Diccionario satírico burlesco (I)

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Este glosario cargado de mordacidad nos ayuda a comprender la realidad que vive hoy la sociedad catalana. Sus definiciones son fogonazos que iluminan la trastienda del proyecto secesionista.

El ‘Diccionario satírico burlesco’ que a partir de hoy y en 15 entregas ponemos en sus manos, querido lector, pretende emular al célebre ‘Diccionario crítico-burlesco’ que Bartolomé José Gallardo publicó hace algo más de dos siglos en Cádiz, en plena Guerra de la Independencia. El ilustrado español eligió la fórmula del sarcasmo para arremeter contra la Iglesia, a la que veía como enemiga del ideario liberal.

Anna Grau, periodista gerundense de reconocida trayectoria dentro y fuera de Cataluña, nos ayuda a comprender a través de este diccionario cargado de mordacidad la realidad que vive hoy la sociedad catalana. Sus definiciones son fogonazos que iluminan la trastienda del proyecto secesionista. Gallardo fue encarcelado por sus ataques al clero y, su libro, retirado. Grau se enfrenta también a la ‘religión’ imperante hoy en Cataluña, pero por fortuna no hay riesgo de que ni ella ni su obra corran la misma suerte. 

Ada Colau

Alcaldesa de Barcelona que según determinadas fuerzas vivas va a durar lo que un iPhone a la puerta de un colegio y por eso conviene ir dándole cobertura y cuerda para que ella misma se ahorque… Hay que dejarle hablar del top manta, no ir a misa por la Mercè, descolgar los retratos de los Borbones… Los que en cambio se la toman en serio subrayan su activismo inteligente y su habilidad para empalmar sujeto, verbo y predicado, talento bastante inaudito, para qué nos vamos a engañar, en la clase dirigente de los últimos 25 años. Un político de por aquí que sabe hacer la O con un canuto al primer intento es un mutante al que casi todo le está permitido. Por ejemplo, llegar al poder municipal a lomos de Podemos y de un espesito gazpacho progre lleno de tropezones históricamente antinacionalistas -cuando el nacionalismo catalán era considerado burguesazo y de derechas, y el independentismo una carlinada de payés- y, una vez allí, tomarse un chinchón con Artur Mas y descubrir que el famoso dret a decidir no está tan mal; total aquí nunca pasa nada, y mientras hay cera y arde, las elecciones las puede ganar cualquiera.

Albert Rivera

Ya le empiezan a llamar el Ausente, con ánimo de matar así dos pájaros de un solo tiro: ponerle verde por irse de candidato a la presidencia de España, dejando encabezar el cartel de Ciutadans para el 27-S a la por lo demás muy sísmica y muy perturbadora Inés Arrimadas, y compararle con José Antonio Primo de Rivera (del que no es familia), que eso siempre jode. A Albert Rivera se le puede ver como el superdotado -¿recuerdan su mítico cartel electoral en pelotas?- de la única política española que se hace sin complejos en Cataluña o como el Pepito Grillo de los partidos constitucionalistas que, pasado el frente del Ebro, llevan décadas disfrazados de indios con la excusa de que aquello es territorio comanche y otra cosa no se puede. ¿Panda de cobardes o de gandules? De momento a Rivera algunos intentan desmerecerle en España por catalán, mientras otros le mandan por correo balas dedicadas por español. Que siga la fiesta.

ANC

Assemblea Nacional Catalana. Réplica a lo que en otras épocas (que no en otros sitios) se conoció como el Movimiento Nacional. Antes de que nadie ponga los ojos en blanco o se sulfure: fue Jordi Pujol en persona, en carne presidencial y mortal, el primero en afirmar que él no aspiraba tanto a liderar un partido político (que sólo dan disgustos) sino un movimiento. Algo más impreciso y magmático… que no necesariamente menos controlable. La ventaja de los movimientos, asambleas, primaveras árabes, etcétera, es que siempre parece que van de abajo arriba, que encarnan la voz verdadera, el trino más puro del pueblo, cuando lo cierto es que ni quemándose a lo bonzo el susodicho pueblo conseguiría jamás salir en TV3 de no tener un encendido apoyo institucional. El poder pone y llena autocares, reparte estelades y bocadillos, confisca calculadoras y cualquier instrumento de cómputo capaz de desmentir las cifras oficiales (donde caben 20.000, yo digo que hay un millón), ofrece a todos los trepas del lugar que figuren como en su vida han figurado antes en nada, militariza a los niños de pecho con babies patrióticos y hala, a llamar a Madrid y a decir, “yo es que no puedo hacer otra cosa, voy en volandas del clamor popular”. Ya lo decía el gran Miguel Gila: “Oiga, ¿está el enemigo? ¿Se puede poner?”.

Andaluces de Jaén por la independencia o casi

Dejando aparte el milagro de los panes, los peces y las subvenciones, hay quien se pregunta, sobre todo desde fuera de Cataluña, cómo es posible que alguien nacido en Andalucía (o en Extremadura o en Murcia) o que desciende de padres y madres de ese origen se apunte con brioso entusiasmo al independentismo catalán o, en su defecto, a incubar un profundo asco por todo el resto de la Península. Empezando por las poblaciones de referencia de sus mayores. He aquí un primer intento de aclarar el misterio desde dentro. A tal efecto reproducimos el testimonio -por ahora, anónimo- de un señor originario de un pueblecito de la provincia de Jaén, trasplantado de niño a Barcelona, metido a trabajar 30 años en el taxi durante 14 horas diarias. Logra amasar así un ínfimo capital con el que acomete la ilusionada compra, en el susodicho pueblo de Jaén, de una parcelita de olivar… Y hete aquí lo que sucede cuando nuestro hombre se va todo emocionado de vacaciones al pueblo: “Según llego me los encuentro a todos en el bar y tengo que pagar yo todas las copas porque soy el catalán y el rico. Luego les quiero contratar para recoger mis aceitunas. Se me ríen a coro en la cara porque cobran todos el PER y no están para recoger ni un palillo del suelo del bar. Me tengo que traer a negros del Maresme para que me hagan la recogida y entonces, encima… ¡me llaman negrero! ¡Esto es muy injusto, qué mal funciona España! ¡Sin duda hay que irse!”. Nuestro hombre lía el petate para volver de estampida a Barcelona, donde le aguardan quince o veinte años más a razón de catorce horas diarias en el taxi.

Artur Mas

Empezó de contable de los gobiernos de Jordi Pujol y su familia (a la que nunca vio meter mano en la caja, ya tiene mérito…), siguió de delfín suyo y así, degenerando, degenerando, ha llegado a president de la Generalitat. Es el quinto desde la restauración de Josep Tarradellas y el octavo si contamos la restauración republicana de 1931… Claro que si a Mas le dejan darse pote y coger carrerilla es capaz de remontarse al siglo XIV, en plan Érase una vez el hombre. Entonces nos saldrían unos 130 presidents por lo bajo (con eso ya llenaríamos dos o tres autocares de la ANC). No necesariamente este negocio ha ido mejorando con el tiempo. La tendencia de Mas a llevar traje y corbata en lugar de bermudas y chanclas ha favorecido en Madrid el equívoco de que él encarna la última esperanza de moderación y de seny o de que tiene un plan… así sea pérfido. Es peor. ¡No hay plan! En serio, Lluís Companys también improvisaba todo el rato: descontroló las calles de Barcelona hasta extremos de Chicago años 30, proclamó algo parecido a la independencia desde el balcón de la Generalitat básicamente para impresionar a su novia, perdió la guerra, el norte y el oremus y, en fin, sólo se salva de la quema total porque algún idiota decidió fusilarle y ya se sabe que un bel morire tutta una vita onora. Esa es la esperanza de Mas: ganar batallas después de muerto. En vida ha perdido elecciones a mansalva y su mayor talento es procurar que no se note, a base de convertir el resultado y hasta la lista electoral en un acertijo que no lo descifras ni piedra Rosetta en mano. Atención, pregunta: ¿quién es el candidato a la presidencia de la Generalitat de Junts pel Sí? El que lo adivine gana un fin de semana con todos los gastos pagados (en billetes de 500) en Andorra.

