadra [de mujeres] son personas que le puede ayudar en este tipo de montaje telefónico, que puedan enviarse mensajes entre ellos que le sirvan a él de coartada.

Me sorprende mucho que alguna de esas personas diga en su declaración que ha recibido mensajes desde octubre de 2013 a junio de 2014. Que le han llamado a ella, a su marido, a su suegra o a su centro de trabajo y que López Madrid le ha dicho que no denuncie porque se trata de una dermatóloga obsesiva. A mí me parece un asunto lo suficientemente grave como para que lo denuncies aunque López Madrid sea un amigo tuyo encantador y que te diga que no hagas nada.

Yo hablo de una cuadra de mujeres. Javier dice que hay tres mujeres que tiene dentro de su cuadra porque mantiene relaciones con ellas. Luego habla de otras con las que lo ha intentado y no lo ha conseguido. Dice que el marido de una le ha querido pegar un puñetazo y que es una mojigata. Pero no quiero dar nombres. Hablo sólo de aquéllas que él dice que forman parte de su cuadra porque entiendo que en un momento determinado pueden prestarle ayuda. Y Ricky Fuster aparece en el sumario porque el teléfono desde que se me mandan mensajes el 18 de septiembre está a su nombre y ese teléfono lo utiliza su mujer, que es Mónica Sánchez Navarro”.

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Las chocolatinas

“Yo le hubiera enviado dos kilos de bombones a Javier si así se hubiera tranquilizado. [Javier López Madrid decía este miércoles en Voz Populi que la doctora Pinto le había enviado unas chocolatinas] Yo tenía en mi despacho una caja de chocolatinas que eran para otra persona. Él adjunta unas hojas en el sumario manuscritas en donde no recuerdo qué dijo exactamente. Pero curiosamente no aparece un encabezado (‘querido quien sea’) ni la hoja de despedida. Javier se lleva las chocolatinas de mi despacho el 10 de diciembre y retira la primera y la segunda hoja… Se lleva la caja porque cree que va destinada a una persona que le genera unos celos increíbles. Es como una obsesión, un enemigo que tiene del que no puedo dar su nombre”.

Meses abominables

“A quien crea que es un montaje le diría que esto no sólo me ha afectado a mí sino a mi familia. Hay un niño menor de 10 años que ha tenido que declarar en el juzgado y que está en tratamiento psiquiátrico. Cuando me apuñalaron, estuve una semana sin salir de mi casa. Sólo volví a salir cuando empecé a tener seguridad privada. No he pisado la calle sola desde entonces. Sólo quiero que esto pare.

Lo que me han hecho es abominable. Es inconcebible pensar que todo esto lo pueda estar generando yo: no tengo ni los medios ni las posibilidades reales de hacer esto.

Yo no sé cómo se puede fingir una puñalada abdominal de cinco centímetros. Hay una herida de arma blanca y me tienen que explorar. No sé cómo se puede fingir eso. A mi hijo se lo tuvo que llevar llorando la policía. Yo no sé cómo se puede fingir eso.

El viernes puse una denuncia en la Secretaría de Estado de Interior haciendo referencia a todos los defectos que veo en la investigación de la policía.

Yo tengo la sensación de que hay una manipulación y una intervención en la investigación del caso. Javier habla primero de policías en un sentido genérico y luego dice que ha contratado al comisario Villarejo. Me dice que Pepe Villarejo es una persona experta en generar coartadas y en poner en su sitio a las putas locas como yo”.

(Artículo elaborado con la edición de Pablo Romero, Fernando Baeta, Salugral Adriana y David Domínguez).

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“Solo volví a salir de casa cuando tuve seguridad privada”
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Conexiones empresariales de Javier López Madrid | Quién Manda - CIVIO
Conexiones empresariales de Javier López Madrid | Quién Manda – CIVIO