Mariano y la nada

El presidente del PP hace un análisis complaciente de los resultados de las elecciones municipales y autonómicas ante la cúpula de su partido.

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El cataclismo que el 24-M ha supuesto para el PP no tendrá consecuencias en la organización, por lo que tampoco cabe albergar ahora grandes sorpresas en el Ejecutivo. Los cambios anunciados por Rajoy en respuesta a la debacle electoral se circunscriben básicamente a González Pons -amortizado desde que emigró a Bruselas- y a Carlos Floriano, famoso por sus críticas a Ciudadanos, el único clavo ardiendo al que puede agarrarse hoy el PP, como bien sabe Cristina Cifuentes.

La secretaria general del partido sigue en su sitio, pese a haber sido derrotada por partida doble: en Génova y en Castilla-La Mancha. Junto a Cospedal, Rajoy se enroca con el inmarcesible Javier Arenas y, sobre todo, con Jorge Moragas, su jefe de Gabinete en La Moncloa, al que entrega la dirección de la campaña electoral. Pablo Casado, lo más parecido que hay en el PP a Albert Rivera, llevará Comunicación. Y ahí acaba todo.

En el balance de situación que Rajoy ha presentado ante los dirigentes de su partido pesa muchísimo más lo positivo, algo que contrasta con el ambiente de funeral que se palpa entre las bases. Lo único que el presidente anota oficialmente en el debe del PP es la corrupción, y ya la da por juzgada, sentenciada y requetesuperada. Por contra, observa brotes verdes por doquier: desde los pronósticos de las primeros sondeos -ojo, tres semanas después de la gran encuesta del 24-M- a la recuperación numérica de la economía.

En el seno del PP, Rajoy le ha hecho la autocrítica al PSOE, transformando la reunión del Comité Ejecutivo tras las catastróficas municipales en el primer mitin de campaña de las generales. Para el dirigente popular, los socialistas han optado por la “marginalidad” y el “extremismo”. Así pues, queda clara la disyuntiva que pretende plantear a los ciudadanos en las próximas elecciones: o el PP o el caos. Ocurre, empero, que ya son legión quienes piensan que entre Mariano y la nada tampoco hay tantas diferencias.

Rajoy marianiza el PP

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Los que esperaban un golpe de timón en el Partido Popular se quedaron este jueves con las ganas. Mariano Rajoy rompió finalmente su silencio y se presentó ante los suyos para reconocer que el batacazo electoral del PP no se debe a la comunicación o a la coordinación interna sino a las consecuencias de la crisis y la corrupción. Aquí están las claves de los cambios en el partido.

Además: Pablo Casado, un político de carrera

Los que esperaban un golpe de timón en el Partido Popular se quedaron este jueves con las ganas. Mariano Rajoy rompió finalmente su silencio y se presentó ante los suyos para reconocer que el batacazo electoral del PP no se debe a la comunicación o a la coordinación interna sino a las consecuencias de la crisis y la corrupción.

El presidente del PP ha optado por involucrarse más en primera persona, volver a presidir las reuniones que la cúpula tiene los lunes por la mañana y hacer una serie de cambios considerados como superficiales tanto por el PP como por el PSOE.

Resumimos en seis claves las decisiones y el discurso de Rajoy, que mantiene aún en suspenso la esperada remodelación del Gobierno:

Arenas vuelve con Cospedal. Son los dos puntales de Rajoy en el PP y lejos de ser relevados, se mantienen en sus funciones. La secretaria general, que perdió el Gobierno de Castilla-La Mancha a manos de PSOE y Podemos, mantiene el puesto junto a su enemigo interno Javier Arenas, que seguirá como vicesecretario de Autonomías y Ayuntamientos.

Moragas, el hombre del presidente. La volcánica lucha de poder entre Cospedal, número dos del partido, y Soraya Sáenz de Santamaría, número dos en el Ejecutivo, ha desembocado en una decisión salomónica. La persona en la que más confía Rajoy es el hombre que lleva con él en la Moncloa: Jorge Moragas, su jefe de gabinete, que será también el jefe de la campaña electoral. Tuvo ya un papel clave en la victoria de 2011 y desde entonces no se ha separado de él. Es el dirigente más reforzado por los cambios internos. De ahí que quepa hablar no ya del rajoyismo sino de una auténtica marianización del PP.

Ciudadanos nacidos en los 80. Son jóvenes, sin galones pero con una imagen de modernidad que contrasta con la de quienes ocupan primeros peldaños del poder conservador. Pablo Casado (1981), bregado en tertulias televisivas y de la órbita FAES, asumirá Comunicación. Andrea Levy (1984) asume Estudios y Programas, cargo que ya ostenta en el PP catalán que encara las elecciones autonómicas de septiembre con perspectivas sombrías. Son valores en alza y la apertura a una nueva generación, la generación de buena parte de los dirigentes de Ciudadanos.

Una organización fraguiana. El nuevo equipo de Rajoy amplía el número de vicesecretarías generales de tres (Floriano, González Pons y Arenas) a cinco. El nuevo número tres del partido es Fernando Martínez Maíllo, presidente de la Diputación y del PP de Zamora, un dirigente respetado pero salpicado por casos judiciales. En abril fue imputado por su gestión como consejero de Caja España. Javier Maroto, ex alcalde de Vitoria y uno de los homosexuales más visibles del partido, asume un nuevo cargo (Política Sectorial). Ganó las elecciones en su Ayuntamiento pero no pudo gobernar por la unión de la oposición. La estructura, que tendrá que probar su eficacia y coordinación, recuerda a los tiempos de Manuel Fraga, donde había una dirección hipertrofiada con nada menos que cuatro vicepresidentes además de un secretario general.

Pedro Sánchez, el radical. “El PSOE es nuestro principal adversario”, ha proclamado solemnemente Rajoy. El PP no planteará la estrategia del miedo a Podemos de forma frontal tras el fracaso cosechado en el Ayuntamiento de Madrid. Recurrirá más bien a cargar la responsabilidad en el PSOE  por su “sectarismo” a la hora en los pactos. “Ellos han optado, no por la moderación, ni el sentido común, ni el consenso en los valores constitucionales. Han optado por la frivolidad, la marginalidad y el extremismo”, ha dicho.

Presupuestos electorales. Rajoy no ha mencionado los cambios en el Gobierno ni las leyes clave de la legislatura. Pero sí ha aprovechado para anunciar que presentará unos Presupuestos Generales del Estado cargados de rebajas fiscales. La Constitución obliga al Gobierno a remitir al Congreso las cuentas para el ejercicio siguiente antes del 1 de octubre, pero se quedarían en papel mojado si el PP no sigue en el Gobierno. El dato, unido a los primeros mensajes sobre Cataluña, ahuyenta la posibilidad de un adelanto electoral.

Desconcierto en el PP e indiferencia en el PSOE

“Rajoy anunció cambios, generó expectativas y se arrepintió en ese preciso instante”, confiesa un dirigente popular. “Hay gente válida en el nuevo equipo, pero no es un revulsivo, no es una dirección para ir a por todas”, añade.

En el PP aún se espera con interés la remodelación ministerial, pero la falta de profundidad en los cambios acometidos en el partido rebaja las expectativas. De producirse una sorpresa, su efecto se vería amplificado.

Fuentes de la dirección del PSOE destacan que “finalmente, el cambio de Rajoy no ha sido”. Según el equipo de Pedro Sánchez, el presidente del PP “no ha entendido nada del mensaje de las urnas” y ha decidido “que el Gobierno salga al rescate del partido”.

Tanto en el PP como en el PSOE coinciden en señalar el latente “discurso del miedo” a que la recuperación se malogre por un peligroso viraje a la izquierda. “Pero las elecciones autonómicas y municipales han demostrado que el miedo ya no moviliza”, en palabras de un veterano del PSOE. “Como mucho, el discurso puede acabar viniéndonos bien a nosotros como le vinieron bien a Podemos los ataques de Aguirre y otros dirigentes”.

Los ciudadanos las prefieren rubias (pero honradas)

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Esta semana no sólo pasará a la historia como la de la verdadera coronación de Felipe VI o como la de la llegada de la extrema izquierda a los grandes ayuntamientos, sino también como la del inicio de una nueva manera de hacer política.

Si como escribí la semana pasada “no hay mejor atajo hacia el  prestigio que el repudio explícito de lo intolerable”, el nuevo Rey acaba de dar un buen paso. Ya que no movió ficha tras el ultraje a los símbolos comunes, bien está que lo haga poniendo en su sitio a su hermana. Pero esta semana no sólo pasará a la historia como la de la verdadera coronación de Felipe VI o como la de la llegada de la extrema izquierda a los grandes ayuntamientos, sino también como la del inicio de una nueva manera de hacer política.

Comencemos por lo menos obvio. Cuando en 1996 el Partido Andalucista, con un 6% de los votos y 4 escaños, fue decisivo para la investidura de Chaves como presidente de la Junta, obtuvo a cambio dos consejerías. Cuando en 2012 Izquierda Unida, con el 11% de los votos y 12 escaños, fue decisiva para la investidura de Griñán, obtuvo a cambio 4 consejerías, incluida la vicepresidencia.

Una simple analogía promediada indica que si Ciudadanos fuera un partido como los demás, ahora que con el 9% de los votos y 9 escaños ha resultado decisivo para la investidura de Susana Díaz, habría obtenido tres consejerías. Una cuota de poder muy significativa en una comunidad en la que se acostumbra a no respetar sino al que manda. Una tentación suculenta para un partido que necesita con urgencia arraigo y estructuras de apoyo.

