Diez medidas europeas para atajar la crisis de los refugiados

“Ha llegado la hora de adoptar medidas para gestionar la crisis de los refugiados”, dijo el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en el discurso sobre el Estado de la Unión el 9 de septiembre. Se trata de habilitar medidas legales y seguras que eviten las travesías mortales a las que se arriesgan las personas que huyen de la guerra, la persecución, la pobreza y el caos.

1.  “Hacen falta normas obligatorias y competencias distribuidas”

El asilo es un derecho fundamental y su concesión una obligación internacional con arreglo a la Convención de Ginebra de 1951. Desde 1999, la Unión Europea trabaja en la creación de un Sistema Europeo Común de Asilo para establecer un espacio de protección y solidaridad compartido, basado en un procedimiento y un estatuto uniforme para estas personas en peligro.

“Estamos legislando, pero hay que aplicar en su totalidad estas normas, algo que no está sucediendo”, lamenta Juncker. Sólo cinco estados miembros aplican correctamente la legislación comunitaria en materia de asilo. Ninguno es España. Hasta el momento hay setenta y cinco procedimientos de infracción abiertos por este motivo.

“Los estándares mínimos están regulados, pero no están funcionando porque cada estado miembro aplica un sistema de asilo distinto”, asegura la portavoz del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), María Jesús Vega. Uno de los procedimientos abiertos contra España es por no adaptar la Directiva que armoniza criterios básicos como los que determinan quién debe ser considerado refugiado y, por tanto, ser protegido.

“Europa tiene que llegar a un acuerdo para poner en práctica una política común. Tienen que establecerla ya, con normas obligatorias y competencias distribuidas”, concluye Fernando Mariño, catedrático de Derecho Internacional Público en la Universidad Carlos III de Madrid.

2.  “Habilitar las embajadas para acelerar los trámites de asilo”

La acogida en las embajadas es posible. Implica otorgar asilo de facto, como ocurre con el caso de Julian Assange, fundador de Wikileaks, en la embajada de Ecuador en Londres. Cuestión distinta es la capacidad, o incapacidad, de embajadas y consulados para acoger a un gran número de personas, como serían todos los sirios que huyen de la guerra.

Los embajadores no tienen competencia para conceder asilo. “En la práctica no están concediendo un pasaporte que les permita llegar a un país seguro para solicitar asilo. Les dicen: nosotros no se lo podemos dar, pero vamos a enviar su petición a la capital y ahí van a estudiar su caso”, explica Fernando Mariño, miembro del Comité contra la Tortura de Naciones Unidas.

Ante el retraso en la respuesta, el silencio o la negativa, muchas personas deciden alcanzar por su cuenta, o recurriendo a los traficantes de personas, las fronteras europeas.

Aunque algunas normas dejen abiertos pequeños resquicios, en la práctica estas personas sólo pueden solicitar asilo si llegan a la frontera del país Europeo en cuestión, lo cual se desprende del artículo 3 del Convenio de Dublín.

Sólo pueden pedir ayuda en las embajadas localizadas en terceros países de los que no sean nacionales, según el artículo 38 de la Ley de Asilo española. Así, los sirios, para pedir asilo en España, tendrían que trasladarse a otro país donde haya representación española. No pueden solicitarlo en Damasco.

Fernando Mariño cree que la situación podría mejorar si se estableciesen en el extranjero embajadas específicas ad hoc, delegaciones u oficinas de la Unión Europea en los países en conflicto que se encargasen de las solicitudes directamente: “Si se pusieran de acuerdo, podrían habilitar las embajadas para acelerar los trámites de asilo y tomar todas las medidas necesarias para proteger a estas personas”.

“De ese modo, estas personas vendrían al continente europeo con su solicitud de asilo ya hecha y no se arriesgarían a todo lo que estamos viendo”, apoya José Javier Sánchez Espinosa, director de inclusión social en Cruz Roja.

