Inés Arrimadas es la candidata de Ciudadanos a la Generalitat. El presidente del partido, Albert Rivera, optó por ir a las generales y hubo que cubrir el hueco. La elegida fue esta joven nacida en Jerez hace 34 años y con una biografía vinculada a Cataluña: es culé, su familia vivió en Barcelona y es una enamorada del catalán. 

El portavoz de Ciudadanos en el Parlamento andaluz, Juan Marín, estuvo en Cataluña para unos mítines de campaña. En Santa Coloma lanzó varios adjetivos elogiosos a la candidata de su partido, Inés Arrimadas: “Valiente, arrojada, inteligente”. Dejó para el final, “por qué no decirlo”, el de “¡guapa!”. Arrimadas escucha el elogio con finura, con uno o dos dedos en el mentón.

En una entrevista con Arrimadas en el matinal de radio más escuchado en Cataluña, un locutor dijo que Lluís Llach, cantante y miembro de la lista Junts pel Sí, había dicho que su líder, Raül Romeva, estaba “como un tren”. Surgió un debate en el estudio: ¿por qué se podía decir eso de un hombre sin escándalo y no de Arrimadas? La candidata quiso apuntar algo: “Nunca me he tenido por guapa”, dijo. Los entrevistadores no la creyeron.

Pero Arrimadas decía la verdad. Patricia Álvarez estudió con ella en el Colegio del Pilar de Jerez de la Frontera, donde Arrimadas nació en 1981. Álvarez recuerda que oyó su nombre hace poco en la tele y pensó que una “Inés Arrimadas” estudió con ella: “Al verla no la reconocí hasta que oí su voz”.

Arrimadas ha cambiado. Además de las fotos que publicamos, EL ESPAÑOL disponía de otra foto de una Inés algo más joven, de la etapa previa al instituto. La campaña no nos ha permitido utilizarla porque la persona que nos la envió puso la condición del permiso expreso de Arrimadas. El entorno de la candidata lo ha denegado diciendo que la privacidad es muy importante para Inés.

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Inés Arrimadas durante su adolescencia en Jerez.

Sus amigos recuerdan (ella misma lo reconoce) a una chica masculina: sin maquillaje ni tacones. Hoy ha cambiado y tiene gestos femeninos como mirar el móvil con la yema del dedo para no dar con las uñas en la pantalla.

Arrimadas tiene tres hermanos y una hermana, Marina, que recuerda: “Con tanto chico, jugábamos a Mazinger Z. No hemos sido nunca de muñecas o cosas ñoñas”.

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Inés Arrimadas, a la izquierda con vaqueros y camiseta roja.

El catalán de Guardiola

Hay un detalle tradicionalmente masculino que marcó la juventud de Arrimadas: el fútbol. Ahora dice que la pasión se le ha pasado, pero entonces seguía la Liga Fantástica de Marca. El juego consistía en fichar a 11 jugadores con un presupuesto fijo y ver qué tal lo hacían en el campeonato. Entonces se hacía por carta y por teléfono, sin Internet. “Escuchaba a José Ramón de la Morena y a José María García”, añade.

En el curso 1997-98 las niñas de la clase de Arrimadas en el Pilar protestaron porque en el partido anual de alumnos contra profesores sólo jugaban chicos. Ese año les dejaron participar. Aunque sus amigas no lo confirman, Inés pudo ser una de ellas. Pero el día del partido todas se rajaron menos una, Auxi. Los profesores se apiadaron y la dejaron jugar con ellos. Auxi recuerda que fue el centro de los pases de los profes. Aquel día nació un mote: “Ronaldinha”. En 1998 “Ronaldinha” se refería a Milene Domingues, futbolista y por entonces novia de Ronaldo, que acababa de salir del Barça.

Inés Arrimadas es la tercera por la izquierda en la fila de abajo.

Inés Arrimadas es la tercera por la izquierda en la fila de abajo.

Poco después fue la fiesta de disfraces del colegio. Las niñas solían vestirse, según Nico Gutiérrez, otro compañero de clase, de “bruja guapa” o “diablilla guapa”. Auxi e Inés tenían otro plan. Fueron de Ronaldo y Ronaldinha. Inés llevaba una equipación del Barça, una calva y una dentadura. Le importaba poco la reacción de sus compañeros. Nadie ha encontrado fotos de aquel momento.

Arrimadas era muy del Barça. Su hermana recuerda cómo su padre la llevó un día al hotel de concentración del equipo en algún partido por la provincia y saludó a Ronald Koeman. Aunque Arrimadas hoy destaca a otro jugador de aquella plantilla: ”Me tragaba todas las ruedas de prensa de Guardiola y cuando decía algo en catalán es que me encantaba”. A Arrimadas le gustaba “la sonoridad” del catalán cuando oía al capitán del Barça. Se sabía el himno en catalán y se lo enseñaba por ejemplo a Auxi.

