El libro negro del periodismo en Cataluña (V): La tele de la mitad

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La pregunta eterna sobre TV3 es su papel en la creación de la Cataluña actual. ¿La cadena ha manipulado o censurado informaciones? Sí. ¿Esa censura es siempre política? Lo parece. En la historia de TV3 hay hitos sueltos donde esa presión se ha hecho evidente. Pero en el día a día ha sucedido algo más sutil, constante y eficaz. Es lo que un redactor jefe de informativos en distintas etapas llama “la lluvia fina”.

Este domingo, el sexto capítulo: ‘La opinión dependiente’ 

Lee aquí los cuatro primeros:

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’ / 4. ‘El pozo’

La pregunta eterna sobre TV3 es su papel en la creación de la Cataluña actual. ¿La cadena ha manipulado o censurado informaciones? Sí. ¿Esa censura es siempre política? Lo parece. En la historia de TV3 hay hitos sueltos donde esa presión se ha hecho evidente. Pero en el día a día ha sucedido algo más sutil, constante y eficaz. Es lo que un redactor jefe de informativos en distintas etapas llama “la lluvia fina”.

El 30 de junio de 1998 ocurrió algo poco habitual en Cataluña. El director del recién creado Teatre Nacional de Catalunya (TNC), Josep Maria Flotats, convocó una rueda de prensa para insultar al conseller de Cultura, Joan Maria Pujals. Le llamó “jovencito con estilo de terrateniente tarraconense que se ha querido comer el mundo”. El motivo era su destitución durante su primera temporada al frente de la institución. Flotats daba sus motivos: “Se me amputaba el proyecto del TNC a causa del chantaje de tres empresarios y dos directores que amenazaron con hacer ruido, y yo mostré mi desacuerdo”.

Al mediodía TV3 dio la noticia sin declaraciones del director. Por la noche, el editor del Telediario, Carles Francino, tenía preparado un vídeo con cortes de voz de Flotats. Poco antes de empezar, el director de la Corporación, Lluís Oliva, pidió a Francino que diera la noticia sin declaraciones. Faltaban minutos para empezar la emisión. Francino se negó y no presentó aquella noche el telediario. Estuvo sola su compañera, Helena García Melero. Después de insistir con varios correos electrónicos, Francino no ha hablado para este reportaje.

Dentro de TV3, aquello se vivió como un momento emocionante. La redacción tenía un Estatuto desde aquel año. Como en todas las televisiones públicas españolas, el nombramiento de los directores de TV3 depende del Gobierno de turno.

Era al menos la segunda vez que un editor no presentaba el Telediario por desacuerdos. La primera fue en febrero de 1987, pero no hubo revuelo. Salvador Alsius dirigía el informativo. Barcelona ya era sede olímpica y el alcalde, Pasqual Maragall, hacía cada semana un acto deportivo con escolares. Alsius había acordado con el jefe de informativos que cubrirían sólo el primero de los actos de Maragall. Pero cuando Alsius supo que el tercero iba a consistir en cinco penaltis del alcalde al portero del Español, Tommy N’Kono, decidió darlo. El jefe de informativos se negó. Discutieron en el camerino, corbata en mano, según Alsius. Se hizo la hora y Àngels Barceló empezó a presentar sola.

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Angels Barceló durante sus años en TV3.

Dos semanas negras

La primera emisión de TV3 fue el 10 de septiembre de 1983. La redacción inicial era de izquierdas. Alsius fue el primer director del Telediario de mediodía. Recuerda una libertad razonable para elegir, excepto en dos semanas negras llenas de imposiciones.

La primera fue la de la querella contra Pujol por Banca Catalana. El director de la tele, Alfons Quintà, que había levantado el caso en El País tres años antes, ahora escribía los audios de alguna de las piezas sobre el caso en TV3 que iban a tener el efecto contrario.

La segunda semana fue la de las elecciones de 1986 donde se presentaron Miquel Roca y el Partido Reformista. TVE usó por primera vez imágenes de alguien que hablaba en catalán y le puso subtítulos. Era Roca. Pudieron pensar que si un político que aspiraba a presidente hablaba en catalán perdería puntos. En la Generalitat lo vieron así y decidieron responder. Alsius tuvo que sacar más a Roca. Recuerda un mitin de Felipe González con 40.000 personas en Bilbao y un encuentro de Roca en Yecla con 35, sin el mil detrás. El jefe de informativos creía que Roca debía salir primero.

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Salvador Alsius durante sus años en TV3.

El cargo más poderoso en los años 80 era el jefe de asignaciones, que decidía dónde enviar cámaras a cubrir actos. El jefe más célebre fue Josep Lluís Suelves. Alsius recuerda una gestión opaca. Le era fácil decir que para tal sitio no había cámaras o que no podía acudirse a otra cobertura. Era por tanto un puesto fácil para filtrar información.

Las leyendas que corren por la redacción de TV3 sobre Suelves, su influencia política, su línea directa con la Generalitat y su fidelidad al pujolismo son asombrosas. Si el president Pujol iba a un pueblo remoto, allí estaba TV3; si viajaba a un país menor, allí estaba TV3. La cobertura era amable, humana. El líder de la oposición socialista, Raimon Obiols, dijo en una entrevista a eldiario.es: “Cuando fui invitado por única vez a los estudios de TV3, después de años de ausencia, dije a los que me recibían que me sentía tentado de besar el suelo, como si fuera la tierra prometida”.

Obiols cita una investigación donde se decía que el porcentaje de pantalla de Pujol en TV3 era 22 veces superior al suyo mientras fue jefe de la oposición.

Paz por territorios

La etapa de los 80 en la redacción de la tele se conoce popularmente como “paz por territorios”: la redacción cumplía con lo que le pedían sin rechistar (paz) a cambio de convenios laborables favorables (territorios).

En aquellos años las noticias que se hacían a petición directa de la Generalitat se llamaban “discos solicitados”. Albert Sáez dirigió la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales entre 2008 y 2010. Como presidente le tocó lidiar con los beneficios excesivos de aquellos convenios que él mismo había disfrutado: “Cuando yo trabajaba en TV3 entre 1984 y 1988, en una huelga a los de mi categoría nos multiplicaron el sueldo por cuatro para equipararlo a otra categoría”. La estrategia sindical era obvia: “Los sindicatos de TVE y TV3 sincronizaban las negociaciones de los convenios para que fueran justo antes de las campañas electorales”, dice Sáez. Así llegaban las concesiones: los “territorios”. Aquellas concesiones del presidente dejaban a los directivos de la cadena “en una situación de extrema debilidad”, según Sáez.

La lluvia fina

En la historia de TV3 hay hitos sueltos donde la presión política se ha hecho evidente, pública y que han podido luego criticarse. Pero en el día a día ha sucedido algo más sutil, constante y eficaz. Es lo que un redactor jefe de informativos en distintas etapas llama “lluvia fina”.