Pero en lugar de coger su trozo de tarta, Ciudadanos ha obligado a la presidenta de la Junta a firmar 70 compromisos que incluyen una importante bajada del tramo autonómico del IRPF y medidas regeneradoras tan significativas como la limitación de su propio cargo a dos mandatos, la eliminación del aforamiento de los diputados, la supresión de los sobresueldos a cargo del partido o la reforma electoral con proporcionalidad y listas abiertas o desbloqueadas.

Algo muy similar está a punto de consumarse en la Comunidad de Madrid donde, a pesar de que Ciudadanos ha obtenido nada menos que el 12% de los votos y 17 escaños, no está pidiendo ni la vicepresidencia como hizo Carod Rovira con el PSC, ni importantes consejerías como hicieron los socialistas en el País Vasco, Navarra o Canarias cuando pactaron con PNV, UPN o Coalición Canaria; o como hicieron el Bloque en Galicia, el PAR en Aragón o todos los miembros de los sedicentes Pactos de Progreso en Baleares.

En lugar de eso, Ciudadanos va a obligar a Cristina Cifuentes a promover las primarias, establecer la incompatibilidad entre el cargo de alcalde y el de diputado autonómico y eliminar -albricias- el Consejo Consultivo, que servía de abrevadero de viejas glorias. Todo ello dentro de un pacto anticorrupción que, como en el caso andaluz, sustancia la responsabilidad civil de los partidos respecto a las coimas de sus cargos orgánicos, obliga a expulsar de las instituciones a los imputados y acentúa las medidas de control y transparencia.

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Ilustración: Javier Muñoz

La práctica simultaneidad de ambos acuerdos, fruto del buen manejo de los tiempos por parte de Rivera y su equipo, ha puesto de relieve la mimética coincidencia de las críticas desde la derecha, a cuenta de Andalucía, y desde la izquierda, a cuenta de Madrid. En ambos casos se denuncia que Ciudadanos está permitiendo que sigan en el poder dos organizaciones con tanta corrupción a sus espaldas como el PSOE andaluz y el PP madrileño.

Aunque todo quiera presentarse del color del cristal con que se mira, ningún observador ecuánime dejará de reconocer que tanto monta, monta tanto la Gürtel como los ERE, la Púnica como la Edu. Pero también que, haciendo de la necesidad virtud, Susana Díaz y Cristina Cifuentes están incluyendo la lucha contra la corrupción entre sus prioridades y les va lo suficiente en juego -sus prometedoras carreras- como para no fallar en eso.

Tienen razón quienes dicen que en las exigencias de Ciudadanos faltan cosas esenciales. Por ejemplo el cierre, o al menos la drástica despolitización, de Canal Sur y Telemadrid. Por ejemplo la reducción del número de diputados autonómicos que ya es alto en Andalucia -109- y adquiere ribetes de escándalo -129- en una autonomía uniprovincial como Madrid.

También es cierto que el merecido escarnio de Chaves y Griñán por su responsabilidad como gobernantes en el monumental fraude de los ERE ha quedado condicionado a lo que diga el Supremo. O que Cifuentes ni controla el PP de Madrid ni puede responder siquiera por los integrantes de su lista, redomados golferas incluidos. Gran parte de la opinión no sabe al final a qué atenerse en relación a tantos sospechosos habituales.

Por una vez ha sido la Corona la que ha aportado claridad y concreción. Al despojar a su hermana -y de rebote al truhán de su cuñado- de su título nobiliario, Felipe VI acaba de enviar un nítido mensaje a los partidos manchados por la corrupción: cuando se vulnera la ejemplaridad exigible a quien ocupa una posición institucional, no hay que esperar a que los tribunales dicten sentencia para depurar responsabilidades políticas.

La infanta Cristina podrá ser absuelta por la Audiencia de Palma o eventualmente por el Supremo y seguirá siendo tan indigna como hoy de presentarse como duquesa de Palma. Sea o no delictiva su conducta, es intolerable que la hija -ahora hermana- de un Rey figure en los órganos gestores de una sociedad montada para dar sablazos a las arcas públicas.

La moraleja de esta lección de Felipe VI en el único plano que maneja -el simbólico representativo- es que la imputación no es en sí misma una línea roja que deba generar automatismos. Cristina llevaba imputada desde enero del año pasado y camino del banquillo desde noviembre. Al parecer la gota que desbordó el vaso de la “jartera” del Rey –Ana Romero dixit– fue la desafiante irrupción de Cristina el pasado lunes en el funeral por Kardam de Bulgaria sin tan siquiera haber pedido la venia.

No es lo mismo estar imputado por denunciar indicios de corrupción en la Audiencia de Albacete, como le ocurre a Jesús Cacho, que estar imputado por utilizar una fundación de niños discapacitados para llevárselo crudo, como le ocurre a Urdangarín. No es lo mismo Lucía Figar, que pasaba por ahí -esto lo sabe todo Madrid-, que el turbio Salvador Victoria, mano derecha del turbio Ignacio González.

Hay una regla mucho más diáfana que es la que acaba de aplicar el Rey al quitarle los galones a su hermana: lo que es impresentable es impresentable. Por ejemplo, seguir en el Congreso o el Senado después de que bajo tu mando se hayan desviado millones y millones a falsos prejubilados afines a tu partido. Por ejemplo, seguir en la presidencia del Gobierno después de haber enviado un mensaje de apoyo al tesorero de tu partido dos días después de que se conociera la existencia de su botín en Suiza.

A ver si Rajoy vuelve a decir en público a) que está “convencido de la inocencia de la Infanta”, b) que “le irá bien” y c) que “no debe renunciar” a sus derechos dinásticos. Si a Cristina le quedara un ápice de dignidad, es lo que inmediatamente haría. Sobre todo después de que su hermano la haya tratado peor que a una criada a la que se sorprende robando, impidiéndole incluso salvar la cara mediante la artimaña de una renuncia fechada el 1 de junio y recibida el 11 por la noche. Ni que la hubiera enviado por comisión rogatoria.

El aún líder del PP debe estar eufórico al contemplar como Pedro Sánchez alimenta su estrategia del miedo –“In fear we trust”– al echarse en brazos de los radicales a costa de todos los alcaldables del PP. Ya sabemos que a Rajoy sólo le importa él. Por eso debería seguir de cerca los acontecimientos en la Familia Real, pues si se ha mirado tantas veces en el espejo de la indulgencia de Juan Carlos I también debería hacerlo ahora en el de la severidad, implantado por Felipe VI. Tal vez tenga que escribir pronto una carta como la de la Infanta.

Es cierto que Albert Rivera no dispone de facultades ni para despojar a Chaves del ducado del Clan de la Tortilla ni para investir caballeros a algunos de los roedores que han arrastrado la calabaza de Cifuentes hacia la Puerta del Sol. De ahí que los reproches a Ciudadanos pierdan autoridad si no van acompañados del reconocimiento de que es la primera vez que un partido no pide nada para sí en forma de poltronas o forraje de esas “manadas” que, como decía Galdós, “pastan en el presupuesto”, sino que todas sus demandas están yendo encaminadas a devolver a los españoles margen de control sobre sus destinos.

Miento: hay un precedente, todo lo acotado que se quiera pero un precedente a fin de cuentas, en el apoyo altruista que el PP de Basagoiti prestó a Patxi López durante su primero desperdiciada y finalmente ensuciada legislatura en Ajuria Enea. Y no debe ser casualidad que ese mismo compromiso con la Nación, ese mismo idealismo en defensa de los valores constitucionales, ese mismo sentido de la responsabilidad al dar estabilidad a las instituciones esté impregnando ahora las decisiones de Ciudadanos.

¿O alguien duda de que la claridad de ideas tanto de Susana Díaz como de Cristina Cifuentes respecto a la cuestión nacional ha sido clave al moldear los pactos? Los Ciudadanos las prefieren rubias como las antiguas pesetas, con la condición de que su españolidad sea propia del siglo XXI. Lo mismo nos pasa a los ciudadanos con las infantas y princesas -ninguna como Grace Kelly-, siempre y cuando no hagan de la complicidad en el bandidaje su santo y seña.

Mis admirados Lista, Miñano y Hermosilla, aquellos antiguos afrancesados que en la España del Trienio, frente a las demasías antitéticas de “El Zurriago” y “El Restaurador”, editaron un semanario culto, brillante y bien escrito como “El Censor”, estarían orgullosos al ver hoy materializada una de sus grandes obsesiones. Me refiero a la vertebración de un centro político, diferenciado tanto del inmovilismo absolutista como del radicalismo revolucionario.

El instrumento para ello debía ser el ingeniosamente llamado “partido regulador”. Véase el artículo publicado el sábado 6 de abril de 1822 bajo el título “Del partido regulador en las asambleas legislativas”. Ante la polarización en dos partidos antagónicos del propio parlamento británico, “El Censor” preguntaba y respondía: “¿Cuál será el partido regulador? El que desprendido de todo interés privado, sin otro objeto que el bien y sin otra regla que la ley, se interpone entre ambos, templa su ardor y corrige sus extravíos, reuniéndose alternativamente al que en cada cuestión determinada tiene la razón de su parte”.

El paralelismo se termina de entender varios párrafos después: “Llamamos tener razón el sostener una providencia que aunque acaso no sea la que conviene, presenta menos inconvenientes que la contraria, y en este caso están todos los debates parlamentarios”. Incluidos los de investidura. ¿Hubiera sido mejor contribuir a que Susana Díaz se arrojara en brazos de Podemos o tuviera que repetir las elecciones, por si no hubiera ya bastantes en el horizonte? ¿Sería mejor ejercer de Bertrand du Guesclin en la Comunidad de Madrid, poniendo encima a quien quedó debajo cuando en el Ayuntamiento los socialistas han terminado apuntalando a una opción trufada de personajes tan infames -Carmena debería pedir su dimisión hoy mismo- como el tal Zapata, capaz de burlarse del Holocausto y la mutilación de Irene Villa, o el tal Soto, que incita a “torturar y matar” a Gallardón?

