Por nosotros no quedará

Foto: Dani Pozo

Foto: Dani Pozo

Queridos accionistas y suscriptores:

Cada vez que alguien me pregunta por la bomba informativa que, según el imaginario colectivo acompañará la salida de EL ESPAÑOL y dejará fuera de combate al actual Jefe de Gobierno, suelo contestar que lo último que tengo en la cabeza en estos días de intensivo pedaleo tecnológico es cuál será nuestra primera portada. Entre otras razones porque es difícil imaginar una noticia más trascendente a medio y largo plazo que la propia aparición de nuestro periódico. Por eso en la Avenida de Burgos se celebra cada avance en la visualización del sistema editorial como si fuera un gol de una final de la Champions.

Un agosto en la Avenida de Burgos (y IV)

Queridos accionistas y suscriptores:

Cada vez que alguien me pregunta por la bomba informativa que, según el imaginario colectivo acompañará la salida de EL ESPAÑOL y dejará fuera de combate al actual jefe de Gobierno, suelo contestar que lo último que tengo en la cabeza en estos días de intensivo pedaleo tecnológico es cuál será nuestra primera portada. Entre otras razones porque es difícil imaginar una noticia más trascendente a medio y largo plazo que la propia aparición de nuestro periódico. Por eso en la Avenida de Burgos se celebra cada avance en la visualización del sistema editorial como si fuera un gol de una final de la Champions.

En algún recodo de la canícula he sentido sin embargo la tentación de coger por banda al morboso interlocutor de turno que anhela poder hacerse el enterado en la próxima tertulia veraniega y explicarle, pidiéndole la máxima reserva, que tenemos unos documentos que acabarán para siempre con Rajoy pues prueban de forma inequívoca su connivencia con la corrupción en el PP.

“Cuenta, cuenta… sabes que yo soy una tumba”, me diría el fulano babeando de ansiedad para poder salir corriendo a trasladarlo de oreja en oreja. Entonces yo le explicaría que tenemos unos SMS de apoyo a Bárcenas, tecleados en el móvil personal del presidente desde el propio palacio de la Moncloa. Y que el último de ellos dice “Lo entiendo, Luis. Sé fuerte. Mañana te llamaré”. Y que está enviado 48 horas después de que se divulgara oficialmente que el ex tesorero tenía 25 millones escondidos en Suiza. Y que coincide con el momento en que estaba a punto de aflorar la contabilidad B del PP en la que consta que Rajoy cobraba sobresueldos ilegales. Lo nunca visto en materia de pistolas humeantes.

Cuando la jovial expectativa de ese prototípico diletante en Corte se trocara primero en un rictus de estupor y luego en una mueca de decepción, cuando el tipo estuviera a punto de reprocharme que le tomara el pelo al fingir revelarle lo ya publicado, yo le cogería ficticiamente por las solapas y le diría: “¿Pero por quién me has tomado? ¿Tú crees que hemos captado 5.624 inversores, que hemos reunido 18 millones de euros, que hemos creado más de cien puestos de trabajo, que hemos contratado a un estudio de diseño en Londres y a un artista gráfico en Bielorrusia, que hemos reunido a algunos de los mejores periodistas y técnicos españoles sólo para que los imbéciles y cobardes como tú tengáis más madera que amortizar a beneficio de inventario, con una mano en el gin-tonic y la otra protegiendo la cartera, mientras decís que Mariano es un castigo de la Providencia pero anda que los otros…?”.

Y aunque el diletante pusiera ojos de cordero degollado, yo no soltaría ya mi presa: “Sabes lo que te digo, que si el número uno de EL ESPAÑOL publicara un vídeo de Rajoy apuñalando a una viejecita y se convocara un pleno extraordinario del Congreso para debatir sobre el asunto, siempre habría una diputada tan chillona como la que esta semana ha proclamado que los embajadores ante la OCDE “se matan trabajando” -y que por lo tanto lo de los Wert es en realidad un castigo- que pediría una investigación sobre la agresividad de la anciana que se abalanzó sobre el presidente en el momento en que se disponía a despachar su correspondencia, abrecartas en ristre. Y que cuando Rajoy pronunciara un campanudo “me equivoqué” -refiriéndose, claro, a que no debía haber abierto las cartas delante de una extraña-, todos los miembros del grupo popular aplaudirían puestos en pie y votarían como un solo hombre, e incluso alguno como dos, solidarizándose con aquel de cuya caprichosa voluntad dependen. Y, no, no te escabullas, ocurriría que al día siguiente la prensa gubernamental de izquierda, de centro y de derecha se pondría de costado y las televisiones pendientes de la nueva piñata de licencias que se avecina se limitarían a nadar y guardar la ropa, cuidando bien a quién dejan hablar y a quién no bajo la directa supervisión de Soraya y sus pinches de cocina. Y encima ocurriría que las sabandijas como tú empezaríais a mascullar que algunos irresponsables entorpecemos la recuperación económica”.

¡Qué poco nos conocen a mis compañeros y a mí quienes creen que EL ESPAÑOL será el instrumento de una miope venganza! Como si en esta fascinante era de la revolución digital fuéramos a ser tan bobos como la mujer de Lot o a perder un solo átomo de energía mirando hacia atrás con ira. Es tan irrelevante el señor Rajoy que nadie se acordará de él cuando se haya muerto. Hablo sólo de política. Quiero decir que, a diferencia de González, Aznar e incluso Zapatero, el sonriente nefelibata, Rajoy saldrá para siempre de nuestras vidas a la vez que lo haga de la Moncloa.

Con visión de luces cortas, nada nos convendría tanto como que de las próximas urnas surgiera un gobierno estaférmico en precario, como el de aquella última legislatura felipista en la que nos hinchamos a vender periódicos mientras las letras de cambio iban venciendo y los cadáveres -por desgracia en sentido literal- afloraban en sus lechos de cal viva. Pero tampoco ese es el cálculo de EL ESPAÑOL. Las elecciones que de verdad nos importan son las de dentro de diez o veinte años cuando nuestras ideas hayan calado en la sociedad.

También: vídeo completo de la bienvenida de Pedro J. Ramírez a la redacción de EL ESPAÑOL

Si yo emprendo este tercer viaje de Colón, esta nueva salida de don Quijote es porque estoy convencido de que el desarrollo tecnológico permite ya que los periodistas volvamos a cumplir el papel de Defensor Civitatis que el hundimiento del modelo de negocio de la prensa impresa y la subsiguiente interferencia de los poderosos en los medios nos han arrebatado.

Al darles la bienvenida en esta emocionante semana expliqué el lunes a mis compañeros que EL ESPAÑOL “nace al servicio de todo aquel que se sienta indefenso frente al poder” y me comprometí ante ellos a “proteger los derechos constitucionales de los ciudadanos como votantes, como contribuyentes, como consumidores, como usuarios de servicios públicos, como accionistas de empresas cotizadas, como socios de entidades deportivas o como clientes de entidades bancarias”.

¿Cómo lo haremos? Impulsando los cambios en las reglas de juego recogidas en nuestras Obsesiones -en ellas no hay ninguna referencia ad hominem- y vigilando noche y día, durmiendo incluso con los ojos abiertos para que nadie abuse de su cargo o preeminencia, como según Saavedra y Fajardo debía hacer el león que representaba al príncipe volcado en el bienestar de su reino.

Tras los centenares de enmiendas recibidas durante la semana ya puedo anunciar que en esas prioridades editoriales habrá significativos cambios y adiciones. Hoy sometemos además las Normas de Conducta de la Redacción de EL ESPAÑOL, nuestras normas éticas, a la consideración y debate de accionistas y suscriptores. Se trata de un paso clave en el “hagámoslo juntos” porque como expliqué ante mis compañeros “elegir el periodismo como manera de vivir supone ingresar en una orden de caballería con su escala de valores, sus reglas y su código de honor”. Lo que pedimos por tanto a los que os suméis al empeño es que nos ayudéis a autorregularnos.

Esa mañana doblemente luminosa del 24 de agosto resumí nuestro proyecto intelectual en dos demandas muy concretas: “Buscad la verdad y cuidad la sintaxis”. O lo que es lo mismo: sed rigurosos en el fondo y en la forma. También reclamé el apoyo crítico de la redacción: “Si me equivoco, corregidme. Si dudo, ayudadme. Si os convenzo, seguidme”. Entonces nos miramos a los ojos y uno por uno fuimos sellando nuestro compromiso con el “Por mí no quedará” de Antonio Maura.