La lluvia fina es la jerarquización de un contenido sobre otro, la extensión de un vídeo, las noticias amables por encima de las polémicas. Ese día en que el director de la tele llama a un director de informativos en fin de semana para que “dé bien las encuestas electorales” y el presentador le dice que no se preocupe y el director insiste en que “no olvide la del Avui”.

Es un goteo cualitativo, no cuantitativo: se puede analizar un día pero no sus efectos. El minutaje de los partidos y los políticos en pantalla, que es el único modo oficial de medir, no refleja estos matices.

El pasado 28 de agosto la Guardia Civil registró la sede de Convergència y de su fundación, CatDem, además de cuatro ayuntamientos convergentes. TV3 dedicó 14 minutos a la información. Los ocho minutos iniciales fueron para dos periodistas en las sedes y para un vídeo de resumen.

Era una información aceptable, aunque con poco contexto, con un inicio centrado en la visibilidad de la operación (no en la presunta corrupción) y con la alcaldesa de Sant Cugat, Mercè Conesa, que insinuaba que era una operación política. Los 2.30 minutos siguientes eran para dirigentes de Convergència, CatDem y el Govern. Los tres decían que era una operación política preelectoral.

El minuto siguiente estaba dedicado al Gobierno central. Los demás partidos catalanes tuvieron entre todos 1.45 minutos. La frase de Ramon Espadaler, de Unió, era sólo: “Respeto por la presunción de inocencia y por la actuación judicial”. A Xavier García Albiol, del PP, sólo se le oía esto: “Artur Mas en base a la responsabilidad como presidente de Convergència y a Romeva y Junqueras como socios de coalición electoral”. No tenía ni siquiera verbo.

No es el único ejemplo.

El 14 de octubre de 2012 el Telediario abrió con una previa de las elecciones venezolanas y con una concentración de castellers en Tarragona. La tercera noticia fue un vídeo de resumen de protestas contra los recortes en 57 ciudades. TVE abrió ese día con las manifestaciones. En el fragmento sobre los castells salía Artur Mas para pedir que los catalanes imitaran a los castellers e hicieran piña. Es poco probable -o imposible de descubrir sin confesiones- que estas cosas sean así debido a consignas políticas. Como en todos los medios, los periodistas saben en el fondo dónde trabajan.

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Este domingo, el sexto capítulo: ‘La opinión dependiente’ 

Lee aquí los cuatro primeros:

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’ / 4. ‘El pozo’

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El comportamiento de la sección de Política de TV3 se controla al minuto. Cuando hay una información política importante, ofrecen opiniones de todos los partidos: los siete enanitos, les llaman algunos en la redacción. Pero el Gobierno tiene el doble porque su partido es también uno de los enanitos. Una de las batallas importantes de TV3 ha sido decidir qué es más importante: el Consejo de Ministros o el Consell de Govern, la información local o la información que ese día pueda ser más importante fuera de Cataluña. Un análisis cuantitativo no percibe estos matices.

Ramon Espuny, presidente del Sindicat de Periodistes de Catalunya, cree que no es necesario dar órdenes: “Los mecanismos del micropoder van así. No hay que tener carné para obedecer a un partido o un gobierno; la mejor manera es no tenerlo y disfrazarlo de criterios profesionales”.

También es lluvia fina que las menciones de la palabra “nacional” sean sobre todo para “Cataluña” y que la información vinculada a España lleve el adjetivo “estatal”. A veces se ha hablado de “policía estatal” o “selección estatal”.

Esta lluvia fina no se da sólo en los informativos. Miquel Calçada presenta Afers exteriors, que busca catalanes por el mundo. En ninguna de sus ediciones ha sacado a un catalán que diera clases de castellano en el extranjero ni que hubiera aparecido en programas similares en otras cadenas.

El Che Guevara en Política

Los casos de manipulación burda son fáciles de detectar: un documental sobre el futuro de una Cataluña independiente sin que haya un documental alternativo sobre una Cataluña federal u otra gobernada por Ciudadanos; un debate después de las municipales para hablar sólo de la independencia; un espacio durante el Telediario para que el presidente convoque elecciones y una entrevista luego al “jefe de la oposición”, Oriol Junqueras, que ha sido aliado del Gobierno y va en su lista.

Pero es imposible generalizar la responsabilidad. Entre los 400 periodistas de la redacción de TV3 hay de todo. El apoyo a la independencia puede haberse colado para unos cuantos como un valor mayor que la profesionalidad, dice Espuny: “Hay gente independentista que aún dice que hay que defender la profesionalidad, gente que lo matiza y gente que quiere defender la profesionalidad en todo lo demás pero que piensa que éste es un tema de ‘vida o muerte’, de ‘ahora o nunca’, de ‘todo o nada’”.

Un redactor de una sección que no es Política y que defendió en una larga conversación off the record el papel de TV3 en el debate soberanista me dijo esta frase sobre la sección de Política en un correo electrónico posterior a nuestra charla: “Es una sección domesticada y poco conflictiva, atada de manos y pies: podría trabajar el Che Guevara de redactor y no se notaría”. Es una manera de reflejar las pocas intenciones de desligarse de la línea de quien mande en el Parlament.

En 2001 Europraxis, una empresa de Josep Pujol Ferrusola, asesoró a la multinacional Lear en el cierre de su planta en Cervera (Lleida). El secretario de Industria era su hermano, Oriol Pujol, y el conseller de Industria era Antoni Subirà, primo de Jordi Pujol, president de la Generalitat.

Fue un escándalo que llegó al Parlament. En 2002 Indra, que había comprado Europraxis en 2001, se llevó varios contratos millonarios de la Generalitat después de años intentándolo sin éxito. TV3 sólo ha hecho cinco menciones a Europraxis a lo largo de su historia. Fueron todas en 2006, cuando se publicó un informe de la Sindicatura de Cuentas sobre las concesiones “irregulares” a Indra. Había una diferencia con 2002: ya no gobernaba Convergència.

PACO JUNQUERA / GETTY
PACO JUNQUERA / GETTY

La primavera de Praga

En 1999 Pujol se quedó en minoría y una de las primeras leyes que se debatió en el Parlament fue la que regulaba el sector audiovisual. La oposición logró nombrar a un director de la Corporación por consenso, Miquel Puig, y se creó el Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC). La labor del CAC era fiscalizar a las teles y conceder licencias.

Miquel Puig fue un director con buena relación con la redacción. Un redactor jefe llama su época “la primavera de Praga”. Puig creía que uno de los pilares de TV3 debían ser los informativos y la credibilidad. Creó una serie de especiales sobre “los problemas de Cataluña”. El primero fue sobre las comarcas a las que afectaría el trasvase del Ebro. “Recibió muchas críticas desde las alturas”, dice Puig.

Otro episodio recordado es la noche del asesinato de Ernest Lluch. La muerte fue a última hora de la noche y TV3 emitía un programa de Buenafuente ya grabado. El director de Informativos, Josep Maria Torrent, tomó la decisión de no interrumpir la emisión después de dar un flash. Varios redactores llamaron y se ofrecieron a ir a la tele a improvisar un programa. Pero les dijeron que no hacía falta y no se mandó una unidad móvil al lugar de los hechos. Al día siguiente, el comité profesional pidió la destitución de Torrent en una reunión con Puig y el propio Torrent.

