Entre la fe, los negocios y la política

cotinodibujo1Desde muy pronto, Juan Cotino sintió tres vocaciones: la religiosa, la política y la empresarial. La primera le llevó a matrimoniarse con el Opus Dei; la segunda, a estrenarse con 29 años como concejal de su pueblo; la tercera, a hacerse cargo de los negocios familiares, que fueron diversificándose a medida que escalaba en política. La certeza de que iba a ser imputado es lo que le llevó, el pasado otoño, a jubilarse como presidente de las Cortes Valencianas. Una jubilación poco decorosa a escasos meses de cumplir 65 años.

Ilustración: Tomás Serrano

Nunca se ha tenido por un político profesional, pese a que en los casi veinticinco últimos años ésa ha sido su principal actividad. Tampoco considera que haya hecho nada irregular, aunque su nombre aparece en varios sumarios de corrupción y ha acabado siendo arrastrado por el caso Gürtel. La certeza de que iba a ser imputado es lo que le llevó a jubilarse prematuramente como presidente de las Cortes Valencianas el otoño pasado, cuando quedaban sólo ocho meses para que se agotara la legislatura y tres para que cumpliera los 65 años. Un broche poco decoroso para una larga carrera política.

Desde muy pronto, Juan Cotino sintió tres vocaciones: la religiosa, la política y la empresarial. La primera le llevó a matrimoniarse con el Opus Dei, del que continúa siendo miembro activo; la segunda, a estrenarse con 29 años como concejal de su pueblo, en representación de la UCD de Adolfo Suárez; la tercera, a hacerse cargo de los negocios familiares, que fueron diversificándose a medida que escalaba en política, y de ellos el que más le sigue atrayendo es la agricultura.

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Ilustración: Tomás Serrano

Cotino jamás ha olvidado sus orígenes huertanos. Es un hombre feliz cuando se sube al tractor y recorre sus campos; otrora de naranjos, hoy de caquis. De ahí le viene un carácter llano y afable que le hace ser percibido como alguien cercano. La vieja casa familiar, su alquería de Xirivella, es su refugio y su orgullo. Es habitual verlo en el porche, ejerciendo de anfitrión, mientras cocina a leña una paella o un arroz caldoso para sus invitados. Esa casa ha sido centro de conciliábulos desde principios de los años 90, y en ella ha apadrinado a algunos de los políticos que han hecho carrera en el PP.

 

Ha sido Cotino la persona más cercana al defenestrado Francisco Camps en los últimos tiempos. Le apoyó, al principio, para que derrotase a los seguidores de Eduardo Zaplana y pudiera tener el control absoluto de la organización. Y al final, tras estallar el caso de los trajes, se volcó para que llegara entero al banquillo. Él mismo lo llevó en coche hasta la puerta del Tribunal en la primera sesión del juicio, con el propósito de insuflarle ánimo y que no se derrumbara. Ese apoyo le legitimó, ante un sector del partido, para gestionar los resortes del poder que hasta entonces había manejado Camps. Premeditado o no, se convirtió así en uno de sus herederos frente a alguien que, como Alberto Fabra, había sido impuesto por la dirección nacional para hacer borrón y cuenta nueva.

Entró de lleno en política en 1991 al ser designado por Rita Barberá concejal de Policía y Servicios Sociales del Ayuntamiento de Valencia. Era la primera vez que una concejalía unificaba las competencias en materia de seguridad y de ayuda a los desfavorecidos, lo cual habla mucho de la personalidad de Cotino: un hombre conservador, amante del orden, y una persona caritativa, benefactora, con una idea probablemente trasnochada de lo que debe ser ayudar a los demás. En su etapa de concejal y también de conseller del Gobierno valenciano se le ha visto al volante de una furgoneta repartiendo alimentos en asilos y comedores sociales regentados por órdenes religiosas.

Jefe de la Policía con tres ministros

Fue él quien implantó en Valencia la “Policía de barrio” con la idea de que los ciudadanos debían de conocer al agente que prestaba servicio en su calle de la misma manera que conocían a su médico de cabecera. Eso, y la amistad fraguada con Jaime Mayor Oreja cuando ambos coincidieron en el Partido Demócrata Popular antes de integrarse en el PP, le abrieron el camino para ser nombrado director general de la Policía por el primer Gobierno de Aznar. Cotino ha manifestado que ese año, 1996, dejó de ocupar cargos en el consejo de administración de la empresa familiar y vendió la mayoría de sus acciones. Del resto, asegura que se deshizo en 2007, cuando fue nombrado conseller de Bienestar Social.

