Agua salada fluye por Marte

 

marte1La NASA ha anunciado hoy la presencia de una salmuera compuesta por agua líquida y sales de sodio y magnesio. El hallazgo tiene importantes implicaciones sobre la habitabilidad del planeta rojo

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Imagen coloreada de algunas colinas de Marte. (Foto: NASA/JPL)

La NASA ha confirmado la presencia de agua salada en la superficie de Marte, algo que se sospechaba desde hacía tiempo, gracias a unos surcos lineales detectados por el satélite de reconocimiento orbital (MRO por sus siglas en inglés). La única posibilidad que explicaba esa escorrentía era el agua, pero hasta ahora no ha podido demostrarse con suficiente seguridad. El trabajo publicado hoy en Nature Geosciences muestra que en realidad ese agua se trata de una densa salmuera, que se arrastra por la superficie en pendiente y genera esta erosión.

La anunciada presencia hoy del investigador Lujendra Ojha en la rueda de prensa de la NASA daba muchas pistas sobre el contenido de la exclusiva. Hace cuatro años, como estudiante de grado en la Universidad de Arizona, fue el primero en apuntar a la posibilidad de que en Marte hubiera agua salada corriendo por la superficie durante los meses cálidos, en los que la temperatura en el ecuador del planeta rojo puede alcanzar los 20ºC. En latitudes medias, la temperatura suele promediar los -50ºC y en los polos puede alcanzar los -150ºC.

Junto a Ojha estaba hoy además su mentor en Arizona, Alfred McEwen, investigador principal de la MRO. Estos investigadores detectaron con imágenes de espectrometría en alta resolución una serie de surcos oscuros que aparecen cada verano y desaparecen cada invierno. Los investigadores analizaron imágenes de cuatro sitios diferentes en los que había aparecido este tipo de erosión, zonas muy especiales por su exposición al sol. Estos últimos análisis de bandas de absorción confirmaron que las sales son en realidad perclorato de sodio, perclorato de magnesio y clorato de magnesio.

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Los surcos en las paredes del cráter Garni. Foto: NASA /JPL

Dado que los surcos, de hasta 100 metros de longitud, aparecen en el verano marciano, cuando la superficie es más cálida, una posibilidad era que pudieran ser producidos por hielo que se derrite y drena bajo la superficie de las laderas. Además, al tratarse de una salmuera muy concentrada sería capaz de permanecer en un estado líquido a temperaturas de incluso -23ºC.

“Algunas formas geológicas en las pendientes de cráteres en la superficie de Marte presentan variaciones estacionales sorprendentes en principio, y ahora ya está claro que son debidas a depósitos en el subsuelo, tipo salmueras o aguas saladas, que se evaporan cuando se calientan por el sol”, explica a EL ESPAÑOL Miguel Ángel López Valverde, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía y coordinador del proyecto europeo UPWARDS. “La idea no es nueva, pero es la primera vez que se confirma con medidas directas”, añade.

Julia de León, investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias, está especializada en la búsqueda de minerales en asteroides y otros cuerpos menores del Sistema Solar. “Para que existan sales hidratadas es necesaria la existencia de agua líquida”, apunta De León, y añade: “Parece que al fin existe una evidencia, una detección” de estas sales y su comportamiento. El estudio apunta a la posibilidad de la existencia de agua líquida actual, no antigua, y que ésta se manifiesta en ciclos. “Lo más probable es que se trate de una especie de condensación de la humedad de la atmósfera, las sales atraparían y precipitarían el agua”, aventura.

Implicaciones para la vida en Marte

En mayo de este año, un grupo de investigadores españoles liderados por Jesús Martínez-Frías, investigador del Instituto de Geociencias del CSIC y la Universidad Complutense de Madrid, ya fue portada en Nature Geosciences al sugerir esta misma hipótesis. En conversación con EL ESPAÑOL, Martínez-Frías valora este nuevo estudio como una confirmación de “la presencia de sales hidratadas en los taludes donde se había observado esta actividad”. Además, esta identificación “verifica los resultados obtenidos en nuestro estudio reciente y refuerza nuestra hipótesis científica sobre las salmueras”, dice el geólogo, primer español en aparecer en portada de esta publicación.

