EL ESPAÑOL bate récords: más
de 800 accionistas en una semana y casi medio millón de euros

Carlos Ordóñez tiene 17 años y es aficionado a la bici desde niño. Dice que la pasión le viene de su padre. Cuando habla de cuánto le interesa también la economía, enseguida cita a Josef Ajram, agente de bolsa y atleta barcelonés, y destaca que comparten el gusto por las bicicletas.

Carlos pensaba gastarse el dinero que le habían dado por Reyes en una nueva bici de montaña para la que está ahorrando. Pero el 11 de enero decidió utilizar el regalo de otra manera y se gastó 200 euros en comprar dos acciones de este periódico.

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“Creo que esto significa ser parte de algo grande. Tenía ganas de la bici, pero puede esperar”, cuenta Carlos por teléfono desde su casa en Oviedo. “Creo que va a ser un medio más abierto que los tradicionales”, dice el joven, que ahora se informa a través de la suscripción a El Mundo en Orbyt de su padre, los periódicos deportivos y sobre todo redes sociales como Twitter y Whatsapp. También le gustó el nombre del nuevo periódico. “Ser patriota no es ser nacionalista ni facha, es querer a tu país”, dice.

Carlos es uno de los 801 accionistas que han comprado participaciones de EL ESPAÑOL desde el 10 de enero. En total han aportado 469.800 euros, según los datos actualizados este sábado. Cada participación cuesta 100 euros y se pueden comprar hasta 50.

“Los 801 inversores que han participado en la campaña son el mayor éxito de crowdfunding de inversión minorista en España y éste puede convertirse en un caso de referencia para el futuro de la inversión privada en nuestro país”, explica Daniel Oliver, creador de la plataforma de crowdfunding creoentuproyecto que ha utilizado este periódico.

Oliver es biólogo y ha trabajado como programador, inspector de contaminación o traductor. Creó la empresa en febrero de 2014 después de quedarse en paro y darse cuenta de lo difícil que era encontrar recursos para emprender.

Oliver explica que el récord absoluto de dinero recaudado en España acudiendo a Internet lo tiene una campaña de “crowdfunding de recompensa” para el juego de mesa HeroQuest. En ese caso no se trataba de ofrecer acciones sino de aspirar a un premio. La empresa logró más de 680.000 euros con 12.052 participantes. El caso más similar a EL ESPAÑOL, según Oliver, es el de la compañía barcelonesa de drones Hemav, que recaudó en Internet 450.000 euros en seis días en otoño en la plataforma de crowdcube. En ese caso no había límite máximo de inversión y se trató de 67 accionistas, algunos con aportaciones superiores a 100.000 euros.

Oliver confía en que el caso de este periódico sea “un ejemplo para muchos colectivos o proyectos que no se atreven a hacer lo que ha hecho EL ESPAÑOL: salir en público, apelar a la gente, movilizar a sus seguidores. El crowdfunding es la herramienta para convertir a los seguidores en poder financiero – cosa que, naturalmente, inquieta a ciertos círculos de poder”.

Las operaciones de este tipo más exitosas en prensa en Europa han sido las del holandés De Correspondent y el alemán Krautreporter que lograron más de un millón de euros. Pedro J. Ramírez, fundador de este periódico, dice que conseguir una cifra así sería “el mejor de los escenarios” aunque cree que EL ESPAÑOL se quedará “por debajo” del récord de los colegas europeos. Dice que no hay objetivo como en otras operaciones de crowdfunding porque “no se trata de donaciones sino de compra de participaciones que se convertirán en acciones”. Lo que más le interesa es que haya muchos pequeños accionistas. De ahí, el límite de 5.000 euros: “para tener la base social más amplia posible”.

Además del dinero recaudado en la operación de crowdfunding, nohacefaltapapel S.L., la empresa editora de EL ESPAÑOL, tiene un capital de 5.323.000 euros con las aportaciones iniciales de Pedro J. Ramírez, Eduardo Suárez y quien firma este artículo. Ramírez ha invertido en el proyecto toda la indemnización recibida por su despido como director de El Mundo hace ahora un año. A este dinero se sumará el obtenido con el crowdfunding y las aportaciones de otros accionistas fundadores.

Ramírez repite que las ideas de los lectores/accionistas son tan importantes como su dinero.

Carlos Ordóñez (apodado en la redacción “el de la bici”) ya ha aportado unas cuantas sugerencias buenas: que el periódico se esfuerce en explicar cada aspecto (“no todo el mundo sabe lo que es la deflación”), que haga debates en Whatsapp, que cree una sección de opinión abierta a los lectores o que los periodistas no escriban “demasiado filosófico” y cuenten sin artificio “qué está pasando y cómo te afecta”.

A Carlos no le interesa el papel. “Están las noticias del día anterior”, dice.