La ventaja de que Ciudadanos sólo haya llegado a pactos de investidura es que va a poder ejercer de “partido regulador” votando con las respectivas oposiciones cada vez que entienda que Díaz o Cifuentes se apartan de lo pactado o del interés general. Su papel está en el centro, no en hacer de marca blanca del PP. Pero eso no les condena a ejercer sólo de bisagra pues la mayoría sociológica tiende a la moderación y la limpieza. ¿O acaso no vamos a ver cómo se amplía el apoyo a la Monarquía tras actuar Felipe VI como “partido regulador” de su propia familia?

Gaudere cum gaudentibus. Alegraos con los que -como yo- se alegran.

Un pacto de izquierdas para enterrar dos décadas del PP

Puig, Oltra y Montiel

Podemos, Compromís y PSPV-PSOE presentaron este jueves un acuerdo sobre las políticas que regirán la Generalitat Valenciana los próximos cuatro años. Eligieron para la firma el Jardín Botánico de Valencia, un escenario bucólico donde se rubricó el fin de dos décadas de dominio absoluto del PP.

Fotos: Juan Navarro

Como un estudiante delante de un examen, los tres partidos que están intentando formar el nuevo gobierno valenciano han dejado la parte más difícil para el final. Las tres formaciones llevaban dos semanas sin ponerse de acuerdo sobre quién será el presidente. La pelea era entre el PSOE (23 diputados), que esgrimía su condición de lista más votada y Compromís (19 escaños), que exhibía su crecimiento electoral frente al derrumbe de su hipotético socio. Ante el enroque, la solución ha sido dejar de hablar de esta cuestión en público y centrarse en un primer paso: un pacto con los objetivos generales de sus futuras políticas.

Podemos, Compromís y PSPV-PSOE presentaron el jueves el acuerdo programático. Eligieron para la firma el Jardín Botánico de Valencia, un escenario bucólico. Invitaron a organizaciones de la sociedad civil. Glosaron las medidas contenidas en el documento común, que recoge la intención de evitar que haya familias desahuciadas “sin alternativa de vivienda”, devolver la asistencia sanitaria a los inmigrantes, crear una Agencia Tributaria propia y revertir la privatización de la gestión sanitaria, entre otros compromisos. El acuerdo entre los tres no es definitivo, pero sus respectivos líderes -Antonio Montiel, Mónica Oltra y Ximo Puig, en la foto- mostraron su buena voluntad: Puig eludió la pregunta de si sigue empeñado en liderar el gobierno y Oltra pospuso a “mañana” la cuestión.

La presentación del bautizado como “Acord del Botànic” llegó pocas horas después de la primera sesión parlamentaria tras las elecciones del pasado 24 de mayo, que sirvió para tomar juramento o promesa a los diputados y elegir los miembros de la Mesa, el órgano de gobierno de Las Cortes. Entre la alegría de unos y el derrumbe moral de otros, el pleno fue el símbolo del brusco cambio que la Comunidad ha vivido en sólo una legislatura.

El PP, de la euforia al hundimiento

Después de 20 años de gobierno, casi todos con mayorías absolutas, el PP fue ayer el reflejo más elocuente del cambio. El partido ha pasado de los 55 escaños a 31. Sus diputados tienen que compartir su antaño exclusiva bancada de la derecha del hemiciclo con los 13 recién llegados de Ciudadanos. Rita Barberá, alcaldesa en funciones de Valencia y una suerte de matriarca para los conservadores valencianos, mantuvo un paso lento y abatido en el trayecto desde su escaño a la urna que presidía la sala. Era el símbolo del desánimo de toda la bancada, que asimila con dificultades el cambio de rol que les han deparado las elecciones.

Hace cuatro años, el partido estaba ya bajo la sospecha de varios casos judiciales de corrupción. Pero tenía el poder en la Generalitat, las tres diputaciones provinciales, los ayuntamientos de las tres capitales y la mayoría de municipios. La cúpula optó entonces por obviar el problema y defender la presunción de inocencia de los afectados. La consecuencia es que en la sesión de constitución de Las Cortes tras las elecciones de 2011 el grupo parlamentario popular tenía nueve imputados. Entre ellos, el propio presidente del partido y de la comunidad, Francisco Camps.

La situación provocó entonces mucha tensión dentro y fuera del edificio. En las afueras de Las Cortes Valencianas hubo multitudinarias protestas ciudadanas que obligaron al blindaje policial de la institución. Dentro, Juan Cotino, recién nombrado presidente de la Mesa, decidió hacer gala de su pertenencia al Opus Dei y colocó un crucifijo a la vista de todos. El gesto provocó la ira del resto de partidos.

Algunos de los componentes de Compromis haciendose un selfie
Algunos de los componentes de Compromis haciendose un selfie (foto: Juan Navarro)

Una larga lista de escándalos

Cuatro años después, las consecuencias judiciales de la corrupción en el PP han coincidido en el tiempo con la victoria de sus rivales políticos. El jueves, al mismo tiempo que las nuevas Cortes se constituían, comenzaba en el Tribunal Superior de Justicia autonómico uno de los juicios por el caso Gürtel, en el que dos exconsejeras de Camps se sientan en el banquillo. También ese día el alcalde de Castellón, Alfonso Bataller, lloró ante los periodistas al anunciar su dimisión, debido a su presunta implicación en la operación Púnica. En la jornada anterior, se conoció que Rafael Blasco, hombre fuerte del PP durante lustros, ingresará en prisión en breve, condenado por malversar dinero destinado a la cooperación internacional.

Son escándalos que se suman a una lista ya muy larga de presuntos robos de dinero público por parte de políticos conservadores. Con el eco de las noticias resonando en sus móviles, los diputados del PP vieron ayer cómo el reparto de los puestos en los órganos de gobierno de Las Cortes preludiaba su pérdida de poder en las principales instituciones valencianas. La Mesa, dominada antes por los conservadores, tendrá ahora un miembro de cada formación política. El nuevo presidente será el socialista Francesc Colomer. Fue durante años el portavoz de la oposición en la Diputación de Castellón. Tenía enfrente a Carlos Fabra, entonces jefe del PP provincial y hoy en la cárcel. Fabra lo humilló en infinidad de ocasiones entre las risas de sus compañeros de partido y llegó a mascullar “hijo de puta” al término de un pleno.

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Últimos compases del baile de la “yenka”

El contraste a la actitud del PP estuvo en las bancadas del resto de partidos. Los miembros de los partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos, estrenaron las rutinas parlamentarias entre preguntas por su funcionamiento. Se pudo escuchar cómo una diputada explicaba a otro la manera de conectar el micro: “Le das al botón y la luz se pone rojita”. A sus líderes hubo que explicarles dónde comparecer ante la prensa y en qué orden. En los dos escaños partidos llamados a formar gobierno, PSOE y Compromís, abundaban las sonrisas, los abrazos y los apretones de manos.

Parecía que el acuerdo estaba próximo, pero hubo todavía un último desencuentro. La noche anterior se había alcanzado un pacto entre los tres partidos de izquierda -Compromís, Podemos y PSOE- para la distribución de la Mesa de Les Corts. Pero el PSOE apoyó finalmente a Ciudadanos para el puesto que, según Podemos, estaba acordado que ocupara un miembro del partido de Pablo Iglesias. El resultado final de esta decisión es anecdótico: Podemos quedó igualmente representado en la Mesa, aunque en un rango inferior a Ciudadanos.

Pero el gesto tuvo un alto valor simbólico. Antonio Montiel, líder de Podemos en la Comunidad Valenciana afirmó que lo sucedido no les impediría seguir negociando con el PSOE un nuevo gobierno en la Generalitat. Pero sí se quejó de que era un “comportamiento extraño” y que arruinaba la “visualización del bloque del cambio”. “Que deje de bailar la yenka”, dijo, en referencia al famoso baile que incluye pasos sucesivos y cambiantes a la izquierda y la derecha.

Puig abraza a Oltra (Foto: Juan Navarro)
Puig abraza a Oltra (Foto: Juan Navarro)

Puig explicó su decisión en su intención de evitar “bloques cerrados” y en el hecho de que Podemos tiene menos votos que Ciudadanos (pese a que ambos partidos tienen los mismos escaños). Pero el gesto no deja de ser el último coqueteo de los socialistas con el partido de Albert Rivera. Si ambos partidos unen sus fuerzas, sus escaños forman una mayoría simple. Es decir, podrían gobernar si contaran con la abstención del PP. El PSOE usa esta posibilidad para ejercer presión sobre Compromís, que en las dos últimas semanas se ha resistido a aceptar a Puig como presidente, y que no ha dejado de apostar en público por Mónica Oltra para ese puesto.

La opción de una alianza entre PSOE y Ciudadanos parecía sólo un amago con el que los socialistas buscaban reforzar su postura en la negociación. Pero el pasado martes, llegaron a suspender las negociaciones con Compromís. Gestos como ese, o el guiño a Ciudadanos de ayer, podrían responder a las presiones que el PSOE valenciano está recibiendo del partido a nivel estatal. Según ha podido saber EL ESPAÑOL, Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, prefiere a Ciudadanos como socio de gobierno en Valencia.