Este descubrimiento apoya los planteamientos sobre un Marte activo, es decir, geológicamente vivo y con posible actividad acuosa actual, que generaría una “escorrentía efímera” de estas salmueras. Aún queda por ver si esto puede relacionarse con un posible ciclo hidrológico en el planeta marciano.

“Si el trabajo se confirma con posteriores estudios y aclaraciones”, comenta López Valverde, “entonces esto confirma la existencia de depósitos de agua o hielo en el subsuelo en latitudes medias, lo que indicaría más cantidad de los almacenes de este elemento, hasta ahora mas abundantes en altas latitudes y en las capas polares”.

Finalmente, estos resultados también son importantes desde el punto de vista de la habitabilidad de Marte. Según Martínez-Frías, “como ya se ha indicado, en la superficie de Marte las condiciones son muy hostiles para la vida, especialmente debido a la radiación UV, pero estos nuevos datos sobre la posible existencia de agua líquida actual sub-superficial respaldan que la habitabilidad es mucho más favorable bajo el regolito marciano”, es decir, bajo la capa de polvo mineral y rocas que cubre la superficie. Allí, dice el investigador, “es donde habrá que concentrar los esfuerzos futuros en la búsqueda de vida”.

¿A dónde vas, exoplaneta?

Un equipo de astrónomos ha conseguido realizar el mejor seguimiento realizado hasta la fecha a un exoplaneta -un planeta que no pertenece a nuestro Sistema Solar- en su órbita alrededor de un sol lejano, lo que puede ayudar a comprender mejor la formación de estos cuerpos celestes. 

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Imagen del telescopio Gemini Sur, de Chile. (Gemini Observatory)

Un equipo de astrónomos ha conseguido realizar el mejor seguimiento realizado hasta la fecha a un exoplaneta -un planeta que no pertenece a nuestro Sistema Solar- en su órbita alrededor de un sol lejano. Mediante una serie de imágenes tomadas entre noviembre de 2013 y abril de 2015, un grupo de investigadores han logrado registrar el movimiento del exoplaneta “Beta Pico b” a lo largo de un año y medio, un fragmento de los 22 años terrestres que dura el viaje alrededor de su estrella, “Beta Pictoris”.

Descubierto en 2008, “Beta Pico b” es un planeta gigante de gas de 10 a 12 veces la masa de Júpiter que forma parte del sistema complejo de la mencionada estrella, situada a más de 60 años luz de la Tierra.

El estudio publicado en la revista Astrophysical Journal muestra hasta qué punto se han perfeccionado las mediciones de la órbita del exoplaneta y del anillo de material que rodea a la estrella, así como la relación dinámica entre los dos. También incluye la medición más precisa de la masa de la estrella “Beta Pictoris” y muestra que es muy poco probable que la trayectoria de “Beta Pico b” pase directamente entre nosotros y su estrella madre.

El informe describe las observaciones del sistema “Beta Pictoris” dirigidas por el doctorando Maxwell Millar-Blanchaer del Instituto Dunlap de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Toronto. Se han realizado con el instrumento Gemini Planet Imager (GPI) en el telescopio Gemini Sur, en Chile.

¿Por qué es importante saber la trayectoria de un exoplaneta? Millar-Blanchaer comenta a EL ESPAÑOL que “conocer los parámetros orbitales de un exoplaneta, los que que predicen su trayectoria, nos puede decir muchas cosas sobre el sistema al que pertenece”. En este caso, por ejemplo, se pueden “utilizar los datos recogidos sobre el movimiento del planeta para calcular la masa de la estrella anfitriona”.

Asimismo, Millar-Blanchaer destaca que “en este sistema hay un gran disco de polvo (o disco de escombros) y mediante el estudio de la órbita del exoplaneta podemos ampliar nuestro conocimiento sobre la interacción entre el disco y el citado cuerpo celeste”. “Tener un conocimiento detallado de esta interacción”, añade, “nos puede ayudar a comprender la historia de la formación del planeta en el sistema”.

