El reverso tenebroso de la caída del petróleo

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Para el consumidor es bueno. Para el productor, malo. Esta simple interpretación emerge del abaratamiento de los precios energéticos y de las principales materias primas, pero sus efectos colaterales se multiplican. Hay un reverso tenebroso especialmente dañino. La caída del petróleo Brent (Europa) y del crudo West Texas (EEUU) supera el 50% interanual desde el verano pasado (de más de 100 a menos de 50 dólares el barril).

Para el consumidor es bueno. Para el productor, malo. Esta simple interpretación emerge del abaratamiento de los precios energéticos y de las principales materias primas, pero sus efectos colaterales se multiplican. Hay un reverso tenebroso especialmente dañino. Lo está siendo ya entre países emergentes y en los exportadores de petróleo. La caída del petróleo Brent, de referencia en Europa, y del crudo West Texas (EEUU) supera el 50% interanual desde el verano pasado (de más de 100 a menos de 50 dólares el barril).

El drástico movimiento y su velocidad tienen un precedente que hace temblar a más de uno. Fue en el verano de 2008, previo a la quiebra de los bancos de inversión Lehman Brothers y Merrill Lynch. La cotización de los barriles de referencia (Brent y WTI) marcó su máximo histórico hasta la cercanía de los 150 dólares por barril. Seis meses después, la brutal crisis financiera en curso llevó al petróleo por debajo de los 40 dólares o un 70% de descenso. Pese a la recuperación de principios de 2009, el crudo se movió durante el resto del año en una caída interanual superior al 50%, siempre según su cotización en dólares.

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Las causas de la actual crisis

Son varias las causas de la caída del petróleo, pero hay dos fuerzas que han impuesto la ley de la gravedad en este mercado manejado por grandes inversores financieros y, en menor medida, por las propias necesidades de la industria.

  • La primera y principal es la guerra desatada por Arabia Saudí contra el resto de productores advenedizos como Venezuela, Brasil, México o, incluso, Rusia. Son las grandes despensas del mundo con sus nuevos yacimientos, pero la necesidad de altos precios para rentabilizar su extracción les impide planificar e invertir en nuevas perforaciones. Considerados como los banqueros centrales del crudo, los Saud han impuesto su dictadura en los precios para frenar también al poderoso sector del ‘fracking’ en EEUU. El cierre de pozos no convencionales en el país ha sido una constante desde el pasado otoño. El número de perforaciones activas se ha reducido a la mitad, de 1.800 a menos de 900, según la firma especializada Baker Hughes.
  • El aumento de la producción en Irak o Irán -una vez que se levanten las restricciones a sus exportaciones- dibujan un nuevo mapa productor dominado por los países donde se extrae el petróleo a menor coste y que es de mayor calidad a la hora de conseguir derivados de valor añadido como gasolinas y otros combustibles.
  • La desaceleración económica de China -el mayor importador del mundo de materias primas- y las expectativas de alza en los tipos de interés se han dado la mano en las últimas semanas a la hora de destrozar cualquier posibilidad de rebote en los precios. “Las tensiones macroeconómicas siguen siendo el telón de fondo del escenario energético en 2015. A pesar de que la industria tenía la esperanza de una rápida recuperación de los precios, los ciclos anteriores nos dicen que el descenso en el primer año termina con los precios un 40% por debajo de su máximo, por eso esperamos una mejoría muy modesta en lo que resta de año”, explican los analistas del banco Citigroup en un informe.

Las consecuencias del ‘shock’

  • La parte positiva de un descenso generalizado en los precios del petróleo señala directamente al bolsillo del consumidor. En España se observa como el ahorro por echar gasolina o diesel al coche puede llegar hasta el 30% respecto al mismo periodo del año pasado y se estima que puede equivaler a más de 10.000 millones anuales.
  • El freno de las inversiones en tecnología petrolera es el efecto más inmediato de un descenso prolongado en los precios del crudo. Lo sufrirán las ingenierías especializadas (por ejemplo, Técnicas Reunidas) o fabricantes de materiales y productos ligados a nuevas instalaciones como las tuberías de acero (Tubacex).  Al otro lado de la balanza, la actual crisis petrolera acelerará los procesos de fusión y alianzas entre las grandes compañías del sector para sacar mayor partido de inversiones ya realizadas y reducir los costes sobre las que ya estén en explotación.
  • Quizá la consecuencia menos visible sea la progresiva entrada en recesión de los países productores más débiles como Brasil en Latinoamérica. También la menor entrada de ingresos petroleros en los países exportadores y el tijeretazo que sufrirá su capacidad de inversión en cualquier activo, pero sobre todo en deuda de los países desarrollados. De Noruega a México, pasando por Arabia Saudí, Catar o los Emiratos Árabes, los grandes fondos soberanos y fortunas basadas en los ‘petrodólares’ tendrán menos dinero para invertir. Visto desde el otro lado, los países europeos que tengan que emitir deuda nueva en 2015 (caso de España) tendrán un menor número de inversores a los que acudir.

Imagen: Flickr/Damian Gadal

El acuerdo Washington-Teheran: un triunfo para Obama

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Irán y Estados Unidos acaban de firmar el llamado “Acuerdo Nuclear”. ¿Por qué se ha firmado un acuerdo ahora? El principal giro hay que buscarlo no en Teherán, sino en Washington. Teniendo en cuenta los inmensos cambios que están desarrollándose más allá de Oriente Próximo es difícil que Estados Unidos pueda defender sus intereses en el mundo musulmán al mismo tiempo que se centra en el enfrentamiento con China, algo que inevitablemente hará si quiere defender su posición hegemónica.

Irán y Estados Unidos acaban de firmar el llamado “Acuerdo Nuclear”. La República Islámica no sólo tendrá más facilidad para continuar con su programa nuclear, sino que dejará de ser un Estado paria para reintegrarse, pese a todas las sospechas, en la sociedad internacional. Lo que queda por ver es cómo será el aterrizaje de Irán en ese mundo del que fue expulsado en 1979, y qué se puede esperar del país persa y de sus vecinos en este nuevo escenario.

