A por la píldora masculina

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Científicos japoneses demuestran en ratones una posible nueva estrategia para encontrar la píldora masculina, un Santo Grial que no se ha conseguido hasta la fecha y para el que hay distintas opciones en desarrollo.

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Imagen: Scott Maxwell (Flickr licencia CC comercial)

En 1960, la FDA, organismo que regula los fármacos en EEUU, aprobó un medicamento que marcó un hito en la historia del feminismo. El nombre comercial era Enovid y su indicación, insólita hasta la fecha: prevenir el embarazo tras una relación sexual.

Pasaron los años y lo que pronto se conoció con el nombre genérico de la píldora -en España no se legalizó hasta 1978- se convirtió en un fármaco habitual en el botiquín de millones de mujeres, que disponían de una opción para evitar la maternidad de forma reversible.

Mientras la fémina que optaba por esta opción tenía que acordarse de tomar el anticonceptivo a diario, el hombre carecía de una opción similar: su alternativa era el preservativo, un método muy eficaz pero del que muchas personas reniegan, al menos a la hora de utilizarlo en todas las relaciones sexuales.

Más de medio siglo después de la aprobación de Enovid, ningún científico ha conseguido desarrollar un fármaco equivalente para el varón. La píldora masculina se resiste hasta ahora a la ciencia.

La revista Science se hace eco de un hallazgo en ratones que podría suponer un avance en este sentido. Científicos de la Universidad de Osaka (Japón) han demostrado que la aplicación de dos inmunosupresores -fármacos que se utilizan en trasplantados para evitar el rechazo a lo órganos recibidos de un donante- consigue que el esperma de los animales sea incapaz de fecundar un óvulo, incluso con fecundación in vitro, es decir, en la probeta de un laboratorio.

El experimento ha demostrado que una proteína, la calcineurina, se presenta de forma específica en las células que componen los espermatozoides y que está regulada por dos genes. Al desactivarlos, que fue lo que lograron con estos medicamentos, se consigue la ansiada infertilidad masculina reversible.

Los ratones tardaron entre cuatro o cinco días en producir esperma infértil y, tras dejar de consumir el fármaco, recuperaron su fertilidad en una semana.

Todo un reto científico

Si los resultados se pudieran trasladar a humanos, algo que los autores del trabajo no se atreven a asegurar, la píldora masculina podría llegar a ser una realidad. No es la primera vez que se intenta y, de hecho, existen varios compuestos en estudio. Pero ¿por qué se tarda tanto en encontrar este medicamento?

Para Javier Romero, andrólogo de la Clínica de la Luz, el problema es que hasta ahora la mayoría de los intentos eran tratamientos de acción hormonal. “Aunque algunos han mostrado eficacia a la hora de prevenir embarazos, alteraban también la testosterona, por lo que tenían efecto secundarios sobre el estado de ánimo, cognitivos y otros muchos procesos en los que interviene esta hormona tan importante para el varón”, resume.

El experto señala además que no se trata de un nicho para el que haya una gran necesidad. La razón: existe una alternativa fácil, barata y, al contrario de lo que mucha gente cree, reversible. Se trata de la vasectomía, una operación que, en la actualidad, se realiza “sin bisturí y en media hora”.

El andrólogo reconoce que no es un método apto para los más jóvenes (aunque es reversible, sí se necesita pasar por el quirófano para ello). Pero apunta a que este segmento de la población debería optar más por “métodos de barrera” para evitar también las enfermedades de transmisión sexual.

“Quizás para jóvenes en relaciones estables sí podría tener sentido el desarrollo de una píldora masculina”, reflexiona.

La ciencia, sin embargo, sigue buscando ese Santo Grial. Lo demuestra tanto esta última publicación de Science como la cantidad de compuestos en investigación que tratan de masculinizar la píldora. The Guardian recogió recientemente los principales avances en este sentido:

Vasalgel. Este gel de polímeros empezará sus ensayos en humanos a principios de 2016. Se inyecta en el escroto, en los conductos por los que viaja la eyaculación. Según estudios realizados en animales, su eficacia podría durar cuatro años y la inyección de otra sustancia en el mismo lugar revertiría casi de inmediato su efecto anticonceptivo.

La píldora de las sábanas limpias. También en ensayos con animales (en este caso, ovejas) esta combinación de dos principios activos -fenoxibenzamina y tioridazina- evita la contracción muscular e impide así que el esperma salga del pene, aunque permite experimentar el orgasmo. Provocaría una especie de eyaculación seca, algo similar a lo que se persigue con el sexo tántrico.

Gendarussa. La mayor base de datos de ensayos clínicos, Pubmed, recoge alrededor de 20 realizados con esta planta de Indonesia, pero ninguno enfocado al campo de la infertilidad masculina. Aún así, diversos medios de comunicación la bautizaron en 2014 como la nueva “píldora masculina” tras el anuncio de la compañía indonesia PT Indo Farma de buenos resultados en ensayos clínicos aún no publicados.

Epididymal. Un inhibidor de la proteasa, la misma familia a la que pertenecen varios fármacos para el VIH, ha demostrado en animales un efecto sobre la fertilidad masculina. La acción del fármaco, que podría consumirse de forma oral o implantarse debajo de la piel, consiste en evitar que los espermatozoides se dirijan al óvulo y lo fecunden.

JQ1. La prestigiosa revista Cell recogía en 2012 un estudio sobre el efecto de una terapia génica, inicialmente desarrollada para el cáncer, sobre la capacidad reproductiva masculina. En seis semanas, consiguió que los animales en los que se probó lograran la infertilidad, que regresó tres meses después de su aplicación.

“Un Premio Nacional trasciende a los gobiernos de turno”

José Manuel Sánchez Ron peq El físico recibe el Premio Nacional de Ensayo por su último libro, El mundo después de la revolución: la física de la segunda mitad del siglo XX (Ed. Pasado y presente, 2014). Por primera vez se reconoce la divulgación científica.

