‘Vísperas del 36’, el folletón de Mañas que recrea el final de la II República

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El autor de Historias del Kronen (1994) viaja el próximo 7 de octubre de 2015 al 7 de octubre de 1935 para publicar en EL ESPAÑOL a diario la serie “Vísperas del 36”, un folletón que recreará los acontecimientos, jornada a jornada, de hace 80 años. El relato desembocará en los acontecimientos del 18 de julio de 1936, recordando durante un año todas las jornadas del momento en que se decidió la España del siglo XX.

Foto: DANI POZO

Ahora mismo está pasando unos días en la cárcel con Lluís Companys. Hace unos días estaba con John Dos Passos y George Orwell, Ernst Hemnigway terminará llegando y asistirá a la conferencia que André Malraux dará en el Ateneo el próximo abril… de 1936. El novelista José Ángel Mañas nació en Madrid cuatro años antes de que muriese Franco, pero está de paseo histórico por el último año de la Segunda República, con todos aquellos intelectuales que pasaron por España haciendo “turismo de guerra”. Viaja al pasado para reconstruir el ocaso del proyecto republicano, con la intención de encontrar una respuesta imposible a una pregunta desconcertante: ¿cómo es posible llegar a una guerra civil?

El autor de Historias del Kronen (1994) viaja el próximo 7 de octubre de 2015 al 7 de octubre de 1935 para publicar en EL ESPAÑOL a diario la serie “Vísperas del 36”, un folletón que recreará los acontecimientos, jornada a jornada, de hace 80 años. El relato desembocará en los acontecimientos del 18 de julio de 1936, recordando durante un año todas las jornadas del momento en que se decidió la España del siglo XX.

“El novelista histórico agarra el acontecimiento y lo encaja a favor de las tensiones narrativas”, cuenta el escritor, que pasó por las aulas de la Facultad de Historia de la Universidad Autónoma como si fuera un turista y aprendió algo que suele repetir: la Historia y los datos no conjugan si el historiador no los interpreta, como les pasa a los matemáticos con el cálculo. Mañas hablará del 36 como quien mira a 2015, porque la Historia es un espejo sobre el que se refleja la actualidad.

La entrega diaria será un cóctel explosivo que va a mezclar “Episodios nacionales, la Revolución rusa, House of Cards, el Chicago de Al Capone y Ruedo Ibérico”. Hablamos en un banco perdido en medio de la Casa de Campo, junto al Arroyo Meaques, que agoniza antes de las primeras lluvias. Las laderas arrasadas por el verano más caluroso son las mismas que atraviesan los vecinos desde hace 84 años, cuando pasó de ser privilegio monárquico a uso popular.

Mañas bajará la cámara hasta desvelar la riqueza de matices de la vida política, donde se cuecen los grandes asuntos del país, con Gil Robles, Azaña, José Antonio, Pasionaria, Carrillo, etc. Como un teatro de marionetas manejadas por el autor, que colorea un relato dramático en blanco y negro. “Una vez recuperas la memoria salen muchas más cosas de las que pensabas. Seguiremos día a día lo que ocurrió aquel año y descubriremos muchos personajes famosos en su intimidad. Pero también la voz y los periplos de los protagonistas anónimos”.

Un relato por entregas, un folletón como el de Benito Pérez Galdós, en el que aflorará la vida con un detalle extremo. Esa es una de las ventajas del novelista frente al historiador, que puede caminar desde los manuales a las anécdotas. “El novelista maneja marionetas y para que la gente se las crea, el autor debe permanecer en la oscuridad”. Y tratar de meterse en la piel de sus personajes y de sus lectores.

Pura experiencia

“Con la Historia eres capaz de ver más lejos”, explica jugando a las paradojas. El novelista sobrevuela los grandes movimientos estratégicos, sin olvidar mirar desde abajo. Le interesan las vivencias, que logran hacer del pasado una experiencia, no una investigación. Ha enriquecido los datos con sentimientos. La narración de vidas, la ambientación, era más importante que la acumulación de hechos. Mañas es un maestro de los escenarios.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de su inmersión en los archivos? “La falta de cultura parlamentaria. Eso es lo que más me ha chocado. La política es la quintaesencia de una sociedad culta. Cuando se cruza de un sistema a otro, en una situación tan débil… En Inglaterra, después de dos siglos de parlamentarismo no hay quien lo rompa. Como decía Gil de Biedma, la Historia de España siempre termina mal”, responde.

En la Casa de Campo no hay tiempo, es un agujero negro por el que desaparecen las obligaciones y el ruido. Mañas habla de un sistema institucional nuevo, que arranca en un país semianalfabeto y semifeudal. Envuelve España en 1936 de un contexto internacional en crisis, con los nazis en Alemania, los fascistas en Italia y la Revolución rusa. Las tensiones se agravan, además, con la crisis del Crack del 29, en los EEUU.

“Debían reeducar a la población en nuevos esquemas. No lo tenían fácil. Al final, acaba como Juego de Tronos: de un centenar de personajes caen todos menos dos”. Insiste en que son los personajes los que actúan, no la ideología de quien los maneja. Una última confesión: no soporta a Alcalá-Zamora. “Es superior a mis fuerzas”.

El renovador de las letras se hace mayor

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Agustín Fernández Mallo, capitán de la Generación Nocilla, compila dos décadas dedicadas a la poesía, con el inédito ‘Ya nadie se llamará como yo’.

Fdez Mallo, A._ (c) Aina Lorente Solivellas
Agustín Fernández Mallo. (Foto: Aina Lorente)

La muerte. “Cuando alguien muere tienes la oportunidad de que renazca en ti. Empiezas a ver cosas de la persona fallecida que no habías visto. Es un renacimiento, un regalo que el fallecido te hace”. Y así Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) ha dado a luz su nuevo poemario: Ya nadie se llamará como yo (Seix Barral), editado junto a su poesía reunida desde 1998. Cuando alguien fallece, su nombre desaparece pero no su memoria.

 

“La muerte es una fiesta de la objetividad”, escribe en uno de sus versos. Un tema grave sin gravedad. Ni pesimismo. Tampoco se entrega a la fiesta pop como lo hizo en Carne de píxel. El desenfreno irónico del absurdo de la sociedad de consumo se relaja, se atempera y pierde el folclore de la anécdota. “Es un poemario más tranquilo y más grave”, reconoce el cabecilla de la Generación Nocilla. “Quería afrontar el tema de la muerte con mucho menos artificio, a pesar de que está mi voz y mis tics. Hay menos fiesta, menos alardes pop”, añade.

Hay mucha menos ironía, quizás porque me voy haciendo mayor. No quería despistar del tema esencial, la muerte

Aunque siempre hay una grieta por la que se cuela su mundo propio. En este caso, la voz narradora se pregunta, en una iglesia, de qué marca es el agua bendita. La irreverencia Bezoya. Sin broma. “Hay mucha menos ironía, quizás porque me voy haciendo mayor. No quería despistar del tema esencial, la muerte”.

