Diccionario satírico burlesco (V)

4manifestacionsoberanista

Con la D de Diada comienza el quinto fascículo del afilado diccionario de Anna Grau. Duran i Lleida también queda atrapado en sus páginas. El retrato del político de Unió Democràtica da paso a términos tan sugerentes en Cataluña como el de embajadas.  

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Diada

Fiesta patriótica catalana en clave trágica, precursora de otros desastres nacionales de gran calado, todos acaecidos en un Once de Septiembre. En tal fecha cayeron el golpe de Pinochet en Chile, las Torres Gemelas en Nueva York, etc. En el caso catalán hablamos de una atroz derrota militar de hace tres siglos convertida en innecesaria e indeleble derrota política por aquellos que se equivocaron entonces de pretendiente al trono de España y ahora de pretensión, sin plantearse rendirse a tiempo ni rectificar nunca. Lo más interesante es que los estrategas de la derrota de antaño se murieron todos de viejos en la cama (como Rafael de Casanova) mientras se dejaba la piel en las calles y en las trincheras el pueblo llano por ellos fanáticamente enardecido. Bueno, se la dejó el pueblo llano y el no tan llano. El verdadero héroe de aquella resistencia tristemente deslumbrante, de aquel espectáculo de sacrificio y de valor digno de mejor causa, que presagiaba la terrible e inútil matanza entre hermanos de 1936, fue un militar nacido en Barcelona pero sin una gota de sangre catalana, tanto su padre como su madre eran de fuera: Antonio de Villarroel y Peláez. Exsoldado borbónico pasado al austriacismo, acabó al frente de la defensa imposible de Barcelona, advirtió a los políticos de la que se les -¡nos!- venía encima, suplicó capitular por humanidad, no le hicieron ni cochino caso, dimitió, ante el espanto del ataque final de Berwick volvió a ponerse al frente de la tropa, resultó gravemente herido y de cabeza a la cárcel. Se creyó en principio que había sido rescatado y pensionado por Carlos VI pero otros historiadores apuntan que pudo pudrirse en una mazmorra gallega donde entraba el agua de las mareas, provocándole la parálisis de ambas piernas… Sería el primer caso de charnego conmovido y arrastrado por la cruel desgracia general de Cataluña. Y por imperdonables errores históricos de bulto de los catalanes de raza.

‘Dret a decidir’

Dulce pájaro de juventud. Esplendor en la hierba de la democracia que pudo haber sido y no fue. LSD que te convierte en invencible campeón antifascista. Única kryptonita capaz de darle la vuelta de una tacada a la Guerra de Sucesión Española, la Guerra Civil, la Constitución de 1978 y todas las Ligas de Fútbol y hasta Copas de Europa ganadas alguna vez por el Real Madrid. Ábrete Sésamo de un futuro perfecto donde no habrá paro ni impuestos ni celulitis ni tetas caídas ni Rajoy. Los Reyes serán los padres de los españoles pero ya no, nunca más, de los catalanes. Bula papal, patente de corso, pasaporte diplomático para salir de un país y entrar en otro a voluntad y a la carta. Unos lo hacen legalmente, otros en patera y otros dando el cambiazo de la soberanía nacional por la de su comunidad de vecinos.

Duran

No es que le tengamos manía a Josep Antoni Duran i Lleida y por eso le regateemos aquí el nombre propio -compuestísimo-, el segundo apellido y la inolvidable “i” que lo coaliga con el primero cuando el titular es un catalán de pura cepa, así haya nacido en la Franja y no haya pronunciado en su vida la vocal neutra. Que Duran es mucho Duran. Es casi medio grupo de rock. Del sexo y de las drogas ni hablamos. Quitando a Miquel Roca, Duran debe de ser el político catalanista que más ha sufrido en lo que va de siglos (éste y el anterior) sin ver cumplidos JAMÁS sus máximos sueños. A Roca lo emparedó vivo Pujol negándole la dicha de ser ministro de Felipe González. Duran pudo serlo de Aznar de no ser por Josep Piqué. Ya es mala pata que, igual que en Hollywood sólo cabe una diva latina por vez, llámese Salma Hayek o llámese Penélope Cruz, en Madrid históricamente sólo haya habido sitio para un macho alfa catalán por vez, y que Duran probara fortuna cuando todavía no se había desatado el éxtasis por los calvos. Definitivamente Dios da pan a quien no tiene dientes y democracia cristiana a quien no sabe qué hacer con ella: que un megaconseguidor como Duran nunca haya atinado a conseguir lo que más anhelaba para él mismo tiene un punto dickensiano. El divorcio de CDC está bien pensado y hasta rebosa dignidad, pero le pilla con la próstata política en franco decaimiento. ¿A estas alturas, ya, para qué? Se tenía que haber ido de casa muuuuuuuucho antes…