¿Por qué se ha firmado un acuerdo ahora? El nombramiento de Rouhani como presidente de la República en verano de 2013 y su política de acercamiento a Occidente parece ser el detonante de la negociación. Sin embargo, en Irán el Presidente de la República es un cargo con un poder muy limitado (es el único líder del Poder Ejecutivo del mundo que no tiene mando sobre las Fuerzas Armadas, por ejemplo), y por lo tanto corresponde al Ayatolá Supremo definir la política del país, tanto a nivel interno como con el resto del mundo.

Tampoco es la primera vez que un clérigo aperturista llega a la Presidencia de Irán: Mohammed Khatami, Presidente de la República entre 1997 y 2005, fue un reformista que permitió inspecciones de la Agencia Internacional de la Energía Atómica y firmó un acuerdo con Francia, Alemania y el Reino Unido, el Acuerdo de París, en el que se comprometía a suspender el enriquecimiento de uranio. Pero no se llegó a más, ni se profundizó tanto como se ha profundizado ahora, pese a darse unas condiciones similares.

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Presidente Rouhani de Irán

¿Por qué ahora?

El principal giro hay que buscarlo no en Teherán, sino en Washington. Al margen de las diferencias entre Obama y Bush, los intereses geoestratégicos de Estados Unidos han cambiado enormemente en los últimos diez años, coincidiendo con dos fenómenos que no tienen nada que ver con Irán: el ascenso de China en el Pacífico, con el consecuente incremento de su agresividad, y el desmesurado crecimiento de la producción de petróleo estadounidense, que desde 2008 ha crecido un 70%. El primer fenómeno supone un desafío a la hegemonía estadounidense, el segundo acerca a Estados Unidos a la independencia energética y a una menor dependencia de Oriente Próximo.

¿Qué relación tiene esto con el Acuerdo Nuclear? Una nación como Estados Unidos tiene intereses en todas las partes del globo, y no puede permitir desentenderse de ninguna de ellas. Si los estadounidenses reducen el nivel de implicación en Oriente Próximo, deben dejar tras de sí un escenario en el cual se minimicen los eventuales riesgos asociados a un menor control directo.

La razón por la que Washington no puede dejar desatendida ninguna zona del mundo está incrustada en la lógica del poder geopolítico, y la expresa perfectamente Mearsheimer, uno de los pensadores más relevantes del ámbito de las Relaciones Internacionales y creador de la teoría del realismo ofensivo. Según Mearsheimer, ninguna nación puede gobernar el mundo por completo, dado que es imposible obtener tal grado de poder que permita la dominación mundial. No obstante, las naciones pueden ser los poderes hegemónicos en sus zonas de influencia geográficas o culturales, y por lo tanto pueden (y deben) intentar evitar que ninguna otra nación del globo adquiera en su propia zona de influencia un poder similar.

Aplicado a la realidad geopolítica de nuestro tiempo, Estados Unidos no domina, ni puede dominar, el planeta. Pero sí domina el continente americano y seguirá siendo la primera potencia mundial mientras impida que otra nación gobierne en su propia zona de influencia. La lógica para enfrentarse a la Alemania nazi y a la Unión Soviética era evitar que ningún poder gobernara Europa en solitario, y esta misma lógica es lo que le impulsa a enfrentarse a China: para limitar su eventual dominio de Asia.

Ahora que el suministro de petróleo empieza a ser un tema secundario, la presencia militar en el Oriente Próximo lo será también, por lo que Estados Unidos puede recurrir a una situación menos conflictiva, menos costosa y más segura para los intereses estadunidenses. El propio Mearsheimer defendió esta teoría en 2008 en relación precisamente con Oriente Próximo. Esta estratagema consiste en enfrentar a dos naciones de una misma zona geográfica de forma que el conflicto les desgaste y les impida convertirse en potencias hegemónicas.

La realidad geopolítica

Oriente Próximo y el mundo musulmán en general está dividido en dos bloques antagónicos: por un lado, el mundo suní liderado por Arabia Saudí y las Monarquías del Consejo de Cooperación del Golfo. Por otro lado, el mundo chií liderado por la República Islámica de Irán. Cualquiera que conozca de cerca el mundo islámico sabe, y Estados Unidos lo sabe bien, que se odian entre sí más de lo que odian a los estadounidenses o incluso a Israel.

Estados Unidos sabe que si el acuerdo nuclear no se hubiese firmado es probable que a la larga el bloque suní hubiera acabado desbancando al chií. Las sanciones a Irán limitarían su capacidad, por lo que el bloque suní tendría las manos libres para incrementar su influencia de manera contraria a los intereses estadounidenses (como ya sucedió en 1973). Para forzar al bloque suní a centrarse en su amenaza más próxima, es inevitable dotar de mecanismos a su enemigo. El levantamiento de las sanciones fortalecerá la capacidad económica de Irán y con ello, su capacidad para sostener movimientos anti-suníes en Iraq, Yemen, Líbano o Siria, que puedan hacer frente a los movimientos anti-chiíes financiados directa o indirectamente por Arabia Saudí y el Golfo, como el Estado Islámico, Al Qaeda o el Frente Al-Nusra.

También es muy importante tener en cuenta que a los ojos de Arabia Saudí (e Israel), este acuerdo deja las manos libres a Irán para conseguir la bomba atómica, un escenario insoportable para los saudíes. Esto obligará a Arabia Saudí a elevar el gasto militar (previsiblemente cerrando acuerdos con empresas de armamento estadounidenses) y a entrar en una carrera armamentística que Irán se verá obligada a seguir, lo que creará un agujero negro económico en ambas naciones que limitará su capacidad de amenazar a Estados Unidos y que probablemente intentaría ser saneado de la forma más eficaz que tienen ambas naciones, que es con la venta de hidrocarburos… posiblemente a Estados Unidos.