Hace tres años publicó Antibiótico fue la mejor expresión de lo que él llamó la postpoesía y un artefacto muy alejado de Ya nadie se llamará como yo. “Ahora sé que la muerte existe y es analfabeta”, se puede leer en el nuevo libro. Este libro es menos celebratorio, aunque se regodea en la introspección y en el vitalismo, porque Agustín celebra la dimensión mortal. Fuera penas.

La fantasía burguesa

Pero también hay un acercamiento -muy leve- a la realidad de España 2015, algo que ha sorteado hasta el momento. Alguna referencia política se cuela. “Es imposible que no esté el contexto social y político, porque está en todo lo que escribimos. Sé que está, pero no podría decirte dónde está porque no pienso explícitamente en ello. Sí te puedo decir que es la primera vez en todos mis poemarios que cito la expresión clase media”, dice.

El verso es así: “Sólo existe la clase media y lo demás es fantasía estadística”. Y en otro momento del libro: “En el tronco de un álamo del último bosque encuentro una hoz y un martillo, no fueron grabados por una hoz de verdad y un martillo de veras, / creo recordar el abrelatas, la fantasía burguesa que residía en su punta de rayo, eficaz tan sólo en materiales blandos”. Nuevo destello crítico contra el espíritu revolucionario de aquella burguesía que quiso ser clase obrera.

La poesía no puede estar completamente fuera del sistema, porque entonces sería autista. Ahí es donde surgen las metáforas radicales

Habla de fantasía burguesa. ¿Es la poesía una fantasía burguesa? “Claro que sí, de las mayores. La poesía y la estadística”, responde a este periódico. “La estadística es una mentira consoladora muy de la clase media. La estandarización te la da la estadística. Seamos claros: no ha habido ningún poeta analfabeto o sin cultivar. Necesitas una base culta. No creo en ese mito de la idea natural de la poesía”. ¿Y Miguel Hernández? “Yo es que no me creo que Miguel Hernández fuera analfabeto. Eso es un mito del mundo burgués, que creó esta figura heroica para consolarse. Yo soy un burgués y tengo mis fantasías”, explica.

Las fronteras. Llegar a los límites de los mapas de la literatura. No en vano abre el libro una cita del artista Robert Smithson. Agustín Fernández Mallo trabaja desde los límites. Dice que la poesía se encuentra en los límites de cualquier sistema de normas. Escribe para explorar, ni para agradar ni desagradar. “La poesía no puede estar completamente fuera del sistema, porque entonces sería autista. Ahí es donde surgen las metáforas radicales”.

El pintor favorito de los ricos

cortarEl Museo del Prado revisa la trayectoria de un pintor tan importante como desconocido: Luis de Morales ‘el divino’.

En la imagen, una visitante observa La Virgen de la leche, de Luis de Morales.

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Una visitante observa La Virgen de la leche, de Luis de Morales.

Hace cinco siglos Luis de Morales fue “divino” porque su pintura era la experiencia visual más sagrada que tuvieron los españoles del siglo XVI. El pintor renacentista presentaba las figuras bíblicas en primer plano, aisladas de la narración, acentuando la parte emocional para su adoración, enfatizando el detalle de lo doméstico y el carácter dramático de las expresiones, con rostros compungidos, lágrimas que cruzan los rostros y chorretones de sangre que emanan de heridas en carne viva. Y sin cruzar un ápice el decoro que marcaba las Instituciones Catholicae, el manual inquisitorial del prelado en el que se leía: “Prohibimos toda pintura sobre tabla o cualquier otro soporte que sea engaño para los ojos, corrompa la mente o incite a la voluptuosidad. Estas no deben ser pintadas. Y quien quiera que lo haga, sea excomulgado”.

Cinco siglos después Morales es “divino” en los mejores salones de las grandes fortunas de este país, porque su delicada marca mercantil no pasa de moda en las subastas. Es el artista clásico favorito en las colecciones de arte más importantes de este país, que son las que nutren en buena parte la exposición retrospectiva que acaba de inaugurar el Museo del Prado, con ayuda de la Fundación BBVA, dedicada a la figura de uno de los mayores artistas (y menos conocidos) de la historia de la pintura patria. En las cartelas de las más de 50 pinturas puede seguirse el linaje con más octanaje del país: Villar Mir, Arango, Masaveu, Marqués de Miraflores y “la de aquellos que han preferido permanecer en el anonimato”. “A todos los ricos les gusta Morales”, puntualiza Miguel Falomir, director adjunto de conservación e investigación del Prado.

“A todos los ricos les gusta Morales”, puntualiza Miguel Falomir, director adjunto de conservación e investigación del Prado

De hecho, la primera y última muestra que pudo verse -hasta hoy- en el museo sobre su obra fue en 1917, cuando se le destacaba por su valor nacional. El estereotipo con el que se le definió entonces limitó sus trabajos a la quintaesencia del pintor de muñequilla ceñida a las doctrinas católicas. Hoy, la comisaria Leticia Ruiz ha montado este extenso recorrido con la idea de “eliminar los tópicos que se han creado en torno a su pintura”. La conservadora de la pinacoteca aclara que todos los coetáneos de Morales respondieron a estos encargos devocionales, pero “él lo hizo con gran originalidad. Creó una marca propia”.

Ese estilo “divino” se caracteriza por una técnica extraordinaria y un virtuosismo único desde la preparación de las tablas (robles importados desde bosques nórdicos) a las finísimas veladuras de color, que acaban con la dureza medieval e integran la figura humana en la naturaleza. La comisaria también ha querido subrayar la diferencia entre el taller y el maestro. “Frente a las imágenes patéticas y lamentables” que se difundieron durante años en copias que no hacían justicia a la labor del autor, aquí vemos ejemplos de su mano, desde el retablo al pequeño formato.

divino2_68003297_10399_1706x1280Una máquina superventas

Salvando las distancias, el divino Morales fue el Damien Hirst de su época por su dimensión comercial. Organizó un importante taller, en el que trabajaron sus hijos y numerosos asistentes, que colaboraban y realizaban los temas más variados, siempre siguiendo la línea estilística del maestro. Él solía ocuparse del diseño y la composición de las escenas sagradas, que eran pintadas por él mismo y por sus colaboradores. En ese sentido, dos versiones enfrentadas de Las variaciones de san Esteban (lapidado acusado de blasfemo)demuestran las claras diferencias entre su mano y la de sus seguidores.