Mohamed Cepero vive de pie

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Mohamed Cepero, loco o revolucionario, según se mire, sobrevive con lo poco que recibe de los que se acercan a escuchar su historia. No tiene más techo que su furgoneta ni más ley que sus banderas. Un día lo dejo todo y todo lo dejó a él. Desde entonces vive en su vieja furgoneta y saluda a todos los coches que pasan por el kilómetro 224 de la autovía del Mediterráneo, a la altura de Arroyo de la Miel (Benalmádena, Málaga). 

 

 

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La cafetería de la gasolinera está tranquila para ser sábado. Son las once de la mañana, y apenas un turista extranjero rebusca entre las estanterías el tentempié perfecto que le revitalice para continuar su camino. Su mujer le espera en la puerta. Cuando por fin se decide por la bolsa verde de patatas y se dirige al mostrador, se siente incapaz de reprimir más su curiosidad.

–Sorry, ¿quién es el hombre que está de pie sobre la furgoneta? –interpela, en un torpe castellano, a la tierna muchacha que le atiende tras la repisa.

–No es más que un loco.

Las desgarradas banderas resisten a duras penas. Sus jirones, que ondean con violencia tras cada embestida del viento, revelan el tiempo que llevan prendidas a aquellos rudimentarios mástiles fabricados con el palo de una escoba. A su lado, Mohamed Cepero se eleva con los puños en alto, como intentando custodiarlas. Ni el violento vendaval, ni la fina y molesta lluvia que empieza a caer le hacen bajar del vehículo. Ha comenzado su lucha.

Mohamed ni pide dinero, ni quiere fama. Vive de lo poco que recibe de los curiosos que se acercan a conocer su historia. No tiene más techo que su furgoneta ni más ley que sus banderas.

Cada mañana, después de pasar la noche acurrucado en el interior del vehículo, se levanta temprano. Se pone las gafas de sol y se cala el sombrero de vaquero sobre su puntiagudo pelo rizado, que junto a su larga perilla hace una combinación más propia de los años 70 que de la segunda década del siglo XXI. Si puede, se acerca a desayunar algo a la cafetería de la estación de servicio. No más de un café. Y si ese día la suerte no le acompaña, no se desanima: trepa hasta el techo de su vieja furgoneta y saluda a todos los coches que pasan por el kilómetro 224 de la autovía del Mediterráneo, a la altura de Arroyo de la Miel Benalmádena, Málaga).

Después, Mohamed deja que el azar lo arrastre. No sigue una rutina concreta. A veces, la noche lo caza sin que apenas haya variado su triunfal pose; a veces, baja al pueblo a compartir su visión del mundo en cualquier plaza, o extiende su protesta hasta la calle Larios.

No hace mucho que comenzó su nueva vida. Antes, Cepero, nacido en Cádiz pero residente en Málaga desde los siete años, era un hombre corriente: padre de familia y autónomo dedicado a la construcción, con varios trabajadores a su cargo. Hasta que sintió en su cuello los colmillos de la crisis económica. Todos perdieron el empleo, aunque la empresa sigue dada de alta. Más tarde llegó el divorcio. Se mudó aquí hace tres años. Durante más de dos estuvo encerrado en su furgoneta, aislado de ese mundo que le había desgarrado el alma. Era un ermitaño. Hasta que un día reventó. Con el poco dinero que tenía, compró la única arma con la que pretende desarrollar su pacífica revolución: una bandera republicana con una gran estrella roja en el centro. Más adelante, en una manifestación, le regalarían una andaluza del SAT. Después llegarían algunas más.

“Soy un revolucionario”

Su refugio es un reflejo de su espíritu. Dos grandes retratos del Ché Guevara presiden el parabrisas del vehículo. En la chapa, ha ido escribiendo poco a poco mensajes que, puestos en común, dibujan los principales acontecimientos políticos internacionales que han sucedido en los últimos años. También hay escritas consignas revolucionarias. Las más reveladoras están escritas en la parte de delante y en la de atrás. Sobre las fotografías del Ché aparece su frase más conocida: “Prefiero morir de pie que vivir arrodillado”; en uno de los cristales traseros, Mohamed se autodefine con crudeza: “Kamikaze social contra el poder”.

Con la bolsa de patatas casi comprimida entre el resto de provisiones de la pequeña mochila roja, que queda algo ridícula en comparación con su gran cuerpo, el extranjero se dirige hacia aquel tipo que tanto le había llamado la atención. Aprovecha que la lluvia ha cesado y que el viento es un poco menos fiero. Su mujer le esperará en el coche. No ha quedado satisfecho con la respuesta de la dependienta; ha visto muchos locos en Suecia, y ninguno tenía la actitud de aquel hombre. Él se ajustaba más a otro perfil: el del revolucionario.

Se acerca a la furgoneta y Mohamed, sonriente, le saluda.

–¿Qué hace ahí arriba? –pregunta intrigado.

El cowboy se arrodilla para atenderle. De pronto da un salto hasta el suelo, y confirma las sospechas del forastero.

–Soy un revolucionario. Lucho por los derechos de todas las sociedades, tanto nacionales como internacionales. A mí no me importa que seas cristiano, judío, musulmán o budista, yo estoy por ti. Estoy retando al Estado: mi objetivo es derrocar este Gobierno y su mala fe.

La comunicación es complicada, pues el sueco domina poco el castellano. Pero los ojos de ambos hablan el mismo idioma.

La conversación se hace cada vez más distendida. A pesar de que sus aspectos, tan opuestos, jamás lo dirían, descubren que ambos tienen 47 años y un pensamiento muy parecido. El sueco, que resulta llamarse Niklas, confiesa que se acercó atraído por la bandera. Recuerda que su abuelo integró las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil, y que él fue el que le enseñó el poco español que sabe. También le cuenta que su protesta le recuerda a las que muchos hombres hicieron en su país en los años 70.

De máquinas e ideas

La cara de Mohamed se ilumina. Saca de su bolsillo una cartera desgastada, rebusca un poco en ella y le extiende una foto. Es Mateo Palmquist, compatriota de Niklas que lideró algunos movimientos de protesta contra la Guerra de Vietnam en su país. Vive en Casares desde hace unos años, y lo visitó intrigado por su lucha. Mohamed confiesa que admira mucho a los escandinavos, por su espíritu de lucha contra las desigualdades y por su alto sentido de la democracia.

Aprovecha también para contarle que han venido a hacerle varios reportajes, que su lucha está alcanzando una dimensión internacional, y que está muy orgulloso. Le extiende la tarjeta de Agudeza Visual, una de las productoras que preparó un documental sobre él. El lema, escrito al dorso, resulta revelador: “Lo que conduce y arrastra al mundo no son las máquinas, sino las ideas”.

–Mira, yo ya no creo en el sistema, es un engaño. Esta Europa es una mentira. Y nos está reventando a todos. Yo no soy un criminal, pero como sigan haciéndoles esto a los niños, a los jóvenes, a los padres de familia y a los ancianos, lo van a pagar. Yo ya lo he perdido todo y voy a dar mi vida por ellos – afirma con fuego en los ojos.

–Oye, amigo, pero ahora no estáis tan mal. ¡Podemos tiene mucha fuerza! – espeta Niklas.

Mohamed no medita la respuesta:

–Es la sociedad. La sociedad está ya harta. Comenzó con la Primavera Árabe; cayó Gadafi, Mubarak, el otro… A Gadafi lo mató su pueblo en la calle como a un perro. Porque era un borrico y estaba masacrando a su pueblo, y aquí va a pasar igual. Lo tengo publicado en mi página desde hace tiempo…

Se refiere a una web gratuita, proteman.webs.tl, que gestiona como puede. En la furgoneta no tiene internet, pero consigue conectarse a través del WiFi de la cafetería. En ella, difunde sus ideas y desafía a los poderes. “Reto al Estado a que me mate o me meta en la cárcel”, reza bajo una imagen de Juan Carlos I. Comenta que antes tenía el dominio oficial, proteman.com, pero que lo tuvo que dejar porque no paraba de recibir ataques informáticos por parte del Estado. El servidor de su nueva página está alojado fuera de la Unión Europea. También tiene cuenta en Twitter y en Facebook, con la misma marca, que tiene algo de romántico. Proteman; el hombre protesta.

