Por qué Junts pel Sí está ganando los votos de los catalanes de izquierdas

Como comentamos en este artículo, la oferta electoral de las elecciones catalanas presenta muchas innovaciones con respecto a 2012. Unas innovaciones que pueden haber alterado el apoyo que los distintos partidos reciben de los distintos sectores de la población.

A nivel social observamos bastantes movimientos sobre todo debido al auge y posterior caída de los apoyos a la confluencia creada entre Podemos e Iniciativa entre algunos sectores sociales.

Más allá de la distribución de los grupos sociales, es interesante ver cómo todos estos cambios se han traducido a nivel político. Es decir, como han evolucionado los apoyos de los ciudadanos según sus preferencias por el modelo social y nacional. Es un retrato que podemos hacer de nuevo con los datos de los barómetros de GESOP para El Periódico.

1. El fracaso de Podemos e Iniciativa.

Para empezar podemos ver cómo han evolucionado los apoyos a los partidos entre los ciudadanos que se sitúan en los distintos puntos del eje izquierda-derecha, uno de los indicadores de preferencias políticas que más se usan en la ciencia política.

Después de la caída sufrida en junio, las candidaturas independentistas han recuperado durante el verano parte de su espacio entre los votantes que se sitúan en el punto más a la izquierda. Suben a costa sobre todo de una pérdida del peso de la confluencia de izquierdas entre ICV y Podemos, que en junio conseguía entre este grupo un peso aún menor del que tenía en febrero antes de confluir.

No es fácil saber si este cambio se debe a decisiones tomadas por los distintos partidos: la elección de Raül Romeva o Lluís Rabell o el fin del periodo de luna de miel después de las municipales. Pero la dinámica es evidente. Existe, no obstante, un aumento del número de indecisos en este tramo, por lo que la confluencia podría quizá recuperar una parte de su cuota antes del 27S.

Esta dinámica de Junts pel Sí recuperando espacio y Catalunya Sí que es Pot (CSP) perdiéndolo es aún más evidente entre los votantes de centro izquierda. Pero entre los votantes que se sitúan entre centro y centro izquierda la lista conjunta parece no haber cambiado mucho las alianzas: el porcentaje de votos a la lista independentista es similar al que tenía en febrero Convergència i Unió. El hecho de que la lista conjunta esté manteniendo su porcentaje de votos en estos sectores es bastante significativo si tenemos en cuenta que una parte importante de los cabeza de lista presentados tenían un perfil poco afín a estas posiciones.

grafico1_parte1_ok-1

Gráficos: Patricia López

2. Junts pel Sí suma por la izquierda. 

¿Han afectado los cambios en las candidaturas a las alianzas entre los grupos del eje que seguramente tendrá más importancia en estas elecciones? Me refiero al eje nacional. Los gráficos muestran cómo entre junio y septiembre la coalición entre Podemos e Iniciativa perdió una importante parte del peso que tenía entre quienes no son independentistas en favor de los socialistas, pero sobre todo en favor de la abstención y de la indecisión.

Esta pérdida de peso entre los electores no independentistas no se compensa en ningún caso con un mayor peso entre sectores independentistas. Es decir, a pesar de haber escogido a un candidato con un perfil en principio favorable al independentismo, la coalición no ha sido capaz de penetrar en ese sector. Quizá porque el posicionamiento del partido era distinto y porque ya existían otras candidaturas que podían ocupar este lugar con un posicionamiento nacional más claro.

La coalición también ha perdido el poco espacio que tenía en febrero entre estos votantes. Los motivos podrían ser la creciente polarización y la construcción de una lista independentista con candidatos de la izquierda, junto con las dinámicas del partido a nivel español y europeo.

Desde febrero la candidatura de JxS ha conseguido aumentar ligeramente su poder de atracción de voto entre los independentistas más recientes en detrimento de la confluencia de izquierdas y de la CUP. En cambio, la coalición ha afectado relativamente poco el comportamiento de los independentistas de toda la vida. La CUP, por ejemplo, ha aumentado ligeramente su peso.

grafico2_parte1-1

3. El PP recupera terreno. 

Si observamos el comportamiento de los votantes según su identificación nacional encontramos dinámicas muy parecidas. Destaca la leve recuperación del PP entre los ciudadanos con una identidad española dominante sobre la catalana, y la pérdida de peso casi total de CSP entre estos ciudadanos en el barómetro de septiembre. Una pérdida de peso que contrasta con el porcentaje de voto (más del 10%) que conseguía en junio en ese sector.

grafico3_parte1-1

4. Albiol sostiene al PP.

Por último, podemos observar el comportamiento de los grupos según su recuerdo de voto en 2012. ¿Cómo han cambiado los distintos escenarios el comportamiento de los votantes de los distintos partidos?

Estos gráficos muestran la intención de voto en los tres periodos según el partido al que los ciudadanos recuerdan haber votado en las autonómicas de 2012.