“[Hablamos después] en una conversación que no voy a revelar”, dice Puig. Torrent dimitió 24 horas después. Puig cree que “TV3 falló aquella noche”. Tres personas me han dicho que la sospecha principal que corría por la tele acerca de Torrent era que Lluch era socialista y no merecía tanta atención.

En 2002 llegó el final de Puig. Aunque él se resiste a reconocerlo, el Gobierno de Jordi Pujol le forzó a dimitir días después de que destituyera al director de Catalunya Ràdio, Josep Maria Clavaguera, por desacuerdos en la gestión. Puig lo recuerda así: “Habíamos perdido la confianza de CiU. El consenso se había roto”.

Hasta tal punto se había roto el consenso que Pujol nombró como nuevo director de la Corporación a Vicenç Villatoro, diputado de CiU y ex director del diario Avui. Torrent había trabajado también en Avui. Se acercaban las primeras elecciones de Artur Mas como cabeza de lista. Los políticos creen que en esos momentos es mejor tener a gente afín.

El CAC controlaba ya el pluralismo político en las teles pero no se quejó por la salida de Puig: “Era una cuestión interna del operador”, dijo su presidente, Francesc Codina, ex diputado de Convergència. El CAC tiene seis miembros; tres estaban entonces propuestos por CiU. Además de Codina, los otros dos eran un ex director de Avui y ex director general de Promoción Cultural de la Generalitat, Jaume Serrats, y un antiguo miembro del comité de gobierno de Unió y hoy recién cesado director de Catalunya Ràdio, Félix Riera. Los votos importantes iban a estar claros.

Un organismo débil

El CAC funciona con actuaciones acordadas por sus seis miembros. Cuando hay empate, decide el voto de calidad del presidente. Quien tiene el presidente y dos consejeros tiene, por tanto, el poder.

El CAC reparte licencias audiovisuales y vigila el pluralismo, la publicidad, las emisiones infantiles y en general la labor de las empresas que han recibido una licencia audiovisual para emitir. Los consejeros son propuestos por los partidos según su peso en el Parlament.

Es razonable dudar de partidismo en sus decisiones. Un modo para atenuar esas dudas entre la ideología y la profesionalidad es dar los cargos a personalidades sólidas y con una formación específica. En Cataluña el CAC se inspiró en el CSA de Francia. Allí los presidentes son jueces del Consejo de Estado, la alta función pública. La categoría de altos funcionarios, que no existe en Cataluña, ayuda a la independencia de los miembros: “Todo el mundo tiene su orientación pero no tiene que ser alguien sometido”, dice Elisenda Malaret, consejera del CAC entre 2008 y 2014, catedrática de Derecho administrativo en la Universidad de Barcelona y diputada socialista en el Congreso entre 2004 y 2008.

El Parlament aprueba los miembros del CAC. Malaret había visto los exámenes orales que se hacen en el Senado de Estados Unidos a quienes aspiran a cargos públicos importantes y se había preparado respuestas a presuntas incompatibilidades y propuestas sobre cómo mejorar el CAC. Pero la comisión sólo le preguntó vaguedades sobre si era miembro del PSC. Apenas habían hojeado su currículum.

La falta de respeto por la labor parlamentaria de control hace que el Consejo sea fácilmente manipulable. Rafael Jorba, periodista de La Vanguardia y consejero del CAC entre 2006 y 2010, vio que para que funcione bien un organismo de regulación se necesitan dos condiciones: “Una democracia de calidad y un subsistema de medios de calidad”. Jorba se llevó una decepción: “Me di cuenta de que no existe ninguno de los dos”. Jorba ha sido periodista desde 1978 en El Periódico, El País, TVE y La Vanguardia. Conoce por tanto el “subsistema de medios” catalán.

El CAC ha pasado por distintas etapas.

En 2011 sancionó al Grupo Godó con 12.000 euros porque su cadena, 8tv, había emitido en 2009 microespacios de publicidad encubierta del Ayuntamiento de Barcelona, entonces en manos del socialista Jordi Hereu.

En 2015, en cambio, ha creído que la campaña Preparats de la Generalitat es legítima publicidad institucional. En el anuncio sale gente alegre que se dice preparada para mejorar Cataluña. Esta decisión conllevó votos particulares de dos consejeros que explicaban sus diferencias. Sus motivos eran sobre todo dos. El primero, que según la ley la publicidad institucional “sólo” puede informar de servicios públicos. El segundo, que los lemas principales –Preparats y Fem-ho– eran los mismos que el de una campaña de Assemblea Nacional de Catalunya (ANC) en 2014 –Estem preparats– y el de CiU en las elecciones de 2012: La voluntat d’un poble. Fem-ho junts.

En su decisión, el CAC decía que eran eslóganes comunes: los habían usado de modo similar el PSC-PSOE en el año 2000, ERC en las municipales de Torelló en 2011, la Universitat de Vic en 2012, un encuentro empresarial en el Pirineu en 2015 o una campaña benéfica de la AMPA de Mallorca. Todas son campañas de una repercusión ridícula.

Con motivo de un anuncio por el Tricentenario del 1714, el CAC estuvo a punto de emitir un informe sobre la legalidad de esa publicidad institucional. La entonces consejera Elisenda Malaret se negó para que no hubiera un precedente sobre campañas institucionales que no lo son. Prefirió entonces que no saliera nada. Un año después, con la decisión sobre la campaña Preparats, ese precedente ya existe: a partir de ahora la publicidad institucional puede rozar la propaganda y ya hay una actuación del CAC que lo justifica.

Otro expediente polémico del CAC es el que permite que El Punt Avui TV alquilara siete licencias locales de Canal Català. La ley permite emitir sólo un 25% de contenido general en cadenas locales. El Punt Avui TV emite el mismo contenido sin apenas desconexiones. Es decir, se está saltando la ley.

Planeta y otras emisoras estatales -Localia de Prisa o urBeTV de Vocento- intentaron un modelo parecido para toda España pero fracasó por motivos económicos y porque en lugares como Cataluña el CAC lo iba a impedir de acuerdo con la ley. Aunque “tanto en Madrid como en el País Valenciano, Ver-T [de Planeta] emite en cadena por encima del 25% sin problemas porque, aparentemente, ningún organismo los controla”, según los profesores de la Universidad Autónoma de Bellaterra Montse Bonet y Josep Àngel Guimerà.

En Cataluña, para evitar el control del CAC y salvar El Punt Avui TV, la Generalitat cambió la definición de qué es “contenido en cadena de contenidos audiovisuales”.

