Por qué esta vez no acertaron en todo los sondeos

Madrid

No todos los resultados del 24M son una sorpresa. A continuación rastreo esas sorpresas comparando los resultados del domingo con los sondeos de semanas anteriores. El resultado es algo así como un detector de sorpresas imperfecto pero cuantitativo.

Un propósito de las elecciones es cambiar algunas cosas algunas veces. Ahora veremos gobiernos que cambian de color, caras nuevas en los ayuntamientos y partidos emergiendo en muchos parlamentos. Pero no todos esos cambios serán una sorpresa. Ya dábamos por hecho que el PP perdería votos y gobiernos, que el PSOE no viviría su mejor noche y que dos nuevos partidos —Podemos y Ciudadanos— llamarían a la puerta. Pero si ya sabíamos todo esto, ¿cuáles fueron las sorpresas del 24M?

A continuación rastreo esas sorpresas usando datos. Lo que haré es comparar los resultados del domingo con los sondeos de semanas anteriores. Tendremos algo así como un detector de sorpresas imperfecto pero cuantitativo.

Madrid, Barcelona, Zaragoza y Sevilla

Primero voy a comparar los resultados y los sondeos de los ayuntamientos de Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. Después veremos lo que ha ocurrido en las comunidades autónomas. En todos los casos uso un promedio de encuestas. Mi consejo es que deis un vistazo al lugar que os interese y desde ahí vayáis directos al final, donde comento los resultados en general.

Madrid

Madrid

En la ciudad de Madrid los resultados de Esperanza Aguirre fueron los previstos pero los sondeos infraestimaron (mucho) a Ahora Madrid. Una explicación posible es que durante la última semana los votantes abandonaran sus primeras opciones -el PSOE, IU y hasta Ciudadanos- para apoyar la candidatura de Manuela Carmena. Habría habido una (legítima) coordinación alrededor de la opción con más posibilidades de vencer a Esperanza Aguirre.

Esto implica una paradoja: las encuestas en Madrid habrían contribuido a su propio fracaso. Son las encuestas quienes señalizan al segundo y por tanto hacen posible la coordinación.

Barcelona

Barcelona

El promedio de encuestas en Barcelona estuvo mejor que en Madrid. Sin embargo, fallaron con el primer puesto, que acabó siendo trascendental. (Mi predicción, por ejemplo, daba una probabilidad del 30% al hecho de que Ada Colau fuese la más votada, como finalmente ocurrió.)

Como en Madrid, la hipótesis de la coordinación alrededor del segundo es plausible también en Barcelona. Especialmente en el caso de los votantes del PSC, que quizás decidieron apoyar a Barcelona en Comú viendo que esa plataforma era la que se estaba disputando la alcaldía con CIU.

Valencia

Valencia

En Valencia la gran sorpresa fue Compromís. Las encuestas le situaban disputando el segundo puesto con PSOE y Ciudadanos, pero sus resultados fueron muchísimo mejores. En este caso, además, la teoría de la coordinación es más debil. Sí se observa que Valencia en Comú se desinfla relativamente con respecto a las encuestas. Pero habría que explicar por qué esa coordinación se hizo alrededor de Compromís y no en torno al PSOE o a Ciudadanos.

Por otro lado, y al contrario de lo ocurrido en Madrid o en Barcelona, en Valencia las encuestas sí sobreestimaron al PP.

Sevilla

Sevilla

En la capital andaluza es donde más precisos estuvieron los sondeos. Casi clavaron la ventaja del PP sobre el PSOE. Fallaron con Participa Sevilla, pero era un caso difícil dado que esa formación y Ganemos Sevilla se habían escindido hacía pocas semanas. En la capital andaluza también se sobrestimó a Ciudadanos, algo que fue una constante en casi todas partes.

Cuatro comunidades autónomas

A continuación repetimos el mismo ejercicio pero con cuatro comunidades autónomas: Madrid, Comunidad Valenciana, Aragón y Asturias. Recordad que estamos comparando los resultados reales del domingo con las estimaciones de los sondeos de las semanas anteriores.

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Comunidad de Madrid

En la comunidad, las encuestas cometieron errores similares a los del ayuntamiento de Madrid. Los sondeos fueron precisos con los votos al Partido Popular pero infraestimaron al partido que acabó segundo, que en este caso fue el PSOE. De nuevo es posible una hipótesis de coordinación entre votantes de Podemos, IU y Ciudadanos alrededor del candidato del PSOE, el ex ministro Gabilondo. Aunque en este caso los votantes de IU habrían sido más reacios a abandonar sus siglas.

