¿Acertaron las encuestas del 27S? Un repaso a sus cifras y a nuestra predicción

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Las elecciones catalanas se presentaban complicadas para los encuestadores. Eran unos comicios excepcionales y es difícil hacer estádistica de lo excepcional. Concurrían nuevos partidos, la participación se presumía histórica y el sentido del voto era para muchos inédito: un plebiscito. Pero las encuestas hicieron un buen trabajo. Aquí explico por qué.

También en EL ESPAÑOL:

Nota. Que un modelo probabilístico se demuestre bien calibrado es en esencia otra forma de precisión. Pero para los propósitos de este artículo he creído que la distinción entre precisión y calibración era útil.

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Artur Mas convocó las elecciones del 27S con la intención de impulsar el proceso soberanista. Pero menos de la mitad de los votantes ha respaldado a las dos listas que defendían abiertamente la independencia: Junts pel Sí y la CUP. Aquí la mejor radiografía de la cita electoral: datos, análisis y contexto. 

Las elecciones catalanas se presentaban complicadas para los encuestadores. Eran unos comicios excepcionales y es difícil hacer estadística de lo excepcional. Concurrían nuevos partidos, la participación se presumía histórica y el sentido del voto era para muchos inédito: un plebiscito. Pero las encuestas hicieron un buen trabajo. Aquí explico por qué.

1. El promedio de sondeos funcionó.

El gráfico compara 20 sondeos con los resultados de las elecciones del domingo. Los sondeos son los de Sigma Dos, GAPS, GESOP, NC Report, Invymark, IBES, Feedback, CIS, Metroscopia, DYM, GAD3, Celeste Tel y My Word.

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El promedio de encuestas anticipó la imagen general que dejaron las urnas. JxSí, el PP y CUP fueron bien estimados. Tambien el PSC. La mayor desviación se dió con Ciudadanos y Catalunya Sí que es Pot (CSP). El primero había sido infraestimado y el segundo sobreestimado, justo al revés de lo que pasó en las municipales de mayo.

2. Nuestro modelo fue razonablemente preciso.

Basándome en los sondeos, publiqué dos días antes del 27S un modelo de predicción para las elecciones. El modelo estimaba cuántos diputados lograría cada partido y con qué probabilidad.

A continuación evalúo que tal lo hizo ese modelo. El gráfico compara los diputados de cada partido con las predicciones probabilísticas del modelo.

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(Las áreas de color son histogramas y representan la probabilidad que tiene cada partido de lograr cierto número de escaños.)

La precisión del modelo fue notable. Acertó el partido ganador, acertó quién sería segundo y el orden de todos los partidos excepto el PSC y CSP, que se intercambiaron. La predicción más probable se desvió menos de dos escaños para JxSí, PSC, PP, CUP y Unió. Las mayores desviaciones se dieron con Cs y CSP. Pero desde el principio sus resultados eran los más inciertos: sus distribuciones de probabilidad eran las más anchas.

El modelo predijo también los resultados del independentismo. Anticipó que JxSí no tendría mayoría absoluta y que la suma con CUP lograría mayoría de escaños pero no de votos. Sus predicciones mediana para los escaños de JxSí y la CUP casi coinciden con los resultados reales.

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También las predicciones de votos:

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Estoy también satisfecho con las predicciones en cada provincia. En Barcelona la precisión fue similar a la general. En Tarragona la predicción de más probabilidad acertó para JxSí, PSC, CUP y Unió. En Lleida, para PSC, PP, CUP, Unió y JxSí. En Girona, para todos los partidos. (Gráficos de Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona.)

3. Un reloj parado.

Mi primer objetivo con el modelo es que fuese fiable. Sus predicciones no son audaces ni finísimas: son cautas. Por eso había muchos resultados posibles en el segundo gráfico. No es así por capricho. Es así porque observar las encuestas de los últimos años me sugiere que ésa es la precisión que podemos esperar.

Estos eran los intervalos del 50% de probabilidad que el modelo asignaba a cada partido:

  • JxSí: [59, 67]
  • Cs: [17, 23]
  • CSP: [12, 18]
  • PSC: [11, 17]
  • PP: [11, 15]
  • CUP: [ 6, 10]
  • Unió: [ 0, 3]

Son intervalos amplios e incluso así la mitad de las veces la realidad debía acabar fuera de ellos. Por eso las desviaciones con Ciutadans o CSP no son una sorpresa. Al final, de los siete partidos cinco cayeron dentro de los intervalos. Y aunque no puedo saberlo todavía, creo que la incertidumbre del modelo está bien calibrada.

¿Pero qué significa «bien calibrada»?

Mi modelo respeta el primer principio que enuncia Nate Silver para hacer estimaciones electorales: «Un buen modelo debe ser probabilístico, no determinista». La mayoría de modelos de predicción tienden al exceso de confianza y mi propósito es no caer en ese error. Por eso mi modelo no da predicciones muy concretas si no puede —y generalmente no puede— sino predicciones con distintas probabilidades.

Para calibrar un modelo probabilístico hay que comprobar que sus predicciones aciertan con la probabilidad prevista. Por ejemplo, si mi modelo dice que el partido X tiene un 60% de probabilidades de lograr escaños, quiero que eso suceda un 60% de las veces. Si sucede solo el 10% de las veces el modelo está mal. Pero también está mal si sucede el 95% del tiempo. Ese modelo está mal calibrado.

Podéis pensar en las predicciones meteorológicas. No espero que el hombre del tiempo me diga con certeza si lloverá el sábado. Pero si me dice que la probabilidad de lluvia es del 20%, lo que espero es que acierte cuatro de cada cinco veces.

En resumen, al evaluar la bondad de un modelo probabilístico podemos hablar de dos cosas: de su precisión y de su calibración. Un modelo es muy preciso si dice exactamente qué va a ocurrir. Esos modelos son geniales, pero difíciles de encontrar para fenómenos complejos. Por eso las elecciones se predicen con modelos probabilísticos. Y esos modelos quiero que estén bien calibrados: si me dicen que un suceso tiene una probabilidad del 66%, deberán acertar dos de cada tres veces.

4. Conclusión.

Tras las elecciones el modelo de predicción sale reforzado. Sus limitaciones siguen ahí —y de ellas hablaré otro día— pero sus predicciones para el 27S fueron bastante precisas.

Si el modelo falló fue más bien por acertar demasiado. Quizás el modelo está ligeramente mal calibrado y fue demasiado conservador. O lo que es más probable: quizás tuvo algo de suerte. Si la razón es una u otra sólo lo sabremos dentro de muchas tiradas, cuando podamos distinguir la estructura del azar.

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También en EL ESPAÑOL:

Nota. Que un modelo probabilístico se demuestre bien calibrado es en esencia otra forma de precisión. Pero para los propósitos de este artículo he creído que la distinción entre precisión y calibración era útil.