Sánchez estaría dispuesto, incluso, a impedir que Compromís gobierne en la ciudad de Valencia pese a ser la segunda fuerza más votada, y permitir en su lugar que gobierne Ciudadanos, aunque para ello necesiten la complicidad del PP mediante la abstención. El acuerdo programático del jueves acaba, en principio, con todas estas especulaciones. Siempre que Mónica Oltra y Ximo Puig sean capaces de ponerse de acuerdo en los próximos días sobre la presidencia de la Generalitat.

El nuevo poderío

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El autor critica la falta de contenido del mensaje de los indignados, un movimiento que apelaría más a las tripas que a la razón. Según señala, ha encontrado eco en una ciudadanía necesitada de emociones fuertes y que afronta los problemas del país con actitud pueril. 

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Durante el partido en que la Juventus eliminó al Real Madrid, en la grada del Bernabéu prendió el “Sí se puede”. No fue mayoritario y apenas duró un suspiro, pero lo cierto es que los seguidores del club más laureado del mundo incurrieron en la extravagancia de hacerse pasar por famélica legión. Ni siquiera la posibilidad de que ese grito acabara pendiendo de la undécima hizo desistir al público de dárselas de maldito, que es como se designa, en el Upper Castellana, a los pupas con glamour.

La ola podemista del 24-M tiene que ver con ese frenesí, con la indisimulada inclinación de la ciudadanía a disolverse en masa para, al grito fuenteovejúnico de “Sí se puede”, protagonizar un relato heroico. La otra gran consigna de aquel germen, por cierto, “Lo llaman democracia y no lo es”, parece arrumbada ante la evidencia, ya paladeada por sus promotores, de que debajo de la palabra está la cosa.

“Sí se puede” es el clamor espectral que azota la piel del mundo. Traducción castiza del “Yes we can“, heredero posmoderno del “No pasarán” y hermano bastardo del “Hemos pasao”, el mantra podemita opera a semejanza de un fractal de bondades a cien. Es acercarse al animalillo, toquetearlo curiosamente y desatarse una tormenta de gemidos infalibles, ya se trate de “¡El pueblo unido, jamás será vencido!”, “¡Este partido lo vamos a ganar!” o “¡Viva México, cabrones!”. Todo el andamiaje del nuevo poderío, en fin, descansa sobre una pulsión de hooligan. Sin esa efervescencia, sin el afán de convertir el espacio público en un remedo de Evasión o victoria no habría populismo, que lo es, sobre todo, por imperativo folklórico, pues, como el nacionalismo (un subproducto del populismo), sólo pervive en un medio social en que los sentimientos hayan reemplazado a la razón.

Acaso el lector avisado reponga que no, que “Sí se puede”, lejos de ser la vacuidad que pretendo, hunde sus raíces en el lema de la United Farm Workers of America. No obstante, la única conexión que se me ocurre entre aquella Unión de Campesinos y nuestros desheredados es que, según consta en la Wikipedia, su líder, César Chávez, era vegano. Por lo demás, las condiciones de trabajo de los vendimiadores californianos poco tienen que ver con las de los quincemesinos, que en tanto pueblo viven en estado de perpetua necesidad. Sobre todo, ay, de emociones fuertes.

Así las cosas, lo que se puede no está del todo claro e incluso puede que no se pueda. Como afirma instructivamente Carlos Herrera, el asalto del cielo podría consistir en llenar la ciudad de conserjes y ascensoristas, por aquello de impulsar el empleo de carácter asistencial. Mas ningún decreto, por prodigioso que resulte, va a ser tan molón como el perpetuo atronar del “Sí se puede”. Es rumboso, susceptible de dejar al alcance de los niños y, como en tiempos de la mili obligatoria, sólo compromete a sus objetores.

(Coda: “El problema, el verdadero problema de las drogas en nuestro siglo de pretensiones humanas exageradas y decepcionantes es, sencillamente, que están demasiado ricas”. Sabino Méndez, Corre Rocker).

La deuda les pasa factura a los alcaldes

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Parla, Jerez, Reus, Jaén y León son las cinco ciudades de más de 100.000 habitantes donde más ha subido la deuda por habitante desde 2011. En todas ha perdido concejales el partido del alcalde y en todas se puede producir todavía un cambio de gobierno.

Parla, Jerez, Reus, Jaén y León son las cinco ciudades de más de 100.000 habitantes donde más ha subido la deuda por habitante desde 2011. En todas ha perdido concejales el partido del alcalde y en todas se puede producir todavía un cambio de gobierno.

El Gobierno de Mariano Rajoy aprobó en 2012 el Plan de Pago a Proveedores (PPP), un mecanismo dotado con 10.000 millones de euros para que autonomías y ayuntamientos pudieran hacer frente a las facturas que no habían pagado a autónomos, pequeñas empresas y grandes concesionarias de los servicios básicos como el agua, la electricidad o las basuras.

Miles de ayuntamientos se vieron obligados entonces a reconocer las facturas que no habían pagado y a presentar un plan de ajuste si querían recibir estos fondos. Así fue como esas cifras pasaron a engordar las cifras de deuda de los municipios. Sus principales acreedores eran los grandes bancos y el Instituto de Crédito Oficial (ICO). A continuación examino los resultados del 24M en Parla, Jaén, León, Reus y Jerez de la Frontera: las cinco ciudades de más de 100.000 habitantes donde más ha subido la deuda por habitante desde 2011. En todos se puede producir todavía un cambio de gobierno.

1. Parla: la sombra de la corrupción

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¿Por qué creció la deuda? 

La deuda por habitante aumentó un 662% entre 2011 y 2013. En mayo de 2014, el concejal de Hacienda, Fernando Jiménez, dijo que no tenía una explicación concreta a lo ocurrido con la deuda. Añadió que Parla era uno de los municipios menos endeudados en términos bancarios aunque omitió recordar el volumen de facturas impagadas en el cajón. 

En febrero de este año, la alcaldesa socialista, Beatriz Arceredillo, reconoció que el ayuntamiento tenía una deuda de 550 millones de euros y admitió que en 2014 no pagó la Seguridad Social de sus trabajadores. En esta cifra no está incluida la deuda del polémico tranvía de Parla, que ronda los 180 millones de euros. Debido a esto, el ayuntamiento tiene retenidos los ingresos por el Estado. Arceredillo relevó en noviembre al anterior alcalde, José María Fraile, detenido en la operación Púnica.

El portavoz popular Miguel Ángel López dijo en 2014 que el ayuntamiento arrastraba una gran deuda con sus proveedores desde la época del anterior alcalde, Tomás Gómez, que fue destituido como secretario general de los socialistas madrileños en febrero de 2015 después de las investigaciones emprendidas por la fiscalía por el sobrecoste del tranvía de Parla, considerado como un monumento del despilfarro municipal. Estos sobrecostes se están investigando ahora en los tribunales.

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El PSOE, en el poder desde 1979, se ha desmoronado en estas elecciones al conseguir tan sólo cinco concejales, seis menos que en 2011. El PP ha ganado las elecciones con apenas siete ediles mientras dos partidos nuevos (Mover Parla y Cambiemos Parla) han irrumpido en el escenario político con seis concejales cada uno.

Mover Parla es un movimiento vecinal liderado por la actual alcaldesa y ex socialista Beatriz Arceredillo. Cambiemos Parla es una unión de varios movimientos vecinales y políticos entre los que se incluye Podemos Parla. 

Aunque todavía no hay ningún pacto definido, hay rumores que apuntan que Ana Ferreira de Cambiemos Parla podría ser la nueva alcaldesa con el apoyo del PSOE (cinco concejales) e Izquierda Unida (tres concejales). A pesar de que Mover Parla fue el segundo partido más votado (con seis concejales y 19.4% del voto), la cabeza de este partido es la alcaldesa en funciones y ex socialista Beatriz Arceredillo, lo que podría dificultar un acuerdo entre Mover Parla y los concejales del PSOE. 

En una conversación telefónica, Ana Ferreira, candidata de Cambiemos Parla, aclara que todavía no se ha tomado ninguna decisión: “El domingo pasado tuvimos una asamblea de consulta con los ciudadanos donde se decidió un programa de mínimos y unas condiciones que se deberán tomar en cuenta a la hora de pactar con otros partidos. Estas condiciones incluyen la auditoría de la deuda y el asunto de los desahucios”.

2. Jerez de la Frontera: una alcaldesa investigada

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¿Por qué creció la deuda?

La deuda por habitante de Jerez aumentó un 433% desde 2011. “En 2012 el ayuntamiento destinó la totalidad de los préstamos del ICO al pago de facturas de concesionarias y proveedores”, afirma el concejal de Economía saliente, Enrique Espinosa de la Calle, durante una conversación telefónica. “En total eran 15.000 facturas y algunas tenían una antigüedad de 12 años”.

Según Espinosa de la Calle, el ayuntamiento ha tenido que pagar lo que no se había pagado antes.

Mientras la deuda crecía exponencialmente, dos ex alcaldes de Jerez han tenido que enfrentarse a los tribunales. La socialista Pilar Sánchez volvió a los juzgados en abril para declarar como imputada por el caso Mercajerez, que investiga un fraude de 142.000 euros en el desarrollo de dos cursos de formación de la Junta de Andalucía que se impartieron en 2011. Se trata de la cuarta causa judicial abierta contra Sánchez.

El otro ex alcalde con problemas judiciales es el andalucista Pedro Pacheco, condenado en 2014 a cuatro años y medio de cárcel por la contratación ilegal de dos asesores municipales cuando era delegado de Urbanismo en 2005. Pacheco sigue en prisión.

