A sus 27 años, Fernando de Páramo es secretario de Comunicación de Ciudadanos, número cuatro en la lista por Barcelona y el miembro más joven de la Ejecutiva Nacional del partido. Antes de entrar en política dirigía programas de radio, daba clases, colaboraba como columnista en varios medios, participaba en tertulias deportivas y preparaba su tesis doctoral.

“Siempre dije que me hubiera gustado ser doctor antes de los 30”, dice Fernando de Páramo (Granada, 1987), al que da la impresión de que el tiempo se le echa encima. Ha quemado etapas tan rápido que algunas de ellas se han tenido que quedar en suspenso como su tesis doctoral. “Mis allegados me obligaron a dejarla porque no llegaba a todo”, explica con cierta ironía.

Es probable que no haya nadie de su edad con tanta responsabilidad en un partido político. Con 27 años es secretario de Comunicación de Ciudadanos y figura como número cuatro en la lista de su partido para el 27 de septiembre. Es hombre de máxima confianza de Albert Rivera, coordina la comunicación de una estructura nacional de 17 comunidades y si las encuestas no se equivocan será diputado este mismo otoño. Asegura que algunos lo llaman el “americanizador” de los actos de Ciudadanos y le señalan como el responsable de que las ceremonias del partido naranja se parezcan más a una charla TED que a un mitin al uso. De Páramo matiza ese detalle con humildad pero no niega que sea así.

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Marta San José / Roger Montañola

Llega puntual a la recién estrenada sede electoral del partido. Al igual que tantos miembros de Ciudadanos, el espacio huele a nuevo. La sede es moderna y minimalista y está situada en el barrio de Sant Gervasi-Galvany, en la zona burguesa de la ciudad. Sólo se aprecian tres colores: el naranja, el blanco de las paredes y el beige de la madera de estilo nórdico de las mesas. La estancia en la que se desarrolla la entrevista está decorada con carteles anaranjados en los que se leen frases de Victor Hugo, Albert Einstein, John F. Kennedy o Albert Rivera.

Bajito, barba de una semana y bien peinado. Zapatos, tejanos de pitillo, americana gris de felpa y camisa blanca. De Páramo es locuaz, amable en el trato y se le ve formado y preparado. Cumple sin lugar a dudas con los requisitos de imagen del estilo Ciudadanos.

Es inevitable ver en el candidato al típico chaval de zona alta de Barcelona que no suele bajar de la Diagonal. Hijo de notario, llegó a Barcelona con cinco años -“me siento catalán y granadino”- y ha vivido toda su vida en el acomodado barrio de Sarrià.

Estudió primaria, secundaria y bachillerato en el colegio privado Loreto Abat Oliva, una escuela religiosa y de uniforme situada en la exclusiva avenida Pearson del barrio de Pedralbes. Se licenció en Derecho y Periodismo también en la universidad privada Abat Oliva -entre 13.000 y 14.000 euros por curso para las titulaciones dobles, según la institución- y cursó en Madrid y Nueva York un máster de gestión de empresas de comunicación.

Recién casado con su novia de toda la vida, es el menor de tres hermanos. Los tres han estudiado Derecho, pero ninguno de ellos ejerce como abogado. Su hermana regenta una tienda de ropa infantil y su hermano Miguel es un pianista profesional que gira por todo el mundo con un espectáculo en el que mezcla la música clásica con hits actuales.

paramo

Una vida ajetreada

El currículum de Fernando de Páramo no sólo está formado por costosas licenciaturas y másters. Se le ve una persona inquieta, ganadora, de ésas que está metida en una cosa y ya está pensando en la siguiente. “Desde muy joven me he dedicado a trabajar y a tirar proyectos adelante”, afirma. Mientras acababa periodismo, codirigía en Onda Cero un programa sobre el sector del lujo que se llamaba Temps de luxe y que se emitía las madrugadas de los fines de semana. Este magazine radiofónico lo presentaba junto a Isaac Martín, un compañero de la universidad que en ese momento era concejal del PP en Sant Pol de Mar, un pueblo de la costa catalana.