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Comunidad Valenciana

Los resultados de la Comunidad Valenciana recuerdan también a los del ayuntamiento. El PP fue sobreestimado, lo mismo que Ciudadanos y Podemos. En cambio, Compromís acabó logrando unos resultados mucho mejores de los que presagiaban los sondeos. En este caso, la tesis de la coordinación de última hora tiene poco sentido porque el partido de Mònica Oltra partía como quinta fuerza. Si los votantes de la comunidad hubiesen querido concentrarse frente al PP, cabe pensar que lo habrían hecho alrededor del PSOE.

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Aragón

Las encuestas en Aragón estuvieron muy precisas con los dos primeros y acertaron el orden de los cuatro primeros. Pero se desviaron con los partidos emergentes: Podemos logró con Pablo Echenique mejores resultados de los previstos y Ciudadanos bastante peores.

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Asturias

En Asturias ocurrió algo similar. Las encuestas estuvieron precisas con el PSOE y el PP pero se desviaron con el resto. Foro Asturias cayó más de lo esperado. Ciudadanos se quedó en un 7% aunque las encuestas le daban alrededor de un 12%. A los partidos de izquierdas, en cambio, les fue mejor de lo que decían los sondeos, especialmente en el caso de IU.

Lo que cambió de los sondeos a las urnas

En los datos de las cuatro ciudades y cuatro autonomías hay algunas cosas que se repiten. Se pueden observar en la siguiente tabla. En ella represento la diferencia entre los resultados reales de cada partido y la media de los sondeos (en % de votos).

resumen

Lo primero que vemos es que los sondeos fueron bastante precisos con el PP. Las únicas excepciones son Valencia y la Comunidad Valenciana. Ésa es una de las sorpresas de la noche: el retroceso del PP en Valencia fue mayor del previsto, que ya era grande respecto a 2011. En Valencia hubo otra sorpresa: ver a Compromís mejorando mucho sus encuestas.

Los sondeos no infraestimaron a las coaliciones de izquierda de Valencia o Sevilla, pero sí a Ahora Madrid y Barcelona en Comú. Aquí tenemos otra noticia: la fuerza con que Carmena y Colau batieron a los sondeos fue sin duda una de las sorpresas de la noche del domingo.

También sorprendió Ciudadanos. Aunque el partido emergió con brío (fue tercero o cuarto en casi todas las comunidades y muchos grandes ayuntamientos), sus resultados estuvieron por debajo de las previsiones. Ésta es la paradoja de las expectativas. Si uno ignora las encuestas, la sorpresa con Ciudadanos es su avance con respecto a las europeas. Pero lo cierto es que la opinión pública sí atiende a las encuestas y por lo tanto la sorpresa es la opuesta: Ciudadanos no alcanzó las previsiones.

¿Se concentró el voto en los segundos?

Una teoría para explicar el fallo de las encuestas en Madrid y en otros lugares es apuntar a un efecto coordinación. La idea es que los votantes podrían haber cambiado su voto en la última semana para renunciar a su opción preferida en favor del candidato que tenía más posibilidades de derrocar al partido en el gobierno. En el caso del Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, esa coordinación habría sido en favor de Carmena y en detrimento del PSOE, IU o Ciudadanos.

Pues bien, los datos apoyan esa hipótesis sólo relativamente (los podéis consultar en la parte inferior del gráfico anterior). Efectivamente, en Madrid y Barcelona los partidos que más crecieron con respecto a las encuestas fueron los que marchaban segundos: las plataformas alrededor de Carmena y Colau. También en la Comunidad de Madrid hubo un efecto parecido alrededor del PSOE. Pero no pasó lo mismo en todas partes. En Valencia, Aragón y Asturias fueron dos partidos alejados del segundo puesto los que más mejoraron con respecto a los sondeos: Compromís y Podemos. Una alternativa es pensar que el efecto coordinación solo se activó alrededor de partidos emergentes de izquierdas. Pero entonces la excepción es el PSOE en la Comunidad de Madrid.

