El corralito en Grecia ha comenzado. ¿Pero qué es exactamente un corralito? Supone, precisamente, la creación de una serie de vallas en sus flujos financieros, comerciales y bancarios para restringir la libre circulación de dinero. Sin embargo, el Gobierno de Alexis Tsipras (Syriza) ha ido más allá con un cierre patronal de los bancos y bolsas durante seis días laborables con una limitación de 60 euros diarios por cliente y día en las retiradas de efectivo en los cajeros automáticos. Según Mastercard, uno de los principales intermediarios de pagos, esta limitación solo afecta a las tarjetas emitidas por bancos griegos y no toca, de momento, a los turistas extranjeras visitan el país. La drástica medida llega después del fin de semana de pánico entre los griegos y las largas colas en las máquinas expendedoras de dinero.

El objetivo de Tsipras es evitar un colapso financiero antes de que se celebre un referéndum el próximo 5 de julio para votar una hipotética aceptación del rescate del Eurogrupo. No obstante, las negociaciones se han roto y no se sabe todavía cuál es la pregunta puesto que no hay propuesta formal sobre la mesa. Grecia busca a toda costa una reesctructuración y quita (descuento, perdón o rebaja) del volumen global de su deuda de 320.000 millones de euros, agigantada en los últimos años por la crisis y el colapso de su economía en forma de desempleo y caída del PIB (-30% desde 2007).

Los depósitos, en riesgo

Célebre desde la crisis de deuda de Argentina en 2001, el corralito supuso entonces restricciones iniciales en la retirada de efectivo o en la realización de transferencias para más tarde acabar en una pesificación de su economía tras el abandono de la paridad del peso argentino con el dólar. El Estado intervino los depósitos y pagó a los ahorradores en bonos de deuda canjeables a lo largo de los años. Para la mayoría de los argentinos, aquello fue la ruina.

Con la instauración de un corralito, el Gobierno griego toma el control temporal sobre una base de depósitos de más de 120.000 millones de euros que pertenecen a las familias y empresas del país.

¿Puede el Gobierno usar esos depósitos? No ¿Puede convertirlos? Sí. En el caso de Grecia abandone la zona del euro y comience a usar una nueva moneda, los depósitos pasarían a estar denominados en esa moneda que podría recuperar el nombre de dracma. También su deuda. En ambos casos se vería rebajado su valor. Tsipras lanzó un mensaje de tranquilidad el domingo que apenas ha servido.

A la espera del cortafuegos

Países como España o Italia se pueden ver severamente afectados por la caída de Grecia. Con los mercados griegos cerrados, las bolsas española e italiana se han colocado en el punto de mira de los inversores, que han comenzado a vender a manos llenas. Unos motivados por el miedo y para reducir la exposición a estas bolsas. Otros haciendo su agosto con las posiciones cortas o bajistas, que se benefician de la caída del precio de un activo.

Al cierre, las caídas fueron de órdago. El Ibex 35 cayó un 4,56%, hasta los 10.853 puntos. Llegó a caer cerca del 5% en los primeros compases de la sesión. Fue el tercer índice de referencia que más cedió, solo superado por el portugués PSI 20 (-5,2%) y el MIB italiano (-5,17%). Aunque no mucho más que el resto de sus homólogos europeos (Cac francés, Dax Alemán, Mib italiano), que cedieron más del 3,5%. Los mayores movimientos, sin embargo, se dieron en las primas de riesgo. La española -que mide su diferencial con la deuda alemana- se dispara un 40% hasta los 158 puntos. La italiana se mueve hasta cotas similares y la de Portugal sube hasta los 238 puntos. El euro llegó a caer hasta los 1,101 dólares, pero terminó el día por encima de 1,12.

Pese a los bruscos movimientos de las pantallas, el terremoto financiero griego no coge por sorpresa a la eurozona, que desde hace un par de semanas contempla una crisis como la actual y la adopción de medidas cortafuegos que protejan a los países rescatados (Irlanda, Portugal, España) de un empeoramiento de sus condiciones financieras. Todos ellos tienen abultadas deudas públicas y problemas para pagarlas.

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