Foto. EFE

José Manuel Sánchez Ron peq
José Manuel Sánchez Ron. (EFE)

José Manuel Sánchez Ron (Madrid, 1949) sabía que “habían presentado” su último libro, El mundo después de la revolución: la física de la segunda mitad del siglo XX (Ed. Pasado y presente, 2014) al Premio Nacional de Ensayo, un galardón que, dotado con 20.000 euros, otorga anualmente el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Aún así, el fallo del jurado le ha pillado por sorpresa porque “nunca se había dado a un ensayo completamente dedicado a la ciencia”.

¿Cómo ha reaccionado al saber que era el nuevo Premio Nacional de Ensayo?

Me siento muy satisfecho por que se reconozca el papel de la ciencia. El ensayo es un género para comprender el mundo y la ciencia es esencial para ayudarnos a lograrlo, precisamente porque forma parte de la cultura y de la sociedad. En este libro, concretamente en el último capítulo, explico cómo la física cambió el mundo. ¿Sabía, por ejemplo, que Sillicon Valley fue creado por un físico, uno de los inventores del transistor? [Se refiere al Nobel William Bradford Shockley]. En el volumen hablo de los problemas que han surgido de la relación entre los científicos y la economía, por ejemplo. Y me centro además en la segunda mitad del siglo XX, que va más allá de revoluciones protagonizadas por la física, como la de la relatividad, y que es cuando realmente la Física ha modificado el mundo.

Si se habla de relaciones problemáticas, es imposible no recordar las últimas polémicas protagonizadas por otros galardonados con un Premio Nacional, que lo han rechazado por su desacuerdo con las políticas gubernamentales…

Los Premios Nacionales tienen una larga historia y trascienden a los distintos gobiernos que los otorgan. Yo entiendo éste como el reconocimiento de una sociedad a una obra y, aunque respeto totalmente a las personas que han rechazado el galardón, no comparto esa adjudicación de la responsabilidad al Gobierno de turno.

Pero ¿tiene algún comentario sobre la política científica del actual Gobierno?

Creo que no es el momento de opinar sobre esto.

¿Cómo empezó su interés por la divulgación científica?

Yo no llamaría divulgación a lo que escribo, aunque no me ofende el término. Yo escribo sobre la historia de la ciencia y por lo que sí que me preocupo es por que se entienda. Supongo que por eso se llama divulgación pero, si se fija, supone una diferencia con respecto a otras disciplinas. No se denomina divulgación histórica a la Historia que se entiende o divulgación sociológica a la Sociología que se entiende. Aunque yo empecé como físico teórico, pronto mi interés evolucionó al interés por la historia de la ciencia, hasta el punto de que en 1994 la Universidad Autónoma de Madrid creó una cátedra específica en la que aún trabajo.

Además de catedrático de Historia de la Ciencia usted es académico de la Real Academia de la Lengua (RAE). Hay quien puede pensar que las ciencias y las letras son campos antagónicos ¿cuál es su opinión?

No se trata en absoluto de campos antagónicos. La RAE tiene muy clara la importancia del lenguaje de la ciencia y de cómo éste forma parte del lenguaje en general. Además, debido a la rapidez con la que evoluciona todo en este área, la RAE está especialmente interesada en sus campos léxicos, más dinámicos.

“La RAE tiene muy clara la importancia del lenguaje de la ciencia y de cómo éste forma parte del lenguaje en general”

Aunque la Física se puede considerar una ciencia “dura” hay asuntos que parecen interesar de repente a todo el mundo, como ocurrió con el bosón de Higgs. ¿A qué cree que se debe ese protagonismo momentáneo? 

Más reciente que lo del bosón de Higgs es el hallazgo de agua en Marte. Creo que esto se explica porque son cuestiones que responden a intereses atávicos de las personas y porque tienen que ver con temas como la estructura última de la materia. Hay preguntas que nos rondan desde la antigüedad, como dónde estamos o de qué estamos hechos, y estos temas se engloban en dicha categoría. Además, hay que reconocer el papel de las instituciones que comunican, en el caso del bosón de Higgs el CERN y en el del agua en Marte, la NASA.

Como escritor de divulgación científica ¿podría escoger su obra favorita en este campo? ¿Y un libro en general?

Creo que pondría en primer lugar el Origen de las Especies, que publicó Charles Darwin en 1859. Lo elijo no sólo por lo que representó, sino porque se puede leer fácilmente. Respecto a la segunda pregunta, la literatura es un océano tan inmenso que me resulta difícil escoger un único libro.

¿Y qué me dice de su propia obra? ¿Algún favorito?

No nos vamos a engañar [ríe]; ahora mismo, tengo que decir que éste último. Ha venido con un pan debajo del brazo.

Algunos de sus libros los ha escrito en colaboración con otros autores. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Aunque soy bastante solitario, es cierto que ocasionalmente he colaborado con otras personas en algunos libros y muchas veces en artículos. En el caso de Mingote, que ilustró algunos de mis libros, tuvimos una relación especial y fue muy sencillo. Nos entendíamos bien. La colaboración con el historiador Miguel Artola, con quien escribí Los pilares de la ciencia (Espasa, 2012), fue una experiencia muy satisfactoria sobre todo en lo que se refiere a compartir, interaccionar e intercambiar ideas. Para mí, una norma esencial en la colaboración es que haya una sintonía personal, que se pueda hablar casi de una amistad.

Usted ha colaborado con varios medios de comunicación. ¿Cómo ve el nivel de la divulgación científica informativa en España?

Aunque depende del medio y no voy a entrar a juzgar casos particulares, creo que el nivel es mucho mejor que en el pasado. Es importante resaltar que la ciencia es parte de la cultura, de la política y de la economía, y que trasciende por lo tanto a un sólo campo. Eso sí, creo que la ciencia debería ocupar espacio en los medios más allá de cuando haya un descubrimiento prodigioso.