“ERC e ICV nos pusimos tozudos y cambiaron la ley a través de la Ley de acompañamiento de Presupuestos”, dice la diputada de ICV Marta Ribas. Fue un cambio que se hizo sólo para salvar la tele de El Punt Avui. Mientras, en el CAC, dejaron el expediente en contra de El Punt Avui TV abierto hasta el cambio de ley. Así pudo seguir emitiendo. Nadie ha terminado por controlarles, como ocurrió con otras teles en Valencia o en Madrid.

Para qué ha servido TV3

La pregunta eterna sobre TV3 es su papel en la creación de la Cataluña actual. ¿La cadena ha manipulado o censurado informaciones? Sí. ¿Esa censura es siempre política? Lo parece. ¿Qué peso ha tenido? Quién sabe.

El Comité de Redacción se ha quejado de que la tele ha prestado poca atención al caso Pujol. Uno de los principales señalados ha sido 30 minuts, el Informe semanal catalán. Su director, Eduard Sanjuán, dice que la opción de grabar un documental sobre Pujol lleva tiempo sobre la mesa. No lo han hecho por la falta de concreción del caso y porque Pujol no quiere hablar. (Otro periodista de TV3 hace tiempo que persigue al ex president para un programa especial y no ha conseguido la entrevista. Para este reportaje, a sabiendas de este silencio, he intentado hablar con Lluís Prenafeta, secretario de Presidencia en los 80, que se ha negado con la excusa de que no tenía nada que decir.)

Sanjuán admite que si no ha habido documental sobre Pujol es sólo decisión suya. Dice que no ha recibido presiones.

30 minuts ha recibido otras presiones. En 1990 la Generalitat propuso a 30 minuts un viaje a Alemania para preparar un documental sobre el plan de residuos de Cataluña. En Alemania había un modelo en que se podía fijar el Gobierno catalán. El equipo de 30 minuts se quedó unos días más para ir a ver una planta de tratamiento de residuos en Schwabach. La periodista del equipo era una becaria. Hizo su trabajo y vio que en Schwabach estaban preocupados por los efectos perjudiciales de la planta. El programa se emitió y no gustó. El jefe de Informativos, Josep Maria Ràfols, no lo vio antes de la emisión y al cabo de unos días fue destituido. Y eso que en una pregunta parlamentaria de la época se llegó a decir que el programa se había manipulado para quitar secuencias negativas. Aparentemente no había sido suficiente. En el archivo de 30 minuts de TV3 no puede encontrarse por ahora este reportaje. “Los temas políticos siempre eran más difíciles”, dice Joan Salvat, director del programa durante 25 años hasta 2008.

¿Esto es lluvia fina? Y si lo es, ¿qué papel desempeña en la percepción de los catalanes? Es imposible de cuantificar.

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Mònica Terribas durante sus años en TV3.

Mónica Terribas fue periodista estrella en TV3 en un programa diario nocturno de actualidad y entrevistas. Luego dirigió la tele hasta 2012. Hoy presenta el programa matinal de Catalunya Ràdio, segundo en audiencia.

Pregunto a Terribas si en Cataluña se ha insistido poco con el caso Pujol. Se sorprende. Ha invitado al ex president al menos tres veces en antena a que vaya a explicarse. Pujol no ha ido. ¿Qué importancia tiene que Pujol no se haya explicado ni en TV3 ni en Catalunya Ràdio? Pujol podría hacer esas entrevistas sin problema: se reúne a menudo en privado con periodistas afines. Pero no quiere salir en público. El escaso martilleo de los medios para que hable no le afecta.

Es verdad que otros políticos fuera de Cataluña tampoco hablan. La excusa más habitual entre periodistas catalanes es ésa: en otros lugares -sobre todo en el resto de España- es igual o peor. Es un motivo razonable, pero si en otro lugar es peor, es una manera discreta de admitir que aquí se hace mal.

Así por ejemplo explica Terribas el papel de TV3 y otras cadenas en la situación política actual:

Los medios públicos de todo el mundo contribuyen a crear un imaginario. El trabajo de los informativos es menos importante que el de los programas. Puede construirse ese discurso de que TV3 es un desastre y está en manos del Gobierno. Es fácil. Quizá se acaba consiguiendo, más ahora. Pero la redacción de la tele tiene un amor propio importante y tiene mecanismos de autocorrección también importantes. Si esta imagen se extiende, será muy injusta para el colectivo profesional interno. Políticamente, los grupos mediáticos de España jugarán esta carta de una manera severa y dura, y pasará por desprestigiar las productoras privadas de aquí. Hay una parte que será muy injusta porque los periodistas están intentando hacer las cosas bien.

En esta declaración hay cuatro elementos importantes.

El primero es que las teles han sido cruciales.

El segundo es que es posible construir un relato de TV3 como un pilar de la Cataluña de hoy. Terribas no cree que sea cierto, al menos en el estricto sentido político. “Nosotros no hemos construido ninguna Cataluña. Hemos reflejado lo que está pasando y lo que pasa desde 2003 es la agonía de la construcción del Estatut. La raíz del crecimiento del movimiento independentista está en los movimientos de la política, no en los medios”, aclara.

El tercer elemento es que TV3 es la cadena líder en Cataluña. Si no existiera, la publicidad se repartiría entre el resto de cadenas y las productoras catalanas recibirían menos encargos y serían más débiles.

El cuarto detalle es que los periodistas de TV3 “intentan” hacer las cosas bien pero a veces se equivocan. Terribas lamenta la excesiva juventud de algunos mandos intermedios de informativos. “Les cuelan goles”, dice.

Hay algo que sí se puede medir: qué votantes de cada partido miran los informativos en TV3. Sigue sin quedar claro si influyó primero la tele o la ideología, pero se ve una Cataluña partida según la tele que usa para informarse:

tvEn los lugares de Cataluña menos interesados en la política local, TV3 no es líder. Es difícil encontrar datos geográficos de audiencia. Pero en esta nota de prensa de 2009 la cadena dice que es líder en Lleida, Girona y Tarragona. En Girona y Lleida es líder en todas las comarcas menos en el Valle de Arán. En Tarragona no es líder en cuatro comarcas y en Barcelona no es líder en tres, entre ellas la capital. En esas siete comarcas viven más de cuatro millones de catalanes.

Las teles líderes en esas comarcas ofrecen un contenido poco centrado en la política catalana. Pregunté a Albert Sáez, presidente de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales entre 2008 y 2010, por el resultado discreto de TV3 en esos lugares: “TVE también olvida geográficamente a una parte del país: en Cataluña es la sexta televisión”, dice. El fútbol y otros deportes eran importantes para lograr esas audiencias. Su falta y el momento político han propiciado el desinterés por la cadena, que en algunas zonas puede haber aumentado.

