Así hace campaña García Albiol

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El Partido Popular ha designado a Xavier García Albiol como candidato a la Generalitat de Cataluña. A continuación reproducimos el reportaje que EL ESPAÑOL publicó justo antes de las elecciones municipales bajo el título Un golfo para limpiar Badalona.

Reportaje gráfico: Alberto Gamazo.

albiol

El Partido Popular ha designado a Xavier García Albiol, ex alcalde de Badalona, como candidato a la Generalitat de Cataluña. Reproducimos a continuación el reportaje que EL ESPAÑOL publicó el pasado mes de mayo con motivo de las elecciones municipales, bajo el título Un ‘golfo’ para limpiar Badalona.

 

En 2011, Xavier García Albiol acabó con más de 30 años de socialismo en Badalona, la tercera ciudad más grande de Cataluña. El PP sólo gobierna en nueve de los 947 municipios catalanes. Por eso el mensaje populista de Albiol ha sido imitado por otros candidatos de su partido en el extrarradio barcelonés. Recorremos la ciudad durante dos semanas para ver hasta qué punto el mensaje de Albiol ha calado entre la población.


La película que más le ha gustado últimamente a Xavier García Albiol (Badalona, 1967) se llama El Protector. En el filme, Denzel Washington interpreta a un ex miembro de la CIA que decide tomarse la justicia por su mano para ayudar a una chica que ha caído en las redes de la mafia rusa. Albiol no interpreta las leyes a su antojo pero, a juzgar por lo que se dice en ciertos barrios de Badalona, algunos lo consideran un auténtico justiciero que ha salvado la ciudad.

Albiol consiguió en 2011 teñir de azul uno de los tradicionales bastiones del cinturón rojo barcelonés. Su mensaje antiinmigración le llevó a los juzgados por repartir octavillas en las que se relacionaba inmigración e inseguridad y en las que había propuestas populistas como expulsar a los rumanos, pero fue absuelto en 2013. En cualquier caso, el mensaje caló. También prometer libros de texto gratis para todos los niños. Albiol consiguió que el Partido Popular gobernara en la tercera ciudad de Catalunya (217.210 habitantes) después de más de 30 años de hegemonía socialista en la localidad.


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En una comunidad autónoma en la que sólo nueve municipios de 947 están gobernados por alcaldes populares, su victoria convirtió a Albiol en uno de los activos más importantes del partido de Mariano Rajoy. El 75% de catalanes que tienen un alcalde del PP son ciudadanos de Badalona. Las siglas del partido de Génova, sin embargo, no aparecen en ningún cartel ni folleto electoral. Albiol no se esconde: “Hemos hecho una campaña 100% personalista, las siglas hoy en día restan”.

Ni se ha expulsado a rumanos -solo hay censados 100 ciudadanos menos de esa nacionalidad respecto a 2011- ni ha habido libros de texto gratis para nadie. Pero la receta Albiol, como él dice, parece que funciona. Una de las últimas encuestas, publicada por El Periódico, da al actual alcalde entre 12 y 13 escaños. Una cifra por encima de los 11 que obtuvo en 2011 y muy cerca de los 14 que le darían la mayoría absoluta. Según el mismo sondeo, el 58% de los ciudadanos cree que Badalona ha mejorado durante su mandato y el 68% aprueba su gestión.

Albiol, haciendo campaña en las calles de Badalona.
Albiol, haciendo campaña en las calles de Badalona.

Reportaje gráfico: Alberto Gamazo

El primero contra la casta

Albiol lleva en política desde 1991. Pero consiguió ganar unas elecciones con un mensaje contra el establishment o la “casta” mucho antes de la irrupción de Pablo Iglesias, Albert Rivera o Ada Colau.

La crisis económica, el paro, un partido que llevaba más de 30 años en el consistorio y un aumento de la inmigración fueron el caldo de cultivo para su triunfo electoral.

Se mostró como uno más. Un político que no venía del elitista centro de Badalona sino que llegaba desde el barrio obrero de La Morera. Allí se mezclan las casas bajas construidas en los años 60 con nuevas edificaciones más modernas. Los vecinos de su barrio lo recuerdan como un pequeño gamberro que nunca destacó entre el resto.

“Era un golfo, como todos”, explica Juan Gómez, 61 años, vecino del barrio desde hace 40. Otros recuerdan cómo su madre, aprovechando su estatura (2,01) y para que no pasara tanto tiempo en la calle, lo colocó de vigilante de seguridad en la peluquería que regentaba.