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Negociación del pacto nuclear

Pero, ¿y si realmente Irán consiguiera la bomba atómica? Esto no es en absoluto un escenario indeseable para la Casa Blanca, ya que entonces Arabia Saudí también la obtendría (de hecho lleva tiempo buscando adquirirla a través de Pakistán). Y cuando dos enemigos acérrimos obtienen la bomba atómica, se produce lo que en Relaciones Internacionales se conoce como la “paradoja estabilidad-inestabilidad”. Esto significa que los conflictos directos se reducen drásticamente, mientras que los conflictos indirectos aumentan en la misma medida.

Por lo tanto si esta situación de estabilidad-inestabilidad se reprodujera en Oriente Medio entre el bloque suní y el chií esto sería una bendición para Estados Unidos, ya que el país norteamericano  podría olvidarse definitivamente de que ninguno de los dos bloques obtuviera suficiente poder como para dominar esta zona geográfica.

El estatus de Israel

El único cabo suelto que quedaría en este nuevo escenario es el estatus de Israel. Muchos medios y políticos israelíes han presentado este acuerdo como un paso que pone en grave riesgo la supervivencia de Israel. Sin embargo es poco probable que esto suceda, ni siquiera aunque Irán consiguiera la bomba atómica. Si Corea del Norte, un Estado regido por un Gobierno demencial y con una sociedad civil masacrada, no ha lanzado la bomba atómica, no hay motivos para pensar peor de Irán, un Estado con un Gobierno suficientemente sensato como para sentarse a negociar con Occidente y con una sociedad civil enérgica y vibrante.

En segundo lugar, el lanzamiento de una bomba atómica requiere de muchas negociaciones y muchos preparativos, por lo que es improbable que pasara inadvertido por el Mossad, la CIA y las demás agencias de inteligencia, que seguramente podrían neutralizar eficazmente el lanzamiento. Esto se aplicaría a cualquier nación que pretendiera usar armamento nuclear, llámese Irán, Pakistán, Francia… o el propio Israel.

La razón por la que el Estado Judío ha batallado tan ardientemente contra el Acuerdo Nuclear no es por una cuestión de supervivencia, sino de influencia. Israel es un Estado cuya supervivencia se fundamenta en tres pilares: una política de contención agresiva con sus vecinos, un Ejército y unos servicios de inteligencia extraordinariamente profesionales, y la existencia de un lobby capaz de ejercer una presión sustancial sobre las naciones occidentales y particularmente sobre Estados Unidos. La diferencia entre ambas naciones es que Estados Unidos puede permitirse olvidarse de Israel, pero Israel no puede permitirse que Estados Unidos le olvide. Apoyar a Israel era conveniente para los estadounidenses cuando tenían grandes intereses en Oriente Próximo, pero ahora que esos intereses empiezan a cuestionarse, es poco probable que Israel disponga de la misma influencia que ha tenido hasta ahora en la política exterior de la Casa Blanca.

Israel todavía está a tiempo de revertir esta situación si los políticos estadounidenses patrocinados por el lobby judío consiguen crear una oposición suficientemente fuerte al acuerdo nuclear. No sería la primera vez que Israel interviene decisivamente en la política exterior de Estados Unidos. Pero, si no lo lograra, quizá sí sería la última vez.

Teniendo en cuenta los inmensos cambios que están desarrollándose más allá de Oriente Próximo es difícil que Estados Unidos pueda defender sus intereses en el mundo musulmán al mismo tiempo que se centra en el enfrentamiento con China, algo que inevitablemente hará si quiere defender su posición hegemónica. Previsiblemente, el mundo experimentará una gran transformación en los próximos veinte años, pero quien más capacidad tendrá para determinar el impacto y el ritmo de estos cambios será Washington. En el modelo que han diseñado para Oriente Próximo, el gran perdedor será Arabia Saudí, que nunca debió haber provocado a la superpotencia en 1973. Irán será un vencedor relativo, mejorando su estatus aunque sea a costa de una mayor tensión, pero el vencedor indiscutible será la Casa Blanca que ahora habita Barack Obama.

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Francisco Rivas es abogado, experto en Relaciones Internacionales en Oriente Próximo y ha trabajado en la Embajada de España en Omán. También es escritor; su último libro es 1212: Las Navas.

Pensiones que pagan bombas saudíes

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La empresa alemana Rheinmetall está respaldada por inversores occidentales como los fondos de jubilación de Noruega o el estado de Nueva York. Sus bombas, fabricadas y exportadas desde Europa, cruzan el Mediterráneo desde Italia y son arrojadas sobre Yemen por la coalición liderada por Arabia Saudí.

La empresa alemana Rheinmetall está respaldada por inversores occidentales como los fondos de jubilación de Noruega o el estado de Nueva York. Sus bombas, fabricadas y exportadas desde Europa, cruzan el Mediterráneo desde Italia y son arrojadas sobre Yemen por la coalición liderada por Arabia Saudí.

Una investigación exclusiva del medio digital reported.ly ha rastreado la fabricación y el envío de componentes de bombas desde la Unión Europea a los Emiratos Árabes Unidos. Esta investigación ha descubierto que bombas construidas por fabricantes europeos han sido utilizadas por la coalición liderada por Arabia Saudí en sus ataques en Yemen, donde han sido documentadas muertes de civiles que podrían ser ilegales de acuerdo con el Derecho internacional.

El fabricante de componentes de bombas es la empresa alemana Rheinmetall AG: una empresa que cotiza en Bolsa y entre cuyos principales accionistas se cuentan firmas financieras de Wall Street. También el fondo de pensiones del estado de Nueva York, el programa de ahorros de la Universidad de Virginia y el fondo noruego de pensiones, el mayor fondo soberano del mundo.

A través de sus inversiones en Rheinmetall, estas instituciones se están beneficiando de la venta de las bombas que ahora están cayendo en Yemen.

Documentos y telegramas diplomáticos filtrados por un grupo que se hace llamar Ejército Cibernético de Yemen y que fueron enviados a reported.ly rastrean los envíos más recientes de componentes de bombas desde el puerto italiano de Génova a Jeddah (Arabia Saudí). Esos componentes continúan hasta el puerto Jebel Ali en Dubai y llegan luego por tierra a una planta de montaje de bombas en Abu Dhabi.