España necesita un impulso revitalizador a través del periodismo crítico. Cualquiera que pueda testar el ambiente de entusiasmo indomable que impera en la sede de EL ESPAÑOL se dará cuenta de que por nosotros no quedará. ¿Y por vosotros? Cuanto más contribuyáis a que crezca el número de nuestros suscriptores, promocionando el proyecto entre vuestro círculo de amigos para que a su vez ellos repitan la jugada, mejor garantizaréis la independencia y la fuerza del rugido del león. Del león que lleváis dentro.

[su_panel background=”#f5f5f5″ border=”0px solid #eeeeee” shadow=”0px 0px 0px #eeeeee”]

NORMAS DE CONDUCTA DE LA REDACCIÓN DE EL ESPAÑOL

El compromiso esencial de los periodistas de EL ESPAÑOL es proporcionar a los ciudadanos una información veraz de la más alta calidad.

Ese compromiso se traduce en la obligación de ser diligentes en la búsqueda de la verdad y en la comprobación de todos los datos de la información; en la obtención de todas las versiones posibles; en el mantenimiento de un punto de vista crítico sobre los hechos y en el rechazo de cualquier presión indebida que pretenda subordinar el trabajo periodístico a intereses particulares.

RELACIONES CON LAS FUENTES

1. Los periodistas de EL ESPAÑOL tienen el derecho y el deber de no revelar sus fuentes de información. No difundirán informaciones que hayan aceptado recibir bajo el compromiso del ‘off the record’ siempre que se mantengan las circunstancias del acuerdo.

2. Los periodistas de EL ESPAÑOL deben precisar siempre si los datos que publican proceden de su propia observación, de documentos o de terceras personas. En este último caso, si la información proviene de una única persona no deben emplear el plural ‘fuentes’ y concretar, como mínimo, de qué ámbito procede (‘fuente sindical’ o ‘fuentes diplomáticas’ o ‘fuentes próximas a’). Evitarán fórmulas vacías de contenido comol ‘fuentes competentes’ o ‘fuentes bien informadas’.

3. Cuanto menos identificada o cuanto más imprecisa sea la fuente, mayor será la obligación de verificación. Si se publica la información proporcionada por un anónim, deberá constar esa característica de la fuente, indicando cuál es el motivo (temor a represalias, desconocimiento de su identidad por proceder del Buzón de Denuncias, compromiso de confidencialidad por razón de la materia o del lugar de trabajo de la fuente, etc).

5. Cuando sea imprescindible cambiar el nombre de alguna persona (agentes de los servicios secretos, menores, víctimas de delitos sexuales o malos tratos) esa modificación será advertida a los lectores.

6. Los periodistas de EL ESPAÑOL procurarán que la relación con sus fuentes no comprometa su integridad e imparcialidad. No aceptarán regalos, viajes o tratos de favor, como regla general. La aceptación de invitaciones relacionadas con la crítica gastronómica y cultural o con la cobertura de informaciones ha de estar justificada por su interés periodístico y debe ser autorizada por los responsables de la Redacción.

EMPLEO DE CITAS

7. Cada palabra o expresión entrecomillada por los periodistas de EL ESPAÑOL debe responder con fidelidad a lo transmitido por el emisor. La edición de un testimonio nunca debe alterar el sentido y la intencionalidad del emisor.

8. Los periodistas de EL ESPAÑOL no plagiarán ni reproducirán parcialmente textos de otro autor, ni en su literalidad ni en su estructura o argumentación, sin atribuírselos de forma expresa.

9. Cuando incluyan en sus textos informaciones extraídas de otros medios deberán atribuírselas, incluso si se trata de algún dato aislado. No será preciso hacerlo si EL ESPAÑOL corrobora la noticia con sus propias fuentes. Por razones de equidad y cortesía, la mención al medio y a su autor será imprescindible cuando se trate de una exclusiva, si es posible incluyendo el enlace.

10. Los periodistas de EL ESPAÑOL no publicarán nunca rumores no verificados, sin que su atribución a otro medio sirva de excusa para ello.

OBTENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN

11. Los periodistas de EL ESPAÑOL tienen que buscar y difundir honestamente todos los ángulos posibles de los hechos, situándolos en su contexto adecuado y sin omitir aspectos esenciales, en especial si el asunto es controvertido. Esta tarea será inexcusable cuando se trate de investigaciones policiales o judiciales.

12. Ninguna persona, física o jurídica, puede verse sorprendida por la aparición de una noticia originada en la redacción de EL ESPAÑOL en la que resulte cuestionada, descalificada o perjudicada sin haber tenido previamente la posibilidad de dar su versión y que ésta sea difundida, si el afectado lo desea. Cuando no se le haya podido localizar o no haya querido responder, se harán constar estas circunstancias. Si la noticia tiene como base un documento oficial u otra fuente externa se tratará de recoger la versión del afectado lo antes posible sin que ello retrase la publicación.

13. Los periodistas de El ESPAÑOL no utilizarán métodos ilegales para obtener información. Sólo en casos de importancia excepcional, y siempre que no sea posible obtener la información por ninguna otra vía, podrán utilizar personalidades fingidaso realizar grabaciones subrepticias. La regla general es advertir al interlocutor de que sus palabras y/o imagen van a ser grabadas; la alteración de esta norma deberá ser autorizada por los responsables de la Redacción.

14. Si la información tiene una base documental, los periodistas de EL ESPAÑOL deben hacer todo lo posible para garantizar su autenticidad. No harán nunca una selección sesgada o intencionalmente dirigida a favorecer una determinada tesis, a partir de esos documentos.

15. Los periodistas de EL ESPAÑOL respetarán los derechos fundamentales al honor, la intimidad, la propia imagen y la presunción de inocencia. Se atendrán así a los límites a las libertades de expresión e información de acuerdo con la Constitución española, incluida la protección de la juventud y la infancia.

16. Las fotografías e imágenes de vídeo que representen la realidad deben ser genuinas y sin distorsiones más allá de un correcto tratamiento técnico para lograr una difusión de calidad y de la capacidad periodística de poner el énfasis en uno u otro aspecto de la información.

17. Los periodistas de EL ESPAÑOL evitarán la difusión de expresiones e imágenes hirientes o despectivas sobre religiones, etnias o grupos sociales determinados, salvo que resulte imprescindible desde el punto de vista del interés informativo.

18. La información y la opinión estarán diferenciadas con nitidez. Las informaciones no contendrán juicios de valor del periodista.

COMPROBACIÓN DE LOS DATOS

19. Los periodistas de EL ESPAÑOL comprobarán la veracidad de los datos que incluyan en sus informaciones con independencia de la existencia de otros controles en la
Redacción. Las prisas no deben ser excusa para incluir datos no verificados. Si urge entregar una información y hay aspectos no comprobados deberá advertirse a los responsables de la Redacción. Al menos una segunda persona supervisará siempre cada historia o información.

20. Los datos dudosos o de singular complejidad o trascendencia deben ser verificados por, al menos, dos fuentes independientes entre sí. El hecho de que la información provenga de una fuente oficial, de una institución o esté apoyada en un documento no eximirá al periodista de comprobar los aspectos que puedan resultar más conflictivos.

21. Los periodistas de EL ESPAÑOL deberán asegurarse de que sus informaciones no contengan injurias ni calumnias.

RECTIFICACIONES

22. EL ESPAÑOL corregirá con inmediatez los errores de hecho, sin necesidad de esperar a recibir una queja.

23. Las rectificaciones procedentes de personas o instituciones aludidas serán publicadas en lo referente a los datos fácticos, pero no cuando tengan que ver con juicios de valor, interpretaciones u opiniones.

CONFLICTOS DE INTERÉS

24. Los periodistas de EL ESPAÑOL evitarán los conflictos de interés entre sus actuaciones privadas (inversiones bursátiles, militancia activa en partidos, relaciones familiares) y su labor profesional. Cuando exista el menor riesgo de ello advertirán a los responsables de la redacción y serán sustituidos por otro compañero.

25. Los periodistas de EL ESPAÑOL no utilizarán la información que obtengan en el ejercicio de su profesión en beneficio personal o en el de sus familiares.

