Todo lo que debes saber sobre el futuro de las pensiones de una Cataluña independiente

GRA602. MANRESA (BARCELONA), 18/09/2015.- Artur Mas, president de la Generalitat y número 4 de la candidatura de 'Junts pel Sí' (c), durante el acto de campaña celebrado hoy en la plaza de Sant Domènec de Manresa . EFE/ Quique García

Uno de los temas que más preocupan a los contribuyentes catalanes y españoles es el futuro de sus pensiones. El debate mezcla cuestiones económicas y jurídicas con proclamas políticas. EL ESPAÑOL arroja un poco de luz a la polémica.

GRA602. MANRESA (BARCELONA), 18/09/2015.- Artur Mas, president de la Generalitat y número 4 de la candidatura de 'Junts pel Sí' (c), durante el acto de campaña celebrado hoy en la plaza de Sant Domènec de Manresa . EFE/ Quique García

Una de las preocupaciones principales de los contribuyentes catalanes y españoles es conocer cuál será el futuro de sus pensiones. El debate público ha mezclado cuestiones económicas y jurídicas con proclamas políticos. Es necesario aportar algo de luz con la regulación vigente.

¿Qué cambiaría en las pensiones catalanas en una Cataluña independiente?

Para comprender los cambios a los que se enfrentaría el sistema de pensiones catalán hay que comprender cómo funciona actualmente en España. El modelo español es de reparto. Esto es, las cotizaciones de los trabajadores sirven para financiar todos los gastos de la Seguridad Social. De este modo, los cotizantes pagan año a año las pensiones salvo una parte concreta que se sufraga a través de los Presupuestos. Es decir, que se financia por medio de los impuestos o del déficit público.

Los años en los que hay superávit, el excedente se acumula en el Fondo de Reserva, popularmente conocido como la hucha de las pensiones. En el año 2011 llegó a acumular un saldo de 66.815 millones de euros. Pero entonces llegaron los años de déficit, que se pagaron también con esta caja. En julio se conoció que el montante ahorrado está ya por debajo de los 40.000 millones de euros.

Este sistema de reparto sería el que adoptaría también Cataluña después de la independencia, por lo que el cambio respecto a la situación actual sería limitado. El cambio sería mucho mayor si se pasara de un sistema de reparto a uno de capitalización.

¿En qué consiste un modelo de capitalización? Es un sistema similar a un plan de pensiones: cada trabajador va acumulando su propia hucha durante su vida laboral y esa hucha se emplea luego para pagar su jubilación, muy común en los países latinoamericanos, como Chile o México. También existe el modelo mixto, que mezcla los dos sistemas, empleado especialmente en el norte y este de Europa, como en Suecia, Rusia, Bulgaria o Rumanía. Con el modelo de reparto (que es el mayoritario en el mundo), si Cataluña se independiza y asume su propia Seguridad Social, la contribución de sus trabajadores se destinaría a cubrir los gastos de su Seguridad Social, entre ellos el pago de las pensiones de sus mayores, un escenario similar al actual.

¿Qué pasaría con el Fondo de Reserva?

Éste es uno de los aspectos clave, ya que la hucha de las pensiones es la que garantiza actualmente el pago de las pensiones en España y por extensión en Cataluña. Desde el año 2011 los gastos de la Seguridad Social están por encima de los ingresos por cotizaciones, lo que provoca que el sistema incurra en un déficit cada año que hay que pagar. El Estado cubre este agujero con el Fondo de Reserva. Cataluña también incurre en déficit anual, por lo que también necesitaría disponer de su parte de la hucha. ¿Se puede romper?

La propuesta que ha lanzado el Consejo Asesor para la Transición Nacional, un órgano creado por la Generalitat para preparar el camino a la independencia, dispone que el nuevo estado catalán independiente tendría que negociar con España para romper la hucha y repartir el ahorro. Su escenario base en estas conversaciones para repartir activos y pasivos sería que Cataluña se quedase con “la parte del Fondo que se dotó con los superávits de la Seguridad Social de Cataluña”. La segunda opción que plantea, que es “más conservadora”, es la de realizar el reparto en función de la población, lo que supondría que a Cataluña le correspondería algo más de un 16% del ahorro actual, esto es, en torno a 6.500 millones de euros.