Prohibido el paso a los suicidas

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Un estudio concluye que dificultar el acceso a lugares conocidos para esta práctica reduce en un 90% los casos de suicidio. El trabajo analiza las medidas restrictivas puestas en marcha en 18 de estos puntos en todo el mundo

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Imagen: shrinkin’violet

En octubre de 1998, casi a hurtadillas y sin foto inaugural, se colocaron en Madrid un centenar y medio de mamparas transparentes de vidrio de 1,90 metros de altura por 2,97 de longitud a lo largo del viaducto de Segovia, a la altura de la calle Bailén.

Según la prensa de entonces, los vecinos acogieron la instalación con frialdad. Un psiquiatra declaró a El País que las llamadas pantallas antisuicidio eran una “ridiculez”. Los políticos se defendieron porque “algo había que hacer”, ya que el puente era un lugar frecuentado por suicidas, donde se registraba al menos un caso a la semana.

Casi dos décadas después, un estudio publicado en la revista The Lancet da la razón a los que idearon esta medida y otras similares y demuestra que reducen de facto el número de suicidios. Es un documento con el máximo nivel de evidencia científica, ya que se trata de un metaanálisis, un trabajo que engloba estudios anteriores ya publicados.

Los investigadores, coordinados por Jane Pirkis del Centro para la Prevención del Suicidio de la Universidad de Melbourne (Australia), se ciñeron a los datos. Analizaron 18 puntos escogidos habitualmente por los suicidas para acabar con su vida. Los propios autores reconocen que existe un llamado “efecto contagio” y que los lugares incluidos en el trabajo son objetivamente utilizados para este fin.

La mayoría de los sitios, distribuidos por todo el mundo, son puentes, edificios altos o puntos de paso de la vía del tren, aunque también hay zonas aisladas en medio de la naturaleza.

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Localización de los lugares de suicidio que señala el estudio.

Las medidas para intentar evitar los suicidios varían. Se engloban en tres categorías. La más obvia es tapar el acceso físico a los lugares -lo que se hizo en Madrid-; el segundo grupo son medidas para que el potencial suicida busque ayuda (por ejemplo, teléfonos desde los que llamar a asociaciones de ayuda o carteles con mensajes positivos); y el último es el de medidas para aumentar la posibilidad de que un tercero evite el evento, como cámaras de vídeo o hacer del sitio un lugar atractivo para la gente.

En algunos de los lugares analizados, como Gap Park de Sidney, los cuatro tipos de medidas se implementaron de forma simultánea.

Lo que se hizo fue medir de forma cuantitativa el impacto de estos métodos en el número de suicidios. Los datos demostraron que cualquiera de las medidas era eficaz en la reducción, aunque no de la misma forma. Así, evitar el acceso físico a los puntos analizados condujo a la reducción de un 93% de muertes anuales por suicidio.

Las intervenciones destinadas a la búsqueda de autoayuda redujeron el número de muertes en un 61% y las medidas para aumentar las posibilidades de que una tercera persona evitara el suicidio lograron rebajar los decesos en un 47% al año.

Para el psicólogo Andoni Ansean, presidente de la Sociedad Española de Suicidiología y creador de la primera aplicación en español para prevenirlo -Prevensuic-, “esta investigación viene a confirmar el mensaje de la OMS de que la mejor manera de reducir las muertes por suicidio es a través de la limitación al acceso a medios letales”. Hay quienes pueden rebatir que encontrarán un método alternativo para consumarlo pero, para este experto, no es verdad: “La mayoría no lo hace, con lo que se evita un importante número de muertes”

Así, el trabajo quita la razón a quien pudiera pensar que una persona que quiere acabar con su vida lo terminará haciendo en cualquier caso, “uno de tantos mitos existentes en torno al suicidio”, según Ansean.

“Existen muchos ejemplos de la influencia del acceso a medios letales como facilitadores de la conducta suicida, como el acceso a las armas de fuego en fuerzas de seguridad o sociedades como la estadounidense, el acceso a medicamentos en el caso de profesionales médicos o de pesticidas en el medio rural y agrícola, cuyo control evita decenas de miles de muertes, sobre todo en países asiáticos”, señala el psicólogo, que concluye: “Controlar y limitar el acceso estos medios es, por tanto, una prioridad en los programas de prevención del suicidio”.

Pizza Rat es sólo una cotilla

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El viral del momento no lo protagoniza un gato ni un bebé sino una rata del metro de Nueva York. Su hazaña, arrastrar una porción de pizza casi de su tamaño. Pero lo más extraordinario no es eso, sino el tiempo que aguanta frente a la cámara

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El nombre científico Rattus norvegicus no esconde otra cosa que la denominación del tipo de rata más común, la de alcantarilla o rata parda. Pero un ejemplar concreto de esta especie ha saltado a la fama en las redes sociales gracias a un internauta que la grabó mientras arrastraba una pizza por las escaleras mecánicas. De ahí su apodo, Pizza Rat y su repentina fama.

Pero ¿es común el comportamiento de la nueva estrella de internet? ¿Podría darse una situación así en España? ¿Supondría eso un peligro para la salud pública?

Raquel López-Antoñanzas, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), no ve “nada extraordinario” en la hazaña de Pizza Rat. “Si una porción de pizza pesa aproximadamente 100 gramos y el peso de una rata parda es aproximadamente de 450 gramos, no creo que lo sea”, comenta a EL ESPAÑOL.

De la misma opinión es el profesor de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Ignacio Álvárez Gómez de Segura. Tras ver el vídeo, el experto destaca lo único realmente llamativo de la secuencia: el tiempo que tarda en esconderse a pesar de tenerse que haber dado cuenta de que le estaban grabando con un móvil. “Además, es curioso que, una vez escondida, vuelva a asomar la cabeza”, señala.