26. Ningún periodista de EL ESPAÑOL podrá trabajar, de forma remunerada o no, para gabinetes de imagen o de comunicación, empresas de relaciones públicas o agencias de publicidad.

[/su_panel]

[su_spacer size=”32″]

[su_button url=”http://foro.elespanol.com/” style=”flat” background=”#ef2d43″ size=”6″ center=”yes” radius=”0″ target=”blank”]Entra al debate de las Normas de Conducta de EL ESPAÑOL[/su_button]

 

Las 25 obsesiones de EL ESPAÑOL

ilustracion espanol nueva

Dice el Diccionario que una obsesión es “una idea que con tenaz persistencia asalta la mente”. Si esa idea es maligna -apoderarse de algo, dañar a alguien- o peligrosa -los deportes de alto riesgo- la obsesión desemboca a menudo en el delito o la desgracia. Pero si esa idea genera belleza, bienestar, justicia o libertad la obsesión se convierte en la mejor palanca de la creación artística, el progreso científico o el avance de la civilización porque la obsesión alimenta la fe, mantiene viva la esperanza e incita a la acción…

UN AGOSTO EN LA AVENIDA DE BURGOS (III)

Queridos accionistas y suscriptores:

Dice el Diccionario que una obsesión es “una idea que con tenaz persistencia asalta la mente”. Si esa idea es maligna -apoderarse de algo, dañar a alguien- o peligrosa -los deportes de alto riesgo- la obsesión desemboca a menudo en el delito o la desgracia. Pero si esa idea genera belleza, bienestar, justicia o libertad la obsesión se convierte en la mejor palanca de la creación artística, el progreso científico o el avance de la civilización porque la obsesión alimenta la fe, mantiene viva la esperanza e incita a la acción.

En el debate intelectual toda obsesión aporta el idealismo inconformista de quien aspira a perfeccionar las cosas. Frente a impulsos tan legítimos como egoístas, es un sentimiento generoso y altruista. El gran artista gráfico Alfred Stieglitz distinguía entre su “pasión” por la fotografía y su “obsesión” por la búsqueda de la verdad. Algo así como la famosa dicotomía de Isaiah Berlín entre el zorro que sabe muchas cosas y el erizo que sabe una gran cosa.

Nosotros, los fundadores de EL ESPAÑOL, no aspiramos a alcanzar ninguna certeza absoluta pero además de unos principios liberales, una conciencia cívica y un sentido solidario, fáciles de proclamar y compartir por la mayoría de nuestros conciudadanos -empezando por el resto de los medios de comunicación-, creemos tener una serie de ideas concretas que servirían para mejorar la calidad de nuestra democracia. Un agenda de propuestas capaces de impulsar en ámbitos diversos el progreso espiritual y material de los españoles.

Y si queremos transformarlas en obsesiones es porque la mayoría de ellas afectan a intereses creados, poderes constituidos e incluso a genes tan nefastos y arraigados en España como el inmovilismo y la pereza, que no bastaría con enunciarlas una o dos veces al año. Con eso no lograríamos nada. A lo sumo a escuchar la reverberación de una voz en el vacío.

No, es preciso “machacar y machacar”, como proponía Ramón Pérez de Ayala en su memorable artículo “Sobre la tontería”, publicado exactamente hace cien años en el número 35 de nuestra mater et magistra, la revista “España”. “Machacando se forja la reja del arado y se llega a la impalpable hoja o panal de oro. Machacando se consiguen los empeños, se ganan las batallas”.

Nosotros, los fundadores de EL ESPAÑOL, no aspiramos a alcanzar ninguna certeza absoluta pero […] creemos tener una serie de ideas concretas que servirían para mejorar la calidad de nuestra democracia.

El que sería considerado -junto a Ortega y Marañón- como uno de los tres “padres intelectuales” de la Segunda República pedía beligerancia constante frente al “monstruo enervante, fiero, espantoso, abrumador de la tontería… que en España tiene su madriguera”. ¿Cómo no sentir la actualidad de su diagnóstico cuando explicaba que el problema de nuestro país -y no digamos de nuestra clase política- es que “todos los tontos juntos parecen un sólo tonto” porque “cuando tropezamos con un nuevo tonto nos parece que es el mismo tonto con que antes habíamos tropezado innumerables veces”?

Ilustración: Javier Muñoz
Ilustración: Javier Muñoz

Basta recalar en los aborregados predios del Congreso y el Senado, no digamos de los parlamentos autonómicos, y escuchar a sus ortopédicos portavoces o a ministros, subsecretarios, consejeros, consellers o conselleiros para tener esa sensación tan coral como unívoca. Parafraseando a Espríu “diversas son las hablas, diversas las palabras”, pero “han convenido todas” en una misma lengua de madera: la de la cupulocracia. Se manda desde arriba, se obedece desde abajo, a costa del secuestro de nuestros derechos de participación política.

Por eso hay que “machacar y machacar”, por eso llamamos a nuestras prioridades “obsesiones”; porque ellos tienen las televisiones públicas y privadas, la prensa empapelada y todos los resortes del poder económico a su servicio. Nosotros, sólo la fuerza contagiosa de un movimiento ciudadano. Esta melodía regeneracionista -ni revolución ni inmovilismo, reformas radicales- debe sonar dos o tres veces por mes, dos o tres veces por semana, dos o tres veces por hora, dos o tres veces por minuto hasta ir calando como un chirimiri pertinaz y oxigenante en los huesos de la España que necesita el cambio.

Desde que el 1 de enero anuncié la fundación de EL ESPAÑOL vengo diciendo que lo haremos juntos. Ha llegado el momento de pasar a la acción. Aquí están nuestras 25 obsesiones a modo de ponencia. Si sois accionistas o suscriptores tenéis dos semanas para valorarlas, comentarlas, enmendarlas o completarlas. Puesto que seremos vuestra voz, esperamos vuestra ayuda para moldearla y modularla.

 

1.- España y las Españas

España es la morada vital de los españoles. Es también la entidad histórica y política que garantiza los derechos y libertades de todos los ciudadanos, la solidaridad entre sus habitantes y el anclaje con la Unión Europea. Tenemos mucho de lo que enorgullecernos y unas cuantas cosas de las que avergonzarnos. Debemos impulsar un patriotismo transversal basado en los valores constitucionales.

El interminable proceso de transferencias del Estado a las comunidades autónomas pone en peligro la eficacia del sistema, socava la igualdad entre españoles y amenaza la propia unidad nacional. Creemos que ha llegado el momento de cerrar el modelo territorial blindando en la Constitución las competencias exclusivas del Estado y fijando el techo de las competencias autonómicas.

España es una realidad plural. Algunos nacionalismos excluyentes plantean la segregación de sus territorios. Consideramos que es inaceptable la independencia de cualquier comunidad sin que lo decida el conjunto de los españoles o sus representantes.

Urge desarrollar el artículo 155 de la Constitución para garantizar la lealtad de los gobiernos autonómicos al principio de legalidad, modulando la retirada de competencias y demás respuestas del Estado en función de la gravedad de las conductas. También debería restablecerse la tipificación penal de la convocatoria de consultas ilegales.

Entendemos al mismo tiempo que todo grupo de ciudadanos debe tener la posibilidad de plantear cualquier aspiración por cauces democráticos. Sería conveniente pues que la reforma de la Constitución incluyera también la regulación del derecho de secesión, como por ejemplo ha hecho Canadá con la denominada ‘ley de claridad’. Una norma similar debería implicar a las Cortes Generales en ese eventual proceso estableciendo mayorías cualificadas y otras restricciones para que resultara válido.

2.- Otra ley electoral

Seguimos teniendo la ley electoral improvisada en 1977 cuando ni siquiera se había redactado la Constitución. Es una norma que castiga a las minorías y sobre todo deja el control de diputados y senadores en manos de las cúpulas de sus partidos. Hay que ir a un sistema que recoja más fielmente las preferencias de los ciudadanos, de forma que exista mayor proporción entre los votos y los escaños. También debe reforzarse el vínculo entre los diputados y sus electores. El modelo alemán debería ser el ejemplo a seguir: es más proporcional y da opción a elegir de forma directa a una parte de los parlamentarios en circunscripciones uninominales.