El rodillo mercantil de Morales fue inagotable en la pintura de pequeño formato: piezas de devoción privada, muy cercanas al espectador, con detalles delicadísimos en las que se observa su evolución desde una técnica más dura y menos sutil hasta el “sfumato”, cuyo mayor representante fue Leonardo da Vinci. En las tres versiones de la Virgen vestida de gitana con el niño culmina esta técnica, que no es ni más ni menos que una indefinición, un efecto atmosférico que oculta tras una leve niebla capaz de borrar los límites y los perfiles. Estamos ante el refinamiento técnico más elevado al que ha llegado la historia de la pintura en Occidente.

Morales un “pintor esponja”, que absorbe todo lo que ve, sobre todo, la de Sebastiano del Piombo

Leticia Ruiz asegura que conoció la obra del creador de La Gioconda por la circulación de estampas que corría España en aquellos años, como también la de Durero y Rafael. Falomir lo describe como un “pintor esponja”, que absorbe todo lo que ve, sobre todo, la de Sebastiano del Piombo. Del italiano recoge los fondos negros, las superficies lisas, los prototipos dramáticos que, como buen español, acentúa con la sangre.

Es un pintor para mirar de cerca, para recrearse en los fondos (primeros intentos de perspectiva aérea) y los efectos lumínicos. Así sucede con las dos versiones de Cristo, varón de dolores: la del Instituto de Bellas Artes de Minneapolis, de plano general, y la del Prado, un primerísimo plano impactante. Ha retratado al personaje pensativo, meditando sobre la muerte, después de ser azotado, coronado de espinas y vestido con un manto azul. Ha eliminado tiempo y espacio, se ha quedado con la expresión. El “divino” es mucho más carnal que espiritual.

La tauromaquia se paga 10.000 euros mejor que la literatura

torosLas desigualdades en los Premios Nacionales de Cultura no han sido corregidas. El sector del libro es el peor parado. El BOE publicó este martes la cuarta convocatoria del Premio de Tauromaquia dotado con 30.000 euros. Los de poesía, poesía joven, traducción, narrativa, mejor traducción, literatura infantil y juvenil, cómic, literatura dramática, ilustración, historia de España y ensayo valen 10.000 euros menos. 

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El BOE publicó este martes la cuarta convocatoria del Premio Nacional de Tauromaquia dotado con 30.000 euros. Los de poesía, poesía joven, traducción, narrativa, mejor traducción, literatura infantil y juvenil, cómic, literatura dramática, ilustración, historia de España y ensayo valen 10.000 euros menos

Días antes de celebrarse las Elecciones Generales de 2011 que retiraron a José Rodríguez Zapatero de la presidencia del Gobierno y auparon a Mariano Rajoy en el cargo, la Ministra de Cultura Ángeles González-Sinde creaba el Premio Nacional de Tauromaquia, dotado con 30.000 euros para el galardonado. Cuatro años después, el reconocimiento se mantiene tal cual, como las otras 30 categorías, presididas siempre por un Jurado independiente que otorga cada galardón anualmente.

El BOE publicó ayer la cuarta convocatoria del Premio de Tauromaquia “destinado a reconocer la labor meritoria de una persona, entidad o institución durante la temporada española de 2015”. En casos excepcionales también podría otorgarse al reconocimiento de una trayectoria profesional, pero siempre estará dotado con 30.000 euros.

Las desigualdades en la concesión económica no han sido corregidas en estos cuatro años. El sector del libro sale perdiendo con el resto de categorías sin una explicación clara. Poesía, poesía joven, traducción, narrativa, mejor traducción, literatura infantil y juvenil, cómic, literatura dramática, ilustración, historia de España y ensayo están reconocidas con 10.000 euros menos que el de Tauromaquia. Junto a éste, el de artes escénicas para la infancia y la juventud, la danza (intérprete y coreografía), el circo, las músicas actuales, teatro, moda, televisión y cinematografía, artes plásticas y restauración reciben 30.000 euros. De hecho, el dedicado a la mejor labor editorial así como el fomento de la lectura no están remuneradas.

Tal y como reconoce a este periódico la Secretaría de Estado de Cultura, “los Premios Nacionales no son una materia en la que nos hayamos centrado en esta legislatura”. “Tampoco se ha entrado a debatir si hay muchos o pocos premios. Las desigualdades en las cuantías de las concesiones son desigualdades heredadas”, reconocen desde la institución que dirige José María Lassalle.

Sin criterio 

Preguntados por el criterio que fija la cuantía en cada una de las modalidades, desde el Ministerio aseguran que no hay una directriz que los organice y los iguale, sino que cada Dirección General pone los precios que considera. En este sentido, la del Libro, administrada por José Pascual Marco, es la peor parada de todas las áreas. “La cuantía del premio no está vinculada a la importancia del mismo”, indican desde Cultura.

Ignacio Martínez de Pisón, recién señalado como Premio Nacional de Narrativa por su novela La buena reputación (Seix Barral), y Luis Alberto de Cuenca, Premio Nacional de Poesía por Cuaderno de Vacaciones (Visor), declinan comentar esta circunstancia. Curiosamente, éste último tampoco corrigió las desigualdades durante su mandato como Secretario de Estado de Cultura, entre 2000 y 2004. De hecho, las categorías literarias estaban dotadas entonces con 15.025 euros, justo la mitad que las otorgadas por el INAEM, como el Premio Nacional de Teatro (30.50 euros).

Luis Alberto de Cuenca: “Mas debería leer a Ramón Llull para comportarse como un verdadero caballero”

ESPA—A UIMP. VELADAS POETICAS:CUL24. SANTANDER, 01/09/11.- El poeta, filÛlogo, traductor y ensayista, Luis Alberto de Cuenca quien se encargar· de cerrar la dÈcima ediciÛn del ciclo; "Veladas PoÈticas ", que organiza la Universidad Internacional MenÈndez Pelayo en Santander. EFE/Esteban Cobo.

Foto:  Esteban Cobo/EFE

ESPAÑA UIMP. VELADAS POETICAS:CUL24. SANTANDER, 01/09/11.- El poeta, filólogo, traductor y ensayista, Luis Alberto de Cuenca quien se encargará de cerrar la décima edición del ciclo; "Veladas Poéticas ", que organiza la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander. EFE/Esteban Cobo.
Esteban Cobo/EFE

Luis Alberto de Cuenca (Lora del Río, Sevilla, 1950) lo ha hecho todo. Filólogo convertido en político, poeta con ropa de editor y traductor, humanista con plaza en la Real Academia de la Historia, ha controlado los impulsos culturales del país desde la Secretaría de Estado de Cultura con José María Aznar como presidente (entre 2000 y 2004), después de haber dirigido la Biblioteca Nacional (de 1996 a 2000). Entre todos los oropeles que adornaban su trayectoria como poeta faltaba el Premio Nacional de Poesía, que acaba de recibir gracias a su poemario Cuaderno de vacaciones (Visor). El jurado señala que “constituye una de las aportaciones poéticas de mayor motivación existencia y simbólica en la historia de la lírica reciente en España”.

