El independentismo presiona a la CUP para investir a Mas

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Medios y periodistas afines al president tratan de convencer a la formación anticapitalista para que permita la investidura del líder de CDC. La CUP mantiene el pulso e insiste en encontrar un candidato de consenso.

Medios y periodistas afines al president tratan de convencer a la formación anticapitalista para que permita la investidura del líder de CDC. La CUP mantiene el pulso e insiste en encontrar un candidato de consenso.

Un miembro de la CUP acuñó hace unos años un término que en Cataluña ha hecho fortuna. Habló del Camamilla Party. El término en catalán significa manzanilla, hace referencia al Tea Party estadounidense y describe a un sector de la sociedad catalana. Ese grupo lo forman contertulios, columnistas, directores de medios y un ejército de miles de tuiteros.

A grandes rasgos y con matices, los miembros del Camamilla Party defienden a Artur Mas como la única persona capaz de liderar el proceso soberanista. Consideran que no toca hablar de los recortes hasta que Cataluña sea independiente y atribuyen cualquier indicio de corrupción a una guerra del Estado contra Cataluña. Ese mismo sector no le ahorró reproches a la CUP cuando decidió no ir en la lista unitaria soberanista. Odian tanto a Mariano Rajoy como a Pablo Iglesias o Duran Lleida y les dolió sobremanera que la alcaldía de Barcelona quedara en manos de Ada Colau.

En las últimas horas, el Camamilla Party se ha volcado en presionar a la CUP para que ceda y haga presidente a Artur Mas.

El diario Ara ha publicado en su versión impresa de este martes un editorial llamado Mas no puede ser el problema. El editorial iba destacado en portada con el titular Peligra la investidura. Uno de sus más destacados columnistas, Antoni Bassas, también publica en el mismo periódico un artículo a favor de la investidura del president en funciones. “Sería un error que lo que no ha conseguido la persecución mediática con base en Madrid se decidiera ahora en Barcelona”, asegura.

El exdirector de La Vanguardia, José Antich, también afirma en un artículo que los intentos de desplazar a Mas de la presidencia son de una “gran miopía”. Pilar Rahola aseguró este lunes en 8TV que no le parecería justo que se apartara ahora al president. Otros periodistas y opinadores invitaban a la CUP a reflexionar sobre por qué se alinea con los poderes unionistas en el rechazo a Artur Mas.

https://twitter.com/jordibarbeta/status/648721503140364288

El ‘president’ mártir

La imputación de Artur Mas por la consulta del 9N, conocida durante la mañana de este martes, ha aumentado aún más la presión sobre la CUP. Todo el soberanismo ha cerrado filas en torno a Mas y esto ha dejado a la CUP aún más expuesta a pesar de que el líder del partido, Antonio Baños, ha mostrado su solidaridad con Mas y las demás imputadas.

Para más inri, el juez ha citado a Mas a declarar en el 75º aniversario del fusilamiento del antiguo president de la Generalitat Lluís Companys.

Muchos han interpretado la imputación de Mas como el estímulo necesario para que la CUP cediera en su postura de negar la investidura. Mas adquiría una posición más transgresora y se convertía en representante de la desobediencia que prodiga la CUP. Baños, sin embargo, ha mantenido el discurso del partido y ha dejado claro que no cederán a las presiones. “Después de décadas de represión policial y judicial, no nos asusta demasiado una campaña de Twitter”, ha afirmado el líder de la CUP.

Quiénes han evitado pronunciarse a favor de la investidura de Mas han sido los presidentes de la ANC y Òmnium Cultural. En una rueda de prensa conjunta, han criticado la imputación y han confiado en que las formaciones llegarán a un acuerdo, pero no han querido valorar si es importante que Mas sea president.

Un poder inesperado

Todas las encuestas indicaban que la CUP tendría la sartén por el mango a la hora de articular una mayoría soberanista en el Parlament. Lo que no se esperaba la formación era que la investidura de Mas como president dependería de sus votos. El partido anticapitalista se sentía mucho más cómodo con la posibilidad de una abstención en segunda vuelta. Pero ahora este escenario no es posible y la CUP tiene la carga de ser quién puede dinamitar el proceso si JPS tampoco cede.

La situación no ha avanzado durante este martes. Ambas formaciones han reafirmado sus posiciones ante los medios durante la mañana y por ahora nadie quiere aparentar que está dispuesto a ceder. El entorno de Mas ha filtrado a TV3 que el proceso no se va a parar y que la CUP ha de decidir si lo va a apoyar. Baños ha vuelto a repetir que no investirán a Mas y ha insistido en una figura de consenso con la que “todos nos podamos sentir cómodos”. Si Mas representa un extremo y la CUP otro, lo que buscan es un candidato intermedio. Con esas palabras lo ha explicado Baños durante una entrevista en TV3.