Para este especialista, que apunta a que seguramente “también habría ruido”, la tendencia normal de las ratas es meterse en sus madrigueras. “Debía de estar muy despistada”, especula. Y López-Antoñanzas añade un detalle esclarecedor: “Las ratas son verdaderas fans de la pizza”.

El veterinario cree que se podría ver una situación similar en España. La especie que habita en el suburbano de Nueva York es la misma que vive en el metro de Madrid. Si alguien tirara una pizza al suelo por la noche, la rata podría ir a por ella. Lo raro, insiste, es que no se escondiera rápidamente tras notar la presencia de un humano que la grabara.

Ambos expertos tienen claro que una hipotética Pizza Rat versión patria no supondría ningún peligro para la salud pública. De hecho, rechazan categóricamente la mala fama de estos animales, del mismo tipo que algunas de las ratas usadas en experimentos en laboratorio, más de 250.000 solo en 2013. “Aunque sean una molestia, contribuyen enormemente a nuestro bienestar, ya que se han usado en incontables estudios que no solo han mejorado nuestro entendimiento de la evolución de los mamíferos, sino también en numerosos aspectos de la genética, enfermedades, etc.”, comenta López-Antoñanzas.

Para el profesor de veterinaria, sin embargo, sí pueden ser un problema “por el ambiente insalubre en el que habitan”, plagado de bacterias y que les permite, en caso de sentirse atacadas y arañar o morder, transmitir enfermedades como la leptospirosis, que puede ser grave en humanos.

Así,  Álvárez Gómez de Segura sí cree que hay que tomar medidas para evitar su proliferación en ciudades, algo que dificulta otra característica biológica del animal, su facilidad para reproducirse que le permite tener más de 100 crías al año desde los tres meses de edad.

De Asia a Nueva York

Pizza Rat pertenece a una especie originaria de una zona de Asia que abarca el norte de China y Mongolia y donde aún se pueden encontrar ejemplares en el campo.

Su prima, la rata negra o Rattus rattus, predominó en Europa antes de la llegada de la rata parda, más grande, voraz y agresiva. Existen evidencias de la presencia de la rata negra, que procede del sur de Asia, en restos fechados en Pompeya entre los siglos II y IV aC.

La rata noruega llegó más tarde a Europa, en algún momento entre los siglos IX y XIII. Poco a poco amplió sus dominios y ya desde el s. XVIII era predominante en el Viejo Continente, mientras que la rata negra comenzó su lento pero inevitable retroceso.

El salto a América de la rata parda está documentado en el año 1755, mientras que el primer ejemplar hallado en la costa este de lo que hoy es EEUU aparece documentado en 1775.

[su_box title=”Un bulo de hace un siglo”]No hay más ratas que personas en la ciudad de Nueva York. El origen de este bulo hay que encontrarlo a principios del siglo XX, cuando el autor y ‘especialista’ en ratas W. R. Boelter planteó la hipótesis de que en el Reino Unido convivía una rata por cada habitante. A pesar de que la ciencia desmintió esta proporción en varias ocasiones, durante los años cincuenta del siglo pasado el Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York volvió a creerse la proporción “un hombre, una rata”.

El pasado año, un estudio (PDF) firmado por Jonathan Auerbach y ganador del YSS / Significance Young Statisticians Writing Competition volvió a demostrar que ese dato es falso: llegó a la conclusión de que los más de ocho millones de habitantes de Nueva York conviven con unas dos millones de ratas, con un margen de error de 150.000.[/su_box]

La irregular atención sanitaria al extranjero en situación ilegal

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El ministro de Sanidad busca un acuerdo para devolver a los extranjeros en situación irregular la asistencia sanitaria primaria, tres años después de que el mismo Gobierno -con Ana Mato como titular de la cartera- aprobara el polémico Real Decreto que despojó de este derecho al colectivo. Esta norma no gusta ni a los miembros del propio Partido Popular, como demuestran los anuncios de deserción en varias comunidades autónomas, algunas gobernadas por ‘populares’. 

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Imagen: Moeh Atitar

El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (MSSSI) busca un acuerdo para devolver a los inmigrantes irregulares la asistencia sanitaria. Lo hace tres años después de que el mismo Gobierno -aunque con Ana Mato a la cabeza- aprobara el polémico Real Decreto que despojó de este derecho al colectivo (RD 16/2012). Se trata de una norma que parece no satisfacer ni a los miembros del propio Partido Popular como demuestran los anuncios de ‘deserción’ desde el inicio, que se han multiplicado desde las elecciones autonómicas. El último, el del gobierno madrileño presidido por Cristina Cifuentes.

El penúltimo intento de enmienda de la situación se produjo esta semana. Sanidad presentó a las comunidades autónomas un acuerdo para armonizar la atención social y sanitaria a los extranjeros en situación irregular. Lo que el secretario de Estado de Sanidad y Consumo, Rubén Moreno, ha propuesto a los representantes de las consejerías es que los extranjeros en situación irregular y sin recursos acrediten una residencia de seis meses en España para poder tener acceso a una atención similar al resto de la población, aunque con una importante diferencia: para acudir al médico, se les dará un documento acreditativo previo a su inclusión en una base de datos “a la que se pueda acceder desde todos los centros sanitarios”.

Así, la situación actual es, como mínimo, indefinida. La pregunta que surge es cómo y por qué se ha llegado hasta aquí.

cobertura-sanitaria1. El Gobierno publica el Real Decreto-Ley 16/2012.

El 20 de abril de 2012, el Consejo de Ministros aprobaba el Real Decreto de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones. Era una propuesta del Ministerio de Sanidad presidido entonces por Ana Mato.

