Urbi et orbi

FM

No será hasta después del verano cuando EL ESPAÑOL se asome a las pantallas. Sin embargo, quien haya seguido el desarrollo de su primera Junta General se habrá hecho una idea bastante aproximada de lo que a partir de entonces se encontrará en su teléfono móvil o en su terminal. Y es difícil que, tras caer el telón, no se sienta seducido por lo que anticipan las vísperas.

La impresionante puesta en escena de EL ESPAÑOL, en la que ha sido su presentación Urbi et orbi (había que ver cómo los tuits echaban chispas), nos ratifica a muchos en la convicción de que asistimos al alumbramiento del proyecto periodístico más ambicioso que jamás se ha llevado a cabo en España. Y lo es por varias razones. Por el momento en el que surge: en medio de la mayor crisis que ha vivido la prensa en su historia. Por la difícil encrucijada que afronta el país: necesitado de nuevos referentes que ayuden a transitar en la dirección correcta. Por la fórmula elegida para dar vida al periódico: la suscripción popular (el tal crowdfunding), garantía de independencia ante el poder político y económico. Y por la revolución que las nuevas tecnologías traen al mundo de la comunicación, ésas que anuncian ya con su vendaval olas infranqueables para quienes no tengan a punto las naves, pero que prometen tierras feraces a aquellos capaces de surcarlas.

Eso explica por qué, quienes hemos sido elegidos para subir a bordo de EL ESPAÑOL, del primero al último, nos sentimos como los argonautas: llamados a encontrar el vellocino de oro -o sea, el periodismo del siglo XXI-, convocados a un viaje arriesgado, difícil, apasionante, que marcará nuestras vidas; una aventura que, tal vez, quede para la historia. Esa sensación se palpó en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid: se presentía la épica. Algo parecido debieron experimentar nuestros grandes navegantes en los días del avituallamiento previos a la partida hacia el Nuevo Mundo.

En el vídeo que recoge las cerca de cinco horas que duró la Junta hay momentos mágicos, pero como las cámaras siempre apuntan al escenario, esta vez nos ocultaron lo mejor: la euforia que recorría el salón de actos y que subía escaleras arriba para desbordar a raudales las puertas de acceso y anunciar algo, trending topic incluido, a la ciudad y al mundo: Ha vuelto Pedro J. Llega EL ESPAÑOL.