Apple ha desvelado todos los detalles de su ansiado reloj, que también es un ordenador de pulsera, un wearable, o como quieran llamarlo. ¿Será uno de esos productos que van a cambiar uno o varios mercados, o no?

(Noticia actualizada)

La expectación de la compañía de Cupertino quedó patente durante el evento. El propio director ejecutivo de la compañía, Tim Cook, fue desgranando todos los datos sobre el reloj, que ya había anunciado el pasado 9 de septiembre.

El dispositivo recupera la corona de los relojes tradicionales como sistema de control, además de tener pantalla táctil. Habrá dos tamaños (38 y 42 mm) y tres versiones (caja de aluminio, acero y oro), se podrá interactuar con él mediante voz -por ejemplo, hablar con alguien por teléfono gritándole a la muñeca- y recibir notificaciones. Sus sensores serán capaces de monitorizar los movimientos y las pulsaciones de su portador. Y lleva una batería que aguantará hasta 18 horas diarias, según Cook, que no especificó si se refiere a un uso más o menos intensivo del reloj.

El 10 de abril se iniciará el plazo de reserva, se podrá probar en las tiendas, y el 24 de abril estará disponibre para la venta los siguientes países: Australia, Canadá, China, Francia, Alemania, Hong kong, Japón, Reino Unido y EEUU. En España no se pudo adquirir en esta primera tanda, hay que esperar al 26 de junio (momento en el que se lanza en otros seis paíes: Italia, México, Corea del Sur, Singapur, Suiza y Taiwan) ¿Su precio? A partir de 349 dólares en EEUU el modelo más barato de aluminio, y 17.000 dólares el más caro, con caja de oro.

Hemos preguntado la opinión de los expertos de Applesfera sobre el reloj y no han mostrado mucha sorpresa: “El Apple Watch es el que todos esperábamos ver, intenta satisfacer tantos a un público que busca tecnología como al que busca moda”, nos han contado.

La gran incógnita es si con este dispositivo Apple logrará lo que ya consiguió con productos como el iPhone o el iPad: desarrollar un concepto que ya existe, hacerlo irresistiblemente atractivo y marcar el camino a su competencia. Todo un reto, según el diario The New York Times, que cree que el público no está demasiado interesado en los relojes inteligentes. La compañía ha tenido éxitos incontestables, pero también algunos fracasos. Por eso merece la pena recordar cuáles son las principales revoluciones planteadas por Apple y cuáles fueron sus principales errores.

Cuatro triunfos de Apple

  • El ordenador personal (+ Macintosh). Probablemente nadie pudo imaginar que el Apple II (1977) y sobre todo sus ordenadores con sistema Macintosh (1984, recuerden el famosísimo anuncio de su lanzamiento) cambiarían juntos el mundo al popularizar la idea de ordenador personal: fácil de manejar, con una interfaz a base de iconos que sacaba todo el partido al ratón. Era un producto relativamente asequible para la época: el primer Mac se anunció por 2.500 dólares en un momento en el que un ordenador solía costar más de 10.000 dólares. El cofundador y alma de la compañía, Steve Jobs, dio con una de las teclas para “cambiar el mundo”: hacer posible la idea de un ordenador en cada casa.
  • iPod (+ iTunes). El iPod (2001) no fue ni mucho menos el primer reproductor de música digital que existió en el mercado, pero se llevó el gato al agua. Aunque ya no se vende tanto -los ‘smartphones’ nos ha ahorrado espacio al incluir la posibilidad de reproducir música y vídeo-, Apple lleva vendidos más de 385 millones de iPods en todos sus modelos: Classic, Mini, Nano, Shuffle, Touch. El auténtico triunfo de la compañía vino a través de iTunes, la tienda de música íntimamente ligada a este aparato, que supuso todo un torpedo para las grandes discográficas al cargarse la idea del disco como unidad de venta: el negocio se convirtió en vender la descarga de canciones sueltas a casi un dólar cada una.
  • iPhone (+ AppStore). En la era de la telefonía móvil, Apple lanzó en 2007 un esperadísimo teléfono que dejó a medio planeta con la boca abierta y marcó el camino a seguir por todos. Y sin embargo cuando se presentó el iPhone no era ni el más rápido ni el que mejores prestaciones tenía. La receta de su éxito se puede resumir en tres factores: su depurado diseño, su sencillo manejo gracias a la pantalla táctil y su capacidad para cargar aplicaciones y convertir un teléfono en algo más. La AppStore se ha convertido en todo un motor de la compañía y sólo en 2014 generó ventas de cerca de 25.000 millones de dólares. Del teléfono de la manzana se han vendido más de 700 millones de unidades en todo el mundo.
  • iPad. Aquí Apple no inventó nada nuevo… ¿o sí? Las tabletas ya existían mucho antes de la presentación del primer iPad (2010), pero Apple las popularizó porque las hizo absolutamente irresistibles. Su tirón, sobre todo en las primeras versiones, abrió un nuevo camino para sectores que no supieron reconvertirse a tiempo al mundo digital, como los medios de comunicación o las industrias audiovisuales. Sus ventas languidecen poco a poco. Entre otras cosas porque su ciclo de vida es más largo que el de un teléfono. Pero la compañía ha logrado colocar 258 millones de unidades en cinco años.