Durante esa época también montó una empresa que producía un programa televisivo de fútbol llamado La veu del soci que se emitió en radio y televisión y en el que el propio De Páramo ejercía de tertuliano. “Con 23 años ya sabía lo que era montar mi sociedad y sacar adelante un proyecto”, recuerda. Antes de embarcarse en Ciudadanos, De Páramo también daba clases de comunicación televisiva en un máster y colaboraba asiduamente con varios medios de comunicación como columnista o tertuliano. “Siempre he tenido una vida ajetreada”, reconoce.

De Páramo se fogueó y aprendió a manejarse bien en los platós de televisión defendiendo en las tertulias deportivas catalanas algo que en esa época resultaba harto complicado: el Madrid de Mourinho. “Ahí me curtí”, explica. “Las tertulias deportivas se parecen mucho a las políticas. Cuando ahora me llaman de cualquier programa no dudo en aceptar: estoy en mi salsa”.

El flechazo con Rivera

El ajetreo de verdad, no obstante, llegó cuando la política empezó a formar parte de su día a día. Albert Rivera fue el culpable de que un joven que sólo había votado una vez (en blanco) decidiera dejarlo todo para entrar en un partido emergente. “Vino a Onda Cero un día y vi que decía muchas cosas que tenían que ver con mi manera de entender la vida”, rememora. Después de eso, tomaron algunos cafés y hubo encuentros casuales con el líder de C’s hasta que en 2012 le invitaron a presentar varios actos de campaña. “A partir de ahí les dije que estaba a su disposición para cualquier cosa”.

El punto de inflexión, sin embargo, fue su participación en la redacción y en la edición del primer libro de Rivera, Juntos Podemos. Fue ahí donde De Páramo se convirtió en una persona de la máxima confianza del político catalán. “Hicimos el libro en un tiempo récord: cuatro meses entre aviones, trenes, quedadas en casa, en el Parlamento… donde fuera”, comenta. “Ahí me empapé del mensaje de Ciudadanos”. Después del resultado en las europeas de 2014, Rivera le ofreció ser secretario de Comunicación y entrar en la Ejecutiva Nacional del partido. “No lo dudé ni un segundo”. Rescindió todos sus contratos y se subió a tiempo completo al barco de Ciudadanos.

“Los que estamos metidos en esto es porque nos pone. Es algo muy vocacional”, afirma De Páramo, que asegura que se ganaba mejor la vida antes. No concreta qué sueldo tiene como secretario de Comunicación. Pero asegura que está entre los 2.000 y los 2.500 euros. “Tampoco es que antes ganara mucho más, pero sí tenía más tiempo para mi pareja, mis amigos y mi familia”.

Un mundo de mayores

“Ser joven no te da legitimidad para decir que eres mejor político o más regenerador, pero sí creo que en la juventud está el gen de querer cambiar las cosas”, dice De Páramo, que defiende las generaciones venideras pero lamenta el camino preestablecido de los jóvenes que están en los grandes partidos, en cuyas juventudes se deben hacer méritos antes de pasar a jugar con los mayores. “Me cuesta creer que en el PP haya jóvenes que afirmen que la renovación vendrá de la mano de Rajoy. Algunos son jóvenes sólo por DNI y no por su manera de hacer política”.

De Páramo cree que la mejor opción de futuro es un modelo a la americana en el que los políticos sean profesionales que presten “un servicio a la comunidad” en algún momento determinado de su vida. Considera, además, que para recuperar el prestigio perdido se necesitan políticos a los que no se les vea motivados por el cargo y por el sueldo y que muestren un “interés vocacional”. Al igual que Rivera, De Páramo se enganchó a la política americana y a su manera de comunicar cuando acudió a EEUU en 2013 para completar sus estudios.

No sabe dónde estará en 10 años. Sí dice que su paso por la política es “temporal” aunque reconoce que engancha mucho: “La política es una competición de ideas y eso lo encuentro apasionante”. Reconoce que todo es tan intenso que a veces tiene la sensación de que lleve 20 años.

El tiempo se acaba y De Páramo debe irse. Le espera un AVE a Madrid, donde pasa parte de la semana. Al día siguiente, participará en una tertulia radiofónica por la mañana y después asistirá a la primera Ejecutiva nacional de Ciudadanos. Una vez más, será el más joven de la sala.

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Marta San José / Roger Montañola