Por qué esta vez no acertaron en todo los sondeos

Un propósito de las elecciones es cambiar algunas cosas algunas veces. Ahora veremos gobiernos que cambian de color, caras nuevas en los ayuntamientos y partidos emergiendo en muchos parlamentos. Pero no todos esos cambios serán una sorpresa. Ya dábamos por hecho que el PP perdería votos y gobiernos, que el PSOE no viviría su mejor noche y que dos nuevos partidos —Podemos y Ciudadanos— llamarían a la puerta. Pero si ya sabíamos todo esto, ¿cuáles fueron las sorpresas del 24M?

A continuación rastreo esas sorpresas usando datos. Lo que haré es comparar los resultados del domingo con los sondeos de semanas anteriores. Tendremos algo así como un detector de sorpresas imperfecto pero cuantitativo.

Madrid, Barcelona, Zaragoza y Sevilla

Primero voy a comparar los resultados y los sondeos de los ayuntamientos de Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. Después veremos lo que ha ocurrido en las comunidades autónomas. En todos los casos uso un promedio de encuestas. Mi consejo es que deis un vistazo al lugar que os interese y desde ahí vayáis directos al final, donde comento los resultados en general.

Madrid

Madrid

En la ciudad de Madrid los resultados de Esperanza Aguirre fueron los previstos pero los sondeos infraestimaron (mucho) a Ahora Madrid. Una explicación posible es que durante la última semana los votantes abandonaran sus primeras opciones -el PSOE, IU y hasta Ciudadanos- para apoyar la candidatura de Manuela Carmena. Habría habido una (legítima) coordinación alrededor de la opción con más posibilidades de vencer a Esperanza Aguirre.

Esto implica una paradoja: las encuestas en Madrid habrían contribuido a su propio fracaso. Son las encuestas quienes señalizan al segundo y por tanto hacen posible la coordinación.

Barcelona

Barcelona

El promedio de encuestas en Barcelona estuvo mejor que en Madrid. Sin embargo, fallaron con el primer puesto, que acabó siendo trascendental. (Mi predicción, por ejemplo, daba una probabilidad del 30% al hecho de que Ada Colau fuese la más votada, como finalmente ocurrió.)

Como en Madrid, la hipótesis de la coordinación alrededor del segundo es plausible también en Barcelona. Especialmente en el caso de los votantes del PSC, que quizás decidieron apoyar a Barcelona en Comú viendo que esa plataforma era la que se estaba disputando la alcaldía con CIU.

Valencia

Valencia

En Valencia la gran sorpresa fue Compromís. Las encuestas le situaban disputando el segundo puesto con PSOE y Ciudadanos, pero sus resultados fueron muchísimo mejores. En este caso, además, la teoría de la coordinación es más debil. Sí se observa que Valencia en Comú se desinfla relativamente con respecto a las encuestas. Pero habría que explicar por qué esa coordinación se hizo alrededor de Compromís y no en torno al PSOE o a Ciudadanos.

Por otro lado, y al contrario de lo ocurrido en Madrid o en Barcelona, en Valencia las encuestas sí sobreestimaron al PP.

Sevilla

Sevilla

En la capital andaluza es donde más precisos estuvieron los sondeos. Casi clavaron la ventaja del PP sobre el PSOE. Fallaron con Participa Sevilla, pero era un caso difícil dado que esa formación y Ganemos Sevilla se habían escindido hacía pocas semanas. En la capital andaluza también se sobrestimó a Ciudadanos, algo que fue una constante en casi todas partes.

Cuatro comunidades autónomas

A continuación repetimos el mismo ejercicio pero con cuatro comunidades autónomas: Madrid, Comunidad Valenciana, Aragón y Asturias. Recordad que estamos comparando los resultados reales del domingo con las estimaciones de los sondeos de las semanas anteriores.

c madrid

Comunidad de Madrid

En la comunidad, las encuestas cometieron errores similares a los del ayuntamiento de Madrid. Los sondeos fueron precisos con los votos al Partido Popular pero infraestimaron al partido que acabó segundo, que en este caso fue el PSOE. De nuevo es posible una hipótesis de coordinación entre votantes de Podemos, IU y Ciudadanos alrededor del candidato del PSOE, el ex ministro Gabilondo. Aunque en este caso los votantes de IU habrían sido más reacios a abandonar sus siglas.

c valencia

Comunidad Valenciana

Los resultados de la Comunidad Valenciana recuerdan también a los del ayuntamiento. El PP fue sobreestimado, lo mismo que Ciudadanos y Podemos. En cambio, Compromís acabó logrando unos resultados mucho mejores de los que presagiaban los sondeos. En este caso, la tesis de la coordinación de última hora tiene poco sentido porque el partido de Mònica Oltra partía como quinta fuerza. Si los votantes de la comunidad hubiesen querido concentrarse frente al PP, cabe pensar que lo habrían hecho alrededor del PSOE.