La presión a los directores

Es difícil desgranar los motivos de una redacción como la de TV3. Ha habido presiones políticas desde el inicio. Todos los directores me han dicho que las han vivido continuamente y que todo dependía de su reacción. Así, por ejemplo, Miquel Puig:

Me llamaba mucha gente para sugerirme que hiciera o dejara de hacer algo; sobre todo políticos aunque también empresarios. En una comparecencia en el Parlament, y como ejemplo, relaté que en un mismo día, en el cortísimo trayecto en coche de casa al despacho, había recibido dos llamadas: una para decirme lo importante que era lo que un ‘conseller’ estaba haciendo en Nueva York y la otra de un empresario cuyos problemas habían aparecido en un informativo, para decirme que no veía necesario volver a aparecer. Por cierto, el empresario era Félix Millet [que dimitió después de confesar que se había apropiado de tres millones de euros del Palau de la Música]. Siempre consideré, y así lo declaré a los diputados, que la responsabilidad de qué hacía tras las llamadas sólo era mía.

Puig acabó fuera antes del fin de su mandato.

Terribas describe así el papel de David Madí, secretario de Comunicación de Artur Mas en el último Gobierno de Jordi Pujol:

David Madí siempre ha tenido en la cabeza dos errores. Uno, la teoría de la aguja hipodérmica: aquello de que lo que dices por la tele acaba entrando en el cerebro de la gente y vota. Y dos, cree que al cambiar cargos cambia medios. No es verdad. Las redacciones tienen una identidad de cultura laboral. La cultura laboral de TV3 o Catalunya Ràdio es de servicio público y es muy orgullosa.

Madí cree que estos dos errores son “una solemne estupidez” y apunta que el origen de su conflicto con Terribas es que él quería una TV3 más pequeña en plantilla y por tanto más viable económicamente.

A pesar de esta definición de la labor de Madí, Terribas ha tenido sus mayores problemas, dice, con los socialistas. Después de la entrevista con ETA en Perpiñán del conseller en cap Josep Lluís Carod Rovira, Terribas dejó de hacer las entrevistas institucionales durante unos años. Los encargados de comunicación socialistas decidieron que sus preguntas eran demasiado incisivas, según Terribas. Pero Jordi Mercader, jefe de prensa del president Pasqual Maragall, dice que movieron a Terribas porque ya hacía un programa diario de entrevistas y hacer que el president pasara por ese mismo plató en entrevistas institucionales era quitarle peso.

La tele de Godó

En Cataluña hay una segunda televisión que ha tenido hasta ahora un papel menor: 8tv, del Grupo Godó, editor de La Vanguardia. Cuando llegó la TDT, la Generalitat dio los cuatro canales autonómicos a Godó, un caso sin precedentes en España. David Madí fue quien tomó la decisión. Fue el único grupo, dice, que se ajustó a los criterios del concurso. Hay concursos, claro, que se crean pensando en uno de los que se presenta.

El Grupo Godó tiene dos de esos canales alquilados a Barça TV y a TV3 en alta definición. La Generalitat concedió por tanto un canal a un grupo privado en 2003 y ahora le paga un alquiler a través de su televisión pública.

En 2012 el Gobierno de Artur Mas estuvo a punto de conceder al Grupo Godó a través de un concurso la gestión de la publicidad de TV3. Era un movimiento que podía privatizar uno de los ingresos principales de la tele pública. La Generalitat creía que se hacía de manera poco eficaz, según Martí Blanch, secretario de Comunicación. Terribas era aún directora de la tele e hizo lo posible para que no ocurriera junto a los trabajadores de la casa. Aquello prosperó. Tres años después, Telecinco se ha quedado con el 40% de 8tv.

El secretario de Comunicación de la Generalitat, Josep Martí Blanch, cree que la inversión de Telecinco en 8tv puede ser un problema para TV3 a largo plazo: “Ahora TV3 tiene un competidor que gestiona publicidad en toda España y que por tanto mandará más publicidad a 8tv. Tienes además una cadena con una alianza estratégica y accionarial, con talento y recursos para hacer televisión y con personas que conocen bien el mercado. Es posible que la programación de la tele del Grupo Godó mejore en un periodo razonable”. La audiencia de TV3 puede sufrir y perder su liderazgo histórico. ¿Hubiera sido mejor dejar que Godó vendiera la publicidad de TV3?

Terribas no sabe por qué la echaron de TV3 -“me llamaban la directora sindicalera y me decían que no podía hacer la reestructuración laboral que necesita la casa”- pero cree que la oposición a la gestión de la publicidad de Godó fue clave: “Con la gestión comercial de la publicidad me pusieron la cruz. Se te metían en casa por detrás”.

Su salida causó cierta polémica. Terribas volvió a la universidad. Al ser también una institución pública, la Sindicatura de Cuentas sugirió que no podía quedarse con el finiquito que había recibido. Terribas pidió a su hermana abogada que mirara el asunto y le dijo que no tenía de qué preocuparse. Brauli Duart, el director de la Corporación que la despidió de TV3 (Duart entró en marzo y Terribas salió en abril), la ha contratado ahora para hacer el matinal de Catalunya Ràdio.

Terribas se reunió con Mas cuando dejaba TV3. “Le conté los problemas estructurales que veía”, dice. Alguien en Convergència puede haber llegado a la conclusión de que es más fácil controlar la televisión privada que la pública: una depende de elecciones e incluso un día puede tener un consejo de administración independiente por ley. La otra siempre dependerá de su propietario, en quien es más fácil influir.

De todos modos, este debate pierde cada vez más sentido: en 2009 TV3 era líder con más del 20% de share. Hoy es líder con el 12%.

La época de la influencia crucial de las televisiones ha pasado. Es cierto que Cataluña no sería igual sin TV3. Es la tele autonómica española con más presupuesto y con más audiencia. Pero al final cada catalán ha escogido qué televisión veía. El menú además ha ido creciendo con los años. Si TV3 hubiera sido la BBC, Cataluña sería probablemente distinta. Pero si TVE hubiera sido la BBC, hoy España (y Cataluña) también serían distintas.

Este domingo, el sexto capítulo: ‘La opinión dependiente’ 

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Así se siguió en Twitter el debate que coronó a Carmena

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Uno de los puntos álgidos de las pasadas elecciones en Madrid fueron los debates electorales televisados a través de la cadena pública Telemadrid. El momento de mayor impacto de los cuatro celebrados fue el 19 de mayo, el duelo entre Manuela Carmena y Esperanza Aguirre. Explicamos qué sucedió en Twitter durante el mismo.

El momento de mayor impacto de los cuatro debates celebrados en Telemadrid fue el 19 de mayo, durante el duelo entre Manuela Carmena y Esperanza Aguirre. #debateTM consiguió un pico extraordinario de audiencia del 9,8% de ‘share’ en Telemadrid y ser Trending Topic mundial con más de 500 tuits por minuto.


 

Uno de los puntos álgidos de las pasadas elecciones en Madrid fueron los debates electorales televisados a través de la cadena pública Telemadrid.

El formato elegido por la cadena pública para los cuatro espacios de debate “Madrid Decide” fue impuesto por Esperanza Aguirre frente al resto de candidatos, ya que abogó por utilizar el mismo formato de 2011 cuando Aguirre era presidenta de la Comunidad de Madrid. Consiste en debatir por parejas entre los candidatos en debates de 21 minutos de duración divididos en varios bloques.