Según explica a El Español la presidenta de Médicos del Mundo España, Sagrario Martín, el propio nombre del decreto incluye la supuesta explicación del mismo. “Las razones que se aducen son económicas y enmarcadas en el contexto de la crisis”, comenta. Según el médico de Atención Primaria y economista de la salud Javier Padilla, hay otra razón: “Si un inmigrante irregular tiene derecho a la asistencia sanitaria en España, esta se traslada a cualquier país europeo al que vaya el inmigrante, que luego le facturaría su atención a España”. “No querían cargar con esto y la excusa fue siempre la del ahorro económico, pero sin datos para apoyar la medida”, comenta Padilla. Las autoridades sanitarias cuantificaron la medida en la “desactivación” de 800.000 tarjetas sanitarias.

A efectos prácticos, los extranjeros en situación irregular no podrían recibir atención sanitaria excepto en Urgencias. La excepción eran los niños y las mujeres embarazadas.

Tanto Padilla como Martín apuntan también a un cambio “menos divulgado y más importante” que supuso la entrada en vigor del decreto. “La atención sanitaria pasó de estar considerada como un derecho a estar vinculada al trabajo”, señala Padilla. O, en otras palabras, pasó de asociarse al pago de impuestos a hacerlo a la cotización laboral. Así, sólo las personas que cotizaban y sus beneficiarios tendrían derecho a una atención sanitaria y los que no lo hacían, no. En el caso de los españoles e inmigrantes ‘legales’, esto se solventaría asignando una partida presupuestaria para su atención médica. Para las personas en situación irregular, no. “Se da la tremenda e injusta paradoja de que los inmigrantes indocumentados pagan impuestos, pero no pueden acceder a la sanidad”, apunta Padilla.

La presidenta de Médicos del Mundo hace un símil con la educación: “Es como si sólo tuvieran derecho a la enseñanza los niños hijos de padres trabajadores; eso es lo que se hizo con la salud con la aprobación de este Real Decreto, impedir que la atención sanitaria sea un derecho universal”.

2. Varias CCAA anuncian que seguirán dando atención sanitaria a los inmigrantes indocumentados.

Lo que sucedió justo después de la aprobación del Real Decreto es definido por Martín como “un absoluto galimatías”. “Prácticamente todas las comunidades autónomas han ido proporcionando vías alternativas de entrada al sistema, aunque algunas han sido más rígidas y otras más díscolas”, subraya. Andalucía y Asturias anunciaron su rebeldía casi de inmediato y, para Padilla, son las que más han seguido tratando a los extranjeros en situación irregular.

Las medidas, efectivamente, fueron muy variadas. En algunas regiones, se les daba atención a los afectados con unos ingresos menores de una cifra determinada, en otras se les facilitaba la asistencia a atención primaria pero no especializada y en algunas el problema se centraba más en el acceso al medicamento. “Las desigualdades eran abismales”, comenta Martín, que cita un informe (PDF) publicado por Médicos del Mundo con datos sobre la situación dos años después.

Padilla apunta a la diferencia entre el derecho y el acceso. “Aunque algunas regiones bordeaban el problema dando tarjetas especiales, este derecho no llegaba a personas sin dominio del lenguaje o domicilio fijo, por citar sólo dos barreras de acceso”. En la misma línea, Martín apunta a la falta de información “incluso dentro de la misma comunidad”. Las consecuencias, según la ONG que preside: diagnóstico de muchas enfermedades cuando estas ya estaban avanzadas. El ejemplo paradigmático es la tuberculosis, que hasta su diagnóstico puede ser fácilmente transmisible, sobre todo si se vive en condiciones de hacinamiento. “La gente pensaba que no tenía derecho y a eso había que añadirle el miedo habitual que acompaña a este colectivo”. Padilla va más allá: “Ha habido gente que ha fallecido, aunque es muy difícil demostrar la relación causal”.

El médico comenta una medida que se puso en marcha de forma paralela: la creación de un registro de médicos objetores de conciencia que se negaban a desatender al colectivo afectado.

3. Navarra interpone un recurso contra el RD 16/2012 ante el Tribunal Constitucional, que lo admite a trámite.

Casi a la vez que algunas regiones anunciaban su rebeldía en la aplicación del Real Decreto, otras lo hacían por la vía legal. La primera fue Navarra, que interpuso un recurso contra la norma en el mes de julio de 2012. Le siguió Andalucía y Cataluña. Para la presidenta de Médicos del Mundo “cualquier forma de intentar frenar el Real Decreto” era un apoyo, aunque esta medida no estaba tan centrada en la práctica. “Era más por un tema de competencias, por saber si la gestión de la norma correspondía al Gobierno o a las comunidades autónomas”.

4. El ministro Alfonso Alonso anuncia que el Gobierno devolverá a los inmigrantes irregulares la atención primaria.

Durante casi tres años se sucedieron las noticias sobre la aplicación de la normativa, así como sobre las alternativas que ideaban las comunidades y las ONG para que nadie quedara sin asistencia sanitaria. En noviembre de 2014 dimitía Ana Mato y Alfonso Alonso era nombrado nuevo ministro de Sanidad. Apenas cuatro meses después de su nombramiento, abordaba el asunto de la atención sanitaria a los extranjeros en situación irregular y anunciaba que podrían acceder a la Atención Primaria. Una bienvenida a los ambulatorios que pilló por sorpresa a muchos.

“Las razones habría que pedírselas a ellos, pero nosotros no vimos ningún hilo conductor. Pudo influir un informe (PDF) del Defensor del Pueblo sobre la situación de las urgencias hospitalarias”, comenta Martín.  Para la presidenta de Médicos del Mundo, el anuncio “que no vino acompañado de nuevos pasos”, estaba acompañado de “conceptos peligrosos”. “Parecía que se devolvía la Atención Primaria para evitar colapsar las Urgencias, como si fuera los inmigrantes los que tuvieran la culpa de este colapso”, añade.

“Las Urgencias son más ineficientes y más intervencionistas, la Atención Primaria es más efectiva”

“Está claro que las Urgencias son más ineficientes y más intervencionistas, y que la Atención Primaria es más coste efectiva. Al final parecía lo que era: que la medida no había servido para ahorrar, porque lo que realmente hubiera ahorrado dinero era lo que no se podía hacer, suprimir la asistencia sanitaria en su totalidad, algo que afortunadamente no permiten los convenios internacionales”, comenta por su parte Padilla.