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Una niña sostiene una flor tras ser detenida por cruzar de forma ilegal la frontera húngara./ Dado Ruvic/ Reuters
3. “Si tuvieran un visado se podrían pagar un vuelo a Europa”

Para viajar a un país europeo legalmente, necesitan un pasaporte y un visado.

En estos momentos, las embajadas ofrecen un visado común para todos, sin diferenciar en función de las circunstancias personales de cada uno. Sánchez Espinosa explica que éste “exige acreditar recursos económicos, demostrar que tienes intención de volver a tu país, mostrar billete de ida y vuelta, tener un seguro médico”. Unos requisitos que ningún asilado puede probar, partiendo de que estas personas no pueden volver a su país sin arriesgar su vida, su integridad física o moral. “Por eso, cuando estas personas solicitan un visado normal, se les deniega”, concluye Cruz Roja.

En busca de una protección más amplia, se proponen los visados por razones humanitarias. Este permiso se concedería siempre que exista un conflicto armado (como el de Siria) o un peligro grave para la seguridad (las amenazas del Estado Islámico), sin necesidad de demostrar que existe un riesgo específico y personal (como la muerte). Este visado les permitiría llegar a nuestro país, o a suelo europeo, de forma legal. Una vez aquí, solicitar asilo.

Pero lo que está ocurriendo es lo contrario, explica Sánchez Espinosa: “Están obligados a entrar de forma irregular. Están pagando un precio muy alto a los traficantes de personas, cuando, con ese dinero, si tuvieran un visado, se podrían pagar un vuelo a Europa”.

4.     “No romper la unión familiar es un principio de humanidad”

A las mesas de ACNUR se acercan unos padres que tienen a sus hijas, ambas menores de diez años, solas en Jordania. A ellos no les dejan moverse. No pueden reunirse. También un hermano que, por haber cumplido dieciocho años, no puede estar con su familia.

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Una niña juega con su muñeca cerca de la frontera entre Serbia y Hungría./ Stoyan Nenov/ Reuters

La portavoz de la agencia de la ONU para los refugiados, María Jesús Vega, apuesta por una reunificación flexible y ágil.

Flexible.

Reformando el Convenio de Dublín, el cual establece que el solicitante está obligado a tramitar su asilo en el primer país europeo que pisa, aunque no quiera quedarse en él. Esto da lugar a devoluciones muchos años después: “El país en el que te asientas, que sabe que has pasado por uno anterior, te devuelve al primero. Hay refugiados establecidos en un país junto a decenas de familiares durante más de diez años, que trabajan, que tienen casa, y que son devueltos al primer país por el que pasaron, donde ni ahora ni nunca tuvieron absolutamente nada ni a nadie”.

Ágil.

“No puedo esperar tres años a que venga mi mujer y mi hijo porque para entonces puede que estén muertos por una bomba en Siria, o puede que a mi hija la hayan dado en matrimonio para dar de comer al resto de la familia si está en Jordania o en Líbano”, continúa la responsable de ACNUR.

Para Fernando Mariño este es un factor determinante, sobre todo si se trata de niños pequeños o mujeres embarazadas: “No romper la unión familiar es un principio de humanidad”.

5.      “Acogerlos con los brazos abiertos”

La Comisión Europea propuso en un principio establecer un mecanismo permanente de reubicación y fijar cuotas de reparto obligatorias por países. En este punto hay que diferenciar entre reubicación y reasentamiento. Reubicar es trasladar hasta un país de la Unión Europea a aquellas personas que ya están dentro de la Unión. A refugiados que ya han llegado y que se encuentran en los principales países de entrada a Europa.

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Niñas sirias dan clase en un colegio de Unicef en el campamento de Jordania./ Muhammad Hamed/ Reuters

Son las 160.000 personas a las que los estados miembros deben “recoger con los brazos abiertos”, dijo Juncker. Los 120.000 de Grecia, Hungría e Italia, y los 40.000 más que ya solicitaron protección en mayo y cuya reubicación fue aprobada el 14 de septiembre.

