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¿Por qué son importantes?

Grecia puede convertirse en el primer país en desafiar abiertamente la orientación económica de la eurozona, impulsada por Alemania en los últimos años y basada en la austeridad para sanear las cuentas y salir de la crisis.

Las posibles consecuencias del voto heleno convierten a la cita en clave. Los mercados financieros podrían castigar de nuevo al país y desestabilizar a la moneda única (en Bruselas y en Berlín se ha invocado una salida de Grecia del euro para evitarlo). La probable victoria de Syriza es deseada en otros países con partidos anti-establishment. En España, Podemos aspira a emular el resultado. En Francia, Marine le Pen ha dicho que se “alegraría” de su victoria porque significaría oponerse a una UE “totalitaria”.

¿Ganará Syriza?

Según todas las encuestas, sí. La pregunta es por cuánto. El parlamento heleno tiene 300 escaños, pero el partido ganador obtiene automáticamente 50 más para facilitar la estabilidad parlamentaria.

Los últimos estudios de opinión otorgan a Syriza la mayoría y sitúan a la formación entre tres y seis puntos por delante de Nueva Democracia, el partido de centro derecha por el que se presenta el actual primer ministro, Antonis Samaras. Si Syriza consigue la mayoría, bien por sí misma o pactando con otros partidos, habrá nuevo Gobierno griego en cuestión de días. Si no, el presidente de la República podría nombrar un Ejecutivo en funciones hasta que se convoquen nuevas elecciones. Ocurrió ya en 2012, cuando ni Nueva Democracia ni Syriza ni Pasok (socialistas) fueron capaces de formar gobierno. En las nuevas elecciones, un mes después, Nueva Democracia salió reforzada y formó una coalición con los socialistas.

¿Qué propone Syriza?

“El lunes, la humillación nacional se habrá acabado. Acabaremos con las órdenes desde el extranjero”, dijo Tsipras en su multitudinario mitin del jueves por la noche, en el que participó Pablo Iglesias, líder de Podemos.

“Pedimos una primera oportunidad para Syriza. Puede que sea la última para Grecia”, dijo Tsipras, que apuesta por un mensaje de ilusión y dignidad frente a lo que él considera una intervención extranjera que ha llevado al país a la ruina.

Entre sus propuestas concretas (puedes ver en su web el programa en inglés), está la reestructuración de gran parte de la deuda griega. Es decir, renegociar sus plazos, rebajar sus intereses o reducir la cifra que queda por pagar.

La deuda de Grecia se encuentra ahora en torno al 175% del PIB (la española roza el 100%, las reglas europeas exigen un 60%). Los países del euro y el FMI tienen un 80% de la deuda griega después de haber prestado al país hasta 240.000 millones ante la imposibilidad de que éste se financiase por sí solo.

Syriza quiere una “conferencia europea de la deuda” similar a la que en 1953 perdonó gran parte de sus obligaciones a una Alemania devastada tras la II Guerra Mundial. Además, Syriza propone el fin de las políticas de austeridad para volver al crecimiento y un plan de inversión de al menos 4.000 millones de euros para crear puestos de trabajo y mejorar la protección social de los más desfavorecidos.

¿Qué opina la Unión Europea?

En Bruselas se da por descontada una victoria de Syriza y no se ve con recelo una mayoría holgada de Tsipras, ya que lo contrario abriría la vía de las coaliciones inestables. “Somos conscientes de que va a haber que cambiar la estrategia claramente” porque el volumen de deuda griega es “insostenible”, dicen a EL ESPAÑOL fuentes europeas que piden no ser identificadas. “Ya casi nadie pide la salida de Grecia del euro, más bien al contrario”.

Bruselas se prepara para suavizar las exigencias a Grecia, pero no para perdonarlas. Atenas está pendiente de un último tramo de ayuda financiera cuya negociación se ha visto interrumpida por las elecciones. “Grecia no podrá financiarse en primavera y gane quien gane, tendrá que negociar un nuevo programa de reformas, aunque sea el último”, aseguran las mismas fuentes. O eso, o la bancarrota, aseguran. Bruselas tiene una lista de deberes pendientes de hacer en Grecia que van desde la reforma del IVA al sistema de pensiones, incluyendo un “derrape presupuestario”. Por eso creen que, con “concesiones de todos”, puede llegarse a un acuerdo, incluso con Tsipras como primer ministro.

“Esperamos que el domingo el tono sea más conciliador por parte de Tsipras, pero también de Merkel”, confían en Bruselas. Lo contrario sería tensar la cuerda, algo que de todos modos ocurrirá en varios países. Finlandia celebra elecciones legislativas el 16 de abril con la solidaridad con Grecia como uno de los temas de campaña. Por si fuera poco, tres países (Finlandia, Países Bajos y Alemania) deben ratificar en sus parlamentos una ayuda financiera nueva como la que necesitará Grecia tras las elecciones. Un voto que se antoja complejo a ojos de Bruselas.