¿Cómo votarán los catalanes? Una predicción del 27S a partir de las encuestas

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El próximo domingo se celebran unas elecciones transcendentales en Cataluña y muchas preguntas permanecen abiertas: ¿logrará Junts pel Sí una mayoría absoluta? ¿Quién será la segunda fuerza? A continuación abordo esas preguntas usando un modelo estadístico de predicción. 

También en EL ESPAÑOL:

El promedio de las encuestas. El primer paso para la predicción hecha en este artículo.

Así son los catalanes que votarán el 27S: una radiografía en cinco gráficos. Una radiografía de los votantes del 27S según su edad, su origen, su nivel de estudios o su renta.

Radiografía de los votantes españoles (I). Donde María Ramos y yo analizamos la edad, profesión, nivel de estudios y la clase social de los votantes del PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos.

Radiografía de los votantes españoles (II). Una radiografía similar a la anterior pero que responde otra pregunta: ¿cómo es la ideología de los votantes de cada partido?

El próximo domingo se celebran unas elecciones transcendentales en Cataluña y muchas preguntas permanecen abiertas: ¿logrará Junts pel Sí una mayoría absoluta? ¿Quién será la segunda fuerza? ¿Qué porcentaje de votos lograrán los independentistas?

A continuación abordo esas preguntas usando un modelo estadístico de predicción. Básicamente utilizo los datos de las encuestas para estimar cúantos diputados logrará cada partido y con qué probabilidad.

Un vistazo al modelo de predicción

Mi modelo basa sus predicciones en una veintena de sondeos electorales que se han publicado en las últimas semanas.

El modelo trabaja en cuatro pasos. El primer paso es calcular los votos de cada partido según una media de sondeos. Así, en lugar de fiarnos de una única encuesta, busco el consenso entre todas. Después aproximo el porcentaje de voto de cada partido en cada provincia, usando la distribución que observaron el CIS y otras encuestas. El tercer paso consiste en incorporar incertidumbre al modelo para que sea cauto cuando calcula probabilidades. ¿Pero cúal es la imprecisión típica de las encuestas? Para averiguarlo he estudiado siete elecciones distintas de los últimos años.

El cuarto y último paso consiste en ejecutar el modelo y hacer 15.000 simulaciones de las elecciones del domingo. En cada simulación genero los votos de cada partido y provincia a partir del azar, la media de encuestas y la incertidumbre esperada. A partir de esos votos, y aplicando la ley D’Hondt, asigno los escaños de Barcelona, Tarragona, Girona y Lleida.

A continuación tenéis los resultados de ese proceso.

La predicción de escaños tras 15.000 simulaciones

El primer gráfico muestra los escaños que logrará cada partido y con qué probabilidad.

seats (Cada gráfico es un histograma. El eje x representa el número de diputados del partido y la altura de las barras indica la probabilidad de que un partido logre ese número de escaños.)

Según el modelo, el resultado más probable es que Junts pel Sí (JxSí), la coalición formada por CDC y ERC, logre 63 escaños. Pero no sería raro que el partido se quedase en 59 diputados o se fuese hasta 67 (ése es el intervalo donde estarán sus resultados con un 50% de probabilidad).

El segundo partido será Ciutadans con 20 diputados y detrás vendrían Catalunya Sí que es Pot (CSP) (15), PSC (14), PP (12) y la CUP (9).

Sin embargo, podéis observar que distintos resultados son altamente probables. Ciutadans podría caer hasta los 17 escaños o irse hasta los 23. CSP tiene un 25% de probabilidades de lograr más de 18 diputados y si fuese segundo no sería una enorme sorpresa. El PSC tiene su horquilla probable en un amplísimo 11-17, el PP en 11-15 y la CUP en 6-10.

Destaca, además, el caso de Unió porque es dificilísimo de predecir. Según el modelo, el partido de Durán i Lleida tiene un 55% de probabilidades de quedarse fuera del parlamento. Casi como echar una moneda al aire. Si logra entrar, lo más probable es que se lleve 3 o 4 diputados (22% probabilidad), pero podría lograr 6 o más con un 12% de probabilidad, que es pequeña pero no nula.

(Nota. Estos datos de escaños se calculan a partir de los datos de votos. Si queréis ver la incertidumbre de los porcentajes de voto, los tenéis representados aquí.)

JxSí y la CUP: ¿mayoría de escaños o de votos?

Las encuestas sugieren que Junts pel Sí no logrará los 68 diputados que dan la mayoría absoluta aunque se quedará cerca. ¿Pero qué probabilidad tiene exáctamente? ¿Y si formase una alianza con la CUP? Una ventaja de tener un modelo de simulación es que podemos calcular estas probabilidades. En el siguiente gráfico tenéis la distribución de escaños de JxSí y su suma con la CUP.

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La probabilidad de que Junts pel Sí logre 68 escaños o más es del 21%. Lo más probable es que no lo logre, pero si lo consigue no sería una tremenda sorpresa. Más probable es que la suma de JxSí y la CUP alcance la mayoría: según el modelo, eso ocurre en el 72% de las simulaciones.

También podemos usar el modelo para responder otra de las preguntas que se discuten estos días: el porcentaje de votos que sumarán los partidos independentistas. Como podéis ver en el siguiente gráfico, la probabilidad de que JxSí y la CUP logren la mayoría de votos es del 21%.

mayoría votos

Los diputados en cada provincia

Aunque he presentado primero los resultados de toda Cataluña, en realidad el modelo simula cada una de las cuatro provincias por separado. Muestro esos resultados a continuación. El primer gráfico representa los 85 escaños que se reparten en la provincia de Barcelona.

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Barcelona es con diferencia la provincia más poblada en Cataluña (el 75% del censo vive allí) y también la que más diputados tiene asignados (85, un 63% del total). Allí los partidos logran diputados de forma casi proporcional a sus votos y por eso las distribuciones son suaves.

Podéis observar que es en Barcelona donde Unió tiene más opciones de lograr sus diputados. Conseguirá dos o más diputados por Barcelona en el 45% de las veces.

Veamos ahora los 18 diputados de Tarragona:

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En Tarragona hay menos escaños y por tanto menos dudas. JxSí obtendrá 8 o 9 diputados con un 70% de probabilidad. Ciutadans obtendrá problemente 3 (aunque podrían ser uno más o uno menos), CSP uno o dos escaños, los mismos que el PSC. El PP obtendrá probablemente dos y la CUP uno. Unió tiene un 80% de probabilidades de quedarse sin diputado por Tarragona.

A continuación los escaños en Girona.

girona

En Girona se reparten 17 escaños, de los cuales 11 irían para JxSí (que podrían ser 10-12). Ciutadans obtendrá uno o dos. CSP probablemente uno, aunque podría quedarse sin ninguno (21%) o lograr dos (18%). El PSC y el PP lograrán probablemente uno cada uno y quizás dos. La CUP seguramente uno (60%), aunque podría quedarse sin él (30%).