Fabricadas por RWM Italia (la filial de Rheinmetall en la pintoresca isla de Cerdeña), las bombas en cuestión se conocen como MK82 y MK84. Después del largo viaje desde Génova, los componentes para estas municiones los monta la empresa Burkan Munitions Systems para el Ejército de los Emiratos Árabes Unidos, uno de los que ha bombardeado Yemen desde marzo como parte de la coalición liderada por Arabia Saudí contra los rebeldes hutíes.

Además de los recientes envíos de componentes de bomba de clase MK82/MK84, reported.ly también ha confirmado la exportación de otra bomba fabricada por RWM Italia (la MK83) entre 2012 y 2014. La relación entre esta bomba y la campaña de Yemen la ha establecido Ole Solvang, un investigador de Human Rights Watch que ha fotografiado este modelo con la marca de RWM Italia en Yemen en mayo de este año.

Diseño de las bombas de la serie MK80.

Artefactos sin explotar

Los metadatos GPS en las fotografías de Solvang muestran cómo las bombas sin explotar alcanzaron varios puntos de un complejo gubernamental en Sa’dah, una fortaleza hutí en el norte de Yemen. Reported.ly ha verificado de manera independiente la ubicación del ataque cruzando referencias con un vídeo que subió un usuario de YouTube de Sa’dah y que muestra el bombardeo de la fortaleza en el mes de abril.

Entre los documentos obtenidos por reported.ly hay una carta del 21 de abril del 2015 de la empresa Burkan Munitions Systems. Esta carta pide a las fuerzas armadas de los Emiratos Árabes Unidos que organicen un permiso de tránsito para que las municiones puedan pasar en mayo por el puerto de Jeddah en Arabia Saudí. La sede militar mandó esta carta a la embajada de los Emiratos Árabes en Riad, que pidió “permiso diplomático para facilitar procedimientos de entrada [en el puerto de Jeddah] al barco Jolly Cobalto, contratado por las fuerzas armadas de los Emiratos Árabes Unidos”.

Marcado como “muy urgente”, el comunicado fue enviado por el Ministro de Exteriores a varios ministros. También al rey Salman, al príncipe heredero y al ministro de Transporte, que también es el presidente de la autoridad portuaria general en Arabia Saudí.

El barco en cuestión, Jolly Cobalto, es el carguero más grande del mundo. Salió de Génova el 12 de mayo y llegó a Dubai el 5 de junio, según los archivos de  MarineTraffic.com y los documentos de embarque del propietario italiano del buque, el grupo Messina.

Ruta que siguió el carguero ‘Jolly Cobalto’ en mayo de 2015 de Génova a Jeddah y Emiratos Árabes Unidos.

La lista de embalaje para el envío enumera seis contenedores de 12 metros que contenían los componentes de las bombas MK82 y MK84 y que había fabricado RWM Italia. El comunicado señala que el buque contenía componentes de bomba y no explosivos.

La empresa Burkan Munitions Systems presenta su serie de bombas MK80 (que incluye las bombas MK82, 83 y 84) como “perfectas para situaciones donde se requiere una máxima explosión”. Las bombas MK83 que han aparecido en Yemen pesan 453 kilos y están “diseñadas para infligir daño, muerte y heridas graves a través de la explosión y el efecto de fragmentación”, según dice el experto Mark Hiznay de Human Rights Watch. Los artefactos se pueden lanzar en caída libre o equipados con un paquete de orientación para mejorar la precisión. La bomba MK84, que aparece en el documento filtrado del envío, pesa aproximadamente 907 kilos, dependiendo de la espoleta y de la configuración de la aleta.

“En Sa’dah documentamos varios ataques que creemos que son ilegales”, dice Ole Solvang de Human Rights Watch. “Casas residenciales y mercados fueron destruidos y murieron decenas de civiles”.

“Es bastante probable que la coalición liderada por los saudíes esté utilizando bombas similares en áreas donde han muerto civiles”, continúa Solvang. “Sin embargo, no podemos confirmarlo”. Human Rights Watch también ha documentado el uso ilegal de bombas de racimo en Yemen.
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Miles de exportaciones 

Reported.ly ha revisado licencias de exportación italianas que valen más de 100 millones de euros y que se han concedido a RWM Italia desde 2012 para vender bombas MK82/83/84 y otras municiones. Armas que cuestan millones de euros fueron enviadas a Australia y Arabia Saudí en 2012.

Los documentos filtrados a reported.ly establecen una línea de suministro con los Emiratos Árabes Unidos. Italia concedió licencias de exportación en 2013 y 2014 para componentes de la bomba MK83 que incluían un contrato de 62 millones de euros por 3.650 bombas. Pero el destino de esas municiones no está previsto en las licencias de 2013 y 2014.

La empresa Burkan Munitions Systems era propiedad de Rheinmetall hasta que fue transferida a los Emiratos Árabes. Pero Burkan sigue “dependiendo de la tecnología europea para montar bombas”, según Pieter Wezeman, un investigador de armas en el Stockholm International Peace Research Institute.

“Burkan depende de componentes extranjeros para montar bombas”, explica Wezeman. “Se ensamblan en los Emiratos Árabes y se llenan con explosivos. De dónde sacan los explosivos, eso no lo sé, pero dudo que los hagan en los Emiratos. Yo creo que los hacen en Europa y los mandan de una manera u otra”.

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¿Un negocio legal?

Más allá de las cuestiones morales que suscita la fabricación de armas, los Emiratos Árabes Unidos y la empresa Burkan Munitions Systems parecen estar operando dentro de las normas internacionales, explica el experto Pieter Wezeman, que lo describe como “un buen ejemplo de cómo el país está implementando un sistema organizado de importación y exportación de armas en acuerdo con los estándares internacionales. De lo contrario, el riesgo es más grande que las armas se desvíen hacia la esfera ilegal”.

