¿Conoces a Junípero Serra? Pues deberías

El misionero mallorquín Fray Junípero Serra fundó San Francisco, Los Ángeles y otras localidades californianas, pero en España no sale ni en los libros de texto. En España le ignoran y en EEUU le adoran. Este miércoles el papa lo declarará santo.

En la imagen, estatua de Junípero Serra en la misión de San Gabriel Arcangel, en San Gabriel, California. Mario Anzuoni / REUTERS

 

Estatua de Junípero Serra en la misión de San Gabriel Arcangel, en San Gabriel, California. Mario Anzuoni / REUTERS

¿Quién no ha oído hablar de San Francisco y su famoso puente o de Los Ángeles y el paseo de la fama por donde desfilan las estrellas de Hollywood cada año para la entrega de los Oscar? Pues ambas ciudades y al menos siete más en California deben su nombre a las capillas de un convento en un pequeño pueblo interior de Mallorca llamado Petra (nada que ver, eso sí, con el templo que visita precisamente una estrella de Hollywood, Harrison Ford, en Indiana Jones y la última cruzada). Y es que las fundó un misionero franciscano llamado Fray Junípero Serra allá por el siglo XVIII, que había dejado años atrás su Petra -la de Mallorca- natal (*1713) y se había marchado a evangelizar el Nuevo Mundo.

“Fue un hombre de un gran carácter, porque todo lo que el padre Serra quería, lo conseguía”. Así lo explica Isabel Salom, que ha cuidado durante 35 años de su vida la Casa Natal del fraile, un honor para esta petrera de 88 años que espera con ilusión los próximos días de fiesta en su pueblo en los que se celebrará la canonización de su petrense más ilustre. En Petra son días grandes, porque el papa Francisco declarará santo a Junípero Serra este miércoles en Washington DC durante la gira que acaba de iniciar por Estados Unidos. Unas 25.000 personas, entre ellos miles de hispanohablantes y el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, asistirán a la primera canonización en suelo estadounidense de la historia, informa EFE.

“Ya estamos adornando las calles [de Petra], mañana será el día especial”, cuenta Salom. “Aunque para mí el día especial fue cuando el papa Francisco anunció que haría santo al padre Serra. Ay [suspira], no lo puedo explicar. Para mí, para todo el pueblo es nuestro hermano mayor”.

Salom habla con ternura y devoción del próximo santo. Destaca su “paciencia, fe y gran sabiduría”. Explica por teléfono a El Español que “el padre Serra marchó hacia las Indias con gran ilusión y gran fe para ayudar a la gente, para defenderlos”. Quienes conocen su figura cuentan que en sus misiones intercedió por los derechos de los indígenas (aunque no todos están de acuerdo, pues la noticia de su canonización llevó a protestas en Los Ángeles por parte de Mexica Movement, una organización que defiende los intereses de los indígenas), pero no hay ni rastro de su nombre en los libros de texto españoles.

Ni mentarlo en el colegio o instituto

En 25 años impartiendo Historia y Geografía en institutos, tras haber escrito varios libros de texto de Historia y haber dirigido el Máster de Profesorado de la Universidad Complutense de Madrid, Miguel Ángel Sandoya admite que Junípero Serra solo le “suena de haberlo visto en algún documental”. Asegura que en Secundaria “ni se menciona”. Tampoco en Bachillerato. “En segundo de Bachillerato los contenidos van desde Atapuerca hasta el 11M. Hay tantos contenidos que trabajar, que no se llega a esos detalles”, explica. Añade que en Bachillerato sí se hace referencia a frailes que defendían a los indios, como Bartolomé de las Casas o Francisco de Vitoria, porque crearon jurisprudencia y defendieron que los indígenas tenían los mismos derechos que cualquier otro español.

