Diccionario satírico burlesco (XIII)

Tarradellas

“Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí!”. No es el “Sangre, sudor y lágrimas” de Winston Churchill pero, con sólo esta frase, Josep Tarradellas entró en la gloria. En su persona se restauraba mágicamente la Generalitat como si no hubieran existido la Guerra Civil con todos sus trágicos errores (por los dos lados) ni el franquismo. O como si finalmente se le pudiese dar carpetazo. Atención que la frasecita gana enteros con el tiempo. Tarradellas, cuyo mayor mérito hasta la fecha había sido aguardar pacientemente en Francia a que escampara, pudo salir al balcón de la Generalitat y decir otra cosa. Pudo decir “Catalans, ja sóc aquí!”. Eligió la fórmula “Ciudadanos de Cataluña” porque quería que su llamado implicara y conmoviera a todos y cada uno. Vinieran de donde vinieran, hubieran nacido donde hubieran nacido, hablaran catalán o castellano. La verdadera Casa Gran, la Cataluña de todos. A partir de aquí todo fue retirarse de la política y llevarse fatal con Jordi Pujol. Se despreciaban el uno al otro colosalmente, genéticamente. El tiempo va poniendo en su lugar las luces y las sombras de cada uno.

Toros

Prohibidos en Cataluña por joder. Como suena. Por joder a los españoles y a España. Se puede decir más alto pero no más claro. La idea es que la tauromaquia la inventó Cagancho en Almagro (nada que ver con una tradición milenaria grabada en el fondo de la vasija de gigantescas civilizaciones…) y la perpetuó Franco para dar gusto a los bajos instintos de su pueblo primitivo y cerril. Por supuesto Hemingway y Picasso le veían la gracia al tema porque eran dos psicópatas y Ava Gardner porque era una ninfómana y una borracha. Da igual que el torero del que se enamoró fuera catalán. En la misma situación pre-esquizofrénica parecen encontrarse todos los que, condenando los toros, defienden el interés cultural de los correbous. Todo ello mientras los índices de audiencia de las corridas televisadas se disparan en Cataluña. ¡Freud, vuelve!

Tres per cent

Hablando de Freud, famosísimo lapsus del entonces president Pasqual Maragall en sede parlamentaria. En pleno rifirrafe con el entonces líder de la oposición Artur Mas, va y le espeta: “Ustedes tienen un problema, el tres per cent“. Al principio nadie entendía nada…o no lo quería entender. Al ponerse Mas colorado y hecho una hidra, ni con la mejor voluntad de papar moscas podía ignorarse que el famoso tres per cent era lo habitual en comisiones para hacer negocios con la Generalitat. Maragall en su día reculó alegando que se había equivocado y, en off the record, que no tenía pruebas. Pues ya eran ganas de no tenerlas. Con el tiempo se ha sabido con doloroso recochineo que si Maragall pecó de algo, fue de optimista: el tres per cent era sólo la punta de un iceberg que podía llegar fácilmente al cinco y al diez. Seguimos para bingo y no paramos.

TV3

Televisión catalana pagada con los impuestos de todos pero puesta exclusivamente al servicio de las ideas y los intereses de algunos. Esto, que en realidad no es nada nuevo en una tele pública y menos autonómica, alcanza cierto paroxismo en Cataluña, donde la reyerta no es meramente partidaria o política sino identitaria. No es una tele de derechas contra los de izquierdas o viceversa. Es un enjuague étnico. Es un simulacro de Cataluñita la Fantástica que se superpone cuidadosamente a la Cataluña real. Y con un poco de suerte la borra del mapa. Ah, TV3 también sirve para pagar a precio de oro producciones externas de gentes MUY adictas a la causa que con el dinero público así acumulado luego financian medios privados de comunicación que siguen engordando y engordando la bola de nieve… siempre la misma, ya es casualidad, y siempre rodando por el mismo lado… Es la forma más sutil y a la vez más definitiva de corrupción: financiar con el dinero de todos el país sólo de algunos. Errequeerrelandia.

Udef

“¿Qué coño es eso de la Udef?”, dijo Jordi Pujol cuando se enteró de que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal estaba investigando las cuentas de su familia. La Udef, creada en pleno gobierno Zapatero -al césar lo que es del césar- es algo así como el FBI en el cogote de los delincuentes de guante blanco. Son los federales con licencia para actuar en todos los ámbitos y territorios. Antes de esta centralización, todas las brigadas de investigación de estos delitos estaban desperdigadas por distintos cuerpos, colaboraban entre sí lo mínimo, se pasaban información la justa, se ponían la zancadilla a tope… y entretanto, maletines y maletones multimillonarios se evaporaban allende nuestras fronteras. Lástima que esto no sea de verdad una peli americana sino la crónica negra de España de toda la vida y que a la hora de la verdad, una investigación económica tenga que pasar ciertas cribas políticas. Tienen razón Pujol y Mas cuando se quejan de que ahora les miran las cuentas con lupa porque han sido malos chicos. La misma que tenían todos los que durante décadas se desgañitaron en vano denunciando que por mor de sus pactos y pactufos se les permitía llevárselo muerto mientras el Estado miraba para otro lado. ¿Qué es peor, lo de ahora o lo de antes?

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