Dicho esto, la concesión de licencias por el gobierno italiano plantea importantes cuestiones. Los miembros de la Unión Europea tienen que seguir ciertas normas en lo referente a la exportación de armas, según explica el investigador de Amnistía Internacional Patrick Wilcken: “[Los tratados internacionales obligan a Italia a realizar una evaluación rigurosa caso por caso sobre el riesgo de cada proposición de transferencia de armas para determinar si hay un riesgo sustancial de que las armas se utilicen para cometer o facilitar violaciones serias de los derechos humanos. Si hay un riesgo sustancial, Italia debe negar la licencia de exportación”.

En colaboración con Giorgio Beretta, un analista del Permanent Observatory on Small Arms (OPAL), reported.ly revisó todas las licencias de exportación expedidas a RWM Italia por el Gobierno italiano en 2012, 2013 y 2014. Reported.ly descubrió que el Gobierno italiano sólo expidió una licencia de exportación para componentes MK82/84 en 2012 como parte de una compra de 8.5 millones de euros realizada por Arabia Saudí. ¿Se exportaron correctamente los componentes de las bombas MK82/84 del envío de mayo y los restos de las bombas MK83 que se encontraron en Yemen esta primavera?

Es posible que la licencia de exportación del envío de mayo sea tan nueva que todavía no haya salido o que las bombas fueran exportadas como parte de un acuerdo bilateral y no estuviesen incluidos en los comunicados oficiales. Reported.ly ha preguntado por este asunto al Gobierno italiano pero aún no ha recibido respuesta.

La empresa alemana

Rheinmetall AG, con sede en Alemania, opera la filial italiana que fabrica los componentes de las bombas. La empresa tuvo unos beneficios modestos en 2013 y 2014. Pero Bloomberg augura que este año tendrá unos beneficios de 130 millones de euros: seis veces más que en el ejercicio anterior.

El negocio general de Rheinmetall está divido en dos sectores: defensa y automotor. El informe anual de la empresa en 2014 documentó más de 2.200 millones de euros en ventas relacionadas con defensa en 2014, casi la mitad de las ventas totales para ese año. Según un análisis de JP Morgan, Rheinmetall cuenta con una cartera de pedidos de más de 6.500 millones de euros en pedidos de defensa. Unas cifras que seguramente aumentarán su valor en bolsa.

JP Morgan Chase & Co era hasta hace poco uno de los mayores inversores en Rheinmetall, según uno de los informes de accionistas de Rheinmetall y según los datos reunidos por Bloomberg.

El foco de atención durante la junta anual de Rheinmetall fueron los 120 millones de euros de reclamo de compensación que la empresa había presentado ante el Gobierno alemán por haber perdido un contrato con Rusia debido a los embargos relacionados con Ucrania. Activistas contra las armas han criticado la reubicación de la producción de la empresa en países como Sudáfrica, Indonesia y Arabia Saudí, donde dicen que la actividad empresarial es cada vez más difícil de regular. Rheinmetall fue multada con 37 millones de euros en diciembre de 2014 por los sobornos pagados por una de sus filiales en Grecia.

Rheinmetall también ha despertado polémica por su relación con el Gobierno de Bahréin, donde los derechos civiles son reprimidos. A través de activistas locales, John Horne y la ONG Bahrain Watch han documentado muchas veces el uso de gases lacrimógenos que fueron fabricados por Rheinmetall Denel, una filial de la empresa con base en Sudáfrica. En una declaración al medio alemán Deutsche Welle, Rheinmetall ha dicho que no ha ofrecido ni suministrado cartuchos de gas lacrimógenos al Gobierno de Bahréin.

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En la guerra de Yemen

JP Morgan no es la única institución financiera que ha invertido en Rheinmetall en los últimos años. Allianz, Hartford, BlackRock, Dimensional Fund Advisors LP y HSBC son algunas de las casi 200 instituciones financieras y fondos que han invertido en la empresa alemana durante este año. Estas inversiones se agrupan en fondos y bonos que se incluyen en fondos de pensiones.

Un fondo soberano (el fondo noruego de pensiones) también se ha beneficiado de Rheinmetall. A finales de 2014 era propietario de 1.87% de la empresa, cuando el valor de su participación era 243,5 millones de coronas noruegas, unos 27 millones de euros. El fondo noruego de pensiones estuvo presente y ejerció su derecho a voto en la última junta de accionistas de Rheinmetall, que se celebró en el mes de mayo.

JP Morgan era hasta hace poco un importante accionista de Rheinmetall, pero en las últimas semanas se ha reducido su participación en la empresa. Activistas en Alemania han iniciado una campaña que pide a otros accionistas de Rheinmetall que salgan del capital de la empresa y que el Gobierno federal retire el permiso para las exportaciones a Indonesia, Qatar y Arabia Saudí.

Detrás de los documentos

Los documentos obtenidos por reported.ly fueron filtrados por un grupo que se denomina a sí mismo como el Ejército Cibernético de Yemen y que asegura haber hackeado al Gobierno saudí. Este grupo apoya a los rebeldes hutíes de Yemen.

Los hackers subieron una muestra de documentos para probar su ataque y declararon que “los documentos y correos electrónicos secretos” se irán publicando gradualmente. El grupo también dijo que había hackeado los ministerios de Defensa y de Interior saudíes y que haría pública la información.

Wikileaks publicó unos documentos que podrían ser los telegramas diplomáticos obtenidos por el Ejército Cibernético de Yemen. En el momento de escribir este artículo, no parece que los documentos examinados aquí estuviesen incluidos en el tramo inicial de las filtraciones de Wikileaks. El Ejército Cibernético de Yemen publicó el 28 de mayo que los documentos se mandaron a Wikileaks “como copia de seguridad”. Wikileaks no ha relevado la fuente de sus documentos. Otros documentos a los que reported.ly ha tenido acceso coinciden con los que Wikileaks ha publicado, lo que sugiere que las filtraciones son las mismas.

La conclusión 

No es una sorpresa que bombas fabricadas por una empresa alemana se envíen a fuerzas armadas de todo el mundo: ésa es la naturaleza del comercio de armas. Lo interesante aquí es que se han revelado filtraciones sobre la cadena de suministros de armas: desde su fabricación en Europa a su envío a países que se encuentran envueltos en algún tipo de conflicto.