No todos tienen buena opinión de alguien que al fin y al cabo contribuyó a la conquista de América. La profesora Jacqueline Hidalgo, del departamento de religión del Williams College, publicó en febrero de este año un artículo titulado “Por qué Serra no debería ser un santo”, en el que desvela sombras menos conocidas del fraile. Asegura que, por ejemplo, que al igual que él se flagelaba promovía la autolesión durante su misión evangelizadora. Otro artículo publicado en el Washington Post también resaltó que “algunos americanos nativos difieren” de la decisión de santificarlo. Lamentan que en su labor evangelizadora les obligó a renunciar a su cultura, creencias e incluso a su forma de vestir, mientras el biógrafo de Serra -el padre Salustiano Vicedo- explica que “la población indígena, al contrario de la de México, no conocía la agricultura, salvo en algunas zonas del desierto; su alimentación se limitaba a lo que obtenían recolectando frutas y raíces silvestres y bellotas; cazando venados, alces y conejos, y pescando. Además, no acostumbraban a usar vestido alguno, salvo en la época fría del año”. Luces y sombras de un fraile misionero que sin embargo no han impedido ni su canonización ni que Junípero Serra tenga un bulevar que lleva su nombre en San Francisco o que hoy misiones por toda la costa del Pacífico reciban a turistas y creyentes que acuden a conocer su labor…

En una encuesta rápida entre más de 30 empleados de El Español, con personas de todos los puntos de la geografía española (y una del extranjero) y de un rango de edad de entre los 23 a los 63 años, solo dos personas han dicho recordar el nombre de Junípero Serra por haberlo estudiado en el colegio o instituto. Un compañero lo estudió durante la carrera de Derecho como uno de los misioneros defensores de los indígenas.

“Nadie es profeta en su tierra”, recuerda Salom, aunque en su pueblo y el del padre Serra sí hay un colegio que lleva el nombre del fraile, una asociación de la tercera edad, una coral y el Gobierno balear ha llevado a cabo una campaña de promoción de su figura.

Recorrer la costa oeste de Estados Unidos, significa recorrer el legado del fraile que un día fue profesor universitario de renombre en toda Mallorca y abandonó una carrera de éxito por partir al Nuevo Mundo, primero en México (en la Baja California) y de allí a California (Alta California, EEUU). “Partió de aquí cuando estaba en la plenitud de la fama, en la Cuaresma todos los pueblos de Mallorca lo solicitaban. Era humilde de los pies a la cabeza”, asegura Salom.

En la catedral de Nuestra Señora de los Ángeles, han dedicado ahora una capilla a Serra, donde la agencia Reuters muestra cómo han colgado imágenes que incluyen una réplica ampliada de un sello español de 40 pesetas por su segundo centenario (1984). Al menos no ha sido siempre ignorado.

¿Qué tienen en común Eastwood, Clinton y Junípero Serra?

En San Francisco, la iglesia de la misión que fundó conserva una maqueta de aquel primer asentamiento y honra a Fray Junípero Serra en las vidrieras de la iglesia. En otra misión se conserva un busto de él. Está enterrado en otra, donde falleció: la Misión de Carmel, hoy un municipio costero cercano a San Francisco donde dos siglos después sería alcalde Clint Eastwood (sí, Harry el sucio), a los 70 años en 1784.

Hasta la Casa Blanca le quiso honrar ya en 1997 durante una visita del entonces presidente Bill Clinton. Viajó a Mallorca y se preparó todo para su visita a la Casa Natal de Fray Junípero Serra. “Ay, Dios mío”, rememora entre risas Isabel Salom. “Fue terrible, porque para preparar una visita de la máxima autoridad del mundo… teníamos que prepararlo todo y durante un mes atendí a seguridad de EEUU. Aquí el día que tenía que venir estaba todo el mundo y a última hora no pudo ir”.

