EL ESPAÑOL, récord mundial de ‘crowdfunding’ para periodismo

Este mapa de calor refleja cómo hemos ido ganando inversores desde el 11 de enero. / PAULA GUISADO

En torno a las diez y cuarto de la noche del sábado, Rosa García, una madrileña de 51 años, le dio al botón de “invertir” en EL ESPAÑOL. Compró cinco acciones por 500 euros y empujó la suma acumulada por este periódico por encima de 1,38 millones euros.

Ése era el récord mundial de crowdfunding para un medio de comunicación. Lo tenía hasta ahora De Correspondent, el periódico digital holandés que lanzó una operación de financiación colectiva en Internet unos meses antes de su lanzamiento en 2013. Ellos no ofrecieron acciones sino suscripciones y la posibilidad de donar dinero de más. De Correspondent logró así el apoyo de 18.933 personas, según explicaba recientemente Ernst-Jan Pfauth, el editor del periódico.

La superación de su marca ha sorprendido a los fundadores de EL ESPAÑOL. El presidente de la empresa editora de este periódico, Pedro J. Ramírez, aseguró el mes pasado que creía que pese a batir récords en España, este medio se quedaría “por debajo” de la suma conseguida por los holandeses. También insistía entonces en el mensaje de que el objetivo es sobre todo el número de accionistas para tener una base social “lo más amplia posible”.

A Rosa García, según cuenta, le movieron las ganas de apoyar “un periódico independiente” que resista a las presiones de cualquier poder. Le gusta estar informada pero dice que habitualmente siente que tiene que leer muchos periódicos para encontrar todos los datos. “Me gusta que contéis la realidad con diferentes puntos de vista”, explica. “Me dais una visión general”.

Rosa dice que hasta ahora su única inversión había sido en su propia empresa, una pequeña compañía dedicada al comercio exterior de equipamiento médico que ella creó hace cinco años.

Es seguidora del “arponero” Ramírez desde “hace bastante tiempo” y cuenta que le dio “pena” cuando dejó de publicar en El Mundo. “Me gusta quien capitanea el proyecto y también quien tiene alrededor”, dice.

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La financiación colectiva para proyectos periodísticos nace a menudo de una inquietud ante las presiones políticas o ante el tipo de información en el mercado, como fue el caso holandés.

De Correspondent escribió antes de salir un manifiesto con “una idea muy fuerte”, según cuenta Pfauth: la de ser “un antídoto” contra los “señuelos para conseguir pinchazos” y los “temas superficiales”. Planteó que si conseguía el apoyo de 15.000 personas podría hacer buen periodismo sin tener que recurrir a la publicidad. Hoy sólo vive de sus lectores, y ésta es parte de la oferta que atrae a quienes apoyan el proyecto. “Toda la atención va a nuestros lectores en lugar de convertirlos en objetivo para anunciantes”, explica el editor.

Además de sus cuatro o cinco grandes historias diarias, cuida mucho sus eventos editoriales. Todos los que trabajan en De Correspondent tienen que organizar un evento al menos una vez al año para compartir su experiencia con los suscriptores. El especialista en privacidad informática organizó una “criptofiesta” y enseñó a los invitados a instalarse software para proteger sus datos. El editor de fotografía se los llevó de tour por un museo. El experto en conflictos organizó un encuentro con refugiados para que los suscriptores entendieran lo más básico. El corresponsal de ideas utópicas (sí, De Correspondent tiene uno) les regaló un libro de papel.

La financiación directa de los lectores gracias a Internet empieza a ser una fórmula habitual en Europa para proyectos de todos los tamaños.

En 2014, los alemanes de Krautereporter lograron así 1.000.611,60 euros con un modelo de suscripción en el que consiguieron apuntar a 17.585 personas, según los datos del director, Sebastian Esser. Los húngaros Direkt36 ya han superado su objetivo de recaudar 20.000 euros en un mes para su nuevo centro de investigación periodística después de sufrir presiones por investigar las cuentas de viajes del Gobierno.

Los experimentos de los medios para recaudar dinero en Internet se han multiplicado en los últimos años, no sólo para fundar periódicos, sino también para investigar asuntos concretos. Un pionero de éxito en esta dirección ha sido Agencia Pública en Brasil. El medio preselecciona buenos proyectos de periodismo de nuevos periodistas jóvenes y pide al público que vote los que quiere ver desarrollados y los financie con donaciones.