Es un libro lleno de tembleques, que se agita ante la muerte y la vejez, que ríe con cada amanecer después de haber derrotado a la muerte. De Cuenca tiende a la alegría, a restar gravedad a lo grave sin caer en lo trivial. A pesar de su título, es un libro tragicómico, en el que el autor vibra sobre sus contradicciones -las nuestras-, sin renunciar a la máquina de picadillo pop que ha caracterizado su última poesía, capaz de mezclar la cuenta del supermercado con el pintor de Quattrocento Piero Della Francesca.

El tribunal del Premio habla de la excelencia de su estilo, de la autenticidad de su voz y de la fuerza emocional. Él dice que es un canto a la vacación, a la relajación, un punto de fuga de lo que asedia, una oportunidad para lo que no preocupa. Que por escrito las fobias pierden calibre, que en el papel las amenazas asustan poco. “El hombre es el único animal capaz de reírse y estos poemas tienen algo de sonrisa, de esperanza y desesperanza. La poesía tiene también algo de autoayuda. Puede tener un efecto terapéutico, la poesiterapia”, cuenta a este periódico, sin olvidarse de la otra, la que sume en la desesperación más absoluta. Reconoce adoración por Ángel González y Pepe Hierro.

P. No produce, no es rentable, trata de saltarse las reglas, ¿la poesía es antisistema?

R. No, porque forma parte del sistema de lo humano desde la época sumeria. Lo antisistémico es muy aburrido, porque es delirante pensar que se puede uno sustraer al sistema. Todo lo crea el sistema y es imposible sustraerse a él.

P. Pero se le supone un ánimo crítico.

R. La poesía siempre es crítica, la mía también. No poesía social como la de los años cincuenta y sesenta. La poesía no derriba gobiernos. Pero la actitud del poeta siempre es crítica por su inteligencia. La poesía que yo he elegido es la de la comunicación, la que trata de llegar a un público que no lee poesía. Hay lectores de poesía en potencia en un número mayor de lo que pensamos, me los encuentro en los centros de Educación Secundaria a los que voy a recitar. No hay mediadores que difundan nuestro mensaje. A Pepe Hierro se le podría recitar en un estadio de fútbol.

P. ¿Mejor comunicar que presumir?

R. Uno si tiene la facultad de hacer una poesía comunicativa y fácil y directa.

P. Pero antes, cuando era joven, su obra no era así.

R. Cuando uno es joven todo está enmarañado y lioso y eso es un deslumbramiento tan grande que uno no puede dar títere con cabeza. Creo que en esa maraña del principio está toda mi poesía más reciente.

P. ¿Leer a Tintín le hace a uno estar en contacto con la calle?

R. Tintín es un caso de literatura secuenciada, cómic, absolutamente elitista, que ha llegado a todos los rincones gracias a la línea clara de Hergé. Hergé es uno de los grandes artistas plásticos del XX.

P. ¿Los poetas de España en 2015 son diferentes, el contexto hace al poeta?

R. Los poetas de 2015 son distintos, pero la actitud ante la relación con el mundo es la mismo: el mensaje poético. El mensaje poético es la cursiva de la realidad. Debe insistir en lo que la gente no percibe.

P. ¿Y eso de la “poesía útil”, qué es?

R. Siempre he defendido ese concepto que pretende que la poesía mejore a los lectores. La poesía puede ser muy útil.

P. ¿Podría librarnos de los corruptos?

R. Eso es difícil. De los corruptos no nos librará nadie, porque el hombre incurre por naturaleza en la corrupción. El buenismo ha intentado hacernos creer en el buen salvaje, pero el hombre es proclive a la corrupción. En todos los países hay listillos que quieren forrarse a costa de los demás. No es un fenómeno típicamente español, pero hay que arbitrar las leyes necesarias para detenerles.

P. Usted que ha estado cerca de todos, ¿qué presidente le ha parecido que ha apoyado más a la cultura?

R. José María Aznar. Soy un enamorado, porque intentó hacer algo por la cultura. Por ejemplo, apoyó mucho a la Academia del Cine, pero no hay ninguna placa en la sede Zurbano que lo recuerde. Acepté entrar en política porque en ese momento me divertía probar otra parcela de actuación. Me dediqué con todos mis sentidos a la tarea. Si no hubieran sido años de bonanza me lo habría pensado…

P. ¿Qué poesía le regalaría a Artur Mas?

R. Le regalaría el Libro de la orden de caballería, de Ramón Llull. Un manual fabuloso sobre cómo debe comportarse un caballero, que he traducido al castellano. Para ver si así aprende a comportarse como un verdadero caballero.

P. ¿Y a Mariano Rajoy?

R. Cualquier libro relacionado con el ciclismo, que es lo que más le gusta a Mariano.

P. ¿A Mas le alecciona y a Rajoy le perdona?

R. Es que le tengo mucho cariño y lo que quiero es complacerle.

P. Y en la Academia de la Historia, ¿es más poeta que político?

R. En la Academia soy un historiador de la literatura y filólogo de lenguas clásicas. Soy un fanático de la literatura universal, sé de todas un poco y nada de una en particular. Humanismo contra la hiperespecialización.

P. Su editor habrá mandado una reimpresión de Cuaderno de vacaciones hoy mismo, ¿cree como él que la poesía femenina no es comparable con la masculina?

R. Me gustan mucho las poetas. Amalia Batista y Almudena Guzmán están entre las mejores y comparables con los poetas masculinos. La poesía femenina es mucho más atractiva que lo que le parece a Jesús, mi editor.

P. ¿Es un lugar machista la poesía?

R. ¡En absoluto! Pero si se la inventó Safo. La auténtica lírica nace en Grecia fruto de una mujer. La poesía no entiende de sexos.

 

“Papá, mamá: Me ejecutarán mañana de mañana”

FonsecaHace ahora 40 años cinco hombres fueron fusilados a la madrugada acusados de terroristas. Eran Xosé Humberto Baena, (25 años), Ángel Otaegui (33), Ramón García Sanz (27), José Luis Sánchez (21) y Juan Paredes (21). El periodista Carlos Fonseca recupera su recuerdo en el libro Mañana cuando me maten.

Fonseca26 de septiembre de 1975. “Papá, Mamá: Me ejecutarán mañana de mañana. Quiero daros ánimos. Pensad que yo muero, pero que la vida sigue. Recuerdo que en tu última visita, papá, me dijiste que fuese valiente, como un buen gallego. Lo he sido, te lo aseguro. Cuando me fusilen mañana pediré que no me tapen los ojos para ver la muerte de frente”. Xosé Humberto, de 25 años, escribe a sus padres antes de ser fusilado junto a Ángel Otaegui (33 años), Ramón García Sanz (27 años), José Luis Sánchez (21 años) y Juan Paredes (21 años), acusados de ser militantes del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico) y de ETA, y condenados por matar a cuatro miembros de la policía armada y de la guardia civil.