Una mayoría cualificada ha llegado también a un acuerdo para el reparto en dos años de los 120.000. Un acuerdo al que se oponen Hungría, Rumanía, República Checa y Eslovaquia. Éstos no están dispuestos a cumplir con lo adoptado y recurrirán la decisión.

Ya hay acuerdo también para los 120.000, aunque con el voto en contra de Hungría, Rumanía, República Checa y Eslovaquia. El primer año se trasladará a 66.000 personas procedentes de los centros de acogida de Grecia (50.400) e Italia (15.600). En un segundo año se reubicarán las 54.000 restantes.

El Alto Comisionado de la ONU advierte de que las 120.000 personas sólo equivalen al número de refugiados que llegan a Europa en veinte días. Nuria Díaz, portavoz de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), insiste en la necesidad de que éste sea un mecanismo permanente, y no puntual, para evitar “discusiones eternas cada vez que nos encontremos con esta situación en nuestras fronteras mientras al otro lado haya vidas humanas en riesgo”.

6.     “No se trata de números en una tabla de excel”

“Estas personas tienen que ser escuchadas. No se puede hacer una tabla de excel y enviar a unas personas para un lado y a otras para el otro sin ningún criterio”, señala la jefa de misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), María Jesús Herrera, quien apuesta por que sean organizaciones como la suya quienes identifiquen y determinen quiénes son los más vulnerables y a dónde deben ir.

¿Quiénes van a ser estas personas a distribuir en el seno de la Unión?, se pregunta ACNUR. “Si se encarga la UE, probablemente, por agilizar los trámites, se va a tratar de aquellas personas cuya nacionalidad goza de un alto reconocimiento en todos los países miembros y sobre las que existe consenso sobre su estatuto de refugiado: los eritreos, los sirios y los afganos. Los chechenos, por ejemplo, no tienen el mismo reconocimiento”, adelanta María Jesús Vega.

CEAR defiende que el reparto del número de refugiados se debe basar en la solidaridad de todos los estados por igual. Entiende que se puedan tener en cuenta una serie de criterios como la riqueza o los ingresos de un determinado país, pero insiste en que la única manera de homogeneizar el mapa consiste en trabajar para que “en todos los estados, las acogidas sean dignas, porque se les haya dotado de los medios necesarios y de reconocimientos parecidos”, reclama Nuria Díaz.

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Unos refugiados consultan un mapa al llegar a una estación de tren en Suecia./ Ola Torkelsson/ Reuters
7.     “Estamos hablando de personas y de realidades diferentes”

La OIM considera que es fundamental realizar un registro, una identificación y un análisis de las circunstancias de cada una de estas personas. Cree que es el único modo de dar garantías al proceso.

“Estamos hablando de personas y de realidades diferentes”, indica María Jesús Herrera. “Son muchas en números globales, pero dentro de Europa no son tantas: podemos permitirnos realizar una aproximación más directa de estas personas, seres humanos, víctimas de conflictos”.

ACNUR también cree que las medidas a desarrollar sólo serán exitosas si sabemos exactamente “quiénes están entrando y qué perfiles tienen” para lo que “tiene que haber una movilización de la Oficina de Asilo Europea, las agencias europeas de inmigración y de protección civil. La dimensión del fenómeno lo requiere”.

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Una joven siria a su llegada a la isla griega de Lebos./ Alkis Konstantinidis/Reuters
8.  “El 86% de los refugiados está en los países más pobres”

A diferencia de la reubicación, las tareas de reasentamiento pretenden trasladar a las personas refugiadas en terceros países fuera de la Unión Europea, y en los cuales no pueden permanecer por problemas de seguridad, escasez de recursos o porque necesitan atención psicosocial o un tratamiento básico que no existe. Y es que, según CEAR, “el 86% de los refugiados se encuentran en los países más pobres del planeta”.