Por ultimo, la provincia menos poblada es Lleida, aunque está sobrerepresentada y reparte 15 diputados. Allí las dudas más grandes son si Ciutadans logrará uno o dos diputados y si CSP se quedará fuera o logrará un diputado. En función de ambas cosas, JxSí logrará 9, 10 u 11 diputados. Por su parte, PSC, PP y la CUP parece que obtendrán uno cada uno.

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Conclusión

Para acabar me gustaría reconocer una derrota: es imposible predecir las elecciones con total precisión. Podemos usar encuestas para asignar probabilidades a ciertos sucesos (que un partido logra cierto número de escaños o que sea el más votado) pero no hacer predicciones exactas porque por lo general múltiples resultados son posibles. La incertidumbre tiene tres fuentes principales: los indecisos, los que no responden y quienes cambian su voto durante la última semana.

El problema es similar al de las predicciones meteorológicas: el lunes podemos estimar la probabilidad de que llueva el sábado e incluso acertar, pero no sabremos con certeza si va a llover. Por eso los modelos como el mío hacen predicciones probabilísticas. (Eso significa, por cierto, que este domingo no sabremos si mi modelo funciona o fracasa porque para saberlo tendría que ponerlo a prueba varias veces.)

Y sin embargo las encuestas son el mejor instrumento disponible para entender la realidad electoral. Ocurre que a veces tenemos unas expectativas irreales sobre su precisión y olvidamos que las encuestas intentan algo complejísimo: anticipar cómo votarán millones de personas cuando ni siquiera esas personas lo saben con seguridad.

Metodología.

El modelo de predicción consiste en una secuencia de cuatro paso.

1. Obtener un promedio de sondeos. Al agregar muchas encuestas conseguimos dos cosas: eliminamos el error de muestreo y en lugar de confiar en la cocina de un encuestador hacemos entre todas una cocina de consenso. La media de encuestas la calculo ponderada por fecha y tamaño de muestra. Podéis leer los detalles de este paso aquí. Las encuestas que he usado provienen de trece encuestadoras: Sigma Dos, GAPS, GESOP, NC Report, Invymark, IBES, Feedback, CIS, Metroscopia, DYM, GAD3, My Word, Celeste Tel.

2. Aproximar el porcentaje de votos en cada provincia. Para eso he usado la distribución de votos por provincias según CIS y las encuestas de NC-Report y Sigma Dos.

3. Incorporar incertidumbre al modelo. Este paso es fundamental para calcular probabilidades. Consiste, en esencia, en averiguar cuál es la imprecisión típica o esperable de un promedio de encuestas. Para calcular eso he analizado siete elecciones de los últimos años, calculando un promedio de sus encuestas y observando los errores que esos promedios cometieron. La incertidumbre la incorporo como un error de distribución normal con una desviación típica que varía entre 1,5 y 4 en función del porcentaje de votos del partido (los errores son generalmente mayores para partidos con más votos). Una parte de la incertidumbre la asumo propia de la provincia y otra parte (la mayor) común a las cuatro.

4. Simular. El último paso consiste en ejecutar el modelo y hacer 15.000 simulaciones de las elecciones. En cada simulación genero los votos de cada partido y provincia a partir del azar, la media de encuestas y la incertidumbre que he asumido. A partir de esos votos, y aplicando la ley D’Hondt y la barrera mínima del 3% de votos, asigno los escaños de Barcelona, Tarragona, Girona y Lleida.


También en EL ESPAÑOL:

Así votarán los catalanes según el promedio de los últimos sondeos

votoEl próximo domingo se celebran unas elecciones catalanas de especial trascendencia por el carácter plebiscitario que les dan las fuerzas independentistas. A continuación analizo lo que nos dicen las últimas encuestas sobre esos comicios.

El próximo domingo se celebran unas elecciones catalanas de especial trascendencia por el carácter plebiscitario que les dan las fuerzas independentistas. A continuación analizo lo que nos dicen las últimas encuestas sobre esos comicios.

1. La estimación de votos

En el primer gráfico muestro las estimaciones de voto según 20 sondeos publicados desde julio. Además incluyo un promedio de los sondeos ponderado según el tamaño de muestra y la fecha de cada uno.

voto(Nota: la metodología es similar a la que he usado para las elecciones generales.)

Según las encuestas, la candidatura donde se integran ERC y Convergència, Junts pel Sí, lograría alrededor del 40% de los votos. Detrás vendrían Ciutadans (15%), Catalunya Sí que es Pot (12%) —la coalición formada por ICV, EUiA, Equo y Podemos—, el PSC (11%), el PP (10%), la CUP (7%) y Unió (3%).

2. La estimación de escaños

En las últimas semanas también se han publicado varias estimaciones de escaños que recojo en el siguiente gráfico.

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Según los sondeos, Junts pel Sí no lograría la mayoría absoluta, que está fijada en 68 escaños. Pero sacaría alrededor de 63 y tendría una amplísima ventaja sobre el resto de partidos. Ciutadans sería la segunda fuerza con 20 escaños, seguida de CSP (15), PSC (14), PP (13), CUP (8) y Unió (0-2).

Estas estimaciones de escaños, sin embargo, deben tomarse con cautela porque pequeñas variaciones en los votos pueden modificarlas mucho.

3. La suma de JxSí y la CUP en votos y en escaños

Acabamos de ver que la suma de JxSí y la CUP no supera el 50% de votos en las encuestas. Pero los dos partidos que proponen ir hacía la independencia sí sumarían una mayoría de escaños en el Parlament de Cataluña.

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En el gráfico he incluido la suma de fuerzas de JxSí y la CUP en los sondeos. La encuesta de GAPS es la única que da una mayoría de votos. En cambio todas las encuestas excepto dos de NC Report les dan una mayoría de escaños.

4. La evolución del voto

Para acabar, en este último gráfico represento la evolución de las estimaciones de voto desde principios de julio hasta hoy.

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Durante la campaña se observa una subida de JxSí y de la CUP, aunque muy ligera (alrededor de un 1% cada uno). La celebración de la Diada y el resto de eventos en estas dos semanas parecen haber reforzado a los partidarios del independentismo.

Del resto, el único movimiento lo protagoniza Catalunya sí que es Pot, la coalición de Podemos e ICV, que no sólo no habría conseguido potenciar su marca durante la campaña sino que habría retrocedido ligeramente.

En resumen, las últimas encuestas apuntan a que JxSí ganará las elecciones aunque no logrará la mayoría absoluta. Sí la alcanzaría con el apoyo de la CUP, aunque no es seguro que la organización de izquierdas vaya a investir a Artur Mas como president. Las encuestas dicen también que Ciutadans será la segunda fuerza, seguido de Catalunya sí que es Pot. Sin embargo, la relativa novedad de ambos partidos hace que sus previsiones se rodeen de más incertidumbre que las del resto.

También en EL ESPAÑOL:

Así son los catalanes que votarán el 27S. Una radiografía en cinco gráficos.

