La Candidatura de Unidad Popular (CUP) sólo se ha presentado dos veces a las elecciones catalanas. En 2012 consiguieron tres diputados. Ahora han triplicado aquellos resultados. Sus 10 escaños otorgan al partido un papel crucial en el próximo Parlament. ¿Por qué será tan importante la CUP? ¿De dónde viene y cómo se organiza esta coalición de organizaciones? Explicamos por qué un partido tildado de “antisistema” durante años por CDC puede tener la llave del proceso soberanista.

1. Por qué la CUP puede ser determinante.

La mayoría absoluta en el Parlament de Cataluña está en 68 escaños. A la vista de los resultados electorales, Junts pel Sí necesitará el apoyo de la formación anticapitalista para articular una mayoría soberanista en el Parlament.

El papel de la CUP es determinante no sólo desde la perspectiva de los escaños, sino también de los votos. La CUP ha sostenido que no quiere iniciar el proceso hacia el soberanismo si el independentismo no lograba el 50% de las papeletas. La candidatura de Junts pel Sí, en cambio, cree que la mayoría de diputados ya es suficiente. Las formaciones independentistas no han llegado al 48 % de los votos.

Una victoria soberanista sólo en escaños no significa el fin del proceso, pero no se sabe qué papel jugará la formación anticapitalista en esta tesitura.

2. ¿Quién será el presidente?

Dado que la lista Junts pel Sí (unión de Convergència, Esquerra y las entidades civiles soberanistas) no han obtenido los 68 escaños, deberá contar con los votos de la CUP para investir a Artur Mas como presidente, al menos en la primera vuelta, para la que necesita mayoría absoluta. La formación ya ha advertido que eso no sucederá. Pero no ha sido tan clara a la hora de responder si se abstendrá en caso de una segunda votación, donde bastaría una mayoría simple.

La CUP ha avisado de que si sus votos son necesarios para llevar adelante el proceso independentista exigirán un presidente de consenso. El número uno de la lista, Antonio Baños, ha advertido que Artur Mas no cumple este requisito. En este caso Raül Romeva, más vinculado a la izquierda y con buena sintonía con la CUP, ganaría enteros para convertirse en presidente. Incluso la figura de Oriol Junqueras agradaría más a la candidatura liderada por Baños. El partido también condiciona su apoyo al nuevo Gobierno a que se asuman algunas de sus reclamaciones de corte social, como por ejemplo paralizar todas las privatizaciones y desahucios.

3. ¿Qué distingue a la CUP del resto de partidos?

La CUP ha marcado un perfil propio durante la última legislatura. Más allá de revolucionar el Parlament con su lenguaje y su puesta en escena, de sus acciones y programa electoral se deducen seis rasgos principales.

Anticapitalismo: El partido propone establecer “mecanismos de control popular de la economía”, defiende el cooperativismo como salida de la crisis y sus cargos electos tienen un tope salarial de 1.680 euros brutos al mes. En su programa para el 27S han defendido una ruptura con la Troika y el impago de la deuda hasta “resolver las necesidades de las clases populares y trabajadoras”. La formación, además, rehuye cualquier préstamo bancario para financiarse.

Lucha contra la corrupción: La CUP ha sido uno de los principales azotes de la corrupción en Cataluña. Ha denunciado todo tipo de corruptelas y se ha personado como acusación particular en varios casos como Mercurio, Catalunya Caixa o Innova. El partido también ha impulsado la web llumsitaquigrafs.cat, que recopila y explica todos los casos de corrupción de los últimos años en Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares. Los concejales del partido tienen un límite de dos legislaturas (tres en el caso de pueblos de menos de 5.000 habitantes) y los diputados sólo pueden estar en el Parlament una legislatura.

Un pie en la calle: El partido siempre ha defendido que su presencia en el Parlament es una herramienta más de su lucha. La CUP ha repetido en varias ocasiones que su principal campo de acción está en la calle, en los ateneos y en las asociaciones ciudadanas. El partido se considera un simple canal de conducción de las protestas sociales de la calle hasta el Parlament.

Unidad territorial: A diferencia del resto de formaciones soberanistas, la CUP defiende que la independencia es el primer paso para la construcción de los Países Catalanes, que incluyen Cataluña, la Comunidad Valenciana y las Baleares. En su programa también abogan por el reconocimiento de la identidad del pueblo aranés.

Organización asamblearia: La CUP se organiza en tres niveles. El nivel más bajo son las asambleas locales, en las que puede participar cualquier ciudadano pero en las que sólo pueden votar los militantes. En un nivel intermedio se encuentra el consejo político, formado por representantes de las asambleas locales. Encima de todo está la asamblea nacional, que se celebra cada año y en la que pueden votar todos los militantes. Esta asamblea nacional elige al secretariado, que es quien lleva el día a día de la formación. La organización asamblearia no significa que sus cargos deban consultarlo todo antes de votar, pero sí que cuando tienen dudas sobre algún punto que no se ha debatido antes lo deben consultar con las bases.

Salida del euro, de la UE y de la OTAN. Más allá del impago de la deuda, la CUP defiende una salida de estas dos organizaciones internacionales y el abandono de la moneda única.

4. ¿De dónde viene la CUP?

A pesar de que irrumpieron en el Parlament en 2012, la CUP lleva vinculada a la política municipal desde 1987. Fue en ese año cuando se presentó a las primeras elecciones municipales uniendo diferentes corrientes de la izquierda independentista. El partido sufrió una crisis en 1995 cuando algunas candidaturas se integraron en ICV. Unos años después, se refundó a partir del llamado Proceso de Vinaroz, que empezó en abril del 2000 y acabó en 2002. Este proceso unió diversas sensibilidades de la izquierda independentista de Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana como Endavant, MDT, Maulets y otras organizaciones.

A partir de 2002 la CUP fue ampliando progresivamente su implantación territorial, aumentando el número de municipios en los que se presentaba. En 2003 fueron 12 y en 2007 fueron 50. En los comicios de 2011 presentaron 80 candidaturas y en las elecciones de 2015 estuvieron en 163 municipios. Una buena parte de las candidaturas son coaliciones con otros grupos como Procés Constituent, Podemos, Equo o EUiA.

En octubre de 2012 la asamblea nacional del partido decidió que la formación se presentara por primera vez a unas elecciones en el Parlament. La CUP obtuvo 126.000 votos y tres diputados.