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La candidata popular María José García Pelayo ganó las elecciones con 15 concejales en 2011. Ahora perdió cuatro ediles y la mayoría absoluta. El PSOE ha conseguido siete escaños, Ganemos Jerez cinco, Ciudadanos Jerez dos y IU-CA otros dos, por lo que una coalición de izquierda podría privar al PP de la alcaldía. La actual alcaldesa, García Pelayo, está siendo investigada por la Audiencia Nacional debido a una adjudicación que pudo amañar en su municipio a favor de la red Gürtel.

Una portavoz de Ganemos Jerez, una agrupación de distintos movimientos sociales entre los que se incluye Podemos, me explica que abordaron la posibilidad de pactar en una asamblea que se celebró el jueves pasado y que la opinión mayoritaria era apoyar como alcaldesa a la socialista Mamen Sánchez y mantenerse luego en la oposición. Santiago Sánchez, candidato a la alcaldía por Ganemos Jerez, afirma que “aunque esta es la posibilidad con más fuerza”, el partido no se ha pronunciado oficialmente sobre el tema porque prefiere esperar a reunirse con el resto de partidos. 

3. Jaén: en manos de Ciudadanos

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¿Por qué creció la deuda? 

La deuda por habitante aumentó un 271% desde el 2011. El concejal de Hacienda, Miguel Contreras, reconoció en 2013 que la deuda del Ayuntamiento ascendía a 430 millones de euros. Una cifra que supone más del doble del presupuesto municipal. Casi la mitad de ese dinero se debía a las entidades bancarias a través del plan de pago a proveedores.

Fuentes del PSOE de Jaén aseguran que el PP ha estado gastando ingresos ficticios. “En 2014 el PP dijo que los ingresos patrimoniales rozarían los 4,9 millones de euros pero en realidad fueron 743.581 euros. Tampoco han estimado correctamente los impuestos directos. En 2014 dijeron que se recaudarían 36 millones y sin embargo sólo se recaudaron 29 según los datos de 2014″.

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Las elecciones de 2011 las ganó el PP con 16 concejales. Al igual que en Jerez, el partido ha perdido ahora la mayoría absoluta. El PP ha conseguido 12 ediles, el PSOE nueve, Ciudadanos tres y Jaén en Común (una agrupación formada por miembros de Podemos, IU y Equo) otros tres. 

El actual alcalde y candidato del PP, José Enrique Fernández de Moya, tendrá que pactar con alguno de los otros partidos o gobernar en minoría. En un comunicado a la prensa, Ciudadanos ha hecho entrega de un listado de condiciones que serían esenciales para apoyar la investidura del Partido Popular. El miércoles 3 de junio Ciudadanos también se reunió con el partido socialista, a quien también presentó su lista de condiciones. En cualquier caso, Ciudadanos ha reiterado su promesa de no entrar en el Gobierno municipal.  

4. Reus: el ‘caso Innova’

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¿Por qué creció la deuda? 

Entre 2011 y 2013, la deuda por habitante subió un 109,28%. En noviembre de 2013 la Generalitat pagó a Reus los 64 millones de euros que le debía. Con ellos el ayuntamiento pagó a su vez a medio millar de pequeñas y medianas empresas y a autónomos a los que debía dinero. Reus es el epicentro del caso Innova, el escándalo sobre la corrupción en la Sanidad catalana que incluye facturas falsas, sobornos, blanqueos de dinero y adjudicaciones a dedo.  

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En 2011, CIU ganó las elecciones con 10 concejales. En los comicios de mayo sacó siete. La CUP, el partido del concejal que denunció el caso Innova, se ha situado como segunda fuerza política y ha sido la gran sorpresa con seis ediles (en 2011 consiguió uno). Ciudadanos obtuvo cuatro concejales, el PSC otros cuatro y Esquerra Republicana de Catalunya, el PP y Ara Reus dos. 

El ahora alcalde Carles Pellicer (CiU) lo tendrá difícil para formar gobierno. El líder de Ciudadanos ha aclarado que está abierto a pactos puntuales pero que descarta formar parte de cualquier pacto de gobierno. El PSC aclaró en una rueda de prensa que no hará un Gobierno de coalición con CIU y que apoyaría la investidura del concejal de la CUP David Vidal si éste se postula como alcalde. Mientras tanto, ERC ha declarado este martes que sólo respaldará un futuro Gobierno soberanista con CiU y la CUP pero no ha desvelado a quién apoyarían sus concejales en la investidura. 

5. León: un PP sin mayoría

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¿Por qué creció la deuda? 

La deuda por habitante subió un 168,17% entre 2011 y 2013. El Ayuntamiento de León niega que haya aumentado la deuda y afirma que bajó de 440 millones en 2011 a 300 millones en 2013. Fuentes del PSOE leonés afirman que gran parte de la deuda del ayuntamiento son cantidades que el consistorio no había reconocido y que afloraron en 2012 con el plan de pago a proveedores, que fue financiado por el ICO, hoy por hoy el mayor acreedor municipal.

La distorsión en las cifras financieras de León se debe a que existían facturas sin pagar desde mediados de los años 90, según dice el grupo municipal del PSOE. En concreto, la administración local debía 150 millones a 10 grandes proveedores como ACS en servicios básicos como el agua o la basura.  

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Las elecciones de 2011 las ganó el PP con 15 concejales. Esta vez el candidato popular Antonio Silván se ha quedado con 10 escaños y ha perdido la mayoría absoluta. El PSOE obtuvo ocho y Ciudadanos cuatro. Las coaliciones de izquierdas de León Despierta y León en Común han sacado dos concejales cada una  y los leonesistas de la UPL uno.

Ciudadanos decidirá quién forma gobierno. Si sumara sus cuatro ediles a los 10 del PP, ambos superarían la suma de los ediles del PSOE, León Despierta, León en Común y la UPL.

Gemma Villarroel, campeona de squash y candidata a alcaldesa por Ciudadanos en León, me explica su posición: “Nosotros tenemos unas líneas rojas a la hora de hablar con cualquier partido”. Estas líneas rojas incluyen no dialogar con ningún partido que tenga imputados en sus listas y la firma del pacto anticorrupción que Ciudadanos ha propuesto en toda España.

Villarroel ha detallado una condición antes de cerrar cualquier acuerdo: que el PP deberá traer la documentación que demuestre que se ha revocado la imputación del popular Javier García Prieto,imputado por su gestión como consejero al frente de Caja España. Ciudadanos León se reunirá durante esta semana con el PP y con el PSOE. 

Ciudadanos condiciona su apoyo a Cifuentes a que haga un “filtrado” de su lista

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Ciudadanos está dispuesto a vender cara la llave del gobierno de la Comunidad de Madrid. El cabeza de lista en las autonómicas, Ignacio Aguado, exige a Cristina Cifuentes la firma de un pacto anticorrupción no negociable y que se fuerce la dimisión de diputados salpicados por la corrupción en previsión de que puedan ser imputados próximamente. El partido de Albert Rivera quiere que ambas decisiones se tomen antes del día 9 de junio, fecha de la constitución de la Asamblea de Madrid y de toma de posesión de las actas de diputado.

Ciudadanos está dispuesto a vender cara la llave del gobierno de la Comunidad de Madrid. El cabeza de lista en las autonómicas, Ignacio Aguado, exige a Cristina Cifuentes la firma de un pacto anticorrupción no negociable y que fuerce la dimisión de diputados salpicados por la corrupción en previsión de que puedan ser imputados. El partido de Albert Rivera quiere que ambas decisiones se tomen antes del día 9 de junio, fecha de la constitución de la Asamblea de Madrid y de toma de posesión de las actas de diputado.

Tras mantener una primera reunión con Cifuentes, que sólo podrá ser presidenta con el apoyo de Ciudadanos, Aguado reclamó ante los medios de comunicación que tome “medidas” sobre el caso de Álvaro Ballarín, el número siete de la lista. “Me huele mal”, dijo Aguado sobre Ballarín, concejal en Madrid imputado por prevaricación y falsedad documental desde enero, pero que dejó de estarlo la semana pasada tras la misteriosa retirada de una demanda de la que la propia Cifuentes no tenía conocimiento.

En conversación con EL ESPAÑOL, Aguado fue más allá y advirtió de que podría haber más manzanas podridas en la lista del PP. La candidatura fue en su día motivo de enfrentamiento entre Cifuentes y la presidenta del partido en Madrid, Esperanza Aguirre, que tuvo mucho peso en su confección.

“No solo me preocupa Ballarín sino la presencia de más gente, la apertura de ‘Púnica dos’ en junio y que haya más personas que se puedan ver afectadas”, dijo. La Operación Púnica, trama de adjudicaciones públicas a cambio de comisiones, probablemente reabra su vía judicial en unas semanas.

En el caso de Ballarín, la Fiscalía tiene que decidir si actúa de oficio en los próximos días. Aunque no lo haga, el diputado electo debería dar un paso atrás, según Ciudadanos. En cuanto a la Operación Púnica, la imputación de diputados electos podría ser cuestión de semanas. Entre los que podrían verse afectados están Juan Soler (número 10), que adjudicó contratos a una empresa investigada que le pagó un viaje a París. Otros, como Bartolomé González (11), Isabel Mariño (8) o Borja Sarasola (12), están en el punto de mira de la oposición por distintos casos, aunque no están ni imputados ni están siendo investigados.

“Me gustaría que antes de que se recogieran las actas [de diputados], Cristina hiciera un ejercicio para ver su lista y conocerla. Tiene que hacer un ejercicio de filtrado y tomar medidas” exige Aguado.

Cifuentes, contra la “sospecha permanente”

Cifuentes se distanció de la exigencia de Aguado asegurando que sería “muy negativo” obligar a dimitir a cargos que no están imputados. “Si algún diputado resulta imputado por un asunto que tenga que ver con la corrupción, se le pedirá la renuncia”, prometió ante la prensa. Pero exigirlo sólo por una “presunción” crearía una “sospecha permanente” que no está dispuesta a amparar.