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Don de lenguas

Aquellos pinitos le pudieron servir para hablar hoy un catalán excelente, sin apenas acento, errores o barbarismos. Arrimadas se mudó a Barcelona hacia el año 2008. Había estado estudiando inglés poco antes en un curso intensivo en Jerez. El francés lo aprendió con una profesora particular y lo perfeccionó durante una Erasmus en Niza.

Una vez instalada en Barcelona, los cursos gratuitos del Consorci per a la Normalització Lingüística no le convencieron y pidió a su empresa (Daleph) que le pagara clases en una academia. “Mi jefe me preguntó si de verdad quería apuntarme a clases de catalán”, dice. Su jefe, Gregori Cascante, dice que lo hizo encantado. Arrimadas estudió dos años y tuvo suerte: “Tuve la mejor profesora de lengua extranjera, y mira que he dado clases de lenguas”.

En la calle le costaba practicar. En Cataluña cuando alguien establece una relación con otro en una lengua es muy difícil cambiar a la otra aunque sea por un rato. Le costaba por tanto encontrar a amigos con quienes hablar en catalán; iba por ahí pidiendo “háblame en catalán que así practico”. Arrimadas concluye: “Soy un poco friki de los idiomas”. Habla cuatro lenguas.

Los padres de Arrimadas proceden de Salmoral, un pequeño pueblo a 50 kilómetros de Salamanca que hoy tiene 151 personas empadronadas, según dicen en su ayuntamiento. Hay allí una calle Rufino Arrimadas en memoria de un vecino que fue secretario del ayuntamiento durante los años 30 y que es antepasado de Inés.

El padre de la candidata era licenciado en Derecho y durante unos años fue policía en Barcelona. Cuando he pedido más detalles a la familia sobre esta etapa, no he pasado de vaguedades. En la capital catalana nació en 1969 el hermano mayor de Inés. Poco después se mudaron todos a Jerez, donde el padre de la candidata ha sido procurador.

Cuatro de los cinco hijos del matrimonio Arrimadas García han estudiado Derecho. La quinta, Marina, es aparejadora. Pero en la familia ha habido al menos otro cargo público además de aquel Rufino Arrimadas de los años 30: Moisés Arrimadas Esteban, primo del padre de Inés, fue delegado provincial del Ministerio de la Vivienda en Cádiz en los años 60 (aquí está su nombramiento en el BOE de la época). En los años 70 fue gobernador civil de Cuenca y Albacete y jefe provincial del Movimiento en ambas provincias.

Rufino Arrimadas, el padre de Inés, fue concejal por UCD en el primer Ayuntamiento democrático de Jerez, elegido en 1979.

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Una niña precoz

A pesar de esta tradición, el ascenso político de Inés Arrimadas no era evidente para la gente que la conoció de niña y adolescente. Los compañeros en el colegio, en el instituto y en la universidad con los que he hablado coinciden en dos rasgos: era siempre una de las mejores de clase y le gustaba participar y debatir en público. Inés lo confirma: “La conversación, la opinión siempre me han gustado”.

Era especialmente habladora en clases dadas al debate: Filosofía y Religión. Le gustaba tanto sermonear que parecía incluso precoz: “Hablaba tan bien que a veces aparentaba más edad que su físico”, dice su hermana Marina. María Jesús Moreno, del Colegio Compañía de María, recuerda cómo les hablaba a las demás niñas de cosas íntimas que no habían oído nunca a esa edad.

Pero Arrimadas tiene también un rasgo poco político: es tímida. “Esta gente que va a una fiesta y empieza a hablar con todo el mundo. Yo no”, dice: “Hablo cuando ya hay un escenario cómodo, como una clase. Al principio no me abro mucho, soy callada. Luego ya soy dicharachera”, dice. En clases o grupos de amigos, Arrimadas es alegre y parlanchina.

Serafín Mariscal era el delegado en su clase de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, donde Inés Arrimadas cursó Derecho y Administración y Dirección de Empresas. “Inés era muy de preguntar, de saber qué se cocía”, dice. Tampoco a él le sorprende que haya sido política: “Era muy buena al argumentar y al definir”. Mariscal dice que solían hacer trabajos juntos.

Inés está de acuerdo con esa impresión: “El Derecho siempre me ha gustado: la dialéctica, rebatir argumentos”. Los tres debates televisados han mostrado una política cómoda con los lances a pesar de su bisoñez.

Después de salir de la universidad, Arrimadas pasó por dos empresas: hizo unas prácticas en el Grupo Mat en el Campo de Gibraltar y la acabaron contratando. En 2006 fichó por Daleph, una consultora especializada en políticas públicas. La empresa se fundó en 1993 y tiene una sede central en Barcelona y una delegación andaluza en Jerez. Daleph se dedica a ayudar a instituciones como la Diputación de Cádiz a preparar programas para mejorar su gestión, incrementar el número de empresas o ayudar con el papeleo para lograr subvenciones europeas. Aquí hay ejemplos de su labor.

Entre 2006 y 2008 Arrimadas vivía en Jerez y viajaba a menudo. Hasta que decidió mudarse a Barcelona con el acuerdo de la empresa.

