La charada de Gowex, un año después: el día de la infamia para la bolsa de ‘pymes’ española

En color, de izquierda a derecha, los directivos de Gowex:  Javier Solsona, Tania Roel, Francisco Martínez Marugan, Jenaro García, y Florencia Maté.

La ‘charada Pescanova’ fue el título de un informe anónimo que el 1 de julio de 2014 dinamitó la existencia de Gowex y atrapó a más de 5.000 inversores. La empresa de Wifi gratis representaba un caso de éxito empresarial sin parangón en España, pero todo era mentira. Fue una estafa que cotizaba en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), la bolsa para ‘pymes’ propiedad de la empresa BME.

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Jenaro García, presidente y fundador de Gowex.

Una charada es un pasatiempo. Un juego de palabras que representa una farsa y da pistas para llegar a la conclusión. Pescanova había sido el mayor escándalo contable de la historia en España. La ‘charada Pescanova’ fue el título de un informe anónimo que el 1 de julio de 2014 dinamitó la existencia de Gowex y atrapó a más de 5.000 inversores. La empresa de Wifi gratis representaba un caso de éxito empresarial sin parangón en España, pero todo era mentira. Fue una estafa que cotizaba en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), la bolsa para ‘pymes’ propiedad de la empresa BME. El inesperado evento atrapó a miles de accionistas y provocó una herida en la credibilidad de supervisores, auditores, analistas y medios. Decenas de pymes españolas que cotizan ahí sufren las consecuencias de aquellos días de infamia.

La justicia de Batman 

A día de hoy, la identidad de Gotham City Research, la firma que elaboró aquel análisis, sigue sin estar clara. El objetivo del informe fue destapar el engaño de la empresa dedicada a la creación de redes wifi gratuitas en las ciudades. La conclusión: la empresa no vale 1.400 millones, sino 0 euros; el 90% de todos sus ingresos (182 millones de euros en 2013) son falsos. Aquel martes 1 de julio, Gowex se derrumbó en bolsa un 50% y fue suspendida de cotización. Gotham -nombre que recibe la ciudad de Batman- fue recompensada con aura de credibilidad pese a seguir en el anonimato.

Era  la vía poco ortodoxa elegida para dar a conocer uno de los más importantes fraudes empresariales en España. En EEUU reciben recompensas por parte del supervisor SEC (la CNMV americana) por sus chivatazos o trabajos para desenmascarar abusos de mercado. El domingo 6 de julio, Jenaro García, presidente y fundador de Gowex, admitió el engaño masivo, urdido a través de una trama de sociedades pantalla para lograr una facturación ficticia y desviar dinero a cuentas en el extranjero. Sus cuentas auditadas, revisadas por analistas y periodistas, eran papel mojado. Las consecuencias aún hoy son visibles y siguen en el aire.

¿Qué queda de Gowex?

Hoy es una compañía fantasma. Su cotización bursátil sigue suspendida por el regulador, apenas tiene actividad empresarial y la mayor parte de los contratos suscritos con ciudades rescindidos (Orense, Burgos…) y la plantilla reducida al mínimo. Pese a haberlo solicitado, el juez no ha aceptado el concurso de acreedores, tal y como se puede comprobar en el registro público concursal de Justicia. La falsedad de las cuentas de los últimos años -con las que tendría que justificar la situación de quiebra- es una de las causas por las que no se aceptó, según explican desde la Asociación Europea de Inversores Profesionales (Asinver).

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Los destinos de la empresa hoy son dirigidos por Javier Solsona, otrora director corporativo y consejero de la compañía. Lo hace bajo mandato del juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz. A preguntas del periodista, el directivo se niega a dar detalles sobre los planes de futuro mientras prepara una comunicación oficial tanto para el magistrado como para el propio regulador del mercado. Sí asegura en una declaración escrita estar “en proceso de conseguir la viabilidad de la empresa para que a posteriori podamos reactivar su cotización en mercados”. El primer paso: el obligado ‘lavado de cara’ de la marca empresarial, con una mancha difícil de borrar. El nombre de WifiActiva es el elegido para intentar su renacimiento. Bajo ese nombre comercial se encuentra una sociedad fundada en 2010 y cuyo administrador único es la propia Gowex. En su página web, en la que se presenta como una compañía que ofrece “soluciones de conectividad gestionada”, cuenta con los mismos datos de contacto que Gowex.

Una larga batalla judicial

Tras el estallido del escándalo, llegó la primera estimación de daños: 5.000 inversores poseían unas acciones sin cotizar y que, en la práctica, valían 0 euros. Muchos de ellos acudieron llamados por una rentabilidad sin parangón (la acción de Gowex llegó a multiplicar por 12 su valor en tan sólo año y medio). La mayoría destinó pequeñas cantidades de dinero. Ésa es la principal causa por la que hoy sólo un reducido grupo esté movilizado para tratar de recuperar su dinero. “Era, en gran parte, gente acostumbrada a operar en bolsa y con un nivel adquisitivo medio-alto; no tiene nada que ver con casos como las preferentes de Bankia”, reconoce Javier Sotos, letrado del bufete de abogados Moreno-Luque, uno de los que se presentó como acusación popular a través de una asociación de afectados.

¿Dónde se encuentra el proceso judicial un año después? En julio de 2014 el procedimiento se inició por vía penal. Hoy sigue en fase de instrucción, tras la imputación de más de una decena de personas, entre las que se encuentra Jenaro García, hoy en libertad tras pagar 600.000 euros de fianza. La acusación popular es representada, tras la petición del juez de unificar a los cinco colectivos presentados, por el Partido Político de los Perjudicados por las Preferentes, dirigido por Joaquín Yvancos, exabogado de José María Ruiz Mateos. En la acusación particular, están personados ocho accionistas e inversores particulares junto al Banco Santander.

¿Habrá responsables más allá de Gowex? Ahí es donde tiene depositadas sus esperanzas la Asociación Europea de Inversores Profesionales (Asinver). Prepara una demanda por la que más de 200 pequeños inversores afectados exigirán responsabilidades más allá del consejo de administración de la compañía. Espera presentarla “en las próximas semanas”. Su tres objetivos: el asesor registrado (Ernst & Young) que hizo las veces de ‘Cicerone’ en la salida a bolsa; el regulador (Bolsas y Mercados) que debía velar por el funcionamiento del parqué, y la sociedad de valores (Beka Finance, antigua Bankia Bolsa) encargada de ‘colocar’ las acciones y proveer de liquidez a la tecnológica. ¿Hasta cuándo habrá que esperar? Esa es quizás la pregunta más complicada de responder. Según las estimaciones de Javier Flores, de Asinver, pasarán al menos tres años antes de se conozca quiénes pagarán por este escándalo y si, finalmente, los afectados podrán recuperar algo del dinero que tenían invertido en la empresa.

El auge y caída del MAB

MAB son las siglas que dan nombre al Mercado Alternativo Bursátil. Propiedad de la empresa BME, la sociedad de bolsa españolas, es un parqué que inició su actividad en 2009 con el objetivo de dar cabida a compañías en expansión en busca de financiación alternativa.  Se creó inspirada en sus homólogos Alternext (Francia) o AIM (Reino Unido). Unas barreras de entrada mínimas era el principal reclamo. La primera en aterrizar fue Zinkia, productora audiovisual hoy inmersa en un concurso de acreedores. Después llegaron Imaginarium y la propia Gowex. En total, 26 compañías registradas de sectores tan diversos como la biotecnología, la energía, las telecomunicaciones o el comercio electrónico.

Tras aquella primera semana de julio de 2014 se generó un estado del pánico después de meses de una acentuada euforia. “Hubo una desbandada generalizada de los inversores”, reconoce ahora Juan Sainz de los Terreros, secretario general de Aemab (patronal de las empresas del MAB de reciente creación) y director financiero de Facephi. Muchos particulares salieron. “Y no han vuelto, quizás algunos de ellos no tenían que haber estado nunca”, reconoce Jordi Rovira, de Mabia, una de las firmas de análisis del mercado. Además, numerosos fondos nacionales y extranjeros también dieron el portazo tras cundir la desconfianza. Hoy siguen sin regresar.

“Algunos por estética o por marca han decidido no regresar”, recuerda Rovira. Las compañías de mayor tamaño anunciaron su salto al mercado continuo por el miedo al contagio. Carbures, Ibercom Másmovil, Ebioss y Eurona lo hicieron público el lunes tras la confesión de Jenaro García. Un año después, pese a los intentos, todas continúan cotizando. El balance es incontestable: un desplome de más del 80% en el parqué desde los máximos tocados en los primeros seis meses de 2014, según el índice bursátil (no oficial) de Mabia. Todavía no se ha recuperado del descalabro.

Las dudas se posaron sobre muchas de las compañías. “Se generalizó injustamente”, reconocen desde la Aemab. El caso de Carbures, la que segunda con mayor capitalización en bolsa, es paradigmático. Las dudas contables de la auditora en su balance del primer semestre del pasado año hundieron a la compañía casi un 70% en tan sólo tres meses. La modificación de las cuentas de la firma gaditana, con nuevos criterios con los que rebajaba sus ingresos a la mitad y reconocía pérdidas, calmó los ánimos. Otras, como Facephi, se han tenido que enfrentar a la incertidumbre sobre su modelo de negocio. La puntocom Bodaclick anunció hace justo un año su liquidación. Hubo también numerosas suspensiones de cotización.

Un año después, ¿está preparado el MAB para evitar un nuevo Gowex? No. El secretario general de la patronal del mercado es tajante. “Pero al igual que ocurre en el Nasdaq o en el Ibex”, apostilla. En este tiempo, el Congreso ha aprobado la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial. Establece tres grandes medidas con las que se persigue petrecharse ante otros casos. Sin embargo, todo sigue igual en los laxos requisitos económicos que se les exige a las nuevas compañías que coticen. Sólo deben estar en fase de comercialización de sus productos y con unos ingresos “significativos”.

Mirando al futuro

“El MAB está muy tocado, pero ni mucho menos hundido”, reconoce Terreros. Él cree que el escándalo Gowex ha significado un cambio “radical”. Y lo explica: “Ha representado un punto y aparte… Por desgracia, porque ha habido empresas que han sufrido y por suerte porque muchos de los inversores que entraron sin preguntar se han dado cuenta de que no todo es estupendo ni todo son buenas noticias”. Tanto Aemab como la propia sociedad de análisis Mabia se preguntan si lo que se quiere es un mercado de grandes empresas, que no necesiten esa financiación, o de pymes entre las que, por naturaleza, debe haber quiebras y caídas.

En este sentido, la recién creada patronal pone de ejemplo al homólogo británico AIM donde han dejado de cotizar por problemas económicos en los cuatro primeros meses del año casi medio centenar de compañías, pero sigue habiendo un millar que se mantienen. Y aquí Aemab hace hincapié en lo que para ellos es fundamental: “Hay que hacer un esfuerzo brutal en información y en explicar qué es el MAB”. Con ese ingrediente sobre la mesa, ellos se muestran optimistas con el crecimiento futuro.