El periodista Carlos Fonseca (Madrid, 1959) ha recuperado el episodio para dar a conocer a quienes no habían nacido entonces uno de los capítulos más miserables de la dictadura y demostrar que la decisión sobre las penas de muerte fue “arbitraria”. El autor se ha vestido con las ropas de historiador para rastrear el pasado, como los periodistas hacen con el presente, partiendo de documentos, datos y testimonios hasta llegar a la verdad.

“Dramatizo los acontecimientos para conseguir una lectura más amena, esa es la diferencia entre la historia, el periodismo y la narrativa. Mañana cuando me maten (La esfera de los libros) no es un libro académico, pero no está reñido con el rigor”, cuenta el autor, que tocó el éxito hace once años con el libro Trece rosas rojas.

La carta de Xosé Humberto continúa: “Siento tener que dejaros. Lo siento por vosotros, que sois viejos y sé que me queréis mucho, como yo os quiero, no por mí. Pero tenéis muchos hijos, que todo el pueblo es vuestro hijo. Al menos, yo así os lo pido”. No es la única misiva que incluye en el texto, también aparece la de Gregorio Peces Barba explicando por qué no se hace cargo de la defensa.

“No creo que le deje en buen lugar, porque los abogados que los defendieron lo hicieron porque estaban en contra de la pena de muerte. Defenderlos era su deber ético”, señala Fonseca. Pero tanto el PSOE como el PCE dieron instrucciones a sus abogados para no defender a ningún militante de ETA o del FRAP, porque para ellos los atentados no contribuían a poner fin a la dictadura, sino que torpedeaban la apertura del régimen.

“Una victoria de los intransigentes”

Carlos Fonseca reconoce que los historiadores y periodistas no están ceñidos por las mismas condiciones. La diferencia está en el relato. “No estamos encorsetados como lo está el historiador. Nosotros tenemos una voluntad divulgativa. Quiero que la gente se entretenga”, dice. Los historiadores tampoco son amigos de los testimonios, porque a pesar del color y el tono de las declaraciones, desconfían de las subjetividad de las fuentes. “Muchos de los documentos también están falseados y manipulados. De la unión de ambos surge una aproximación a la verdad”.

“¿Recordáis lo que dije en el juicio? Que mi muerte sea la última que dicte un tribunal militar. Ese era mi deseo, pero tengo la seguridad de que habrá muchos más. ¡Mala suerte!”. La frustración de Xosé se mantiene hasta el final de la carta. “Los fusilamientos fueron una victoria de los intransigentes sobre los aperturistas”, sentencia el autor.

Fonseca no lo ha tenido fácil. El acceso oficial ha sido parcial. “Nunca pensé que iba a encontrarme con tantas dificultades”, reconoce. Ni transparencia, ni accesibilidad en los archivos de la represión militar. La documentación que necesitaba estaba depositada pero no para consulta historiográfica. Los papeles que encontraba, además, chocaban con dos leyes: Memoria Histórica y de Patrimonio Nacional. Una permite la publicación, la otra preserva el honor de los implicados hasta 50 años.

Sólo una sentencia de los tribunales haría posible una sentencia que determinase el interés. “Ojalá alguien decida entrar en el tema a fondo, porque la Memoria Histórica se ha quedado en retórica. Prefiero tener ésta ley a ninguna, aunque esté inutilizada. El franquismo no forma parte de la agenda política”.

El libro tiene una pretensión modesta: dar a conocer el episodio… 40 años después. Quizá no hayamos ejercitado lo suficiente la memoria para dar a luz estos hechos enterrados. “La Transición no fue modélica, fue la que se pudo hacer con lo que había. Nos ha valido. Pero frente a esa historia de transición modélica donde todo eran parabienes ha llegado el momento de contar los otros detalles y episodios que matizan esa versión amable. No se trata de desmerecer la Transición, sino de aproximarnos a la verdad. Por eso no termino de entender que se califique a la Memoria Histórica como marketing. Todavía hay mucho por investigar en un país sometido por la historia de los vencedores”.

Y Xosé cierra la carta a su padre: “¡Cuánto siento morir sin poder daros ni siquiera el último abrazo!”.

 

 

“El turismo funerario no tiene ningún sentido”

forenseAntonio Alonso, el jefe del CSI a la española, explica la importancia de descifrar el ADN del autor del Quijote.“Ningún país europeo pondría trabas a la inversión económica para continuar el estudio. Si lo abandonamos ahora sería una temeridad científica”.

En la imagen, el genetista Antonio Alonso. DANI POZO

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El genetista Antonio Alonso. DANI POZO

El mayor logro de la política en su empeño por titular todos los periódicos con los restos de Cervantes fue enfrentar dos mundos hermanados: el de las letras y el de las ciencias. La consecuencia del empeño de Ana Botella, ex alcaldesa de Madrid, por pasar a la historia anunciando un pequeño paso para la humanidad pero decisivo para el turismo, fue la revuelta de escritores y académicos de la lengua reclamando más atención a la obra del padre de Alonso Quijano y menos a las hipótesis de los científicos empujados por el ocaso de una legislatura rocambolesca.

Medio año después, los titulares ya no hablan de Botella, pero el equipo del antropólogo forense Francisco Etxebarría sigue trabajando -por cuenta propia- en el Convento de las Trinitarias, porque no han obtenido el permiso del Arzobispado para llevarse los restos óseos a sus laboratorios y clasificarlos. Lo siguen haciendo como empeño personal, sobre el terreno que durante meses miraron con lupa: 36 nichos, casi 300 cuerpos y -en la última esquina en el último momento- el amasijo de huesos de 17 individuos que buscaban. La conclusión fue determinante y decepcionante para las expectativas políticas: “Es posible que los restos estén ahí. Pero no podemos hablar con certeza absoluta, porque no hay ADN”, explicó en su día Etxebarría.

“Sería una temeridad abandonar”

Antonio Alonso espera en el banquillo para saltar al campo a jugar. Con más de 30 años de experiencia, se enfrenta cada día a casos sin tanto folclore, como la identificación de las víctimas del malogrado vuelo JK 5022 de Spanair hace siete años. Es uno de los tres genetistas del equipo científico sin fondos para continuar la investigación. El interés político es voluble y se resiste a concederle tiempo al rigor. “Ningún país europeo pondría trabas a la inversión económica para continuar el estudio. Si lo abandonamos ahora sería una temeridad científica”, explica a EL ESPAÑOL un día antes de ofrecer una conferencia en el Instituto Cervantes sobre la importancia del rescate del ADN del escritor.

