Unas semanas antes de que se desvelara el nombre de EL ESPAÑOL, unos ingenieros aeronáuticos catalanes recaudaron casi medio millón de euros en una operación de crowdfunding similar. Su empresa se llama Hemav y se proponía lograr 450.000 euros. Logró el objetivo en menos de una semana. Un éxito que sus fundadores atribuyen al valor de sus servicios, a su vocación emprendedora y a su espíritu innovador.

La operación de crowdfunding de la empresa catalana tuvo lugar entre octubre y noviembre del año pasado y se llevó a cabo en la plataforma Crowdcube. Sus responsables querían ofrecer una oportunidad a quienes habían confiado en su proyecto y a la vez abrir el accionariado a grandes empresas y fondos de inversión.

Al principio habían pensado en una ronda en primavera para familiares y amigos. Pero la demora de la legislación les obligó a retocar los plazos y les convenció de que merecía la pena lanzar en otoño una ronda abierta a cualquier inversor. Según explica Xavi Alba, responsable de comunicación de la empresa, reunieron unos 200.000 euros durante los primeros cinco días y hasta 250.000 euros en el sexto y último día de la ronda de inversión. “Aquello fue una locura”, explica Alba. “Los inversores empezaron a ver que las cifras subían y sintieron miedo de quedarse fuera”.

Hemav nació hace tres años como un proyecto universitario y poco a poco se ha ido convirtiendo en una empresa puntera. Sus fundadores desarrollaron primero un prototipo de avión cuyo punto fuerte era la eficiencia energética. Aquello les ayudó a ganar un concurso y a lograr una subvención europea y les llevó a embarcarse en este proyecto empresarial.

En apenas cinco meses, Hemav ha facturado unos 200.000 euros. Sus promotores cuentan con el aval de la Agencia Espacial Europea y han reunido una amplia cartera de clientes en sectores como la agricultura, la comunicación o la electricidad. “Nosotros utilizamos los drones como una herramienta de trabajo”, explica Alba. “Hoy cualquiera puede comprar un dron en Mediamarkt. Lo que nosotros ofrecemos es soluciones que los usan para resolver problemas en cada sector”.

Hoy por hoy Hemav tiene unos 15 empleados y abrirá este año delegaciones en Madrid y en Extremadura. Al lanzar su operación de crowdfunding, se comprometieron a usar el dinero recaudado a cambiar su modelo de negocio. Hasta ahora ofrecían a sus clientes un servicio. Ahora quieren empezar a ofrecer un producto: un dron que pueda usar cualquier cliente sin necesidad de enviar un operador.

Uno de los mejores ejemplos de la capacidad de innovar de Hemav es su actividad en el sector agrícola, que explican en detalle en esta página. “Nosotros procesamos por ejemplo los datos de un campo con drones equipados con una cámara multiespectral”, explica Alba. “Así tenemos información sobre el estado de los cultivos y averiguamos si faltan nitratos o si es necesario poner más fertilizante. Nuestros clientes ahorran costes y mejoran el rendimiento de su explotación”.

La agricultura no es el único sector en el que se mueve Hemav. Según explican aquí, sus drones revisaron hace unos meses los 800 kilómetros de la red de alta tensión catalana. “Hasta ahora tenía que subir un técnico a cada uno de los postes”, dice Alba. “Ahora sustituimos el técnico por un dron equipado con una cámara térmica que capta temperatura de cada elemento. Cogemos estos vídeos y nuestros expertos elaboran un informe. Eso ayuda a prevenir accidentes y ahorra tiempo y dinero a las empresas y a la administración. Son procesos que antes podían lleva hasta tres meses y que ahora hacemos en un mes”.