3.- Separar al Ejecutivo del Legislativo

No hay democracia auténtica sin una división real de los poderes del Estado. Planteamos avanzar hacia un régimen presidencialista que establezca una separación entre el Gobierno y el Parlamento. Un jefe del Ejecutivo elegido directamente por los ciudadanos tendría un mandato claro para gobernar pero no para legislar a su gusto. De la misma forma, los parlamentarios tendrían independencia para aprobar leyes y fiscalizar al Gobierno, pero no para determinar su gestión. Es el sistema de equilibrios y contrapesos, habitualmente republicano pero compatible con la Monarquía.

4.- Jueces independientes

Es imprescindible impulsar y proteger la independencia de los jueces frente a las injerencias del poder político. Hay que reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial para restablecer el principio constitucional de que sean los magistrados quienes elijan de forma directa a la mayoría de los miembros del CGPJ. Por otra parte, el fiscal general debería ser nombrado por una mayoría cualificada del Parlamento y no por el Gobierno

5.- Democratizar los partidos

Los partidos están controlados por sus cúpulas, elegidas a menudo a dedo. Hay que desarrollar el artículo 6 de la Constitución que establece que su “estructura y funcionamiento interno deberán ser democráticos”. Una ley tendría que supeditar las subvenciones que reciben las formaciones políticas a requisitos como la elección de sus líderes mediante el voto de los afiliados, la celebración de primarias para designar los candidatos a cargos públicos relevantes o la limitación de mandatos.

6.- Combatir la corrupción

La corrupción encuentra el campo abonado allí donde hay opacidad. La sociedad tiene que poder examinar la gestión de los servidores públicos y debe poder acceder de forma sencilla a cualquier información relevante. Las leyes de transparencia han de hacer justicia a su nombre y transformar los muros de la Administración en paredes de cristal.

Para recuperar la confianza de los ciudadanos en las instituciones también debe acometerse una reforma de la Ley de Contratos del Estado que elimine la arbitrariedad en la toma de decisiones. Hay que reforzar las garantías de imparcialidad y correcto funcionamiento de la Administración devolviendo el protagonismo a funcionarios de carrera que han sido sustituidos por personal de confianza y de libre designación. Hay que perseguir también a los corruptores: las empresas condenadas con sentencia firme no deberían volver a participar en concursos públicos. Ningún dirigente beneficiado por la financiación ilegal de su partido debería poder volver a presentarse a las elecciones.

7.- Adelgazar la Administración

Los gobernantes han creado un aparato elefantiásico pensando más en intereses políticos que en el servicio a los ciudadanos. El resultado es una Administración cara, sobredimensionada e ineficiente. Urge acabar con la duplicación de competencias y suprimir órganos como consejos jurídicos consultivos, tribunales de cuentas o defensores del pueblo autonómicos. Se impone la reducción de parlamentarios regionales y la supresión de las diputaciones provinciales.

8.- Bajar los impuestos

Aunque la presión fiscal en España apenas llegue al 33% y sea una de las más bajas de la OCDE, la dimensión de la economía sumergida y el fraude a altos niveles hacen que el peso de la recaudación se concentre en el IRPF y el IVA. Una carga tributaria superior al 50% de sus ingresos como la que soportan muchos contribuyentes, convierte los impuestos en un arma confiscatoria en manos del Estado. Por otra parte, las autoridades deben aplicar criterios equitativos: ni la cultura se puede gravar con un IVA del 21% ni la prensa electrónica deber soportar una carga fiscal mayor que la prensa tradicional. También hay que combatir más resueltamente el fraude a Hacienda.

9.- Menos multas de tráfico

La Administración ha encontrado en las multas de tráfico -tanto en vías urbanas como en carretera- una vía fácil para obtener ingresos. La mayoría de infracciones sancionadas, con cámaras, radares y controles estratégicamente situados, no suponen peligro alguno para el conductor ni para el resto de automovilistas. Lo que se persigue no es la seguridad vial sino, descaradamente, la recaudación. Las multas tienen que recuperar su verdadero sentido como freno a las conductas imprudentes y guardar, en su cuantía económica, proporción con la falta cometida.

10.- Mejor enseñanza con más inglés

España viene invirtiendo ingentes cantidades de dinero público en la enseñanza sin que ello se traduzca en una mejora de su calidad. Hay que reestructurar el sistema, garantizando la escolaridad temprana, de 0 a 3 años, moldeando la secundaria según las aptitudes de los alumnos y rompiendo la endogamia de las universidades para que sean viveros de talento y cualificación profesional. Hay que ir también a una armonización de programas. No es serio que en cada autonomía se estudie la Historia con versiones distintas o incluso opuestas de unos mismos hechos. Uno de los síntomas del fracaso de nuestro modelo educativo es la baja capacitación en inglés de los españoles. El inglés, como lengua de comunicación internacional, debería ser una prioridad a todos los niveles.

11.- Libertad en la lengua vehicular

En algunos lugares de España las lenguas han dejado de ser un instrumento de comunicación de las personas y se han convertido en una herramienta política. Para evitar imposiciones y asegurar el bilingüismo donde lo hay -ésa y no otra es la auténtica normalización- debe quedar garantizada la libre elección de lengua vehicular en la enseñanza y en las relaciones de los ciudadanos con la Administración. Es intolerable que haya comunidades en las que la lengua oficial del Estado sea excluida de facto de uno y otro ámbito.

12.- Reducir el paro juvenil

Un país que quiere mirar el futuro con confianza no puede tener a la mitad de sus jóvenes en paro. Todo Gobierno debe presentar un plan de choque contra esta lacra. Hay que dar facilidades para la contratación de menores de 30 años y se tiene que simplificar el mercado laboral con un contrato único que facilite la gestión al empresario y dé mayores garantías y seguridad al trabajador.

13.- Igualdad salarial para la mujer

Según un informe de la UE la brecha salarial entre hombres y mujeres en España es del 19,3%, cuando la media de la zona euro está en el 16,6%. Ello obedece tanto a la discriminación directa -igual trabajo, menor salario- como al tipo de empleos que se conceden a las mujeres. Sin embargo el número de mujeres graduadas en educación superior en España supera ya en casi un 30% al de hombres. Estos datos reflejan una injusticia que la sociedad no debe consentir.

14.- Apoyar a los emprendedores

Ser emprendedor sigue siendo hoy en España una carrera de obstáculos: lejos de encontrar facilidades todo son trabas y trámites burocráticos que se eternizan en los despachos. La propia historia de la creación de EL ESPAÑOL da fe de ello. Hay que simplificar de una vez los procesos administrativos para fundar empresas, que son la base de la riqueza de un país.

15.- Igualdad sanitaria con muerte digna

Todos los ciudadanos españoles deben tener derecho a las mismas prestaciones, independientemente del territorio en el que residan. Además, un paciente nunca tendría que sentirse intruso en una región que no sea la suya. Hay que implantar una sola tarjeta sanitaria en todo el país.

Los avances médicos permiten hoy mantener con vida a enfermos terminales que se hallan en una situación irreversible. Por encima del deber médico de luchar por la vida creemos que está el derecho del paciente a morir dignamente sin que se empleen con él medios desproporcionados que alarguen su agonía. En España debe abrirse, como ocurre ya en otros países, el debate de la despenalización del suicidio asistido en determinados supuestos.

16.- Más Europa

España tiene que sumarse a quienes apuestan por dar un nuevo impulso a la Unión Europea. Sólo unidos, los europeos podrán recuperar su posición estratégica y tener voz y protagonismo en el nuevo orden mundial que se está configurando. Para ello es imprescindible superar el déficit democrático de la UE, reducir su burocracia y establecer una política económica común en la zona euro.

17.- Las víctimas del terrorismo

La memoria y el respeto hacia quienes han sufrido esa barbarie no puede languidecer por el hecho de que hayan cesado el secuestro y el tiro en la nuca. Las monstruosidades que ETA y otros grupos terroristas han cometido en España y el sacrificio de sus víctimas no pueden ser amortizadas por el presentismo. La pervivencia de la amenaza yihadista y el ascenso de fuerzas políticas que insisten en situar en un mismo plano a asesinos y asesinados, añade motivos para reforzar la protección de las víctimas. Ellas son el mejor estandarte para deslegitimar social y políticamente cualquier proyecto totalitario. Las autoridades tienen que esforzarse por resolver los crímenes de ETA aún pendientes de esclarecer, de la misma forma que están obligadas a investigar cualquier elemento que contribuya a clarificar en todos sus extremos los atentados del 11-M.