5. Aragón, Comunidad Valenciana, Baleares y Cantabria anuncian que darán cobertura sanitaria a inmigrantes.

El mayo de 2015 tienen lugar las elecciones autonómicas y municipales. A un cambio del panorama político se sucede un aluvión de anuncios de que se prestará atención sanitaria completa a los extranjeros en situación irregular. No es casual. En marzo de este mismo año todos los partidos de la oposicion, salvo Ciudadanos, habían pactado esto en una declaración institucional promovida por Médicos del Mundo. “Hubo un cambio en la balanza de poder y se apuntaron incluso comunidades en las que gobernaba el PP, aunque en minoría”, comenta Padilla, que cree que la reactivación del asunto tiene también que ver con la cercanía de las elecciones generales. “Es un tema que va a sonar”, apunta el médico.

Para Martín, el anuncio es “muy positivo”, aunque lógico dentro del compromiso adquirido por los partidos dos meses antes. “Se puso en marcha”, resume.

6. La Comunidad de Madrid anuncia que dará cobertura sanitaria a inmigrantes irregulares.

La última suma a esta rebelión masiva la ha protagonizado una figura emblemática del propio Partido Popular. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, que gobierna apoyada por Ciudadanos, anunció el pasado 22 de agosto que daría atención sanitaria a este colectivo. Aunque al principio habló de crear un documento especial para los extranjeros en situación irregular, el diario El País filtró un documento que ordenaba la atención inmediata a cualquier persona “con o sin documentación”.

7.  Sanidad propone crear un registro de inmigrantes irregulares para conseguir la atención sanitaria.

El pasado 25 de agosto, el MSSSI anunciaba su intención de devolver la atención sanitaria a inmigrantes irregulares, pero con una salvedad: lo harían tras inscribirse en un registro de personas en su situación. “De primeras, nos parece peligroso y disuasorio, además de multiplicar la burocracia con la creación del registro y no la eficiencia”, comenta Martín, que se pregunta por qué no volver a la situación anterior al Real Decreto. “Todos los que tenemos tarjeta sanitaria estamos en un registro, que es de la propia tarjeta, no hay necesidad de crear otro y encima excluyente”, añade.

“¿Quién se va a querer apuntar ahí?”, se pregunta por su parte Padilla, que recalca que esta propuesta no regula la atención sanitaria como derecho.

8. Sanidad propone que los inmigrantes lleven seis meses empadronados para recibir asistencia sanitaria.

La última pieza de este puzle (lejos de ser la última) es la propuesta lanzada esta semana por Sanidad a la Comisión de Prestaciones, Aseguramiento y Financiación. La principal novedad es que propone que los extranjeros acrediten una residencia de seis meses para poder recibir asistencia. Además, tendrán que identificarse, aportar “una justificación de no disponer de recursos suficientes”, una “declaración responsable de no tener cobertura sanitaria por ninguna otra vía” y un “documento de que no procede la exportación del derecho a la asistencia sanitaria”.

Con esta propuesta, Sanidad pretende “que no se genere la obligación para España de atender gratuitamente a personas cuya asistencia ha de ser cubierta por su país de origen” y que “no se pueda exportar el derecho a ser atendido en otro país a cargo del Sistema Nacional de Salud”.

Padilla cree que con esta medida “no se da el paso necesario de volver a considerar la asistencia sanitaria un derecho”, por lo que aboga por la derogación -“quizás no total”- del Real Decreto de la polémica. La presidenta de Médicos del Mundo en España se manifiesta en la misma línea. “El derecho a la salud tiene que ser un derecho humano”, concluye.

Por qué no es verdad que los hombres son más infieles

Parejas

La filtración de los datos de la web Ashley Madison ha demostrado que los mitos mandan al hablar de la infidelidad. Ningún estudio científico avala la tesis de que los varones sean más proclives a engañar a sus parejas. 

Parejas

Son casi 10 GB de datos y oro en polvo para buscadores de escándalos y exclusivas. Pero a la hora de interpretar los datos robados a la web de citas Ashley Madison, hay que tener cuidado. Como muchas otras informaciones sobre la infidelidad, sus cifras pueden llevar a equívocos.

Uno de los datos que más llama la atención en un primer vistazo apoya uno de los mitos más extendidos en torno a este asunto: que los hombres son más infieles que las mujeres. Son varones más del 80% de los supuestos usuarios del portal (su identidad está lejos de haber sido confirmada).

Un segundo análisis lleva a una interpretación muy distinta. Mientras un 18,2% de los perfiles que ha rellenado la casilla de sus preferencias sexuales corresponde a mujeres casadas que buscan hombres, solo un 6,1% son varones casados en busca de una aventura extramarital con otra mujer. Así, según estos datos, serían las mujeres las más interesadas en ser infieles.

A photo illustration shows the Ashley Madison website displayed on a smartphone in Toronto

Sin embargo, la ciencia no avala ninguna de las dos hipótesis. Aunque existen estadísticas sobre todo sociológicas de porcentajes de infidelidad por género, esas cifras son muy dispares y tienen una fiabilidad cuestionable. La gran mayoría de las últimas difundidas en España son estudios encargados por portales de citas similares a Ashley Madison, por compañías fabricantes de preservativos y juguetes sexuales o por laboratorios farmacéuticos dueños de fármacos para la disfunción sexual eréctil.

Los datos aparentemente más fiables sobre infidelidad por género en España se remontan a una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de 1995. Entonces confesaba haber sido infiel el 46% de los varones españoles. Sólo el 17% de las españolas respondía a la misma pregunta que sí.

Un trabajo mucho más reciente, realizado por la firma demoscópica Ipsos en 2014 para el portal de encuentros extraconyugales Gleeden, afirma que un 35% de los hombres ha sido infiel a su pareja frente a un 26% de las mujeres.