Golfo “a mucha honra”

“Claro que fui un golfo, ¡Y a mucha honra!”, ironiza Albiol, que recuerda como empezó a ordenar un poco su vida al entrar a jugar a baloncesto, con 16 años, en el Joventut de Badalona, una auténtica institución en la ciudad. Él no reniega del término populista, tan denostado incluso desde la dirección nacional de su partido. “En el buen sentido de la palabra, lo soy”.

“Albiol se encontró con la tormenta perfecta”, analiza Ricard Vilaregut, vecino de Badalona y doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Barcelona.

En 2011, Albiol empleó un discurso más xenófobo que en la campaña actual. Denunciaba a los inmigrantes “que han venido a robar y se aprovechan de las ayudas sociales”. “Fue precursor de las formas de la nueva política”, opina Vilaregut. “Supo hacer un discurso de proximidad muy potente. Es una persona que se sabe relacionar muy bien en los barrios”.

“Yo no hablo para catedráticos”, explica Albiol mientras toma una coca cola zero en una terraza cerca del parque de Montigalà. “La gente no está para frases bien hechas. Prefiere a alguien que lleva muchos años pisando calle”. El líder de la oposición, Jordi Serra (PSC) coincide en el diagnóstico: “El político culto ya no se lleva”.

2552El pasado 15 de marzo, durante la presentación de su candidatura, el alcalde de Badalona ya dejó entrever por dónde irían los tiros en esta campaña. “Quiero obtener una mayoría suficiente para continuar barriendo todo lo que no nos gusta y genera problemas”, anunció mientras hacía un gesto, como si estuviese quitando el polvo. “Supongo que ya me entendéis”, remachó.

Albiol ha esgrimido en esta campaña un eslogan polémico: “Limpiando Badalona”. Si bien es mucho más ambiguo que el estilo usado en 2011, no ha quedado exento de polémica. Tanto ICV como PSC han denunciado ante la Comisión Europea la xenofobia del mensaje y a Albiol le han llovido críticas desde todos lados. “Es inconcebible, sobre todo si pensamos en las desgracias que han generado las limpiezas étnicas en la historia reciente” critica Alba Cuevas, portavoz de SOS Racismo.

El alcalde de Badalona se justifica y le quita hierro al asunto. “Yo no hablo con medias tintas. Me refería a problemas de incivismo y delincuencia en general. Cuando he tenido que denunciar ciertos comportamientos de los inmigrantes, lo he hecho sin tapujos”.

“A Albiol le interesaba la polémica”, sostiene el politólogo Ricard Vilaregut. “No hace nada por casualidad. Necesitaba arrastrar todos los votos de la derecha que se le podían escapar a Ciudadanos o a Plataforma per Cataluña”.

Lo que es evidente es que que su discurso ha creado escuela y ha llevado a otros candidatos del PP a experimentar con mensajes parecidos. Los alcaldables de Rubí, L’Hospitalet o incluso el de Barcelona han puesto sobre la mesa el tema de la inmigración con mensajes como “Primero los de casa” o promesas de limitar los locutorios y restaurantes de kebabs.

Una Badalona de dos velocidades

Dos profesionales con traje y corbata desayunan en el centro de la ciudad, cerca del Ayuntamiento. Hablan de trabajo, futuros proyectos y del próximo fin de semana en la Costa Brava.

A la misma hora y a menos de dos kilómetros de distancia, unas 60 personas hacen cola, cabizbajas, frente al banco de alimentos del barrio de Gorg. Este banco de comida, situado en una vieja nave industrial que el Ayuntamiento quiere convertir en piscina olímpica, es el que más familias atiende de toda España. Más de 2.000 al mes.

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Se oyen pocas palabras, apenas unos susurros. Reina el desengaño en los aledaños de la nave industrial. Un voluntario va comprobando las tarjetas de cada vecino a los que ordenadamente se les da una caja con alimentos básicos: arroz, lentejas, pasta, fruta y galletas. La gente va pasando, pero durante varias horas la cola permanece igual de larga, hasta casi doblar la esquina.

Hay gente de todo tipo, aunque la mayoría son ciudadanos españoles. Ciudadanos como Emlio Albela, 60 años, vecino del barrio de Llefià y carpintero en paro. O Miriam (no quiere dar su apellido), de 40 años, sin trabajo desde hace cuatro, con tres hijos menores a su cargo y residente en el barrio de Sant Roc. Ambos aseguran que no votarán, pero tampoco condenan el mensaje de Albiol. “Antes de que le den trabajo a uno de fuera, que me lo den a mí”, dice Juan Consuegra, 61 años, ex soldador y vecino de La Salut.

Badalona, lo reconoce su propio alcalde, es una ciudad que va a dos velocidades.