Así son los catalanes que votarán el 27S: una radiografía en cinco gráficos

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En Cataluña la disputa electoral tiene tres ejes: la ideología, el soberanismo y el contraste entre nueva y vieja política. Quizás por eso su sistema de partidos está más fragmentado: hasta ocho partidos pueden lograr escaños el 27S. ¿Pero cómo son los simpatizantes de cada formación? Hoy nos preguntamos a qué votantes está atrayendo cada partido, según su edad, su origen, su nivel de estudios o su renta.

También en EL ESPAÑOL:

En Cataluña la disputa electoral tiene tres ejes: la ideología, el soberanismo y el contraste entre nueva y vieja política. Quizás por eso su sistema de partidos está más fragmentado: ocho partidos pueden lograr escaños en las próximas elecciones y cinco de ellos superarán el 10% de votos según las encuestas.

¿Pero cómo son los simpatizantes de cada formación? Hoy nos preguntamos a qué votantes está atrayendo cada partido, según su edad, su origen, su nivel de estudios o su renta.

1. Los votantes catalanes: edad, sexo y población

El primer gráfico muestra el porcentaje de simpatizantes que logra cada partido entre diferentes grupos. Los datos provienen del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) y en concreto de su barómetro de junio. He decidido usar una encuesta previa a que se formasen las coaliciones coyunturales del 27S —Junts pel Sí y Catalunya Sí que es Pot— porque creo que eso hace que la radiografía sea más informativa.uno

En el gráfico vemos que CiU tiene un electorado envejecido: consigue tres veces más simpatizantes entre mayores de 50 años que entre menores de 34. Al PSC y el PP les ocurre algo parecido. Los jóvenes, en cambio, prefieren a Podem, ERC y la CUP. Desde una perspectiva generacional, de hecho, la CUP y CiU son perfectos opuestos.

También hay diferencias llamativas entre hombres y mujeres. Tres partidos tienen más simpatizantes mujeres, precisamente los tres tradicionales: CIU, PSC y PP. En ERC y los partidos nuevos dominan los hombres: con Ciutadans simpatizan siete mujeres por cada diez hombres, con las CUP entre seis y siete, y con Podem apenas seis.

CiU y ERC tienen también una gran ventaja en los pueblos mientras que en las grandes ciudades —entre las que dominan Barcelona y su cinturón— los partidos que despiertan más simpatía son Podem y PSC.

2. Los votantes catalanes: educación y renta

El siguiente gráfico muestra el porcentaje de simpatizantes que logra cada partido entre grupos de distinto nivel educativo y de renta familiar.tres

ERC, Podem y las CUP tienen más simpatizantes entre las personas con estudios superiores. En cambio el PSC se distingue por ser exitoso entre personas sin estudios o con estudios básicos. Estos datos se explican en parte por diferencias de edad: los jóvenes tienen más estudios y por tanto los partidos con simpatizantes más jóvenes tienen simpatizantes más educados.

También son claras las diferencias por renta.

ERC y CiU logran las simpatías del 18% y el 16% de las personas que declaran unos ingresos familiares de más de 1.800 euros. Pero sus apoyos entre familias de rentas inferiores a los mil euros caen al 8% y el 9% respectivamente.

El caso del PSC es opuesto y aún más acusado. Los socialistas catalanes son el partido preferido por las rentas bajas (17%), pero sólo el quinto para las rentas más altas (7%). También el PPC tiene un éxito escaso entre las familias de mayores ingresos.

3. Los votantes catalanes: origen y lengua

El siguiente gráfico muestra la distribución de simpatizantes según el origen de los encuestados y su lengua habitual.dos

A la izquierda muestro las simpatías políticas de los encuestados cuyos padres nacieron en Cataluña o fuera de ella.

Las diferencias son muy marcadas.

Entre los votantes cuyos padres nacieron en Cataluña hay sobre todo simpatizantes de CiU y ERC. También de la CUP. En cambio, el PP, Podem y el PSC consiguen más apoyo de los hijos cuyos padres no nacieron en Cataluña. El único partido que tiene el mismo éxito entre uno y otro grupo es Ciutadans.

La lengua habitual de los encuestados también puede relacionarse con su voto. Quienes tienen el catalán como lengua habitual simpatizan más con CiU, ERC y la CUP mientras que los castellanohablantes prefieren al PSC, Podem y Ciutadans. Podem es también el preferido de los catalanes que dicen usar el castellano y el catalán por igual.

4. Los votantes catalanes: radiografía laboral

El cuarto gráfico representa el porcentaje de simpatizantes que logra cada partido según la situación laboral de los encuestados.cuatro

Aunque ERC y CiU tiene muchos simpatizantes en todas las circunstancias, su éxito es menor entre parados y trabajadores temporales. Las personas desempleadas simpatizan más con Podem y los trabajadores temporales con la CUP.

El PSC, Podem y Ciutadans comparten una característica: los tres partidos despiertan más simpatías entre los trabajadores ‘precarios’ —parados y temporales— que entre autónomos o trabajadores fijos.

5. Los votantes catalanes: por provincias

El último gráfico muestra la distribución de los votantes en cada una de las provincias catalanas, Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona.cinco

Girona y Lleida son las provincias con más simpatizantes independentistas (incluyendo ahí a todos los simpatizantes de CiU antes de la escisión de Unió). En las dos provincias los partidos con más apoyo son ERC, CiU y la CUP. En el otro extremo queda Barcelona, donde los partidos con más simpatizantes son Podem y el PSC.

 

Nota. En este texto he usado datos de simpatía por un partido. Esta variable es útil para los propósitos de este artículo, pero no es una buena predicción del voto. Entre cosas porque un 25% de encuestados no declara simpatía por ningún partido.


También en EL ESPAÑOL:

Las encuestas de las elecciones catalanas en cuatro gráficos

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El próximo 27 de septiembre se celebran las elecciones catalanas. Unas elecciones de especial trascendencia por el carácter plebiscitario que les dan las fuerzas independentistas. A continuación analizo las encuestas que se han publicado en las últimas semanas.

El próximo 27 de septiembre se celebran las elecciones catalanas. Unas elecciones de especial trascendencia por el carácter plebiscitario que les dan las fuerzas independentistas. A continuación analizo las encuestas de las últimas semanas, incluyendo el CIS publicado hace unos minutos.

1. La estimación de votos

En el primer gráfico muestro las estimaciones de voto según ocho sondeos publicados desde julio hasta el día de ayer. Además incluyo un promedio de los sondeos, ponderado según el tamaño de muestra y la fecha de cada uno.

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(Nota: la metodología es similar a la que he usado para las elecciones generales.)

Según las encuestas, la candidatura donde se integran ERC y Convergència, Junts pel Sí, lograría alrededor del 40% de los votos. Detrás vendrían Ciutadans (15%), Catalunya Sí que es Pot (13%) —la coalición formada por ICV, EUiA, Equo y Podemos—, el PSC (11%), el PP (10%), la CUP (6%) y Unió (3%).

2. La estimación de escaños

En las últimas semanas también se han publicado varias estimaciones de escaños, que recojo en el siguiente gráfico.

