Así llegó @elespanolcom a 100.000 seguidores en 113 días 

Quince minutos después del inicio de 2015, vio la luz el primer tuit de @elespanolcom. Incluía una expresión en inglés, una canción ‘indie’ y un hashtag que pretendía ser un grito de guerra: #nohafaltapapel. Lo retuitearon 511 personas y 38o lo marcaron como favorito mientras crecían nuestros seguidores a un ritmo inédito en el periodismo español.

113 días después de aquel debut, el perfil de EL ESPAÑOL alcanza los 100.000 seguidores en la red social que prefieren los consumidores ávidos de información. A continuación detallo los pasos que hemos seguido para llegar a esa cifra y explico lo que hemos aprendido durante estos cuatro meses en la redacción.

1. Los primeros días. 

Muchos colegas nos preguntan quiénes llevan nuestra cuenta de Twitter. Durante los primeros días de enero la llevamos entre María Ramírez y yo. Nuestro objetivo era darle un toque fresco que rompiera con lo que estaban haciendo otros medios españoles y con lo que se esperaba del “nuevo medio de Pedro J.”.

Decidimos arrancar siempre la jornada con la canción del día. Una sección donde fuimos incorporando sugerencias de nuestros lectores en Facebook o Instagram que luego incluíamos en nuestra banda sonora en Spotify. Se trataba de involucrar al máximo a la audiencia y construir una marca y una comunidad en torno a un proyecto con vocación amplia y con un mensaje nítido: crear un medio distinto en torno a la innovación y a la defensa de la libertad de expresión.

2. Lo mejor de la red. 

Durante los primeros 10 días, EL ESPAÑOL era un medio sin un solo contenido. Podíamos haber esperado hasta el lanzamiento de nuestro blog a mediados de enero para publicar nuestros primeros tuits. Pero nos decidimos por tomar un camino inédito y más interesante: convertir nuestro ‘timeline’ en una selección de los mejores contenidos de los demás.

Así lo hicimos desde el primer día del año pero mucho más durante el atentado terrorista contra la revista ‘Charlie Hebdo’, cuando se mezclaban rumores y medias verdades sobre lo que estaba ocurriendo en las calles de París.

Quien estaba de guardia era yo y enseguida tomé dos decisiones. La primera fue publicar una de las caricaturas de Mahoma en nuestros perfiles de Facebook, Twitter e Instagram. La segunda, intentar seleccionar información y reflexiones sobre la masacre. También compartir las mejores portadas y caricaturas que luego reunimos en este Storify.

Miles de personas empezaron a seguirnos durante esos días atraídos por esa selección, que incluía por supuesto enlaces a medios extranjeros y artículos de medios españoles como ‘El Mundo’ o ‘El País’. Ésa es una de las lecciones que hemos aprendido en estos cuatro meses: ayudar al lector a descubrir lo mejor de tus rivales te convierte en un medio más interesante y potencia la fidelidad de tu comunidad.

3. La ventaja de un ser humano. 

Al contrario que nuestros colegas, apenas programamos tuits y casi nunca colgamos nada durante la madrugada española. Lo hacemos con la voluntad de dejar claro que al cargo de la cuenta siempre está un reportero cualificado y no un robot. Al principio fuimos María y yo los encargados. A mediados de enero se nos unió Daniel Basteiro y a finales de febrero Pablo Romero y Jordi Pérez Colomé. @elespanolcom lo llevamos nosotros cinco y el espíritu siempre es muy similar: promocionar nuestras historias y descubrirle al lector las mejores que hayan elaborado los demás. Desde hace unos días nos presentamos por las mañanas. Una idea cuyo objetivo es que el lector sepa siempre quién está al cargo y que hemos tomado prestada de nuestros colegas de Reportedly.

Desde el primer día hemos seguido algunos estándares éticos que nos parecían importantes. Citamos siempre al autor de una imagen o de una infografía y a menudo damos las gracias a quien nos llama la atención sobre un artículo sobre un asunto de actualidad.