Estuvo seis años en Madrid con tres ministros del Interior: Mayor, Rajoy y Acebes. Él mismo solicitó en varias ocasiones que le dejaran volver a Valencia porque quería cuidar de su madre, enferma. Lo nombraron delegado del Gobierno. El cargo le iba como anillo al dedo, pero la derrota del PP en las generales de 2004 forzó su relevo. Fue entonces cuando Camps lo reclamó para el Gobierno valenciano, donde acabó ocupando sucesivamente las carteras de Agricultura, Bienestar Social y Medio Ambiente. Llegó a ser vicepresidente antes de pasar, ya en 2011, a presidir el Parlamento autonómico; el más desprestigiado de la historia, tras haber albergado a una decena de imputados en sus bancos. La acumulación de poder le dio la oportunidad de repartir cargos entre las personas de su entorno y su mano se adivina tras la confección de varias candidaturas de municipios del área metropolitana de Valencia, el territorio que mejor conoce y domina.

La condición de máximo referente del sector cristiano del PP lo convirtió en una de las piezas de caza favoritas para la izquierda, hubiera o no razón para ello. Pero la oposición era incapaz no ya de acabar con la hegemonía, sino de hacer mella siquiera en un partido que parecía eternizarse en el poder. Seguramente fue esa sensación de impunidad, el sentirse intocables, lo que llevó a algunos a confundir la Administración con una finca particular.

La estrella de Cotino empezó a declinar cuando su nombre apareció salpicando las páginas de varios sumarios judiciales, desde Brugal, a Gürtel, pasando por el caso Bárcenas; la prueba, para la oposición, de que él era el denominador común de la corrupción en la Comunidad Valenciana. Ruz le llamó a declarar como testigo porque su nombre estaba en las notas de Bárcenas. Según el ex tesorero del PP, el 11 de marzo de 2004, día de los atentados islamistas en Madrid, había acudido a la sede del partido en la calle Génova para entregar 200.000 euros en nombre de una empresa administrada por su sobrino. Cotino lo negó tajantemente. Su sobrino Vicente está imputado.

Las residencias de la tercera edad

La denuncia de Esquerra Unida por las adjudicaciones de la Generalitat valenciana a residencias de la tercera edad que gestiona Sedesa, sociedad de la familia de Cotino, llevó a la Fiscalía a abrir una investigación. El político, que no ha sido imputado por ahora, ha defendido su proceder en este asunto. Alega que vendió en su momento las acciones que tenía y que nunca benefició a la empresa.

El último disgusto en el ámbito judicial se lo llevó el pasado mes de abril, cuando la Fiscalía denunció que Bancaja, en la época en la que estaba controlada por el PP, concedió irregularmente créditos por valor de 35 millones de euros a Share Capital, otra sociedad vinculada a su familia, para comprar inmuebles en Europa del Este.

Entre tanto, han ido haciéndose públicas grabaciones incluidas en los sumarios judiciales en las que se traslada una imagen de Cotino como contacto privilegiado para desbloquear o conseguir contrataciones de la Administración. En una de ellas se escucha a Vicente Cotino asegurar con rotundidad a su interlocutor que su tío mediaría a la hora de lograr favores. El propio Cotino ha tenido que salir a defenderse: “He metido la pata en muchas cosas pero nunca he metido la mano”.

Con todo, han sido dos los casos que han martirizado especialmente a Juan Cotino. El primero tiene que ver con el amaño de los contratos para retransmitir la visita que Benedicto XVI hizo a Valencia en 2006. Aunque es cierto que él no tenía competencias ni en la organización del viaje del Pontífice ni en las contrataciones efectuadas al efecto, hay testigos que confirman que participó en las reuniones clave y que era la persona que “llevaba la batuta”. Más aún: según la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía, Cotino, que siempre ha dicho que se limitó a ser un “voluntario más”, era en realidad el “elemento nuclear” y la persona que “tomaba las decisiones políticas”. El juez lo imputó en noviembre.