Estos casos suelen ser detectados por ACNUR, quien propone su reasentamiento: “Hay 60 millones de personas en el mundo desplazadas por conflicto. No estamos pidiendo reasentamiento para todas, estamos hablando de una pequeña parte de esa población”.

Tal y como ha recordado Juncker, “en Líbano, los refugiados suponen el 25% de la población en un país que sólo posee un quinto de la riqueza de la que disfrutamos en Europa”. Las 160.000 personas que necesitan ayuda europea sólo representan el 0,11%.

9.     “Tener en cuenta la voluntad de regreso”

El presidente de la Comisión Europea ha defendido la creación de una lista de países seguros como una medida que aceleraría los procedimientos de asilo “al determinar cuántos pueden volver a sus países”. “Sería una simplificación del procedimiento, que en ningún caso elimina el derecho fundamental de los solicitantes de asilo”.

La responsable de la OIM, María Jesús Herrera, interpreta la propuesta en positivo: “Es bueno tener en cuenta la voluntad de estas personas, que pueden querer regresar a su país si la situación lo permite”.

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Dos niños se asoman a una valla en el campo de tránsito de Gevgelija, Macedonia. Ognen Teofilovski/ Reuters

La lista de Juncker también pretende “dar prioridad a aquellos que están huyendo de países más peligrosos, como Siria”. Ante eso, Herrera apuesta por el criterio de la vulnerabilidad: “podemos aceptar que en determinadas circunstancias haya colectivos considerados más vulnerables: los menores no acompañados, los enfermos, las víctimas de trata… o los ciudadanos sirios; lo importante es que esto no vaya nunca en perjuicio del resto”.

10.   “Pedir asilo no puede ser como jugar a la lotería”

Aunque, como ya hemos repetido, existe una regulación común europea, la política migratoria es competencia de cada uno de los estados miembros. Si no se alcanza un acuerdo comunitario, cada uno aplica su sistema y toma sus decisiones.

“Es necesario que pedir asilo no sea una lotería”, dice la portavoz de CEAR, Nuria Díaz. Hoy no es lo mismo pedir asilo en España que en Alemania, donde el reconocimiento es mayor. Esto ocurre en los veintiocho estados, que no se ponen de acuerdo sobre quién se considera refugiado, las condiciones de acogida, los plazos de resolución, “lo cual demuestra la dirección en la que debemos seguir trabajando: en hacer realidad un sistema común europeo de asilo”.

Además, “las medidas que cada país tome de forma individual sólo agravarán el problema”, completa ACNUR, que se muestra especialmente preocupada por las reformas de Hungría, con leyes que permiten al Ejército emplear pelotas de goma y gas lacrimógeno contra los migrantes y que prevén penas de entre tres y cinco años de cárcel por cruzar de forma ilegal sus fronteras, en las que ha levantado alambradas con cuchillas.

“Ha llegado la hora de adoptar medidas para gestionar la crisis de los refugiados”, dijo el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, el 9 de septiembre. Se trata de habilitar medidas legales y seguras que eviten las travesías mortales a las que se arriesgan las personas que huyen de la guerra, la persecución, la pobreza y el caos.

En la imagen, un niño hace la señal de victoria al llegar a un centro de atención para refugiados en Bruselas. Yves Herman/ Reuters

¿Migrantes o refugiados?

Refugiados sirios y afganos llegan a la isla de Lesbos. / REUTERS / Dimitris Michalakis

La crisis humanitaria que vive Europa ha encendido un debate en torno a los términos ‘migrante’ y ‘refugiado’ para hablar de los miles de personas que arriesgan su vida para alcanzar el viejo continente.

En la imagen, refugiados sirios y afganos llegan a la isla de Lesbos. Dimitris Michalakis/Reuters

Refugiados sirios rezan al llegar a la isla griega de Lesbos. / REUTERS / Dimitris Michalakis
Refugiados sirios rezan al llegar a la isla griega de Lesbos. / REUTERS / Dimitris Michalakis

La crisis humanitaria que vive Europa ha encendido un debate en torno a los términos ‘migrante’ y ‘refugiado’ para hablar de los miles de personas que arriesgan su vida para alcanzar el viejo continente.