Nueva Democracia

¿Qué alternativas hay?

Antonis Samaras, el primer ministro, es la principal alternativa. Su partido, Nueva Democracia, pertenece al PP Europeo y tiene el apoyo de la mayoría de los Gobiernos de la UE. El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, defendió en público la victoria de “caras conocidas” y no de “extremistas” que podrían sacar a Grecia del euro, una posibilidad aireada en círculos de Berlín, pero nunca expresada como un ultimátum.

Samaras exhibe una hoja de servicios que se inspira en las reformas españolas: recortes del gasto, relativa calma en los mercados y vuelta al crecimiento, aunque sea débil. Como en España, las cifras macroeconómicas no se han traducido aún en una mejora significativa de la economía real.

Otros partidos aspiran a ser decisivos. El Río (To Potami), de izquierdas pero partidario de cumplir los compromisos con Bruselas, se ofrece a ser bisagra. El Pasok (socialistas), lucha por lograr su plaza en el parlamento, mientras que la formación del ex primer ministro Yorgos Papandreu, un histórico de la política helena, es una discreta incógnita.

¿Cuál es la situación del país?

Dramática. El PIB de Grecia ha encogido más de un 25% desde que comenzó la crisis. El paro roza el 26%. Más de un quinto de la población vive al borde de la pobreza. Para sanear las cuentas públicas, el Gobierno ha impuesto un recorte en prestaciones sociales y subidas de impuestos. Según cálculos citados por el Wall Street Journal, unos 100.000 científicos han tenido que dejar el país para trabajar en el extranjero.

En estos gráficos, hechos por el Economist, puedes ver algunos datos clave sobre la situación griega comparados a los de la eurozona.

— The Economist (@EconBizFin) enero 23, 2015

¿Cuál puede ser el impacto en España?

Es incierto. Podemos aspira a convertirse en una Syriza a la española que gane las elecciones generales previstas para final de año. “Tanto Samaras como Rajoy forman parte del pasado”, dijo Pablo Iglesias en el cierre de campaña de Syriza. Izquierda Unida, tradicionalmente el socio español de Syriza, lucha por capitalizar el efecto contagio que esperan que se produzca en los países del sur de Europa. 

Una gran victoria de Syriza sería buena para Podemos e Izquierda Unida y probaría, según Iglesias, que “la democracia significa que cuando algo no funciona se puede cambiar”. Pero de llegar al poder, Syriza tendría que entenderse con los socios europeos a los que se ha enfrentado hasta ahora. Un desgaste de Syriza como consecuencia del poder podría volverse en contra de los partidos que en España aspiran ahora a emular a la formación helena. 

¿Quién se presenta?

Syriza (Coalición radical de la izquierda). Liderada por Alexis Tsipras, propone un mensaje sencillo: el fin de la austeridad, la renegociación de la deuda helena y gasto público, sobre todo para proteger a los damnificados por la crisis.

Nueva Democracia (centro derecha). Liderada por el premier Antonis Samaras, que llegó al poder en junio de 2012 y es el rostro de la austeridad. Pide creer en el resultado del esfuerzo, que se refleja en algunas cifras macroeconómicas, y pide no caer en soluciones fáciles.

El Río (To Potami, centro izquierda). Stavros Theodorakis, un conocido periodista televisivo, fundó este partido meses antes de las elecciones europeas y ahora aspira a convertirse en la llave de un Gobierno liderado por Syriza o Nueva Democracia. De centro izquierda, anticorrupción y europeísta, el partido promete vender caro su apoyo en caso de ser decisivo.

PASOK (centro izquierda). El otrora partido de referencia de la política griega lucha por hacerse un discreto hueco. Evangelos Venizelos, actual ministro de Economía y un viejo conocido de los griegos, lidera un partido escindido.

Kinima (Movimiento de los socialistas democráticos), fundado este año, prometiendo aire fresco y aprovechando la marca personal de su líder, Yorgos Papandreu, el sufrido primer ministro del Pasok que negoció el primer rescate (es hijo del fundador del Pasok y nieto de un célebre primer ministro )

Amanecer dorado (extrema derecha). Partido filonazi, fue el tercer partido en las europeas, quiere renunciar al pago de la deuda y al rescate, además de hacer gala de una política migratoria extrema.

Otros partidos, como el Partido Comunista, los Independientes Griegos o Izquieda Democrática, podrían lograr puestos en el Parlamento, aunque sin poder determinante.

(Fotos: Syriza y Nueva Democracia)