En 2010 hubo un nuevo intento de Bill Clinton, esta vez acompañado por Eastwood y el entonces gobernador de California, Arnold Schwarzenegger. “Tengo una deuda pendiente y soy optimista, estoy convencido de que Bill Clinton visitará Petra, sabe que está invitado y que se le espera”, admitió entonces Tummy Bestard, excónsul de Estados Unidos en Mallorca, en declaraciones recogidas por el Diario de Mallorca. Volvió a fallar, pero la insistencia del diplomático estadounidense muestra el interés. Eso sí, mañana el vicepresidente Joe Biden estará en la misa de la canonización.

“Esto [la canonización] para Petra es lo máximo, porque tener un santo en el pueblo, usted me dirá. Para estar bien emocionados”, concluye Salom. Quizá a partir de este miércoles los españoles conozcan al gran olvidado de las misiones que dieron origen a las -actualmente- más célebres ciudades de California.

Hungría decreta el estado de emergencia por la crisis de refugiados

El Gobierno de Hungría ha decretado este martes el estado de emergencia en dos provincias lindantes con Serbia para afrontar la crisis de refugiados.

En la imagen, un padre y su hijo este martes cerca de Asotthalom, en la frontera servo-húngara. REUTERS / Laszlo Balogh

Un padre y su hijo este martes en Asotthalom, en la frontera servo-húngara. REUTERS / Laszlo Balogh

El Gobierno de Hungría ha decretado este martes el estado de emergencia en dos provincias lindantes con Serbia para afrontar la crisis de refugiados.

La probabilidad de que las autoridades locales declarasen el estado de crisis había sido adelantada en la mañana del martes por la embajadora húngara en España, Enikő Győri, en un desayuno con la prensa madrileña. Győri ha explicado que el Ejército húngaro se desplazará a la frontera para controlar el flujo migratorio, pero “los soldados no estarán autorizados a usar armas de fuego”.

Este martes entra en vigor una nueva legislación en el país centroeuropeo que puede enviar a los migrantes a prisión por hasta cinco años. Desde esta madrugada, todo el que cruce la valla levantada por Hungría en su frontera con Serbia sin pasar por los controles fronterizos habilitados, dañe la valla o impida su construcción (una valla más alta que la acabada continúa en construcción), puede acabar entre 3 y 5 años en la cárcel. Unas placas en la valla avisarán de esta posible pena. Por lo demás, el Gobierno húngaro deja en manos de la tecnología que la información llegue a tiempo a los nuevos refugiados. “La mayoría de los migrantes están muy bien equipados de móviles. Además, muchos tienen líderes de grupos que dictan a los demás qué hacer”, ha defendido Győri. La embajadora asegura que todo el que se declare refugiado al pasar un control fronterizo y solicite asilo entrará automáticamente en el proceso para obtener protección.

“La prioridad máxima es el control, la protección de las fronteras exteriores, no sólo porque estemos obsesionados con eso, sino porque (…) lo que hacemos nosotros es respetar y hacer respetar las leyes internacionales”, ha asegurado. Las acciones de Hungría frente a la llegada masiva de refugiados han despertado fuertes críticas entre la comunidad internacional en las últimas semanas. Győri, sin embargo, ha defendido que no es justo que se critique a un país miembro por cumplir con la legislación europea, que obliga a los Estados a controlar sus fronteras exteriores. “Recibo cada día más y más cartas diciendo que soy personalmente una sinvergüenza y mi primer ministro más, que toda Hungría es racista”, ha dicho la diplomática. “Pero también recibo cartas de aprecio”.

La embajadora aboga por una solución comunitaria a la crisis de refugiados que sea sostenible y efectiva. Respecto a las cuotas de acogida propuestas por la Comisión Europea, Győri ha afirmado que se llegará a ellas siempre que se estabilicen las fronteras y se controle el flujo de entrada de refugiados. También ha afirmado que es vital diferenciar entre refugiados, que se han visto forzados a abandonar sus hogares, y migrantes, que buscan mejores condiciones de vida, y controlar quién entra en Europa.