Els Països Catalans

Apasionante territorio entre secamente político y fabulosamente mítico. Los días de buena visibilidad patriótica abarca de Fraga a Maó y de Salses a Guardamar y en cambio hay otros días en que a duras penas rebasa el despacho de Artur Mas en la Generalitat. Hablar de Països Catalans y no de Cataluña a secas permite estirar en el tiempo y en el espacio una identidad histórica que ciertamente ha resistido todos los embates que la invitaban a desaparecer… pero, por lo mismo, no ha dejado de mezclarse estrechamente con otras. No siempre resulta de ello la deseada armonía. Por ejemplo en Valencia y en las Baleares hay quien se siente orgullosísimo de hablar la misma lengua que se habla en Cataluña y hay quien no soporta el chulocentralismo de Barcelona en el cogote. Ciertamente todos los territorios que han desarrollado vínculos por la vía siempre trepidante de la conquista -y de la reconquista no digamos-, tienden a tener sus más y sus menos. En el caso que nos ocupa, lo divertido para muchos es la tendencia esquizoide de algunos que ante Madrid marcan paquete independiente en plan Astérix, pero que, como se les desmande la Vall d’Aran, gritan: a mí la legión y las botas de Julio César… Por cierto, no sólo refunfuñan de estas cosas fuera de las cuatro provincias catalanes inmaculadamente originales. Del Ampurdán para arriba a los de Barcelona les llaman “los de Can Fanga”. No es un piropo.

Embajadas

Diplomática manera de empezar el país por el tejado: primero se abren legaciones en el extranjero y luego se explica que uno no tiene exactamente un país. Alguien lo entenderá. Mientras el dinero del contribuyente fluya a espuertas, especialmente de espuertas para fuera, ¿quién se va a quejar? Otro tanto hicieron los socialistas para embutir a Bibiana Aído en la ONU: apoquinar como dementes. Claro que hay quien se conforma con buscarle un apaño a una exministra y hay quien tiene que dar faena a todo el clan Kennedy de Cambrils. No contentos con pagarle a Josep-Lluís Carod-Rovira un sueldazo de vicepresident de Catalunya (con derecho a coche oficial para irse a ver a ETA), ¡hubo que colocar a su hermano Apel.les en la embajada catalana de París! ¡Éramos pocos y la abuela volvió a olvidarse de tomar la píldora! Si por lo menos este sobrehumano esfuerzo presupuestario sirviera para algo. Pero nunca se ha visto nada más enigmáticamente desierto que una embajada catalana. Es como la cara oculta de la Luna. No va nunca nadie a no ser que la visite, pongamos por caso, el propio Carod-Rovira. Cuando abrieron la de Nueva York, en un garito de nada al ladito del Rockefeller Center, Carod montó en cólera con el corresponsal de La Vanguardia porque éste le preguntó por el precio del alquiler y por el presupuesto de la oficina. Cuando llevaba un buen rato sulfurándose, la corresponsal de Efe, tras excusarse humildemente por no pillar ni jota de catalán, le rogó pasarse al castellano. Carod, herido en lo más vivo, se negó. Lo malo fue cuando la informadora española, tratando de dar facilidades, sugirió: “Bueno, ¿pues qué tal si da la rueda de prensa en inglés, que aquí lo entendemos todos?”. Tanto como todos, todos… el vicepresident se puso como la grana y cambió, ya que no de idioma, de tema.