Entre las actividades presentadas por la Comisión Nacional para la conmemoración del IV Centenario de la muerte de Cervantes no aparece -de momento- ninguna que ayude a la ciencia a terminar su trabajo. “Debemos reunir a todas las instituciones interesadas, plantear un proyecto de actuación científico y determinar qué puede aportar cada una de ellas. Habría laboratorios científicos dispuestos a invertir su tecnología para llevarlo a cabo”, cuenta.

La ciencia está preparada, ¿lo están la sociedad y sus gestores? “El desarrollo técnico nos permite hacer cosas que hace tres años no podíamos. La secuenciación masiva ha sido una revolución”. El desarrollo técnico lleva la delantera a la política y al marco jurídico. Si Cervantes es Patrimonio de la Humanidad la ciencia está interesada en resolver las incógnitas que lo rodean, a pesar de los inconvenientes que rodean a la ciencia. Ahí entra el ADN, ahí la política.

Alonso es el mandamás del CSI a la española. El jefe de biología del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, y secretario de la Comisión Nacional para el uso forense del ADN explica que hay que descubrir las referencias que los estudios históricos tienen documentados: el enterramiento del abuelo y la abuela del escritor, cuyos huesos descansan en Córdoba y en Arganda del Rey, respectivamente.

Ésa es la prioridad ahora, la referencia. Si lograran encontrar la tumba, excavar y extraer el ADN, muchas de las incógnitas de Cervantes quedarían resueltas, sin tener en cuenta la reducción de huesos de las Trinitarias. A pesar de que los restos están muy deteriorados, como asegura el experto, “eso no significa que no se pueda extraer el genoma de Cervantes”. Si lo descifrara quedaría resuelto el enigma de su genealogía: o pertenece a una familia judía conversa o nació entre León y Galicia. ¿Entonces no era catalán, no era “Cervant”? “Esa teoría es descabellada”, remata.

“Una inversión rentable para la sociedad”

“La pura identificación es una necesidad de reparación histórica, importantísima cuando hay víctimas. En este caso no es así, pero entiendo que es una inversión rentable para la sociedad, desde el punto de vista económico y cultural. El turismo funerario no tiene ningún sentido, pero la ciencia nos puede aportar más cosas”, explica el científico, que trata de conciliar sus intereses con los de los folletos turísticos.

Descubrir su origen familiar ayudaría a entender si la población judía tenía un genoma diferente. Hay determinados haplotipos de cromosoma que tienen mucha frecuencia en la población judía. “La población española actual es una mezcla de haplotipos musulmanes, judíos e íberos”. Los genes no entienden de creencias. Tampoco de política, a pesar de que dependan de ella para aplicar sus progresos.

En caso de llevar a cabo el estudio de ADN se podría determinar también las enfermedades y causa de la muerte del escritor. Podríamos saber si fue la diabetes, como deja por escrito en uno de sus viajes al referirse a una sed insaciable. Es uno de los síntomas de la enfermedad que la genética podría determinar. También averiguaría Alonso si hubiese muerto por la pandemia de malaria que afectó a la población española. O si fue tartamudo, como deja entrever en el prólogo de sus Novelas ejemplares, cuando hace referencia a su enfrentamiento dialéctico con Lope de Vega. Quizá sólo era una licencia literaria para destacar el ingenio del dramaturgo barroco.

Incluso se podría especular con el rostro de quien no se conserva más que un retrato y quizá ni siquiera sea él. “Podemos determinar el color de ojos, el color de pelo, los antecedentes… Existe un software que reconstruye el rostro del ADN estudiado. Probablemente sea anecdótico, pero los resultados son realmente sorprendentes”, cuenta. El testigo de la historia es el ADN, aunque nunca podrá desvelar la imaginación de los inventos políticos en campaña electoral.

¿Tiene futuro la agencia Balcells?

cbA diez días de la Feria de Fráncfort, la cita más importante de la industria editorial -y con el recuerdo de la gran negociadora presente-, el futuro de la agencia literaria Carmen Balcells, la más importante del país, está en manos de su hijo, Luis Miguel Palomares Balcells. Debe decidir si mantener el negocio de su madre o venderlo

 

García Márquez, Edwards, Vargas Llosa, Balcells, Donoso y Muñoz Suay, en 1974. Fotografía: Archivo Balcells

Carmen Balcells, fallecida el pasado lunes en Barcelona, “podría haber evitado la situación en la que ha dejado la agencia”, reconoce al otro lado del teléfono una fuente cercana a la empresa de la superagente literaria que creó en los sesenta el mayor fenómeno comercial de las letras latinoamericanas, con epicentro en Barcelona. Ella era consciente de que el tiempo se le echaba encima y no resolvía ni el agujero financiero ni la transición de su retirada que debía evitar el peligro para los casi 250 autores representados y la plantilla de 20 trabajadores. “Estaba muy preocupada, pero era así: trabajaba a impulsos”.

A diez días de la Feria de Fráncfort, la cita más importante de la industria editorial -y con el recuerdo de la gran negociadora presente-, el futuro de la agencia literaria más importante del país está en manos de su hijo, Luis Miguel Palomares Balcells. Debe decidir si mantener el negocio de su madre o venderlo. Lo más urgente es cerrar la segunda parte del archivo que vendió en 2010 al Estado, por 3 millones de euros. La oferta de José María Lassalle, Secretario de Estado de Cultura, es por un millón y medio de euros y 700.000 euros en desgravaciones fiscales como máximo. Que se airee la deuda con Hacienda tampoco tranquiliza a los escritores.

El calendario ideal obliga al heredero a lanzar al mundo editorial, a sus clientes y a sus autores un gesto de tranquilidad. Sin embargo, parece que la Feria es una cita demasiado prematura como para que Luis Miguel arroje luz sobre el futuro. Las fuentes consultadas explican que la fecha tope para resolver la delicada situación en la que ha quedado todo sería antes de final de año.

‘Qué hay de lo mío’

El tiempo corre en contra del hijo de Balcells, al que tampoco se le conoce una especial dedicación o atención al negocio familiar. “A Luis Miguel se le ha infravalorado mucho. Algunos lo han pintado como un tonto y sabe muy bien lo que quiere”, asegura la fuente cercana a la empresa. La clave para mantener unida a la gran familia es la paciencia de los autores, pero la fidelidad inquebrantable que han mantenido podría deteriorarse según se aleje la fecha del fallecimiento de su amiga.

“Conociendo como conozco a los autores, en estos momentos todos se están preguntando por el “qué hay de lo mío”. Están muy preocupados, sobre todo aquellos que tienen que negociar su próxima novela”, cuenta un editor a este periódico. El compromiso personal sin ella al otro lado de la mesa salta por los aires. “Balcells era mucho Balcells, pero como persona, no como empresa”, explica otro editor para subrayar la identidad de una empresa excesivamente personalista. A pesar de la situación, para los más próximos a los Balcells el equipo es muy solvente y mantiene “solidísimas relaciones con los autores”. A corto plazo no hay peligro de hundimiento.