“Me da igual que me llamen loco”

Llega el momento de la despedida. La mujer de Niklas se impacienta dentro del coche. Es hora de que continúe el camino que lo conducirá al Rincón de la Victoria. Antes de irse se intercambian los números de teléfono y prometen seguir en contacto. Niklas no puede resistir el impulso de contarle a Mohamed la respuesta que había recibido por parte de la dependienta.

–No te preocupes, hombre. A mí me da igual que me digan loco, porque los grandes locos han sido quienes han cambiado la Historia: Mandela, Gandhi, Luther King, el Che Guevara. Incluso Jesucristo, ¡y eso que yo soy de origen musulmán! Cada uno lo hizo a su estilo, yo lo hago al mío. No voy a parar, – responde Mohamed con una sorprendente serenidad.

Cae la noche. Desde el techo de su furgoneta, Mohamed se entretiene mirando las luces que desprenden los faros de los coches que no dejan de pasar en dirección a Málaga o a Cádiz. Parece una lluvia de estrellas que adorna el firmamento de asfalto que es la autovía del Mediterráneo. La imagen es curiosa. El vaquero no deja de saludar, a pesar de que ya nadie puede verle. Se queda allí con su locura, en el techo de la furgoneta y junto a las banderas. De pie, siempre de pie.

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249 alcaldes piden la reelección el 24M sin rendir cuentas

Los responsables de 336 municipios se saltaron la ley al no presentar sus cifras económicas de 2011, 2012 y 2013 al Tribunal de Cuentas.

Los responsables de 336 municipios se saltaron la ley al no presentar sus cifras económicas de 2011, 2012 y 2013 al Tribunal de Cuentas.

Tiempo de campaña, tiempo de eslóganes. Entre las sempiternas promesas para las elecciones irrumpe con fuerza la palabra transparencia. En un acto de enarbolar más que nadie esta nueva bandera, los candidatos prometen publicar cada uno de los cafés que se tomen en su alcaldía.

Algunos de los que pretenden revalidar su cargo se han olvidado sin embargo de aplicar la transparencia más fundamental: 336 alcaldes se han saltado la ley a lo largo de toda su legislatura al no entregar sus presupuestos municipales de 2011, 2012 y 2013 al Tribunal de Cuentas, según la información que publica el organismo en su página web. Un mandato que está destinado a renovarse o morir el próximo 24 de mayo, día en el que vecinos de 8.117 municipios están convocados para elegir a su nuevo, o no tan nuevo, alcalde o alcaldesa.

Es el caso de El Puerto de Santa María (Cádiz, PP), gobernado por el pluriempleado Alfonso Candón –no es el único, como veremos unas líneas más adelante- y con más de 88.000 habitantes; Los Palacios y Villafranca (Sevilla, IU), con Juan Manuel Valle como alcalde de 38.000 vecinos; o Barbate (Cádiz, PSOE), con una población de 22.800 personas y gestionado por Rafael Quirós.

Responsables de 336 ayuntamientos con distinto color político han incumplido la Ley Reguladora de las Haciendas Locales año tras año –en vigor desde el 1 de enero de 2004-, que exige a los consistorios entregar sus cuentas para su fiscalización y, en definitiva, para garantizar una adecuada transparencia económica y financiera. En unas semanas 249 de ellos se presentan a la reelección. Otros 31 regidores también van en listas aunque en algunas posiciones por debajo, como apoyo de sus compañeros de formación.

Alfonso Candón Adán, involucrado en la política de El Puerto de Santa María desde 2002 como concejal, es uno de los que se presentan a la reelección. Éste simultaneó su tenencia de alcaldía con un puesto en la diputación provincial de Cádiz, para después ser diputado por el Partido Popular en el Congreso. A día de hoy, tras la renuncia de su predecesor en el consistorio, Candón compagina su actividad en la Cámara Baja –tres comisiones parlamentarias incluidas- con su rol como alcalde y varios puestos orgánicos en el PP.

El veterano Jesús Andrés Sédano, alcalde de Toro (Zamora) desde 1999, consejero general en Caja España-Duero y senador por Castilla y León desde 2004; o Inmaculada Hernández, alcaldesa de La Zubia y diputada provincial de Granada, son otros de los regidores pluriempleados, los tres populares, que no entregaron sus cuentas y piden de nuevo el voto.

Andalucía y Castilla y León

Andalucía y Castilla y León son las comunidades autónomas que ostentan el dudoso mérito a la opacidad en los gastos e ingresos públicos. Ambas aúnan a casi el 74% de los consistorios que han incumplido su obligación de informar, justificar y responsabilizarse de su actividad económica. Zamora y Granada son las provincias con más ayuntamientos (37 y 30 respectivamente) que no aún no han informado al Tribunal de Cuentas de su situación financiera y patrimonial desde 2011. Cádiz, Sevilla y Málaga tienen en esta lista los consistorios con más vecinos a los que rendir sus cuentas.

Con la campaña en ciernes, el paradigma de los eslóganes electorales desatinados se lo lleva el alcalde de la tercera ciudad malagueña (con más de 77.800 habitantes) y segunda entidad local de este listado de consistorios opacos. Francisco Ignacio Delgado Bonilla, regidor del Partido Popular de Vélez-Málaga, asevera a golpe de hashtag que #BonillaCumple. Parece ser que no es así, al menos con su obligación como gestor de fondos públicos. Un deber, regulado en los artículos 208, 209, 210 y 211 de la Ley de Haciendas Locales (TRLHL), que consiste en entregar la cuenta de resultados económicos y patrimoniales, el balance de situación, la ejecución presupuestaria y la memoria de cuentas de municipios y empresas municipales al organismo fiscalizador.

El Tribunal de Cuentas ya ha dado un tirón de orejas a las entidades locales que no entregaron sus cuentas generales

El Tribunal de Cuentas ya ha dado un tirón de orejas a las entidades locales que no entregaron sus cuentas generales. De hecho, recomendaba en su Informe de Fiscalización del Sector Público Local del ejercicio 2012 (publicado en el BOE el pasado mes de marzo PDF) excluir de las ayudas y subvenciones a las administraciones que no cumplieran con la ley.

El reproche del máximo organismo de control externo de las administraciones públicas se extiende también a los retrasos en las entregas. El Tribunal pedía una uniformización de los plazos, diferentes en cada comunidad. Aquellas entidades locales que no son auditadas por una sindicatura autonómica de cuentas deben presentarlas antes del 15 de octubre del ejercicio siguiente ante el órgano competente a nivel nacional.

El descuido de estas obligaciones no es sólo cosa del Partido Popular. Si bien es cierto que más del 54,7% de los que no rindieron sus cuentas en toda su legislatura son gobiernos populares, esto es un reflejo del resultado de las elecciones municipales de 2011.

El partido socialista, que cuenta con 111 de las alcaldías que se saltaron la ley –como Santa Fe (Granada), Pilas (Sevilla) o Sacedón (Guadalajara)–, e Izquierda Unida –que preside 18 ayuntamientos, entre los que están Medina-Sidonia (Cádiz), Archidona (Málaga) y La Rambla (Córdoba), entre otros– no están exentos de culpa. El resto de consistorios de esta lista, un total de 23, están controlados por agrupaciones independientes o partidos regionalistas, como el caso de Ogíjares (Granada). Francisco Plata, que abandonó el Partido Popular para ser cabeza de lista, accedió a la alcaldía de este municipio de 13.681 habitantes tras crear Alternativa Popular por Ogíjares.

Los que cumplen

Las comunidades sin agujeros negros contables, con ayuntamientos que entregaron al menos las cuentas generales de un ejercicio de esta legislatura, son las Islas Canarias, Cantabria, Cataluña, el Principado de Asturias, Galicia, Baleares y la Comunidad de Madrid.