Una encuesta española citada por el psicólogo argentino Javier Martín Camacho en su libro Fidelidad e infidelidad en las relaciones de pareja señala, por el contrario, una tendencia opuesta, en la que el 67% de las mujeres son infieles frente a un 52% de los hombres.

Disparidad en los números

Este baile de cifras confirma que no hay datos que avalen un mayor predominio de la infidelidad conyugal en hombres o mujeres. “No hay estudios rigurosos ni evidencia científica que permitan establecer una afirmación”, dice a EL ESPAÑOL el médico Vicente Bataller, presidente de Sexólogos Sin Fronteras. “Yo creo que históricamente la mujer ha sido más discreta a la hora de cometer infidelidades porque estaba peor visto en su género”.

En EEUU existe más de evidencia científica al respecto, aunque también basada en encuestas. Uno de los estudios más completos, citado por el New York Times en 2008, es de David Atkins, profesor de la Universidad de Washington.

Atkins demostró que la infidelidad había aumentado considerablemente en 15 años sobre la base de los resultados de la Encuesta Social General, un sondeo similar a la Encuesta Nacional de Sanidad que se lleva a cabo en España y que en cambio no pregunta sobre la infidelidad.

El 20% de los hombres mayores de 60 años declaraba haber sido infiel alguna vez en su vida en 1991 mientras la cifra se elevaba al 28% en 2006. La subida era aún mayor entre las mujeres. Sólo un 5% de la misma edad afirmaba haber engañado a su pareja en su vida en 1991 mientras en 2006 lo había hecho el 15%.

“Las diferencias en fidelidad se pueden deber más a las presiones culturales que a una distinción real en las conductas sexuales. Los hombres con muchas parejas se suelen percibir como viriles mientras que las mujeres en la misma situación son consideradas promiscuas. Además, históricamente las féminas han vivido aisladas en granjas o en casa con los niños, lo que les ha dado menos oportunidades para ser infieles”, explicaba el investigador en el mismo artículo.

¿La hormona del infiel?

En 2008, un estudio con más de 1.000 participantes pareció dar soporte científico a los que apuntaban a un porcentaje mayor de infidelidad masculina. Publicado en el PNAS, una prestigiosa revista de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU, un investigador del Instituto Karolinska de Suecia demostró que la presencia de dos copias de una variante genética presente en los hombres -el alelo 334- se asociaba a más problemas maritales incluyendo un mayor riesgo de infidelidad.

Sin embargo, el propio autor principal señaló a Efe que la influencia de los niveles de la hormona vasopresina -la que regula el gen en cuestión- en las relaciones sociales es “modesta” e insuficiente para predecir de forma exacta el comportamiento futuro de un hombre en una relación de pareja.

Para quien no hubiera escuchado esa parte del mensaje, la ciencia volvió a cuestionar la evidencia siete años después. En 2014 otro trabajo, también nórdico, publicado en la revista Evolution & Human Behaviour afirmaba haber descubierto nuevas variantes genéticas asociadas, esta vez, con la infidelidad femenina.

Por lo tanto, ni genes ni comportamiento social. Estamos lejos de saber qué género es más infiel. No tenemos suficientes datos para conocer la respuesta.

Foto: Russell Lee / The Library of Congress

¿Por qué es tan polémica la aprobación de la ‘viagra’ femenina?

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El organismo que regula los medicamentos en EEUU acaba de dar luz verde al primer fármaco contra la falta de deseo sexual en las mujeres, una decisión muy controvertida por la falta de acuerdo en cuanto a la definición de la enfermedad que pretende tratar y las dudas con respecto a la eficacia y seguridad de la pastilla

Viagra-femenina_7359Era una decisión esperada desde el pasado mes de junio, pero no por ello deja de ser polémica. La Administración de Fármacos y Alimentos de EEUU (FDA, el organismo que regula los medicamentos) aprobó ayer la comercialización de la flibanserina, el primer medicamento para el deseo sexual hipoactivo femenino o falta de interés sexual. Ésta es una patología que la última edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) denomina trastorno de excitación en la mujer y que, más allá de lo que su propio nombre indica, ha de cumplir algunas condiciones, como una duración de más de seis meses, que afecte permanentemente a la paciente y que no se deba a efectos de algún medicamento o una enfermedad simultánea, así como a problemas en la relación de pareja.

El pasado mes de junio, un comité asesor de la FDA recomendó la aprobación de la flibanserina (que se comercializará con el nombre de Addyi), pero no fue una recomendación al uso, ya que no solo estuvo lejos de ser unánime -18 votos a favor frente a 6 en contra- sino que incluso los mismos que apostaron por el fármaco, abogaron también por un estricto control del mismo, debido a sus efectos secundarios.

La FDA disponía de casi un mes y medio para decidir si se ceñía o no a la recomendación, lo que finalmente ha hecho.

La polémica se explica por varios elementos. En primer lugar, en dos ocasiones anteriores el mismo organismo había rechazado la aprobación del fármaco, porque no demostró ser más eficaz que el placebo y los efectos secundarios no justificaban, por lo tanto, su visto bueno.

La primera vez fue en 2010 y un comité asesor similar al que dio el “sí” el pasado mes de junio dijo “no” por unanimidad al producto, desarrollado por la multinacional farmacéutica Boehringer Ingelheim. Tras este revés, la empresa vendió el producto a un laboratorio mucho más pequeño, Sprout Pharmaceuticals, que sufrió un nuevo rechazo en 2013, explicado esta vez por su “efecto modesto” sobre la patología que pretende tratar.