Gowex representó durante algunos años los valores del éxito de un proyecto tecnológico hecho a sí mismo desde España. Su estallido minó la confianza del ecosistema ‘startup’, la importante comunidad que forman inversores y emprendedores centrados en crear empresas innovadoras. Fue temporal y ha quedado casi en el olvido. Las cifras de inversión en el sector ‘startup’ y tecnológico en España dan un voto a la esperanza, pero la opinión pública todavía sigue con la mosca detrás de la oreja. “En el gran público, que juega un papel muy importante, el caso Gowex ha generado una falta de credibilidad muy grave y peligrosa”, apunta Javier Megías, fundador de Startupxplore, una plataforma que pone en contacto a compañías con potenciales inversores. Ante este escenario, defiende la necesidad del sector de guardar distancias con un proyecto como el de Jenaro García y de resaltar los casos de éxito. “Que los hay y muy buenos”. Un año después de aquella ‘charada’ de Gowex, las heridas todavía no han cicatrizado.

La nueva política en la cuenca minera

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La crisis económica de Asturias y el impacto de la fortuna oculta del histórico líder sindical José Ángel Fernández Villa han generado un caldo de cultivo propicio para los candidatos de los nuevos partidos, que abandonan una herencia política que hasta ahora se transmitía de padres a hijos.

La crisis económica de Asturias y el impacto de la fortuna oculta del histórico líder sindical José Ángel Fernández Villa han generado un caldo de cultivo propicio para los candidatos de los nuevos partidos, que abandonan una herencia política que hasta ahora se transmitía de padres a hijos.


“Si mi abuelo fallecido supiera que me presento a alcaldesa por Ciudadanos, se llevaría un disgusto”, dice Nerea Forcelledo mientras mira este solar vacío que un día fue un lavadero de carbón.

Forcelledo es abogada, tiene 26 años y es la cabeza de lista de Ciudadanos en Langreo, uno de los grandes concejos mineros de Asturias. Aquí gobierna el PSOE y siempre han logrado mayoría los partidos de la izquierda tradicional. En la cuenca minera hay una tradición obrera heredada de padres a hijos y esculpida en la clandestinidad.

“Si me hubiera presentado por el PSOE sería un orgullo para la familia”, dice la candidata de Ciudadanos, que hace un hueco para charlar durante su primera campaña. “Estamos que no paramos y todavía tengo que acercarme luego por el despacho para terminar un trabajo pendiente”.

El lavadero de Modesta fue el segundo destino laboral del padre de Nerea Forcelledo. Una zona más segura para trabajar después de haber quedado tocado por un accidente grave. “Mi padre tuvo dos accidentes importantes. Era maquinista en la mina y le tocó sacar a muchos compañeros muertos. Eso te marca”, asegura.


 

Todos los datos de Langreo


 

 

La mina es mucho más que un empleo en esta comarca. Si hay algo que llama la atención al forastero, es el orgullo de haber nacido del carbón y la solidaridad que es fruto de haber pasado por malos momentos juntos.

“Me decidí a militar en Ciudadanos hace tres años que en estos concejos no había futuro. El tejido industrial se pierde y no hay esperanza para los jóvenes”, dice la candidata, que dio el salto a la política activa de la mano de UPyD y se cambió al partido de Albert Rivera al mismo tiempo que Ignacio Prendes, número uno de UPyD en Asturias hasta finales de marzo.

El viejo lavadero de carbón del Pozo Modesta. / OLALLA PENA
El viejo lavadero de carbón del Pozo Modesta. / OLALLA PENA

Fondos en balde

El antiguo lavadero de Modesta representa muy bien los problemas de la cuenca minera. Un viejo castillete es lo único que recuerda su pasado minero. Lo demás es un solar enorme en el que se proyectaron muchas cosas y nunca se construyó nada. Junto a él, una calle de nuevo trazado con aceras inmaculadas y farolas de diseño casi sin estrenar.

Modesta es uno de los lugares donde llovieron los millones de los fondos mineros. Se invirtieron 1.600 millones de euros entre 1998 y 2005. En el plan 2006-2012 estaban previstos 2.880 millones según las cifras del sindicato minero SOMA-FITAG-UGT. Pero una buena parte de ese dinero se ha destinado a obras públicas que no han generado una alternativa real al carbón.

En la cuenca central de Asturias quedan cuatro pozos en activo. En los años 60 llegó a haber más de 40, según cifras de la hullera pública Hunosa. La Unión Europea ha marcado 2018 como la fecha límite en la que no se podrán dar más ayudas públicas a la producción de carbón. El año está a la vuelta de la esquina y todavía no hay relevo.

“La idea de reindustrialización nunca se materializó”, zanja desde su despacho de la Universidad de Oviedo el profesor Holm-Detler Köler.

Köler se ha dedicado a analizar la evolución de las zonas mineras asturianas desde un punto de vista sociológico con el referente de la comarca alemana del Ruhr. El profesor dice que los sindicatos mineros son los que manejan los hilos de la política en estas comarcas y por lo tanto los responsables de que el dinero se haya malgastado.

Para explicar su poder casi absoluto, Köler echa mano de la Historia: “La propia creación de Hunosa fue una presión sindical desde la clandestinidad. El régimen no era capaz de controlar la conflictividad social y la actividad de los sindicatos. Además, desde el punto de vista económico la extracción de carbón no era rentable. Se creó entonces una gran empresa pública que aglutinara los pozos privados. Así nació Hunosa, que empezó a pagar salarios altos y llevó a cabo una política paternalista para calmar a la sociedad”.

Durante la Transición emergió el sindicato SOMA-UGT, muy vinculado al PSOE asturiano. “En la minería tenían muchas esperanzas en el socialismo y relacionaban esas dos siglas”, comenta Köler. “SOMA y CCOO disponían de gran cantidad de liberados en Hunosa que podían controlar muchas personas”, dice el profesor alemán. “El SOMA siempre fue muy jerárquico. Disponía de un ejército en la organización de la hullera pública y en los ayuntamientos. Así ejercía un control como ningún sindicato en ninguna otra zona de España”. Cuando se crearon los fondos mineros y llegaron millones a las cuencas, los encargados de gestionarlos fueron los mismos: políticos controlados por los sindicalistas.

La nueva izquierda

Mónica González Santos, de 37 años, representa también la entrada de la nueva política en la vieja cuenca minera. Su reto es acabar con la hegemonía del PSOE como cabeza de lista de Podemos en San Martín de Rey Aurelio, uno de esos ayuntamientos españoles en los que no hubo un solo movimiento de siglas en toda la democracia.

Mónica rompe con una tradición política y sindical de varias generaciones: “Mi bisabuelo fue alcalde socialista en San Martín. Mi abuelo era minero y en mi familia hay varios socialistas. Una tía mía llegó a ser directora general del Principado”.

Mónica me recibe antes de un mitin de Íñigo Errejón. El acto se celebra en Gijón y es el primer gran acto de campaña. En Podemos creen que también pueden ser la alternativa en las comarcas mineras.

Mónica cuenta que en su familia han entendido su simpatía por Podemos aunque reconoce: “A mi abuelo se lo dije hace 15 días. Me daba un poco de respeto”. En los debates familiares, Mónica se queda con el lema de uno de sus tíos: Vale más meter la pata que meter la mano. “No se puede acusar a nadie con el dedo, pero hay cosas que se han hecho con las ayudas públicas que no son normales”, dice mientras empieza a sonar la megafonía del mitin.

La Sindicatura de Cuentas, órgano encargado de fiscalizar la actividad económica del sector público asturiano, ha analizado la concesión de ayudas a la minería.”La gestión por el Principado es poco eficiente”, dice uno de los informes.

La Sindicatura no se mete en la oportunidad de destinar las inversiones a una u otra obra. Quien sí tiene una opinión personal clara es Esteban Fernández, natural de Mieres y profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo. “El efecto de toda esta lluvia de millones es casi nulo. No sólo se trata de poner hormigón. Hay que dotar a esas inversiones de una atmósfera adecuada para que generen un tejido productivo alternativo. Desde el punto de vista económico ha sido dinero tirado a la basura”.

Dinero efímero

Al calor de los fondos mineros, crecieron empresas como Alas Aluminium o Venturo XXI. Muchos vieron en ellas una oportunidad laboral para los jóvenes que ya no entraban en la mina. Pero la generosidad de los fondos fue su perdición y acabaron cerrando. En el caso de Alas Aluminium, los administradores concursales llamaron la atención sobre los errores en las subvenciones y el tamaño excesivo de la planta, la maquinaria y el personal. Según el informe definitivo redactado en 2003, Alas Aluminium obtuvo “subvenciones cuantiosas de la administración para cuya concesión ha simulado una actividad casi inexistente, incluyendo trabajadores ajenos a la propia concursada o que eran contratados de forma caprichosa”.

El listado de inversiones de dudosa eficacia es amplio. En el capítulo de obras públicas, uno de los proyectos más cuestionados es el soterramiento de las vías en el concejo de Langreo, un proyecto faraónico para esconder la cicatriz del paso del ferrocarril de vía estrecha en las localidades de Sama y La Felguera. La obra estuvo a punto de quedar a la mitad. Ahora el Gobierno autonómico se ha comprometido a terminarla. Se calcula que costará 68 millones de euros a los que hay que sumar otros 30 para volver a instalar las vías.

La lluvia de millones fue tal que llegó a plantearse la construcción de un gran parque de atracciones en la comarca de Lena. El proyecto se llamaba Legendarium y nunca se construyó.

Otro de los destinos de las ayudas púbicas estos años han sido las becas con las que los hijos de mineros podían estudiar inglés en el extranjero. “Yo me fui tres veranos a Irlanda”, dice Nerea Forcelledo.

Hoy la mayor parte de los amigos de Nerea han emigrado o están en el paro y su círculo no es una excepción. Los que se han quedado viven de la generosa prejubilación de un familiar.

 

Se estima que más de 20.000 ex mineros cobran esta asignación, según cifras que maneja Hunosa. “El efecto de las prejubilaciones hace que esta región tenga una renta per cápita por encima de la media asturiana y de la española”, apunta el profesor Esteban Fernández.

Una comarca envejecida

Ese chorro de dinero es un espejismo a punto de desvanecerse. Así lo indican las cifras de paro. El Regiolab de la Universidad de Oviedo señala a las cuencas mineras como la zona de mayor tasa de paro de toda la región. La pérdida de empleos ha desembocado en una fuerte despoblación de las comarcas y en la emigración de la gente joven. “Tenemos proyecciones demográficas a 15 años en las que se observa que esta zona será la comarca asturiana más castigada por el envejecimiento si las condiciones se mantienen como están”, apunta el profesor.

Los fondos mineros dotaron a la zona central de Asturias de unas vías de comunicación envidiables que conectan al 80% de la población de la región. Cada vez más familias apuestan por vivir en la comarca animados por los precios de la vivienda y por la buena situación.

No todo se ha hecho mal en Asturias. En Valnalón llevan 28 años fomentando las empresas tecnológicas. De su semillero han salido cerca de 600 proyectos empresariales y en su ciudad tecnológica están instaladas más de 60 empresas que dan trabajo a 1.500 personas. Otro ejemplo es el Centro de Soft Computing de Mieres, que es una refererencia nacional.

La propia Hunosa trabaja ahora en actividades similares y busca rentabilidad en nuevas energías como geotermia y biomasa. “El objetivo es caminar hacia la lógica empresarial y tratar de generar actividades alternativas que sean viables. Hasta ahora Hunosa ha cuidado de todo el mundo y muy poco de ella misma”, dice su presidenta, María Teresa Mallada.