Casi 200.000 personas han llegado a Hungría en lo que va de año. El país ha recibido más de 170.000 solicitudes de asilo, de las que un 17% han sido aprobadas -frente al año pasado, que se aprobó el 9%. La embajadora en España ha indicado que muchos desaparecen durante el proceso y no se puede completar su solicitud. Sirios, afganos y kosovares son los principales solicitantes de protección internacional.

“La actitud permisiva de las autoridades húngaras acabará muy pronto”

Lázsló Cselényi, ex director de la televisión internacional pública de Hungría, Duna TV, ha pasado muchas horas en la estación de Keleti en Budapest durante las últimas semanas. Allí ha visto a los refugiados que pasan cada día con destino hacia Austria y Alemania. Y ha compartido conversaciones con sirios, afganos, iraquíes, kurdos sobre las maravillas de Palmira, los bombardeos de Alepo, el Estado Islámico en Siria o las historias personales de cada uno…

En la imagen, un grupo de refugiados llega el pasado día 5 a la estación de Hegueshalom, en Hungria, cerca de la frontera de este país con Austria. LASZLO BALOGH / REUTERS

Por qué la crisis de los refugiados paraliza y enfrenta a la UE

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Lázsló Cselényi

Lázsló Cselényi (Cluj Napoca, Transilvania, 1951) presentó su dimisión como director de la televisión internacional pública de Hungría, Duna TV, el día que el Parlamento húngaro votó a favor de la polémica nueva Ley de Medios de 2010. Es un laureado director de documentales húngaro, especializado en minorías (él mismo nació como húngaro en Rumanía). Gran conocedor y amante de muchos de los países de los que provienen los refugiados que llegan a Europa, tiene amigos en Palmira (Siria) a los que hace tiempo que no contacta por temor a ponerles en peligro. No sabe si siguen vivos. Ha pasado muchas horas en la estación de Keleti en Budapest durante las últimas semanas, donde las autoridades húngaras ahora dejan proseguir su camino a los refugiados que pasan cada día por ahí con destino hacia Austria y Alemania. Ha compartido conversaciones con sirios, afganos, iraquíes, kurdos sobre las maravillas de Palmira, los bombardeos de Alepo, el Estado Islámico en Siria, las historias personales de cada uno… Atiende a EL ESPAÑOL a través del teléfono y por correo electrónico desde Budapest, donde reside desde hace décadas:

PREGUNTA.- Si tuviera que describir en una frase lo que está sucediendo con los refugiados en Hungría, ¿cuál sería?

RESPUESTA.– Caos, cinismo, desinterés, amedrentamiento de quienes quieren ayudar. [Aunque desde el fin de semana la situación ha mejorado mucho] en la estación de Keleti los migrantes ya llegan y se van sin problemas. Ahora los principales conflictos están en la zona de Röszke, en la frontera con Serbia [donde este martes salieron a la luz imágenes de una periodista poniendo zancadillas y pegando patadas a los refugiados].

P. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, ya tenía un discurso xenófobo antes de esta crisis. ¿Le sorprende alguna de las medidas que está tomando, como la valla de espinas en la frontera o el traslado forzoso de los migrantes a un campo de refugiados?

R. No. Desde principios de este año sabemos que iban a llegar miles y miles de inmigrantes. Hungría y todos los países europeos reciben fondos especiales de la Unión Europea para estas situaciones, pero el Gobierno húngaro no estableció campos de refugiados modernos y humanitarios ni compró comida, ni camas o agua. Los migrantes han recibido todo esto mediante organizaciones civiles.

El Gobierno húngaro colgó carteles de las vallas en las fronteras en las que ponían: “Inmigrantes, no nos quiten trabajo”. Y lo pusieron en húngaro, de forma que no lo entienden siquiera. Da la impresión de que todo el problema de los migrantes es un producto de comunicación interno. Siempre que hay graves problemas internos, el Gobierno recurre a la propaganda para desviar la atención sobre la problemática real.