El accidente del metro de Valencia

Para Cotino, el otro asunto más doloroso ha sido la acusación de algunas de las víctimas del accidente del metro de Valencia, el fatídico descarrilamiento ocurrido en 2006 en el que murieron 43 personas. Se le ha echado en cara que intentara convencer a los familiares de que desistieran de acudir a los tribunales ofreciéndoles a cambio ayuda económica y puestos de trabajo. Cotino, que era conseller de Agricultura en aquel momento, ha defendido que se limitó a tratar de consolar a las víctimas y a sus familiares en medio de la tragedia, y que ofreció cosas como “un cambio de escolarización de un niño, cuestiones de tipo laboral, de acceso a vivienda o el ingreso en alguna residencia de una persona mayor”, pero siempre llevado por un sentimiento de solidaridad y jamás con la idea de comprar su silencio.

 

 

 

La prueba de que este episodio le dejó completamente noqueado quedó reflejada en su comportamiento ante las cámaras de Salvados, cuando Jordi Évole intentó arrancarle unas valoraciones y fue incapaz de dar la cara, escabullándose en una actitud impropia de un responsable público.

 

 

 

Cotino ha cambiado. Se ha dejado barba, al estilo de Jaime Mayor Oreja, que luce, como éste, completamente blanca. Ha adelgazado, parece que por salud. Dicen que conserva su espíritu jovial, el mismo que le llevó a meter una vaca en una edificio de la Generalitat para protestar contra la política agrícola y ganadera en tiempos del socialista Joan Lerma, o, más recientemente, a colocar bien visible, sobre su mesa de las Cortes, un crucifijo para que presidiese la constitución del Parlamento valenciano, a sabiendas de cómo soliviantaría a la oposición.

Quienes lo conocen ponen la mano en el fuego por él. Aseguran que hasta hoy no ha sido acusado de desviar dinero en su beneficio. Pero si se demuestra que utilizó como testaferros a su hermano y a su sobrino para ocultar fondos de inversión, su imagen quedaría muy tocada. “Nada desear, nada pedir, nada rehusar”, es la máxima de san Francisco de Sales que, según ha confesado, ha intentado que fuera su guía. Pero aquí, la última palabra, la tienen los jueces.

Así te contamos la noche electoral

Todos los detalles de la jornada con la opinión de Pedro J. Ramírez, la información de nuestros reporteros y los gráficos de Antonio Delgado, Patricia López y David Domínguez. 

Todos los detalles de la jornada con la opinión de Pedro J. Ramírez, la información de nuestros reporteros y los gráficos de Antonio Delgado, Patricia López y David Domínguez.

El PP se hunde, la izquierda revive

"Ha sido David contra Goliat", ha dicho Colau (Barcelona en comú)

Cuatro años. Eso es lo que ha durado la histórica mayoría del Partido Popular, conseguida en la víspera política de las elecciones generales y aniquilando en las urnas a barones socialistas en comunidades como Extremadura, Aragón y Castilla-La Mancha o alcaldías como Sevilla. La noche fue para la izquierda… y para Ciudadanos. Estos son los ganadores y perdedores de estas elecciones. 

Cuatro años. Eso es lo que ha durado la histórica mayoría del Partido Popular. Sus líderes la lograron en la víspera de las elecciones generales de 2011 y aniquilando en las urnas a barones socialistas en ciudades como Sevilla y en comunidades como Extremadura, Castilla-La Mancha o Aragón. Esta vez el PP no sólo ha perdido activos coyunturales. Cambiarán de manos feudos históricos como la ciudad de Valencia, la Comunidad Valenciana o el Ayuntamiento de Madrid.

Fue la noche de una izquierda fragmentada, cabreada y expresada en diversas formas y volúmenes según el lugar. Una izquierda condenada a entenderse para desalojar al PP. Al partido de Mariano Rajoy le queda el consuelo de poder cortejar a Ciudadanos para mantenerse en bastiones clave como Madrid. Pero el partido de Albert Rivera venderá caro su apoyo al tiempo que se consolida como una alternativa clara al PP. En el PSOE, Pedro Sánchez gozará de una cierta paz interna y Susana Díaz cosecha otro triunfo mientras trata de desbloquear su investidura. Pablo Iglesias y Albert Rivera confirman que sus partidos han cambiado el mapa de España. Próximo asalto, las generales.