“Al nombrarlos como migrantes les estamos negando los derechos que son suyos”, afirma Teresa Vázquez, letrada especialista en derecho de asilo, por correo electrónico desde Líbano.

Algunos medios de comunicación usan ambas palabras indistintamente, otros se decantan por ‘migrante’ como un paraguas más amplio y Al Jazeera, por ejemplo, defiende el uso exclusivo de ‘refugiado’ ya que “migrante es una palabra que priva de voz a gente que sufre”.

¿Qué diferencia a un migrante de un refugiado?

“El refugiado ‘nace’ en la Convención de Ginebra de 1951 y alude a la obligación de los Estados que suscriban dicha declaración de dar protección a las personas que han debido dejar su lugar de origen o residencia por sufrir persecución”, explica Santiago Gómez-Zorrilla, de Accem, la ONG especializada en asilo y migraciones.

Por el contrario, el migrante decide abandonar su país para buscar unas condiciones de vida mejores en el extranjero, coinciden las fuentes no-gubernamentales consultadas por EL ESPAÑOL.

Pero para ser protegido, un refugiado necesita presentar una solicitud formal al país de destino. “Todavía no hay una armonización total tanto de los derechos como de las condiciones de acogida [en la UE]”, dice Rosa Otero, asistente de comunicación en ACNUR. “Se tiene que seguir trabajando en un sistema europeo común de asilo”.

En España las solicitudes son revisadas por la Oficina de Asilo y Refugio (OAR), que también decide si se admiten o no a trámite. El Ministerio del Interior toma la decisión final. Los tipos de protecciones fundamentales son el estatuto de refugiado y la protección subsidiaria para aquellas personas que, sin reunir las condiciones para ser refugiadas, pueden sufrir graves daños si retornan.

Los solicitantes de protección internacional tienen derecho a permanecer en España mientras se resuelve su solicitud y acceso a ciertas prestaciones y beneficios como asistencia jurídica gratuita.

“El sistema de asilo español es bastante bueno”, explica desde Líbano Teresa Vázquez. “El problema reside en que España no tiene un sistema claro para otorgar visados humanitarios en sus embajadas que les permita a los refugiados viajar sin poner en peligro sus vidas… Nuestro Gobierno tiene que volcarse ampliando las cuotas de reasentamiento y otorgando visados humanitarios en las embajadas de los países vecinos a zonas de conflicto”.

15.000 refugiados más para España

En 2014, España recibió alrededor del 1% del total de solicitudes de protección internacional en la UE, según un análisis de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. Ese año concedió 384 estatutos de refugiado, 1.199 estatutos de protección subsidiaria y dos protecciones por razones humanitarias, según datos de Interior. El grupo más favorecido fueron los sirios.

La Comisión Europea propondrá el miércoles aumentar a 120.000 la cuota de refugiados que puede asumir la UE. A España le corresponderían casi 15.000 refugiados más, un 12% del total para los países miembros.

El Gobierno español ha asegurado este lunes que no tiene límite para la acogida de refugiados, tras una reunión de la comisión interministerial creada para la crisis humanitaria, informa EFE.

Respecto a la terminología para hablar de los afectados por la crisis humanitaria, Gómez-Zorrilla asegura que el término ‘migrante’ “es incorrecto en el sentido de que ‘refugiado’ es un término que resalta que son personas que se han visto forzadas a salir de su país en contra de su voluntad”.

Por su parte, Otero, de ACNUR, opina que conviene usar ambas terminologías en las informaciones de prensa. “Ahora mismo, lo que nosotros recomendamos es hablar, con la llegada que está habiendo desde el Mediterráneo, de inmigrantes y refugiados”, dice. “Pero es importante no hablar sólo de crisis migratoria porque es más bien una crisis de refugiados”.