P. El año pasado el Gobierno de Orban llevó a cabo una dura campaña contra las ONG críticas con su Administración. ¿Quedan organizaciones humanitarias capaces de prestar ayuda a los refugiados? ¿Y ciudadanos individuales?

Una refugiada espera transporte para Austria o Alemania el pasado día 5, cerca de Budapest. DAVID W. CERNY / REUTERS

R. Han dificultado su actividad por todos los medios. Existe entre la ciudadanía gente dispuesta a ayudar, también algunas organizaciones civiles. Están en las estaciones de trenes, en lugares donde juntan a los refugiados, allá donde se les necesita. Pero las autoridades les han impedido  ejercer su función humanitaria. En Bicske [donde se encuentra el campo de refugiados a 40 km de Budapest donde las autoridades llevaron forzosamente a los refugiados con el tren] no les dejaban ni siquiera repartir agua. [Hasta el viernes pasado], si alguien intentaba llevarles en coche, les paraban inmediatamente y les podían detener porque dicen que son “inmigrantes ilegales”.

Las autoridades intentan no dejar funcionar correctamente a la prensa. Les apartan de los migrantes. La propaganda estatal es cada vez más intensa. [Habla de] peligro de terrorismo, agresividad de los migrantes, irresponsabilidad de Alemania y arrogancia de Austria… Un ejemplo: los trabajadores de la televisión pública (MTVA) han recibido instrucciones de no mostrar imágenes de niños entre los migrantes (“Que no haya niños”… en una información sobre la “interceptación” de 1.600 migrantes) porque ellos despiertan la simpatía de todo el mundo [la información se filtró en agosto].

Bajo mi punto de vista, esto es un crimen de guerra. Hay una parte de la población llena de odio, a quienes les gustaría cerrar herméticamente las fronteras y apartar a los migrantes con fusiles. El redactor jefe del periódico Demokrata, el más leído de Hungría y afin al Gobierno, ha llamado “animales”, literalmente, a los migrantes. La inmensa mayoría de los húngaros, engañados por la propaganda y las pancartas antimigrantes, tienen miedo de ellos. Y la Policía húngara hace lo que se les ordena y, dentro de lo que cabe, están obrando con humanidad.

Sin embargo, el mayor problema es la indiferencia. Grupos de extrema derecha podemos encontrarlos en cualquier parte pero pueden ser neutralizados a través de una sociedad sana. La indiferencia es el terreno de cultivo de todo esto. Es incomprensible que la memoria colectiva no esté funcionando. Esta nación, la húngara, ya se quebró una vez hace 70 años por la indiferencia, cuando volvieron la cabeza al pasar los convoyes de la muerte [deportando a  judíos].  [Este fin de semana] muchos húngaros han empezado a ayudar a los migrantes, [ya] sin miedo. ¡Menos mal!

Un grupo de refugiados llega el pasado día 5 a la estación de Hegueshalom, en Hungria, cerca de la frontera de este país con Austria. LASZLO BALOGH / REUTERS

P. Usted fue director de la televisión internacional húngara durante seis años (2004-2010) hasta que el Gobierno actual implantó una ley de censura para los medios. ¿Cómo están los medios públicos cubriendo las noticias estos días?

R. La televisión pública está norcoreanizándose. Da voz solo al discurso del Gobierno y contrario a los inmigrantes. Desde hace meses están emitiendo reportajes cuyo contenido “explica” los supuestos enormes peligros que entrañan los migrantes: cuántos terroristas podrían esconderse entre ellos, que están descuidados, que huelen mal, que no es verdad que hayan tenido que dejar su patria, que tienen dinero que les sobra, que tienen teléfonos móviles y que por qué no suben a un avión y van ahí donde quieren. Esto no es broma. Esto lo ha dicho el vicepresidente de Fidesz [el partido gubernamental]. Es una propaganda execrable.

