¡Qué tramposos!

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El Deflategate, el reciente caso en el que Tom Brady, el quarterback de los Patriots, ha sido sancionado y su equipo multado por la Liga de Fútbol Americano (NFL) por haber desinflado los balones por debajo de lo reglamentario, ha vuelto a poner en escena a los grandes tramposos del mundo del deporte. He aquí 10 casos -como el de Maradona durante el Mundial de México- en los que se unen la picaresca, la estupidez y hasta el delito.

New England Patriots quarterback Tom Brady warms up before an NFL football game against the Baltimore Ravens, Sunday, Dec. 22, 2013, in Baltimore. (AP Photo/Nick Wass)
Tom Brady, quaterback de los Patriots.

Recostado en su sillón, Morfeo ofrece dos opciones. Si se toma la pastilla roja habrá que afrontar la realidad, con todas sus dificultades. Si se opta por la azul podrá continuarse una vida llena de facilidades, pero que no es real. En la historia del deporte, demasiados protagonistas se decantaron por la pastilla azul.

En la cuesta arriba hacia el triunfo los deportistas se encuentran bifurcaciones que acaban convirtiéndose en ramificaciones todavía más complejas. Mientras corren, nadan o escalan hacia su meta también se buscan atajos. A cambio, destruyen la misma esencia de lo que hacen, aquello que los espectadores pagan por ver. Y es entonces cuando olvidan su honor en alguno de los recovecos del recorrido. Esas triquiñuelas que aseguran o facilitan el camino pueden ser grandes o pequeñas y en muchas ocasiones no termina de clarificarse si la infracción se produjo realmente.

Prueba de ello es el reciente caso Deflategate, en el que la superestrella Tom Brady ha sido sancionado por la Liga de Fútbol Americano (NFL). El quarterback de los Patriots, al que le han caído cuatro partidos de sanción, habría participado en una artimaña para que los balones utilizados en la final de conferencia contra los Colts no llegasen al mínimo de presión al que deben estar inflados. La decisión, que también supone una multa de un millón de dólares para el equipo de Nueva Inglaterra, ha levantado polémica, ya que Brady siempre ha negado tener conocimiento alguno de lo sucedido. Tampoco se sabe a ciencia cierta cuál es la influencia real que los balones deshinchados podrían tener en el resultado del encuentro, y si la tienen porque beneficiaría más a unos que a otros.

El ejemplo del que fuera jugador en la Universidad de Michigan, que ha recurrido la sanción,  se suma a una lista de atentados contra los valores que se presuponen al deporte y que manchan el ´fair play´ del que en muchas ocasiones se presume. Sin embargo, esas tretas también han dejado anécdotas llamativas en la que los deportistas supieron tirar de imaginación para sacar ventaja. Las argucias que vienen a continuación bien podrían formar parte de un bochornoso decálogo de la historia más negra, o casi, del deporte. Una pequeña antología de trampas y tramposos. No es la única, pero vale de muestra.

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Deam Richards y Tom Williams.

1.     Al más puro estilo Tarantino, un derroche de sangre falsa, sirvió a Tom Williams para ser sustituido, cuando su equipo ya se había cumplido el cupo de cambios permitidos. En 2009, el jugador inglés de los Harlequins mordió una cápsula de liquido rojo para simular una herida en la boca, buscando un resquicio al límite de sustituciones, que permitía ser ampliado en este tipo de situaciones. Todo un ataque contra la nobleza que representa el rugby pero que se vio castigado con tres años para el jugador y uno para su entrenador, Deam Richards, que declaró posteriormente que no era la primera vez que utilizaba esta triquiñuela cuando quería cambiar a un jugador y ya se le había acabado las sustituciones permitidas.

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Los miembros de la selección ‘paralímpica’ presumen de la medalla de oro.

2.     España no se libra de haber protagonizado auténticas infamias. En el año 2000, la selección paralímpica se proclamó campeona de baloncesto en los Juegos de Sydney. Un oro para presumir, hasta que se descubrió que 10 de los 12 componentes del equipo no eran discapacitados. Uno de los falsos paralímpicos se defendió posteriormente diciendo que era un periodista que estaba realizando un reportaje en primera persona.

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‘La mano de Dios’ de Maradona remata a gol.

3.     Hay casos en los que a los deportistas se les llega a aplaudir su picardía a la hora de realizar trampas. Quizás el ejemplo más famoso en el mundo del fútbol es el conocido como ´La Mano de Dios´, en el que Diego Armando Maradona marcó un gol usando su mano izquierda. Fue contra Inglaterra, en el estadio Azteca de la capital mexicana, en el partido de cuartos de final del Mundial de Fútbol de 1986. Ganó Argentina, que luego sería Campeón, por 2-1. Dios marcó el primero para la albiceleste. Y Maradona, el segundo. Gol, éste último, que ha pasado a ser recordado como el más bello de la historia de este deporte.