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Según los sondeos, la coalición que integra a CDC, ERC y varias organizaciones independentistas no lograría la mayoría absoluta, que está fijada en 68 escaños. Pero sacaría alrededor de 62 y tendría una amplísima ventaja sobre el resto de partidos. Ciutadans sería la segunda fuerza con 21 escaños, seguida de CSP (16), PSC (15), PP (13), CUP (7) y Unió (2).

Pero estas estimaciones de escaños deben tomarse con cautela por varias razones. La primera es que los porcentajes de voto de cada partido todavía son dudosos. La segunda es que el reparto de escaños se hace por provincias y a ese nivel la muestra de las encuestas es pequeña y eso amplifica los errores. Además, los partidos tienen que superar como mínimo la barrera del 3% —y generalmente cifras mayores fuera de Barcelona— para entrar al reparto de los escaños en cada provincia. Eso afecta sobre todo a Unió y a las CUP. Dependiendo de si supera esa barrera efectiva en las cuatro provincias o en ninguna, sus escaños cambiarán mucho y en consecuencia también los del resto de partidos.

3. La suma de JxSí y las CUP en votos y en escaños

En los datos anteriores hemos visto que según las encuestas publicadas la suma de JxSí y las CUP no superará el 50% de los votos. Pero los dos partidos que proponen ir hacía la independencia sí sumarían una mayoría de escaños en el Parlament de Cataluña.

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En el gráfico he incluido la suma de fuerzas de JxSí y CUP en los cinco sondeos más recientes (los de CIS, Sigma Dos, GAPS, GESOP y NC Report). La encuesta de GAPS es la única que les da una mayoría de votos. En cambio todas las encuestas excepto la de NC Report les dan una mayoría de escaños. La encuesta del CIS publicada hoy deja a JxSí y las CUP justo entre 68 y 69 escaños, al límite de lograr la mayoría.

4. La evolución del voto

En este último gráfico represento la evolución de las estimaciones de voto desde principios de julio hasta hoy.

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Este tipo de gráficos es útil para observar las tendencias de voto: véase el caso de las próximas elecciones griegas o de las generales. Sin embargo, en esta ocasión los datos son menos informativos porque tenemos pocos sondeos recientes en Cataluña. Aún así, parece observarse una subida de JxSí tras el verano -que sería razonable porque por entonces la coalición acababa de presentarse- y una caída de Ciutadans y de CSP, que quizás no sea significativa pero que encaja con la tendencia a la baja de Ciudadanos y Podemos a nivel nacional.

En resumen, las encuestas publicadas hasta ahora apuntan a que JxSí ganará las elecciones aunque no logrará la mayoría absoluta. Sí la alcanzaría con el apoyo de la CUP, pero no es seguro que la organización de izquierdas vaya a investir a Artur Mas como president.

La imagen que dejan los sondeos es imprecisa pero se irá aclarando con la llegada de nuevas encuestas. Con ellas iré actualizaré mi estimación aquí en EL ESPAÑOL.

Actualización (1.12pm): He retocado la media de los sondeos después de la publicación de la encuesta del CIS.

El anticipo electoral pasa factura a Alexis Tsipras en los sondeos

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Syriza sufre un brutal desgaste en las encuestas. En las elecciones de enero obtuvo un 36% de los votos y después se mantuvo siempre por encima del 40% en los sondeos. Fue así incluso durante el corralito y el referéndum del mes de julio. Ahora las encuestas le dan sólo un 29,6% de los votos.

El pasado 20 de agosto, Alexis Tsipras dimitió de su cargo como primer ministro y precipitó la convocatoria de elecciones en Grecia. Lo hizo después de pactar el tercer rescate con los acreedores europeos, buscando la aprobación de los griegos para continuar con el programa de su partido, Syriza.

Hasta ese momento Syriza se había mantenido fuerte en las encuestas, pero desde la convocatoria de elecciones se ha desplomado. Así puede observarse en el siguiente gráfico, que representa una media de encuestas de los últimos meses (incluidas 21 de las últimas dos semanas).uno c

Syriza sufre un brutal desgaste en las encuestas. En las elecciones de enero obtuvo un 36% de los votos y después se mantuvo siempre por encima del 40% en los sondeos. Fue así incluso durante el corralito y el referéndum del mes de julio.

Ahora las encuestas le dan sólo un 29,6% de los votos.

Una parte de la pérdida se debe al nacimiento de un nuevo partido. Al día siguiente de la dimisión de Tsipras —y ante la perspectiva de unas nuevas elecciones—, un grupo de 25 parlamentarios abandonó Syriza para formar Unidad Popular (Laikí Enótita, LAE). Un partido que ya contaría con la simpatía del 5% de los votantes.

Sin embargo, el nuevo partido no puede explicar toda la caída de Syriza —que se deja 12 puntos desde julio—, ni tampoco el avance de Nueva Democracia. El principal partido en la oposición ha ganado cuatro puntos desde el referéndum de julio y según las encuestas estaría a un 3% de votos de ganar las elecciones.

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En definitiva, en las últimas semanas las encuestas se han movido en favor de la oposición y en contra de Syriza. Esta tendencia puede continuar, aunque es más probable que, tras la convocatoria de elecciones y la escisión de LAE, se haya alcanzado un nuevo equilibrio.

Quedan tres semanas para las elecciones y Syriza conserva ventaja, pero las encuestas sugieren que la disputa está más reñida de lo esperado.

PS. Una nota sobre la precisión de las encuestas en Grecia. Si bien es cierto que fallaron por un margen amplio en el referendum de julio, también lo es que en las elecciones de enero estuvieron muy precisas.

Así votarían los españoles: suben PP y PSOE pero el bipartidismo sigue en mínimos históricos

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Retroceden los partidos emergentes y avanzan los tradicionales. No obstante, el avance de PP y PSOE es sólo relativo. El bipartidismo sigue en mínimos históricos: la suma de los dos grandes partidos nunca ha bajado del 60% de votos en unas elecciones generales y las encuestas presagian ahora un 52%.

Quedan tres meses para las generales y en Cataluña arranca ya una precampaña de facto. Desde ahora y durante el otoño van a sucederse los acontecimientos: habrá elecciones en Grecia y luego en Cataluña, conoceremos datos económicos y casos de corrupción. Todo eso en el escenario electoral más convulso de las últimas décadas. Pero, ¿cuál es el punto de partida? ¿Cómo votarían los ciudadanos si estuvieran llamados hoy mismo a las urnas?

A continuación tenéis el promedio de encuestas que estoy haciendo en EL ESPAÑOL. El primer gráfico muestra el promedio y las 15 encuestas más recientes, incluidas varias de esta semana. El resultado es un escenario con cuatro partidos escalonados: PP (28%), PSOE (25%), Podemos (17%) y Ciudadanos (12%).

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(Observaréis que existen grandes diferencias entre encuestas: ésa es la razón por la que hacemos un promedio de consenso. El promedio es una media de 75 encuestas ponderadas por fecha y muestra cuyos detalles podéis encontrar en la metodología.)