Coda: sondeos y escepticismo

Hay personas que confían (aunque sea un poco) en las encuestas y personas que no. Si uno es de los primeros, las desviaciones de los sondeos pueden interpretarse como una mezcla de dos cosas: errores y cambios. Quizás una encuesta no capturó bien la intención de los ciudadanos porque había errores en su muestra o en sus hipótesis. Pero también puede ocurrir que la encuesta fuese precisa en su momento y que la desviación se deba a cambios que ocurren después. La ley impone seis días sin encuestas antes de unas elecciones y los electores pueden variar sus intenciones en ese periodo.

¿Pero y si uno es un escéptico de los sondeos? En ese caso los datos de arriba deberían servir para serlo un poco menos. Es evidente que los sondeos se equivocan, pero es todavía más evidente que no son una ficción total. Basta revisar los gráficos para comprobarlo. Incluso en unas elecciones donde las encuestas no han estado bien, lo cierto es que los resultados se parecen mucho más a las encuestas que a los resultados de 2011 o las elecciones europeas del año pasado.

Imaginad ahora que alguien no creyese realmente en las encuestas. Esa persona debería estar hoy sorprendidísima con el crecimiento de Podemos o la aparición de Ciudadanos. Pero esa persona no existe. Estos dos partidos no son una enorme sorpresa… entre otras cosas porque las encuestas venían avisándolo. Tenemos ahí otra paradoja: las encuestas despiertan suspicacias al mismo tiempo que conforman nuestras expectativas. Por eso las sorpresas de una jornada electoral se miden respecto a los sondeos, aunque no seamos conscientes de ello.

Las mejores historias de la campaña electoral

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Las elecciones municipales y autonómicas de este 24 de mayo son una prueba para las costuras políticas que tradicionalmente ha tenido España. Aunque nuestro periódico nacerá en otoño, en EL ESPAÑOL no hemos querido estar al margen de esta cita. Así te hemos contado la campaña.

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España en cifras

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En este especial, coordinado por Antonio Delgado, te permite acceder a miles de datos de población, deuda, paro o destino de fondos públicos para que tengas toda la información antes de votar. Entra haciendo click aquí.

La batalla de Madrid

La alcaldía de Madrid siempre ha tenido una importancia estratégica en los cálculos electorales del PP y el PSOE. En 2015, la batalla está más abierta que nunca.

Daniel Basteiro siguió junto a Adriano Morán y Javier Álvarez, de 93 metros, a los cuatro candidatos con más posibilidades de convertirse en alcaldes: Esperanza Aguirre (PP), Manuela Carmena (Ahora Madrid), Antonio Miguel Carmona (PSOE) y Begoña Villacís (Ciudadanos). El resultado, en estos vídeos y textos:

Radiografía de los votantes

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Las urnas en Cataluña

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Socorro: ¡#nopuedovotar!

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Puedes intentarlo de muchas maneras, pero si estás en el extranjero, quieres utilizar tu DNI electrónico o un juez ha declarado tu incapacidad total, todo son trabas. Te ofrecemos tres reportajes que te harán pensar sobre las grietas de uno de los derechos fundamentales:

Aragón, Extremadura, Murcia…

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Un total de 13 comunidades autónomas decidirán su suerte este domingo. En EL ESPAÑOL hemos querido acercarnos a muchas de ellas para contarte sus realidades y preocupaciones:

Foto de portada: IU El Viso

Así son los votantes de cada comunidad autónoma

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El sistema de partidos está cambiando. Las nuevas formaciones -sobre todo Podemos- triunfan entre los más jóvenes y PSOE y PP ven envejecer a sus electorados. Se asume que estas tendencias son iguales en toda España. ¿Pero de verdad lo son?

También en EL ESPAÑOL:

El sistema de partidos está cambiando. Aún no entendemos bien en qué dirección ni hasta qué punto, pero todas las encuestas así lo reflejan. El ascenso de dos partidos nuevos y el mantenimiento de los tradicionales asegura una reconfiguración de los votantes. Sociólogos y analistas nos estamos peleando por identificar los ejes de esta reconfiguración. A día de hoy, parece que la edad y la ideología de los votantes están desempeñando un papel clave.

Sabemos, por ejemplo, que el PP está perdiendo apoyos del centro-derecha mientras Ciudadanos lo está ganando alrededor del centro. Observamos que Podemos ha encontrado una barrera a su intento inicial de ser una iniciativa transversal. Por otro lado, mientras las nuevas formaciones -sobre todo Podemos- triunfan entre los más jóvenes, el PSOE y el PP ven envejecer a sus electorados. Se asume que estas tendencias son iguales en lo largo y ancho del territorio español. ¿Pero de verdad lo son?