Desde hace tiempo ya no se aplica el porcentaje de minutaje que las normas exigen conceder a la oposición y cuando lo hacen, lo compensan con una crítica demoledora. Los canales de la oposición están haciendo su trabajo, aunque con dificultad.

P. En España se ha empezado a abordar la crisis migratoria muy recientemente, pero en Hungría parece ser un asunto de discusión desde hace tiempo…

R. La situación ha cambiado [en las últimas semanas] en el sentido de que las autoridades se sienten más inseguras que antes, porque hay una gran avalancha. Las medidas que están tomando son contradictorias. Tienen una actitud muy firme en las negociaciones en el extranjero, pero internamente las negociaciones son caóticas. La [actual] actitud permisiva de las autoridades acabará muy pronto.

   REUTERS/Marko Djurica      TPX IMAGES OF THE DAY
Alvand, un joven sirio de 18 años, toma un selfie tras atravesar la frontera húngara cerca de Roszke, el pasado día 5. MARKO DJURICA / REUTERS

P. Aún así no todo es culpa del Gobierno húngaro, ¿no?

R. La Iglesia tampoco toma una postura decidida. Desde el sábado es más activa, pero [hasta entonces] no había ayudado a los refugiados. El cardenal húngaro, Peter Erdö, dijo en una entrevista que la Iglesia no puede dar cobijo a los migrantes, porque entonces estaría ayudando a los traficantes de personas, lo cual está prohibido por ley. La Iglesia Católica húngara actúa por su cuenta. Parece que Fidesz [el partido del Gobierno] es el jefe de la Iglesia aquí.

P. Usted ha estado yendo durante casi dos semanas a diario a la estación de tren de Keleti en Budapest para ayudar y charlar con los refugiados. ¿Qué le transmiten?

R. Ya no hay una aglomeración tan grande, pero siguen llegando. [Cuentan] que están en camino desde hace semanas, que su capacidad de resistencia están en las últimas, hay algunos que han estado durante meses en Turquía. Algunos decían “dios mío, qué no daría para poder recibir un baño caliente”.

Para ellos supone un gran apoyo la prensa internacional, por lo que las autoridades han tratado de impedir el trabajo de los informadores.

Enseguida están muy agradecidos por cualquier gesto hacia ellos, como darles agua, galletas o chocolatinas para los niños. Su única conexión con el mundo exterior es internet, a través del cuál ven el apoyo internacional que reciben. Esa cobertura que reciben, para ellos supone su defensa.

P. ¿Cuál es la historia que más le ha impresionado de los refugiados que ha visitado en esta estación de Budapest?

R. Un día en la estación de Keleti lloré. Muchas veces alguna pequeñez es suficiente. Había ahí una tubería rota de donde brotaba agua que caía al suelo y los migrantes se lavaban manos y piernas e intentaban lavar sus zapatos. Vi a una niña de unos cinco años que no tenía cepillo de dientes y metía su manita para coger algo de agua con el dedo y poder lavarse los dientes con un mejunge que guardaba su padre en una bolsita de plástico. Tuve que salir corriendo. Recordé a mis idolatrados nietos a la vez que pensaba que cualquiera en cualquier momento puede ser un refugiado.

P. ¿Qué hace falta hacer en Hungría con mayor urgencia?

R. Hay que pregonar la humanidad. Ese es el deber más importante. La indiferencia hay que eliminarla. A los fascistas, xenófobos, a quienes piden sangre, hay que condenarlos públicamente.

Tengo la esperanza de que dentro de unos años estas personas no escupan cuando se encuentren con algún húngaro o cuando escuchen hablar de Hungría. Esa es mi esperanza, porque somos muchos los que pensamos así.