Es importante que quienes tienen sus ahorros en un plan de pensiones o en un fondo de inversión que incluye acciones de Rheinmetall sepan si  se están beneficiando involuntariamente del comercio de armas.

Las autoridades italianas aún tienen que contestar quién otorgó licencias de exportación a RWM Italia. Diputados italianos pueden presentar preguntas parlamentarias y tenemos la intención de presentarlas con la ayuda de Giorgio Beretta.

Reported.ly seguirá investigando a Rheinmetall: su impacto en el conflicto de Yemen y las entidades que invierten en esta empresa. Como hemos señalado, Wikileaks ha publicado un tramo inicial de filtraciones obtenidas por el Ejército Cibernético de Yemen. Nuestra intención es analizar estas filtraciones para conseguir más información que pueda iluminar otros aspectos de esta historia. También publicaremos actualizaciones a medida que recibamos respuesta de las empresas que invierten en Rheinmetall.

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Editado por Andy Carvin y traducido por Julia Tena.

Muchas gracias a John Horne, Bahrain Watch; Margot Williams, investigadora de The Intercept, Ole Solvang, HRW; Mark Hiznay, HRW; Pieter Wezeman, SIPRI; Giorgio Beretta, OPAL; Patrick Wilcken, Amnistía Internacional; analista financiero anónimo.

Muchas gracias también a Marina Petrillo de reported.ly, al igual que a Conor Fortune  y a la División del Golfo de Amnistía Internacional por su asistencia con las traducciones. Gracias también a Jenny Hauser y a nuestros traductores de árabe voluntarios que prefieren seguir en la anonimidad por su propia seguridad. Por último gracias a Polish Seaman en YouTube, quien proporcionó imágenes de vídeo del puerto de Génova.

Respuestas de las empresas

Hemos contactado con Rheinmetall, JP Morgan Chase, Credit Suisse, The Hartford, Capital Group y Dimensional para que comenten nuestro informe. Todos han admitido haber recibido nuestras preguntas, pero ninguno ha comentado nada. 

Reported.ly también ha contactado por e-mail y por teléfono a la empresa Burkan para pedir un comentario pero no hemos recibido respuesta. 

El Banco de Noruega, representando al fondo noruego de pensiones, contestó: “La inversión responsable es una parte integrada de la gestión de los fondos de pensiones. De acuerdo con las directrices, el fondo no podrá invertir en empresas que produzcan o cuyas filiales produzcan armas que violan principios humanitarios fundamentales a través de su uso”. El Banco de Noruega nos refirió entonces al consejo de ética para preguntas relacionadas con el supuesto incumplimiento de estas directrices.

BlackRock dijo que “los valores de esta compañía se tienen/mantienen en nombre de los clientes y la mayoría son fondos pasivos que replican índices, cuya composición (o cartera) está determinada por el proveedor del índice, que es quien fija y refleja los índices de referencia que nuestros clientes buscan analizar/seguir”.

HSBC y el estado de Nueva York, que gestiona el Fondo de Retiro del Estado de Nueva York, no han respondido en el momento de la publicación de este artículo.

Allianz dio una respuesta detallada que hemos incluido aquí debajo:

Allianz aplica una política de exclusión en inversiones en armas prohibidas. Esto incluye bombas de racimo, minas antipersona y armas químicas y biológicas de acuerdo con las convenciones internacionales.

La exposición de la que habla el artículo puede estar relacionada con inversiones en nombre de un tercero. En esos casos es nuestro deber fiduciario seguir los requerimientos de inversión de nuestros clientes. La capacidad de aplicar esta política de exclusión varía en algunos tipos de inversiones cuando: 

-las empresas restringidas están incluidas en grandes índices bursátiles y pueden ser parte de otros productos financieros. 

-Allianz invierte en fondos de inversión que ya existen y donde las inversiones se llevan a cabo de acuerdo con el prospecto de cada fondo. 

-Allianz usa temporalmente activos registrados para establecer un fondo para terceros y la composición del fondo está basada en requerimientos específicos de esos clientes. 

Estamos conversando con nuestros proveedores para integrar esos criterios en nuestros productos financieros, que hemos desarrollado con varias ONG en 2012 y 2013 y que aplicamos desde enero de 2014. Más detalles aquí.

Una mujer contra la censura saudí

Samar BadawiSu hermano es el bloguero Raif Badawi, condenado a 10 años de cárcel y 1.000 latigazos por crear un foro digital de debate político y por “insultar al islam”. Su marido es el abogado Walid Abulkhair, que los defendió a ella y a su hermano y que en 2014 fue condenado a 15 años de prisión. Samar arriesga su libertad para salvar a los dos.  

Samar Badawi lucha por la libertad de su hermano y de su esposo, que están en la cárcel por defender la libertad de expresión en uno de los países más represivos.

La túnica negra que la envuelve hace que parezca más pequeña y acentúa su palidez. Pero la apariencia de fragilidad de Samar Badawi se esfuma en cuanto empieza la conversación.

Su hermano es el bloguero Raif Badawi, condenado a 10 años de cárcel y 1.000 latigazos por crear un foro digital de debate político y por “insultar al islam”. Su marido es el abogado Walid Abulkhair, que los defendió a ella y a su hermano y que en 2014 fue condenado a 15 años de prisión. Samar arriesga su libertad para salvar a los dos.

“¿Que cómo quiero ser recordada? Como alguien que luchó por la verdad hasta el último suspiro”, dice Samar durante una conversación que se desarrolla por teléfono, Skype y correo electrónico. Le gustaría ver una Arabia Saudí donde se respeten las libertades: “Sueño con una Justicia independiente, un sistema constitucional y un Parlamento elegido en las urnas”.

A Samar no le gusta hablar de sí misma. No quiere que la acusen de intentar llamar la atención. Y sin embargo su trabajo como activista atrajo el interés del Gobierno de Estados Unidos, que le otorgó hace dos años un premio que recogió de manos de Michelle Obama y Hillary Clinton en una ceremonia oficial.