Para responder a esta pregunta analizaremos cinco comunidades autónomas. Utilizamos los datos de los estudios preelectorales del CIS para investigar la distribución por edad e ideología de cada partido en cada región.

La ideología en cada región

El primer gráfico muestra los perfiles ideológicos de los votantes en cada comunidad. Representa el lugar donde se ubican a sí mismos en el eje izquierda/derecha aquéllos que tienen intención de votar a un partido o simpatizan con él.

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Lo primero que salta a la vista es que las comunidades autónomas confirman grosso modo las tendencias nacionales. El PP obtiene la mayoría de su electorado del lado derecho del espectro ideológico, el PSOE y Podemos hacen lo propio por la izquierda y Ciudadanos tiene una presencia más centrada.

¿Pero qué pasa si observamos cada comunidad con más detalle? Para ello usaremos un gráfico diferente a partir de los mismos datos: los perfiles ideológicos de los votantes en cada comunidad. Para facilitar la comparación, en la columna de la izquierda hemos representado la distribución del conjunto de los ciudadanos en cada región.

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Los simpatizantes del PP tienen un perfil más de derechas en algunas comunidades. En Madrid y Aragón dominan los votantes de derecha “pura” (7). En Valencia, en cambio, tienen un perfil más heterogéneo. Allí los populares buscan y consiguen votos en el (6) e incluso en el (5) si bien menos que en anteriores comicios.

Todavía más variada es la composición del PSOE. En Asturias es la izquierda la que nutre a los socialistas mientras en Madrid el partido consigue votos incluso del centro-derecha. Esta circunstancia refleja el contraste entre un partido socialista de base obrera (y minera) y otro en un entorno más urbano. En la Comunidad Valenciana, el PSOE mantiene un único granero de votos: el centro-izquierda (4). Seguramente porque la huella del PP y de Compromís -la coalición liderada por Mónica Oltra- es profunda.

Podemos compite por los mismos espacios que el PSOE. Así, el partido de Pablo Iglesias es el favorito de los votantes de izquierda (3) en Aragón y en Madrid. En ninguna de las cinco autonomías estudiadas está tan escorado a la izquierda como en Aragón. Algo que quizás se explica por su candidato y por la organización que allá se está conformando.

Pero lo más llamativo de los cinco perfiles de Podemos es su transversalidad en Asturias. Allí logra muchos votos del centro e incluso del centro-derecha (6). Más incluso que el PSOE o Ciudadanos. Resulta ilustrativo el hecho de que el Podemos asturiano esté obteniendo, según el propio CIS, casi tantos apoyos de ex-votantes del PSOE como del FAC de Álvarez-Cascos y de UPyD.

Ciudadanos, por el contrario, tiene una presencia territorial de momento homogénea. En Madrid y en otros lugares el partido está construyendo una plataforma relativamente centrada. La mayor excepción ocurre en la Comunidad Valenciana, donde el partido es más fuerte en el centro-izquierda. Allí le resulta seguramente más fácil crecer entre ese electorado porque hasta hace poco era el PP quien mantenía el liderazgo en ese segmento de la población.

El peso de la edad

Para complementar la radiografía vamos a revisar el perfil de edad de los votantes. De nuevo analizaremos cada partido en las mismas cinco autonomías, dividiendo el voto y simpatía por franjas de edad de en torno a una década, siguiendo la pauta del CIS.

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El envejecimiento de los electorados del PP y del PSOE es evidente. El partido conservador destaca especialmente por el apoyo de los mayores de 65 años: sólo con ellos consigue un 7% del censo total en las cinco autonomías. En el PSOE esta tendencia es algo menos acusada. Pero a cambio tiene más éxito entre quienes tienen más de 55 años y menos de 64. Es decir, la generación nacida entre 1949 y 1959.

Podemos y Ciudadanos tienen perfiles más jóvenes. El primero destaca por sus apoyos en la franja que va de los 18 y a los 34 años. Ciudadanos tiene más éxito con personas entre 35 y 44.

Estas tendencias generales tienen matices en cada región. Para apreciarlos usaremos el siguiente gráfico, que reordena los mismos datos.