CDC, sin embargo, no está dispuesta a dejar de liderar el proceso y considera “irrenunciable” la presidencia de Mas. Después de todos los costes de la aventura independentista para el partido –de la ruptura con Unió a las imputaciones–, no quieren que la presidencia quede en manos de una persona de ERC o de un candidato independiente como Romeva. ERC sigue defendiendo que el candidato de Junts pel Sí es Mas pero de manera menos apasionada. “Concentrémonos en el qué y no en el quién”, ha afirmado este martes Oriol Junqueras.

Junts compareció este martes para valorar los resultados y proyectó una imagen de unidad en torno a Mas. Las declaraciones de Romeva y del propio Mas, no obstante, dejaban la puerta abierta a negociar otro presidente. “El candidato es Mas, y a partir de aquí negociaremos”, explicó Romeva. “Lo importante es saber si los 72 diputados están dispuestos a sacar adelante la hoja de ruta (…) y el resto son cosas añadidas”, zanjó Mas.

Las negociaciones, en marcha

Ambos partidos ya han empezado con algunas llamadas los primeros contactos de lo que se prevé como una dura negociación.

El núcleo duro de Junts se ha reunido en el Parlament para empezar a confeccionar el nuevo Gobierno y la organización del grupo parlamentario y a barajar nombres de futuros consellers. A la reunión han acudido Romeva, hombres de confianza de Mas como Josep Rull o Jordi Turull, dirigentes de ERC como Marta Rovira y Lluís Salvadó y las expresidentas de las organizaciones sociales ANC y Òmnium, que iban en la lista en los puestos dos y tres.

A la vez se ha designado una comisión negociadora formada por miembros de todos los partidos y entidades de la candidatura con el objetivo de iniciar los contactos con la CUP. Junts busca contactos discretos y sin aspavientos y evita críticas contra la postura de los anticapitalistas.

La CUP, por su parte, ha iniciado conversaciones con todos los partidos que puedan sumarse al llamado proceso constituyente. También con la coalición izquierdista Catalunya Sí que es Pot (CSP), que incluye a Podemos y a Iniciativa. 

Lo que sí que se prevé es una de las negociaciones más herméticas de los últimos tiempos. La CUP ya ha advertido que sus miembros se levantarán de la mesa de negociaciones en cuanto se produzca la primera filtración. El partido ya abandonó la negociación de la lista única en julio después de que se filtrara información a los medios de comunicación.

Chaves Nogales: lecciones de un andaluz sobre Cataluña

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La realidad ha destruido las previsiones del reportero Manuel Chaves Nogales sobre Cataluña. El periodista sevillano viajó a la región durante los años 30 y expresó sus temores respecto a una sociedad convulsa que describió con maestría y exactitud.

Fotografía: cortesía de María Isabel Cintas, que escribió la biografía más completa de Chaves Nogales

La realidad ha destruido las previsiones del reportero Manuel Chaves Nogales sobre Cataluña. El periodista sevillano viajó a la región durante los años 30 y expresó sus temores respecto a una sociedad convulsa que describió con maestría y exactitud.

Chaves Nogales (1897-1944) era subdirector del diario Ahora y se definía como un “pequeño burgués liberal que se gana el pan y la libertad confeccionando periódicos”. Durante sus días en Barcelona se preguntó: ¿Qué pasará en Cataluña? A lo que respondió: “Nada”. Hoy sus palabras se han visto refutadas por la fractura social de la región.

Atraído por la pujanza del catalanismo, Chaves Nogales llegó a Cataluña para contar historias a los lectores del diario Ahora en diciembre de 1931. “Un sentimiento tan metido en la entraña de este pueblo como el del afianzamiento de su personalidad tiene fuerza bastante para subsistir soterrado y brotar pujante cuando llega su hora”, escribió el 25 de febrero de 1936.

El periodista se reunió con el presidente de la Generalitat, Francesc Macià, meses después de que éste hubiera proclamado una república catalana que apenas duró tres días. Volvió después a Barcelona en febrero y marzo del 36, cuando Lluís Companys abandonaba la cárcel y se convertía de nuevo en presidente después de haber proclamado en 1934 un estado catalán que sólo duró 10 horas.