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Aragón

Las encuestas en Aragón estuvieron muy precisas con los dos primeros y acertaron el orden de los cuatro primeros. Pero se desviaron con los partidos emergentes: Podemos logró con Pablo Echenique mejores resultados de los previstos y Ciudadanos bastante peores.

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Asturias

En Asturias ocurrió algo similar. Las encuestas estuvieron precisas con el PSOE y el PP pero se desviaron con el resto. Foro Asturias cayó más de lo esperado. Ciudadanos se quedó en un 7% aunque las encuestas le daban alrededor de un 12%. A los partidos de izquierdas, en cambio, les fue mejor de lo que decían los sondeos, especialmente en el caso de IU.

Lo que cambió de los sondeos a las urnas

En los datos de las cuatro ciudades y cuatro autonomías hay algunas cosas que se repiten. Se pueden observar en la siguiente tabla. En ella represento la diferencia entre los resultados reales de cada partido y la media de los sondeos (en % de votos).

resumen

Lo primero que vemos es que los sondeos fueron bastante precisos con el PP. Las únicas excepciones son Valencia y la Comunidad Valenciana. Ésa es una de las sorpresas de la noche: el retroceso del PP en Valencia fue mayor del previsto, que ya era grande respecto a 2011. En Valencia hubo otra sorpresa: ver a Compromís mejorando mucho sus encuestas.

Los sondeos no infraestimaron a las coaliciones de izquierda de Valencia o Sevilla, pero sí a Ahora Madrid y Barcelona en Comú. Aquí tenemos otra noticia: la fuerza con que Carmena y Colau batieron a los sondeos fue sin duda una de las sorpresas de la noche del domingo.

También sorprendió Ciudadanos. Aunque el partido emergió con brío (fue tercero o cuarto en casi todas las comunidades y muchos grandes ayuntamientos), sus resultados estuvieron por debajo de las previsiones. Ésta es la paradoja de las expectativas. Si uno ignora las encuestas, la sorpresa con Ciudadanos es su avance con respecto a las europeas. Pero lo cierto es que la opinión pública sí atiende a las encuestas y por lo tanto la sorpresa es la opuesta: Ciudadanos no alcanzó las previsiones.

¿Se concentró el voto en los segundos?

Una teoría para explicar el fallo de las encuestas en Madrid y en otros lugares es apuntar a un efecto coordinación. La idea es que los votantes podrían haber cambiado su voto en la última semana para renunciar a su opción preferida en favor del candidato que tenía más posibilidades de derrocar al partido en el gobierno. En el caso del Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, esa coordinación habría sido en favor de Carmena y en detrimento del PSOE, IU o Ciudadanos.

Pues bien, los datos apoyan esa hipótesis sólo relativamente (los podéis consultar en la parte inferior del gráfico anterior). Efectivamente, en Madrid y Barcelona los partidos que más crecieron con respecto a las encuestas fueron los que marchaban segundos: las plataformas alrededor de Carmena y Colau. También en la Comunidad de Madrid hubo un efecto parecido alrededor del PSOE. Pero no pasó lo mismo en todas partes. En Valencia, Aragón y Asturias fueron dos partidos alejados del segundo puesto los que más mejoraron con respecto a los sondeos: Compromís y Podemos. Una alternativa es pensar que el efecto coordinación solo se activó alrededor de partidos emergentes de izquierdas. Pero entonces la excepción es el PSOE en la Comunidad de Madrid.

Coda: sondeos y escepticismo

Hay personas que confían (aunque sea un poco) en las encuestas y personas que no. Si uno es de los primeros, las desviaciones de los sondeos pueden interpretarse como una mezcla de dos cosas: errores y cambios. Quizás una encuesta no capturó bien la intención de los ciudadanos porque había errores en su muestra o en sus hipótesis. Pero también puede ocurrir que la encuesta fuese precisa en su momento y que la desviación se deba a cambios que ocurren después. La ley impone seis días sin encuestas antes de unas elecciones y los electores pueden variar sus intenciones en ese periodo.

¿Pero y si uno es un escéptico de los sondeos? En ese caso los datos de arriba deberían servir para serlo un poco menos. Es evidente que los sondeos se equivocan, pero es todavía más evidente que no son una ficción total. Basta revisar los gráficos para comprobarlo. Incluso en unas elecciones donde las encuestas no han estado bien, lo cierto es que los resultados se parecen mucho más a las encuestas que a los resultados de 2011 o las elecciones europeas del año pasado.

Imaginad ahora que alguien no creyese realmente en las encuestas. Esa persona debería estar hoy sorprendidísima con el crecimiento de Podemos o la aparición de Ciudadanos. Pero esa persona no existe. Estos dos partidos no son una enorme sorpresa… entre otras cosas porque las encuestas venían avisándolo. Tenemos ahí otra paradoja: las encuestas despiertan suspicacias al mismo tiempo que conforman nuestras expectativas. Por eso las sorpresas de una jornada electoral se miden respecto a los sondeos, aunque no seamos conscientes de ello.