Según la última encuesta del CIS, el PSOE volvería a ganar las elecciones en Asturias.  Podemos se situaría como segunda fuerza más votada pero sería la tercera en escaños por detrás del PP por las particularidades de las circunscripciones en las que está dividida la región. Podemos obtendría 10 diputados y Ciudadanos entraría con cuatro en el Parlamento regional.

“Lo que pase en las cuencas mineras es simbólico pero no determinante para el conjunto de Asturias. Entre otras cosas porque la pérdida demográfica hace que en esos concejos se decidan pocos escaños”, apunta Miguel Presno, profesor de Derecho Constitucional.

En Asturias ahora gobierna el PSOE. Pero hubo también gobiernos de centro-derecha. En el PSOE no han querido ofrecer su opinión en este reportaje. En el PP creen que la fragmentación de voto en el centro-izquierda les puede beneficiar. “Esperamos ganar votos en todos los concejos mineros”, señala Luis Venta Cueli, jefe de campaña popular, que ve desánimo entre los votantes de izquierdas por el escándalo del sindicalista José Ángel Fernández Villa, líder histórico del sindicato SOMA-UGT.

Fernández Villa (con bigote), junto a Cándido Méndez, Alfonso Guerra y José Luis Rodríguez Zapatero en la fiesta minera de Rodiezmo en 2009.
Fernández Villa (con bigote), junto a Cándido Méndez, Alfonso Guerra y José Luis Rodríguez Zapatero.

Un minero corrupto

El líder minero regularizó casi 1,4 millones de euros durante la última amnistía fiscal. Ocurrió en 2012, mientras capitaneaba una huelga que generó un rosario de barricadas y enfrentamientos. Nada más conocerse la noticia en octubre del año pasado, Villa fue expulsado del PSOE y del sindicato SOMA-UGT. El presidente asturiano, Javier Fernández, dijo sentirse profundamente decepcionado.

“Cuando ocurrió lo de Villa, en mi familia se dijo que hasta aquí habíamos llegado”, dice Mónica González. “Ven la necesidad de un giro pero no sé si tanto como para cambiar su voto. Los sindicatos mineros son la casta”.

Nerea Forcelledo, de Ciudadanos, observa que “la manera de pensar de la gente está cambiando” pero no lo tiene claro: “La gente es consciente que esto va mal. Pero están tan vinculados a los viejos partidos que no entienden que el cambio no viene por esa vía”. Ciudadanos no aspira a arrebatar la alcaldía al PSOE en Langreo pero sí espera tener entre dos y tres concejales.

Con un ojo puesto en su hijo de seis años que juega en el parque, el líder del sindicato minero SOMA-UGT me cuenta su perspectiva sobre el futuro de la comarca. Se llama José Luis Alperi y es ingeniero técnico industrial y empleado de Hunosa. Fue elegido por un 97% de los afiliados en 2013 después de que Fernández Villa dejara la presidencia por motivos de salud.

En sus intervenciones públicas, Alperi no ha dudado en marcar distancias con el líder ahora investigado por fraude fiscal. “No podemos permitir que un mal comportamiento personal sirva para que algunos pretendan hacer una causa generalizada contra el sindicato”, dice.

En las elecciones sindicales de noviembre, SOMA-UGT obtuvo un 61% de los votos. CCOO, apenas un 32%. Las cifras indican que el escándalo de Fernández Villa apenas han afectado al apoyo del sindicato en la cuenca minera. “En el último año, hemos subido de 5.400 a 6.200 afiliados”.

El líder de SOMA-UGT es consciente de que los esfuerzos por reindustrializar las comarcas mineras no han dado los resultados esperados pero se justifica. “A toro pasado es fácil analizar dónde se cometieron los errores”, dice. Alperi es el reflejo de otra generación pero no votará por los nuevos partidos. “Yo pido el voto para el PSOE”, dice antes del final de la conversación.

Más duro que un diamante

Rafael Marques

El periodista Rafael Marques denuncia desde hace dos décadas la corrupción y los abusos en Angola. Ahora se sienta en el banquillo por publicar un libro que detalla la complicidad de siete generales en las torturas y los asesinatos de cientos de mineros de diamantes en una región al norte del país.

El periodista Rafael Marques denuncia desde hace dos décadas la corrupción y los abusos en Angola. Ahora se sienta en el banquillo por publicar un libro que detalla la complicidad de siete generales en las torturas y los asesinatos de cientos de mineros de diamantes en una región al norte del país.


Extrañada por la ausencia de su hijo durante unos días, Linda Moisés da Rosa decidió salir a buscarle el 5 de febrero de 2010. Se llamaba Kito Eduardo Antonio, tenía 33 años y trabajaba como buscador de diamantes en la región angoleña de Lundas.

Al día siguiente, Linda se enteró por otros mineros que los guardias de la empresa Teleservice habían matado a su hijo por no pagar por el acceso a la explotación. “Los guardias suelen pedir dinero a cualquiera que quiera entrar en las minas”, cuenta Linda en el libro Diamantes de Sangre – corrupción y tortura en Angola. “Mi niño no lo tenía y por eso lo mataron. Kito les ofreció pagarles después pero no aceptaron. Le clavaron un machete en la nuca, otro en la frente y otro en la cara. Luego arrojaron su cadáver al río Cuango”. 

El autor del libro Diamantes de Sangre es el periodista angoleño Rafael Marques, que aporta detalles sobre cientos de casos de intimidación, tortura y asesinato en las aldeas cercanas a las minas de diamantes de la región de Lundas, al norte de Angola. El libro, publicado en Portugal en 2011, atribuye la autoría de los abusos a la empresa de seguridad privada Teleservice, cuyos propietarios son siete generales angoleños. Entre ellos, el poderoso general Manuel Hélder Vieira Dias Júnior, ministro de Estado y jefe de la oficina de inteligencia del presidente del país

Al publicar el libro, Marques presentó una denuncia judicial en Angola contra esos generales. La fiscalía archivó el caso y lo usó para abrir un proceso contra Marques, cuyo juicio está previsto para el 14 de mayo después de haber sido aplazado en dos ocasiones. El periodista afronta hasta un año de cárcel y una multa de un millón y medio de euros por nueve delitos de calumnias y 15 de difamación.

Un río de diamantes

“Nosotros nacimos aquí”, explica Linda Moisés da Rosa en el libro del periodista angoleño y en este testimonio audiovisual. “El río de los diamantes está en nuestra tierra pero nosotros no nos beneficiamos en nada. Los extranjeros se apoderan de los diamantes y nuestros hijos son asesinados”. Linda pidió responsabilidades a la empresa por la muerte de su hijo y la denunció sin éxito ante la policía. 

Mineros de diamantes en una de las explotaciones de la región de Lundas. / RAFAEL MARQUES
Mineros de diamantes en una de las explotaciones de la región de Lundas. / RAFAEL MARQUES

“El fin último de mi libro es conseguir que las autoridades estén atentas al sufrimiento de las comunidades locales”, me explica Marques desde Angola por Skype. “Quise denunciar que la violencia continúa en Angola 13 años después del final de la guerra civil. Sobre todo en aquella región, que tiene incluso una legislación distinta del resto del país. No hay libre circulación de personas y bienes, las principales vías están privatizadas y las tierras son expropiadas sin compensación”.

No es la primera vez que Marques tiene problemas con la Justicia angoleña. Sus informaciones le han llevado a la cárcel y le han granjeado palizas de la policía. Los generales a quienes atribuye la autoría última de los abusos los denunciaron por difamación a él y a su editora en Portugal.

“Un año después de publicar el libro, me entero de que estoy imputada por publicar un libro. Es algo que no ocurría desde el 25 de abril”, me dice la editora Bárbara Bulhosa en referencia a la revolución que terminó con la dictadura en Portugal. La fiscalía archivó el proceso y consideró que el libro era un ejercicio legítimo de la libertad de expresión.

Rafael Marques durante el juicio. / MAKAANGOLA
Rafael Marques durante el juicio. / MAKAANGOLA

Según el abogado Francisco Teixeira da Mota, el juicio que afronta ahora Marques en Angola es un proceso político. “Es un caso clarísimo de ataque a la libertad de expresión”, explica. “No sólo buscan acallar la voz incómoda de Rafael sino también intimidar a los demás. Es un proceso político porque lo que está en juego son afirmaciones que chocan con el poder”.

“Un periodista angoleño debe luchar cada día por un espacio de independencia que le permita contar lo que ocurre”, dice Marques. “Entonces se transforma en activista también”.

El periodista siempre fue consciente de los problemas que le podrían acarrear el libro y su denuncia contra los generales: “Hiciera lo que hiciera, me iba a sentar en el banquillo. Pero por una vez quise cambiar la dinámica. Decidí que sería yo quien les denunciaría primero. Durante la investigación recogí testimonios, fui testigo de abusos y tuve que llevar a los torturados al hospital. Eso no se podía quedar sólo en las páginas de un libro. Quise denunciarlo y obligar a que hubiera una investigación. Aunque fuera breve y aunque supiera que al final el acusado sería yo”.

Las heridas abiertas

Marques habla despacio, con un tono firme pero amable. Descoloca su serenidad. “Es una persona excepcional”, recuerda su editora Bárbara Bulhosa. “Es un pacifista fiel a sus convicciones y un luchador por la libertad”.

Sobre el juicio, el periodista espera que el sentido común prevalezca y que sea una oportunidad para dialogar. “Lo importante era que se abriera el proceso. Ahora quiero que se abra otro espacio de diálogo para que las autoridades se involucren y consigamos una solución”. Teleservice, una de las empresas de seguridad denunciadas por el libro, abandonó la región en 2013. “Ésos son los avances que importan. Los pasos que de verdad cuentan para mejorar la vida de la población”.

Un grupo de manifestantes a la salida del juzgado. / AMPE ROGÉRIO /REDE ANGOLA
Manifestantes en el juzgado. / AMPE ROGÉRIO /REDE ANGOLA

Las heridas aún siguen abiertas en Angola. Un país que ha pasado por un proceso de colonización que empezó en el siglo XVI, por una guerra por la independencia (1961-1975) y por una larga guerra civil (1975-2002). La guerra que duró 27 años y opuso a las dos fuerzas políticas: el movimiento anticomunista UNITA y el marxista MPLA, que asumió el Gobierno después de la independencia y que sigue al frente del país.

El presidente, José Eduardo dos Santos, lleva en el poder desde 1979. La oposición le acusa de opacidad, persecución política e intimidación. Amnistía Internacional advirtió en 2012 sobre la represión ejercida durante la campaña electoral. “Vivimos situaciones muy graves donde todo estaba justificado y no hemos tenido un intervalo de tiempo suficiente para valorar la vida humana”, dice Marques. “En un país así, es muy difícil cambiar el paisaje político. Antes de cualquier cambio, tenemos que poner la dignidad humana por delante de todo”.

Amnistía Internacional lanzó en marzo una campaña de apoyo al periodista. Su objetivo es que el Gobierno angoleño desista de la acusación. “Es una persecución política. La comunidad internacional debe aprovechar estas oportunidades para intervenir y generar un debate que pueda cambiar poco a poco las cosas en Angola”, me dice por teléfono Teresa Pina, presidenta de la sección portuguesa de Amnistía Internacional.