García Márquez, Vargas Llosa, Allende

“¿Qué proyecto sucede a Carmen?”, se pregunta otra fuente cercana a la agencia. El día a día de la empresa descansa sobre Gloria Gutiérrez y Carina Pons, que mantienen la relación con la mayoría de los escritores. De hecho, Balcells se había centrado en los últimos años en los tres grandes: Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa e Isabel Allende. Sin ella los acuerdos y pactos se revisarán. En este sentido, la situación personal del Nobel peruano, en pleno proceso de separación, podría ser decisivo para ratificar o no su relación con la agencia. Es más, su amistad con la agente Mónica Martín -tan dura como Balcells en las negociaciones con las editoriales- presume una futura alianza entre ambos.

En el proceso de desmigue juega un papel decisivo Andrew Wylie, la incógnita más bélica de todas. Para unos, sólo quiere la parte Top del catálogo. “No va a entrar a negociar con el hijo. Lo habitual es que haga un movimiento agresivo y se quede con los tres grandes”, asegura dicha fuente. Para otros, el fichaje del exeditor Cristóbal Pera por Wylie para dirigir sucursal de la agencia del inglés en Barcelona no ha sido más que una cortina de humo cuyo fin último era presionar y desestabilizar a Balcells. Estos piensan que Wylie desea la integración de ambas empresas. Es la versión más amable de la novela que ha empezado a escribirse. De cualquier modo, la confianza de los autores está pendiente de Luis Miguel, que tiene el aliento del chacal muy cerca y debe decidir como nunca lo habría hecho su madre: sin pasión.

Carmen Balcells, la gran especuladora que salvó a los autores

balLectora perspicaz, negociadora nata, generosa, extravagante, alegre e incansable… Carmen Balcells protegió a sus escritores por encima de lo que fuera

En la imagen, Gabo, Edwards, Vargas Llosa, Donoso, Muñoz Suay y Balcells. / Archivo Carmen Balcells

Gabo, Jorge Edwards, Mario Vargas Llosa, José Donoso y Ricardo Muñoz Suay acompañan en la imagen de 1974 a la editora desaparecida.

Cinco tráilers entran en el Archivo General de la Administración (AGA), en Alcalá de Henares, en las Navidades de 2010. Están repletos de cajas con manuscritos, cartas, recibos, comunicados, fotografías, facturas, albaranes… Son las intimidades burocráticas de cinco décadas de trabajo que desvelan una febril actividad dedicada a velar por las necesidades de cientos de escritores, representados por Carmen Balcells, que ha fallecido a los 85 años. La agente vendió al Estado los secretos de sus amigos por tres millones de euros.

Los archiveros clasificaron y catalogaron las tripas de la agencia literaria que obligó a los editores, en pleno franquismo y con la máquina censora a pleno rendimiento, a aceptar los derechos de sus autores. Cinco años después, las estanterías metálicas que rebosan cajas verdes no se pueden consultar. Nadie puede entrar a desmenuzar este bosque impenetrable de la cara oculta y miserable de la actividad literaria, en el que asoman las palabras de Jorge Edwards (Santiago de Chile, 1931) para encargarle la compra de una casa en Calafell. El equipo de Balcells busca la hipoteca para adquirir la casa de dos plantas y ocho millones de pesetas, “a reformar”.

En la misma carpeta del escritor chileno hay una carta en la que le escribe preocupado por “la mordida” de Hacienda sobre sus honorarios de Adiós poeta, una biografía muy personal de Pablo Neruda, publicada en 1990. “Lo ideal sería efectuar el pago a través de una agencia holandesa y pagar los impuestos que correspondan a los contratos de Holanda (si esto es posible)”, pedía el autor de Persona non grata.

“En teoría yo debería pagar impuestos en España y después, de nuevo, en Chile, lo cual significaría trabajar para los fiscos de ambos países. Como esto es absurdo consecuencia de la ausencia de convenios de doble tributación, hay que encontrar soluciones”, advierte. Ella las encontraba. Ella las tenía. Nunca fallaba a sus autores, sobre todo, a los más rentables. Edwards firmó Adiós poeta por un anticipo de 2 millones de pesetas con la editorial Tusquets.

El bosque impenetrable se hizo inaccesible después de las informaciones de los dos únicos periodistas que tuvieron acceso a las bajezas pecuniarias. En las cajas hay de todo y falta literatura. Después de tres días de informaciones, la agente amenazó al Ministerio de Cultura de Ángeles González-Sinde con llevar el asunto a los tribunales si dejaba consultar el archivo que acababa de comprar para hacerlo público.

Vendido y embargado

Balcells se movió rápido y logró clausurar el tesoro mejor guardado del mundo de las letras hasta quién sabe cuándo. Había vendido una gran montaña de humo, repleta de intimidades sensibles. Los papeles iban a ser parte de un centro que acogería el legado de los escritores españoles en un Centro de Creadores. En medio de la ola de leyes que reforzaban la transparencia y la garantía del derecho de la ciudadanía a los archivos, los investigadores se quedaron con las ganas.

Marzo de 1981. Camilo José Cela (1916-2002) terminó La última exclusa y Mazurca de los tres muertos (que terminó titulando Mazurca para dos muertos) pero tenía problemas económicos: “La suspensión de pagos de Noguer y la indecisa actitud de Destino me tienen un poco desorientado y quisiera que tú me hablases de posibilidades y de realidades”. Es una carta manuscrita ocho años antes de que le concedieran el Premio Nobel.

Balcells también tuvo como cliente a Santiago Carrillo (1915-2012). La agente logra vender la primera edición de Eurocomunismo y Estado en Yugoslavia, Grecia, Inglaterra, Portugal, Dinamarca y Turquía. “Cuando termine el Congreso y haya pasado la ‘marabunta leninista’, te enviaré una petición de datos para poder hacer de la mejor manera posible la declaración de renta de Santiago, y un capítulo importante de sus ingresos por no decir el único, a parte del sueldo del Partido son los derechos de autor”, escribe la secretaria del líder del PCE, Belén Pinies (quien pagó la peluca para que entrara clandestinamente en España, en 1976) a Magdalena Oliver, mano derecha de la agente literaria.