18.- Evitar la muerte de inmigrantes

La tragedia que supone que miles de jóvenes desesperados mueran cada año intentando alcanzar el Primer Mundo no puede sernos ajena. España, por su situación geográfica, conoce bien el problema. Es un asunto que hay que abordar con realismo: es imposible acoger a todas las personas que están dispuestas a abandonar sus países. Ningún Estado del mundo permite la entrada libre de inmigrantes en su territorio porque sus efectos serían catastróficos. Cabe actuar en la prevención, invirtiendo en los países de origen de los inmigrantes, ofreciendo información y cerrando acuerdos con sus autoridades para regular flujos asumibles. También hay que actuar contra las mafias del tráfico de seres humanos. Se trata, pues, de una política que por su alcance y envergadura debe coordinarse dentro de la Unión Europea.

19.- Proteger el bosque, repartir el agua

Conservar la naturaleza y aprovechar bien sus recursos deben ser dos caras de una misma moneda. Recuperar masa forestal debe ser una prioridad en un país como España, en grave riesgo de desertización. Salvar el bosque es preservar la riqueza de nuestra biodiversidad, la flora y la fauna. De la misma forma, hay que actuar en el mar, restringiendo zonas a la pesca, para que nuestras aguas no acaben esquilmadas.

El agua es vital para la economía y la cohesión de un país. En España está mal repartida. Su gestión tiene que ser una competencia nacional. Sólo con visión de Estado, a través de un Plan Hidrológico Nacional, se puede contribuir a una mejor distribución de los recursos hídricos.

20.- El coche eléctrico

El progresivo deterioro del medio ambiente es inquietante en todo el mundo y se ha agravado como consecuencia del calentamiento global. España tiene que ser ejemplar en la reducción de emisiones y en el ahorro energético. El coche eléctrico es una opción realista. Habría que fomentar su implantación dando facilidades para su compra y para la recarga de baterías.

21.- Internet para todos, internet neutral

En la era de la comunicación hay que facilitar la conectividad invirtiendo en infraestructuras. Las autoridades deben hacer un esfuerzo facilitador para que la oferta de conectividad sea adecuada en cobertura y ancho de banda en todos los espacios urbanos, de manera que sea una herramienta verdaderamente útil y al alcance de los ciudadanos.

Las operadoras de telecomunicaciones deben garantizar la no discriminación en el envío y recepción de datos. Los ciudadanos y las empresas tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquier otra consideración ajena a la de su propia voluntad. Ese tráfico se tratará como una comunicación privada y únicamente bajo mandato judicial podrá ser intervenido.

22.- Libertad en la televisión

Los políticos deben dejar de contemplar la televisión como un instrumento de propaganda a su servicio. Hay que cerrar todas las televisiones públicas que supongan un agujero para el erario. También hay que fomentar el pluralismo en vez del duopolio en la concesión de franjas del espacio radioeléctrico y, sobre todo, propiciar el aumento del ancho de banda que impulse la distribución de contenidos televisivos a través de internet.

23.- El ojo de halcón en el fútbol

La tecnología se ha introducido en el deporte para hacer justicia en los lances controvertidos que pueden ser decisivos para el resultado de un encuentro. El baloncesto o el tenis son dos buenos ejemplos. Sin embargo, el fútbol, el deporte que más aficionados moviliza y mayor negocio genera, sigue mostrándose reacio a incorporar los avances tecnológicos. Es un error que hay que corregir, particularmente en un momento en el que las sospechas acerca de la limpieza de la competición pueden dispararse como consecuencia del protagonismo que han adquirido las apuestas deportivas.

24.- Contra la mala educación

En España se grita en lugares públicos, se insulta en los lances de tráfico, se silban los himnos, se circula con motocicletas ruidosas a horas intempestivas, se aparca por sistema en doble fila, se dejan los excrementos de los perros en las calles, parques y jardines, se escupe en el empedrado, se arrojan cáscaras de crustáceos al suelo de los bares, se olvida usar el desodorante incluso en plena canícula, se tutea a cualquier desconocido, se injuria y blasfema en los recintos deportivos. Por desgracia en eso aun somos diferentes. Por eso, la mejora del civismo debe ser un empeño de todos: de la Administración y de los propios ciudadanos.

25.- La Ñ

El español es la lengua que nos abre las puertas de un continente entero y nos proyecta al mundo, donde lo hablan más de 500 millones de personas. La ñ es un símbolo de su riqueza en la medida en que representa con una sola letra un fonema para el que otros idiomas necesitan dos. A todos los españoles nos interesa que los grandes actores de internet incluyan la ñ en sus sistemas operativos y que la Unión Europea -en contra de su actitud inicial- proteja e impulse su utilización.

[su_spacer size=”32″]

[su_button url=”http://foro.elespanol.com/” style=”flat” background=”#ef2d43″ size=”6″ center=”yes” radius=”0″ target=”blank”]Entra al debate de las 25 obsesiones de EL ESPAÑOL[/su_button]

 

El suscriptor 9.000: “Hay que apostar por los que apuestan por la calidad”

MARCO1

Unos minutos después de las cinco de la tarde, Marco Nurra adquirió la suscripción en su ordenador. Ese gesto convirtió a este periodista italiano en el suscriptor número 9.000 de EL ESPAÑOL. La fotografía del equipo da fe de la celebración, que llegó 20 días después de que el periódico alcanzara 8.000 suscriptores y unas semanas antes de su lanzamiento oficial. 

Unos minutos después de las cinco de la tarde, Marco Nurra adquirió la suscripción en su ordenador. Ese gesto convirtió a este periodista italiano en el suscriptor número 9.000 de EL ESPAÑOL. La fotografía del equipo da fe de la celebración, que llegó 20 días después de que el periódico alcanzara 8.000 suscriptores y unas semanas antes de su lanzamiento oficial.

Este hito llega ocho meses después del lanzamiento del proyecto, que batió el récord mundial de crowdfunding para periodismo en los primeros dos meses del año al recaudar tres millones de euros de 5.624 personas que desde entonces son accionistas de EL ESPAÑOL.

MARCO1

Marco Nurra vive en Madrid desde hace siete años y es periodista y consultor digital. Hizo prácticas en El Mundo y colaboró con diversos medios de comunicación. “Llegué justo unos días después de la caída de Lehman Brothers: la España que he conocido y amado es la de la crisis”, explica Nurra. “A pesar de haber comprado pocas veces un periódico impreso, me informo todos los días en internet. ¿Por qué he decidido suscribirme a EL ESPAÑOL? Porque creo y admiro su apuesta. Porque conozco muchas de las firmas de este proyecto. Porque lo que han publicado hasta ahora en su blog me inspira confianza: análisis políticos independientes, periodismo de datos, una gestión dinámica de las redes sociales y mucho más. Hay que apostar por los que apuestan por la calidad”.

Los 9.000 suscriptores coincidieron con el eco del proyecto en los grandes diarios de la prensa internacional. El Financial Times reflejó este martes el espíritu del periódico en este artículo de su corresponsal Tobias Buck. “Aún quedan unas semanas para el lanzamiento pero el ruido que lo rodea es difícil de ignorar”, dice el artículo. “Los fundadores de El Español, que han contratado a los mejores periodistas de investigación de medios rivales, aspiran a enviar una señal desafiante en un momento en el que gran parte de la prensa española sigue maniatada por la crisis”.

Abordaron también el influyente blog sobre medios del periodista británico Roy Greenslade y el diario portugués Jornal de Negocios, que resaltó en este artículo esta frase de Pedro J. Ramírez: “Al perder dinero, todos los medios dependen cada vez más de las grandes empresas, que a su vez están vinculadas al Gobierno. El resultado es censura y, lo que es peor, autocensura”. Antes escribieron sobre el lanzamiento de EL ESPAÑOL la agencia Bloomberg y la Columbia Journalism Review

 

Una reunión sin nada que ocultar

Nada que ocultar

UN AGOSTO EN LA AVENIDA DE BURGOS (II)

Queridos accionistas y suscriptores.