El primero de los debates, el 11 de mayo, fue con candidatos a la Comunidad de Madrid mientras que los tres siguientes (18, 19 y 20 de mayo) lo fueron con candidatos a la alcaldía de Madrid. Los programas comenzaron a las 21:30h aunque los días 19 y 20 hubo un programa previo a las 19:15h con el candidato de VOX frente al resto de fuerzas políticas.

Los debates del 11 y 19 de mayo fueron los que captaron mayor atención tanto en redes sociales como en televisión. El duelo Carmena-Aguirre causó la mayor expectación y llegó a generar 540 tuits por minuto, además de un pico de audiencia histórico en Telemadrid.

Este ritmo de publicación por minuto en temas políticos en Twitter es muy alto y más siendo un tema local. #debateTM llegó a ser trending topic mundial los días 11 y 19 de mayo. Un trending topic mundial por la mañana en España se puede conseguir con 200 tuits por minuto.

Entre los usuarios con mayor número de RTs en esa noche se encuentran @iescolar, @ManuelaCarmena, @radiocable, @diostuitero, @PodemosPeriodis y @elespanolcom.

En este gráfico puedes ver la reacción en Twitter durante la emisión de los debates en televisión. Se muestra el número de tuits publicados con el hashtag #debateTM y la cuota de pantalla de Telemadrid por minuto.

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Entre las 22h y las 22:45h se emitieron más de 16.336 tuits con el hashtag #debateTM. El ‘minuto de oro’ en Twitter fue a las 22:25h mientras que en televisión lo fue a las 22:14h con el 9,8% de share.

Para Javier López, analista en la empresa de comunicación Barlovento, “llegar a un 9,8% de cuota en Telemadrid es algo extraordinario”. La media de Telemadrid en mayo (hasta el 27 de mayo) es del 4,0%, igual cifra si contabilizamos la media anual de 2015. El año pasado, la media de Telemadrid fue del 4,2%.

En torno a ese momento era el turno de palabra de Carmena, quien recriminó a Aguirre: “Esa actitud tuya de no reconocer el gran mal que has causado a la democracia2. Le contestaba el usuario @SebastianVeraLB con un “Bien Carmena!!!! Dale fuerte!!!” al que nadie hizo caso. Muy diferente fue la repercusión del comentario de @iescolar “Estaría genial que la moderadora del #DebateTM moderase a Esperanza Aguirre. No deja hablar a Carmena. Es terriblemente maleducada”. Este tuit tuvo más de 1.000 RTs.

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15.290 usuarios participaron en al menos un debate durante el tiempo de emisión en directo. Esta cantidad se redujo a 2.813 para los que participaron en dos debates y a 860 para los que lo hicieron en tres. Tan solo 172 usuarios tuitearon durante los cuatro debates televisados. Entre ellos destacan un grupo de las bases de Podemos y otro de UpyD.

En este grafo se puede ver los RTs entre los usuarios más persistentes.

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¿Cuál fue el volumen de retuits?

Lo habitual en Twitter es que un pequeño porcentaje de usuarios acapare la mayoría de los RTs recibidos. En el siguiente gráfico se puede ver la cantidad de RTs que recogieron los distintos grupos. Los altavoces fueron los más retuiteados. Tan solo siete usuarios del grupo altavoz alto sumaron 23.437 RTs. Los 43 usuarios del grupo altavoz medio consiguieron 33.882 Rts y los 592 usuarios del grupo de altavoz bajo obtuvieron 39.282 Rts.

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(Pulsa sobre la imagen para acceder al gráfico interactivo)

Para ver cómo se distribuyeron los tuits, clasificamos los usuarios según su impacto y forma de tuitear de esta manera:

– Aislado: no ha realizado ni recibido ningún RT
Altavoz: el número de RTs recibidos ha sido cuatro veces mayor que el volumen de tuits emitidos. Hay tres grupos: el altavoz alto formado por los usuarios con más impacto que acapararon el 20% de los RTs, los altavoces medios son los siguientes usuarios más retuiteados que obtuvieron un 30% de los RTs y los altavoces bajos el resto
Networker: con actividad alta y el número de tuis publicados-recibidos está balanceado
Retuiteador: con actividad alta y con más RTs que tweets propios
Monologista: actividad por encima de la media y el número de RTs recibidos bajo
Normal: resto de los usuarios que no cumplen estos patrones de comportamiento

¿De dónde vinieron los retuits?

Los RTs suelen provenir de un porcentaje grande de usuarios pero en los casos especiales de los debates o de generación de hashtags aparece la figura del retuiteador. En este caso 4.878 usuarios de este tipo generaron 74.815 RTs, más de la mitad de todo el volumen de propagación.

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(Pulsa sobre la imagen para acceder al gráfico interactivo)

Teniendo en cuenta todos los tuits del hashtag #debateTM, tanto durante la emisión en TV como en los comentarios posteriores, podemos ver como se distribuyeron los RTS.

Generalmente el RT circula entre los grupos afines creando comunidades cerradas y distanciadas entre sí. Esto es debido a que son muy pocos los usuarios que hacen RT a más de una opción política. No obstante, se puede observar una mayor cercanía entre las fuerzas de izquierda que en el resto de las opciones.

En el siguiente grafo de RTs se puede observar todo el movimiento generado en Twitter alrededor del debate.

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Los otros Trending Topic

Con la excepción de #debateTM, ningún otro hashtag utilizado durante la campaña llegó a los 300 tuits por minuto. Ni siquiera #DesmontandoACiudadanos, #EspañaPideCambio, #HagamosHistoria24M o #VotaPP. Incluso un Trending Topic tan sonados en los últimos meses como “león come gamba” generó un máximo 200 tuits por minuto en horario de prime time en un programa de televisión nacional.

El único hashtag con mayor impacto fue #eleccion2015 utilizado por partidos políticos, medios y usuarios de Twitter la noche electoral. Este hashtag generó medio millón de mensajes y llegó a un máximo de 1.251 tuits por minuto a las 10:53 de la noche, cuando el escrutino rondaba más del 90% en muchos municipios.


 

Metodología: La captura de datos se ha hecho con API REST de Twitter con el método GET/search/tweets. Este método no proporciona la totalidad de los tuits pero si da una muestra representativa sin sesgo. Los datos se han elaborado con herramientas de t-hoarder para medir las frecuencias de tuits por minuto y la generación del grafo de RT. Los nodos del grafo corresponden a los usuarios que hicieron al menos un RT de los tuits del hashtag #debateTM. Los arcos son los RT de un nodo A a un nodo B. El tamaño de las etiquetas de los nodos es proporcional al número de mensajes retransmitidos.

Siete claves para entender ‘Juego de tronos’

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Sobre Juego de tronos se han publicado decenas de libros, la mayoría de ellos ilegibles. Entre los legibles, Ganar o morir. Lecciones políticas en Juego de tronos, escrito con exquisito sentido de la oportunidad por la cúpula de Podemos en pleno (Monedero, Errejón e Iglesias) junto a ex novias, satélites y acólitos varios.