Mil millones de dólares

Rafael Marques quiere sobre todo despertar la conciencia de los ciudadanos angoleños. “El mundo mira para otro lado porque saca beneficios de la situación. Tenemos que ser los angoleños los que nos impliquemos. Éste es un problema nuestro. No podemos depender de la comunidad internacional”.

Mineros de diamantes en Lundas. / RAFAEL MARQUES

Angola es el cuarto país del mundo en producción de diamantes. En los primeros nueve meses de 2014, generó casi mil millones de dólares con la exportación de estas piedras preciosas, según la agencia Reuters. Marques explica que esa riqueza nunca llega a la población. “Angola es una cleptocracia, una sociedad gobernada por gente que roba a su país”, dice citando el artículo publicado en el Financial Times. “No hay riqueza que pueda satisfacer el ego de los dirigentes angoleños. Muchos se compran Ferraris en un país donde no hay carreteras apropiadas para que circulen y luego los tienen en el garaje quien tiene un cuadro en la pared”.

Las minas de la región de Lundas son propiedad de la Sociedad Minera del Cuango (SMC), una compañía formada por tres empresas entre cuyos accionistas se encuentran los siete generales que denuncian ahora a Marques y que son propietarios del 21% de la SMC.

No es la primera vez que el periodista se enfrenta a la Justicia angoleña. En 1999 publicó el artículo El carmín de la dictadura, donde llamaba dictador a José Eduardo dos Santos, presidente del país. El artículo le llevó a la cárcel durante 43 días, sin acusación formal ni derecho a contactar con un letrado o con su familia. “Allí me labré mi reputación como activista. Investigué los casos de personas que llevaban siete años en la cárcel sin acusaciones, sin condena y sin que les llevaran ante un tribunal. Moría gente todos los días. Al salir, denuncié los hechos y la cárcel de Viana cerró durante cuatro años. Liberaron a más de mil personas”.

En 2013 Rafael fue cercado por la policía a la salida de un juicio a jóvenes activistas. “Esa vez todo fue muy violento”, dice. “En apenas unos minutos me rodearon más de 50 agentes con metralletas. Me arrestaron, me llevaron al cuartel general y me dieron una paliza. Me pisotearon en la espalda, me golpearon varias veces y me quitaron mi cámara de fotos y mi teléfono móvil”.

La insistencia de Marques le ha granjeado innumerables ataques en la prensa oficial angoleña. “Todos los días me acusan de ser enemigo del Estado”, me dice. “Lo que quiero es que la gente entienda que mi trabajo no es contra el Estado angoleño”.

Ahogado por la censura 

La lucha de Rafael Marques empezó en 1992 cuando trabajaba en el Jornal de Angola, un periódico que es propiedad del Estado y que sigue siendo el único diario impreso del país. “Me enorgullezco de ser el único periodista que ha logrado publicar un artículo crítico con el Gobierno en ese diario. En las elecciones de 1992 el redactor jefe estaba agotado. Se fue a casa antes del cierre y me dejó el espacio. Y yo… bueno, yo decidí aprovecharlo”, cuenta entre carcajadas.

Marques escribió un artículo en el que dio voz a la oposición, que había llamado corrupto al presidente en un mitin celebrado en la víspera de la jornada electoral. “Al día siguiente, había un ambiente de funeral. Pero no me dijeron nada porque nunca me habían dicho que hubiera que censurar a la oposición”.

Después de este episodio, Marques fue relegado por sus jefes a la información social. Allí siguió escribiendo artículos incómodos y entonces le enviaron a verificar los precios de los mercados informales de la capital angoleña: aquéllos donde las compras y las ventas no se declaran. Allí descubrió indicios de tráfico de armas y entonces sus jefes le pusieron a reproducir textualmente y sin cambiar una coma los informes del Instituto Nacional de Estadística.

Aquello llevó a Marques a irse del periódico. Desde su casa en la capital angoleña, creó un portal de noticias y escribió para medios como el Guardian o el Washington Post. “Internet es el último reducto de la libertad de expresión”, explica. “El Gobierno intentó controlar la red en 2011. Pero la ley era tan extraña y tan explícita que no salió adelante. Incluía penas de prisión para quien publicara fotos de los miembros del Gobierno sin autorización previa”.

La pregunta de un niño

Sus artículos otorgaron a Marques galardones de varias organizaciones internacionales. El último es el Premio Libertad de Expresión del Index on Censorship, que recibió en marzo de este año. “En ocasiones los reconocimientos sirven también para moralizar a una sociedad”, me dice. “Ver que algo se reconoce fuera da alguna esperanza a los angoleños que quieren vivir de manera íntegra y que reclaman un país donde estos valores sean reconocidos y protegidos por la ley”.

Rafael Marques en el juzgado. / MAKAANGOLA.ORG

Ni la cárcel ni las persecuciones ni los procesos judiciales han servido para acallar la voz de Rafael Marques. Tampoco para infundirle miedo. “No es el silencio lo que nos salva”, explica. “Mi hermano murió en mis brazos por falta de asistencia médica. Hay que crear las condiciones para que los ciudadanos puedan tener una conciencia colectiva. Acabar con esa idea de que si tienes dinero te ha tocado la lotería y que si no, te aguantas. El Gobierno es el responsable de las condiciones de vida de sus ciudadanos y hay que exigirle más”.

Marques no piensa retirarse del periodismo ni tampoco exiliarse para evitar el juicio: “Éste es mi país y lo que quiero es retirarme aquí y contribuir a que Angola sea mejor. Mi hijo tiene 13 años y me pregunta por qué no cojo un trabajo normal. Y yo le digo que éste es mi trabajo y que no tiene nada malo pero crea mucha incomodidad alrededor. Un día quiero que mi hijo se enorgullezca del trabajo de su padre y que sienta que todo el esfuerzo ha merecido la pena”.

Una mujer contra la censura saudí

Samar BadawiSu hermano es el bloguero Raif Badawi, condenado a 10 años de cárcel y 1.000 latigazos por crear un foro digital de debate político y por “insultar al islam”. Su marido es el abogado Walid Abulkhair, que los defendió a ella y a su hermano y que en 2014 fue condenado a 15 años de prisión. Samar arriesga su libertad para salvar a los dos.  

Samar Badawi lucha por la libertad de su hermano y de su esposo, que están en la cárcel por defender la libertad de expresión en uno de los países más represivos.

La túnica negra que la envuelve hace que parezca más pequeña y acentúa su palidez. Pero la apariencia de fragilidad de Samar Badawi se esfuma en cuanto empieza la conversación.

Su hermano es el bloguero Raif Badawi, condenado a 10 años de cárcel y 1.000 latigazos por crear un foro digital de debate político y por “insultar al islam”. Su marido es el abogado Walid Abulkhair, que los defendió a ella y a su hermano y que en 2014 fue condenado a 15 años de prisión. Samar arriesga su libertad para salvar a los dos.

“¿Que cómo quiero ser recordada? Como alguien que luchó por la verdad hasta el último suspiro”, dice Samar durante una conversación que se desarrolla por teléfono, Skype y correo electrónico. Le gustaría ver una Arabia Saudí donde se respeten las libertades: “Sueño con una Justicia independiente, un sistema constitucional y un Parlamento elegido en las urnas”.

A Samar no le gusta hablar de sí misma. No quiere que la acusen de intentar llamar la atención. Y sin embargo su trabajo como activista atrajo el interés del Gobierno de Estados Unidos, que le otorgó hace dos años un premio que recogió de manos de Michelle Obama y Hillary Clinton en una ceremonia oficial.

En la cárcel

Samar no ha llevado una vida fácil. Su madre murió de cáncer cuando ella tenía 13 años y se quedó sola con un padre abusivo.

Tras fracasar su primer matrimonio, ella y su hijo Bara’a, que hoy tiene 12 años, fueron a vivir a casa de su hermano. Su padre les denunció a los dos. A ella la acusaba de desobediencia, siguiendo el sistema de custodia masculina del país. Este sistema establece que una mujer no puede obtener un pasaporte, casarse, viajar, acceder a la educación superior o incluso someterse a ciertos procedimientos médicos sin la aprobación de su guardián masculino. A veces ese guardián es el esposo, el padre, el hermano o incluso el hijo.

Por orden del gobernador de Jeddah, Samar y su hijo fueron a una casa de acogida. “Su trabajo también es ayudar a las mujeres que tenemos problemas con el sistema de custodia”, explica al respecto de la intervención del gobernador. Un año y medio después, salió con la ayuda del gobernador, al que le pidió permiso para vivir sola con su hijo.
Hijo de Raif
Entonces se enamoró de Walid Abulkhair, que hoy es su marido y el padre de su segunda hija Joud. “Era mi abogado”, explica. “Entre nosotros se engendró una historia de amor”.

El padre de Samar se opuso a ese segundo matrimonio. Pero la joven no se resignó y le puso una denuncia en un gesto inédito en Arabia Saudí. Quería a toda costa evitar permanecer bajo su tutela y vivir en libertad.

Durante el juicio, la reputación del padre de Samar fue puesta en entredicho: una investigación concluyó que tomaba drogas, derrochaba el dinero y tenía 14 esposas. Pero esos detalles no evitaron que el juez se inclinara a su favor. En la primera vista judicial, que se celebró en abril de 2010, Samar fue detenida y llevada a la prisión de Briman, en Jeddah.

Tres meses después, el gobernador de La Meca, que había propuesto crear un comité de reconciliación entre padre e hija, admitió que Samar había sufrido el maltrato de su padre y medió para que se permitiera su boda con Walid.

“Fueron unos meses difíciles pero me ayudaron a formar mi personalidad y me llevaron a luchar por los derechos humanos”, dice Samar sobre su experiencia en la cárcel, de donde salió en octubre de 2010 y donde asegura que la trataron bien.

La primera campaña

Walid lanzó una campaña en las redes sociales para pedir la liberación de su esposa. Escribió este blog y usó la etiqueta #Samar. Le ayudó el prominente bloguero Fouad al Farhan, que había estado cuatro meses entre rejas sin cargos por publicar un artículo sobre las “ventajas e inconvenientes de ser musulmán”.

En 2011 fue Samar quien inició su propia campaña contra el Gobierno saudí. Su objetivo era que cualquier mujer pudiera votar o presentar su candidatura a las elecciones municipales. Para ello denunció a las autoridades porque no le habían permitido registrarse en los prolegómenos de las municipales de septiembre de 2011.

Decenas de mujeres desafiaron a las autoridades yendo juntas a intentar inscribirse y crearon grupos de Facebook en los que reivindicaban sus derecho a votar.

Según el Gobierno de Estados Unidos, Samar fue la primera mujer que fue a los tribunales para defender su derecho a votar en Arabia Saudí. Las autoridades le dijeron que no se permitiría el voto aquel año por “las costumbres sociales” del reino. Pero unos meses después el rey Abdalá anunció que podrían votar a partir de las elecciones de 2015.

No fue la única campaña de Samar, que participó junto a Manal al Sharif en Women2Drive: una protesta para que las mujeres saudíes tuvieran derecho a conducir. Ambas presentaron una denuncia contra el Gobierno al ser rechazada la solicitud de su carné. Ninguna ha obtenido respuesta.

