Han pasado sólo unas horas desde el final de la primera Junta General de EL ESPAÑOL y es inevitable escribir bajo el impacto emocional de lo ocurrido en el Palacio de Congresos de Ifema, en Madrid. Ha sido el segundo gran hito de la previda de nuestro diario. Si el primer trimestre del año se cerró con el éxito de la campaña en la que batimos con creces el récord del mundo de crowdfunding periodístico, el segundo trimestre concluye ahora con la mayor Junta General de la historia de los medios de comunicación en España. Ojala lleguemos a tiempo para que el tercer trimestre termine con EL ESPAÑOL ya en todos los teléfonos móviles, tabletas y ordenadores.

Ante una multitudinaria y efervescente concurrencia que representaba más del 83% del capital en manos de nuestros 5.624 accionistas hemos cumplido los requisitos de la Ley de Sociedades Anónimas dando cuenta de nuestra próspera situación económica, hemos presentado al equipo periodístico y de gestión y hemos destapado algunas de las principales bazas de la que será nuestra estrategia editorial. Ahora hablaré de ellas.

Personalmente me siento muy orgulloso y feliz de haber sido ratificado por la Junta General como director del periódico. Hemos querido que fuera así para subrayar que EL ESPAÑOL sólo se debe a sus accionistas y nunca se someterá a ningún otro poder. Justo cuando se acaban de cumplir 35 años de mi nombramiento como director de Diario 16 y al cabo de un cuarto de siglo al frente de El Mundo, afronto el reto como una especie de tercera salida de Don Quijote. No en vano decía Alfred de Vigny que “una gran vida, una vida plena es aquella que culmina con la defensa en la madurez de los ideales de la juventud”.

Somos conscientes de las expectativas que EL ESPAÑOL está despertando. Por algo las escuelas de negocios nos presentan ya como un caso de éxito, nuestros periodistas son invitados a los grandes foros internacionales, los gigantes del sector nos piden relaciones y hasta la Columbia Journalism Review, oráculo de Delfos del periodismo mundial, nos presenta como ejemplo de lo que está cambiando para bien en España.

Para hacer frente a esas expectativas estamos formando el mejor equipo editorial y de gestión de la prensa española. Nuestros accionistas han conocido a sus miembros y han podido conversar con ellos. Desde el vicedirector a la becaria. Una redacción que cuenta con un periodista integral como Fernando Baeta, una especialista en tribunales cuyo rigor y tenacidad sirve de ejemplo a los jóvenes como María Peral, una narradora y analista de la talla de Ana Romero -recomiendo vivamente su best seller Final de Partida-; una subdirectora como María Ramírez -atención a ella- que vuelve a España tras una brillante carrera como corresponsal; un ganador del premio García Márquez -el Pulitzer en castellano- como Eduardo Suárez, al frente de un equipo de reporteros de su talla; un jefe de Opinión de la solvencia de Vicente Ferrer-Molina; un jefe de Ilustración como este Javier Muñoz que todos los domingos -y hoy no podía ser menos- nos deslumbra con su magia y con su épica; un especialista en el periodismo de investigación con importantes éxitos en su haber como Daniel Montero; un responsable del área económica tan reputado como Rubén Lapetra; diseñadores del talento de David Domínguez y Salugral Adriana; jóvenes periodistas con experiencia de la proyección  de Pablo Romero, Jordi Pérez Colomé, Daniel Basteiro o Ana I. Gracia, a la que la Asociación de la Prensa acaba de premiar como la mejor de su generación… Una redacción así está elegida para la gloria. Es decir para servir a los ciudadanos devolviendo al periodismo la dignidad y la trascendencia que los gobernantes y sus aliados plutocráticos han tratado de arrebatarle al pairo de la crisis del sector. Si han logrado a veces poner al periodismo de rodillas, ahora volveremos a estar de pie.

Ilustración: Javier Muñoz

Ilustración: Javier Muñoz

Quedan nombres muy importantes por incorporar. Alguno de ellos ha trascendido en las últimas horas. Es el caso de la gran especialista en Grecia María Angela Paone, del reportero internacional Nacho Carretero, del mejor especialista español en periodismo de datos Antonio Delgado, o sobre todo de mi querido Esteban Urreiztieta el hombre cabal, inteligente, minucioso y valiente que, en compañía de Eduardo Inda, destapó la corrupción en Baleares y cambió el rumbo de la vida nacional con los casos Urdangarín y Pujol. Durante meses he soñado día y noche con su fichaje y muy pronto estará con nosotros, proporcionándonos tardes memorables.

Será un equipo de leyenda que acelerará la transición del viejo periodismo al nuevo periodismo. No destinaremos ni un euro a pagar a la industria papelera, los impresores o los transportistas puesto que todos los recursos se aplicarán a la búsqueda de la excelencia en los contenidos. Ese será nuestro obsesivo empeño acorde con la propia razón social de No Hace Falta Papel S.A.

Contamos para afrontarlo con un gran departamento de tecnología encabezado por Mabel Cobos, a la que hemos dedicado muy justas alabanzas, y de un fantástico equipo de marketing liderado por Leticia Lombardero, interlocutora habitual de accionistas y suscriptores. Pero sería imposible afrontar un desafío de tanta magnitud sin la fuerza y el carisma de nuestra consejera delegada Eva Fernández -ya he dicho que nunca he conocido a nadie de su nivel en el sector- y del que será nuestro Vicepresidente y responsable comercial Alejandro de Vicente, cuando pueda incorporarse a la compañía la próxima semana. Con ellos estarán también los mejores en el desarrollo del negocio. Alejandro y yo ya fuimos compañeros de fatigas tanto en Diario 16 como en El Mundo y pocas garantías hay en el sector como su prestigio y su capacidad de entender la evolución constante de nuestra actividad.