El portal del Tribunal no incluye la información de Navarra y País Vasco, que por sus regímenes forales tienen instrucciones de contabilidad propias. Tampoco se publican en rendiciondecuentas.es los datos de Ceuta y Melilla que, como ciudades autónomas, tienen competencias mayores que las entidades locales registradas por esta web.

En unos días arranca oficialmente la campaña. Los alcaldes de la próxima legislatura, además de cumplir con el Tribunal de Cuentas, tendrán que desarrollar la aplicación de la Ley de transparencia, acceso a la información y buen gobierno en sus consistorios. En vigor a partir del 10 de diciembre de 2015 para las entidades locales, la norma exige publicar de forma activa presupuestos, contratos, convenios, subvenciones e informes económicos.

En estas elecciones municipales, los ciudadanos de estos 336 municipios deberán decidir si renovar o retirar su confianza a los alcaldes que transgredieron la transparencia económica básica exigida por ley.

Este artículo está publicado también en el sitio Quien Manda, de la Fundación Civio.

UPyD: Elegir entre el mal menor o no existir

Rosa Díez, en un acto en Vitoria (Foto: Flickr UPyD)

La posición de Rosa es: UPyD será perfecto, o no será. Los votantes ya han dado un toque dejando claro que algo va muy mal. Un 1,93% de votos es más que marginal, es casi la desaparición de UPyD Andalucía. ¿Cuál es el mal menor? Tal vez el mal menor sea una fusión, porque de seguir esta tendencia UPyD finalmente no será y todo lo bueno que tenga se lo llevará consigo.

Rosa Díez, en un acto en Vitoria (Foto: Flickr UPyD)
Rosa Díez, en un acto en Vitoria (Foto: Flickr UPyD)

Después de ver los resultados de UPyD de las elecciones andaluzas se puede asegurar con sinceridad y rotundidad que la situación no es justa, ni es la que más nos gustaría a ninguno. Un 1.93% es un resultado marginal que amenaza con hacer desaparecer a UPyD Andalucía pese a todo el esfuerzo invertido en esa campaña. Llegada esta situación hay que elegir el mal menor. Podemos ser los mejores en todo: los que mejor balance contable presentan, los que menos deuda tienen y por tanto los menos dependientes, los más transparentes o los que más propuestas y mejores hacen. Podemos ser como digo los mejores, pero en democracia al final mandan los que más votos tienen y cómo lo hagan los demás no importa. No se trata de ser populistas, sino de aprovechar a nuestro favor los elementos de nuestro alrededor sin perder nuestra esencia, sin dejar de hacer lo que hacemos ni de ser lo que somos.

La ciudadanía nos ha puesto en una encrucijada. No entiende el “no” a Ciudadanos y parece querer que nos fusionemos o desaparezcamos. La gente no entiende que Ciudadanos está lleno de tránsfugas, no entiende que Ciudadanos es una suma de grupos de partidos cada uno de su padre y de su madre, con opiniones muy diversas. No entiende que Ciudadanos defiende el estado de las autonomías, que no tiene un proyecto coherente porque no tiene una dimensión nacional. Ciudadanos Andalucía se gobierna gracias al liderazgo informal de Rivera desde Barcelona. Y digo informal porque no tienen un Consejo de Dirección Nacional. ¿Cuáles son los estatutos de Ciudadanos Andalucía? ¿Son los mismos que Ciudadanos Cataluña o cada partido que se ha sumado mantiene su forma de organización y normas? ¿Tienen primarias? ¿Quién se asegura de que en las primarias se cumplen todas las garantías democráticas? Todos estos problemas UPyD los tiene solventados y arreglados. Sin embargo, ellos ganan y nosotros perdemos.

Está claro que la estrategia de Ciudadanos ha sido definitivamente mejor. O la gente no se entera o todo lo que he expuesto anteriormente le da igual. La gente tiene una imagen de Rivera de solitario baluarte contra el nacionalismo. Eso les gusta y eso es lo que votan. No votan propuestas concretas, altamente desarrolladas y trabajadas como las de UPyD. La gente vota en función del discurso y de la imagen y en el momento en el que UPyD dijo “no” a Ciudadanos se produjo un doble efecto. Por una parte, no se absorbió a la competencia sino que está creciendo cada vez de forma más amenazante. Además, esa decisión creó una imagen negativa ante muchos potenciales votantes. Esta imagen podría revertirse con una fusión, pero eso conlleva una serie de riesgos dado el totum revolutum que ahora mismo es Ciudadanos.

La posición de Rosa es: UPyD será perfecto, o no será. Los votantes ya han dado un toque dejando claro que algo va muy mal. Un 1,93% de votos es más que marginal, es casi la desaparición de UPyD Andalucía. ¿Cuál es el mal menor? Tal vez el mal menor sea una fusión, porque de seguir esta tendencia UPyD finalmente no será y todo lo bueno que tenga se lo llevará consigo. Habrá que ver cómo se desarrollan las siguientes elecciones. Es cierto que Andalucía no es la plaza fuerte de UPyD, a diferencia de la Comunidad de Madrid. Pero es posible que éstas sí sean las elecciones en las que todo esté en juego. En esa carrera, UPyD no ha empezado mal: ha empezado fatal.

Carlos A. Tejada Gimbel es accionista de EL ESPAÑOL, estudia Ciencias Políticas en la Universidad Rey Juan Carlos y es afiliado de UPyD desde 2010. En el partido es coordinador del partido en Arganda del Rey (Madrid).

 

21 reflexiones a vuelapluma sobre las elecciones andaluzas

Andalucía

Ni en Argentina he oído a los ciudadanos hablar tan mal de su gobierno como en Andalucía. Y eso es mucho decir. Pero en Andalucía seguirá gobernando el PSOE cuatro años más al igual que en Argentina seguirá gobernando el peronismo.

Andalucía

1. Decía ayer el editorial del diario El Mundo que “lo importante es que Díaz impulse desde hoy el cambio que los andaluces le demandan”. ¡Fino análisis político, vive Dios! Si esta es la manera que tienen los andaluces de demandar “cambio” a Susana Díaz, mejor no andar por España cuando les dé por pedir “inmovilismo”. Lo mismo resucitan el garrote vil. ¡O el cóctel de gambas!

2. Las elecciones las ha ganado el Partido Regional Nacionalista Andaluz, más conocido por su seudónimo de “el PSOE”. Tanto tiempo llevan gobernando Andalucía (y lo que te rondaré morena) que ya no se sabe si son un partido o un coxis. Es decir, un órgano vestigial. El resto de una cola prehistórica que dejó de resultarnos útil hace decenas de miles de años. Y que sin embargo ahí sigue, inasequible al desaliento y a la selección natural.

3. Casi no lo recuerdan ya ni los estudiantes de derecho más aplicados, pero la primera Constitución española, y en términos relativos históricos la más moderna y liberal de todas ellas, fue promulgada en Cádiz en 1812. No es verídico pero sí verosímil pensar que en algún momento indeterminado entre 1812 y 1978 los alienígenas reemplazaron a los andaluces originales por una especie completamente diferente. Los motivos de esta extraña pero entrañable raza para seguir votando al PSOE elección tras elección se me escapan, pero no pueden ser buenos.

4. El mejor chiste leído en las redes sobre las elecciones andaluzas: “Si los andaluces fueran dinosaurios, votarían al meteorito”. Y es que lo de los andaluces no es obcecación: es resiliencia. Hay bacterias congeladas en el permafrost de las regiones glaciares con menos aguante que el andaluz medio.

5. Intento imaginar qué debería hacer el PSOE para que los andaluces dejaran de votarle y solo me viene a la cabeza el cuadro del pintor británico del siglo XIX John Martin La destrucción de Sodoma y Gomorra. Si se fijan bien, ahí en el extremo izquierdo, a punto de ser engullido por la lava, puede verse a un andaluz chillando: “¡No me arrepiento! ¡Volvería a hacerlo una y mil veces!”.