La foto de la vergüenza de Europa

ATTENTION EDITORS - VISUAL COVERAGE OF SCENES OF DEATH OR INJURY A Turkish gendarmerie carries a young migrant, who drowned in a failed attempt to sail to the Greek island of Kos, in the coastal town of Bodrum, Turkey, September 2, 2015. At least 11 migrants believed to be Syrians drowned as two boats sank after leaving southwest Turkey for the Greek island of Kos, Turkey's Dogan news agency reported on Wednesday. It said a boat carrying 16 Syrian migrants had sunk after leaving the Akyarlar area of the Bodrum peninsula, and seven people had died. Four people were rescued and the coastguard was continuing its search for five people still missing. Separately, a boat carrying six Syrians sank after leaving Akyarlar on the same route. Three children and one woman drowned and two people survived after reaching the shore in life jackets. REUTERS/Nilufer Demir/DHA ATTENTION EDITORS - NO SALES. NO ARCHIVES. FOR EDITORIAL USE ONLY. NOT FOR SALE FOR MARKETING OR ADVERTISING CAMPAIGNS. TEMPLATE OUT. THIS IMAGE HAS BEEN SUPPLIED BY A THIRD PARTY. IT IS DISTRIBUTED, EXACTLY AS RECEIVED BY REUTERS, AS A SERVICE TO CLIENTS. TURKEY OUT. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN TURKEY.

El pequeño de la foto no va a llegar con vida a la reunión del Consejo Europeo prevista para el próximo 14 de septiembre. 12 días más a la espera de decidir en los despachos qué hacer con una crisis humanitaria anunciada y sabida. Las iniciativas ciudadanas y las ONG intentan paliar la falta de acción coordinada de la UE.

En la imagen un agente de la guardia costera turca rescata el cuerpo sin vida de un pequeño en las playas de Bodrum. REUTERS / NILUFER DEMIR

Un pequeño yace inerte en brazos de un agente de la guardia costera turca. Ha fallecido en aguas del Mediterráneo mientras intentaba alcanzar junto a su familia la isla griega de Kos. Es una de las últimas víctimas de la crisis migratoria que sufren miles de sirios, afganos, y otros ciudadanos que tratan de llegar a la Unión Europea huyendo de los conflictos en sus países. Es, también, la foto de la vergüenza del viejo continente.

Las imágenes de este miércoles -en este caso de la agencia Reuters- muestran la crudeza de lo que sucede a las puertas de nuestras casas. “Es una foto chocante, pero más chocante es saber que hay niños que mueren así”, lamenta Eva Cosse, portavoz de Human Rights Watch en Grecia en conversación telefónica con EL ESPAÑOL.

Para aquellos que consiguen llegar, las cosas tampoco son nada fáciles. “Llegan a un país que no puede lidiar con la situación”, afirma Kate O’Sullivan, que trabaja en la isla de Lesbos con Save the Children. “Las ONG están sufriendo para cubrir sus necesidades; es absolutamente abrumador”. Cosse coincide, pero recuerda que era una crisis anunciada: “La crisis humanitaria aguda comenzó hace un año, pero la situación empezó cinco años atrás. Llevamos años pidiendo a la Unión Europea y a Grecia que mejoren su política de asilo, y nada. Ahora las autoridades [griegas] son completamente incapaces de hacer frente a la situación”.

Sólo en junio, 4.270 niños llegaron a las islas griegas. De ellos, 86 viajaban solos. “La reunión del Consejo Europeo es un movimiento positivo”, dice O’Sullivan. “Por supuesto, si trabajas sobre el terreno a diario con niños nada es demasiado pronto”.