Las raíces del reino

En Arabia Saudí rige una interpretación única del islam. La familia real Al Saud se apoya desde hace siglos en un pacto con los religiosos wahabíes para establecer su poder en un complejo contexto tribal. Esto se traduce en un acuerdo tácito por el cual cualquier reforma requiere el apoyo o la aquiescencia de los religiosos.

El rey Abdalá, fallecido el pasado 23 de enero, impulsó reformas que promovían la educación superior de las mujeres, les otorgaban becas en el extranjero y les facilitaban su entrada en el mercado de trabajo. En 2013 nombró a 30 mujeres como miembros de la Shura: un consejo consultivo con poderes muy limitados. La Shura puede proponer leyes pero no puede aprobarlas o hacerlas cumplir. Sus 150 miembros los nombra el Rey y su presidente es siempre un miembro de su familia.

Sin embargo, las reformas de Abdalá no atajaron la discriminación. El sistema de custodia masculina sigue relegando a las mujeres a una posición de minoría de edad en casi todos los ámbitos. “En Arabia Saudí hay muchos problemas y no tenemos derechos”, repite indignada Samar.

Mil latigazos

El segundo encontronazo de la joven saudí con las autoridades fue fruto del activismo de su hermano Raif, arrestado por “insultar al islam” en internet. Acababa de crear una web llamada Free Saudi Liberals con el objetivo de promover el debate político y abordar cuestiones complicadas como el secularismo.

Raif no tiene estudios superiores. Su amigo Saeed Alwahabi escribía en ‘Al Monitor’ que no era un ávido lector y solía decantarse por libros que no estaban de moda entre sus coetáneos. Sus escritos versaban sobre Dios, el universo y el islam. “En mi opinión, la importancia de Badawi no radica en su ideología sino en que representaba a un pequeño segmento oculto de la sociedad saudí”, escribe Saeed. “Este pequeño grupo de personas emergió a la superficie e incluía hombres y mujeres jóvenes, empresarios, figuras de la sociedad, periodistas, activistas y funcionarios estatales. Todos ellos compartían las mismas ideas liberales extremas de Badawi, pero nadie se atrevió a hablar de ellas en público”.

Raif fue condenado en 2013 a siete años de cárcel y 600 latigazos. Una pena que un juez amplió a 10 años de prisión y 1.000 latigazos después de una revisión. La sentencia establece que el activista debe recibir 50 latigazos cada semana hasta cumplir esa pena. Su familia asegura que las autoridades intentan ahora reunir pruebas para aplicarle la pena de muerte por abandonar el islam.

“El problema en Arabia Saudí es el islam político”, dice su hermana Samar. “El poder justifica la represión y la tiranía con la excusa del islam. La libertad de asamblea es uno de los elementos clave de la Carta Árabe de Derechos Humanos pero un edicto religioso la prohíbe. Este tipo de contradicciones son muy comunes y el Gobierno se beneficia de ellas”.

Un marido en prisión

Samar Badawi

Ni Samar ni su marido se resignan. Walid Abulkhair, experto en árabe y en leyes islámicas, firmó un manifiesto en 2007 pidiéndole al Rey que sustituyera el absolutismo por una monarquía constitucional.

En 2008 creó la web Monitor for Human Rights in Saudi Arabia (MHRSA) después de que se le denegara el permiso para crear una ONG. El Gobierno desactivó la página unos meses después y la iniciativa pasó a ser una página de Facebook que también fue bloqueada en el interior del país.

Walid registró MHRSA en Canadá en 2012 y llevó una huelga de hambre de 48 horas en Arabia Saudí. El objetivo era reivindicar la libertad de quienes consideraba presos políticos, entre ellos su cuñado Raif.

Las autoridades prohibieron a Walid salir del país y fue Samar quien recogió el Premio Olof Palme en Suecia en enero de 2013.

Walid y Samar empezaron entonces a celebrar tertulias semanales con una docena de invitados en el salón de su casa. Eran personas de diferentes orígenes unidas por su compromiso político. La revista Time retrató esos encuentros en este reportaje.

En noviembre de 2013 el letrado fue acusado de desobediencia a la autoridad por crear y supervisar una organización no autorizada (MHRSA) y colaborar al establecimiento de otra similar. Unos meses después, la corte de apelaciones de La Meca le declaró culpable de “socavar la imagen del régimen y de los funcionarios, incitar a la opinión pública e insultar al poder judicial”. Fue condenado a pasar 15 años de prisión y a pagar una multa de unos 50.000 euros.

Más represión

Walid es la primera persona condenada con los criterios de la nueva ley antiterrorista saudí, que entró en vigor en febrero de 2014 y que criminaliza cualquier forma de disidencia política. Samar sabía que podían encarcelar a su esposo. “Una siempre espera que puede ocurrir”, explica. “Mi marido fue acosado y recibió amenazas desde que empezó sus actividades de defensa de derechos humanos”.

Según Adam Coogle, investigador de Human Rights Watch (HRW), a los saudíes se les niegan derechos fundamentales como la libertad de asamblea, expresión y asociación. “En los últimos años hemos visto una docena de activistas pacíficos condenados a largas penas de prisión simplemente por pedir reformas”, dice Coogle por correo electrónico. “Algunos, como Walid Abulkhair, por críticas vertidas en tuits o en entrevistas de televisión”.

El Gobierno saudí niega esas críticas. Su Ministerio de Exteriores se quejaba recientemente de la cobertura del caso de Raif Badawi y recordaba que no admitirán ninguna injerencia foránea. El príncipe Mohammad bin Nayef, arquitecto jefe de la represión contra los activistas, es ahora el segundo en la línea de sucesión al trono. “No esperamos que las cosas mejoren a corto plazo”, añade el analista de Human Rights Watch.

Sherif Mansour, experto en la región y coordinador en el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), asegura que el Gobierno saudí ha intensificado la represión legal desde la Primavera Árabe. “Las enmiendas a la ley de prensa de 2011 castigan la publicación de cualquier material que se considere contrario a la ley islámica, que afecte a los intereses del Estado, que promueva intereses extranjeros, que dañe el orden público o la seguridad nacional o que permita una actividad criminal”.

Mansour recuerda que la Comisión General de Medios Audiovisuales anunció en abril que hará un seguimiento de los canales de YouTube para asegurarse de que todo lo publicado se ajusta a las directrices del Gobierno: “Muchos saudíes utilizan esa plataforma para mostrar temas polémicos o eventos que los medios de comunicación no suelen cubrir”.

El mismo Walid grabó una serie de vídeos explicando sus ideas y sus dudas sobre la legitimidad del tribunal que le condenaría unos días después. Los vídeos fueron publicados después de su detención. El primero el 25 de mayo y el segundo el 4 de agosto del año pasado.

“El Gobierno saudí ha usado su influencia regional para evitar que los medios de otros estados del golfo Pérsico critiquen los regímenes de los demás”, dice Mansour.

Censura en la región

Arabia Saudí no es una excepción en la región. Egipto acumula cientos de muertos de manera violenta en la represión que tuvo lugar antes y después de la revolución y el CPJ estima que es uno de los países más peligrosos del mundo para un periodista. En noviembre de 2014, el Observatorio Egipcio para los Derechos y las Libertades (EORF) decía que 67 reporteros se encontraban en prisión. Algunos fueron juzgados por tribunales castrenses después del golpe militar que desalojó del poder al islamista Mohammed Mursi.

Las ansias de libertad siguen costando muy caras también en países como Argelia, donde el activista Rachid Aouine fue detenido por un comentario irónico en su cuenta de Facebook. Las autoridades le acusan de incitar a una reunión sin armas. Le podría esperar un año de prisión.

Por el momento, Raif Badawi sólo ha recibido los primeros 50 latigazos que establece su sentencia. Los otros 950 han sido pospuestos semana tras semana por motivos de salud. Entretanto, Samar se divide para visitar a su marido en Riad y a su hermano en Jeddah y sigue esperando el indulto real para todos los presos de conciencia del país.

“El Gobierno no nos permite comunicarnos con medios extranjeros ni con organizaciones de derechos humanos porque lo considera ilegal”, dice subrayando la importancia de nuestras conversaciones. “Ése es precisamente uno de los cargos que pesan sobre mi marido, condenado a 15 años de prisión”.

“Lo que me han hecho es abominable”

Elisa Pinto

En una larga entrevista con EL ESPAÑOL, la doctora Elisa Pinto denuncia el acoso y las agresiones de Javier López Madrid, yerno del empresario Juan-Miguel Villar Mir, con la complicidad de miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

En una larga entrevista con EL ESPAÑOL, la doctora Elisa Pinto denuncia el acoso y las agresiones de Javier López Madrid, yerno del empresario Juan-Miguel Villar Mir, con la complicidad de miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Meterme en una batalla judicial por acoso sexual en este país contra el yerno de Villar Mir, amigo del Príncipe, era una osadía”.

La puñalada en el abdomen me provocó un dolor muy fuerte. Yo pensé que me habían matado. Fue dolorosísimo”.

Javier me dice que el policía Pepe Villarejo es experto en poner en su sitio a las putas locas como yo”.

Elisa Pinto Romero (Madrid, 1967) tiene tres hijos y es una de las dermatólogas con más clientes de Madrid. Desde hace años pasa consulta en la clínica San Camilo: un centro que se encuentra en el corazón del barrio de Salamanca y donde trata a ministros, empresarios y miembros de la alta burguesía de la capital.

Pinto ha aparecido como dermatóloga en alguna publicación de moda. Pero no habría concedido una entrevista como ésta si no fuera por su denuncia por acoso sexual contra Javier López Madrid (Madrid, 1964), imputado como consejero de Bankia, amigo de Felipe VI y yerno del empresario Juan-Miguel Villar Mir.

López Madrid llegó con su esposa Silvia a la consulta de la doctora Pinto en la primavera de 2012. Unos meses después, operó al empresario y le dio su número de móvil. Este detalle propició un cruce de mensajes que, según dice, fue degenerando en un rosario de llamadas sexuales, dos puñaladas y cuatro amenazas a su hijo mayor.

Una orden de alejamiento impide a López Madrid acercarse a menos de 500 metros de la doctora Pinto. El empresario niega las acusaciones. El escándalo lo desveló el periodista Eduardo Inda en su blog.

La dermatóloga ofrece su versión de los hechos durante una larga entrevista en uno de los despachos de la sede de EL ESPAÑOL. Gesticula y habla con voz clara. Se le quiebra la voz al mencionar a sus hijos y pone la mano izquierda sobre el pecho para enfatizar algún detalle de la conversación.

Llega con unos vaqueros azules y una chaqueta de tweed y coloca sobre la mesa dos iPhones blancos de distinto tamaño. En sus manos luce varios anillos y en el pecho, un colgante de una salamandra y otro de un trébol de cuatro hojas. “Lo que me han hecho es abominable”, dice cuando se le pregunta qué le diría a quienes no creen su versión.

A continuación se pueden leer sus palabras durante la entrevista sin interrupciones. Lo que sigue es un relato en primera persona de su denuncia. El primero que publica un medio de comunicación.


Así se conocen

“Yo conozco a Javier López Madrid desde la primavera de 2012, cuando acude a mi consulta acompañado por su mujer Silvia Villar Mir. Vienen juntos a la consulta varias veces y luego viene él solo. Le tengo que operar y luego acude a hacerse una revisión.