6. Lo de UPyD es graciosísimo.

7. Podemos se ha quedado con la cifra de escaños que le auguraban las peores encuestas. Sus 590.011 votantes habrían sido interpretados como un éxito avasallador en manos de cualquier otro que no fuera Pablo Iglesias, pero de él sus acólitos esperan milagros. Como la dictadura del proletariado para pasado mañana, por ejemplo. La cara de Teresa Rodríguez la noche del domingo era un holocausto y no se entiende muy bien por qué.

8. Que nadie desprecie, por cierto, el tirón de Iglesias entre los nihilistas de derechas. No me extrañaría nada que una parte quizá no muy importante, pero sí sintomática, de los votos que va a perder el PP en las próximas generales se los llevara Podemos. Aquí lo que algunos pretenden es que el sistema nacido de la Constitución del 78 reviente: la ideología del dinamitero es lo de menos.

9. IU es la viva imagen de la irrelevancia. Las razones de los 273.927 votantes de Maíllo para votarle a él y no al macho alfa de la manada izquierdista Pablo Iglesias son 100% incomprensibles. Nostalgia o melancolía, probablemente.

10. Definitivamente, en España hay tres comunidades que operan con una lógica política independiente de la del resto del país: Cataluña, País Vasco y Andalucía. Nací en la primera de ellas y vivo en la última, pero algún día seré un español normal.

11. No puedo evitarlo: aparece Juan Manuel Moreno Bonilla por la tele y me suena automáticamente en la cabeza el Adagio para cuerdas de Samuel Barber.

12. Para resiliencia, la del bipartidismo. Ochenta escaños de ciento nueve. El 73%: casi nada. El bipartidismo español está como el manchego de las noticias, el que recibió seis puñaladas en el bar y siguió tomándose cervezas con los amigos porque él “se recupera pronto”. Y Rajoy y Pedro Sánchez, a verlas venir. A estos dos les rebanan la cabeza y siguen pidiendo bravas con lenguaje de signos, como si tal cosa.

13. El sistema electoral español es una tortura de realismo para los románticos y una pesadilla de lenta digestión para los impacientes, pero para los románticos impacientes debe de ser una maldición gitana. Y de las pegajosas.

14. Leo en la portada del Vogue español de enero el titular El nuevo culo XXL. ¿Está aquí para quedarse? Es lo mismo que me pregunto yo de Ciudadanos.

15. Dice Gabriel Albiac en ABC que no cree en la posibilidad de que Susana Díaz recurra a Ciudadanos porque los de Rivera son gente decente. Estoy de acuerdo. Como canta La Bien Querida, muchas «eses de amor con las caderas» va a tener que hacer el PSOE para camelarse a Ciudadanos. Porque Rivera tiene una oportunidad de oro para comerse a medio PP, a todo UPyD y buena parte del PSOE más centrista en las próximas generales a poco que acierte con su política de alianzas. Que lea a Maquiavelo.

16. Los interventores de un colegio electoral de Ubrique abrieron durante el recuento electoral de la noche del domingo un sobre que contenía dos hermosas rodajas de chorizo. Hay fotos que lo prueban. Deduzco que el voto, tras sesudas deliberaciones, se repartió a pachas entre PP y PSOE, así que el recuento final debería haber sido en realidad 1.409.041,5 para PSOE y 1.064.167,5 para PP. Muy fan de los medios votos metafóricos: deberían aceptarse como válidos.

17. Solo lo habré recomendado unos pocos cientos de veces en mis artículos, así que lo hago una vez más: The Myth of the Rational Voter: Why Democracies Choose Bad Policies, de Bryan Caplan. Es decir “El mito del votante racional: Por qué las democracias escogen malas políticas”. Ahí está explicada Andalucía entera.

18. Pero no seamos demagogos. En las elecciones autonómicas andaluzas de 2004, el PSOE obtuvo 2.260.545 votos. En las de 2008, 2.148.328. En 2012, 1.570.833. En 2015, 1.409.042. En porcentajes de votos, 50,36%, 48,41%, 40,66% y 35,43%. El PSOE ha perdido en once años a casi uno de cada tres votantes. La sangría es atroz. Ponen buena cara porque han ganado, pero en diez años más estarán en números rojos.

19. Ni en Argentina he oído a los ciudadanos hablar tan mal de su gobierno como en Andalucía. Y eso es mucho decir. Pero en Andalucía seguirá gobernando el PSOE cuatro años más al igual que en Argentina seguirá gobernando el peronismo gane quien gane las próximas elecciones. El socialismo andaluz es tan solo una forma ligeramente más sofisticada de peronismo.

20. Como decía Enric González en su artículo del domingo en el diario El Mundo, en Andalucía se vive muy bien. Con “satisfacción”, escribía. Y eso es verdad. Pero también es verdad que Andalucía es un infierno para todos aquellos ciudadanos que aún viven la política con ilusión. Aquellos pocos que depositan su voto con la esperanza de que algo cambie en su comunidad. Para bien, se entiende. Hay que acordarse más de ellos. ¿Qué culpa tendrán los pobres?

21. Cuando los andaluces despertaron, el 34% de paro todavía estaba allí.

Los desafíos que le aguardan a Susana Díaz en siete gráficos

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El desempleo, el riesgo de pobreza, la inclusión social y el rendimiento académico de los estudiantes andaluces son algunos de los problemas a los que se deberá enfrentar el nuevo Ejecutivo que liderará Susana Díaz tras su victoria del domingo. Repasamos la situación de los principales problemas de la región en siete gráficos.

Gráficos: David Domínguez y Paula Guisado

El desempleo, el riesgo de pobreza, la inclusión social y el rendimiento académico de los estudiantes andaluces son algunos de los problemas que deberá afrontar Susana Díaz después de su victoria de este domingo. “España tiene los mismos retos que Andalucía”, ha dicho la propia Díaz. Repasamos la situación de los principales problemas de la región en siete gráficos.

1. Desempleo en Andalucía (I).

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La comunidad andaluza es la región europea con mayor tasa de desempleo según datos de Eurostat. No parece tarea fácil reactivar la creación de puestos de trabajo suficientes como para salir del farolillo rojo europeo, a pesar de que se constata una ligera recuperación, según la última EPA correspondiente al cuarto trimestre de 2014.

2. Desempleo en Andalucía (II).

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El paro en Andalucía es uno de los grandes lastres históricos de esta comunidad autónoma y uno de los asuntos que más preocupan a los ciudadanos. Además, se trata de un problema estructural: el diferencial con la tasa nacional apenas ha variado en los últimos treinta años. Este informe (PDF) explica algunas de las causas históricas, con datos entre 1977 y 2001.

3. Riesgo de pobreza.

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El riesgo de pobreza es un dato difícil de calcular y es un factor que deberá tener muy en cuenta el nuevo Ejecutivo andaluz. Eurostat establece el umbral de pobreza en el 60% de la mediana nacional de ingresos disponibles. Es decir, no se mide la pobreza en términos absolutos sino qué porcentaje de la población tiene unos ingresos bajos en relación con el conjunto de la población. Por debajo de esa cantidad, hay riesgo de pobreza. Andalucía tiene la tercera tasa de riesgo de pobreza más alta de España, la cuarta si incluimos en la lista a la ciudad autónoma de Ceuta.

4. La educación en Andalucía (I).

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La educación es otro de los problemas con el que tendrá que lidiar el nuevo Ejecutivo andaluz. Los datos del famoso informe PISA, que encarga la OCDE y que analiza las capacidades de alumnos de 15 años en 44 países, no dejan a Andalucía en un buen lugar. Toda la documentación sobre los informes PISA en los sitios web del Ministerio de Educación y de la OCDE.

5. La educación en Andalucía (II).

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Un dato significativo que hemos rescatado del Informe PISA es esta comparación de los resultados en matemáticas de los alumnos de las comunidades autónomas que participaron en la evaluación de 2012. Existe una relación entre el rendimiento en esta materia y el PIB per capita de cada una de las regiones. Este último dato en Andalucía no llegaba al 75% del PIB per capita nacional en 2013, según el INE.