Aguado presentará este martes un documento sobre la regeneración democrática que no está abierto a negociación. Ciudadanos sólo continuará hablando con el PP si se compromete por escrito a que los diputados tengan dedicación exclusiva (un cargo, un sueldo). La medida podría ocasionar una revuelta en las filas populares, donde hay electos que pretenden compatibilizar su puesto con una alcaldía o actividades privadas.

Entre las demás medidas del documento están la elección de candidatos por primarias o la despolitización del Consejo consultivo, que cuenta con Alberto Ruiz Gallardón y Joaquín Leguina en nómina, así como la profesionalización de las direcciones de la Cámara de Cuentas o Telemadrid.

Con 48 diputados, Cifuentes necesita los 17 de Ciudadanos para alcanzar los 65 en los que está fijada la mayoría absoluta. La suma de PSOE (37) y Podemos (17) deja a un pacto de izquierdas a uno de esa mayoría, por lo que escaños como el de Ballarín son clave para el PP de todos modos. Pero el diputado electo, que en estos momentos no está imputado, no está dispuesto a renunciar a su acta y no está claro que llegase hacerlo aunque fuese señalado de nuevo por la Justicia. Por eso Aguado pide ahora un gesto de autoridad de Cifuentes que demuestre que su compromiso con la regeneración va en serio.

El PSOE: “Hay partido”

Fuentes del PSM, la federación madrileña del PSOE, creen aún posible la posibilidad de atraer a Ciudadanos a un pacto con Ángel Gabilondo, un candidato con una imagen y una lista electoral a priori más limpias que las del PP. “Es difícil, pero hay partido”, aseguran.

Aguado espera que tanto PP como PSOE firmen su documento anticorrupción, algo que les permitiría hablar de otros asuntos como los servicios públicos, la innovación o el empleo. “Si conseguimos en una semana que ambos partidos firmen, habremos logrado más que el PP en 30 años”, dice. Al mismo tiempo, desencadenar cambios importantes como partido bisagra permitiría a Ciudadanos superar el estigma de pactar con el PP y consolidarse como alternativa de gobierno.

El escrutinio de las municipales del 24M no cuadra

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Al escrutinio provisional del Minsterior del Interior no le salen las cuentas. En 19 municipios de más de 10.000 habitantes los votos a cada partido y los nulos/blancos no suman la cifra total de votantes.

También en EL ESPAÑOL: Consulta todos los resultados

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(Foto: PSOE)

Los datos del escrutinio provisional de las elecciones municipales que ofrece la página web del Ministerio del Interior no cuadran en  lo más básico. En varios casos, dos y dos no suman cuatro. Es lo que ocurre en los resultados de 19 de los municipios de más de 10.000 habitantes. En todos ellos, desde Melilla a Badalona, los votos asignados a los partidos no dan como resultado la cifra total de votantes tras restar el voto en blanco y el voto nulo.

En Burgos, por ejemplo, la suma total de los votos repartidos entre las nueve formaciones que se presentaron es de 87.719. Pero si tomamos el número total de votantes (91.339) y le restamos el voto nulo y el voto en blanco (que suman 3.696 votos), nos sale un total de 87.643 votos a distribuir entre los partidos, un número algo menor. Esto es, hay 76 votos que se han asignado a partidos pero no están en la suma de votos válidos. O, lo que es lo mismo, los porcentajes de voto de cada formación no suman cien, sino algo más.

Lo mismo ocurre en ciudades como Sevilla (60 votos asignados que no estaban contabilizados en el total de válidos), Melilla (36), Jaén (30), Vitoria-Gasteiz (19), Huesca (17), A Coruña (17), Tarragona (15), Ceuta (14), Alcobendas (13), Torrent (7) y Badalona (1).

La situación contraria es la que se puede encontrar en el escrutinio provisional de otras siete ciudades. En estos casos, la suma total de los votos asignados a cada partido es menor al total de votos contabilizados una vez restados nulos y blancos. Es decir, las distintas formaciones, en total, reciben menos votos de los efectivamente contabilizados y hay algunos que se quedan en el aire. Es lo que ocurre en Talavera de la Reina (Toledo): los votos a repartir -emitidos menos nulos y blancos- son 39.545, pero si sumamos los que se han repartido por partido obtenemos una cifra menor, 39.537. Hay ocho votos que se contabilizaron, no fueron nulos ni blancos y no están asignados a ningún partido. O, lo que es lo mismo, los porcentajes de voto de cada formación no suma 100 sobre el total, sino algo menos.

Esta situación se vive en el escrutinio de otras ciudades como Santander (5 votos sin asignar a ninguna formación política), Avilés (4), Pamplona (2), Candelaria (1), Marratxí (1) y Mérida (1).

En tres de las 19 localidades en las que no cuadran los números (Tarragona, Candelaria y Marratxí) el escrutinio no está al 100%, pero eso no explicaría las diferencias entre la suma de las candidaturas y el total de votos válidos contabilizados. En concreto, en 58 municipios de los más de 8.000 no se ha finalizado el escrutinio (van desde el 44,75% escrutado en Los Arcos hasta el 99,84% en Barcelona) y para otros ocho municipios el recuento no ha comenzado (o no se ha publicado, aún, en la página web oficial).

Puede que existan más errores -o no- en el escrutinio provisional publicado por el Ministerio del Interior en su página web, pero lo que sí sabemos es que en muchas localidades las cifras publicadas no cumplen un criterio básico en las comprobaciones de resultados: que la suma de los porcentajes sea 100%.

Los datos analizados conforman el escrutinio provisional, realizado por Indra desde la noche electoral. Los resultados definitivos no se han publicado aún y pueden diferir de éstos pero en algunos casos, como ocurrió en las elecciones andaluzas y publicó El Confidencial, se han utilizado estos datos provisionales como definitivos y no se han comprobado si coincidían con los sobres que firman y envían las mesas electorales, tal y como obliga la ley.


Nota: los resultados fueron extraídos de la página web oficial la mañana del 31 de mayo y pueden sufrir cambios desde entonces. Puedes consultar la tabla completa y las desviaciones aquí.


 

Este artículo está publicado también en el sitio El BOE nuestro de cada día, de la Fundación Civio.

El duelo de la estrella y el superviviente

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Mónica Oltra, de Compromís, y Ximo Puig, del PSOE, son los candidatos de los principales partidos de la izquierda valenciana y, junto a Podemos, tienen votos suficientes para descabalgar al PP. Todo el mundo da por supuesto que serán capaces de llegar a un acuerdo. Pero los reproches entre ambos no cesan.

TAMBIÉN EN EL ESPAÑOL: Por qué Rita Barberá perdió la alcaldía de Valencia

Captura de pantalla 2015-05-30 a las 20.19.50Cuando el lunes Mónica Oltra, de Compromís, y Ximo Puig, del PSOE, se sienten por fin en la misma mesa, lo harán después de una semana de mutuos enfrentamientos y reproches en público. Son los candidatos de los principales partidos de la izquierda valenciana y, junto a Podemos, tienen votos suficientes para descabalgar al PP. Todo el mundo da por supuesto que serán capaces de llegar a un acuerdo. Pero en los días siguientes a las elecciones tanto Oltra como Puig han utilizado todos los micrófonos a su alcance para disputarse el puesto de presidente de la Generalitat.

La reunión a la que ambos están convocados será “exploratoria” y ha sido convocada por Podemos de la Comunidad Valenciana. La formación hace valer así su posición de necesaria bisagra en las negociaciones. Tiene 13 diputados, que formarían una mayoría absoluta de 55 escaños junto a los 23 del PSOE y los 19 de Compromís. Por eso, Antonio Montiel, su líder, es el único hombre capaz de decidir el desempate. No obstante, Montiel deja pasar los días sin definir si apoya a Oltra o a Puig como presidente.

La única referencia es la reciente declaración de Pablo Iglesias, líder nacional de Podemos, que el pasado martes se felicitó por la victoria de Compromís.  El gesto pareció un apoyo a Oltra frente a Puig. Pero esto podría ser sólo una medida de presión en la negociación estatal que Iglesias debe mantener con Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, y en la que están en juego plazas tan importantes como la Junta de Andalucía o los ayuntamientos de Madrid y Barcelona.

Para terminar de complicar la situación, hay que añadir los pactos pendientes en los municipios de la comunidad autónoma. El más importante, Valencia, depende también de un acuerdo entre Compromís y PSOE. En este caso, la lista más votada ha sido la de la coalición de izquierda nacionalista, pero necesita el apoyo de los socialistas y de Valencia en Comú, la marca apadrinada por Podemos, para lograr una mayoría absoluta y sacar a Rita Barberá de la alcaldía.

Esta es una de las bazas de Puig para conseguir que Oltra ceda y le permita ser presidente. La otra es su amenaza de formar gobierno junto a Ciudadanos (13 diputados) y prescindir de Compromís, aunque sería un ejecutivo muy frágil porque juntos no alcanzan la mayoría absoluta. Todo debe decidirse antes del 11 de junio, fecha en la que deberán constituirse los ayuntamientos y también Las Cortes Valencianas.

En este compás de espera, la discusión entre Puig y Oltra no remite. El primero defiende su derecho a ocupar la Generalitat porque la suya es la lista más votada: tiene cuatro escaños, 2,11 puntos porcentuales y 52.532 votos más que Compromís. “Lo lógico es que se llegue a acuerdos desde la perspectiva aritmética de los escaños”, afirma.  Para la segunda, la diferencia de votos entre los dos partidos es “casi empate técnico“. También explica que hay “más fuerzas”, en una clara alusión al apoyo que podría recibir de Podemos. Además, no deja pasar la oportunidad de meter a Puig en el saco de los que llevan “40 años en la política” y de los que practican una “vieja” manera de ejercerla.