Tareas urgentes

La llegada masiva de refugiados, la inestabilidad política del país y sus dificultades económicas han formado un cóctel explosivo que sobrepasa al país heleno. Cosse cree que la solución pasa por que los 28 estados miembros envíen personal sanitario, policial y trabajadores sociales para poder atender a los miles de inmigrantes que llegan a diario. Enumera otras tareas que a su juicio debe llevar a cabo urgentemente la UE:

  • Crear un camino humanitario seguro para llegar a la UE
  • Facilitar visados humanitarios
  • Facilitar la reunificación familiar con refugiados ya asentados
  • Reducir los trámites burocráticos

12 días más. Ese es el margen que se han concedido los gobernantes de la Unión Europea para buscar nuevas soluciones a una crisis migratoria que no deja de crecer hasta la reunión del Consejo Europeo el 14 de septiembre. Mientras tanto, cientos de personas siguen pereciendo de camino a un lugar que -esperan- les permita llevar una vida digna.

Los refugiados siguen llegando por miles y se topan de bruces con alambradas levantadas de la noche a la mañana y jefes de Gobierno que no se ponen de acuerdo en el reparto de una avalancha de personas necesitadas, para las que no estaban preparados.

12 días más, como mínimo, para empezar a hablar. Mientras tanto, miles de refugiados se tendrán que contentar con encontrar ayuda en las iniciativas ciudadanas como una suerte de “Airbnb de los refugiados” en Alemania para darles un techo bajo el que cobijarse, según relata el diario británico The Guardian, o llevándoles comida al campo de refugiados improvisado junto a la estación ferroviaria central de Budapest.

Mientras tanto, miles de de personas que se han salvado tras recorrer miles de kilómetros se exponen a volver a temer de nuevo por su vida cuando un grupo de neonazis venga a dejarles claro que no les quieren en su país, como ya ha sucedido. Y ellos tienen suerte, porque muchos otros ni siquiera han tenido la oportunidad de encontrar esa ayuda desinteresada de personas solidarias, pues pierden la vida en el camino.

Al menos 11 personas han muerto en las últimas horas ahogados intentando alcanzar la isla griega de Kos, según la agencia de noticias turca Dogan. Los dos botes en que viajaban las víctimas -que se cree son sirias- se hundieron tras dejar la costa suroeste de Turquía, recoge Reuters. El niño de la imagen estaba entre ellos.

2.500 migrantes muertos cruzando el mar

Todos ellos seguían una de las rutas habituales de entrada a Europa para afganos y sirios en su mayoría, explican desde Médicos Sin Fronteras, que está atendiendo la llegada de refugiados en las islas helenas de Kos y Lesbos. Sólo en la capital de la isla de Kos, del mismo nombre, MSF estima que se encuentran 6.000 migrantes en busca de asilo.

Ya en los meses de abril y mayo las autoridades alojaron a cientos de personas en un hotel abandonado. En MSF tienen tanto trabajo que ha resultado imposible poder hablar con representantes de la ONG presentes en la isla. No dan abasto, explican desde Madrid.

“Traficantes de botes tan organizados que incluso dan recibos por 5.350 dólares a una familia de nueve [miembros]”, tuitea el director de emergencias de HRW. (Vean la foto de la factura).

En lo que va de año, más de 2.500 migrantes han muerto o desaparecido intentando cruzar el mar, según datos de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (IOM). Los que han conseguido atravesar el Mediterráneo superan ya los 300.000. El año pasado, fueron unos 220.000. Y sin embargo, “volverían a correr el riesgo, porque se trata de vivir o morir”, recuerda Cosse.

Grecia e Italia, respectivamente, son los principales receptores dado que absorben la inmensa mayoría de las llegadas. El resto llegan a España, según la Organización Internacional para las Migraciones. Por datos como estos, Human Rights Watch subraya que es imprescindible crear una política de asilo “armonizada” entre los Estados miembros, lo que está en boca de muchos líderes europeos, pero que no sucederá a corto plazo.

La ruta Libia-Italia también ha recibido un constante flujo de inmigrantes. Este martes, cuatro cuerpos fueron encontrados en las aguas del Mediterráneo central y 781 personas -procedentes sobre todo de Nigeria, Costa de Marfil y Senegal- fueron rescatados, según la ACNUR.