Otros mundos

Víctor Sánchez Béjar, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), comenta, en conversación telefónica, que determinar una órbita es una forma de confirmar que este tipo de cuerpos están asociados a una estrella. “La determinación de la órbita de un exoplaneta tiene especial interés porque nos permite estudiar por primera vez la dinámica planetaria fuera de nuestro sistema solar”, comenta este investigador.

“En un sentido más general”, afirma Millar-Blanchaer, “conocer la ubicación exacta de los planetas en otro sistema estelar puede decirnos acerca de la historia de la formación del planeta de ese sistema en particular”. “Nos gustaría saber dónde se forman esos planetas, lo grandes que son y cuántos de ellos hay”, concluye.

“Conocer la ubicación exacta de los planetas en otro sistema estelar puede decirnos acerca de la historia de la formación del planeta”

Sánchez Béjar recuerda a EL ESPAÑOL que si bien hay muchos exoplanetas descubiertos – cerca de 2.000, de hecho- “hay muy pocos cuerpos de este tipo con imagen directa”. “Resulta asombroso que seamos capaces de medir la trayectoria de un cuerpo tan lejano con precisión desde la Tierra”, comenta.

Una nueva técnica

La mayoría de los exoplanetas investigados hasta ahora han sido detectados gracias a técnicas como el registro de la velocidad radial, con la que puede medirse la masa de un planeta y su órbita por el tirón gravitacional que ejerce sobre su estrella anfitriona; o bien con instrumentos que utilizan el método de tránsito. Con esta última técnica, los astrónomos observan una caída leve en el brillo de una estrella que indica el paso de un exoplaneta entre nosotros y la estrella, y mediante trigonometría puede calcularse el tamaño del planeta, la distancia con la que órbita a su estrella y la inclinación con que lo hace respecto a nuestra posición. Esta técnica no podría ser usada con “Beta Pico b” precisamente porque su trayectoria, ahora conocida con más precisión, no pasa por delante de su estrella.

Con el Gemini Planet Imager (GPI) los astrónomos pueden tomar imágenes reales del planeta, algo realmente útil si se tiene en cuenta que el registro de estos cuerpos suele ser un millón de veces más débil que su estrella madre. Según Astrophysical Journal, la óptica del GPI brinda una mejor imagen de la estrella objetivo mediante la cancelación de la distorsión causada por la atmósfera de la Tierra. A continuación, bloquea la imagen brillante de la estrella con un coronógrafo, que permite  observar objetos débilmente iluminados, lo que revela el exoplaneta.

El instrumento GPI fue desarrollado por el profesor de la Universidad de Stanford Bruce Macintosh y el profesor de la Universidad de Berkeley James Graham, antiguo director del Instituto Dunlap de astronomía y astrofísica. En agosto de este año, el equipo internacional que trabaja con dicho instrumento anunció su primer descubrimiento: un joven exoplaneta similar a Júpiter que llamaron “51 Eri b” y que gira alrededor de la estrella 51 Eridani, situada a 100 años luz de la Tierra. Es el primer exoplaneta hallado como parte del proyecto de investigación de exoplanetas GPIES, que rastreará alrededor de 600 estrellas durante los próximos tres años.

Hola, Plutón

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La sonda estadounidense New Horizons cumple un hito de la historia de la astronáutica. El martes se acercó al planeta enano a una distancia de su superficie de unos 12.500 kilómetros, lo más cerca que ninguna nave ha pasado de este remoto cuerpo celeste. [Actualizado]

La sonda estadounidense New Horizons cumplió el 14 de julio un hito de la historia de la astronáutica. Se acercó al planeta enano a una distancia de su superficie de unos 12.500 kilómetros, lo más cerca que ninguna nave ha pasado de este remoto cuerpo celeste. Han sido nueve años y medio de viaje desde que en enero de 2006 partiera de nuestro planeta. Los primeros datos enviados han entusiasmado a los científicos.

La máxima aproximación de la nave a Plutón sucedió a las 11:49 UTC (13:49 CET, hora peninsular española) del martes. El acontecimiento no se pudo seguir en riguroso directo: hay un retardo de al menos cuatro horas y media en las comunicaciones debido a la lejanía del ex-planeta respecto de la Tierra. Además, la antena de la New Horizons no estaba apuntando a nuestro planeta en el momento de la aproximación máxima, y la transmisión de datos llegan a una velocidad de tan sólo 1.000 bits por segundo.