Puig, el superviviente

Ximo Puig resumió su estado de ánimo el pasado miércoles, cuando pidió que se respete su derecho a ser presidente “sin marear más de lo necesario”. La frase adquiere pleno significado cuando se atiende a su trayectoria política, en la que ha necesitado muchos mareos para llegar a ser líder del PSPV, la marca del PSOE en la Comunidad Valenciana. Puig tiene 56 años y lleva desde los 24 años metido en política. En todo este tiempo, ha tenido que emplearse a fondo contra sus rivales políticos y, sobre todo, contra sus enemigos internos en el partido.

Puig nació en Els Ports, una comarca montañosa del norte de Castellón, hecha de pueblos pequeños que a veces no llegan al centenar de habitantes. Su municipio, Morella, es la capital de la zona. Él consiguió ser el alcalde en 1995 y después de 12 años como concejal. En ese año se convirtió también en el portavoz de la oposición del PSOE en la Diputación provincial. Allí, tuvo que pelear contra su presidente, Carlos Fabra, encarcelado desde el pasado diciembre y símbolo de la corrupción del PP valenciano.

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Por aquel entonces, Fabra ya practicaba un estilo de gobierno autoritario y caciquil. Puig le plantó cara y, según sus colaboradores cercanos en aquellos años, obtuvo a cambio amenazas en el cuerpo a cuerpo de los pasillos de la institución. El presidente también redujo al mínimo las retribuciones a los diputados de la oposición mientras subía las de los miembros de su partido, según las mismas fuentes. Y recortó las subvenciones para Morella, lo que provocó una suerte de reacción nacionalista en el pueblo, que cerró filas en torno a su alcalde. Puig mantuvo la alcaldía hasta 2012, cuando la dejó para liderar el PSPV.

Pero la mayor batalla del candidato socialista no fue la que libró contra el PP, sino la que vivió dentro de su propio partido. En el PSPV la guerra entre familias es legendaria. Es una estructura informal y soterrada, pero más válida y poderosa que los órganos de gobierno que salen de los congresos del partido. Los adversarios internos de Puig lo califican de “lermista”. Es una denominación despectiva para los que fueron colaboradores de Joan Lerma, el presidente socialista de la Generalitat Valenciana desde 1982 hasta 1995.

La etiqueta consigue alterar el carácter apacible y cercano de Puig, que se revuelve como una fiera cuando algún periodista se la nombra: “El lermismo no existe, es mentira”, afirmó por enésima vez en una entrevista reciente. Sin embargo, sus adversarios en el partido tienen otra opinión. “Puig ha llegado al poder después de muchos años intentándolo porque los lermistas se protegen mucho entre ellos. Él sigue con la misma dinámica, porque ha reservado los puestos importantes de dirección para miembros de la misma familia”, afirma uno de los rivales internos del líder, que prefiere mantener su anonimato.

Sea por la guerra entre familias o por un sano ejercicio de democracia interna, el hecho es que a Puig le ha costado mucho tiempo y esfuerzo llegar al liderazgo del PSPV. Se presentó al congreso de 2008 y perdió frente a Jorge Alarte, un alcalde joven y hasta entonces desconocido que consiguió aglutinar en torno a sí el rechazo de gran parte del partido al llamado lermismo. Pero Alarte no consiguió transformar la crisis económica y la corrupción del PP en votos para los socialistas, y perdió estrepitosamente las elecciones autonómicas de 2011: obtuvo el 27,59% de los votos, por debajo de la barrera psicológica del 30%. Puig tuvo la oportunidad de volver a aspirar al liderazgo y, esta vez sí, se convirtió en secretario general del PSPV en 2012.

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Todos esos sinsabores debieron de pasar por la mente de Ximo Puig en la noche del 24 de mayo, cuando con un resultado todavía peor que el de Alarte, vio ante sí la posibilidad de gobernar, por fin, la Generalitat Valenciana. La euforia se apoderó de la sede socialista, que se llenó de camisetas con el lema ‘Ximo Puig president’. Él mismo dio por supuesto en ese momento que así sería: “Los valencianos han votado cambio y han decidido que ese cambio lo lidere el partido socialista”. Para su sorpresa, pocas horas después se topó con una persona que no compartía esa opinión, y que es todavía más obstinada que él en la tarea de conseguir el poder.

Mónica Oltra, la estrella

“Aquí todo el mundo se tiene que bajar un poco el ego, bajar del burro”. Es uno de los jarros de agua fría que Oltra ha vertido estos días sobre las aspiraciones presidencialistas de Puig. La candidata de Compromís ha dejado claro que ser presidenta no es una exigencia imprescindible para llegar un acuerdo y que lo importante es que haya sintonía en el programa de gobierno. Pero también ha dicho que la coalición que lidera tiene “la valentía” de aspirar a ese puesto. Y se ha reivindicado como la novedad, citando incluso al nombre que más evitan recordar los propios socialistas: “Estoy segura de que vamos a hacer políticas totalmente diferentes a las que hizo Zapatero”.

Oltra incluso ve los resultados de las elecciones como un punto a su favor. Afirma que el PSPV ha perdido un tercio de los votos y que su formación, sin embargo, ha triplicado su número de escaños. “Me presenté para ser presidenta y el resultado acompaña”, afirma.

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Todas estas declaraciones son acompañadas por un clamor popular y mediático a su favor. En los últimos días, una iniciativa en Facebook y otra en Change.org han pedido que sea ella, no Puig, la presidenta de la Generalitat. Varios medios de comunicación la han encumbrado como una de las tres mujeres que simbolizan el cambio político en España, junto a Manuela Carmena y Ada Colau. Y la atención que despierta su figura se traduce en numerosas entrevistas en periódicos, radios y televisiones nacionales.

La seducción que ejerce Mónica Oltra sobre los medios de comunicación es tan evidente como justificada. Responde a una innegable valentía para enfrentarse a los poderosos que ha demostrado incluso en los momentos en los que la derecha tenía el apoyo de los votantes y también la aquiescencia de la mayoría de los medios de comunicación autonómicos. Para ello, ha usado una excelente oratoria entre otros recursos menos habituales. Se hizo famosa en 2009 cuando subió a la tribuna de Las Cortes Valencianas con una camiseta con el lema Wanted, only alive (“Se busca, sólo vivo”) y la foto de Francisco Camps.

Fue la denuncia más eficaz de la falta de explicaciones del presidente valenciano, que por aquel entonces estaba imputado en el caso Gürtel pero se permitía faltar a las sesiones de control parlamentario. Camps también pasó años sin aceptar ninguna pregunta de la prensa. Cuando algún periodista se atrevía a acercarle un micrófono, el presidente optaba por no contestar o por responder con una larga perorata que no tenía nada que ver con la cuestión planteada.

Fue en ese ambiente en el que Oltra tuvo más coraje que ningún otro miembro de la oposición. Y el PP se lo hizo pagar con una hostilidad creciente. Cada vez que terminaba una de sus intervenciones recibía insultos a gritos desde la bancada de los conservadores (“mona”, llegaron a decirle una vez). La expulsaron del pleno en varias ocasiones. Fue la única política a la que juzgaron por un acto de resistencia ciudadana a la policía en el barrio del Cabanyal a pesar de que había otros diputados presentes.

La mayor venganza, sin embargo, fue la de Juan Cotino, entonces presidente de Las Cortes y hoy imputado por, presuntamente, haber desviado fondos en la visita del Papa a Valencia en 2006. Cotino le dijo desde la tribuna que posiblemente ella no conocía a su padre. Así  demostró que conocía la historia de la familia de la diputada.  Sus padres eran comunistas y él, separado. Así que tuvieron que emigrar a Alemania para vivir juntos. Allí nacieron Oltra y su hermano, que no pudieron adoptar el apellido paterno hasta que llegó la democracia a España. Ella siempre estuvo convencida de que Cotino había conocido todos esos datos gracias a un cargo anterior: el de director general de la Policía Nacional.

Oltra siempre recibió estos ataques con entereza, pero nunca escondió su fragilidad. Su espontaneidad ha sido otro de los rasgos con los que ha conseguido enamorar a gran parte de la opinión pública. No dudó en reconocer que se sentía “mal” cuando atacaba a Camps pese a que creía que era su obligación. O que su valentía en la tribuna tenía un coste personal cuando se quedaba sola: “A veces he llorado en el despacho. Una vez volví a fumar y todo. Pero siempre me repongo”. Todo esto le ha valido el puesto en los sondeos como política mejor valorada.

No obstante, tiene también muchos críticos e, incluso, detractores. Se los granjeó en 2007, cuando militaba en IU. La formación entró en Las Cortes Valencianas por un pacto con el Bloc Nacionalista Valencià. Oltra llegó a un acuerdo con los diputados del Bloc para  ser ella la portavoz del grupo parlamentario en sustitución de la portavoz de su propio partido. Como resultado, fue expulsada de la formación de izquierdas.

Fundó entonces una nueva fuerza política, Iniciativa del Poble Valencià, sin abandonar el escaño que había ganado gracias a IU. Como consecuencia, sus excompañeros de partido tuvieron que exiliarse al grupo mixto. Mientras, ella iniciaba su aproximación al Bloc, que culminó en la formalización de la coalición Compromís con la que ahora aspira a gobernar la Generalitat.