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En gris hemos representado la distribución por edad de los electores de cada comunidad. Es un dato importante que nos informa sobre el peso relativo de cada franja de edad. Así podemos observar que Aragón y sobretodo Asturias tienen una población más envejecida. Excepto Madrid, que tiene un perfil ligeramente más joven, todas las regiones comparten una característica: la franja con más población es la de los mayores de 65 años.

El caso de Asturias es muy llamativo: allí el PSOE logra las simpatías del 15% del censo sólo con votantes mayores de 55 años. En cambio, los más jóvenes están apoyando a Podemos. Además, ya vimos que la nueva formación ha logrado en Asturias llegar a personas de ideología más moderada. Es muy posible que esto ponga en peligro la sostenibilidad de la actual estrategia socialista.

Parece claro que la cuestión generacional está impulsando a Ciudadanos y Podemos pero no igual en todas partes. En Madrid, por ejemplo, eso significa que los dos partidos podrían sacar partido de la estructura demográfica no tan envejecida de la población madrileña. En la Comunidad Valenciana, Ciudadanos cuaja más entre votantes de mediana edad y Podemos entre los más jóvenes. En Castilla-La Mancha, los jóvenes parecen preferir a Ciudadanos y en Asturias a Podemos.

Entretejer un partido

Hemos visto que los simpatizantes de cada partido no son homogéneos en todas partes. Existen elementos comunes a todas las regiones. Pero hay variaciones en cada una que podemos relacionar con su estructura demográfica e ideológica. Los partidos se adaptan a las particularidades de cada comunidad y tienen éxito también en función de su posición y su actitud frente a asuntos locales.

No es una sorpresa. Al fin y al cabo, las elecciones funcionan como un mercado en el más amplio sentido de la palabra. Los partidos (la oferta electoral) se adaptan a la demanda (los votantes) y también al resto de partidos (su competencia). El equilibrio de este juego entre votantes y partidos no es igual en toda la geografía española.

El PSOE y el PP tuvieron que encontrar formas para hacerse un nicho de votantes en cada lugar. Quizás mineros y sindicalistas en Asturias para el PSOE o asociaciones de amas de casa y agrupaciones falleras en Valencia para el PP. Ciudadanos y Podemos tendrán que hacer lo mismo si quieren perdurar, incluso en estos tiempos de redes sociales y democracia por televisión.

También en EL ESPAÑOL:


Nota. En este artículo nos referimos a votantes y simpatizantes como la misma cosa porque la variable que hemos usado para el análisis es la denominada “voto+simpatía” del CIS. Esta variable es útil para los propósitos de este artículo, pero cabe recordar que no es una buena predicción del voto. También es importante tener en cuenta que alrededor del 25% de encuestados no declara voto o simpatía por ningún partido. Por último, cabe recordar que los datos provienen de una encuesta y que pequeñas variaciones estarán dentro de los márgenes de error de la muestra.

La nueva política en la cuenca minera

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La crisis económica de Asturias y el impacto de la fortuna oculta del histórico líder sindical José Ángel Fernández Villa han generado un caldo de cultivo propicio para los candidatos de los nuevos partidos, que abandonan una herencia política que hasta ahora se transmitía de padres a hijos.

La crisis económica de Asturias y el impacto de la fortuna oculta del histórico líder sindical José Ángel Fernández Villa han generado un caldo de cultivo propicio para los candidatos de los nuevos partidos, que abandonan una herencia política que hasta ahora se transmitía de padres a hijos.


“Si mi abuelo fallecido supiera que me presento a alcaldesa por Ciudadanos, se llevaría un disgusto”, dice Nerea Forcelledo mientras mira este solar vacío que un día fue un lavadero de carbón.

Forcelledo es abogada, tiene 26 años y es la cabeza de lista de Ciudadanos en Langreo, uno de los grandes concejos mineros de Asturias. Aquí gobierna el PSOE y siempre han logrado mayoría los partidos de la izquierda tradicional. En la cuenca minera hay una tradición obrera heredada de padres a hijos y esculpida en la clandestinidad.

“Si me hubiera presentado por el PSOE sería un orgullo para la familia”, dice la candidata de Ciudadanos, que hace un hueco para charlar durante su primera campaña. “Estamos que no paramos y todavía tengo que acercarme luego por el despacho para terminar un trabajo pendiente”.

El lavadero de Modesta fue el segundo destino laboral del padre de Nerea Forcelledo. Una zona más segura para trabajar después de haber quedado tocado por un accidente grave. “Mi padre tuvo dos accidentes importantes. Era maquinista en la mina y le tocó sacar a muchos compañeros muertos. Eso te marca”, asegura.