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1. Maquiavelo para las masas

Sobre Juego de tronos se han publicado decenas de libros, la mayoría de ellos ilegibles. Entre los legibles, Ganar o morir. Lecciones políticas en Juego de tronos, escrito con exquisito sentido de la oportunidad por la cúpula de Podemos en pleno (Monedero, Errejón e Iglesias) junto a ex novias, satélites y acólitos varios.

En Ganar o morir se compara la “destrucción civil y política” que describe la serie (con sus desollamientos, envenenamientos, violaciones, decapitaciones, incestos, amputaciones y evisceraciones) con “cierta conciencia oscura del fin de nuestra civilización occidental”. Es decir de la Constitución del 78. En la portada, Pablo Iglesias sentado en el Trono de Hierro. Con corbata.

Que nadie diga jamás que a Podemos le falta finezza.

Aunque, en realidad, para entender las conspiraciones, traiciones y conjuras de las casas reales de Juego de tronos solo hay que leer tres libros. Son las tres biblias del realismo político: Diplomacia, de Henry Kissinger; Teoría de la política internacional, de Kenneth N. Waltz; y El príncipe, de Nicolás Maquiavelo.

El realismo político es la escuela de pensamiento que defiende la idea de que son el miedo y la violencia, y no la moral o los ideales, los que permiten alcanzar el equilibrio de poder entre naciones. Equilibrio si no 100% pacífico durante el 100% del tiempo, sí soportable durante largos periodos de calma chicha para una amplia mayoría de los ciudadanos.

Juego de tronos comparte con la doctrina realista ese pesimismo de la inteligencia tan opuesto al optimismo de la voluntad, lo que le permite ostentar el galardón a la serie con una perspectiva más lúgubre sobre la naturaleza humana jamás realizada. Juego de tronos es lo más cerca que el público masivo va a estar jamás del Diálogo de los melios de Tucídides: “Los fuertes hacen cuanto pueden y los débiles sufren cuanto deben”.

Ahí tienen Juego de tronos resumido en una sola frase.

2. Mejor no encariñarse

De puro milagro ha esquivado Juego de tronos durante sus primeras cuatro temporadas el peligro de convertirse en eso que los anglosajones llaman coloquialmente one trick pony (un caballo de un solo truco).

El truco en cuestión no tiene mayor chiste: no existe ni un solo personaje de los cientos que pueblan la serie que no pueda morir en el momento más inesperado y de la forma más atroz posible siempre que a George R. R. Martin o a cualquiera de los guionistas de la serie les dé un viento malo. El espectador que quiera encontrarle la lógica a la masacre, los motivos por los que algunos personajes mueren y otros sobreviven, caerá en la demencia. Villanos, héroes o secundarios sin frase. Criaturas bonachonas o especímenes detestables. Personajes adorados o despreciados por los espectadores. Hombres o mujeres. Adultos, ancianos y niños. Feos y guapos y ornitorrincos. Todos mueren, y no precisamente de viejos, en un momento u otro de Juego de tronos.

En justa compensación, que no todo en la vida va a ser expirar, algunos de esos personajes también tienen a bien revivir.

Pero no adelantemos acontecimientos.

Durante la cuarta temporada de la serie fueron defenestrados, entre muchos otros, las muy atractivas Ygritte y Shae, el pérfido Tywin Lannister, el fallero Joffrey Baratheon (jamás un físico de gestualidad tan repulsiva ha armonizado tan impecablemente con un alma tan despreciable) y uno de los personajes más carismáticos que han pasado por Juego de tronos: el libertino aunque un tanto antoniobanderizado Oberyn Martell. Que vendría a ser el concepto que George R. R. Martin tiene de “lo español”: un tipo que se pasa la mitad del día follando con hombres y mujeres y la otra mitad reclamando venganza y sangre y muerte, aunque de forma salerosa, y al que le parece lo más normal del mundo eso de ir sembrando el mundo de hijos bastardos. Lo que viene siendo un español de toda la vida de dios.

La quinta temporada no promete mayor benevolencia con aquellos que han sobrevivido a la escabechina de la cuarta. Así que mejor no cogerle cariño a ningún personaje de Juego de tronos porque lo más probable es que acabe con la cabeza aplastada contra una roca puntiaguda más pronto que tarde.

[su_youtube url=”https://youtu.be/urkACOwB9PI”]

3. Dos por el precio de dos

George R. R. Martin (autor de Canción de hielo y fuego, la serie de novelas en la que se basa Juego de tronos) es un escritor lento. Exasperantemente lento. Hasta el momento, Martin ha publicado cinco novelas de las siete que componen la saga, a veces con pausas de seis años entre una y la siguiente. La publicación de la sexta entrega, Vientos de invierno, está prevista para octubre de este año. De la séptima y última apenas se conocen noticias. Suponiendo que se editara en 2016, lo que es mucho suponer, habrían pasado veinte años exactos entre la publicación del primer libro de la serie y el último.

La lentitud de George R. R. Martin ha provocado que la quinta temporada de Juego de tronos atrape a las novelas y, en algunos casos, adelante acontecimientos del aún no publicado sexto volumen. Si son ciertos los rumores, el final de la saga ya ha sido decidido. Pero existirán diferencias, algunas pequeñas y otras no tanto, entre lo narrado en la serie de televisión y lo narrado en los libros.

La jugada parece clara. Los lectores de las novelas son en gran parte fans cautivos de la serie de televisión. Pero lo contrario no sucede: miles de fieles espectadores de la serie de televisión no han leído nunca las novelas de George R. R. Martin y es probable que no tengan intención de hacerlo jamás. Sin embargo, puede que cambien de opinión cuando los acontecimientos descritos en ellas empiecen a diferir. ¿Qué seguidor de la saga aceptará de buen grado quedarse sin conocer uno de los dos finales programados para ella?

4. El machismo en Juego de tronos

Los debates sobre el hipotético machismo o feminismo de Juego de tronos son habituales desde 2011. Quizá uno de los más memorables fue el que giraba en torno a las razones por las que a las mujeres no les gusta la serie. Que a las mujeres no les gusta Juego de tronos es, por supuesto, un rumor urbano no basado en dato empírico alguno. Pura sabiduría 2.0: “Me lo invento y que otro pobre desgraciado se pegue el trabajo de desmentirlo con datos”.

Las razones candidatas para ese supuesto desapego femenino eran las obvias para todo aquel que haya visto un solo capítulo de Juego de tronos: muchos desnudos femeninos y muy pocos masculinos, escenas de torturas y mutilaciones genitales alargadas hasta la extenuación del espectador más dispuesto, un mundo de espada y testosterona que parece diseñado por y para adolescentes incapaces de relacionarse de forma natural con el sexo femenino… Un artículo publicado en la revista masculina Thrillist (que tampoco es que digamos el Washington Post) llegó a decir que a las mujeres no les gusta Juego de tronos porque se trata de una serie “difícil de seguir”.