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Oltra también ha conseguido convertirse en la líder incontestada de su nueva formación, a pesar de que los militantes del Bloc son mayoría. En la actualidad son casi el 70%, pero en el origen de la formación su peso era todavía mayor. No obstante, han aceptado que Oltra los represente. Esto, aunque por el camino se desdibuje la razón de ser del Bloc: el nacionalismo. “No soy nacionalista, ¿se nota mucho?”, llegó a reconocer ante Ferran Torrent, conocido escritor valenciano que escribió un libro sobre ella.Una carencia que el Bloc ha aceptado porque, según fuentes internas del partido, sus miembros saben que es la única capaz de llevarlos a la victoria.

Hasta que ella llegó, el partido no era capaz en solitario de superar la barrera del 5% de los votos y alcanzar una representación parlamentaria. Fue, como se puede leer en el libro de Torrent, “como si la política valencianista hubiera estado necesitada de un Dios, en este caso una Madre de Dios, que  nos rescatara del anonimato para devolvernos a un país de esperanza”.

Ahora, Oltra parece estar intentando una maniobra parecida. Aspira a formar un gobierno de coalición con el PSOE, un partido que tiene más votos que el suyo. Pero sugiere que los socialistas acepten que ella sea la presidenta. Es poco probable que lo consiga, aunque nadie niega en la Comunidad Valenciana que Oltra tiene más carisma y capacidad de arrastre que Puig.

En cualquier caso, los dos tienen que elegir entre cooperar para hacer política de izquierda, o enfrentarse en una guerra de egos. Es conveniente para sus propios intereses que apuesten rápido por la primera opción porque, citando por última vez a Torrent, “el personal està fart i fotut, no està, diguem-ho clar, per a hòsties” (“el personal está harto y jodido; no está, digámoslo claro, para hostias”).

(Fotos: Compromís y PSPV-PSOE)

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Así se siguió en Twitter el debate que coronó a Carmena

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Uno de los puntos álgidos de las pasadas elecciones en Madrid fueron los debates electorales televisados a través de la cadena pública Telemadrid. El momento de mayor impacto de los cuatro celebrados fue el 19 de mayo, el duelo entre Manuela Carmena y Esperanza Aguirre. Explicamos qué sucedió en Twitter durante el mismo.

El momento de mayor impacto de los cuatro debates celebrados en Telemadrid fue el 19 de mayo, durante el duelo entre Manuela Carmena y Esperanza Aguirre. #debateTM consiguió un pico extraordinario de audiencia del 9,8% de ‘share’ en Telemadrid y ser Trending Topic mundial con más de 500 tuits por minuto.


 

Uno de los puntos álgidos de las pasadas elecciones en Madrid fueron los debates electorales televisados a través de la cadena pública Telemadrid.

El formato elegido por la cadena pública para los cuatro espacios de debate “Madrid Decide” fue impuesto por Esperanza Aguirre frente al resto de candidatos, ya que abogó por utilizar el mismo formato de 2011 cuando Aguirre era presidenta de la Comunidad de Madrid. Consiste en debatir por parejas entre los candidatos en debates de 21 minutos de duración divididos en varios bloques.

El primero de los debates, el 11 de mayo, fue con candidatos a la Comunidad de Madrid mientras que los tres siguientes (18, 19 y 20 de mayo) lo fueron con candidatos a la alcaldía de Madrid. Los programas comenzaron a las 21:30h aunque los días 19 y 20 hubo un programa previo a las 19:15h con el candidato de VOX frente al resto de fuerzas políticas.

Los debates del 11 y 19 de mayo fueron los que captaron mayor atención tanto en redes sociales como en televisión. El duelo Carmena-Aguirre causó la mayor expectación y llegó a generar 540 tuits por minuto, además de un pico de audiencia histórico en Telemadrid.

Este ritmo de publicación por minuto en temas políticos en Twitter es muy alto y más siendo un tema local. #debateTM llegó a ser trending topic mundial los días 11 y 19 de mayo. Un trending topic mundial por la mañana en España se puede conseguir con 200 tuits por minuto.

Entre los usuarios con mayor número de RTs en esa noche se encuentran @iescolar, @ManuelaCarmena, @radiocable, @diostuitero, @PodemosPeriodis y @elespanolcom.

En este gráfico puedes ver la reacción en Twitter durante la emisión de los debates en televisión. Se muestra el número de tuits publicados con el hashtag #debateTM y la cuota de pantalla de Telemadrid por minuto.

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Entre las 22h y las 22:45h se emitieron más de 16.336 tuits con el hashtag #debateTM. El ‘minuto de oro’ en Twitter fue a las 22:25h mientras que en televisión lo fue a las 22:14h con el 9,8% de share.

Para Javier López, analista en la empresa de comunicación Barlovento, “llegar a un 9,8% de cuota en Telemadrid es algo extraordinario”. La media de Telemadrid en mayo (hasta el 27 de mayo) es del 4,0%, igual cifra si contabilizamos la media anual de 2015. El año pasado, la media de Telemadrid fue del 4,2%.

En torno a ese momento era el turno de palabra de Carmena, quien recriminó a Aguirre: “Esa actitud tuya de no reconocer el gran mal que has causado a la democracia2. Le contestaba el usuario @SebastianVeraLB con un “Bien Carmena!!!! Dale fuerte!!!” al que nadie hizo caso. Muy diferente fue la repercusión del comentario de @iescolar “Estaría genial que la moderadora del #DebateTM moderase a Esperanza Aguirre. No deja hablar a Carmena. Es terriblemente maleducada”. Este tuit tuvo más de 1.000 RTs.

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15.290 usuarios participaron en al menos un debate durante el tiempo de emisión en directo. Esta cantidad se redujo a 2.813 para los que participaron en dos debates y a 860 para los que lo hicieron en tres. Tan solo 172 usuarios tuitearon durante los cuatro debates televisados. Entre ellos destacan un grupo de las bases de Podemos y otro de UpyD.

En este grafo se puede ver los RTs entre los usuarios más persistentes.

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¿Cuál fue el volumen de retuits?

Lo habitual en Twitter es que un pequeño porcentaje de usuarios acapare la mayoría de los RTs recibidos. En el siguiente gráfico se puede ver la cantidad de RTs que recogieron los distintos grupos. Los altavoces fueron los más retuiteados. Tan solo siete usuarios del grupo altavoz alto sumaron 23.437 RTs. Los 43 usuarios del grupo altavoz medio consiguieron 33.882 Rts y los 592 usuarios del grupo de altavoz bajo obtuvieron 39.282 Rts.

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(Pulsa sobre la imagen para acceder al gráfico interactivo)

Para ver cómo se distribuyeron los tuits, clasificamos los usuarios según su impacto y forma de tuitear de esta manera:

– Aislado: no ha realizado ni recibido ningún RT
Altavoz: el número de RTs recibidos ha sido cuatro veces mayor que el volumen de tuits emitidos. Hay tres grupos: el altavoz alto formado por los usuarios con más impacto que acapararon el 20% de los RTs, los altavoces medios son los siguientes usuarios más retuiteados que obtuvieron un 30% de los RTs y los altavoces bajos el resto
Networker: con actividad alta y el número de tuis publicados-recibidos está balanceado
Retuiteador: con actividad alta y con más RTs que tweets propios
Monologista: actividad por encima de la media y el número de RTs recibidos bajo
Normal: resto de los usuarios que no cumplen estos patrones de comportamiento

¿De dónde vinieron los retuits?

Los RTs suelen provenir de un porcentaje grande de usuarios pero en los casos especiales de los debates o de generación de hashtags aparece la figura del retuiteador. En este caso 4.878 usuarios de este tipo generaron 74.815 RTs, más de la mitad de todo el volumen de propagación.

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(Pulsa sobre la imagen para acceder al gráfico interactivo)

Teniendo en cuenta todos los tuits del hashtag #debateTM, tanto durante la emisión en TV como en los comentarios posteriores, podemos ver como se distribuyeron los RTS.

Generalmente el RT circula entre los grupos afines creando comunidades cerradas y distanciadas entre sí. Esto es debido a que son muy pocos los usuarios que hacen RT a más de una opción política. No obstante, se puede observar una mayor cercanía entre las fuerzas de izquierda que en el resto de las opciones.

En el siguiente grafo de RTs se puede observar todo el movimiento generado en Twitter alrededor del debate.

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Los otros Trending Topic

Con la excepción de #debateTM, ningún otro hashtag utilizado durante la campaña llegó a los 300 tuits por minuto. Ni siquiera #DesmontandoACiudadanos, #EspañaPideCambio, #HagamosHistoria24M o #VotaPP. Incluso un Trending Topic tan sonados en los últimos meses como “león come gamba” generó un máximo 200 tuits por minuto en horario de prime time en un programa de televisión nacional.

El único hashtag con mayor impacto fue #eleccion2015 utilizado por partidos políticos, medios y usuarios de Twitter la noche electoral. Este hashtag generó medio millón de mensajes y llegó a un máximo de 1.251 tuits por minuto a las 10:53 de la noche, cuando el escrutino rondaba más del 90% en muchos municipios.


 

Metodología: La captura de datos se ha hecho con API REST de Twitter con el método GET/search/tweets. Este método no proporciona la totalidad de los tuits pero si da una muestra representativa sin sesgo. Los datos se han elaborado con herramientas de t-hoarder para medir las frecuencias de tuits por minuto y la generación del grafo de RT. Los nodos del grafo corresponden a los usuarios que hicieron al menos un RT de los tuits del hashtag #debateTM. Los arcos son los RT de un nodo A a un nodo B. El tamaño de las etiquetas de los nodos es proporcional al número de mensajes retransmitidos.