El hombre propone y los dioses del Olimpo disponen. Estaba yo tan dispuesto a dedicar esta segunda crónica agosteña a mis partidas de ping pong con la reina del HTML y la emperatriz del Javascript, mientras la madeja tecnológica se va trenzando espasmódicamente alrededor, cuando don Rodrigo Rato Figaredo Rodríguez de San Pedro Sela y Duquesne mandó llamar a su mecánico. Los de su estirpe no tienen conductor, menos aún chófer, sino mecánico y usan el plural con relamida condescendencia: “Saque el coche, que nos vamos al Ministerio del Interior”.

UN AGOSTO EN LA AVENIDA DE BURGOS (II)

Queridos accionistas y suscriptores:

El hombre propone y los dioses del Olimpo disponen. Estaba yo tan dispuesto a dedicar esta segunda crónica agosteña a mis partidas de ping pong con la reina del HTML y la emperatriz del Javascript, mientras la madeja tecnológica se va trenzando espasmódicamente alrededor, cuando don Rodrigo Rato Figaredo Rodríguez de San Pedro Sela y Duquesne mandó llamar a su mecánico. Los de su estirpe no tienen conductor, menos aún chófer, sino mecánico y usan el plural con relamida condescendencia: “Saque el coche, que nos vamos al Ministerio del Interior”.

El auriga sabía de sobra que todos los apellidos del prócer cabían holgadamente en el asiento trasero, pero no pudo evitar dirigirle una mirada de espanto. ¿Al ministerio del Interior? ¿Habría decidido don Rodrigo confesar nuevos delitos y entregarse? Su jefe se sintió obligado a tranquilizarle: “No, no se preocupe… Le contaré al ministro todo lo que me está pasando. Le daré mi versión”.

Y allí que se fueron, arrojando al llegar a Castellana 5 la colilla que prendió el gran incendio del verano. Aunque el fuego tardó, por razones que explicaré al final, más horas de lo normal en propagarse, ya que entrada la semana todo el bosque político era pasto de unas llamas que avanzaban imparablemente hacia el reducto vacacional del Jefe del Gobierno.

Tan grave era la conflagración que estuve a punto de pedir a Javier Muñoz y al Arponero Ingenuo que interrumpieran sus vacaciones y acudieran en mi ayuda para adentrarnos entre las lianas de fuego y las columnatas de humo, antes de que no quedara ni una yesca que llevarse al folio. Pero hétenos aquí que irrumpió don Tomás Serrano -apunten este nombre pues les hará sonreír muchas veces desde ahora- enviándonos el magnífico dibujo que acompaña a este texto, con tres palabras como título: “Nada que ocultar”. Y la magia de la imagen sirvió para activar un recuerdo de cuando el Arponero aún no había nacido, que cobra ahora extraordinaria importancia.

Partamos de la base de que yo creo a pies juntillas que Rato y Fernández no cerraron ningún trato inconfesable en su conversación del ministerio. Como bien refleja el dibujo, lo vergonzoso en sí, lo que obliga al pudor a meterse debajo de la mesa, fue el propio encuentro en el despacho oficial. A partir de que el ujier abrió la puerta del Excelentísimo al imputado acogotado, lo que se tratara allí ya sólo era un elemento ornamental. Un a más a más. Porque el medio era el mensaje y la noticia el encuentro en sí.

Por Rodrigo Rato como si había que hablar de las indubitadas apariciones de la Virgen de Fátima durante la vigilia de adviento en algunos cuarteles remotos de la Guardia Civil. Lo que le importaba era que la reunión se celebrara. Y que trascendiera. Que se supiera, que lo supieran los policías, los jueces, los fiscales, la prensa marianista –o sea toda la empapelada-, la opinión pública en suma: que él no es un apestado, que para la cúpula del PP sigue siendo “uno de los nuestros”, alguien a quien hay que proteger y defender en memoria de los servicios prestados, como hizo Rafael Hernando al decir que él también lo hubiera recibido. ¡Criatura! No nos cabe la menor duda de que lo hubiera hecho.

Lo sustancial no era el contenido del encuentro sino su apariencia. Por eso Rato sólo precisó que, claro, cómo no, había ido a hablar de lo suyo, “de todo lo que me está pasando”; cuando Fernández Díaz, en un alarde de majadería política con pocos precedentes, dijo en su nota de prensa que había puesto como “condición previa” que no se tratara de la “situación procesal” del visitante.

Hacía tiempo que nadie nos tomaba tan abiertamente por imbéciles. ¿Se imaginan el pitorreo si “el Pollo del Pinar” -Eligio Hernández en este mundo- se hubiera parapetado en esa misma “condición previa” cuando recibió a Amedo durante uno de sus permisos carcelarios en la sede de la Fiscalía General del Estado? O si Bermejo hubiera alegado que aceptó compartir caza y mantel con Garzón con la “condición previa” de no hablar de la Gürtel. O, por quitarle hierro, si Florentino Pérez se reuniera con su ten million dollar baby con la “condición previa” de no hablar de su renovación. O si dos apasionados amantes superaran todas las dificultades para verse con la “condición previa” de no tocarse.

Con comparecencias así de cínicas se destruye todo atisbo de fe en un sistema basado en la rendición de cuentas.

Por supuesto que hablaron de lo suyo, “de todo –todito todo- lo que me está pasando”, ¿cómo no iban a hacerlo? Pero los apaños ignominiosos, los tratos de favor inconfesables, se cocinan siempre a través de intermediarios de poco lustre. Cada cosa a su tiempo. Lo que Rato buscaba ahora era una especie de desagravio oficioso por el episodio de la mano en la nuca y el trato mediático anejo. Conoce lo suficientemente bien el percal como para saber que en la España del revoltijo de poderes sólo podrá afrontar acusaciones como las de blanqueo si previamente es blanqueado por los suyos. A partir de ahí, será cosa de los Enrique López, Concepción Espejel y demás jueces de partido.

La coartada recalentada por Fernández Díaz en el microondas de su comparecencia agosteña no pudo ser más ridícula. Dijo que Rato había recibido “400 tuits” intimidatorios –sin precisar si fueron de uno o de 400 tuiteros-, que estaba preocupado por el “eventual” riesgo de que le retiraran la escolta y que él consideró que era su deber “explicarle cómo funciona el sistema” de protección policial. Pamplinas. Ni Rato tiene cuenta de Twitter, ni se había tomado decisión alguna sobre su escolta, ni sería en todo caso el ministro el encargado de darle detalles técnicos.
Ahora nos cuentan que en realidad fue la pareja de Rato quien recibió un tuit de un tarado diciendo que iba a “desmembrar” al ex vicepresidente al modo de “la matanza de Texas”; pero, a juzgar por las fotos difundidas de ambos, no parece que estén pasando el verano bajo la sombra de la “motosierra”. Aunque en materia de seguridad personal toda precaución es poca, el “principio de proporcionalidad”, varias veces invocado por el ministro, no aparece aquí por ningún lado. Demasiado despacho para tan poco motivo. Además, ¿por qué ninguno de los dos interlocutores mencionó las amenazas en sus primeras versiones? Con comparecencias así de cínicas se destruye todo atisbo de fe en un sistema basado en la rendición de cuentas.

La pregunta clave no es si el presidente lo sabía. Salvando las distancias, es tan imposible que Rajoy ignorara que su ministro del Interior iba a recibir a Rato como que González ignorara que el suyo andaba secuestrando viajantes de comercio por error. La pregunta clave es por qué autorizó y tal vez propició el encuentro precisamente con Fernández Díaz. Y aquí entra en funcionamiento la hemeroteca de la memoria.

Nada que ocultar
Ilustración: Tomás Serrano

Cuando en julio de 2013 publiqué mis “Cuatro horas con Bárcenas” actué por mi cuenta y riesgo. Yo era, como siempre, un electrón libre. Ni la conversación había sido grabada, ni había convenido con el ex tesorero su publicación. Pero tampoco me había pedido que no lo hiciera. En las normas deontológicas de EL ESPAÑOL constará que un periodista sólo debe respetar el “off the record” tras haberlo convenido con la fuente de forma expresa. In dubio pro lector. Esa ha sido y será mi pauta. Pero no las tuve todas conmigo hasta que Bárcenas no avaló mi relato ante el juez Ruz.