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Imagen de Plutón tomada el 13 de julio de 2015. (NASA)

Así las cosas, los datos del momento de máxima aproximación irán llegando paulatinamente. Habrá que esperar hasta 16 meses hasta que toda la información recopilada por los siete instrumentos de los que dispone la sonda. Poca cosa en comparación con un viaje que ha durado más de nueve años y medio.

Valiosos datos

Las primeras imágenes enviadas desde el punto más cercano indican que el explaneta cuenta con montañas heladas. En una zona cercana a la base de la región en forma de corazón del planeta se ha detectado una cadena de montañas con picos de hasta 3.500 metros de altura sobre la superficie del cuerpo helado, informa la NASA. Unas montañas jóvenes, formadas hace no más que 100 millones de años, que sugiere que el Plutón puede ser geológicamente activo.

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Montañas heladas de Plutón en una imagen enviada por la New Horizons. (NASA)

La luna Caronte también parece tener actividad geológica propia a juzgar por los datos enviados por la New Horizonts. Ha sorprendido la aparente ausencia de cráteres en su superficie. Asimismo, ha podido observarse una franja de acantilados y valles de unos 1.000 kilómetros de largo que indica una posible  fractura generalizada de su corteza, “probablemente el resultado de procesos geológicos internos”, indica la agencia espacial estadounidense.

Tamaño

A medida que la sonda se ha ido aproximando a Plutón -que dejó de ser oficialmente un ‘planeta’ por decisión de la Unión Astronómica Internacional en 2006, al detectar que tenia menos masa de la que se pensaba- se fueron recopilando datos importantes.

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Evolución de las imágenes de Plutón desde 1930. (NASA)

Por ejemplo, poco antes de llegar se confirmó al fin que el anaranjado Plutón es más grande de lo que se pensaba: su diámetro alcanza los 2.370 kilómetros, 80 más de lo que se pensaba. Por tanto, en principio es mayor que Eris, un cuerpo celeste del cinturón de Kruiper descubierto en 1992 y cuyo tamaño fue el culpable de que Plutón perdiera su condición de ‘planeta’ para pasar a ser ‘planeta enano’.

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Plutón y su luna Caronte respecto de la Tierra. (NASA)

También se logró una estimación más exacta del tamaño de algunas de las cinco lunas conocidas de Plutón. La principal de ellas, Caronte, cuenta con un diámetro de 1.208 kilómetros, según confirman las imágenes de largo alcance.

En cuanto a las otras lunas, según datos enviados por la New Horizons, Nix cuenta con un diámetro de apenas 35 kilómetros, mientras que Hidra -con una forma irregular- mide 43 por 33 kilómetros. De momento, habrá que esperar un poco más para saber estos datos de las dos lunas más pequeñas, Cerbero y Estigia.

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Representación artística de la nave New Horizons. (JHUAPL/SwRI)

La nave, que pesa 480 kilos, es tras la sonda Voyager 1 el dispositivo lanzado desde nuestro planeta que viaja más rápido: se desplaza a una velocidad de cerca de 50.000 kilómetros por hora. Tras la aproximación a Plutón continuará su viaje, si todo sale bien. Su próxima misión será, precisamente, acercarse a otros cuerpos celestes del cinturón de Kruiper, más allá de Neptuno.

[su_box title=”La importancia de Plutón”]Plutón, como los demás planetas enanos, es una auténtica reliquia de nuestro Sistema Solar. Estos cuerpos celestes, de entre 200 y 2.000 kilómetros de diámetro, pueden aportar nuevos y valiosos datos sobre la formación de los planetas. En una entrevista publicada recientemente en El País, la astrofísica Noemí Pinilla-Alonso lo explica muy claro: “Precisamente porque no es un planeta”. “El material de los cuerpos pequeños, como los transneptunianos y planetas enanos, no sufre tanta transformación como el de los planetas o los asteroides (de regiones más calientes). Así ese material se conserva en un estado muy similar al que tenía al nacer el Sistema Solar”. Plutón, por tanto, puede arrojar más luz sobre el mismo origen de nuestro sistema.[/su_box]

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