6. La educación en Andalucía (III).

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Es inevitable la comparación entre Andalucía y Navarra, la región que más brilla en el informe PISA de 2012. Mientras los alumnos andaluces no superan la barrera de los 500 puntos en ninguna de las materias analizadas, los navarros superan dicha barrera en las tres.

7. La educación en Andalucía (y IV).

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El gasto en educación es uno de los factores clave para mejorar los índices y reducir la tasa de fracaso escolar. El presupuesto de la Junta para este año en Educación es de 6.588,4 millones de euros, lejos de los más de 7.853 millones de 2009 o los 7.843 millones del año siguiente. Los datos oficiales de la Junta de Andalucía sobre el gasto en educación están disponibles hasta 2013. Las partidas presupuestarias se encuentran en el sitio web de la Consejería de Hacienda y Administraciones Públicas.

¿Y si hubiera nuevas elecciones andaluzas el 23 de agosto?

Andalucía se puede ver abocada a repetir sus elecciones si Susana Díaz no llega acuerdos que faciliten su investidura. Según la legislación vigente, esos nuevos comicios se celebrarían a finales de agosto.

A lo largo de este intenso año electoral, es muy probable que los españoles nos acabemos familiarizando con unas disposiciones de nuestra Constitución y de los estatutos de autonomía a las que hasta ahora sólo fue necesario recurrir en 2003, cuando los diputados Tamayo y Sáez protagonizaron un sórdido caso de traiciones y acusaciones de soborno en la Asamblea de Madrid. Me refiero a esta disposición: si tras unas elecciones legislativas las sucesivas votaciones de investidura resultan infructuosas (porque los candidatos reciben siempre más votos en contra que a favor), al cabo de dos meses se disuelve automáticamente la cámara y se convocan nuevas elecciones.

Es probable que, por irresponsable cálculo ante los siguientes comicios que se avecinan, PP y Podemos (que suman 48 escaños) respondan a la victoria del PSOE (que suma 47) con un inapelable anuncio de que votarán en contra de la investidura de Susana Díaz. Es posible que Ciudadanos (9 escaños) y quizá IU (5) muestren mayor respeto por lo que los votantes han expresado en las urnas y acepten explorar acuerdos que no se encaminen a una coalición gubernamental pero sí al menos a facilitar la investidura votando a favor o absteniéndose a cambio de exigentes promesas e incluso de actos previos a dar su voto. Por ejemplo, que el PSOE deje caer a Chaves y a Griñán.

No obstante, como es difícil que los socialistas logren contentar a la vez a Ciudadanos e IU, el mejor escenario con que puede contar la presidenta saliente es recibir el apoyo (expreso o tácito) de Ciudadanos y que IU se una a PP y Podemos en el rechazo a la investidura (lo que supondría 53 votos en contra). Pero Susana Díaz puede encontrarse con que no logra revalidar el cargo y suponer que otro candidato pueda sumar la mayoría necesaria es un ejercicio de política-ficción.

¿Urnas en agosto?

Así pues, es posible que Andalucía -como puede suceder en otras comunidades autónomas e incluso en el Gobierno de la nación- se vea abocada a repetir sus elecciones. ¿Cuándo? La convocatoria de las actuales elecciones ya fija la sesión constitutiva del Parlamento de Andalucía el 16 de abril. El reglamento de esta cámara (art. 138) exige que en los siguientes 15 días se proponga una primera votación de investidura. El Estatuto de Autonomía andaluz (art. 118.3) prevé que, trascurridos dos meses desde esa votación sin que ningún candidato logre ser investido, se disolverá automáticamente el Parlamento y se convocarán nuevas elecciones, publicándose un decreto que determinará que la votación tendrá lugar cincuenta y cuatro días después (no necesariamente un domingo), lo cual nos lleva como mucho al miércoles 26 de agosto. Es cierto que la propia Ley Electoral andaluza indica (art. 14.2) que la nueva votación no debe tener lugar en julio o agosto, pero esta norma es de menor rango que el Estatuto de Autonomía, que impone plazos muy claros.

Si el próximo presidente del Parlamento andaluz anticipa este escenario de tal manera que la primera votación de investidura se desarrolle el martes 28 de abril, el 29 de junio podrían observarse cumplidos los dos meses sin que ningún candidato logre la mayoría suficiente. El decreto se publicaría el 30 de junio de manera que la jornada electoral fuera el domingo 23 de agosto. De no ser la primera votación de investidura el 28 de abril (o justo una semana antes), nos encontraríamos también con la circunstancia de que los andaluces acudirían a las urnas en un día distinto a un domingo, algo a lo que no estamos acostumbrados los españoles desde el miércoles de 1986 en que ratificamos nuestra permanencia en la OTAN.

En definitiva, es posible que las elecciones de este 22 de marzo resulten fallidas y haya que repetirlas a finales de agosto (a lo más, a principios de septiembre, si la Junta Electoral admitiera otras interpretaciones que no resulta fácil de adivinar). Aunque tampoco pueden descartarse coaliciones contra natura u otros movimientos sorprendentes en este caótico juego electoral donde los partidos políticos se ven las caras cada dos meses sin que nadie logre mayorías suficientes. Algo absolutamente novedoso en una España que se termina de sacudir el bipartidismo.

Cinco lecciones que nos dejan las andaluzas para el año electoral

Susana Díaz

Puede que Andalucía fuese el primer campo de pruebas de la nueva política, pero Susana Díaz seguirá al frente del Gobierno de la Junta. El PSOE, que no gana casi en ninguna parte de España, se impuso con claridad frente a la irrupción de Podemos y Ciudadanos. 

Susana Díaz

Puede que Andalucía fuese el primer campo de pruebas de la nueva política, pero ha vuelto a ganar el PSOE. Susana Díaz, que se presentaba por primera vez a unas elecciones como cabeza de lista, seguirá al frente del Gobierno de la Junta, que lleva tres décadas en manos de los socialistas. El PSOE, que no gana casi en ninguna parte de España, se impuso con claridad frente al hundimiento del PP y la irrupción de Podemos y Ciudadanos.

En EL ESPAÑOL te hemos contado aquí en directo el escrutinio. Pero los resultados tienen peso específico y ramificaciones fuera de Andalucía.

1. Fin del bipartidismo: es Susana y los demás

Es ella, más que el PSOE como partido, quien se consolida. Es la figura política imprescindible en Andalucía y en el PSOE. Mantiene el Gobierno de la autonomía más poblada, se impone al PP y se consolida en el PSOE como una dirigente con más calado que el propio secretario general, Pedro Sánchez. Un detalle de vital importancia en un socialismo en horas bajas.

El manejo de los tiempos políticos ha vuelto a beneficiar al PSOE. José Antonio Griñán desligó en 2012 la convocatoria electoral de las generales en las que el PP logró mayoría absoluta y logró salvar para el PSOE el Gobierno regional aun perdiendo las elecciones frente a Javier Arenas. Con el mismo número de escaños, Susana Díaz triunfa en medio de un clima político en creciente descomposición. Capitaliza el voto útil de izquierdas frente a la pujanza de Podemos y aventaja en 14 escaños a Juanma Moreno. Todo con una campaña personalista en la que Díaz se ha erigido en guardiana de las esencias andaluzas frente a Rajoy y frente a cualquier experimento político. Su futuro, en Sevilla o en Madrid, lo decidirá ella. Aunque ha dicho que no quiere ser candidata a las elecciones generales, ahora tiene un gran éxito que avala su tirón electoral.

2. Moreno y Rajoy muerden el polvo

Con Juanma Moreno como candidato, el PP ha perdido alrededor de medio millón de votos, un tercio de los que cosechó el tetracandidato Javier Arenas. Moreno era el hombre de Mariano Rajoy, que lo eligió frente al que amadrinaba María Dolores de Cospedal, José Luis Sanz. A diferencia de lo que ocurrió en el PSOE, Rajoy y su Gobierno han estado permanentemente en Andalucía.