El Ministerio remata la compra de parte del archivo que no vendió en su día, según fuentes de la Secretaría de Estado de Cultura. Por los restos de aquella primera venta el Estado pagará, si las negociaciones llegan a buen puerto después del fallecimiento de Balcells, un millón y medio de euros. La venta de los archivos era urgente, la empresa pasaba por una profunda crisis y la agente se movía con rapidez. En la Feria de Fráncfort previa a la primera compra compra se destapó que Miguel Barroso -exsecretario de Estado de Comunicación con su amigo José Luis Rodríguez Zapatero, marido de Carme Chacón e íntimo de Jaume Roures- quería comprarle la agencia. Ella necesitaba un socio con medio millón de euros para ampliar el capital y salvar el bache. Y Barroso hizo todo lo posible, movió todos los hilos para convencerla, pero no fue suficiente.

La mujer más poderosa de las letras españolas negociaba como nadie. Entre los cinco trailers que llegaron al AGA no estaban los papeles de Gabo. Se había guardado una bala en la recámara: se encargó de expurgar los documentos más personales del autor colombiano. Ni siquiera dejó los mecanoscritos que García Márquez le mandaba con sus correcciones. Apenas una petición de Mercedes, la compañera del escritor, en 1989, de la documentación del BMW (40.932 pesetas) que la agencia le había mandado desde Madrid a La Habana…

Champán y chocolate

Era elegante, era leal, creó un imperio en el que no entendía el fracaso e inventó una fórmula que sigue vigente en los contratos entre editoriales y autores de este país. Ha dado la batalla por todos sus autores, los gestos con Ana María Matute, a la que mandaba en taxis sobres con billetes de miles de pesetas para mantener a la escritora dolida y tocada, son inolvidables. Su mundo era color blanco y sabía a champán y chocolate. Era la gran embaucadora, la que era capaz de lo que fuera por defender a los suyos. Ellos firmaban a ciegas lo que ella les ponía delante.

Nunca traicionó la confianza de sus autores y estos se lo devolvieron con una fidelidad sin grietas, que jugó a su favor cuando su ocaso parecía inminente. Al final de su vida se enfrentó a la horma de su zapato: Andrew Wylie, el chacal. Hace un año comunicó que se fusionaba con el gigante internacional de los derechos de autor, pero nunca llegó a realizarse.

Seguía teniendo la última palabra sobre la obra de Mario Vargas Llosa, Gabo, Carlos Fuentes, Javier Cercas, Camilo José Cela, Miguel Delibes, Rafael Alberti, Manuel Vázquez Montalbán, Eduardo Mendoza o Jaime Gil de Biedma. Precisamente, Mendoza escribió ante la muerte de su representante: “Mi amistad con Carmen se remonta a 1965 y ha sido y es mi agente desde hace casi cuarenta años. Durante este tiempo, nunca se me ocurrió leer una sola cláusula de los contratos que me pasaba a la firma, como nunca dejé de cumplir a ciegas los consejos que me daba, en el terreno literario y, sobre todo, en el terreno personal. Y puedo asegurar que Carmen ha intervenido en los momentos más importantes de mi vida”.

No quiso rendirse ante Wylie, que mandó la negociación al traste, harto de esperar, y anunció hace un mes el desembarco de su propia agencia en España. Su carisma y su presencia a favor de los suyos sólo ocurre una vez cada 75 años, como poco.

Ignacio Martínez de Pisón: “Sí, nos habría ido mejor si hubiésemos perdido la Guerra de Independencia”

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte le otorga el Premio Nacional de Narrativa por su novela La buena reputación (Seix Barral), un relato que recorre 30 años de la historia de este país contada a través de cinco miembros de una familia. 

Las novelas de Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960) viven y respiran en la segunda mitad del siglo XX español, donde se cocieron todos los logros y los problemas de este país. Ahora, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte le otorga el Premio Nacional de Narrativa por su novela La buena reputación (Seix Barral), que la señala como la mejor obra de 2014, un relato que trata de una parte fundamental de la historia de este país, contada por cinco miembros de una familia, en su paso por cinco ciudades: Melilla, Tetuán, Málaga, Zaragoza y Barcelona.

El premio, dotado con 20.000 euros, es el reconocimiento a un autor de larga trayectoria y vínculos con el mundo del cine, que ha partido del retrato familiar con los conflictos de la historia social española en las últimas décadas. Esa es una de las piezas clave de su literatura, la Historia siempre roza a la familia.

Foto: Toni Albir/Efe

Los acontecimientos históricos determinan la vida de esas familias y Melilla -pura frontera y conflicto- estuvo muy expuesta a su influencia. Por eso el jurado ha destacado “el retrato del mundo judeo-español en Melilla en la época del Protectorado y el complejo desarrollo de una red de relaciones familiares en el marco de un relato extenso muy fiel a la tradición novelesca”.

El autor ha reconocido a este periódico que el galardón le hace “feliz” que la obra haya sido reconocida como el mejor libro del año pasado. Y ha recordado a Rafael Chirbes, anterior premiado y fallecido en agosto: “Es un orgullo coger su relevo, uno de los hombres que más ha reflexionado sobre los errores de la Transición”.

Pisón es de los que piensan que hay que actualizar la Constitución, porque es un traje que se ha quedado “viejo” y “hay que remendarlo”. “A ese traje viejo hay que quitarle las hombreras y reclamar una España plurinacional, muy parecida a la que existe hoy. Necesitamos garantizar la fórmula federal y marcar los límites del Estado y las competencias de las comunidades. La Corona también: es un pacto con la sociedad que debe ganar día a día. Hay que reformarla para que durase otros 30 años más”, cuenta a EL ESPAÑOL.

Elena Ramírez, editora de Martínez de Pisón y directora de Seix Barral, destaca del autor su minuciosidad y precisión en la recreación de la cotidianidad del pasado tratado por el escritor. “Es un investigador nato”, dice. Llena sus alforjas de documentación y no se puede ir a la cama si no ha averiguado de qué color es el papel de fumar del envoltorio que ha metido en la escena. “Para Pisón la verosimilitud no es suficiente, lo apuesta todo a la veracidad. Lo verosímil no es suficiente, tiene que ser veraz”, dice del galardonado.

La buena reputación arranca en los años 50, en Melilla, donde refleja la inestabilidad de la zona del protectorado a partir de una familia de clase media. “Aspiro a crear personajes de carne y hueso y creo que lo he conseguido porque los lectores me preguntan por ellos como si hubiesen existido”, cuenta. Su editora apunta que borda los personajes femeninos, desde sus tópicos, con los claros y oscuros.

“Releer nuestro pasado ilumina el presente”, dice Pisón, que coincide con el cineasta Fernando Trueba en la revisión del pasado más patrio: “Coincido con él, nos iría mejor si hubiésemos perdido la Guerra de la Independencia”. Trueba declaró en el Festival de San Sebastián, al recoger su Premio Nacional de Cinematografía, que nunca se ha sentido español. “Sobre España prefiero no hablar. Es un tema muy delicado en estos momentos. Te puedo decir que rechazo todo lo que tiene que ver con la patria y los sentimientos nacionalistas”, aclara.