La foto de la vergüenza de Europa

ATTENTION EDITORS - VISUAL COVERAGE OF SCENES OF DEATH OR INJURY A Turkish gendarmerie carries a young migrant, who drowned in a failed attempt to sail to the Greek island of Kos, in the coastal town of Bodrum, Turkey, September 2, 2015. At least 11 migrants believed to be Syrians drowned as two boats sank after leaving southwest Turkey for the Greek island of Kos, Turkey's Dogan news agency reported on Wednesday. It said a boat carrying 16 Syrian migrants had sunk after leaving the Akyarlar area of the Bodrum peninsula, and seven people had died. Four people were rescued and the coastguard was continuing its search for five people still missing. Separately, a boat carrying six Syrians sank after leaving Akyarlar on the same route. Three children and one woman drowned and two people survived after reaching the shore in life jackets. REUTERS/Nilufer Demir/DHA ATTENTION EDITORS - NO SALES. NO ARCHIVES. FOR EDITORIAL USE ONLY. NOT FOR SALE FOR MARKETING OR ADVERTISING CAMPAIGNS. TEMPLATE OUT. THIS IMAGE HAS BEEN SUPPLIED BY A THIRD PARTY. IT IS DISTRIBUTED, EXACTLY AS RECEIVED BY REUTERS, AS A SERVICE TO CLIENTS. TURKEY OUT. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN TURKEY.

El pequeño de la foto no va a llegar con vida a la reunión del Consejo Europeo prevista para el próximo 14 de septiembre. 12 días más a la espera de decidir en los despachos qué hacer con una crisis humanitaria anunciada y sabida. Las iniciativas ciudadanas y las ONG intentan paliar la falta de acción coordinada de la UE.

En la imagen un agente de la guardia costera turca rescata el cuerpo sin vida de un pequeño en las playas de Bodrum. REUTERS / NILUFER DEMIR

Un pequeño yace inerte en brazos de un agente de la guardia costera turca. Ha fallecido en aguas del Mediterráneo mientras intentaba alcanzar junto a su familia la isla griega de Kos. Es una de las últimas víctimas de la crisis migratoria que sufren miles de sirios, afganos, y otros ciudadanos que tratan de llegar a la Unión Europea huyendo de los conflictos en sus países. Es, también, la foto de la vergüenza del viejo continente.

Las imágenes de este miércoles -en este caso de la agencia Reuters- muestran la crudeza de lo que sucede a las puertas de nuestras casas. “Es una foto chocante, pero más chocante es saber que hay niños que mueren así”, lamenta Eva Cosse, portavoz de Human Rights Watch en Grecia en conversación telefónica con EL ESPAÑOL.

Para aquellos que consiguen llegar, las cosas tampoco son nada fáciles. “Llegan a un país que no puede lidiar con la situación”, afirma Kate O’Sullivan, que trabaja en la isla de Lesbos con Save the Children. “Las ONG están sufriendo para cubrir sus necesidades; es absolutamente abrumador”. Cosse coincide, pero recuerda que era una crisis anunciada: “La crisis humanitaria aguda comenzó hace un año, pero la situación empezó cinco años atrás. Llevamos años pidiendo a la Unión Europea y a Grecia que mejoren su política de asilo, y nada. Ahora las autoridades [griegas] son completamente incapaces de hacer frente a la situación”.

Sólo en junio, 4.270 niños llegaron a las islas griegas. De ellos, 86 viajaban solos. “La reunión del Consejo Europeo es un movimiento positivo”, dice O’Sullivan. “Por supuesto, si trabajas sobre el terreno a diario con niños nada es demasiado pronto”.