Cuatro fracasos de Apple

  • Consola Pippin. En 1995, Apple quiso probar suerte en el apasionante y complicado mundo de los videojuegos con una consola. Curiosamente, la empresa nunca tuvo intención de comercializarla. Su objetivo era licenciarla para que otros la vendieran bajo otras marcas. Al final, fue Bandai quien la lanzó al mercado en EEUU y Japón en 1996 a un precio bastante elevado para este tipo de dispositivo: casi 600 dólares. Este intento de Apple por asomarse al videojuego fue un fracaso sonado: la revista PCWorld la considera uno de los 25 peores productos tecnológicos de todos los tiempos. Aunque el pinchazo hoy por hoy ha quedado compensado parcialmente por el éxito de los videojuegos en forma de aplicaciones, uno de los motores de su AppStore. Merece la pena asomarse al sitio web original de aquella consola, preservado por Internet Archive.
  • Apple Newton MessagePad ¿Quién se acuerda ya de las PDA? Aquellos productos desaparecieron con el ‘boom’ los teléfonos inteligentes . La compañía de la manzana empezó a vender en 1993 este dispositivo. De alguna manera, se adelantó a su tiempo en avances como el reconocimiento de la escritura manual, todo un avance para su época pese a que la tecnología no estaba muy pulida. Pero hubo factores que pesaron en su desarrollo como la pujanza de sus competidores o los problemas de batería. Al final, Apple dio carpetazo a Newton en 1998. Quizá de este tropiezo aprendió para productos que luego fueron muy exitosos.
  • PowerBook 5300. Apple arrancó la década de los 90 con un cierto éxito en sus portátiles PowerBook. La compañía decidió lanzar un nuevo modelo llamado PowerBook 5300 en 1995. Pero desde el principio tuvo numerosos fallos técnicos: algunos ordenadores no llegaban ni a arrancar y tenían problemas con las baterías y hasta algunos incendios. Los problemas con este ordenador tuvieron lugar en un año crítico: el año en el que la propia compañía estuvo a punto incluso de desaparecer.
  • Ciertos ordenadores de sobremesa. Históricamente, Apple ha sido una compañía vanguardista en cuanto al diseño de sus ordenadores. A veces, quizá, demasiado para el gusto -y el bolsillo- del consumidor. Algunos de los fallos memorables de la compañía fueron el modelo Apple III, que se lanzó en 1980 con problemas de sobrecalentamiento y es considerado el primer fracaso comercial de la compañía. Otro fiasco fue Lisa (1983), que llevaba el nombre de la hija de Steve Jobs. Era una máquina muy superior a sus competidores pero su precio rozaba los 10.000 dólares. Quizá uno de los errores más recordados fue la edición 20 aniversario de Mac, que se conoció como Twentieth Anniversary Macintosh o TAM. La máquina salió al mercado en 1997 y su maldición fue su precio inicial: 7.500 dólares.

Qué cuesta realmente

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(Trabajadores reclutados en una factoría de Catcher Technology. Foto: Chinalaborwatch.org)

Inundar los mercados del primer mundo con cacharros tecnológicos asombrosos en tiempo récord y a un precio razonable tiene implicaciones que a menudo los usuarios no ven o prefieren no ver. Apple no es la única compañía que cuenta con suministradores con dudosas practicas laborales. Pero su condición de empresa más valiosa del planeta le otorga un protagonismo especial en informes de organizaciones que denuncian la precariedad laboral en las grandes factorías chinas. Tal es la denuncia que hacen organizaciones como China Labor Watch (CLW) y Students and Scholars Against Corporate Misbehavior (SACOM) o investigadores como Jenny Chan, Mark Selden y Pun Ngai. También la cadena británica BBC en un controvertido documental emitido el pasado año.

A pesar de los esfuerzos de la empresa californiana por mejorar las condiciones de los trabajadores de sus suministradores, en las fábricas de Pegatron, Jabil, Catcher Electronics y Foxconn la situación no parece haber cambiado demasiado. Estas factorías, auténticas ciudades dedicadas a la producción en masa de aparatos tecnológicos, siguen imponiendo turnos de trabajo interminables, horas ‘extras’ forzadas, trabajo con sustancias peligrosas para la salud sin las debidas medidas de seguridad, salarios incompletos para estudiantes empleados, falta de seguridad, intimidación y abusos habituales.

La compañía, consciente de su responsabilidad frente a sus proveedores, se defiende. El vicepresidente sénior de operaciones de Apple, Jeff Williams, es el responsable final de la gestión de la cadena de suministro. En su carta, Williams describe 2014 como “un año de grandes logros”. Alega que durante el pasado año realizó “633 auditorías” a más de 1,6 millones de trabajadores en 2014 en 19 países para localizar y corregir irregularidades, que las hubo, tales como la falta de pagos de horas extras (“hemos conseguido que se reembolsen más de 3,96 millones de dólares por tasas de contratación abusivas y casi 900.000 dólares por horas extra no retribuidas”), empleo de menores en factorías (“hemos conseguido que trabajadores menores de edad vuelvan a la escuela con matrícula pagada y un sueldo”), o cuestiones medioambientales (“Hemos conseguido que se renueven sistemas de desagüe de aguas residuales”).

Pese a todo, los informes sobre Catcher (PDF) y Pentagron (PDF), y los avisos de incumplimiento de compromisos por parte de Foxconn para mejorar las condiciones de su millón largo de empleados muestran que queda mucho trabajo por hacer. Todo ello, según denuncia la propia Jenny Chan en Open Democracy, tras un año extraordinario para la compañía, que en el ultimo trimestre ganó 18.000 millones de dólares y que ya vale más de 118.000 millones de dólares. Ya se sabe: “un gran poder implica una gran responsabilidad”.