En realidad, como se explica en este artículo de la revista Wired, aproximadamente el 42% de la audiencia de la serie, con picos de hasta el 44%, es femenina. Puestos a buscar una serie “masculina”, mejor fijarse en Breaking Bad, que solo contaba durante su emisión en Estados Unidos con un 36% de espectadoras. Una diferencia de seis-ocho puntos no parece gran cosa pero es significativa. En la esquina opuesta, los datos de audiencia femenina de Mad Men y su macho alfa Don Draper, que apenas superan en unos pocos puntos a los de Juego de tronos.

Juego de tronos no es, en definitiva, ni una serie machista ni una serie feminista. Dejemos de lado la evidencia de que se trata de una saga ambientada en un mundo claramente inspirado en la Edad Media, con lo que ello conlleva respecto a los roles sexuales interpretados por hombres y mujeres. En Juego de tronos la maldad y la bondad, el vicio y la virtud, parecen repartidos equitativamente entre personajes masculinos y femeninos. Ellos ostentan el poder que les conceden la fuerza y la tradición. Ellas, el que les conceden la inteligencia y el sexo. Pero también hay personajes masculinos inteligentes (Tyrion Lannister o Meñique) y personajes femeninos fuertes como un caballo percherón (Brienne de Tarth). Los personajes ambiguos abundan y resulta difícil encontrar una sola flor de estufa en un elenco femenino formado por docenas y docenas de actrices. De hecho, hay más personajes masculinos destensados que personajes femeninos alelados. Hasta la muy bobita Sansa Stark, uno de los personajes más cansinos de la serie, se destapa en la cuarta temporada como una brillante manipuladora en ciernes.

5. El camino del exceso conduce al palacio de las audiencias

Si de algo no se puede acusar a Juego de tronos es de quedarse a medio camino de nada. Si se ha de combinar en una sola escena incesto y una ambigua violación frente al cadáver fresco y reciente del hijo del violador y la violada, se combina y ancha es Castilla. Si un armario de dos cuerpos de morfología apenas levemente humana le ha de reventar la cabeza a uno de los personajes con sus propias manos tras hundirle los ojos en las cuencas con unos pulgares tamaño bratwurst, se la revienta. Si otro personaje ha de asesinar a su padre mientras este caga en las letrinas, lo asesina y a tomar viento la dignidad del personaje. A medida que la serie se ha soltado la melena, las audiencias se han incrementado sin pausa y con mucha prisa. Y con ellas, el presupuesto para más y más litros de sangre.

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Entre la temporada tres y la cuatro, las audiencias en Estados Unidos aumentaron más de un 30%. Si el pueblo quería pan y circo, Juego de tronos le ha dado una panadería entera y un circo de doce pistas. El premio es haberse convertido en la serie más vista de la historia de la HBO por delante incluso de Los Soprano, la joya de la corona del canal estadounidense.

Los lectores de las novelas critican sin embargo la impunidad con la que los responsables de Juego de tronos han soslayado algunas de las escenas más violentas de Canción de hielo y fuego. Es una crítica injusta. Los pasajes más explícitos de los libros han podido verse en pantalla sin problemas y las razones por las que se han recortado algunos detalles escabrosos, aunque reiterativos, de la trama son obvios: si hubiera que filmarlos todos no quedaría tiempo libre para los títulos de crédito.

6. Daenerys el que lo lea

La némesis del realismo político del que se habla en el punto 1 de este artículo es el idealismo. El idealismo en el terreno de las relaciones internacionales es el heredero lógico de la idea de la bondad innata del ser humano. Un idealista cree en la capacidad del diálogo entre iguales para contrarrestar los impulsos negativos de la naturaleza humana siempre y cuando se cuente con la ayuda de instituciones benévolas y moralmente correctas como la democracia, el libre mercado y el derecho internacional. El realismo es el matrimonio de conveniencia de la diplomacia internacional. El idealismo es el viejo y probablemente muy ingenuo matrimonio por amor.

Y quizá George R. R. Martin no sea un experto en las grandes escuelas filosóficas de las relaciones internacionales. Pero de lo que no cabe duda alguna es de que es un realista furibundo y convencido.

El personaje idealista por excelencia de Juego de tronos, y el más obviamente político de todos ellos, es Daenerys Targaryen. Daenerys es la apaciguadora de la serie a pesar de sus frecuentes arranques de crueldad. Arranques de crueldad motivados no por la rabia o el frio cálculo político sino por el idealismo más cándido.

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Daenerys insiste de forma bobalicona en conservar sus tres dragones, de los que se considera “madre”, a pesar de que todo parece indicar que son indomesticables. Daenerys destierra a uno de sus más leales consejeros cuando se entera de una vieja traición a pesar de que es obvio que las lealtades de este han cambiado, a su favor, con el paso del tiempo. Daenerys pretende liberar a todos los esclavos de Meereen y castigar a los esclavistas sin atender a la evidencia de que junto a la injusticia y la explotación ha florecido también un sutil equilibrio social entre amos y esclavos difícil de despachar desde la óptica binaria del blanco y el negro. Cuando un esclavo anciano le ruega a Daenerys ser puesto de nuevo a las órdenes de su amo porque los esclavos liberados más jóvenes lo maltratan, uno no puede evitar acordarse del Viridiana de Buñuel y su feroz desprecio de la ingenuidad con la que algunas almas cándidas ignoran la realidad de la naturaleza humana y los finos hilos con los que se tejen las estructuras sociales más complejas.

El hecho de que en las redes sociales se considere a Daenerys como el personaje femenino más fuerte de la saga, cuando es de forma evidente el más débil de todos ellos, es la prueba de que mucha gente cree ver cuando solo está mirando.

7. El secreto está en el reparto

Si hubiera que escoger un solo elemento que explicara el éxito de Juego de tronos apostaría por un reparto en el que apenas unas pocas piezas (Isaac Hempstead-Wright como Bran Stark, Maisie Williams como Arya Stark, Sophie Turner como Sansa Stark, Kit Harington como Jon Nieve y Stephen Dillane como Stannis Baratheon) rebajan el elevado nivel del resto del elenco. Aunque incluso en estos casos resulta difícil saber si el problema radica en el actor o en un personaje dibujado de forma levemente más perezosa o con menos escenas y diálogos memorables que el resto. O, en el caso de los tres primeros nombres de la lista, en el hecho de que muy pocos niños actores, por no decir ninguno, son capaces de aguantar un personaje levemente complejo sin resultar insoportablemente infantiles o prematuramente viejunos.

De la peculiar, y muy desinhibidamente rockera, política de contrataciones del departamento de casting de la serie da fe este artículo publicado en la página de noticias australiana news.com.au. Lean con atención el titular: “Al menos seis actrices porno en activo o retiradas han aparecido en Juego de tronos”. El término clave es “al menos”. Visto lo visto en la serie, hay que cubrirse las espaldas desde el punto de vista periodístico: son seis como podrían ser 784.