La efervescencia y la movilización del catalanismo impactaron a Chaves Nogales: “Entusiasmo, entusiasmo, entusiasmo. En ningún lugar de España se sabe lo que es el entusiasmo popular si no es en Cataluña. Son gente fervorosa y propicia a la exteriorización de sus sentimientos”, escribió en febrero de 1936.
pagina_reportajeReproducción de uno de los artículos de Chaves Nogales en el diario ‘Ahora’.

Ocultando problemas

Las manifestaciones de aquellos días corrían frecuentes y vertiginosas por las ramblas de Barcelona como lo hacen ahora. Chaves Nogales temía que las grandes convocatorias sirvieran a los gobernantes para jugar al escondite, refugiarse en la muchedumbre y ocultar problemas como el deterioro de los servicios públicos, el paro o la corrupción.

“A nuestro pueblo le entusiasman estas grandes paradas de la ciudadanía”, relató el periodista en marzo de 1936. “No sabe pasar meses sin provocar alguna. Pero acaso entre una y otra (…) tendría alguien que preocuparse de llenar el tiempo con una tarea: la de gobernar, la de administrar, la de hacer por el pueblo algo más que ofrecerle ocasión y pretexto para estos deslumbrantes espectáculos. Si entre una manifestación y otra no hay siquiera unos meses de silencioso y honesto trabajo, llegará el día en que este pueblo catalán, tan fervoroso, tan bueno, cambiará. Y entonces será peor”.

El periodista sevillano alertó del engaño al que podían someter los políticos a una masa fervorosa y en plena movilización: “Sospecho que en aquellos momentos [en referencia a la manifestación que celebraba la victoria electoral del Frente Popular en febrero de 1936] hubiera sido facilísimo para unos agentes provocadores convertir en separatistas a los millares de catalanes que celebraban el triunfo obtenido por el catalanismo en las elecciones”.

El empeño del nacionalismo catalán por construir un estado ha confirmado aquella predicción.

Los líderes catalanes

Los nombres propios han cambiado. Pero las afiladas palabras de este periodista vuelven a rasgar el tapiz de los años para colarse en el presente. Después de entrevistar a Macià y Companys, escribió en marzo de 1936: “Los políticos catalanes son inferiores al pueblo. Es lógico que así sea. Los mejores hombres de Cataluña se consagran, por temperamento y tradición, al servicio de la industria, las artes, el comercio y la pura especulación; saben que con estas actividades pueden conquistar su bienestar material y espiritual; saben también que el servicio público no paga a sus hombres con la misma largueza que la industria privada ni con la misma consideración moral que el ejercicio de las artes o las ciencias. Esto basta para explicar por qué Cataluña no tiene el equipo de hombres públicos que el ejercicio de su autonomía requiere”.

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El retrato que hace el periodista de la clase política catalana es muy duro: “Si a esto se une el egoísmo de las clientelas políticas y el anhelo de conservar el poder en las mismas manos, el pueblo catalán no logrará el alto exponente al que tiene derecho. Ochenta y tantos hombres que quieren seguir cobrando unas dietas no tienen derecho a restar calidad a un pueblo”.

“Hoy paciencia, mañana independencia”, se decía en CiU en época de Pujol. Este aforismo revelaba la existencia de un plan a largo plazo que ha provocado la unión por los extremos de la derecha conservadora y la izquierda republicana en la lista de Junts pel Sí. Chaves Nogales percibía las aspiraciones soberanistas de parte del pueblo catalán como un asunto grave, prolongable en el tiempo y sin solución, pero también sin consecuencias fatales.

El reportero del diario Ahora veía el problema nacionalista como una falta de entendimiento entre una derecha y una izquierda que tenían un objetivo común: mantener el Estatuto, meta que hoy no convence a ninguna de estas facciones. “Si las derechas no pretendían acabar con el régimen autonómico, ¿por qué fueron contra él? Si las izquierdas no querían una nueva aventura revolucionaria, ¿por qué la intentaron? A fin de cuentas, derechas e izquierdas están de acuerdo en mantener el Estatuto. Ni la izquierda quiere más ni la derecha menos. Es, sencillamente, una cuestión de mutua desconfianza”, escribía el sevillano unos meses antes de la Guerra Civil.

¿Qué pasará en Cataluña?, se preguntó Manuel Chaves Nogales en febrero de 1936. “Nada”, se respondió. “Hay, por encima de todo, un hondo sentido conservador que se impondrá fatalmente. Yo no sé si los hombres de la Esquerra, profesionales casi de la revolución, se resignarán a aceptarlo. Si no lo hacen, peor para ellos”.