Según Arthur Miller “un buen periódico es una sociedad hablando consigo misma”. La tecnología permite que esta metáfora se haga ahora realidad. En la Junta General hemos desvelado el funcionamiento del Botón del Accionista como instrumento de participación colectiva en el proceso de toma de decisiones. Cada uno de los 5.624 accionistas podrá evaluar de 1 a 5 puntos cada historia o artículo de opinión y en la redacción conoceremos en tiempo real sus opiniones. Vamos a poner en marcha, además, el llamado Blog del Suscriptor que proporcionará a cualquiera que se sume a nuestro proyecto la oportunidad de intervenir en el debate articulado de la actualidad.

EL ESPAÑOL desarrollará un modelo de negocio mixto basado tanto en los ingresos por publicidad como por suscripciones. Cualquiera podrá acceder gratuitamente a través de nuestra web al menos a 25 contenidos al mes pero los suscriptores no solo tendrán barra libre ilimitada, sino que recibirán cada noche una edición de EL ESPAÑOL, equivalente a las que se distribuyen a través de Orbyt o Kiosko y Mas. Además, y esto será suculento, tendrán acceso a las ventajas de lo que llamaremos Zona Ñ: entradas para el palco de EL ESPAÑOL en el Bernabéu, en el Calderón, en el pabellón de baloncesto donde juega el Real Madrid o en el Teatro Real; entradas para otros estadios y coliseos, películas de estreno gratuitas, descuentos especiales en Amazon… en fin todo un jardín de las delicias para los escogidos –“oh you, happy few…”–  que formen parte del club.

Nuestros accionistas tendrán derecho de por vida a un descuento del 50%  en el precio de la suscripción que de forma excepcional podrán hacer extensivo a familiares y amigos. Casi idéntico -un 40%- será el ahorro de quienes antes del nacimiento de EL ESPAÑOL se conviertan en Suscriptores Fundadores: deben apuntarse ahora pero no empezarán a pagar -6 euros al mes- hasta que no nazca el periódico.

Pretendemos en definitiva formar una comunidad de españoles motivados y unidos por los ideales regeneracionistas de EL ESPAÑOL. Defenderemos cambios rotundos en las reglas del juego pero estaremos a la vez contra el inmovilismo y la revolución. EL ESPAÑOL será un periódico indomable que velará vigilante por los derechos de los ciudadanos y la prosperidad de la Nación. Aportará razones y argumentos como buen merodeador intelectual; pero no dudará en rugir cada noche para denunciar lo inaceptable. Con estos atributos es fácil comprender que hayamos elegido y presentado como emblema del periódico -ha sido el momento culminante de la Junta- al más antiguo símbolo de los españoles: el león español.

Cualquiera que visite el Museo Arqueológico lo encontrará, siempre alerta, con sus fauces abiertas en el monumento funerario -del siglo cuarto antes de Cristo- hallado en Pozo Moro; estuvo presente en la España romana; dio su nombre al Reino de Leon y formó parte enseguida del escudo de la Monarquía; sirvió de mascarón de proa a los galeones que viajaban a las Indias; representó al pueblo en la Revolución liberal, en la Primera República y en la Restauración; acompañó siempre a la Niña Bonita durante la Segunda República -tengo un original maravilloso del 31 que colgará en mi nuevo despacho- y hoy simboliza el orden constitucional. No dejéis de ver el formidable video recopilatorio producido por 93 metros -seis minutos resumen veinticinco siglos- que hemos presentado ante la Junta.

El león de EL ESPAÑOL acompañará a nuestra cabecera y definirá nuestra identidad corporativa: ha sido creado por el diseñador bielorruso Sergey Kovalenko bajo la batuta de Audacity Partners, el estudio londinense del gran Alfredo Triviño al que encargamos la definición del diseño e imagen del periódico. Nuestro león aparecerá acompañado de un tema musical -seremos el primer diario de la historia que patentará su banda sonora-, creado expresamente por el joven compositor Alex Baranovsky, ganador de un premio “Tony”. También él ha grabado su experiencia: “El león representa algo digno de confianza pero que a la vez va contra el sistema”. Por eso ha recurrido como elemento dominante al cuerno francés, “un hermoso instrumento, exuberante y dulce, que es como el rey de la selva y al que nada en la orquesta puede hacerle sombra”

Solo quienes se fijen atentamente y amplíen la imagen en un dispositivo electrónico podrán identificar la inscripción latina, grabada justo encima del cuarto anterior derecho del león de EL ESPAÑOL: Defensor Civitatis. Fue el título otorgado por el emperador Valentiniano a los funcionarios romanos considerados antecesores de los actuales “ombudsmen” o defensores del pueblo. Uno de sus decretos datado el 27 de abril del año 364 reza literalmente: “Hemos dispuesto que todos los plebeyos de la Iliria sean protegidos contra las injurias de los poderosos mediante el ministerio de los defensores”. ¿Cabe mejor tarea para un diario que servirle de escudo al pueblo frente a los abusos de cualquier poder?