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El segundo ‘pene’ de Devis Licciardi.

4.     Hay demasiados casos de dopaje dentro del deporte. Pero no siempre la forma de encubrirlo es tan original como utilizando un pene falso. En 2013 el fondista italiano Devis Licciardi escondió orina limpia en este aparato que se ve en la foto para pasar los controles de sustancias prohibidas. Quiso engañar a los jueces diciendo que algunas cosas prefería “hacerlas en la intimidad”. Pero no coló. El juez, que andaba ya mosqueado con el atleta, al igual que la federación de su país, no se movió de allí y acabó descubriendo el otro pene del italiano.

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El combate entre Resto y Collins, y la cara que se le quedó al segundo… gracias al yeso.

5.     A veces los deportistas se ven influenciados por su entorno para tomar malas decisiones. Eso fue lo que ocurrió en otro deporte que enarbola la bandera de la nobleza, el boxeo. Lo que en principio era toda una sorpresa, la apabullante victoria de Luis Resto sobre Billy Collins en 1983, encontró su explicación más adelante. El puertorriqueño había reforzado con yeso sus guantes a instancias de su entrenador, Carlos ´Panamá´ Lewis, que fue condenado a un año de cárcel al descubrirse lo sucedido.

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Dora (más bien Hermann) Ratjen en sus años de atleta femenina.

6.     En ocasiones, la no tan clara distinción entre edades y sexo también permite resquicios para que los deportistas busquen una victoria cómoda. Esta manera de aprovecharse se remonta incluso a 1936, cuando los nazis buscaban predominar también en el deporte. Dora Ratjen, una atleta alemana, logró la cuarta posición en salto de longitud durante los Juegos Olímpicos de ese año en Berlín. Dos años más tarde en el Europeo de Viena batió el récord del mundo. Toda una proeza que se desmontó casi 20 años más tarde cuando tras unas investigaciones se comprobó que era realmente un hombre llamado Hermann. Éste alegó que había sido coaccionado por el régimen nazi para participar en categoría femenina so pena de campo de concentración y muerte.

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Nelsinho Piquet escapa de su bólido tras el accidente (provocado) de Singapur.

7.     Dentro de la Fórmula 1 las tácticas de equipo también parecen justificar algunas infracciones. En 2008 el Flavio Briatore, máximo responsable deportivo de Renault en aquella época, mandó a Nelsinho Piqué tener un accidente durante el Gran Premio de Singapur para que se parara la carrera y Fernando Alonso saliese vencedor, al tener que salir a pista el safety car. Cuando se averiguó que había sido provocado, el italiano fue inhabilitado y los dos pilotos absueltos.

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Rosie celebra su victoria en Boston… antes de saber que había utilizado el Metro.

8.     Quizás no es buena idea conseguir un resultado tan bueno que levante sospechas si los métodos utilizados para ello son una auténtica chapuza. En 1980 Rosie Ruiz, una atleta de origen cubano que corría en el maratón de Boston en 1980, completó la prueba en poco más de dos horas y media. Una cifra inferior en 25 minutos a su registro anterior durante la carrera de Nueva York. Tampoco el buen estado físico con el que acababa ayudaba a que no se iniciasen unas investigaciones. Finalmente, fue descalificada por haber utilizado el metro para completar la prueba. La acción de esta corredora popularizo la expresión “hacerse un Rosie Cruz” cuando alguien se salta una parte del recorrido.

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Onischenko tenía un sable con interruptor incorporado.

9.     El empleo de herramientas tecnológicas para engañar también ha proporcionado una manera sutil de cometer fraude en el deporte. Boris Onischenko fue un pentatleta que participó en tres ediciones de los Juegos Olímpicos de 1968 a 1976. En el campeonato de Montreal, durante la disciplina de esgrima, el ruso hizo uso de un cable en su espalda y un interruptor en su mano para marcar tocados que realmente no se producían. Al principio se pensó que se trataba de su espada pero más tarde se vio el verdadero truco y fue descalificado. Se dice incluso que fue enviado a unas minas de sal en Siberia pero no hay pruebas de ello.

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El golfista David Robertson pasará a la historia como ‘el adelantabolas’.

10.  El golf también vivió su momento vergonzoso, con una trampa más del estilo de niño pequeño que de artimaña elaborada. En 1985, durante la previa del British, David Robertson iba avanzando hoyo a hoyo antes que sus rivales, a tiempo para adelantar la bola sin ser visto algunos metros. Al final levantó sospechas que acabaron con una multa de 30.000 euros y el no poder volver a participar en un torneo del circuito profesional durante 30 años. En la historia negra del golf se conoce a Robertson como ‘el adelantabolas’.