Los ganadores

Ada Colau. “Esta ha sido la victoria de David contra Goliat”, afirmaba la candidata de Barcelona en Comú, que se hizo famosa por su oposición a los desahucios. Ha ganado por un escaño y casi 20.000 votos a Xavier Trias, hasta ahora alcalde y candidato de CiU. Liderará a un equipo de 11 concejales y será la próxima alcaldesa si logra llegar a pactos con las demás fuerzas de izquierda. La mayoría absoluta está en 21 concejales. ERC ha logrado cinco, el PSC cuatro y la CUP tres. Ciudadanos ha logrado cinco y el PP, tres.

Manuela Carmena. Por primera vez en 26 años, la capital no estará gobernada por la derecha. El tirón de la candidata y la unión en su lista de Podemos, Equo y desafectos de IU dará el bastón de mano a la ex jueza, de 71 años. “Tenemos el gran reto de conseguir que Madrid sea una ciudad decente”, dijo ante unos seguidores en éxtasis. En su victoria ha pesado el hundimiento del PSOE con Antonio Miguel Carmona, que tendrá que apoyar a Ahora Madrid para evitar que gobierne Esperanza Aguirre.

Guillermo Fernández Vara. Después de cuatro años en la oposición por la negativa de IU a apoyarle, el barón socialista regresa a la presidencia de la Junta de Extremadura al imponerse al popular José Antonio Monago.

Emiliano García-Page. Es una de las victorias más dulces del PSOE. Aunque María Dolores de Cospedal se ha impuesto en votos y escaños (16), ha perdido la histórica mayoría absoluta lograda en 2011. Con 14 diputados en las Cortes, necesitará los tres logrados por Podemos, que exigirá contrapartidas, pero odia a Cospedal.

Cifuentes, preparada para gobernar (PP)
Cifuentes, preparada para gobernar (PP)

Cristina Cifuentes. La candidata popular fue la delegada del Gobierno en Madrid con más proyección pública de los últimos años. Ahora ha logrado una victoria notable en su campaña a la Comunidad de Madrid. Necesitará los votos de Ciudadanos para su investidura. Pero su victoria, con 11 escaños de ventaja sobre el socialista Ángel Gabilondo, es incontestable. Entre otras cosas por un dato que tendrá lecturas internas: Cifuentes sacó más votos que su colega Aguirre en el municipio de Madrid.

Ximo Puig. El PSOE ha perdido casi 200.000 votos y 10 escaños en la Comunidad Valenciana. Pero el desplome del PP permitirá a Puig ser el próximo presidente dos décadas después de la llegada de Eduardo Zaplana al poder. El líder socialista necesitará llegar a acuerdos con Compromís y Podemos, cuyo apoyo le asegurarían una holgada mayoría.

Mónica Oltra. La coalición Compromís la logrado un resultado muy superior al previsto. En la Comunidad Valenciana, Oltra liderará a un equipo de 19 diputados, sólo cuatro menos que el PSOE. “Es el triunfo de la gente sencilla y honrada”, dijo la candidata, muy popular. El cabeza de cartel de Compromís en Valencia, Joan Ribó, será probablemente alcalde. 

Miguel Ángel Revilla. Vuelven los taxis y las anchoas a La Moncloa (con permiso de Rajoy o su sucesor). El más carismático de los presidentes cántabros volverá al poder. El PP superó por un escaño al Partido regionalista (PRC) de Revilla. Pero su líder Ignacio Diego ha anunciado que no explorará pactos con las demás fuerzas políticas, ya que la mayoría de la izquierda es muy clara en la región.

Javier Fernández. El presidente del Principado se ha impuesto en Asturias. En el fragmentado espacio político asturiano, el socialista podrá gobernar si llega a pactos con Podemos (sumando a este partido llega a la mayoría absoluta) o con Izquierda Unida.

Javier Lambán. Ex consejero del socialista Marcelino Iglesias, se convertirá con toda probabilidad en nuevo presidente de Aragón siempre que Pablo Echenique le dé su apoyo como se espera. Los dos desbancan a la popular Luisa Fernanda Rudi.

Pedro Antonio Sánchez. El candidato del PP en la Región de Murcia es uno de los pocos presidentes autonómicos que no ha perdido el partido de Mariano Rajoy. Aunque deberá pactar su investidura si quiere gobernar.