Es entonces cuando empieza a escribirme mensajes por WhatsApp y poco a poco empieza una especie de flirteo telefónico. Al principio intento eludirlo. Pero durante el verano empieza a enviarme mensajes subidos de tono con contenidos e imágenes de índole sexual. Eran mensajes de texto y mensajes de voz.

El momento clave llega en septiembre de 2012 cuando me pasa algo increíble al llegar al hotel Bristol de París [muy cerca de los Campos Elíseos]. Estoy allí para participar en un congreso y recibo una llamada de Javier. No respondo y unos minutos después llaman a la puerta de mi habitación.

Al abrir, me lo encuentro a él y me dice que ha venido a mantener relaciones sexuales conmigo. Que está libre toda la noche y que si quiero me paga la habitación y se marcha a la mañana siguiente. Inmediatamente le digo que se vaya. Le explico que si no se va le voy a denunciar. Que aquello es Francia y que allí sí que lo meten en la cárcel. La discusión se produce dentro de la habitación y puede durar cinco, 10 o 20 minutos. No lo sé. Justo entonces llama el mozo de maletas y con la excusa se marcha. Yo entro un poco en pánico, cambio la fecha de mi billete y regreso a Madrid esa misma noche.

Según me dice antes de irse, ha volado en un avión privado al aeropuerto de Le Bourget y lo acompañaba una persona que lo ha dejado en la terraza del hotel.

Yo no le había dicho a Javier que fuera a ir a París. Pero él siempre me decía que estaba controlada y que sabía mis movimientos”.

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Cómo comienza la relación
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“Medios policiales”

“Algunas veces me decía que tenía a su servicio medios policiales y que le ayudaba su amistad con la Casa Real. Que si en algún momento le denunciaba iban a enterrar las denuncias porque él tenía acceso a la policía y yo no iba a tener nada que hacer. Otras veces su actitud era muy distinta y me decía que le perdonara y que sentía mucho lo que había hecho.

Entonces mi actitud es intentar evitar la denuncia por acoso y resolver la situación de una manera pacífica. La actitud de mi marido es muy distinta. Se lo cuento por primera vez en el verano de 2012 y enseguida me dice que debo denunciar a Javier y cortar de cuajo la relación con la familia Villar Mir. Un día me llama la mujer de Javier y mi marido me dice: ‘¿Por qué no le cuentas lo que te está haciendo él?'”.

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“Si le denunciaba me decía que su amistad con la Casa Real le ayudaba”
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El anillo de Cartier

“En la Navidad de 2012 yo quiero un anillo de Cartier y voy a la tienda de Madrid pero no tienen mi talla. Me dicen que está agotado en todo el mundo y uno de los vendedores, Hugo Coriat, se ofrece a llamarme en cuanto lo traigan. Me llama a mediados de marzo y me dice que el anillo ya está en la tienda. No puedo ir hasta el sábado. Pero el viernes, mientras estoy operando, me dicen que hay un paciente en mi despacho.

Al llegar, me doy cuenta de que quien me espera es Javier y que está allí para pedirme disculpas. Le digo que se vaya y sólo entonces me doy cuenta de que ha dejado un paquete sobre la mesa. Lo abro y me doy cuenta de que es el anillo que yo había encargado. Yo nunca le hablé del anillo. Pero él me decía que yo tenía los teléfonos pinchados. Siempre decía que había policías y amigos suyos que me podían pinchar el teléfono.

Aquello me deja muy extrañada y me dirijo a Cartier y en Cartier me dicen que se ha llevado el anillo y que ha pagado la mitad en efectivo y la otra mitad con su tarjeta de crédito. La factura está a mi nombre porque yo había encargado el anillo. Pero la tarjeta con la que se paga es suya.

El anillo costaba 4.700 euros y lo tengo guardado en casa. ¿Que por qué no lo devuelvo? Intento devolverlo. ¿Pero adónde mando un anillo de ese valor sin estar segura? No me planteo dejarlo en Cartier porque es un asunto delicado. No quiero explicar en la tienda que lo había comprado otro señor. Me siento tan avergonzada que no he vuelto a Cartier. Hasta el punto de que se me para el reloj [de Cartier] y voy a arreglarlo a El Corte Inglés de la Castellana. Al principio intento enviar el anillo a Javier. Pero luego prefiero reservarlo como prueba porque tiene un número de serie”.

Un grupo llamado ‘J’

“Al principio esta historia sólo la conocían mi marido y dos amigas con las que teníamos un chat que se llamaba ‘J’. Allí les iba contando cada uno de estos episodios. Una vive en Madrid y otra se ha mudado fuera de España.

A mi secretaria se lo digo por primera vez justo cuando ocurre el incidente del anillo, en marzo de 2013. Lo hago porque Javier me dice que me reúna con él en su despacho para hablar. Llego allí a las ocho de la tarde y aquello no es un despacho: es una especie de piso franco en la calle Castelló. Javier intenta empujarme dentro de aquella casa y yo le digo: ‘¡Hijo de puta! Como no me dejes en paz, llamo a tu suegro’. Sólo entonces me deja marcharme.

Al día siguiente, se presenta aterrado y sin cita en mi consulta pensando que le voy a denunciar. Se tira allí una hora llorando y diciendo que le perdone.

Mi secretaria le conoce muy bien de los años en los que ella trabajaba con mi maestro, el doctor Joaquín Soto Melo. Al explicarle la historia, me dice que Javier tiene un carácter peculiar y que no le extraña nada de lo que le cuento. A ella le doy instrucciones de que no le deje entrar en mi consulta y a Javier le digo que como venga llamo a su mujer”.

En la redacción

Amenazas telefónicas

“Javier se vuelve cada vez más histriónico. Me dice que está pasando por una mala racha porque una persona de su entorno ha intentado suicidarse y que está atravesando una especie de iluminación religiosa después de viajar al santuario bosnio de Medjugorje.

Todo era una locura y yo sólo quería llegar a un acuerdo. Es cierto que yo podía haber bloqueado mis teléfonos. Pero Javier me decía que podía hablar con policías y que tenía contactos en los ámbitos médicos que profesionalmente me podían perjudicar. Todo lo que me dijo entonces se ha ido cumpliendo.

A partir de septiembre de 2013, yo adopto una actitud mucho más agresiva. Me llama y me dice que baje un momento a la puerta de mi casa. Primero empieza llorando y diciendo que lo siente, y acaba agarrándome del cuello en la calle que hay detrás de mi casa.

Sé que es absurdo bajar. Pero en ese momento creo que el diálogo es posible. Quizá uno tiene que conocer su personalidad para entender mi conducta. El acoso se establece entre dos personas que no son iguales. Si cualquiera aparece en mi consulta y me hace una mínima parte de lo que me hace él, lo habría denunciado. Si no lo denuncio, es por su poder y por sus relaciones.

Yo tengo una consulta y no vivo de un sueldo fijo. Mis pacientes son personas que pueden irse a la clínica Mayo y sin embargo vienen a mí. Hablamos de abogados o ministros.

Meterme en una batalla judicial por acoso sexual en este país contra el yerno de Villar Mir, que era el hombre ideal, el padre perfecto, el prócer de la patria y el amigo del Príncipe [hoy Felipe VI], era casi una osadía. Yo no podía hacer eso porque la respuesta que iba a tener en los juzgados es que era una loca o una puta. Si yo viviera en Estados Unidos, todo habría sido distinto. Pero no aquí.

Mis amigos son amigos suyos. Mis vecinos de abajo son sus amigos. Mi comportamiento puede parecer ridículo, pero yo intento resolver este asunto de una forma pacífica”.

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“La respuesta que iba a tener en los juzgados sería que era una loca o una puta”
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“Sus amigos policías”

“En junio de 2013, Javier me dice que ha contactado con unos amigos policías que le van a ayudar a ponerme en mi sitio. Uno de ellos, según me dice, es [el comisario] Pepe Villarejo, con el que ha contactado a través de su relación con Francisco Granados [consejero de la Comunidad de Madrid con Esperanza Aguirre y hoy en la cárcel por la Operación Púnica].

En septiembre empiezo a recibir mensajes anónimos desde móviles y desde cabinas telefónicas. Era una voz de mujer que me llamaba puta y que me decía que me alejara de López Madrid. Anulo el teléfono al que me llegan esas llamadas y recibo una similar en el teléfono de mi casa el 3 de noviembre de 2013. Lo recuerdo porque ocurre en el puente de Todos los Santos. Ese día estoy al teléfono con Javier hasta cinco horas en tres ocasiones y acepto mantener conversaciones amistosas con él a lo largo del mes de noviembre.

¿Que por qué me creo lo que dice? Porque al principio cumple los términos. Durante ese mes Javier no me amenaza, no me envía mensajes sexuales y sólo me dice, por ejemplo, que le recomiende una película en francés para ver en versión original. Pero de pronto se corta la comunicación y se presenta con un matón en mi despacho el 10 de diciembre de 2013.

Mi secretaria, aterrada, me dice que el señor López Madrid está fuera. Al entrar por la puerta, veo que viene con un hombre al que no me presenta. Es un hombre con abrigo oscuro y un jersey de pico de color granate. Un tipo corpulento, de nariz chata y tez morena. Tiene el pelo corto y canoso y camina muy despacio. Al salir, mi secretaria me dice que tiene pinta de matón.

Javier me dice que viene a verme en contra de la opinión de su abogado porque recibe llamadas anónimas cuya autora soy yo con una tarjeta de prepago falsificada a nombre de una señora de Toledo. Me cuenta que hay un montón de denuncias, que va a tener el detalle de pararlas y que van a venir a verme sus amigos policías.

Aquel encuentro me lleva a acudir al abogado Luis Rodríguez Ramos, al que llego a través de una amiga común. Sigo recibiendo mensajes desde números anónimos y lo dejo todo en manos de mi letrado, al que le digo que transmita a Javier que estoy dispuesta a no denunciar nada si me deja en paz. Pero Javier dice que no hay nada que acordar”.

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Amenazan al hijo

“Ocurrió el último día del colegio antes de las Navidades de 2013. Al salir de clase, un nombre se acerca a mi hijo mayor y le suelta: ‘Dile a tu madre que estamos pendientes de vosotros’. La descripción que mi hijo hace de esa persona casa con la del hombre canoso que había estado en mi despacho con Javier.

Se lo cuento a mi abogado de entonces y me dice en un correo electrónico que efectivamente López Madrid ha generado un dispositivo que incluye escuchas y seguimientos a mi persona. Luego me dice que es posible que esas personas se hayan extralimitado en sus funciones y hayan ido a ver a mis hijos sin decírselo a Javier.

Unos días después me voy a República Dominicana. Vuelo al día siguiente de Navidad y vuelvo el 5 de enero de 2014. Al llegar a casa, recibo la enésima llamada amenazante y decido que ya no aguanto más. Mis hijos y mi marido se van a la Cabalgata de Reyes y yo me voy a denunciar los hechos a la comisaría de Chamartín.

Al volver a casa después de poner la denuncia, recibo una llamada desde el mismo teléfono (un Motorola de color rojo) pero no es la misma persona. Es una mujer que se lo ha encontrado en la calle y que no sabe qué hacer con él. Le digo que lo lleve a la comisaría de Chamartín y lo hace pero nadie sabe quién hace la entrega. En los aledaños de la comisaría hay cámaras por todas partes pero nadie toma nota de su identidad.