Juanma Moreno

De nada ha servido el llamamiento al voto útil: “Votar a IU, Podemos, UPyD y Ciudadanos es apuntalar al PSOE”, llegó a decir Rajoy. Tampoco las continuas referencias a los escándalos de los ERE o de los cursos de formación que atenazan al PSOE. Ni siquiera han servido un candidato joven o una campaña que en Génova se obstinan en reivindicar como modélica. El PP pierde. Pero sobre todo pierde Rajoy, que empieza con el peor pie posible el rosario de citas con las urnas de 2015.

3. Resucita la geometría variable

José Luis Rodríguez Zapatero gobernó gracias a la geometría variable: pactos puntuales con distintos partidos políticos en un Parlamento sin mayorías. El concepto ha resucitado. Susana Díaz ha prometido que no intentará ni una gran coalición con el PP ni un pacto con Podemos, a quien ha demostrado poder hacer frente en las urnas. Con los resultados sobre la mesa, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha asegurado que no habrá un pacto de Gobierno con el PSOE.

La noche electoral es el inicio de una legislatura inédita en Andalucía. La mayoría simple será, por primera vez, suficiente e inevitable para el PSOE, que se queda a ocho escaños de la absoluta (55). El objetivo será o bien asegurarse el apoyo explícito para garantizar que sus medidas salgan adelante o negociar las abstenciones suficientes para conseguir un resultado idéntico en la práctica. La primera cita será la investidura de Susana Díaz, bien por mayoría absoluta con votos a favor de otros partidos o por mayoría simple con su abstención.

El PSOE tendrá que negociar y los demás partidos tendrán que retratarse. Un apoyo al Gobierno se venderá caro. Pero también una abstención.

Hemiciclo Andalucía

4. Ciudadanos, la llave; ni rastro de UPyD

Albert Rivera fue el único líder nacional en comparecer junto a su candidato (Alberto Garzón también lo hizo, pero él es candidato y no aún el coordinador federal). Ciudadanos ha logrado nueve escaños y es la cuarta fuerza del Parlamento de Andalucía pero su influencia va más allá. Es la fuerza clave para la gobernabilidad porque no descarta apoyar a Susana Díaz desde fuera del Gobierno a cambio de grandes contrapartidas.

“La diferencia entre Ciudadanos y otros cambios es que no consideramos enemigos a PP, al PSOE o a Podemos”, dijo Rivera ante sus seguidores, pensándoselo bien. Mientras Podemos pretende ser hegemónico, Ciudadanos se siente cómodo en su papel de bisagra. Ahora tiene una gran oportunidad para demostrar que su apuesta funciona y acompañar su progresión electoral en el resto de España.

Por su parte, UPyD se queda fuera del parlamento andaluz. Un fatal precedente para este año de citas con las urnas que pone una gran presión sobre Rosa Díez y su negativa a aliarse con Rivera.

5. Podemos puede pero no tanto

Teresa Rodríguez (Podemos), emuló la estrategia de Pablo Iglesias el 25 de mayo de 2014, cuando superó todas las expectativas al lograr 5 eurodiputados y 1.250.000 votos. Con semblante muy serio, aseguró que el resultado es “insuficiente” porque en Andalucía seguirá habiendo desahucios, paro y corrupción. Pero las europeas fueron vistas como un éxito total, el inicio de un gran crecimiento. Casi un año después de aquel hito, la formación de Pablo Iglesias sólo logra menos de la mitad de escaños que el PP, el gran perdedor.

¿Estancamiento? En realidad, no. No existían en el parlamento andaluz y desde ayer representan a casi 600.000 votantes. Pero ni han ganado como pretendían ni su influencia será decisiva. Más aún, complicar la gobernabilidad da Andalucía se puede ver como un palo en la rueda de uno de los pocos gobiernos de izquierdas del país.

La campaña en positivo y apelando a las esencias con el mismísimo Julio Anguita no ha funcionado para Izquierda Unida. Cede siete escaños pero se queda fuera del próximo Gobierno de la Junta. Las cuentas no le salen a Antonio Maíllo, que reconoció unos resultados “malos”. IU pretendía ser la alternativa izquierdista en Andalucía, pero se ha quedado en tercer partido de izquierdas y quinto de la cámara.

Foto de portada: Ricardo Domínguez

Susana Díaz mantiene al PSOE, Moreno hunde al PP, Podemos irrumpe y Ciudadanos será árbitro

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Te hemos contado todos los detalles de la noche electoral en Andalucía con los comentarios de Pedro J. Ramírez y nuestros reporteros y los gráficos de Kiko Llaneras, David Domínguez y Paula Guisado. Así ha sido la cobertura en vivo.

Susana y los viejos

Ilustración: Javier Muñoz 

Susana o la carnalidad, Susana o el deseo, Susana o la fertilidad. La práctica totalidad de los grandes pintores que se enfrentaron al más famoso de los relatos añadidos en la versión griega del Libro de Daniel centraron su mirada, y la nuestra, en la exuberante desnudez de su protagonista.

Susana o la carnalidad, Susana o el deseo, Susana o la fertilidad. La práctica totalidad de los grandes pintores que se enfrentaron al más famoso de los relatos añadidos en la versión griega del Libro de Daniel centraron su mirada, y la nuestra, en la exuberante desnudez de su protagonista.

Tintoretto la muestra de cuarto y mitad al borde del baño, tapando los senos con sus brazos y el pubis con sus muslos pero desparramando la sensualidad imponente de todas sus curvas, rodeada de joyas y vasijas, para deleite propio ante un espejo y tortura de los viejos voyeurs, escondidos tras un seto.

Rubens la retrata de espaldas, mostrando un dorso magnífico, sugerentemente sentada en cuclillas sobre una banqueta, con las piernas abiertas y la mano escondida, mientras ella gira la cabeza ante la irrupción lasciva de los viejos, como si hubiera sido interrumpida en una tarea íntima.

En el cuadro de Van Dyck los crapulosos asaltantes ya están pegados a su espalda, Susana ya siente su aliento, uno de ellos ya le ha puesto la mano encima, ¿qué sucederá ahora?, pero el único propósito de esos rostros cetrinos y de esos oscuros ropajes es destacar la reluciente piel de nácar en las mejillas, los brazos, las piernas y el pecho de la esposa de Joaquín, itinerario luminoso que brilla entre las tinieblas de la condición humana.

La gran excepción a la regla y mi versión favorita del lance, por muy atractivas, magnéticas y voluptuosas que parezcan las demás, es la de la pintora romana Artemisia Gentileschi en la que los dos viejos fundidos en un inquietante abrazo ocupan la mitad superior del cuadro y el foco central está puesto en la proposición infame que susurran al oído de una espantada, desvalida y mucho menos formidable Susana. Es el retrato de la perfidia, la radiografía del momento en que le plantean que se entregue a ellos o de lo contrario denunciarán que la han sorprendido yaciendo con un joven desconocido.

Artemisia estaba no se sabe si contando o anticipando su propia historia pues en la época en que pintó el cuadro, su preceptor Agostino Tassi la violó aviesamente, dando pie a un proceso inquisitorial en el que la víctima y denunciante -icono del feminismo contemporáneo- fue torturada, lacerando con bramantes sus dedos de pintora, para saber si decía la verdad. Sussana e i vecchioni, Artemisia e i vecchio. Si hubiera que volver a titular su fascinante lienzo como base de una producción cinematográfica yo no escogería, por demasiado obvio, Una proposición indecente sino El secreto inconfesable.

Artemisia nos incita a olvidarnos de ese pobre cuerpo, en el que la desnudez ya no es convite carnal sino mera fragilidad física, y a fijarnos en la tortura psicológica que supone para Susana una maquinación tan bien urdida. El menos viejo de los dos viejos da las instrucciones en el oído del otro y este las transmite en forma de susurro a la joven, reforzando el secreto con la pantalla de la mano. Susana sabe que los dos ancianos son jueces y que su prestigio es tal que nadie la creerá si los denuncia. Por eso agita los brazos con espanto e impotencia, no para defenderse de la agresión física sino para intentar zafarse de la trampa sin salida a la que se ve abocada.