Juan Vicente Herrera. El presidente de Castilla León se queda a las puertas de la mayoría absoluta. Pero sus apoyos serán suficientes para gobernar.

Los perdedores

María Dolores de Cospedal. El primer paso es reconocer que tienes un problema. La presidenta de Castilla-La Mancha no lo hizo en la noche electoral. “El PP ha sido la fuerza más votada”, reivindicó. “Queda claro que los ciudadanos nos han dado su confianza mayoritaria”, añadió antes de decir que estaba “muy satisfecha de la campaña” que ha dilapidado la histórica victoria de 2011. Por primera vez en democracia, el PP logró entonces la mayoría absoluta y el Gobierno regional. Esta vez se quedó a un escaño (16) abriendo la puerta a un Gobierno del PSOE (14) con la ayuda de Podemos (3).

Rita Barberá. Un simpatizante la llamó hace unos días “la alcaldesa de España”. El resultado anticipa su adiós después de 24 años con el bastón de mando. En una turbada intervención ante la prensa, reivindicó su orgullo por haber servido “a todos los valencianos”, a quienes dijo que tendrán “el gobierno que han elegido”. En esta ocasión, no la apoyaron en El Cabanyal, el castigado barrio donde siempre ganaba.

Bipartidismo Madrileño

Antonio Miguel Carmona. La debacle del candidato socialista a la alcaldía de Madrid se explica con estos datos. Trinidad Jiménez (2003) cosechó 625.148 votos; Miguel Sebastián (2007), 487.893; Jaime Lissavetzky (2011), 364.600; Carmona, 249.152. Otra comparación letal: en el municipio de Madrid, el candidato socialista a la comunidad, Ángel Gabilondo, cosechó 415.715 votos. Es decir, 166.563 votos más que su colega Carmona.

Luisa Fernanda Rudi. La poderosa presidenta de Aragón ha ganado las elecciones. Pero ni con Ciudadanos ni con el PAR suma más escaños que una coalición de PSOE y Podemos, que se han revelado muy fuertes.

José Ramón Bauzá. “Algo hemos hecho mal para que los ciudadanos nos hayan retirado su apoyo”, ha reconocido el presidente de Baleares después de reconocer el peor resultado para su partido en 35 años de historia. Aunque se mostró abierto a pactos, la pujanza de la izquierda en un parlamento muy fragmentado le hará muy difícil quedarse en el Gobierno.

Esperanza Aguirre. Era la candidata popular con a priori más posibilidades en Madrid, y su victoria por un escaño ante Ahora Madrid sabe a derrota, porque no le garantiza la alcaldía. Aguirre necesitaba ser alcaldesa para sobrevivir políticamente en el PP, donde genera más odios que simpatías, especialmente en el despacho de Mariano Rajoy.

Alberto Fabra. Ha llevado a su partido a una debacle histórica que quizás haga añorar a Francisco Camps, el presidente que logró 55 diputados en 2011. Fabra, que no era querido en su partido y sobre el que Rajoy dudó hasta el último momento, ha hecho retroceder al PP 24 diputados. Valencia tendrá un nuevo presidente, del PSPV.

José Antonio Monago.
José Antonio Monago.

José Antonio Monago. Después de una campaña personalísima y huyendo de las siglas del PP, con raps e himnos pop, Monago ha reconocido su derrota. La coalición liderada por el PSOE ha ganado las elecciones, sacando dos diputados de ventaja al ‘barón rojo’ del PP, que no ha sabido apagar sus propios incendios.

José Ignacio Zoido. El PP ha perdido la mayoría absoluta de manera agridulce. Ha ganado las elecciones, pero una coalición de PSOE (con un escaño menos), Podemos e Izquierda Unida lo desalojarán de la alcaldía, ya que sus escaños no son suficientes ni con Ciudadanos. En un discurso a los militantes, Zoido pidió que le dejaran gobernar por ser la lista más votada. No parece que suceda.

Rosa Díez. Muy “orgullosa”, como repitió varias veces, la líder de UPyD ha presentado su renuncia en diferido, anunciando que no se presentará a la reelección como líder de la formación en el congreso extraordinario de junio. Su negativa a pactar con Ciudadanos y la ausencia de cambios tras la debacle andaluza han sellado el futuro de la que hace más de un lustro pusiera la primera pica en el bipartidismo.