 

Todos los datos de Langreo


 

 

La mina es mucho más que un empleo en esta comarca. Si hay algo que llama la atención al forastero, es el orgullo de haber nacido del carbón y la solidaridad que es fruto de haber pasado por malos momentos juntos.

“Me decidí a militar en Ciudadanos hace tres años que en estos concejos no había futuro. El tejido industrial se pierde y no hay esperanza para los jóvenes”, dice la candidata, que dio el salto a la política activa de la mano de UPyD y se cambió al partido de Albert Rivera al mismo tiempo que Ignacio Prendes, número uno de UPyD en Asturias hasta finales de marzo.

El viejo lavadero de carbón del Pozo Modesta. / OLALLA PENA
El viejo lavadero de carbón del Pozo Modesta. / OLALLA PENA

Fondos en balde

El antiguo lavadero de Modesta representa muy bien los problemas de la cuenca minera. Un viejo castillete es lo único que recuerda su pasado minero. Lo demás es un solar enorme en el que se proyectaron muchas cosas y nunca se construyó nada. Junto a él, una calle de nuevo trazado con aceras inmaculadas y farolas de diseño casi sin estrenar.

Modesta es uno de los lugares donde llovieron los millones de los fondos mineros. Se invirtieron 1.600 millones de euros entre 1998 y 2005. En el plan 2006-2012 estaban previstos 2.880 millones según las cifras del sindicato minero SOMA-FITAG-UGT. Pero una buena parte de ese dinero se ha destinado a obras públicas que no han generado una alternativa real al carbón.

En la cuenca central de Asturias quedan cuatro pozos en activo. En los años 60 llegó a haber más de 40, según cifras de la hullera pública Hunosa. La Unión Europea ha marcado 2018 como la fecha límite en la que no se podrán dar más ayudas públicas a la producción de carbón. El año está a la vuelta de la esquina y todavía no hay relevo.

“La idea de reindustrialización nunca se materializó”, zanja desde su despacho de la Universidad de Oviedo el profesor Holm-Detler Köler.

Köler se ha dedicado a analizar la evolución de las zonas mineras asturianas desde un punto de vista sociológico con el referente de la comarca alemana del Ruhr. El profesor dice que los sindicatos mineros son los que manejan los hilos de la política en estas comarcas y por lo tanto los responsables de que el dinero se haya malgastado.

Para explicar su poder casi absoluto, Köler echa mano de la Historia: “La propia creación de Hunosa fue una presión sindical desde la clandestinidad. El régimen no era capaz de controlar la conflictividad social y la actividad de los sindicatos. Además, desde el punto de vista económico la extracción de carbón no era rentable. Se creó entonces una gran empresa pública que aglutinara los pozos privados. Así nació Hunosa, que empezó a pagar salarios altos y llevó a cabo una política paternalista para calmar a la sociedad”.

Durante la Transición emergió el sindicato SOMA-UGT, muy vinculado al PSOE asturiano. “En la minería tenían muchas esperanzas en el socialismo y relacionaban esas dos siglas”, comenta Köler. “SOMA y CCOO disponían de gran cantidad de liberados en Hunosa que podían controlar muchas personas”, dice el profesor alemán. “El SOMA siempre fue muy jerárquico. Disponía de un ejército en la organización de la hullera pública y en los ayuntamientos. Así ejercía un control como ningún sindicato en ninguna otra zona de España”. Cuando se crearon los fondos mineros y llegaron millones a las cuencas, los encargados de gestionarlos fueron los mismos: políticos controlados por los sindicalistas.

La nueva izquierda

Mónica González Santos, de 37 años, representa también la entrada de la nueva política en la vieja cuenca minera. Su reto es acabar con la hegemonía del PSOE como cabeza de lista de Podemos en San Martín de Rey Aurelio, uno de esos ayuntamientos españoles en los que no hubo un solo movimiento de siglas en toda la democracia.

Mónica rompe con una tradición política y sindical de varias generaciones: “Mi bisabuelo fue alcalde socialista en San Martín. Mi abuelo era minero y en mi familia hay varios socialistas. Una tía mía llegó a ser directora general del Principado”.