Tareas urgentes

La llegada masiva de refugiados, la inestabilidad política del país y sus dificultades económicas han formado un cóctel explosivo que sobrepasa al país heleno. Cosse cree que la solución pasa por que los 28 estados miembros envíen personal sanitario, policial y trabajadores sociales para poder atender a los miles de inmigrantes que llegan a diario. Enumera otras tareas que a su juicio debe llevar a cabo urgentemente la UE:

  • Crear un camino humanitario seguro para llegar a la UE
  • Facilitar visados humanitarios
  • Facilitar la reunificación familiar con refugiados ya asentados
  • Reducir los trámites burocráticos

12 días más. Ese es el margen que se han concedido los gobernantes de la Unión Europea para buscar nuevas soluciones a una crisis migratoria que no deja de crecer hasta la reunión del Consejo Europeo el 14 de septiembre. Mientras tanto, cientos de personas siguen pereciendo de camino a un lugar que -esperan- les permita llevar una vida digna.

Los refugiados siguen llegando por miles y se topan de bruces con alambradas levantadas de la noche a la mañana y jefes de Gobierno que no se ponen de acuerdo en el reparto de una avalancha de personas necesitadas, para las que no estaban preparados.

12 días más, como mínimo, para empezar a hablar. Mientras tanto, miles de refugiados se tendrán que contentar con encontrar ayuda en las iniciativas ciudadanas como una suerte de “Airbnb de los refugiados” en Alemania para darles un techo bajo el que cobijarse, según relata el diario británico The Guardian, o llevándoles comida al campo de refugiados improvisado junto a la estación ferroviaria central de Budapest.

Mientras tanto, miles de de personas que se han salvado tras recorrer miles de kilómetros se exponen a volver a temer de nuevo por su vida cuando un grupo de neonazis venga a dejarles claro que no les quieren en su país, como ya ha sucedido. Y ellos tienen suerte, porque muchos otros ni siquiera han tenido la oportunidad de encontrar esa ayuda desinteresada de personas solidarias, pues pierden la vida en el camino.

Al menos 11 personas han muerto en las últimas horas ahogados intentando alcanzar la isla griega de Kos, según la agencia de noticias turca Dogan. Los dos botes en que viajaban las víctimas -que se cree son sirias- se hundieron tras dejar la costa suroeste de Turquía, recoge Reuters. El niño de la imagen estaba entre ellos.

2.500 migrantes muertos cruzando el mar

Todos ellos seguían una de las rutas habituales de entrada a Europa para afganos y sirios en su mayoría, explican desde Médicos Sin Fronteras, que está atendiendo la llegada de refugiados en las islas helenas de Kos y Lesbos. Sólo en la capital de la isla de Kos, del mismo nombre, MSF estima que se encuentran 6.000 migrantes en busca de asilo.

Ya en los meses de abril y mayo las autoridades alojaron a cientos de personas en un hotel abandonado. En MSF tienen tanto trabajo que ha resultado imposible poder hablar con representantes de la ONG presentes en la isla. No dan abasto, explican desde Madrid.

“Traficantes de botes tan organizados que incluso dan recibos por 5.350 dólares a una familia de nueve [miembros]”, tuitea el director de emergencias de HRW. (Vean la foto de la factura).

En lo que va de año, más de 2.500 migrantes han muerto o desaparecido intentando cruzar el mar, según datos de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (IOM). Los que han conseguido atravesar el Mediterráneo superan ya los 300.000. El año pasado, fueron unos 220.000. Y sin embargo, “volverían a correr el riesgo, porque se trata de vivir o morir”, recuerda Cosse.

Grecia e Italia, respectivamente, son los principales receptores dado que absorben la inmensa mayoría de las llegadas. El resto llegan a España, según la Organización Internacional para las Migraciones. Por datos como estos, Human Rights Watch subraya que es imprescindible crear una política de asilo “armonizada” entre los Estados miembros, lo que está en boca de muchos líderes europeos, pero que no sucederá a corto plazo.

La ruta Libia-Italia también ha recibido un constante flujo de inmigrantes. Este martes, cuatro cuerpos fueron encontrados en las aguas del Mediterráneo central y 781 personas -procedentes sobre todo de Nigeria, Costa de Marfil y Senegal- fueron rescatados, según la ACNUR.