En la cárcel

Samar no ha llevado una vida fácil. Su madre murió de cáncer cuando ella tenía 13 años y se quedó sola con un padre abusivo.

Tras fracasar su primer matrimonio, ella y su hijo Bara’a, que hoy tiene 12 años, fueron a vivir a casa de su hermano. Su padre les denunció a los dos. A ella la acusaba de desobediencia, siguiendo el sistema de custodia masculina del país. Este sistema establece que una mujer no puede obtener un pasaporte, casarse, viajar, acceder a la educación superior o incluso someterse a ciertos procedimientos médicos sin la aprobación de su guardián masculino. A veces ese guardián es el esposo, el padre, el hermano o incluso el hijo.

Por orden del gobernador de Jeddah, Samar y su hijo fueron a una casa de acogida. “Su trabajo también es ayudar a las mujeres que tenemos problemas con el sistema de custodia”, explica al respecto de la intervención del gobernador. Un año y medio después, salió con la ayuda del gobernador, al que le pidió permiso para vivir sola con su hijo.
Hijo de Raif
Entonces se enamoró de Walid Abulkhair, que hoy es su marido y el padre de su segunda hija Joud. “Era mi abogado”, explica. “Entre nosotros se engendró una historia de amor”.

El padre de Samar se opuso a ese segundo matrimonio. Pero la joven no se resignó y le puso una denuncia en un gesto inédito en Arabia Saudí. Quería a toda costa evitar permanecer bajo su tutela y vivir en libertad.

Durante el juicio, la reputación del padre de Samar fue puesta en entredicho: una investigación concluyó que tomaba drogas, derrochaba el dinero y tenía 14 esposas. Pero esos detalles no evitaron que el juez se inclinara a su favor. En la primera vista judicial, que se celebró en abril de 2010, Samar fue detenida y llevada a la prisión de Briman, en Jeddah.

Tres meses después, el gobernador de La Meca, que había propuesto crear un comité de reconciliación entre padre e hija, admitió que Samar había sufrido el maltrato de su padre y medió para que se permitiera su boda con Walid.

“Fueron unos meses difíciles pero me ayudaron a formar mi personalidad y me llevaron a luchar por los derechos humanos”, dice Samar sobre su experiencia en la cárcel, de donde salió en octubre de 2010 y donde asegura que la trataron bien.

La primera campaña

Walid lanzó una campaña en las redes sociales para pedir la liberación de su esposa. Escribió este blog y usó la etiqueta #Samar. Le ayudó el prominente bloguero Fouad al Farhan, que había estado cuatro meses entre rejas sin cargos por publicar un artículo sobre las “ventajas e inconvenientes de ser musulmán”.

En 2011 fue Samar quien inició su propia campaña contra el Gobierno saudí. Su objetivo era que cualquier mujer pudiera votar o presentar su candidatura a las elecciones municipales. Para ello denunció a las autoridades porque no le habían permitido registrarse en los prolegómenos de las municipales de septiembre de 2011.

Decenas de mujeres desafiaron a las autoridades yendo juntas a intentar inscribirse y crearon grupos de Facebook en los que reivindicaban sus derecho a votar.

Según el Gobierno de Estados Unidos, Samar fue la primera mujer que fue a los tribunales para defender su derecho a votar en Arabia Saudí. Las autoridades le dijeron que no se permitiría el voto aquel año por “las costumbres sociales” del reino. Pero unos meses después el rey Abdalá anunció que podrían votar a partir de las elecciones de 2015.

No fue la única campaña de Samar, que participó junto a Manal al Sharif en Women2Drive: una protesta para que las mujeres saudíes tuvieran derecho a conducir. Ambas presentaron una denuncia contra el Gobierno al ser rechazada la solicitud de su carné. Ninguna ha obtenido respuesta.

Las raíces del reino

En Arabia Saudí rige una interpretación única del islam. La familia real Al Saud se apoya desde hace siglos en un pacto con los religiosos wahabíes para establecer su poder en un complejo contexto tribal. Esto se traduce en un acuerdo tácito por el cual cualquier reforma requiere el apoyo o la aquiescencia de los religiosos.

El rey Abdalá, fallecido el pasado 23 de enero, impulsó reformas que promovían la educación superior de las mujeres, les otorgaban becas en el extranjero y les facilitaban su entrada en el mercado de trabajo. En 2013 nombró a 30 mujeres como miembros de la Shura: un consejo consultivo con poderes muy limitados. La Shura puede proponer leyes pero no puede aprobarlas o hacerlas cumplir. Sus 150 miembros los nombra el Rey y su presidente es siempre un miembro de su familia.

Sin embargo, las reformas de Abdalá no atajaron la discriminación. El sistema de custodia masculina sigue relegando a las mujeres a una posición de minoría de edad en casi todos los ámbitos. “En Arabia Saudí hay muchos problemas y no tenemos derechos”, repite indignada Samar.

Mil latigazos

El segundo encontronazo de la joven saudí con las autoridades fue fruto del activismo de su hermano Raif, arrestado por “insultar al islam” en internet. Acababa de crear una web llamada Free Saudi Liberals con el objetivo de promover el debate político y abordar cuestiones complicadas como el secularismo.

Raif no tiene estudios superiores. Su amigo Saeed Alwahabi escribía en ‘Al Monitor’ que no era un ávido lector y solía decantarse por libros que no estaban de moda entre sus coetáneos. Sus escritos versaban sobre Dios, el universo y el islam. “En mi opinión, la importancia de Badawi no radica en su ideología sino en que representaba a un pequeño segmento oculto de la sociedad saudí”, escribe Saeed. “Este pequeño grupo de personas emergió a la superficie e incluía hombres y mujeres jóvenes, empresarios, figuras de la sociedad, periodistas, activistas y funcionarios estatales. Todos ellos compartían las mismas ideas liberales extremas de Badawi, pero nadie se atrevió a hablar de ellas en público”.