El gráfico anterior es la foto fija del momento. Pero podemos observar también como ha ido evolucionando el apoyo de cada partido desde 2014. Aunque el ruido de las encuestas oculta las tendencias, éstas emergen nítidas en el promedio.

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En el gráfico vemos que el PP mantiene una línea ascendente y que gana tres o cuatro puntos desde abril. También el PSOE mejora, quizás más lentamente.

En cambio, Podemos retrocede desde el inicio de 2015. En diciembre llegó a ser la segunda fuerza, pero ha perdido simpatizantes y cae de aquel 25% de voto estimado al 17%. El partido de Pablo Iglesias pierde un tercio de sus apoyos, aunque se mantiene tercero con holgura. Detrás viene Ciudadanos, que también retrocede desde su máximo de abril.

Ésas son las tendencias actuales: retroceden los partidos emergentes y avanzan los tradicionales. No obstante, el avance de PP y PSOE es sólo relativo. El bipartidismo sigue en mínimos históricos: la suma de los dos grandes partidos nunca ha bajado del 60% de votos en unas elecciones generales y desde 1993 superó siempre el 70%. Las encuestas presagian ahora un 52% de voto para la suma de PP y PSOE y eso haría de las elecciones de diciembre las menos bipartidistas de la democracia.

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¿Pero a qué se debe el avance del PP y el PSOE en los últimos meses? Se han propuesto al menos tres explicaciones diferentes, aunque no excluyentes.

Para algunos, el avance tiene que ver con la economía: desde hace unos meses los ciudadanos somos menos pesimistas con la situación del país, lo que estaría beneficiando al PP, dado que es el partido en el gobierno, pero curiosamente también al PSOE, como alternativa cauta, en cuanto que es conocida.

Una segunda explicación sería la novedad de Podemos y Ciudadanos. Estos partidos habrían disfrutado de una luna de miel y por un tiempo no sufrieron la oposición de otros partidos ni fueron sometidos al total escrutinio de los medios. Pasado ese periodo, su imagen habría empeorado y por eso pierden votantes.

La tercera explicación es que la proximidad de las elecciones haya recuperado votos para el PP y el PSOE. Cuando las urnas se veían lejos, algunos encuestados habrían declarado un voto más expresivo o de protesta que real. Ahora, al acercarse las elecciones, esos votantes podrían haber ido recuperando sus simpatías partidistas tradicionales.

Estas tres hipótesis presagian un avance del PP y el PSOE en los próximos meses: las elecciones estarán cada vez más cerca, Podemos y Ciudadanos no volverán a ser nuevos y la economía es probable que mejore. Sin embargo, las intenciones de los votantes se moverán por otros motivos y con sucesos sobre los que nada sabemos como el resultado en Cataluña o las campañas electorales. Además los votos estarán muy repartidos y el parlamento muy fragmentado, dos circunstancias que al acercarse las elecciones podrían inducir movimientos de voto útil.

Desde EL ESPAÑOL iré actualizando el promedio de encuestas, desde ahora y durante el otoño, para tratar de alumbrar esas incógnitas.


Metodología: por qué y cómo promediar encuestas. La razón para promediar las encuestas se intuye viendo su gran variabilidad. Sondeos de fechas similares se desvían unos de otros y esas desviaciones apenas reflejan cambios de los votantes. Así se observa en el gráfico de barras (el primero del artículo): en los puntos no vemos tendencias sino una nube ruidosa. El ruido lo provocan los errores de muestreo y los diferentes ajustes que hace cada encuestador (la llamada cocina). Es decir, los cambios de una encuesta a la siguiente se deben más al azar y al criterio de sus técnicos que a cambios de los encuestados. Por eso no podemos sacar grandes conclusiones de una encuesta.

La alternativa es promediar encuestas. De esa forma reducimos el error de muestreo y consensuamos los criterios de los encuestadores. El resultado es más parsimonioso y libre de ruido, y capturará mejor la corriente de profundidad: los cambios lentos en la intención de voto de los encuestados.

Detalles del promedio. Nuestro promedio es una media ponderada según la muestra y la fecha de cada sondeo. Además aplico dos ajustes según la empresa encuestadora: doy menos peso a las firmas sin datos históricos y corrijo lo que se conoce como house effects. De los cuatro factores que afectan al peso de las encuestas, la fecha es el más importante. El resto tienen efectos menores y sirven sobre todo para saber que esos factores no son determinantes.

El peso de una encuesta en el promedio depende sobre todo de su fecha. Un ejemplo: para calcular el promedio del 1 de julio uso la información de todas las encuestas de semanas anteriores y posteriores, pero dando más peso a las encuestas más cercanas a ese día. El peso de cada encuesta decae exponencialmente con los días, con una constante de tiempo de 28 días, de forma que una encuesta pierde la mitad de su peso a los 20 días.

También tengo en cuenta la muestra de cada encuesta, de forma que las que hicieron más entrevistas reciben más peso. Este efecto es pequeño porque los datos nos dicen que la muestra no es un gran predictor de la precisión de una encuesta.

Pensando en asignar peso a cada encuesta he analizado también la precisión histórica de cada empresa encuestadora. Los resultados que he obtenido son poco concluyentes y por lo tanto no doy pesos individuales a cada encuestadora. El único ajuste que introduzco consiste en dar un 18% más de peso a las encuestas de firmas de las que tengo al menos cinco encuestas en el histórico, porque mi análisis sugiere que esas firmas han sido mejores en sus predicciones. Para estimar esto he analizado la precisión de diferentes encuestadoras en las elecciones generales de 2011, las europeas de 2014 y una parte de las municipales y autonómicas de 2015. Este peso extra que doy a algunas encuestadoras tiene un efecto pequeño en el promedio.

Por último, también corrijo las encuestas de lo que se conoce como house effect -la tendencia de cada encuestadora a desviarse del promedio de encuestas de forma sistemática durante una elección-. Estas desviaciones son absolutamente legítimas y pueden deberse, por ejemplo, al método de recogida de datos del encuestador y a los criterios técnicos con que tratan a los votantes indecisos. Al corregir estos efectos evito que el orden en que se suceden las encuestas afecte demasiado a nuestro promedio. Es decir, intento que los movimientos del promedio no se deban a los votantes y no al encuestador.

Cuatro gráficos que explican el voto de los pensionistas españoles

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El gasto en pensiones no dejó de crecer durante la crisis y es posible que las elecciones tengan algo que ver. Sabemos que los pensionistas han evitado lo peor de la crisis y que son votantes particulares: participan más y prefieren partidos tradicionales.

También en EL ESPAÑOL:

El gasto en pensiones no dejó de crecer durante la crisis y es posible que las elecciones tengan algo que ver. Sabemos que los pensionistas han evitado lo peor de la crisis y que son votantes particulares: participan más y prefieren partidos tradicionales. El resultado es una brecha generacional que se vislumbra en cuatro gráficos.