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Pudo ir al zoo

El siguiente gran cambio en su vida empezó, aparentemente, por casualidad. El 16 de octubre de 2010 Ciudadanos presentaba en el barcelonés Teatre Romea su campaña para las elecciones del 28 de noviembre. “Una compañera me dijo que iba a un acto de Ciudadanos”, cuenta Arrimadas. “Iba a ir con su marido y sus hijos y [me dijo] si quería ir. Igual me dice de ir al zoo y también voy”.

Arrimadas estaba poco metida en la política profesional. “Jamás había militado en un partido”, dice. Esperaba también poco: “Yo esperaba un acto político rollo y no me lo pareció. Me pareció súpersensato”, cree ahora.

Ciudadanos tenía entonces tres diputados en el Parlament y en junio de 2009 había vivido su peor momento en las elecciones europeas con su coalición con Libertas, un partido de origen irlandés con toques estrambóticos y xenófobos. Si en 2010 no se mantenían, podía ser el fin de la formación.

Arrimadas iba sin embargo mejor dispuesta con Ciudadanos que con cualquier otro partido: “El partido me gustaba. Me gustaba mucho cómo hablaba Albert Rivera, me sentía identificada con él”. Aquel día de octubre la mujer que la llevó le presentó a otros miembros de las juventudes. Fue a alguna reunión y se sentía bien: “No era unos de esos partidos que votas por descarte”, dice.

En 2011 Arrimadas empezó a militar y pronto se convirtió en la portavoz de las Juventudes. “Preséntate porque hablas bien en público y no te da vergüenza”, dice Arrimadas que le dijeron.

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“Tertulias de quinta”

Como otros políticos de su generación, empezó el recorrido por tertulias para foguearse: “Empiezo a ir a tertulias de radio de quinta categoría donde invitaban a gente joven”, dice Arrimadas. El presidente del partido, Albert Rivera, escuchó una de esas tertulias: “Supongo que le gustó cómo lo hacía y a mediados de 2011 me dijo que fuera al Parlament a la Comisión de Juventud donde se puede hablar sin ser diputado”, recuerda.

Todo fue rápido. A finales de 2011 el partido renovaba la ejecutiva y Rivera pidió a Arrimadas que entrara: su perfil de consultora y licenciada en Derecho le interesaba.

Menos de un año después, el president Artur Mas convocó elecciones anticipadas. Arrimadas era la número cuatro de la lista por Barcelona. Le costó tomar la decisión. Significaba pedir la excedencia en Daleph para ser un cargo público. Pero ya no iba a frenar: “Decidí ser valiente en lugar de ser una cagada”.

Ciudadanos sacó nueve diputados y ella entró en el Parlament.

Menos de tres años después, se volvieron a convocar elecciones anticipadas y en primavera el partido habló con Arrimadas para ver si era la mejor opción.  

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A la sombra del guaperas

Es difícil asistir a un mitin en Cataluña sin comentarios de hombres y mujeres a la guapa pareja de líderes: Albert Rivera e Inés Arrimadas. Rivera sigue siendo el famoso. A la salida del mitin de Santa Coloma, dos docenas de personas rodean al presidente del partido, pero sólo dos o tres quieren una foto con la candidata. Según las cifras del CIS, sólo un 29% de los catalanes sabía quién era Arrimadas justo antes del inicio de la campaña electoral.

Arrimadas no se considera aún un personaje público pero lo es. “Me cuesta no poder ir en metro sola”, se queja. Los personajes públicos generan interés y sus movimientos y decisiones (no sólo sus opiniones) crean noticias. Hace unos meses Versió RAC1 dio una de esas noticias.

El periodista, profesor de comunicación política y célebre tertuliano Toni Aira escribió un mensaje a Montse Llussà, colaboradora del programa de radio Versió RAC1 donde le decía que Arrimadas salía con un diputado convergente. Llussà lo soltó en antena. El diputado es Xavier Cima y es independentista. Es noticia que la candidata de Ciudadanos conviva -Arrimadas dijo en una entrevista reciente que vivía en pareja- con un diputado independentista.

Desde entonces lo han publicado otros periódicos. Arrimadas dijo en la misma entrevista que si no tenía hijos pronto se le iba a pasar el arroz (tiene 34 años). Pero evita hablar de todos estos temas en detalle: “No voy a hablar de mi vida privada. Ha habido muchas noticias falsas”, dice para que el rumor perviva. Una persona que me ha pedido no aparecer en este perfil para no perder su amistad cenó hace unos meses con Cima y Arrimadas.

La candidata de Ciudadanos aspira a ser presidenta de la Generalitat si la lista de Junts pel Sí no triunfa. Será difícil disimular durante cuatro años sus relaciones personales, más cuando son noticia. La medio timidez es una virtud a medias.

El libro negro del periodismo en Cataluña

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’ / 4. ‘El pozo’ / 5. ‘La tele de la mitad’ / 6. ‘La opinión dependiente’

Espejos de Cataluña

La sobretituladora del Liceu / El decano de la Boqueria