Vargas Llosa presume de niña mala

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La inauguración de la nueva tienda de Porcelanosa en pleno corazón de Manhattan marcará un antes y un después en la relación entre la ‘reina de corazones’, Isabel Preysler, y el nobel Mario Vargas Llosa. Ambos demostraron que como tándem, ni Richard Gere, ni la glomourosa Sarah Jessica Parker, también asistentes, pudieron eclipsarles.

Preysler, enfundada en un traje de malla de cristales diseñado por Alfredo Villalba y con unos espectaculares pendientes de Rabat, dio una lección de estilo y fue aclamada como la más elegante de la velada. El Nobel aprovechó sus dotes literarias y oratorias para meterse a todos los asistentes en el bolsillo. Vargas Llosa clausuró el evento inaugural con un discurso en el que se comparó con Porcelanosa, asegurando que la familia azulejera vive con la misma pasión su empresa como él la literatura y aprovechó para destacar su presencia en Estados Unidos, como hispano-peruano, en un momento en el que el candidato republicano Donald Trump ha atacado a los inmigrantes latinos.

Pero el Nobel se guardaba lo mejor para el final. Todos los invitados fueron obsequiados con un ejemplar de Travesuras de la niña mala (Algafuara. 2006). Una obra que no ha sido elegida al azar sino que está cargada de mensajes subliminales que responden a muchas de las preguntas que todos nos hacemos sobre su relación con Preysler.

En la página 179 se puede leer: “Porque ella era la mujercita más delicada y más bella de la creación: mi reina, mi princesita, mi torturadora, mi mentirosita, mi japonesita, mi único amor.” La niña mala es una mujer capaz de atrapar en las redes de sus movimientos seductores al más prevenido. Teje su tela usando los atributos con los que le ha dotado la naturaleza; captura a su víctima y se sienta a devorarla pausadamente.

Sus protagonistas, Otilia y Ricardo, constituyen dos maneras distintas de vivir, dos formas de búsqueda. Ambos se conocen de jóvenes pero no se unen hasta el fin de sus días. El protagonista, al igual que Vargas Llosa, prefiere sufrir y gozar una relación con la niña mala, antes que entregarse a una  relación amorosa rutinaria, previsible y anodina, como la que mantenía con su ex mujer, Patricia Llosa.

Testigos presenciales aseguran que la pareja no dejó de profesarse muestras de cariño durante toda la velada. Mario aplaudió el discurso en el que su novia Isabel recordó los 30 años de historia de Porcelanosa y ella hizo lo propio cuando él puso el broche final a una velada de ensueño que contó con 750 asistentes de ochenta nacionalidades distintas. Se sentaron en la mesa junto al actor Richard Gere y la diseñadora Carolina Herrera con quienes conversaron animadamente. El grupo sevillano Porvenir puso el acento flamenco y el jamón ibérico y el gazpacho conquistaron hasta los más cosmopolitas de Manhattan.