La elección de Albiol como líder del partido ha ayudado al PP a mantener una proporción ligeramente superior de los votantes que tenía el partido en las elecciones de 2012. La intención de voto para los populares entre los antiguos votantes es mejor en septiembre de lo que era en junio aunque sigue estando por debajo de la de febrero. De todos modos, esta mejora no evita que la mitad de sus votantes de 2012 siga declarando que va a cambiar su voto esta vez.

Destaca por ejemplo porcentaje de votantes que declara que votará a Ciudadanos durante los tres períodos analizados. El porcentaje de votantes populares en 2012 que decía querer votar Unió si iba sola a las urnas en junio desaparece en septiembre. No obstante, este cambio tan notable podría deberse más al tamaño de la muestra que a cambios reales en la sociedad.

En septiembre aumentan bastante el número de antiguos votantes populares que declara no saber que votar aún. El aumento de los indecisos se encuentra entre los antiguos votantes socialistas o entre los de Convergència i Unió.

5. El posible ‘efecto Romeva’.

La lista impulsada por Artur Mas ha ayudado al president a retener a la mayor parte de los votantes de Convergència que en febrero mostraban unos niveles muy bajos de fidelidad. Aunque no queda claro qué es lo que produce el cambio ya que el porcentaje de antiguos votantes de CiU que decía querer votar ERC ya había bajado mucho en junio cuando la lista conjunta con ERC aún no era clara pero sí la división con Unió.

Como ya se intuía en el primer gráfico, rostros alejados del perfil de este electorado como Romeva o Lluís Llach no han evitado que el fenómeno Junts pel Sí consiga retener la mayoría del electorado del antiguo partido de Mas. Vemos además que a Unió le cuesta mucho mantener un porcentaje importante de los antiguos votantes de la coalición.

grafico4_parte1-1

El PSC ha conseguido mejorar notablemente su capacidad para retener a sus antiguos votantes. En parte gracias a la pérdida de peso de la confluencia de izquierdas entre sus antiguos votantes. La candidatura de Podemos e Iniciativa, que en junio conseguía captar a más de un 30% de los votantes socialistas, en junio apenas conseguía el voto del 10% de ellos.

Es probable que la elección de un cabeza de lista independentista como Lluís Rabell haya limitado la capacidad de la nueva marca para mantener la fuerza con la que Podemos e Iniciativa entraban entre los electores del PSC en junio. Aunque otras dinámicas a nivel nacional también pueden explicar el cambio.

En cuanto a los votantes de los partidos más pequeños en 2012, vemos que la coalición de izquierdas con Podemos ha permitido a Iniciativa recuperar buena parte de su espacio entre sus votantes de 2012. Sin embargo, el partido parece haber perdido cierta fuerza durante el verano. En parte por las fugas a Junts pel sí, vinculadas quizá a la elección de Romeva. La confluencia también pierde peso entre los antiguos votantes ecosocialistas por un importante aumento de los indecisos. Quienes votaron a Ciudadanos en 2012 apenas muestran dudas sobre su voto el 27S.

El gráfico también muestra cómo la lista de Junts pel Sí ha llamado la atención de más del 20% de quienes votaron a la CUP en 2012. Al mismo tiempo, sin embargo, la candidatura de confluencia de izquierdas ha perdido influencia entre los antiguos votantes de la CUP. Quizá porque se ha agotado la luna de miel después de las elecciones municipales y quizá porque los asuntos nacionales se han ido imponiendo en el debate. Podemos y sus aliados han perdido capacidad para atraer votantes entre quienes se abstuvieron en 2012.

grafico5_parte1-1

En conclusión, es difícil diferenciar los distintos elementos que pueden haber afectado el comportamiento de los catalanes en los últimos meses. Sin embargo, existen ciertas dinámicas que parecen claras a la luz de los datos presentados aquí. Lluís Rabell y la candidatura formada entre Podemos e Iniciativa no han conseguido mantener el peso que tenían en junio. La caída es bastante transversal. Pero en parte se debe a su pérdida de apoyos entre quienes se declaran más de izquierdas y se sienten menos independentistas. El efecto del candidato Rabell no ha sido positivo. En el barómetro de septiembre la coalición consigue apoyos iguales o menores a los que tenía la suma de los dos partidos en febrero de 2015.

Más exitosa ha sido la coalición formada por Convergència y Esquerra. Esta candidatura ha conseguido recuperar ciertos espacios entre los electores independentistas y de izquierdas sin perder apoyos a la derecha del tablero.  De nuevo, no es fácil saber hasta qué punto ha sido un efecto Romeva, un efecto ERC o un efecto división con Unió. Pero parece claro que la lista impulsada por Mas consigue ahora más apoyos de los que tenían los dos partidos juntos en junio en la mayoría de sectores decisivos.

Por último, la elección de Xavier García Albiol como candidato del PP ha permitido al partido mantener su influencia entre sus incondicionales y entrar ligeramente entre las bases electorales de los socialistas o de Ciutadans. Este efecto, sin embargo, es muy limitado y no le permite al partido recuperar la mayor parte del espacio perdido hacia la candidatura de Ciutadans, cuyos candidatos se mantienen en buen estado de forma a pesar de su cambio de liderazgo y la marcha de Albert Rivera a Madrid.