Mónica me recibe antes de un mitin de Íñigo Errejón. El acto se celebra en Gijón y es el primer gran acto de campaña. En Podemos creen que también pueden ser la alternativa en las comarcas mineras.

Mónica cuenta que en su familia han entendido su simpatía por Podemos aunque reconoce: “A mi abuelo se lo dije hace 15 días. Me daba un poco de respeto”. En los debates familiares, Mónica se queda con el lema de uno de sus tíos: Vale más meter la pata que meter la mano. “No se puede acusar a nadie con el dedo, pero hay cosas que se han hecho con las ayudas públicas que no son normales”, dice mientras empieza a sonar la megafonía del mitin.

La Sindicatura de Cuentas, órgano encargado de fiscalizar la actividad económica del sector público asturiano, ha analizado la concesión de ayudas a la minería.”La gestión por el Principado es poco eficiente”, dice uno de los informes.

La Sindicatura no se mete en la oportunidad de destinar las inversiones a una u otra obra. Quien sí tiene una opinión personal clara es Esteban Fernández, natural de Mieres y profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo. “El efecto de toda esta lluvia de millones es casi nulo. No sólo se trata de poner hormigón. Hay que dotar a esas inversiones de una atmósfera adecuada para que generen un tejido productivo alternativo. Desde el punto de vista económico ha sido dinero tirado a la basura”.

Dinero efímero

Al calor de los fondos mineros, crecieron empresas como Alas Aluminium o Venturo XXI. Muchos vieron en ellas una oportunidad laboral para los jóvenes que ya no entraban en la mina. Pero la generosidad de los fondos fue su perdición y acabaron cerrando. En el caso de Alas Aluminium, los administradores concursales llamaron la atención sobre los errores en las subvenciones y el tamaño excesivo de la planta, la maquinaria y el personal. Según el informe definitivo redactado en 2003, Alas Aluminium obtuvo “subvenciones cuantiosas de la administración para cuya concesión ha simulado una actividad casi inexistente, incluyendo trabajadores ajenos a la propia concursada o que eran contratados de forma caprichosa”.

El listado de inversiones de dudosa eficacia es amplio. En el capítulo de obras públicas, uno de los proyectos más cuestionados es el soterramiento de las vías en el concejo de Langreo, un proyecto faraónico para esconder la cicatriz del paso del ferrocarril de vía estrecha en las localidades de Sama y La Felguera. La obra estuvo a punto de quedar a la mitad. Ahora el Gobierno autonómico se ha comprometido a terminarla. Se calcula que costará 68 millones de euros a los que hay que sumar otros 30 para volver a instalar las vías.

La lluvia de millones fue tal que llegó a plantearse la construcción de un gran parque de atracciones en la comarca de Lena. El proyecto se llamaba Legendarium y nunca se construyó.

Otro de los destinos de las ayudas púbicas estos años han sido las becas con las que los hijos de mineros podían estudiar inglés en el extranjero. “Yo me fui tres veranos a Irlanda”, dice Nerea Forcelledo.

Hoy la mayor parte de los amigos de Nerea han emigrado o están en el paro y su círculo no es una excepción. Los que se han quedado viven de la generosa prejubilación de un familiar.

 

Se estima que más de 20.000 ex mineros cobran esta asignación, según cifras que maneja Hunosa. “El efecto de las prejubilaciones hace que esta región tenga una renta per cápita por encima de la media asturiana y de la española”, apunta el profesor Esteban Fernández.

Una comarca envejecida

Ese chorro de dinero es un espejismo a punto de desvanecerse. Así lo indican las cifras de paro. El Regiolab de la Universidad de Oviedo señala a las cuencas mineras como la zona de mayor tasa de paro de toda la región. La pérdida de empleos ha desembocado en una fuerte despoblación de las comarcas y en la emigración de la gente joven. “Tenemos proyecciones demográficas a 15 años en las que se observa que esta zona será la comarca asturiana más castigada por el envejecimiento si las condiciones se mantienen como están”, apunta el profesor.

Los fondos mineros dotaron a la zona central de Asturias de unas vías de comunicación envidiables que conectan al 80% de la población de la región. Cada vez más familias apuestan por vivir en la comarca animados por los precios de la vivienda y por la buena situación.

No todo se ha hecho mal en Asturias. En Valnalón llevan 28 años fomentando las empresas tecnológicas. De su semillero han salido cerca de 600 proyectos empresariales y en su ciudad tecnológica están instaladas más de 60 empresas que dan trabajo a 1.500 personas. Otro ejemplo es el Centro de Soft Computing de Mieres, que es una refererencia nacional.