Raif fue condenado en 2013 a siete años de cárcel y 600 latigazos. Una pena que un juez amplió a 10 años de prisión y 1.000 latigazos después de una revisión. La sentencia establece que el activista debe recibir 50 latigazos cada semana hasta cumplir esa pena. Su familia asegura que las autoridades intentan ahora reunir pruebas para aplicarle la pena de muerte por abandonar el islam.

“El problema en Arabia Saudí es el islam político”, dice su hermana Samar. “El poder justifica la represión y la tiranía con la excusa del islam. La libertad de asamblea es uno de los elementos clave de la Carta Árabe de Derechos Humanos pero un edicto religioso la prohíbe. Este tipo de contradicciones son muy comunes y el Gobierno se beneficia de ellas”.

Un marido en prisión

Samar Badawi

Ni Samar ni su marido se resignan. Walid Abulkhair, experto en árabe y en leyes islámicas, firmó un manifiesto en 2007 pidiéndole al Rey que sustituyera el absolutismo por una monarquía constitucional.

En 2008 creó la web Monitor for Human Rights in Saudi Arabia (MHRSA) después de que se le denegara el permiso para crear una ONG. El Gobierno desactivó la página unos meses después y la iniciativa pasó a ser una página de Facebook que también fue bloqueada en el interior del país.

Walid registró MHRSA en Canadá en 2012 y llevó una huelga de hambre de 48 horas en Arabia Saudí. El objetivo era reivindicar la libertad de quienes consideraba presos políticos, entre ellos su cuñado Raif.

Las autoridades prohibieron a Walid salir del país y fue Samar quien recogió el Premio Olof Palme en Suecia en enero de 2013.

Walid y Samar empezaron entonces a celebrar tertulias semanales con una docena de invitados en el salón de su casa. Eran personas de diferentes orígenes unidas por su compromiso político. La revista Time retrató esos encuentros en este reportaje.

En noviembre de 2013 el letrado fue acusado de desobediencia a la autoridad por crear y supervisar una organización no autorizada (MHRSA) y colaborar al establecimiento de otra similar. Unos meses después, la corte de apelaciones de La Meca le declaró culpable de “socavar la imagen del régimen y de los funcionarios, incitar a la opinión pública e insultar al poder judicial”. Fue condenado a pasar 15 años de prisión y a pagar una multa de unos 50.000 euros.

Más represión

Walid es la primera persona condenada con los criterios de la nueva ley antiterrorista saudí, que entró en vigor en febrero de 2014 y que criminaliza cualquier forma de disidencia política. Samar sabía que podían encarcelar a su esposo. “Una siempre espera que puede ocurrir”, explica. “Mi marido fue acosado y recibió amenazas desde que empezó sus actividades de defensa de derechos humanos”.

Según Adam Coogle, investigador de Human Rights Watch (HRW), a los saudíes se les niegan derechos fundamentales como la libertad de asamblea, expresión y asociación. “En los últimos años hemos visto una docena de activistas pacíficos condenados a largas penas de prisión simplemente por pedir reformas”, dice Coogle por correo electrónico. “Algunos, como Walid Abulkhair, por críticas vertidas en tuits o en entrevistas de televisión”.

El Gobierno saudí niega esas críticas. Su Ministerio de Exteriores se quejaba recientemente de la cobertura del caso de Raif Badawi y recordaba que no admitirán ninguna injerencia foránea. El príncipe Mohammad bin Nayef, arquitecto jefe de la represión contra los activistas, es ahora el segundo en la línea de sucesión al trono. “No esperamos que las cosas mejoren a corto plazo”, añade el analista de Human Rights Watch.

Sherif Mansour, experto en la región y coordinador en el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), asegura que el Gobierno saudí ha intensificado la represión legal desde la Primavera Árabe. “Las enmiendas a la ley de prensa de 2011 castigan la publicación de cualquier material que se considere contrario a la ley islámica, que afecte a los intereses del Estado, que promueva intereses extranjeros, que dañe el orden público o la seguridad nacional o que permita una actividad criminal”.

Mansour recuerda que la Comisión General de Medios Audiovisuales anunció en abril que hará un seguimiento de los canales de YouTube para asegurarse de que todo lo publicado se ajusta a las directrices del Gobierno: “Muchos saudíes utilizan esa plataforma para mostrar temas polémicos o eventos que los medios de comunicación no suelen cubrir”.

El mismo Walid grabó una serie de vídeos explicando sus ideas y sus dudas sobre la legitimidad del tribunal que le condenaría unos días después. Los vídeos fueron publicados después de su detención. El primero el 25 de mayo y el segundo el 4 de agosto del año pasado.

“El Gobierno saudí ha usado su influencia regional para evitar que los medios de otros estados del golfo Pérsico critiquen los regímenes de los demás”, dice Mansour.

Censura en la región

Arabia Saudí no es una excepción en la región. Egipto acumula cientos de muertos de manera violenta en la represión que tuvo lugar antes y después de la revolución y el CPJ estima que es uno de los países más peligrosos del mundo para un periodista. En noviembre de 2014, el Observatorio Egipcio para los Derechos y las Libertades (EORF) decía que 67 reporteros se encontraban en prisión. Algunos fueron juzgados por tribunales castrenses después del golpe militar que desalojó del poder al islamista Mohammed Mursi.

Las ansias de libertad siguen costando muy caras también en países como Argelia, donde el activista Rachid Aouine fue detenido por un comentario irónico en su cuenta de Facebook. Las autoridades le acusan de incitar a una reunión sin armas. Le podría esperar un año de prisión.

Por el momento, Raif Badawi sólo ha recibido los primeros 50 latigazos que establece su sentencia. Los otros 950 han sido pospuestos semana tras semana por motivos de salud. Entretanto, Samar se divide para visitar a su marido en Riad y a su hermano en Jeddah y sigue esperando el indulto real para todos los presos de conciencia del país.

“El Gobierno no nos permite comunicarnos con medios extranjeros ni con organizaciones de derechos humanos porque lo considera ilegal”, dice subrayando la importancia de nuestras conversaciones. “Ése es precisamente uno de los cargos que pesan sobre mi marido, condenado a 15 años de prisión”.