Sin embargo, la hucha única está protegida por la legislación española, que determina que el sistema de pensiones es de reparto y solidario, por lo que no puede partirse. ¿Qué significa “solidario”? Que cada región, al igual que cada generación, aporta al sistema de forma solidaria, por lo que no puede reclamar una parte mayor de lo que le corresponde. Al igual que la generación del baby boom no puede reclamar una parte mayor de la que le corresponde por haber contribuido más a la Seguridad Social, una región tampoco puede hacerlo. De este modo, la regulación actual determina que una Cataluña independiente no tendría acceso a la hucha de las pensiones.

pensiones

¿Qué pasaría con los catalanes que han cotizado en España?

La normativa también es taxativa en este punto: España tiene que cubrir la pensión de todos sus nacionales. En otras palabras: los catalanes recibirán su pensión del sistema estatal, ya que no puede retirarse la nacionalidad española a ningún ciudadano. ¿O sí se puede? Éste es uno de los debates más calientes de los últimos días, pero se escapa al marco puramente económico para entrar a depender del marco legal. En principio, todos los catalanes que hayan cotizado en España tendrán que recibir su pensión de las arcas públicas españolas. Artur Mas ya ha explicado que hasta que no se produzca un traslado total de las competencias España tendrá que seguir pagando las jubilaciones.

¿Y si los catalanes pierden la nacionalidad española?

Si los catalanes perdiesen la nacionalidad española tras la independencia, algo que actualmente no contempla la legislación, pasarían a tener el mismo tratamiento que los extranjeros. En este caso, hay que distinguir dos tipos de foráneos en función de si su país tiene firmado un acuerdo bilateral con la Seguridad Social española o si no lo tiene.

En el grupo de países que tienen firmado un pacto con España se encuentran todos los miembros de la Unión Europea, los estados latinoamericanos y el resto de principales economías desarrolladas. Este convenio entre los países supone que, a la hora de pagar las pensiones, cada estado aporta a la pensión una parte proporcional al periodo en que el cotizante contribuyó en cada uno de ellos.

El segundo grupo está formado por los países que no tienen un acuerdo bilateral con España. En estos casos, la cotización se perdería, ya se trate de un nacional que fuese a trabajar a otra región o de un extranjero que llegase a España.

En definitiva, sería necesario que las dos autoridades negociasen para alcanzar un acuerdo. “Lo lógico, por analogía con los tratados que ahora hay con otros países, sería que la pensión de un trabajador que ha cotizado en varios territorios la paguen a escote esos territorios en proporción a lo que el trabajador haya cotizado en cada uno de ellos, y que el trabajador mantenga sus derechos independientemente de donde elija vivir cuando se jubile”, explica Ángel de la Fuente, investigador del Instituto de Análisis Económico del CSIC.

¿Es sostenible el sistema catalán de pensiones?

La respuesta es diferente en el corto o en el largo plazo. A corto plazo, el sistema de pensiones catalán es deficitario, por lo que podría tener un problema si tuviese que pagar sus pensiones.

Al cierre de 2014, el gasto en pensiones de Cataluña superó a los ingresos de la seguridad social en 4.544 millones de euros y sólo las comunidades autónomas de Madrid y Baleares consiguieron superávit en el balance de ingresos y gastos al cierre del ejercicio. Cataluña no podría cubrir este desfase con la hucha de las pensiones, por lo que tendría que cargarlo a cuenta de sus Presupuestos y cubrirlo con impuestos o déficit. La otra opción sería reducir la cuantía de los pagos. La asociación antinacionalista Societat Civil Catalana ha aprovechado esa eventualidad para decir que los pensionistas catalanes cobrarían entre un 6,7% y un 16,9% menos.

En cuanto a la sostenibilidad a largo plazo la respuesta es tajante: es difícil que sea sostenible, exactamente igual que el sistema español. Cataluña se vería obligada a adoptar un sistema de reparto, ya que al nacer desde cero las contribuciones se tendrían que emplear en pagar las pensiones. De este modo, tendría que lidiar con el mismo problema de España y que es inherente a los sistemas de reparto: la demografía. A medida que la generación del baby boom va envejeciendo, que la natalidad baja y que la esperanza de vida se va alargando, quedan menos contribuyentes para sufragar los pagos a un número creciente de jubilados. Cuando la pirámide poblacional se convierte en un rectángulo, todo sistema de reparto tiene un grave problema.

La propuesta del Consejo Asesor para la Transición Nacional reconoce que será necesario financiar una parte de las pensiones con los Presupuestos. En cualquier caso, una Cataluña independiente tendría que afrontar el problema de la demografía, igual que tiene que hacerlo España. A partir de ahí, a muy largo plazo cualquier situación es posible. Dependerá, en gran medida, de cómo se gestione.