La propia Hunosa trabaja ahora en actividades similares y busca rentabilidad en nuevas energías como geotermia y biomasa. “El objetivo es caminar hacia la lógica empresarial y tratar de generar actividades alternativas que sean viables. Hasta ahora Hunosa ha cuidado de todo el mundo y muy poco de ella misma”, dice su presidenta, María Teresa Mallada.

Según la última encuesta del CIS, el PSOE volvería a ganar las elecciones en Asturias.  Podemos se situaría como segunda fuerza más votada pero sería la tercera en escaños por detrás del PP por las particularidades de las circunscripciones en las que está dividida la región. Podemos obtendría 10 diputados y Ciudadanos entraría con cuatro en el Parlamento regional.

“Lo que pase en las cuencas mineras es simbólico pero no determinante para el conjunto de Asturias. Entre otras cosas porque la pérdida demográfica hace que en esos concejos se decidan pocos escaños”, apunta Miguel Presno, profesor de Derecho Constitucional.

En Asturias ahora gobierna el PSOE. Pero hubo también gobiernos de centro-derecha. En el PSOE no han querido ofrecer su opinión en este reportaje. En el PP creen que la fragmentación de voto en el centro-izquierda les puede beneficiar. “Esperamos ganar votos en todos los concejos mineros”, señala Luis Venta Cueli, jefe de campaña popular, que ve desánimo entre los votantes de izquierdas por el escándalo del sindicalista José Ángel Fernández Villa, líder histórico del sindicato SOMA-UGT.

Fernández Villa (con bigote), junto a Cándido Méndez, Alfonso Guerra y José Luis Rodríguez Zapatero en la fiesta minera de Rodiezmo en 2009.
Fernández Villa (con bigote), junto a Cándido Méndez, Alfonso Guerra y José Luis Rodríguez Zapatero.

Un minero corrupto

El líder minero regularizó casi 1,4 millones de euros durante la última amnistía fiscal. Ocurrió en 2012, mientras capitaneaba una huelga que generó un rosario de barricadas y enfrentamientos. Nada más conocerse la noticia en octubre del año pasado, Villa fue expulsado del PSOE y del sindicato SOMA-UGT. El presidente asturiano, Javier Fernández, dijo sentirse profundamente decepcionado.

“Cuando ocurrió lo de Villa, en mi familia se dijo que hasta aquí habíamos llegado”, dice Mónica González. “Ven la necesidad de un giro pero no sé si tanto como para cambiar su voto. Los sindicatos mineros son la casta”.

Nerea Forcelledo, de Ciudadanos, observa que “la manera de pensar de la gente está cambiando” pero no lo tiene claro: “La gente es consciente que esto va mal. Pero están tan vinculados a los viejos partidos que no entienden que el cambio no viene por esa vía”. Ciudadanos no aspira a arrebatar la alcaldía al PSOE en Langreo pero sí espera tener entre dos y tres concejales.

Con un ojo puesto en su hijo de seis años que juega en el parque, el líder del sindicato minero SOMA-UGT me cuenta su perspectiva sobre el futuro de la comarca. Se llama José Luis Alperi y es ingeniero técnico industrial y empleado de Hunosa. Fue elegido por un 97% de los afiliados en 2013 después de que Fernández Villa dejara la presidencia por motivos de salud.

En sus intervenciones públicas, Alperi no ha dudado en marcar distancias con el líder ahora investigado por fraude fiscal. “No podemos permitir que un mal comportamiento personal sirva para que algunos pretendan hacer una causa generalizada contra el sindicato”, dice.

En las elecciones sindicales de noviembre, SOMA-UGT obtuvo un 61% de los votos. CCOO, apenas un 32%. Las cifras indican que el escándalo de Fernández Villa apenas han afectado al apoyo del sindicato en la cuenca minera. “En el último año, hemos subido de 5.400 a 6.200 afiliados”.

El líder de SOMA-UGT es consciente de que los esfuerzos por reindustrializar las comarcas mineras no han dado los resultados esperados pero se justifica. “A toro pasado es fácil analizar dónde se cometieron los errores”, dice. Alperi es el reflejo de otra generación pero no votará por los nuevos partidos. “Yo pido el voto para el PSOE”, dice antes del final de la conversación.