Ilustración: Javier Muñoz
Ilustración: Javier Muñoz

Supongo que desde la promoción de Susana Díaz a la presidencia de la Junta de Andalucía se habrán publicado unos cuantos artículos inspirados en este pasaje del Libro de Daniel. Pero hasta ahora los viejos que la incomodaban eran Chaves y Griñán, prestos a mancillar su pureza política con el rijoso chantaje de un pasado compartido. Era una variante del tema bíblico: o nos proteges para que nuestras culpas queden impunes o diremos que estabas con nosotros cuando sucedió todo lo de los ERE, Mercasevilla, las subvenciones a UGT, Invercaria y demás vacas asadas. Con el matiz nada trivial, claro, de que probablemente era cierto.

En la encrucijada electoral yo veo sin embargo que los dos viejos que deslizan una propuesta sonrojante en los oídos de la lideresa andaluza son Mariano Rajoy y Felipe González, una pareja tan sorprendente como para casi todos desconocida que se ha autoerigido en guardiana del bipartidismo y el statu quo, al servicio de los poderes fácticos que confluyen en el accionariado, equipo directivo y entorno del grupo Prisa.

La sintonía entre estos dos personajes, unidos por una común falta de escrúpulos, quedó patente para quienes conocen los turbios manejos que desembocaron en la brusca abdicación del rey Juan Carlos. Un año después el monarca dimisionario mantiene un constante trajín alrededor del mundo, bastante equiparable a su anterior actividad como Jefe del Estado, refutando así que fueran problemas de salud los que le impedían seguir reinando. Sólo queda la hipótesis de que se precipitó la sucesión como forma de apuntalar el bipartidismo coronado, cambiando a un septuagenario bajo sospecha por un joven monarca impoluto como elemento decorativo.

Se trataba de garantizar que el poder quedara en manos del mismo conglomerado político-económico-mediático de siempre a pesar del elevado coste que su egoísmo e incompetencia ha tenido para los españoles durante los duros años de la crisis. Empezaron reparando el tejado y ahora pretenden volver a encofrar las paredes para atrincherarse en ellas. Su objetivo es aguantar el vendaval de este año que la calle presiente y anhela como el de la sustitución de la vieja política por la nueva política para que a su término todo quede en nada y continúen siendo el PP y el PSOE quienes monopolicen las poltronas.

Rajoy sigue cosechando las mayores cotas de impopularidad de un gobernante democrático y esto no habrá coyuntura económica que lo enmiende pues la pertinaz noluntad que ha caracterizado su estéril legislatura decepciona a los unos e indigna a los otros. Esa es la única división de opiniones que galvaniza a los tendidos. Pero él y los suyos tienen tanta basura acumulada en la sentina de Génova y en los cementerios de residuos autonómicos que no pueden arriesgarse a que las excavadoras de la regeneración la desentierren.

Por eso han buscado una original forma de blanquear a los imputados que puedan ir en sus listas, cambiando su denominación por la de “investigados”. Como si pintado de cebra el perro, se acabara la rabia. Eso es lo que hacían algunos castellanos viejos cuando, según recordaba el otro día Luis del Pino, echaban a los cerdos al río durante la cuaresma para pescarlos a continuación y zampárselos sin remordimiento alguno. Ya se sabe: del monte, el mero; y del río, el cordero.

Admitamos que lo de “imputados” supone una incitación permanente a cerrar el plano, como hicimos con aquella pancarta que incluía las letras “ETA” precediendo a una marcha de simpatizantes de la banda, y a recordar todos los días que la política española es la casa de putas con mayor overbooking de la historia. Pero lo correcto hubiera sido trocar el vocablo por el de “encausados” para distinguir a aquellos en cuyas conductas un juez ve indicios de delito, de aquellos que, suscitando sospechas en la policía, son investigados dentro de la estricta legalidad, como Villarejo hizo con Ignacio González, en pos de los elementos que permitan judicializar el caso.

Hecha esta precisión queda el debate de la presencia en las listas de quienes a esos efectos igual da que lleven etiqueta de carne o de pescado. Y estando contra el automatismo que dejaría en manos de los jueces la confección de las candidaturas por la simple vía de admitir a trámite una querella y citar a declarar a los incluidos en ella, más aún lo estoy contra la reiterada praxis de la cupolocracia consistente en eludir la depuración de responsabilidades políticas amparándose en el carácter meramente indagatorio que tiene la fase de instrucción sumarial.

González y Rajoy dicen lo mismo porque están juntos en el barco de los intereses creados y los encubrimientos recíprocos”.

Todo está perfectamente resumido en la perorata que el letrado Felipe González, que ya se embutió la toga -y de qué manera- para defender a Barrionuevo, acaba de dirigir al tribunal de la opinión pública en pro de Manuel Chaves, imputado por el Supremo en el sumario de los ERE. Sostiene Antonio que Bruto es un hombre honrado. Incluso que es “una persona absolutamente íntegra”. Y lo presenta como víctima de una “causa general” porque “en el caso de que hubiera tenido responsabilidad política, que también lo dudo, es impresionante que se transforme en responsabilidad penal”. Y eso “lo tiene que corregir la propia Justicia”. Caramba, si es lo mismo que masculló el día del entierro de Tomás y Valiente: “¿Es que no hay nadie que les diga a los jueces lo que tienen que hacer?”.

El razonamiento pertinente es el inverso: sea cual sea su responsabilidad penal y al margen de en qué fase se encuentre el proceso, un partido con un mínimo sentido del pudor y la vergüenza ajena debería haber retirado hace ya tiempo de la vida pública a quien presidía la Junta de Andalucía cuando se malversaron miles de millones -el desvío del dinero no es presunto- a bolsillos afines. Pero, claro, ese cuento debería habérselo aplicado a sí mismo el señor X en los tiempos de los GAL y serviría también de rasero para el fariseo Rajoy que nos dice que seguirá “mandando SMS” porque “confía en la gente” como si Bárcenas hubiera conseguido bloquear informativamente la Moncloa durante los dos días que transcurrieron entre la divulgación del hallazgo de su fortuna en Suiza y el “Luis, sé fuerte” tecleado por su jefe, amigo y protector.

González y Rajoy dicen lo mismo porque están juntos en el barco de los intereses creados y los encubrimientos recíprocos. Lo ideal para ellos, además de domeñar a la justicia, sería domesticar a los piratas que preparan el abordaje por sus respectivos flancos. Pero ni Pablo Iglesias ni Albert Rivera van a ser tan estúpidos de prestarse a servir de comparsas para apuntalar el poder territorial del PSOE o el PP cuando quedan unos meses para la madre de todas las batallas en la que el premio es la Moncloa.

Sea cual sea el margen de su victoria y por muy variable que resulte la geometría del parlamento andaluz Susana Díaz va a necesitar que el PP le permita gobernar a base de abstenciones y otro tanto lleva camino de ocurrirles a la inversa a Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes. Al servicio de ese do ut des han sido sacrificados los dos listos del tranvía que pasaba por el ático. Y el remate de todo sería la gran coalición que dejaría a la nueva política con dos palmos de narices y mantendría a Rajoy en el Trono de Hierro hasta que dentro de esos “tres, cuatro o cinco años”, señalados por el padre padrone, llegara la lideresa andaluza a relevarle.

Ese es el plan. Ese es el guión que un viejo le ha soplado al otro viejo y que este a su vez ha chichisbeado a la casta Susana. En el Libro de Daniel el busilis consistía en inventar a un joven seductor como socio de la imaginaria coyunda. En esta reedición felipista de la Biblia el pretendiente existe pero lleva camino de quedarse al pie del altar, con las flores en la mano, repitiendo compulsivamente eso de “tú a San Telmo, yo a la Moncloa”, hasta que un día la ambiciosa Susana emerja cual ballena Turandot para engullirle en uno de sus acertijos.