1. Un voto más fiel.

Las personas de más edad acuden más a las urnas. Al menos es lo que afirman. En el gráfico muestro los datos de participación en las últimas elecciones de ámbito estatal, las europeas de 2014.unoEl 73% de los mayores de 65 años dijo haber votado en las últimas elecciones europeas. Sólo el 52% de los jóvenes lo hizo. Los datos son inequívocos: a más edad, más participación.

2. Refugio del bipartidismo.

Los mayores de 55 años votan más y prefieren a los partidos tradicionales PSOE y PP. Así lo indican las cifras del CIS.

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En el gráfico de la izquierda hay un dato claro: los votantes de más de 55 años prefieren a los partidos tradicionales y no tienen grandes simpatías por Podemos ni por Ciudadanos.

Ocurre lo mismo con los pensionistas. Comparados con los jóvenes o con la población general, los pensionistas prefieren el bipartidismo tradicional. Un 29% de ellos simpatiza con el PP y un 25% con el PSOE, mientras que sólo un 5% y un 8% simpatiza con Ciudadanos o Podemos.

Su simpatía por los partidos tradicionales pueden explicarse de dos maneras: una interesada (aunque legítima) y otra no. Es posible que los jubilados prefieran al PSOE y el PP porque ambos partidos han protegido sus intereses cuando han gobernado. Pero también puede haber un efecto fidelidad. Es natural que las personas de más edad se sientan cercanas a las formaciones que conocen desde hace décadas. Esto explica por qué cuando un sistema de partidos se transforma, normalmente lo hace a través del voto de gente relativamente joven.

3. Pensiones más altas.

Hemos visto que los mayores de 65 años son un caladero de votos para el PP y el PSOE, precisamente los partidos que han ocupado el gobierno durante la crisis. Eso sugiere que sus intereses como colectivo habrán estado bien representados.

Y efectivamente algunos datos así lo apuntan.

Durante la crisis, el gasto en pensiones no ha parado de aumentar. En parte porque cada vez había más jubilados pero también porque la pensión media ha sido cada vez más generosa. Las pensiones por jubilación se han revalorizado un 10% desde 2009 mientras el gasto medio de los hogares caía un 18%.

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Además, las pensiones por jubilación han subido claramente por encima de otras pensiones. Las de orfandad, por ejemplo, llevan años congeladas.

4. La exclusión es cosa de niños.

La crisis ha disparado la desigualdad entre ricos y pobres. La razón principal no es que las clases medias se hayan empobrecido más que los ricos (aunque ése sea un discurso dominante) sino que la desigualdad creció porque los pobres son cada vez más pobres. Prueba de ello es el aumento de la población en riesgo de exclusión y pobreza.

Pero en esta desigualdad económica se esconde otra: la generacional. Durante la crisis, la pobreza ha sido una amenaza distinta para niños y mayores.

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El porcentaje de niños y jóvenes en riesgo de exclusión creció durante la crisis; pasó del 29% al 36%. En cambio, la exclusión entre los mayores de 65 años se ha reducido drásticamente. La situación hoy es claramente bipolar: la pobreza amenaza al 13% de los mayores pero al 36% de todos los niños.

Durante la crisis, el gasto en pensiones se ha privilegiado respecto a las partidas sociales que sufrían recortes. Pau Mari-Klose, experto en este tema, aporta un dato en este sentido: antes de la crisis, el gasto en pensiones duplicaba al gasto en infancia y hoy en cambio hoy lo triplica.

Detrás de esta brecha está nuestro Estado del Bienestar. El debate de fondo -en el que no entraré- es si nuestras políticas de gasto social han funcionado del todo bien. Muchos expertos creen que no. Creen que las políticas públicas podrían haber reducido la desigualdad, distribuyendo los daños de la recesión y siendo una mejor red de seguridad para los trabajadores precarios o los hijos de familias empobrecidas. Es posible, en definitiva, que nuestro Estado del Bienestar haya protegido más a quien menos lo necesitaba.

El caso de los pensionistas es elocuente porque han sufrido la crisis menos que la mayoría. Los motivos son variados y no necesariamente intencionados. Por ejemplo, el carácter contributivo de las pensiones las hizo crecer de forma casi automática. Pero los datos que vimos al principio sugieren que el cálculo electoral jugaba también a su favor.

Hay dos indicios del poder electoral de los mayores de 65 años. El primero es que los dos grandes partidos coinciden en serles favorables. El segundo, aún más significativo, es la actitud de los partidos nuevos. Aunque ni Podemos ni Ciudadanos tienen a los pensionistas entre sus votantes, ninguno de ellos parece dispuesto a cuestionar sus intereses. Ni siquiera a plantear el dilema presupuestario e inevitable que enfrenta a los mayores con los jóvenes o con las familias en riesgo de exclusión. Son colectivos menos homogéneos y menos organizados pero no menos vulnerables.

También en EL ESPAÑOL:

Los 4 gráficos que debes ver para comprender la encuesta del CIS

CIS estimado b

Las estimaciones del CIS reafirman un escenario con cuatro partidos escalonados. El PP sigue primero y crece (28,2%) y el PSOE también avanza (24,9%). En cambio, Podemos (15,7%) y Ciudadanos (11,1%) retroceden con respecto a abril.

El CIS ha publicado este miércoles sus estimaciones de voto para las elecciones generales. A continuación incluyo los datos en la serie completa desde principios de 2012.

CIS estimado b

Las estimaciones del CIS reafirman un escenario con cuatro partidos escalonados. El PP sigue primero y crece (28,2%) y el PSOE también avanza (24,9%). En cambio, Podemos (15,7%) y Ciudadanos (11,1%) retroceden con respecto a abril.

No te fíes de una sola encuesta

Aunque la del CIS es una buena encuesta, sigue siendo sólo una. Contiene errores por muestreo y porque los ajustes de sus técnicos -la llamada cocina- nunca es perfecta. Afortunadamente, esos errores podemos aminorarlos con un promedio de varias encuestas. Así logramos dos cosas: reducir el error de muestreo y hacer una cocina de consenso.

A continuación incluyo los datos actualizados del promedio de encuestas que estoy haciendo en EL ESPAÑOL. En el primer gráfico muestro las 11 encuestas más recientes (incluida la del CIS) y nuestro promedio.

promedio 1

La media de sondeos dibuja un escenario muy similar al CIS: PP (27%), PSOE (24%), Podemos (18%) y Ciudadanos (13%). El CIS estima algo más de voto para los dos partidos tradicionales y menos para las formaciones emergentes. Además, asigna más votantes a los partidos pequeños.

En el siguiente gráfico podéis ver las tendencias de nuestro promedio de sondeos desde finales de 2014. El promedio es una media de las encuestas ponderadas por el tamaño de su muestra y por su fecha. Pesan más las encuestas más recientes y aquellas cuya muestra es mayor.
promedio 2

En el gráfico se ven las grandes tendencias del año y los movimientos desde mediados de junio. El PP y el PSOE han frenado la tendencia ascendente y se mantienen relativamente planos. Lo mismo pasa con los partidos emergentes, que paran así la caída que arrastran desde hace varios meses (Podemos desde principios de año y Ciudadanos desde el mes de abril).

Intención directa de voto vs. estimaciones

Mi opinión sobre la validez de las encuestas es conocida: creo que son nuestro mejor instrumento para conocer el clima electoral. Ni son infalibles ni son siempre precisas, pero a veces están muy acertadas y en general son más informativas que cualquier alternativa.

En cambio, otras personas desconfían de las encuestas. Sobre todo de la cocina: los ajustes de los encuestadores para hacer sus estimaciones. Aquí debajo incluyo las cifras crudas. Es decir, las respuestas de intención directa de voto antes de pasar por la cocina según la serie del CIS desde 2012.

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Estos datos son útiles para observar tendencias pero predicen mal el voto.

La intención directa no refleja bien el comportamiento de los entrevistados. Algunas personas no tienen decidido su voto y prefieren agarrarse al no sabe antes que indicar su voto más probable. Otras prefieren no revelar sus intenciones. Sin embargo, los analistas pueden hacer una estimación fundamentada de cómo votarían esas personas. En eso consiste la cocina: en combinar información auxiliar (como las simpatías partidistas del entrevistado) y conocimiento sobre comportamiento electoral, para predecir cómo votarán los indecisos. Así se produce una predicción más precisa. No es un ejercicio sencillo ni único (y por eso diferentes firmas difieren en sus ajustes) pero casi siempre mejora las predicciones.

Por eso en nuestro promedio usamos las estimaciones de cada encuestador y no sus datos crudos. Confiamos en sus cocinas y no guisamos nosotros. Lo único que hacemos es promediar su resultados para buscar un consenso, una suerte de cocina de fusión.

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Metodología: por qué y cómo promediar encuestas. La razón para promediar las encuestas se intuye viendo su gran variabilidad. Sondeos próximos en el tiempo se desvían unos de otros y esas desviaciones apenas reflejan cambios de los votantes. Así se observa en el gráfico de barras (el segundo del artículo): en los puntos no vemos tendencias sino una nube ruidosa. El ruido lo provocan los errores de muestreo y las diferencias de criterio entre los encuestadores de cada firma. Es decir, los cambios de una encuesta a la siguiente se deben más al azar y a los encuestadores que a cambios de los encuestados. Por eso no podemos sacar grandes conclusiones de una encuesta.

La alternativa es promediar encuestas. De esa forma reducimos el error de muestreo y consensuamos los criterios de los encuestadores —sus cocinas—. El resultado es una señal parsimoniosa, sin ruido, que puede capturar la corriente de profundidad: los cambios lentos en la intención de voto de los encuestados.

En particular, nuestro promedio es un media ponderada según la muestra y la fecha de cada sondeo. Un ejemplo: para calcular el promedio del 1 de julio uso información de todas las encuestas de semanas anteriores y posteriores, pero dando más peso a las encuestas más cercanas a ese día. También tengo en cuenta la muestra de cada encuesta, de forma que las que hicieron más entrevistas reciben más peso. Por último, si hay varias encuestas del mismo encuestador, reduzco el peso de todas menos la más cercana al 1 de julio, para que una firma que hace más sondeos no domine demasiado al resto.

PP y Podemos: ¿más lejos del centro de lo que sus votantes creen?

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Un 32% de españoles dice que Podemos es de extrema izquierda (1-2) pero sólo un 18% de sus simpatizantes opina lo mismo. Un 21% de españoles cree que el PP es de extrema derecha (9-10) mientras sólo un 7% de sus simpatizantes lo ubica en esa posición.

Hoy vuelvo a hablar de la ideología de los partidos pero con un ángulo nuevo: las diferencias que hay entre la ideología de los simpatizantes y la de su partido. ¿Sienten los votantes del PP que son más de derechas que su formación? ¿Y los del PSOE? ¿Y qué piensan los de Podemos?

Mi ideología y la de mi partido

El primer gráfico representa la ideologia de cada partido según sus simpatizantes, pero usando sus respuestas a dos preguntas distintas.

Primero nos fijamos en cómo se ubican los simpatizantes de cada partido en el eje izquierda (1) y derecha (10). Así obtenemos un perfil para cada partido según la ideología que declaran sus votantes. (Esto aparece en el gráfico con lineas de color oscuro.)

A esos perfiles superponemos otro: la ideología que esos mismos simpatizantes atribuyen a su partido. Es decir, el perfil que se obtiene de preguntar a los simpatizantes no por su ideología, sino por la de su partido.

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Lo primero que observamos es que cada formación aparece en las posiciones previstas del eje. Podemos en la izquierda, el PSOE en el centro-izquierda, Ciudadanos hacía el centro y el PP a la derecha. También vemos que, como es natural, la ideología de los votantes de un partido y la que éstos le atribuyen se parecen.

Pero en el gráfico hay sorpresas.

Los simpatizantes de Podemos se ubican a sí mismos más cerca del centro que a su partido. Un 43% de los simpatizantes piensa que el partido es de extrema izquierda (1-2), pero sólo el 20% se ubica allí. Alrededor del 37% se declara de centro-izquierda (4-5) aunque solo el 18% ubica al partido en esas posiciones.

Con el Partido Popular ocurre lo mismo: sus simpatizantes se ubican a la derecha, pero a la formación la ubican aún más a la derecha. De hecho, un 34% de los simpatizantes se ubica en el centro (5-6) pero sólo el 19% ubica al partido ahí.

La ideología según simpatizantes y no simpatizantes

Para completar el cuadro anterior, voy a comparar el perfil ideológico de cada partido según sus simpatizantes y el conjunto de votantes.

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(Estos datos los traté en detalle en este artículo anterior.)

Los simpatizantes y el conjunto de los votantes ubican a los partidos en posiciones similares. Pero de nuevo se observan diferencias con los partidos más escorados.

Podemos es para todos un partido a la izquierda. Pero para quienes no simpatizan con él es un partido más radical. Un 32% de españoles dice que Podemos es de extrema izquierda (1-2) pero sólo un 18% de sus simpatizantes opina lo mismo.

Con el PP ocurre igual. Todos lo perciben como un partido en la derecha del espectro pero quienes no simpatizan con él lo perciben como una formación más radical. Un 21% de españoles cree que el PP es de extrema derecha (9-10) mientras sólo un 7% de sus simpatizantes lo ubica en esa posición.

En general, los votantes sienten que su partido es más moderado que los partidos rivales y que ellos mismos son aún más moderados. Como si los radicales fuesen siempre los demás.

Es una actitud natural que consiste en caricaturizar a los otros mientras consideramos que nosotros somos personas llenas de matices. Sin embargo, yo creo que la complejidad habita en todos nosotros y que, como dijo Paul Valéry, la gente siempre es más compleja que sus ideas.

Nota. En este artículo me refiero a votantes y simpatizantes como la misma cosa porque la variable que he usado para el análisis es la denominada ‘voto+simpatía’ del CIS. También cabe tener en cuenta que alrededor del 25% no declara voto o simpatía por ningún partido.