Existe una Badalona moderna, cosmopolita y sin complejos. Una ciudad que goza de calles limpias y buenos equipamientos y que disfruta de esta urbe con playa, cerca de Barcelona, con un bonito casco antiguo y un tejido asociativo de miles de vecinos orgullosos de ser badaloneses.

Fuera de esa ciudad existe otra degradada, con barrios abandonados a su suerte y en la que casi 24.000 personas requirieron la ayuda de los Servicios Sociales en 2013, último año del que hay datos disponibles. Una ciudad que, según una encuesta de la OCU de 2012, es la más insegura de España y en la que un 16% de los encuestados manifestaron no sentirse a salvo en su propia casa durante la noche. Una ciudad con 19.742 parados (el 19,3% de la población activa) donde existen barrios como Sant Roc, Artigues, Llefià o La Salut y donde basta pasearse unas horas y hablar con sus vecinos para ver que la brecha que divide ambos mundos es enorme.

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Ricardo Fajardo, un gitano de 29 años que pasa los días sentado en una silla de playa junto a su familia en la acera que hay delante de su casa, en el barrio de Sant Roc, lo resume de esta manera: “Aquí quien no roba o trafica no come”.

Es en esta segunda Badalona, la que va a paso lento, donde más ha calado el mensaje de Albiol. En las zonas más desfavorecidas y con más inmigración es donde su nuevo lema de campaña, Limpiando Badalona, hace más efecto. A pesar de que el PP fue primera fuerza en 28 de los 34 barrios en 2011, después de más de medio centenar de entrevistas a vecinos de toda la ciudad se puede observar que, al menos de cara a la galería, la gente con recursos y que no vive en los barrios más desestructurados se desmarca del mensaje de Albiol. Entre los sectores más desfavorecidos, en cambio, ha sido imposible encontrar una sola persona que critique la gestión del alcalde.

“Míralos, ¡Estos si que tienen comida!”, Francisco Fajardo, otro miembro del clan gitano de Sant Roc, señala a dos sudamericanos que pasean por el barrio con la bolsa de la compra.

Un 15,48% nació fuera

En la ciudad hay 29.437 vecinos nacidos en el extranjero. Un 15,48% de la población. El porcentaje es menor que el de Barcelona, por ejemplo, donde los extranjeros suponen el 21,71% de los ciudadanos. Aún así, en algunos barrios de Badalona muchos perciben a los inmigrantes como la causa de sus problemas.

La institución Badalona Som Tots i Totes, que agrupa las 12 principales entidades a favor de la integración de los inmigrantes y de apoyo a los colectivos más desfavorecidos, no ha querido participar en el reportaje. “No queremos que el tema de la inmigración entre en campaña”, han respondido, invitando a visitarlos pasadas las elecciones

Casto García, de 59 años, conoce bien las dos Badalonas. Después de 35 años como director del colegio Josep Boada, una enfermedad de corazón le obligó a jubilarse. Desde entonces dedica tres o cuatro mañanas semanales a repartir comida por las parroquias de la ciudad. Es uno de esos vecinos que conoce y saluda a todo el mundo en Badalona –desde políticos de todos los signos hasta comerciantes, policías municipales o curas- y que ha participado en varias asociaciones vecinales y de voluntariado.

“Albiol no tiene un pelo de tonto. Todo lo que hace es para lucirse”, explica mientras se dirige en una furgoneta Peugeot Boxer hacia la Zona Franca de Barcelona, donde recoge los alimentos que luego reparte. “Ha hecho muchas plazas, calles y ha arreglado muchas cosas”. Sobre el polémico Limpiando Badalona tampoco opina: “Es normal que su discurso cale entre la gente que sufre más la inmigración, como los que viven en Llefià”. La única crítica que se le oye durante varias horas de conversación tiene que ver con la carga de trabajo que tienen los voluntarios. “No somos la mano de obra a coste cero del alcalde”, refunfuña.

Le acompaña en la furgoneta Jesús, de 50 años, que conmuta con trabajos para la comunidad una pena de cárcel por haber agredido a un Mosso d’Esquadra el día que lo desahuciaron, hace ya ocho años. Con un tatuaje en la mano, pelo canoso y aspecto desvencijado, prefiere no opinar sobre Albiol y guarda silencio durante casi toda la jornada.

La asociación con la que colabora Casto García, llamada Voluntarios de Badalona, es el perfecto ejemplo de cómo el tejido asociativo de la ciudad se ha lanzado al rescate de los más necesitados, sin importar su origen ni religión. Fundada hace más de 25 años con el objetivo de organizar actos cívicos –campeonatos deportivos, la cabalgata de reyes…- la irrupción de la crisis obligó a que sus 2.000 voluntarios pasaran a ayudar al resto de badaloneses.