Ésta es, precisamente, la segunda razón por la que es polémica la aprobación actual. A pesar de que, desde el segundo rechazo, el laboratorio ha enviado a la FDA datos de ensayos clínicos en los que han participado más de 7.000 mujeres, las cifras distan de ser lo que se espera de un nuevo tratamiento. Según un demoledor resumen del Sistema de Información Esencial en Terapéutica y Salud (SIETES) de la Fundaciò Institut Català de Farmacología, la FDA ha aprobado un fármaco “de eficacia modestísima” y que trata una “supuesta patología” de “discutible naturaleza”.

En cifras, la flibanserina se asoció a un aumento de 0,5 a 1 episodios sexuales satisfactorios al mes, sobre un promedio inicial de 2 a 3 coitos al mes. “La necesidad no cubierta [refiriéndose al deseo sexual hipoactivo femenino, para el que no existe tratamiento farmacológico] es tan importante que, incluso para un fármaco con un beneficio bastante modesto, la aprobación parece ser el paso correcto, siempre que se haga con importantes limitaciones”, declaró a The New York Times un miembro del comité, Tobias Gerhard, experto en seguridad farmacológica de la Rutgers University de Nueva York.

La pregunta evidente es ¿qué ha cambiado desde los dos rechazos anteriores hasta la actual aprobación? Ahí es donde entra en juego el tercer punto asociado a la polémica. Tanto en las dos decisiones previas como en la actual ha estado presente la sombra de la discriminación por género. Lo que algunos grupos feministas afirmaban es que la FDA no aprobaba el medicamento porque el trastorno solo afectaba a las mujeres y los hombres ya tenían resuelto, con viagra y otros fármacos similares, su problema equivalente.

De hecho, la coalición para la equidad en la salud sexual de la mujer Even the score, compuesta por los grupos feministas más influyentes del país, ha celebrado la decisión de la FDA pero ha recordado que todavía “existen 26 fármacos para las disfunciones sexuales masculinas y solo uno para las femeninas”.

Pero no todas las feministas piensan igual. En una tribuna publicada en The Washington Post, la directora ejecutiva de la National Women’s Health Network, Cindy Pearson, escribió: “Soy feminista y estoy a favor del sexo, pero creo que defender la salud de la mujer significa encontrar una solución para los problemas sexuales femeninos que sea segura y eficaz. Es algo que no ha pasado. No todavía”.

Además, distintos medios, como The Guardian,  han apuntado a los vínculos -traducidos sobre todo en financiación de sus campañas- entre Even the Score y el laboratorio que comercializa el fármaco, que presume a su vez de feminismo en su web: todos los miembros de su Consejo de Administración son mujeres.

Ahí viene el cuarto punto de la polémica relativa a esta aprobación: la sensación de que el laboratorio ha conseguido mediante presiones o lobby convencer a la FDA. Así lo declaró al comité de expertos Adriane Fugh-Berman, de la Universidad de Georgetown y directora de PharmedOut, una entidad que denuncia la influencia de las farmacéuticas en la práctica de la medicina: “Aprobar este fármaco sentaría el peor de los precedentes, que las empresas que se gastan el suficiente dinero pueden forzar a la FDA a aprobar fármacos inútiles o peligrosos”.

En España, un colectivo similar, No Gracias, explica en su web su punto de vista sobre las razones de la aprobación: “Presión directa de la industria y, sobre todo, una habilidosa y manipulada campaña de presión social en nombre del feminismo, con este poderoso argumento: si hay medicamentos para mejorar la respuesta sexual de los hombre debe haberlos también para las mujeres; si la FDA no quiere aprobar el medicamento es porque es un organismo machista”.

Aunque la polémica podría dejar de tener sentido una vez aprobado el medicamento, la historia puede estar lejos de haber acabado. El fármaco se venderá con importantes restricciones, que se traducen tanto en los mecanismos de prescripción -tendrá que recetarlo médicos especialistas- como en su etiqueta, que especifica sus riesgos, incluyendo el que más preocupa a los expertos: su incompatibilidad con el alcohol. Lo que pase una vez que el fármaco comience a venderse es a día de hoy una incógnita, dado el uso recreativo observado en fármacos similares destinados a los varones.

El laboratorio farmacéutico dueño del medicamento, Sprout Pharmaceuticals, señaló a EL ESPAÑOL que, aunque no tiene sede en España, su intención es “trabajar estrechamente” en el futuro con otras autoridades reguladoras fuera de EEUU para traer al mercado “un tratamiento seguro y eficaz para las millones de mujeres alrededor del mundo afectadas por bajo deseo sexual”.

Principales diferencias con fármacos masculinos

  1. El trastorno y la eficacia del producto se pueden medir objetivamente. Los fármacos aprobados para los varones no tratan la falta de deseo sexual, sino la disfunción eréctil, un parámetro más fácil de medir que el trastorno que trata la viagra femenina. Para diagnosticar el deseo sexual hipoactivo femenino, los expertos reconocen que han de descartar muchos más parámetros que para la disfunción eréctil.
  2. La forma de consumirlo. Mientras que la viagra y otros fármacos similares se consumen de forma previa a un encuentro sexual, el nuevo medicamento ha de tomarse todos los días, un comprimido de 100 mg. a la hora de acostarse durante al menos seis meses.
  3. El origen y la composición. La anécdota de cómo surgió la viagra es muy conocida. Su fabricante, Pfizer, buscaba un fármaco para la angina de pecho y desarrolló el sildenafilo (principio activo de la viagra). Fracasó en su objetivo principal, pero en las pruebas se vio que mejoraba la disfunción eréctil, asociada a trastornos cardiovasculares. La flibanserina también se desarrolló con otro fin, pero muy distinto: estaba destinado a ser un antidepresivo cuando se vio su potencial para tratar la falta de deseo sexual en la mujer.
  4. Los efectos secundarios. Las restricciones al consumo de flibanserina son mucho mayores que las asociadas a sus ‘análogos’ masculinos. La viagra femenina no se puede tomar con alcohol y ha de consumirse con cuidado si se combina con anticonceptivos orales, antidepresivos o medicamentos para la migraña, entre otros.