Desde entonces, todo se recrudece. Mi hijo ha recibido hasta cuatro amenazas a la puerta del colegio. Siempre es la misma persona. La misma que le amenazó en diciembre de 2013. Supongo que ya no se atreve a acercarse. Pero coloca el coche en doble fila y espera a que el niño le vea. Le saluda con la mano y se va. El niño nunca lo dice en el momento porque a veces se va al parque o a casa de unos amigos después del colegio y no quiere que la persona que lo cuida se lo lleve a casa en ese momento. ‘Mamá es una preocupona’, suele decir”.

La primera agresión

“A mí me operan el 7 de enero de 2014 en la clínica Ruber y estoy de baja esos días. El 13 de enero salgo de casa en mi coche para ir a una farmacia en el paseo de La Habana. Al llegar, me doy cuenta de que no llevo el monedero y pienso en volver a casa, pero me detengo un momento en doble fila por si tengo 50 euros en un bolsillo lateral del bolso.

Al agacharme, oigo un golpe y pienso que algún coche se ha llevado por delante el retrovisor. Pero al levantarme alguien en el asiento trasero me agarra con mucha fuerza el brazo derecho, me clava un objeto punzante en el antebrazo izquierdo y me dice: ‘Estás indefensa’.

Se oyen unos pitidos fuera y el agresor dice ‘coño’ y sale del coche. Sólo le veo por el retrovisor. Es un hombre enjuto vestido con un plumas oscuro que tiene un tatuaje redondo en la mano derecha. Yo lo denuncio y la policía ni siquiera toma huellas en mi coche.

Entre enero y marzo de 2014, se suceden las llamadas amenazantes que yo sigo denunciando. Esta vez las hace una voz aflautada. No podría decir si masculina o femenina pero imitando la voz de los dibujos animados. Me dice que van a matar a mis hijos y que soy ‘una puta lista’.

A partir de marzo, recibo también mensajes de texto amenazantes. ‘Hija de puta desquiciada, acabará contigo. Te la tiene jurada. Nadie hace lo que tú estás haciendo sin pagarlo caro’, dice uno de ellos. ‘Dices que tus hijos son tu vida’, dice otro. ‘Prepárate a vivir sin ellos. Esta vez será tu hijo el que sangre como un cerdo. Debimos mataros la última vez. Sin testigos no hay caso’.

Nadie investiga esos mensajes amenazantes que yo recibía desde distintos números. Pero unos meses después se redacta un oficio policial en el que el Motorola rojo que se encontró en la calle figura a nombre de Javier López Madrid con una tarjeta de prepago de la compañía Lebara”.

Cruce de denuncias

“A finales de marzo de 2014, Javier pone una denuncia ante la brigada de homicidios por unas llamadas agresivas que dice recibir. El 7 de abril soy yo quien pongo una denuncia contra él por acoso sexual en la sede de la unidad de la mujer de la Guardia Civil de Tres Cantos.

Dos días después de esa fecha viene a verme la hija de Javier, que tiene veintipocos años y que según él también ha recibido mensajes amenazantes. Ella viene sola a la consulta y mantenemos una conversación meramente profesional. Si creía que yo lo estaba amenazando, ¿por qué dejó que su hija viniera a verme?”

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La segunda puñalada

“La segunda agresión la sufro el jueves 10 de abril de 2014. Era el último día de clase antes de las vacaciones de Semana Santa y les había prometido a los niños unas hamburguesas porque nunca las comemos en casa. Eran más o menos las ocho de la tarde y era de día porque ya había cambiado la hora. Giro por la calle Triana, oigo un golpe y me doy cuenta de que mi hijo no lleva puesto el alzador. Me bajo del coche para cogerlo del maletero y veo al hombre canoso que había estado con Javier en mi consulta. Me clava un objeto punzante en el estómago y me dice: ‘López Madrid quiere que cierres la boca’.

Mi hijo lo oye y se pone a gritar. Yo me vuelvo para decirle que no salga del coche porque no sé si hay alguien más y si le pueden hacer algo a él. Al darme la vuelta, me doy cuenta de que el agresor se va caminando. Cierro corriendo el maletero y me meto en el coche. No grito porque me da miedo que nos vayan a hacer algo. Entonces me tapo la herida, arranco el coche y es mi hijo quien llama al 112.

Apenas sentí nada con la puñalada en el brazo pero la puñalada en el abdomen me provocó un dolor muy fuerte.

Yo pensé que me habían matado. Fue dolorosísimo. Llevaba puesto un pantalón vaquero, una parka militar verde y una camiseta blanca. Eso fue lo que asustó a mi hijo: ver la sangre sobre la camiseta blanca. Hace unos días hablaron de sangre en clase y se desmayó porque aún lo recuerda. Sufre un síndrome de estrés postraumático y revive la experiencia.

Al hablar con el 112, mi hijo no sabe decir dónde estamos exactamente. Pero la calle Triana está justo al lado de mi casa y le digo que les dé esa dirección. Allí llega primero la policía y se lleva a casa a mi hijo, que está rojo y sufre una crisis de ansiedad. Yo espero a que llegue una UVI móvil que me lleva al hospital Gregorio Marañón”.

La doctora declara

“Yo declaro y esa misma mañana, curiosamente, la UDEF presenta un documento provisional sobre la localización de los móviles. En él se empieza a decir que todos esos mensajes se envían desde el entorno de mi casa y de mi consulta. Luego llega el documento definitivo, que creo que está fechado a finales de julio. En esas fechas yo recibo hasta tres mensajes diarios de diferente índole.

A veces me dan un detalle pormenorizado de lo que hago. Algo así como ‘hoy no has salido en todo el día’, ‘llevamos toda la mañana aquí esperando a que salgas a misa’, ‘debes de tener unas enormes habilidades sexuales para que estemos desplegando este tipo de dispositivo por tu culpa’… ¡Ese tipo de cosas! También me llaman ‘puta judía’ porque mi padre era judío. Las referencias antisemitas no son constantes pero aparecen de vez en cuando.

Al leer el informe definitivo, comprobamos que las comunicaciones se hacen desde el entorno de mi casa y de mi consulta. Pero se hacen con un teléfono a nombre de Javier. También durante las Navidades, mientras yo estaba en la República Dominicana. En marzo y abril llaman desde cerca de mi casa cuando yo estoy en mi despacho. Lo sé porque todo está digitalizado y queda registrado en mi consulta.

Entonces pedimos los datos que demuestren el lugar donde está mi teléfono en cada momento. Ellos dan los datos de geolocalización de los otros teléfonos para acusarme, pero no los datos de los míos. Yo misma pido que intervengan mis teléfonos. Todos.

En torno a las diez y cuarto del 14 de junio de 2014, recibo una llamada muy extraña como con ruido y gemidos. Yo estoy con mi entrenador dando clases en casa. Cuelgo, vuelve a sonar el teléfono y es la voz de Javier López Madrid que me dice algo así como: ‘Llevo tocándome para ti desde hace dos horas’.

Esa llamada está grabada. Pero no se solicita ni cotejo de voz ni localización. Yo siempre he dicho que esa llamada Javier la hace desde su casa y vamos a solicitar tanto la localización de mi móvil como la del suyo cuando hace esa llamada el 14 de junio. Todo esto es increíble para mí.

No he dejado de recibir mensajes. El 9 de diciembre recibo éste: ‘Qué pérdida de tiempo, puta imbécil, tanto esfuerzo para acabar muerta’. En este otro me dicen: ‘Hemos ofrecido a López Madrid unas grabaciones de unas llamadas y no quiere comprarlas. A ti te interesarían’. Y en otro: ‘¿No quieres las grabaciones? Lástima. El día que te relajes te mataremos’.

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Mi marido va por días. Hay días que está enfadado y otros preocupado. Estos días con todo el lío de la prensa está muy tranquilo. Me dice que no lea nada y que no vea la televisión. Me dice que no le dé importancia porque sabe que yo estoy fuera de mí. Él nunca ha recibido llamadas ni mensajes”.

Invierte en su firma

“Al invertir mis ahorros, yo no sé que Javier es el fundador en [la firma de inversión] Tressis. Es como si mañana invierto en Bankia y luego me entero de que él está en el consejo de administración. Yo tenía una cantidad de dinero que estaba en unos depósitos y al llegar la crisis ya no rentan nada. Por eso decido entrar en la banca de inversión y llego a Tressis a través de uno de mis pacientes. Él me dice en la consulta que es buena inversión. Llamo, pido cita con el consejero delegado y le digo que llamo de parte de este señor. Firmo la cesión y me dice: ‘Javier se retrasa porque ya sabes como es’. Y de repente aparece Javier López Madrid.

Esto ocurre antes de mi denuncia, en junio de 2013. Están Javier y el consejero delegado, José Miguel Maté. Yo estaba out y de repente dice López Madrid: ‘Qué raro, que callada estás, doctora, con lo habladora que eres’. Y yo es que no podía decir nada, estaba paralizada. No me esperaba que fuera a estar allí.

Javier alardeaba de grandes operaciones como la de Abertis pero nunca habló de Tressis. De Bankia hablaba en plan muy farrullero (sic). Decía que estaba imputado y de hecho me mandó un mensaje en el que me preguntaba si me ponían los imputados, que si me excitaban.

Al final de la reunión en Tressis, me quedé para que me explicara. Entonces me dijo que lo sentía y que estaba pasando por un mal momento y me pidió que no retirara mi dinero porque le iba a dejar en mal lugar delante de su socio. En ese momento me promete que Tressis nunca va a mantener una comunicación conmigo a través de él”.

La “cuadra” de Javier

“¿Por qué doy una serie de nombres que aparecen en el sumario? Porque siempre pienso que los nombres que él da junto con las personas de su cuadra [de mujeres] son personas que le puede ayudar en este tipo de montaje telefónico, que puedan enviarse mensajes entre ellos que le sirvan a él de coartada.

Me sorprende mucho que alguna de esas personas diga en su declaración que ha recibido mensajes desde octubre de 2013 a junio de 2014. Que le han llamado a ella, a su marido, a su suegra o a su centro de trabajo y que López Madrid le ha dicho que no denuncie porque se trata de una dermatóloga obsesiva. A mí me parece un asunto lo suficientemente grave como para que lo denuncies aunque López Madrid sea un amigo tuyo encantador y que te diga que no hagas nada.

Yo hablo de una cuadra de mujeres. Javier dice que hay tres mujeres que tiene dentro de su cuadra porque mantiene relaciones con ellas. Luego habla de otras con las que lo ha intentado y no lo ha conseguido. Dice que el marido de una le ha querido pegar un puñetazo y que es una mojigata. Pero no quiero dar nombres. Hablo sólo de aquéllas que él dice que forman parte de su cuadra porque entiendo que en un momento determinado pueden prestarle ayuda. Y Ricky Fuster aparece en el sumario porque el teléfono desde que se me mandan mensajes el 18 de septiembre está a su nombre y ese teléfono lo utiliza su mujer, que es Mónica Sánchez Navarro”.