El punto de no retorno para todos -menos para los lacayos del grupo parlamentario del PP que lamieron la mano del amo- fue la publicación de los SMS intercambiados durante años con Rajoy hasta desembocar en el “Luis, sé fuerte”, dos días después de que se divulgara el descubrimiento de su dineral en Suiza. Aunque el impacto mediático de aquella portada fue fulminante -sobre todo para mí- su intrahistoria no deja de tener su guasa pues Bárcenas se comunicaba como podía con su entorno desde la cárcel y eran otras personas las que localizaban los SMS en los distintos terminales móviles que había venido utilizando. Pues bien, en medio de aquel barullo hubo otros mensajes que no aparecieron: los de Fernández Díaz. Aparecieron los de Rajoy, aparecieron los de Mauricio Casals, Príncipe de las Tinieblas, pero no los del ministro del Interior.

¿Se refería a ellos Bárcenas cuando comentó durante su merendola con Raúl del Pozo que “hay en marcha un libro –sin duda el de Marisa Gallero para La Esfera- con dos SMS más que sale en septiembre”? Lo que es obvio es que esta “liaison dangereuse” debe vincularse al dispositivo montado desde Interior para controlar a la familia Bárcenas y apoderarse de sus documentos. En ese contexto fui víctima de los seguimientos que denuncié hace dos veranos en el programa de Jesús Cintora. También tienen mucho que ver las gestiones encaminadas a que la UDEF aclarara que “Luis el cabrón” no era Bárcenas sino otro, copatrocinadas por María Pico, jefa de gabinete de Soraya.

Como bien han apuntado varios amigos tuiteros, Fernández Díaz emerge así como el “señor Lobo” que “soluciona problemas” en la “Pulp Fiction” de chamarilería montada en la calle Génova. O, mejor todavía –apunto de mi cosecha-, como el fiel y doliente mastín Doug Stamper que va borrando las huellas de los desmanes de su jefe en House of Cards. Tras abandonar el pecado, como Stamper el alcohol, Fernández Díaz siempre acompañó a Rajoy de departamento en departamento en plan criado para todo. Que haga ahora el trabajo sucio en su condición de Ministro del Interior, no deja de ser un pleonasmo gravemente embarazoso para nuestra democracia.

El problema es que, abandonado a su suerte, Rato se convertiría a cuatro meses de las elecciones generales en la peor bomba de relojería imaginable. Le bastaría corroborar que tanto Mariano como él cobraban sobresueldos prohibidos por la ley cuando eran ministros, o que la cúpula del partido conocía el flujo de maletines que llegaba al despacho de Lapuerta, para que las limitadas posibilidades de seguir en el poder de este PP saltaran por los aires. De ahí que el despacho del ministro se metamorfoseara el 29 de julio en la ‘requetemanoseada’ consulta del “¿verdad que no vamos a hacernos daño, doctor?”.

Fernández Díaz emerge así como el “señor Lobo” que “soluciona problemas” en la “Pulp Fiction” de chamarilería montada en la calle Génova.

Y a modo de postdata aquí va la pregunta que se hacen con perplejidad algunos de los más conspicuos corresponsales extranjeros en España: ¿cómo es posible que tanto el periódico que tuvo la exclusiva del verano como el periódico que consiguió las declaraciones de Rato que desmentían la nota oficial del Ministerio enterraran esas impactantes noticias –devastadoras para el actual Gobierno- en sendas páginas pares, sin hacer mención alguna en sus portadas? En ninguno de los dos casos merecieron un lugar en el escaparate que con tanto cuidado se reparte. Ver para creer. ¿Tanto ha calado ya el responsable autocontrol –así se le llama ahora- en aquella “fábrica de Minerva” y en aquella “sabia Atenas”? ¿Tanto hay que mirar al poder por el rabillo del ojo, no vayamos a tener mañana un lío, que la última vez Soraya se puso como una fiera? Es para quedarse atónito. “Fabio, si tú no lloras, pon atenta la vista en luengas calles destruidas”.

Pero esto no pasará en EL ESPAÑOL y espero incluso que no pase con EL ESPAÑOL. Por algo decía Falstaff que, además de por su propio “ingenio”, había que valorarle por el que inducía en los demás. Ya veréis como antes de que nazcamos empezará a notarse. ¡Qué difícil lo van a tener quienes han medrado entregando lectores al poder, ahora que va a volver a ponerse de moda proporcionar poder a los lectores!

A la tecnología por el patinete

Redacción

El Arponero Ingenuo y su visionario cómplice Javier Muñoz se han ido de vacaciones pero yo me he quedado en nuestra sede de la Avenida de Burgos, frente a las cuatro torres emblemáticas de este Madrid achicharrado y torrefacto, animando a nuestro equipo de ingenieros a cazar las evasivas ballenas de la tecnología y empezando a probar las herramientas editoriales con algunos compañeros de EL ESPAÑOL.

Reportaje gráfico: Dani Pozo.

UN AGOSTO EN LA AVENIDA DE BURGOS (I)

Queridos Accionistas y Suscriptores.

El Arponero Ingenuo y su visionario cómplice Javier Muñoz se han ido de vacaciones, pero yo me he quedado en nuestra sede de la avenida de Burgos, frente a las cuatro torres emblemáticas de este Madrid achicharrado y torrefacto, animando a nuestro equipo de ingenieros a cazar las evasivas ballenas de la tecnología y empezando a probar las herramientas editoriales con algunos compañeros de EL ESPAÑOL.

No puedo desconectarme de la actualidad política. El cobarde nombramiento a hurtadillas de Wert, de forma que nadie lo supiera antes de la rueda de prensa de Rajoy, la grotesca escenificación de Mas al convocar sus terceras elecciones autonómicas en cuatro años como si estuviera firmando la declaración de guerra a la Alemania nazi en un salón lleno de espejos, el error del PSOE al defenestrar innecesariamente a Carmona por el balcón de la señá Carmena o la propia encuesta del CIS con los primeros frutos del in fear we trust marianista hubieran dado de sí para suculentos arponazos literarios. Pero quiero aprovechar estas semanas en las que nos hemos quedado solos para daros información de la cuenta atrás en el lanzamiento de EL ESPAÑOL. “Hagámoslo juntos”, os dije, y de momento quiero teneros al tanto de todo.

Merece la pena insistir en lo que ya hemos conseguido gracias a vosotros: tenemos 5.624 accionistas y 8.854 Suscriptores Fundadores. Naturalmente, la segunda cifra incluye a la primera pues todos los accionistas -a menos que renuncien a ello- recibirán su suscripción con un 50% de descuento con carácter vitalicio. Pero aunque no sea el millón de abonados de The New York Times, este dato es de por sí un tesoro.

En la campaña de captación con 40% de descuento que siguió a nuestra Junta General y se extendió durante el mes de julio se han incorporado ya por lo tanto más de 3.200 Suscriptores Fundadores. Una cifra muy superior a cualquier expectativa y es justo señalar el mérito del equipo de Marketing y atención al suscriptor que encabeza Leticia Lombardero.

El descuento ha pasado a ser ahora del 30%, pero la oportunidad sigue abierta, a pesar de la natural desmovilización agosteña. De hecho, ya está disponible nuestra página de concursos -anticipo de lo que será la Zona Ñ- y antes de que termine el mes espero estrenar con docena y media de suscriptores el Palco de EL ESPAÑOL en el Bernabeu, patrocinado por la aseguradora Axa. Ya compartí el Don Carlos de Boadella en El Escorial con dos accionistas y pienso hacer lo mismo en cada estreno de la temporada de ópera del Teatro Real.

También sigue en pie la posibilidad de que los 5.624 accionistas hagan extensivas sus condiciones privilegiadas a aquellos familiares o amigos que consideren oportuno. Pueden hacerlo fácilmente a través de este link y les animo encarecidamente a ello. Quedarán mejor que bien con esos afortunados que se conviertan en suscriptores a mitad de precio.

10.000 suscriptores, la próxima meta

Después de batir el récord mundial de crowdfunding periodístico, EL ESPAÑOL será también el diario que nazca con más suscriptores en tres siglos de actividad editorial en este país. Estoy seguro de que en el momento del lanzamiento superaremos la barrera de los 10.000 y eso serán ya palabras mayores.

Se trata de un indicador muy importante pues EL ESPAÑOL basa su independencia en un modelo mixto en el que los ingresos por suscripciones deben complementar los ingresos por publicidad. De ahí que la estructura de nuestra oferta informativa, básicamente en abierto, es decir de acceso gratuito para todos, incluya también productos y ofertas restringidas a los suscriptores.