“La crisis estalló de golpe en 2008 y nos vimos con el deber de ayudar a los demás”, explica su presidente, Joan Escalada, en la sede de la entidad situada en el centro de Badalona. “En la ciudad hay una tradición muy grande de asociacionismo y lucha vecinal desde los tiempos del franquismo, y ahora nos hemos volcado en ayudar a los que más lo necesitan”.

Una oposición desmembrada

A pesar de todas las polémicas que han rodeado al alcalde de Badalona durante los últimos años, Albiol ha sobrevivido toda la legislatura a una oposición formada por PSC, ICV y CiU que lo ganaba en escaños.

Una imputación de un cargo de confianza de Albiol por chantajear a comerciantes, un caso de corrupción de un concejal o el juicio al alcalde por incitar al odio y a la discriminación no consiguieron que los partidos de la oposición se pusieran de acuerdo para desbancarlo del Ayuntamiento.

Ferran Falcó, candidato de CiU por cuarta vez, facilitó la investidura de Albiol al abstenerse en la votación en 2011. Asegura que no se arrepiente. “La gente quería un cambio”, explica desde su despacho en el Ayuntamiento, decorado con una fotografía de Jordi Pujol. “La incapacidad de otras fuerzas políticas para llegar a acuerdos no es nuestra culpa”.

En 2013 hubo un conato de moción de censura –”el momento más difícil de la legislatura”, reconoce Albiol– que después de 15 días de negociaciones entre los tres partidos de la oposición, no prosperó. “Al día siguiente pensé que era mejor no haberla hecho”, reconoce Jordi Serra, el candidato del PSC. “Para gobernar de esa manera, mejor no hacerlo”.

En esta campaña los grupos de la oposición dejan entrever que esta vez sí habrá acuerdo para desbancar a Albiol, pero las encuestas muestran un pleno muy fragmentado en el que entrarían siete formaciones, por las cuatro que hay ahora. Menos un escaño para Ciudadanos, todas las nuevas caras llegan desde la izquierda.

“Si entre tres partidos no nos pusimos de acuerdo, imagínate si también hay que pactar con Guanyem, la CUP y Esquerra Republicana”, resume una persona del grupo socialista.

Albiol habla con dos musulmanas.
Albiol habla con dos musulmanas.

El yerno ideal

Ver a Xavier García Albiol haciendo campaña por Badalona es como ver a un futbolista o a un cantante paseándose con su club de fans. La gente se agolpa para saludarlo, hacerse una foto con él o pedirle autógrafos.

El alcalde es una estrella en Badalona. Es cercano y cariñoso, bromea con todos los vecinos y mantiene un constante contacto físico con ellos. Por su altura, se agacha constantemente para besar y saludar. A las abuelas les sujeta del brazo con sus robustas manos y a los hombres les da palmadas en la espalda. Impolutamente afeitado, gomina, camisa y pantalones dockers, representa la imagen del yerno ideal. “A las abuelitas se les cae la baba”, analiza un miembro de su equipo durante la visita de Albiol a un mercadillo de la ciudad.

Albiol dice tener soluciones para todos. Escucha los problemas de los vecinos y les promete arreglarlos. Tres conceptos se repiten durante sus conversaciones con los votantes: asfalto, escaleras mecánicas y parques. Albiol pregunta a los vecinos de qué barrio son y, en función de la respuesta, les recuerda qué ha hecho allí estos años. Si alguien le cuenta un problema que no ha abordado, le da al vecino el teléfono de su asesor y le promete que si le vota “esto lo arreglaremos”.

Dos mujeres musulmanas, mayores y con velo, se le acercan con rostro de preocupación. Le preguntan al alcalde si las va a echar. “¿Vosotras os portáis bien?”, les responde Albiol, “a la gente que se porta bien no la queremos expulsar”.

A pocos metros de su baño de masas también hace campaña el líder del PSC, Jordi Serra. Casi nadie le hace caso comparado con el tirón de Albiol, al que decenas de vecinos le aseguran que han votado toda la vida a los socialistas pero que en las municipales lo votarán a él. Albiol mira a la paradita del PSC, semivacía, y se ríe: “¡Están desmoralizados!”.

El candidato del PP se muestra muy confiado de cara a estos comicios. Su formula “calle, calle y más calle” cómo dice él, parece convencer a una buena parte de los badaloneses. Este domingo se comprobará si la receta Albiol, cuyos ingredientes principales son populismo, presencia en los barrios y asfalto donde no lo había, vuelve a funcionar.

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