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Las chocolatinas

“Yo le hubiera enviado dos kilos de bombones a Javier si así se hubiera tranquilizado. [Javier López Madrid decía este miércoles en Voz Populi que la doctora Pinto le había enviado unas chocolatinas] Yo tenía en mi despacho una caja de chocolatinas que eran para otra persona. Él adjunta unas hojas en el sumario manuscritas en donde no recuerdo qué dijo exactamente. Pero curiosamente no aparece un encabezado (‘querido quien sea’) ni la hoja de despedida. Javier se lleva las chocolatinas de mi despacho el 10 de diciembre y retira la primera y la segunda hoja… Se lleva la caja porque cree que va destinada a una persona que le genera unos celos increíbles. Es como una obsesión, un enemigo que tiene del que no puedo dar su nombre”.

Meses abominables

“A quien crea que es un montaje le diría que esto no sólo me ha afectado a mí sino a mi familia. Hay un niño menor de 10 años que ha tenido que declarar en el juzgado y que está en tratamiento psiquiátrico. Cuando me apuñalaron, estuve una semana sin salir de mi casa. Sólo volví a salir cuando empecé a tener seguridad privada. No he pisado la calle sola desde entonces. Sólo quiero que esto pare.

Lo que me han hecho es abominable. Es inconcebible pensar que todo esto lo pueda estar generando yo: no tengo ni los medios ni las posibilidades reales de hacer esto.

Yo no sé cómo se puede fingir una puñalada abdominal de cinco centímetros. Hay una herida de arma blanca y me tienen que explorar. No sé cómo se puede fingir eso. A mi hijo se lo tuvo que llevar llorando la policía. Yo no sé cómo se puede fingir eso.

El viernes puse una denuncia en la Secretaría de Estado de Interior haciendo referencia a todos los defectos que veo en la investigación de la policía.

Yo tengo la sensación de que hay una manipulación y una intervención en la investigación del caso. Javier habla primero de policías en un sentido genérico y luego dice que ha contratado al comisario Villarejo. Me dice que Pepe Villarejo es una persona experta en generar coartadas y en poner en su sitio a las putas locas como yo”.

(Artículo elaborado con la edición de Pablo Romero, Fernando Baeta, Salugral Adriana y David Domínguez).

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“Solo volví a salir de casa cuando tuve seguridad privada”
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Conexiones empresariales de Javier López Madrid | Quién Manda - CIVIO
Conexiones empresariales de Javier López Madrid | Quién Manda – CIVIO

Elisa Pinto, sus frases clave

En una extensa entrevista, de más de dos horas de duración, la doctora Elisa Pinto ha ido desgranando meses de acoso, ataques, angustia y via crucis judicial frente al conocido financiero Javier López Madrid, yerno del poderoso empresario Juan Manuel Villar Mir.

En una extensa entrevista, de más de dos horas de duración, la doctora Elisa Pinto ha ido desgranando meses de acoso, ataques, angustia y via crucis judicial frente al conocido financiero Javier López Madrid, yerno del poderoso empresario Juan Manuel Villar Mir. Estas frases resumen su historia

CÓMO SE CONOCIERON:

“Conozco a Javier López Madrid desde la primavera de 2012, cuando acude a mi consulta acompañado por su mujer, Silvia Villar Mir. Poco a poco empieza una especie de flirteo telefónico”.

CUÁNDO EMPEZÓ EL ACOSO:

“Durante el verano de 2013 empieza a enviarme mensajes subidos de tono con contenidos e imágenes de índole sexual. Mensajes de texto y mensajes de voz”.

PRIMERAS AMENAZAS:

“Me decía que si en algún momento le denunciaba iban a enterrar las denuncias, porque él tenía acceso a la policía y yo no iba a tener nada que hacer. Que le ayudaba su amistad con la Casa Real”.

EL SUEGRO:

“En cierta ocasión le tuve que decir: ‘¡Hijo de puta, como no me dejes en paz, llamo a tu suegro!'”.

SUS AMISTADES:

“Javier me decía que podía hablar con policías y que tenía contactos en los ámbitos médicos que profesionalmente me podían perjudicar”.

DENUNCIAR O NO DENUNCIAR:

“Si no le denuncio antes es por su poder y relaciones. Yo tengo una consulta y no vivo de un sueldo. Mis pacientes pueden irse a la clínica Mayo y vienen a mí. Abogados, ministros…”.

“Meterme en una batalla judicial por acoso sexual en este país contra el yerno de Villar Mir, que era el hombre ideal, padre perfecto, prócer de la patria y amigo del Príncipe [ahora Felipe VI] era casi una osadía… La respuesta que iba a tener en los juzgados es que era una loca o una puta”.

“Mis amigos son amigos suyos. Mis vecinos de abajo son sus amigos. Mi comportamiento puede parecer ridículo. Pero yo intento resolver este asunto de una forma pacífica. No tengo otra forma de actuar”.

MÁS AMENAZAS:

“En junio de 2013, López Madrid me dice que ha contactado con unos policías que le van a ayudar a ponerme en mi sitio. Uno de ellos es el comisario Pepe Villarejo, con el que ha contactado a través de Francisco Granados”.

MENSAJE ANÓNIMOS:

“A partir de septiembre de 2013, empiezo a recibir mensajes anónimos desde móviles y desde cabinas telefónicas. Era una voz de mujer que me llamaba puta y que me decía que me alejara de López Madrid”.

CON UN MATÓN EN LA CONSULTA:

“Un día Javier López Madrid vino a mi consulta con un hombre al que no me presenta. Es un hombre con un jersey de pico de color granate y un abrigo encima. Un tipo corpulento de nariz chata y tez morena y con el pelo canoso y muy corto. Caminaba muy despacio. Al salir, mi secretaria me dice que tenía pinta de matón”.

AMENAZAS A LOS HIJOS:

“Un día a finales de 2013, al salir de clase, un nombre se acerca a mi hijo mayor y le dice: ‘Dile a tu madre que estamos pendientes de vosotros’. La descripción que mi hijo hace de esa persona casa con la del hombre canoso al que había estado en mi despacho con López Madrid”.

“Mi hijo ha recibido cuatro amenazas a la puerta del colegio. Siempre es la misma persona. El que le amenazó en diciembre de 2013. Coloca el coche en doble fila y espera a que el niño le vea. Le saluda con la mano y se va”.

PRIMERA AGRESIÓN:

“La primera agresión fue el 13 de enero. Salgo de casa en mi coche para ir a la farmacia en el Paseo de La Habana. Al llegar me doy cuenta de que no llevo el monedero y pienso en volver a casa pero paro un momento en doble fila por si tengo 50 euros en un bolsillo lateral del bolso. Al agacharme, oigo un golpe y pienso algún coche se ha llevado por delante el retrovisor. Pero al levantarme alguien me agarra con mucha fuerza el brazo derecho y me clava un objeto punzante en el antebrazo izquierdo y me dice: ‘Estás indefensa’. Se oyen unos pitidos fuera, dice ‘Coño’ y sale del coche”

“Al agresor sólo le veo por el retrovisor. Es un hombre enjuto vestido con un plumas oscuro que tiene un tatuaje redondo en la mano derecha. Yo lo denuncio y la policía ni siquiera toma huellas en el coche”.

MÁS LLAMADAS ANÓNIMAS:

“Entre enero y marzo de 2014 se suceden las llamadas amenazantes. Esta vez con una voz aflautada, imitando la voz de los dibujos animados. Entonces empieza a cambiar el contenido. Me dicen que van a matar a mis hijos y que soy ‘una puta lista'”.

SEGUNDA AGRESIÓN:

“La segunda agresión la sufro el jueves 10 de abril de 2014. Iba en coche con mi hijo por la calle Triana. De pronto oigo un golpe y me doy cuenta de mi hijo no lleva puesto el alzador y que está en el maletero. Eran más o menos las ocho de la tarde y era de día porque ya había cambiado la hora. Me bajo del coche y veo al hombre canoso que había venido con él a la consulta. Me clava un objeto punzante en el estómago y me dice: ‘López Madrid quiere que cierres la boca'”.

“Mi hijo lo oye y se pone a gritar. Le digo que no salga del coche porque no sé si hay alguien más en el entorno y le pueden hacer algo a él. Al darme la vuelta, me doy cuenta de que el agresor se está yendo caminando. Cierro corriendo el maletero y me meto en el coche. Entonces me tapo la herida, arranco el coche y es mi hijo quien llama al 112”.

“La puñalada en el abdomen me provocó un dolor muy fuerte. Yo pensé que me habían matado. Fue dolorosísimo. Yo llevaba puesto un pantalón vaquero y una camiseta blanca. Eso fue lo que asustó a mi hijo: ver la sangre sobre la camiseta blanca. Sufre un síndrome de estrés postraumático y revive la experiencia”.

VILLAREJO:

“Javier habla primero de policías en un sentido genérico y luego dice que ha contratado al comisario Villarejo. Me dice que Pepe Villarejo es una persona experta en generar coartadas y en poner en su sitio a las putas locas como yo”.

MÁS LLAMADAS:

“El 14 de junio de 2014, a las 10:15 aproximadamente, recibo una llamada muy extraña, como con ruido y gemidos. Yo estoy en ese momento con mi entrenador dando clase en casa. Cuelgo y vuelve a sonar el teléfono, y es la voz de Javier López Madrid que me dice algo así como: ‘Llevo tocándome para ti desde hace dos horas'”.

CASO BANKIA:

“Javier alardeaba de grandes operaciones como la de Abertis […] pero nunca habló de Tressis. De Bankia hablaba en plan muy farrullero (sic). Decía que estaba imputado y, de hecho, me mandó un mensaje en el que me preguntaba si me ponían los imputados, que si me excitaban”.

INVESTIGACIONES POLICIALES:

“El pasado viernes interpuse una denuncia en la Secretaría de Estado de Interior haciendo referencia a todos los defectos que veo en la investigación por parte de la policía”.

LA ‘CUADRA’ DE LÓPEZ MADRID:

“Él dice que hay tres mujeres que tiene dentro de su ‘cuadra’ porque mantiene relación con ellas. Luego habla de otras más, con otras lo ha intentado y no lo ha conseguido; incluso el marido de una le ha querido pegar un puñetazo y él dice que es una mojigata. Pero no quiero dar nombres”.

¿MONTAJE?:

“Al que pueda pensar que esto es un mensaje le diría que es algo no ha afectado solo a mí sino que ha afectado a mi familia. Que hay un niño menor de 10 años implicado en esta situación, que ha tenido que declarar en el Juzgado, que está en tratamiento psiquiátrico por un síndrome de estrés postraumático. Que desde que me apuñalaron el 10 de diciembre, estuve una semana sin salir de mi casa, y que volví a salir cuando empecé a tener seguridad privada. Que no he pisado la calle sola desde entonces. Que llevo una vida limitada desde que salgo de mi casa las 8 de la mañana hasta que la persona que me acompaña se va a las 5. Que los sábados solamente salgo a la calle de 9 a 2 y que el resto del tiempo, si no hay alguien que me pueda acompañar, no salgo sola y que realmente yo solo quiero que esto pare. Que en diferentes ocasiones he intentado que parase, hemos pedido que parase, simplemente y que la parte contraria no ha querido…”.

“Lo que me han hecho es abominable y es inconcebible pensar que todo esto pueda estarlo generando yo porque no tengo ni los medios ni la posibilidad real de hacerlo”.