Esperamos que millones de usuarios naveguen gratuitamente a través de nuestra web responsive -adaptable a todos los dispositivos y diseñada pensando en los móviles- y se descarguen gratuitamente nuestras aplicaciones para los sistemas IOS y Android. Pero también esperamos que decenas de miles de españoles identificados con EL ESPAÑOL se unan a vosotros como suscriptores.

La suscripción os da derecho a acceder a todas nuestras historias sin el límite de 25 al mes que regirá para el resto, a descargaros todas las noches LA EDICIÓN de EL ESPAÑOL -es decir nuestro producto estrella con las exclusivas del día siguiente-, a beneficiaros de todas las ventajas de la Zona Ñ -palcos del Bernabéu o del Teatro Real incluidos- y a publicar en el Blog del Suscriptor bajo la supervisión profesional de la redacción. En cada una de estas parcelas descubriréis importantes innovaciones respecto a lo que hasta ahora han hecho los demás medios españoles. Este alto nivel de exigencia es precisamente lo que nos está obligando a buscar soluciones tecnológicas necesariamente complejas y sofisticadas en un tiempo récord.

La periodista Carolina Villegas trabajando en la redacción de EL ESPAÑOL

Afortunadamente contamos con la profesionalidad y entrega del equipo técnico que encabeza Mabel Cobos, de Salugral Adriana y sus diseñadores y de David Domínguez como hombre puente con la redacción y responsable de nuestro desarrollo. Esta docena y media larga de personas lleva trabajando durante todo el verano, fines de semana incluidos, en jornadas interminables -sólo interrumpidas por improvisadas partidas de ping pong- para que EL ESPAÑOL esté listo en las fechas previstas. Todos los accionistas debemos estarles muy agradecidos por su titánico esfuerzo.

A los proveedores del sistema editorial o CMS –Bit Ban-, a los proveedores de las aplicaciones para móviles –4andgo y Alten-, a los proveedores del muro de pago –MPP– y a los proveedores del servicio de Big Data –Stratio– les estamos pidiendo la misma implicación y celeridad.

Estamos en cierto modo en sus manos y es justo reconocer que han recogido el guante y asumido el desafío. Saben que están participando en un proyecto que va camino del éxito y que nos marcará para siempre positivamente a todos.

Mientras el equipo de Audacity Partners -nuestros diseñadores en Londres- va culminando brillantemente su trabajo en áreas tan dispares como la animación o la imagen corporativa, en los últimos días hemos recibido ya algunas de las herramientas tecnológicas prometidas y versiones preliminares de otras. Pese a que todavía somos pocos, la redacción es un hervidero de experiencias de uso en el que la frustración propia del método de prueba y error da paso al entusiasmo cada vez que un problema queda resuelto. Hay que vivirlo.

Nos sentimos muy orgullosos del entorno participativo que estamos creando en nuestra sede de la Avenida de Burgos. A ello está contribuyendo desde el primer día el audaz planteamiento de Aguirre Newman, basado en mesas redondas altas de colores rutilantes que en la práctica convierten cada puesto de trabajo en un lugar de reunión. Las imágenes de nuestro Defensor Civitatis -el León de EL ESPAÑOL- y la enumeración de sus atributos -“libre, independiente, valiente, protector, guardián…”- ocupan los vinilos de las mamparas de vidrio que separan los despachos. Son un motivo de inspiración constante, en la medida en que nos recuerdan la esencia de nuestro compromiso.

Incorporaciones a la redacción

Nada hay tan fascinante como el ambiente de un grupo de periodistas fundando un diario nuevo y diferente. Soy muy afortunado de vivir ahora la misma experiencia impregnada de vitalidad, idealismo y concurso de ideas sin límite del otoño del 89. Los requerimientos tecnológicos son endiabladamente complicados pero como ocupamos una planta alargada de 800 metros cuadrados y todos hablamos con todos se ha establecido un servicio de transporte en patinete desde la puerta de mi despacho en un extremo, hasta los dominios de Mabel Cobos en el otro. Salugral, la jefa de diseño, es la principal usuaria pues tiene a su mesnada lejos de su propia silla curul pero todos hemos compartido ya –en Twitter hay constancia– la experiencia de tan placentero deslizamiento.

Cuando llegué a Diario 16 me encontré con que teníamos una multicopista grande bautizada como la “rotativa de la señorita Pepis” y en los inicios de El Mundo el jefe de talleres nos reprochaba que le pedíamos que interpretara una sinfonía de Beethoven “con un pito y un tambor”. Teniendo en cuenta los precedentes, con un proyecto intelectual, editorial, tecnológico y financiero de tanta envergadura como este, sólo nos faltaba un buen patinete para que las metas más insospechadas parezcan ya a nuestro alcance .

Pedro J. Ramírez y la Jefa de Tecnología Mabel Cobos revisando una de las apps de EL ESPAÑOL

A falta de algunos últimos fichajes la redacción de EL ESPAÑOL está bastante perfilada. Tras las incorporaciones escalonadas de estos meses, será el lunes 17 y el lunes 24 cuando llegue el grueso de la plantilla. Aguardo con ansia e ilusión ese momento. Para entonces debemos ultimar unas Normas de Estilo de EL ESPAÑOL que incluyan aspectos relacionados con el uso del lenguaje, la edición, la deontología o la línea editorial . Estoy seguro de que la suma de jóvenes y veteranos, la combinación de talentos muy diversos, dará resultados de los que todos podremos sentirnos orgullosos. Algo hemos ido mostrando ya en este blog con exclusivas de impacto, perfiles bien escritos y buenos ejemplos de periodismo de datos.

La incorporación de Alejandro de Vicente al frente del área comercial ha supuesto en las últimas semanas una gran alegría para mí pues ya estuvimos juntos en Diario 16 y El Mundo.

Su solvencia y credibilidad abren todas las puertas. Hemos presentado el proyecto ante las principales agencias y anunciantes y la acogida no ha podido ser mejor. En todas esas reuniones ha impresionado mucho el dominio de lo que tenemos entre manos y el conocimiento del sector de nuestra consejera delegada Eva Fernández. ¡Menudo desafío el que afronta ahora al tener que ensamblar contra reloj tantas cosas diversas!

Creamos más de 100 puestos de trabajo

En el momento del lanzamiento seremos al final unas 70 personas en redacción y algo más de 100 en el conjunto de la compañía NoHaceFaltaPapel. Estamos muy orgullosos de protagonizar así la mayor creación de empleo en los medios de comunicación españoles al menos desde 2007. Sabemos que es una apuesta importante y que partimos con unos costes superiores a los de los demás medios nativos en el momento de su lanzamiento pero también disponemos de un capital humano, de un apoyo social y de unos recursos financieros sin precedentes.

No elegí aquella frase por casualidad. Siempre he creído a pies juntillas que “es poco atractivo lo seguro y en el riesgo está la esperanza”. ¿Les suena, verdad? Habrán podido despojarme de muchas cosas, pero el lema es mío. Bueno, mío y de un tal Tácito. También la metáfora de la gorra que lanzaremos de nuevo al otro lado del muro. Por eso la fe volverá a mover montañas.

Por eso lo que pusimos en marcha hace 26 años no será nada comparado con lo que haremos ahora. La semana que viene os daré un nuevo parte de novedades. Un abrazo y feliz descanso a todos.

Postdata.- Seguimos ultimando la transformación definitiva de Sociedad Limitada en Sociedad Anónima pues, según nuestros abogados, el Registro Mercantil nos exige que todos y cada uno del puñado de inversores extranjeros que participaron en el crowdfunding exhiba su correspondiente NIE para convertir la inscripción provisional en definitiva. Según noticias de última hora ya sólo nos falta cazar a lazo a una ciudadana norteamericana y a un ciudadano polaco que cometieron la osadía de desembolsar 100 euros cada uno sin tener antes todos sus papeles en regla. ¡Dos accionistas entre 5624! ¡Doscientos euros en un capital de 18 millones!

Así pervive la burocracia de los golillas en pleno siglo XXI. Así se fomenta la creación de empresas en España. O se resuelve rápido o tendremos que ponernos serios.

Además, en EL ESPAÑOL: