El Banco de España aflora 1.000 millones de deuda oculta en Cataluña

Artur Mas, the acting head of Catalonia's regional government, speaks during a meeting at the regional government headquarters in Barcelona, Spain, September 29, 2015. Catalonia's Supreme Court has indicted Mas for carrying out a non-binding referendum on independence last November, facing preliminary charges for disobedience, abuse of authority, and usurping authority, according to court documents released on Tuesday. REUTERS/Stringer

Las ‘facturas ocultas’ elevan la deuda pública de Cataluña casi un 2%, por encima de 67.800 millones de euros e imposibilitan al Gobierno cumplir el Programa de Estabilidad.

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Artur Mas, the acting head of Catalonia's regional government, speaks during a meeting at the regional government headquarters in Barcelona, Spain, September 29, 2015. Catalonia's Supreme Court has indicted Mas for carrying out a non-binding referendum on independence last November, facing preliminary charges for disobedience, abuse of authority, and usurping authority, according to court documents released on Tuesday. REUTERS/Stringer
Arturo Mas, presidente en funciones de la Generalitat./ REUTERS/Stringer

La pesadilla de las deudas sin contabilizar vuelve a revivirse este año. El Banco de España saca a la luz facturas ocultas del último año en Cataluña por valor de 1.042 millones de euros. Este pasivo no contabilizado hasta ahora procede de deudas de asociaciones público-privadas. En concreto, se refieren a dos grandes bloques de deuda: uno con fecha en diciembre de 2014 y un segundo, de junio de este año, que superan los 1.000 millones de euros. Estas facturas contra el erario público afloran justo cuatro días después de la celebración de las elecciones catalanas, por lo que no han influido en el voto de los ciudadanos.

Dos picos que elevan el pasivo de Cataluña hasta los 67.855 millones de euros, un nivel nunca antes visto, y que llevan la ratio de deuda sobre el PIB de la comunidad hasta el 33,9%. En total, un avance de 1,1 puntos del PIB que deja a Cataluña en el tercer puesto de autonomías más endeudadas, por detrás de la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha.

Ratio deuda/PIB de las comunidades autónomas (%)

Fuente: Banco de España. Datos hasta junio.

Cataluña, que ya era una de las comunidades que tenía más problemas por el volumen de su deuda, empeora su situación de un plumazo. La Comunidad tiene ya el 27% del pasivo de todas las autonomías. En el extremo opuesto se sitúa la Comunidad de Madrid, para la que el Banco de España ha revisado a la baja su volumen total de deuda. En concreto, ha ajustado su pasivo en 29 millones el pasivo de la región, hasta dejarlo en 26.312 millones, lo que supone un 13,3% de su PIB.

Rompe la promesa del Gobierno

Esta desviación de las cuentas de Cataluña, unido a la revisión a la baja del PIB realizada por el INE, hará imposible que España cumpla este año las previsiones de déficit y deuda comprometidas con Europa. Hacienda remitió a Bruselas en abril su Programa de Estabilidad para los años 2015-2018 en el que prometía que el endeudamiento público se quedaría en el 98,9% del PIB y que en ningún caso superaría el 100%.

Estas promesas son ya papel mojado con las nuevas cifras del Banco de España. La actualización de las cuentas financieras ha elevado el endeudamiento público en 1,8 puntos de PIB, hasta el 99,5%. De un plumazo el pasivo de España se ha colocado seis décimas por encima de lo comprometido por el Ejecutivo. En total, en torno a 6.000 millones de euros de desviación sólo hasta el mes de junio que tendrán una solución muy complicada en la segunda mitad del año.

España también tenía muy complicado cumplir el objetivo de déficit para este año marcado por Bruselas, pero con este nuevo pasivo carga sobre sus espaldas, ahora es prácticamente imposible que lo logre. El mandato europeo es cerrar el año con un déficit del 4,2% sobre el PIB y al cierre de julio ya contabiliza un desvío superior al 3%.

Las comunidades autónomas están siendo las más incumplidoras de todas las administraciones públicas. Si antes de esta revisión ya habían superado el límite de déficit para todo el año, ahora el escenario es mucho peor. El Ejecutivo central había marcado un objetivo de desviación máximo del 0,7% sobre el PIB, cifra que ya habían sobrepasado en julio. Con esta actualización del Banco de España, la desviación de las autonomías ya será superior al 0,8% del PIB.

Actualización del PIB

Una buena parte de la revisión al alza de la ratio de endeudamiento se debe a que el Banco de España ha incorporado la revisión a la baja del PIB español realizado por el INE. Esto significa que, como baja el tamaño de la producción española anual, el porcentaje que representa la deuda sobre ésta es mayor.deuda_nueva

El endeudamiento de todas las autonomías ha aumentado tras esta revisión, liderado por el avance de Cataluña, que aumenta 1,1 puntos de PIB. La Comunidad Valenciana ocupa esta dudosa segunda posición, ya que su ratio de endeudamiento aumenta en 0,7 puntos de su PIB y Castilla-La Mancha ocupa el tercer puesto, con un avance de 0,6 puntos.

¿Qué moneda adoptaría una Cataluña independiente? Los tres escenarios monetarios de la secesión

euro

Una de las cuestiones clave para una Cataluña independiente sería elegir cuál sería su moneda para intentar minimizar el impacto negativo de salir de la eurozona. De esta decisión dependerían los ahorros privados, el sistema bancario y los ciclos de crecimiento. Toda la economía dependerá de esta simple elección: ¿qué divisa elegir?

También en EL ESPAÑOL:

Una de las cuestiones clave para una Cataluña independiente sería elegir cuál sería su moneda para intentar minimizar el impacto negativo que tendría salir de la eurozona. Aunque no lo parezca, la teoría monetaria pone a su alcance muchas posibilidades. De esta decisión dependerían los ahorros privados, la capacidad para devolver las deudas, la sostenibilidad del sistema bancario… En definitiva, toda la economía a merced de esta elección; ¿qué divisa elegir?

El euro, sea como sea

La opción preferida de los miembros de la lista soberanista es que Cataluña siga en el euro, pero ¿cómo es posible si sale de la Unión Europea? Hay dos opciones: quedarse en la moneda común con el beneplácito de las instituciones de la eurozona o bien adoptar la divisa de forma unilateral sin el respaldo de los socios. En el euro ya hay ejemplos de los dos grupos.

El primero son los estados que tienen firmado un acuerdo monetario con la eurozona por el que emplean el euro como su moneda oficial. Son cuatro países: Mónaco, San Marino, Ciudad del Vaticano y Andorra, que tienen potestad para emitir un pequeño número de monedas y billetes cada año que son de curso legal en toda la región. Todos ellos han estado vinculados históricamente a las divisas de países que entraron en el euro y no tenían una moneda propia. Mónaco empleaba el franco francés, San Marino y el Vaticano utilizaban la lira italiana y en Andorra circulaban de forma paralela la peseta y el franco.

El acuerdo monetario de cada uno de estos cuatro países con la eurozona no implica que sean estados miembros de pleno derecho del euro. En otras palabras, no tienen ni voz ni voto en los órganos de decisión de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), pero sí están amparados por las instituciones comunitarias.

Los expertos coinciden que ésta sería la mejor opción para Cataluña al menos durante los primeros meses, ya que serviría para minimizar el impacto negativo que tendría adoptar una nueva divisa. En este escenario, “sería posible que la independencia tuviera un impacto mínimo sobre el marco monetario y también sobre el bancario, que está íntimamente ligado a aquél”, explica Enrique Díaz-Álvarez, experto en divisas de Ebury. Para conseguirlo, el nuevo estado catalán tendría que contar con el beneplácito de la comunidad europea y la española. Pero, ¿quién puede garantizar este respaldo?

La alternativa para los líderes soberanistas si quieren quedarse en el euro sería adoptar la divisa de forma unilateral, sin el apoyo de las instituciones. Si elige este camino, seguiría los pasos de Kosovo y Montenegro, que también emplean la divisa común sin el visto bueno europeo. Ésta es una fórmula que han utilizado muchos países de Latinoamérica durante el siglo XX con el dólar en un proceso que se conoció como dolarización. De esta forma, Cataluña tendría la potestad para quedarse en el euro si así lo decidiese aunque no tendría el respaldo del resto de socios.

En cualquiera de los dos casos, el país perdería un poder cada vez más importante: el control de la política monetaria. El país tendría que renunciar a adoptar las medidas anticíclicas que tienen a su disposición los bancos centrales. De este modo, no podría aplicar estímulos monetarios para combatir las épocas de recesión o los riesgos de deflación ni medidas para frenar un sobrecalentamiento de la economía y la subida de los precios.

 REUTERS/Yves Herman
REUTERS/Yves Herman

La pérdida de la autoridad monetaria podría llevar a una situación paradójica en la que la región se enfrentase a una recesión económica con los tipos de interés altos y al alza. “El problema de no controlar la política monetaria es que genera desequilibrios internos muy extensos”, explica Manuel Hidalgo, profesor de macroeconomía de la Universidad Pablo de Olavide. “Sería un escenario similar al patrón oro de finales del siglo XIX, que generaba ciclos económicos mucho más pronunciados”.

Este escenario “desestabiliza mucho la economía de un país y el riesgo de sufrir continuas recaídas en recesión es muy elevado”, advierte Juan Ignacio Crespo, economista y escritor. Los bancos centrales modernos han conseguido limitar la profundidad de los ciclos económicos y así lo demuestran numerosos estudios, pero un país sin autoridad monetaria puede enfrentarse a una política que va justo en contra de su ciclo económico. A largo plazo, los problemas de este escenario podrían ser recurrentes.mapa

Los inconvenientes de adoptar el euro de forma unilateral van más lejos del sector público y se extienden al sector financiero, ya que las entidades con sede en Cataluña perderían el acceso a la financiación del BCE. Esto significa que no podrían acceder ni a las operaciones ordinarias (MRO, por sus siglas en inglés) ni a las megasubastas trimestrales de liquidez (TLTRO) ni a la liquidez de emergencia del ELA. Este último programa fue el que se hizo muy famoso durante la primavera, ya que sirvió para mantener con vida a la banca griega durante seis meses: desde la victoria de Syriza en las elecciones del 25 de enero hasta que declaró el referéndum. En ese momento, el BCE decidió congelar el ELA y automáticamente Grecia se vio obligada a imponer el corralito.

Las principales entidades con sede en Cataluña ya han advertido de todos los riesgos que se enfrentaría la comunidad autónoma en el caso que declarase unilateralmente la independencia y saliese del euro. No sólo el flujo de crédito estaría en juego sino también los depósitos. ¿Podría evitar Cataluña un control de capitales?

Imprimir una nueva divisa

El segundo escenario para Cataluña es emitir su propia divisa. ¿Tal vez la peseta catalana? El nombre no sería extraño para la región, ya que la moneda nació en La Seca de Barcelona, la casa de la moneda catalana, durante la Guerra de la Independencia en el siglo XIX. Pero el nombre no es lo importante. Lo verdaderamente relevante es cómo conseguiría el banco central del nuevo estado proteger su divisa. En otras palabras: ¿cómo evitar un desplome histórico de la moneda?

Los expertos no quieren poner cifras porque la situación es inédita e imprevisible. “La depreciación sería masiva, no menos de un 40% para empezar”, indica Díaz-Álvarez. Cataluña tendría que convencer a los mercados de que su divisa tiene un valor para evitar una fuga masiva de capitales y la descapitalización de sus bancos. Al mismo tiempo, el banco central necesitaría conseguir capital que respaldase esa divisa que está emitiendo, ya que Cataluña no tiene reservas internacionales y tampoco oro.

La opción que se planteó en Grecia durante la primavera ante la posibilidad de una salida del euro fue que la autoridad monetaria incautase un 30% de los depósitos para generar capital propio. Pocas alternativas tendría el nuevo banco central catalán.

A partir de aquí, los problemas teóricos se adentran en el terreno de la especulación, por lo que es imposible determinar qué podría ocurrir. Lo que sí está claro es que un fuerte descenso de la nueva divisa provocaría un fuerte avance de la inflación ya que todos los productos importados se apreciarían de forma proporcional.

El problema más grave es el petróleo, ya que la materia prima afecta a toda la economía a través de los precios energéticos y del transporte. El banco central se vería obligado a aplicar una política monetaria restrictiva, con unos tipos de interés altos, para atraer capitales y frenar el avance de la inflación. Pero con ello provocaría un deterioro mayor de la actividad económica. Brasil, por ejemplo, se ha visto obligado a subir el precio del dinero hasta el 14,25% los tipos de interés para frenar la inflación y la depreciación de su divisa.

Todos estos problemas parecen menores ante el gran desafío al que se enfrentaría Cataluña: su deuda en euros. El último dato del Banco de España del cierre del segundo trimestre del año sitúa el pasivo de la comunidad en 66.813 millones de euros. De toda esta deuda directa, el 56% está financiada a través del Fondo de Liquidez Autonómica, ya que los tipos que exige el mercado eran insostenibles para la región. A esta cifra habría que añadir la parte de la deuda de la administración central del Estado que le correspondiese a la región, ya fuese por PIB, población o cualquier otro criterio. ¿Cómo conseguiría refinanciar toda esta deuda que, además, está denominada en euros? Una opción es cambiar la divisa y devolver la duda en la nueva divisa. Pero desde el punto de vista legal no es sencillo, ya que necesitaría un acuerdo mayoritario con sus acreedores. ¿Firmarían recibir sus deudas en pesetas catalanas?

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La ‘tercera vía’: una doble divisa

El hipotético Estado catalán independiente podría optar por una vía intermedia: mantener el euro y emitir una moneda paralela. Para lograr un sistema viable, las autoridades tendrían que superar los problemas que enunció en el siglo XVI el comerciante y financiero Sir Thomas Gresham en una ley que lleva su nombre. Según esta máxima, el mercado siempre trata de atesorar la moneda buena y deshacerse de la mala. En otras palabras, “los euros desaparecerían de la circulación y se generaría un gran problema de liquidez”, explica Hidalgo.

Para evitar este escenario, las autoridades tendrían que restringir mucho el uso de euros y obligar a los ciudadanos a emplear la moneda catalana tanto para sus operaciones cotidianas, como para sus ahorros. “Los sistemas en los que se ha implantado este tipo de sistema prohíben las cuentas corrientes denominadas en la moneda fuerte”, explica Javier Santacruz, profesor del IEB. “De este modo, el euro serviría para atender el servicio de la deuda y la inversión extranjera”.

En este escenario de dos monedas paralelas, las autoridades del nuevo estado tendrían que fijar un tipo de cambio fijo (o con cierta fluctuación) entre las dos divisas, pero no podrían permitir la libre circulación de capitales. En otras palabras, para cambiar la divisa catalana por cualquier otra moneda sería necesario pedir autorización al banco central y cumplir los requisitos que éste imponga.deuda_habitante

El problema para todos los estados que vinculan su tipo de cambio a otra divisa es la dificultad para proteger el nivel marcado ante las fuerzas del mercado. Doblegar sus vaivenes no es sencillo y hay ejemplos de grandes bancos centrales que han sucumbido. El caso más famoso fue el ataque de George Soros a la libra, con el que consiguió doblegar al Banco de Inglaterra en septiembre de 1992.

Argentina también tiene un mal recuerdo de sus luchas contra el mercado con la Ley de Convertibilidad del año 1991 por la que establecía un tipo de cambio de uno a uno entre el peso y el dólar. Buenos Aires luchó por defender esta paridad, lo que provocó una gran fuga de pesos a dólares que tuvo que soportar el Banco Central de la República Argentina, lo que provocó que sus reservas se vaciaran. Esta política cambiaria saltó por los aires 11 años después en 2001 y fue una de las causas del corralito argentino.

Hay ejemplos más recientes de la aplicación de un tipo de cambio controlado. Suiza reconoció en enero que era incapaz de mantener un techo de su divisa contra el euro después de pasarse tres años y medio defendiendo el nivel de los 1,20 francos por euro. Los mercados atacaron también a Dinamarca, pero el país los detuvo en colaboración con el BCE ya que es el único país que no está en el euro pero sí dentro del Mecanismo de Tipos de Cambio.

Estos casos vienen a demostrar la dificultad que tiene un país para defender un tipo de cambio fijo contra una moneda fuerte y los desequilibrios que se generan cuando ese tipo de cambio salta por los aires. “La solución puede ser adoptar un tipo de cambio que esté devaluado para así no tener que luchar por defender el nivel de la divisa, aunque esto implicaría una fuerte depreciación de la divisa”, indica Santacruz.

También en EL ESPAÑOL:

Todo lo que debes saber sobre el futuro de las pensiones de una Cataluña independiente

GRA602. MANRESA (BARCELONA), 18/09/2015.- Artur Mas, president de la Generalitat y número 4 de la candidatura de 'Junts pel Sí' (c), durante el acto de campaña celebrado hoy en la plaza de Sant Domènec de Manresa . EFE/ Quique García

Uno de los temas que más preocupan a los contribuyentes catalanes y españoles es el futuro de sus pensiones. El debate mezcla cuestiones económicas y jurídicas con proclamas políticas. EL ESPAÑOL arroja un poco de luz a la polémica.

Una de las preocupaciones principales de los contribuyentes catalanes y españoles es conocer cuál será el futuro de sus pensiones. El debate público ha mezclado cuestiones económicas y jurídicas con proclamas políticos. Es necesario aportar algo de luz con la regulación vigente.

¿Qué cambiaría en las pensiones catalanas en una Cataluña independiente?

Para comprender los cambios a los que se enfrentaría el sistema de pensiones catalán hay que comprender cómo funciona actualmente en España. El modelo español es de reparto. Esto es, las cotizaciones de los trabajadores sirven para financiar todos los gastos de la Seguridad Social. De este modo, los cotizantes pagan año a año las pensiones salvo una parte concreta que se sufraga a través de los Presupuestos. Es decir, que se financia por medio de los impuestos o del déficit público.

Los años en los que hay superávit, el excedente se acumula en el Fondo de Reserva, popularmente conocido como la hucha de las pensiones. En el año 2011 llegó a acumular un saldo de 66.815 millones de euros. Pero entonces llegaron los años de déficit, que se pagaron también con esta caja. En julio se conoció que el montante ahorrado está ya por debajo de los 40.000 millones de euros.

Este sistema de reparto sería el que adoptaría también Cataluña después de la independencia, por lo que el cambio respecto a la situación actual sería limitado. El cambio sería mucho mayor si se pasara de un sistema de reparto a uno de capitalización.

¿En qué consiste un modelo de capitalización? Es un sistema similar a un plan de pensiones: cada trabajador va acumulando su propia hucha durante su vida laboral y esa hucha se emplea luego para pagar su jubilación, muy común en los países latinoamericanos, como Chile o México. También existe el modelo mixto, que mezcla los dos sistemas, empleado especialmente en el norte y este de Europa, como en Suecia, Rusia, Bulgaria o Rumanía. Con el modelo de reparto (que es el mayoritario en el mundo), si Cataluña se independiza y asume su propia Seguridad Social, la contribución de sus trabajadores se destinaría a cubrir los gastos de su Seguridad Social, entre ellos el pago de las pensiones de sus mayores, un escenario similar al actual.

¿Qué pasaría con el Fondo de Reserva?

Éste es uno de los aspectos clave, ya que la hucha de las pensiones es la que garantiza actualmente el pago de las pensiones en España y por extensión en Cataluña. Desde el año 2011 los gastos de la Seguridad Social están por encima de los ingresos por cotizaciones, lo que provoca que el sistema incurra en un déficit cada año que hay que pagar. El Estado cubre este agujero con el Fondo de Reserva. Cataluña también incurre en déficit anual, por lo que también necesitaría disponer de su parte de la hucha. ¿Se puede romper?

La propuesta que ha lanzado el Consejo Asesor para la Transición Nacional, un órgano creado por la Generalitat para preparar el camino a la independencia, dispone que el nuevo estado catalán independiente tendría que negociar con España para romper la hucha y repartir el ahorro. Su escenario base en estas conversaciones para repartir activos y pasivos sería que Cataluña se quedase con “la parte del Fondo que se dotó con los superávits de la Seguridad Social de Cataluña”. La segunda opción que plantea, que es “más conservadora”, es la de realizar el reparto en función de la población, lo que supondría que a Cataluña le correspondería algo más de un 16% del ahorro actual, esto es, en torno a 6.500 millones de euros.

Sin embargo, la hucha única está protegida por la legislación española, que determina que el sistema de pensiones es de reparto y solidario, por lo que no puede partirse. ¿Qué significa “solidario”? Que cada región, al igual que cada generación, aporta al sistema de forma solidaria, por lo que no puede reclamar una parte mayor de lo que le corresponde. Al igual que la generación del baby boom no puede reclamar una parte mayor de la que le corresponde por haber contribuido más a la Seguridad Social, una región tampoco puede hacerlo. De este modo, la regulación actual determina que una Cataluña independiente no tendría acceso a la hucha de las pensiones.

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¿Qué pasaría con los catalanes que han cotizado en España?

La normativa también es taxativa en este punto: España tiene que cubrir la pensión de todos sus nacionales. En otras palabras: los catalanes recibirán su pensión del sistema estatal, ya que no puede retirarse la nacionalidad española a ningún ciudadano. ¿O sí se puede? Éste es uno de los debates más calientes de los últimos días, pero se escapa al marco puramente económico para entrar a depender del marco legal. En principio, todos los catalanes que hayan cotizado en España tendrán que recibir su pensión de las arcas públicas españolas. Artur Mas ya ha explicado que hasta que no se produzca un traslado total de las competencias España tendrá que seguir pagando las jubilaciones.

¿Y si los catalanes pierden la nacionalidad española?

Si los catalanes perdiesen la nacionalidad española tras la independencia, algo que actualmente no contempla la legislación, pasarían a tener el mismo tratamiento que los extranjeros. En este caso, hay que distinguir dos tipos de foráneos en función de si su país tiene firmado un acuerdo bilateral con la Seguridad Social española o si no lo tiene.

En el grupo de países que tienen firmado un pacto con España se encuentran todos los miembros de la Unión Europea, los estados latinoamericanos y el resto de principales economías desarrolladas. Este convenio entre los países supone que, a la hora de pagar las pensiones, cada estado aporta a la pensión una parte proporcional al periodo en que el cotizante contribuyó en cada uno de ellos.

El segundo grupo está formado por los países que no tienen un acuerdo bilateral con España. En estos casos, la cotización se perdería, ya se trate de un nacional que fuese a trabajar a otra región o de un extranjero que llegase a España.

En definitiva, sería necesario que las dos autoridades negociasen para alcanzar un acuerdo. “Lo lógico, por analogía con los tratados que ahora hay con otros países, sería que la pensión de un trabajador que ha cotizado en varios territorios la paguen a escote esos territorios en proporción a lo que el trabajador haya cotizado en cada uno de ellos, y que el trabajador mantenga sus derechos independientemente de donde elija vivir cuando se jubile”, explica Ángel de la Fuente, investigador del Instituto de Análisis Económico del CSIC.

¿Es sostenible el sistema catalán de pensiones?

La respuesta es diferente en el corto o en el largo plazo. A corto plazo, el sistema de pensiones catalán es deficitario, por lo que podría tener un problema si tuviese que pagar sus pensiones.

Al cierre de 2014, el gasto en pensiones de Cataluña superó a los ingresos de la seguridad social en 4.544 millones de euros y sólo las comunidades autónomas de Madrid y Baleares consiguieron superávit en el balance de ingresos y gastos al cierre del ejercicio. Cataluña no podría cubrir este desfase con la hucha de las pensiones, por lo que tendría que cargarlo a cuenta de sus Presupuestos y cubrirlo con impuestos o déficit. La otra opción sería reducir la cuantía de los pagos. La asociación antinacionalista Societat Civil Catalana ha aprovechado esa eventualidad para decir que los pensionistas catalanes cobrarían entre un 6,7% y un 16,9% menos.

En cuanto a la sostenibilidad a largo plazo la respuesta es tajante: es difícil que sea sostenible, exactamente igual que el sistema español. Cataluña se vería obligada a adoptar un sistema de reparto, ya que al nacer desde cero las contribuciones se tendrían que emplear en pagar las pensiones. De este modo, tendría que lidiar con el mismo problema de España y que es inherente a los sistemas de reparto: la demografía. A medida que la generación del baby boom va envejeciendo, que la natalidad baja y que la esperanza de vida se va alargando, quedan menos contribuyentes para sufragar los pagos a un número creciente de jubilados. Cuando la pirámide poblacional se convierte en un rectángulo, todo sistema de reparto tiene un grave problema.

La propuesta del Consejo Asesor para la Transición Nacional reconoce que será necesario financiar una parte de las pensiones con los Presupuestos. En cualquier caso, una Cataluña independiente tendría que afrontar el problema de la demografía, igual que tiene que hacerlo España. A partir de ahí, a muy largo plazo cualquier situación es posible. Dependerá, en gran medida, de cómo se gestione.

Las 10 claves que explican el duro comunicado de la banca sobre Cataluña

Los seis mayores bancos españoles (con CaixaBank y Sabadell a la cabeza) han alertado de las graves consecuencias financieras que sufriría una Cataluña independiente. A continuación explicamos las claves del comunicado y los detalles del sector. 

Los seis mayores bancos españoles (con CaixaBank y Sabadell a la cabeza) han alertado de las graves consecuencias financieras que sufriría una Cataluña independiente. A continuación explicamos las claves del comunicado y los detalles del sector.

¿Qué entidades catalanas han firmado el comunicado?

Las seis grandes firmas con presencia en todo el territorio nacional. Dos son los grandes bancos catalanes: CaixaBank y Sabadell. Los otros cuatro son Santander, BBVA, Bankia y Popular. Es decir, la alerta llega de las entidades que controlan casi toda la red de oficinas y cajeros en Cataluña y que concentran la mayor parte de los créditos y de los depósitos de la región. Pocas voces tienen una transcendencia mayor sobre la economía real catalana que estas entidades. Las seis han publicado este informe bajo el paraguas de la Asociación Española de la Banca (AEB) y de la CECA, entidad que agrupa a las cajas y que está presidida por Isidro Fainé, que también preside CaixaBank.

¿Qué han dicho y qué quieren decir?

Los seis bancos alertan de los peligros que conllevarían la independencia y la posterior salida de Cataluña del euro. Estas entidades advierten que sufrirían una “inseguridad jurídica” que pondría en grave riesgo su capacidad para proteger a quienes tienen en ellas sus depósitos. De este modo, quedarían en el aire el flujo de préstamos a la economía real y la garantía a los depósitos. Estas dificultades llevarían a las empresas a “reconsiderar su estrategia de implantación, con el consiguiente riesgo de reducción de la oferta bancaria”.

Las entidades pretenden presionar a la sociedad catalana a falta de poco más de una semana para que se celebren las elecciones al Parlament. Lo hacen desde un sector que está muy relacionado con la actividad de las empresas (por la vía del crédito) y de las familias (por los depósitos). Por esa razón su mensaje tiene mayor calado. Las entidades alertan que podrían cerrar muchas oficinas si Cataluña declara la independencia y queda fuera de la Unión Europea.

Si estas entidades deciden cerrar sus sucursales en masa, podrían originar una fuerte contracción del crédito y un notable aumento de los tipos de interés que pesaría con fuerza sobre la economía real. Pero las entidades expresan otro temor: no poder responder de sus depósitos ante sus clientes.

¿Cuál es el tamaño del negocio bancario en Cataluña?

Cataluña es una de las regiones de España más dinámicas desde el punto de vista empresarial. Ese éxito se apoya en un gran sector financiero que genera mucho empleo. Los bancos daban trabajo de forma directa a 17.749 personas a finales de 2014, según los últimos datos oficiales publicados por la AEB. La mayor parte de esa cifra se concentra en Barcelona, donde está la sede de CaixaBank y donde hay una importante representación de entidades internacionales. En total, casi el 83% de los empleados de la banca en Cataluña se centran en la provincia de Barcelona. A finales de 2014 los bancos tenían 2.365 sucursales en la región.

Cataluña es una de las regiones españolas con mayor dependencia de la financiación del mercado porque no pueden cubrir sus necesidades con el dinero de sus clientes. Su ratio de créditos sobre depósitos se sitúa entre las más bajas de España. De hecho, sólo un 53% de los préstamos está respaldado por depósitos, lo que refleja bien la necesidad de captar capital con deuda.

Cataluña es la cuarta región más endeudada sobre sus depósitos. Es decir, su sector financiero es más vulnerable que el de otras comunidades autónomas. En total, los bancos de la región tenían concedidos 148.000 millones de euros en préstamos al final de 2014, lo que supone un 74% del PIB generado por Cataluña en 2014 según los datos del INE. El montante de los depósitos superaba ligeramente los 67.000 millones al final de ese año.

Ratio de créditos sobre depósitos por comunidades autónomas

¿Cuánto tardarían las entidades en cambiar de sede?

El tiempo que tarden en celebrar un consejo de administración. Ésta es una demanda que atendió el Gobierno de Rajoy en julio después de recibir algunas peticiones de grandes compañías catalanas, según se filtró a la prensa. Estas empresas querían tener flexibilidad para cambiar su registro en el caso de que avanzara la amenaza soberanista.

El Ejecutivo aprobó un cambio en la Ley de Sociedades de Capital para permitir cambiar su sede con sólo un consejo de administración y no con una junta de accionistas, como estaba establecido en la legislación. De este modo, las entidades podrían cambiar su sede en una sola mañana.

Sin embargo, en el caso de CaixaBank, sus estatutos imponen que esta decisión debe adoptarla la junta de accionistas. Sin embargo, la dirección de la compañía ya advirtió en 2014 que no garantiza que “en cualquier caso” su sede vaya a estar siempre en Cataluña, en palabras de su presidente, Isidro Fainé.

¿Qué consecuencias tendría el cambio de sedes?

Para las entidades, las consecuencias serían pocas. Precisamente, si deciden cambiar de sede es para que su negocio y su empresa sufran los menores cambios posibles. Las consecuencias serían mayores para una Cataluña independiente. A la posible contracción del crédito, tal y como han alertado las entidades, se suma el problema de tener que devolver sus préstamos en euros.

finanzascat

¿Cómo se modificarían los impuestos si las entidades con sede en Cataluña cambiasen su sede?

La principal consecuencia fiscal de una salida parcial o total de la región de las principales entidades financieras no vendría de la mano del Impuesto de Sociedades, dado que Cataluña se encuentra dentro de las autonomías de régimen común y que el de Sociedades es un impuesto que gestiona el Gobierno central. La principal repercusión llegaría a través del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Este impuesto se paga en función del lugar de residencia del trabajador y la mitad de los ingresos obtenidos con este tributo se queda en la comunidad autónoma donde está dicha residencia. Por eso tanto un cambio de sede de una entidad con su movilización de la plantilla como un cambio de estrategia que lleve a reducir la presencia y el empleo en Cataluña afectará negativamente a los ingresos fiscales de la Generalitat.

¿Hay precedentes de un comunicado similar?

Sí. Dos de las mayores empresas españolas, Iberdrola y BBVA, se pronunciaron públicamente entre 2002 y 2003 contra las pretensiones de crear un estado libre asociado en el País Vasco incluidas en el Plan Ibarretxe. La fórmula que utilizaron tanto el banco como la eléctrica para mostrar su rechazo al proyecto separatista consistió en erigirse en defensores de la legalidad vigente. Es decir, de la Constitución Española y el Estatuto del País Vasco.

El presidente de BBVA, Francisco González, aludió a la lealtad a ambos textos legislativos cada vez que se le preguntó por la posibilidad de un cambio de sede, lo que se interpretó como un nunca desmentido por la entidad. Iñigo de Oriol, presidente de Iberdrola en 2003, utilizó la misma fórmula y llegó a definir a la eléctrica como “una empresa española con domicilio social en Bilbao”.

¿Qué impacto tendría el cambio de sede de las entidades sobre el crédito a las empresas?

Sobre el papel, ninguno. Las entidades que cambiaran su sede a cualquier región de la eurozona seguirían teniendo acceso a todas las líneas de liquidez del Banco Central Europeo (BCE) y beneficiándose de la política de tipos cero. Sin embargo, el riesgo y la incertidumbre en Cataluña golpearían con fuerza al crédito en la comunidad, como ya han alertado las entidades en su comunicado.

¿Cómo se financiarían los bancos catalanes si se quedan fuera del euro?

Los bancos catalanes que no cambiaran su sede y se quedaran fuera del euro tendrían graves problemas para conseguir financiación. En primer lugar, perderían el acceso a la financiación del Banco Central Europeo, lo que eliminaría la principal vía para captar liquidez. La alternativa sería acudir al mercado. Pero si tienen que obtener fondos en una divisa nueva, los tipos de interés que aplicaría el mercado serían prohibitivos. De este modo, sólo quedaría una opción factible: que el nuevo banco central catalán imprimiese su nueva divisa para dotar a las entidades de liquidez.

¿Aumentarían las posibilidades de un ‘corralito’?

No sólo aumentarían las posibilidades: un corralito sería muy probable. Ésta es la opinión mayoritaria de los expertos y no es extraño que piensen así. Por un lado, la incertidumbre derivada de la independencia llevaría a los ahorradores a retirar su dinero de los bancos para intentar salvar su dinero. Por otro lado, las entidades no tendrían acceso a la liquidez del Banco Central Europeo para responder a esta demanda de los clientes. En definitiva, si se une una retirada masiva de efectivo con entidades que no tienen liquidez, el resultado sólo puede ser un corralito.

El montante de los depósitos, que casi alcanza el 75% del PIB catalán, hace imposible que las autoridades puedan responder por todo este dinero ante una huida de los ahorradores. Ante esta situación, las propias entidades han reconocido en su comunicado que no pueden garantizar la situación de los depósitos en el caso de que Cataluña saliera del euro.

Economía tardará un mes en resolver la doble comisión de los cajeros

cajero1La guerra de las comisiones en los cajeros todavía tendrá algunos capítulos más, y ya van unos cuantos desde que la batalla comenzara en marzo. El debate se prolongará, por lo menos, durante otro mes. El Ministerio de Economía ha anunciado hoy que sacará a audiencia pública una orden ministerial para impedir el doble cobro sobre un mismo servicio.

cajero1La guerra de las comisiones en los cajeros todavía tendrá algunos capítulos más, y ya van unos cuantos desde que la batalla comenzara en marzo. El debate se prolongará, por lo menos, durante otro mes. El Ministerio de Economía ha anunciado hoy que sacará a audiencia pública una orden ministerial para impedir el doble cobro sobre un mismo servicio.

El primer paso en la aprobación de la normativa será elaborar una orden ministerial para sacarla a consulta pública. El Ministerio dirigido por Luis de Guindos confía en tener el primer boceto de la nueva regulación en dos semanas, según fuentes de la entidad.

Para su desarrollo, Economía contará con la colaboración del Banco de España y de Competencia (CNMC) y también se reunirá con las entidades financieras. Posteriormente se abrirá el periodo para recabar opiniones públicas y que se prolongará durante otras dos semanas más, según dicta la normativa actual.

En suma, el Ministerio tardará un mes en promulgar la normativa que sirva para frenar esta práctica de algunas entidades. La intención del Ministerio es que la nueva regulación sirva para minimizar el precio que tienen que pagar los usuarios por retirar dinero de una red de cajeros que no sea la suya. La normativa actual explica que no se puede aplicar un doble cobro por un único servicio, pero como la comisión se aplica por parte de dos entidades diferentes, la práctica deja una situación de cierto vacío legal.

Consulta a Banco de España y Competencia

Banco de España es quien tiene que velar por una correcta aplicación de la normativa, pero no tiene los mecanismos legales apropiados para intervenir. Es por este motivo que el regulador ha demandado al Ministerio una orden más clara y herramientas para combatir en caso de que sea vulnerada.

Economía también pedirá consulta a Competencia para elaborar la orden ministerial. El organismo ya está implicado en el caso de la doble comisión ya que lleva investigando la actuación de la banca desde julio. Exactamente, comenzó a inspeccionar a las entidades cuando el Banco de España advirtió públicamente que la doble comisión vulnera la normativa.

En su caso, lo que vigila es que no exista una actuación acordada entre los tres grandes bancos españoles, CaixaBank, Santander y BBVA, que han sido las que han anunciado el cobro de dos euros a los no clientes. Estas entidades se defienden alegando que no están aplicando una tarifa fija por el uso de sus cajeros a las tarjetas que no sean de su red.

Por su parte, el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, ha dado hoy su visto bueno a que Economía regule la doble comisión de los cajeros. “Es una idea en la que participamos todos”, indicó y también defendió la postura de su entidad: “estamos a la espera de que se plasme que nosotros no hemos cambiado nada”.

¿Cómo funciona la doble comisión?

Muchos clientes no comprenden qué es esto de la nueva comisión si antes ya pagaban por retirar dinero de un cajero que no fuera de su red. Hasta la primavera existía otra comisión, pero se la aplicaban las entidades entre sí, de modo que no repercutía en el cliente final.

Este era el sistema habitual hasta que CaixaBank anunció en marzo que cobraría esta comisión directamente a los clientes de otras entidades. De este modo, el usuario estaría pagando primero por utilizar un cajero de otra red y, segundo, una comisión por ser de una entidad diferente. Es por este motivo que la doble comisión no procede de una misma entidad, sino que dos entidades distintas aplican una tarifa cada una por un solo servicio.

El primer desplome global ‘made in China’ para los mercados

wallstreet

De Este a Oeste y de Norte a Sur, un terremoto bursátil está azotando desde hace semanas a los mercados, pero este lunes ha vivido su mayor sacudida con epicentro en China. El Ibex 35, el índice de las 35 mayores empresas españolas, se ha desplomado un 5%, hasta 9.756 puntos, en su mayor caída desde agosto de 2012. No ha sido el peor índice de la foto: el EuroStoxx 50 y el Cac francés se dejaron cada uno un 5,35%. 

De Este a Oeste y de Norte a Sur, un terremoto bursátil está azotando desde hace semanas a los mercados, pero este lunes ha vivido su mayor sacudida con epicentro en China. El Ibex 35, el índice de las 35 mayores empresas españolas, se ha desplomado un 5%, hasta 9.756 puntos, en su mayor caída desde agosto de 2012. No ha sido el peor índice de la foto: el EuroStoxx 50 y el Cac francés se dejaron cada uno un 5,35%. Wall Street comenzó la jornada con caídas del 5% al 6%, aunque se recuperaba (hasta el -1%) a media sesión. El índice Dow Jones registró su mayor caída en puntos de toda su historia (más de 1.000).

Las bolsas asiáticas se han llevado la peor parte con China a la cabeza. El índice Shanghái Composite perdió esta madrugada un 8,5% y acumula un descenso del 40% desde mediados de junio, cuando comenzó el mercado bajista en el gigante asiático. Los inversores se han protegido del desplome bursátil en las monedas del Viejo Continente: el euro empezó la sesión en la zona de 1,137 dólares y subió durante la jornada hasta los 1,169 dólares, un avance próximo al 3% y completamente inusual en un tipo de cambio.

El Ibex 35, frente a las mayores caídas de su historia.
El Ibex 35, frente a las mayores caídas de su historia.
  • ¿Ha cambiado algo?

Los mercados se han agitado este lunes como nunca en los tres últimos años. “La realidad es que no hay nada nuevo. Los analistas aluden al miedo a la desaceleración de la economía china, al temor que puede provocar en términos de la inestabilidad de los mercados. Al final, el principal riesgo para los mercados es el propio mercado, con un elevado apalancamiento de los inversores en activos de riesgo”, explica por email el economista jefe de Citigroup en España, José Luis Martínez-Campuzano.

  • ¿Qué ocurre con China?

El temor del mercado viene por una doble vía, la debilidad de la economía del gigante asiático y el pinchazo de su burbuja financiera. Hasta este año, ambos factores se movían con una baja correlación, pero esto ha cambiado tras este desplome. La causa de esta distancia eran las restricciones que las autoridades tenían puestas para la inversión en bolsa de los particulares, tanto nacionales como extranjeros, que provocaba que el movimiento del dinero no fuese necesariamente en la misma dirección que la economía. En los últimos trimestres, las autoridades del país decidieron abrir las puertas de sus distintas bolsas, lo que permitió una fuerte entrada de capitales al inicio del año.

El dinero entraba, el mercado subía y todos los inversores disfrutaban de la apreciación de sus activos,  en tanto que la economía del país se iba enfriando al mismo tiempo. El índice Shanghái Composite se disparó más de un 150% en menos de un año hasta superar los 5.100 puntos en junio. Pero los días felices se acabaron y el dinero empezó a salir de la bolsa con la misma facilidad con la que entró. Todo el desplome del mercado de los dos últimos meses se ha producido con un gran volumen de cotización, que duplica (o incluso triplica) a cualquier día que vaya desde 2011 hasta septiembre de 2014 (cuando las medidas de apertura del mercado empezaron a calar)

En definitiva, una oleada de ventas que ha superado cualquier esfuerzo de China para frenar el desplome de su bolsa. “Hay que tener en cuenta que las autoridades no pretenden evitar las caídas, sino amortiguarlas”, remarca Javier Santacruz, economista e investigador asociado a la Universidad de Essex. Todas las medidas adoptadas no han podido evitar que el desplome de la Bolsa de Shanghái casi alcance el 40%, ni que hoy cayera un 8,5%. “Las autoridades contribuyeron a crear esta burbuja de los mercados para crear efecto riqueza”, explica Francisco Vidal, analista de Intermoney, “con una bolsa hinchada a base de compras a crédito y con salidas a bolsa que se encarecían de forma artificial”.

De esta forma, Pekín pretendía estimar el consumo interno gracias al aumento de los ingresos de los ahorradores. “Si se creen más ricos, van a consumir más y así crearon esta burbuja en los mercados”, indica Vidal. La novedad principal es que esta ha sido la primera ocasión en la que el desplome de la bolsa de China ha tenido un impacto tan grande en los mercados desarrollados, lo que es una buena muestra del peso que ha adquirido el país para la economía mundial. El ejemplo perfecto ha ocurrido en Japón con el inesperado descenso de su PIB del segundo trimestre del año (se contrajo un 1,6% anualizado) por la menor demanda de China. La influencia de China llega ya a dominar una de las grandes economías mundiales desarrolladas.

  • ¿Subirá tipos de interés la Fed?

El desplome de China lleva ya más de dos meses azotando al mercado y algo parece estar cambiando. Los años de baja volatilidad y subidas aceleradas de las bolsas al calor de los estímulos monetarios de los bancos centrales empiezan a dar paso a la incertidumbre. Larry Summers, quien fuese el principal rival de Janet Yellen a ocupar el puesto de presidente de la Reserva Federal (Fed), ha alertado hoy de que “como en agosto de 2007 y 2008, podemos estar en las primeras fases de una situación muy seria”.


Con estas palabras, Summers deja ahora la pelota sobre el tejado de la que fuese su rival (y ganadora) en la carrera hacia el trono de la Fed, Janet Yellen. La entidad tiene previsto subir los tipos de interés oficiales este año por primera vez en casi una década, situación que mantiene en alerta a los mercados. ¿Cómo reaccionará la débil economía mundial a este cambio en el precio oficial del dinero? Esta incertidumbre es la que quita el sueño a los inversores y que está golpeando con fuerza a los mercados.

Las bolsas vuelven a pedir estímulos monetarios para evitar una corrección que tiene sentido si se valora la incertidumbre que rodea a la economía global: ¿quién será el nuevo motor del mundo con China y los emergentes en plena desaceleración? Este escenario apunta a que la primera subida de tipos de la Fed podría retrasarse hasta la última parte del año, o incluso 2016. “No está claro que el próximo movimiento de la entidad sea restrictivo”, advirtió hoy Summers, que deja caer la posibilidad de que, lejos de retirar los estímulos monetarios, la Reserva Federal pueda aumentarlos.

  • El pinchazo del petróleo

Los datos oficiales de China apuntan a un crecimiento de su economía del 7% interanual (dato del segundo trimestre del año), pero los datos no oficiales apuntan a una situación mucho más complicada. “Las cifras de consumo de energía no encajan con los buenos datos oficiales del sector industrial y lo mismo pasa con el consumo de cemento y los datos inmobiliarios”, explica Vidal. La preocupación sobre la situación económica va mucho más lejos de la información que publican las estadísticas de Pekín.

Uno de los ejemplos que refleja la debilidad del crecimiento chino es el desplome del precio del petróleo. El precio del barril de Brent, referencia europea, ha caído hoy por debajo de los 44 dólares, la primera vez que pierde esta cota en el año y su nivel más bajo desde 2009. Este descenso -que roza el 60% en doce meses- está provocando un desplome en las petroleras que está también en la base de la caída de las bolsas occidentales, tanto por su elevada capitalización, como por la profundidad de sus descensos. Exxon Mobil, la gran petrolera estadounidense, acumula ya un desplome superior al 16% desde el pinchazo de la burbuja china. En España, Repsol acumula un descenso superior al 25%.

El pinchazo del petróleo tiene una segunda derivada sobre la economía global: el deterioro de la balanza de pagos de los países exportadores de crudo. Estos grandes vendedores del oro negro se acumularon miles de millones de dólares en reservas internacionales que destinaron durante los años de la crisis en comprar deuda de los países desarrollados para financiar sus déficits. Grandes fondos soberanos, como los de Arabia Saudí o de Noruega (el mayor del mundo con más de 800.000 millones de euros bajo gestión, lo que equivale al 80% del PIB español) han sido un importante apoyo financiero para Europa y EEUU. ¿Qué pasará cuando estos países dejen de acumular reservas y no puedan aumentar, o tengan que reducir sus posiciones en el mundo occidental?