A menudo respondemos a las críticas y corregimos nuestros errores. Procuramos responder a quienes nos preguntan por detalles concretos y hacemos lo posible por echar mano del humor. Incluso cuando nos encontramos con viejos conocidos en la red.

4. Una herramienta de financiación. 

Dijimos que seriamos tuiteros y en apenas unas horas nuestro perfil reunió más de 40.000 seguidores. El sonido permanente de las notificaciones llevó a quienes llevamos la cuenta a silenciar el vibrador del teléfono móvil durante las primeras jornadas de @elespanolcom.

Twitter ha sido una gran herramienta editorial pero también un arma magnífica durante nuestra campaña de financiación colectiva. Persuadidos del éxito inicial, contratamos en febrero tuits patrocinados con la ayuda de nuestros amigos de la agencia 101. Pero la campaña de ‘crowdfunding’ no empezó entonces sino el 10 de enero de la mano de este vídeo de 93 metros e incluyó cientos de tuits que escribieron de nuevo manualmente nuestros reporteros. Sobre todo Daniel, María y yo.

La cuenta nos ayudó a detectar enseguida los problemas que se iban encontrando nuestros inversores y a responder a cualquier duda en tiempo real con la ayuda de nuestros colegas Eduardo RicoLeticia Lombardero. La inmensa mayoría de nuestros accionistas son miembros de Twitter y allí fue donde se enteraron de nuestra campaña. Nunca habríamos recaudado tres millones de euros sin la ayuda de la red del pájaro azul.

5. El éxito que más apreciamos. 

Hasta ahora las cifras han respaldado nuestra estrategia en redes sociales. Somos conscientes de que a medio plazo no podemos seguir gestionando @elespanolcom de una forma tan artesanal. Pero queremos que algunos elementos sobrevivan a este experimento inaugural.

Detalles como este tuit de nuestro colega Xavier Aldekoa nos hacen sentir muy satisfechos y nos confirman que caminamos en la buena dirección. También análisis como éste de Raúl Magallón o este otro de Francesc Pujol sobre nuestra cobertura de la tragedia del avión de Germanwings.

Ningún medio español informó en Twitter antes que nosotros sobre el avión estrellado en los Alpes.

la-tragedia-de-germanwings-tiempo-de-publicacionNinguno hizo una cobertura monográfica tan profunda ni tan respetuosa con las víctimas como la nuestra, que se extendió durante 22 horas como explican estos otros dos gráficos de Francesc Pujol.

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Nuestra intención es potenciar nuestro perfil en Twitter pero también nuestra presencia en otras redes sociales. Cada una tiene sus códigos y sus audiencias y cada  una supone un desafío para cualquier medio. Sobre todo en un mundo donde el ruido hace los mensajes cada vez más inaudibles y donde todos libramos una batalla  encarnizada por la atención menguante del lector.

Estos dos gráficos de nuestros amigos de Graphext ofrecen una idea sobre cómo hemos avanzado durante estos meses.

El primero indica a qué ritmo hemos ido creciendo después de la explosión de los primeros días.

FullSizeRender-1 El segundo refleja los días en los que hemos ganado más seguidores. Los primeros dos picos son nuestros directos de las elecciones griegas y de la manifestación de Podemos en la Puerta del Sol. La subida de los últimos días de febrero coincide con los últimos días de nuestra campaña de crowdfunding. Los picos de finales de marzo reflejan el interés que suscitó nuestra cobertura de las elecciones andaluzas y del siniestro del avión de Germanwings. FullSizeRender

Dijimos que nuestro medio sería tuitero y por ahora lo hemos demostrado. EL ESPAÑOL estará siempre allá donde esté su audiencia: en un teléfono móvil, en una televisión inteligente o en la pantalla minúscula de un reloj.